Genoma de la ballena azul revela mayor parentesco entre los cetáceos

Durante la formación de la familia de los rorcuales, a la que pertenece, estos mamíferos se aparearon entre sí incluso aunque no pertenecieran a la misma especie, explican científicos

Investigadores alemanes y suecos decodificaron el genoma de la ballena azul y de otras cinco especies de cetáceos y descubrieron que existe un parentesco mucho mayor de lo que se creía entre estos animales, publica la revista Sciences Advances.

De acuerdo con el estudio realizado, durante la formación de la familia de los balenoptéridos (rorcuales), a la que pertenece la ballena azul, estos mamíferos se aparearon entre sí incluso aunque no pertenecieran a la misma especie.

Por medio la decodificación del material genético, ahora se puede comprender de forma detallada la historia evolutiva del animal de mayor tamaño en la Tierra, destaca el equipo encabezado por Axel Janke, del Instituto Senckenberg de investigación natural y de la Universidad de Fráncfort.

Durante la división de la familia de los balenoptéridos, que comenzó hace unos 10.5 millones de años, se dieron dos factores inusuales de manera simultánea: por una parte, no había ninguna barrera natural entre las especies originarias y, por otra, estos animales se aparearon unos con otros.

Las especies se forman normalmente por medio del aislamiento reproductivo que se da, por barreras genéticas o bien geográficas, señala Fritjof Lammers, del Instituto Senckenberg de Investigación de la Biodiversidad y el Clima.

Fenómeno poco común

La formación de una especie con flujo genético, es decir, con el apareamiento de animales diferentes, es poco común en la naturaleza.

Sin embargo, no es así para los balenoptéridos. Las ballenas no se enfrentan de por sí con barreras geográficas en la inmensidad del océano. Incluso hoy día se avistan cruces de rorcuales comunes (Balaenoptera physalus) y ballenas azules (Balaenoptera musculus), indica el estudio, a pesar de que los investigadores no han podido demostrar esta conexión en el genoma.

Con su investigación, los científicos querían averiguar, entre otras cosas, cómo se crea la biodiversidad en estas circunstancias. La ballena gris, por ejemplo, ha desarrollado otra fuente de alimento y come crustáceos que se encuentran en el fondo de las aguas costeras.

En el estudio, que se llevó a cabo durante seis años, los científicos secuenciaron el genoma de seis especies: la ballena azul, el rorcual norteño (Balaenoptera borealis), la gris (Eschrichtius robustus), la de Groenlandia (Balaena mysticetus), la de minke (Balaenoptera acutorostrata) y la jorobada (Megaptera novaeangliae).

Cinco de ellas están clasificadas como balenoptéridos, explica Janke, pero no así la ballena gris, que a causa de su aspecto tiene un estatus especial dentro de los misticetos o ballenas barbadas.

Sin embargo, tras los análisis genéticos ya no presentan esta clasificación, sostuvo. Nosotros proponemos incluir a las ballenas grises como balenoptéridos. De esa forma todos los rorcuales estarían unidos y enriquecidos con una especie más.

Los investigadores aportan además una noticia positiva: A través de la pesca de ballenas no se ha perdido su gran variabilidad de genes, precisa Janke. Las especies son capaces de resistir bien los patógenos, los parásitos y los cambios ambientales gracias a su sorprendente variabilidad genética, concluyen.

Las ballenas azules son los gigantes de los océanos: llegan a medir hasta 30 metros de largo.

Todo apunta a que huracanes más intensos son por cambio climático

Muchos científicos están convencidos de que detrás de la descomunal magnitud de los huracanes Harvey e Irma está el cambio climático, pero, técnicamente, todavía no pueden decirlo alto y claro.

Los elementos de prueba están allí: subida del nivel del mar, alza de las temperaturas oceánicas, cambios atmosféricos, modelos informáticos que confirman la tendencia, pero falta un dato concluyente en ciencia del clima: la observación de ciclones durante un periodo suficientemente largo.

En resumen, es como si todos los elementos apuntaran al acusado de un crimen, pero faltaran sus huellas sobre el arma.

"Es muy frustrante", considera Dann Mitchell, especialista en circulación atmosférica de la Universidad de Bristol, en Gran Bretaña.

“Todavía no podemos decir con 100 por ciento de certeza que lo que reforzó la intensidad de Irma fue el cambio climático, mientras para otros fenómenos, como las canículas, ya podemos”, señala.

Anders Levermann, profesor de la Universidad de Potsdam, en Alemania, subraya que "la física es muy clara: los huracanes alimentan su energía destructora con el calor del océano".

Recuerda que las temperaturas del planeta aumentan debido a "las emisiones de gases de efecto invernadero ligadas a la combustión del carbón, el petróleo y el gas".

James Elsner, profesor de ciencia atmosférica en la Universidad Estatal de Florida, argumenta que "a escala mundial, observamos que en estos recientes 30 años, las tormentas más fuertes se reforzaron debido al calentamiento de los océanos".

Los expertos disponen también de un seguimiento mundial de los océanos, cuyo nivel aumentó un promedio de 20 centímetros desde 1880 y el inicio de la Revolución industrial.

"Sabemos que el nivel del mar sube y que seguirá subiendo con el cambio climático", asevera Chris Holloway, especialista de huracanes de la Universidad inglesa de Reading.

Esta alza agudiza la capacidad destructora de los huracanes, al reforzar las olas que penetran en tierra, agravando las inundaciones.

Pero todos estos argumentos, aunque son pruebas razonables, no son medidas directas sobre los huracanes y, por ello, los científicos no son, por ahora, tajantes.

"La mayor intensidad de las tormentas es una consecuencia esperada del cambio climático, pero es demasiado temprano para decir que este huracán fue reforzado por este fenómeno", dijo Mitchell en referencia a Irma.

Aún no disponen de suficientes datos porque los superhuracanes no son lo bastante habituales comparados con las canículas.

