El Hemiscyllium michaeli es una especie de tiburón caminante que vive en arrecifes de coral en la región de la bahía de Milne, en el este de Papúa Nueva Guinea.

Los tiburones han poblado los mares del mundo durante cientos de millones de años. En ese periodo, muchas especies apenas han cambiado. Cuatro especies de tiburones, del género Hemiscyllium, fueron descubiertas por un grupo de expertos de la Universidad de Queensland, en Australia, según estudio publicado en la revista especializada Marine and Freshwater Research.

Estas criaturas de casi un metro de largo viven cerca de Australia y, como su nombre indica, mueven las aletas pectorales delanteras y las aletas ventrales traseras para caminar lenta y pesadamente por el fondo marino o incluso sobre arrecifes de coral fuera del agua durante la marea baja. Esta movilidad permite que los tiburones se desplacen entre las charcas de marea y diferentes áreas del arrecife para depredar cangrejos, camarones, pececillos o cualquier otra cosa que puedan encontrar.

"Durante la marea baja, se convertían en el depredador apical del arrecife", explica Christine Dudgeon, investigadora de la Universidad de Queensland en Brisbane, Australia.

Un estudio a largo plazo de un equipo de colaboradores internacional ha hallado cuatro nuevas especies de tiburones caminantes desde 2008, lo que eleva el total de especies de tiburones caminantes a nueve. Los investigadores también han demostrado que estas especies han evolucionado en los últimos nueve millones de años.

Según Gavin Naylor, director del Programa de Investigación de Tiburones de la Universidad de Florida, se trata de algo muy insólito, ya que la mayoría de los tiburones evolucionan despacio. Por ejemplo, las cañabotas grises, moradoras de las profundidades, "parecen haberse estancado en el pasado. Vemos animales de hace 180 millones de años con los mismos dientes", afirma Naylor.

Pero es probable que los tiburones caminantes sigan evolucionando en sus aguas tropicales autóctonas en torno a Australia, Papúa Nueva Guinea y el este de Indonesia.

"Quizá sea el único lugar del mundo donde se sigue produciendo especiación en tiburones", afirma Naylor. Estudiar a estos animales ayudará a los investigadores a comprender a los animales y por qué "algunos cambian y otros siguen igual", añade.

Retroceder en el tiempo

Hace unos 400 millones de años, los antepasados de los tiburones y el resto de los gnatostomados divergieron. Desde entonces, solo han surgido 1200 especies de tiburones y rayas. Naylor explica que la mayoría de estos animales presentan una evolución y reproducción lentas y son longevos.

En otras situaciones, esta combinación de rasgos haría que un animal fuera menos flexible y más vulnerable a la extinción ya que, en muchos casos, la evolución continua es necesaria para sobrevivir a condiciones cambiantes.

Por ejemplo, puede decirse que «estos seres deberían estar extintos", afirma Naylor. "¿Cómo existes durante tanto tiempo con una tasa de evolución lenta?".

Obviamente, los tiburones no están extintos y han prosperado, sobreviviendo a otras criaturas acuáticas que han aparecido y desaparecido durante su reinado en los mares. Parece que han dado con un método que funciona pese a los constantes cambios del océano.

Naylor afirma que los abundantes arrecifes de coral del área de distribución de los tiburones caminantes son dinámicos, ya que han cambiado de forma continua en los últimos tiempos conforme el nivel del mar aumenta y desciende, las corrientes varían, los arrecifes florecen y se marchitan y las temperaturas cambian. Es probable que este dinamismo haya sido el motor de su rápida evolución y su diversidad.

"Es un tiburón equivalente a las Galápagos, donde se puede observar la evolución de los tiburones en acción".

Asimismo, estos animales son "hogareños", explica Dudgeon, ya que ponen huevos en los arrecifes y no se alejan mucho del lugar donde nacieron. Esto no favorece el flujo de genes y, al parecer, los obstáculos superables —como tramos cortos de aguas profundas—han proporcionado suficiente separación para que los animales evolucionen de forma única en lugares diferentes.

Caminantes desconocidos.

Hasta 2008, solo se conocían cinco especies de tiburones caminantes. Aunque la mayoría presenta una anatomía similar, la coloración y los patrones son diferentes. El análisis genético más detallado del nuevo estudio revela que en realidad hay nueve especies e indica cuándo divergieron las unas de las otras en el pasado reciente.

Dudgeon colaboró con Gerry Allen, del Museo de Australia Occidental, y con Mark Erdmann, de Conservation International, para tomar muestras de ADN de tiburones de la región, cortando trocitos de las aletas sin perjudicar a los animales. También se usaron muestras de especímenes de museos. A continuación, las secuenciaron y analizaron en el laboratorio de Naylor y las compararon para crear un árbol filogenético, un mapa genético del género de los tiburones caminantes, Hemiscyllium.

Al igual que la mayoría de los tiburones, están amenazados por factores como la sobrepesca y la captura para el mercado de acuarios. Dudgeon afirma que, por consiguiente, algunas de las especies, limitadas a zonas muy pequeñas, son vulnerables.

Como muchas han sido descritas hace poco y apenas se han estudiado, faltan datos; solo tres de las nueve especies conocidas figuran en la Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. Por suerte, por ahora no se cree que ninguna de ellas esté amenazada ni en peligro de extinción, "simplemente no sabemos cuál es su situación", afirma Dudgeon.

"Se ha prestado muy poca atención a estas especies", añade.

18 febrero 2020

(Tomado de National Geographic)

 El portaaviones nuclear estadounidense Ronald Reagan, fondeado en la bahía de Manila en junio de 2018. TED ALJIBE AFP via Getty Images

Manila anula el acuerdo que permite la presencia de tropas de EE UU en Filipinas y brinda a China la oportunidad de fortalecer su posición en la región

El presidente filipino, Rodrigo Duterte, que desde su llegada al poder en 2016 ha proclamado su intención de acercarse a China y romper décadas de alianza militar con EE UU, ha pasado a la acción. Manila ha decidido anular el Acuerdo de Fuerzas Visitantes (VFA, por sus siglas en inglés), que permite la presencia de tropas de EE UU en Filipinas, lo que menoscaba la capacidad de defensa del archipiélago asiático y brinda a China la oportunidad de fortalecer su posición en la región, escenario de un pulso de poder entre las dos potencias mundiales.

El anuncio, comunicado el martes a la Embajada de EE UU en Manila, no fue una sorpresa. Duterte había advertido que enterraría el VFA si Washington mantenía su decisión de denegar el visado al senador Ronald dela Rosa, exjefe de la Policía Nacional y artífice de su violenta guerra contra las drogas. El presidente filipino no tolera las críticas de EE UU a su controvertida campaña, y lleva tiempo buscando socios que no se inmiscuyan tanto en sus asuntos internos.

China, y en menor medida Rusia, son sus candidatos ideales: en cuatro años, Duterte se ha reunido ocho veces con su par chino, Xi Jinping, y en octubre visitó a su “ídolo” Vladímir Putin por segunda vez. En cambio, alardea de que rechazaría una invitación a la Casa Blanca.

“Su decisión de revocar el VFA se debe en parte a su acercamiento a China, pero también hay que leerla en clave interna: es más política que estratégica”, considera Charmaine Willoughby, profesora de la Universidad de La Salle, en Manila.

Estratégica o no, la resolución de Duterte, que hasta ahora no había pasado de la retórica, ha consternado incluso a miembros de su propio Ejecutivo. La alianza militar con EE UU es la columna vertebral de la seguridad filipina, y para muchos observadores supone un contrapeso clave a la expansión naval de la segunda economía mundial en el mar de China meridional, por el que circula el 30% del comercio global y que se cree que alberga importantes yacimientos de gas y petróleo.

