Interior de un prototipo de detector de neutrinos para la mina de Dakota del Sur, construido con finas mallas metálicas en el CERN./CERN. — CERN./CERN

El proyecto DUNE es el más importante de física fundamental en Estados Unidos de las últimas décadas.

Homestake fue la mayor y más profunda mina de oro de de Norteamérica hasta que se cerró en 2002 tras 125 años de funcionamiento. Este remoto lugar de Dakota del Sur se convirtió oficialmente en 2007 en un laboratorio subterráneo de física fundamental, aunque ya mucho antes se habían instalado en sus profundas cavernas algunos experimentos, incluido uno que mereció el premio Nobel. Ahora se anuncia la nueva etapa para convertir la mina en sede del megaproyecto científico más importante de las últimas décadas en Estados Unidos, el Long-Baseline Neutrino Facility, dedicado a estudiar las partículas fundamentales llamadas neutrinos.

Para hacer realidad este enorme detector de neutrinos hará falta excavar 800.000 toneladas de rocas para obtener tres gigantescas cavernas conectadas, de siete pisos de altura, a más de kilómetro y medio de profundidad, que puedan albergar los detectores y el equipamiento complementario en una superficie de 16.000 metros cuadrados. Es seguramente una de las mayores y más difíciles obras públicas de ingeniería que se realizarán en Estados Unidos esta década y se ha adjudicado a la compañía minera Thyssen Mining, ha anunciado el laboratorio nacional Fermilab, que coordina este proyecto internacional con el que Estados Unidos quiere recuperar protagonismo en la física de partículas. Se utilizarán explosivos y una tuneladora de cuatro metros de diámetro.

En los cuatro módulos de detección subterráneos en la mina, llamados DUNE y que están aislados de cualquier tipo de interferencia, se recibirá un intenso haz de neutrinos procedentes de un acelerador de partículas, la otra pata del proyecto, que se construye a 1.300 kilómetros de distancia en Fermilab (Illinois). Los neutrinos son las partículas con masa más abundantes en el Universo pero resultan sumamente difíciles de detectar porque apenas interactúan con el resto de la materia. Saber más sobre su papel en la existencia de la materia, buscar fenómenos subatómicos que contribuyan a la unificación de las fuerzas o poder ser testigos del nacimiento de una edtrella de neutrones o un agujero negro son algunos de los objetivos de este proyecto. En él participan más de 1.000 científicos de 30 países, entre ellos España, y pretende ser la base de la investigación internacional sobre neutrinos durante décadas, siguiendo en las huellas de otros detectores en lugares profundos, como el canadiense Snolab (antes Sudbury) o el italiano Gran Sasso.

El megaproyecto está financiado con fondos públicos, en su mayor parte a través del Departamento de Energía, y también con aportaciones del Estado de Dakota del Sur y donaciones como la del mecenas Denny Sanford, que dio nombre al laboratorio subterráneo en la antigua mina. Sin embargo, como en todos los grandes proyectos, el aspecto económico es un problema. Han aumentado los costes previstos sobre los 2.600 millones de dólares presupuestados, en parte porque los socios internacionales remolonean en concretar su participación, y se teme que el proyecto tenga que retrasarse o recortar sus objetivos iniciales. La pandemia del coronavirus tampoco ayuda.

Por otra parte, que empiece la excavación a gran escala constituye un hito en el proyecto científico pero desde hace años están en marcha los preparativos para construir el laboratorio. La cooperación con el Laboratorio Europeo de Física de Partículas (CERN), otra gran instalación científica, es estrecha y en sus instalaciones junto a Ginebra se están ensayando los prototipos de detectores que se instalarán en Sanford, construidos con piezas procedentes de varios países. "La comunidad de física de partículas está preparándose de varias formas para cuando esté listo DUNE", ha comentado Stefan Soldner-Rembold, de la Unversidad de Manchester y portavoz de esta infraestructura. "Es un ejemplo estupendo de colaboración; mientras se excava en Dakota del Sur, los socios de DUNE en todo el mundo están diseñando y construyendo las partes de los detectores".

En la propia mina se han ensayado a pequeña escala las explosiones controladas para ensanchar las cavernas. El plan es subir las rocas a la superficie por un elevador, triturarlas y luego transportarlas por la ruta de un antiguo tranvía minero hasta una gigantesca corta a cielo abierto situada en las proximidades, que data de los años 80 del pasado siglo. Todo ello hay que hacerlo con el menor impacto ambiental posible y sin trastocar los otros experimentos que se llevan a cabo en la antigua mina. La excavación durará unos tres años y se espera que el detector esté listo en 2026.

embargo, vendrá después de que esté terminada la obra civil, porque los detectores contendrán unas 70.000 toneladas de argón líquido, que debe mantenerse a 184 grados bajo cero. Como hacer llegar el argón a tal profundidad y cómo mantenerlo a esa bajísima temperatura solo es posible con tecnologías que derivan de las utilizadas en la industria del gas natural. Los físicos de partículas, sin embargo, tienen ya una amplia experiencia con estos sistemas criogénicos que luego encuentran aplicaciones en otros aspectos técnicos no ligados a la investigación física, como por ejemplo en medicina.

24/11/2020 07:48

Dispositivo de Dsruptive en funcionamiento

La implementación de chips o dispositivos dentro de la piel humana ya es posible. Una empresa en Suecia, con origen español, está utilizando esta idea para buscar soluciones en el ámbito sanitario.

 

Juanjo Tara, ingeniero informático, diseña dispositivos implantables en humanos desde 2016. Él, en concreto, tiene dos implantados, uno en cada mano. Cada vez que pasa una de sus manos por su teléfono, como hace durante la entrevista para hacer una demostración, se enciende una luz LED parpadeante debajo de la piel, indicando que el dispositivo está siendo usado. Pero utiliza un reloj analógico, porque considera que la utilización de la tecnología es una decisión personal y libre.

Con 19 años salió de Almería para empezar a formarse. Desde entonces, ha vivido en Madrid, Bruselas, Oslo, Estocolmo y China. Ahora, con 35, ha vuelto a la ciudad en la que nació para establecer la oficina de ingeniería de su empresa, DSruptive, que se dedica a vender implantables tecnológicos para humanos desde su lanzamiento, hace un año, y desde Suecia, donde tiene su sede.

