Voto histórico en la ONU indica que las armas nucleares serán ilegales en 2017

 

Hacia finales de octubre ocurrió algo histórico en las Naciones Unidas.

 

A pesar de la enorme presión de Estados Unidos, 123 naciones, todas con igual posición en la Asamblea General de la ONU, votaron por iniciar un proceso en 2017 para negociar la prohibición de las armas nucleares. ¿Por qué no circulan estas noticias como un reguero de pólvora? ¿Por qué no hay celebraciones en las calles?

Bueno, una razón es que ya nadie toma en serio la amenaza que son las armas nucleares contra la humanidad. Y cuando decimos “nadie” nos referimos a los principales medios de comunicación, los que dan al tema casi ningún espacio en sus periódicos, estaciones de radio, sitios web y estaciones de televisión. Por lo tanto, “nadie” en este caso significa los magnates de los medios de comunicación que están en alianza con los bancos, los políticos y el complejo militar-industrial para mantener el statu quo durante el mayor tiempo posible, independientemente de las consecuencias para la humanidad, dado que estas personas sólo son capaces de pensar en la cantidad de dinero que pueden hacer en el presente y tal vez en unos años en el futuro.

Otra razón (en realidad, una extensión de la primera) es que la mayoría de la gente seguramente piensa que las armas nucleares ya son ilegales. Si las armas químicas y biológicas son ilegales, si las minas terrestres y las bombas de racimo son ilegales, ¿no lo serán también desde hace años las armas nucleares, siendo éstas mucho más destructivas? ¿Acaso el mundo no eliminó las armas nucleares cuando cayó el Muro de Berlín?

Bueno, en realidad, no. A pesar de la oferta que Gorbachov ofreció a Reagan para erradicar las armas nucleares, nunca sucedió, aunque hubo reducciones en el número de bombas a través de varios tratados. Hoy en día, Estados Unidos y Rusia tienen alrededor de 14.000 bombas (dependiendo de a cuál de las estimaciones realizadas se crea), que es mucho menos de las 80.000 a las que se llegó durante la guerra fría, pero siendo aún un gran número, si se entiende que 100 bombas lanzadas sobre ciudades conducirían a un invierno nuclear que eliminaría al 25% de la población mundial, y quién sabe a cuántas otras especies, y esencialmente llevaría a cualquier superviviente al suicidio.

Pero, independientemente del silencio mediático y de la falta de celebraciones en las calles, ya se hizo historia, y de una manera extraordinaria.

Desde el final de la conferencia de revisión del TNP de 2010 -la conferencia quinquenal que examina los progresos del Tratado de No Proliferación Nuclear para ver cómo se está desarrollando el desarme y recomendar nuevas medidas- algunos gobiernos y la sociedad civil han reorientado el debate sobre el desarme alejándolo de las supuestas “preocupaciones de seguridad” del P5 y de las “preocupaciones humanitarias”: el hecho de que una guerra nuclear sacará a los seres humanos y probablemente a todas las formas de vida -excepto quizás unos cuantos insectos de vida corta y bacterias – de la faz de la tierra.

En otras palabras, de acuerdo con esta nueva estrategia, independientemente de las preocupaciones de seguridad, si una guerra nuclear estalla, todos perdemos. Einstein dijo: “No sé con qué armas se librará la III Guerra Mundial, pero la IV Guerra Mundial será combatida con palos y piedras”. Sin embargo, con los nuevos conocimientos disponibles gracias a los avances de la ciencia climática, Einstein puede haber sido demasiado optimista: no habrá una IV Guerra Mundial, nunca.

El TNP era un gran trato: los que no tienen armas nucleares, nunca las conseguirán; los que tienen armas nucleares se desharán de ellas, y todos tendremos el derecho a desarrollar energía nuclear. Fue una gran idea en ese momento (1968) porque nadie entendió completamente los peligros de la energía nuclear, algo que sólo impactó a la conciencia humana con los accidentes en Three Mile Island y los desastres posteriores en Chernobyl y, más recientemente, en Fukushima.

El problema con la gran negociación es que no se ha cumplido 47 años después, y los países que carecen de armas nucleares están hartos de ser mantenidos como rehenes por los estados con armas nucleares ante la amenaza de una enorme violencia nuclear. Y no importa que los P5 digan de ellos mismos que son países “responsables”; sus doctrinas de seguridad permiten el uso de estas armas y, como un ladrón de banco blandiendo una pistola alrededor, no importa si hay balas en ella o no, el hecho de que él o ella tenga una en la mano constituye el uso.

El proceso de aprobación de esta resolución ha sido difícil. A pesar de la supuesta igualdad de los Estados miembros en la ONU, hay claramente algunos estados que son más iguales que otros. Los P5 tienen un veto en el Consejo de Seguridad, y las diferencias económicas son tales que los países desarrollados son capaces de manipular a los países en desarrollo.

Sin embargo, para el deleite de todos en el movimiento antinuclear de la sociedad civil y entre los 57 gobiernos que patrocinaron la resolución, muy pocos países se sometieron a la presión y 123 países votaron por iniciar negociaciones el próximo año.

Y la posición de los Estados poseedores de armas nucleares y de los que existen en virtud de un acuerdo de defensa denominado “paraguas nuclear”, nunca ha estado más dividido. De los nueve países con armas nucleares, cinco (Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Rusia e Israel) votaron en contra de la resolución, tres (China, India y Pakistán) se abstuvieron y uno (Corea del Norte) votó a favor de la resolución.

De los estados paraguas nucleares, los Países Bajos se obligaron a abstenerse como resultado de una campaña de la sociedad civil cada vez más eficaz en el parlamento holandés, absteniéndose también Armenia, Bielorrusia y Kirguistán.

Japón votó en contra de una prohibición: algo que constantemente deja a los observadores sorprendidos dado que es el único país con conocimiento directo de lo que significa tener una bomba lanzada sobre sus ciudades.

Al final de la votación, los países usaron sus ya conocidos discursos para apoyar sus posiciones. Algunos países dijeron que temían que el nuevo proceso podría debilitar el TNP, a pesar de que los países de apoyo han expresado una y otra vez que esta resolución no hará más que fortalecer el artículo VI del TNP. Otros dicen que el nuevo proceso es divisivo, contentándose con el statu quo en el cual nada se ha movido en las conversaciones de desarme en 47 años: El Tratado de Prohibición de Pruebas no ha entrado en vigor, el Tratado de Material Fisible no ha sido escrito, EE.UU. se ha retirado del Tratado de Misiles Antibalísticos y todavía estamos esperando discusiones sobre una zona libre de todas las armas de destrucción masiva en el Medio Oriente. Además de esto, todos los países que poseen armas nucleares están elaborando planes para modernizar sus arsenales, o están en proceso de modernizarlos, a un costo astronómico para la economía mundial y los pobres del mundo.

El nuevo tratado ciertamente no pondrá un arma nuclear fuera de uso el día de su ratificación, pero hará que sean efectivamente ilegales ante los tribunales internacionales y las corporaciones multinacionales y los bancos que no desearán que el público en general sepa que están involucrados con algo ilegal, por lo que el tratado aumentará la presión para que vayan desprendiéndose. Las campañas de la sociedad civil para estigmatizar las armas nucleares serán enormemente impulsadas y ningún político podrá decir nunca que el TNP otorga a su país el derecho legal de mantener armas nucleares y, en última instancia, es por ello que los Estados Unidos (y sus amigos) estaban tan ansiosos por evitar que esta resolución sea presentada a la Asamblea General.

Y es por eso que su aprobación es tan histórica. Aquellos que por décadas han acusado a otros estados de ser naciones “irresponsables” y “parias”, ahora se encontrarán en el extremo receptor de esas acusaciones, y por una muy buena razón.

Tony Robinson. Activista del Movimiento Humanista, co-director de Pressenza y autor del libro "Café con Silo: la busqueda del sentido de la vida" .

 

Fuente: http://www.pressenza.com/es/2017/01/voto-historico-en-la-onu-indica-que-las-armas-nucleares-seran-ilegales-en-2017/

 

 

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La economía ficticia: escondiendo como funciona realmente la economía. Entrevista a Michael Hudson

Michael Hudson, autor del recientemente publicado J is for Junk Economics, afirma que los medios de comunicación y la academia utilizan eufemismos bien elaborados para ocultar como funciona realmente la economía

 

SHARMINI PERIES: Michael Hudson es un distinguido profesor e investigador de Economía en la Universidad de Missouri, en la ciudad de Kansas. Es autor de numerosos libros, incluidos, “The Bubble and Beyond” y “Finance Capitalism and Its Discontents”, “Killing the Host: How Financial Parasites and Debt Destroy the Global Economy”, y más recientemente, por supuesto, “J is for Junk Economics”.

Michael, tu libro me recuerda unas palabras clave de Raymond Williams. Aquella fue una contribución increíble a la crítica cultural, una crítica de los estudios sociales y culturales como disciplina. Y pienso que tu libro va a realizar una contribución fenomenal al campo de la economía. Sería una referencia para la gente para volver atrás, especialmente para que los estudiantes regresen, y miren hacia tu versión de la definición de esos términos y observen la economía desde un prisma crítico. Así que mi primera pregunta para ti es realmente sobre este libro. ¿Por qué lo escribiste?

MICHAEL HUDSON: Originalmente lo escribí como apéndice a un libro que se habría llamado, “The Fictitious Economy”. El borrador fue escrito antes de la crisis de 2008. Mi tesis era que la forma en la que la economía es descrita en la prensa y en los cursos de la Universidad tiene muy poco que ver con cómo funciona realmente la economía. La prensa y las informaciones periodísticas utilizan una terminología hecha de eufemismos bien elaborados para confundir el entendimiento de cómo funciona la economía.


