Ministro de Defensa de Colombia presenta su dimisión tras escándalo por la masacre de ocho menores de edad

Las muertes ocurrieron en el marco de un operativo del Comando Conjunto de Operaciones Especiales (CCOES) de las Fuerzas Militares de Colombia.

El ministro de Defensa de Colombia, Guillermo Botero, renunció este miércoles luego de haberse difundido información sobre la muerte de ocho menores de edad tras un bombardeo en una zona de San Vicente del Caguán (Caquetá), en el sur del país. 

"El día de hoy en reunión con el señor presidente de la República para analizar la actual coyuntura política, se acordó que lo más conveniente era presentar renuncia al cargo de ministro de Defensa Nacional", reza un comunicado oficial de su despacho.

Tras aceptar la renuncia de Botero, el presidente Iván Duque informó a través de su cuenta de Twitter que el general Luis Fernando Navarro, actual comandante de las Fuerzas Armadas de Colombia, será el nuevo ministro de Defensa. 

En medio del escándalo político, Duque destacó los supuestos logros durante la gestión de Botero, entre los que enumeró el "freno" al crecimiento de los cultivos de coca y la reducción del delito de homicidio en 2%. 

Este miércoles, la Fiscalía General de la Nación detalló que de los 15 cuerpos identificados por equipos forenses tras el bombardeo en Caquetá, 8 eran menores de edad y 7 adultos. Otros dos cadáveres permanecen sin identificar.

La dependencia informó que el fiscal del caso ha autorizado la entrega a familiares de 10 cuerpos identificados. 

La operación 

El 30 de agosto, Botero informó a través de su cuenta de Twitter que habían muerto nueve integrantes de los Grupos Armados Organizados Residuales' (GAO), como también son llamados los grupos disidentes de las FARC-EP. "Los delincuentes están advertidos: se entregan o serán vencidos", agregó en su trino.

Días después, el ministro de Defensa actualizó la cifra a 14 personas fallecidas, entre los que se encontraba 'Gildardo El Cucho', quien presuntamente pertenecía a los grupos armados residuales. Esta operación, que fue la primera acción de los cuerpos de seguridad del Estado, tras el anuncio del prófugo de la Justicia colombiana Iván Márquez y un grupo de guerrilleros de regresar a las armas, fue resaltada como una victoria del Gobierno de Duque.

Sin embargo, el pasado martes, durante una moción de censura contra el ministro, el senador del Partido Social de Unidad Nacional, Roy Barreras, presentó un informe de Medicina Legal que puso en entredicho la versión oficial. 

"Usted le escondió a Colombia que ese día de septiembre bombardeó a siete niños", afirmó Barreras, presidente de la Comisión de Paz del Senado. Además, el legislador advirtió que esa cifra podría incrementarse debido a que cuatro cuerpos "llegaron tan despedazados" y las pruebas forenses solo pudieron establecer que tres tenían menos de 20 años.

Después del informe presentado por el senador, Botero alegó que las operaciones militares "siempre se realizan de acuerdo de estándares internacionales de derecho humanitario" y aseguró que cuando se llevó a cabo la operación, "no se sabía la presencia de menores".

Botero, quien llevaba 14 meses de funciones, adujo que ese tipo de operaciones "tienen control judicial y estaban soportadas en investigaciones de dos fiscalías".

Publicado: 6 nov 2019 23:48 GMT | Última actualización: 7 nov 2019 04:29 GMT

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Crisis en Bolivia: Las mujeres marcharon contra el racismo

La Confederación de Mujeres Campesinas Bartolina Sisa encabezó una gran marcha en Cochabamba contra el odio y el racismo frente a los golpistas "que arremeten la dignidad de las mujeres". Manifestantes a favor y en contra de Morales chocaron en el área de las oficinas gubernamentales.

 

Desde el 20 de octubre, en ciudades como La Paz, Santa Cruz y Cochabamba, se registran agresiones de opositores contra mujeres de pollera y de rasgos indígenas. Ya durante la semana pasada, la Alianza de Organizaciones Sociales de Mujeres por la Revolución Democrática y Cultural, conformada por mujeres de organizaciones sociales, obreras, campesinas, indígenas, quechuas, guaraníes, servidoras públicas, estudiantes, luchadoras sociales de larga trayectoria, entre otras, repudió los hechos de discriminación y violencia.

Uno de los más brutales episodios de intolerancia lo padeció, de parte de dirigentes cívicos de Santa Cruz, la gremialista Paola Aguilar Serrudo, quien denunció secuestro, torturas y lesiones graves ante el Comité Nacional de Lucha contra el Racismo y toda forma de Discriminación. Las denuncias de este tipo estructuran la movilización de mujeres y se complementan con el perdido del cese del paro cívico, ya que son ellas y sus familias quienes más se perjudican ante el debilitamiento de la economía informal.

La carta de la violencia

Finalmente, y como era previsible, la violencia latente estalló anoche en la ciudad de La Paz. Las escaramuzas y choques no han faltado durante las más de dos semanas de protestas contra el resultado de las elecciones del 20 de octubre, pero ahora se confirmó lo que desde finales de la semana pasada circulaba como rumor: grupos de universitarios de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) -la mayor del país-, que responden al cuestionado rector saliente Waldo Albarracín, articularían con integrantes de la Unión Juvenil Cruceñista (UJC) para escalar tácticas y logística en los enfrentamientos en las calles paceñas, sobre todo en el área de plaza Murillo, donde se concentran ministerios, la Asamblea Legislativa y el Palacio de Gobierno -Casa Grande del Pueblo-, custodiados por cientos de miembros de las organizaciones sociales y militantes del Movimiento Al Socialismo.

Hubo choques de todo tipo: entre quienes exigen la renuncia del presidente Morales y quienes lo defienden y, cerca de la medianoche, entre estudiantes y policías. Hubo fuego, piedrazos, golpes y detonaciones de dinamita, la Policía utilizó un carro antidisturbios y agentes químicos. El saldo fue de al menos ocho heridos, -seis universitarios, un comunario de Oruro y un médico, estos últimos con traumatismos cerebrales-, y varios detenidos.

José Antonio Barrenechea, comandante Departamental de la Policía de La Paz, reportó que las detenciones fueron "por ataques violentos y tenencia de explosivos y objetos contundentes". "Nos encontramos con personas contrarias a la pacificación que atacaron con piedras, explosivos y objetos contundentes a nuestro personal", explicó a la agencia estatal ABI. Tras tres horas de operativos, la Policía retomó el control de la zona, pero los universitarios se replegaron a bloquear en inmediaciones de la UMSA, corte que continúa hasta hoy junto a otras áreas clave del centro de la ciudad.

Albarracín, que durante los primeros días de la convulsión incitó a la guerra civil, había advertido horas antes en el canal universitario que sacaría por la violencia a los 'Ponchos Rojos' -campesinos de La Paz que respaldan a Evo Morales- si ingresaban a las dependencias de la UMSA. "Al momento que quieran dar un paso dentro de la universidad, los vamos a sacar. Así que ni se atrevan", amenazó. A su vez, informes policiales revelaron que el rector autorizó el uso de espacios de la institución pública para que los jóvenes escondieran escudos, máscaras, explosivos y otros elementos de ataque.

Tampoco se descarta que otro detonante de la violencia haya sido la tan mentada carta de renuncia escrita por el cívico cruceño Luis Fernando Camacho, que en horas de la tarde empezó a circular bajo réplicas en distintos nudos de conflicto, así por ejemplo la ostentaban los estudiantes a modo de trofeo o la quemaban los campesinos en señal de repudio.

La misiva llegó incluso a Londres, donde residentes bolivianos increparon a Luis Almagro, titular de la Organización de Estados Americanos -organismo a cargo de la auditoría del escrutinio que determinó la victoria del MAS en primera vuelta-, y le dieron el extorsivo mandato que Camacho no pudo llevar firmado a Santa Cruz ante un pueblo que iba a esperarlo de rodillas, según prometió en el cabildo del día lunes.

Fiel a su estilo de equilibrista algo tendencioso, Almagro tuiteó que "las protestas por la misión de la auditoría me hacen reafirmar la convicción que la misma debe continuar su trabajo. El pueblo de Bolivia merece toda la certeza técnica, jurídica y política, más necesarias que nunca".

Guerra a la economía

Por estas horas el país está semibloqueado debido al cambio de estrategia, que ha pasado de los cortes urbanos a la toma de instituciones. Aún persisten piquetes en algunas rutas interdepartamentales y se suma la medida del sector del transporte de carga pesada, que bloquea pasos internacionales, con lo cual la economía boliviana ya acusa el golpe de más de dos semanas de paro cívico.

El ministro de Economía, Luis Arce, informó que el daño económico a nivel país alcanzó los 167 millones de dólares -a un ritmo diario de 12 millones- y señaló que el efecto negativo será mayor en el Producto Interno Bruto (PIB) con el anuncio de toma de instituciones públicas y el cierre de fronteras, como sucede con el Servicio de Impuestos Nacionales o la Aduana Nacional, cuyos ingresos están paralizados.

"Estas medidas que ha tomado el Comité Cívico tendrán consecuencias para los municipios, para las gobernaciones y para las universidades públicas que reciben recursos de la coparticipación", advirtió Arce e indicó que uno de los sectores más perjudicados es el industrial, "que poco a poco se va quedando sin insumos para operar".

