Domingo, 10 Febrero 2019 06:05

¿Por qué Honduras?

¿Por qué Honduras?

La migración hondureña se hace nuevamente presente con el formato de caravana, tres meses después de la de octubre de 2018 que llamó la atención por su masividad, beligerancia, impacto mediático y solidaridad desplegada.

La de 2019 sigue siendo muy numerosa: 11 mil 366 personas registradas el 27 de enero, y es preponderantemente hondureña (73 por ciento), en menor medida salvadoreña (13 por ciento), guatemalteca (11 por ciento) y de algunos otros países (3 por ciento).

No obstante, ya no se presenta de manera beligerante, en buena parte porque hay una nueva política migratoria de acogida al migrante y de ingreso ordenado y legal. Ya no hubo un asalto a la entrada como la escena del puente en octubre, debido a la política anterior de contención. Tampoco hay banderas hondureñas e himnos nacionales. A su vez, la caravana ha recibido menos impacto mediático que la anterior y también menos solidaridad de la población.

En otros artículos sobre el tema, había mencionado que el saldo de la caravana de octubre pasado no era favorable. Si bien no hay estadísticas precisas, sólo un grupo minoritario logró pasar la frontera, otro grupo espera en Tijuana, uno más regresó a su lugar de origen y otro recibieron condición de refugiados o visas humanitarias en México.

Pero al parecer este balance no ha impactado en la población hondureña que persiste en su afán de llegar a Estados Unidos. Tampoco han impactado las amenazas y exabruptos del inquilino de la Casa Blanca. Y las condiciones en Honduras siguen igual que antes, al presidente en turno tampoco le afectan las denuncias de sus connacionales, ni siquiera que su hermano, apresado en Miami, sea líder de un cártel hondureño. Juan Orlando Hernández cuenta con el apoyo de Estados Unidos, del Congreso y de las fuerzas armadas.

En otros casos, como en México y Colombia, la violencia sistémica suele generar desplazamientos interno más que emigración internacional. Pero en el caso de Honduras, dado el tamaño del país y de la población (nueve millones), no hay dónde ir, por eso se plantea la alternativa internacional. Es también el caso de El Salvador y Guatemala.

Las alternativas de cambio y desarrollo se han cerrado para estos países centroamericanos. La revolución armada fue un baño de sangre, del que escapó Honduras, pero lo vivió de cerca. La democracia, de derecha o de izquierda, no ha podido detener la sangría que huye de la pobreza, la violencia y las carencias institucionales. Los gobiernos corruptos se encadenan y justifican en elecciones democráticas.

La migración hondureña tiene un fuerte componente político, como en el caso de Venezuela. Este se hizo presente a lo largo de todo el trayecto de la caravana de octubre, con las banderas en alto y comunicados a la prensa. El éxodo fue acompañado por líderes políticos y de opinión como el ex diputado Bartolo Fuentes, quien asiste a reuniones de muy alto nivel en México y el comunicador Milton Benítez quien fue el interlocutor designado ante la representación de la ONU, en México, cuando se exigían camiones para el transporte de la caravana. Hay una organización y dirigencia política detrás las caravanas, por más que se afirme que se trata de un éxodo "sin Moisés". Y también hay organizaciones detrás, que "acompañan y asesoran" a los migrantes.

Los últimos datos del Pew Hipanic, para 2015 informan que el contingente de hondureños en Estados Unidos, era de tan sólo 630 mil, mientras que los guatemaltecos sumaban 980 mil y los salvadoreños un millón 420 mil. Los números responden a procesos históricos y de maduración diferente, la migración salvadoreña repunta en 1980, la guatemalteca en 1990 y la hondureña en 1998 con el huracán Mitch. Los hondureños llegaron al final de todos y tienen prisa, por probar las bondades y mezquindades del sueño americano.

Quedan pendientes muchas preguntas. Los tiempos de las caravanas no han podido ser peor escogidos. En las tres ocasiones: abril, octubre y enero le dieron en la yema del gusto a Trump. También han puesto a prueba al gobierno mexicano, el de Peña Nieto libró como pudo y el actual, con un nuevo "paradigma" de visas humanitarias, ha resuelto momentáneamente el tránsito, pero el tiempo dirá si no ha provocado un efecto llamada. A las caravanas siempre se han sumado migrantes de otras nacionalidades: cubanos, haitianos, ecuatorianos, brasileños africanos y rusos.

Por lo pronto la política de contención se da ahora en Estados Unidos, con el muro, pero también con el acuerdo aceptado por México de que EU puede devolver a solicitantes de refugio para que esperen por su proceso legal. El hondureño Carlos Gómez Perdomo de 55 años es el primero de una larga lista que ha sido retornado a México. Esta noticia tampoco parece afectar a la caravana, pero en la práctica es una medida adicional de contención para los migrantes centroamericanos y un problema adicional para México.

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El “Choque de Civilizaciones”: coartada de la extrema derecha de Oriente y Occidente

No paran de enjaularnos con muros visibles construidos de ladrillo, alambre con concertinas, cercos electrificados, y/o hechos de miedo y odio hacia “el otro”. Nuestros mandatarios supremacistas así pretenden controlar a los “súbditos” evitando una ciudadanía universal y libre, bajo el pretexto de mantener la pureza de su “tribu” que siempre tiene valores superiores a otras: ¿Podrán acabar con las migraciones, uno de los principales factores del progreso del ser humano como especie?

Angela Merkel, presionada por el avance de la ultraderecha, afirma que el modelo alemán de integración de millones de los “no germanos” ha fracasado. Nadie les pidió portarse como un alemán cuando en la posguerra reconstruían una Alemania hecha escombros. ¿A dónde regresarían los kurdos de Turquía –por ejemplo– cuyos hogares han sido demolidos por los tanques Leopard “Made in Germany” conducidos por el régimen fascista de Erdogan? ¿O los afganos que deporta Europa mientras la OTAN participa en la masacre y saqueo de este pueblo? El presidente de la República Alemana, Horst Köhler tuvo que dimitir en 2010 (hecho inaudito en este país) al confesar que las tropas alemanas estaban en Afganistán por intereses económicos: ¡ni para liberar a sus mujeres del burka ni luchar contra Al Qaeda!


Nula autoridad moral les queda a quienes acusan a los inmigrantes de no respetar “los valores fundamentales” del occidente: ellos mismos los han arrastrado por las mazmorras de Abu Ghraib y de Guantánamo. No hay ni hay rastro de luces ni humanismo en el “trabajo” de miles de mercenarios occidentales y orientales, sin papeles y armados hasta los dientes, “emigrados” a otras tierras para saquearlas.


Las tres claves de una doctrina bélica

“Dios me ha dicho, George, ve y lucha contra los terroristas en Afganistán. Y yo lo hice. Y Dios me dijo, George, pon fin a la tiranía en Irak”, había justificado un iluminado George Bush la matanza de ambas naciones, quien tocado por la gracia divina iniciaba sus jornadas arrodillándose para rezar, y abría las reuniones de su gabinete con una plegaria. Pero, la realidad era otra.

1. La OTAN había perdido su razón de ser con la disolución del Pacto de Varsovia y el fin de la Unión Soviética, y el mundo exigía la canalización de sus ingentes presupuestos militares hacia la eliminación de la vergonzosa pobreza que azota a la mitad de la humanidad en el Primero, Segundo y Tercer mundo. Sin embargo, la minoría del 6% de la población mundial que posee el 59% de la riqueza total del planeta (y que en su 98% vive en el Norte), y quien en los tres mundos controla las armas, la banca y la política no iban a renunciar a su estatus: fabricó otros enemigos: los “musulmanes bárbaros” y el “Occidente corrupto”. “No es momento para poner en peligro la capacidad que tiene Norteamérica de proteger sus intereses vitales», advirtió George H. W. Bush al Congreso. “Que los recortes presupuestarios amenacen nuestro margen de maniobra es algo que no aceptaré nunca”.


2. Los nuevos enemigos serán más temibles que “los rojos”: el “terrorismo islámico” o el “colonialismo occidental” resultaban geográficamente ilocalizables como los fantasmas: el negocio de aparatos de seguridad florece paralelo a los exorcismos hechos en decenas de Guantánamos o directamente decapitando a los poseídos por la contaminante ideología de la modernidad. El nexo de estas élites fue revelado tanto por el asesor de seguridad del presidente Jimmy Carter, Zbigniew Brzezinski quien confesó que habia sido él el artífice del terrorismo “islámico”, como por los dirigentes del partido ultraderechista español VOX al reconocer que había sido fundado con el dinero de una secta religiosa paramilitar terrorista.


3. La seudo doctrina del “Choque de Civilizaciones”, promovida por el “orientalista” británico Bernard Lewis y perfeccionada por Samuel Huntington, administrador de la Casa de la Libertad (“Freedom House”), una asociación dirigida por el ex-director de la CIA, James Woolsey, cuenta que:


• Tras el fin de la URSS y el triunfo del capitalismo como el “único” sistema político viable, el principal conflicto del mundo lo protagonizan las ocho civilizaciones -la hindú, budista, confuciana, musulmana, africana, latinoamericana, ortodoxa y occidental-, confundiendo lugares geográficos con las religiones (sistemas de ideas fantásticas y sobrenaturales acerca de la creación), y a estas con las civilizaciones.
• El principal problema del mundo no son las injusticias sociales, sino los conflictos entre culturales diferencias (para que el banquero y sus inquilinos desahuciados recen al mismo dios y se enfrenten a los pobres de otras naciones).
• La religión sustituye a las identidades complejas, y será el principal actor político-social en los países “musulmanes” que en su mayoría estaban siendo gobernados en los años 70 por régimenes semilaicos: Irán, Turquía, Afganistán, Libia, Siria, Irak, son algunos ejemplos.
• La civilización “judeo-cristiano” será encabezada por EEUU. Se incluye a los judíos para que Israel, a pesar de ser una teocracia belicistas ubicada en Oriente Próximo, a parezca en el bando “civilizado”.
• La civilización occidental, encabezada exclusivamente por EEUU, se enfrentará a una alianza formada por la civilización ortodoxa rusa, la confuciana china y la islámica. Da igual que el islam no reconozca el confucionismo como religión y sus fundamentalistas persigan a los budistas, o que los1200 millones de personas nominalmente “musulmanas” (donde los árabes son sólo una pequeña minoría), hablan cientos de lenguas diferentes y pertenecen a cientos de etnias, culturas, historias diferentes y muchas veces contradictorias. Un paquistaní musulmán culturalmente es más cercano a un indio hinduista que a un marroquí mahometano. ¿Cuánto tienen que ver un mejicano, ruso o un copto egipcio cristiano con sus correligionarios en Suecia o en Francia? Y ¿cómo de aliados están los 54 países musulmanes que han sido incapaces de recuperar sus sagrados territorios, ocupados por unos 5 millones de judíos? En realidad, cuando se habla del “mundo islámico” no se piensa en Indonesia o Malasia, sino en Oriente Próximo, que “por casualidad” alberga cerca del 65% de las reservas del petróleo y gas del mundo: es allí a donde se dirigen las tropas civilizadoras de la OTAN. Tampoco se explica cómo el 65% de los latinoamericanos “cristianos” que viven bajo la línea de la pobreza deben aliarse con el 2% de sus compatriotas adoradores de Jesús que concentra el 80% de la riqueza de sus países? ¿Por qué un Donal Trump cristiano persigue a los inmigrantes desheredados de esta misma fe procedentes de América Latina? Esto se llama aporofobia y cualquier otro nombre servirá solo para ocultar esta realidad.

¿Dónde está este choque entre el presidente presbiteriano, la familia islamista de al Saud y un fanático judío como Benjamín Netanyahu, si se han unido contra un Irán islámico?


• EEUU, que representa el progreso humano, arbitrará el conflicto. O sea, que la ONU ya puede echar el cierre. Curiosamente, este “árbitro” es el mismo que no sólo posee unas 10.000 armas nucleares tácticas, sino también es el único país que las ha usado matando a unas 250.000 personas. