La muerte de Ryszard Kapuscinski fue seguida por una ola de elogios y homenajes. Pero en lugar de acompañarla intentos serios de leer y estudiar su obra, siguió más bien una “Kapu-trofia”, que antepuso sus títulos menores o más recientes, y despojó su obra del incómodo mensaje crítico y libertario. Abundaban ediciones póstumas y compilaciones de diferente tipo y faltaban intentos serios de releer sus libros. Tras la caída del campo socialista y en sus últimos años, el escritor polaco se dejó llevar, en parte, por la ola intelectual dominante, desarrolló conceptos como “multiculturalismo”, o se desgastó en debatir a Samuel Huntington o Francis Fukuyama. Sin embargo, a la luz de la crisis capitalista cobra enorme actualidad un tema en su obra: el colonialismo.

Kapuscinski fue reportero y corresponsal de la Agencia de Prensa Polaca (PAP) en el periodo de la descolonización, en los años 50 y 60, en particular en África. Allí, entre los complejos procesos independentistas, encontró el tema de su vida: el poder. Apoyó las luchas por la emancipación y las describió con un profundo sentimiento de participación. Conoció a algunos de su principales actores como Léopold Senghor, presidente de Senegal, poeta y representante de la négritude, o a Kwame Nkrumah, arquitecto de la liberación de Ghana, marxista, ideólogo de panafricanismo, a quien el autor polaco dedicó su segundo libro, profundamente anticolonial: Las estrellas negras (1963).

El hecho de que Polonia no tuvo nunca tuvo colonias (aunque existieron proyectos de conseguir algunas en Madagascar o Liberia) y padeció las ambiciones coloniales de sus vecinos, hizo que Kapuscinski no fuera indiferente. Siguiendo los pasos de Joseph Conrad (Józef Teodor Konrad Korzeniowski), quien describió las aberraciones del colonialismo belga en el Congo en el siglo XIX, ‘Kapu’ se sumó a la denuncia del poder colonial. Bien le pudiera acompañar en este camino Malinowski a quien Aimé Césaire (poeta y político martiniqués) le concedió méritos por explicar el carácter del capitalismo colonizador, pese a las conocidas críticas a su quehacer antropológico. Malinowski se volvería el principal maestro de Kapuscinski mucho más tarde.

Después, trasladó su mirada a otras regiones y otros fenómenos sin abandonar su enfoque del “colonialismo”. A inicios del siglo XXI, habló de la “tercera ola de descolonización cultural” (según él las fases anteriores fueron la decolonización política y la económica), un proceso en curso ya desde hacía un tiempo, basado en la destronización del poder cultural europeo.

Pero al predominar los temas “culturales” se creó la impresión de que se vivía un post-conflicto y que junto con “el fin de la historia”, había llegado el fin del imperialismo y el colonialismo, y que la experiencia de la descolonización era “inútil”. Los llamados colonial studies acabaron en el campo de la crítica cultural. Se decía que en la globalización no había ya colonizadores ni colonizados, porque iba a beneficiar a todos. Quizás la única amenaza radicaba en “el choque de las civilizaciones”, que en parte fue un metódo para ocultar los conflictos e intereses coloniales presentes. En el caso de África, significó encerrar el continente  en el estereotipo de “guerras étnicas” que lo sacudían “desde adentro”.

Pero el tema, tirado por la puerta, regresó por la ventana.

Ante la crisis política en Inglaterra, George Monbiot sugirió en The Guardian que no era la falta de liderazgo, ni el escándalo de excesivos salarios gubernamentales: que la política en Gran Bretaña entró en crisis debido a la crisis de su colonialismo. Su economía ya no podía alimentarse de otras naciones.

A lo largo de tres siglos, las periferias (como India) no sólo le servían como una fuente de acumulación, o el destino de sus exportaciones, sino también como una válvula de escape para externalizar tensiones sociales y hambrunas. Las rebeliones en las colonias permiteron mantener la calma en la metropolí y aunque allí también había pobreza, las catástrofes nunca han alcanzado los niveles que azotaron India. La supremacia financiera británica y la City de Londres como centro financiero fueron construidos gracias a la ventaja comercial con India, sobre los escombros de su industria y agricultura y los cadáveres de los campesinos muertos de hambre. Esta aseveración la podemos ampliar a todo el mundo.

¿En qué consiste la actualidad de Kapuscinski, si según el mismo autor mucha parte de la descolonización se había consumado? Por lo menos tres razones.

Primero. El colonialismo sigue de pie (aunque en crisis). Boaventura de Sousa Santos apunta que el fin del colonialismo formal no significó el fin del colonialismo social, cultural y por lo tanto político: éste continúa hoy en vigor bajo nuevas formas y su articulación con el capitalismo global nunca fue tan intensa como ahora. La  descripción de los “viejos” mecanismos coloniales de Francia, Bélgica, Portugal o Gran Bretaña, hechas por el cronista polaco, así como algunos logros y limitaciones de los procesos descoloniales, sigue siendo de utilidad para distinguir sus diferentes modalidades: colonialismo interno (prácticas de los Estados latinoamericanos hacia sus poblaciones indígenas), o cambiantes prácticas del capital y la privatización del colonialismo emprendida por las transnacionales.

Segundo. El principal tema de sus escritos cómo El Sha, o El Emperador, la centralidad del poder, no pierde relevancia en el momento de emprender el camino hacia la descolonización, aunque aquí también sería pertinente una actualización, con la ayuda del concepto de “colonialidad del poder”, propuesto por Aníbal Quijano (una forma de poder que continuó en las sociedades post-coloniales). Para el caso de África, ayuda a explicar la gran crisis, que dura hasta hoy, en que se hundieron los nuevos Estados donde una élite negra sustituyó a los colonialistas blancos.

En cambio los procesos políticos llevados a cabo por los gobiernos de Correa o Morales, apoyados por los movimientos sociales y lejos de pertenecer o formar una élite, se perfilan como verdaderas descolonizaciones. El nuevo gobierno de Ecuador decidió no pagar su injusta deuda externa y optó por una descolonización económica/financiera. En Bolivia, el gabinete encabezado por un indígena revirtió las relaciones de poderes, para combatir el colonialismo interno.

Tercero. Las historias del ‘Kapu’, al ser caracterizadas por su incansable afán de explicar la diversidad de los continentes colonizados y acompañadas por una nueva propuesta ética, constituyen una vía de salida del eurocentrismo. No son retratos, sino denuncias: Ébano no es una lectura exótica sino crítica; no una serie de cuadros, sino una lista de acusaciones.

