La Justicia impide a Trump deportar a 700 mil inmigrantes

Fallo de la Corte Suprema de EE.UU. a favor de los "dreamers" 

La mayor instancia judicial del país decidió mantener un programa que posibilita a jóvenes inmigrantes ilegales trabajar y estudiar.

Trump había ordenado su cierre en 2017. 

 

La Corte Suprema de Estados Unidos le dio un inesperado revés al presidente Donald Trump. La mayor instancia judicial del país decidió mantener el programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA). El mismo otorga papeles a los denominados “dreamers”, inmigrantes menores de edad que llegan al país de manera ilegal con sus padres. En 2017 el presidente republicano había decido dar de baja el programa. Sin embargo ahora la Corte Suprema rechazó la medida. Casi 700 mil personas estaban en riesgo de ser deportadas. El gobierno de México calificó a la decisión judicial como histórica. Trump dijo que volverá a empezar el proceso para terminar con el DACA.

"Necesitamos nuevos jueces"

La Corte llegó a un fallo por la mínima diferencia: 5 votos a favor y 4 en contra. El Supremo concluyó que Trump no siguió los mecanismos establecidos en la ley cuando interrumpió en 2017 el DACA. Además consideró que sería caprichoso y arbitrario poner fin al programa creado por el presidente Barack Obama en 2012. El DACA evita deportaciones al otorgar permisos de trabajo y estudio a jóvenes principalmente oriundos de América Latina.

Esta era una de las decisiones más esperadas de la Corte Suprema. Había dudas respecto al fallo ya que los jueces conservadores son mayoría. Finalmente el alto tribunal secundó las opiniones que ya habían dado cortes inferiores. El magistrado John Roberts sumó su voz a la de los cuatro jueces progresistas para apoyar la permanencia del programa. "No estamos decidiendo si DACA o su terminación son políticas fundadas. Nos referimos sólo a si el programa cumplió con los requerimientos de procedimiento que le daban una explicación razonada para su acción", escribió Robert en el acta.

A menos de cinco meses de las elecciones presidenciales, Trump calificó la decisión como horrible y políticamente sesgada. "¿No les da la impresión de que no le gusto a la Corte Suprema?", escribió el mandatario en Twitter. Luego pidió un recambio de los jueces del alto tribunal. “Las decisiones recientes de la Corte Suprema (…), sólo dicen una cosa, necesitamos NUEVOS JUECES para de la Corte Suprema”, sostuvo el líder republicano. Luego advirtió que si los "demócratas radicales de izquierda" llegan al máximo órgano judicial pondrían en riesgo los derecho básicos de los norteamericanos. Finalmente advirtió que volvería a empezar el proceso para dar de baja el DACA.

Publicado enInternacional
Otra vez asesinan a un líder social cada día

El confinamiento decretado para combatir el Covid-19, se ha convertido en una trampa aprovechada por los narco paramilitares para amenazar y asesinar líderes sociales, ex combatientes y sus familiares; exterminio en que el Gobierno es responsable por acción y omisión.

En medio de la pandemia se recrudece el asesinato de los líderes sociales y los ex combatientes, en la primera quincena de junio han asesinado un líder cada 24 horas; resulta paradójico que en las regiones donde existe una alta militarización es donde hay más asesinatos, lo que devela el contubernio de las Fuerzas Armadas (FFAA) con los paramilitares, con el fin de despojar territorios para entregárselo a las transnacionales.  

 

La Doctrina Militar afecta el orden constitucional

 

El 4 de junio 28 Eurodiputados dirigieron una carta al Presidente Duque, manifestando su preocupación por las políticas de defensa y la doctrina militar, porque acciones como los seguimientos ilegales “afectan gravemente el orden constitucional y democrático en el país y más en un contexto de altísima militarización de los territorios y en medio de una pandemia mundial” [1].

Los Eurodiputados afirman que la respuesta del Estado para la protección de líderes es insuficiente, además consideran que la Ministra del Interior al equiparar el asesinato de líderes con los robos de celulares, pone en duda la intención del Gobierno de prevenir este flagelo. 

En la carta dirigida a Duque instan al Gobierno acumplir el Acuerdo de Paz y resaltan que este es la prioridad en la relación con Colombia, además lesinquieta que los Fondos destinados para la Paz sean utilizados con otros fines. De igual forma recalcanen el desmantelamiento de los paramilitares como garantía para la protección de las comunidades

 

Ahora matan a los familiares de ex combatientes

 

La Red de Organizaciones Sociales y Campesinas del Norte y Bajo Cauca, denunció la masacre ocurrida en la vereda Quebrada del Medio en Ituango, Antioquia, donde fueron asesinados Camilo Sucerquia de 15 años, Carlos Barrera de 17 años, ambos familiares de una ex combatiente y William Pérez conductor del bus [2].

Las organizaciones manifestaron que desde febrero vienen advirtiendo al Gobierno sobre los continuos desplazamientos forzados, las amenazas y los asesinatos perpetrados por sicarios paramilitares del Clan del Golfo en alianza con los militares en el Sur de Córdoba, Occidente del Nudo de Paramillo, los territorios del Cañón Inglés y el Cañón de la Quebrada del Medio, en cercanía al espacio de reincorporación ETCR Román Ruiz.

 

Regresan los Falsos Positivos Judiciales

 

El 11 de junio la Asociación de Juntas del Sarare (AJS) reveló nuevos Falsos Positivos Judiciales contra Ramón Contreras presidente de la AJS, Libardo Parra Pérez Presidente de la Junta de Acción Comunal (JAC) Vereda La China, Alirio y Jorge Vera Mogollón líderes comunales de Cedeño, Johanny Vega Gualdrón en Samoré, Miguel Eduardo Jaime Valero de la vereda La Pista; capturados en zona rural de Toledo, Norte de Santander [3]. 

La Asociación Nacional Campesina José Antonio Galán Zorro (Asonalca), denunció Falsos Positivos Judiciales contra sus dirigentes en la región Centro Oriente; fueron capturados en Norte de Santander: Carlos Alberto Mogollón, Humberto Villamizar Calderón, Primitiva Becerra y Helena Villamizar Vera [4]. 

Las denuncias de Falsos Positivos Judiciales realizadas recientemente por ASONALCA y AJS forman parte del plan de criminalización al movimiento social que dio captura a Hermes Burgos y José Murillo Tobo en 2018 y 2019.

 

Perseguidos sin fin

 

Leyner Palacios integrante de la Comisión Interétnica de la Verdad del Pacífico, denunció que luego de presentar el documental ‘Bojayá Bajo Fuego’, él y su familia han sido objeto de constantes amenazas. 

Lidia Bueno Gañán, lideresa indígena y Presidenta departamental del Movimiento Alternativo Indígena y Social (MAIS) seccional Quindío, recibió amenazas de muerte después de declarar en un medio de prensa regional, “que se debería tener en cuenta los líderes del Quindío para la terna que reemplazará provisionalmente al Alcalde de Manizales” José Manuel Ríos Morales suspendido por corrupción.

Édison León Pérez, Presidente de la Junta de Acción Comunal de San Juan Bosco en San Miguel, Putumayo; había denunciado varias amenazas de muerte y fue asesinado el 8 de junio en San Juan Bosco, zona controlada por paramilitares y de alta presencia Brigada XXVII.

Pierangelly Huguett Henríquez de 46 años abogada que defendía reclamantes de tierras; fue asesinada el 9 de junio en Ciénaga, Magdalena.

Edwin Tuirán, ex combatiente, fue asesinado el 8 de junio por narco paramilitares del Clan del Golfo en el corregimineto de Bijao en Juan José, Córdoba.

BaironEliécerGómez hijo de una ex combatiente, asesinado el 12 de junio en el Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación (ETCR) de Mesetas, Meta.  

Alberto Elías Mora Uribe, líder campesino de la vereda Buenavista de Ituango, fue secuestrado, torturado y asesinado el 11 de junio, según denuncia la Red de Organizaciones Sociales y Campesinas del Norte de Antioquia. 

Leider Bernabé Campo Tamayo de 20 años, comunero del Resguardo Agua Negra de Morales, Cauca, fue secuestrado el 11 de junio del Puesto de Control de la Guardia Indígena en El Mesón, y luego apareció asesinado en el Playón del vecino Resguardo La Fortaleza. 

Jesús Antonio Rivera de 32 años, comunero indígena del Resguardo Huellas de Caloto, Cauca, fue asesinado el 13 de junio. La Guardia Indígena capturó a 7 sujetos armados responsables del crimen. 

