La policía holandesa cifra en 18.900 millones el valor de las drogas sintéticas producidas en el país en 2017

El cuerpo culpa al Gobierno de "falta de interés" en la lucha contra el tráfico ilegal de éxtasis y speed

Los jefes de las drogas sintéticas en Holanda produjeron en 2017 pastillas de éxtasis y speed por valor de 18.900 millones de euros: “Más que el Producto Nacional Bruto (PIB) de Islandia, o el volumen de ventas de Philips”. La Academia Nacional de Policía ha calculado la cifra en función de su precio en el mercado, y dice que entre 3.000 y 5.000 millones de euros acaban en los bolsillos de los delincuentes. En un informe presentado este sábado sobre “el problema nacional de repercusiones internacionales para la imagen de Holanda, causado por este tráfico ilegal”, los agentes subrayan “la falta de interés del Gobierno y la escasez de efectivos para combatirlo”.

Holanda y las drogas sintéticas: una verdad incómoda, así se titula la versión en inglés del informe policial. En neerlandés el encabezamiento es algo distinto: Un país pequeño hecho grande: Holanda y las drogas sintéticas en los últimos 50 años. Dirigido por Pieter Tops, experto en administración pública, constata la “tolerancia hacia el consumo de drogas”, y el hecho de que “la sanidad pública, la economía y las relaciones internacionales son más importantes para Holanda que la lucha contra las drogas”. Los investigadores atribuyen el liderazgo nacional a “las excelentes infraestructuras que facilitan la exportación”. También al hecho de que el speed [sulfato de anfetamina] se fabrique desde 1970 a gran escala”. Con todo, “la especialidad nacional es mdma [3,4-metilendioximetanfetamina, conocida como éxtasis] producida desde 1985”. Elaborar una pastilla de éxtasis cuesta unos 20 céntimos de euro; en la calle, vale hasta 20 euros.


Si bien la mayoría de las sustancias químicas precursoras de estas drogas se importan en China, otras llegan de Polonia y Bélgica, según el trabajo. “Durante mucho tiempo, las redes criminales estaban formadas por holandeses del sur del país (…) últimamente hemos visto grupos de origen turco, polaco y marroquí en este mercado”. La Academia de Policía lamenta que “Holanda solo actúe contra las drogas sintéticas cuando la presionan a escala internacional. Ocurrió en los años 70, cuando Suecia se quejó de la presencia allí de grandes cantidades de pastillas holandesas de éxtasis. En 1980, cuando el mdma irrumpió en el mercado y solo lo prohibió en 1988. Y en 1990, cuando Estados Unidos calificó a Holanda de ´narcoestado´ y Francia la secundó”, reza el informe.


La producción interna holandesa ha aumentado, “y como ahora hay más competidores y violencia, las consecuencias se notan ya en la calle y el entorno”, asegura la policía. Se refieren a la presencia de laboratorios en barrios vecinales, “con el consiguiente peligro de peleas en la calle”, y “la contaminación derivada de los residuos abandonados en el campo”. También hay vertidos en alcantarillas y desagües, y mezclados con los fertilizantes para el campo.


En enero de 2016, las autoridades alimentarias hallaron los primeros restos tóxicos de esta clase en una plantación de maíz en la provincia de Eindhoven (sur del país). Los traficantes vaciaron sus bidones en la fosa séptica de la granja, y los principios activos del éxtasis acabaron, en bajas concentraciones, en el sembrado. Si bien el riesgo para la salud quedó descartado, desde entonces, han aparecido más bidones abandonados en prados y cobertizos. Tras la presentación del trabajo, Ferdinand Grapperhaus, ministro de Justicia, ha admitido que “no se ha prestado suficiente atención al problema”. Por ello, ha prometido una inyección de 100 millones de euros, y 1.100 agentes adicionales al año, entre ellos especialistas en drogas de diseño, “para reventar esta práctica delictiva”.

Por ISABEL FERRER
La Haya 26 AGO 2018 - 14:01 COT

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Edición genómica, mutaciones y armas de destrucción masiva

Cientos de mutaciones inesperadas por el uso de CRISPR Cas9 en ratones fueron reportadas recientemente por un grupo de investigadores de varias universidades de Estados Unidos, en un artículo científico en la revista Nature Methods. Es una información muy grave en sí misma, más aún porque la industria biotecnológica pretende hacernos creer que son tecnologías "precisas" y controlables, al grado que incluso actores del sector agrobiotecnológico afirman que no sería necesario pasar por evaluaciones de bioseguridad.

Es útil recordar que James Clapper, ex director de la Agencia Nacional de Seguridad de Estados Unidos (NSA), declaró que la agencia considera a las nuevas tecnologías de edición genómica (nuevas formas de hacer transgénicos y otros productos de ingeniería genética) como potenciales armas de destrucción masiva. La declaración fue dada a la revista del Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT) y refiere a las conclusiones de un informe realizado entre la CIA, la NSA y otros agente de seguridad de Estados Unidos en 2016. (Technology Review, 9/2/16, http://tinyurl.com/h76cq6b)

Aunque Clapper no nombró específicamente la tecnología CRISPR Cas9, queda claro que está muy alta en la lista de preocupaciones. La razón para ello es que las nuevas tecnologías de edición genómica, particularmente CRISPR Cas9, son baratas, fácilmente accesibles y tienen un amplio espectro de aplicaciones posibles. Por ejemplo, dijo Clapper, podría usarse para crear "insectos asesinos" contra humanos y animales, microorganismos que sean plagas fatales en las cosechas o virus que se inserten en el ADN humano. En particular, los sistemas de impulsores genéticos (gene drives), una construcción de CRISPR Cas9 diseñada para asegurar que una modificación genética permanezca en toda la progenie de una especie silvestre y se disemine agresivamente en el medio ambiente está en la agenda de la Convención sobre Armas Biológicas de Naciones Unidas. (https://tinyurl.com /hp2 gph5). A estas consideraciones hay que agregar que la tecnología tiene un vasto espectro de impactos inesperados e impredecibles, que se suman a los intencionales.

Son consideraciones que contrastan fuertemente con el intento de la industria biotecnológica de burlar incluso las insuficientes normas de bioseguridad, con la propaganda que vende que son tecnologías exactas, que solamente se trata de una mínima "edición" del genoma, que no necesariamente introduce nuevo material genético, sino que solamente silencia genes o elimina pequeñas partes de las secuencias. En realidad, en todos los casos se trata de ingeniería genética, de manipular genomas sobre los que hay enormes incertidumbres, se ignora una gran parte de las funciones de los genes y de las interacciones de éstos entre sí, con el organismo completo y el medioambiente.