Kapuscinski ya no presenció los últimos efectos del colonialismo alimentario (aunque lo sospechaba; en uno de sus Lapidarios anotó: “Ya sabemos como morirá la humanidad: de hambre”). Veía elementos del colonialismo dentro del proyecto neoliberal y en la hegemonía del libre mercado, pero no actualizó (salvo al hablar de la descolonización cultural) su mirada a la luz de las cambiantes prácticas de las potencias y el capital. No teorizaba sobre el colonialismo, lo registraba.

Por Maciek Wisniewski

 

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La mayor estafa financiera de la historia no habría sido tal si la Comisión del Mercado de Valores de EE UU (la SEC, por sus siglas en inglés) hubiera actuado con diligencia. Ésa es la conclusión del informe del inspector general del propio organismo, David Kotz, que señala que la SEC fracasó al investigar seis denuncias creíbles que apuntaban a Madoff. Kotz reconoce que, con la primera denuncia de 1992, el supervisor "perdió la ocasión de destapar el esquema Ponzi de Madoff 16 años antes de que éste confesase", en diciembre pasado. Los supervisores desaprovecharon otras cinco ocasiones antes de la confesión del infame gestor de fondos. Peor aún, Madoff exhibía las sucesivas -y fallidas- investigaciones de la SEC ante sus clientes para vencer las dudas que pudieran surgirles.

"El hecho de que la SEC hubiese realizado inspecciones e investigaciones sin detectar el fraude dio credibilidad a sus operaciones y tuvo el efecto de animar a más individuos y entidades a invertir con él", señala el resumen del informe, de 450 páginas, cuyo contenido íntegro se hará público en unos días.

El personal de la SEC queda de vuelta y media en el demoledor documento, en el que precisa que el regulador realizó hasta tres inspecciones y dos investigaciones al negocio de Madoff, "aunque ninguna de manera exhaustiva y diligente". La agencia, según Kotz, "recibió detallada información durante años que justificaban una amplia y profunda investigación a Bernard Madoff".

Para el consuelo de sus funcionarios, Kotz deja claro que no tiene pruebas que indiquen que la SEC haya tenido vínculos inapropiados con el entorno más estrecho de Madoff o se haya visto influida por ellos.

En una de las ocasiones, Madoff creyó que había sido descubierto, cuando mintió al decir que liquidaba sus operaciones en una cuenta de la entidad DTC. "Creí que era el fin del juego. El lunes por la mañana llamarán a DTC y esto se habrá acabado... pero no fue así", declaró al inspector. Madoff se quedó "asombrado" de que no comprobaran su declaración.

En 1992 el denunciado fue el intermediario ilegal Avellino & Bienes, que comercializaba inversiones de Madoff. El equipo de investigación de la SEC, que era "inexperto", según el informe, no siguió la pista del dinero y se conformó con cerrar al intermediario. Como indica el inspector general, la SEC afrontó esta y otras cinco denuncias de una manera superflua, sin prestarle la atención que merecían.

La segunda se presentó en tres versiones en mayo de 2000, marzo de 2001 y octubre de 2005. Las dos primeras fueron desechadas y sólo se prestó atención a la tercera versión, que (bajo el título "El mayor hedge fund del mundo es un fraude") detallaba 30 señales de alarma que apuntaban a que Madoff ejecutaba un timo piramidal.

Pero ni ésa ni la de mayo de 2003 de un gestor de fondos; la de abril de 2004 de otra firma financiera; la de octubre de 2005 de un informante anónimo, o la de diciembre de 2006 de "un ciudadano preocupado" sirvieron para descubrir la estafa.

Por si no bastara, el informe del inspector cita dos reportajes publicados en la prensa en 2001, que cuestionaban las rentabilidades que Madoff prometía, calificadas de "irreales" porque no se veían afectadas negativamente por las turbulencias que azotaban los mercados por el colapso de la burbuja tecnológica.

Aunque lo que quizás más llama la atención a Kotz sea el hecho de que en los exámenes realizados a raíz de todas estas denuncias, los investigadores pasaran por alto informaciones que eran claramente "sospechosas" y no preguntaran a Madoff sobre aspectos "contradictorios" e "inconsistentes" detectados en las operaciones del hedge fund.

El entonces presidente de la SEC, Christopher Cox, ya reconoció tras destaparse la trama que la agencia cometió "múltiples fallos" que impidieron detectar el que se dice es el mayor fraude en la historia de Wall Street, valorado en 65.000 millones de dólares (unos 45.000 millones de euros).

Cox no tuvo otra salida que encargar a Kotz, una de las personas más críticas con el trabajo en la SEC, que investigara lo sucedido en la agencia y por qué las numerosas alertas activadas fueron ignoradas. Sin perder un minuto, el inspector general lanzó una investigación interna, que incluyó la relación que el personal tenía con la familia Madoff. Debía aclarar hasta qué punto el hecho de que Shana Madoff -sobrina del estafador- tuviera una relación sentimental con un antiguo inspector de la SEC pudo influir. Kotz arranca el informe haciendo mención a esta relación, pero reitera que no tiene pruebas de que pudiera haber "interferido en la capacidad del personal al hacer su trabajo".

Mary Shapiro, actual presidenta de la SEC, lamentó los fallos y dejó claro que obligan a reformar la supervisión. "Hemos reforzado nuestros procedimientos y colocado personal más experto en la línea de fuego", remachó, en un intento por recomponer la imagen de la agencia.

El imperio se desmorona

"Pasen, pasen, éste es el salón, con magníficas vistas al océano". Con esa ironía presenta un oficial de los Marshals -un cuerpo de policía estadounidense- la casa de verano que Bernard Madoff y su esposa tenían en Montauk, a las afueras de Nueva York. Los Madoff no pasaban por ahí desde el verano. En plena crisis inmobiliaria, el precio de la lujosa propiedad se estima en 8,75 millones de dólares (seis millones de euros). El dinero que se recaude se repartirá entre los afectados del fraude.

El servicio de los Marshals tomó el control de la mansión el martes, lo mismo que ya hizo dos meses antes con el lujoso ático donde los Madoff tenían su residencia en Manhattan, y que aún tiene colgado el cartel de Se vende. La agencia inmobiliaria encargada de enseñar esta casa con vistas es Corcoran. Las autoridades federales tienen intención, además, de subastar todos los cuadros, muebles y artículos de decoración que hay en la mansión.

El 216 Old Montauk Highway es uno de los miles de activos de la familia Madoff, que incluyen su mansión en Palm Beach (Florida), yates, coches y joyas, con los que Washington espera empezar a cerrar las heridas y compensar a los miles de inversores perjudicados por una estafa que se valora en 65.000 millones de dólares (unos 45.000 millones de euros). Lo que está por ver es si esta propiedad, situada a unos 200 kilómetros de Manhattan, atraerá a compradores en un mercado en el que se negocia claramente a la baja.