Otro efecto no deseado de los bloqueos, y que perjudica a decenas de miles de beneficiarios, es la suspensión provisoria de los pagos de la Renta Dignidad -para adultos mayores, "quizás el único sustento periódico que reciben nuestros abuelitos"- y el Bono Juancito Pinto -para escolares-, dado que la toma de instituciones, cuyo ordenamiento realizó Fernando Camacho este lunes, también contempla a las entidades bancarias, afectando a su seguridad y a la de la población. "Eso se paga en oficinas del Banco Unión, que han sido tomadas, y del Senasir -Servicio Nacional del Sistema de Reparto-, varias de cuyas agencias han sido también tomadas por el comité cívico. Estamos dejando de pagar pensiones", comunicó el ministro.

Industrialización en suspenso

Además de los trastornos ocasionados a una población y a una economía cada vez más cautivas por las medidas extorsivas de la oposición, otro golpe fuerte al desarrollo del país se produjo en este contexto y tiene que ver con la industrialización del litio, o mejor dicho con su interrupción.

Luego de presiones que comenzaron las semanas previas a los comicios, el Comité Cívico Potosinista (COMCIPO) logró que el gobierno derogara el decreto que disponía la creación de la empresa mixta YLB-ACISA, que integraba a Yacimientos de Litio Bolivianos (YLB) y la empresa alemana ACI Systems Gmbh, que ya había garantizado 1.300 millones de inversión en plantas industriales en el salar de Uyuni para alcanzar un volumen de producción de hasta 65 mil toneladas anuales, con lo cual Bolivia se ponía a la par de las megaempresas chilenas y de capitales trasnacionales.

El proyecto contemplaba la producción de hidróxido de litio y de baterías de ion litio a escala industrial para exportar a distintos mercados, principalmente el alemán. Según el portal digital Primera Línea, COMCIPO está asesorado por Juan Carlos Zuleta, funcionario del gobierno de Chile. Hoy, en declaraciones a medios de comunicación, el dirigente de COMCIPO, Marco Pumari, llamó a la sociedad a "presionar en la Casa de Gobierno" y pidió que las protestas se trasladen de los departamentos a La Paz. 

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Notas (sueltas) sobre la crisis post-electoral boliviana

Todo parece desmadrarse en Bolivia después del 20 de octubre. Las acusaciones cruzadas entre oficialistas y opositores son las mismas: golpe /golpe, racismo/racismo, dictadura/dictadura y ya hay enfrentamientos violentos entre grupos de bolivianos en las calles. Claramente, el gobierno no midió los efectos de haber forzado la postulación contra el resultado de un referéndum y haberse obsesionado durante cuatro años solo con la re-reelección. Y no mide el descontento más allá de las (aún) buenas cifras macroeconómicas. En este tiempo, la potencia social fue reemplazada por la “potencia estatal”, lo que fue implicando una burocratización del apoyo al gobierno, un fuerte debilitamiento de la capacidad de irradiación hacia fuera de los núcleos duros y los "creyentes" y un empobrecimiento del discurso oficial (se ve en las redes, en los post de quienes aún tratan de defender al gobierno y en el propio discurso en la cúpula oficialista) y de su capacidad de movilización (la energía se desplazó al bloque opositor). Las nuevas figuras del gobierno, como Canelas, que lo rejuvenecieron, fueron absorbidas por esta dinámica regresiva. Y así el MAS se desconectó también de las nuevas generaciones que vivieron toda su vida consciente bajo Evo escuchando los mismos discursos.

Frente a los resultados del 20-O, de la desconfianza en el conteo emergió lo que parecía ser un movimiento democrático con epicentro en sectores medios urbanos. Básicamente los que representó Carlos Mesa, aunque muchos de sus votos fueron “votos útiles” contra el MAS más que apoyo explícito al ex presidente. Pero la decisión del gobierno de ir a una auditoría de la OEA –sin acuerdo previo con Mesa– dejó al espacio moderado sin nada que mostrar y, en un contexto de protestas callejeras, sin estrategia frente a un nuevo polo opositor. Este se articula en torno al Comité Cívico cruceño – “renovado” y recuperado luego de la derrota de 2008– que ha logrado una irradiación, a diferencia de 2008, fuera de la Media Luna, e incluso en La Paz. Camacho parece tener una doble fuente de legitimidad –religiosa: dijo que Dios debía entrar nuevamente al Palacio, de donde Morales lo habría expulsado, y “viril”: el “macho Camacho” parece tener “las pelotas” para plantearse frente a la “dictadura de Morales”, "anotar a los traidores en una libretita como la de Pablo Escobar", etc. Veremos si este empresario cruceño pasa a integrar la lista mundial de “subestimados” (incluso por mí mismo) que luego sorprendieron a todos o es solo un instrumento pasajero e histriónico de una creciente y radicalizada oposición al MAS.

La retención del líder cívico –que convoca cabildos masivos en Santa Cruz– en el aeropuerto de El Alto por militantes del MAS, en medio de insultos y amenazas, para que no llegara al Palacio Quemado a llevarle la “carta de renuncia” que “debía firmar” Evo lo victimizó como “secuestrado por hordas de masistas” alentadas supuestamente por el propio Estado; y eso en Bolivia siempre es un buen capital político (Evo también lo usó en su momento e incluso ahora sigue apelando a la victimización). Lo cierto es que en otras partes de Bolivia parece haber crecido la popularidad de Camacho -que dice que llevará la renuncia para que firme Evo en una mano y una biblia en la otra.

Pero al mismo tiempo, este giro –y la desaparición de Mesa, segundo en las elecciones, como actor principal– llevó también a una mutación en las protestas: el movimiento democrático incipiente, que reclamaba por el “fraude electoral” mutó a un movimiento lisa y llanamente opositor. La idea ahora es que Evo se vaya como sea. De esta forma, estas protestas se conectan con varias en la historia boliviana, y con una dinámica insurreccional donde cada sector corporativo inscribe sus indignaciones en una economía moral explosiva (ahora está Potosí que quiere más beneficios del litio, cocaleros enfrentados a Morales, estudiantes, médicos que vienen protestando desde hace meses… y muchos bolivianos a quienes no les alcanzan las buenas cifras macro); se dibujan además complejas fronteras de clase, ofensas a las identidades regionalistas y/o gremiales, alianzas que pueden parecer sorprendentes y una escasez de vías institucionales para moderar los enfrentamientos. Los propios medios de comunicación, en líneas generales, están contribuyendo bastante a la polarización política y social.

Por estas horas, más que fuerzas de seguridad vs opositores, lo que se ven son enfrentamientos entre los dos bandos a menudo con pasividad o intervenciones modestas de la policía. Pero es difícil ver cómo el discurso radicalizado del liderazgo por Santa Cruz puede vehiculizar una mejor cultura democrática en el país. Fernando Molina mostró bien en su breve artículos “¡Crisis de octubre’: analogías históricas” como funcionaron históricamente las dinámicas de enfrentamiento clasistas/territoriales/ étnicas post-Revolución del 52 y los imaginarios que las acompañaron. Mujeres creando lo resumió bien en un grafiti: “Indignación y racismo no son lo mismo”. Y no es difícil ver la analogía entre la expresión “hordas de de masistas” –que pueblan las redes- y hordas de indios/campesinos; lo mismo que en las denuncias de que “trajeron gente” de otros sitios…Este tipo de racismo no puede justificarse por el uso de estereotipos sobre los "cambas racistas" o los qharas al que apela el gobierno. Es claro que en este contexto se debilitan las palomas de ambos lados y gana espacio los halcones: quienes creen estar haciendo “la revolución” (Quintana habló de un nuevo Vietnam) y los que se entusiasman con líderes con “pelotas”, como Jair Messias al otro lado de la frontera (aunque este esté sorprendentemente calmo sobre el tema Bolivia).

Quizás Evo gane y siga un tiempo más; quizás sean los opositores quienes ganen la pulseada y se abra algún tipo de transición más o menos inmediata; hoy es difícil saberlo y aún pueden pasar demasiadas cosas. Por ahora, el gobierno se muestra aún con poder pero a la defensiva, y la oposición más activa juega a la insurreción (alguno hasta parece fantasear con algún farol), y en el medio hay también algunos demócratas ahora muy entusiastas con que Evo caiga como si eso per se mejorara en algo la calidad democrática en ausencia de algún acuerdo político y horizonte democrático compartido. Hay un bloque “nacional-popular” hegemonizado por el MAS que ha perdido legitimidad e iniciativa y otro bloque multiforme pero hegemonizado por un núcleo conservador. Entremedio las voces son inaudibles y Mesa es presionado para alinearse, por motivos de supervivencia, con este último.

Rafo Puente lo sintetizó bien: “Hemos vuelto a los peores tiempos y está quedando claro que en nuestro país sólo se puede respirar un ambiente de paz y tranquilidad cuando los desacuerdos ideológicos y políticos son entre bandos desigualmente fuertes (de modo que el más débil no puede hacer otra cosa que someterse; sin pensar en diálogo ni en acuerdos socio-políticos)”.

 

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Santiago Levín: “La injusticia social produce sufrimiento”

El prestigioso psiquiatra y psicoanalista advierte sobre el reduccionismo biologicista en psiquiatría, aunque señala que "esto no significa que no exista la biología". El impacto de lo social en la salud mental.

 

El nuevo libro de Santiago Levín, La psiquiatría en la encrucijada (Eudeba), analiza esta especialidad médica en el período comprendido entre finales del siglo XX y comienzos del XXI. Levín encuentra en ese lapso que la psiquiatría occidental se encuentra empeñada en una propuesta disciplinar que reduce el fenómeno estudiado a uno solo de sus componentes: el factor biológico. Esto, entiende, es un biorreduccionismo. Este prestigioso médico psiquiatra y psicoanalista analiza el origen histórico y epistemológico de esta propuesta y la caracteriza con sumo detalle. Luego analiza las causas de su declinación y plantea las derivaciones del debilitamiento. En ese sentido, su trabajo es una revisión crítica de la psiquiatría desde adentro, como señala el médico psiquiatra Norberto Conti en el prólogo correspondiente. “No es material para felicidad de los antipsiquiatras sino que es un material trabajado desde adentro de la psiquiatría y desde mi identidad de psiquiatra”, plantea Levín.

--Usted señala desde dónde se posiciona para realizar su trabajo: ni de la vereda de los que postulan una psiquiatría de base biológica que cuestionan la psicología y el psicoanálisis ni de quienes sostienen que el psicofármaco es un chaleco químico que se utiliza con fines punitivos y de control social. ¿Esta es la grieta científica de la Argentina o también es política?

--Dejemos de lado la palabra “grieta” por ahora. La salud mental es un campo sumamente polémico. Los psiquiatras, los psicólogos, los psicoanalistas, los terapistas ocupacionales, los enfermeros integramos un campo complejo, diverso, heterogéneo, donde hay posiciones encontradas, donde hay luchas corporativas y donde, a veces, en el medio de todo ese berenjenal nos olvidamos que nuestro objetivo es el trabajo por el beneficio de los pacientes, de la gente en general. Entonces, es necesario ir encontrando caminos de reunión, no de desunión. Por eso, en este momento no aceptaría usar la palabra “grieta”. Creo que la plataforma donde nos podríamos encontrar desde distintas posiciones respetando las diferencias es la de la salud pública; es decir, desde una epidemiología que es muy preocupante: de los trastornos mentales a nivel mundial. Y se pone cada día más preocupante. Me pregunto: ¿Qué podemos hacer? ¿Cómo podemos responder los profesionales de la salud mental dentro de la salud, en general, para que haya respuestas para toda la gente?

--¿La idea también es demostrar que una crítica al reduccionismo biológico en psiquiatría no es una crítica a la psiquiatría en general?

--Exactamente. Cuando uno critica el reduccionismo biológico, el acento habría que ponerlo en reduccionismo, no en biológico. También existe un reduccionismo psicológico, un reduccionismo sociológico y últimamente hemos postulado la existencia de un reduccionismo ideológico, un ideologismo, y un reduccionismo legalista, en donde todo el problema de la salud mental se resume a la tutela de unos derechos o a la defensa de una o dos ideas, o en el caso del reduccionismo sociológico sería la sociedad y el sistema que enferman y apartan, con lo cual habría que cambiar todo el sistema y se arreglaría el problema de salud mental. Nosotros postulamos una posición antirreduccionista, pero no solamente por un problema epistemológico sino por un problema clínico. No somos teóricos, filósofos ni epistemólogos. Somos clínicos, atendemos pacientes. Y para poder atender mejor el complejo fenómeno humano, esa demanda llena de matices y de espesores que llegan hacia nosotros, tenemos que hacer un enorme esfuerzo por no ser reduccionistas. Un poco de reduccionismo es epistemológicamente aceptable en el laboratorio. Un investigador que trabaja en hipertensión arterial con arteria renal de algún animal pequeño puede darse el lujo, incluso puede necesitar ponerse reduccionista. Pero a la hora de ir a la clínica, a la atención de personas, el reduccionismo es un enemigo. Pero la crítica al reduccionismo biológico no significa que no exista la biología... Significa que no somos sólo biología, pero sin biología no hay medicina, no hay psiquiatría ni hay salud mental.

--¿Cuál es el valor social de la psiquiatría en el siglo XXI?

--Es una excelente pregunta que yo me la hago todos los días y creo que la respuesta a esa pregunta la tenemos que construir todavía. Puedo dar una versión muy verde, muy preliminar. Como estamos en un terreno polémico, cambiante y heterogéneo, no hay una respuesta única a esa pregunta. Un conjunto grande de nosotros cree que la psiquiatría, como una de las cinco clínicas de la medicina, tiene todavía por mucho tiempo un rol muy importante a cumplir en una sociedad que quiera organizarse para atender su salud y su educación desde políticas planificadas. Yo creo que al final del día salud y educación son la misma cosa. No existe la una sin la otra. Entonces, son necesarias las políticas públicas en salud y en educación que son complementarias. El rol de la psiquiatría en un mundo donde la segunda causa de carga de enfermedad son las depresiones está bastante claro. Su pregunta se puede tomar desde distintos ángulos.

--¿Como cuáles?

--Desde el punto de vista epidemiológico, el rol social de la psiquiatría se explica mirando las primeras diez causas de enfermedad en el mundo. Las dos primeras son la enfermedad coronaria y la depresión. El consumo de alcohol, que es una patología gravísima a nivel mundial, y los trastornos de ansiedad tienen una prevalencia muy alta. Eso sería desde el punto de vista epidemiológico. Desde el punto de vista más político, el cuidado de la salud y la educación de una población son dos de los pilares fundamentales sobre los que se han construido las sociedades más justas e igualitarias en la historia reciente del mundo. Y desde el punto de vista estrictamente médico, la psiquiatría es una de las cinco ramas troncales de la medicina: tenemos medicina de adultos, de chicos, cirugía, la medicina de la mujer (tocoginecología) y la psiquiatría.

--En la periodización de Lanteri-Laura que usted recupera en el libro señala tres paradigmas. En el paradigma de la alienación mental se postula la existencia de una sola enfermedad: la alienación mental. ¿Cree que es el extremo de hoy en día en que se utiliza el DSM para una diversificación amplia de los trastornos mentales?

--En primer lugar, para lo que Lanteri-Laura llamaba “paradigma de la alienación mental” tenemos que movernos hacia el siglo XVIII, el siglo de las luces, y comprender el enorme cambio que significó la Revolución Francesa que, a su vez, pudo ser posible por algunos cambios de concepción de orden filosófico que tuvieron lugar a lo largo de todo ese siglo. Y hacia fines de siglo se pudo dar esta revolución burguesa tan trascendente en la historia de la humanidad. Ahí nacieron los conceptos de ciudadano, de individuo, de sujeto de derechos, los “derechos del hombre” en ese momento; hoy diríamos “del ser humano”, el Estado tripartito que se autorregula y que propende hacia el bien común, etcétera. En ese momento, el loco pasa al campo de la medicina convirtiéndose en alienado. “Alienado” ya pasa a ser un nombre médico. Antes, la locura no estaba en la esfera de la medicina.

--Era la etapa de las religiones y del oscurantismo.

--Exactamente, también de la policía. Entonces, existe solamente una relación muy lejana entre las concepciones de Philippe Pinel y de los alienistas de fines del Siglo XVIII y el DSM del Siglo XX. Sin embargo, hay una relación porque la locura pasó dentro del campo de la medicina por el tamiz de las clasificaciones. Empezó a ser objeto de la taxonomía. Así como se dividían el reino animal, el reino vegetal, etcétera, y ya la medicina clínica empezaba a armar sus nosografías, también fue la psiquiatría por ese camino.

--¿Aquel fue el momento en que se consolidó la estigmatización de la locura?

-–Me parece que no. Tal vez, la respuesta sería que sí, pero el concepto de estigma es muy reciente. Nosotros tratamos de evitar uno de los pecados en historia, que es el anacronismo. Cuando un concepto no está inventado esa noción no existe. Por ejemplo, la infancia no existió hasta antes del siglo XIX. No existía el concepto de que los seres humanos chiquitos eran infantes y tenían otras necesidades y otros modos de funcionamiento y otros derechos. Lo mismo pasa con el concepto de estigma. Para llegar al concepto de estigma tenemos que atravesar todo el siglo XX, el horror de la Primera y de la Segunda Guerra Mundial, la creación de Naciones Unidas, la introducción del concepto de derechos humanos, la generalización del concepto de los derechos humanos, el feminismo, los estudios de género, el concepto de amor por la diferencia, lo parecido y lo diferente. Entonces, empieza a aparecer la noción de que las personas que sufren alguna discapacidad mental deberían ser aceptadas en el seno de la sociedad que las generó sin discriminación. Ahí aparece el concepto de estigma. “Estigma” es una palabra que viene de la religión católica: “los estigmas de Cristo”. Se refiere a signos que desde afuera permiten rápidamente visualizar algo del orden de lo diferente; en este caso, para apartarlo. No sé si el nacimiento de la psiquiatría con la Revolución Francesa sería el origen de la estigmatización del paciente con trastornos mentales pero me parece una hipótesis interesante a estudiar.

--¿La dicotomía estar loco-no estar loco es un reduccionismo que no se ajusta a la época actual?

--Eso lo explica muy bien Lanteri-Laura en su libro Historia de los paradigmas de la psiquiatría moderna. Siguiendo la teoría de los paradigmas científicos de Thomas Kuhn, él explica que al superarse un paradigma con otro quedan esquirlas del paradigma anterior en el subsiguiente, después en el siguiente y así sucesivamente. Entonces, ese paradigma de esa época, donde todo el problema consistía en quedar de un lado u otro de la raya, sigue persistiendo hasta hoy bajo distintas formas. De hecho, ese preconcepto, el concepto equivocado de que existiría una línea y que uno podría estar totalmente de un lado o del otro es una de las bases del prejuicio y es una de las bases del estigma. Hoy pensamos que no es así y que todos tenemos un pie de cada lado en distintas proporciones.

--¿La profundización del sistema capitalista, el neoliberalismo, trajo aparejados cambios en los modos sociales de representación de la locura?

