Descrédito de los think tanks de EU: cabilderos de trasnacionales, según NYT

Quienes ignoran la profundidad de los íntimos lazos pecuniarios en Estados Unidos (EU) entre sus trasnacionales y sus no lucrativos (¡supersic!) think tanks sacralizados –pretenciosos centros oraculares de pensamiento con máscara "académica"– se suelen postrar al estilo reptil ante sus "hallazgos" que, en realidad, están cocinados de antemano debido a la obligada orientación ideológica de los espurios donativos de sus interesados benefactores.

 

Inside Job, documental laureado con un Oscar, ya había demolido a los seudoacadémicos economistas de altas polendas, lubricados por los banksters de Wall Street, quienes habían ocultado la gravedad de la crisis financiera que estalló en 2008 (https://goo.gl/Uy63gm).

 

NYT y The New England Center for Investigative Reporting publicaron una reciente serie de dos artículos sobre el flagrante conflicto de intereses entre los think tanks y las trasnacionales de EU (http://goo.gl/Q9KQ4n).

 

Del primer artículo, Hannah Gold hace una espléndida síntesis: los “ think tanks promueven agendas de las trasnacionales a cambio de donativos (http://goo.gl/0d5ulC)”.

 

Los "donativos" están exentos de impuestos y, al final de cuentas, los think tanks constituyen unos vulgares "cabilderos (lobistas)", para no decir proxenetas ideológicos, que padecen la hipoteca mental de las contribuciones envenenadas de vulgar compraventa.

 

La investigación se centró en los “lazos financieros entre la Brookings Institution, próspero think tank con sede en Washington, y la empresa Lennar, una de las mayores constructoras de casas de EU”.

 

A cambio de su "validación (sic) pública" del proyecto de bienes raíces en San Francisco, Brookings recibió 400 mil dólares de Lennar como "donativos".

 

No se salvan los otros think tanks como AEI, CSIS y Atlantic Concil (lubricada por Fedex), "en temas tan variados como ventas de armas a países foráneos, comercio internacional, manejo de sistemas de autopistas (sic) y desarrollos inmobiliarios" cuando "a menudo se han vuelto vehículos para la influencia de las trasnacionales y sus campañas mercadotécnicas", rezuma Hannah Gold.

 

La senadora Elizabeth Warren inculpa que las "trasnacionales gigantes" invierten "pocas decenas de millones de dólares" a cambio de "influir en los resultados en Washington con los que descuelgan miles de millones de dólares", lo que pone en la picota la narrativa de los ejecutivos de los think tanks, los cuales alegan que su "investigación es objetiva y académica (sic)".

 

Otros donadores de Brookings son el mayor banco estadunidense, JP Morgan Chase (con la mayor contribución histórica), KKR (http://goo.gl/C1Orvn) –firma israelí-estadunidense global de inversiones manejada por el ex director de la CIA general David Petraeus y el ex.

 

Llama la atención que la "investigación" se haya concentrado solamente en las lubricaciones deshonestas de Brookings donde aparecen 90 empresas: desde Alcoa, pasando por General Electric, hasta el banco Wells Fargo.

 

Nada casualmente NYT exime de su escrutinio a los pletóricos think tanks israelí-estadunidenses vinculados a Aipac y que traslapan sus intereses con los otros mil 835 (¡supersic!) centros de EU.

 

En su segunda entrega (http://goo.gl/1KMQvo), NYT desnuda a los seudoinvestigadores de 75 think tanks y su "papel dual", quienes "han trabajado simultáneamente (sic) como cabilderos registrados, miembros de los consejos de administración de las trasnacionales y consultores foráneos en litigios y en disputas de regulación", que tienen por objetivo "ayudar a reconfigurar la política del gobierno".

 

Resalta el israelí-estadunidense Roger Zakheim, del think tank AEI y cabildero del Pentágono para Northrop Grumman, vinculado a BlackRock (http://goo.gl/QAElJH) y, sobre todo, hijo del siniestro rabino (literal) y anterior "contralor" del Pentágono Dov Shlomo Zakheim –del grupo de "los Vulcanos" de Condy Rice, ex asesora de Seguridad Nacional de Baby Bush (http://goo.gl/P5dJNC)–, quien fue imputado de haber birlado la estratosférica suma de 2.3 billones de dólares (http://goo.gl/uHOlc0). ¡Ya "robarle" al Pentágono!

 

Dejo en el tintero la perturbadora entrega del NYT de hace dos años “Las potencias extranjeras compran influencia en los think tanks (http://goo.gl/j2eiX5)”.

 

El portal The Best Schools selecciona a los “50 más importantes think tanks de EU (http://goo.gl/33Zm3e)”, donde aparecen en forma forzada los polémicos Human Rights Watch (http://goo.gl/0yt02f) y Open Society Foundation (http://goo.gl/vQ1ZjW), teledirigidos por el cruel megaespeculador con máscara de "filántropo" George Soros, presunto hombre de paja de los banqueros esclavistas Rothschild.

 

Expongo el mapa de Muckety de algunos de los más influyentes think tanks de EU: Consejo de Relaciones Exteriores (CFR, por sus siglas en inglés), vinculado al antimexicano ITAM (http://goo.gl/4b225j) y a bancos, petroleras, aseguradoras, vendedoras de armas, farmaceúticas, Reserva Federal, etcétera; Center for Strategic and International Studies (CSIS) (http://goo.gl/gZKV9c), donde brillan Kissinger y Brzezinski, ex asesores de Seguridad Nacional, además de Bill Gates, General Electric, Ford, Banco Mundial etcétera; American Enterprise Institute (AEI), ligado al ex vicepresidente Dick Cheney, los neoconservadores straussianos y Obama (http://goo.gl/38DZDF); CATO Institute (http://goo.gl/Y1wwXz); RAND Corporation, ligada a la Fundación Rockefeller, y al que los rusos colocan en el primer sitial (http://goo.gl/zCO8aN); Aspen Institute, muy activo en el “México neoliberal itamita”, donde destacan Google y Bloomberg (http://goo.gl/oJXEkz); Brookings Institution, donde destellan AT&T y Microsoft (http://goo.gl/bYnBRb); Belfer Center for Science and International Affairs, vinculado a Harvard y al secretario del Pentágono Ashton Carter (http://goo.gl/YjWGGY); Heritage Foun­dation, ligado a Searle y al feroz comentarista Sean Hannity, de Fox News (http://goo.gl/a2dDyG); Center for American Progress, donde brillan Soros, Bank of America, Deloitte, Northrop, Walmart, Facebook, Time, Coca Cola, Apple, Visa y Blackstone (http://goo.gl/o1t7kv); Woodrow Wilson Center (http://goo.gl/bq3A19); Hoover Institution (http://goo.gl/ArxYPL); Carnegie Endowment for International Peace, vinculado a ExxonMobil, Chevron, BP, Pentágono, Departamento de Estado, Departamento de Energía, General Motors (http://goo.gl/7b2TIS), y Atlantic Council (http://goo.gl/ZbJBV6).

 

Los think tanks del “México neoliberal itamita” que alaba EU por convenir a los intereses unilaterales de sus trasnacionales –Comexi, Ceesp, IMCO, Cidac, Transparencia (sic) Mexicana (un seudópodo de la CIA, según Red Voltaire: (http://goo.gl/uum8BR): ¡todos los que promovieron la entrega del petróleo a las empresas anglosajonas!– son de carcajada y no resisten el análisis: guetos de propaganda barata de la plutocracia local/israelí/estadunidense. ¿Cuáles son los criterios de (s)elección? ¡Sepa Dios!

 

Obvio: no aparecen los centros de la UNAM ni la UAM ni el Poli, donde están concentrados los máximos pensadores del "México profundo".

 

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Publicado enInternacional
Un estudio afirma que el último antepasado común universal puede rastrearse hasta las fuentes hidrotermales en la profundidad del océano

 

 

Un retrato de la bacteria da respuesta al posible origen de la vida

 

 

Un día, cuando era pequeña, discutiendo con mi padre acerca de la probabilidad de vida en otros planetas, él me dijo: “cuando encuentren una, solo una bacteria en alguna parte de cualquier planeta, dejaré de estar 99,9% seguro de que existe vida para estarlo al cien por cien”.

 

El increíble retrato sumamente detallado de la bacteria unicelular conocida como LUCA (last universal common ancestor) da enormes avances para el conocimiento de cómo surgió la vida por vez primera en la Tierra.

 

El hallazgo ha incrementado los debates sobre las diferentes teorías que intentan explicar el origen de la vida y ha abierto el camino a biólogos evolucionistas como William F. Martin de la Universidad de Heinrich Heine de Düsseldorf en Alemania que pretenden averiguar la naturaleza del organismo.