SANDRO POZZI - Nueva York - 03/09/2009
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Esto permitiría demandar a los funcionarios de la agencia por abusos, informó el diario.

Washington. Un informe del departamento de Justicia estadunidense propone reabrir una decena de casos de abusos y torturas contra prisioneros sospechosos de terrorismo, lo que permitiría demandar a funcionarios de la CIA, informó The New York Times este lunes.

La recomendación fue efectuada recientemente por la Oficina de Responsabilidad Profesional del departamento de Justicia y presentada al secretario Eric Holder, dijo el Times, citando una fuente "oficialmente informada sobre el tema".

El departamento de Justicia revelará este lunes nuevos detalles sobre abusos contra prisioneros recopilados en 2004 en Irak y Afganistán por el inspector general de la CIA, pero que nunca fueron divulgados hasta ahora, agregó.

En 2004 el inspector general descubrió que los interrogadores de la CIA utilizaron armas de mano y un taladro eléctrico para intimidar a un alto miembro de Al Qaeda, Abd Rahim Nashiri.

Nashiri, principal sospechoso del ataque contra el barco estadunidense "USS Cole" en Yemen en octubre de 2000, también fue sometido al simulacro de ahogamiento (o "submarino", una tortura en la que el sujeto es llevado al borde de la asfixia), destaca la prensa basándose en el informe de 2004.

Pero cuando la CIA transmitió el informe a los fiscales, éstos consideraron que ninguno de esos casos merecía que se presentasen denuncias ante la justicia, indica The New York Times. Cuando asumió Holder -designado por el presidente Barack Obama- tomó conocimiento del tema y comenzó a rectificar el rumbo, agregó.
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–Usted es filóloga.

–Sí.

–A veces me cuesta pasar de los fotones o las proteínas a la filología en sólo un par de minutos.

–Bueno, qué le va a hacer. Es la vida que eligió.

–Eso es lo que le dice Hyman Roth al Padrino. Quedamos en que usted es filóloga.

–Soy filóloga, investigadora del Conicet y dirijo el Centro de Investigaciones Filológicas de la Universidad Nacional de San Martín (Unsam). Mi proyecto principal es la edición del archivo documental de Juan Bautista Alberdi, que se conserva en la Biblioteca Furt de la Estancia Los Talas de Luján. Llevamos adelante la investigación sobre ese material bibliográfico y documental.

–¿Por qué hace falta un filólogo para hacer esa edición?

–La obra completa de Alberdi que se conoce ocupa ocho volúmenes y a su muerte se publicaron los escritos póstumos, que ocupan otros dieciséis volúmenes, a partir de kilos y kilos de papel, que son borradores...

–Estos tipos eran grafómanos, ¿no?

–Sí. Además, leer esos borradores es meterse en un laberinto. El tema es cómo escribía Alberdi, que tenía una letra espantosa, todos sus corresponsales se quejan de sus jeroglíficos. En las cartas aparece constantemente eso; cuando le contestan le dicen “interpreto que usted dice que...”. Ni él mismo podía releerse, entonces, no corregía, escribía las cosas una y otra vez. Es curioso: tenía el mismo método de escritura que Kafka, a diferencia de Flaubert, que escribía y corregía todo minuciosamente; por eso sus manuscritos están tan reescritos. Además, guardaba todo, de esos enormes volúmenes de textos se ocupa la crítica genética de París.

–¿Ve? Ahora aparece la genética. ¿Qué es la crítica genética?

–Es algo bien distinto a la genética biológica.

–Seguramente...

–Y se refiere al estudio de la génesis de la escritura, que no avanza linealmente, sino que va y vuelve. Porque la escritura es reescritura, eso lo han demostrado muy bien las ciencias cognitivas. Es un constante ida y vuelta.

–¿Usted hace crítica genética?

–Sí, soy la autora de la única edición crítico-genética del Martín Fierro, Don Segundo Sombra y de parte de La Guerra Gaucha.

–¿Y en qué consiste concretamente?

–Hay que ubicarla en el campo de los estudios de la literatura, a partir de la teoría de la recepción y el estudio del proceso de lectura iniciados en las décadas de 1960 y 1970. Es el estudio de la producción de escritura a partir de borradores o pretextos.

–¿Busca pretextos para qué?

–No, pretextos en el sentido de “textos previos”.

–Espere, entonces pongamos un guión.

–... a partir de borradores o pre-textos, porque el estudio de esos materiales previos determina que la escritura retrocede, va y viene, se relee. Cuando uno ve borradores, ve cómo se tacha y se reestructura y todo eso es significativo. Nos interesan todos los escritos anteriores a un momento provisoriamente definitivo.

–¿Y qué significa “provisoriamente definitivo”?

–La noción de texto como algo terminado es el de aquel que se imprimió y se vendió en miles de ejemplares idénticos. Esta noción convencional de texto aparece a fines del siglo XVIII en los países centrales. Pero cuántos autores hay que reescriben y republican su obra, por ejemplo los tres primeros poemarios de Jorge Luis Borges son un ejemplo, incluso de cómo pequeñas correcciones cambian la obra. A partir del estudio de los materiales previos de las versiones provisoriamente definitivas se ve que la manera normal de escribir es retroceder. Lo que es lineal es la lectura, no la escritura.

–Y todo eso desapareció con la computadora.

–Sí claro, como material sí, pero yo les pregunté al respecto a varios escritores, entre ellos a Juan José Saer, y diría que la mayoría imprimen en papel y luego corrigen sobre esa versión. Le aclaro que nunca conocí a un escritor interesado en esto del estudio de la producción.

–¿Qué nos dice esa historia de la producción?

–Estoy convencida de que, más allá de los intentos por teorizar, cada proceso de escritura es un mundo y en el caso de Alberdi vale la pena describirlo por lo que significan tanto él como sus propuestas de construcción de un Estado nacional.

–Y para llegar a ese mundo del autor, se utilizan las herramientas de la crítica genética...

–La crítica genética surge en pleno postestructuralismo. Es curioso porque en esa época se postula “la muerte del autor” y sin embargo el mismo Foucault dice que hay discursos fundacionales, como los de Marx y Freud. Esto es, sujetos individuales que logran cambiar “la lengua del otro”. Más allá de la voz social o de clase. Y en el siglo XIX tanto Sarmiento como Alberdi han sido autores de discurso fundante. Postulando ideologemas como “Civilización y Barbarie” o “Gobernar es poblar”, condensaron representaciones y percepciones que se lograron instalar e influyeron en la sociedad. No se puede negar la existencia de un autor productor de discurso, por eso tiene sentido leer y descubrir lo que surge de los borradores del Crimen de la Guerra de Alberdi.

–Cuénteme por qué es interesante leer borradores.

–Por las cosas que se descubren. Los genetistas estudian rizomas. En el caso de Alberdi, y cómo ya le dije, él escribe borradores que empieza una y otra vez. Lo que sucedió es que en 1895, once años después de su muerte, los publicaron ordenados por temas y se perdió la temporalidad de su escritura. Y la obra de Alberdi no se entiende si no se sigue esa temporalidad. Se hizo una ensalada con lo que era una progresión escritural. Por eso nosotros estamos tratando de reconstruir la temporalidad de su escritura. Allí descubrimos que lo que parecen contradicciones la mayor parte de las veces son rectificaciones. En las reescrituras vemos procesos, conceptualizaciones, a partir de sus dudas se crean conocimientos. Se ve un crescendo; cómo se plantea problemas cómo los resuelve, los rectifica, o los abandona.

–O sea, usted sigue la marcha de su pensamiento.

–Eso es, sí. Eso es el proceso de escritura. Mi trabajo, más que la práctica de una teoría, es un estudio a partir del hecho de la escritura.

–¿Cuáles son los temas acerca de los que escribe Alberdi allí?

–Se encuentran temas como el Derecho de Gentes; el tema de la neutralidad; “Pueblo Mundo”, que es la propuesta de una asociación universal con autoridad para arbitrar e intervenir.

Cuénteme sobre su estudio del Crimen de la Guerra.

–El texto surge a partir de un Concurso de Ensayos al que había convocado la Liga Internacional por la Paz en 1869. En primer lugar, Alberdi escribe que el “derecho de la guerra” es un oxímoron, porque son dos opuestos, ya que donde hay guerra hay una violación al derecho. Tiene una postura muy radicalizada. Para él esa contradicción se puede paliar con una reforma del derecho internacional, constituir una autoridad supranacional que tome resoluciones que impidan la guerra. Es un escrito precursor de la futura Organización de las Naciones Unidas. Era la primera vez que no escribía para lectores argentinos o sudamericanos, su objetivo era ser reconocido por la intelligentzia europea, ser un escritor inter pares, quería mostrar que era una voz más, que no era menos que los otros. El texto construye una teoría jurídica, empieza con un enfoque histórico. Es notable también que por entonces nadie hacía planteos de derecho internacional. A diferencia de Sarmiento, Alberdi quiere escribir para el mundo. Tras haber sido legislador en su país, quiere legislar para el mundo.

–Y plantea...

–Entre otras cosas, quiere cambiar el concepto de ejército por el de “soldado del mundo”, como servidor social; escribe acerca de la incentivación del comercio, y una verdaderamente inédita Teoría del Derecho Internacional. Las ideas del Crimen de la Guerra son hasta tal punto novedosas que en el año 1913 el presidente de la Asociación de Derecho Internacional las redescubre, las hace traducir al inglés, y pone en el prólogo, “si este libro se hubiera escrito en inglés o en francés, sería la Biblia de las organizaciones pacifistas”. O sea que el estudio de estos procesos de producción nos lleva también a la problemática de la producción intelectual desde los márgenes, porque el intercambio es desigual también en la producción simbólica, es evidente que hay condiciones que hacen que ciertas ideas circulen y otras queden silenciadas.

–¿Y se encuentran marchas y contramarchas en esos borradores?

–Alberdi recomienza algunos capítulos, a partir del esquema de un cuadro sinóptico, los matiza, vemos vaivenes, reelabora el concepto de neutralidad. De una posición muy terminante llega a la conclusión de que hay casos en los que no se puede ser neutral. Esto se lo ve una vez reconstruida la temporalidad de la escritura. Hasta que en determinado momento le hace agua la idea de la asociación internacional, en plena guerra de la Triple Alianza: corría el año 1869. Su planteo es que cuando las naciones más poderosas se unen, se perjudican las más débiles, ahí se le desarma su teoría inicial. En otra parte abandona su tono de tratadista, vuelve al discurso panfletario y escribe contra la Guerra de Paraguay y critica a Carlos Calvo, que era más moderado. Termina los borradores con una conciencia muy fuerte de la fractura Norte-Sur del mundo. Es un momento muy revelador, la obra se interrumpe justo ahí y no sabemos por qué.

–Entonces hagamos eso, interrumpamos aquí, con esa revelación. Y ahora me tengo que ir a hablar de partículas elementales, y después de algas.

–Que tenga suerte.

 Por Leonardo Moledo
 

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Martes, 14 Abril 2009 06:37

El negocio de las vacunas: caso VPH

México D. F.- La gran industria farmacéutica se ha destacado desde sus orígenes por la búsqueda inescrupulosa de lucro. Por muchos años fue el sector industrial con mayor porcentaje de ganancias. Al 2008, diez empresas controlaban 55 por ciento del mercado global de farmacéuticos: Pfizer, GlaxoSmithKline, Sanofi-Aventis, Roche, AstraZeneca, Johnson & Johnson, Novartis, Merck, Wyeth (engullida por Pfizer en 2009) y Lilly.

Cuando no encuentran nuevos mercados, los inventan. "Crean" dolencias, colocando nuevos títulos a situaciones que no demandaban tratamiento con fármacos, con mercadeo agresivo sobre sus supuestos beneficios. La tendencia actual es comprar empresas de biotecnología y lanzarse, por un lado, a promover la investigación genómica, esperando crear nuevos nichos de mercado si nos convencen de que debemos secuenciar nuestros genes para saber como nos sentimos; y por otro, crear un mercado para vacunas transgénicas, que es el caso de la controvertida vacuna para el virus del papiloma humano (VPH).

Mientras que las ventas de productos farmacéuticos han tenido un crecimiento anual de 5-6 por ciento, el mercado de vacunas aumentó hasta 20 por ciento anual, y se espera que llegue a 36 mil millones de dólares anuales en 2013. Cuatro empresas controlan 91.5 por ciento del mercado mundial de vacunas: Merck, GlaxoSmithKline, Sanofi Aventis y Wyeth (ver "¿De quién es la naturaleza?" en www.etcgroup.org)

En 2007, por primera vez, las vacunas para adultos superaron las ventas de vacunas pediátricas, como parte de la estrategia de creación de nuevos mercados. La contribución más importante fue el jugoso negocio de las vacunas del VPH, algunas de cuyas más de 100 cepas están asociadas al desarrollo de cáncer cérvico uterino. Hay dos vacunas en el mercado: Gardasil, de Merck, que actúa sobre las cepas 6, 11, 16 y 18 y Cervarix, de GlaxoSmithKline, sobre la 16 y 18. Según las compañías, los tipos 16 y 18 están asociadas al 70 por ciento de los casos de cáncer cérvico uterino.

Esas vacunas, producto de procesos de transgenia, han sido erróneamente propagandeadas como vacunas "contra el cáncer". Pese a su costo exorbitante, efectos secundarios y restringido campo de acción, han sido compradas en los últimos años por varios sistemas de salud públicos, para campañas de vacunación masiva a niñas púberes, adolescentes y mujeres jóvenes. Desde 2008 son también obligatorias para mujeres de 11 a 26 años que soliciten visa de inmigrante en Estados Unidos, que por supuesto, deben pagarlas.

El único dato no controvertido de esta vacuna son las altísimas ganancias de las empresas: Gardasil le reportó a Merck mil 500 millones de dólares solamente en 2007.

Mucha gente puede pensar que los costos se justifican porque la vacuna protegería contra un cáncer de alta incidencia. Veamos los datos. En México, según datos del instituto de estadísticas Inegi, mueren más de 4 mil mujeres al año por cáncer cérvico uterino, representando 1.7 por ciento de las defunciones femeninas registradas. La infección por VPH es una de las más difundidas en el mundo y se estima que hasta 80 por ciento de la población se puede contagiar en algún momento de su vida. Sin embargo, en ocho de cada 10 casos, se produce una resistencia natural al virus.

Pero mientras que en México el cáncer cérvico uterino ocupa el segundo lugar en muerte por cáncer femenino, en Estados Unidos y Europa su incidencia ha disminuido significativamente en las últimas décadas. Esto se debe a que la presencia del virus no implica necesariamente la aparición de cáncer, sino que otros factores concomitantes, como tabaquismo, presencia de otras infecciones, desnutrición, sistema inmunológico debilitado y falta de detección oportuna de los primeros síntomas (como control regular con Papanicolau), coadyuvan a que derive en cáncer. Se trata principalmente de causas socio-económicas contra las que no existe ninguna vacuna.

Gardasil y Cervarix son aún vacunas experimentales. El estudio más amplio sobre sus posibles efectos fue auspiciado y conducido por Merck, con amplia gama de conflictos de interés de los científicos involucrados. Al 2009 se habían reportado al Sistema de Notificación de Eventos Adversos en Vacunas de Estados Unidos, más de 10 mil casos –y se estima que sólo se reportan 10 por ciento de los casos. De éstos, 458 fueron hospitalizados y 29 fallecieron (ver excelente artículo de Asa Cristina Laurell en La Jornada, México, 4/3/09). Entre los efectos secundarios, se incluye que la vacuna puede promover cáncer a partir de otras cepas de virus presentes en el organismo, abortos espontáneos en mujeres embarazadas luego de la vacunación, parálisis y otros.

La vacuna ha sido probada en ensayos clínicos con mujeres de 15 a 23 años, pero la vacunación se está practicando a niñas desde los nueve, sobre las que se desconocen sus efectos. Según el estudio mencionado, la vacuna tuvo un efecto preventivo en lesiones precancerosas, pero si realmente evitará el cáncer cérvico-uterino, sólo se sabrá hasta dentro de 25-30 años.

Por estos y muchos otros datos, asociaciones médicas y de científicos en España, Canadá y Alemania exigen una moratoria a estas vacunas. No obstante, México ha embarcado a su población en un gran experimento de vacunación masiva (y lo consideran o han comenzado varios otros países de la región como Argentina, Brasil, Chile, Ecuador, Paraguay, Uruguay, Venezuela, entre otros), gastando millonarias sumas de dinero público que deberían usarse para verdadera prevención, en lugar de regalarle a las trasnacionales farmacéuticas el dinero y el uso de sus poblaciones como conejillos de indias.

Por, Silvia Ribeiro, investigadora del Grupo ETC. www.etcgroup.org
ALAI AMLATINA, 13/04/2009,
 

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La exclusividad del relato de la realidad cambió de mano. A las imágenes de los destrozos causados por los manifestantes radicales durante las protestas callejeras se les sumaron ayer las imágenes tomadas por los mismos manifestantes. Estas últimas vienen, ahora, a superponer un relato distinto al de las versiones policiales y al difundido con estruendoso consenso y limitada moralidad por los medios de comunicación. Durante las manifestaciones organizadas en Londres durante la cumbre del G-20 celebrada la semana pasada, las cámaras fotográficas, las de video y los teléfonos móviles eran casi tan numerosos como los manifestantes. Una de esas cámaras captó la agresión que sufrió en Londres Ian Tomlinson. Las imágenes muestran al hombre caminando tranquilamente cuando un policía lo empuja por la espalda. Otra secuencia, que apareció ayer, permite ver cómo Tomlinson es golpeado por la policía cuando estaba en el suelo.

Scotland Yard anunció el jueves que “un oficial de la policía de Londres ha sido suspendido, con efecto inmediato, en relación con la investigación de la IPCC” (comisión independiente que examina las acusaciones contra la policía). Pero Ian Tomlinson murió el 1o de abril cuando regresaba a su casa víctima de un paro cardíaco (así lo determinó la primera autopsia). Este modesto vendedor de diarios atravesó el sector donde se encuentra el Banco de Inglaterra. En ese momento, la zona estaba rodeada por densos cordones de policía debido a la virulencia de las manifestaciones contra el G-20. Hasta que no aparecieron las imágenes que muestran sin rodeos la agresión contra Tomlinson, la policía londinense negó haber tenido algún contacto con el vendedor de diarios. Mentira. Queda por establecer lo evidente: que la muerte de Tomlinson es consecuencia de la agresión que sufrió y que no se trata, como lo afirmó hasta el miércoles la policía, de muerte natural.

Si se observan bien las imágenes del hecho, la cámara que filma la secuencia también muestra otras cámaras que apuntan sus objetivos hacia el vendedor de diarios una vez que este cayó al suelo. La multitud de testigos tecnológicos ahorra la confrontación de las versiones y, sobre todo, el eterno descrédito de una de ellas, es decir, el de la sociedad civil. La misma situación se produjo casi en el mismo momento en Francia. Inmediatamente después de la cumbre del G-20 el presidente norteamericano, Barack Obama, viajó a Francia para asistir a la cumbre de la OTAN, la Alianza Atlántica. La OTAN celebró sus 60 años de existencia con una reunión cumbre en la ciudad francesa de Estrasburgo. La presencia de 28 jefes de Estado y de gobierno suscitó una movilización policial sin precedentes. Durante dos días, 10 mil policías y gendarmes fueron desplegados en Estrasburgo y sus alrededores. Con ellos, también se dieron cita los manifestantes. Al igual que en Londres, había dos grupos bien distintos: los anti OTAN, que son mayoritariamente pacíficos, es decir, testimoniales, y los Black Blocks, que son los más radicales, o sea, violentos.

Pese al despliegue policial sin precedentes, las marchas dieron lugar a escenas de violencia mayores. Los grupos más duros incendiaron un puesto fronterizo entre Francia y Alemania, quemaron un centro comercial y un hotel. Esas son, en todo caso, las imágenes oficiales.

En pleno debate sobre la tardanza con que las fuerzas del orden intervinieron en las zonas donde operaban los Black Blocks, un video aportó una prueba por demás inverosímil: las imágenes muestran a un nutrido grupo de manifestantes caminando tranquilamente y, reunidos en pequeños grupos sobre un terraplén, a las fuerzas del orden vigilando a la gente. Pero de pronto, sin que surja ninguna agresión de la multitud, los policías empiezan a tirar piedras contra los manifestantes mientras que uno de los responsables de las marchas, con un megáfono, dice: “Les pedimos a las fuerzas del orden que conservan la calma”. El mundo al revés.

En ambos casos, Londres y Estrasburgo, las imágenes de los protagonistas narran una realidad paralela a la oficial. Lo de Estrasburgo puede quedar en lo anecdótico o en el eterno debate de quién provocó a quién, pero lo de la capital británica no. Sin esas imágenes de la agresión gratuita de Ian Tomlinson hubiese sido imposible construir el rompecabezas de la verdad.

Por Eduardo Febbro
Desde París

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Un satélite de comunicaciones estadounidense privado ha chocado en el espacio con otro ruso ya inoperativo, ha informado este jueves un portavoz militar estadounidense. "Creemos que se trata de la primera vez que dos satélites chocan en órbita", ha indicado el teniente coronel de la Fuerza Aérea Les Kodlick, del Comando Estratégico de EE UU.

Según este portavoz, en la colisión se han visto implicados un satélite de comunicaciones de la empresa Iridium Satellite LLC y otro ruso Cosmos que ya no estaba en funcionamiento. El choque se ha producido en una órbita terrestre baja, a unos 780 kilómetros de altitud, empleada normalmente por los satélites de telecomunicaciones y aquellos que monitorizan fenómenos meteorológicos.

El diario The Washington Post asegura en su edición en la Red (en inglés) , citando a fuentes de la NASA, que el choque ha provocado una nube de escombros que podrían aproximarse a la Estación Espacial Internacional (ISS), situada a una órbita de unos 400 kilómetros de altitud. "En última instancia, esos escombros irán bajando su órbita y si es necesario la estación está capacitada para llevar a cabo una maniobra", indicó el portavoz John Yembrick a este periódico estadounidense.

El experto de la NASA Nicholas Johnson, del Centro Espacial Johnson en Houston, ha señalado a la agencia Reuters que se desconoce el número exacto de restos derivados de la colisión. Según Kodlick, el centro de operaciones espaciales del Comando Estratégico tiene entre sus funciones seguirle la pista en el espacio a unos 18.000 objetosre, entre ellos, escombros de unos 10 centímetros como mínimo, satélites operativos y fuera de servicio.

REUTERS / ELPAÍS.com - Washington - 12/02/2009
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Dentro de la célula se producen fenómenos que paralizarían de asombro aun a un espectador del funcionamiento de las estrellas, y el jinete-búho hipotético sigue con asombro el camino de los electrones a través de las cadenas proteicas.
 

–Según tengo anotado acá, usted es vicedirector del Inquimae, Instituto de Química, física de los materiales, Medio Ambiente y Energía del Conicet y se dedica a la espectroscopía raman de proteínas y procesos de transferencia de carga. Yo no tengo idea de lo que es eso. Cuénteme.


–Bueno, nuestro interés es analizar cómo funcionan determinadas proteínas que en el organismo tienen funciones de transferencia de electrones. Un ejemplo de eso es la respiración celular, que implica una cadena de reacciones de transferencia electrónica en la cual la última molécula que interviene es el oxígeno.

–Y esa transferencia se produce.

–A través de una cadena muy compleja, en la cual participa una serie de proteínas ancladas a una membrana biológica. Lo que nosotros hacemos es estudiar cada una de esas proteínas y tratar de determinar cómo va cambiando la estructura de esa proteína a medida que va funcionando, cómo va transfiriendo sus electrones, qué cambios tienen que ocurrir para que una proteína reconozca a la otra y ocurra la reacción.

–Bueno, y esa transferencia de electrones ¿qué objeto tiene?

–El truco que utiliza la naturaleza es el siguiente: esa cadena se utiliza para proveer a la célula de la energía necesaria para llevar adelante otros procesos. Es una transducción de energía. Estas moléculas aprovechan la energía que trae en exceso una especie química que dona electrones y van transfiriéndosela. Generalmente hay una especie transportadora entre una y otra.

–¿Y dónde ocurre eso?

–En la pared celular interna de la mitocondria, que es una organela interior de las células. El hecho de que exista una transferencia secuencial de electrones significa que ese electrón se viene cayendo en una cadena de energía, y esa energía en exceso se utiliza en otros procesos, por ejemplo, para enviar protones de un lado a otro de la membrana. Y eso ocurre en contra de lo que sería el gradiente de energía.

–¿Para qué sirve esto?

–Una vez que se transfirieron los protones, queda una diferencia: un exceso de carga positiva que genera una diferencia de potencial. Eso es utilizado por la última de las proteínas de la cadena para crear una molécula que funciona como combustible para el organismo. Es decir que transforma una energía (la electrónica) en otra (química). Son pasos muy complejos.

–Una carrera de obstáculos.

–Sí, y uno de los obstáculos es, por ejemplo, la distancia entre las proteínas: a los electrones no les gusta mucho viajar, entonces hay que optimizar lo que se llama “camino de transferencia de electrones”. Eso requiere toda una modulación de la estructura de la proteína misma. Por otra parte, la cosa es muy compleja. Imagínese la siguiente situación: una proteína le tiene que pasar el electrón que recibió de la anterior a la siguiente, pero tiene que saber que una vez que se lo dio se tiene que ir.

–¿Y cómo lo sabe?

–Nuestra teoría es que una buena parte de la modulación depende del campo eléctrico, que es variable. Gran parte de nuestra investigación se orienta a estudiar la influencia del campo eléctrico en la estructura y el comportamiento de estas proteínas. Lo hacemos con una técnica que se llama espectroscopía raman intensificada por superficie.

–Ahora tiene que explicarme qué es eso...