No obstante, la industria ha conseguido introducir esta absurda discusión de que no pasen por aprobación de bioseguridad, en Europa, Estados Unidos, Argentina, Brasil, México y varios otros países. El argumento siempre es similar: se trata de "edición", son mucho más precisos que los transgénicos (¡por fin reconocen que los otros transgénicos no lo son!), son "pequeñas" modificaciones.

El artículo publicado en la revista Nature Methods da cuenta de un experimento que usó CRISPR Cas9 para corregir ceguera en ratones. Para evaluar efectos secundarios, realizaron una secuenciación de genoma completo de los ratones manipulados. Para su sorpresa, encuentran cientos de mutaciones no intencionales e inesperadas, no solamente en las regiones del genoma donde los algoritmos usados para el experimento contemplaban que podía haber mutaciones, sino en mucho lugares donde no estaba previsto. Mahajan, V. et al, Nature Methods, 30/5/2017 (https://tinyurl.com/y9kbfjmv)

Uno de los autores del artículo, Alexander Bassuk, de la Universidad de Iowa, explica que consideran estos resultados alarmantes, porque aún una sola mutación puede producir efectos graves e inesperados y aquí se trata de cientos de mutaciones.

Como este artículo afectó directamente a empresas que han invertido enormes sumas de dinero para la aplicación comercial de CRISRP Cas9, los científicos de dos de ellas, Editas Medicines e Intellia Therapeutics enviaron cartas criticando al artículo y demandando a Nature que se retracte de su publicación. Entre las críticas que hacen los científicos de las empresas que es que se usaron pocos animales y que deberían haber hecho secuenciación de genoma completo de los progenitores para descartar otras variaciones.

Un serio problema que las empresas fingen ignorar, es que más allá de este experimento –que no ha sido demostrado que sea erróneo– la mayoría de los experimentos con Crispr Cas9 producen efectos fuera de objetivo y mutaciones no intencionales, pese a que en general no se hace secuenciación de genoma completo para buscarlas. Ahora las empresas afirman que se debe hacer este tipo de secuenciación no sólo en los organismos manipulados, sino también en los progenitores para demostrar que son válidas. O sea, se necesitan no sólo las reglas de bioseguridad existentes, sino todo un nuevo aparato, normativas y estándares de bioseguridad y evaluación de riesgo mucho más complejos y que ni siquiera existen. Y que además, no pueden ser generalizados, porque las formas de ingeniería genética con CRISPR Cas9 en vegetales y su posterior multiplicación son muy diferentes que en animales u otros organismos.

Lo único sensato ante el océano de riesgos e incertidumbres a que nos quieren someter, es no permitir la liberación de ningún organismo (cultivos, insectos, animales) manipulado con ingeniería genética.

 

Jueves, 22 Septiembre 2016 06:12

El proyecto que pretende crear ADN desde cero

El proyecto que pretende crear ADN desde cero

Tiene George Church el aspecto de un Walt Whitman o un Ernest Hemingway. Un tipo aguerrido pero elegante. Decidido pero con la mirada afable. O tal vez se parezca más a Charles Darwin, con quien comparte la barba y la fascinación por el origen de la vida. Separados por más de un siglo de diferencia, ambos han hecho aportes decisivos en este terreno. Dentro de la comunidad científica Church es conocido y respetado como genetista, químico e ingeniero molecular. Fuera de ella, sus aportes como pionero en la tecnología para secuenciar el genoma y su capacidad para salir airoso en cualquier debate (ético o científico) sobre las consecuencias que esto traerá en los próximos años, le han hecho también una celebridad.


Church comenzó a soñar con el futuro cuando sólo era un niño. Fue visitando una feria de tecnología en 1965. Los rudimentarios robots de la época le fascinaron, pero pronto quedó desilusionado ante la evidencia de que aquello que él imaginaba no iba a convertirse en realidad. “Si esto es lo que quiero, se dijo, tendré que ponerme a trabajar en ello”. Esta frase, recogida en una entrevista publicada por la web de la universidad de Harvard, refleja el carácter de Church. Porque aquel niño no lo tenía fácil para lograr convertirse en una eminencia científica. Dislexico -su relación con los libros y la lectura debido a esta enfermedad nunca fue fácil-, con narcolepsia -una circunstacia que, reconoce, ha provocado multitud de enfados entre quienes veían cómo echaba una cabezada durante una reunión- y diagnosticado con hiperactividad y trastorno obsesivo compulsivo, Church parecía tener más papeletas para ser objeto de estudio, en lugar de dirigir el laboratorio.


George Church ha estado implicado en descubrimientos relacionados con la secuenciación del genoma desde que comenzó a investigar para su tesis doctoral hace ya más de 30 años. Desde entonces, cada vez que tiene oportunidad defiende la necesidad de conocer y compartir la información genética de individuos y especies. Una postura que le ha generado no pocas polémicas, como cuando aseguró que sería posible resucitar al hombre de Neandertal -lo que considera factible en el plano teórico pero innecesario- o su experimento de introducir ADN recuperado de mammuts en elefantes asiáticos para que pueblen la tundra siberiana en un futuro (con consecuencias favorables para el medio ambiente).


Lo que parece evidente es que los avances en biotecnología auguran nuevos descubrimientos en el campo de la genética. Este mismo año Craig Venter, científico que lidero el proyecto Genoma Humano, anunciaba que su equipo había creado un organismo vivo con el menor número de genes posibles de todos los que habitan el planeta. Pero aún queda un largo camino por recorrer. Un camino en el que George Church tendrá mucho que decir. En la actualidad sus investigaciones se centran en las aplicaciones médicas que pueden derivarse de la edición genética, como curar la ceguera o enfermedades de la sangre. También gracias a sus trabajos, el ADN sintético se ha revelado como el mejor método para almacenar información, lo que podría convertirlo en el sustituto de los actuales sistemas por su capacidad (todo lo que está en Internet, por ejemplo, cabría en la palma de una mano) y durabilidad (se ha recuperado ADN legible de hace 700.000 años). Y si empujando este proyecto se encuentra un tipo con la convicción de Church, seguro que lo veremos pronto. No puede ser de otra forma viniendo de alguien que asegura que en ciencia “si no estás fallando, probablemente es porque no lo has intentado con la suficiente fuerza”.


Edición: José Carlos Rodríguez / Marius Cirja
Texto: José L. Álvarez Cedena

Desarrollan el genoma viable más pequeño de la naturaleza

Investigadores estadunidenses crearon en un laboratorio el genoma viable más pequeño existente en la naturaleza, que contiene el número mínimo de genes necesarios para que un organismo funcione y se autorreproduzca, un nuevo avance para desentrañar los misterios de la vida.

El genoma sintético de este microbio llamado Syn 3.0 tiene sólo 473 genes. En comparación, un ser humano tiene alrededor de 20 mil y una flor japonesa llamada Paris japonica, con el genoma más grande conocido hasta la fecha, cuenta con 50 veces más.