Por Himelda Ascanio | 18/06/2020

______

[1] Carta de 28 Eurodiputados al Presidente Iván Duque. Parlamento Europeo, 4-06-2020. 

[2] Denuncian masacre de 3 personas en Ituango. El Colombiano, 7-06-2020.

[3] Nueva captura de líderes comunitarios y sociales. Trochando Sin Fronteras, 11-06-2020.

[4] Judicializan y estigmatizan a líderes sociales. Asonalca, 12-06-2020.

Publicado enColombia
Michael Baker, asesor científico de Nueva Zelanda: "El mundo occidental no ha perseguido la eliminación del virus"

Michael Baker es uno de los epidemiólogos que han diseñado la exitosa estrategia de Nueva Zelanda contra el virus, que explica en esta entrevista

 

Hace una semana, la primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, dio las gracias a su "equipo de cinco millones", que son los habitantes de un país que había conseguido "eliminar" el coronavirus dentro de sus fronteras. Por primera vez, no había casos activos y llevaban 17 días sin nuevos contagios. La respuesta de la isla, que se ha caracterizado por tomar medidas estrictas y tempranas –decretó el confinamiento con apenas 100 casos y ha contabilizado 22 muertes– ha sido elogiada mundialmente.

Michael Baker, profesor de la Universidad de Otago, es uno de los epidemiólogos que están detrás de esta estrategia, asesorando al Gobierno de Ardern. Baker atiende a eldiario.es por videoconferencia desde Wellington. Es un férreo defensor de lo que denomina el modelo de "eliminación", basado en tomar pronto medidas fuertes para interrumpir la transmisión de la enfermedad. El especialista lo diferencia de la estrategia de "supresión", que busca reducir los casos a niveles controlables, pero pasando por confinamientos prolongados hasta que haya vacuna o tratamiento eficaz. Según su análisis, este es el enfoque que han adoptado la mayoría de los países occidentales para hacer frente a la pandemia. 

El lunes pasado, Nueva Zelanda entró en su nivel más bajo de restricciones, lo que ha permitido a la población retomar poco a poco su vida diaria sin limitaciones de distancia física. Ahora el objetivo es mantener el virus alejado de sus fronteras, que de momento se mantienen cerradas a extranjeros mientras a los residentes y nacionales que vuelven a su país se les aplica una cuarentena de 14 días. El Gobierno ya había adelantado que lo más seguro era que se volvieran a registrar casos. La buena racha de 24 días sin nuevas infecciones se ha interrumpido este martes, después de que dos mujeres llegadas desde Reino Unido hayan dado positivo. La noticia ha caído como un jarro de agua fría y evidencia que los desafíos persisten, incluso para una nación prácticamente aislada que en estos momentos cuenta con una posición aventajada.

Desde hace una semana ya no hay limitaciones en la vida diaria de los neozelandeses. ¿Cómo es eso de recuperar la normalidad?

Sin duda, la vida es mucho más fácil. De hecho, la vida ha vuelto básicamente a la normalidad. Para algunas personas es difícil porque han perdido sus trabajos y sus empresas. Pero para personas como yo, que somos académicas, nunca hemos trabajado tanto como en la pandemia. Y es casi un alivio ahora que todo ha terminado en Nueva Zelanda. Aunque seguimos con las fronteras cerradas y obviamente eso requiere un poco de esfuerzo.

Usted ha sido uno de los impulsores de lo que denominan la estrategia de "eliminación" del virus, que diferencian de la "mitigación" o "supresión". ¿Por qué su enfoque es diferente?

En general, todo el mundo tiene planes para una pandemia. Durante más de 20 años, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha ayudado a todos los países a redactar planes para la gripe pandémica. Es bastante razonable tener planes para la gripe, porque causó grandes pandemias en tres ocasiones en el siglo pasado. Este es un modelo de mitigación en el que no puedes evitar la pandemia: la ola va a arrasar con tu país y, entonces, todo lo que podemos hacer es aplanar la curva para reducir el impacto. Eso es lo que ha hecho el mundo occidental. Y era un buen plan, pero era el virus equivocado.

Necesitábamos un plan para un virus del tipo del SARS (Síndrome Respiratorio Agudo Grave), que realmente se puede detener. 

A finales de febrero y principios de marzo, obviamente, ya teníamos casos en Nueva Zelanda y, viendo la experiencia de China, pensé que, en realidad, podíamos detener este virus. Estaba en el grupo de asesoramiento técnico del Gobierno para la respuesta a la pandemia y dije que teníamos que cambiar el rumbo. Dije públicamente, y también directamente a los ministros que necesitábamos adoptar un enfoque de eliminación. Luego redacté la estrategia y la publiqué, y sigo abogando por eso. En muy poco tiempo, a mediados de marzo, en Nueva Zelanda vimos la experiencia de lugares como el norte de Italia, donde la pandemia estaba siendo muy intensa. La gente vio que podíamos estar así en unas pocas semanas y el Gobierno actuó de manera muy valiente, cambió de rumbo y adoptamos un enfoque de eliminación.

Las herramientas básicas son las mismas, hay tres principales. Una de ellas es la gestión de las fronteras. La segunda son las pruebas y el rastreo de contactos. Y la tercera es debilitar, interrumpir la transmisión en la población. Y aquí es donde usamos un confinamiento intenso para eliminar, básicamente, la transmisión del virus. Hemos tenido uno de los cierres más intensos del mundo durante seis semanas y luego hemos salido de él gradualmente. El propósito era extinguir las cadenas de transmisión, algo que el confinamiento logró de manera muy eficaz. Y los contactos se trazaron con el rastreo. Por supuesto, en las fronteras había una cuarentena estricta. Y el virus llegó a su fin.

¿Cuál diría que ha sido la principal clave dentro de esa estrategia?

La clave es una buena ciencia y un buen liderazgo, y tener un plan y luego actuar con decisión. Porque, para mi sorpresa, en ninguna parte del mundo occidental se perseguía un objetivo de eliminación. Y dada la experiencia de Asia, me pareció que lo que había que hacer era ir a por ella. Al principio, la gente me miraba como si estuviera un poco loco. Algunos de virólogos me decían: "Michael, no puedes eliminar este virus. Es demasiado difícil... hay tanta transmisión silenciosa, nunca se irá". Yo no sabía en ese momento si iba a funcionar, pero había funcionado y funcionaba en China, y alguna islas específicas habían logrado evitarlo cerrando las fronteras por completo. 

El Gobierno ordenó el confinamiento cuando apenas se habían registrado un centenar de casos. En aquel momento, la medida corría el riesgo de ser desproporcionada. ¿No cree?

En ese momento, por supuesto, había un grupo bastante fuerte en Nueva Zelanda que decía que era una reacción enormemente exagerada, que era como matar moscas a cañonazos. 

Ha dicho recientemente que uno de los riesgos actuales es la autocomplacencia. ¿Qué viene ahora? Me refiero sobre todo a la posibilidad de nuevos brotes.

Sí, siempre hay un riesgo de brotes porque la gente está cruzando las fronteras y porque este virus no siempre hace que la gente se enferme, por lo que nunca va a ser fácil de controlar. Así que eso es un desafío. Ahora hay grupos que pueden solicitar una exención por razones económicas y humanitarias, así que el volumen de viajes aumentará en nuestro país. Hace unas semanas, hubo un día en que nadie entró ni salió de Nueva Zelanda y nadie recuerda cuándo fue la última vez que pasó eso, probablemente hace muchas décadas. Ahora hay una media de unas 200 personas al día vienen a Nueva Zelanda, es un número pequeño. Hay cerca de 3.000 en instalaciones de cuarentena. Por supuesto, se cometerán errores. Y ese es uno de los riesgos ahora.

De hecho, se han registrado las dos primeras nuevas infecciones en 24 días, dos mujeres que habían viajado desde Reino Unido. ¿Suponen un riesgo?

Los casos son de dos personas llegadas de Reino Unido a las que se les permitió romper antes de la cuarentena para visitar a su padre moribundo. Se les efectuaron pruebas que resultaron positivas, por lo que ahora están en aislamiento. Se considera improbable que hayan infectado a otros, pero las investigaciones continúan. Esto es un revés para Nueva Zelanda y sin duda tendrá como resultado un endurecimiento de las normas de la cuarentena fronteriza.

Todos los países que persiguen la eliminación sufrirán reveses. El riesgo de que estos dos casos en Nueva Zelanda causen un brote es pequeño, principalmente porque las autoridades sanitarias los conocen bien y han tomado precauciones para minimizar su contacto con la población local. Este contratiempo en Nueva Zelanda es un problema mucho menor que el gran brote que estamos viendo actualmente en Pekín, donde la fuente es desconocida y por lo tanto difícil de controlar.

¿Cómo se pueden evitar esos errores que mencionaba?

Hay que diseñar los procesos para hacer frente al riesgo y luego hay que tener un montón de controles para asegurarte de que tus protocolos se siguen. Uno de los principios en la protección de la salud es este enfoque de barreras múltiples, donde no solo se depende de una defensa, sino que se tienen múltiples líneas de defensa. Y por ejemplo, nos gustaría que la gente usara más las mascarillas, porque en Nueva Zelanda no hay una cultura de mascarillas, para la gente es algo muy ajeno. 

En Europa estamos en plena desescalada. Nueva Zelanda parece haber superado con éxito su salida del confinamiento. ¿Cuál ha sido la clave?

En Nueva Zelanda tenemos un objetivo completamente diferente. Nuestro objetivo es salir con cautela del confinamiento y no tener ningún virus circulando. Esa es la diferencia. Así que sales y vuelves a tus actividades normales. Puedes estar con un extraño en la calle si quieres. Ya no es un problema. Lo que se llama la "nueva normalidad" en Nueva Zelanda no es muy diferente de lo que se conoce como "business as usual" [lo de siempre]. Así que es muy diferente a salir del confinamiento en Europa, donde el virus todavía está circulando.

¿Puede volver Nueva Zelanda al confinamiento si hay un rebrote?

Si tienes una estrategia de eliminación, al salir del encierro no hay ningún virus circulando. No son necesarias más precauciones. Ha acabado. Y mientras podamos controlar las fronteras, no hay por qué preocuparse. Pero en Europa o Norteamérica, hay una especie de supresión o mitigación cuando sales del confinamiento y, por supuesto, el virus puede volver porque todavía está circulando en su población.

La primera ministra Jacinda Ardern ha sido elogiada a nivel mundial por su gestión de la crisis. ¿Qué papel ha jugado su liderazgo?

Ella ha sido parte de un liderazgo muy decisivo y también muy eficaz. Ha llegado a los corazones y las mentes de las personas. Ha habido un seguimiento muy alto. La gente ha seguido las instrucciones. Y como resultado, ha sido más fácil extinguir el virus porque las personas no han salido mucho y han permanecido en sus pequeñas burbujas, como llamamos a sus unidades familiares, durante la mayor parte de las seis semanas. Esto era realmente importante. Australia también lo ha hecho bien con un tipo de Gobierno diferente. Así que creo que lo principal es hacer la elección estratégica correcta.

Incluso países con pocos recursos como Vietnam y Mongolia parecen haber logrado también la eliminación o están muy cerca de ella. También ocurre en otros países en la región del Pacífico asiático. Así que en un futuro podremos viajar a Australia, las islas del Pacífico, Taiwán, Corea del Sur y Singapur, probablemente a China continental, y creo que Japón, Tailandia, Vietnam, Mongolia... Sin virus circulando, se podrá viajar libremente entre ellos, creo que podemos imaginárnoslo.

Con el verano a la vuelta de la esquina, Europa está ahora mismo reabriéndose al turismo. ¿En qué punto se encuentra la recuperación de la actividad turística en Nueva Zelanda, que es un sector importante para el país?

El turismo es el sector de la economía de Nueva Zelanda que más está sufriendo porque el Gobierno no puede hacer que los turistas internacionales vuelvan de repente. Así que habrá un aumento del turismo interno, pero limitado. La gran esperanza es que Australia se acerque a la eliminación. No está muy lejos. Y entonces podremos abrir las fronteras para viajar libremente con Australia. Nosotros acabamos de lograrla y creo que la sensación ahora es que nos tenemos que sentar a esperar, que el movimiento sea muy limitado en las fronteras, pasar el invierno y luego, tal vez para septiembre, Australia estará más cerca de la eliminación o puede haberla logrado. Y entonces no debería haber problemas a la hora de que haya más libertad de movimiento entre los dos países.

Hay ejemplos de que el virus no da tregua. Mencionaba un país como Corea del Sur, modelo de éxito en su respuesta, que meses después sigue lidiando con varios grupos de casos, con restricciones en Seúl.

Sí, esa es la cuestión. Para mantener la eliminación, hay que seguir trabajando en ella. Pero el número real de casos en Corea es muy pequeño en comparación con las cifras en Europa, Gran Bretaña o Norteamérica. Yo sé dónde preferiría estar: en un país que está eliminando el virus, antes que en uno en el que aún circula.

Es difícil comparar, porque vive en una isla de cinco millones de habitantes. Pero, ¿qué opina entonces de la respuesta de los países europeos?  

Para mí es difícil comentar lo que hacen otros países porque realmente tienen que hacerlo lo mejor que pueden. Pero estoy en contacto con epidemiólogos de varios sitios, sobre todo de Reino Unido. Supongo que se ha constatado que puede ser casi imposible convivir con este virus. Es posible que las vacunas no lleguen en mucho tiempo, si es que llegan. Puede que no consigamos rápidamente antivirales.

Así que me pregunto si los países que tienen los recursos para hacerlo no deberían pensar en eliminar el virus. Europa tiene los recursos para ello. Supongo que es solo cuestión de decidir si puedes pasar los próximos uno, dos o tres años entrando y saliendo de confinamientos todo el rato, o si solo pones en marcha un confinamiento fuerte e intenso y tratas de eliminar completamente el virus de tu población. La tecnología está ahí. Los países ya han demostrado que se puede hacer. Me pregunto si no es una opción para España y para muchos países de Europa.

Pero para los países de ingresos bajos y medios, esa estrategia no es siempre una opción. 

En un momento dado, pensé que sería imposible para países de bajos ingresos como Vietnam, que están muy densamente poblados. Que el virus iba ser un desastre. Allí viven alrededor de 100 millones de personas. Creo que no han notificado ninguna muerte. Obviamente, no estamos tan seguros de cómo contabilizan los casos, o de su vigilancia. Pero he hablado mucho con los epidemiólogos de varios de esos países. Tienen muy buenos sistemas y están haciéndolo bastante bien.

En Hong Kong y Taiwán, por ejemplo, la mortalidad es muy baja. Ya llevamos seis meses con esto y podemos ver la diferencia. El modelo de eliminación está funcionando ahora muy bien. A los países que persiguen la supresión no les ha ido muy bien, si los miramos en conjunto. Y obviamente, hay una opción de mitigación, que todavía persigue por ejemplo Suecia, que en realidad es solo una forma más leve de supresión y ha sido muy duro para la población anciana, con una mortalidad bastante alta. Pero no es más alta, por ejemplo, que la de Reino Unido.

¿Cuáles han sido los principales errores que ha cometido el mundo desde enero para llegar a una pandemia de esta magnitud?

Fue un gran fracaso de la evaluación de riesgos. Normalmente buscamos el liderazgo en los países occidentales. Miramos a las instituciones occidentales, pero no nos dieron muy buenos consejos sobre cómo responder. Al final, tenía mucho más que ver con Asia y la eliminación de este virus. Para nosotros, ha funcionado.

¿Tenemos que prepararnos para una segunda ola?

Si eliminas el virus, no tendrás una segunda ola. Haces que los brotes sean bastante pequeños y manejables. Hay países que tienen brotes, los están controlando y han aprendido de ellos. En general, el riesgo de mortalidad en estos casos es mucho menor. Pero en muchos países, solo está empezando. En EEUU yo diría que el virus puede matar a al menos medio millón de personas. Este es solo el comienzo de la pandemia global. 

¿Podemos depositar nuestras esperanzas en una vacuna?

Hay un buen progreso y hay muchos grupos trabajando en ello. Pero, está por verse. No hay muchas vacunas efectivas para la gripe, que también afecta al sistema respiratorio, así que no estoy seguro de que podamos garantizar una vacuna efectiva para este virus respiratorio. Aún no tenemos una para el Virus Respiratorio Sincitial (VRS) que es un virus muy importante que puede causar infecciones graves en los pulmones. Hay gente que trabaja arduamente en esa vacuna.

No tenemos vacunas para ningún otro coronavirus. Si conseguimos una, no sabemos cuánto tiempo durará la inmunidad. No sabemos si funcionará bien con los ancianos, que son los que realmente queremos proteger. Así que hay muchas incógnitas. Creo que tenemos más probabilidades de conseguir buenos antivirales para que la neumonía sea tratable con mayor facilidad.

Por Icíar Gutiérrez

16/06/2020 - 22:18h

¿Cuál es la razón de la presencia abierta de tropas de los Estados Unidos en Colombia?

En un anuncio dado, no por el gobierno colombiano sino por la embajada de EEUU, nos enteramos de la presencia de tropas de élite gringas en el país, supuestamente para apoyar en la lucha antidrogas. El 1 de junio llegó al país una misión de 53 militares que integran una brigada de Asistencia de Fuerza de Seguridad (SFAB por sus siglas en inglés), para apoyar labores de "lucha contra el narcotráfico" que se "centrarán principalmente" en las "Zonas Futuro". 

Surgen, entonces, variadas hipótesis e interrogantes acerca del por qué y el para qué de su presencia. La tan promocionada y fracasada guerra contra las drogas ¿qué intereses esconde? Y en esa guerra, ¿cuál es el enemigo real? ¿Esta decisión del gobierno colombiano permite un ahondamiento de la narcotización de las relaciones bilaterales?, ¿se relaciona este envío de tropas con el mutuo interés de EE.UU y Colombia con respecto a Venezuela?

Ricardo Vargas, investigador independiente, analista del tema de drogas, nos compartió su análisis crítico sobre la presencia de las tropas norteamericanas en Colombia. Pedro Arenas, investigador y dirigente social, nos explicó y brindó un panorama más amplio de la situación que viven los campesinos, como sus líderes defensores de derechos humanos, en medio de los operativos de erradicación forzada y violenta, en estos días de cuarentena. Y Alirio Uribe, abogado del colectivo CAJAR describió con detalle la tutela interpuesta para frenar una consulta malintencionada por parte del gobierno, que pretende lograr la aspersión con glifosato sin la debida participación de las comunidades afectadas. Alirio Uribe también habló sobre lo decidido por el Juzgado segundo administrativo de Pasto en relación a esta tutela.

Vea el informe ¿Cuál es la razón de la presencia abierta de tropas de los Estados Unidos en Colombia?, en la segunda emisión del informativo La vacuna, un antídoto contra la desinformación.

https://www.youtube.com/watch?v=qxjgtqjOx04&t=182s

Publicado enColombia
La canciller alemana, Angela Merkel, con una maqueta de un A380, en la sede de Lufthansa el 18 de noviembre de 2015.

Compañías como Lufthansa y el grupo turístico TUI han anunciado despidos de miles de trabajadores tras recibir ayudas públicas millonarias. "Un consorcio que en este tiempo recibe miles de millones de euros del estado como apoyo tiene ante la sociedad una responsabilidad social", ha recordado el sindicato Ver.di

 

La crisis económica que han generado las medidas para hacer frente al SARS-CoV-2, el virus de la COVID-19, será la peor que se recuerda en generaciones. Esto parece estar fuera de toda duda. Sí parece más cuestionable, sin embargo, el comportamiento de algunas grandes empresas que, en Alemania, han recibido ayudas por valor de miles de millones de euros y que, pese a ello, ahora quieren despedir a miles de empleados.

Alemania pasa por ser uno de los países que primero se ha movido para proteger su tejido empresarial. La semana pasada se planteaban a las empresas ayudas en forma de rebajas fiscales, algo que se suma a los miles de millones en ayudas o créditos garantizados por el estado que ya han recibido grandes y pequeñas compañías necesitadas de liquidez en pleno parón económico por culpa del coronavirus.

Se asume, por tanto, que el Gobierno de 'gran coalición' de la canciller Angela Merkel ha actuado rápido. Sin embargo, parece que, con la celeridad, se han dejado lagunas. Una cuestión fundamental que genera debate ahora mismo es la de mantener puestos de trabajo en empresas que han recibido ayudas multimillonarias.

De esto son claros ejemplos la compañía aérea Lufthansa y el grupo turístico TUI. Ambas son empresas acostumbradas a mover volúmenes de negocio de miles de millones de euros. Pero la crisis del coronavirus les ha golpeado de lleno.

Frente al coronavirus, la aerolínea germana, la mayor de Europa, ha recibido ayudas por valor de 9.000 millones de euros. Esa ayuda ha supuesto la entrada del estado en el capital de la empresa, pero eso no es garantía para mantener empleos a salvo en un consorcio con algo más de de 138.000 trabajadores. De hecho, esta semana  la compañía ha anunciado que pretende realizar despidos masivos. Hasta 22.000 empleos están ahora en entredicho.

"Sin una reducción significativa de los costes de personal durante la crisis corremos el riesgo de perder la oportunidad de recomenzar bien tras la crisis y de que el Grupo Lufthansa salga claramente debilitado de la crisis", justifican desde la compañía aérea. Pero habiendo dinero público de por medio, un salvamento de Lufthansa en el que miles de empleados acaben en la calle despierta críticas.

El Gobierno podría haberlo evitado

Bernd Riexinger, presidente de Die Linke, el partido más izquierdista de la oposición que hay en el Bundestag, ha señalado que los 9.000 millones de euros de dinero público inyectados en Lufthansa "no pueden ser un cheque en blanco para realizar despidos". "El Gobierno federal había tenido en su poder el evitar este escenario de antemano y haber garantizado la ayuda pública con garantías", según Riexinger. Por su parte, los sindicatos de los trabajadores de Lufthansa reprochan a la empresa estar utilizando las ayudas públicas para llevar a cabo despidos.

No es la primera vez que hay críticas a la actuación del Ejecutivo de Merkel ante grandes grupos empresariales tocados o casi hundidos que han salido rescatados en la pandemia. El grupo turístico TUI fue de las primeras grandes compañías en recibir ayudas multimillonarias para hacer frente al temporal levantado por la COVID-19. A principios de abril, hasta 1.800 millones de euros recibía esta empresa en forma de créditos garantizados por el estado a través del Instituto de Crédito para la Reconstrucción (KfW, por sus siglas alemanas), una entidad de titularidad pública. Poco después la empresa hizo público su deseo de deshacerse de 8.000 de sus cerca de 70.000 empleados.

En vista de esos planes, el salvamento de TUI levantó ampollas hasta en el sector más neoliberal alemán. Así, en el diario económico Handelsblatt hubo editoriales el pasado mes de mayo que señalaban en titulares que "las ayudas del estado para TUI fueron un error".

"El dinero [para salvar a TUI] habría sido suficiente para mantener a flote a las 10.000 agencias de viajes y sus 100.000 empleados", señalaban en este diario. En lugar de eso, salvar a TUI supone hacer un favor a grandes oligarcas, como el ruso "Alexei Mordashov, propietario de un cuarto de TUI", recordaban en ese periódico.

La COVID-19: dos crisis en una

En la empresa se defienden asegurando que la compañía "tiene que cambiar", según los términos de Friedrich Joussen, presidente de TUI. "No hemos recibido un regalo, sino deudas", según ha definido él los 1.800 millones de euros en créditos del KfW. En Ver.di, el principal sindicato del sector servicios, reclaman a la compañía "responsabilidad social".

"Un consorcio que en este tiempo recibe miles de millones de euros del estado como apoyo tiene ante la sociedad una responsabilidad social", han manifestado en Ver.di.

En realidad, la crisis del coronavirus ha puesto de manifiesto que son dos crisis en una. Una primera crisis se ha producido debido al parón. Junto a esta crisis hay otra de "adaptación" de las empresas que peor ha dejado la COVID-19.

"Hay empresas que están sufriendo una crisis de adaptación, que tiene hacerse más pequeñas y reducir costes. Por ejemplo, para Lufthansa, en el futuro habrá menos vuelos y ahora mismo la empresa está sobrecapacitada y tiene que reaccionar", dice a eldiario.es Hubertus Bardt, responsable en el Instituto de la Economía Alemana, un centro de estudios con sede en Colonia (oeste germano). A su entender, sin las ayudas recibidas, "Lufthansa no estaría ahí, ni siquiera los puestos de trabajo que se van a mantener".

Si bien Merkel y compañía han sido de los primeros – sino el primer Ejecutivo – en tomar iniciativas serias para ayudar a empresas y relanzar la economía frente a la crisis que ha supuesto el coronavirus, en Berlín no hay discurso ni medidas para paliar las traumáticas "adaptaciones" de Lufthansa o TUI. Al menos, de momento.