“La retirada del VFA merma la seguridad de Filipinas en un momento en el que China infringe activamente los derechos marítimos de este país”, asegura Malcolm Cook, del Instituto de Estudios del Sureste Asiático (Iseas). Pekín, que reclama la práctica totalidad del mar de China Meridional, lleva años construyendo islas artificiales e instalaciones militares en zonas disputadas con Filipinas, Malasia, Brunéi, Vietnam y Taiwán.

Al contrario que su predecesor, Benigno Aquino, que llevó la disputa por las islas Spratly a La Haya y ganó un fallo contra China, Duterte ha optado por relativizar el conflicto e ignorar el laudo. El presidente cree que puede obtener más acercándose a Pekín, y también a Moscú. China y Filipinas han establecido un comité intergubernamental para dirimir los asuntos del mar de China Meridional, y buscan la exploración conjunta de gas y petróleo en esas aguas. Mientras, Duterte persigue un acuerdo sobre defensa y comercio con Rusia.

Pero el mandatario filipino está jugando con fuego. La ruptura del VFA, firmado en 1998, deja a Filipinas más expuesto en caso de conflicto o crisis. Sin el pacto, cuya suspensión entrará en vigor en 180 días si no hay cambios, queda en entredicho la futura celebración de las maniobras militares conjuntas entre Filipinas y EE UU. Estos ejercicios de entrenamiento son una ocasión esencial para Filipinas de modernizar sus fuerzas armadas, mientras EE UU los aprovecha para sacar músculo militar en la región frente a China, que siempre las ha considerado una provocación.

Gracias al VFA, EE UU ha ayudado rápidamente a Filipinas en momentos de crisis: en 2013, por ejemplo, desplegó casi 8.000 militares para asistir al archipiélago tras la devastación provocada por el tifón Haiyan. Aunque las relaciones militares entre EE UU y su antigua colonia (1898-1946) siguen protegidas por el Tratado de Defensa Mutua de 1951, la ruptura del VFA hace tambalear los cimientos de la alianza militar y despierta las dudas sobre la supervivencia a corto plazo de otro acuerdo. Este pacto, firmado en 2014, permite a EE UU tener desplegados unos 250 efectivos en la isla meridional de Mindanao para combatir a fuerzas islamistas.

“Es Filipinas, no Estados Unidos, el gran perdedor de esta decisión. Y China el principal ganador”, añade Koh.

China lo sabe, y lleva años intentado fortalecer los lazos militares con el que hasta ahora ha sido el principal aliado de Washington en el sureste asiático. Pekín ha planteado la posibilidad de realizar ejercicios militares conjuntos, una oferta hasta ahora ignorada por Manila; ha ofrecido a Filipinas préstamos de bajo interés para comprar equipamiento militar; y ha invertido en la remodelación de la base aérea de Clark, entre otras iniciativas.

Trump resta importancia a la decisión

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, restó importancia a la decisión de Filipinas, en línea con su propósito de repatriar a los efectivos militares desplazados desde hace décadas en el exterior. Una reacción aplaudida por Rodrigo Duterte que deseó la reelección de Trump. “Es un buen mandatario, merece ser reelegido”, dijo su portavoz. Con todo, China no tiene tan fácil aumentar su influencia en Filipinas. Primero, por la diferencia de capacidad militar con EE UU. Luego, porque “aunque Duterte se esté decantando por China, el sentir popular, incluso de parte del Gobierno, es todavía mucho más proestadounidense que chino”, subraya la analista de La Salle.

El presidente filipino aún podría echarse atrás en los próximos meses, pero también podría optar por el escenario más radical: la ruptura total de la alianza militar con Estados Unidos. “Para ser coherente con su postura, todos los tratados deben terminarse”, advirtió su portavoz. Aunque Duterte no es precisamente conocido por su consistencia.

Por Paloma Almoguera

Singapur 17 FEB 2020 - 02:17 COT

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Ejercicios militares de Rusia/China/Irán en el golfo de Omán: entrada del estrecho de Hormuz

 El teniente general Aviv Kochavi, jefe de Estado Mayor del ejército de Israel, sentenció que la “colisión de Israel con Irán era casi inevitable (sic, https://bit.ly/2MCzKLr)”, mientras por primera vez Rusia, China e Irán realizan ejercicios navales trilaterales en el golfo de Omán –en la parte norteña del océano Índico– iniciando el 27 diciembre, cuando las tensiones en el golfo Pérsico han escalado en forma ominosa como consecuencia del retiro unilateral de Trump, azuzado por su íntimo aliado el saliente primer israelí Netanyahu, del acuerdo que había celebrado en forma creativa Obama sobre el contencioso nuclear de Irán que sólo se ganó asfixiantes sanciones que han desestabilizado a la teocracia reinante con metástasis en Irak, Líbano (con la peor crisis financiera teledirigida de su historia) y Siria. En la etapa de Trump las guerras son mayormente comerciales y financieras, las cuales, guste o no han resultado tan nocivas como las militares.

El Ministerio de Defensa de China dio mayor cobertura que Rusia a los históricos ejercicios navales cuando la Armada china ha desplegado su preciado misil guiado (https://bit.ly/37iOSFE).

Los multimedia persas han sido más generosos sobre los “juegos de guerra trilaterales de Rusia, China e Irán (https://bit.ly/2ZCRSKf)” y sus analistas comentan que los ejercicios navales exhiben el poder de los orientales ante las presiones de Estados Unidos (EU). El contraalmirante persa Habibollah Sayyari se jactó de ser anfitrión ahora de las fuerzas navales de dos superpotencias. El mismo día del inicio de los ejercicios navales trilaterales en el golfo de Omán, Japón anunció el envío de una pequeña escuadra naval en los mares cercanos a Irán “como parte de los esfuerzos para garantizar la seguridad de la navegación (https://on.wsj.com/37eqjtp)”.

Para Japón es vital la libre navegación de los tanques petroleros, ya que depende mayormente de la importación del crudo de Medio Oriente. En forma sincrónica, Rusia puso en servicio su misil hipersónico Avangard, “capaz de atravesar cualquier escudo antimisiles (https://bit.ly/37h6EZJ)”. Ahora se entiende la razón por la cual el zar Vlady Putin solamente duerme cuatro horas. El mandatario ruso no oculta su supremacía militar que ha superado a todos los competidores por primera vez en armas avanzadas. Afirmó que ahora Rusia goza de una única situación en la nueva y reciente historia, cuando son los otros quienes tratan de alcanzarnos y “ni un (¡megasupersic!) solo país posee armas supersónicas, no se diga armas hipersónicas de alcance continental (https://bit.ly/2u2v8I5)”.

Según Press TV, los ejercicios navales trilaterales tienen como objetivo asegurar las rutas de comercio internacional en las aguas estratégicas y estimular la preparación contra la piratería y el terrorismo marítimo (https://bit.ly/365x4xf), cuando Rusia, China e Irán han enviado algunos (sic) de sus más avanzados navíos para tomar parte en los ejercicios navales de cuatro días. Mientras los multimedia de EU y Europa han boicoteado los ejercicios navales trilaterales, el Pentágono ha comentado que EU los estaba monitoreando y los juzga como actos provocativos. Por demás interesante es la postura china que apoya el “Esfuerzo de Paz en el Estrecho de Ormuz (HOPE, por sus siglas en inglés, https://bit.ly/2teHJqQ)”.

Pese a todos los avatares consabidos, de repente aparecen en el horizonte destellos pacifistas, como sucedió el 7 de diciembre, cuando Irán y EU intercambiaron dos relevantes prisioneros, por lo que el presidente Trump comentó su disposición a entablar negociaciones sin precondiciones con Irán (https://bit.ly/2MCfTMq).