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El mayor iceberg de la historia siembra la incertidumbre entre la comunidad científica

No es seguro que el desprendimiento se deba al cambio climático pero se augura que esta inmensa placa de hielo producirá efectos en el clima como el aumento indirecto del nivel del mar y el calentamiento de los océanos.

 


En el año 2012 la película documental Chasing Ice (Persiguiendo el hielo), producido por la Sociedad Geográfica Nacional, fotografió durante años glaciares del Ártico, Groenlandia, Alaska y el Parque Nacional de los Glaciares, dejando constancia de un deshielo constante de las zonas heladas del planeta. Su director, Jeff Orlowski, sostenía que la sociedad no luchaba contra el cambio climático porque no lo veíamos, así que ideó esta manera de hacer visible una transformación que pasa desapercibida por la percepción temporal del ser humano. Al acelerar lo que las cámaras fotografiaron durante años logró que se percibieran los cambios en las masas heladas del planeta.
Hoy la realidad es que ese deshielo ha tomado forma y va a la deriva por el océano después de que se haya desprendido la mayor placa de hielo que se recuerda, convirtiéndose en un gigantesco iceberg de 5.800 kilómetros cuadrados de superficie, el equivalente a diez veces la extensión de Madrid o cuatro veces la superficie de una megalópolis como Ciudad de México.


Aunque la comunidad científica no puede asegurar que este desprendimiento de hielo sea consecuencia directa del cambio climático, lo cierto es que no se tiene constancia de un iceberg similar a este tamaño en los registros históricos. “Tenemos que contemplar este fenómeno como una señal de alerta respecto al aumento de las temperaturas en el planeta”, explica Tatiana Nuño, responsable de la campaña de Energía y Cambio Climático de Greenpeace, que aclara que el aumento de temperatura de los océanos es el que ha debilitado paulatinamente las zonas heladas desde que se agudizó el problema del cambio climático.


En efecto, en 1995 ya se colapsó la plataforma Larsen A, en 2002 se produjo la ruptura de la Larsen B y desde enero los expertos del proyecto Midas, que han hecho el seguimiento al deshielo en la Antártida habían observado con estupor como la grieta aumentaba a más de 200 kilómetros dejaba a Larsen B ‘colgando’ de unos 4,5 kilómetros que han acabado por facturarse desprendiendo la mayor placa de hielo de la historia del Polo Sur.


El desconcierto científico sobre los efectos que puede tener este gran iceberg se debe precisamente a que no se sabe cuál será su comportamiento ahora que navega sin rumbo. Lo que sí está claro es que al derretirse el billón de toneladas de hielo que conforman el mayor iceberg de la historia, no aumentará el nivel de los océanos. Ello se debe a que la placa de hielo que se ha desprendido ya estaba sobre el mar, “es igual que cuando un cubito de hielo se derrite en un vaso de agua”, explica la responsable de la campaña de Energía y Cambio Climático de Greenpeace.


El hecho de que la barrera de hielo Larsen no descanse en tierra firme hace que el volumen de agua ya estuviese sobre los mares no acarreará una subida del nivel del mar de forma directa, pero otros expertos sí sostienen que lo hará de manera indirecta: “Esta placa que se ha desprendido actuaba como una barrera de hielo que actúa como muro de contención de glaciares que sí están en tierra firme y cuyo deshielo sí aumentará el volumen de agua del planeta”, aclara Mar Asunción, responsable de Clima y Energía de la organización WWF.


También tendrá efectos directos sobre la temperatura del planeta, provocando un calentamiento progresivo de los mares y océanos, como apunta Teresa Nuño. La responsable de la campaña de Energía y Cambio Climático asegura que hay muchos científicos que han alertado de que la pérdida de esta inmensa placa de hielo dejará de reflejar la radiación solar que ahora será absorbida por las masas de agua, acarreando el calentamiento de los mares, “un cambio de temperatura que tendrá efectos en las corrientes marinas y atmosféricas a nivel planetario”, recalca.


El informe técnico del informe de investigación de Greenpeace de 2016 titulado Lo que pasa en el Ártico no se queda en el Ártico, ya alertaba de las consecuencias globales y en cascada que tiene para todo el planeta el deshielo del Polo Sur. “En el Antártico los efectos son también globales”, apostilla la responsable de Cambio Climático de Greenpeace.


Mientras se superan ya, como apunta el citado informe, las cifras récord de pérdida de hielo en la Tierra, la comunidad científica se mantiene expectante para relacionar esos datos de manera directa con el aumento de los niveles planetarios de dióxido de carbono. Tampoco es previsible que la pérdida de 5.800 kilómetros cuadrados de continente antártico, que a partir de ahora navegan sin rumbo en forma de iceberg, se contemple en los mapas, ya que como apunta Teresa Nuño los límites de la Artártida no coinciden con la fisonomía que se puede ver por satélite.


Ello se debe a que se trata de un continente de límites cambiantes, en los que se derriten placas de hielo en verano para recuperarse de nuevo en invierno, aunque en esta ocasión parece poco probable que esos 5.800 kilómetros cuadrados de hielo vuelvan a formar parte del Polo Sur.

Con diez portaviones, China superará a la flota de EEUU

La historia de los portaviones chinos se va conociendo por cuentagotas. El primero fue el Varyag, de la 'clase Almirante Kuznetsov' de la época soviética (rebautizado Liaoning), comprado a un precio de chatarra: apenas 20 millones de dólares.


En 1998 el consorcio chino Chong Lot Travel Agency aseguró que lo usaría como un complejo de casinos flotante, prometiendo que no se emplearía para propósitos militares.
En setiembre de 2012, más de una década después de su compra, la Marina china lo estrenó como su primer portaviones destinado a patrullar el disputado Mar del Sur de China. De inmediato se supo que habría un segundo portaviones, el Type 001, recientemente botado por el astillero de Dalian. Poco después comenzó a hablarse de un tercero, que aún está en construcción.