Además de ofrecer palabras clave para explicar qué es positivo y cómo entender la economía, discuto el vocabulario engañoso, el doblepensar orwelliano utilizado por los medios, lobistas financieros y empresariales para persuadir a la gente de que la austeridad y toparse con la deuda es la clave del crecimiento, no su antítesis. El motivo es hacerles actuar contra sus propios intereses, dibujando una imagen ficticia de la economía como si fuese un universo paralelo.


Si puedes hacer que la gente use un vocabulario y conceptos que hacen parecer que cuando el 1% se hace más rico, el conjunto de la economía se está enriqueciendo –o que cuando el PIB sube, todo el mundo está mejorando– entonces a la gente, al 95% que no mejoró su posición desde 2008 a 2016, se le puede hacer sufrir de alguna manera de síndrome de Estocolmo. Pensarán, “Mierda, debe ser culpa mía. Si el conjunto de la economía está creciendo, ¿por qué yo soy más pobre? Con solo dar más dinero al 5% o al 1% más ricos, algo nos caerá. Tenemos que recortar impuestos y ayudarles para que así me puedan dar un trabajo porque como Trump y otros dicen, bueno, nunca conocí a un pobre que me diera un trabajo.”


He conocido a un montón de gente rica, y en lugar de dar trabajo a la gente cuando compran una empresa, habitualmente hacen dinero para ellos despidiéndola, empequeñeciendo y externalizando el trabajo. Así que no vas a conseguir hacer que los ricos necesariamente te den trabajo. Pero si la gente puede de alguna manera pensar que hay una asociación entre la riqueza en la cima y más empleo, y que tienes que recortar los impuestos a los ricos porque acabará filtrándose hacia abajo, entonces tienen una visión del revés de cómo funciona la economía.
Yo había escrito un apéndice al libro y aquello tomó vida propia.


Si tienes un vocabulario que describe cómo funcionan realmente el mundo y la economía, entonces una palabra llevará a otra y pronto habrás levantado una imagen más realista de la economía. Así que, no solo discuto sobre las palabras y el vocabulario, discuto con algunos de los individuos y economistas clave que han hecho contribuciones que no aparecen en el currículum académico neoliberal.


Hay una razón por la que la historia del pensamiento económico ya no se enseña más en las universidades. Si la gente leyera realmente lo que escribió Adam Smith, lo que escribió John Stuart Mill, verían que Smith criticaba a los terratenientes. Decía que tenías que gravar sus rentas, porque nada es gratis en este mundo. Mill definía la renta como aquello que los terratenientes hacen mientras duermen, sin trabajar. Adam Smith decía que siempre que los hombres de negocios se reúnen, van a conspirar sobre cómo sacar dinero del público en su conjunto –como hacer un acuerdo y engañar a la gente de que todo es por el bien de la sociedad–.


Este no es el tipo de libre empresa que gente que habla sobre Adam Smith explica cuando le describen como si fuese un recortador de impuestos, un economista austriaco o un neoliberal. No quieren escuchar lo que realmente escribió. Así que mi libro es realmente sobre economía de la realidad. Encontré que para discutir economía real, tenemos que tomar de nuevo el control del lenguaje o la metodología económica, no usar la lógica que ellos usan.


Los economistas convencionales hablan como si cualquier status quo estuviese en equilibrio. El truco subliminal aquí es que si piensas en la economía como algo que está siempre en equilibrio, eso implica que si tú eres pobre o no puedes pagar tus deudas, o tienes problemas para mandar a tus hijos al colegio, eso es solo parte de lo natural. Como si no hubiese una alternativa. Es lo que Margaret Thatcher decía: “No hay alternativa.” Mi libro es sobre cómo por supuesto que hay una alternativa. Pero para hacer una alternativa, necesitas una forma alternativa de mirar el mundo. Y para hacer eso, como dijo George Orwell, necesitas un vocabulario diferente.


SHARMINI PERIES: Hablar de vocabulario y conceptos económicos eufemísticos, es lo que es tan único en este libro. No son solo las palabras, como en el de Raymond Williams, sino también la teoría y los conceptos lo que estamos abordando. También hablabas sobre los hombres de negocios y como usan esas terminologías para confundirnos. Pues aquí tenemos a un hombre de negocios en el cargo, como Presidente de los Estados Unidos, quien está proponiendo todo tipo de reformas económicas supuestamente en nuestro favor, en términos de trabajadores. Y como sabes, los grandes proyectos de infraestructuras que está proponiendo supuestamente para sacar a la gente de la pobreza y darles empleos y todo eso. ¿Cuál es la mitología ahí?


MICHAEL HUDSON: Bueno, tú solo usaste la palabra “reforma.” Cuando yo crecí, y durante el siglo pasado, “reforma” significaba sindicalizar el trabajo, proteger a los consumidores, regular la economía para que hubiese menos fraude contra los consumidores. Pero la palabra “reforma” hoy, tal y como es usada por el Fondo Monetario Internacional en Grecia cuando insiste sobre las reformas griegas, significa justo lo contrario: se supone que hay que bajar los salarios en un 10% o un 20%. Recortar las pensiones sobre un 50%. Idealmente, dejas de pagar pensiones para pagar al FMI y a otros acreedores extranjeros. Detienes el gasto social. Así que, lo que tienes una inversión del vocabulario tradicional. Reforma ahora significa lo contrario de lo que significaba a comienzos del Siglo XX. Ya no es socialdemócrata. Es “reforma” de derechas, antisindical, pro-financiera, para recortar el gasto social y dejar todo en una forma privatizada para los ricos y el sector de las corporaciones.


Así que reforma es la primera palabra que usaría para ilustrar como el significado ha cambiado y es usado por la prensa convencional. Básicamente, lo que ha hecho la derecha en este país es secuestrar el vocabulario que fue desarrollado por el movimiento obrero y los economistas socialistas durante un siglo. Se lo han apropiado y le han dado la vuelta para que signifique lo contrario.


Hay 400 palabras con las que me enfrento. Muchas de estas palabras muestran como el significado ha sido puesto del revés, para conseguir que la gente tenga una visión al revés de cómo funciona la economía.

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Sábado, 04 Marzo 2017 07:03

El progresismo caníbal

El progresismo caníbal

 

Algunas lecciones de las elecciones en Ecuador

 

 

Las recientes elecciones generales en Ecuador ofrecen varias lecciones que deben ser atendidas en todo el continente. Esa disputa electoral despertó mucho interés, como por ejemplo entre los que entendían que podía corroborar o rechazar la hipótesis del “fin” de los progresismos. A su vez, muestra las reacciones electorales frente a las estrategias desarrollistas del gobierno de Rafael Correa, fuertemente basadas en los extractivismos.

Ese tipo de cuestiones hace que sea muy importante analizar lo sucedido en Ecuador, aunque sin caer en los simplismos. Sea aquel de la superficialidad de una defensa publicitaria del gobierno como si fuese perfecto, ni tampoco el que lo concibe como un demonio rojo que está destruyendo todo a su paso. Hay demasiados ejemplos de esos dos dogmatismos en muchos medios de prensa y todos sabemos que poco sirven. De la misma manera, vale como advertencia que esta es una mirada desde “afuera” con todo lo que tiene de limitaciones como de bueno, enfocada en solo algunas lecciones, varias de ellas relacionadas con las estrategias de desarrollo, y que son relevantes para los demás países sudamericanos.

 
Los candidatos y los agrupamientos políticos

 

Lo primero que debe señalarse es que el agrupamiento de gobierno, Alianza Pais (Patria Altiva i Soberana), consiguió un muy importante respaldo ciudadano (39.3% de los votos). Es un apoyo sustantivo ya que ocurre a pesar del esperado desgaste de casi diez años de gobiernos ininterrumpido de Correa, de la crisis económica que vive el país, y que la candidatura estaba en manos de otra persona, Lenin Moreno.

Esto arroja varias lecciones. Aunque es necesario un ballotage para decidir la presidencia, es evidente que no hay un “final” del progresismo. Alianza Pais tiene una mayoría simple en el parlamento (se estiman por lo menos 73 legisladores). Está claro que hay amplios sectores sociales valoran ciertas mejoras (las que son muy visibles en algunos sectores sociales y en infraestructura). Moreno tuvo un fuerte respaldo en provincias de la sierra y la costa, y en las grandes ciudades; ganó en 15 capitales provinciales, incluyendo las principales ciudades (Quito, Guayaquil y Cuenca).

Asimismo, no se forzó una reforma constitucional para una nueva reelección de Correa, lo que debe ser observado con atención, especialmente desde Bolivia, donde el MAS sigue insistiendo con esa idea. Son debatibles las razones por las cuales eso no ocurrió en Ecuador, pero finalmente optaron por un candidato distinto (Lenin Moreno), lo que puede revigorizar al conglomerado político de gobierno. El contrapeso en ello es la omnipresencia de Correa, tanto sobre el candidato como sobre el movimiento político, frenando así las renovaciones.

Un segundo aspecto es que los sectores conservadores votaron divididos en por lo menos dos grandes corrientes (la alianza Movimiento Creo de Guillermo Lasso, 28%, y el Partido Social Cristiano con Cynthia Viteri, 16%). No es descabellado pensar que si hubieran unido posiblemente triunfaban en la primera vuelta; el total de las dos corrientes suma 44%. Por lo tanto, la victoria de Alianza Pais también refleja que perdieron los sectores conservadores tradicionales al no poder coordinar una misma candidatura. Lo que tradicionalmente se rotula como “la derecha” no es un sector unitario, y esa particularidad está presente en los países vecinos y debe ser examinada con atención (es muy clara también en Bolivia, Colombia, Perú y Chile, por ejemplo).