–Es una técnica vibracional. Todas las moléculas vibran, y cuantos más átomos tenga una molécula, más complejas serán esas vibraciones. Para observarlas, es posible inducir esas vibraciones haciendo que la molécula absorba un fotón (una partícula de luz) infrarrojo y medir cuánta luz se absorbió de determinada longitud de onda y sacar un espectro vibracional. Eso es lo que se llama espectroscopía infrarroja.

–¿Y la raman?

–La raman provee el mismo tipo de información pero en base a un fenómeno físico diferente, que es la reacción inelástica de los fotones con las moléculas, un choque que no es completamente elástico sino que se produce con transferencia de energía. Del fotón a la molécula o de la molécula al fotón. Mi fuente de fotones va a ser un láser, que es monocromático. La luz que salga va a tener la componente de mi láser (si el láser es verde, será verde) pero va a haber una mínima fracción que no será verde, porque si esos fotones perdieron energía o ganaron energía estarán corridos al rojo o al azul. Es energía que la molécula ganó o perdió.

–Los fotones se mezclaron en todas las charlas que tuve hoy y me generaron siempre la misma pregunta... ¿Existen los fotones?

–Bueno, es una teoría... Uno puede describir a la luz en base a la teoría corpuscular...

–¿Pero qué piensa usted?

–Yo pienso que no se puede describir de una forma ni de la otra sino que uno utiliza uno u otro modelo de acuerdo con el problema que quiera solucionar.

–Pero en la realidad, en el mundo, ¿existen esas bolitas sin masa?

–No, existe un modelo que nos permite avanzar en el camino del conocimiento. Pero son problemas que exceden nuestra capacidad de comprensión.

–¿Y los electrones? ¿Existen como existe una mesa?

–También tienen esa dualidad onda-partícula.

–Pero pensando macro...

–Creo que sí existen.

–Bueno. Usted, con este sistema espectroscópico, estudia el comportamiento de una molécula...

–Claro. Ese sistema me permite, por ejemplo, inmovilizar una proteína sobre un electrodo metálico que está nanoestructurado, y a esa superficie, a su vez, le hago una modificación química que me permite crear un sistema biomimético (es decir, que se aproxima a un sistema biológico). Sobre esa superficie puedo inmovilizar mi proteína, con el electrodo controlo el campo eléctrico y con el sistema espectroscópico puedo mirar a tiempo real qué es lo que pasa con los electrones...

–Quisiera volver al tema de los electrones que se van transfiriendo, porque me parece que los procesos que ocurren al interior de las células son verdaderamente apabullantes. Yo tengo proteínas embebidas en la membrana interna de una mitocondria, viene algo de afuera que le transfiere un electrón a la primera. ¿Cómo lo hace?

–El grueso de la transferencia electrónica en sistemas biológicos es de larga distancia... se forman como autopistas para estos electrones que viajan por ellas de molécula en molécula y en general van perdiendo energía, que se disipó como calor o se utilizó para hacer algún trabajo, que puede ser, como le había dicho antes, la traslocación de protones, y después, debe volver al estado original, para estar lista para realizar un nuevo proceso. Ese electrón en exceso, entonces, se lo pasa a la siguiente. Que a su vez traslocará protones y se la pasará a la otra. Así hasta llegar a la última, la enzima terminal, que será la que finalmente reducirá el oxígeno. El oxígeno que nosotros respiramos se reduce a agua en la última instancia de esa cadena. Ese oxígeno se une a un centro metálico de la última proteína y los electrones irán viajando hasta llegar al centro metálico, entran de a uno, toman protones y se transforma en agua.

–O sea que la función del oxígeno que respiramos es transformarse en agua y proveer de agua a la célula.

–No. En realidad la reducción del oxígeno al agua no es un objetivo en sí mismo sino un efecto colateral de esta transducción energética electroprotónica.

–Pero sin el oxígeno no podríamos hacerlo.

–Nosotros no. Pero otros organismos sí, los que utilizan otro agente químico como último aceptor. No todos los organismos respiran oxígeno.

–Todo esto es bastante impresionante. ¿En cuánto tiempo ocurre todo ese proceso?

–Milisegundos.

–Y eso está ocurriendo en todas las células del cuerpo, miles de veces por segundo...

–Además, por supuesto, todas las proteínas se van degradando y deben ser repuestas. Nuestro interés, entonces, es ver cómo funciona esto desde el punto de vista fisicoquímico para hacer que esas proteínas hagan lo que nosotros queremos que hagan y no lo que la naturaleza les impone.

–¿Por ejemplo?

–Construir sensores basados en las mismas proteínas. Si nosotros somos capaces de determinar cómo interactúa una proteína con una superficie y de descubrir qué condiciones deben darse para que la transferencia sea óptima, entonces podemos construir un dispositivo donde esa proteína se ocupe de medir peróxido de hidrógeno en algunas soluciones.

–Le diré que esto es muy interesante, pero frente al espectáculo que me acaba de describir...

–Bueno, ahí apenas si tenemos mérito. Eso lo hizo todo la naturaleza.

 Por Leonardo Moledo
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Con un  comité organizador, con formado por Jorge Beinstein, Reinaldo Carcanholo, Wim Dierchxsens, Antonio Jarquin T, Paulo Nakatani y Remy Herrera, nace el Observatorio Internacional de la Crisis.

¿Cuáles son nuestras áreas de interés?

Como la crisis es multidimensional es necesario profundizar en sus diferentes dimensiones económicas, sociopolíticas y culturales con el afán de señalar tanto las amenazas como las oportunidades de transición en el proceso económico social y político y buscar alimentar el paso de la resistencia a la acción para el cambio.

En primer lugar enfocar diferentes dimensiones de la crisis

a, La crisis financiera: crisis monetaria (declinación del dólar, inestabilidad cambiaria global), la especulación con el oro, las grandes burbujas especulativas, por tipo y regiones, focalización prospectiva de posibles detonadores de crisis financiera (negocios con productos financieros derivados, carry-trade, etc.).

b, El proceso inflacionario-recesivo en curso , aspectos globales, casos nacionales y regionales, etc.

c, Crisis energética extendiendo la evaluación al conjunto de recursos naturales no-renovables y a las estrategias de reemplazo (bio-combustibles, etc.).

ch,. Crisis alimenticia a partir de la especulación con los granos básicos y la crisis ecológica.

d, Crisis del Estado tanto en los países centrales como en los periféricos, focalizando en cada momento temas estratégicamente urgentes (por ejemplo seguimiento dia-a-dia de las turbulencias institucionales en los Estados Unidos); la balcanización en el mundo y en el continente)

e, Crisis ecológica incluyendo el "cambio climático", el tema del agua, etc.

f, Seguimiento de crisis regionales y nacionales como la crisis latinoamericana, crisis de Medio Oriente, etc.).

g, Reservas estratégicas , el conjunto básico para la supervivencia: energía, agua, alimentos, biodiversidad)

h, Militarismo y guerras en el marco de la crisis (seguimiento del Complejo-Militar-Industrial (CMI) norteamericano, el renacimiento del CMI ruso, riesgo de una ampliación de la guerra en Medio Oriente; amenazas hacia América Latina, etc. Se focaliza temas URGENTES (ataque contra Irán, debate estratégico en el seno de la OTAN, etc).