Por Aldo Mas

12/06/2020 - 21:40h

Publicado enEconomía
Sábado, 13 Junio 2020 06:44

Mejor verlo por tv

Mejor verlo por tv

Quedarse en casa y ver por televisión los conciertos por el Día de Rusia, fiesta nacional que se celebró ayer viernes, y el pospuesto magno desfile militar para conmemorar el 75 aniversario de la victoria sobre la Alemania nazi, que tendrá lugar el 24 de este mes, recomendó a los moscovitas su alcalde, Serguei Sobianin.

Entonces, ¿para qué levantar, unos días antes y de forma repentina, el confinamiento, los pases electrónicos y otras restricciones para evitar la propagación del Covid-19? Es una pregunta que se hacen muchos moscovitas, más aún que el número de contagios diarios es muy superior al que había cuando Sobianin impuso las severas medidas de la cuarentena.

La respuesta la dio la misma alcaldía al anunciar, con bombo y platillo, que se rifarán 2 millones de bonos y certificados por un valor de 10 mil millones de rublos entre quienes acudan a las urnas el primero de julio siguiente, fecha que decretó el presidente Vladimir Putin para legitimar la nueva Constitución de Rusia, que en principio le permite relegirse hasta 2036, mediante una votación popular o consulta ciudadana o como quiera llamársele, pues no existe en el propio texto de la Carta Magna esa figura para expresar la voluntad del pueblo, a diferencia del referendo/plebiscito estrictamente reglamentados.

Con la presión encima de muchos allegados de Putin que quisieran ver fracasar a Sobianin en materia de emergencia sanitaria y ofrecerse para administrar la mina de oro que es Moscú, en términos de la magnitud de su presupuesto, las contradicciones de su alcalde –ir de un extremo a otro y viceversa– obedecen a su instinto de supervivencia política.

Y si Sobianin no pudo mantener su estrategia de desescalada pausada y gradual sin ser destituido es de suponer que dio marcha atrás al subordinarse a una orden que sólo pudo haberle dado quien ocupa la cima de la pirámide de poder en Rusia, a sugerencia de los integrantes de su entorno más cercano, quienes creen que no se puede aplazar la entrada en vigor de la reforma constitucional.

Las decisiones de Sobianin no contribuyen a la calma: permite, por ejemplo, pasear con cubrebocas y guantes en los parques, pero prohíbe sentarse en cualquier banca por peligroso. Ante incongruencias así, ciertamente mejor ver por televisión los festejos previos al día de la votación.

Publicado enInternacional
Las precarias condiciones de las prisiones de América Latina aumentan los riesgos para los reclusos. Christiano Antonucci / SECOM MT

El hacinamiento sigue marcando el combate frente a la covid-19 en los centros penitenciarios de América Latina. El aumento del estrés en los centros ha provocado irremediables motines.

 

Dignificar contrarreloj el sistema de prisiones en América Latina para evitar subir un nuevo peldaño en la tragedia provocada por la covid-19 está resultando ser exactamente tan improbable como se imaginaba. La pandemia representa un cruel desafío para repensar el cómo, el porqué y el para qué de los centros penitenciarios en la región, pero ninguna innovación importante ha venido al rescate.

No se puede corregir de la noche a la mañana el primer problema de la lista: el hacinamiento. El encarcelamiento en masa es marca de la casa y cuna de violencia. La mitad de los internos está a la espera de juicio, y el objetivo de la reinserción se ha dejado de lado. Las celdas colectivas de las cárceles latinoamericanas no se definen por la división del espacio para dos, tres o cuatro personas, sino que se calculan para acoger a cuarenta y cincuenta presos, llegando incluso a cobijar a más de ciento cincuenta en las prisiones más sobrepobladas.

La mayoría de los obstáculos estructurales proceden de este hacinamiento. Enfocando exclusivamente a aspectos de higiene, fundamental siempre y vital frente a la pandemia, el sistema de suministro de agua de prisiones diseñadas para ochocientos internos pero que amparan a dos mil quinientos no soporta semejante demanda. En esos casos, el agua corriente solo está disponible una serie de horas al día, y hay que disputársela.

La cancelación de las visitas fue una de las primeras medidas cuando la covid-19 cruzó el océano Atlántico, una resolución lógica ante la amenaza desconocida, pero ha derivado en un creciente malestar entre los presos, que agita una tensión ya de por sí elevada. Lo primero que se denunció fue la ruptura de la comunicación entre los internos y sus familias. Llevan dos meses y medio sin noticias de ellos. No se han articulado las debidas alternativas telefónicas, ni mucho menos las opciones de comunicación a través de internet.

Son esas visitas, por otro lado, las que "palían las necesidades básicas, como la alimentación, la medicación o la vestimenta", recuerda para este reportaje Alcira Daroqui, directora del Grupo de Estudios sobre Sistema Penal y Derechos Humanos de la Universidad de Buenos Aires (GESPyDH). "Y los que hacen visitas no solamente asisten a sus familiares, sino que los presos ponen bastante de lo que les llevan al servicio del grupo con el que están en el pabellón, lo que se llama la ranchada". En la provincia de Buenos Aires, al menos, se ha autorizado que los familiares puedan enviar paquetes. "Eso y reconocer que no les damos de comer es lo mismo", se lamenta Daroqui.

El estrés fue en aumento en los presidios hasta desembocar en bruscas insurrecciones. Sucedió en Villa Devoto y Florencio Varela, en Argentina (treinta heridos), en Manaus, Brasil (17 heridos), y también en Perú. "El Estado comenzó a tomar acciones cuando se produjeron una serie de motines en los centros, que culminaron con el principal, que fue el de Castro Castro (Lima)", comenta para Público el investigador Stéfano Corzo, del Instituto de Defensa Legal (IDL). Nueve muertos hubo en Castro Castro, politraumatismo por proyectil de arma de fuego. A ochocientos kilómetros de allí, en la penitenciaría de Picsi, se repitió la misma situación de revuelta, con otros dos fallecidos. Solicitaban los presos un trato humano y digno frente a la pandemia, y solo así el Instituto Nacional Penitenciario (INPE) comenzó a publicar información transparente, aunque con cuenta gotas, de lo que sucedía en sus centros.

Perú fue el primer país de la región que canceló visitas a los internos, pero ni aun así ha conseguido controlar la situación. "Donde no se tomaron medidas suficientemente adecuadas fue en el equipamiento de bioseguridad con el que debía contar los 11.000 funcionarios del INPE que trabajan dentro del sistema carcelario peruano", indica Corzo. "Fue un sector atendido tardíamente, y cuando fue atendido el virus ya había entrado en las cárceles".

La transparencia esporádica que ha ido surgiendo del INPE peruano deja resultados tan sorprendentes como los de las 450 pruebas rápidas (350 para reclusas y 100 para empleados) que se aplicaron este miércoles en la cárcel para mujeres de Chorrillos. "De ese total, 310 pruebas en internas resultaron positivas. 303 son asintomáticas y 7 presentan algún síntoma leve", notificaba el informe oficial. El porcentaje de contaminación en Chorrillos es del 88,6%.

En México hay datos que también inquietan. La Comisión Nacional de los Derechos Humanos está siendo la encargada de visitar los centros penitenciarios y exigir el cumplimiento de las medidas básicas para proteger a la población privada de libertad. "Preocupa a este Organismo el índice de letalidad en las prisiones en comparación a los datos nacionales reportados", alertaban en su último informe hasta la fecha, publicado el 4 de junio. 60 fallecimientos entre los 429 casos confirmados sitúan la tasa de mortalidad en el 15,9% dentro de las cárceles mexicanas. El índice nacional es de 11,8%.

En el caso específico de Brasil, las unidades sanitarias prisionales transitan ajenas al sistema público de salud, funcionan en paralelo y, por si fuera poco, sin el armazón más básico. La población privada de libertad no se encuentra entre las prioridades, por eso algunos reclusos enfermos han llegado ya sin vida al ambulatorio de destino tras una atención insuficiente en su centro penitenciario. Por otra parte, ante la falta de datos fiables, sobre todo tras los intentos de maquillaje de las cifras oficiales por parte del Ejecutivo de Jair Bolsonaro, las organizaciones de la sociedad civil tratan de calcular los estragos de la pandemia en las cárceles cotejando las estadísticas de fallecidos por neumonía o síndrome de respiración agudo.

32.500 personas liberadas en el sistema prisional brasileño

La Pastoral Carcerária Nacional es una de las instituciones más activas por los derechos de los presos en Brasil. Organizaban visitas quincenales, hasta mediados de marzo. "Poco o nada sabemos de ellos ahora", explica el Padre Gianfranco Graziola, uno de los asesores de la organización. "Tenemos información cuando alguien va a salir, o a través de algunos parientes". Graziola acepta amargamente que el trato digno dentro de los muros de la prisión es prácticamente una causa perdida, porque a la sociedad poco le importa: "Continúa la mentalidad excluyente, siempre se les tratará como delincuentes, y, en realidad, solo son personas que erraron".