El equipo que logró esta hazaña está dirigido por Craig Venter, pionero de la secuenciación del ADN, quien también creó el primer organismo controlado por un genoma sintético en 2010.

Los investigadores que han logrado crear este genoma al mínimo aún no han sido capaces de determinar las funciones de 149 de estos 473 genes, un tercio del total, según explicaron en sus trabajos publicados el jueves en la revista Science.

La creación de esta célula dotada sólo con los genes necesarios para que exista vida en su forma más básica podría ayudar a comprender la función de cada gen absolutamente esencial para la vida, según los biólogos.

La mejor manera de comprender la vida es crear el genoma más simple, explicó Craig Venter durante una conferencia de prensa telefónica.

Si no entendemos cómo vuela un Boeing 777, retiramos las partes una a una hasta que el avión ya no puede volar.

Este es el principio que el científico y su equipo, que incluye a Clyde Hutchison, emplearon con el genoma de una bacteria Mycoplasma, conocida por tener los genomas más pequeños de todas las células vivas capaces de autorreproducirse.

Crearon genomas hipotéticamente minimalistas en ocho segmentos diferentes para probar e identificar a los genes esenciales y los que no lo son.

Etapa importante

Durante este proceso, los investigadores también trataron de identificar los genes denominados casi esenciales, necesarios para asegurar un crecimiento robusto del organismo, pero que no son esenciales para la vida.

Para poner a prueba estos genes, los científicos han insertado secuencias genéticas exteriores para perturbar sus funciones y determinar así las que eran necesarias para la vida de las bacterias.

Los científicos repitieron el experimento hasta que consiguieron el genoma más pequeño capaz de funcionar.

Su trabajo también reveló que algunos genes clasificados como no esenciales realizan ciertas funciones que resultan esenciales y deben ser mantenidos en el genoma de por vida.

Casi todos los genes necesarios para la lectura y expresión de la información genética, así como la preservación de la información y su transmisión entre generaciones, también se conservan en este genoma.

Muchos se han encontrado en otros organismos, lo cual sugiere que podrían codificar proteínas universales cuyas funciones aún no se han definido, acorde a los investigadores.

Científicos consideran la creación de este genoma artificial mínimo un avance significativo. Este es un paso importante en la creación de una célula viva cuyo genoma está totalmente definido, dijo Chris Voigt, biólogo del Instituto de Tecnología de Massachusetts en Cambridge (noreste de Estados Unidos).

Sin embargo, añade el científico, queda por definir el papel de estos 149 genes de Syn 3.0 que permanecen desconocidos y que prometen traer nueva información sobre la base biológica de la vida.

Cuatro elementos sin nombre entran en la tabla periódica

MADRID.- Ununtrium, ununpentium, ununseptium y ununoctium son los números latinos que denominan provisionalmente a los cuatro nuevos elementos químicos que se acaban de incluir oficialmente en la tabla periódica, tras años de anuncios sobre su descubrimiento. Representan los elementos con números atómicos 113, 115, 117 y 118, que completan la séptima fila de la tabla (el número atómico es el número de protones en el núcleo). Ahora que se ha producido el reconocimiento oficial de los autores de los descubrimientos les corresponde a ellos proponer los nombres y los símbolos permanentes con los que pasarán a la historia de la química. Las propuestas se pueden basar en mitos, minerales, lugares, instalaciones, países o científicos.

La Unión Internacional de Química Pura y Aplicada (IUPAC) hizo pública el pasado 30 de diciembre su decisión de dar por buenos los anuncios realizados desde 2003 por varios equipos de Rusia, Estados Unidos y Japón de haber conseguido crear estos elementos a partir de la colisión y consiguiente fusión de núcleos atómicos más ligeros. Se trata de procesos muy complicados y tecnológicamente avanzados que sólo se realizan en muy pocos laboratorios especializados en todo el mundo.


El número 113 se ha adjudicado a los científicos japoneses del Centro Riken que lo "vieron" por primera vez en 2003, a pesar de que otros equipos optaban a este reconocimiento. Se trata del primer elemento que se descubre en Asia, lo que resaltó Kosuke Morita, el director del equipo, tras conocerse la decisión de la IUPAC. Los otros tres elementos descubiertos se han adjudicado a los científicos rusos y estadounidenses que trabajan de forma conjunta en los laboratorios de Dubna, en Rusia, y Lawrence Livermore y Oak Ridge, en Estados Unidos. El 115 y 117 lo comparten los tres centros de investigación por trabajos hechos en 2010, 2012 y 2013 y el 118, el más pesado, lo comparten Dubna y Livermore, que empezaron en 2006 a buscarlo.


Este hito en la historia de la tabla periódica ha resultado dificultoso de alcanzar porque los nuevos elementos superpesados tienen una vida extremadamente corta, de fracciones de segundo, antes de autodestruirse en una cascada de elementos más ligeros y partículas. "Establecer la existencia de estos nuevos elementos es especialmente difícil porque decaen en isótopos, hasta ahora desconocidos, de elementos un poco más ligeros que también tienen que ser identificados completamente", ha comentado Paul J. Karol, presidente del comité que ha tomado la decisión, "Sin embargo, en el futuro esperamos mejorar los métodos que puedan medir directamente el número atómico Z", ha añadido.

Por ejemplo, en el caso del elemento 117, sólo se consiguieron crear seis átomos en seis meses, disparando isótopos de calcio sobre un blanco de berkelio en un ciclotrón (un acelerador de partículas) especializado en Dubna. Los últimos elementos que habían entrado en la tabla hasta ahora habían sido el 114 y el 116, con los nombres Flerovio y Livermorio, respectivamente, que responden a los laboratorio Flerov, de Rusia y el citado Livermore.

Aunque no existen en la naturaleza y no tienen aplicaciones prácticas, estos elementos son un paso más para avanzar hacia otros de mayores números atómicos, en los que los investigadores tienen la esperanza de alcanzar lo que llaman una isla de estabilidad, algún isótopo de un elemento cuya combinación de protones y neutrones sea relativamente estable. Los números 119 y 120 están ya al alcance de la tecnología existente, creen los expertos, que ya están intentando detectarlos. Un ejemplo es Morita, que además de pensar este año que en un nombre para el elemento 113 (algunos hablan de japonio), también espera dar un paso más en su investigación: "Ahora que hemos demostrado sin duda alguna la existencia del elemento 113 queremos entrar en el territorio desconocido del elemento 119 y más allá, con el objetivo de estudiar las propiedades químicas de los elementos en las filas séptima y octava de la tabla periódica y algún día descubrir la isla de estabilidad", ha dicho. También ha resaltado que es muy importante rellenar los espacios vacíos de la tabla periódica porque puede que solo existan 173 elementos. Sin embargo, se supone que más allá del 120 resultará imposible crearlos.