 

LUCA era una bacteria de vida autónoma con 572 genes. Los 30.000 genes que los seres humanos tenemos, muy probablemente provienen de esos 572. Se estima que vivió hace 3500 millones de años y es el antepasado común más reciente de todo el conjunto de seres vivos actuales y probablemente también de los conocidos como fósiles.

 

El retrato da enormes avances para conocer a la bacteria, James O. McInerney, biólogo evolutivo de la Universidad de Manchester señala que “esta creación ofrece una visión muy interesante de lo que pudo haber sucedido hace 4 billones de años de vida”.

 

Aunque esto sea así, existe un aspecto que interesa en gran medida a los científicos: su ubicación. El Dr. Martin apunta que “siguiendo la localización de los genes que han estado presentes en LUCA se podría averiguar cómo y dónde vivió dicha bacteria”.

 

En esta incesante entrega de información, el Dr. Martin agrega un aspecto que ha generado cierta controversia: “LUCA está muy cerca de haber originado la vida pero conocemos que carece de los genes que hayan podido generarla en su totalidad, con lo cual los componentes químicos de su entorno la habrán ayudado, sin duda alguna, a evolucionar”.

 

En esta línea el químico John Sutherland de la Universidad de Cambridge apunta que “la bacteria dependía del hidrógeno y de los metales que favorecieron el origen de la vida”.

 

El hecho de que LUCA había existido se tornó verdad en los años 60, cuando el código genético fue descifrado y se lo demostró como universal. Anthony Poole, Doctor en Ciencias biológicas moleculares, en un artículo para ActionBioscience dice que “el estudio de LUCA no es ciencia ficción.

 

De la misma forma que los humanos y los chimpancés compartieron una historia común hasta hace menos de 10 millones de años, todas las formas modernas de vida comparten una historia común que se remonta a la división que dio lugar a los tres dominios de la vida, los cuales conocemos hoy como las archaea, las bacterias y los eucariontes. Luca es un ejemplo de uno de estos dominios”.

 

Si algo similar sucediera en algún otro planeta, podré decirle con alegría a mi padre: ya está descubierto, no estamos solos.

 

 

La Universidad latinoamericana: ¿tiene falla de origen?



La Universidad es una conquista social de singular importancia para la democratización del saber y su relación con la transformación social. Sin embargo, no es osado señalar que en el presente, presta un limitado aporte a los cambios sociales en su conjunto y mucho menos a los proyectos emancipatorios en América Latina y el Caribe. Más allá de destacadas, honorables y admirables figuras que trabajan desde sus espacios, la universidad comienza a ser percibida socialmente como una institución de titulación para acceder al campo laboral, distante del imaginario que había construido décadas atrás de espacio para soñar y pensar lo social, lo humano y el contrapoder.


Este no es un fenómeno atribuible sólo a las instituciones universitarias. En muchos lugares de la región, los Estados nacionales y sus instituciones parecieran mirar en sentido opuesto al horizonte que están dibujando sus pueblos. Este desencuentro es dramático y puede traer en el mediano plazo severos problemas de gobernabilidad en la región. Las dinámicas del pasado, los discursos de ayer, las respuestas que fueron efectivas cada día tienen mayores dificultades para empalmar con la agenda mínima ciudadana del presente. Es hora de pensar políticamente (con P mayúscula) sobre estos fenómenos, desde una perspectiva descolonial.


Y es que el proceso de colonización logró apropiarse del firmamento de espacios ciudadanos ocupando hasta las rutas de emancipación. La colonización cultural –la peor de todas porque domina las ideas y con ellas el mundo- pretendió y en muchos casos lo lograron, enseñarnos cómo es que era permitido y posible ser libres; es decir, han pretendido enseñarnos los límites y fronteras de la propia libertad. Lo académico no fue ajeno a ello, por el contrario fue y es aún hoy en día, epicentro de ese sostenimiento del orden colonial en las estructuras de pensamiento.


Cuando el esclavo libre, ahora colonizado –neo esclavitud- se atreve a pensar por sí mismo, atreviéndose a explorar, conocer, indagar, construir nuevos caminos para concretar su libertad, suele encontrarse en el peor de los mundos. Por un lado la más feroz rabia del colonizador y por el otro la burla/temor/incredulidad de los iguales, quienes colonizados culturalmente, quieren que otro les muestre como cambiar los cosas, pero no creen posible ser protagonistas del cambio, es decir de la nueva historia.


La universidad latinoamericana debe construir una nueva historia, que le permita romper con el velo cultural del colonizado atreviéndose colectivamente a repensarse en todos los planos, desde la forma de crearse y actuar en ella misma, pero también atreviéndose a cuestionar sus orígenes y pensar una nueva forma de parir y nacer. Revisar sus prácticas y procesos desde ese ejerció descolonizador, puede contribuir con el surgimiento de ese otro mundo no colonizado, alterno, donde pensar el mundo patas arriba sea sinónimo de cordura libertaria.


Al respeto Quijano, A. (2014) afirma que “al formular sus cuestiones en un espacio social abstracto, históricamente indeterminado, quienes así proceden no pueden evitar identificar a piori a esta cultura (o a esta sociedad y a este Estado) con la cultura (o la sociedad o el Estado). El contexto histórico social concreto se asume, pues, como dado, no cómo algo a cuestionar en el punto mismo de partida” (p.667).


Desde ese lugar de enunciación, me atrevo a plantear respecto a las universidades que los problemas que se evidencian y nos hacen siempre pedirle una y otra vez a ella: transformación ... transformación ... transformación universitaria tienen como punto de partida una falla de origen. Esta falla de origen, desde mi punto de vista, tiene que ver con el código genético con el cual se edifica la vida y el que hacer universitario. Falla de origen que se inicia en el propio momento de la fundación de las universidades. Falla de origen que se expresa en su concepción práctica, más allá de la definiciones teoréticas, al auto asumirse y ser aceptada por la mayoría de la gente, como una institución fundamentalmente para la docencia. El gen problemático de la estructura de vida universitaria se desarrolla por una perspectiva colonial de su existencia.


De hecho, las universidades en América Latina y el Caribe tienen sus orígenes en procesos coloniales, asignándosele desde sus comienzos la tarea de formar a la burocracia y los funcionarios que demandaba el orden imperial de dominación. Para Tünnermann (1996) la universidad colonial en América Latina y el Caribe procura resolver:

 

a) La necesidad de proveer localmente de instrucción a los novicios de las órdenes religiosas que acompañaron al conquistador español, a fin de satisfacer la creciente demanda de personal eclesiástico creada por la ampliación de las tareas de evangelización;


b) La conveniencia de proporcionar oportunidades de educación, más o menos similares a las que se ofrecían en la metrópoli, a los hijos de los peninsulares y criollos, a fin de vincularlos culturalmente al imperio y, a la vez, preparar el personal necesario para llenar los puestos secundarios de la burocracia colonial, civil y eclesiástica. Por otro lado, las dificultades de las comunicaciones, arriesgadas y costosas, aconsejaban impartir esa instrucción en las mismas colonias;

 

c) La presencia, en los primeros años del periodo colonial, en los colegios y seminarios del Nuevo Mundo, de religiosos formados en las aulas de las universidades españolas, principalmente Salamanca, deseosos de elevar el nivel de los estudios y de obtener autorización para conferir grados mayores. De ahí que las gestiones para conseguir los privilegios universitarios fueron con frecuencia iniciadas por estos religiosos de alta preparación académica (p.122)


Es decir, las Universidades en la región no fueron pensadas para el desarrollo de las naciones dominadas, ni para la formación de sus ciudadanos, mucho menos para el desarrollo de un conocimiento, ciencia y tecnología que les permitiera ser independientes. Las universidades en América Latina y el Caribe fueron arietes conceptuales de un conocimiento que reproducía el orden de dominación. No fueron universidades desarrolladas a partir de las necesidades de la gente y los requerimientos de sus sociedades, sino implantadas desde las naciones que se asumían conquistadoras y por lo tanto dueñas de los nuevos territorios.


El propio Tünnermann (1996) distingue dos modelos en las universidades implantadas: la de Salamanca y la de Alcalá de Henares, ambas de origen español. El modelo de Salamanca respondió a “la idea de una universidad al servicio de un “estado-nación”, concepto que recién surgía en España (siglo XIV)... Todo el edificio de la transmisión del conocimiento descansaba sobre la cátedra” (pp-124-125). Por su parte, la preocupación central de la universidad alcalaína fue la teología, material que sólo en épocas posteriores ocupó un lugar relevante entre los estudios salamantinos. Su organización correspondió más bien a la de un convento-universidad” (pp-124-125). Los modelos de Salamanca y Alcalá se desarrollaron sobre la base de la docencia, es decir como instituciones para impartir conocimiento.


Para Morles, Medina Rubio y Álvarez Bedoya (2002) en el proceso de construcción de la República, luego de alcanzar independencia nacional, la llamada universidad Republicana reemplazaría el modelo elitesco y eclesiástico imperante por uno más “dinámico, tolerante y científico (...) incorporando nuevas cátedras y laboratorios” (p.20), haciendo que las estructuras académicas se asemejarán bastante al modelo Napoleónico. Continúan estos autores señalando que “con el modelo napoleónico de universidad se afirma en Venezuela, desde el último cuarto del siglo XIX, el pensamiento positivista y evolucionista. El modelo napoleónico se basa también en la docencia, con un carácter más científico contribuyendo a la ruptura con el dogmatismo religioso.

 

Autores Galo Gómez, citado por D’Andrea, R. E, Zubiría, A y Sastre Vázquez, (2012) precisan respecto a la concepción Napoleónica de la universidad:


La Universidad Imperial creada en 1808 y organizada dos años más tarde, es algo muy distinto de lo que tradicionalmente se había entendido como Universidad. Es un organismo estatal, al servicio del Estado que la financia y organiza y que fija no sólo sus planes de estudios, su administración y el nombramiento de profesores, sino hasta la moral pública que ha de inculcar a sus discípulos: "Mi fin principal - declara el mismo Napoleón- al establecer un cuerpo docente es tener un medio de dirigir las opiniones políticas y morales". Una Universidad centralizada, burocrática y jerárquica. Es difícil encontrar algo más opuesto a lo que había sido la Universidad desde su origen" (Galo Gómez O., 1976, p.7)

 

Esta implantación no pasa desapercibida por parte de quienes se resisten a la dominación. Propuestas y modelos alternativos comienzan a surgir en todo el continente en el siglo XX, los cuales tienen una expresión clara y firme en El Manifiesto Liminar (1918) que fundamentó la reforma de Córdoba, en el cual se plantea:


Las universidades han llegado a ser así el fiel reflejo de estas sociedades decadentes que se empeñan en ofrecer el triste espectáculo de una inmovilidad senil. Por eso es que la Ciencia, frente a estas casas mudas y cerradas, pasa silenciosa o entra mutilada y grotesca al servicio burocrático. Cuando en un rapto fugaz abre sus puertas a los altos espíritus es para arrepentirse luego y hacerles imposible la vida en su recinto. Por eso es que, dentro de semejante régimen, las fuerzas naturales llevan a mediocrizar la enseñanza, y el ensanchamiento vital de los organismos universitarios no es el fruto del desarrollo orgánico, sino el aliento de la periodicidad revolucionaria.


Agregando:


Nuestro régimen universitario -aún el más reciente- es anacrónico. Está fundado sobre una especie del derecho divino: el derecho divino del profesorado universitario. Se crea a sí mismo. En él nace y en él muere. Mantiene un alejamiento olímpico. La Federación Universitaria de Córdoba se alza para luchar contra este régimen y entiende que en ello le va la vida. Reclama un gobierno estrictamente democrático y sostiene que el demos universitario, la soberanía, el derecho a darse el gobierno propio radica principalmente en los estudiantes. El concepto de Autoridad que corresponde y acompaña a un director o a un maestro en un hogar de estudiantes universitarios, no solo puede apoyarse en la fuerza de disciplinas extrañas a la substancia misma de los estudios. La autoridad en un hogar de estudiantes, no se ejercita mandando, sino sugiriendo y amando: Enseñando. Si no existe una vinculación espiritual entre el que enseña y el que aprende, toda enseñanza es hostil y de consiguiente infecunda. Toda la educación es una larga obra de amor a los que aprenden. Fundar la garantía de una paz fecunda en el artículo conminatorio de un reglamento o de un estatuto es, en todo caso, amparar un régimen cuartelario, pero no a una labor de Ciencia. Mantener la actual relación de gobernantes a gobernados es agitar el fermento de futuros trastornos. Las almas de los jóvenes deben ser movidas por fuerzas espirituales. Los gastados resortes de la autoridad que emana de la fuerza no se avienen con lo que reclama el sentimiento y el concepto moderno de las universidades. El chasquido del látigo sólo puede rubricar el silencio de los inconscientes o de los cobardes. La única actitud silenciosa, que cabe en un instituto de Ciencia es la del que escucha una verdad o la del que experimenta para crearla o comprobarla.

Por eso queremos arrancar de raíz en el organismo universitario el arcaico y bárbaro concepto de Autoridad que en estas Casas es un baluarte de absurda tiranía y sólo sirve para proteger criminalmente la falsa-dignidad y la falsa-competencia.

 

El grito de Córdoba es el más importante cuestionamiento hecho a la universidad desde la perspectiva de sus estudiantes. Los reclamos centrales se refieren a la forma y mecanismos de gobierno interno y de una u otra manera a la desconexión de la universidad con su entorno. En buena medida, el Manifiesto Liminar impulsa un modelo de universidad para un nuevo ciclo de proyectos de independencia nacional.


En el siglo XX la idea de investigación universitaria se fue deslizando progresivamente hacia los posgrados. Para Lucas Luchilo (2010), “en América Latina, el fomento de la formación de posgrado fue y es una de las funciones básicas asignadas a los Consejos de Ciencia y Tecnología, que se crearon a partir de la década de 1950. Desde esta perspectiva, se trata de instrumentos de política con alta legitimidad y en los que los países de la región han acumulado experiencia, tanto en el nivel de promoción como en el de ejecución” (p.14). Este auge se produce en medio del creciente influencia de las ideas de desarrollo nacional y regional, así como de la planificación auspiciadas, entre otras por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). Sus resultados en términos de crecimiento sectorial (posgrados) y de impacto se mostraron limitados. Posteriormente el neoliberalismo, en los ochenta y noventa del siglo XX, se encargaría de generar un proceso de vaciamiento de la investigación y los investigadores universitarios promoviendo su migración hacia centros independientes de investigación con fuerte financiamiento privado y ubicados en los países del centro capitalista.

 

El Mayo francés con sus críticas iniciales al Libro Blanco del Ministro Francés de Juventud y deporte François Missoffe, abren un capítulo especial que lleva a la juventud mundial a repensar el compromiso de la universidad con los más altos ideales de la humanidad. Pero la universidad siguió siendo una institución centrada en la docencia. Los movimientos de profesores universitarios planteando la urgente necesidad de una reforma de la educación superior se multiplicaron en el mundo en las décadas de los setenta y los ochenta del siglo XX.

 

Es importante detenernos brevemente sobre los resultados alcanzados en materia de investigación en la región. Lemasson&Chiapee (1999) señalan respecto a la investigación universitaria que “los resultados obtenidos no permiten hoy, con los desafíos contemporáneos que conocemos, concluir que están listos para enfrentar el porvenir de manera constructiva. Si el camino pasado, aunque con muchas diferencias nacionales, fue positivo, la necesidad de continuar con el cambio es imperativa y va a exigir una visión y una voluntad resueltas” (p.315). Más adelante, estos mismos autores afirman:


“Es fácil concluir que la única vía para asegurar la independencia a largo plazo, el desarrollo económico endógeno en nuevas esferas con un alto valor agregado y sistemas sociales más justos, es promover con urgencia las actividades de ciencia y tecnología como prioridades nacionales. Responder a esta urgencia significa que el momento de decisiones radicales ha llegado, particularmente respecto del papel de las universidades, las que constituyen en términos de recursos humanos actuales y futuros las instituciones claves del porvenir colectivo” (p.317).

 

Autores como Didriksson (2000) siguen apostando por el binomio clásico docencia-investigación. Seguramente Axel argumentará en defensa de esta direccionalidad –que no es una cuestión menor- que “la parte más dinámica del proceso [producción y transferencia de conocimientos ] se ubica en la relación entre la docencia y la investigación, y el curriculum desde la perspectiva de la creación de un valor económico: el conocimiento, y de un valor social: los trabajadores del conocimiento“ (pp. 32-33). En consecuencia, la universidad latinoamericana sigue pensándose desde la docencia como epicentro sobre el cual gravita el grueso de su actividad general, pero también particular de cada profesor(a). Es el círculo propio de una universidad pensada para aportar al papel asignado por el centro a la periferia, en el campo de la producción y transferencia de conocimientos. En este sentido, la llamada producción del conocimiento universitaria, no es otra cosa que la adaptación de premisas generales al contexto de países dependientes y neocoloniales.

