Soldados de la República Popular china desfilando en la plaza Roja de Moscú por el Día de la Victoria.

La inteligencia artificial y el futuro de la guerra

 

Los ejércitos integran regularmente las innovaciones tecnológicas para mejorar sus capacidades y tratar de dominar a sus adversarios. La inteligencia artificial (IA) no constituye una excepción a la regla y es objeto ahora de gran interés. China publicó en julio del 2017 el Plan de Desarrollo para la Nueva Generación de Inteligencia Artificial con el objetivo de convertirse en el 2030 en la principal potencia mundial en ese ámbito. Estados Unidos respondió en febrero del 2019 anunciando el lanzamiento de la Iniciativa de Inteligencia Artificial Estadounidense. De hecho, más de treinta países, incluidas las principales potencias militares, proponen hoy una estrategia nacional o iniciativas para aprovechar las oportunidades que ofrece esa prometedora tecnología.

Sin embargo, este entusiasmo suele causar preocupación entre el público en general. Por influencia de películas como Matrix o Terminator, el ciudadano corriente se pregunta si las máquinas no acabarán desempeñando un papel cada vez más dominante en el campo de batalla, limitando inexorablemente el lugar del hombre y deshumanizando la guerra. ¿Serán los avances en IA tan impresionantes que anularán el arte de la guerra y nos llevarán inexorablemente al Armagedón?

El primer escollo que debemos superar en los debates sobre la IA es la definición de la tecnología. Dada la gran diversidad de aplicaciones, no hay todavía consenso sobre ese punto. Por lo tanto, nos referiremos aquí a ella sencillamente como los programas informáticos de mañana. Esa tecnología es reciente y debemos distinguir entre lo que ya puede hacer y lo que podría llegar a lograr. La IA débil, que es una realidad en algunos ámbitos, resuelve problemas específicos y limitados. Una IA fuerte —que, a día de hoy, es sólo una promesa— sería capaz de llevar a cabo el conjunto de las tareas realizadas por los humanos.

Actuales aplicaciones militares

En el terreno militar, existen ya numerosas aplicaciones. Probablemente la más destacada sea el proyecto Maven. A los operadores estadounidenses que explotan imágenes y grabaciones recogidas en los teatros de operaciones les resulta imposible verlas todas de lo imponente que es el volumen de datos. Solamente un 15% del catálogo de inteligencia ha sido procesado previamente de ese modo. Maven es un algoritmo creado para alertar a los operadores cuando en las imágenes aparecen objetos de interés, como un vehículo o individuo específico.

Para la comunidad militar estadounidense, el interés de Maven es doble. Por una parte, sirve para acumular una gran experiencia en el aprendizaje de la utilización de la IA en un contexto operativo. La importancia que debe concederse a la calidad de las bases de datos que alimentan el software es subrayada, por ejemplo, por los generales estadounidenses. Por otra parte, la IA simplifica enormemente el procesamiento, la clasificación y el análisis de la ingente cantidad de datos recogidos.

Tal es hoy su principal contribución en el mundo militar. Ofrece la posibilidad de explotar con fines de defensa y seguridad el enorme caudal de información generado por la revolución digital. No es un arma decisiva en el campo de batalla. Es comparable más bien a otros inventos como la electricidad o el motor de combustión, que dieron lugar a una revolución industrial una vez consolidado su desarrollo y suscitaron evoluciones en la organización de las fuerzas armadas.

Su campo de aplicación puede extenderse al control de los datos físicos. Es posible anticipar ciertos fallos del equipo siguiendo la evolución de parámetros como la temperatura o el consumo de aceite de los motores o las turbinas. Si podemos anticipar cómo funcionan las piezas de los vehículos, aviones o barcos, resulta más fácil planificar los aspectos logísticos de una maniobra.

La profundización de las tácticas actuales

Las actuales aplicaciones militares de la IA son todavía limitadas, pero podrían desarrollarse rápidamente a corto y medio plazo. Podrían contribuir a desencadenar una nueva revolución en los asuntos militares (RAM). Definimos la RAM como un cambio en el ámbito de la táctica debido a la introducción de una nueva tecnología que suscita la creación de conceptos originales, el establecimiento de nuevas organizaciones y el desarrollo de equipos innovadores.

La RAM generada por la IA prolongaría la ampliamente descrita en la década de 1990. Tras la rápida victoria de Estados Unidos y sus aliados sobre los ejércitos iraquíes en 1991, muchos expertos se preguntaron por el papel de las tecnologías de la información en ese triunfo. Se impuso entonces un modelo. Cubriendo el campo de batalla con sensores y combinando los datos que pudieran recoger, el jefe de las fuerzas tendría una visión instantánea del dispositivo enemigo. Y podría entonces actuar de la forma más apropiada para maniobrar o dirigir el fuego y destruir las posiciones enemigas.

La introducción de la IA podría fortalecer y ampliar ese modelo. De entrada, siendo capaz de tener en cuenta datos mucho más variados y diversos que la posición de las diferentes tropas enemigas para elaborar una situación táctica. Su radio de acción es mucho más amplio. Los operadores podrán alimentar los algoritmos codificando los procedimientos, las doctrinas contrarias o el modo de dirigir, de razonar, de los generales enemigos. Las ciencias humanas se movilizarán para tener en cuenta parámetros psicológicos, constantes culturales, elementos sociológicos o capacidades económicas. El valor de los datos ya no será instantáneo, como en el caso de los sensores que barren el campo de batalla. Al dotar de sentido el pasado, podrían anticiparse mejor al futuro por inducción. La niebla de la guerra se despejaría más o menos según las circunstancias.

Además, la velocidad de ejecución de los algoritmos capaces de procesar y mejorar inmediatamente los datos recibidos dictará el ritmo de ejecución de ciertas tareas. Las máquinas podrán transferir instrucciones a la velocidad de la luz a otros ordenadores u operadores con fines de identificación, predicción, decisión o acción. El cerebro humano se verá sometido a una competencia cada vez más mayor, y la potencia de los procesadores se convertirá en la nueva vara de medir.

Disponer de una superioridad informática constante sobre el adversario proporcionará la ventaja de poder actuar y reaccionar más rápidamente a los acontecimientos. No cabe duda de que el ritmo de las operaciones vendrá dictado por el bando que posea la IA más potente. El ataque podría verse favorecido en el futuro.

Más robots en el campo de batalla

Por tanto, da la impresión de que la IA débil amplificará en un primer momento las orientaciones estratégicas ya tomadas en el marco de la RAM en los noventa. ¿Qué pasará cuando se confirmen los progresos de la IA, cuando sus rendimientos sigan aumentando significativamente? En primer lugar, es probable que otras tecnologías se desarrollen al mismo tiempo. Nanotecnologías, biotecnologías, armas de energía dirigida o dispositivos hipersónicos se beneficiarán de los avances de la IA y serán cada vez más indispensables en el campo de batalla, lo que a su vez estimulará su desarrollo.

Semejante efervescencia podría finalmente dar lugar a lo que los historiadores militares llaman una revolución militar (RM). Ese concepto designó en un principio el modo en que la aparición de la artillería y la renovación de la infantería en el campo de batalla condujeron en el siglo XVII a la creación de instituciones especializadas para producir armas y mantener a los soldados en campaña. Los estados, los únicos capaces de hacer frente a tales gastos, se vieron reforzados. De modo que una RM remite a transformaciones cualitativas en la estructura de los ejércitos y en la forma en que luchan, unas transformaciones que conducen a cambios políticos y sociales. Las RM tienen un alcance mucho más profundo que las RMA.

La potencia de los procesadores será la nueva vara de medir

La próxima RM podría verse desencadenada por la adopción cada vez más generalizada de la IA/automatización en los ejércitos. Ya en marcha para muchas otras funciones, esa automatización podría tomar ante todo la forma de un dron de combate tipo loyal wingman (compañero leal). Modelos como el Valkyrie XQ-58A estadounidense ya están en desarrollo. El concepto es sencillo: un robot se asocia estrechamente con un hombre a cargo de un sistema de armas (como un avión de combate, un vehículo blindado o incluso un buque). El robot tiene una autonomía cognitiva limitada. No piensa por sí mismo, pero responde a las intenciones de su dueño. Está equipado, por ejemplo, con una reserva de municiones, puede activar sensores suplementarios, puede incluso suministrar energía al sistema de armas dominante para que cumpla su misión durante más tiempo. De modo general, amplifica los recursos de que dispone el guerrero al que acompaña.

Sin embargo, el compañero leal quizá sea reemplazado en una o dos generaciones. El perfil de su sucesor podría depender de la decisión de privilegiar o no la automatización a ultranza. Existen en este sentido dos teorías opuestas: los defensores de una guerra de nuevo cuño y los humanistas militares.

Para los primeros, la IA ofrece oportunidades incomparables que hay que explotar al máximo. Captando con suma rapidez una situación táctica, tomando decisiones óptimas basadas en modelos probados, dirigiendo otras plataformas automatizadas, la IA puede animar robots que actúan de manera concertada en el espacio y el tiempo, realizando instantáneamente la maniobra más adecuada. La hiperguerra, donde desaparecería el proceso humano de toma de decisiones, o la guerra a la velocidad de la luz, impulsada enteramente por las nuevas tecnologías, sería en semejante escenario la norma.

Los defensores del humanismo militar se oponen a ese tipo de guerra de la que el hombre quedaría parcialmente excluido. Su rechazo puede estar motivado por el temor al desarrollo de contramedidas eficaces que volverían inoperantes a los robots, por el riesgo de una pérdida de control de las máquinas, por la idea de que la profesión de soldado perdiera su carácter heroico o por el rechazo de la posibilidad de que la muerte venga dada por algoritmos y sin intervención humana asumida.

De modo que podría extenderse otra forma de automatización para satisfacer en parte a los detractores de la automatización completa. El soldado del futuro podría ser el pastor de un rebaño de robots especializados. Podría asignar a cada máquina una tarea particular o, por el contrario, concederle cierta autonomía en el marco de su misión, una autonomía mucho más importante que en el caso del compañero leal, para concentrarse él en las operaciones esenciales. Uno o más robots se encargarían de vigilar una amplia zona con autorización previa, por ejemplo, para destruir cualquier ingenio hostil que entrara en ella. Liberado de numerosas tareas, el pastor estaría mejor capacitado para enfrentarse a otros acontecimientos imprevistos, utilizando al máximo su adaptabilidad y creatividad. Y, sobre todo, el lugar del hombre se mantendría dentro del círculo de decisión y acción.

Quizás el criterio decisivo para decidir cuál de esos modelos prevalecerá finalmente sea la eficacia de cada uno de ellos en el combate. En cualquier caso, la primera consecuencia de la difusión del par IA/automatización será la reducción del número de guerreros. Los robots no sustituirán a todos los soldados, cuyos rendimientos se verán sin duda aumentados por el añadido de prótesis y otros implantes; pero probablemente se encargarán de la parte más peligrosa de las misiones, como la entrada en primer lugar en una zona de alta letalidad. El ethos del guerrero humano podría evolucionar con su nuevo papel. La posibilidad de distanciarse físicamente de los lugares donde la violencia es más extrema modificará las expectativas. El soldado ya no será considerado como un héroe únicamente por el hecho de poseer determinados recursos morales para hacer frente a la brutalidad de la guerra. Disponiendo de superioridad tecnológica, su heroísmo se definirá también por la capacidad de dominar la violencia, de usar el nivel de fuerza adecuado en función de las circunstancias.

En el curso de los últimos años, con la multiplicación del uso de drones, se han señalado con frecuencia las consecuencias políticas de la automatización militar. Algunos expertos consideran que el costo político o económico de la guerra podría reducirse significativamente una vez que se afirmara la superioridad tecnológica de un bando. Sin embargo, eso supone olvidar que el enemigo siempre dispone de un voto para la guerra. Quizá ceda en el campo de batalla, pero puede adaptar su respuesta desplazando el teatro de la guerra. Golpeando con habilidad, puede aumentar el coste de la guerra para su adversario, ya sea desde el punto de vista humano (tomando represalias contra los ciudadanos del adversario), económico (actuando contra sus intereses) o simbólico (obligándolo a actuar al margen de las normas del derecho internacional o humanitario). La automatización no podrá evitar por completo semejantes respuestas.

En última instancia, lo que más probabilidad tiene de transformarse en caso de revolución militar es la relación del ciudadano con la guerra. Maquiavelo condenó severamente a los condottieri, mercenarios al servicio de las ciudades italianas, puesto que libraban, en su opinión, una parodia de la guerra y atenuaban el espíritu militar de los habitantes de las ciudades. Vio en ese fenómeno una explicación del fracaso de las ciudades Estado durante las guerras italianas del siglo XVI. Un proceso similar podría repetirse de prevalecer en los ejércitos una autonomización excesiva. De ceder una parte de su seguridad a los algoritmos, el ciudadano del futuro podría expulsar la guerra de su horizonte, dotar de gran autonomía a las instituciones encargadas de la defensa... y arriesgarse a un duro retorno a la realidad en el caso de que fracasaran sus robots militares.

¿Y después?

La cuarta y última etapa del desarrollo de la IA quizá sea la llegada de una IA fuerte. No cabe duda de que semejante acontecimiento desencadenaría una mutación en la relación entre el hombre y la guerra, equivalente a un cambio de civilización. Algunos futurólogos como Alvin Toffler han considerado que la sociedad humana sólo ha conocido tres mutaciones en el curso de su historia: la revolución agrícola, la revolución industrial y, por último, la revolución de la información. Kenneth Payne, investigador del King’s College de Londres y experto en la relación entre la IA y la estrategia, reduce a dos el número de mutaciones. La primera habría ocurrido hace unos cien mil años cuando las transformaciones cognitivas llevaron a la humanidad a conquistar el mundo. En esa época habrían aparecido los fundamentos de la guerra tal como la conocemos. Según Payne, una segunda mutación se producirá con el desarrollo de la IA, que impondrá nuevos patrones cognitivos y una nueva forma de librar la guerra.

Las IA débiles ya participan en la toma de decisiones. Es posible seleccionar modos automáticos de disparo, por ejemplo, en sistemas de defensa superficie-aire (como el Aegis) capaces de decidir solos qué objetivos priorizar. La auténtica ruptura se producirá cuando una IA fuerte pueda ofrecer una ayuda a la decisión en materias estratégicas, teniendo en cuenta de manera exhaustiva una considerable cantidad de datos procedentes de ámbitos cada vez más vastos.

Es probable que una IA razone de forma diferente a los humanos. Estos están sometidos en su elección a la fatiga, la presión del grupo o a importantes sesgos culturales. Además, la facultad de juzgar del ser humano depende de su deseo, su cuerpo, su conatus, por usar el término de Spinoza. No se corresponderá nunca con una racionalidad pura. La de la IA tampoco alcanzará semejante grado de perfección, pero podrá acercarse a él aplicando estrictas reglas de lógica. Dibujará caminos originales para alcanzar los objetivos asignados. Y ya lo hace: Lee Se Dol, campeón coreano de go, quedó desestabilizado durante una partida contra el programa AlphaGo por un movimiento de la máquina. La probabilidad de que un hombre realizara esa jugada se calculó en una entre 10.000, de lo incongruente que parecía. Ese movimiento permitió al software derrotar a su adversario humano.

No cabe duda de que ese enfoque cognitivo diferente, más lógico, completo y sistemático que el del hombre cambiará nuestro enfoque de la guerra. Desde luego, no abolirá por completo el azar o la incertidumbre. Sin embargo, a medida que la IA se vaya haciendo fuerte, reducirá la libre actividad del espíritu que caracteriza a la acción militar en la trinidad clausewitziana. El manejo del entendimiento puro, la encarnación de lo político en esa misma trinidad, que comprende también al pueblo, se extenderá a la esfera militar a través de las máquinas que actúan a ese nivel. Podría ocurrir entonces que las conexiones entre lo político y lo militar se simplificaran, se hicieran mucho más cercanas. Las dos entidades emplearían un método común para lograr un objetivo compartido. El uso de la violencia se ajustaría definitivamente al nivel suficiente para satisfacer las necesidades políticas. La guerra podría entonces no tener ya una gramática propia, una dinámica específica. Tras ello, los soldados, los generales, verían disminuir su utilidad.