Sábado, 29 Agosto 2015 06:51

Consecuencias de la prohibición

Consecuencias de la prohibición

Cerca del año 2006 comenzó a crearse una droga nueva, teniendo en consideración que la marihuana era una sustancia prohibida en casi todo el planeta. Así fue que surgió el cannabis sintético, hierbas silvestres rociadas con sustancias químicas que buscan emular el efecto del tetrahidrocannabinol (Thc), principal componente psicoactivo de la marihuana ordinaria. Esta droga de diseño es la que despierta hoy la alarma de las autoridades sanitarias de Estados Unidos.

 

En apariencia, la marihuana sintética es similar a la común. Se trata de una sustancia vendida a precios absurdamente baratos en comparación con los de otras drogas, y que es consumida básicamente por la gente más pobre. Técnicamente, se comercializa sin ser ilegal, y no es registrada por los tests de drogas, por lo que ha encontrado un nicho de consumidores en personas que se encuentran en libertad condicional y, por tanto, sujetas a controles esporádicos.


Según informó a la radio pública estadounidense Chuck Rosenberg, director interino de la Dea, "la vemos en todas partes del país", y "las mezclas varían. Los productos químicos varían. Usted y yo podríamos comprar y usar el mismo paquete y tener reacciones muy diferentes", explicó. La lógica es la siguiente: cuando uno de los compuestos químicos utilizados es detectado por los departamentos de narcóticos y comienza a prohibirse, los fabricantes varían la fórmula levemente, logrando volver de esta manera a la legalidad. Se conoce a la marihuana sintética como K2, Spice, Fake Weed, Skunk, Kronik, Bizarro, Stoopid, Fuego de Yucatán, entre tantos otros nombres.


Según comentan los consumidores, hay tipos de marihuana sintética que suelen tener un efecto infinitamente más intenso que el de la común. Pero a diferencia del cannabis, se han detectado altos grados de toxicidad en sus diversas formas, y el compilado de efectos adversos incluye ansiedad extrema, taquicardia, insuficiencia renal, vómitos, alucinaciones, psicosis, ataques epilépticos, catatonia, parálisis, infartos cerebrales o cardíacos, y ocasionalmente la muerte tras un fallo multiorgánico. Puede elevar la presión arterial y provocar un suministro menor de sangre al corazón (isquemia miocárdica). Es que algunos compuestos actúan en el cerebro con mayor intensidad que el Thc, lo que genera efectos secundarios impredecibles debido a los vínculos de los receptores cerebrales con el corazón y los sistemas digestivo y respiratorio.


En el estado de Nueva York, el 19 de abril de este año las autoridades emitieron una alerta de salud ya que en nueve días 160 personas fueron hospitalizadas por reacciones derivadas del consumo de varios tipos de marihuana sintética. La asociación estadounidense de control de venenos registraba ese mes 1.500 casos de intoxicación por cannabinoides sintéticos, cinco veces más que el mes anterior.


Se cree que la mayoría de la marihuana sintética proviene de China, y es distribuida en todos los continentes. La Bbc informa que países como Francia, Reino Unido, Alemania, Rumania, Suiza, Suecia, Irlanda, Rusia y Austria, Puerto Rico, Chile y la mayoría de los estados de Estados Unidos y Australia han encontrado la forma de prohibir en su totalidad los cannabinoides sintéticos. Inglaterra busca aún la forma de establecer una prohibición general, para poner fin de una buena vez a una constante e interminable cacería de variedades y mutaciones de la sustancia. Claro que un camino mucho más corto y efectivo sería legalizar la marihuana verdadera, pero eso aún no entra en sus planes

Publicado enSociedad
Un proyecto astrofísico de escala planetaria

El laboratorio estará en medio de la cordillera y tendrá encima 1700 metros de roca, que funcionará como blindaje natural a la radiación cósmica. Es una propuesta científica de integración regional y sus descubrimientos permitirían desentrañar los últimos y más íntimos secretos que guarda el universo. Los investigadores se preparan para la caza de neutrinos y materia oscura: partículas escurridizas cuya investigación puede terminar en un Premio Nobel.

 


La física de partículas estudia cómo se relacionan entre sí los componentes más elementales de la materia. Prevé un campo disciplinar que tiene como objetivo principal diseñar un esquema capaz de explicar los fenómenos del origen y el desarrollo del universo. Desentrañar los secretos mejor guardados: he allí la cuestión.


"Lo importante es no dejar de hacerse preguntas", solía comentar Albert Einstein, tal vez, el científico más relevante del siglo XX. Bajo esta premisa, los investigadores necesitan comprender con detalle de qué manera se articulan las últimas piezas del rompecabezas más complejo de todos. Dos misteriosos elementos como los neutrinos y la materia oscura servirán como trampolín –por lo menos hasta que la comunidad científica dicte lo contrario– que permitirá a los especialistas zambullirse en las profundidades de ese mar de interrogantes que supone ser el universo.


Xavier Bertou es de origen francés pero se nacionalizó argentino. Se recibió doctor en Astrofísica por su tesis "El Observatorio Pierre Auger. ¿Hacia la detección de Fotones y Neutrinos de Ultra Alta Energía?" realizada en el Lpnhe (Laboratorio de Física Nuclear y de Altas Energías) de París. Tras su extensa experiencia como responsable de numerosos proyectos sobre rayos cósmicos, neutrinos y otras partículas exóticas en el Observatorio Pierre Auger (Mendoza), en la actualidad, coordina el Comité Directivo Internacional del Laboratorio Subterráneo Andes. Es el máximo referente de la iniciativa y quien mejor condensa todos los esfuerzos regionales por potenciar la integración en materia de ciencia y tecnología en el Hemisferio Sur.


Un monstruo bajo tierra


–Cuénteme acerca de las bondades del único laboratorio subterráneo que estará emplazado en el Hemisferio Sur.

–La idea central del proyecto Andes es construir un laboratorio subterráneo, es decir, al interior de la montaña. ¿Por qué un laboratorio de esas características? Básicamente, porque tendrá mucho espesor de roca encima que funcionará como blindaje natural a la radiación cósmica que recibe la superficie del planeta Tierra. En efecto, las radiaciones obstaculizan otras mediciones que son de interés para una disciplina como la física de partículas. En este sentido, las partículas que conocemos interactúan con la materia de diferente manera. Desde esta perspectiva, lo que nuestro equipo de científicos pretende estudiar son, por un lado, los neutrinos y, por otra parte, la materia oscura. Ese trabajo debe realizarse bajo tierra y no de otro modo. También se abordarán distintos campos temáticos como la geofísica –justamente por el lugar tan particular donde está emplazado el túnel en dónde se hallará el laboratorio– y un área que se denomina física de materiales –al ubicarnos en un ambiente desprovisto de radiación seremos capaces de realizar mediciones muy precisas acerca de la radiactividad natural y ello puede aprovecharse–.