Por cierto, el libro de Andrey Martyanov sigue siendo el más esclarecedor sobre el decisivo avance militar de Rusia que en la etapa de resurrección del zar Putin se convirtió –después de 31 años de humillaciones/agravios/ultrajes de Occidente (what ever that means)–, en la primera superpotencia militar del planeta (https://bit.ly/2MAj0nK).

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 El presidente chino, Xi Jinping, saluda a marinos en el puerto de Sanya, en la provincia meridional de Hainan, el pasado 17 de diciembre. Li Gang AP

La ambición de Pekín por dominar el Pacífico inquieta a Washington, mientras el país asiático aumenta un 130% su inversión militar en una década

 

Cuando China botó en 1974 su primer submarino nuclear —el 091— más que inquietar, provocó burlas en Occidente. Encargado por Mao 16 años antes, además de ineficiente, emitía ruidos insoportables y altos niveles de radiación. Algunos analistas aseguraron que era más peligroso para su tripulación que para el resto del planeta. Menos de medio siglo después, los pasos de gigante del Ejército chino y la ambición de Pekín por dominar el Pacífico suponen un quebradero de cabeza en Washington.

El país lleva años inmerso en un proceso de transformación de sus Fuerzas Armadas. Coincidiendo con su despegue económico, el aumento del gasto militar en los últimos años —casi diez veces mayor que a mediados de los noventa, según datos del Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz (SIPRI)— le ha permitido un desarrollo exponencial de sus capacidades, fundamentalmente enfocado en el Ejército del Aire y en la Marina. Desde hace tiempo, el Pentágono no oculta su preocupación por la vulnerabilidad a la que se enfrentan las tropas estadounidenses en el Pacífico ni por la creciente amenaza que padecen aliados como Japón y Taiwán. Cifras recogidas por Reuters revelan que desde 2014 China —que según datos del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS), con sede en Londres, posee un Ejército de 2.035.000 efectivos en activo, de los cuales 250.000 pertenecen a la Armada— ha botado más buques de guerra, submarinos, barcos de apoyo o anfibios que el total de la flota británica. Sin embargo, los expertos señalan que esta fortaleza es relativa. Pekín se ve lastrado aún por su falta de experiencia y una capacidad nuclear menor que la del resto de las principales potencias (EE UU, Rusia, el Reino Unido y Francia).

 Con el objetivo de completar la modernización del Ejército Popular de Liberación (EPL) para 2035 y de convertirlo en “fuerza de clase mundial” para 2049 —un compromiso adquirido por el presidente Xi Jinping en el XIX congreso del Partido Comunista Chino celebrado en 2017—, el gasto militar del país en 2018 alcanzó casi los 250.000 millones de dólares (unos 226.065 millones de euros), más que Francia, Rusia y el Reino Unido juntos, y superado solo por EE UU, con 649.000 millones de dólares. Los datos del SIPRI muestran que la inversión de China en defensa aumentó un 130% en la última década. Pese a aumentar con respecto al año anterior, EE UU se mantuvo en 2018 todavía por debajo de los niveles de diez años atrás, cuando los conflictos en Irak y Afganistán elevaban el gasto.

La cuestión naval ocupa el grueso del último informe del Departamento de Defensa de EE UU sobre el poderío militar chino. En el documento se destaca que Pekín es capaz de destruir con misiles DF-21 cualquier barco —incluidos portaviones— que navegue a menos de 1.500 kilómetros de sus costas. En el informe también se asume que la nueva posición hegemónica de China supone una amenaza para las tropas estadounidenses de la región, principalmente en puntos clave como el estrecho de Taiwán. El texto reconoce que el poderío militar chino se está reflejando en que, desde 2016, casi un tercio de los aliados con los que contaba Taiwán han preferido traicionar a Taipéi y establecer relaciones con Pekín. Japón, otro aliado principal de Washington, también siente cada vez más el aliento de China, con quien se disputa la soberanía de las islas Senkaku, patrulladas cada vez con mayor frecuencia por el EPL.

La creación de islotes artificiales en el Pacífico supuso un punto de inflexión. En 2013, China comenzó a construir en aguas que rodean a las islas Spratly y las Paracelso, una zona que, además de ser una vía principal del comercio marítimo internacional, alberga importantes reservas de petróleo y gas. Malasia, Vietnam, Taiwán, Filipinas y Brunéi también aseguran tener derechos sobre estas aguas. Los islotes artificiales —La Gran Muralla de Arena, como la acuñó en 2015 el comandante jefe de EE UU en el Pacífico— son utilizados por Pekín como bases militares, lanzaderas y depósitos de armas.

“Tradicionalmente, la Marina del EPL se ha centrado en las operaciones en el litoral de China, defendiendo los reclamos de soberanía en el mar del Sur de China y alrededor de Taiwán. La estrategia militar de 2015 ahora dirige a la Marina a cambiar gradualmente su enfoque de defensa de aguas costeras para desarrollar capacidades de proyección de poder de mayor alcance para defender los intereses políticos y económicos internacionales de China”, explica por correo electrónico Henry Boyd, investigador para defensa y análisis militar del IISS.

Ahora, “las fortalezas de la Marina del EPL son principalmente cuantitativas y tecnológicas: han encargado una impresionante cantidad de grandes buques de guerra modernos con sistemas avanzados de misiles antibuque y de misiles tierra-aire en la última década”, afirma Boyd. Basándose en los datos actualizados del Military Balance, que elabora el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos, el experto señala que la Armada china tiene en servicio cuatro submarinos de misiles balísticos, 54 submarinos de ataque (de los cuales seis son de propulsión nuclear), un portaviones, 81 cruceros, destructores y fragatas, además de seis grandes barcos anfibios. La Marina de EE UU, por su parte, cuenta con 14 submarinos de misiles balísticos, 53 submarinos de ataque (todos de propulsión nuclear), 11 portaviones —más que el resto de países juntos—, 110 cruceros, destructores y fragatas y 32 grandes buques anfibios en servicio.

El submarino nuclear “es una de las armas estratégicas de mayor importancia dentro de la Armada china”, explica Tong Zhao, experto en seguridad nuclear del Carnegie-Tsinghua Center for Global Policy. Actualmente, los seis submarinos tienen capacidad para 12 misiles balísticos y pertenecen a la segunda generación de submarinos nucleares, los llamados clase 094. “Se cree que China está desarrollando la tercera generación, los 096, y según información de dominio público, está probando su tercera generación de misiles balísticos lanzados desde submarinos, los JL-3, un tipo de proyectil que podría volar más lejos que los actuales y ser capaz de liberar una carga más pesada”. Sin embargo, el experto admite que estos submarinos “no se pueden comparar” con los estadounidenses. “Estados Unidos, Rusia, el Reino Unido y Francia los han desarrollado mucho antes. La capacidad de China no es todavía tan buena como la de las otras cuatro potencias y en este campo EE UU posee las tecnologías más avanzadas. Pero la brecha se está reduciendo por la cantidad de recursos que sigue invirtiendo Pekín”, advierte.

“Aunque la Marina china produce más buques que la armada de EE UU cada año, los barcos chinos son generalmente más pequeños y menos capaces”, señala Siemon T. Wezeman, investigador principal del programa de armamento y gasto militar del SIPRI. “Un ejemplo, China apenas está introduciendo su segundo portaviones y es la mitad en tamaño que el estadounidense ”.