--Absolutamente sí, aunque no es sencillo responderlo en dos líneas. Acá habría que diferenciar el concepto de padecimiento del concepto de enfermedad. La palabra “enfermedad mental” se aplica a trastornos relativamente bien definidos, conocidos, que tienen una determinada evolución y un determinado tratamiento. Pero también existe el padecimiento. La injusticia social produce sufrimiento, no enfermedad mental, produce sufrimiento que puede tener síntomas mentales. La desocupación, la explotación, la falta de atención de la salud y la educación, la vivienda que no se tiene, las condiciones de marginalidad y de marginación producen sufrimiento agudo muy importante. Entonces, sí, el sistema produce, no diría trastornos mentales pero sí padecimientos mentales que se pueden convertir en trastornos si se cronifican. En Buenos Aires está muy estudiado que en la crisis de 2001-2002 se multiplicaron por dos o por tres los infartos agudos de miocardio en las guardias de los hospitales. El estrés agudo y el estrés crónico producen enfermedad física y también pueden producir trastornos mentales. Entonces, la relación entre el concepto de padecimiento y el concepto de enfermedad se borronea un poco. Pero, por supuesto, el sistema tiene mucho que ver con la felicidad o la infelicidad de los pueblos.

--¿Cree que la denominada “década del cerebro 1990-2000” fue la anticipación del modelo de las neurociencias de hoy en día?

--Las neurociencias están muy bien siempre y cuando no las dejemos solas en el escenario. El cerebro es un órgano maravilloso, complejísimo. Nos falta aprender muchísimo sobre el cerebro. Es una cantidad de neuronas casi inimaginable. La plasticidad, la enorme cantidad de conexiones y de posibilidades que tiene ese órgano dentro de la caja craneal seguramente guarda un montón de misterios a resolver. Como dice un amigo mío: “Si hay mentes, seguro hay cerebros en algún lugar cercano”. Por supuesto que hay una relación entre una cosa y la otra. El problema es cuando ese saber y ese conocimiento se utilizan de manera reduccionista y se intenta explicar la homosexualidad a partir de un gen. Esto fue uno de los clásicos de la década del 90. En esa década hubo una euforia que luego se vislumbró como no justificada en donde el estudio del cerebro y la secuenciación del genoma humano iban a traer todas las respuestas que estábamos necesitando. Eso no pasó. Y hoy por hoy, como dice Germán Berríos, no tenemos ningún diagnóstico en psiquiatría que se pueda hacer a partir de un parámetro biológico. Si esto va a cambiar o no en el futuro no lo sé, pero en la fecha, el diagnóstico en psiquiatría es clínico.

Miércoles, 06 Noviembre 2019 06:11

Haití: Ocho semanas en las calles

Haití: Ocho semanas en las calles

Este 4 de noviembre inició la octava semana de protestas en Haití en contra de la administración de Jovenel Moïse. Según datos de la Oficina de la ONU para los Derechos Humanos, se contabilizaban la semana pasada 42 muertos y 86 heridos.

La misma ONU da cuenta de la represión gubernamental ante las masivas movilizaciones que han desencadenado una importante crisis política. La mayoría de los fallecidos son por herida de bala y entre ellos se encuentra un periodista que cubría las movilizaciones. Impotente, la normalmente intervencionista Organización de las Naciones Unidas (ONU) se limitó a denunciar su preocupación y a pedir a las partes encontrar una solución.

Las protestas iniciaron a mediados de septiembre debido a una fuerte escasez de combustible que rápidamente se convirtió en una oleada de reclamos sociales en contra del gobierno que mantiene a la población con 60% bajo la línea de pobreza y sin un plan real que resuelva la crisis estructural que se profundizó tras el terremoto de 2010, el cual fue aprovechado por el imperialismo estadounidense para militarizar el aeropuerto internacional desplegando marines para así ser el regulador de esta posición estratégica.

Las protestas mantienen bajo múltiples barricadas ciudades principales como Puerto Príncipe, Pétion Ville y Delmas. Al contrario de la ONU, que busca una salida negociada con sectores de oposición, el movimiento popular en las calles exige la dimisión de Moise y sus parlamentarios, castigo a corruptos, plan contra la crisis y menos intervención neoliberal.

La crisis socio política que se desató en el país ha llevado a miles a tomar las calles y enfrentar la represión del gobierno, el cual se niega a dimitir y que también se ha aislado políticamente al buscar pretender acordar con la oposición una salida que mantenga al Estado junto a sus instituciones intactos, pero sin cederle espacios de interlocución.

Para ello nombró una Comisión de Diálogo con siete de sus funcionarios gubernamentales la cual entró rápidamente en crisis al dimitir cuatro de ellos ante la insistencia pública de que no va a dimitir.

La oposición "democrática" se endurece ante las masas

"La lucha se realizará con disciplina, orden y convicción. No será una batalla contra el pueblo, sino una batalla con el pueblo y para el pueblo", anunció la bancada opositora de Haití.

Con este discurso que hizo el lunes 4 la organización Alternativa Consensual para la Refundación de Haití respondió ante la posibilidad de la caída del gobierno mediante la protesta y el creciente riesgo de que los partidos de oposición se vean rebasados por la revuelta popular. Así fue como disfrazaron su llamado a un toque de queda a partir de las 19:00; escudándose en evitar mayor número de muertos, pero que en realidad tiene como finalidad paralizar, atemorizar y reprimir a los manifestantes que desacaten y así mostrarse como una mediación susceptible de entrar en negociaciones con el gobierno.

A este esfuerzo por mantener el régimen y desarticular las movilizaciones en las calles se sumó la Red Nacional de Defensa de los Derechos Humanos, que pidió qué las dirigencias llamaran a protestar de manera pacífica respetando la propiedad privada.

Estos nuevos discursos de la oposición demuestran que los dirigentes están buscando desviar las protestas hacía sus propios intereses de poder, pactando con el gobierno afín al imperialismo yanqui, tratando de acallar con un bozal las demandas urgentes de la población y buscando una salida auspiciada por las mismas instituciones que hoy mantienen al país en crisis.

Es por eso que está semana será importante para tener una idea de hacía a donde van las movilizaciones y su capacidad para rebasar a los esfuerzos de las dirigencias "opositoras" que pretenden frenarlas. En estos momentos críticos, los haitianos podrían sorprender con organismos de auto organización que busquen romper con la respuesta represiva del gobierno avalada por el toque de queda opositor.

Lo que sucede en Haití, no es caso aislado, forma parte de un segundo ciclo de revueltas y jornadas revolucionarias traídas por la crisis del 2008, que hoy tiene como uno de sus epicentros a varios países de América Latina.

Al igual que esos países, el proceso de lucha que viven las masas empobrecidas haitianas debe reflejarse en un desarrollo de la organización independiente de las mismas, empezando por impulsar asambleas y organizaciones propias, para la discusión de los verdaderos problemas que pasan por detener inmediatamente la relación de subordinación del país a los intereses extranjeros, echando abajo al gobierno lacayo del imperialismo y el FMI sin ninguna confianza en los "opositores" del toque de queda.

Por Alejandro Razett

Miércoles 6 de noviembre

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Enorme paquete de ajustes de Bolsonaro ataca salarios, salud y educación

El gobierno brasileño presentó un proyecto de ley que busca esquilmar a los trabajadores para pagar la deuda a los banqueros multimillonarios.

El presidente de Brasil Jair Bolsonaro y su ministro de Economía Paulo Guedes, fueron personalmente al Congreso a entregar el nuevo proyecto de ataques con el que pretenden estrangular a los empleados estatales, los servicios públicos, todo el presupuesto público en nombre del "ajuste fiscal", que permita seguir pagando la deuda pública y enriqueciendo el bolsillo de banqueros multimillonarios.

El proyecto de reformas, que busca recortar miles de millones del presupuesto público y liberarlos para el eterno saqueo del pago de intereses de la deuda pública, comienza a delinearse. Desde la aprobación de la reforma previsional en el Parlamento, el gobierno de Bolsonaro se prepara para avanzar en el desguace del Estado. Guedes hace mucho venía anunciando la monstruosa proporción de ajustes fiscales y privatizaciones pero solo ahora con el proyecto cerrado es posible empezar a visualizar concretamente las dimensiones del ataque pretendido.

Este martes fueron presentadas tres propuestas de enmiendas constitucionales. Una enmienda de emergencia, que busca reducir gastos obligatorios, una enmienda al pacto federativo, que modifica la distribución de recursos entre Nación, provincias y municipios, y una enmienda que busca revisar los fondos públicos.

La enmienda de reforma administrativa, que modifica las reglas del empleo público, quedará para los próximos días. También serán presentadas más adelante un paquete de estímulo al empleo, un proyecto de ley para acelerar las privatizaciones y la primera fase de la reforma tributaria, que creará el Impuesto sobre el Valor Agregado (IVA) dual.

Enmienda constitucional de emergencia

El techo de gastos aprobado durante el gobierno de Michel Temer preservó los gastos obligatorios, es decir, salarios, inversiones en salud y educación. La nueva medida de Bolsonaro profundiza los cortes. Están previstas la reducción temporal de la jornada laboral y de salarios a los empleados públicos, así como la anticipación de las medidas emergenciales de ajuste en caso que no se cumpla el techo de gastos.

Se crea el "estado de emergencia fiscal", un mecanismo de "estado de excepción" en el que los gobernadores podrán arbitrariamente congelar pagos, incluso reajustes salariales y reducir jornadas y salarios.

Otro escándalo es la maniobra contable que metieron para que los gastos en jubilaciones de empleados de la salud y educación sean incorporadas en el presupuesto de las áreas. Esta medida significa un brutal recorte ya que ocuparía buena parte del presupuesto de esas áreas.

Cambios en el pacto federativo

El pacto federativo es el acuerdo entre Nación, estados y municipios que establece la manera en que se dividirán deberes e ingresos.