–El laboratorio estará ubicado en la frontera entre Argentina y Chile. Se escogió el proyectado Túnel Agua Negra –ubicado en San Juan–, cuyo segmento de mayor profundidad alcanza los 1700 metros. En esta línea, se trata de una zona caracterizada por la actividad sísmica. ¿Cómo incide el movimiento de las placas tectónicas y la posibilidad de que ocurran terremotos al momento de planificar una construcción bajo tierra?


–Desde el punto de vista geológico es un área particular porque los terremotos ocurren, también, en el sector argentino. Lo que sucede es que cuando uno se encuentra dentro de un túnel ubicado al interior de una montaña, los problemas son diferentes a los que acontecen en la superficie. En verdad, no se identifican vibraciones de alta frecuencia como las que sentimos a nivel del mar. Sin embargo, hay trabajos específicos que deberemos realizar para saber cómo actuar ante un temblor o fenómeno equivalente.


–¿De dónde proviene la iniciativa? ¿Cómo llega un físico como usted a ser el coordinador un proyecto tan importante?


–La instalación y el desarrollo de laboratorios subterráneos no representan una novedad para el mundo científico. A lo largo y a lo ancho del globo existen una docena de instalaciones similares desparramadas por el hemisferio norte; localizadas en países como Estados Unidos, Canadá, España, Francia, Italia, Inglaterra, Rusia, Japón, Corea, China e India. De todos modos, si bien algunos existen desde hace sesenta años, el gran progreso expansivo se produjo recién en las últimas dos décadas. En este contexto, durante mucho tiempo me pregunté por qué no tener un ejemplar en Argentina con el escenario geográfico tan propicio con el que contamos. Asistí a varias conferencias en que los expositores disertaban acerca de las implicancias y los efectos de construir laboratorios subterráneos y narraban sus experiencias respecto de la construcción de túneles. Por ese entonces, también, leí en un diario un artículo muy interesante que describía el Túnel Agua Negra. El siguiente paso fue contactarme con la empresa encargada de realizar el proyecto (Geoconsult Buenos Aires SA). Te podrás imaginar sus caras cuando les propuse construir un laboratorio en un segmento específico de ese túnel y les comencé a explicar sobre neutrinos y materia oscura. Fue casi como una primera cita: ellos no entendían demasiado de física y yo comprendía muy poco acerca de cuevas.


–Una vez que convenció a la empresa constructora, ¿cómo hizo para persuadir a las autoridades de las instituciones políticas y científicas respecto de la relevancia de sus objetivos?

–Bueno, respecto de la comunidad científica el equipo de investigadores realizó un trabajo muy arduo. Presentamos la idea en instituciones como el Conicet, la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), la Asociación Física Argentina, así como también la expusimos ante el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva. Por otra parte, conseguimos el apoyo de Tomas José Strada, ministro de Infraestructura de la provincia de San Juan. Con él, el contacto fue muy fácil porque es una persona que posee una perspectiva muy clara acerca de lo esencial que supone ser la ciencia para el desarrollo social y cultural de cualquier nación. En síntesis, hay mucho esfuerzo y expectativa condensados en este proyecto; esperamos que se pueda concretar, que otorgue grandes resultados y que se prolongue al menos por cincuenta años. Países como Argentina, Chile, Brasil, Colombia, Perú, Ecuador y México están comprometiéndose con la iniciativa.


–Esto me parece muy interesante. Es un proyecto que reúne las voluntades de muchos países de Latinoamérica. ¿Cómo se coordinan y fortalecen los lazos de cooperación e integración regional en materia de ciencia y tecnología?


–Para responder esta pregunta debo comenzar por el principio. Cuando planeamos la construcción del laboratorio pensamos en muchas opciones. Un punto fundamental que debimos considerar fue el tamaño porque las acciones y las prácticas científicas que no- sotros podemos llegar a realizar no son las mismas en un espacio pequeño o en uno grande. Además, hay un punto a considerar: el túnel y el laboratorio deben construirse en simultáneo, porque una vez que está construido el primero es muy difícil modificar la extensión del segundo. Por supuesto, Andes no representa una excepción. Por caso, ahora mismo hay un laboratorio que está en proceso de expansión y fue necesario un nuevo túnel de seguridad anexado. En efecto, el tamaño que –finalmente– tendrá depende de las organizaciones involucradas en el proyecto. Se trata de un emprendimiento de impacto internacional e, incluso, es el tercer laboratorio más profundo del mundo. Cuanta más roca, menos radiación para investigar en mejores condiciones. De este modo, con Brasil la comunicación fue directa, primero, por los lazos científicos que nos unían a nuestros pares brasileños, pero también porque es un país muy interesado a nivel comercial en el Túnel Agua Negra –ya que facilita los intercambios entre el Mercosur y Asia–. Por su parte, un grupo de científicos mexicanos había desa- rrollado un proyecto de laboratorio subterráneo que no logró concretar, aunque nos aportó muchos avances y recursos humanos capacitados e interesados en el tema. En definitiva, es un megaproyecto que involucra varios países de la región y que piensa en el futuro. No se hacen túneles y laboratorios así todo el tiempo.


–Imagino que su experiencia en el Observatorio Pierre Auger –emplazado en la ciudad de Malargüe, provincia de Mendoza– habrá sido de gran ayuda...


–Sí, por supuesto. Con la experiencia del Auger sobre las espaldas –un proyecto en el que ya participaban Argentina, Brasil y México, entre otros–, la construcción del Andes representa una oportunidad inmejorable para realizar algo así como el CERN (Conseil Européen pour la Recherche Nucléaire, situado en Ginebra, es el mayor laboratorio de física de partículas a nivel mundial) pero en Latinoamérica.


Un universo de incertidumbres


–Al comienzo señaló que la construcción de un laboratorio subterráneo era necesaria porque permitía la realización de estudios que de otra forma no podrían desarrollarse por los efectos de la radiación cósmica. ¿Por qué es necesario protegerse de la radiación cósmica? ¿De dónde proviene?