 

El emerger del neoliberalismo en el mundo, en el marco de la globalización económica y la mundialización cultural, retan el pensamiento respecto a qué modelo de universidad demandan las nuevas formas de acumulación y producción capitalista puestas en marcha. Desde los discursos de resistencia y alternativos se concentraron fuerzas contra la privatización de la educación y fue precario el debate a nivel del público en general. Las polémicas respecto al presente y futuro de las universidades, sin neutralidad pero mucho más allá de la diatriba ideológica, fueron impulsadas en buena medida por instancias internacionales como la CRESALC, hoy convertido en IESALC UNESCO.

 

En los noventa del siglo XX la UNESCO plantea la necesidad de convocar a una Conferencia Mundial sobre la Educación Superior que repensara la universidad a escala planetaria, pero también como un espacio de reencuentro con la academia de la recién desmantelada URSS. Los documentos que circularon con carácter previo y las propias conclusiones de la I Conferencia señalaron preocupaciones muy especiales respecto a la eficacia de la universidad existente, la calidad de sus dinámicas y procesos de aprendizajes, el impacto de las NTIC y la cultura global en las dinámicas universitarias. Esta conferencia, al igual que la segunda (2008) fueron precedidas por sendas Conferencias Regionales (CRES). En cada uno de estos espacios se evidenció la urgencia de repensar a la propia universidad y los límites de los procesos de reforma interna.

 

El año 2018 se cumplen 20 años de la primera Conferencia Mundial de educación Superior y coincide con los cien años del grito de Córdoba. Pensamos que es un excelente momento para reanimar, retomar y reimpulsar el debate sobre la educación universitaria. En esta dirección recibimos con alegría el anuncio hecho este 15 de Junio de 2016, en la propia ciudad y universidad de Córdoba, respecto al lanzamiento de la Tercera Conferencia regional de educación Superior (CRES) en la ruta –aún no anunciada por UNESCO- de la III Conferencia Mundial del sector. En hora buena celebramos este anuncio como oportunidad de oro para reabrir y relanzar los debates por esa otra universidad posible.

 

La Universidad para los proyectos de desarrollo nacional, de independencia y para la construcción de sociedades libres, democráticas, justas, igualitarias y, en permanente cambio tiene que ser una universidad pensada desde una perspectiva del Sur. Boaventura de Sousa Santos (2008) nos habla de pensar lo nuevo con lo nuevo, porque

 

“no puede enfrentarse lo nuevo contraponiendo lo que existía antes. En primer lugar, porque los cambios son irreversibles y en segundo lugar, porque lo que existió antes no fue una edad de oro, o si lo fue, lo fue solamente para la universidad y no para el resto de la sociedad, y en el seno de la propia universidad, lo fue solamente para algunos y no para otros. La resistencia debe involucrar la promoción de alternativas de investigación, de formación, de extensión y de organización que apunten hacia la democratización del bien público universitario, es decir, para la contribución específica de la universidad en la definición y solución colectiva de los problemas sociales, nacionales y globales” (p.30)

 

Para Aboites. H. (2011) “este cambio requiere una transformación de la mentalidad universitaria, las estructuras de gobierno, los mecanismos de acceso, la reglamentación y la organización académica, que deben ajustarse a las nuevas demandas y necesidades de acceso, formación y profesionalización que tiene la actual población joven y estructuralmente excluida, pero también a las necesidades de un momento de tránsito al posneoliberalismo como es el actual”. (p.273, en Bonilla, L y Segrera, F. [2011]. Educación universitaria para el siglo XXI. Ediciones CIM/OPSU, Caracas. Venezuela)

 

En la perspectiva que invitan Boaventura y Aboites, nos atrevemos a pensar la universidad del siglo XXI, el presente y el futuro inmediato, en tres momentos: el primero las universidades que se están creando o se van a crear, segundo las universidades que inician procesos de transformación y tercero, las universidades que permanecen inamovibles. En este artículo me referiré sólo a las primeras, esperando poder abordar los otros dos casos en próximos trabajos.

 

Estoy convencido que crear universidades sobre la lógica estructurante de la docencia con complementos de investigación y extensión –independientemente que se digan vinculadas- es un ejercicio colonial, que reproduce el modelo de conocimiento, formación, indagación y acción en lo social, propio, desde y para la dominación. Trataremos pedagógicamente de ir explicando paso por paso esta afirmación.

 

La universidad fundada en cátedras, escuelas, facultades está pensada en buena medida para reproducir el llamado “conocimiento de punta” en las distintas áreas. En esa orientación, por ejemplo, en la sociología, la medicina o la química surgen textos, contenidos curriculares, paradigmas, discursos, resultados que pasan a ser de uso común en los países de la periferia capitalista. A estos se les suele asociar al llamado “conocimiento de punta”; cuando lo cierto es que estas producciones son sólo el “conocimiento liberado para consumo académico masivo” por parte del modo de producción . Desarrollos de ello, lo constituye el tan cotidiano internet de hoy, que pasó décadas siendo utilizado por el llamado complejo industrial-militar antes de que fuera conocido por todos nosotros; evidentemente la tecnología comunicacional “de punta” que debe estar usando ese mismo complejo hoy en día debe ser revolucionariamente distinta a la que usamos cotidianamente. Muchos otros ejemplos surgen en el campo de la genética, la medicina o la neurociencia. De hecho, la mayoría de las investigaciones más importantes realizadas en el 2015 –como en años anteriores- se refieren al cerebro humano, sus usos y potencialidades las cuales aún no forman parte de ese “conocimiento liberado para consumo académico masivo”. Entonces lo que se enseña en el modelo basado en la docencia es solo el cascarón del conocimiento de vanguardia.

 

Argumentaran los defensores de este modelo que la investigación autóctona esta llamada a reducir esta brecha. Esto tal vez sea cierto en términos teórico-conceptuales pero la realidad o la empírea nos dice a diario que la inmensa mayoría de la investigación que se realiza en las universidades está asociada a trabajos de ascenso en el escalafón universitario o de interés muy particular. Con ello no pretende solapar o desconocer la meritoria labor que realizan algunos investigadores en casi todos los campos de las ciencias, pero a decir verdad esta es por lo general una labor muy particular y excepcional y no característica del sistema.

 

Los neoliberales usan esta verdad y realidad para asignarle la mayor cuota de responsabilidad al respecto, al personal docente universitario, eximiendo de culpas al sistema, los gobiernos nacionales, los mecanismos de conducción de la educación superior y mucho más a la propia concepción universitaria. El neoliberalismo educativo, interesado en la privatización educativa a inventado ranking, modelos de evaluación de eficiencia docente, sistemas de clasificación de la investigación, protocolos de reconocimiento de resultados de pesquisas, etc. que sólo terminan certificando los procesos de adaptación del conocimiento liberado por los centros de investigación que sustentan el modelo de producción del capitalismo del siglo XXI.

 

Pero lo que ya resulta inocultable, es que la universidad basada en la docencia con sus complementos de “investigación” y “extensión”, no le resultan útil ni al capitalismo, ni al socialismo en el siglo XXI -desde una perspectiva “neutra” de carácter nacionalista- pero si al modelo de globalización económica y mundialización cultural que impulsa a escala planetaria el neoliberalismo que implica una nueva ruina de las naciones de la periferia en beneficio de las del centro. Es decir, el modelo de universidad, basada en la docencia se ha convertido en un mecanismo de perpetuación de la dominación.

 

No es la primera vez que este debate se abre y las propuestas de solución han sido variadas, desde cacarear una reforma universitaria que se elabore por todos democráticamente –lo cual no ha sido garantía alguna de romper el círculo de la dominación- pasando por modelos organizacionales que terminan queriendo convertir a las universidades en Ministerios, altamente burocratizadas antes que en centros de generación de conocimiento. Pero nadie se atreve a cuestionar los paradigmas, conceptos y procesos sobre los cuales se crean nuevas universidades; por el contrario todos los dispositivos legales y de trámites están montados para repetir una y otra vez el modelo. Área de conocimiento de la nueva universidad a crear, facultades, carreras, programas de formación, cátedras y/o unidades curriculares con variados diseños funcionales terminan pareciéndose cada vez más las unas a las otras.

 

Esto se debe a que la genética epistémica de uno u otro intento tiene una misma raíz: la universidad basada en la docencia. Más allá de cualquier meta discurso innovador, en la mayoría de los casos cualquier iniciativa fenece cuando se concreta en carga de docencia en el aula, de actividades administrativas, de planeación de clases, de asesoría de tesis, etc. del profesor universitario; allí mueren las ilusiones.