Entre sus ventajas, China posee una importante flota de barcos costeros, afirma Wezeman. Para Fernando Delage, profesor de relaciones internacionales de la Universidad Loyola, otra de las fortalezas reside en el desarrollo de una serie de puertos que, bajo apariencia civil, pueden servir de instalación de apoyo logístico a la Marina china. “Eso significa Birmania [actual Myanmar], Sri Lanka, Pakistán y Yibuti [en el Cuerno de África], donde ya tiene desde hace dos años una base”, la primera en el extranjero.

Las debilidades de la Armada, por el contrario, “se centran en el capital humano, la organización y la doctrina”, señala Boyd. “La Marina del EPL tiene una experiencia operativa e institucional relativamente limitada en operaciones navales complejas a gran escala”, explica. Según Siemon T. Wezeman, la Armada china “no está acostumbrada a operar fuera de la primera cadena de islas [islas sureñas de las Kuriles, el archipiélago japonés, Taiwán, el norte de Filipinas y la isla de Borneo] y por tanto, trabaja muy cerca de la costa china”. No tiene experiencia tampoco en operaciones con otras ramas del Ejército, afirma el experto.

Sin embargo, aunque la Armada estadounidense es todavía, con mucho, la más poderosa, China no necesita tener once portaviones como EE UU para impedirle el acceso al Mar de China Meridional, afirma Delage. “Hoy le basta con tener misiles antibarco, que son infinitamente más baratos que un portaviones y que tienen la capacidad para destruir, en caso de un conflicto, un buque americano”, señala.

“A EE UU le preocupa que los esfuerzos de modernización de la Marina del EPL puedan haber cerrado la brecha cualitativa entre las dos fuerzas hasta el punto en que, en un escenario de conflicto, la Marina estadounidense lucharía para operar de manera oportuna y efectiva en las aguas litorales alrededor de China sin incurrir en pérdidas muy altas en buques y personal”, concluye Henry Boyd.

 

Madrid 28 DIC 2019 - 03:53 COT

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Láser espacial detecta por primera vez la migración animal más grande del planeta

La migración animal más grande del planeta, y una parte crítica del sistema climático de la Tierra, se ha observado en el mundo por primera vez gracias al uso inesperado de un láser espacial.

Cada noche, al amparo de la oscuridad, innumerables pequeñas criaturas marinas, desde calamares hasta krill, nadan desde las profundidades del océano hasta cerca de la superficie para alimentarse.

Los investigadores observaron este patrón de migración vertical usando el satélite Cloud-Aerosol Lidar y el Infrared Pathfinder Satellite Observations (Calipso), proyecto conjunto entre la NASA y el Centro Nacional de Estudios Espaciales, de Francia, que se lanzó en 2006. Publicaron sus hallazgos en la revista Nature.

“Este es el último estudio que demostró algo que sorprendió a muchos: que el lídar (rádar láser) tiene la sensibilidad de proporcionar mediciones oceánicas científicamente útiles desde el espacio”, dijo Chris Hostetler, científico del Centro de Investigación Langley de la NASA y autor del estudio. “Sólo estamos rascando la superficie de la nueva y emocionante ciencia oceánica que se puede lograr con láser”.

El estudio analiza un fenómeno conocido como DVM (Diel Vertical Migration), en el que pequeñas criaturas marinas nadan desde el océano profundo por la noche para alimentarse de fitoplancton cerca de la superficie, y luego regresan a las profundidades justo antes del amanecer. Los científicos reconocen este movimiento natural diario en todo el mundo como la mayor migración de animales en la Tierra en términos de número total.

El efecto acumulativo de las criaturas diarias que migran verticalmente en el clima de la Tierra es significativo. Durante el día, el fitoplancton oceánico fotosintetiza y, en el proceso, absorbe cantidades significativas de dióxido de carbono, lo que contribuye a la capacidad del océano de absorber los gases de efecto invernadero de la atmósfera.

Los nueve puntos de inflexión climática activos que deben acelerar la acción política sobre las emisiones

La situación actual del hielo marino ártico o del permafrost en Groenlandia ponen en alerta sobre los cambios irreversibles que se producirán si no se toman medidas urgentes.

Nueve puntos del planeta están en riesgo por daños graves, alteraciones o riesgo inminente de desaparición. El hielo marino ártico, la capa de hielo de Groenlandia, los bosques boreales, el permafrost —la capa de suelo permanentemente congelada en regiones frías—, el sistema de corrientes del Atlántico, la selva amazónica, los corales de aguas cálidas, la capa de hielo antártico occidental y partes de la Antártida Oriental. Estos puntos de inflexión climática están ya activos y podrían desencadenar cambios irreversibles a largo plazo a nivel global , tal y como señalan las conclusiones de un estudio publicado este miércoles en la revista Nature y liderado por Timothy M. Lenton, director del Global Systems Institute de la Universidad de Exeter (Reino Unido).

Lenton, junto a otros expertos, ya advirtió sobre los puntos de inflexión climáticos en 2008 —bajo esta denominación, la comunidad científica se refiere a un umbral crítico en el cual una pequeña perturbación puede alterar el estado o el desarrollo de un sistema— y estableció instrumentos de alerta temprana para detectar su proximidad. Pero esta no era la primera vez que se hablaba de este fenómeno. El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) ya introdujo los datos sobre puntos de inflexión hace dos décadas , cuando se consideraba que los puntos de inflexión solo se activarían si la temperatura global aumentaba 5 ºC respecto a los niveles preindustriales. En sus informes más recientes, publicados en el último año, alertaban de que una subida de entre 1 y 2 ºC ya sería suficientemente grave, en línea con lo establecido por el Acuerdo de París.  

En los últimos años, las evidencias de que este tipo de eventos son cada vez más probables —más de lo que se pensaba— han aumentado y ayudan a definir «que estamos en una emergencia climática» y a fortalecer las peticiones para una acción climática urgente , según los expertos que firman el citado informe.

El deshielo y el aumento del nivel del mar

«Es posible que ya hayamos comprometido a las generaciones futuras a vivir con aumentos del nivel del mar de 10 metros durante miles de años. Pero esa escala de tiempo aún está bajo nuestro control», explican los científicos que han elaborado este estudio sobre los puntos de inflexión activos, pues muchos de estos se encuentran en la criosfera. La capa de hielo de Groenlandia , por ejemplo, se está derritiendo a un ritmo acelerado y solo este deshielo añadiría 7 metros al nivel del mar durante miles de años desde una fecha tan temprana como 2030, según los expertos.

El informe plantea medidas de adaptación como el reasentamiento eventual de la población que vive en zonas de baja altitud. Pero, sobre todo, limitar el aumento de la temperatura global no más allá de los 1,5 ºC, ya que «otros puntos de inflexión podrían activarse a niveles bajos de calentamiento global» . Es el caso del hielo marino, que ya se está reduciendo en el Ártico , «lo que indica que, con 2 ºC de calentamiento, la región tiene una probabilidad de entre el 10 y el 35 % de quedar prácticamente libre de hielo en verano», argumentan los autores del estudio.

Daños para la biosfera

Un ejemplo de cómo un daño puede desencadenar otros desastres es la pérdida de la mitad de los corales de aguas poco profundas en la Gran Barrera de Coral de Australia como consecuencias de las olas de calor en el océano.

«Además de socavar nuestro sistema de soporte vital, los puntos de inflexión de la biosfera pueden provocar la liberación brusca de carbono a la atmósfera», apuntan los científicos, lo que agravaría el cambio climático.

Asimismo, el calentamiento global ya ha provocado perturbaciones en los insectos a gran escala y el aumento de los incendios, que han provocado, por ejemplo, la desaparición de los bosques boreales de América del Norte , lo que, según los expertos, podría convertir algunas regiones de sumideros de carbono en fuentes de carbono.