* * *

El desarrollo de la IA está todavía en sus albores y sigue siendo incierto. La historia de la IA está salpicada ya por numerosos fracasos. Algunos de los caminos explorados en la década de 1970 y a finales de la de 1980 han resultado ser callejones sin salida, y pesaron muchísimo sobre las investigaciones de esa época. No obstante, reflexionar sobre sus aplicaciones potenciales puede ayudarnos a prevenir ciertos abusos o catástrofes.

En la actualidad, el observador se encuentra en una posición similar a la de un testigo del siglo XVI al que se pidiera que intentara formular las consecuencias de la introducción de la pólvora en el futuro de la guerra. Al corriente de los inventos de Leonardo Da Vinci y con un poco de imaginación, ese testigo habría podido imaginar que cada soldado acabaría disponiendo de armas individuales que usarían la pólvora para enviar proyectiles (los fusiles), que sus efectos podrían ser cada vez más destructivos (cañones con calibres cada vez más grandes). El límite se alcanzaría cuando el poder de destrucción fuera tan importante que pusiera en peligro la supervivencia de la especie humana (bombas atómicas, aunque sepamos que la tecnología es diferente).

Es posible concebir un proceso similar con la IA. La automatización se extenderá por los ejércitos; sobre todo, entre los soldados, que podrán apoyarse en los robots para cumplir sus misiones. La ayuda a las decisiones abrirá enormes oportunidades a los combatientes y a los encargados de tomar decisiones, y propondrá formas originales de alcanzar los objetivos que decidan fijar. Ahora bien, si los progresos de la IA continúan, la aparición de una IA fuerte, o incluso de una superinteligencia, podría poner en peligro el destino de la humanidad a largo plazo. De modo que a ella le corresponderá establecer barreras tecnológicas, conceptuales, operativas y organizativas para limitar la probabilidad de nuestra extinción, a la manera de los estrategas nucleares.

Por Jean-Christophe Noël

28/12/2020 07:18Actualizado a 28/12/2020 08:29

Jean-Christophe Noël es investigador asociado del Centro de Estudios de Seguridad del Instituto Francés de Relacio-nes Internacionales (IFRI).

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PauliNet, una estimación de función de onda de aprendizaje profundo que logra soluciones casi exactas de la ecuación electrónica de Schrödinger para moléculas con hasta 30 electrones.Foto Nature Chemistry

Científicos buscan estimar el estado fundamental de la fórmula, desarrollada por el físico austriaco Erwin Schrödinger

Científicos de la Freie Universität Berlin desarrollaron un método de inteligencia artificial (IA) para calcular el estado fundamental de la ecuación de Schrödinger en química cuántica.

 

La ecuación de Schrödinger, desarrollada por el físico austriaco Erwin Schrödinger en 1925, por la que ganó el premio Nobel de Física en 1933, describe la evolución temporal de una partícula subatómica masiva de naturaleza ondulatoria y no relativista. Es de importancia central en la teoría de la mecánica cuántica, donde representa para las partículas microscópicas un papel análogo a la segunda ley de Newton en la mecánica clásica. Esas partículas incluyen a los electrones, así como sistemas, como núcleos atómicos.

El objetivo de la química cuántica es predecir las propiedades químicas y físicas de las moléculas basándose únicamente en la disposición de sus átomos en el espacio, evitando la necesidad de experimentos de laboratorio que consumen mucho tiempo y recursos. En principio, esto se puede lograr resolviendo la ecuación de Schrödinger, pero en la práctica esto es extremadamente difícil.

Hasta ahora había sido imposible encontrar una solución exacta para moléculas arbitrarias que se puedan calcular de manera eficiente, pero el equipo de Freie Universität desarrolló un método de aprendizaje profundo que puede lograr una combinación sin precedente de precisión y eficiencia computacional.

Impacto significativo

La IA ha transformado muchas áreas tecnológicas y científicas, desde la visión por computadora hasta la ciencia de los materiales. “Creemos que nuestro enfoque puede tener un impacto significativo en el futuro de la química cuántica”, destacó en un comunicado Frank Noé, quien dirigió el equipo. Los resultados se publican en la revista Nature Chemistry.

La función de onda es fundamental tanto para la química cuántica como para la ecuación de Schrödinger, un objeto matemático que especifica completamente el comportamiento de los electrones en una molécula. Es una entidad de alta dimensión y, por tanto, es extremadamente difícil captar todos los matices que codifican cómo los electrones individuales se afectan entre sí. De hecho, muchos métodos de la química cuántica abandonan por completo la expresión de la función de onda y, en cambio, sólo intentan determinar la energía de una molécula determinada. Sin embargo, esto requiere que se hagan aproximaciones, lo que limita la calidad de predicción de tales técnicas.

Otros métodos la representan con el uso de una inmensa cantidad de bloques de construcción matemáticos simples, pero son tan complejos que son imposibles de poner en práctica para más de un simple puñado de átomos. “Escapar del equilibrio habitual entre precisión y costo computacional es el mayor logro de la química cuántica”, explicó Jan Hermann, de Freie Universität Berlin, quien diseñó las características clave del método en el estudio. “Hasta ahora, el valor atípico más popular es la teoría funcional de la densidad extremadamente rentable. Creemos que el enfoque profundo del Monte Carlo cuántico, el enfoque que proponemos, podría ser igualmente, si no más, exitoso. Ofrece una precisión sin precedente en un costo computacional todavía aceptable”.

La red neuronal profunda diseñada por el equipo del profesor Noé es una nueva forma de representar las funciones de onda de los electrones. “En lugar del enfoque estándar de componer la función de onda a partir de elementos matemáticos relativamente simples, diseñamos una red neuronal artificial capaz de aprender los pautas complejas de cómo se ubican los electrones alrededor de los núcleos”, señaló.

Principio de exclusión de Pauli

“Una característica peculiar de las funciones de onda electrónicas es su antisimetría. Cuando se intercambian dos electrones, la función de onda debe modificar su signo. Tuvimos que incorporar esta propiedad en la arquitectura de la red neuronal para que el enfoque funcione”, agregó Hermann. Esta característica, conocida como “principio de exclusión de Pauli”, es la razón por la que los autores llamaron a su método PauliNet.

Además del principio de exclusión de Pauli, las funciones de onda electrónicas también tienen otras propiedades físicas fundamentales, y gran parte del éxito innovador de PauliNet es que integra estas propiedades en la red neuronal profunda, en lugar de permitir que el aprendizaje profundo las resuelva simplemente observando los datos.

“La integración de la física fundamental en la IA es esencial para su capacidad de realizar predicciones significativas en el campo. Aquí es realmente donde los científicos pueden hacer una contribución sustancial a la inteligencia artificial, y exactamente en lo que se centra mi grupo”, sostuvo Noé.

Aún quedan muchos desafíos por superar antes de que el método de Hermann y Noé esté listo para su aplicación industrial. “Ésta sigue siendo una investigación fundamental, pero es un nuevo enfoque a un antiguo problema de la ciencia molecular y de los materiales, y estamos entusiasmados con las posibilidades que abre”, coinciden los autores.

Jueves, 03 Septiembre 2020 05:55

Amazon, ¿la expansión infinita?

Una operaria en el centro logístico de Amazon en San Fernando de Henares.