Esas dinámicas resultaron en que el candidato oficialista ganara en varios bastiones conservadores, como la ciudad de Guayaquil y en provincias de la costa.

En tercer lugar, la votación de la izquierda independiente, agrupada con el candidato Paco Moncayo, fue reducida (6,7%), aunque es casi el doble de las elecciones anteriores (y con ello ampliará su bancada legislativa). En este caso la izquierda participó en una coalición (Acuerdo Nacional por el Cambio) que incluyó a la Izquierda Democrática, Unidad Popular, el partido indígena Pachakutik y distintos movimientos sociales. De todos modos, una vez más la coordinación dentro de esa coalición se resquebrajó, ya que hubieron candidatos sectoriales que sacaron más votos que el candidato a la presidencia.

La existencia de esta izquierda independiente sirve para insistir en que los progresismos son una manifestación política distinta. La divergencia entre progresismo e izquierda ocurrió en Ecuador hace ya varios años, y no ha dejado de acentuarse.

 

Territorios, extractivismos y votos

 

Uno de los aspectos más llamativos en el caso ecuatoriano, es que en las zonas más golpeadas por los extractivismos minero y petrolero, ubicados en la Amazonia, se votó abrumadoramente contra el gobierno. Son regiones donde predominan colonos y comunidades indígenas, y muchos han sufrido impactos sociales y ambientales, o una creciente violencia. Recordemos que en plena campaña, el gobierno Correa militarizó territorios del pueblo indígena shuar, quienes resistían a una empresa minera china, y además judicializó a varios de sus líderes.

Desde las comunidades que enfrentan los extractivismos la evaluación del gobierno Correa es muy negativa. Las promesas gubernamentales de beneficios económicos y sociales a cambio de aceptar a mineras o petroleras no tuvieron mayor efecto en conseguir adhesión electoral. O bien, esos comunarios ya saben por su propia experiencia que por más dinero que les prometan o reciban, terminan perdiéndose la calidad ambiental de sus territorios.

Sin embargo, como cuarto aspecto, hay que señalar que en esas regiones amazónicas los votos de esos descontentos fueron al candidato conservador (Lasso), y no necesariamente a la izquierda independiente opositora a Correa. Por ejemplo, hay provincias amazónicas donde Lasso casi duplica al gubernamental Moreno; en Napo, la oposición recibió el 55% de los votos contra 25% para Moreno (otras máximas votaciones de ese candidato fueron en Morona Santiago con 52% y en Pastaza 48%). Es como si muchos, desde la resistencia social local, sólo encontraran una salida caminando hacia la derecha.

Aquí asoman varias lecciones que deben ser analizadas detenidamente. Parece claro que desde las comunidades locales se rechazan los extractivismos por sus impactos y a la vez se considera que el gobierno no ofrece garantías en cuanto a calidad de vida y ambiente en esos sitios, sino que activamente impone a las mineras o petroleras. Es más, el propio gobierno es una fuente de violencia en sus apoyos extractivistas. Por lo tanto, en esos sitios predomina el rechazo a los candidatos oficialistas. Es un fenómeno similar al que se observa en Perú o Bolivia.

En el caso ecuatoriano, ese rechazo no resulta en un mayor apoyo a la izquierda independiente sino que una proporción significativa parece haber optado por un “voto útil” a la derecha política buscando impedir que Alianza Pais se mantenga en el gobierno.

Eso debería ser mirado con especial atención por ejemplo desde Perú, ya que en su coalición Frente Amplio hay una tensión entre un ala más progresista (y proclive a los extractivismos) y unos sectores que enfatizan la protección territorial y ambiental. No olvidemos que la candidata Veronika Mendoza participó del último encuentro progresista latinoamericano organizado por el gobierno Correa. Entonces es importante observar que en el caso ecuatoriano, el amparo a proyectos extractivistas brindó muchos votos urbanos que le permitieron llegar al gobierno, pero a la vez, eso le alejó de las comunidades locales y de cualquier proyecto de izquierda.

Esas comunidades locales están tan golpeadas, que parecería que no votan ni siquiera a la izquierda independiente como si tuvieran miedo que ella también se conviertan en un nuevo progresismo. Los progresistas de esa manera impiden una renovación hacia la izquierda pero además anula a la izquierda independiente.

La paradoja de esta situación es que un candidato conservador como Lasso sin duda avanzará con los extractivismos, aunque de modos distintos, tal como se observa ahora en Argentina bajo el gobierno Macri o en Brasil con Temer. No existirá un alivio en las presiones extractivistas apoyando a la oposición conservadora.

La situación amazónica contrasta con lo observado en varias zonas rurales de los Andes y la costa, donde el candidato del gobierno tuvo muy buena votación. En efecto, Moreno logró las proporciones más altas de voto en las provincias de Manabí 54% y Santa Elena 48%. Sin duda hay muchos problemas rurales en la sierra y la costa, como la desigualdad en el acceso a las tierras, limitada rentabilidad, avance del agronegocio, deterioro de suelos y aguas, etc. Son problemas que el gobierno Correa no ha logrado solucionar y que por momentos no están en el centro de su atención. Pero esa situación no alimentó un rechazo electoral masivo a Alianza País, y muchos votantes rurales terminaron apoyando a Moreno. De todos modos, el opositor Lasso obtuvo buen apoyo en zonas rurales, por ejemplo en Cotopaxi, Chimborazo, Tungurahua y Bolívar.

Habría que analizar en más detalle si el deterioro rural, en tanto se expresa crónicamente, no produce la misma conflictividad social que los extractivismos, lo que estalla en problemas más agudos y visibles. Como ejemplo podría recordarse, para la sierra, los procesos de erosión que han sido señalados desde hace mucho tiempo, mientras que en la Amazonia la llegada de las mineras y sus excavaciones generan amputaciones ecológicas en lapsos muy breves.

De todos modos queda en claro que los extractivismos desencadenan reacciones ciudadanas que afectan directamente las votaciones, lo que debería ser observado detenidamente en los países vecinos. Debe subrayarse esto ante la cantidad de artículos superficiales que son ciegos ante esta problemática, y en especial por los textos que abusan de las metáforas de enormes batalles parecen no entender que la verdadera guerra es contra las comunidades locales, los indígenas y la naturaleza.

 
Publicidad, medios y corrupción

 

La campaña electoral ecuatoriana también fe una disputa publicitaria, y una confrontación sobre el poder que realmente tendrían los medios. En ese contexto, la publicidad de todos los candidatos fue simplista, repetitiva, agobiante, casi asfixiante, y para muchos aburrida.

Tampoco puede ignorarse que la publicidad por el candidato oficialista se duplicaba, ya que por un lado estaban los avisos del propio movimiento político y por otro lado la que sin inhibiciones desplegaba el gobierno. En unos casos alcanzó ribetes de posverdad algo cómicos, como por ejemplo el anuncio de una mega inversión de 3 mil millones de dólares para fabricar autos eléctricos, que el secretario de educación presentó rodeado de banderas y logos de grandes corporaciones, y que terminó con desmentidos desde esas transnacionales.

Aunque Correa se burló de una supuesta revolución de los smartphones, las redes sociales y webs alternativas jugaron un papel importante, en paralelo a los medios convencionales. Desde allí se ventilan todo tipo de informaciones, denuncias, reportes, etc., y su penetración es cada vez mayor.

Justamente las denuncias de corrupción contra el gobierno Correa centraron mucha atención tanto desde medios convencionales como desde las redes sociales. Esas denuncias, especialmente las que involucraban a la petrolera estatal Petroecuador, fueron intensas, y con ribetes rocambolescos aprovechados por sectores opositores (por ejemplo, distribuyendo mini videos con declaraciones de un ex ejecutivo de esa empresa que huyó de Ecuador).

Sin embargo es difícil afirmar que todo eso jugó un papel decisivo en alentar un voto contra el gobierno. No puede negarse que existe un problema con la corrupción, y que muchos casos están asociadas con los extractivismos –otro de los asuntos negados por los analistas superficiales. No es un problema exclusivo de Ecuador sino que se repite en todos los países. Pero de todos modos, no parecería que la lucha contra la corrupción fuese determinante en decidir premios y castigos electorales. Es como si muchos aceptaran a la corrupción como una característica inmodificable de la vida política.

 

Institucionalidad política y electoral

 

El caso ecuatoriano también es una alerta sobre la enorme importancia de la institucionalidad electoral. El proceso de conteo de los votos estuvo bajo fuerte controversia, se sumaron denuncias en las redes sociales, duras declaraciones de los partidos de oposición, movilización ciudadana en las calles en varias ciudades, y para completar todas las posibilidades, hasta Alianza Pais criticó a las autoridades electorales. O sea, todos están descontentos con la autoridad electoral.

Los movimientos ciudadanos ya habían alertado sobre eso; recordemos que ese consejo electoral fue el que trabó de distintos modos una consulta ciudadana sobre la explotación petrolera en la Amazonia.

La lección es que cuando un gobierno juega a incidir sobre la autoridad electoral la democracia pierde, pero también se afecta su propia legitimidad. Hay un efecto boomerang, ya que aún si Lenin Moreno gana esa segunda vuelta, su legitimidad presidencial estaría afectada si persisten todos estos problemas.

Los países vecinos, en especial Perú y Bolivia, deben asegurar la independencia y rigurosidad en las autoridades electorales, para no caer en problemas similares a los ecuatorianos (y a los de Venezuela).