–La radiación cósmica puede ser analizada en un marco histórico más general que explica de qué manera se descubrió, hace aproximadamente un siglo. En ese entonces, se pensaba que provenía del suelo y que, como resultado, las personas interactuaban con materiales más o menos radiactivos. En ese marco, un austríaco llamado Víctor Hess se subió a un globo y advirtió que los grados de radiación aumentaban mientras el transporte iba ascendiendo. De este modo concluyó que la radiación no provenía del suelo sino del cielo. Su postulado, formulado en 1912, rezaba algo así: "Una radiación de gran poder penetrante entra en nuestra atmósfera desde arriba". En la actualidad, sabemos que el sol emite radiaciones –desde partículas de luz ultravioleta que queman la piel hasta protones y electrones de altas energías– y los seres vivos en la Tierra sobrevivimos gracias a la existencia de la atmósfera y del campo magnético terrestre. De hecho, es un problema al que se someten los astronautas cuando inician un viaje espacial hacia Marte, pues, la posibilidad de una tormenta solar siempre está latente.

–Bien, ahora que comprendo qué es la radiación cósmica y de dónde proviene, ¿cómo se relaciona con los neutrinos? Desde este punto de vista, ¿por qué es necesario estudiarlos?

–El Sol, además de emitir electrones y protones, expulsa neutrinos que alcanzan a los individuos pero ni siquiera lo advierten. En la física de partículas está vigente el modelo estándar que contempla la existencia de cierta cantidad de partículas y registra relaciones entre ellas que explican todo lo que sucede a nivel cuántico. Al interior del modelo, el último elemento descubierto es el Higgs y el menos descripto es el neutrino, que se postuló desde el punto de vista teórico hace unos ochenta años y que se descubrió experimentalmente hace sesenta. El neutrino, por tanto, es muy singular y su especificidad hace que nos interese medir sus valores. Sin embargo, como se trata de partículas que interactúan poco se tornan difíciles de observar. Por ejemplo, unos cien mil millones de neutrinos por segundo por centímetro cuadrado (equivale al tamaño de una uña), atraviesan al ser humano tanto de día como de noche. En Japón, para detectarlos construyeron una pileta de agua de unos cuarenta metros de diámetro y cuarenta metros de alto, y desde allí algunos pudieron observarse.


–Si en Japón utilizaron una pileta, ¿cómo planean detectarlos en Andes?


–En Andes tenemos prevista la construcción de un pozo de treinta metros de diámetro y treinta de profundidad para realizar los experimentos de neutrinos. Por otra parte, sabemos que hay neutrinos y antineutrinos, pero no conocemos si esas partículas se comportan igual o no. Tal vez sea la unidad más interesante a ser estudiada en la actualidad. De aquí, nuestro esfuerzo por comprender en detalle su comportamiento.


–¿Cuál es el vínculo de los neutrinos con el Big Bang?


–Desde la perspectiva de la física, la materia y la antimateria responden a proporciones simétricas. Sin embargo, si uno observa la "realidad" –con toda la complejidad que suele reunir ese concepto– advierte que hay materia por todos lados y no antimateria. El neutrino podría ser responsable de tal desequilibrio y brindar una explicación acerca del origen del universo. (La antimateria es como la materia, a excepción que posee los números cuánticos opuestos y se produce de modo recurrente en los aceleradores de partículas que están emplazados en las diferentes latitudes del mundo.)


–¿Qué me puede contar acerca de la materia oscura?


–A diferencia de lo que ocurre con los neutrinos –respecto de los cuales somos conscientes de lo que nos falta conocer y de lo que deberíamos localizar para componer un panorama completo– no tenemos demasiadas pistas acerca de la materia oscura. Ni siquiera tenemos muy en claro cuáles son los interrogantes que deberíamos proponer. Si uno observa el universo se da cuenta que la materia que se percibe no alcanza para explicarlo. Es decir, nos queda por comprender algo así como el 84 por ciento que, según se cree, podría postularse a partir de su análisis. De este modo, la materia oscura es la hipótesis más interesante con que contamos los físicos contemporáneos para entender todo aquello que no comprendemos mediante las observaciones de cosmología.


–Señala que el ser humano recibe neutrinos y materia oscura de forma permanente. En la práctica, más allá del pozo perforado al interior de la montaña, ¿cómo se captan partículas tan minúsculas?


–Poseemos detectores. Pueden utilizarse diversos materiales que exhiben ventajas y desventajas (agua, argón, silicio, germanio, etc.). Cuando las partículas atraviesan ese medio (líquidos, gaseosos o sólidos) desarrollan un cierto grado de comportamiento que expresa la probabilidad de interacción. Entonces, en ese instante, los científicos miden las particularidades de la energía registrada que queda como residuo. Es de ese modo como nosotros intentaremos localizar neutrinos o materia oscura. La mayoría de las partículas atravesarán el detector sin que nada ocurra mientras alguna interactuará.


–Por último, he leído que allá por 2002 el físico japonés Masatoshi Koshiba ganó un Premio Nobel por su análisis astrofísico de los neutrinos. En este sentido, ¿cuáles son sus expectativas y el de su equipo científico?


–Pienso que en las próximas décadas habrá dos premios: uno para los que desarrollen análisis y avances sobre la materia oscura y otro para los que profundicen el examen de los neutrinos. Ahora bien, una vez finalizado, el proyecto Andes será unos de los laboratorios internacionales que participará de tal desafío. De cualquier forma, la razón por la que uno estudia física básica es para comprender el universo. Lo importante es acceder a las respuestas a medida en que surgen las nuevas preguntas sobre el origen. En esta línea, nos gustaría ser parte de ese proceso y la realidad indica que si no se construye un laboratorio con estas características es imposible.


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Las nuevas drogas circulan libremente por internet, donde aparecen deliberadamente mal etiquetadas como sales de baño, abonos, tonificantes o ambientadores para eludir los controles. Sin embargo, se trata de sustancias con potencial adictivo, en su mayoría sintéticas, que se presentan como la alternativa a las drogas ilegales clásicas.

Conocidas como legal hights o research chemicals, las nuevas drogas, algunas de ellas conocidas desde hace años en fiestas rave y en ámbitos de ocio nocturno, presentan, sin embargo, numerosas incógnitas a ojos de las autoridades, que carecen de datos sobre la extensión de su consumo y la peligrosidad real de muchas de ellas. "Se trata de sustancias muy nuevas y poco estudiadas", reconoce Ana Gallegos, experta en nuevas sustancias y responsable del Observatorio Europeo de las Drogas y las Tox

Tras recordar que sólo en 2009 se identificó una treintena de estas nuevas sustancias a través del sistema de alerta rápida de la Unión Europea, Gallegos señala que es difícil estimar cuántos ciudadanos pueden estar consumiendo estas sustancias, entre las que destacan los cannabinoides sintéticos (ligados al llamado Spice) y las catinonas sintéticas, a las que pertenece la mefedrona, que tiene efectos similares a la cocaína y el éxtasis. Esta última sustancia es una de las pocas de cuyos efectos ha habido constancia tras registrarse tres fallecimientos en Reino Unido, uno en Austria y otro en Holanda relacionados con su consumo, lo que hizo que la Unión Europea la prohibiera el mes pasado.