El diario oficialista Global Times publicó a comienzos de mayo un extenso reportaje en el cual el experto naval Li Jie asegura que "la Marina del Ejército Popular de Liberación (PLAN) tendrá más de tres [portaviones] en el futuro". En el mismo reportaje, el portavoz del Ministerio de Defensa, Yang Yujun, dijo que "debemos tener cinco o seis portaviones. Nos tomará entre 20 y 30 años desplegarlos y ser capaces de llevar a cabo operaciones en grupo".


El tercer portaviones tendrá catapultas de aviones y será más parecido a los estadounidenses que a los rusos, con lo cual China dominará las dos tecnologías. Las catapultas permiten lanzar aeronaves más pesadas de modo más veloz. Pero será convencional, ya que la aplicación de energía nuclear a los portaviones "implica por lo menos 15 años de investigaciones", según Global Times.


Recién el cuarto portaviones chino contará con propulsión nuclear y con un sistema electromagnético de lanzamiento (EMALS por sus siglas en inglés) y un sistema de detención (AAG) que, según los expertos chinos, son "más avanzados" que los que utiliza el USS Gerald Ford, el más moderno portaviones estadounidense.
El problema con este tipo de embarcaciones, además de su elevado costo de construcción (12.000 millones de dólares) y funcionamiento (un millón de dólares diarios), es que cada cierto tiempo necesitan entrar en dique para mantenimiento, lo que las vuelve inoperativas durante largas temporadas.


Pero el punto central es que China no se detendrá en la construcción de esas naves. "La vida útil de un portaviones es de unos 50 años, y si mantenemos el ritmo de construir uno cada cinco años, podemos producir 10 en un ciclo completo", reflexiona un especialista para Gobal Times. Ese parece ser el horizonte de la Armada china.
Lo curioso es el modo casi 'casual' en que las autoridades de Pekín van dejando caer sus intenciones. Recordemos que se trata de un informe en un periódico oficialista, lo que supone que los datos no deben pasar desapercibidos ni para los lectores ni para el Gobierno.


Un hecho adicional es la enorme diferencia entre la industria china y la de EEUU: la construcción del portaviones Gerald Ford demandó 12 años, más del doble del tiempo que le demanda a la Armada china la construcción de sus portaviones.


En el mismo informe, el medio chino destaca que en 2020 la Marina sobrepasará los 272 barcos y submarinos de guerra que tiene actualmente EEUU. En 1998, la Marina de Guerra estadounidense superaba las 350 unidades para descender hasta las actuales 272 naves, en apenas dos décadas. El especialista Jerry Hendrix, del Center for a New American Security, sostiene en The National Interest que esas 350 naves son la cantidad idónea para "mantener presencia en las 18 regiones marítimas donde EEUU tiene intereses nacionales críticos".


Según el experto estadounidense, la utilidad de los portaviones está en discusión ya que varios países, desde China y Rusia hasta Irán, están desarrollando misiles capaces de destruir navíos, "en un esfuerzo por volver a imponer los estrictos territorios navales que existieron en las décadas previas a la caída de la Unión Soviética". En todo caso, ya no podrán ser "la columna vertebral" de la presencia marítima de EEUU como lo fueron desde 1945.


El problema de fondo, estima Hendrix —capitán retirado de la Marina—, es que para alcanzar una flota de 350 barcos de guerra, incluyendo 12 portaviones, como propone Trump, el país debería revertir una historia de tres décadas de decadencia industrial.


"Años de declive durante los Gobiernos de Clinton, Bush y Obama han causado estragos en el sector de la construcción naval".


Las empresas del sector se han reducido o han jubilado a los trabajadores calificados. De modo que "pasar de construir dos submarinos de la clase Virginia por año a cuatro no sería tan sencillo como destinar más dinero a la construcción de naves", sostiene. Para cambiar el rumbo de forma tan radical, sería necesaria una nación unificada y un Congreso sin fisuras que apueste a largo plazo en la construcción naval. Algo imposible en el EEUU de hoy.


Hay una diferencia esencial entre la estrategia marítima de EEUU y la de los países 'emergentes' como China. No es lo mismo desplegar naves de guerra para dominar el planeta, lo que obliga a la Armada a extenderse en todos los rincones del globo, a una estrategia basada en la defensa de sus fronteras y del comercio con naciones amigas.
Solo los países que luchan por defenderse, como lo demuestran las dos guerras mundiales y otros tantos conflictos bélicos, pueden cohesionar la nación con suficiente fuerza como para desplegar todas las energías que albergan sus pueblos. La guerra de Vietnam, la primera perdida por el que se proclamaba el Ejército más poderoso del planeta, es la mejor enseñanza en ese sentido.


Grant Newsham, oficial retirado de la Marina e investigador en el Japan Forum for Strategic Studies, sostiene que "quizá por haber sido un poder dominante durante largo tiempo, los líderes estadounidenses parecen tan confiados de ganar en tiempos de guerra que son miopes acerca de lo que sucede durante la paz".


Newsham se refiere a que China "ha ganado el control de facto del Mar de China Meridional y amenaza con hacer lo mismo en el Mar de China Oriental, se ha instalado tranquilamente en las islas del Pacífico Sur y se está moviendo hacia el océano Índico".

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Martes, 23 Mayo 2017 07:09

El rastro genético de los peces

El rastro genético de los peces

Con el análisis de ADN, ya no es necesario tampoco encontrar fósiles en un yacimiento para saber quiénes vivieron allí



Cualquier animal deja un rastro biológico de su paso, sea en forma de pelos, escamas, secreciones... pero hasta ahora no se había podido llegar al el nivel de detalle genético para identificar cada especie por su rastro. En el caso de los peces, se acaba de demostrar que sería posible detectar su abundancia y distribución, tan importantes para la pesca sostenible, analizando simplemente el agua por la que pasan.