 
Un progresismo caníbal

 

Como un balance preliminar, la situación ecuatoriana muestra a un progresismo que mantiene un núcleo duro de adhesión ciudadana, y con ello podrá controlar la agenda del poder legislativo. Desde ese punto de vista es una expresión política que sigue viva, pero a la vez no logra generar nuevas innovaciones políticas y se vuelve cada vez más dependiente de estrategias de desarrollo convencionales. Por esa razón es que se describe un progresismo agotado.

Los progresismos han tenido éxitos electorales iniciales, especialmente por tomar algunas medidas propias de la izquierda y por una retórica que también aprovecha imágenes de la izquierda. Pero los componentes centrales en sus estrategias de desarrollo son convencionales, y ello impone políticas públicas que, por ejemplo, toleran todo tipo de impactos sociales y ambientales, y a la vez, rediseñan los entendidos de la democracia, volcándose a prácticas cada vez más verticalistas y menos participativas, y son ese tipo de factores los que resultan en su agotamiento. El proceso ecuatoriano da muchos ejemplos de esta problemática.

Paradójicamente, ese agotamiento genera condiciones políticas que hace que muchas bases de apoyo, en lugar de buscar las alternativas hacia la izquierda, se vuelquen a los sectores conservadores. Es como si el progresismo tuviera una veta caníbal.

En efecto, el progresismo devora aquellos componentes de izquierda en sus propias estrategias de desarrollo bajo la obsesión con el crecimiento económico y las exportaciones. Devora sus bases políticas, y cuando éstas lo abandonan, muchas de ellas se corren hacia la derecha. El progresismo se presenta a sí mismo como la única y verdadera izquierda, y golpea a la izquierda independiente; la ataca, calificándola como infantil por ejemplo, y con ello impide alianzas con ella para renovarse genuinamente hacia la izquierda. Esta problemática también es visible en las elecciones ecuatorianas, y procesos análogos se han observado en Brasil y Argentina.

Es por todo este tipo de razones que las elecciones en Ecuador ofrecen muchas enseñanzas que deberían ser analizadas con detenimiento por quienes, en los demás países, siguen comprometidos con la justicia social y ambiental.

 

Eduardo Gudynas es analista en el Centro Latino Americano de Ecología Social (CLAES). Una versión inicial de estas ideas se publicó como nota de opinión en Los Tiempos (Cochabamba), 23 febrero 2017; y en una entrevista con Página Siete (La Paz), 28 febrero 2017. La versión final se publicó en www.DemocraciaSur.com (con imágenes y tablas), el 3 de marzo 2017.

 

 

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El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, durante su primer discurso en el Congreso en Washington DC tras su investidura (EFE)

 

 El ingeniero informático, uno de los mayores propietarios de ‘Breitbart News’, tiene vínculos con empresas especializadas en análisis de datos y propaganda electoral en internet

 

“Los principales medios de comunicación están muertos”, esta es la primera frase sugerida en las búsquedas de Google si uno empieza a escribir las tres primeras palabras (en inglés), a las que siguen otros finales como “son noticias falsas o son malos”. Los ataques incesantes de Donald Trump a la prensa están haciendo mella en internet.

El presidente de Estados Unidos se ha erigido como estandarte de una batalla contra la mayoría de medios estadounidenses a quienes acusa de publicar “mentiras”. Detrás de la conjura hay dos nombres que apoyan la causa de forma ideológica y económicamente.

 

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Mientras las ideas vienen de Steve Bannon (estratega jefe de la Casa Blanca que recientemente llamó a emprender una lucha diaria contra los periodistas para que “devuelvan” América a los conservadores), quien se hace cargo de las finanzas es el multimillonario Robert Mercer, el tercer mayor donante de la campaña electoral de Trump e influyente en la victoria del Brexit en el Reino Unido.

Mercer (California, 1946) ha labrado su fortuna en una brillante carrera como ingeniero informático que empezó en 1972 en IBM, donde puso los cimientos de lo que después sería la inteligencia artificial con unos “revolucionarios” avances en el procesamiento del lenguaje, según la Asociación de Lingüistas Computacionales. La misma entidad premió su trayectoria en 2014, en uno de los pocos actos de los últimos años donde Mercer ha hablado en público.

Hombre de pocas palabras, en el discurso de entrega del galardón honorífico, el científico computacional confesó a la audiencia que la hora de duración de su ponencia era “más de lo que habitualmente” suele hablar “en un mes”. Además, también reconoció que desde que dejó IBM más de 20 años atrás no había vuelto a prestar atención al mundo de la lingüística. Asimismo, tampoco quiso revelar su ocupación de entonces: “No puedo hablar de lo que hago ahora”, sentenció misterioso, según recoge la revista Newsweek .

Ahora, como director ejecutivo de Reinaissance Technologies, un fondo de alto riesgo que usa algoritmos para moldear los mercados financieros, y que le ha hecho rico, el magnate firma los cheques que financian la misión de transformar el escenario mediático de EE.UU. hacia el (ultra)conservadurismo. Y, de paso o como objetivo, ayudar a ganar a Donald Trump y a los partidarios del Brexit.

 

Objetivo: moldear el panorama mediático

 

Vamos por partes. Si retomamos el ejercicio con el que empezaba este artículo, veremos que entre los tres primeros resultados que nos da Google a la búsqueda sobre la “muerte” de los medios hay una noticia de CNSnews. Se trata de un portal de noticias un tanto desconocido, al menos a nivel internacional, cuyo lema reza “the right news, right now” (las buenas noticias, ahora mismo), con una repetición no casual de la palabra ‘right’ en referencia a la ideología de derechas del medio. Pero, ¿cómo puede una pequeña página web como esa posicionarse tan bien en el ranking del buscador? La respuesta nos la dan sus propietarios.

 

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El multimillonario Robert Mercer en 2014. Antes de financiar a Trump apoyó al senador de Texas Ted Cruz rival del magnate en las primarias republicanas (Andrew Toth/Getty Images)

 

CNSnews es una división del Media Research Center, una institución que se presenta como un organismo privado de control de los medios en EE.UU. La organización combate la existencia a su juicio de un “sesgo liberal” en el panorama mediático estadounidense. De ahí la creación de medios como CNSnews que tratan de proporcionar una “fuente alternativa de noticias”, conservadoras, claro. Bien, pues uno de los donantes de esta entidad es la Fundación de la Familia Mercer.

 

Dime lo que posees y te diré quien eres

 

Para conocer cómo piensa el filántropo conservador de 70 años, reacio a las apariciones en la prensa, debemos fijarnos donde va a parar su dinero. Mercer es el mayor donante de las causas republicanas: ha patrocinado desde una investigación de un instituto de las ciencias de Oregón destinada a refutar la conexión entre la acción humana y el cambio climático a una campaña que se oponía a la construcción de una mezquita cerca de la Zona Cero de Nueva York.

Sin embargo, una de las financiaciones más relevantes, por el momento presente, son los 10 millones de dólares que Mercer invirtió en Breitbart News , portal cofundado por Bannon, en 2011. El medio estandarte de la llamada derecha alternativa, cuyos contenidos son considerados xenófobos, misóginos y homófobos, se ha convertido en un fenómeno digital en su década de recorrido: es la página política más seguida de Facebook y Twitter.

Otra de sus inversiones nos lleva al dato de que Mercer jugó un papel importante en la campaña a favor de que el Reino Unido abandonara la Unión Europea (conocida como Leave.eu). Según reveló hace unos días The Observer , el filántropo cedió de forma gratuita los servicios de Cambrigde Analytica, una empresa de análisis de datos en la que tiene una participación de otros 10 millones de dólares, al líder del Partido de la Independencia de Reino Unido (UKIP), Nigel Farey.

 

Facebook, plataforma para cambiar mentes

 

Cambridge Analytica, una filial de una empresa británica, SCL Group, que cuenta con 25 años de experiencia en campañas de desinformación militar y propaganda (o “gestión”) electoral, habría asesorado al equipo de Leave.eu sobre cómo recopilar datos de los perfiles de Facebook de los británicos para después persuadirlos a favor del Brexit con mensajes personalizados. Es conocido que a través de los ‘me gusta’ que da un usuario se pueden, por ejemplo, establecer perfiles psicológicos de las personas.

Del mismo modo actuó Cambridge Analytica con los 197 millones de usuarios que tiene Facebook en EE.UU. para seducir a los votantes de Trump: su algoritmo de análisis psicológico determinó “la personalidad de cada adulto de América”, en palabras de su director, Alexander Nix, a The Washington Post . Se cree que Facebook ayudó a que el magnate republicano ganara las elecciones , ya sea porque intoxicó el debate electoral con la difusión de noticias falsas – que obligó a su fundador, Mark Zuckerberg, a tomar medidas para erradicar las mentiras de su plataforma -, o porque Trump invirtió 56 millones de dólares en propaganda en Facebook.

A eso se le suma el lanzamiento de mensajes de cuentas automáticas (los llamados bots) en Twitter, un método que, según revelaron investigadores de las universidades de Corvinus (Oxford) y Washington, fue empleado de forma deliberada durante la campaña electoral por parte de programadores pro-Trump.

 

Estrategia de propaganda coordinada

 

La idea de que detrás de ello hay una estrategia de propaganda coordinada es cada vez mayor. “Esto lo están haciendo personas que entienden la estructura de la información, que acumulan dominios de páginas web y, a continuación, utilizan la automatización para explotar un determinado mensaje” como, por ejemplo, “hacer que Trump parezca un consenso”, apunta a The Observer el director de la unidad de propaganda computacional del Instituto de Internet de Oxford, Phil Howard.

Y así, mientras Bannon entiende de comunicación y Mercer de datos, ambos tejan el entramado con el que se espera cambiar la manera de pensar de un país. De momento, el panorama digital está cada vez más dominado por los portales de la derecha ideológica. Un mapa elaborado por el periodista e investigador Jonathan Albright sobre el ecosistema de noticias e informaciones muestra cómo las páginas web conservadoras están estrechamente unidas por millones de enlaces con sitios como YouTube y Google.

 

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Lunes, 27 Febrero 2017 07:18

American Curios: Manicomio

El presidente Donald Trump y su esposa Melania fueron los anfitriones, ayer en Washington, del Baile de los Gobernadores, la primera gran fiesta que el mandatario organiza desde que llegó a la Casa Blanca. Fueron invitados los líderes de los 50 estados del país, tanto demócratas como republicanos.

 

Aquí en el manicomio todo anda normal... bueno, para un manicomio. Sólo que los pacientes han tomado el control de la institución, esa que llaman gobierno democrático, y aparentemente creen que son los mejores gobernantes de la historia: nadie ha visto algo como esto, repite el que dice ser presidente.

Algunos esperaban que se normalizara la situación, pero otros dicen que el mayor peligro es aceptar la normalización de esta locura.

No se trata de usar la palabra loco de manera literaria o jocosa, sino literal. Algunos expertos en salud mental ya diagnosticaron la enfermedad que padece el que dice ser presidente. Tres destacados profesores de siquiatría, los doctores Judith Herman, de la Escuela de Medicina de Harvard, y Nanette Gartrell y Dee Mosbacher, de la Universidad de California, en San Francisco, intentaron alertar al presidente Barack Obama sobre sus preocupaciones por la salud mental del entonces presidente electo. Indicaron que los síntomas de algo llamado desorden de personalidad narcisista incluyen un “sentido grandioso de la propia importancia; preocupación con fantasías de éxito, inteligencia y poder ilimitado; creer que eres ‘especial”, requiere admiración excesiva, frecuentemente es envidioso de otros o cree que otros lo envidian, y demuestra comportamiento arrogante. Afirman que alguien con esta condición puede ser muy peligroso, y por lo tanto, en ese puesto, representa una amenaza para el país y el mundo. (www.huffingtonpost.com/richard-greene/is-donald-trump-mentally_b_13693174.html).

Otros expertos sugieren que debe haber mayor transparencia sobre la salud, y en particular la salud mental, de este presidente, que a sus 70 años es la persona de mayor edad en asumir el puesto. Su edad, junto con su historial familiar de demencia –su padre, Fred, padeció de Alzheimer– provoca nueva relevancia a la pregunta sobre si se requieren exámenes cognitivos para el presidente, reporta National Public Radio, citando a varios expertos. Sin embargo, los especialistas entrevistados indicaron que dudan que el público se llegue a enterar si Trump está empezando a fallar mentalmente, y uno afirma que será protegido... tomarán el control de su cuenta de Twitter... siempre ha sido así.

De hecho, la sección 4 de la 25 enmienda de la Constitución permite la remoción de un presidente que ya no puede ejercer sus deberes pero no puede, o no quiere, admitirlo. Establece un proceso en el cual el vicepresidente, junto con otros miembros del Ejecutivo y hasta del Congreso, declaran incapaz al presidente, y es sustituido con el vicepresidente.

Después de un mes en su puesto, Donald Trump ya ha demostrado que es incapaz de ejercer sus deberes... no es por pereza o inatención, sino que se expresa en exabruptos paranoicos, disputas incesantes llevadas a cabo en público y actos impulsivos que sólo pueden dañar a su gobierno y a sí mismo, afirma el reportero político George Packer de The New Yorker esta semana.

Más aún, algunos –y no necesariamente los que se esperan– advierten una y otra vez que este tipo de locura también es muy peligrosa para la democracia.

El general retirado de cuatro estrellas William H. McRaven, ex comandante del Comando Conjunto de Operaciones Especiales quien supervisó la misión que asesinó a Osama Bin Laden hace unos seis años, y hoy rector del Sistema de la Universidad de Texas, después de escuchar el ataque contra los medios de Trump la semana pasada, afirmó al Washington Post: “tenemos que enfrentar esa declaración y ese sentimiento de que los medios noticiosos son el ‘enemigo del pueblo estadunidense’. Ese sentimiento podría ser la mayor amenaza a la democracia que he oído en mi vida”. Agregó que, con todas sus fallas, la prensa libre es la institución más importante de nuestro país.

Pero la cosa está tan loca que algunos sugieren que Trump está teniendo un impacto positivo, y que tal vez está cumpliendo con su promesa de “hacer a América grande de nuevo”, sólo que no como él lo desea o esperaba. Las listas de cómo lo está logrando circulan por el ciberespacio y otras han sido elaboradoras por comentaristas, como Maureen Dowd, del New York Times, e incluyen estos fenómenos:

Trump ha generado nueva vida al feminismo, al activismo estudiantil, a comediantes, organizaciones de defensa de derechos civiles, ambientalistas, atletas activistas, y ha logrado incrementar la participación de jóvenes en la política, elevó los ratings de Saturday Night Live a su nivel más alto en 20 años, y ahora el público de repente se interesa como nunca por las audiencias legislativas para la ratificación de integrantes del gobierno, así como por las conferencias de prensa de la Casa Blanca.

Trump ha incrementado a niveles sin precedente la participación cívica; millones de estadunidenses están haciendo más ejercicio al marchar y sostener pancartas cada semana, todos saben más sobre Hitler que hace un año, grupos marginales están experimentando un incremento en aliados blancos, cifras récord de blancos acaban de enterarse de que el racismo no ha desaparecido, millones de dólares han sido donados a cuentas de organizaciones de defensa de libertades civiles, “la gente está leyendo literatura clásica de nuevo, las ventas de 1984 de George Orwell se elevaron 10 mil por ciento después de la toma de posesión”, y ahora que la gente busca la veracidad en sus fuentes de noticias, medios respetados están reportando felizmente un incremento sustancial en sus suscripciones, un apoyo a una industria en apuros, vital para la democracia.

Mientras tanto, la encuesta más reciente, difundida este domingo, registra que Trump tiene la peor tasa de aprobación jamás vista para un presidente recién llegado al cargo, con 44 por ciento, y una desaprobación de 48 por ciento, según NBC News/Wall Street Journal. NBC News reporta que es “el único presidente en la historia moderna de los sondeos que inicia su primer periodo con un rating negativo de -4. Sus antecesores inmediatos iniciaron sus mandatos con más de 30 puntos positivos.

O sea, no todos están dentro de este manicomio, aunque muchos están enloquecidos con lo que esta viviendo este país.

 

 

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Foto: Miguel Imbaquingo y Mónica Ambamba / Latinta

 

Los testimonios compartidos a continuación no son los testimonios de mujeres sirias huyendo de la guerra provocada por el Estado Islámico; tampoco son los de una familia palestina desplazada por israelíes que siguen ocupando sus tierras. Los testimonios son de cuatro mujeres ecuatorianas, con una característica que hace que muy pocas voces se pronuncien a su favor: son mujeres, son indígenas, son shuar y están contra todo el poder del Estado, de las Fuerzas represivas y de los capitales de uno de los países más poderosos del mundo: China.

La razón para que estos testimonios no se dieron a conocer antes, es que el gobierno de Ecuador prohibió todo el ingreso a la zona, la militarizó y la información fue limitada con el Estado de Excepción. La zona de influencia del proyecto minero fue controlada y militarizada, así como también el territorio Shuar que está fuera del área de influencia de la minera.

Como en toda guerra las víctimas debían ser ocultadas y silenciadas. La militarización y el desplazamiento forzado de comunidades Shuar enteras; la violación de los derechos de los grupos de atención prioritaria como mujeres embarazadas y niños, no existieron para el gobierno.

El Estado de Excepción lleva vigente dos meses con el argumento que era para precautelar la “seguridad ciudadana” pero los testimonios de cuatro mujeres Shuar demuestran que ha sido el Estado el que ha generado el desplazamiento y el terror en las comunidades Shuar.

 

banner mujeres shuar

 

 

Los testimonios

 

“El 18 de diciembre, el gobierno dio la orden a los militares. Primero llegaron a Nankints, luego entraron a la comunidad de Tsunstuim. Nos tocó irnos sin retirar ninguna cosa. Yo jalé a mis 3 hijos, dejé todas mis cosas y nos fuimos a otra comunidad. En el camino nos pasó un accidente, se cayeron mis hijos en un lugar por donde veníamos caminando, son caminos del campo, tan feos; gracias a Dios nos acompañaba un maestro que trabajaba con los alumnos. Él me dio llevando a mis hijos porque ellos se cayeron en el lodo; a mi me dolió bastante la conciencia me puse a llorar amargamente. Es un accidente para mí que soy una mujer sola”.

Así relata María Alluy su escape por la selva. Ella y sus 3 hijos huyeron de la comunidad de Tsunstuim tras la incursión de militares y policías como parte del Estado de Excepción en Morona Santiago ordenado desde el 14 de diciembre del 2016 por el gobierno de Ecuador para proteger un campamento de la empresa minera china Explorcobres, SA, EXSA.

María no fue la única, junto a ella se desplazó toda la comunidad. 40 familias que vivían en Tsunstuim, entre niñas, niños y mujeres embarazadas, huyeron de la presencia de 500 militares que según Claudia Chumpi de 18 años, llegaron disparando a la comunidad: “Era un día sábado que fui a la comunidad Tsunsuim, con mis dos hermanas y mi familia. Venían 500 militares disparando. Corrimos así como estábamos, los niños, las mamás embarazadas se asustaban. Nosotros nos corrimos arriba en la montaña, los militares se ubicaron en cada casa, rompieron las puertas, botaban las cosas afuera ollas, los cilindros se llevaron”.