«Para abordar estos problemas, necesitamos modelos que capturen un conjunto más rico de acoplamientos y retroalimentaciones en el sistema de la Tierra, y necesitamos más datos, presentes y pasados, y mejores formas de usarlos. Mejorar la capacidad de los modelos para investigar los cambios climáticos abruptos pasados ​​conocidos y los estados climáticos ‘invernadero’ debería aumentar la confianza en la capacidad para pronosticarlos», concluye el informe. Y añaden: «En nuestra opinión, la evidencia de los puntos de inflexión por sí solos sugiere que estamos en un estado de emergencia planetaria: tanto el riesgo como la urgencia de la situación son agudos «.

Fuente: https://www.climatica.lamarea.com/los-nueve-puntos-de-inflexion-climatica-activos-que-deben-acelerar-la-accion-politica-sobre-las-emisiones/

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Imagen de la NASA dada a conocer el 20 de diciembre de 2017 por Operation IceBridge muestra un iceberg en la barrera de hielo de McMurdo de la Antártida.Foto Afp

El futuro de las regiones costeras y sus millones de habitantes dependen de la masa de hielo que cubre la Antártida Occidental y que hará subir el nivel de los océanos en al menos tres metros.

Para los científicos la cuestión ya no es saber si esto ocurrirá, sino "cuándo".

A pocos días de la publicación de un informe de los expertos de la Organización de las Naciones Unidas sobre los océanos y las zonas heladas, Anders Levermann, experto de la Antártida en el Potsdam Institute of Climate, describe a la Afp el impacto del calentamiento global en la región más fría del mundo.

–¿El calentamiento global actúa de la misma manera sobre los casquetes glaciares de Groenlandia y la Antártida?

–No. En la Antártida, 99 por ciento de la pérdida de volumen se produce cuando el hielo avanza hacia el océano. No hay prácticamente ningún derretimiento de hielo en la superficie, ya que hace demasiado frío. En Groenlandia, la mitad de la pérdida de volumen se debe al agua de hielo derretido que corre hasta el océano.

“En la Antártida o en Groenlandia, cuando el hielo va hacia el océano y se convierte en una plataforma glaciar (prolongación del hielo sobre el mar que queda unida al continente), entra en contacto con la superficie del agua. Incluso una décima de grado de diferencia de temperatura puede provocar un desequilibrio de la plataforma.

“El casquete glaciar de Groenlandia es mucho más pequeño que el de la Antártida –el equivalente a 7 metros de elevación sobre el nivel del mar, contra 55 metros– pero pierde más hielo. Esto se debe a que en la Antártida hace mucho más frío.”

–¿Qué sabemos de nuevo sobre el papel de la Antártida en lo referente al aumento del nivel de los océanos?

–Hace diez años, los modelos sobre la Antártida no preveían una pérdida importante de hielo durante este siglo. Incluso había debates sobre un posible aumento del volumen de hielo.

“Hoy en día, todos los modelos muestran pérdidas de hielo a un ritmo importante. El casquete glaciar del continente ha perdido 150 millones toneladas de hielo por año desde 2015, casi la totalidad en la Antártida occidental. Y esto se acelera.

"Ya no quedan dudas. Los estudios existentes muestran que la Antártida occidental superó un punto de no retorno. Es inestable y va a liberar su hielo más frágil en el océano, un equivalente a más de tres metros de elevación del nivel del mar. Punto final."

–¿Cuál será la contribución de la Antártida al aumento del nivel del mar hasta el final del siglo XXI?

–Un estudio que hice con varios colegas en 2014 preveía un aumento de 50 centímetros del nivel de los océanos vinculado a la Antártida hasta 2100, cifra enorme. La última evaluación de los expertos de la ONU en clima (IPCC) decía 16 cm como máximo.

“En 2016, un importante estudio en la revista Nature planteaba una contribución mucho más importante, hasta de un metro. Fue muy criticado, y sus estimaciones podrían ser revisadas.”

–¿Y después de 2100?

–Nada se detendrá en 2100. Si se respeta el Acuerdo de París (por debajo de 2 grados Celsius respecto de la era preindustrial), el aumento del nivel del mar disminuirá pero no se detendrá. Si no se respeta ese acuerdo, el alza se acelerará al final del siglo.

–¿En cuánto tiempo desaparecerá el casquete glaciar de la Antártida Occidental?

–Creo que subestimamos el ritmo. Pero a pesar de todo serán necesarios siglos para liberar todo el hielo, incluso si ese proceso no se detiene.

–¿En qué punto tenemos que preocuparnos?

–Nadie debería tener miedo de morir por el aumento del nivel de los océanos. Pero si Nueva York se encuentra cinco metros debajo del nivel del mar, detrás de diques, no sé si la gente querrá seguir viviendo ahí.

"El verdadero impacto será en lo que se perderá. Hong Kong es hoy en día un faro de la democracia en China, Nueva Orleans es un bastión cultural, Nueva York un centro cultural y de negocios. Hamburgo, Calcuta, Shanghái... Vamos a perder todas estas ciudades por el cambio climático si no reducimos las emisiones de dióxido de carbono."

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"No nos queda mucho tiempo", el grito de una comunidad hondureña a punto de ser sumergida por el mar

Eric Pineda sirve pescado con arroz en un modesto restaurante frente a la playa, un negocio que se enfrenta a una destrucción inminente.

El reciente aumento de la marea ya inundó el bar de al lado, del que solo quedan los escombros de color rosa. En los dos últimos años varios negocios entre el de Pineda y el Océano Pacífico han sido destruidos por el mar. "Cada año el océano se acerca más y aumenta de nivel. Creo que tenemos uno, quizá dos años, hasta que el agua nos lleve también a nosotros. No queda mucho", describe Pineda, de 24 años.

La arena dorada de las playas ayudó a transformar esta comunidad de pescadores en el Golfo de Fonseca en un prometedor destino turístico. Hoy, apenas quedan unos metros de playa y el aumento de la marea y el nivel del mar ha borrado del mapa carreteras, viviendas y negocios.

La población local estima que se pierde aproximadamente un metro de suelo al año y eso significa que la comunidad al completo estará pronto bajo el agua. El mismo destino aguarda a otras comunidades del pacífico hondureño donde tanto población como tierra desaparecen velozmente. 

Durante los últimos años, millones de personas han huido de la pobreza extrema, el colapso de las instituciones y la violencia desatada en América Central. De entre todos los factores que expulsan a la población, hay uno que ha quedado desatendido: los conflictos por los recursos naturales han aumentado por la expansión de la actividad empresarial y el cambio climático.

El nivel del mar aumenta en todo el planeta pero en esta región hay un factor más que ayuda a que aumente la degradación costera: amplias franjas de manglar costero han sido devastadas para abrir espacio a las camaroneras que se multiplican incluso dentro de espacios naturales protegidos. Gran parte del camarón hondureño se exporta a Estados Unidos y Reino Unido donde se venden grandes superficies como Waitrose, Sainsbury's o Marks & Spencer.

Dina Morel, responsable de Coddeffagolf, una organización local centrada en el conservacionismo marino cree que "la industria destruye amplias extensiones de manglar mientras promete desarrollo y crea, en realidad, muy pocos empleos. Al mismo tiempo aumenta la pobreza al restringir el acceso de los pescadores locales a los recursos pesqueros".

Según Morel, las camaroneras se instalan con autorización en zonas protegidas. Las violaciones de la leyes de protección del medio ambiente rara vez son castigadas por las autoridades, que a menudo comparten intereses con una industria que proporciona grandes beneficios. "Las consecuencias de perder un ecosistema tan importante son claras: vulnerabilidad medioambiental, inseguridad alimentaria y descomposición social, factores que llevan a la migración forzada", explica el biólogo Víctor Bocanegra. 