El método que han desarrollado los científicos de la Universidad Rockefeller en Nueva York se centra en aislar ADN desnudo en las muestras tomadas, de un litro de agua cada una. “Hicimos una serie de pruebas espaciadas en el tiempo tomando muestras del agua superficial en un mismo punto en los dos ríos (Hudson y East) una vez a la semana durante seis meses y conseguimos demostrar una nueva forma de seguir las migraciones de los peces”, explica Marck Stoeckle. El trabajo desarrolla otros realizados en Europa en los últimos años que demostraron la existencia de trozos de ADN de animales acuáticos flotando en el agua, y es, según sus autores, el más largo de series en el tiempo para peces marinos e indica el camino a seguir.


Una de las especies presentes en todas las muestras fue un arenque. Su posible abundancia explicaría la presencia reciente en la bahía de Nueva York de ballenas y también el célebre avistamiento de delfines en el río East en 2013, señalan los investigadores. Estos encontraron además ADN de especies foráneas, que supuestamente llegó al agua tras ser consumidos los pescados de los que procede por los habitantes de Nueva York. El método serviría así, además y entre otras cosas, para saber si se están vendiendo como alimento especies en peligro de extinción.


Los datos del ADN casan con los obtenidos por la vía tradicional - la captura sistemática con red de peces para conocer sus migraciones estacionales- que es mucho más cara y complicada. El estudio se publica en la revista Plos One. En total se encontró material genético de 42 especies de peces, incluidas casi todas las ya conocidas como abundantes o muy comunes y algunas de las menos comunes. Ciertas muestras de ADN no pudieron ser identificadas porque la base de datos de que disponen los científicos como referencia no casaba con ellas.


Sin embargo, queda mucho trabajo por hacer, porque la abundancia de una especie no se puede medir directamente con este método por ahora y hacen falta muchos más estudios comparativos con los métodos tradicionales, como las capturas directas y el sonar, para poder derivar del ADN en el agua el número de ejemplares presentes recientemente. Eso serviría para establecer las cuotas de pesca sobre una base más firme. Además, el ADN permitiría conocer el efecto de nuevas instalaciones de acuicultura sobre las poblaciones existentes de peces.


El análisis de ADN se utiliza también cada vez más en paleontología y, en un avance que se considera histórico, se ha comunicado recientemente que es posible conocer qué homínidos habitaron un yacimiento sin necesidad de encontrar fósiles de ellos. Hasta ahora cualquier yacimiento sin huesos fósiles humanos, aunque mostrara restos evidentes de haber sido habitado, era considerado de menor categoría que uno con ellos y no es probable que esto cambie en poco tiempo, porque los fósiles dan información más directa e interpretable, pero para avanzar en el conocimiento de la evolución humana el avance es grande.


Se han analizado, con técnicas automatizadas, 85 muestras de sedimentos de entre 550.000 y 14.000 años de antigüedad de ocho cuevas euroasiáticas, donde vivían neandertales o sus parientes, como las del Sidrón (Asturias) y Denisova (Siberia). Se buscaba ADN mitocondrial, porque es más abundante y en él pequeñas variaciones indican la especie de homínido. Se encontró en cuatro de las cuevas, incluidas El Sidrón y una en la que no se habían hallado huesos fósiles. La del Sidrón es además la única de las ocho en la que no se han identificado restos genéticos de animales, como el mamut lanudo.


Todo esto se puede hacer porque anteriormente se obtuvieron, de huesos fósiles, los genomas completos o parciales de las especies con los que comparar el ADN antiguo ahora recuperado de los sedimentos. “La técnica podría permitir aumentar el tamaño muestral de los genomas mitocondriales neandertales y denisovanos, que hasta ahora estaban limitados por el número de restos conservados. Y probablemente será posible incluso recuperar partes sustanciales de genomas nucleares”, concreta el investigador Carles Lalueza-Fox, que ha participado en el estudio, publicado en la revista Science.


En el yacimiento de Denisova (Siberia), donde ya se había documentado la presencia de neandertales y denisovanos, los investigadores han podido averiguar qué nivel del terreno se corresponde con cada homínido, y se ha podido constatar que ambos se alternaron en la cueva, informa el CSIC. “Los denisovanos, además, aparecen en el estrato más basal, es decir, en el más antiguo del yacimiento. Su ADN en este sedimento, sin estar asociado a ningún resto esquelético, es la muestra más antigua de su existencia ahora mismo”, precisa el investigador Antonio Rosas, también

Tragedia ambiental: Más de 300 ballenas mueren en Nueva Zelanda

Al menos 416 ballenas quedaron varadas en una playa de Nueva Zelanda y unas 300 de ellas murieron en uno de los peores encallamientos de cetáceos jamás visto, según describen las autoridades locales. Medio millar de voluntarios llegaron a la costa con intención de rescatar a estos mamíferos, pero ya una buena parte de ellos había perdido la vida y fue demasiado tarde para la mayoría.


La playa Farewell Spit se había convertido en cementerio de alrededor de 300 ballenas piloto, mientras que los desesperados voluntarios luchaban por salvar de alguna forma a las más de cien que aún quedaban con vida.
Quien se encontrara este viernes en Farewell Spit no olvidará nunca la imagen de esos poderosos animales negros, muchos de 280 libras de peso y de hasta ocho metros de largo.


“Es una de las cosas más trágicas que he visto nunca. Tantos seres tan delicados que ahora están tirados en la playa como si fueran basura”, dijo Peter Wiles, uno de los primeros voluntarios que llegaron al lugar.


Estos casos se producen continuamente en las costas de todo el mundo, desde Australia hasta Florida, pasando por la Patagonia, pero hacía mucho tiempo que no ocurría de forma tan masiva. En Nueva Zelanda, un país en el que sucede relativamente a menudo, hay que remontarse a 1985 para encontrar una catástrofe similar.


Aquel año quedaron aún más ballenas varadas, en concreto 450. El Departamento de Conservación (DOC) del país contó este viernes 416 ejemplares en Farewell Spit. Los intentos por devolver a los animales al mar tuvieron muy poco éxito: de las 120 ballenas que los voluntarios consiguieron devolver al agua, más de la mitad volvieron a la playa, nadie sabe por qué.