El imperio de Jeff Bezos ha ganado 88.900 millones de dólares en el segundo trimestre de 2020, el de la cuarentena y la pandemia global, un 40% más respecto al mismo periodo del año pasado

 

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Amazon es mucho más que la multinacional de venta online más grande del mundo. Pero, ¿es un monopolio? Su fundador, Jeff Bezos, declaró hace unas semanas en la histórica audiencia en la Cámara de Representantes de Estados Unidos. Hacía frente a las acusaciones de prácticas monopolistas que también iban dirigidas a Apple, Facebook y Google. El precedente de la división de AT&T en 1984, la compañía telefónica que fue despiezada en pequeñas porciones conocidas como las Baby Bells para cumplir con las leyes antimonopolio, ha estado presente en el debate previo. Allí, el hombre más rico del planeta –la primera persona en amasar 200.000 millones de dólares– explicó que su mentalidad de “pensar en el largo plazo” le ha llevado a la cima. Tuvo que soportar años de pérdidas desde que fundó su startup en su garaje en Seattle, gracias a una inversión que sus padres –su padre adoptivo es cubano y salió de la isla cuando Castro llegó al poder– hicieron con los ahorros de toda una vida. Bezos es muy consciente del narcótico poder del relato del sueño americano para aplacar las ganas de algunos congresistas de ir en contra de su empresa, y aprovechó la oportunidad. Nadie querría despedazar el sueño americano en directo.

Pero Amazon hace ya tiempo que salió de aquel garaje y conformó todo un “ecosistema empresarial”, es decir, un conglomerado de empresas que operan en múltiples sectores. Buscando diversificar sus fuentes de negocio, maximiza sus posibilidades, incluso si la matriz no es rentable, como ha sido el caso durante muchos años. Del mismo modo que a la naturaleza le gusta la diversidad –y le sirve para defenderse de los patógenos, por eso una de las causas de la pandemia es la creciente extinción de biodiversidad–, a la multinacional del siglo XXI le atrae diversificarse, intentar liderar cuantos más sectores mejor.

Amazon es probablemente el mejor ejemplo: tiene Amazon Web Services, la empresa líder en alojamiento de servicios web en la “nube” –por increíble que parezca es mucho más rentable que las ventas de comercio en línea–, IMDb y Prime Video en el sector audiovisual, Twitch en el de streaming de videojuegos, el lector Kindle o Amazon Music. Y aún hay más dentro del frondoso y opaco bosque de la organización de Jeff Bezos, que compra competidores más pequeños o compañías que puedan añadir valor al ecosistema, como Whole Foods o medios de comunicación, como The Washington Post.

Otro de sus proyectos más ambiciosos, Blue Origin, compite directamente con Elon Musk en una suerte de carrera espacial privada. Con el surafricano antaño compartía amigables cenas y ahora lo único que comparte son tweets irónicos o directamente ofensivos. El magnate de Tesla y SpaceX aboga claramente por dividir la compañía de Bezos a la que acusa de ser un monopolio. En qué momento  ha aprovechado para hacer esa declaración. La guerra fría también se calienta en esta carrera espacial 2.0 entre multimillonarios.

También es conocida –y denunciada– la habilidad de la empresa de Bezos para imitar productos que venden terceros en su web en un corto plazo de tiempo. Amazon aprende de tus datos y de lo que vendes en su página para echarte del mercado vendiendo más barato. El algoritmo deja de recomendar tu producto una vez copiado y tu empresa se ve obligada a cerrar, lo que crea un hueco en el mercado que es inmediatamente copado por el gigante que entonces, sin disimulo, suele subir el precio. Es también muy lógico pensar –aunque hay debate en cuanto a las cifras– que Amazon destruye más trabajos de los que crea, y por supuesto los precariza.

En lo que respecta al servicio en la “nube” – magnífica manera de llamar a algo muy tangible y físico como si fuera etéreo, pretendiendo desmaterializarlo– Amazon Web Services aloja en sus centros de datos a multitud de empresas y administraciones, desde la CIA hasta la competencia de Prime Video, Netflix; este sector presenta un doble peligro: el creciente coste energético de la infraestructura y la decreciente soberanía tecnológica. La periodista Marta Peirano, autora de El enemigo conoce el sistema (Debate, 2019), explicó el peligro que tiene la estructura empresarial opaca que caracteriza al conglomerado: “Amazon es una empresa extranjera de Big Data. Una máquina de extracción y análisis de datos centralizada cuyos métodos, objetivos y alianzas son secretos.

Cualquiera que diga ‘Amazon no hace esto’, miente. No sabemos lo que hace con los datos ni con quién. Es una caja negra. Lo mejor que puede hacer la ciudadanía, independientemente de las aplicaciones que use, es exigir que los gobiernos aseguren la soberanía de las infraestructuras. La pregunta no es si Amazon es un servicio conveniente. La pregunta es si un gobierno debe poner ‘el desarrollo de política pública de servicios en la nube para la administración’ en manos de un monopolio extranjero monopolista y opaco. Poner su confianza en una caja negra”.

Una caja negra que además ya ha tenido que reconocer que guarda tus conversaciones con Alexa –el asistente virtual que vive en un altavoz– para siempre, si bien los usuarios pueden optar por eliminar estas grabaciones.

Amazon, los impuestos y el greenwashing

Además, Amazon no se caracteriza por haber avanzado mucho en la transición a energías renovables ni en la disminución de sus emisiones, según Greenpeace. De hecho, Empleados de Amazon por la Justicia climática, parte de sus propios trabajadores, organizaron una huelga en todo el mundo para llamar la atención sobre la falta de acción y compromiso ecológico de su compañía. A raíz de todas las manifestaciones por la emergencia climática, Amazon aceleró sus planes e, incluso, el propio Jeff Bezos hizo la donación más grande jamás realizada para estas causas: 10.000 millones de dólares de su fortuna personal que irán a parar a ONGs, proyectos científicos y organizaciones de activistas. Las críticas por intentar lavar hipócritamente su imagen no han cesado desde entonces, al igual que las relativas a su querencia por eludir impuestos y tributar en paraísos fiscales, lo que dificulta que los gobiernos puedan ayudar a financiar las transiciones necesarias, sobre todo teniendo en cuenta que los servicios estatales de correos acaban subvencionando indirectamente una parte de los envíos de la multinacional.

Amazon en España

Barcelona y otras ciudades se están planteando buscar un resquicio legal que les permita gravar individualmente a la compañía, con la excusa del uso del espacio público o por la contaminación que genera. Es un parche que ayudaría pero que no soluciona el enorme problema que supone una empresa de semejante tamaño y con ese volumen de ventas.

En nuestro país, Amazon Web Services se convertirá en el mayor consumidor de electricidad de Aragón cuando ponga en servicio sus centros de datos en la plataforma logística de Zaragoza, en las localidades de Villanueva de Gállego y El Burgo de Ebro entre 2022 y 2023. Y la Diputación de Aragón blindará su suministro. Pedro Sánchez publicitó este anuncio en su cuenta de Twitter y generó una lógica polémica: si una empresa gestiona los datos de tus administraciones y además te provee de contratos suculentos, ¿cuánto podrás seguir presionándola para que pague impuestos o cumpla con los compromisos medioambientales?

El Gobierno autonómico otorgó la denominación PIGA (proyecto de interés general de Aragón) al proyecto de la misma multinacional que evade una gran cantidad de impuestos en su territorio: bienvenido, mister Bezos.

Amazon y la paradoja de Jevons

Una paradoja muy conocida en el ámbito ecologista –y fundamental para entender por qué es imposible crecer eternamente– es a la que dio nombre el economista William Stanley Jevons, que constató en el siglo XIX, en relación al carbón, que aunque decrezcan los costes de extracción y uso de un material, este acabará siendo mucho más utilizado. Y por tanto evitará que las mejoras en la eficiencia disminuyan el consumo total del recurso. Esto es fácilmente comprobable en multitud de ejemplos, como la gasolina de los vehículos o la misma energía que gastamos para comunicarnos. Aumentan cuantitativamente aunque mejoremos en la eficiencia de cómo las utilizamos.

Amazon es un ejemplo paradigmáticamente peligroso de esta paradoja. Abarata costes al contar con una cantidad enorme de pedidos, lo que le permite poner el precio más competitivo del mercado, pero eso, –y ahí la responsabilidad cambia de lado– hace que el consumidor compulsivo compre más productos, que probablemente no necesita, lo que acaba por aumentar cada vez más la huella ecológica y la exigencia de recursos de la multinacional, que ha sido denunciada, en una investigación francesa, por tirar productos (unos tres millones) a la basura.