La Recomendación 62, redactada por el Consejo Nacional de Justicia brasileño (CNJ), nació al inicio de la crisis como un incentivo a los magistrados para reformular las condenas de "personas en grupos de riesgo y en la fase final de las penas que no hubieran cometido crímenes violentos o con grave amenaza como robo con resultado de muerte, homicidio o violación, y que no pertenezcan a organizaciones criminales". 32.500 personas han sido retiradas de las unidades prisionales brasileñas en los últimos tres meses atendiendo al dictado, señala el informe del CNJ, con la adaptación para otros formatos como prisión domiciliar o monitoramiento electrónico. "Se trata del 4,78% del total de personas privadas de libertad, excluidos el régimen abierto y los detenidos en comisarías". La Recomendación 62 acaba de ser renovada por otros 90 días.

Para el Grupo de Estudios sobre Sistema Penal y Derechos Humanos de la Universidad de Buenos Aires, al final la mirada se vuelve a dirigir, de una forma u otra, hacia el encarcelamiento en masa. Porque inexorablemente "el debate que trae la pandemia es a cuántos se debería liberar, cuando lo que se debería debatir es cuántos no tendrían que haber ingresado nunca". En las prisiones federales argentinas, cuenta Alcira Daroqui, hay personas "condenadas a ingresar en la cárcel por quince días".

río de janeiro

13/06/2020 11:06 Actualizado: 13/06/2020 11:13

víctor david lópez

@VictorDavLopez

Publicado enSociedad
Sábado, 13 Junio 2020 06:22

Cuando un acto brutal ultraja a todos

Cuando un acto brutal ultraja a todos

El 8 de junio pasado, el National Bureau of Economic Research ‑‑la máxima autoridad académica del estudio de los ciclos de la economía de Estados Unidos‑‑ dictaminó que ese país entró en recesión en febrero de 2020, por primera vez desde 2009. Pero la noticia se difundió con gato encerrado: el New York Times, la agencia AP y otros medios agregaron que ello ocurrió por el cierre de la economía norteamericana debido a la pandemia del covid-19, lo cual es mentira. Esa falsedad insinúa que el problema no radica en un agotamiento estructural de la economía norteamericana, sino en esta fortuita plaga biológica.

No obstante, los analistas suelen considerar recesión al efecto de dos cuatrimestres consecutivos de contracción económica, lo que sitúa los orígenes de la crisis económica en el último período del año 2019, antes de que ese virus entrase en escena. Sin embargo, para ese entonces los reportes sobre la inminencia de una recesión en Estados Unidos ‑‑y en Europa‑‑ ya eran frecuentes en la prensa internacional. Y para los latinoamericanos la cuestión era aún más evidente, porque nuestras economías ya venían de mal en peor desde mucho antes.

Ese equívoco poco tiene de inocente. El primer enfermo por covid‑19 en Estados Unidos se anunció el 21 de enero de 2020 y fue un viajero que hacía poco había regresado de Wuhan al estado de Washington. Pero no fue sino hasta el 30 de enero y el 26 de febrero que los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) confirmaron el primer y segundo casos de pacientes sin exposición al virus por viajes o contacto con alguna persona infectada. Hasta esa fecha, los demás casos conocidos correspondían a individuos que recién habían visitado China. No fue sino al final de febrero, el día 29, cuando en el estado de Washington se dio la primera muerte por covid‑19 en Estados Unidos.[1]

Estadísticamente, la curva de los casos de enfermedad y de fallecimiento de víctimas de la pandemia en ese país permaneció baja hasta mediados de marzo, cuando se disparó, volviéndose muy alta en abril. Por lo tanto, no cabe atribuir al covid-19 una recesión comenzada en febrero. Porque esa contracción económica surgió antes y debido a causas endógenas. Lo cual no es una observación casual: señala que cuando la pandemia haya concluido las causas originales de la crisis económica aún seguirán activas, puesto que tienen otro origen. Para cuando ello pase no será fácil definir si eso corresponderá a la vieja o a una nueva “normalidad”.

Esto, obviamente, no implica que esta pandemia sea ajena al actual fenómeno. Al contrario, al expandirse ella enseguida aceleró la recesión, le imprimió insólita complejidad y agravó sus repercusiones. La suma de la recesión más la pandemia ‑‑con los efectos tanto de paralización de actividades como de alto riesgo de su reapertura‑‑ pronto implicó que la economía estadunidense retrocediese más aún, anticipando una caída adicional del PIB. La tasa de desempleo subió del 3.5% de enero a un 14.7% en marzo, la mayor registrada desde la Gan Depresión.

El Banco Mundial afirma que esta será la peor recesión desde la Segunda Guerra Mundial, ya que este año la economía estadunidense se contraerá un 6,1% y la de Zona del Euro un 9,1%, mientras que el crecimiento económico de China será un 1% más lento. Si bien el Banco espera que en 2021 la economía global pueda repuntar un 4.2%, la pandemia todavía será una amenaza para el mercado financiero y el comercio mundial. A su vez, la OCDE prevé una crisis mundial sin precedentes, con dos opciones: con o sin rebrotes al reiniciar actividades. Mientras, seguirá en la cuerda floja de la incertidumbre hasta tanto haya una vacuna al alcance de todos. Pero predice que el PIB mundial se contraerá un 7.5%, incluso si no hay rebrotes.

Anthony Fauci, el principal responsable científico de la lucha contra el covid‑19 en Estados Unidos, advirtió que ese país “aún está en el inicio” de la pandemia. Aunque esta sigue causando estragos, los estados de la Unión continúan sin contar con un criterio unificado ni siquiera para aumentar los testeos, indispensables para combatir la enfermedad. Es un virus nuevo, fácilmente transmitible, que además de afectar las vías respiratorias puede causar otros daños a los enfermos, y Fauci se reconoce sorprendido por “lo rápido que se extendió por el planeta”. Los expertos reiteran que la falta de una estrategia nacional ‑‑cosa que el presidente Trump está lejos de aportar‑‑ deja a los estadunidenses librados al azar.[

Pero no todos la pasan mal. Según un informe del Institute for Policy Studies y Americans fo Tax Fairness, entre mediados de marzo y mediados de mayo ‑‑durante la cuarentena parcial‑‑ los estadunidenses más ricos aumentaron sus fortunas en 434 mil millones de dólares. Aunque hay quien dice que el virus no discrimina entre clases y fronteras, al mismo tiempo 38.6 millones de trabajadores perdieron su empleo en Estados Unidos, y el nivel de insuficiencia alimentaria creció.

Como ha escrito el analista académico y ex secretario de Trabajo Robert Reich, “Todos estamos enfrentando la misma tormenta, pero no todos estamos en el mismo barco. La desigualdad económica en Estados Unidos ha producido dos pandemias muy diferentes: en una, los multimillonarios se están aislando en sus yates en el Caribe, y las familias ricas pueden pasar la cuarentena en mansiones multimillonarias. En el otro barco está la gente que arriesga la vida por su empleo y las personas sin ingresos que están pasando hambre”.

Más lacónico pero no menos elocuente fue el senador Bernie Sanders, quien comentó que “una nación no es sostenible cuando tan pocos tienen tanto mientras tantos tienen tan poco”.

En semejantes circunstancias cómo puede extrañar que el brutal asesinato de Geroge Floyd, como gota que derrama la copa, tras ultrajar a toda la sociedad, movilice a millones de mujeres y hombres blancos, latinos, indígenas, mestizos, capas medias, trabajadores, empleados precarios e intelectuales de todo color, junto a los negros, igualmente hartos de semejante régimen de extrema desigualdad y múltiples discriminaciones, que insiste en retornar a su “normalidad”, a la cual ‑‑crisis tras crisis‑‑ una y otra vez quiere volver.

Por Nils Castro

Intelectual panameño.

Publicado enEconomía
Foto: Nicaragua Investiga

Fue comandante guerrillera de la revolución popular sandinista y ministra en el gobierno en la década de 1980. Luego diputada e integrante de la dirección nacional del FSLN. Sin retórica, explica las razones por la que rompió con el actual presidente: “En el 98 me distancié de Daniel Ortega a partir del pacto de prebendas con el presidente Arnoldo Alemán y actualmente trabajo en la Articulación de Movimientos Sociales. Hemos sido víctimas de represión y durante un tiempo pasamos a la clandestinidad, seguimos en la lucha porque Nicaragua está sufriendo una dictadura”.