Después los voluntarios se conformaron con cubrir a los animales con toallas húmedas y verter agua de mar sobre ellos para tratar de mantenerlos fríos y lo suficientemente húmedos y protegerlos del sol. Algunos acariciaban a los animales, incluso había quien les cantaba, mientras esperaban a la siguiente marea.


Un anzuelo gigante


Farewell Spit es una flecha litoral de 32 kilómetros de longitud en el extremo norte de la isla de Nueva Zelanda que desde el aire tiene el aspecto de un anzuelo gigante. En varias ocasiones, esta lengua de arena ha sido mortal para las ballenas, como en febrero del 2015, cuando 200 ballenas piloto quedaron varadas y 140 no sobrevivieron. Sin embargo, nunca antes tantos cetáceos habían quedado atrapados aquí.


Nadie sabe exactamente por qué las ballenas nadaron hacia la playa. Algunos cadáveres serán analizados en el instituto veterinario de la universidad más cercana para tratar de averiguar qué ocurrió. Aunque se cree que el sistema de ecolocalización de los animales podría haber fallado.


Las ballenas se orientan con su oído, que es increíblemente sensible. Por ejemplo, el sonido de los sistemas de sonar militares o de los barcos les afecta mucho. Además, los expertos saben que el fondo marino fangoso de la zona no devuelve las ondas de sonido, por lo que las ballenas podrían creer que se encuentran en aguas profundas.


Ballenas sociables


El biólogo marino alemán Jochen Zaeschmar, que lleva muchos años viviendo en Nueva Zelanda, dijo al portal de noticias Stuff que los animales “nadan hacia allí y de pronto no tienen literalmente nada de agua debajo”. Asimismo, las ballenas piloto son animales tremendamente sociables. “Basta con que solo una de ellas tenga problemas para que las demás traten de ayudarla”, dijo Zaeschmar.


También ha habido casos en los que ballenas piloto siguen a la líder hasta la orilla. La organización de protección de ballenas Project Jonah cree que detrás de la tragedia podría encontrarse una combinación de altas temperaturas y enfermedades.
Nueva Zelanda es uno de los países del mundo en cuyas playas quedan más ballenas varadas. Sin embargo, la organización se niega a utilizar sistemas disuasorios, como señales acústicas, para evitarlo.


“Lo último que queremos hacer es molestar a estos animales y eliminarlos del mapa”, explicó el experto de DOC Andrew Lamason. Por muy tristes que sean estas tragedias, también son parte de la vida en la naturaleza, añadió.

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Sábado, 05 Noviembre 2016 07:18

Cambio de eje en Asia

Cambio de eje en Asia

Aliado de Estados Unidos durante siete décadas, Filipinas le da hoy vuelta la cara y se alía con China, amenazando con desbaratar el proyecto estratégico del Pentágono para contener a Pekín.

 

“Mi visita de Estado a China representó un punto de inflexión en nuestra historia compartida y mostró que ambos países son plenamente capaces de trabajar juntos para la cooperación en beneficio mutuo mientras sigamos comprometidos con la solución pacífica de las controversias, en pleno apego al derecho internacional”, dijo el presidente filipino Rodrigo Duterte tras regresar la semana pasada de una visita de cuatro días a Pekín (Xinhua, 22-X-16). “Acordamos continuar con las discusiones sobre las medidas de construcción de confianza, incluyendo un mecanismo de consultas bilaterales para discutir los asuntos de inmediato interés sobre el Mar Meridional de China.”


Se está ante un giro copernicano en la política asiática: Filipinas, que meses atrás había ganado un litigio internacional por las islas del Mar Meridional, ahora se inclina a negociar con Pekín, pero ya no como enemigo sino como nuevo aliado. Ambos países concluyeron un acuerdo para minimizar los incidentes marítimos. Duterte también anunció que sus conversaciones con líderes estatales y empresariales chinos resultaron en acuerdos de financiamiento público y en acuerdos privados por miles de millones de dólares en préstamos blandos, esperando que esas inversiones “generen 2 millones de empleos para los filipinos en los próximos cinco años”.


SETENTA AÑOS ES DEMASIADO.


La alianza entre Estados Unidos y Filipinas se fraguó durante la Segunda Guerra Mundial, cuando la nación asiática era aún colonia de Washington. Luego de derrotada la invasión japonesa, en 1945, Filipinas accedió a su independencia pero tutelada por la superpotencia. Washington apoyó con fervor la dictadura de Ferdinand Marcos (1965-1986) y desestimó las permanentes violaciones a los derechos humanos de su gobierno: el enorme archipiélago juega un papel estratégico ante China y, en la década de 1960, fue base de apoyo yanqui a la invasión de Vietnam.


Sus 7 mil islas, situadas en un océano recorrido por las principales rutas comerciales del mundo, le dan a Filipinas un valor excepcional. En 1951 firmó un tratado de defensa mutua con Estados Unidos y participó en las guerras de Corea y Vietnam, fue miembro de la disuelta Seato –una suerte de Otan regional–, y desde el inicio de la “guerra contra el terrorismo” el ejército filipino apoyó al Pentágono en Irak.


En 2014, como parte de la reorientación hacia Asia, el “pivote Asia Pacífico” con el que Estados Unidos busca contener y cercar a China, Barack Obama firmó un acuerdo de cooperación militar con el presidente Benigno Aquino para incrementar la presencia militar en Filipinas. “Nuestro objetivo no es contener a China, sino simplemente asegurarnos de que las normas internacionales sean respetadas, entre ellas las marítimas”, dijo por entonces el presidente estadounidense (El Periódico, 28-IV-14).


Casualmente, días antes de la llegada de Obama, el 30 de mayo, el gobierno de Aquino presentó una petición ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar para solucionar el conflicto con China por las islas del Mar Meridional con un arbitraje independiente, algo que Pekín se negó a aceptar. La sentencia llegó en julio último, pero la situación regional ya había cambiado.