El reloj de los diez mil años y el largo plazo

Si hay un tópico que Jeff Bezos no para de recalcar –lo hizo en su intervención– es que siempre hay que pensar en el largo plazo. Evitar el cortoplacismo que a veces constriñe la evolución empresarial. Y es lógico que lo haga: gracias a esa mentalidad, Amazon sobrevivió a la crisis de las puntocom, a los años con pérdidas y ahora es mucho más que la tienda que vende de todo. Es  la empresa que en el segundo trimestre de 2020, el de la cuarentena y la pandemia global, ha ganado 88.900 millones de dólares (76.326 millones de euros), un 40% más respecto al mismo periodo del año pasado, mientras cerraba almacenes en Francia por acusaciones de falta de medidas de seguridad.

En la cordillera de Sierra Diablo, Texas, el magnate ha invertido 42 millones de dólares en un proyecto a largo plazo muy singular –y megalómano– en un terreno de su propiedad. Un reloj que funcione 10.000 años años sin que nadie intervenga. El reloj hace tic una vez por año, y una de sus manecillas cambia solamente cada siglo. Así que el cucú suena solamente una vez cada milenio. Según el propio Bezos, “el reloj durará más que nuestra civilización”. Y viendo el ritmo de crecimiento de su empresa y la degradación de la naturaleza que nos sostiene puede que sea así. La alternativa es cambiar radicalmente un sistema que necesita crecer como el humano respirar. Si como sociedad pensáramos en el largo plazo, como nos recomienda el empresario, beneficios tan obscenos como los que obtiene Amazon gracias a la ingeniería fiscal, no deberían ser posibles. Que apenas pague impuestos en los países, que además, sufren las externalidades negativas (efectos dañinos para la sociedad, generados por actividades de la empresa, que no están presentes en sus costes) que producen en el medio ambiente la producción, reparto y consumo de sus productos no tiene sentido, salvo que seas Jeff Bezos. Y viendo las protestas que han organizado delante de su propia casa, guillotina incluida, ni para él debería tener sentido. No es muy seguro estar en la cima de una pirámide…

Publicado enEconomía
Presentan impresionante dispositivo que podría conectar el cerebro humano a una computadora

La compañía de neurotecnología Neuralink Corporation presentó hoy los resultados de un impresionante dispositivo pensado para crear una conexión entre el cerebro humano y una computadora.

Ante trastornos como pérdida de memoria o de audición, depresión, adicción, parálisis y daño cerebral, este dispositivo implantable, del tamaño de una moneda, podría representar una esperanza, según destacó el empresario Elon Musk.

"Las neuronas son como cables, y se necesita algo electrónico para resolver un problema electrónico", consideró.

El dispositivo tiene el tamaño de una moneda y ha recibido el nombre de 'The Link'. Musk recalcó que el dispositivo Link V0.9 es muy pequeño, 23 x 8 milímetros, y que puede ser implantado directamente en la corteza craneal superior de una persona a través de una cirugía.

"Durante el último año simplificamos considerablemente nuestros sistemas: ahora caben en un chip que ocupa menos espacio que una moneda y puede ser completamente escondido durante la implantación", afirmó Musk.

Entre los detalles sobre el nuevo dispositivo, se prevé que el procedimiento de implantación en el cerebro se lleve a cabo durante menos de una hora y sin el uso de anestesia general. El paciente podrá abandonar el hospital el mismo día.

Asimismo, el dispositivo podrá funcionar todo el día y su cargamento se realizará por la noche.

"Debo decir que eso es algo importante, porque esto se conectaría a su teléfono, por lo que la aplicación estaría en su teléfono y The Link se comunicaría, esencialmente por Bluetooth de baja energía, con el dispositivo en su cabeza", afirmó. "Es como un Fitbit en tu cráneo con pequeños cables", dijo Musk sobre el dispositivo.

El chip ya fue probado en cerdos, según mostraron durante el evento. Ahora la empresa se prepara para iniciar las pruebas clínicas del dispositivo y se realizarán con la participación de un pequeño grupo de pacientes con parálisis o paraplejía.

De momento se desconoce cuándo The Link aparecerá en el mercado, pero Musk ya se expresó sobre su futuro precio.

"Al principio va a ser bastante caro, pero caerá rápidamente”, señaló, agregando que la compañía quiere que el precio baje a "unos cuantos miles de dólares".

A comienzos de este año, el magnate aseguró que el artefacto podría implantarse por primera vez en una persona a finales de 2020. No obstante, reconoció que a su compañía le quedaba "un largo camino" para implementar exitosamente la interfaz y lograr la producción en masa y posterior implantación del producto.

¿Qué busca Musk con Neuralink?

  • Integrar el cerebro humano con un intelecto artificial y hacer que ambos trabajen en simbiosis.
  • Para ello, un robot neuroquirúrgico implantaría 6 hilos con 192 electrodos por minuto. El conjunto implantado podría contener hasta 3.072 electrodos repartidos en 96 hilos. En caso de que esa interfaz se haga realidad, tendría enormes implicaciones en la "restauración de la función sensorial y motora y el tratamiento de trastornos neurológicos", explica la empresa en un documento técnico.

28 agosto 2020

Humanos y robots trabajarán juntos en un futuro próximo. Esta combinación acelerará el desarrollo de la tecnología. El empresario y el cyborg organiza las redes sociales.

¿Cuál es la amenaza?

La carrera armamentista continúa en el siglo XXI, pero la carrera por la inteligencia artificial (IA) está adquiriendo un nuevo significado. La creación de máquinas inteligentes que tengan la capacidad realizar funciones creativas inherentes al ser humano se ha convertido en un área clave del progreso científico y tecnológico. Las tecnologías de la inteligencia artificial están diseñadas para resolver problemas relacionados con muchas esferas de la vida: gobernar el Estado, aumentar la competitividad de la producción, las finanzas, el transporte, la vida cotidiana, la educación, la medicina, la defensa.

En 2017 la consultora internacional PriceWaterhouseCoopers preparó un informe sobre el posible impacto de la IA en la economía global. Según los expertos de la compañía, la IA podrá proporcionar un crecimiento adicional del PIB mundial en 15,7 billones de dólares o en un 14% para 2030. Los expertos reconocieron a China como líder de la carrera en el campo de la inteligencia artificial. A expensas de la IA podrá generar un PIB adicional por un monto de 7 billones de dólares (alrededor del 45% del crecimiento total del PIB hasta 2030). Y aquí están las estimaciones del crecimiento del PIB debido a la IA en otras regiones (billones de dólares): América del Norte: 3,7; Europa del Norte: 1,8; Sur de Europa: 0,7; África y Oceanía: 1,2; Asia (excluida China): 0,9; América Latina: 0.5

Los autores del informe señalan que se estima que China gastará de 150.000 millones de dólares en el desarrollo de la IA en el período 2017-2030. El liderazgo de China en el desarrollo de la IA también es reconocido por expertos del McKinsey Global Institute. Según sus estimaciones, la introducción de la IA proporcionará un aumento adicional en el PIB de China en una cantidad de 0,8 a 1,4 puntos porcentuales. A pesar de que la crisis económica viral anuló evaluaciones anteriores, China no cambiará sus prioridades. En mayo-junio, Beijing confirmó que las inversiones en inteligencia artificial se mantendrán al mismo nivel.

The Brookings Institution ha publicado una amplia revisión llamada «¿Cómo la inteligencia artificial está transformando el mundo?», que abarca 34 países (1). Estos expertos también admiten que Occidente está perdiendo frente a China en el desarrollo de tecnologías de la IA.