 

El desafío doble entonces reside en desarrollar investigaciones nacionales, regionales y locales que permitan ir rompiendo el círculo de la dependencia mediante conocimiento necesario para el desarrollo nacional a la par de ir disminuyendo la brecha de varias décadas existente entre conocimiento de vanguardia y conocimiento reproductor que se suele trasmitir en las universidades de los países de la periferia. Todo ello a la par que se forman los ciudadanos calificados para los proyectos nacionales de independencia económica, tecnológica y cultural.

 

Las universidades son parte integral de un país de una región geopolítica, no son islas a la deriva en un mar abierto, ni un Estado dentro del Estado. La necesaria autonomía universitaria en ningún momento puede significar una desconexión orgánica de las casas de estudios superiores con los proyectos nacionales de país. Por ello considero que el primer pensamiento proto universitario es el de identificar cuáles son los problemas centrales de un país; una vez identificado los 10 o 20 problemas prioritarios para el desarrollo nacional, verificar si alguna universidad de las existentes tiene el perfil para abordar su estudio, análisis y propuestas de solución.

 

De no existir, por ejemplo, en el área del petróleo, pensar primero en el diseño de un Centro Nacional de Investigaciones Petroleras –siguiendo con el ejemplo- que se dedique a estudiar los temas vinculados a esta campo, desde una perspectiva transdiciplinaria, es decir desde los procesos técnicos de producción hasta los operativos de comercialización, pasando por la geopolítica del petróleo hasta la arquitectura financiera para la estabilización de los ingresos producto de las fluctuaciones de precios. Y aquí el pragmatismo de gestión puede no siempre coincidir con las premisas ontológicas, epistemológicas o conceptuales del debate académico, porque se van a requerir estudios disciplinares, multidisciplinares y transdiciplinares en cada caso.

 

Centros de Investigaciones de este tipo, con una plantilla de investigadores con salarios equivalentes al promedio internacional mínimo estándar o más, pueden ser acusados por los conservadores o por los radicales del igualitarismo a ultranza, de elitescos. Pero en ciertas etapas de la historia de las naciones libres y de avanzada se ha requerido y requiere conformar una élite generadora de conocimiento, cuya teleología de constitución es la democratización del mismo y el mejor uso con fines sociales.

 

Centros de investigación de este corte, produciendo resultados concretos luego de cinco, diez o quince años de investigación según sea el caso y la complejidad de los estudios que abordan debieran abrir estudios de postgrado, Doctorados, post doctorados, maestrías, especializaciones y cursos de alto nivel donde se socialice los procesos y resultados de investigación a la par de ir formando, mediante la lógica de equipos de investigación abiertos, el personal docente que trabajaría en el pregrado. Se trataría de invertir la ruta de los procesos de docencia desde el posgrado hacia el pregrado, entendiendo los posgrados no como profesionalizantes, sino como dinámicas de investigación y construcción / validación de discurso científico alternativo. En consecuencia, las nuevas universidades deberían ser paridas por centros de investigación y desde ellos.

 

En consecuencia, serían investigadores con treinta horas mínimas de trabajo semanal investigativo quienes darían un máximo de 8 horas de docencia en la futura universidad. Esta integración investigación-docencia asociada a la validación del impacto social del conocimiento emergente haría posible dar un salto en tecnología, ciencias, conocimientos, técnicas y procedimientos que posibilitarían avanzar en desarrollos nacionales que fundamenten económica, tecnológica y políticamente procesos de autentica independencia nacional.

 

Esto crearía otra serie de problemas, propios de lo nuevo que se crea a los cuales no hay que temerles, sino por el contrario abordarlos dado el impacto de lo nuevo que se construye. Algunos de ellos, como el reconfigurar el concepto de la carrera docente universitaria, el tamaño de la universidad, su vinculación con contextos, el financiamiento, la cobertura, entre otros. En los próximos artículos intentaremos abordar nuestra perspectiva sobre cada uno de ellos, además de plantearnos la reflexión y el debate respecto a cómo alinear las universidades existentes en un esfuerzo tan dialécticamente distinto a la génesis de las mismas, como el que estamos planteando.


A cualquier colega que diga que es posible hacer lo mismo con la universidad fundada sobre la docencia, tendríamos que pedirle que -no como excepción sino como generalidad- muestre donde se está dando esta haciendo lo mismo con el modo colonial viejo, basado en la docencia como epicentro. A los innovadores que han logrado muy buenas definiciones en reglamentos y estatutos universitarios sobre el papel de la investigación deberíamos pedirles que después de por lo menos una década, necesario seria tener resultados de gran impacto para mostrar.


La única forma de eliminar la falla de origen de la universidad es generando una nueva forma de creación del mundo universitario, ya no desde el conocimiento reproductor sino del creador, no desde la dominación sino de la liberación. Se trata de atrevernos a romper con el molde colonial respecto a cómo se construye una universidad. Eso implica dejar de pensar como los dominados que tienen temor de explorar una nueva ruta que no sea la que el amo les enseñó. Creemos pues una universidad a partir de los procesos de investigación, sepultemos la vieja universidad atrapada en la camisa de fuerza de la docencia, construyamos una pedagogía desde el aprendizaje por descubrimiento.

 

 

Lista de referencias:


Bonilla-Molina, L (2001). Gerencia, investigación y Universidad. Ediciones Iesalc. Caracas Venezuela

Bonilla-Molina, L (2015). Calidad de la educación: ideas para seguir transformando el sistema educativo. Ediciones Fonacit MPPE. Venezuela

Bonilla, L y Segrera, F. [2011]. Educación universitaria para el siglo XXI. Ediciones CIM/OPSU, Caracas. Venezuela

D’Andrea, R. E, Zubiría, A y Sastre Vázquez, (2012). Reseña histórica de la extensión universitaria. Mimeografiado

Dridiksson, A. (2000). La universidad de la innovación: una estrategia de transformación para la construcción de universidades de futuro. Ediciones IESALC UNESCO. Caracas Venezuela

Lemasson, J.P y Chiapee, M. (1999). La investigación universitarias en América Latina. Colección respuestas. Ediciones IESALC UNESCO. Caracas. Venezuela.

Lucilo, L. (2019) Formación de posgrado en América Latina: políticas de apoyo, resultados e impactos. Ediciones EUDEBA, Buenos Aires, Argentina.

Manifiesto Liminar: disponible en http://www.unc.edu.ar/sobre-la-unc/historia/reforma/manifiesto
Morles, V., Medina R., E. y Alvarez B., N. (2002). La Educación Superior en Venezuela. Ediciones IESALC. Caracas, Venezuela.

Quijano, A. (2014). Cuestiones y Horizontes: Antología esencial de la dependencia histórico-estructural a la colonialidad/descolonialidad del poder. Colección Antologías. Clacso. Buenos Aires. Argentina

Sousa Santos, Boaventura (2008). La universidad del siglo XXI. Ediciones CIM. Caracas. Venezuela.
Tünnermann Bernheim, C. (1996) Breve historia del desarrollo de la universidad en América Latina, publicado en La Educación superior en el umbral del siglo XXI, Caracas: Ed. CRESALC, 1996, pp-11-38

 


[i] Especialmente en casas de estudios superiores como la Universidad Central de Venezuela a mediados del siglo XIX.

[ii] Contenido de los corchetes es mío para contextuar adecuadamente la cita

[iii] En este trabajo partimos del principio que todo conocimiento es primero usado, probado, implementado o desechado por las diferentes expresiones del modelo capitalista globalizado, previamente a su liberación en el mercado de consumo académico.

Emmanuelle Charpentier y Jennifer Doudna, madres de la técnica CRISPR.
 
La revolucionaria herramienta CRISPR se empleará contra tumores de pulmón muy agresivos

 

Científicos chinos van a ser los primeros del mundo en inyectar a seres humanos células modificadas genéticamente con la revolucionaria técnica CRISPR, capaz de cortar y pegar múltiples secuencias de ADN de manera rápida y sencilla. El ensayo clínico comenzará en agosto en el mayor hospital de China, perteneciente a la Universidad de Sichuan, con una decena de pacientes de cáncer de pulmón, según ha adelantado la revista Nature.


El científico español que está más cerca de conseguir un premio Nobel sonríe “orgulloso”. En 1993, cuando tenía 30 años, Francis Mojica investigaba cómo podían sobrevivir unos microbios en las salinas de Santa Pola (Alicante). Y, por casualidad, descubrió en su ADN unas extrañas secuencias que se repetían periódicamente. Las bautizó CRISPR y se decidió a estudiarlas, pese a que el Ministerio de Ciencia solía rechazar financiar sus proyectos de investigación. En 2003, llegó el “Eureka”: aquel sistema, capaz de cortar y pegar ADN de manera rápida y eficaz, era una defensa de los microbios para protegerse de los virus.