Poco después de llegar a la presidencia, el 30 de junio, Duterte manifestó su malestar por las críticas de Estados Unidos a su guerra contra las drogas y la delincuencia, que ha costado la vida a más de 3.700 personas, y a la vez se deshizo en elogios hacia China y Rusia por mostrarle “respeto”. Antes de salir hacia Pekín, el presidente filipino aseguró que quiere reducir la influencia militar de Estados Unidos en su país y que está dispuesto a realizar maniobras militares con China y Rusia, reiterando que no va seguir permitiendo los “juegos de guerra” con su antiguo aliado.


Explicó que su cambio de alianzas geopolíticas se debe al debilitamiento económico y de influencia militar estadounidense, y llegó a tensar las relaciones con su ex aliado llamando “hijo de puta” a Obama, que en respuesta canceló un encuentro bilateral.


Más allá de los excesos verbales de Duterte, es innegable que en Filipinas existe una fuerte resistencia social a Estados Unidos, que se arrastra desde el período colonial. Pero lo más importante es que el archipiélago no obtuvo, en sus siete décadas de fiel aliado, las ventajas económicas que podía esperar. Sigue siendo un país pobre, con un tercio de la población dedicado a la agricultura y la mitad viviendo en áreas rurales, mientras sus vecinos prosperan. Los índices sanitarios filipinos están por debajo de los de Vietnam, pese a la destrucción que este país padeció por la guerra.


Los principales socios comerciales de Filipinas ya no son Estados Unidos ni otros países occidentales, sino los asiáticos. El 26 por ciento de sus exportaciones van a China, a lo que debe sumarse el 10 por ciento que absorbe Hong Kong, frente a un raquítico y decreciente 17 por ciento de su ex metrópoli. El viraje procesado por Duterte era apenas cuestión de tiempo.


DEMASIADOS FRENTES.


La diplomacia militar estadounidense debe atender demasiados frentes como para poder abarcarlos todos de forma exitosa. En Siria contra Rusia; en Mosul (Irak) contra el Estado Islámico para empujar a los yihadistas hacia Siria contra Bashar al Asad; en el Mar del Sur de China para bloquear el comercio hacia y desde la potencia asiática; en Ucrania para presionar a Moscú y rodear a Rusia de misiles. Irán, Turquía y Afganistán son otros tantos frentes abiertos en los que le resulta difícil mantener el pulso.


El 23 de octubre el Diario del Pueblo, órgano oficial del Partido Comunista chino, publicó un editorial titulado “China no permitirá que Estados Unidos actúe desenfrenadamente en el Mar Meridional”, haciendo referencia a un destructor estadounidense que había ingresado en aguas chinas sin autorización. El lenguaje empleado es muy duro y el diario acusa a Washington de mantener “una ideología de imposición hegemónica en la región de Asia y el Pacífico”.


El editorial contrapone la diplomacia estadounidense con la visita de Duterte a China, para explicar que “es exactamente este tipo de hegemonismo el que está reduciendo cada día más la influencia de Estados Unidos en el escenario internacional”. Y va más lejos: “En los últimos años, con el fin de mantener su hegemonía marítima, Estados Unidos provoca frecuentemente incidentes en el Mar Meridional de China, iniciando ataques contra China y provocando disensiones entre China y Filipinas para destruir la paz y la estabilidad en la región. Sin embargo, sus pequeños trucos nunca cambiarán la tendencia general del desarrollo de la región, que es siempre el de la paz. Es una buena noticia que Filipinas haya decidido ajustar su política exterior para ampliar la cooperación con China”.


De todas maneras, el viraje de Filipinas es más cauto de lo que declara su presidente. “Vamos a mantener las relaciones con Occidente, pero deseamos una integración más fuerte con nuestros vecinos”, dijo el secretario de Finanzas, Carlos Domínguez (Reuters, 20-X-16).


Algunos analistas consideran que el alejamiento de Filipinas respecto de Washington es una buena oportunidad para que la superpotencia encare una política más sutil, que no se limite a las simples y reiteradas amenazas. En vez de insistir con el “giro hacia Asia” defendido por Obama pero pergeñado por el Pentágono, el analista Jonathan Mar¬shall considera que “una política más inteligente sería dar la bienvenida a la apertura de Duterte hacia China y alentar a otras naciones de la región a involucrarse en diálogos bi o multilaterales con Pekín” (Consortiumnews.com, 21-X-16). Le faltó a Marshall agregar que esa eventualidad sólo se hará realidad el día que los neoconservadores sean derrotados en Washington, algo que aún está bastante lejos de suceder.

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Nuevas formas de vida en una futura mina submarina

El estudio del fondo del mar en una zona del Pacífico rica en minerales halla especies nuevas para la ciencia

 

Una llanura inmensa de cantos rodados que contienen una docena o más de minerales diversos, muchos de gran demanda, parece un sueño minero. Solo hace falta recogerlos. Si la llanura está en el fondo del mar, a gran profundidad, el tema se complica pero tampoco es ya imposible.

Por eso existen planes para explotar los yacimientos de los fondos marinos, en los que se hallan las mayores reservas de minerales de la Tierra. Conocer la vida que hay en ellos es un requisito indispensable antes de proseguir con los planes de explotación.


La zona más importante de esta nueva frontera en la actualidad es la de Clarion-Clipperton, en el Pacífico Ecuatorial, casi tan grande como Estados Unidos. En el extremo este se ha hecho el primer estudio biológico de una futura mina “a mar abierto” minera para la que tiene un permiso de exploración la empresa británica UK Seabed Resources.

Estos estudios son obligatorios, según las normas de la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos (ISA), una organización bajo el paraguas de la ONU que regula las actividades en los fondos oceánicos fuera de las áreas de jurisdicción nacional. Estos fondos, que no son de ningún país, suponen casi el 50% de la superficie emergida terrestre, aunque muchos Estados están reclamando una ampliación de su plataforma continental para tener derechos sobre los fondos marinos ahora adyacentes.