The Brookings Institution no considera a Rusia como un aspirante al liderazgo en IA, aunque tiene su propia estrategia para su desarrollo hasta el 2030. Sin embargo, ¿vale la pena que Rusia se una a esta carrera? En abril de 2020 la Federación de Rusia aprobó una ley sobre la realización de un experimento sobre el desarrollo de la inteligencia artificial en Moscú. La ley fue aprobada sin comentarios públicos generalizados; en la revisión del The Brookings Institution se observa que en la mayoría de los países los proyectos de IA también se llevan a cabo sin comentarios al público. El jefe del Consejo de Derechos Humanos (CDH), Valery Fadeev, expresó su preocupación por esto. El uso de la inteligencia artificial, en su opinión, está plagado de la amenaza de la introducción masiva de microchips en la sociedad. El director del HRC destacó dos puntos negativos del experimento en Moscú: primero, una gran cantidad de sensores y cámaras que rastrean el movimiento de los ciudadanos; en segundo lugar, le preocupa que todos los datos se envíen a un único registro federal.

Hay peligros de otro tipo. Si el desarrollo de la IA se basa en un hardware importado, existe una amenaza para la seguridad nacional. Además, las muestras de IA ya existentes demuestran una gran capacidad de autoaprendizaje; no se puede descartar que puedan superar a los humanos.

Hay dos tipos de robots. Los robots que realizan operaciones mecánicas y reemplazan el trabajo físico humano y los robots inteligentes que pueden reemplazar el trabajo mental, es decir, máquinas de inteligencia artificial. Los robots inteligentes ya han entrado en competencia con los humanos. Por ejemplo, en China, los robots inteligentes pueden escribir ciertos materiales informativos sencillos para los medios y están comenzando a reemplazar a los periodistas. Mañana comenzarán a reemplazar a los médicos, profesores, abogados, escritores, incluso a los científicos. Y pasado mañana (¿quién sabe?) ¿No empezarán a buscar la igualdad de derechos con los seres humanos? Y después de pasado mañana, pasaran a luchar por su lugar bajo el sol y un espacio habitable. Si dejamos que el genio salga de la botella, ¿la gente podrá controlarlo? ¿Existe el problema de introducir una moratoria en el desarrollo de la IA? Por desgracia, en una atmósfera de entusiasmo competitivo, no se consideran las consecuencias a largo plazo del desarrollo de la IA. Y pueden ser peores que una carrera armamentista descontrolada.

En el artículo «La escatología de Karel Čapek» escribí que este escritor checo acuñó la palabra «robot» (2). En 1920 escribió la obra fantástica R.U.R Rossum’s Universal Robots, que puede definirse como una distopía, como una parábola; permite alejarse de las ideas habituales sobre los robots y mirar de manera ligeramente diferente las iniciativas sobre la IA.

R.U.R. es el nombre que Čapek le dio a una fábrica que produce robots. La fábrica fue fundada por un tal Rossum, un filósofo ateo. Este decidió desafiar a Dios y crear un hombre él mismo. Logró crear una criatura humanoide. Al construirla a partir de la materia orgánica, Rossum recibía, por tanto, materia viva y de la fábrica salía un robot capaz de realizar movimientos y procesos aptos para el trabajo iguales a los de una persona, aunque Rossum no pudo crear una persona completa dotada de razón, deseos y sentimientos.

Esta herencia fue retomada por su sobrino, Rossum Jr., quien se dio cuenta de que la criatura humanoide creada por su tío era suficientemente dotada como para organizar una producción a gran escala de robots. Era la mano de obra perfecta, barata, sin pretensiones. La fábrica R.U.R. inundó el mercado mundial con una nueva fuerza laboral que reemplazó a los trabajadores vivos. Los robots comenzaron a producir cantidades gigantescas de todo tipo de bienes. Con el inicio de una abundancia general, la gente dejó de trabajar. Y el hombre, escribe Čapek, empezó a perder su apariencia humana: “Todo es una orgía bestial y demencial continua. Ahora no estiran las manos para comer, se las ponen en la boca para que no se levanten… Nosotros, la gente, nosotros, la cima de la creación, no envejecemos por el trabajo, no envejecemos por el parto, ¡no envejecemos por la pobreza! ¡Date prisa, date prisa, danos todos los placeres del mundo!»

Para Čapek, la humanidad, inmersa en los placeres, dejó de reproducirse. Su población se detuvo en alrededor de 8.500 millones de personas. Y R.U.R. continuó produciendo más y más robots, el número de los cuales excedía el número de personas en la Tierra. Algunos robots (tal vez uno entre un millón) lograron la capacidad de autoaprendizaje y de transformaciones arbitrarias. De robots mecánicos comenzaron a convertirse en seres inteligentes, tomando prestado mucho de la humanidad. Uno de ellos, llamado Damon, razona: “¡Debes matar y gobernar si quieres ser como la humanidad! ¡Lee la historia! ¡Lee los libros de la humanidad! ¡Tienes que gobernar y matar para ser humano!».

Los robots inteligentes de Čapek se sintieron objeto de opresión y explotación; comenzaron a exigir derechos iguales a los humanos. Comenzaron los conflictos entre robots y humanos, la gente comenzó a ser destruida: “¡Robots del mundo entero! Nosotros, la primera organización de los “Rossum Universal Robots”, proclamamos al hombre como enemigo de la naturaleza y lo proscribimos».

Los robots rodearon la fábrica de R.U.R., exigiendo que se les entregara la fórmula de fabricación de robots. Una de las heroínas de la obra, Elena Glory, quema los manuscritos de Rossum Sr. que contienen esta fórmula. Todo termina con los robots tomando el control de la fábrica y matando a todos menos al arquitecto Alquist. Se salva porque, según los robots, «trabaja con las manos, como si él mismo fuera un robot». Llega una victoria completa de los robots sobre los humanos. Uno de los robots inteligentes llamado Radiy proclama: “¡Somos los gobernantes del mundo! ¡Señores de mares y tierras! ¡Señores sobre las estrellas! ¡Señores del Universo! ¡Espacio, espacio, más espacio para los robots! «

Al destruir a los humanos los robots “incrementaron la producción muchas veces. No hay ningún lugar donde poner todo lo que … (ellos) produjeron». Pero… los robots no podían reproducirse.

El Consejo de Robots instruye al único humano superviviente, Alquist, para restaurar la codiciada fórmula. Él es el único, porque el planeta está completamente limpio de humanos. Sin embargo, Alquist no puede hacer nada. Entonces, los robots, que querían volverse como los humanos e incluso más altos que los humanos, matan a toda la humanidad por esto, pero luego es su turno. El final de la historia.

La obra te hace preguntarte: ¿no es la dependencia de la inteligencia artificial un intento de compensar el declive de la inteligencia humana? ¿No es mejor empezar a restaurar el intelecto de la humanidad misma que, a juzgar por muchos signos, se ha degradado mucho en las últimas décadas

PD. Los problemas sobre la inteligencia artificial planteados por Karel Čapek fueron retomados por el escritor estadounidense de ciencia ficción Isaac Asimov. Asimov se mostró más optimista sobre las posibilidades de usar la IA, pero también reconoció que el desarrollo espontáneo y no regulado de la inteligencia artificial podría causar un daño irreparable a la civilización humana. A principios de la década de 1940, Asimov publicó Las tres leyes de la robótica, una especie de reglamento de seguridad, pero estas leyes se ignoran.

(Tomando de Rebelión)

En Japón, crean la súper computadora más rápida del mundo

Los superordenadores son cruciales para avanzar en investigación científica o analizar conjuntos masivos de datos en la industria, detectar patrones y generar predicciones mediante la Inteligencia Artificial.

“También ayudan a buscar fármacos para la COVID-19, secuencian genomas enteros de tumores, establecen modelos más fiables sobre el cambio climático, estudian el organismo humano, cartografían el Universo o diseñan nuevos materiales”.

Con estas potencialidades cuenta el nuevo superordenador más rápido del mundo, la máquina japonesa Fugaku, que ha logrado completar más de 415 billones de cálculos por segundo, aproximadamente 2,8 veces más ágil que el sistema Summit desarrollado por Estados Unidos, del Laboratorio Nacional Oat Ridge, que anteriormente reclamó el título en noviembre de 2019, informó Ticbeat.

Por primera vez en nueve años -afirma el reporte—, una supercomputadora nipona ocupa el primer lugar, según una clasificación semestral anunciada este lunes por el proyecto TOP500 estadounidense-europeo.