170 tiendas online

No obstante, prohibir una de estas sustancias requiere un concienzudo procedimiento de análisis de riesgos que puede tardar un año en completarse por su complejidad. Así, aunque las autoridades europeas realizan periódicamente inventarios de las 170 webs que se estima que venden estas drogas, "no siempre es fácil dilucidar el origen, ni mucho menos la composición de los productos", añade Gallegos.

Junto con el desconocimiento, otro de los factores que dificulta el abordaje del problema es que muchas veces son sustancias que tienen usos legales no médicos. En este sentido, su control "entraña dificultades adicionales, puesto que la distinción entre su uso legal y los usos indebidos no son siempre evidentes".

La apariencia de legalidad y la escasa información puede acarrear serios disgustos a los consumidores. Desde Energy Control, una ONG que lleva desde 1997 trabajando para reducir los riesgos del consumo de drogas mediante la información a los consumidores, advierten que estas sustancias, englobadas bajo la denominación general research chemicals y aún relativamente poco extendidas en España, llevan aparejada una "baja percepción del riesgo".

Según Iván Fornís, experto de Energy Control en esta materia, el hecho de que en la mayoría de las ocasiones estas sustancias se presenten bajo la apariencia de legalidad hace que "la gente entienda por error que puedan ser menos arriesgadas que las clásicas drogas ilegales", cuando en realidad pueden tener niveles similares de toxicidad.

Ante la falta de información, los consumidores intercambian sus experiencias desde el anominato en foros de internet. En el caso de la mefedrona, por ejemplo, un usuario plantea sus temores antes de empezar a tomarla, ya que "parece ser que nadie puede controlar el consumo de esta cosa, que te engancha por el mismo mecanismo de la coca, la depresión". "Soy muy sensible a eso y no quiero pasar por otro infierno", admite el usuario, que fue adicto a la cocaína.

Otro aconseja comprar pequeñas cantidades para evitar el craving [deseo intenso de consumo], aunque reconoce que tampoco es efectivo: "Así empecé con la coca y acabé mal, y con esto parece que pasa algo parecido". Un tercer usuario explica el éxito de la mefedrona porque "es realmente barata", es fácil de dosificar, tiene un "ciego llevadero" que "no canta demasiado", y se consigue con facilidad.

Por otro lado, el boom de estas drogas registrado en los últimos años ha hecho reducirse la calidad de estas sustancias, que han pasado de fabricarse en "laboratorios con ciertas garantías" ubicados en Europa a producirse en China a gran escala. "Ya no existe la calidad que había antes", agrega Fornís, que advierte que en las actuales circunstancias consumir research chemicals es "casi menos seguro que acudir al mercado negro tradicional de drogas ilegales".

La mayoría de estas sustancias sintéticas, que suelen ser más baratas que las drogas ilegales clásicas, son estimulantes, aunque también hay algún alucinógeno. La extendida en la actualidad es la denominada 2CB o Nexus, de efectos similares al LSD. Otras de las más extendidas son la metilona (de efectos análogos al éxtasis o MDMA) y la recientemente prohibida mefedrona.

Por último, Fornís alerta del riesgo que tiene informar de forma frívola sobre estas drogas, de las que aún "se sabe muy poco", ya que puede hacer crecer la curiosidad de los consumidores y, por tanto, la demanda de estas sustancias a través de su principal red de ventas: internet.

Los sucedáneos de las drogas ilegales

Nexus ó 2CB

Es una de las nuevas drogas más extendidas en la actualidad, según Energy Control. Es un derivado del éxtasis que en ocasiones se vende como tal y tiene efectos psicodélicos a caballo entre esa droga y el LSD. Puede causar náuseas, ansiedad, frío o calor y confusión visual.

Metilona

Apareció en el mercado a finales de 2004 bajo la denominación ‘Explosion' y también emula los efectos del éxtasis, aunque con resultados menos intensos. A dosis grandes o en personas muy sensibles, puede causar cuadros de ansiedad, confusión y paranoia. 

Mefedrona

Prohibida en la UE en diciembre tras relacionarse con varias muertes en países europeos. Es un derivado de la catilona (principio activo de la planta khat) que se vende como alternativa a la cocaína y el éxtasis. 

‘Spice'

Mezcla de hierbas que incluye cannabinoides sintéticos nuevos, un componente aún no regulado que imita los efectos de la marihuana. Puede ser muy activo a dosis pequeñas, con riesgo de efectos psiquiátricos. 

Piperacinas

Familia de sustancias que incluye las denominadas BZP y mCPP, un fármaco antidepresivo experimental desarrollado por la industria farmacéutica. Puede provocar efectos alucinógenos y eufóricos. 

Ketamina y GHB

La ketamina es un fármaco veterinario usado como anestésico. Crea estados oníricos y puede causar parada cardiorrespiratoria combinada con alcohol. El GHB es otro anestésico con numerosos riesgos. 
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Washington, 20 de mayo. Investigadores estadunidenses crean la primera célula bacteriana viva con un genoma sintético, lo que representa un gran avance en la comprensión de los mecanismos de la vida y abre el camino a la fabricación de organismos que puedan producir carburante limpio o acelerar la producción de vacunas.

"Se trata de la primera célula viva sintética", indicó Craig Venter, creador del instituto del mismo nombre y coautor de la primera secuenciación del genoma humano, develada en 2000.

"La llamamos sintética porque la célula se deriva totalmente de un cromosoma, creado con cuatro frascos de químicos en un sintetizador, comenzando con información en una computadora", explicó, luego de calificar el logro como una "etapa científica y filosófica importante".

El logro "cambia ciertamente mi visión de la definición de la vida y de su funcionamiento", añadió el investigador, cuyos trabajos son difundidos en la revista estadunidense Science, del 21 de mayo.

"Esto se convierte en un instrumento muy poderoso para intentar diseñar lo que esperamos de la biología y pensamos en una gama muy amplia de aplicaciones", precisó.

Craig Venter había anunciado en 2008 que logró con su equipo fabricar un genoma bacteriano ciento por ciento sintético pegando secuencias de ADN sintetizadas para reconstituir el genoma completo de la bacteria Mycoplasma genitalium. Este genoma fue luego trasplantado a otra bacteria, pero sin que ésta pudiera funcionar.

Para crear una célula controlada por un genoma sintético, los investigadores retomaron estas dos técnicas elaboradas en 2008.

El genoma que fabricaron es la copia de uno existente: el de la bacteria Mycoplasma mycoides, pero con secuencias de ADN adicionales para distinguirlas.

Luego transplantaron este genoma sintético a otra bacteria, denominada Mycoplasma capricolum, logrando "activar" las células de esta última.