Lo que ha encontrado el equipo de investigación es que existe una considerable y hasta ahora ignorada diversidad de animales mayores de dos centímetros (megafauna abisal) y que su abundancia parece estar relacionada directamente con la de los nódulos polimétálicos, que es el nombre técnico de las piedras ricas en minerales del fondo del mar.


Los científicos, de la Universidad de Hawai, utilizaron robots submarinos operados a distancia para explorar cinco zonas de la concesión minera a alrededor de los 4.000 metros de profundidad y caracterizar así la abundancia y diversidad de los ecosistemas.


“Las mayores sorpresas fueron la gran diversidad, el alto número de nuevas especies y el hecho de que más de la mitad de las especies observadas parece depender de los nódulos, la parte de su hábitat que se extraerá si se explota la zona”, explica Diva Amon, que ha dirigido el estudio.

Se han observado 180 formas de vida diferentes en los vídeos pero se cree que existen más. Las especies más abundantes son de cnidarios (que comprenden medusas, anémonas y corales) y de equinodermos (erizos, pepinos y estrellas de mar), de los que ya se conocen miles de especies. La nueva investigación confirma que hay todavía más especies, ya que se extrajeron para su estudio 18 ejemplares de esponjas, corales y anémonas, entre otros, que representan 12 especies, más de la mitad de las cuales eran desconocidas hasta ahora. También es de resaltar que la cuarta especie más abundante observada, el octocoral Abyssoprimnoa gemina, pertenece a uno de los géneros más recientes descritos.

El estudio también ha servido para evaluar la abundancia de los nódulos en el fondo del mar, que en algunas zonas cubre el 50% de la superficie a simple vista. Los nódulos contienen sobre todo cobre, níquel, cinc, cobalto y manganeso, además de tierras raras.

No son el único objetivo de la exploración minera, aunque sí el más accesible. También están las chimeneas de sulfuros polimetálicos, en las que hay asimismo oro, plata y platino y las costras de ferromanganeso de algunas montañas submarinas, que son ricas en cobalto.

El estudio, publicado en Scientific Records, forma parte del proyecto internacional Abyssline, en el que participan seis países, que publicará próximamente más resultados sobre la misma zona. Se ha hallado una gran diversidad de macrofauna (crustáceos, gusanos, moluscos y otros invertebrados entre los dos centímetros y los 3 milímetros de tamaño), que se detallará en un estudio de próxima publicación.

“Para poder gestionar de forma efectiva este área y mitigar el impacto ambiental de la minería a gran profundidad en Clarion-Clipperton, es esencial el conocimiento básico de la abundancia, diversidad y rango de las especies de megafauna, un componente clave de este ecosistema”, dice Craig Smith, director científico del proyecto. Hasta ahora la ISA ha concedido una docena larga de concesiones mineras, todas ellas en Clarion-Clipperton. UK Seabed Resources es una filial de la multinacional Lockheed Martin.

Los submarinos silenciosos, nueva faceta del poderío militar ruso

La Armada rusa ha cerrado cerca de las costas sirias un arco de defensa submarina que se extiende desde el Ártico y mira hacia Occidente, cree un escritor y analista estadounidense.

 

Un artículo del blog estadounidense 'Observer' hace eco de la presencia en el mar Mediterráneo de seis o siete submarinos de clase Varshavianka, unos de los aparatos más secretos de los que dispone la Defensa de Rusia. Según el autor, Micah Halpern, las sumergibles se agrupan o incluso "residen" cerca de las costas de Siria, el Líbano, Turquía e Israel.


"Son los submarinos más silenciosos del mundo", asegura el autor. "La OTAN los ha apodado 'Agujero Negro' ('Black Hole'). Son diésel-eléctricos y lanzan desde el agua misiles del estilo de los Tomahawk".


El escritor, especializado en temas de Oriente Medio, cree que Rusia busca repetir en el mar su éxito en el cielo de Siria. "Mediante la presencia de sus submarinos, ahora fuertemente establecidos cerca de las costas de Siria, Rusia ha creado lo que ya ha sido llamado un arco de acero —dice—. Este arco va desde el Círculo Ártico a través del mar Báltico y Crimea hacia el mar Mediterráneo".


El pasado diciembre el submarino Rostov na Donú, mencionado en el artículo, efectivamente lanzó varios misiles Kalibr contra dos puntos de mando del Estado Islámico y los destruyó. El lanzamiento fue realizado contra objetivos terrestres desde posición sumergida, algo que impresionó a los expertos militares en Occidente.


Es por eso que el artículo califica esta clase de sumergibles de desafío para la OTAN y Occidente. Sin embargo, el autor considera mucho más destacable su capacidad de desplazarse bajo el agua prácticamente sin causar ruido.


A juzgar por lo que dice 'Observer', estos aparatos pequeños, ligeros y maniobrables le permitirán a Rusia establecer el control sobre las costas de Siria, tal y como ya lo ha hecho en el aire.

Publicado enInternacional
Sábado, 19 Diciembre 2015 08:15

Todos detrás del tesoro

Todos detrás del tesoro

El 27 de noviembre de este año los buzos de la marina colombiana hallaron el galeón que inspiró las páginas de García Márquez en El amor en los tiempos del cólera, cuando los cazadores de fortuna ya asediaban la historia y la leyenda. Ahora el Estado español reclama el buque y el presidente Juan Manuel Santos dice que pertenece a los colombianos.

 

Y Florentino le escribió una carta a Fermina Daza para decirle que rescataría y pondría a sus pies el tesoro del galeón San José. En El amor en los tiempos del cólera, Gabriel García Márquez contó que sumergido bajo las aguas de la península de Barú, Florentino vio la popa del galeón con el nombre visible en letras de oro y que entre los barcos hundidos era el más dañado por los cañones ingleses. "Contó haber visto adentro un pulpo de más de tres siglos de viejo, cuyos tentáculos salían por los portillos de los cañones, pero había crecido tanto en el comedor que para liberarlo habría que desguazar la nave. Contó que había visto el cuerpo del comandante con su uniforme de guerra flotando de costado dentro del acuario del castillo, y que si no había descendido a las bodegas del tesoro fue porque el aire de los pulmones no le había alcanzado."