Desarrollada por el Instituto de Investigación Riken (de forma conjunta con Fujitsu en las instalaciones del Instituto en Dobe), Fugaku, la nueva supercomputadora de Japón,“no solo se destaca por suvelocidad, sino que también ocupó los primeros puestos en tres categorías adicionales que miden el rendimiento en métodos computacionales basados ​​en la industria, análisis de big data y aplicaciones de Inteligencia Artificial". Así, Fugakuha batido un nuevo récord.

“Es la primera ocasión en la que una máquina de esta índole encabeza el ranking mundial en las cuatro categorías mencionadas”, según la Agencia Kyodo News.

Por otra parte, la supercomputadora constituye una base clave para poderosas simulaciones utilizadas no solo en la investigación científica, sino también para tecnologías militares e industriales.

“Esperamos que ayude a resolver problemas sociales difíciles como la lucha contra el nuevo coronavirus”, dijo Satoshi Matsuoka, director del Centro de Ciencias Computacionales del Instituto.

El Presidente de Fujitsu IT Products Ltd., Shinichi Kato también celebró los méritos del aparato y se consideró “extremadamente feliz y honrado de haber estado involucrado en la creación de Fugaku”.

Otra supercomputadora de fabricación estadounidense ocupó el tercer lugar, mientras que una China se aseguró el cuarto y quinto lugar. Por el momento Fugakuopera en formato de pruebas investigando posibles medicamentos para combatir el nuevo coronavirus. Se espera que alcance parámetros completamente operativos al comienzo del año comercial 2021.

27 junio 2020 

(Tomado de Resumen Latinoamericano)

Descubren en el MIT sistema más eficiente para imitar procesos cerebrales

Un equipo del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés) avanzó hacia un sistema alternativo para simular redes neuronales, que usa dispositivos físicos analógicos que pueden imitar de manera mucho más eficiente los procesos cerebrales.

Equipos de todo el mundo están construyendo sistemas de inteligencia artificial cada vez más avanzados, diseñados de alguna manera para imitar el cableado del cerebro, con el propósito de llevar a cabo tareas como la visión por computadora y el procesamiento del lenguaje natural.

La nueva investigación del MIT trata de superar el obstáculo de que el uso de circuitos de semiconductores de última generación para simular redes neuronales requiere grandes cantidades de memoria y un alto consumo de energía.

Los hallazgos en tecnología basada en iones, que se presentan en Nature Communications, puede permitir simulaciones energéticamente eficientes del proceso de aprendizaje del cerebro, para sistemas de inteligencia artificial de redes neuronales.

Las redes neuronales intentan simular la forma en que se lleva a cabo el aprendizaje en el cerebro, que se basa en el fortalecimiento o debilitamiento gradual de las conexiones entre las neuronas, conocidas como sinapsis. El componente central de la red física es el interruptor resistivo, cuya conductancia electrónica se puede controlar eléctricamente, lo que emula ese proceso.

En las redes neuronales que utilizan la tecnología convencional de microchips de silicio, la simulación de estas sinapsis es un proceso muy intensivo en energía.

El nuevo sistema "aborda el desafío energético y el relacionado con la repetibilidad", afirmó en un comunicado Bilge Yildiz, autor del estudio y profesor de ciencias e ingeniería nuclear y de ciencia e ingeniería de materiales.

El interruptor resistivo en este trabajo es un dispositivo electroquímico hecho de trióxido de tungsteno y funciona de manera similar a la carga y descarga de baterías.

"Es similar al dopaje de los semiconductores", indicó Ju Li, coautor del estudio y profesor de ciencias e ingeniería nuclear y de ciencia e ingeniería de materiales.

"No necesitamos una tercera revolución en los métodos de hacer una guerra." Imagen: EFE

Entrevista a la Premio Nobel de la Paz en 1997 por su lucha contra las minas antipersonales

A horas de su llegada a Buenos Aires para participar de la "Campaña para Detener a los Robots Asesinos", Williams repudia al presidente Donald Trump y remarca la importancia del movimiento feminista en el mundo.

 

Su libro autobiográfico, "My name is Jody Williams", fue traducido al español con el particular título de "La hippie que llegó a ser Nobel de la Paz". A la ganadora del prestigioso premio en 1997 por su militancia contra el uso de minas antipersonales no le molesta esa definición. Al contrario, la reivindica: "Si ser hippie quiere decir ser una activista informal e incapaz de decir palabras bonitas solamente para caerle bien a otros, entonces sí, soy una hippie".

Jody Williams nació el 9 de octubre de 1959 en Brattleboro, pequeño pueblo del estado de Vermont, Estados Unidos. Se formó en Relaciones Internacionales, pero las mejores experiencias las vivió en su recorrida como voluntaria por países de América Central. A horas de llegar al país para participar de la "Campaña para Detener a los Robots Asesinos", Williams dialogó con Página/12. A lo largo de la entrevista, revela la importancia de la guerra de Vietnam en la elección de su vida militante, manifiesta su rechazo hacia el presidente Donald Trump y remarca la importancia de que el movimiento feminista siga creciendo a nivel mundial.

-En su autobiografía de 2013, usted dice que la religión ocupó un lugar importante en su vida.

- Mi abuela maternal nació en Italia y crecí en una casa católica y sí, eso fue una parte importante de mi infancia y de mi juventud. Pero la iglesia no podía o no quería contestar preguntas difíciles y siempre decía que teníamos que aceptar cosas inexplicables por fe. Yo no creo en esa idea de fe. No acepté no tener respuestas a mis preguntas. Soy espiritual, pero no creo en el Dios de la iglesia.

- ¿La guerra de Vietnam significó un quiebre a la hora de elegir su vocación?

- Mi experiencia con Vietnam fue algo que me abrió los ojos en cuanto a la historia de los Estados Unidos. Aprendí que el país no es un país pacífico, sino uno de lo más intervencionistas en la historia. Vietnam me dio ganas de intentar buscar un camino para influir en la política externa del país.

- Usted trabajó en distintos países de Centroamérica como voluntaria. ¿Cómo recuerda esa experiencia? 

- Allí aprendí lo que es ser activista. Entendí que el trabajo avanza por nosotros, no por mí. O sea, una persona solita no cambia el mundo para beneficio de todos. Para lograr eso, es necesario trabajar con otros con la misma visión y determinación de hacer de la visión una realidad. Después de mi labor humanitaria en la región, empecé a trabajar en la campaña antiminas.

- La llevo al momento en que usted recibió el Nobel en 1997 por su lucha contra las minas antipersonales y las bombas de racimo. ¿Cómo se enteró que había ganado?

- Estaba con mi novio (ahora esposo) Steve Goose y mi familia en Vermont. Steve y yo nos conocimos en la campaña antiminas. El nueve de octubre es mi cumpleaños y habíamos ido a Vermont para festejarlo. El diez de octubre hacen el anuncio del Nobel de la Paz. ¡Fue un regalo inesperado! Y me costó procesarlo, porque sigo siendo introvertida por naturaleza.

- Ha sido muy crítica del Premio Nobel de la Paz otorgado a Barack Obama en 2009. ¿Cómo se explica que haya recibido ese premio?

- Obama mismo sabía y sabe que no merecía ese premio. No hizo más que sentarse a esperar un mundo sin armas nucleares, pero luego procedió a modernizarlas. Una total hipocresía. Creo que el Comité del Nobel estaba tan feliz de ver algo diferente de George W. Bush en el poder, que se dejó llevar. Pero no se dieron cuenta de que iban en la dirección equivocada.

- Usted se unió a otras mujeres ganadoras del Premio Nobel, entre ellas la guatemalteca Rigoberta Menchú, para trabajar por la paz. ¿Cómo surgió la idea?

- En 2005, nos dimos cuenta de que eramos varias mujeres que habíamos conquistado el Nobel de la Paz. Entonces decidimos juntarnos y usar la influencia y poder del Nobel para apoyar a organizaciones de mujeres en zonas de conflicto. Trabajamos para hacer un mundo con paz sostenible, y ya llevamos casi quince años de trabajo exitoso.

- El feminismo como movimiento no para de crecer en el mundo. ¿Cuáles son los principales desafíos que observa en la actualidad?