Las familias tuvieron que atravesar la montaña e ir por caminos llenos de lodo para poder llegar a Tink, comunidad que hoy los acoge. Caminaron con sus hijos sin tener que comer, o dónde resguardarse del sol y la lluvia. En medio del camino 2 mujeres embarazadas dieron a luz, sin cuidados, sin atención adecuada, esto puso en riesgo su vida y a la de los pequeños nacidos; de hecho una de ellas está aún grave de salud.

Así lo relata Claudia: “Mis tías dieron a luz ahí mismo, casi se murió el bebé. Le atendimos nosotros mismo, no teníamos nada. Afilamos un palito para cortarle el cordón”. Otras mujeres, como la hija de María que se quedó a la mitad del camino porque ya no aguantaba el peso de su barriga y venía con sus otros 4 hijos huyendo de los militares.

Después de varios días llegaron a Tink. Esta comunidad antes del Estado de Excepción tenía 20 personas, ahora suman alrededor de 300. A las personas desplazadas les prestaron pequeños cuartos, alguna ropa y ollas, sin embargo, no cuentan con todo lo necesario para vivir, sus hijos dejaron de ir a la escuela.

En Tink están las familias de Nankints desalojadas en agosto del 2016 por la empresa minera Explorcobres y la Policía, además de las personas desplazadas de otras comunidades como Marbella y Tsuntsuim por el Estado de Excepción decretado en diciembre del 2016 . Ahora sobre Nankints se asienta el campamento minero La Esperanza, el territorio esta cercado y es imposible entrar; mientras que Tsuntsuim esta deshabitado y las casas destruidas. Al salir abruptamente de sus casas, las mujeres perdieron sus cultivos, sus animales y su territorio, lo que les trajo problemas para la salud y la alimentación de sus familias.

Ahora no tienen suficiente comida, tampoco ollas y platos. Toda sus cosas se perdieron junto con sus casas, salieron con lo que llevaban puesto. No tienen ropa, zapatos y tampoco útiles escolares.

A esto se suma el constante miedo que sufren por la presencia de helicópteros y drones que los persiguen permanentemente. Están atemorizadas además por la situación de sus esposos; ellos huyeron por miedo a que los militares los apresen culpándoles de la muerte del Policía el pasado diciembre.

Claudia con apenas 18 años tiene que sobrellevar la pérdida de su casa, la ausencia de su esposo, el hambre y tristeza de sus hijos quienes desde que llegaron a Tink viven en permanente miedo por la constante persecución policial: “Los niños tienen miedo, se asustan. Ellos no están estudiando. Cuando pasa avión, ellos se asustan, corren. Cuando viene la cámara igual se asustan, los militares mandan una cámara en la comunidad para ver si nosotros estamos allí”.

Mónica Ambáma, mujer de 32 años y madre de 7 hijos, no acaba de entender qué pasa. No comprende el porqué de estas acciones en contra del Pueblo Shuar.

Nosotros no hemos querido la minería porque hay contaminación. No queremos que nos contaminen nuestra naturaleza, el agua. Nosotros también somos humanos; ellos dicen los shuar no tienen derecho ¿por qué no tenemos derecho? ¿acaso no somos humanos? Nosotros también tenemos pleno derecho de reclamar.

Ella fue desalojada primero de Nankints y luego de Tsunsuim. Cuenta que en el desalojo del 11 de agosto, su casa y sus cosas fueron enterradas por las retroexcavadoras, lo que no le dio tiempo para rescatar nada. Le pide al gobierno que cesen las actividades mineras en su territorio porque asegura que el cultivo del campo también es desarrollo y quieren ser consultados: “No nos han consultado, nos vienen a destruir nomás. Ellos dicen que nos han pagado, pero de eso nada, nosotros tenemos cogido de EXSA china. Yo le puedo decir al Señor Presidente ¿por qué nos hace sufrir tanto a nosotros? ¿Qué le hemos hecho a Correa? ¿Sólo porque hay minería habrá desarrollo? Todas las veces hay desarrollo con cultivos. Dice que a campesinos, a los shuar ayudamos que estamos servidos. Nosotros no estamos bien servidos, más estamos sufridos. Yo si quisiera Presidente Correa que llegue al centro para que vea y diga la verdad, que no nos haga daños y nos deje en paz”.

Claudia también rechaza la minería y al igual que Mónica, se pregunta dónde están sus derechos y los de su comunidad: “Nosotros no queremos la minería. Los militares dicen que el gobierno manda la minería, pero nosotros no queremos que nos haga tanto daño. ¿Dónde está el buen vivir? ¿dónde están los derechos de los niños, de las mujeres?”.

Según el artículo 57 de la Constitución se reconoce la Consulta Libre e informada a los pueblos indígenas, el no desplazamiento y a la limitación de las actividades extractivas en sus territorios. Todos estos derechos a las mujeres shuar de las comunidades de Nankints, Tsunsuim, Tundayme, les han sido negados. Estas comunidades fueron desalojadas y desplazadas, se les negó sus derechos, se violentó la Constitución para implementar los dos grandes proyectos de megaminería a cielo abierto: San Carlos Panantza y Mirador, los dos de empresas chinas.

Estos proyectos inauguran la era minera en Ecuador y prometen convertirlo en un gran exportador de cobre; sin embargo cómo se preguntan Mónica y Claudia ¿dónde quedan los derechos de las mujeres y los niños? ¿dónde quedan los derechos del Pueblo Shuar?

En una guerra, las mujeres y los niños son los principales afectados, esta guerra no es la excepción. Las consecuencias de la guerra generada por el extractivismo en contra de las comunidades amazónicas quedarán marcadas en sus cuerpos y en sus entornos.

Texto publicado en Latinta.com.ar, por Verónica Calvopiña para Wambra Radio / Fotos: Miguel Imbaquingo y Mónica Ambamba

 

 

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Simpatizantes del presidente estadunidense que participaron este viernes en la Conferencia de Acción Política Conservadora. En el acto, el magnate prometió elevar el gasto para las fuerzas armadas. Con ello, subrayó, nadie se atreverá a cuestionar nuestro poder militar otra vez

 

Admite la Casa Blanca que habló con la FBI sobre supuestos nexos entre trumpistas y Moscú

 

 

Washington.

 

Declarando de nuevo que algunos medios de información son enemigos del pueblo y generan noticias fabricadas, el presidente Donald Trump continuó ayer con su ataque a la libertad de expresión, mientras la Casa Blanca excluyó por vez primera en tiempos modernos a reporteros de algunos de los principales periódicos y noticiarios del país.

A la vez, la Casa Blanca fue obligada a admitir que el jefe del gabinete, Reince Priebus, en posible violación a las normas, había hablado con altos oficiales de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) sobre la pesquisa de esa agencia respecto de los vínculos entre asesores y socios de Trump con el gobierno del presidente ruso, Vladimir Putin.

Trump, hablando en la reunión anual de la Conferencia de Acción Política Conservadora, comenzó su discurso con un ataque contra los medios de información, a los que ahora llama el partido de oposición. Recordó que hace días había calificado a los que producen noticias fabricadas de “enemigos del pueblo, y sí lo son. Sí, son el enemigo del pueblo.

“Son –continuó– gente muy deshonesta”. Sin embargo, expresó que sólo estaba hablando de la noticia fabricada, no de todos los medios. Insistió: Amo la Primera Enmienda (en la cual se garantiza la libertad de expresión y de prensa en la Constitución).

Acusó que reporteros inventan notas y fuentes, y destacó que a los medios no se les debería permitir usar fuentes a menos de que usen el nombre de alguien.

No mencionó que horas antes su Casa Blanca había ofrecido una sesión de información con altos funcionarios a condición de que no fueran identificados por sus nombres. Tampoco que esta semana, cuando se anunciaron las nuevas medidas antimigrantes, altos funcionarios del Departamento de Seguridad Interna ofrecieron una teleconferencia bajo la condición de que no se usaran sus nombres. Ese tipo de briefings han sido práctica rutinaria en este y otros gobiernos anteriores.

Trump enfatizó que los medios que fabrican noticias no representan al pueblo. Nunca representarán al pueblo y nosotros vamos a hacer algo al respecto. Pero no detalló qué.

Poco después, reporteros de medios nacionales fueron excluidos de una de las sesiones informales de información que realizan la oficina de prensa y el vocero de la Casa Blanca, Sean Spicer, cuando no se programa un briefing diario más formal.

Los nueve medios a los que se negó la entrada a esa sesión en las oficinas de Spicer incluyeron, entre otros, a The New York Times, Los Angeles Times, CNN, Politico, The Guardian y BBC. La agencia Ap y la revista Time optaron por no participar, en protesta por la decisión de excluir a esos medios.

Varios medios conservadores, como Breitbart News, The Wall Street Journal (que después expresó objeciones y afirmó que no hubiera participado en la sesión si hubiera contado con información sobre lo que había sucedido en el momento) y The Washington Times fueron invitados, junto con las cadenas de televisión ABC, NBC, CBS y Fox, pero sin cámaras.

Nada como esto había ocurrido jamás en la Casa Blanca en nuestra larga historia de cubrir múltiples administraciones de diferentes partidos, declaró Dean Baquet, editor ejecutivo del New York Times, en un comunicado. “Protestamos firmemente por la exclusión del New York Times y de otras organizaciones de noticias. El libre acceso a medios, a un gobierno transparente, es obviamente crucial para el interés nacional”.