– ¿Cómo están viviendo la pandemia?

– El gobierno decidió ignorarla. Llegaron a afirmar que era una enfermedad de los ricos y del imperialismo y no le dieron ninguna importancia. El 18 de marzo se produjo el primer caso y se empezaron a exigir políticas sanitarias para enfrentarla. El gobierno decidió asumir una lógica de contaminación de rebaño que supuestamente adoptaron en Suecia, en unas condiciones claramente diferentes. El gobierno impulsó las actividades masivas, mantuvo las clases, los carnavales, las fiestas y manifestaciones y promovió actividades que concentraran a la población, política que continúa hasta hoy.

Como resultado estamos viviendo una situación muy grave que según los datos del Observatorio Ciudadano tenemos una cifra muertos superior a todos los países centroamericanos sumados. Es la propia ciudadanía la que está tomando medidas de protección, siguiendo los consejos de grupos de médicos independientes.

– El biólogo molecular Jorge Huete asegura en un reciente artículo de Envío que la política del gobierno consistió en no hacer nada, no se cerraron fronteras, no se hizo nada. Las cifras oficiales son de 35 muertos y 760 contagiados sin cifras de tests.

– No sólo eso, hay una política de fomentar los contactos directos y de secretismo con los datos que no se corresponde con los estándares de la OMS y la OPS, De modo que con participación ciudadana se han construido estadísticas propias entre médicos, científicos y organizaciones de la sociedad civil. Una carta de 700 médicos más cinco ministros de Salud de diversas administraciones mostraron a la OPS su preocupación sobre el modo como se está tratando la pandemia, pero el gobierno ha mantenido un silencio absoluto. Este secretismo se corresponde con la lógica con la que Ortega ha tratado las estadísticas y la información en los 12 años de su gobierno .

– ¿Qué cifras de muertos y contagiados manejan?

– Son 3.500 contagiados y 805 muertos al 27 de mayo. En toda la región centroamericana se manejaban 600 muertos. Debemos decir que esos muertos son personas que fallecieron con síntomas de coronavirus porque la gente llega al hospital y no le hacen el test. Dicen que aplicaron 5.000 test pero nunca dieron los resultados pese a que la Organización Panamericana de la Salud (OPS) les envío 26.000 pruebas. No se sabe dónde están los focos de contagio y los epidemiólogos dicen que ahora ya no tiene sentido porque la enfermedad está absolutamente regada en todo el país con una elevada circulación comunitaria. La demanda de cuidados intensivos y de respiradores es muy alta y todo el sistema de salud está rebasado. Los privados cobran entre mil y tres mil dólares diarios, que en este país es una barbaridad. La situación es gravísima, empeorada por la crisis económica que se produjo a raíz del estallido popular de abril de 2018.

– Según el gobierno de Ortega Nicaragua cuenta con el “mejor sistema de salud de las Américas” y un exitoso sistema de salud comunitaria.

– Es mentira que el sistema de salud sea bueno. Nicaragua es el segundo país más pobre de América Latina después de Haití y nuestro principal producto es la exportación de mano de obra y las remesas son la forma como los sectores populares sobreviven. Es evidente que el país no está preparado para la pandemia y menos para hacerlo como Suecia.

Los médicos dicen que el sistema de salud puede funcionar para algún otro tipo de enfermedades como el dengue y para campañas de vacunas, pero tratándose del Covid, en la medida que se recomiendo distancia, cuarentena y equipamiento, esto no funciona. El gobierno dice que han realizado más de 4 millones de visitas a los hogares, algo que nadie les cree. Y las que se realizaron se hicieron sin ningún tipo de protección, para explicarle a las familias las medidas de protección pero sin tapabocas, sin distancia en una estrategia totalmente equivocada.

– La vicepresidenta Rosario Murillo dice que el objetivo de las visitas es “orar y pedir a Dios” y verificar prácticas de protección. Parece una visión poco científica para abordar la pandemia.

– Llegó a decir que la pandemia no iba a afectar a Nicaragua porque está bendita por la virgen y sobre esa lógica impulsaron las procesiones religiosas durante semana santa. Cuando la iglesia católica las suspendió, el gobierno las impulsó a través de los gobiernos locales. Tienen una forma de pensar fanática y religiosa que la trasladan a la militancia. En todo caso, lo más terrible es que en medio de la pandemia se sigue reprimiendo, se sigue encarcelando y realizando juicios falsos contra personas que se oponen al gobierno. Han liberado 2.800 presos comunes pero ningún preso político. Ellos usan un discurso a la vez religioso y alguna retórica antimperialista con el que disimulan su falta de acción ante la pandemia.

-En abril la Universidad Nacional Autónoma despidió a toda la dirección del Centro de Investigaciones de Estudios de la Salud, incluyendo al director, porque habían dado entrevistas denunciando el mal manejo de la pandemia y recientemente a uno de los principales epidemiólogos, el doctor Quant, por ese mismo motivo.

– El drama es que en vez de hacer un manejo responsable de la pandemia, dicen que las críticas son parte de un plan golpista que se inició, según ellos, en abril de 2018 con las manifestaciones contra el régimen de Ortega. Todos los cuestionamientos los llevan al terreno de la desestabilización con un lenguaje seudo izquierdista y con ese argumento llegaron a sancionar a médicos y enfermeras por usar tapabocas, porque dicen que infunden miedo. Recién ahora están permitiendo el uso de tapabocas porque el virus está afectando a su propia base social. Estos días murió el alcalde Masaya, y han muerto incluso diputados oficialistas y ahí tuvieron que ceder y ahora llaman a usar tapabocas cuando hasta hace 15 días había sanciones incluso a personal de salud que se los ponía para atender sus pacientes.

Hay que decir que 38 asociaciones de médicos hicieron un llamado a una cuarentena voluntaria, respaldada por muchas organizaciones sociales, y ahora llamamos a que no vayan a los colegios ni a las universidades ni a los partidos de fútbol y de beisbol, porque todo eso sigue funcionando de forma muy irresponsable.

– Llama la atención ese triunfalismo porque Nicaragua ha fracasado a la hora de combatir la epidemia de dengue, ya que todos los años hay casi 200 mil casos desde hace ya muchos años. O sea que la salud de la población ya viene en un situación de creciente debilidad.

– En mayo comenzó el período de lluvias, hasta noviembre, cuando proliferan el dengue, la malaria y otras enfermedades endémicas que se juntan con enfermedades respiratorias agudas. Las perspectivas son muy negativas. Desde 2007 no se difunden datos fiables ni en el terreno de la salud ni en la economía, se manipulan los datos sobre muertes a raíz de aborto o mujeres afectadas por violencia, rechazan el concepto de femicidio y siempre enfatizan que tienen el mejor sistema para todos los problemas.

– Tú conoces bien a Daniel Ortega, a Rosario Murillo, y al Frente Sandinista. ¿Qué los lleva a impulsar esta actitud que no sólo es irresponsable sino que a mediano plazo parece una política suicida, ya que se les puede volver en contra?

– Cuando estalló la pandemia el régimen estaba en una carrera desaforada para tratar de impedir el adelanto de las elecciones y reformas profundas para garantizar elecciones libres, que era resultante de la rebelión de 2018. Ahí apostamos a una salida del régimen a través de la movilización y la lucha callejera, pero al tomar el camino de la represión aplastando la rebelión, ese camino se cerró por ahora.

Pero luego vino la presión internacional y el mantenimiento de la resistencia ciudadana, impidieron que el régimen impusiera su plan.

No pudieron recomponerse plenamente porque el impacto de la crisis económica es tremendo y vieron en el Covid la posibilidad de recomponer el régimen o desviar la atención. Ahora están asustados por el nivel de incremento de la pandemia y aún no encontraron el modo de enfrentarlo, porque sólo puede hacerse con una política radical de aislamiento y medidas de apoyo a la población con políticas paliativas. La situación nuestra es tan brutal que si organizaciones independientes quieren repartir kits de protección (tapabocas y alcohol) a la población, te capturan como si fueras delincuente porque te consideran parte de un plan de desestabilización. Lo único que puede cambiar esto es una acción concertada de toda la población, porque el régimen tiene una lógica de aplastamiento que lleva a considerar a todos los demás como enemigos.

– ¿Qué nivel de apoyo popular tiene el régimen?