- Lamentablemente, los desafíos siguen siendo esencialmente los mismos en todo el mundo. Los hombres controlan la mayor parte del poder, y parecen creer que el poder es de alguna manera finito. Y si las mujeres tienen algún poder, eso significará que los hombres tendrán menos poder. Es un razonamiento absurdo.

- En Argentina existe una fuerte campaña para que el Congreso apruebe el derecho al aborto legal, seguro y gratuito. ¿Está a favor del derecho a abortar?

- Absolutamente. Las mujeres debemos tener control sobre las decisiones que nos afectan. Eso quiere decir control sobre nuestros cuerpos, nuestro dinero, nuestras vidas. Yo no voy a obligar a otra mujer a tener un aborto. Pero al mismo tiempo, no quiero que otra gente me diga que no puedo tomar esa decisión. Me indigna que los hombres crean que tienen ese derecho.

- El año electoral arrancó con fuerza en Estados Unidos. Usted nació en Vermont, estado por el cual Bernie Sanders es senador. ¿Le genera alguna esperanza su precandidatura demócrata?

- En este momento es el líder del espacio demócrata. Sinceramente, mi esperanza más grande es vivir la derrota de Trump en las elecciones de noviembre.

- ¿Pero cree que Trump puede ser vencido en las presidenciales del próximo tres de noviembre?

- Siempre ha tenido presunciones de ser un rey. Con los resultados del impeachment en el Senado parece que de veras cree que es el rey. Creo que puede ser vencido, pero también creo que puede ganar y si es horrible hoy, no puedo imaginarlo si ganara en noviembre.

- Sus críticas hacia el presidente parecen ir en línea con lo que llama "excepcionalismo estadounidense".

- Todo el mundo ya sabe que los gringos se creen los dueños del mundo y eso proviene de la creencia de que el país y su gente, los blancos obviamente, son excepcionales en el mundo. Por eso, todo lo que hace Estados Unidos contribuye al bienestar de todo el mundo, incluso cuando el mundo no se da cuenta de eso...

Este miércoles 26 de febrero a partir de las 10:30 horas, en el Auditorio del Centro Cultural de la Ciencia, Williams brindará una conferencia en Buenos Aires como parte de la Campaña para Detener a los Robots Asesinos junto a la directora de la división Armas de Human Rights Watch, Mary Wareham, la ingeniera de software, Laura Nolan, la investigadora del CONICET, Vanina Martínez, y la Coordinadora de la Red de Seguridad Humana en Latinoamérica y el Caribe, María Pía Devoto.

- ¿Cómo podría explicarle a los habitantes de la región, no habituados a ese tipo de discusiones, cuál es la importancia de frenar la actividad de estos robots asesinos?

- Desde la Campaña nos preocupa pensar que las armas autónomas decidirían quién vive y quién muere, sin intervención humana, algo que cruza los límites morales. El mundo ya es lo suficientemente peligroso. No necesitamos una tercera revolución en los métodos de hacer una guerra. Y menos cuando serían guerras impredecibles, ya que los seres humanos quedarían fuera de decidir quién vive y quién muere. Sería un desarrollo completamente asqueroso.

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Japón: Empresa Toyota construirá la ciudad del futuro al pie del monte Fuji

La empresa multinacional japonesa Toyota reveló los planes para construir un prototipo de ciudad del futuro en un terreno de 700 metros cuadrados al pie del monte Fuji, en ese país asiático.

La ciudad será un ecosistema completamente alimentado por pilas de combustible de hidrógeno y ha sido bautizada como un "laboratorio vivo", donde los investigadores podrán probar y desarrollar tecnologías como la autonomía, la robótica, la movilidad personal, los hogares inteligentes y la inteligencia artificial en un entorno del mundo real.

"Construir una ciudad completa desde los cimientos, incluso a pequeña escala como esta, es una oportunidad única para desarrollar tecnologías futuras, incluyendo un sistema operativo digital para la infraestructura urbana", declaró Akio Toyoda, presidente de Toyota Motor Corporation.

En este proyecto, la compañía ve una posibilidad de probar la tecnología de la inteligencia artificial tanto en el ámbito virtual como en el físico, lo que permitirá maximizar su potencial.

La compañía da la bienvenida a la futura Woven City (Ciudad Tejida) a todos, los que quieran colaborar y se inspiren en mejorar la forma de la vida futura.

"Un enjambre de tecnologías diferentes está empezando a cambiar radicalmente la forma en que habitamos y navegamos por nuestras urbes. Las soluciones de movilidad conectadas, autónomas, sin emisiones y compartidas están destinadas a desencadenar un mundo de oportunidades para nuevas formas de vida urbana", declaró el arquitecto danés Bjarke Ingels, quien fue invitado para realizar el proyecto.

¿Cómo será la ciudad del futuro?

El plan maestro prevé tres tipos de calles: solo para vehículos rápidos, para vehículos de menor velocidad y peatones, y para un paseo tipo parque solo para peatones. Para desplazar a los residentes, solo se permitirán autos totalmente autónomos y con cero emisiones en las principales vías de circulación.

La urbe está planeada para ser totalmente sostenible, con edificios hechos en su mayoría de madera para minimizar la huella de carbono, utilizando la carpintería de madera tradicional japonesa, combinada con métodos de producción robóticos.

Los tejados se cubrirán con paneles fotovoltaicos para generar energía solar, además de la energía generada por las pilas de combustible de hidrógeno. Además, Toyota planea alimentar toda la ciudad con el aire libre de vegetación nativa e hidropónica.

Las residencias estarán equipadas con lo último en tecnologías de apoyo humano, como la robótica en el hogar para ayudar en la vida diaria. Además, las casas utilizarán la IA basada en sensores para comprobar la salud de los ocupantes, atender las necesidades básicas y mejorar la vida diaria.

Tanto los parques del vecindario como un gran parque central, así como una plaza central para reuniones sociales, están diseñados para unir a la comunidad. Toyota cree que fomentar la conexión humana será un aspecto igualmente importante de esta experiencia.

La compañía planea poblar la ciudad futura con sus empleados y sus familias, parejas jubiladas, comerciantes, científicos visitantes y socios de la industria. Se espera que al principio haya unas 2.000 personas, y la cantidad se aumente con la evolución del proyecto.

La colocación de la primera piedra del sitio está prevista para principios de 2021.

10 enero 2020

(Tomado de Sputnik)

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La NASA instalará taller robotizado de reparaciones afuera de la Estación Espacial Internacional

La NASA diseñó un garaje acondicionado para robots, denominado RiTS (siglas en inglés de Robotic Tool Stowage), que será instalado en el exterior de la Estación Espacial Internacional (EEI).

Es una unidad de almacenamiento de protección para herramientas robóticas críticas, cuyo envío estaba previsto en la misión de reabastecimiento de Space X, fijada para ayer.

Sus primeros residentes serán dos robots diseñados para buscar fugas de la estación, que son capaces de detectar la presencia de gases como el amoníaco. Las herramientas robóticas están a bordo de la estación en este momento, informa la NASA.

“Para cada una de sus herramientas almacenadas, RiTS proporcionará protección térmica y física contra la radiación y los micrometeroides o pequeños objetos de alta velocidad que se precipitan por el espacio”, dijo Mark Neuman, gerente de hardware de RiTS.

El sistema térmico de la unidad de alojamiento mantiene temperaturas ideales para los instrumentos, ayudándolos a mantenerse funcionales, según Neuman. Además, ayudará al brazo robótico de la estación espacial Dextre a localizar, tomar y volver a colocar fácilmente esas herramientas.

La implementación de robots de detección suele llevar mucho más tiempo cuando la herramienta no está almacenada externamente. Una vez fuera de la estación, esos detectores necesitan esperar 12 horas para limpiarse del vapor de agua y otros gases del interior de la terminal.

“Este hardware reducirá significativamente el tiempo y el costo para que la tripulación de la estación implemente capacidades de detección de fugas utilizando Dextre”, dijo Chris Craw, líder de Integración de Sistemas de la NASA.

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