El editor ejecutivo del Washington Post, Marty Baron, calificó la situación de algo vergonzoso y acusó que el gobierno está viajando por un camino antidemocrático.

CNN tildó la decisión de algo inaceptable y señaló que toman represalias cuando uno reporta hechos que no les gustan.

El Comité de Protección de Periodistas expresó su preocupación por esa decisión. Su director ejecutivo, Joel Simon, declaró: Estados Unidos debería estar promoviendo la libertad de prensa y acceso a la información.

La Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca también condenó el hecho. Dijo que rechazaba la manera en que se manejó dicha sesión.

Voceros de la Casa Blanca intentaron pormenorizar el evento. Declararon que invitaron al llamado pool (grupo reducido de reporteros que se turna bajo el acuerdo de que ellos transmitan lo ocurrido a los otros corresponsales que cubren la fuente) y, por tanto, todos estaban representados.

Pero el problema, se señaló, es que nunca antes la Casa Blanca había seleccionado a los medios, y varios indicaron que sospechaban que la manera en que se manejó esto era en represalia por difundir lo que algunos estaban informando. El Washington Post recordó que hace sólo dos meses Spicer había insistido en que el libre acceso a los medios “es lo que hace que una democracia sea una democracia versus una dictadura”.

 

Sigue en campaña

 

Ante el foro conservador más importante, Trump retomó su tono de campaña con una ferviente defensa de su primer mes en la Casa Blanca, de coronarse como el líder de ese sector y prometer cambios dramáticos, desde la anulación de la reforma de salud de Barack Obama hasta la renegociación de acuerdos de libre comercio y la construcción del muro fronterizo.

Prometió uno de los aumentos militares más grandes en la historia de Estados Unidos, con lo cual nadie se atreverá a cuestionar nuestro poder militar otra vez. Prometió que se logrará la obliteración total del Estado Islámico.

Indicó que la coalición de votantes que lo llevó al triunfo, sobre todo los hombres y las mujeres olvidados de Estados Unidos, son el corazón de este nuevo movimiento y el futuro del Partido Republicano, y reafirmó que el mundo nunca ha visto un movimiento como este.

 

Los rusos

 

En lo que sigue como un escándalo de consecuencias potencialmente severas para la presidencia, poco después de que la Casa Blanca criticó reportajes de CNN y Ap de que Priebus había tenido un intercambio con los jefes de la FBI sobre la investigación en curso de los vínculos entre asesores y socios de Trump con el gobierno ruso, tuvo que admitir que eran ciertos. Que un alto funcionario de la presidencia sugiriera que la FBI cesara una investigación oficial en curso parecería ser una violacion a las normas que rigen la relación entre la Casa Blanca y el Departamento de Justicia para asegurar la certeza de las investigaciones y evitar la apariencia de algún tipo de influencia política en una pesquisa oficial.

Más aún: el Washington Post reportó ayer que funcionarios de la Casa Blanca también buscaron reclutar a legisladores federales y altos oficiales de inteligencia para participar en un esfuerzo para cuestionar y minimizar en los medios de información la historia de las relaciones entre la campaña de Trump y sus socios con la inteligencia rusa a lo largo del año pasado.

 

 

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Miércoles, 22 Febrero 2017 09:07

Trump y Maduro en caída libre

Trump y Maduro en caída libre

 

1. Rebelión militar contra Trump

Cuando la policía política de Estados Unidos, el FBI, graba clandestinamente los telefonemas del Asesor de Seguridad Nacional y confidente del Presidente Donald Trump, el general Michael Flynn, para después publicarlos en la prensa imperial (Washington Post); cuando la máxima Agencia de Espionaje Mundial imperialista, la National Security Agency (NSA), deja de enviar sus análisis diarios sobre la situación de seguridad nacional a Trump, su Comandante en Jefe; cuando el general Tony Thomas, Jefe del Comando de Operaciones Especiales (Special Operations Command, ¡sic!) de las Fuerzas Armadas estadounidenses, que tiene constitucionalmente prohibido meterse en política, dice en una conferencia militar, que "Nuestro gobierno sigue en un desorden increíble. Espero se arregle pronto, porque somos una nación en guerra -- "Our government continues to be in unbelievable turmoil. I hope they sort it out soon because we’re a nation at war"; cuando el Presidente del Comité de las Fuerzas Armadas del Senado, John McCain, se pronuncia públicamente, diciendo que la renuncia de Flynn es una "indicación preocupante" de la "disfuncionalidad del actual aparato de seguridad nacional" y que es "imperativo" que Trump escoja un nuevo Asesor de Seguridad Nacional adecuado; cuando ese nuevo Asesor de Seguridad Nacional, el vicealmirante (ret.) Robert S. Harward, ex Navy SEAL (comando de la marina), rechaza la oferta de Trump, calificándola como un "sandwich de mierda", "a shit sándwich"; cuando el ex Director de la CIA y Secretario de Defensa, Leon Panetta, dice que nunca ha estado "tan nervioso sobre lo que pueda pasar...en la Casa Blanca", que no sabe si "es capaz de responder de una manera pensante" a una crisis, y que no se puede permitir que "el cambio se convierta en caos", entonces se entiende que el fálico Trump entra en pánico y se refugia en el útero electorero de sus delirios: la Florida. Ahí se dio un extenso baño de narcisimo con los correligionarios de sus delusiones y mentiras, para reparar el ego severamente dañado por los golpes del complejo militar-industrial-neocon.

 

2. Tigre de Papel

Contrariamente a lo que pretendía lograr Trump en la Florida, el evento no mostró fuerza, sino que reveló el estado calamitoso en que se encuentra. La magia de la campaña electoral es cosa del pasado y sus amenazas, promesas y bromas, ya no surten el efecto arrollador del 2016. Parecía un temible depredador hace tres meses. Ahora no es más que un payaso y, como dice la antigua frase china, un zhǐlǎohǔun, un tigre de papel. Ante los mazazos de la fracción más fuerte de la clase dominante --el complejo militar-industrial-de inteligencia y su brazo político, los neocons (neofascistas)-- empieza a entender que su infantil utopía de rehacer el sistema oligárquico a su medida, ya está siendo derrotado. Y en su desesperación distópica, para frenar su derrumbe, no se le ocurrió otra estratagema, que declarar que los medios, el NYT, NBCNews, ABC, CBS, CNN, son "los enemigos del pueblo estadounidense" – "the enemy of the American People!"

 

3. Rumbo al colapso

Si Trump alguna vez hubiera estudiado al más grande genio militar latinoamericano, Fidel Castro, o a Sun Tzu o von Clausewitz, hubiera entendido que la mejor guerra es la que no se hace. Pero, cuando se está obligado a hacerla, hay que concentrarse en un solo frente, no abrir campos de batalla por doquier. En las pocas semanas en la Oficina Oval, ya ha sido derrotado tantas veces de manera humillante, y sembrado tal caos interno y geoestratégico, que la power elite (elite hegemónica) se ha convencido de que es un bufón prescindible y disfuncional para el sistema. Y, que, a la primera ocasión hay que "congelarlo" o remplazarlo. Es evidente, que el Presidente George Bush también era un bobo e ignorante como Trump. Pero, fue tolerado, porque era un bobo útil que obedecía sumisamente a las órdenes de la oligarquía. No era más que un coolie del sistema.

 

4. Un Calibán fuera de control

Trump, en cambio, actúa como si tuviera la libertad y autonomía de ser su amo. Es un Calibán fuera de control, como los dictadorzuelos tercermundistas históricos Saddam Husseín y Manuel Noriega, o los actuales Maduro, Kim Jong-un y Duterte, y por eso no tiene futuro. Fue obligado por China a capitular sin pena ni gloria en el asunto de Taiwan; por la justicia estadounidense en su veto migratorio (Muslim ban); por Rusia en el problema de Crimea; por los demócratas, que le aplicaron la estrategia del Tea Party en el tema del Obamacare y así, de derrota en derrota. El halo de vencedor ha desaparecido y la balanza del poder se ha inclinado en su contra. O cambia su estrategia cualitativamente, o no tendrá salvación.

 

5. Maduro y Trump: almas gemelas en la burbuja

Maduro y su régimen autocrático se encuentra en la misma situación. Al igual que Trump, se hunde cada vez más en su burbuja de delusiones y mentiras, que tiene como única salida la Solución Sandinista, que hemos descrito anteriormente. Contrariamente a lo que piensan los autócratas Maduro, Cabello, Trump et al, el tiempo no trabaja en su favor. En su universo alterno, los sensores de cambio no están calibrados, no captan las variaciones del entorno y la dialéctica de la praxis ha sido sustituida por los reflejos condicionados de Pavlov; como cuando, por ejemplo, Maduro o la canciller comentan algún acontecimiento internacional, o cuando sus "gigantes económicos" ministeriales emiten sus bizarros comentarios sobre la arruinada economía nacional.

 

6. Madurismo sin Maduro

Ni siquiera la intervención directa de la camarilla del poder estadounidense, con 34 congresistas pidiendo a la Casa Blanca actuar contra el gobierno venezolano, y la subsiguiente intervención judicial política contra el Vicepresidente Tareck el Aissami, parecen despertar alguna cabeza pensante en el tragicómico equipo político del Palacio de Miraflores. La función política de esta intervención es evidente: evitar un "Madurismo sin Maduro". Tareck el Aissami era la última carta de dirigencia del futuro que le quedaba al Madurismo. Con la inhabilitación de facto de El Aissami, el Madurismo se queda sin retaguardia. En términos militares, le cortaron el acceso al hinterland --la profundidad estratégica-- en la guerra por su sobrevivencia. La última oportunidad que tiene el Madurismo es, pactar una Solución sandinista debilitada con sus adversarios y negociar el asilo político para Maduro y demás responsables del desastre en Cuba, Rusia o China. Porque, a diferencia del inepto e ignorante magnate inmobiliaria newyorkino, quien disfrutará sus riquezas ilegitimas en paz después de su remoción del cargo, a sus homólogos venezolanos no les espera otro destino que el de Noriega o Gaddafi.