Otra década después, las investigadoras francesas Emmanuelle Charpentier y Jennifer Doudna se inspiraron en el descubrimiento de Mojica para desarrollar una tecnología que permite reescribir cualquier genoma con una precisión sin precedentes. La herramienta, avance del año 2015 para la revista Science, ha revolucionado los laboratorios de todo el mundo. El CRISPR ya se ha utilizado, por ejemplo, para revertir diferentes enfermedades genéticas en animales.


El ensayo de China será el primero en seres humanos. Un equipo dirigido por el oncólogo Lu You tratará a una decena de pacientes con cáncer de pulmón de células no pequeñas con metástasis, vinculados generalmente al tabaquismo. Son personas desahuciadas, cuyos tumores han sobrevivido a la quimioterapia, la radioterapia y otros tratamientos. El grupo de Lu extraerá un tipo de glóbulos blancos, los linfocitos T, de la sangre de los pacientes, para modificarlos con CRISPR en el laboratorio.


Los científicos bloquearán la PD-1, una proteína que en condiciones normales ayuda a impedir que estos glóbulos blancos ataquen a otras células en el cuerpo. Tras multiplicar los linfocitos T mutados, los devolverán a los pacientes. Al inhibir la proteína PD-1, los investigadores creen que aumentará la respuesta inmune contra las células cancerosas, aunque existe el riesgo de que también sean atacadas células normales del organismo. Se trata de un ensayo preliminar para probar que el método es seguro.


Hace un mes, los Institutos Nacionales de la Salud de EE UU aprobaron otro experimento similar —financiado por el expresidente de Facebook Sean Parker—, pero no se llevará a cabo hasta finales de año. “Siento una alegría y una satisfacción tremendas”, reconoce Francis Mojica, de la Universidad de Alicante, al comprobar que su descubrimiento está a punto de revolucionar la medicina humana.


“Esta técnica es una bendición”, opina el genetista Lluis Montoliu, del Centro Nacional de Biotecnología, en Madrid. Su equipo emplea CRISPR para crear modelos animales de enfermedades raras. “Gracias a CRISPR, nuestros ratones llevan exactamente las mismas mutaciones que personas con nombre y apellidos. Podemos reproducir en los animales exactamente lo que vemos en los pacientes”, detalla Montoliu, centrado en el estudio de las alteraciones visuales ligadas al albinismo.


El genetista español lamenta que China haya tomado la delantera en la aplicación de la herramienta. El país asiático también fue el primero en modificar genes de embriones humanos (no viables) y de monos con CRISPR. “La inversión en China es tremenda. El número de grupos que están aplicando allí estas tecnologías es descomunal. Deberíamos empezar a pensar qué estamos haciendo mal para no estar en una posición equivalente”, reflexiona Montoliu. Una de las diferencias es clara: experimentar con monos es casi imposible en la Unión Europea.

 

 

Jueves, 21 Julio 2016 07:08

El mundo de la mente tiene 180 países

El mapa de 180 módulos, incluidas las áreas visuales (azul), auditivas (rojo), y táctiles/motoras (verde).

 

El mapa más avanzado del córtex descubre 97 nuevos módulos cerebrales

 

Un siglo de neurología ha demostrado que el córtex cerebral, la sede de la mente humana, está dividido en áreas discretas, o módulos especializados en distintas funciones. Pero todo el córtex tiene una anatomía tan parecida que cartografiar esos módulos no ha resultado nada fácil, pese a intentos loables como el de Brodman, que ya en 1909 elaboró un mapa que todavía se sigue utilizando como una aproximación aceptable. Esta situación acaba de cambiar.


Los neurocientíficos Matthew Glasser, David Van Essen y sus colegas de la Universidad de Washington en Saint Louis, Missouri, en colaboración con investigadores de Oxford, Londres, Minneapolis y Nijmegen, Holanda, han dibujado un mapa del córtex que puede resultar definitivo, o al menos tiene esa vocación. Su secreto es que es “multimodal”: a diferencia de los anteriores intentos, como el de Brodman de 1909, el nuevo mapa usa tres criterios combinados –microarquitectura local, conectividad y función— y reúne información de 210 jóvenes saludables.


Cada hemisferio del córtex ha resultado tener exactamente 180 áreas corticales, de las que 97 eran desconocidas para la ciencia. El trabajo, un verdadero tour de force neurológico, tiene importantes implicaciones para la neurocirugía, los estudios de desarrollo, envejecimiento y enfermedades neurológicas, y permitirá una investigación avanzada de la evolución de la mente humana a partir de sus ancestros primates. El mapa se presenta en el artículo principal de Nature y pronto estará disponible libremente para la comunidad científica (http://humanconnectome.org). La mente ha sido al fin cartografiada.


La estructura modular del córtex (o corteza cerebral, la fina y arrugada capa más externa del cerebro) se empezó a revelar hace más de un siglo con el mero estudio de las lesiones accidentales, y también de los tumores o ictus localizados en una u otra zona. Los daños en ciertas partes de la cabeza pueden causar formas de ceguera, o complejos defectos del procesamiento de las imágenes, y en otros lugares se asocian a la percepción auditiva, el control de los músculos o la coordinación de los movimientos, la interpretación del lenguaje, la aptitud numérica, el razonamiento lógico o el comportamiento social y moral.


Glasser y Van Essen se han beneficiado ahora de la gran calidad y versatilidad de las exploraciones por MRI (imagen por resonancia magnética) reunidas por el Proyecto Conectoma Humano, financiado por los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) de Estados Unidos con 30 millones de dólares (27 millones de euros) con el objetivo, precisamente, de elucidar las autopistas neuronales que subyacen a la función del cerebro: un mapa de carreteras de la mente humana.


La alta calidad del nuevo mapa afecta a todas las regiones del córtex. Las distintas áreas implicadas en procesar la información visual (V1, V2...), que funcionan como una jerarquía donde la información que llega de la retina se va abstrayendo progresivamente (ángulos, polígonos, poliedros...) resultan ahora tan evidentes como en un mapa político, y además pueden considerar fácilmente las diferencias entre personas, que son notables. En otro ejemplo espectacular, la nueva cartografía ha identificado un área del lenguaje que había pasado inadvertida tras un siglo de investigaciones neurológicas intensas.


Los autores esperan, sin embargo, que sean las partes cerebrales peor definidas hasta ahora las que más se beneficien de su estudio. Esto incluye el córtex prefrontal, la parte más anterior del cerebro, que es la que más ha crecido durante la evolución de los homínidos, y donde residen las funciones más específicamente humanas: las altas funciones intelectuales, como el razonamiento lógico, el pensamiento abstracto y su interacción permanente con las emociones. Es ahí donde la nitidez de la nueva cartografía permitirá avanzar más la investigación en los próximos años.

 

 

Universidad Técnica de Delft-Holanda

 

Investigadores de la Universidad Técnica de Delft, en Holanda, crearon un dispositivo de almacenamiento de datos 500 veces más potente que el mejor de los disponibles en la actualidad, gracias a los átomos de cloro, según un estudio publicado en la revista Nature Nanotechnology.

 

"Teóricamente, permitirían una capacidad de almacenamiento equivalente a la de todos los libros jamás escritos en el tamaño de un solo sello postal", explica el director del estudio, Sander Otte. En los espacios de una rejilla de átomos de cloro sobre una superficie de cobre se almacenan bits y bytes.

 

En homenaje a uno de los padres decisivos de esta tecnología, el físico estadunidense Richard Feynman (1918-1988), los investigadores escribieron en una casilla de sólo 100 nanómetros (una milmillonésima parte de un metro) una parte de su famoso discurso de 1959 There’s Plenty of Room at the Bottom (Hay muchísimo espacio en el fondo), en el cual sentó las bases de la nanotecnología.

 

 

Proceso automatizado

 

Los investigadores se sirvieron de la capacidad de los átomos de cloro para ordenarse de forma autónoma en una cuadrícula bidimensional. Como había menos átomos de cloro de los necesarios para la cobertura completa, se crearon en la rejilla unos espacios, llamados vacantes. Con una de ellas y un átomo de cloro formaron un bit, la unidad más pequeña de almacenamiento de datos. En una proyección horizontal, "vacante arriba, átomo abajo" significa cero, mientras "átomo arriba, vacante abajo" significa uno.

 

Para almacenar datos, los investigadores tuvieron que mover los átomos mediante un microscopio de efecto túnel. Este instrumento permite explicar la estructura atómica de una superficie a través de una punta conductora (un único átomo) y la corriente de polarización aplicada entre ambas. Si se aplica a la punta conductora una corriente de un microamperio, ésta hace que un átomo de cloro se desplace a una vacante.