Los manglares son necesarios para la supervivencia de costas sanas y resilientes. Los robustos árboles que los caracterizan protegen la tierra de tormentas e inundaciones y contribuyen a disminuir la erosión a través de la estabilización de sedimentos que afirman sus densas y fuertes raíces. Son actores fundamentales de la biodiversidad marina en tanto proporcionan comida, agua limpia, refugio y seguridad para peces e invertebrados como cangrejos, langostas y gambas. 

Para beneficiarse de este proceso de simbiosis natural, se han abierto grandes camaroneras en entradas del océano que una vez fueron refugio seguro para recibir los flujos de las mareas. Y esas instalaciones interfieren con el flujo natural del mar provocando aumentos en la marea y que los impactos de las tormentas fluyan hasta sumergir las comunidades a pie de playa.

Un refugio en movimiento

En la playa de Cedeño, Ariana Tees, de 70 años, fríe el pescado que trae su marido, Manuel, de 67, en una cocina improvisada bajo una lona a pocos metros del mar. Aquí es donde viven, trabajan, comen y duermen, el refugio que cada mes deben colocar unos metros más atrás a medida que el océano penetra en la tierra.
"Por supuesto que estamos asustados", reconoce Tees. "Pero no tenemos otro lugar al que ir y el gobierno no nos protege. Ni un muro pone", critica. 

Manuel, que pesca desde niño, agrega que "cada año hay menos pescado y las mareas no tienen donde ir así que el agua pasa por aquí buscando una salida. Hemos llegado a despertarnos en plena noche rodeados de agua". Hace una pausa y concluye: "Estamos jodidos".

La industria del camarón en el sur de Honduras data de la década de los años setenta pero creció de manera exponencial en los noventa. Como resultado de ese crecimiento sin freno aparente, a partir del año 2000 varios manglares que cubrían una extensión superior a los 600 kilómetros fueron designados zonas protegidas.

Pese a eso y según Coddeffagolf, la mitad de los manglares de la zona fueron destruidos entre el año 2000 y el año 2010 en su mayor parte debido a las concesiones pesqueras en el golfo, aprobadas antes del decreto de protección. Nadie sabe con exactitud la extensión de las zonas protegidas que aún permanece intacta pero las imágenes por satélite sugieren que la situación es crítica.

La extensión de la zona deforestada se ve desde la cima de una montaña en San José de las Conchas, unos 30 kilómetros al norte de Cedeño. El panorama solo ofrece ya unas cuantas líneas estrechas de aquel manglar protegido atrapadas entre lagunas artificiales para el cultivo del camarón y el océano turquesa.

Los habitantes del pueblo dicen que las empresas camaroneras construyen en secreto, tras anillos sucesivos de manglar que protegen sus instalaciones de la vista y que solo una vez levantadas, solicitan los permisos. Las cifras de ventas sugieren que el negocio se expande: las exportaciones de 2018 ascendieron a 216 millones de dólares (casi 194 millones de euros), una cifra que esperan aumente en un 20% en 2019.

Escasos programas de reforestación

FundeSur, una fundación para el desarrollo social creada por la industria camaronera en 2014, afirma que invierte 0,04 dólares (0,036 euros) por cada kilo de camarón exportado en proyectos relacionados con salud, educación y medioambiente. Sin embargo, los programas de reforestación son escasos y requieren de años de cuidados para garantizar manglares resistentes. Tras numerosas peticiones, FundeSur no quiso aportar su punto de vista para este reportaje.

Nelson Martínez, activista de Guapinol, una comunidad cercana que resultó seriamente afectada por un aumento de la marea hace tres años, insiste en que "hay más deforestación que reforestación y es evidente, cualquiera puede verlo. A menos que se salve el manglar, Guapinol también desaparecerá".

Como estrecha lengua de tierra atrapada entre los océanos Atlántico y Pacífico, América Central es una región muy vulnerable a la emergencia climática global.
Entre 1998 y 2017 Honduras fue el segundo territorio más afectado por fenómenos climáticos extremos como inundaciones, tormentas, sequías o incendios según el Índice de Riesgo Global, que clasifica Puerto Rico como el lugar más afectado.

El Huracán Mitch, la tormenta más devastadora y mortal de los últimos dos siglos en América, que golpeó Honduras en 1998, dejó un saldo de más de 8.000 muertos y millones de afectados que perdieron tierras y hogares. Hizo retroceder al país más de 50 años en su desarrollo y lanzó la primera ola migratoria después de la guerra fría desde América Central a Estados Unidos.

Pero la inversión en mitigación y adaptación a los impactos del clima a través de la reforestación o la protección ante inundaciones no avanza. Solo el 0,5% del presupuesto del gobierno de Honduras está destinado a protección del medioambiente. Se ha visto reducido desde el 1,2% que se gastaba en 2010 según Hugo Noé Pino, analista que fue Ministro de Hacienda y Gobernador del Banco Central.

Desde el golpe de estado de 2009, el incremento de los megaproyectos relacionados con agua, embalses, minas o plantaciones de palma africana, han alimentado conflictos sociales, represión y migraciones. Berta Cáceres, defensora del medioambiente y ganadora del premio Goldman a la defensa del medioambiente, fue asesinada en marzo de 2016 en represalia por liderar la oposición a la construcción de una planta hidroeléctrica en el río Gualcarque, fuente acuífera, alimenticia y medicinal del pueblo Lenca.

"El principal conector entre cambio climático y políticas públicas es la gestión del agua, las decisiones políticas sobre quienes tienen prioridad a la hora de recibir agua de calidad", explica el profesor Raúl Pacheco-Vega, especialista en políticas medioambientales del CIDE (Centro de Docencia e Investigación Económica).

En Honduras, el resultado de esta interacción alrededor del uso del agua es claro: cada año durante la temporada de lluvias, un sinnúmero de comunidades se quedan sin suministro, muere gente y se registran daños en carreteras, puentes y escuelas. Se trata de un ciclo de destrucción ambiental que aumenta la pobreza y provoca movimientos migratorios cuando las familias comienzan a buscar comida, agua y seguridad.

En octubre, seis personas murieron después de dos días de lluvias torrenciales que provocaron deslaves de tierra y que el río Choluteca se desbordara. Marcovia, a unos 20 kilómetros tierra adentro desde Cedeño se inundó y sus habitantes tuvieron que evacuar la localidad. Poco después, cientos de personas del departamento de Choluteca se unieron a la caravana migrante que se aventuró rumbo norte a través de México y hasta la frontera de los Estados Unidos.

Medio millón de hondureños han sido detenidos por las autoridades mexicanas y estadounidenses desde octubre de 2006. Los motivos del flujo migratorio son complejos pero en esta zona del planeta, el factor medioambiental es importante.

Pedro Landa, del Eric, una organización de la Compañía de Jesús que investiga y defiende los derechos humanos afirma que no se ha tomado nota de las lecciones que dejó el Huracán Mitch. "Desde el golpe de 2009, el Estado ha caído gradualmente bajo control de políticos mafiosos que no tienen ningún interés en garantizar el suministro de agua o el desarrollo económico de la población. Solo piensan en ellos mismos", sentencia.

Por Nina Lakhani - Cedeño, Choluteca

07/08/2019 - 20:51h

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Francia presenta su nuevo submarino nuclear de ataque

El Suffren renovará la flota atómica subacuática francesa de los años ochenta

 

 

No todos los días se presenta un nuevo modelo de submarino. Sobre todo, cuando se trata de un submarino nuclear de ataque (SNA), una potente máquina de guerra —o de defensa— que solo poseen cuatro países además de Francia: Estados Unidos, Rusia, China y el Reino Unido. No es de sorprender, pues, que el presidente francés, Emmanuel Macron, quisiera estar presente en los astilleros de Cherburgo para la presentación del Suffren, la nave subacuática de propulsión atómica de nueva generación y de fabricación francesa llamada a renovar la flota nacional, a responder a los desafíos militares del siglo XXI y, de paso, a permitirle a Francia hacer gala de poderío castrense y de savoir faire tecnológico.