 

 

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Socios de Trump median para un plan de paz en Ucrania favorable a Rusia

 

 

Conspiradores prorrusos proponen al entorno del presidente derribar a Poroshenko

 

Hombres de la máxima confianza del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se prestaron a ejercer de intermediarios y hacer llegar a la Casa Blanca un presunto plan de paz para Ucrania, totalmente favorable a Rusia, elaborado por conspiradores al servicio de Moscú que pretenden derribar al actual presidente ucraniano, Petró Poroshenko.

Michael Cohen, abogado personal de Trump, y Felix Sater, un hombre de negocios ruso-estadounidense vinculado durante muchos años a la organización empresarial Trump, se reunieron a finales de enero con Andréi Artemenko, un miembro prorruso del Parlamento de Kíev que ambiciona hacerse con el poder. La reunión se celebró en el Loews Regency, un hotel de lujo de Park Avenue, en Manhattan.

Artemenko, en cuyo currículum figura una condena a prisión por malversación de fondos, explicó a sus interlocutores que pretende derribar a Poroshenko con la conocida técnica de publicitar presuntos casos de corrupción que afectan al presidente.

Esta historia, destapada en primer lugar por The New York Times y luego complementada por otros medios, surge en el momento en que la relación del presidente de Estados Unidos y de su entorno con Rusia ha obligado a dimitir a varios a asesores del presidente a medida que las investigaciones del FBI y los servicios de inteligencia descubren actuaciones ilícitas que convierten en sospechoso tanto empeño del presidente Trump por llevarse bien con el líder ruso, Vladímir Putin, a pesar de los conflictos que permanecen abiertos entre ambos países. Asimismo, la existencia de una diplomacia paralela ejercida por personas de confianza del presidente sin responsabilidad política amenaza con convertirse en una fuente de problemas para la nueva Administración. En la reunión de Nueva York se abordó el derribo de un presidente aliado de Estados Unidos.

La caída de Poroshenko sería la condición necesaria para luego establecer el plan de paz, que consistiría en someter a referéndum del pueblo ucraniano la cesión de Crimea a Rusia por 50 o 100 años a cambio de un alquiler, la retirada de las tropas rusas del este de Ucrania y el levantamiento de las sanciones económicas impuestas a Moscú por parte de EE.UU. y la Unión Europea. Artemenko garantizó a sus interlocutores que el plan contaba con el apoyo del Kremlin.

Michael Cohen, que ha confirmado la reunión, sostiene que su intervención en el asunto tenía como único objetivo contribuir a la paz. “El conflicto dura tres años y ha costado 10.000 vidas... ¿Quién no quiere ayudar a la paz?”, declaró Cohen.

La propuesta, en un sobre cerrado, se hizo llegar nada más y nada menos que a Michael Flynn, el consejero de seguridad nacional nombrado por Donald Trump, que tuvo que dimitir de su cargo una semana después, precisamente por haber engañado a las fuerzas de seguridad y al propio vicepresidente sobre sus contactos ilícitos con las autoridades rusas.

Por supuesto, la noticia de la reunión conspirativa de Nueva York ha irritado a las autoridades ucranianas. El embajador en Washington, Valeri Chali, negó autoridad a Artemenko para hacer propuesta alguna y rechazó por “inconstitucional” la idea de alquilar Crimea a Rusia, “que sólo puede ser defendida por un representante de los intere­ses rusos”. Con todo, John Herbst, exembajador de EE.UU. en Ucrania, expresó a The New York Times su temor a que Trump mejore la relación con Rusia a expensas de Ucrania, “posiblemente con un plan como el de Artemenko”.

 

 

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Martes, 21 Febrero 2017 07:05

Trump: la disputa por el relato

Trump: la disputa por el relato

 

Como candidato, Donald Trump derrotó por nocaut a los grandes medios de comunicación estadunidenses. Ahora se propone hacer lo mismo como presidente de Estados Unidos. En el centro del pleito se encuentra la definición de quién elabora la narrativa sobre el nuevo gobierno: si el magnate o la prensa.

Los ataques de Trump contra los medios han sido duros, a la cabeza y continuos. Sea a través de tuits o en conferencias con periodistas, el mandatario no da tregua. Un día dice que los medios se han convertido en gran parte del problema, parte del sistema corrupto, y otro afirma que el público ya no les cree. La prensa está fuera de control, el nivel de deshonestidad está fuera de control.

El presidente dispara indistintamente contra los medios electrónicos y los escritos. “Los medios con noticias falsas (los perdedores The New York Times, NBC, ABC, CBS, CNN) no son mi enemigo, son el enemigo del pueblo estadounidense”, escribió en un tuit. Ufano, asegura que muchos de los medios en Washington, junto con los de Nueva York y Los Ángeles en especial, no hablan para la gente, lo hacen para intereses especiales. La gente ya no les cree. Quizás yo tenga algo que ver en ello. No lo sé. Pero ya no les creen.

Al menos en este punto, Trump es consistente en sus convicciones. En 1981, acusaba: La prensa es mentirosa, está ahí para manipular a la gente y a eso se dedica.

Stephen K. Bannon, el hombre más influyente en el equipo presidencial, confirmó esta doctrina en una entrevista a The New York Times: Los medios de comunicación deberían estar avergonzados, sentirse humillados y mantener la boca cerrada. Deberían empezar a escuchar. Quiero que tome esta cita textual: los medios de comunicación son el partido de la oposición. Ellos no entienden este país. Todavía no entienden por qué Donald Trump es el presidente de Estados Unidos (https://goo.gl/mu4F2D).

Los golpes del presidente y su asesor contra los medios de comunicación llueven sobre mojado. Una encuesta de Gallup, difundida el 14 de septiembre de 2016, encontró que sólo 32 por ciento de los estadunidenses tienen mucha confianza en los medios de comunicación para reportar la noticia de manera completa, precisa y justa. Se trata del nivel más bajo en la historia de estos sondeos. Una caída de ocho puntos porcentuales con respecto al año pasado (https://goo.gl/e3ywhU).

Esta desconfianza hacia la prensa es aún mayor entre las personas de 18 a 49 años de edad. Sólo 26 por ciento se fían de la verosimilitud de lo que los medios informan.

La cobertura que muchos de estos medios han hecho sobre los gobiernos progresistas en América Latina muestra que no faltan razones para esta incredulidad. No pocos periódicos y cadenas televisivas se han comportado allí –tal como advierte Steve Bannon– como partidos de oposición alternos, y no han comprendido lo que sucede en la región. Su aparente objetividad está condicionada por su proclividad a favorecer la visión de los grupos empresariales afectados por las reformas y por los intereses estadunidenses en el área.

Claramente, existe una diferencia sustantiva en cómo la gente ve a los medios y cómo se ven ellos a sí mismos. Mientras éstos se asumen como un cuarto poder real, como un mensajero entre los que piensa y sienta la ciudadanía y el poder, los hombres y mujeres de a pie los consideran cada vez más como parte del establishment. Para muchos ciudadanos, no hay diferencias sustanciales entre los medios y la clase política.

Trump y su equipo se han apoyado en esta diferencia de percepción para imponer la narrativa sobre su gobierno. No importa si lo que el mandatario dice es falso o verdadero. Le valen gorro los valores clásicos del periodismo. Lo que le importa es que su relato sobre lo que él es y hace se imponga sin cortapisas. Y a sus seguidores les tiene sin cuidado si lo que dice es cierto o es mentira. Lo que quieren son palabras que les permitan reafirmar sus convicciones previas.

Durante su campaña electoral, el magnate se presentó como un no político e hizo de la comunicación directa, sin agentes mediáticos (pero contra ellos), el centro de su estrategia con los votantes. Tenía una reputación previa como empresario de éxito forjada en las páginas de tabloides y de shows de entretenimiento. Con una organización territorial eficaz, el uso de redes sociales y el dominio de las reglas del juego del mundo del espectáculo le dio la vuelta a la industria de la información y el entretenimiento. Hoy parece tenerla contra las cuerdas.

A pesar de que nunca lo tomaron con seriedad, los medios de comunicación fueron claves en el triunfo electoral de Trump. No porque hablaran bien de él, sino por la enorme cobertura gratuita que le brindaron. Lo hicieron por una razón muy sencilla: porque era negocio. Durante la campaña, CNN ganó 100 millones de dólares extras por informar y opinar ampliamente sobre Trump.

Según un informe de MediaQuant, en las elecciones primarias del Partido Republicano Trump contó con mil 898 millones de dólares en publicidad no pagada en distintas plataformas.

Sobre advertencia no hay engaño. Aunque el influyente Steve Bannon realmente no es leninista, se presentó en una entrevista con el historiador Ronald Radosh como un seguidor del revolucionario soviético. “Lenin –le dijo– quería destruir el Estado, y ese es también mi objetivo. Quiero que todo se venga abajo, destruir todo el sistema actual.” Obviamente, la prensa es parte de ese sistema.

A tuitazos, el beligerante Donald Trump avanza en la destrucción del viejo orden. Los grandes medios de comunicación tradicionales están en su mira. Ellos han reaccionado disparando ya sus más potentes descargas. Sin embargo, apenas parecen haberle hecho daño. Por lo pronto, el pleito sigue.

 

Twitter: @lhan55

 

 

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