 

El equipo de expertos ha logrado automatizar el proceso, de manera que el microscopio de efecto túnel traslada los átomos de vacante a vacante hasta que se crean las casillas de bits. Para mantener estable la cuadrícula, cada bit está limitado por átomos de cloro, de manera que no haya un bit al lado de otro.

 

Actualmente, para leer un bloque de 64 bits se necesita un minuto, mientras para escribirlo hacen falta dos. Además, el proceso sólo funciona a una temperatura de 196 grados Celsius. "El almacenamiento diario de datos a escala atómica aún está muy lejos", señala Otte. "Pero gracias a este éxito hemos dado un gran paso adelante".

 

Eso mismo opina Steven Erwin, del Laboratorio de Investigación Naval de Washington. En un comentario al artículo, el experto escribe que independientemente de las complicaciones que traerá la aceleración del proceso de escritura y lectura, se trata de un logro a tener en cuenta, que "estimulará nuestra imaginación hacia el próximo hito".

 

 

Hiroshi Amano, durante su participación en el foro de premios Nobel de Lindau.

Miles de experimentos tuvo que hacer el japonés Hiroshi Amano para conseguir el hito tecnológico que ha cambiado la iluminación y la comunicación digital.

 


MADRID.- Los ledes, esos puntitos de luz, están ya en todas partes, en las pantallas, grandes y pequeñas, y en la nuevas bombillas. Pero no salieron de la nada, sino del esfuerzo durante décadas de investigadores como Hiroshi Amano, premio Nobel de Física desde 2014 por conseguir hacer realidad el esquivo led azul, un hito tecnológico tan reciente que todavía no se ha explotado todo su potencial. Además, la historia de cómo se obtuvo el led azul tiene mucho que ver con la investigación dirigida, la que se propone lograr un objetivo concreto más que aumentar el conocimiento, pero acaba teniendo una gran relevancia general. También tiene que ver con la incapacidad de las empresas por sí solas para hacer avanzar la ciencia.

 

Amano, ingeniero japonés, es uno de los premios Nobel más jóvenes en la actualidad. Tiene 55 años y obtuvo el galardón junto a su mentor Isamu Akasaki hace solo dos años, pero el trabajo premiado lo realizó cuando estaba en la veintena. Compartieron ambos el Nobel con otro investigador japonés, Shuji Nakamura, “por la invención de diodos emisores de luz azul eficientes, lo que ha permitido que existan fuentes de luz blanca brillantes que ahorran energía”. Del trabajo de Amano vienen las nuevas bombillas que han sustituido a las incandescentes de toda la vida.


Amano contribuyó a hacer realidad a finales de los años ochenta lo que tantos científicos habían dejado por imposible en los años setenta, un diodo luminoso azul, que abrió la puerta a la luz blanca que está reduciendo el coste de la iluminación en todo el planeta y al mismo tiempo inició la segunda revolución digital, la de los teléfonos inteligentes y las grandes pantallas planas.


Los ledes son dispositivos electrónicos semiconductores como lo es el transistor, y su composición (galio, fósforo e indio entre otros elementos) determina el color de la luz que emiten. El primer led que se desarrolló fue el rojo, en 1962, en 1974 llegó el verde, y la tecnología se plasmó en los grandes monitores de aeropuertos y estaciones, pero el azul se resistió a los esfuerzos de numerosos científicos. El fracaso llevó al abandono general de esta línea de investigación, con la excepción de Akasaki, dice Amano. Sin embargo, la empresa en la que trabajaba también la dejó y Akasaki se pasó a la Universidad de Nagoya, donde Amano se convirtió en uno de sus estudiantes.


Si algo tienen en común Akasaki y Amano es su perseverancia, desde luego. Amano, que acudió por primera vez este año al foro de premios Nobel de Lindau (Alemania) dice que decidió conscientemente dedicarse íntegramente a esta línea de investigación porque encajaba en su vocación por la ingeniería, a la que veía como la forma de conectar a la gente entre sí. Hizo una elección que muchos científicos no se atreven a hacer, seguir una línea de investigación minoritaria, que no está de moda y no atrae tantos fondos como otras más populares, y le salió bien, aunque le costara miles de experimentos llegar a su objetivo. Sin embargo, Amano reconoce que no apreció la importancia de su trabajo, lo que resulta llamativo en un premio Nobel: “Pensé que el uso del led azul iba limitarse a las pantallas de todo tipo, que era lo que interesaba a las empresas”. Pero posteriores trabajos de investigación llevaron a conseguir la luz blanca, el aspecto más llamativo de este salto tecnológico, mediante la combinación de los tres colores o el añadido de fósforo a un led azul. “Una nueva tecnología lleva a nuevas aplicaciones”, es la explicación de Amano, que recuerda que la luz led blanca para iluminación general es ocho veces más eficiente que las bombillas incandescentes.

 

A Amano, como japonés, le interesa especialmente saber que la luz led facilitará la reducción del consumo eléctrico que se ha fijado Japón para 2020 como medida para depender menos de la energía nuclear, tras la catástrofe de Fukushima. Los ledes pueden, además, funcionar como lámparas alimentadas con energía solar en lugares donde no hay red eléctrica, y se utilizan también, en su versión ultravioleta, para el tratamiento de agua y la desinfección en hospitales, además de en conversores de corriente eléctrica continua, procedente de energía solar, a corriente alterna.


A los científicos menores de 35 años que por centenares asistieron este año, como todos los años, al foro de Lindau, Amano contó cómo, al no disponer de dinero para comprar un carísimo sistema de hacer crecer cristales lo desarrollaron a su medida en el laboratorio, a pesar de que nadie allí conocía el tema. “Los profesores se equivocaron tanto como los estudiantes”, aseguró. Pasaron tres años y no lograban mejorar su producto, pero al final lo consiguieron y en 1989 nació el primer led azul. Sobre la base de otro método distinto, Nakamura, que sí trabajaba en una empresa, pidió posteriormente otra patente de led azul, y comparte ahora el premio Nobel con maestro y discípulo.

 

Amano, que ni siquiera era doctor todavía, estuvo realizando tres experimentos diarios para llegar a su objetivo y dejó de lado vacaciones y diversiones hasta conseguirlo. Ahora sigue trabajando en su universidad de siempre, sigue siendo modesto, a pesar del galardón, y es un jefe motivador, en palabras de uno de sus estudiantes, que acudió a Lindau. Su trabajo se centra en nanoestructuras que se espera mejoren los ledes y las células solares.

 

Como recordó a los asistentes Jürgen Kluge, el nuevo presidente del consejo directivo de la fundación que organiza el foro de Lindau, nada es gratis en esta vida: “Solo podéis venir una vez, no queremos volver a veros hasta que seáis premios Nobel!”, aseguró, medio en broma medio en serio.

 

 

Publican las páginas secretas del informe clasificado sobre el 11S

Los documentos secretos sobre el ataque terrorista más cruel de la historia han sido desclasificados.

 

 

El Congreso estadounidense ha publicado las 28 páginas secretas del reporte bipartidista sobre los atentados de 2001 en Estados Unidos. La información estuvo guardada en secreto desde el año 2002.


Una sección del informe indica que miembros destacados del gobierno de Arabia Saudita estuvieron involucrados en la planificación y la financiación de los ataques terroristas.


Los documentos desclasificados confirmaron las sospechas de que los terroristas implicados en los ataques del 11 de Septiembre ―15 de 19 de los cuales eran ciudadanos saudíes― probablemente recibieron apoyo de oficiales de inteligencia saudíes de alto rango.


"En Estados Unidos, algunos de los secuestradores del 11 de septiembre estaban en contacto y recibieron el apoyo o asistencia de individuos que pueden haber estado en contacto con el gobierno de Arabia Saudita", reza el informe.


"Hay información, principalmente de fuentes del FBI, de que al menos dos de esos individuos supuestamente eran agentes de inteligencia de Arabia Saudita", se desprende de las páginas recién publicadas.


Sin embargo, el documento revela también que "en sus testimonios, ni los testigos de la CIA ni del FBI fueron capaces de identificar definitivamente el grado de apoyo de Arabia Saudita a la actividad terrorista a nivel mundial o dentro de Estados Unidos".


El informe explica que la magnitud de la participación de Arabia Saudita no está clara debido a que el gobierno de Estados Unidos comenzó a "investigar agresivamente" solo después del atentado. Sin embargo, sí enumera a varios destacados saudíes sospechados de haber estado involucrados con el terrorismo.