El Suffren es una “proeza industrial y tecnológica” que permite “seguir escribiendo la epopeya submarina francesa”, afirmó Macron, tras visitar los astilleros en la costa atlántica francesa donde se construyen estos nuevos sumergibles, cuyo significado va mucho más allá, subrayó, de una mera máquina militar. “Lo que se construye aquí es la independencia de Francia, nuestra soberanía, es nuestra libertad de acción, nuestra propia condición de gran potencia mundial”, sostuvo el mandatario. La última vez que Francia realizó una ceremonia de este tipo fue en 2008, para el lanzamiento del submarino estratégico nuclear Le Terrible.

El Suffren es más largo, más rápido, más discreto —su propulsión mediante un reactor nuclear compacto lo hace hasta 10 veces más silencioso y además no lleva un periscopio clásico— y, sobre todo, más potente y moderno que su predecesor, el Rubis, lanzado a comienzos de la década de los ochenta. “Es como pasar de un Peugeot 207 a la Fórmula 1”, explicó el portavoz de la Marina francesa, Bertrand Dumoulin, según la agencia France Presse.

De 99 metros de eslora de acero negro, aunque este viernes para la ceremonia su proa lucía la bandera tricolor francesa, el Suffren desplaza hasta 5.800 toneladas en inmersión, frente a las 2.670 del Rubis. Necesita menos tripulación —65 integrantes en vez de los 75 del Rubis— . Además, tiene autonomía plena para navegar entre 70 y 90 días a 350 metros de profundidad. Ello, unido a que no requiere más que una parada técnica de mantenimiento al año, en vez de trimestrales, le permitirá realizar misiones más largas y a mayor distancia “sean cuales sean las condiciones”, según el Ministerio de Defensa.

Su misión principal es la protección de otras joyas de la Marina francesa como sus portaaviones o los submarinos nucleares lanzadores de misiles (SNLE, por sus siglas en francés), así como localizar sumergibles enemigos o recopilar información lo más cerca de la costa enemiga.

Dispone además de un hangar de puente móvil que permitirá enganchar un pequeño submarino al Suffren, lo que a su vez hará posible enviar a comandos especiales a realizar misiones en tierra. “Es una base avanzada secreta y sumergida para los nadadores de combate y su equipo, incluido un mini-submarino”, explicó el portavoz naval.

Asimismo, tiene capacidad para lanzar misiles de crucero navales a objetivos terrestres situados hasta a 1.000 kilómetros de distancia. Es, en palabras de la ministra de Defensa, Florence Parly, una “joya tecnológica que va a permitirle a Francia mantener su estatus y su rango de potencia militar”.

Para ver al Suffren en acción habrá sin embargo que esperar un tiempo. La ceremonia de este viernes no fue más que la celebración del fin de la construcción del primero de los seis submarinos previstos bajo el programa Barracuda, que comenzó con tres años de retraso y de alto coste: en total, los seis Suffren previstos costarán 9.100 millones de euros. Las primeras pruebas en mar tendrán lugar el año que viene. Hasta 2030, los Suffren deberán haber reemplazado a los seis submarinos de clase Rubis desplegados desde los ochenta. El primero de ellos, el Saphir, llegó este viernes a Cherburgo para ser desarmado.

La fecha elegida para presentar el Suffren no es casual. Se realiza a dos días de la celebración de la fiesta nacional francesa, el 14 de julio, cuyo punto álgido es un gran desfile militar en París. Dedicado en esta ocasión a la iniciativa europea de defensa, este año están invitados a desfilar también más de cien militares españoles, entre otros. Pero este mes de julio se recuerda también el segundo aniversario del primer gran choque de Macron con la cúpula militar, cuando apenas llevaba dos meses en el poder. El entonces jefe del Estado Mayor, el general Pierre de Villiers, dimitió después de que el presidente le llamara la atención tras una disputa por el presupuesto militar. Dos años más tarde, y ante una fuerte representación militar, Macron defendió este viernes en Cherburgo el “esfuerzo sin precedentes” realizado para modernizar el Ejército francés.

Por Silvia Ayuso

París 12 JUL 2019 - 13:15 COT

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Sri Lanka en el Gran Juego de EEUU e India contra China

La acusación del presidente de Sri Lanka Maithripala Sirisena de que los servicios de seguridad del país tenían conocimiento previo sobre los ocho atentados “yihadistas” del 22 de abril, que dejaron cientos de víctimas, y se lo ocultaron, muestra una gran y grave fractura en el seno del poder del país apodado “la India organizada”.

La República Democrática Socialista de Sri Lanka es un pequeño estado de 21 millones de habitantes, compuesto por los cingalé y una minoría tamil (cerca del 13%), y de religión predominante budista, y luego grupos de fe hinduista, islam-sunnita y cristiana. La nación se estaba recuperando no sólo de una larga guerra civil de 26 años (1983-2009) entre la milicia independentista Tigres Tamiles y el ejército, que dejó decenas de miles de muertos, sino también del devastador tsunami del Océano Índico de 2004 que arrebató la vida de 35.000 personas.


El antiguo Ceilán, un país insular ubicado en el Océano Índico y al sureste del Mar Arábigo, que vive del turismo, las exportaciones de textil y té (en cuyas plantaciones trabajan principalmente mujeres), y es además el primer productor mundial de canela, había conseguido un crecimiento económico de 4,6% en 2017, y reducir la pobreza de forma considerable. La isla fue durante la Guerra Fría uno de los países “No alineados”, próximo a China y a la Unión Soviética, y tiene el honor de ser el primer país del mundo en tener una primera ministra, Sirimavo Bandaranaike en 1960.


Con el fin del orden mundial unipolar, marcado por el protagonismo de China, Rusia y la India, hoy Sri Lanka está siendo el objeto de disputa entre las potencias. La geopolítica marítima y la militarización de las aguas del planeta, a veces bajo ridículos pretextos como luchar contra los “piratas somalíes“, están arrastrando a este país a una grave crisis política.
La importancia geopolítica de Sri Lanka


Es el único estado insular del sur de Asia.


. Está ubicado en el centro del Océano Índico, el enlace entre Asia occidental y el sudeste asiático que conecta el comercio marítimo este-oeste. Por las aguas de este océano, que cubren cerca del 20% de la superficie del planeta, pasa el 70% del comercio mundial de petróleo, con India y China a la cabeza de los consumidores de energía fósil.
. Es dueña de puertos estratégicos como Colombo o Trincomalee.


.Dentro de la política de EEUU para dominar el Sur de Asia, es un candidato para reemplazar a Pakistán, país que está entrando en la órbita china.


.Es el espacio donde se desarrolla la batalla entre China-Japón, India-China y EEUU-China por el control de las rutas marítimas del Índico.


Un antes y un después del 2015


Desde que Barak Obama centró su doctrina en la contención de China, política continuada por Donald Trump, Sri Lanka es una de las obsesiones de EEUU. En diciembre de 2009, el Comité de Relaciones Exteriores del Senado advertía que la “deriva estratégica de Sri Lanka“, durante el gobierno del presidente Mahendra Rajapaksa, hacia China “tendría consecuencias para los intereses de los EEUU en la región“. Y como no podía acusar al gobierno budista de Colombo de “patrocinar el terrorismo islámico” recurrió al segundo de sus argumentos favoritos: “pisotear los derechos humanos”. Por lo que, a través de los “expertos” de la ONU planteó la sospecha de que el gobierno de Rajapaksa podría ser responsable de crímenes de guerra durante y después de la guerra civil por matar a cerca de 40.000 civiles.