Con su tecnología, que por ahora solo venden a empresas, el usuario puede entrar en su edificio de oficinas, hacer fotocopias o abrir su cuenta de LinkedIn en un móvil al que acerque su mano. Juanjo Tara asegura que esto es solo el principio. En la actualidad están desarrollando dos proyectos en paralelo, uno de ellos directamente relacionado con la sanidad, como por ejemplo, para que el dispositivo sea capaz de medir la temperatura corporal del usuario. El emprendedor y mentor de Open future de Telefónica contesta a las preguntas de elDiario.es días después de haber cerrado una ronda de financiación de 400.000 euros para seguir con el proyecto. “Podría usarse para monitorear la propagación de una epidemia como el virus COVID-19”, se puede leer en la página web de DSruptive

Además, la pandemia de COVID-19 hizo viral la pregunta sobre si era posible que a través de una vacuna se implantara un chip en las personas. Juanjo Tara fue uno de los expertos que lo desmintió.

¿Cómo empezó a interesarse por este tipo de dispositivos?

Pienso mucho en la evolución tecnológica. Al principio, se necesitaba un ordenador de mesa. Luego, se pasó a la era del ordenador personal y se convirtió en una herramienta más. De eso hemos pasado al móvil, coche y relojes inteligentes… Cada vez la tecnología se acerca más al cuerpo. El móvil lo puedes separar, pero un smartwatch ya está sobre el cuerpo. El siguiente paso de la tecnología es pasar la pequeña gran frontera que es la piel. 

Yo creo que va a llegar, aunque la pregunta es cuándo. Si preguntamos a la gente, puede contestar que en veinte años, pero si tenemos la tecnología ahora, se puede empezar a desarrollar. Va a llegar porque cada vez queremos saber más de nosotros, queremos más información. Será nuestro dispositivo u otro, pero va a pasar.

En España eso puede sonar un poco a ciencia ficción.

En Suecia hay unas 10.000 personas con un dispositivo implantado. Estamos vendiendo miles de unidades a Japón y Estados Unidos. En Londres empieza a moverse también. Es cuestión de tiempo. Requiere un esfuerzo para que en cada país haya empresas que promuevan, vendan, distribuyan… y cada país tiene una legislación diferente. Pero va a llegar y, mientras llega, nosotros hemos decidido apostar por la parte médica. Estamos trabajando en un dispositivo nuevo que todavía no podemos decir qué va a hacer, pero podemos decir que ya estamos haciendo los ensayos clínicos en el hospital de Estocolmo. Entendemos que por ahí, por la sanidad, puede haber mucho más impacto a nivel sociedad.

¿Cuáles son las actuales funciones del dispositivo?

Este dispositivo fue una prueba de concepto, mi demostración de que podemos hacer una tecnología nueva o que todavía no estaba desarrollada. En Suecia, el tren lo tiene integrado, puedes llevar el billete en el dispositivo y pasar la mano para entrar. En el centro de oficina de negocios donde estamos, no se lleva tarjeta, se entra pasando la mano. Igual que en las máquinas de vending, para entrar al despacho, hacer fotocopias o traspasar información. Puedo poner información de mi LinkedIn y pasarlo por tu móvil y que lo lea. Es como una tarjeta, que utiliza tecnología NFC. 

¿Se puede utilizar para pagar? Suecia espera operar “sin efectivo” para el año 2023.

Ahora mismo, para pagos tradiciones como con Visa o Mastercard no, porque hace falta hacer una certificación con ellos, aunque imagino que llegará un momento en el que se consiga. 

¿Cómo funciona el dispositivo? ¿Qué tipo de información almacena?

La información se la mandas tú a través de una aplicación de móvil. Se puede encriptar y poner contraseña o que una parte sea pública y otra privada. Tiene muchas configuraciones. Es un dispositivo pasivo, de dos kilobytes de memoria, que solo funciona cuando lo acerco al NFC. Mientras, está apagado, como si no existiese. No tiene botones y nosotros no queremos que sea un dispositivo que esté constantemente encendido. Queremos que se active cuando el usuario lo decida, para que no pierda el control de la tecnología. Tenemos una serie de valores éticos que no queremos pasar.

Ningún dispositivo puede ser implantado forzosamente. Es decir, ninguna empresa puede obligar a nadie a ponérselo. Intentamos que el proceso sea super transparente para que quien lo tenga sea porque él ha decidido tenerlo. Es la base de nuestro trabajo, como entendemos que estos dispositivos tienen que funcionar. Que no nos suene a la serie Black Mirror.

¿Cómo ha afectado la COVID-19 a vuestro proyecto?

El coronavirus ha conseguido poner la salud en el punto de mira de la opinión pública, que haya una conciencia de que la salud es lo más importante. A largo plazo, la pandemia va a marcar una generación.

Lo que ha hecho esta situación ha sido acelerar la digitalización, porque con el confinamiento hubo una hipernecesidad de comunicación a través de la tecnología, y eso ha hecho que la curva de aprendizaje fuese exponencial, aunque la brecha digital se ha notado bastante. Al final si la tecnología cubre una necesidad que realmente tenemos, la vamos a usar, el problema es que estamos sobresaturados de tecnología sobre cosas que no necesitamos. 

Por ejemplo, si el día de mañana tenemos que usar unas lentillas o gafas de realidad virtual porque es el siguiente paso para comunicarnos como es el Whatsapp de ahora, vamos a aprenderlo, porque al final lo que te aporta es mucho más que las desventajas. Ahora, continuamos haciendo un juicio de valor sobre la tecnología, pero el esfuerzo cuando es natural está bien.

En vuestro campo, ¿cómo se conectan la parte de tecnología y la salud?

Si empezamos a usar tecnología implantable electrónica que dura de entre 30 a 50 años, lo mismo podemos aportar nuevas soluciones frente a las medidas temporales actuales. Si conseguimos desarrollar un dispositivo que puede estar toda la vida contigo, que te va a medir parámetros médicos cuando los necesites… podemos llegar a una salud 2.0. Un tipo de tecnología que aprende para ti. 

Ahora, por ejemplo, si una persona necesita hacerse una prueba médica, la prueba se realiza en un lugar y momento determinados. Y ya está. Es una fotografía en un instante, pero lo mismo, por lo que sea, puede que esa no sea la imagen real. No hay un dispositivo que haga un seguimiento a diario. Por ahí es por donde nosotros queremos enfocarnos. Pero, como he dicho antes, sin que sea algo invasivo.

¿En qué punto de vuestro nuevo proyecto os encontráis? 

Ahora estamos en el foco de sanidad. Primero queremos certificar todo, que sea compatible con el cuerpo humano, hacer todas las pruebas de compatibilidad que necesitamos… Pasar las certificaciones de calidad. El cristal es biocompatible, la cápsula donde está la tecnología es un cristal médico de implantes, solo que nosotros lo diseñamos y hacemos a nuestra medida. No tiene ningún tipo de rechazo porque está probado médicamente y se usa desde que se empezaron a hacer implantes médicos. 

¿Si los dispositivos están relacionados con la salud de las personas serán más fácilmente aceptables por la sociedad?