En segundo lugar brindar aportes sobre la transición hacia el postcapitalismo

a. Aportes teóricos a la transición al postcapitalismo

b. Prácticas existentes y oportunidades nuevas para la transición

c. Retroalimentación a los movimientos sociales

d. Política y diplomacia para la integración y la transición

e. Experiencias del siglo XX y construcción del siglo XXI

¿Cuáles son nuestras actividades?

1. Página Web: Colocar en la página web del Foro Mundial de Alternativas (FMA) una selección de artículos que se refieren a las crisis, relevantes para la resistencia y/o los procesos de transición. La selección se realizará en diferentes ideomas.

2. Comunicación: Se creará una red internacional de comunicación abierta para un público mayor.

3. Investigación: a. Se formará un equipo nuclear dedicado a las tareas anteriores pero que a su vez realiza estudios de cierta profundidad sobre la crisis en sus diferentes dimensiones y con sus amenazas y oportunidades. b. A mediano plazo se pretende construir un equipo internacional y transdisciplinario de investigación altamente especializada.

4. Con una periodicidad el equipo central organizará u encuentro con invitados de movimientos sociales y representantes de procesos de transición en marcha para hacer un diagnóstico conjunto con un pronóstico y toma de acción posible para el futuro.

5. Consultarías de investigadores para temas muy especializados.

6. Un informe sintético sobre el estado del mundo cada 3 o 6 meses o después de cada reunión o un anuario con recopilación de artículos y opiniones diversas en varios idiomas.

http://www.observatoriocrisis.org

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Viernes, 19 Diciembre 2008 08:47

Problemas, fascinaciones y oportunidades

Hace 30 años la humanidad tenía un problema, la ciencia tenía una fascinación y la industria tenía una oportunidad. Nuestro problema era la injusticia. Las masas de hambrientos crecían y al mismo tiempo la cantidad de campesinos y agricultores menguaba. La ciencia, mientras tanto, estaba fascinada por la biotecnología, la idea de que podríamos manipular genéticamente los cultivos y el ganado (y la gente) para insertarle características que supuestamente superarían todos nuestros  problemas.

La industria de los agronegocios vio la oportunidad de extraer las enormes ganancias latentes en toda la cadena alimentaria. Pero el sistema alimentario tremendamente descentralizado les impedía llenarse los bolsillos. Para remediar esta enojosa situación había que centralizarlo.

Todo lo que la industria tuvo que hacer fue convencer a los gobiernos de que la revolución biotecnológica podía poner fin al hambre sin hacer daño al ambiente. Pero, dijeron, la biotecnología era una actividad con demasiado riesgo para pequeñas empresas y demasiado cara para investigadores públicos. Para llevar esta tecnología al mundo, los fitomejoradores públicos tendrían que dejar de competir con los fitomejoradores privados. Los reguladores y controles antimonopolios tendrían que mirar para otro lado cuando las empresas de agroquímicos se apoderaran de las empresas de semillas, que a su vez compraron otras empresas de semillas. Los gobiernos tendrían que proteger las inversiones de las industrias otorgándoles patentes, primero sobre las plantas y luego sobre los genes. Las reglamentaciones de inocuidad para proteger a los consumidores, ganadas arduamente en el transcurso de un siglo, tendrían que rendirse ante los alimentos y medicamentos modificados genéticamente.

La industria obtuvo lo que quiso. De las miles de compañías de semillas e instituciones públicas de mejoramiento de cultivos que existían 30 años atrás, ahora sólo quedan 10 trasnacionales que controlan más de dos tercios de las ventas mundiales de semillas, que están bajo propiedad intelectual. De las docenas de compañías de plaguicidas que existían hace tres décadas, 10 controlan ahora casi 90 por ciento de las ventas de agroquímicos en todo el mundo. De casi mil empresas biotecnológicas emergentes hace 15 años, 10 tienen ahora los tres cuartos de los ingresos de esa industria. Y seis de las empresas líderes en semillas son también seis de las líderes en agroquímicos y biotecnología.
En los pasados 30 años, un puñado de compañías ganaron el control sobre una cuarta parte de la biomasa anual del planeta (cultivos, ganado, pesca, etcétera), que fue integrada a la economía de mercado mundial.

Actualmente, la humanidad tiene un problema, la ciencia tiene una fascinación y la industria tiene una oportunidad. Nuestro problema es el hambre y la injusticia en un mundo de caos climático. La ciencia tiene una fascinación con la convergencia tecnológica a escala nanométrica, que incluye la posibilidad de diseñar nuevas formas de vida desde cero. La oportunidad de la industria radica en las tres cuartas partes de la biomasa del mundo que, aunque se usa, permanece fuera de la economía de mercado global.

Con la ayuda de nuevas tecnologías, la industria cree que cualquier producto químico que hoy es fabricado a partir del carbono de combustibles fósiles puede hacerse a partir del carbono encontrado en las plantas. Además de cultivos, las algas de los océanos, los árboles de la Amazonia y el pasto de las sabanas pueden ofrecer materias primas (supuestamente) renovables para alimentar a la gente, hacer combustibles, fabricar aparatos y curar enfermedades, a la vez que eludir el calentamiento global. Para que la industria haga realidad esta visión, los gobiernos deben aceptar que esta tecnología es demasiado cara. Convencer a los competidores de que corren demasiado riesgo. Hay que desmantelar más reglamentos y aprobar más patentes monopólicas.

Y tal como ocurrió con la biotecnología, las nuevas tecnologías no tienen por qué ser socialmente útiles o técnicamente superiores (es decir, no tienen por qué funcionar) para ser rentables. Todo lo que tienen que hacer es eludir la competencia y las alternativas y coaccionar a los gobiernos para que se abandonen a su control. Una vez que el mercado está monopolizado, poco importa cuáles son los resultados de la tecnología.

Por, Pat Mooney. Premio Nobel Alternativo y director del Grupo ETC
El texto prologa el informe ¿De quién es la naturaleza?: el poder corporativo y la frontera final en la mercantilización de la vida, disponible en www.etcgroup.org
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