Uno de los puntos principales del paquete es el denominado "DDD": desvincular, desindexar y desobligar. A través de una flexibilización mayor del presupuesto, el gobierno busca desvincular el mayor porcentaje posible de los gastos obligatorios, casi 90% de los recursos presupuestarios. Entre las partidas obligatorias están las inversiones en salud y educación.

Enmienda de los fondos públicos

Esta enmienda revisa 281 fondos públicos actualmente no constitucionales, cuyos recursos tienen un destino específico. La medida permitiría su uso para el pago de la deuda pública. Entre los que pueden ser afectados están el FunPen (Fondo Penitenciario Nacional), el Fust (Fondo de Universalización de los Servicios de Telecomunicaciones).

Distintas medidas, un objetivo: el desguace del Estado

Todas estas iniciativas buscan promover el desguace del Estado para liberar recursos al pago de la deuda pública. En la agenda neoliberal de Guedes, la misma que provoca el enorme repudio de la población chilena en enormes movilizaciones, las imposiciones de la Ley de Responsabilidad Fiscal y del techo de gastos no son suficientes para drenar recursos del Estado hacia el capital financiero, por eso busca desangrar a los empleados públicos y al conjunto de la población.

Por Isabel Infanta

@isabel_infanta

Miércoles 6 de noviembre | 01:12

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Súper represión para el Súper lunes en Chile 

Con gases e hidrantes desde temprano, el despliegue de Carabineros logró vaciar Plaza Italia en la tercera movilización masiva de la sociedad. 

Mientras estas líneas se escriben, Plaza Italia y sus alrededores, epicentro de las numerosas y esencialmente pacíficas protestas chilenas, es caos. Humo y fuego, personas corriendo, policías atropellando civiles, vidrios rotos, barricadas. Con gases e hidrantes desde temprano, el despliegue de Carabineros logró vaciar la Plaza en la tercera movilización masiva de la sociedad, llamada “Súper Lunes”. La versión oficial de los hechos la acaba de pronunciar el ministro del Interior, Gonzalo Blumel: el argumento para la represión es que hubo dos ataques con bombas molotov a la Policía.

A las 21. 30, el funcionario repudió “el cobarde ataque” a dos carabineras que se encuentran con lesiones de gravedad. “Llamamos a condenar la violencia, que no tiene nada que ver con el legítimo planteamiento de la ciudadanía. Ha sido un día complejo. Vamos a seguir investigando para sancionar estos hechos”. Dio cifras de detenidos en todo el conflicto (9 mil, 500 en prisión preventiva). Una periodista le consultó por las patrullas que se vieron atropellando civiles, como circuló en un video subido a Twitter (https://twitter.com/i/status/1191497132735451136). En principio la evadió. Luego dijo que todos los hechos, incluso los que tuvieran “efectos en civiles” debían ser investigados. “El mensaje a la ciudadanía es que nos abramos al diálogo. Estamos haciendo un esfuerzo para escuchar humildemente todos sus planteamientos”, afirmó.

En cuestión de minutos, una manifestación pacífica que reunía a estudiantes, trabajadores de todos los sectores, jubilados, militantes y familias enteras se volvió un infierno. Los gases se habían sentido desde temprano, ingresando por la Alameda, a una larga distancia de la Plaza Baquedano con su monumento parcialmente destruido en la revuelta, con su caballo a casi toda hora ocupado por alguien que flamea la bandera nacional o mapuche. Por la tarde, mientras terminaba una ronda de organizaciones sindicales y sociales alrededor del Congreso para pedir a los legisladores que no abordaran la agenda social de Piñera, en Plaza Italia ya se veían hidrantes y explotaban las lacrimógenas. En ese entonces había poca gente. Horas más tarde, varios manifestantes admitían sentir miedo cuando iban llegando con sus barbijos, sus máscaras, antiparras limones y agua con bicarbonato, pero a la vez con sus carteles, silbatos, cornetas, cualquier objeto metálico para golpear, pañuelos verdes y hasta sus danzas en plena calle, con un deseo encendido, profundo, al parecer inclaudicable, de que Chile cambie para siempre.

Esta tarde, la Asociación Nacional de Funcionarios Defensoras y Defensores de Derechos Humanos del Instituto Nacional de Derechos Humanos emitió un comunicado en el que solicitó la rectificación de declaraciones de su director, Sergio Micco. Ayer, Micco afirmó a un canal de televisión que la violación a los derechos humanos “no es sistemática” en Chile. “Consideramos que demuestra un profundo desconocimiento de la normativa nacional e internacional sobre la materia. Algunos vivimos en comunas donde han ocurrido situaciones de represión”, afirma la Asociación.

El desgaste en cuerpos y rostros se hacía evidente. El pueblo --la parte de él que no ha sufrido lo peor-- acumula días marchando, debatiendo, sin dormir o durmiendo poco, con estrés, largas caminatas por el funcionamiento parcial del metro y adicción a un sistema de información que se teje por redes sociales. Pero “no nos cansamos”, repetían los chilenos, que también coreaban: “Ya van a ver. Las balas que nos tiraron van a volver”.

Lo que se veía esta tarde no era distinto a lo que se viene viendo en Chile hace ya más de dos semanas. Un movimiento transversal, vivo, potente, rabioso, esperanzado, autoconvocado, sin líder, que no sólo no confía sino que repudia partidos políticos e instituciones. Que une al feminismo, la lucha mapuche, los estudiantes, los trabajadores, jubilados, los hombres de traje y que hasta movilizó a los ricos. En él hay también profesionales que aportan sus saberes --como arquitectos que denunciaron con una instalación la precariedad de las viviendas sociales o geógrafos que elaboraron mapas de registro de los cabildos--. Los jóvenes que en la marcha decían que no les interesaba cuando volverá a haber clases en la Universidad de Chile –se encuentra cerrada-- o que flameaban banderas mapuches porque hay que “representar a las raíces” fueron los que prendieron la mecha. “Violan a alguien y el Carabinero sigue libre. En cambio, un profesor puede quedar preso diez años por romper los torniquetes del metro”, contrastaba Mireya, 18 años, un limón en la mano, respecto del caso de Roberto Campos Weiss.

El INDH acumula cifras de querellas por violencia sexual, de niños y adolescentes detenidos (en lo que va del conflicto 479), heridos, torturas. Hubo detenciones a periodistas y en las calles se dice que hay infiltrados amenazándolos. Cientos de heridos que pueden perder un ojo. Presuntos montajes de muertes. Calcinados en los que se sospechan balas, suicidios que nadie cree que sean tal cosa. Chile arde, y el presidente es en esta marcha una marioneta que danza salida de un carro alegórico por una lateral de la Alameda, secundada por máscaras de Pinochet y Jaime Guzmán. “Cuando el año pasado participé de una masiva marcha feminista, creí que podía morirme, pero ahora puedo ver esto”, festejaba Isabel, de 70 años, antes del caos. Por su tendencia de izquierda debió exiliarse en la dictadura. Esta tarde ya percibía que algo andaba mal. “No sé por qué tenía miedo de venir. Creo que tiene que ver con el golpe, pues.”

No solamente los cabildos de los que participaron 10 mil ciudadanos arrojaron que la principal demanda chilena es una asamblea constituyente, con fuerte participación popular, que dé origen a una nueva constitución para desterrar a la de la dictadura, que les privatiza la vida. Incluso una encuesta de CADEM, medición financiada por la derecha según uno de los manifestantes entrevistados, difundió que el 87 por ciento de los consultados se pronunciaron a favor de esos dos objetivos.

¿Hacia dónde va este Chile herido y despierto, ese que hasta hace poco parecía un oasis? Mejor que hable un chileno. Un camarógrafo que se estaba manifestando, antes de dejar la Plaza, hizo su análisis: “El periodismo no rescata la belleza, la parte humana de todo esto. Esta wea’ está peluda. Estiremos esta wea (huevada)’. No va a parar. La gente está indignada. Esto lo encabezaron los jóvenes por sus abuelitos. Les daba lástima ver cómo mendigaban salud. Y también las mujeres, que son bravísimas. Estamos mal pero a la vez bien. Antes estábamos bien pero estábamos mal. Es una verdad incómoda, pero es nuestra verdad”, reflexionó. “Tal vez cualquier weón de la milicia se vuelva loco y pase armas para el otro lado. El neoliberalismo se va a caer. Que Chile sea el puntal de esa manera de vivir.”

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Una persona graba a un herido durante las protestas de Hong Kong Zígor Aldama / Hong Kong

La apuesta por un movimiento horizontal organizado gracias a las nuevas tecnologías y capaz de englobar a ideologías diferentes inspira causas por el mundo

Medios digitales retransmiten en directo las protestas con smartphones y grupos de abogados ofrecen a los detenidos servicios legales gratuitos a través de aplicaciones de chat

La mayoría de campañas de crowdfunding superan ampliamente los objetivos que se proponen y activistas de todo todo el mundo aportan su grano de arena al terreno creativo

 

"La principal característica del movimiento prodemocracia de Hong Kong es que no tiene líderes, es horizontal. A diferencia de lo que sucedió en 2014 con el Movimiento de los Paraguas, que acabó con varios de sus líderes en prisión, eso impide que nos descabecen", explica Woody Tam, un estudiante de 24 años que lleva cuatro meses enfrentándose a la Policía en el campo de batalla de la excolonia británica, sacudida desde el pasado 9 de junio por las protestas que nacieron contra la propuesta de ley de extradición –retirada formalmente el pasado día 23– y que han derivado en la exigencia de elecciones con sufragio universal. "La implicación de gente de todos los estamentos de la sociedad, que ofrecen gratis su talento, y el uso de nuevas tecnologías es lo que nos ha permitido tener tanto éxito y mantener la lucha durante tanto tiempo", subraya Tam.