El 27 de noviembre de este año los buzos de la marina colombiana tuvieron más oxígeno, y mejor suerte. Hallaron el galeón que inspiró las páginas de García Márquez en los años ochenta, cuando los cazadores de fortuna ya asediaban la historia y la leyenda. Ahora el Estado español reclama el buque y el presidente Juan Manuel Santos dice que pertenece a los colombianos. La historia es larga, como la línea de ceros que cotiza el tesoro: 17.000 millones de dólares, dicen unos; Santos habla de 4.600 millones de euros. El oro brilla y las palabras lo envidian, rendidas al cieno de los argumentos.


El San José fue construido en 1698 por el duque Arístides Eslava y su familia en un astillero de Guipúzcoa, España. En 1706 llegó al Caribe en busca de oxígeno económico para Felipe V, acosado por la guerra de sucesión con los austracistas de la corona de Aragón. Cargó en Cartagena de Indias muchas toneladas de oro, plata y esmeraldas, en su mayoría provenientes de Perú, y una tarde de junio de 1708 partió con sus 64 cañones y 16 barcos de escolta rumbo a Cádiz, pero no llegó. Una flota de piratas ingleses al mando del capitán Charles Wagner lo hundió por error en la península de Barú. De modo que Felipe V y el capitán Wagner se quedaron sin el tesoro.
—¡¿No les dije "tiros altos" y que apuntaran a los mástiles?, inútiles!
El mar se lo tragó con los 600 tripulantes del galeón.


Igual que los banqueros, los fabricantes de tornillos y los vendedores de ilusiones, antes de que se cumplieran tres siglos los cazadores de tesoros se beneficiaron de los adelantos tecnológicos y fundaron empresas como la de Ruben Collado, que en mayo de 2000 encontró el tesoro del galeón Nuestra Señora de la Luz frente a las costas de Carrasco y ahora va por el navío inglés Lord Clive, hundido frente a las costas de Colonia. Ya no se trata de los mineros de Alaska o de Jujuy. Hace treinta años me dijo un bolichero de la puna que conocía el paradero de una mina de plata en la cordillera: "Para explotar una mina ahora hace falta tener otra en el bolsillo". Y tenía razón.


En 1982 Glocca Morra Company denunció ante la Dirección Marítima de Colombia haber detectado restos del galeón, y dos años después el gobierno de Belisario Betancur anunció que iba a buscarlo, con la promesa de dar a la compañía la mitad de la carga. Pero Glocca cedió los derechos a la estadounidense Sea Search Armada (Ssa), un decreto de Betancur redujo el porcentaje al 5 por ciento y la Ssa demandó al Estado colombiano. Veinte años de pleitos en los tribunales de Bogotá, en el estado norteamericano de Columbia y en Washington dieron la razón al gobierno de Colombia, que en 2013 aprobó la ley 1.675, de protección del patrimonio sumergido y que permite la comercialización de parte de lo descubierto como pago a empresas privadas asociadas a la expedición, mientras no supere el 50 por ciento del material localizado y existan piezas históricas similares.


La ley blindó los derechos de Colombia ante posibles reclamos foráneos y el destino quiso que el 27 de noviembre pasado los sonares del buque Malpelo dieran con la ubicación del tesoro. Pese a todas las protecciones, poco después de que Santos anunciara el descubrimiento, el 4 de diciembre, el ministro de Asuntos Exteriores de España, José Manuel García-Margallo, aseguró que "desde el minuto uno" España reclamará la propiedad del barco. Se trata de un buque "de Estado" hundido en "acción de guerra", dijo, y es "la tumba de 600 almas españolas que estaban allí".


España va otra vez por el oro de América porque se trata, vamos, del alma española, esgrime derechos otorgados por la Convención sobre la Protección del Patrimonio Subacuático, de la Unesco, que Colombia no firmó, y las cancillerías de ambos países discuten el destino del San José bajo la cordial amenaza de llevar el pleito a tribunales internacionales. Por el momento ningún indígena peruano ha reclamado el tesoro que perteneció a sus antepasados, y es ocioso recordar que las agrupaciones indígenas tendrían derechos más legítimos que los de cualquier ley o convención de patrimonios, pero la historia nunca devuelve el pasado más que por sus pergaminos.


Los robos de la conquista en América han quedado a medio sepultar desde que España ingresó a la Comunidad Económica Europea, comenzó a nadar en dinero fresco y levantó la bandera de la cultura hispanoamericana para cubrir las malas heridas de la colonización. Pero se rifaron la nueva dicha como en los viejos tiempos –¿es que nunca entenderán el Renacimiento?–, y nuevamente escasos de divisas, se las reclaman otra vez a América.


Hasta ahora Santos no ha revelado la ubicación del galeón, no declaró cuántas piezas rescataron, cuántas hay debajo de los corales ni qué acuerdos tiene el gobierno con la asistencia de técnicos privados. "La información es un asunto de Estado, por lo que está bajo reserva de ley", aclaró. "Si no se puede resolver por un acuerdo amistoso –contestó el ministro español García-Margallo–, ellos entenderán que nosotros reclamemos y defendamos nuestros derechos."


Las historias de tesoros, piratas y cazadores de fortunas tienen el singular privilegio de pivotar entre la fantasía y la realidad. Como nadie sabe de qué lado se inclinará el destino, todos juegan con cartas marcadas y esconden las mejores. Acá mismo, hace poco, Collado volvió a criticar la política de preservación patrimonial subacuática del Estado uruguayo y dijo que los tesoros están para sacarlos, naturalmente, con el mejor provecho. Se estima que el Lord Clive tiene un capital de 70 millones de dólares en oro y miles de litros de ron. Sólo falta que reaparezca John el Largo y con los viejos piratas de Stevenson reclame el oro, claro, y se consuele con el ron.

Publicado enColombia