Pese al hecho de que 14 genes fueron borrados en la bacteria receptora del genoma sintético, ésta se parecía a una bacteria Mycoplasma capricolum, precisaron los autores del trabajo.

"Aunque estas técnicas pueden generalizarse, la concepción, la síntesis, el ensamblaje y el transplante de cromosomas sintéticos ya no serán obstáculos a los progresos de la biología sintética", indicaron en su estudio.

Según Craig Venter, ahora los investigadores intentarán concebir algas capaces de capturar el dióxido de carbono (CO2), principal gas de efecto invernadero, y de producir nuevos carburantes limpios.

También hay investigaciones en curso para acelerar la producción de vacunas, fabricar nuevas sustancias químicas, ingredientes alimentarios y bacterias capaces de purificar el agua.

"La habilidad de escribir rutinariamente la ingeniería de la vida conducirá a una nueva era en la ciencia y, con ella, a nuevos productos y aplicaciones como biocombustibles avanzados, tecnología de agua limpia y nuevas vacunas y medicinas", aseguró el instituto en su sitio de Internet, añadiendo que es necesario un diálogo intenso "con todas las áreas de la sociedad, desde el Congreso hasta especialistas en bioética".

Afp

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Científicos crean por primera vez esperma humano en laboratorio. Este avance extraordinario, que hasta hace pocos años pertenecía al reino de la ciencia ficción, hace concebir esperanzas de que algún día los varones infértiles, aunque sean incapaces de producirlo, podrían procrear hijos. El semen fue desarrollado en un tubo de ensayo a partir de células troncales derivadas de un embrión masculino de cinco días.

Este avance suscita también cuestiones éticas relativas a la seguridad del procedimiento y a la amenaza potencial que representa para el papel futuro de los hombres. Por otra parte, fue desafiado el martes pasado por expertos que afirmaron que las células producidas en el experimento no son esperma auténtico.

Si el hallazgo se confirma, un solo embrión masculino podría, en teoría, generar una línea de células troncales que, al almacenarse, podrían proporcionar una cantidad ilimitada de esperma. Una vez que se estableciera la línea de células troncales, no habría necesidad reproductiva del varón.

En una conferencia acerca de la investigación, los científicos de Newcastle, encabezados por el profesor Karim Nayernia, plantearon la pregunta de si este descubrimiento significa “el fin del varón”. En respuesta, destacaron que las células troncales de las cuales se produjo el esperma sólo podrían derivarse de un embrión masculino –que contuviera un cromosoma Y (masculino)–, así que por lo menos se necesitaría un hombre.

Necesario debatir y legislar, opinan

Añadieron: “Sin embargo, los investigadores creen que es necesario debatir y legislar sobre esta materia. Conforme el trabajo avance y los resultados mejoren en Newcastle y en otras partes, podría ser posible en teoría desarrollar esperma (producido en el laboratorio) a partir de líneas de células troncales que tendrían que almacenarse”.

El profesor Nayernia, quien dirigió el estudio en la Universidad de Newcastle y en el Instituto de Células Troncales del Noreste de Inglaterra, señaló: “En teoría sería posible (prescindir del varón), pero sólo si se quiere producir una población toda del mismo tamaño y forma (porque tendría el mismo origen genético masculino). En lo personal, no puedo ver la reproducción humana como un proceso puramente biológico. También tiene aspectos humanos, emocionales, sicológicos, sociales y éticos. Hacemos esta investigación para ayudar a hombres infértiles, no para remplazar un procedimiento reproductivo”.

Este avance fue obtenido con células troncales derivadas de un embrión humano que primero se desarrollaron en líneas germinales –con la mitad del número de cromosomas– y luego se estimularon para producir esperma que era “maduro y funcional por completo”, pese a que se elaboró en un tubo de ensayo y no en los testículos de un varón sexualmente maduro. Los resultados se reportan en la revista Stem Cells and Development.

En un experimento paralelo, pero incompleto, el mismo grupo de investigadores crea células troncales a partir de otras de piel, de las cuales han producido esperma, con la misma conformación genética de las células originarias. Esto permitiría a hombres infértiles producir hijos biológicos, usando sólo sus células de piel. El profesor Nayernia comentó que los resultados eran “prometedores”, y añadió: “Esperamos publicar ese trabajo en unos meses”.
En cambio, los esfuerzos por producir esperma a partir de células troncales femeninas fallaron. Se había creído que esa técnica permitiría a parejas lesbianas tener hijos biológicos, pero los investigadores dicen que en la maduración del esperma son esenciales los genes del cromosoma Y.

Hace tres años, el professor Nayernia encabezó a científicos de la Universidad de Gotinga, en Alemania, que fueron los primeros en producir esperma viable a partir de células troncales de ratón, los cuales se usaron para producir siete líneas de descendencia. Sin embargo, las crías murieron poco después de nacer.

El descubrimiento más reciente es un paso más allá en el camino a encontrar una cura para la infertilidad masculina. Conforme a la legislación vigente en Gran Bretaña, se prohíbe a los investigadores usar esperma (u óvulos) producido en laboratorio –conocido como esperma derivado in vitro– para tratar pacientes. Pero se permite para fines de investigación. “La producción de esperma tarda 15 años en el ser humano y existen miles de factores que pueden afectarlo –comentó el profesor Nayernia–. Con esta técnica podemos investigar estos factores en el laboratorio en cuestión de meses”.

Dudan de que sea genuino

Este martes, otros expertos desafiaron las aseveraciones de los investigadores respecto de haber creado semen genuino. El doctor Allan Pacey, catedrático de andrología en la Universidad de Sheffield, señaló: “Como biólogo del esperma con experiencia de 20 años, los datos presentados en este documento no me convencen de que las células producidas puedan recibir apropiadamente el nombre de espermatozoides”. Azim Surani, profesor de fisiología y reproducción en la Universidad de Cambridge, expresó: “Estas células parecidas al esperma, hechas en un tubo de ensayo a partir de células troncales embrionarias, distan mucho de ser auténticas células de esperma”.

El profesor Robin Lovell Badge, del Instituto Nacional de Investigación Médica, hizo eco a las críticas, pero añadió: “Pese a estas observaciones, puede ser que los autores hayan logrado algún avance en obtener esperma de células troncales embrionarias humanas in vitro. Podría ser un adelanto muy importante para la investigación y conducir, aunque en definitiva todavía no, a tratamientos para la infertilidad”.

El profesor Nayernia respondió que su investigación fue sometida a una “prueba de principio” que necesita ser confirmada por estudios posteriores. “Nuestra intención fue abrir nuevas líneas de investigación –afirmó. No parece razonable criticar nuestro trabajo sobre la base de que no hemos hecho más”.

Jeremy Laurence
The Independent

Traducción: Jorge Anaya
 

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