"Todas las acciones surgen de forma orgánica. La gente hace propuestas en el foro LIHKG –que algunos parlamentarios prochinos quieren bloquear-, y luego la gente se organiza en los grupos de Telegram -utilizada por su sólido sistema de encriptación–. Cada cual aporta lo que puede", añade Kenny Tai, otro manifestante de 25 años. "Estudiantes periodistas" y medios digitales retransmiten en directo las protestas con smartphones para registrar cualquier caso de brutalidad policial y recoger los nombres de los detenidos, que suelen gritarlos para que luego se pueda seguir su caso y evitar así su desaparición, y grupos de abogados les ofrecen servicios legales gratuitos a través de aplicaciones de chat.

La página web HKMap.live, cuya aplicación ha sido vetada por Apple, señala los lugares en los que se encuentra la Policía y aquellos en los que se producen disturbios. Es una herramienta desarrollada por un informático anónimo para facilitar que la población evite las zonas de conflicto, pero el Gobierno la considera una amenaza porque también ofrece a los manifestantes violentos información sobre los movimientos de los antidisturbios.

Esa sofisticación y el alarde de medios del que hacen los más radicales, equipados con cascos, máscaras antigás, potentes punteros láser utilizados para cegar a los antidisturbios, escudos caseros fabricados con señales de tráfico o maletas partidas por la mitad, e incluso sierras radiales para acceder a establecimientos que relacionan con el Gobierno chino, ha provocado que muchos vean la mano negra de potencias extranjeras, a las que acusan de querer desestabilizar a China. "La realidad es mucho más sencilla: los hongkoneses estamos donando dinero a través de campañas de crowdfunding", señala Jessica Chen, miembro del Consejo Estudiantil de la Universidad Baptista de Hong Kong.

Este periodista ha podido comprobar que la mayoría de estas campañas de micromecenazgo superan ampliamente los objetivos que se proponen, y que se complementan con colectas de dinero en efectivo durante las marchas pacíficas. "Muchos de quienes no nos enfrentamos a la Policía también donamos cascos o máscaras antigás. La mayoría de la ciudadanía de Hong Kong se ha volcado con el movimiento, porque es consciente de que, si fracasa, las libertades de las que gozamos hoy pueden desaparecer cuando China controle por completo la ciudad, en 2047", analiza Chen.

Ella misma es buen ejemplo de ello. "Yo asistía a las manifestaciones cuando eran pacíficas. Pero, luego, mis padres se empezaron a preocupar por mi seguridad y, después de varias desavenencias, me encerraron en casa para que no pudiese salir. Tuve que elegir entre la relación con mi familia y mis convicciones políticas, y decidí buscar la vía para no renunciar a ninguna: no acudo a las protestas, pero ayudo desde la retaguardia", relata. Entre sus cometidos está otro muy de vanguardia: borrar el contenido crítico que hayan publicado en redes sociales los estudiantes detenidos. "Como la Policía mira sus cuentas, en cuanto sabemos que están arrestados contactamos a familiares y amigos para que intervengan en sus redes y eviten así que se sustancien los cargos. Algunos incluso nos dejan sus contraseñas para facilitar la labor", explica.

Y no solo se implican los hongkoneses. Activistas chinos de todo el mundo aportan su granito de arena en el terreno creativo, uno de los más activos de las protestas. Badiucao, por ejemplo, es uno de los artistas disidentes más prominentes, y no duda en poner su talento como dibujante de ácidas viñetas políticas al servicio de las cinco exigencias de los manifestantes. Él ha creado ya varias imágenes icónicas que a menudo se pueden ver pegadas en los reivindicativos "muros de Lennon" de Hong Kong, paredes y pasadizos que se llenan con pintadas reivindicativas y pósteres que recuerdan los momentos clave del movimiento.

"El arte está jugando un papel esencial a la hora de mantener vivas las protestas", afirma Badiucao a eldiario.es. "Lo hace en tres frentes: mantiene a la gente unida, renueva las demandas dándoles otros sentidos y una dimensión diferente, y ayuda a captar gente que se siente identificada. Mi arte utiliza el lenguaje visual para empoderar al pueblo, registrar los momentos más icónicos del movimiento, y facilitar que el mensaje se disemine por el mundo. Las noticias se consumen a toda velocidad, pero el arte perdura. Y si una de mis viñetas se hace viral, el mundo presta atención y se identifica con la causa. Verlas pegadas en los 'Muros de Lennon' es un orgullo para mí".

Virales se han hecho los diseños de una esvástica creada con las estrellas amarillas sobre fondo rojo de la bandera de China, y lo mismo ha sucedido con el término acuñado para acompañarlos, en forma de hashtag: #Chinazi. Diferentes momentos clave de las manifestaciones, como las palizas de Yuen Long, los manifestantes que han perdido un ojo por disparos de balas de goma, o la carga de los antidisturbios en la estación de Prince Edward, también se han plasmado en dibujos que han dado la vuelta al mundo y que los manifestantes blanden frente a las fuerzas de seguridad. Badiucao añade el ejemplo de la composición de un himno, Gloria a Hong Kong, que ha tenido tanto éxito que no faltan quienes proponen adoptarlo en sustitución del oficial. Desde hace unos días, incluso se ha desarrollado un videojuego para "liberar a Hong Kong".

Para muchos, este es el nuevo manual de protesta de la sociedad civil en el siglo XXI. "Los hongkoneses están luchando contra la mayor y más poderosa dictadura del mundo. Su ejemplo inspira a muchos otros movimientos por el mundo", asegura Badiucao. Incluso la prensa oficial china, la más crítica con el movimiento de Hong Kong, lo ve así. Diarios como el ultranacionalista Global Times han trazado multitud de similitudes entre las protestas del principal centro financiero de Asia y las que protagonizan los chilenos o los independentistas de Cataluña.

Sobre todo esos últimos, porque a Pekín le interesa incidir en que el movimiento de Hong Kong no busca la democracia sino la secesión. Y en que no es pacífico sino violento. Sin duda, el hecho de que los hongkoneses hayan convocado una marcha llena de esteladas en favor de Cataluña se lo ha puesto fácil. "Stand with Catalonia" [apoyemos a Cataluña] es un grito de guerra que se ha sumado también a otros lemas coreados y pintados por la ciudad. El editor jefe del rotativo, Hu Xijin, vio los primeros paralelismos en el intento de cerrar el aeropuerto de El Prat, algo que en Hong Kong los manifestantes consiguieron durante dos días consecutivos, y luego su diario se ha centrado en resaltar la contención de la Policía de Hong Kong comparada con las actuaciones de cuerpos en Cataluña o Chile.

"Entre nuestras demandas, de momento, no se encuentra la independencia. Aunque muchos sí que la tenemos como objetivo final. Pero nos solidarizamos con Cataluña por la opresión del Estado, la brutalidad policial y las libertades fundamentales. Y contra la existencia de presos políticos", defiende Lucía Tse, una de las jóvenes que la semana pasada se manifestó con una estelada. "En España algunos dicen que hablamos sin saber, pero sí que nos hemos informado", espeta. "Han encarcelado a un grupo de gente por proponer un referéndum de autodeterminación que nosotros apoyamos", añade esta joven ingeniera que echa mano de otro lema: "Nos podéis encarcelar a todos, pero no a nuestras ideas".

Jason Leung también cree que la independencia de Hong Kong es la única salida para esta Región Autonómica Especial de China. Su testimonio es llamativo porque este joven trabaja para el Gobierno. "Al principio iba al frente, pero ahora no lo hago por miedo a que me reconozcan y afecte a mi carrera profesional. No obstante, creo que la independencia debe ser un último paso que todavía no podemos proponer. Ahora hay que centrar nuestros esfuerzos en alcanzar el sufragio universal y una mayoría prodemocracia en el Parlamento regional", afirma.

Leung está empleado por la oficina que gestiona las próximas elecciones locales del 24 de noviembre, y prevé un descalabro de los partidos prochinos y un auge de los prodemocracia. "Esto elevará la presión sobre el Gobierno, que creo que está dispuesto a hacer una nueva concesión y aceptar que se lleve a cabo una investigación independiente sobre la actuación de la Policía. Si se materializa, después de haber logrado que se retire la propuesta de ley que inició todo, se demostrará que, como ha sucedido en Chile, la movilización sí que sirve para algo".

Por Zigor Aldama- Hong Kong

03/11/2019 - 21:5

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 Las movilizaciones en Chile entraron en su tercera semana y no hay visos de que vayan a disminuir, ya que diversos sectores anunciaron que aumentarán la presión al mandatario para un verdadero cambio económico y un plebiscito constitucional. Ayer, centenares de ciudadanos acudieron al Museo de la Memoria y los Derechos Humanos para escuchar la Misa de Réquiem, de Wolfgang Amadeus Mozart. Al final se cantó El derecho de vivir en paz, escrita en 1969 por Víctor Jara. Foto Afp.

Santiago. Las movilizaciones sociales entran en su tercera semana en Chile sin esbozo de que vayan a decantarse y, por el contrario, diversos sectores anuncian que incrementarán su presión al gobierno, en tanto que el respaldo al presidente Sebastián Piñera cayó a apenas 13 por ciento, según una encuesta divulgada ayer. El nivel de desaprobación es de 79 por ciento.

Este domingo, centenares concurrieron al Museo de la Memoria y los Derechos Humanos a escuchar en un solemne, y a ratos sobrecogedor silencio, la Misa de Réquiem, de Wolfgang Amadeus Mozart, interpretada por un centenar de músicos y artistas de canto, en un acto por la paz. Se pudo ver a personas abrazando a sus parejas emocionadas y a otras en estado de profundo recogimiento espiritual, bajo el fuerte sol primaveral de la ciudad.