– Alrededor de un 20% según las últimas encuestas, por lo menos es lo que se mantiene desde la rebelión de 2018, la mitad de lo que tenía el sandinismo cuando perdimos las elecciones en 1990. Es probable que con la pandemia disminuya aún más, sobre todo porque está afectando a su base social.

– Buena parte de la izquierda latinoamericana sigue apoyando al régimen. ¿Cómo lo explicas?

– Es la izquierda institucional vinculada a los gobiernos progresistas de América del sur o que están en los parlamentos+. De todos modos algunos en privado reconocen que este régimen es una dictadura que no tiene nada que ver con los principios de la izquierda.

También es cierto que el gobierno de Estados Unidos está presionando al de Nicaragua, aunque tuvieron muy buenas relaciones hasta 2018. Eso explica que haya un sector que responde a una lógica elemental que todo lo que se opone a Estados Unidos debe ser apoyado. Que se reprima y asesine en nombre de la izquierda genera confusión y sentimientos reaccionarios. Te digo que las políticas de Ortega son muy parecidas a las de Somoza, por lo que va a ser muy difícil poner en pie una izquierda verdadera. Yo creo que lo urgente es salir de la dictadura, pero eso no me lleva a pensar que lo que venga sea extraordinariamente mejor. Después de Ortega vendrá otro régimen de derecha, pero si conseguimos abrir espacios democráticos podremos luchar mejor contra un nuevo régimen neoliberal y extractivista. Las banderas de la izquierda sandinista serán siempre aquí de actualidad.

Publicado enInternacional
Miércoles, 10 Junio 2020 06:13

Ecuador: ajuste en medio de la pandemia

Ecuador: ajuste en medio de la pandemia

Lenín Moreno lleva adelante un enorme recorte del gasto público

El presidente entró en su último año de mandato con una crisis económica agravada por la política ortodoxa. Dejará como herencia recortes de salarios y eliminación de empresas estatales.

 

El presidente Lenín Moreno entró en su último año de mandato en medio de una profunda crisis económica a la que se sumó la llegada del coronavirus. “Nuestra economía es frágil y se debate entre la vida y la muerte y no podemos ponerla en mayor riesgo", sostuvo el mandatario. De esa manera justificó un recorte de más de 4 mil millones de dólares en el presupuesto. El mismo implicó la reducción de la jornada laboral y salarios para miles de trabajadores. Además, facilitó los despidos en el sector privado con indemnizaciones ridículas. En paralelo, y como para dejar en claro sus prioridades, el gobierno siguió pagando millones de deuda externa. “Se estima que van más de 1.300 millones de dólares pagados a organismos internacionales, en algunos casos en maniobras que fueron vedadas a la opinión pública”, sostuvo en diálogo con PáginaI12 el economista Andrés Arauz, ex presidente del Banco Central de Ecuador. Ante este panorama el lunes pasado volvieron las movilizaciones en todo el país convocadas por la Central Unitaria de Trabajadores (CUT)

.

El pueblo puede esperar

 

El diagnóstico de Moreno es que su país está enfrentando la peor crisis económica de la historia. Por eso debe recortarse el gasto público. En los programas de noticias del establishment se habla de “un estado excesivo” que es necesario achicar. La crisis del coronavirus le vino como anillo al dedo para emprender el ajuste. A mediados de mayo anunció que reduciría la masa salarial del Estado en 980 millones de dólares. Por otro lado eliminaría siete empresas públicas, entre ellas la aerolínea de bandera TAME. Además defendió la aprobación en la Asamblea Nacional de la Ley de Apoyo Humanitario. Moreno dijo que permite establecer acuerdos entre empleador y empleado a fin de mantener puesto de trabajo y evitar que las empresas quiebren. Sin embargo, en lo que va de la pandemia ya se perdieron más de 150 mil empleos.

Ante este hecho las organizaciones sindicales decidieron romper las medidas de aislamiento y salieron a las calles el lunes pasado. Sin muchas vueltas, lo que reclamaron al gobierno es que vete la Ley Humanitaria. “Establece medidas regresivas que violan derechos constitucionales de los trabajadores. Por eso hemos salido a decirle al gobierno que no estamos de acuerdo con esas reformas”, sostuvo Richard Gómez, presidente de la CUT, al noticiero de la cadena Ecuavisa. Ante la pregunta de si este momento histórico de crisis no justificaban los recortes Gómez pidió diferenciar a las grandes empresas del resto. “Hay grupos que hasta hace unos meses sacaron del país cientos de millones de dólares y ahora despiden compañeros con cinco, diez y hasta quince años de antigüedad. Les han pagando indemnizaciones absurdas. Lo que hay ahí es viveza criolla”, indicó el líder sindical. Privados y gobierno siguen vaciando las arcas del Estado, algo que para una economía dolarizada como la de Ecuador, que no puede emitir moneda, es casi una herida de muerte.

 

Honrarás tus deudas

 

Pese que a en el país había consenso político para evitar el pago de la deuda la administración Moreno siguió desembolsando. Lejos de cortarle el chorro a los organismos internacionales el presidente dijo que son sus aliados. Y sostuvo que el endeudamiento va a ser el salvavidas para encarar la crisis del país. El ministro de Economía y Finanzas Richard Martínez, expresidente del Comité Empresarial Ecuatoriano, había anunciado pagos por casi 800 millones de dólares en concepto de deuda. Sin embargo una investigación del Observatorio de la Dolarización descubrió desembolsos por casi mil millones que el gobierno no había dado a conocer. “A partir de las estadísticas que publica el Banco Central pudimos ver que se pagó 865 millones de dólares de capital,  71 millones de dólares en intereses y comisiones, por concepto de deuda externa, a Goldman Sachs, Credit Suisse e ICBC Standard Plc”, informó Arauz. La maniobra formó parte de una apuesta financiera muy riesgosa hecha por Martínez. Y le salió mal. “Préstamos que originalmente eran por 48 y 54 meses terminaron siendo por 19 y 17 meses. Mientras que el gobierno se atrasó con servidores públicos, provincias, proveedores del Estado, seguridad social, a quien sí pagó de manera puntual, e incluso adelantada, fue a los bancos de Wall Street, con los que perdió la apuesta especulativa”, sostuvo el economista.

La comunidad educativa fue la primera en salir a las calles durante la pandemia. El gobierno había propiciado recortes que alcanzaban los 100 millones de dólares para las universidades. Pese a que la Corte Constitucional resolvió que el gobierno debía dar marcha atrás con la medida, Moreno sostuvo el ajuste. “Debo lamentar la actitud de quienes niegan su aporte solidario al país. (...) Ante el déficit fiscal tendrán el 10 por ciento menos que el año pasado”, sostuvo el presidente. También pidió a las regiones que aún no normalizaron sus actividades que lo hagan. El gobierno puso en funcionamiento un sistema de semáforos para salir de la cuarentena por el coronavrius. Las autoridades reclamaron que todo el país entre cómo mímino en el color amarillo. Ecuador tiene el mayor índice de contagio por millón de habitantes en América Latina. Hasta el momento 43.378 personas contrajeron allí la enfermedad y 3.642 murieron. 

A los reclamos de los universitarios se les sumaron los estatales de todo el país y ahora las entidades obreras. El recuerdo del estallido social de octubre del año pasado está latente en el gobierno. Tal vez por eso el 29 de mayo el ministerio de Defensa sacó el Acuerdo 179. Este regula el uso de la “fuerza letal” en “disturbios internos” para las Fuerzas Armadas. El Defensor del Pueblo de Ecuador Freddy Carrión pidió que se derogue la Resolución. “Primero por que de acuerdo a nuestra Constitución las FFAA no tienen facultad para controlar el orden interno. Eso es competencia de la policía. En segundo lugar, la protesta social no puede ser tomada como amenaza al orden interno, y por lo tanto facultar a las FFAA para que usen fuerza letal. Estamos hablando de armas de fuego que afectarían el derecho a la integridad y a la vida", sostuvo en diálogo con este diario el Defensor. Para el letrado no es casualidad que ante las medidas de fuerzas acordadas por los trabajadores el gobierno emita este tipo de resolución. "En este contexto de manifestaciones se debe garantizar el Derecho a la protesta social. Inclusive en nuestro país el Derecho a la resistencia figura como un Derecho Humano”, explicó Carrión. Ante la negativa del ministro de Defensa de dar un paso atrás con la normativa, el letrado presentó una demanda de inconstitucionalidad a la Corte Suprema de Ecuador.

Publicado enInternacional