Un marcapasos por ejemplo. Un marcapasos lo tenemos asumido como normal. Es curioso porque mucha gente piensa que vamos a ser cíborg. Pero, ¿cuál es el concepto del cíborg? Porque si tu tienes un marcapasos, ¿eres un cíborg o no? ¿Dónde está el límite? ¿En si usas algo porque estás enfermo o si solo lo usas para ampliar tus capacidades? Hay preguntas que todavía no están resueltas. Todavía queda mucho trabajo por hacer y al final va a ser una decisión personal usarlo o no.

¿Cómo podría ayudar vuestro dispositivo a la salud? ¿Qué ventajas tendría?

Yo soy muy optimista con esto, porque entiendo lo que puede ayudar, no solo en los países más desarrollados. Imagina un implante low cost para detectar enfermedades en países con menos potencial económico. Yo creo que puede ayudar muchísimo el tener a una persona con un dispositivo a través del cual se le pueda tratar o diagnosticar determinadas enfermedades durante 30 años. Aunque sea detectarlo, yo creo que tiene muchas posibilidades y mucho potencial para mejorar la salud de todo el mundo.

¿Cuál es el público objetivo de vuestro actual dispositivo?

En 2017, hicimos una prueba en un centro comercial en Gotemburgo. Ofrecimos 500 euros de crédito para gastar en los comercios a cualquier persona que quisiera ponerse un implante. Pusimos nuestros terminales, que no eran de pago real pero valían como dinero que luego se canjeaba. Esperábamos que el resultado iba a ser: 90%, hombres jóvenes de 20 a 40 años. Y luego vimos el mismo porcentaje entre hombre y mujeres, con edades comprendidas entre los 22 a los 67 años. Cada uno le ve su ventaja al dispositivo. Uno decía que era muy cómodo, otro que podía vacilar… cada uno tiene su objetivo, su concepto. Esa fueron otras de las razones en las que dijimos “igual esto no es solo para nerds”.

Ya ha pasado el momento del “wow” a pensar que es usable, cómodo y práctico. En este momento, yo lo veo muy parecido a cuando se inventaron los ordenadores, que era una tecnología muy primitiva. Siento que ahora está en esa etapa y que es el primer paso para profesionalizar todo y estar dentro del mercado.

Por Ana R. Segura

//twitter.com/@anirodrigueez">@anirodrigueez

21 de noviembre de 2020 22:54h

La Estación Espacial Internacional vista desde el Atlantis el 23 de mayo de 2010.Foto Ap

 Del tamaño de una cancha de futbol y de 453 toneladas, la central da vueltas a la Tierra 16 veces al día a 28 mil km/h

 

Ayer se cumplieron 20 años de presencia humana ininterrumpida en la Estación Espacial Internacional (EEI), con la llegada en 2000 de la Expedición 1, primera de larga duración en el complejo.

La EEI es la nave espacial más grande que ha construido la humanidad: mide unos 109 metros de largo (casi como una cancha de futbol) y pesa alrededor de 453 toneladas. Da vueltas a la Tierra 16 veces al día, a unos 28 mil kilómetros por hora y va tomándole fotos desde una perspectiva única. A la vez, es el laboratorio a más altura creado por el hombre, ya que orbita el planeta a cerca de 400 kilómetros.

Las primeras piezas para la construcción salieron al espacio en 1998 y este 2 de noviembre la EEI suma un hito más a su existencia: se cumplen 20 años de que recibió a sus primeros huéspedes y de que empezó a estar habitada de manera continua.

Desde que el estadunidense Bill Shepherd y los rusos Yuri Guidzenko y Serguéi Krikaliov se hospedaron ahí, siempre ha estado ocupada por 241 personas (en total, en distintos momentos) de 19 países.

La construcción de la EEI requirió la colaboración de 15 naciones y ahora las principales agencias a cargo son la estadunidense NASA, la Espacial Europea, la rusa Roscosmos, la japonesa Jaxa y la Espacial Canadiense.

Además, 108 países han realizado más de 2 mil 700 investigaciones en la central, de acuerdo con la NASA.

La tripulación de la primera expedición estaba formada por un comandante estadunidense: Shepherd, quien había estado en el espacio tres veces antes en misiones de transbordadores de una semana de duración como máximo, y los rusos Guidzenko y Krikaliov tenían experiencia en vuelos espaciales de larga duración en la estación Mir; el segundo estuvo cerca de un año completo en el espacio.

La Expedición 1 empezó cuando la tripulación se acopló a la estación a bordo de la nave rusa Soyuz TM-31, que había partido dos días antes. Durante los 136 días de la misión, la tripulación activó varios sistemas en el complejo, desempacó equipos que se habían enviado y alojó a tres tripulaciones de transbordadores STS y dos vehículos rusos Progress de reabastecimiento no tripulados.

Los tres transbordadores llevaron equipos, suministros y componentes clave a la estación espacial. El primero, STS-97, se acopló a principios de diciembre de 2000 y llevó el primer par de grandes paneles fotovoltaicos hechos en Estados Unidos, lo que incrementó cinco veces la capacidad de potencia de las células.

Los estudios en los astronautas a bordo de la EEI han ayudado a entender la pérdida ósea y muscular, pero no sólo a causa de la microgravedad del espacio, sino también en la Tierra, por razones como la edad, estilo de vida y algunas enfermedades, señaló la NASA.

Los científicos han estudiado las medidas para contrarrestar estas pérdidas por medio de ejercicios, alimentación e incluso de fármacos, tanto en el espacio como en la Tierra.

Las condiciones de microgravedad también han permitido estudiar males como el Alzheimer, el Parkinson, el asma, el cáncer y hasta problemas cardiacos en los laboratorios de la estación espacial, detalla la NASA.

En la EEI no se desperdicia prácticamente nada. La tecnología de reciclaje de agua se ha afinado. El sudor, la orina misma se reciclan y se convierten en agua potable.

El Sistema de Recuperación de Agua de la central permite reusar 93 por ciento del líquido de la nave, según la agencia estadunidense.

Esta tecnología será mucho más útil cuando los astronautas puedan emprender misiones más lejanas y más largas, como a la Luna o a Marte.

Representación artística del robot al momento de descender en el cuerpo celeste a investigarFoto Afp

Recolectar alrededor de 60 gramos de partículas del cuerpo celeste, el objetivo // La masa exacta se conocerá hasta el sábado

 

Washington. La sonda estadunidense Osiris-Rex entró brevemente en contacto este martes con el asteroide Bennu, tal como estaba previsto, confirmó la NASA, aunque el nivel del éxito de la operación de toma de muestras no se conocerá hasta dentro de algunos días.

"Aterrizaje confirmado", "Muestreo terminado", anunció la agencia espacial durante la retransmisión en vivo de las operaciones, arrancando una ovación entre el equipo al terminar esta intervención de algunos segundos, que llega más de cuatro años después del lanzamiento de la sonda.

"Todo fue perfecto", explicó minutos más tarde Dante Lauretta, jefe de la misión, emocionado.

"Escribimos una página de la historia esta tarde", añadió.

Tras arrojar nitrógeno comprimido a la superficie de Bennu, el brazo del robot debía recoger las partículas de menos de 2 centímetros de diámetro. El objetivo era acumular al menos 60 gramos durante esos pocos segundos, lo que sería la mayor muestra extraterrestre recogida desde las misiones lunares Apolo.

Sin embargo, la masa exacta de la muestra no se conocerá hasta sábado.

Hasta ahora, Osiris-Rex sólo ha podido enviar mensajes de confirmación, pero ninguna imagen: la sonda apenas lo hizo la noche del martes al miércoles, en cuanto regrese a su órbita y se encuentre a distancia segura del asteroide, tras cargar las baterías.

En las próximas horas y días, enviará numerosos datos e imágenes que darán una estimación del resultado de la toma de muestras.

Existe la posibilidad de que el brazo de la sonda no se haya podido posar sobre una superficie plana y aspirar el polvo, por ejemplo si ha caído sobre una gran roca.

En caso de fracaso, se podría decidir hacer un nuevo intento, en otro punto, en enero.

"En realidad no podemos aterrizar en la superficie de Bennu, así que sólo se besó la superficie", agregó Beth Buck, de Lockheed Martin.

El interés de analizar la composición de los asteroides del sistema solar se basa en que están hechos de los mismos materiales que formaron los planetas.

Es "casi una piedra Rosetta, algo que está ahí fuera y cuenta la historia de toda nuestra Tierra, del sistema solar durante los pasados miles de millones de años", aseguró Thomas Zurbuchen, científico jefe de la NASA.

Las muestras regresarán a la Tierra el 24 de septiembre de 2023, con un aterrizaje planeado en el desierto de Utah. Con ese material, los laboratorios podrán llevar a cabo análisis mucho más potentes de sus características físicas y químicas, informó Lori Glaze, directora de la división de ciencia planetaria de la agencia espacial estadunidense.

Bennu no es un asteroide liso, cubierto por una "playa" inofensiva de arena fina, que esperaba la NASA. En realidad, se eligió porque está convenientemente cerca y es antiguo: los científicos estiman que se formó en los primeros 10 millones de años de la historia del sistema solar, hace 4 mil 500 millones de años.

(Con información de Ap)

Hacia una Muralla Tecnológica (Digital) Global

 

Se dice que la actividad espacial sólo es posible si se alcanzan los mayores logros tecnológicos que ella implica.

En estos momentos, esos logros están compartidos, por lo menos, por EEUU y China; lo que, sumado a las guerras en curso, puede desembocar en la formación de dos universos (Occidente y Oriente) separados por una muralla virtual pero eficiente, de base tecnológica, digital y espacial.

Cuando en junio China lanzó el último de los 30 satélites que integran el grupo orbital de Beidou, estaba dando un paso enorme para romper la hegemonía de EEUU en el espacio. No sólo se sitúa a la par del sistema GPS (de EEUU), sino que adquiere autonomía en el terreno militar, al no depender de otros sistemas para el lanzamiento de misiles y la defensa.

Una buena síntesis es que la de la emisora estatal china CCTV, al explicar la importancia estratégica de Beidou: "Un sistema de navegación es como una llave de oro de tu hogar que debe mantenerse sólo en tus propias manos".

Aunque EEUU acusa a Rusia y China de pretender "controlar el espacio", lo cierto es que si no dispusieran de sus propios sistemas de navegación espacial serían naciones desnudas frente a sus enemigos.

La decisión de China de construir Beidu fue tomada luego de que en 1996 perdiera dos misiles disparados a través del Estrecho de Taiwán, para "frenar un movimiento percibido hacia la independencia por parte de la isla". Los científicos chinos realizaron concluyeron que "las fallas de los misiles podrían haber sido causadas por interrupciones en el sistema GPS".

La construcción de Beidou tiene un carácter puramente defensivo y de autonomía nacional. Algo similar a lo que sucede con las otras dos redes existentes, la europea Galileo y la rusa Glonass.

Lo que realmente molesta a Washington es la pérdida del dominio casi absoluto de las comunicaciones y de los sistemas de navegación, y la velocidad con la que China ha sido capaz de montar su red.

"Sólo este año, envió su primera sonda independiente a Marte, completó la constelación de 30 satélites para su sistema de navegación Beidou, probó un nuevo tipo de nave espacial tripulada y su nuevo cohete de carga pesada Larga Marchs-5B. El lanzamiento más notable será la misión de exploración lunar Chang'e-5, que está programada para finales de noviembre", escribe el South China Morning Post.

Además, el próximo año comienza la construcción de la misión espacial permanente. Todo esto lo ha conseguido China de forma independiente, ya que Washington no le permite participar en programas espaciales liderados por EEUU.

​El sistema Beidou tiene otras implicancias que realmente molestan a la superpotencia. La más importante es que China pretende expandirlo a todo el mundo, entrando en colisión frontal con GPS, el sistema estadounidense que es por lejos el más utilizado en el mundo, iniciando su expansión por lo que algunos denominan "La Ruta de la Seda Espacial".

Para el Dragón son 20 años de desarrollo espacial imparable. China lanzó los dos primeros satélites a fines de 2000, para la primera versión de Beidou. En 2011 comenzó a desplegar la segunda generión de Beidou, con diez satélites que cubrían sólo China, para ampliarse luego a 20 satélites que ofrecen cobertura a la región Asia-Pacífico. Desde 2015, la tercera generación comienza a completarse, con 30 satélites y otros cinco experimentales, el último lanzado en junio.

Ya son 30 los países de la Ruta de la Seda que utilizan Beidou. El mapa podría ser el siguiente, según análisis de The Epoch Times: Beidou será un gran impulso a la infraestructura de la Ruta de la Seda, a la vez que "proporciona la brújula digital y el mapa para el sistema de objetivos militares del Ejército de Liberación Popular".

El mismo medio sostiene que el GPS de Estados Unidos, "es cada vez más vulnerable a las interferencias y ataques físicos, y necesita una actualización".

Por eso, días después del estreno de Beidou, el Comité de las Fuerzas Armadas del Senado de EEUU "propuso una legislación que reemplazaría el sistema GPS de Estados Unidos en los próximos tres años", para superar la exposición del sistema a interferencias. La furibunda reacción de Trump creando la Fuerza Espacial, definida como "el sexto brazo de las Fuerzas Armadas", en diciembre pasado, es parte de la misma reacción a Beidou.

China descoloca a Occidente por la velocidad de sus avances tecnológicos. Entre 1957 y 1991, durante la guerra fría, los soviéticos completaron la impresionante cantidad de 2.309 lanzamientos exitosos,  más del doble de los 938 lanzamientos de EEUU. China lanzó sólo lanzó 28 cohetes durante el mismo período.

Entre 2010 y 2019, China realizó 207 lanzamientos. Desde 1992, Rusia ha realizado un promedio de 30 lanzamientos por año y EEUU 23 por año.

En marzo de 2020, había 2.666 satélites en órbita. El 13,6% (363 satélites) son chinos, más del doble del número de satélites rusos (169) en funcionamiento. EEUU mantiene la superioridad con 1.327 satélites, pero las distancias se acortan a pasos de gigante.

De la mano del crecimiento de China, observamos cómo el mundo tiende a dividirse en dos grandes macro-regiones, que en algunos años tendrán su correlato en el terreno espacial, tecnológico y de internet. Blaine Curcio, fundador de Orbital Gateway Consulting, una compañía con base en Hong Kong que investiga el mercado satelital, sostiene que esta "bifurcación" tendrá hondas repercusiones.

"Aquellos que se sitúan a favor de China es probable que desconfíen más de los servicios de navegación por satélite de Estados Unidos y Europa", explica Curcio a la BBC.

El panorama se va despejando, aunque para peor. Cuando la globalización retrocede y el mundo tiende a regionalizarse, es imposible que siga existiendo una red de internet controlada y gestionada por EEUU, que maneja también el sistema de geolocalización GPS. Cada potencia tiende a evitar depender de otras, sobre todo de sus adversarios o enemigos.

Así como China tiende a ofrecer Beidou a sus aliados involucrados en la Ruta de la Seda, EEUU busca aislar esa expansión, de ahí la frenética actividad contra Huawei. La compañía de teléfonos china no es el problema, porque no compite directamente con ella. El problema para Washington es la pérdida del monopolio de las tecnologías más avanzadas, como lo demuestra el caso de los satélites, rubro en el que acarició el dominio casi absoluto luego de la implosión de la URSS en 1991.

En las próximas décadas, es posible que emerja un mundo tecnológicamente fragmentado. Una región asiática y euroasiática centrada en China y sus sistemas, llegando hasta Oriente Medio de la mano de Irán. Otra probablemente europea. Una alrededor de Rusia, probablemente aliada con China o con desarrollos propios, involucrando a algunas ex repúblicas soviéticas.

EEUU busca hacerse fuerte en América Latina y el Caribe, donde tiene mayor poder de chantaje. El continente africano está en disputa, aunque China cuenta con aliados importantes. La gran pregunta es qué sucederá con Europa, que en estos momentos es el centro de una disputa estratégica de incalculables consecuencias. Años atrás habríamos asegurado que marchaba hacia su independencia, pero ahora oscila, duda y no sabe qué rumbo tomar.

15:35 GMT 15.10.2020

Publicado enInternacional
Un grupo de jóvenes en una feria de empleo en Shenzhen, en una fotografía tomada el 10 de octubre (VCG / Getty)

Más del 90% de la población procede de fuera de la ciudad y la edad media no rebasa los 30 años

 

En 1978, dos años antes de que Shenzhen fuera elegida para acoger la primera zona económica especial (ZEE) de China, el industrial hongkonés Chen Ho Ming apostó por iniciar la producción de bolsos en colaboración con una empresa estatal en lo que entonces era un puñado de depauperados pueblos de la costa sureña. Tras atravesar el único paso fronterizo existente -hoy hay nueve-, se topó con un paisaje rural del que sobresalían la vegetación tropical, los insectos y el barro, con solo una estrecha carretera de cemento para acceder a su pequeña factoría. “Ninguno de los edificios superaba los cinco pisos y solo había un restaurante en todo el barrio”, recuerda.

Poco podía imaginar Chen que, tras experimentar con el capitalismo híbrido (o “socialismo con características chinas”, como lo calificó el Partido Comunista), aquellos villorrios de pescadores se convertirían en una innovadora metrópoli de 13 millones de almas en la que han echado raíces las mayores tecnológicas del país.

En solo cuatro décadas, los pantanales han dado paso a grandes avenidas y futuristas rascacielos -más de cien edificios rebasan los 200 metros de altura- y es la primera ciudad del mundo con un despliegue integral de redes 5G. “El tiempo es dinero, la eficacia es vida”, es uno de los lemas que más se repiten en las calles de esta gran ciudad. Con esta filosofía, su economía ha sido capaz de crecer a un ritmo anual del 22% -con picos de hasta el 45%-, su renta per cápita ha pasado de 73 euros anuales a 23.000 y su PIB superó en 2018 los 370.000 millones de dólares, dejando atrás al de una Hong Kong a la que no hace mucho emigraban los chinos, a nado si era necesario, para mejorar su vida.

La historia de su vertiginoso éxito –en el país se habla de “la velocidad de Shenzhen”- comenzó a fraguarse en 1978 con el ascenso al poder de Deng Xiaoping y su política de “reforma y apertura”. La ZEE de Shenzhen se estableció oficialmente el 26 de agosto de 1980. Más de 2.000 kilómetros cuadrados de territorio capitalista con exenciones fiscales e incentivos a la inversión extranjera. Un plan innovador que iba en contra de las esencias del comunismo pero que, si funcionaba, se pensaba aplicar en el resto de la nación, como finalmente sucedió.

Shenzhen representa como ninguna otra ciudad o territorio la evolución del modelo chino y el milagroso desarrollo económico de las últimas décadas. Con el despegue de la globalización, la urbe supo capitalizar la vasta mano de obra a precio de saldo que ofrecía el país y su proximidad con Hong Kong para atraer a cientos de empresas y convertirse en una importante base manufacturera, sobre todo de productos electrónicos baratos.

Jugaron fuerte en el campo de la innovación tecnológica y decretaron numerosas políticas favorables para el sector. La jugada dio sus frutos y atrajo a importantes líderes de la industria. Como consecuencia de ello, en sus calles conviven hoy las sedes de empresas tan punteras como Tencent, la propietaria de Wechat; la tecnológica Huawei, el segundo mayor fabricante de teléfonos del mundo y líder en el 5G; o el fabricante de chips ZTE.

En esas mismas calles surgen cada año decenas de empresas emergentes que se aprovechan de la enorme masa de talento con voluntad emprendedor que acude a la ciudad y de las sinergias que se acaban creando: más del 90% de la población proviene de fuera y la media de edad ronda los 30 años. “Esta ciudad tiene algo especial, porque acepta el fallo como alternativa, algo que si fundas una start up va a pasarte tarde o temprano. Es algo que no casa con la tradición china, pero que aquí está permitido”, contaba a este periodista hace años Adam Najbert, por entonces director de comunicación de la firma de drones DJI.

Ahora, ante la joya de la corona china se abren numerosos interrogantes. Por un lado, el conflicto comercial y tecnológico abierto con Estados Unidos amenaza con torpedear, o al menos intentarlo, a alguno de los buques insignias de la ciudad como Huawei o ZTE. Además, si por una parte se enfrenta a los retos globales derivados de la crisis del coronavirus, por otra debe responder a problemas locales como la mejora de los servicios pú­blicos o el precio de la vivienda.

Pekín ya ha dejado claro que seguirá apostando por la gran urbe del sur para afianzarse como uno de los centros de innovación más avanzados del mundo y ser parte capital del Área de la Gran Bahía. Con este proyecto, pretenden integrar los territorios semiautónomos de Hong Kong y Macao con otras nueve ciudades chinas para crear un centro tecnológico, financiero y académico capaz de competir con otras grandes cunas de la innovación como Silicon Valley o Tokio.

En esta línea, el domingo Pekín anunció un paquete de medidas que le otorgan a Shenzhen autonomía para tomar decisiones sobre una amplia gama de políticas locales, desde el uso de la tierra hasta la contratación de talento global. El presidente Xi Jinping visitará hoy la ciudad para celebrar el 40.º aniversario de la ZEE, y se espera con atención su discurso, en el que podría dar nuevas pautas para que la ciudad de los milagros siga deslumbrando en el futuro.

Por Ismael Arana | Hong Kong, China. Corresponsal

14/10/2020 00:37 | Actualizado a 14/10/2020 10:24

Publicado enInternacional
México y Argentina firman un acuerdo para crear la Agencia Espacial Latinoamericana y del Caribe

El canciller Marcelo Ebrard dio el anuncio a través de un mensaje en redes. El proyecto busca poner satélites en órbita y desarrollar la industria aeroespacial.

 

México y Argentina firmaron un acuerdo para crear la Agencia Espacial Latinoamericana y del Caribe (ALCE), informó este viernes el canciller mexicano, Marcelo Ebrard, a través de un mensaje difundido sus redes sociales.

"Firmamos compromiso con Argentina para crear la Agencia Espacial Latinoamericana y del Caribe (ALCE). Gratitud a Felipe Solá y al Gobierno de Alberto Fernández, así como a todos los miembros de la CELAC. Construimos futuro hoy desarrollando tecnología propia. ¡Buena noticia!", escribió Ebrard.

"A mayor cohesión en América Latina y del Caribe, mayor autonomía relativa y mayor posibilidad de negociación en el mundo. Es un tema geopolítico y estratégico", dijo Ebrard.

La iniciativa contempla que las agencias de cada país latinoamericano realicen aportes en función de una misma agencia regional, que además de explorar el espacio, ayude a compartir imágenes satelitales y tenga como fin la observación del planeta. 

El proyecto fue presentado por Javier López Casarín, presidente Honorario del Consejo Técnico del Conocimiento y la Innovación de la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AMEXCID), a través de una videoconferencia en internet.

"Marca una nueva etapa en la cual la región se incorpora a una ruta de búsqueda del conocimiento y en pro de la humanidad", sostuvo López Casarín.

La idea de crear una agencia espacial regional surgió como una de las iniciativas de México cuando asumió la presidencia temporal de la CELAC, en 2020. 

Durante la reunión estuvieron presentes funcionarios de México y Argentina, así como el director de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Enrique Graue; el embajador de Argentina en México, Carlos Tomada; y Dolly Montoya Castaño, rectora de la Universidad Nacional de Colombia.

"Nuestro país tiene grandes expectativas en la posibilidad de avanzar en una colaboración con los países de la región", señaló Diego Hurtado, secretario de Planeamiento y Políticas en Ciencia, Tecnología e Innovación del Ministerio de Ciencia de Argentina. 

El eje México-Argentina

No es el primer acuerdo que ambos países firman este año. En agosto pasado, México y Argentina anunciaron que producirían de manera conjunta la vacuna contra el covid-19, desarrollada por la Universidad de Oxford y los laboratorios AstraZeneca, para distribuirla a otros países de América Latina.

Sin embargo, diversos problemas con las pruebas experimentales de la vacuna detuvieron momentáneamente el proyecto que, sin embargo, ha evidenciado la cooperación entre los presidentes Andrés Manuel López Obrador y Alberto Fernández.

Otro punto de la cooperación entre ambos países se produjo cuando Fernández pidió a López Obrador interceder en la negociación de la deuda de Argentina con sus acreedores, lo que resultó en una solución satisfactoria para el país sudamericano.

Publicado: 9 oct 2020 16:12 GMT

¿Sociedad del conocimiento sin conocimiento?

Persisten las voces según las cuales el conocimiento está en la red al alcance de cualquiera y, por lo tanto, no es necesario estudiar. Es más, según estas teorías, el conocimiento se convierte en obsoleto rápidamente a causa del desarrollo vertiginoso de la I+D+i (que, por lo visto, se consigue sin conocimientos), de modo que el 65% de los trabajos del mañana no se han inventado todavía y no los podemos ni imaginar. Y entonces, ¿cómo podemos saber que serán el 65%?

De modo que el alumnado no necesita aprender cosas, sino “aprender a aprender”. No importarían los conocimientos, sino las “competencias”, preferiblemente transversales: trabajar en equipo, manejar las nuevas tecnologías, comunicar, hablar idiomas… Y, puesto que el profesorado actual estaría desfasado, sería imprescindible una “innovación docente”, consistente en poner gran énfasis en el uso de nuevas tecnologías y la autoformación ‘on line’.

Quien afirma que todo el conocimiento está en la red olvida la gran diferencia entre conocimiento e información. Y olvida también que la red contiene tanto información como desinformación. El conocimiento es, precisamente, lo que permite discernir una de otra. Por eso hay que aprender a aprender, me dirán. Cierto, pero ¿cómo se puede aprender a aprender si no es afianzando conocimientos sólidos, sobre los cuales poder ir adquiriendo nuevo conocimiento, hasta ser capaz de discernir y volar con alas propias? Cuando llegamos a conocer, y solo entonces, resulta útil saber comunicar o trabajar en equipo.

El eco que reciben estas teorías se explica, en realidad, como resultado de las tendencias del mercado de trabajo, que está viviendo una gran polarización: en palabras de la OCDE, “se necesitan trabajadores altamente cualificados para trabajos relacionados con la tecnología, y trabajadores poco cualificados para servicios que no pueden ser automatizados, como el cuidado personal. Las habilidades de nivel medio están siendo reemplazadas por robótica inteligente.” En consecuencia, según la OCDE, “no todo el mundo elegirá una carrera en el dinámico sector de la ‘nueva economía’ –de hecho, la mayoría no lo hará– por lo que los planes de estudios no pueden diseñarse como si todos debieran llegar lejos”.

Y ¿cómo deberían diseñarse? Lo deja claro un documento de la Comisión Europea: “Para una demanda dada de ciertas habilidades, un aumento en la oferta de este tipo de habilidades resultará en un salario real más bajo para todos los trabajadores con estas habilidades”. En consecuencia, ¿de qué habilidades necesita disponer esa mayoría que ocupará puestos de trabajo poco cualificados, para que sus salarios no suban? Hasta ayer bastaba con saber leer, escribir, contar y disponer de permiso de conducir. Hoy se han añadido competencias como saber comunicar en diversas lenguas, manejar un ordenador y adaptarse a los cambios con iniciativa. Para entender por qué, no hay más que pensar en la velocidad a la que cambian los modelos y productos a la venta en cualquier tienda de ropa o de electrónica, o en las cafeterías de comida rápida, y en los idiomas que hay que manejar para atender a turistas en el globalizado mundo actual.

Por otro lado, tras esa formación inicial, cada persona deberá “hacerse cargo de su formación a fin de mantener al día sus competencias y preservar su valor en el mercado de trabajo”, según una de las agencias de la Unión Europea. Así, de paso, se producirá una mercantilización de la enseñanza que permitirá reducir el gasto público y fomentar un nuevo filón de negocio. No es casualidad que las grandes multinacionales de las nuevas tecnologíasse encuentren entre los promotores principales de esta “innovación docente”.

Cuesta creer que estos argumentos se hayan difundido con aún más fuerza en medio de una pandemia que ha puesto de manifiesto la importancia del conocimiento para nuestro bienestar, y de una crisis climática y ambiental sin precedentes causada por nuestra forma de vida. De imponerse definitivamente la idea de que los planes de estudios “no pueden diseñarse como si todos debieran llegar lejos”, nuestra sociedad en su conjunto saldrá perjudicada. Y, una vez más, quienes más lo sufrirán serán las hijas y los hijos de las familias socialmente más desfavorecidas, a quienes no se ofrecerá siquiera la posibilidad de “llegar lejos”. Pues la Escuela, así, en mayúscula, es la única institución que les puede ofrecer la posibilidad de comprender el mundo y de cambiarlo.

Por Vera Sacristán | 02/10/2020

Fuente: https://www.elperiodico.com/es/opinion/20200923/sociedad-sin-conocimiento-educacion-articulo-vera-sacristan-8125201

Publicado enCultura
09/07/2020 Un ciudadano chino se somete a la prueba de la COVID-19. POLITICA ASIA CHINA ASIA INTERNACIONAL XINHUA

Primero, la dosis fue distribuida entre los trabajadores de las empresas que son propiedad del Estado. Luego, los funcionarios gubernamentales y personal de las empresas que produjeron las vacunas. Después, maestros, empleados de supermercados y la gente que viaja a lugares riesgosos en el extranjero

 

28 de Septiembre de 2020

El mundo todavía no tiene una vacuna probada en contra de la COVID-19, pero eso no ha detenido a los funcionarios chinos, quienes han intentado inocular a decenas de miles de personas, si no es que a cientos de miles, con lo que han evitado el proceso tradicional de ensayos clínicos. Se están administrando tres vacunas candidatas a los trabajadores que el gobierno considera esenciales, además de muchos otros, entre ellos empleados de las mismas farmacéuticas.

Los funcionarios están presentando planes para que todavía más personas sean inyectadas, para lo cual citan un uso de emergencia, una gran apuesta a que las vacunas demostrarán ser seguras y eficaces con el tiempo.

La premura de China ha desconcertado a los expertos del mundo. Ningún otro país le ha administrado a su gente vacunas que no hayan pasado por el proceso usual de ensayo de fármacos a una escala tan inmensa. Las vacunas candidatas están en la fase 3 de los ensayos (la última etapa), los cuales se realizan en su mayor parte fuera de China. Las personas de esos ensayos son rastreadas y monitoreadas de cerca. No queda claro si China está tomando esas medidas para todo aquel que se esté inyectando en el país.

Las vacunas sin probar podrían tener efectos secundarios perjudiciales. Las vacunas ineficaces podrían generar un falso sentido de seguridad y fomentar un comportamiento que podría producir incluso más infecciones.

El uso generalizado de las vacunas también plantea problemas de consentimiento, en especial para los empleados de los fabricantes chinos de vacunas y las empresas que posee el Estado, quienes podrían sentirse presionados a arremangarse. Las empresas les han pedido a las personas que se han puesto las vacunas que firmen un acuerdo de confidencialidad para evitar que hablen sobre ellas con los medios.

 “Me preocupa que a los empleados de las empresas les pueda ser difícil rehusarse”, externó Kim Mulholland, un pediatra del Instituto de Investigación Infantil Murdoch en Melbourne, Australia, quien ha estado involucrado en la supervisión de muchos ensayos para vacunas, incluidos los de una vacuna para la COVID-19.

Aunque China está compitiendo con Estados Unidos y otros países para desarrollar una vacuna, sus rivales se están moviendo con mayor cautela. Las empresas estadounidenses han prometido aprobar una vacuna antes de darle un uso generalizado, a pesar de la presión del presidente Donald Trump por apresurar el paso. En Rusia, el primer país en aprobar una vacuna incluso antes de que terminaran los ensayos, las autoridades todavía deben administrarla en una gran población, de acuerdo con funcionarios y expertos en salud.

En China, no se sabe bien cuántas personas han recibido vacunas en contra de la COVID-19. Sinopharm, una empresa propiedad del Estado chino con una vacuna candidata en la última fase de los ensayos, ha mencionado que cientos de miles de personas han recibido sus inyecciones. Sinovac, una empresa con sede en Pekín, señaló que más de 10.000 personas habían sido inyectadas en la capital china. Por otro lado, esta última anunció que se la habían puesto casi todos sus empleados —alrededor de 3000 en total— y sus familiares.

El viernes, Zheng Zhongwei, un funcionario de la Comisión Nacional de Salud de China, declaró que la Organización Mundial de la Salud había “comprendido y apoyado” al gobierno después de que el Gabinete de China aprobó el programa para el uso de emergencia. El sábado, un vocero de la OMS mencionó que China había emitido una “autorización para el uso de emergencia a nivel nacional”, las cuales se emiten a discreción de los países y no están sujetas a la aprobación de la OMS.

Las vacunas candidatas en la fase 3 de los ensayos clínicos ya se habían probado en grupos más pequeños de personas. La fase 3 involucra administrar una candidata y un placebo a cientos más de personas, para ver si es seguro administrarla y eficaz deteniendo el coronavirus. Más o menos 100.000 personas están involucradas en esos ensayos, según las divulgaciones de las empresas chinas. Sin embargo, casi todas están en otros países, porque en esencia el coronavirus ha sido controlado en China.