El oficial de inteligencia saudí que habría dado asistencia a los terroristas del 11S


El informe da un resumen detallado sobre el sospechoso oficial de inteligencia Omar Al Bayoumi. El informe cita los archivos del FBI que indican que Al Bayoumi proporcionó "asistencia sustancial" a los secuestradores del 11S, Khalid Al Midhar y Nawaf Al Hazmi, dos de los cinco terroristas que estrellaron el vuelo 77 de American Airlines contra el Pentágono.


Según el informe, Al Bayoumi se reunió con los secuestradores en un lugar público en San Diego "poco después de su encuentro con una persona en el consulado de Arabia Saudita" en 2000.


El sospechoso tuvo "amplios contactos" con establecimientos del gobierno de Arabia Saudita en EE.UU. en este mismo período, y recibió apoyo financiero de una compañía saudí cercana al Ministerio de Defensa de Arabia Saudita.

Publicado enInternacional
Hielo de Mont Blanc atesora valiosa información sobre el clima

AFP/Grenoble.

 

La idea de almacenar muestras de glaciares en la Antártida puede parecer estrafalaria. Sin embargo, es el objetivo de un equipo de investigadores que en agosto extraerá hielo del Mont Blanc, amenazado por el calentamiento global.

 

"El hielo es un pozo de información", explicó Jérôme Chappellaz, director de investigación en el Laboratorio de Glaciología y Geofísica del Medioambiente (LLGE) de Grenoble, Francia.

 

Con sus burbujas de aire y sus impurezas, los glaciares atesoran información valiosísima sobre las condiciones atmosféricas de hace siglos o incluso miles de años.

 

Así es como los glaciólogos han podido determinar el vínculo entre las temperaturas y los gases de efecto invernadero. En los glaciares del Mont Blanc, podrán estudiar en particular la evolución de la contaminación o de la actividad industrial en Europa a lo largo de cien años.

 

Pico de cesio 137

 

Ejemplo de esa información almacenada en el hielo, apunta Chappellaz, es el pico de cesio 137 detectado en abril de 1986, tras la catástrofe de Chernóbyl.

 

Unos 12 especialistas franceses, italianos y rusos pasarán varios días a 4 mil 300 metros de altitud en un macizo de los Alpes franco-italianos para extraer tres barras de hielo de 140 metros de largo.

 

Esas muestras, de varias toneladas, serán depositadas en cajas aislantes. Una de ellas será analizada en el laboratorio de Grenoble para constituir una base de datos abierta a todos los científicos.

 

Las otras dos muestras irán a la base franco-italiana de Concordia, en la Antártida, hacia 2019 y 2020, "un congelador natural a -50°C", a salvo de averías eléctricas.

 

En la primera mitad de 2017 está prevista otra operación similar en el glaciar boliviano de Illimani, a 6 mil 300 metros de altitud, en condiciones mucho más difíciles.

 

El objetivo es conservar durante siglos "la memoria del hielo", una "materia prima" extremadamente valiosa para los científicos.

 

Chappellaz apunta a la posibilidad de detectar muchas cosas más en el hielo en varias décadas gracias al desarrollo tecnólogico. Y señala como pista de trabajo la posibilidad de investigaciones futuras sobre las mutaciones de los virus o las bacterias, atrapados en el hielo.

 

La dificultad está en que los glaciares evolucionan y se funden tan rápido que los situados a menos de 3 mil 500 metros de altitud desaparecerán antes que termine el siglo XXI en los Alpes.

 

En los Andes, el glaciar de Chacaltaya, en Bolivia, situado a 5 mil 300 metros, desapareció en 2009.

Publicado enMedio Ambiente
EU: Censura, terrorismo y poderes fácticos

 

Luego de los no aclarados ataques del 9/11 contra las Torres Gemelas y de las leyes de estado de excepción y marciales que siguieron, y en lo externo, de las guerras de agresión (Afganistán, Irak, Libia...) y del intervencionismo en clave de golpes blandos (Venezuela) o de campañas anti-narco o del crimen organizado (Plan Colombia e Iniciativa Mérida), cabe retomar los eventos que cimbran el proceso electoral en curso en Estados Unidos: 1) el apagón informativo en plena campaña electoral, de lo que hasta ahora es el más riesgoso e irresponsable despliegue belicista de la OTAN, liderada por Estados Unidos, en la frontera rusa, y 2) el complejo enlazamiento de lo anterior con la sórdida batalla legal, de lo que Josh Earnes, vocero de la Casa Blanca, calificó de investigación criminal que realiza el Departamento de Justicia de Estados Unidos (DOJ) por conducto de la FBI sobre el manejo que como secretaria de Estado hizo Hillary Clinton de cientos o miles de correos electrónicos secretos.


Desde que Obama endosó formalmente la candidatura de Clinton, a sabiendas de que el DOJ, a cargo de Loretta Lynch (por él elevada a ese cargo) realiza la mencionada investigación, brotaron dudas sobre el influyentismo político en el aparato judicial. Una hora después de que Obama anunció ese apoyo, Earnes, en tenso diálogo con un reportero que preguntó si ese espaldarazo era un mensaje a servidores públicos del DOJ, a los agentes y director de la FBI –J. Comey– y a Lynch, de que dieran carpetazo al caso Clinton, replicó que esos funcionarios saben que su trabajo no es político, que son asuntos sobre el cumplimiento de la ley y que por tanto, el presidente (textual) ha reiterado su compromiso, al principio, de que cualquier investigación criminal debe conducirse con apego a la ley y con independencia de cualquier interferencia política. (Sobre los cargos a Clinton ver “Who’s Protecting Hillary Clinton?” Voltaire Network, en ICH 17/6/16).


En este punto del debate saltaron de sus sillas los reporteros presentes en la sala de prensa y seguro que también en las casas de campaña de demócratas y republicanos. Lo de investigación criminal hizo trizas la reiterada narrativa de Clinton de que no enfrenta, en absoluto, ningún cargo criminal. Por meses, ella y asociados insistieron que era “sólo una ‘auscultación’ de rutina” del DOJ. Dos días y horas después fueron atacados con alevosía los asistentes a un bar gay en Orlando, Florida. La atención pública y del DOJ (Lynch, Comey y agentes) se alejó del caso Clinton y para alivio de algunos, se centró en la masacre que cortó de tajo 49 vidas repletas de futuro e hirió a otros 53. De lo poco que se sabe del atacante destaco que fue guardia de una firma de seguridad, que usó revolver y un rifle de asalto, que viajó de Estados Unidos a Arabia Saudita y, en aparente simbolismo numérico, antes de la masacre (la mayor desde las Torres Gemelas), llamó al servicio telefónico de la policía 9-11 para expresar lealtad al Estado Islámico. La tragedia acentuó el giro a la derecha de un debate electoral al que ha dado oxígeno la vital agenda de Bernie Sanders en materia de equilibrio estratégico, calentamiento global, empleo, equidad, finanza electoral, bancaria, golpes blandos y acceso universitario.


Estos sucesos electorales, judiciales y de terrorismo, se dan en medio de lo que Stephen Cohen (Princeton, NYU), destacado autor sobre la relación EU-Rusia, en diálogo con Thom Hartmann, califica de escandaloso apagón informativo en Estados Unidos sobre lo que en efecto es, en sus palabras, la mayor movilización militar hacia la frontera occidental rusa desde que los nazis invadieron la URSS en junio de 1941. Encabezada por Estados Unidos, la OTAN desplegó la Operación Anaconda, que movilizó durante 10 días poco más de 30 mil tropas, tanques, aviones y fuerza naval, en un hostil ejercicio de guerra en que Rusia atacaría a los países bálticos y Polonia. Una operación de esta magnitud, dice Cohen, realizada en las fronteras de China o de México, es noticia de primera página. En Europa y en Rusia hubo gran debate, en especial porque la canciller Ángela Merkel, bajo presión de Estados Unidos y como para evocar las heridas de ayer y provocar la guerra hoy, envió un contingente al ejercicio.


De su parte, el socialdemócrata Frank W. Steinmeier, ministro de Exteriores alemán, criticó a la OTAN por el riesgo de guerra (nuclear) de su ofensiva contra Rusia: Lo que debemos evitar hoy es incendiar la situación con belicismos y sonando las botas de guerra. ¿Por qué otra guerra? Cohen dice que es ideología neocon. No se limita a negocios bélico-industriales.Van por el dominio mundial y una Rusia soberana les estorba. “Es un diseño bipartidista más allá de la derecha republicana y la señora Clinton, dijo Cohen, es expresión cristalina de esta postura. Si es electa, tendrá esa acusación como un potencial Watergate.


¿Riesgo de guerra para sostener el Project for a New American Century post 9-11?


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