El momento sublime llegó cuando, finalizado el réquiem, se cantó El derecho a vivir en paz, escrita en 1969 por Víctor Jara, el autor e intérprete chileno asesinado por militares el 16 de septiembre de 1973, cinco días después de ocurrido el golpe de Estado. El tema, dedicado al pueblo vietnamita por entonces en plena guerra contra la ocupación estadunidense, se ha convertido en el himno de las protestas que sacuden a Chile.

"Estoy devolviéndole el poder a los muertos, soy artista visual", explicó brevemente una joven que con el torso desnudo y maquillado como si fuera sangrando y ondeando una bandera, caminaba por la explanada del museo. Ella dijo que su aspiración es que de las protestas emerja una nueva Constitución.

Jacobo Baeza, joven sicólogo, asistió al acto con su esposa y sus dos hijas menores. Mientras ella, soprano, era parte del coro que cantaba, él explicó a La Jornada que en la contingencia que se vive los niños están asustados, no entienden qué ocurre y es necesario explicarles.

–¿Cómo te sientes?

–Más que nervioso estoy incierto, no sé cómo va a terminar esto. Mi esperanza es un cambio profundo, estructural. Pero tengo temores de que no dé el giro hacia ese lado y que se pierda, que se diluya, que sigan los mismos políticos, que se pierda este movimiento.

Respecto de la salud mental de las personas, el sicólogo estimó que "sin lugar a dudas hay situaciones de estrés postraumático que son esperables. También una segunda victimización de quienes sufrieron la dictadura. Los niños están aprendiendo y se les derrumba el mundo, hay mucho que reconstruir en materia de salud mental, además de los problemas que ya arrastra este sistema y donde la salud mental no es de fácil acceso".

Gobierno en el suelo

Mauricio Morales, académico de la Universidad de Talca, estima que la oposición tiene arrinconado al gobierno. A sabiendas de que la nueva Constitución avanza como importante preferencia ciudadana –más de 80 por ciento cree que es necesaria–, la oposición se ha subido al carro de las demandas, y ahora exige al gobierno un plebiscito constitucional.

"El asunto es que el gobierno no está dando su brazo a torcer, confiando en dos factores. Primero, el ciclo de la protesta y la movilización social. Segundo, el paquete de reformas al ingreso mínimo y a las pensiones, junto con abrirse a no avanzar en la reintegración tributaria. El gobierno, entonces, está apostando todo a un equilibrio frágil", explica.

–Predice que la protesta no va a decaer y que la presión irá en aumento. ¿Puede resistir el gobierno sin allanar el camino a un plebiscito constitucional?

–El gobierno no tiene muchas alternativas. Ante la baja aprobación presidencial y el ordenamiento de la oposición en torno al cambio constitucional, cada vez el margen de acción para Piñera se hace más estrecho. Incluso, dentro de RN –partido que forma parte de la coalición de gobierno– hay voces que comienzan a comulgar con la idea de un plebiscito constitucional. Si Piñera insiste en mantenerse en el statu quo, puede iniciarse un proceso de acusación constitucional que paulatinamente vaya ganando apoyos en los legisladores de oposición. El otro resultado posible es que sea abandonado por legisladores de su coalición que se descuelguen del gobierno y se unan a la demanda de un plebiscito. Por tanto, a Piñera se le están agotando los caminos y más temprano que tarde, terminará abriéndose a la posibilidad de un plebiscito constitucional.

–Si el presidente acepta el camino constitucional ¿puede haber sectores de la propia derecha y del empresariado que se descuelguen y busquen una salida autoritaria?

–Ese camino ya no existe para Chile. No hay espacio para un golpe militar. Lo que sí podría ocurrir es que tome fuerza electoral una candidatura de extrema derecha cuyo discurso sea la restauración institucional de Pinochet. Pero eso lo decidirán los chilenos en la urnas. El dilema de Piñera es que sea cual sea su decisión, cada vez estará más solo en el gobierno. Si no da el paso al plebiscito constitucional, habrá migración de legisladores de RN que no querrán pagar el costo de mantenerse en el statu quo. Si llama a plebiscito, los votantes de extrema derecha se sentirán traicionados y buscarán una alternativa más polarizada: un populista de derecha.

 

Especial para La Jornada


Chile mantiene la movilización desde hace más de dos semanas

Para la calle, la agenda de Piñera es cosmética

Las medidas de la agenda social --o “neoliberal”, como prefiere la CUT-- son 16, plasmadas en 18 proyectos legislativos. No modifican el modelo heredado de la dictadura. 

Por María Daniela Yaccar

Desde Santiago

Página12

Parecen ser mayoría los chilenos que se creen inmersos en 30 años de postdictadura y una vida totalmente privatizada . Eso podría explicar semejante hartazgo unido al deseo de un cambio profundo. Los Carabineros continúan reprimiendo manifestaciones espontáneas y pacíficas con gases cada vez más fuertes, camiones hidrantes y perdigones que han causado lesiones oculares a cerca de 160 personas. Hay un afán por disparar a la cara. Ayer había niños atrapados en el humo y se oían disparos en la zona de Plaza Italia, epicentro de la lucha en Santiago. Una novedad es que, mediante un documento filtrado por hackers, se conoció que la Policía catalogó como “blancos de interés” a dirigentes de base para vigilarlos. Rigoberta Menchú se reunió en Santiago con referentes del Instituto Nacional de Derechos Humanos y condenó el accionar de Carabineros.

Termina un fin de semana de múltiples cabildos en instituciones de todo tipo y color y a lo largo y a lo ancho del país. En estas instancias de debate y conclusión los ciudadanos están reconstruyendo ni más ni menos que la subjetividad y el tejido social chilenos (muchos reconocen en ese marco lo indiferentes que eran antes de la evasión en el metro). Este lunes, después de varios días de marchas autoconvocadas, se espera una masiva a la que llamó Unidad Social, un conglomerado de 70 organizaciones sociales y sindicales, entre las que se encuentran la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), la Coordinadora NO+AFP, el Colegio de Profesores y la Agrupación Nacional de Empleados Fiscales (ANEF). El propósito es poner un freno al tratamiento en el Congreso de la agenda social planteada por el Gobierno, el polémico paquete de medidas anunciado por Piñera cuando Chile despertó y que no hizo otra cosa que acrecentar la furia popular. También se insistirá en la creación de una nueva Constitución que cambie de cuajo el sistema, en reemplazo de la heredada por la última dictadura.

La mesa de Unidad Social ha tenido un rol clave al promover los cabildos en los que han participado 10 mil chilenos desde el 24 de octubre, y huelgas y marchas. Con la presencia de un sindicalismo que acordó constituir un comité para paralizar a todos los sectores y avanzar hacia una huelga general, la convocatoria de mañana lleva el nombre de “Súper Lunes” y posee tres instancias. El primer punto de encuentro es el Congreso, al mediodía. Por la tarde, se esperan concentraciones en las principales plazas de Santiago en defensa de los 10 puntos del Pliego de las y los Trabajadores de Chile. Por la noche sonarán las cacerolas en los barrios. Como viene ocurriendo, esto se replicará seguramente en distintas regiones.

Hay una contradicción entre la fuerza y la valentía de esta sociedad y lo que ha podido conseguir. “El pueblo está convencido de que debe seguir en la lucha. Este maravilloso estallido social ha significado volver a tener una esperanza para terminar con desigualdades e injusticias. Pero en la mejora de condiciones de vida no se ha logrado nada. En términos reivindicativos, sólo se congeló el pasaje de metro”, dice a PáginaI12 Carolina Espinoza Tapia, trabajadora social, dirigenta sindical de Confederación Nacional de la Salud Municipal, vocera de NO+AFP y vicepresidenta de la Regional Interamericana de la Internacional de Servicios Públicos. “Hay una evidente falta de voluntad política para solucionar el conflicto. Es aberrante. No vemos ningún espacio de avance. El Gobierno sigue sin escuchar el clamor ciudadano. No ha hecho más que medidas cosméticas. Un cambio de gabinete de algunas personalidades y un paquete de medidas que son una burla y no modifican el modelo económico”, advierte la dirigente.

Las medidas de la agenda social --o “neoliberal”, como prefiere la CUT-- son 16, plasmadas en 18 proyectos legislativos. Todas, para materializarse, requieren de la aprobación del Parlamento. Hasta ahora sólo dos proyectos han superado esta instancia. Diputados dio el visto bueno al Seguro Catastrófico de Salud, caratulado de suma urgencia. Preocupa porque activa una transferencia de recursos públicos a clínicas y farmacias. Así lo explica Espinoza Tapia: “En Chile el 80 por ciento de la población se atiende en el sistema público, el resto en el sector de seguro privado (Instituciones de Salud Previsional, Isapre), con condiciones muy superiores.No tenemos recursos humanos ni insumos básicos. Tenemos que atender en camillas en los suelos. Este proyecto permite que con recursos públicos se entreguen vouchers o dineros públicos para pagar a empresas privadas que hagan lo que los sistemas públicos no podemos hacer”.

Hoy continuaron las protestas. La que más llamó la atención fue la de un grupo de ciclistas que se dirigió a la casa del presidente, que le complicó las cosas al personal de seguridad del jefe de Estado. Los chilenos movilizados entienden que la agenda social profundiza el modelo neoliberal con proyectos que, incluso, datan de antes de la crisis. 

“En el tema de la vivienda buscan transferir dineros públicos a empresas privadas para concesionar departamentos de baja calidad”, ejemplifica la trabajadora social. Este es un tema que podría tratarse justamente en la sesión del lunes. Otro que genera mucho malestar es el de reforma a las pensiones, que implica “mantener las AFP”. Es uno de los puntos más álgidos del conflicto: un sistema de salud dominado por bancos encubiertos de los empresarios más ricos y de algunas transnacionales.

A todo esto, “el poder legislativo, que es en teoría mayoría de oposición, ha sido incapaz de estar a la altura de los tiempos. Ha seguido aprobando la política del Gobierno”, analiza Espinoza Tapia. Guiados por esta percepción, los manifestantes recorrerán dependencias de congresistas de Santiago y Valparaíso. “No hay ningún atisbo de acercamiento a la asamblea constituyente para resolver de manera estructural los cambios”, añade la militante.

--¿Les preocupa que mañana se desarrolle un fuerte despliegue represivo?

--El miedo está instalado. Llevamos a la fecha, en estos últimos años, tres suicidios de dirigentes sindicales y medioambientalistas que no son tal cosa. Tiene que ver con acallar las reivindicaciones que los territorios estaban dando para defenderse de las transnacionales que devoran nuestro ecosistema. Sabemos que hay medidas de seguimiento y control hacia las organizaciones. Han hackeado información de los organismos policiales y tenemos a la vista el fichaje de dirigencia social, en el que por supuesto estoy yo. Es un control que se desmarca de toda regulación legal. Es impresionante lo que estamos viviendo. El Gobierno montó mesas con pseudo personajes para hacer una puesta en escena de intenciones de diálogo y existe una represión brutal como en los tiempos de la dictadura, con veintitantos asesinados, cientos de heridos con traumas oculares, una cantidad de violencia política sexual aberrante, 18 denuncias de violación en mujeres y hombres. Hoy en Chile se detiene ilegalmente, se secuestra por horas. Se cometen apremios ilegítimos, horrorosos. Existe un dispositivo de querer volver a la falsa normalidad bajo un régimen que domina y violenta nuestros derechos. Estamos peleando por la democracia, la educación, la salud, salarios dignos, pensiones, incluso por tener acceso a agua potable. Quieren jugar al desgaste, pasarnos gato por liebre, con limosnas. Y el modelo no se toca. No hay atisbo de reformar la Constitución ni de cambiar el sistema tributario para que los más ricos aporten al bien común, ni de tocar las administradoras.

--¿Hay precisiones de la fecha de huelga general?

--En Chile tenemos un sindicalismo bastante debilitado. No sólo nuestras condiciones de vida materiales son muy precarias, también los mecanismos de participación. La vida democrática ha sido diezmada. Los sindicatos no escapamos a eso y hay atomización, falta de unidad y baja sindicalización. No obstante, frente a esta crisis estamos logrando articularnos con sindicatos del mundo portuario y la minería, estratégicos en el quehacer de Chile. Un ejercicio que Chile no tiene como práctica, lamentablemente, es el de la huelga general. Ya hemos hecho dos (23 y 24 de octubre) con un avance significativo, pero vamos por más. Fecha no tenemos, pero la creación del comité de huelga es un paso político sindical estratégico y maravilloso.

--Hoy varias empresas periodísticas pusieron el foco en una estatua que fue derribada de Plaza Baquedano, haciendo eje en el vandalismo. ¿Qué papel han jugado los medios en todo este tiempo?

--La prensa en este país responde a los dueños de los medios, ese uno por ciento más rico del país. Todos los medios responden a dos o tres bloques de empresas absolutamente funcionales al poder económico y político. Y los gobiernos han permitido que los medios de comunicación de masas sean funcionales a este modelo. Por tanto la postura que han tenido es la de criminalizar la protesta social y están en la senda de volver a la normalidad para apagar el estallido. La violación de derechos humanos no aparece. Tampoco la autoridad política ha tenido un atisbo de reconocer o por lo menos poner en escena un acercamiento hacia las familias que han sido víctimas de manera cruenta. La comunicación a través de las redes es la que nos ha permitido articularnos hoy día. Y con eso nos hemos podido proteger. Se ha tomado sin orden legal en sus domicilios a la dirigencia estudiantil. Es decir: estamos viviendo una situación de riesgo. Sin embargo no aparece en los grandes medios.

--Ayer los partidos de Convergencia Progresista (PS, PPD y PR) dieron a conocer una contrapropuesta a la agenda social. ¿Cuál es la mirada de Unidad Social?

--Algunos partidos de izquierda han tenido la desfachatez de plantear paquetes de medidas para resolver la crisis, pero ellos son parte de la crisis. Supuestamente defendían intereses de la clase trabajadora y del mundo social pero han sido funcionales al modelo y se han enquistado por años en el poder, siendo incapaces de responder a las demandas, sin generar transformaciones, representar a la voz ciudadana, generar mecanismos de participación o entregar medios de comunicación a la gente. Por eso la gente en la calle dice no a los políticos y lamentablemente mete en el mismo saco a todos los partidos: hay un descrédito tremendo. Los partidos de izquierda y de centro izquierda siguen en el juego del gobierno de Piñera. Tremendo y desesperanzador. Ellos no tienen por qué levantar los pliegos; los pliegos los tenemos levantados las organizaciones. Ya les entregamos nuestras demandas a los presidentes de partido y a los jefes de bancada. Nos parecen unos caraduras viniendo con un paquete a levantar otras reivindicaciones. 

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Lunes, 04 Noviembre 2019 06:44

5 mil 460

Migrantes celebraron el fin de semana el Día de Muertos con una protesta afuera de un supermercado Whole Food en Brooklyn, Nueva York, para exigir que Amazon (propietaria de la cadena de tiendas) corte los lazos con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas y el Departamento de Seguridad Nacional.Foto Afp

El régimen de Trump –según cifras oficiales– ordenó y realizó el secuestro de más de 5 mil niños migrantes. El presidente y los encargados de implementar esa medida, desde su gabinete hasta los jefes de agencias migratorias, y los oficiales que físicamente cumplieron las órdenes de arrancar a los niños de los brazos de sus padres, todos siguen impunes ante el mundo.

Los niños fueron separados cuando sus familias intentaban ingresar a Estados Unidos sin documentos y desaparecieron durante días, semanas y meses con la llamada política de "cero tolerancia" diseñada e implementada por este régimen.

Fue por una demanda legal de la Unión Estadunidense por las Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés) que resultó en una orden judicial del juez federal Dana Sabraw, hace 16 meses, lo que obligó al gobierno a identificar el número de niños afectados para que fueran reunificados con sus familias.

El régimen de Trump primero reveló hace meses que eran 2 mil 814 niños los afectados por estas medidas. Hace una semana, casi año y medio después de la orden judicial para contabilizar a todos, resulta que detectaron otros mil 556 niños que habían separado de sus familias. La mayoría tenían 12 años o menos; unos 300 de ellos tenían sólo cinco años o menos. De los mil 556 recién revelados que fueron separados entre julio de 2017 y junio de 2018, cinco de ellos no habían cumplido un año de edad, 26 tenían un año, 40 tenían dos años, 76 tenían tres y 60 tenían cuatro.

Más aún, el gobierno informó que había separado a otros mil 90 menores supuestamente por protegerlos de padres abusivos, algo que disputan abogados.

O sea, en total, por lo menos 5 mil 460 niños fueron separados de sus familias por el régimen de Trump. Estas son las dimensiones de esta crueldad.

¿Como es posible justificar tal barbaridad?

El régimen de Trump se atrevió a decir que era para proteger el bienestar de los niños al disuadir a sus familias de intentar hacer ese peligroso viaje, al mostrar que sólo les esperaba la separación y detención de sus hijos (el gobierno de Obama justificó medidas –aunque menos extremas– contra el flujo de menores con un argumento parecido).

Otros son más sinceros: la razón por la crueldad es aterrorizar. Hasta cristianos conservadores cercanos a Trump afirman que las separaciones familiares son "un castigo apropiado" para los que deciden ser "inmigrantes ilegales" según Ralph Drollinger, pastor que se encarga de enseñanza de la Biblia al gabinete de Trump.

¿Pero cuál es la justificación de los gobiernos, partidos, organizaciones del mundo de no presentar cargos contra Washington por abuso, secuestros, tortura y tráfico de los hijos del mundo, incluyendo sus propios ciudadanos –en su mayoría latinoamericanos– que han tenido que padecer este tratamiento inhumano?

Todos han visto a sus niños en jaulas y los reportajes –algunos extraordinarios– en los medios, los reportes de organizaciones de derechos humanos y los informes de los pediatras que han denunciado el trauma y daño permanente que esto ha causado en miles de niños.

¿Y ese silencio de todos aquellos que se congratulan de haber ratificado la Convención sobre los Derechos del Niño (por cierto, el único país que no ha ratificado la convención es Estados Unidos) y otras relevantes de las cuales les encanta hablar en instancias multilaterales como la ONU y esa OEA tan preocupada por los derechos, aunque sólo en ciertos países?

Seguramente algunos explicarán, como siempre, que es más importante la diplomacia pragmática y no entorpecer otras prioridades como acuerdos de libre comercio, inversión e iniciativas de "cooperación" y evitar provocar problemas con este régimen. A ver quién le explica eso a los niños que todos dejamos abandonados.

A pesar del ruido de algunas condenas y reprobación de diversos sectores y organizaciones civiles dentro y fuera del país, no hay consecuencias para los responsables.

Eso no es culpa de ellos, es culpa de todos nosotros aquí y en el mundo. ¿No es hora de aplicar la cero tolerancia a Washington en nombre de estos 5 mil 460 niños?

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