No obstante, el gobierno chino ya había aprobado tres vacunas para usarlas de emergencia en otras personas a nivel nacional. En julio, el gobierno mencionó que iba a priorizar la administración de las vacunas a los profesionales de la salud, el personal de prevención epidémica, los funcionarios de inspecciones fronterizas y la gente que “protege las operaciones básicas en las ciudades”.

Ahora, parece que esos grupos podrían expandirse.

Este mes, el gobierno de Shaoyang, una ciudad de la provincia de Zhejiang, les pidió a los funcionarios locales que identificaran a más gente que pudiera calificar como “usuarios de emergencia”. Personas en escuelas, jardines de niños y hogares de ancianos fueron recomendados para ser incluidos, así como viajeros que se dirigían a “zonas de medio y alto riesgo”.

El gobierno ha enviado otras notificaciones para pedirles a los funcionarios locales que identifiquen a personas que pudieran ser candidatas para recibir vacunas, aunque no siempre ha quedado claro si las van a inocular antes o después de que las vacunas hayan superado los ensayos de la fase 3.

Este mes, un alto funcionario chino declaró que una vacuna podía estar disponible al público este mismo noviembre. El día de este anuncio, una vocera del Ministerio del Exterior de los Emiratos Árabes Unidos mencionó en Twitter que el gobierno había autorizado que los trabajadores de primera línea recibieran la vacuna de Sinopharm después del éxito en los ensayos clínicos de fase 3 en los emiratos.

Raina MacIntyre, quien dirige el programa de bioseguridad en el Instituto Kirby de la Universidad de Nuevo Gales del Sur en Sídney, comentó que no iba a recomendar el uso de emergencia de las vacunas antes de la conclusión de los ensayos de la fase 3. Este mes, AstraZeneca, la empresa británica-sueca, detuvo las pruebas de la última fase de una vacuna candidata en Estados Unidos después de que un voluntario se enfermó gravemente por razones desconocidas.

c.2020 The New York Times Company

Publicado enInternacional
Segundo tropiezo grave de la vacuna británica de AstraZeneca

El New YorkTimes (NYT) coloca en la picota la vacuna sueco-británica de AstraZeneca con la exhumación de un segundo caso "neurológico" grave (https://nyti.ms/3iUkJCt), de dos mujeres con mielitis transversa (inflamación de la médula espinal): "los expertos están preocupados (sic)" de que AstraZeneca no sea transparente con los casos aludidos.

La experimentación de las pruebas clínicas en la “fase 3 (https://bit.ly/301Yxiv)” ha desembocado en un enorme escepticismo en la opinión pública de EU, de acuerdo con recientes encuestas. Con el debido respeto a todas las vacunas, en particular a la polémica de AstraZeneca, un servidor había expuesto el fracaso en su fase de experimentación con monos (https://bit.ly/3ckYTWm). EU, que hubiese sido el principal consumidor de la fracasada vacuna, ha detenido su prueba clínica.

En su sofista protocolo de 111 páginas, AstraZeneca ha disminuido hasta “50 por ciento (sic) su efectividad (https://bit.ly/3mJKYOE)”. ¿Como está eso? La tambaleante vacuna sueco-británica se ha brincado todas las trancas, incluyendo el número mínimo de casos experimentales bajo la falacia de contar con una vacuna para "uso de emergencia".

El doctor Eric Topol, "experto" de pruebas clínicas en Scripps Research (San Diego, EU), indicó que tanto la vacuna de AstraZeneca como las dos estadunidenses de Moderna y Pfizer exhiben una "característica problemática: cuentan con casos relativamente leves (sic) de Covid-19 para medir su eficacia, lo cual puede obstaculizar los esfuerzos para determinar si la vacuna previene la enfermedad moderada o severa", cuyos "planes no son compartidos por el público" cuando los "reguladores de Gran Bretaña" no han sido transparentes en su decisión de reanudar las pruebas. ¿Y quién regula a sus seudorreguladores?

En forma inusitada, el portal ruso Sputnik coincide con NYT: “La prueba de la vacuna basada en adenovirus de chimpancés (sic) se había cuestionado repetidamente por la "peligrosa" falta de ensayos suficientes acerca de los virus de chimpancés, así como por las consecuencias poco claras de la nueva tecnología grave (https://bit.ly/32SsfYZ)”. Llama la atención que "el adenovirus de chimpancé" experimentado por AstraZeneca "nunca se había utilizado antes en ninguna vacuna aprobada en el mundo", a diferencia del "vector adenoviral humano, que ha sido ampliamente estudiado y utilizado". Los científicos rusos alegan que "debido a la ausencia de estudios a largo plazo de estas vacunas, nadie sabe si presentan riesgo de cáncer o afectan la fertilidad".

Dato nodal: "el adenovirus de chimpancés (sic) sólo lo usa AstraZeneca, mientras las otras vacunas de CanSino, de China, Johnson&Johnson, de EU, y la rusa Sputnik V (del Instituto de Investigación Gamaleya) usan adenovirus de humanos (sic)".

La prestigiosa revista británica medica, quizá la mejor del planeta, The Lancet (https://bit.ly/2EsR18W) había aprobado los resultados de las fases 1 y 2 de los ensayos clínicos de Sputnik V, concluyendo que la vacuna rusa es "segura, eficaz y no causa ningún efecto adverso". Ya había señalado en Bajo la Lupa que la muy controvertida vacuna de AstraZeneca era la "vacuna electorera" de Trump para ser usada antes del 3 de noviembre y ayudarle a su relección, además de haber demostrado su carácter eminentemente bursátil (https://bit.ly/32T5jcl).

En realidad, el "momento Sputnik" de la vacuna rusa (https://bit.ly/3hTvXWN) y el éxito de dos chinas (CanSino y Sinovac), además de tres de EU –la de Johnson&Johnson, la de Moderna (donde ostenta intereses el célebre infectólogo italoestadunidense Anthony Fauci) y la de Pfizer– no han mostrado hasta ahora ningún tropiezo antes de la otrora ineludible "fase 3" que parece haber vivido sus mejores tiempos debido a la premura y a los alcances geopolíticos de (ob)tener el liderazgo global.

A Gran Bretaña se le está cayendo su control global de las vacunas mediante su monopólica "alianza de vacunas" y su perturbador GAVI: “llave médica para el gobierno mundial de Davos (https://bit.ly/32QCn4K)”.

www.alfredojalife.com

Facebook: AlfredoJalife

Vk: alfredojalifeoficial

https://www.youtube.com/channel/UClfxfOThZDPL_c0Ld7psDsw?view_as=subscriber

Publicado enInternacional
Página 1 de 25