En 2013, la ONU aprueba una resolución pidiendo investigaciones “independientes” al respecto. La guinda la pone el entonces primer ministro británico, David Cameron (cuyo gobierno además de estar implicado en los crímenes de guerra en Afganistán e Irak, aumentó la venta de armas al gobierno srilankés, prolongando la guerra civil), quien dio un ultimátum a Rajapaksa exigiendo una investigación creíble sobre la matanza de los tamiles. Meses después, y ante la prohibición que impone Colombo al equipo de la ONU de entrar en las antiguas zonas de conflicto, EEUU le avisa: “la paciencia de la comunidad internacional empieza a agotarse“.


A esta presión sobre Rajapaksa se suma el gobierno de extremaderecha indio que considera Sri Lanka su patio trasero, no sólo porque Rajapaksa ha sacado a su país de la influencia de Nueva Delhi, entregando los mega proyectos de infraestructura a China, sino también por autorizar el atraque de los submarinos chinos en el puerto de Colombo.


A partir de 2014, la entrada de lleno de Sri Lanka en el proyecto chino de la Nueva Ruta de la Seda sella su destino. Beijing, que ya cooperó con este país para reconstruir las zonas devastadas por el tsunami de 2004, firmó un acuerdo para efectuar una inversión de 13 billones de dólares en el puerto de Colombo y convertirlo en Colombo International Financial City, a la imagen de Dubái en el Golfo Pérsico, y de paso reconstruir el puerto de Hambantota por otros 5.000 millones. Dichos proyectos forman parte de la estrategia del “Collar de perlas” de China, que consta en alquilar puertos, en principio con fines comerciales, y se extiende desde las aguas chinas hasta Océano Índico y el Golfo Pérsico: el Kyauk Phru (Birmania), el Gwadar (Pakistán) o el Chittagong (Bangladesh), y Bandar Abbas (Irán), son algunos.


El 2015 sucede un giro radical en los acontecimientos: Rajapaksa acusa a Occidente y a los servicios de inteligencia india, The Research and Analysis Wing (RAW), de conspirar para desbancarle del poder mientras el primer ministro Maithripala Sirisena practica el transfuguismo, se une al opositor Partido de Unidad Nacional (PUN) pro indio-EEUU, y se presenta a las elecciones presidenciales. En la víspera, el exsecretario de Estado de EEUU, John Kerry, telefonea a Rajapaksa (¡intervine en las elecciones ajenas!) para insistir en que éstas deben ser “libres y justas”, y debe entregar el poder “de forma pacífica” a Sirisena en caso de que las gane. Finalmente, para asegurar los resultados, envía a la subsecretaria para Asia del Sur y Central, Nisha Biswal, a visitar Sri Lanka.


Sirisena, que centró su campaña en la chinofobia, gana las elecciones con el respaldo de grupos tamiles y musulmanes, provocando euforia en Washington. Nueva Delhi será el destino de su primera visita oficial al extranjero.


El nuevo presidente nombra al líder del PNU, Ranil Wickramasinghe, como primer ministro. EEUU deja de hablar de los “crímenes de guerra” de Sri Lanka, y renuncia a que fuese un tribunal internacional independiente el que los investigue.


Sin embargo, China seguirá la estrategia de “acupuntura” (versus “ataques quirúrgicos” de EEUU) y, discretamente, corteja a Sirisena: construye un hospital en su circunscripción local y sigue ofreciéndole inversiones ventajosas. En 2017, Sri Lanka -atrapada en la llamada “la trampa de la deuda”- arrenda el 70% del puerto marítimo de Hambantota a China durante un periodo de 99 años y a cambio de 1.1 mil millones de dólares, para así pagar parte de su enorme deuda a Beijing, y de paso le compra aviones de transporte militar.


La fiesta en Occidente ha durado poco: Ranil es cesado por Sirisena el 26 de octubre de 2018, después de que él le critique por congelar los proyectos económicos de la India, favoreciendo a China; disuelve el Parlamento; y nombra al expresidente Rajapaksa como jefe del gabinete. A su vez, Sirisena afirma que Nueva Delhi había conspirado para asesinarle. El enfado de EEUU es monumental, mientras Beijín felicita a Rajapaksa.


El 16 de diciembre, bajo una fuerte presión de Washington y también del propio Parlamento srilankés, que lo acusa de “intento de golpe de estado” y le insta al “cumplimiento de la constitución” -que prohíbe que el presidente destituya al primer ministro-, Sirisena da marcha atrás y le devuelve el puesto a Wickremesinghe, confesando: “Sigo pensando que no debía haberle nombrado primer ministro“. Ganan EEUU e India, de momento.


Una ardiente Guerra Fría en los mares


El pasado 13 de marzo, dos Boeing B-52H Stratofortress de EEUU despegaron de la Base de la Fuerza Aérea de Andersen en Guam para sobrevolar las islas controladas por Beijing en el Mar Meridional de China; el 11 de febrero, dos destructores lanzamisiles norteamericanos, el USS Spruance y el USS Preble, navegaron a pocas millas de las islas Spratly bajo el pretexto de la “libertad de navegación y sobrevuelo respaldada por la Convención del Derecho del Mar”. El objetivo de Trump-Bolton de estas provocaciones no es la persuasión, saben que China no se va a retirar. ¿Se imaginan que los cazas chinos o su único portaviones paseen por el cielo y las aguas del Golfo de México?


Por el momento, la guerra entre las dos superpotencias es comercial, política, diplomática y cibernética. Obviamente, medidas como imponer aranceles de hasta 200.000 millones de dólares a las importaciones chinas no son para proteger la economía de EEUU, sino para destrozar la de China. También, con el mismo objetivo, sacrificó a Pakistán -uno de los pilares de dominio de Washington en Asia Oriental- para cortejar a la India y convertirla en una aliada militar (Obama fue el único presidente de EEUU que viajó dos veces a Nueva Delhi); ocupó Afganistán; ha aumentado el ritmo de las llamadas Operaciones de Libertad de Navegación (FRONOP), en las que no descarta utilizar la fuerza militar; y ha fortalecido sus bases militares en las proximidades de China, y privado del petróleo de Irán. Se trata de una guerra de desgaste multidimensional como la que organizó contra la Unión Soviética.


Los recientes atentados son una oportunidad para EEUU (como lo fue el “secuestro de las niñas nigerianas”) de ofrecer a Sri Lanka su “ayuda” para la lucha antiterrorista, el envío de asesores y, quizás, instalar una base militar. Miles de “yihadistas”, tras cumplir con su misión de demoler el estado sirio, han sido trasladados por la CIA al Arco de Crisis en Asia Central y Oriental para seguir haciendo de paramilitares y “allana-caminos” de la OTAN en los países estratégicos.


El 18 de abril de 2019, la Séptima Flota de la Marina de EEUU se detuvo en Hambantota. Iba a realizar el ejercicio de CARAT (Cooperation Afloat Readiness and Training) junto con otros estados aliados en el puerto de Hamantota, el más antiguo ejercicio de la Marina de EEUU (desde 1995) y que tiene lugar en el sur y sureste de Asia, para exhibir músculo ante los chinos y “garantizar la seguridad marítima en todo el Indo-Pacífico”. El día de los atentados se suspendieron las maniobras.


Si la inteligencia india, que coopera estrechamente con su homólogo estadounidense, conocía el plan de los atentados, ¿es posible que la NSA no los conociera?

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30 abril 2019

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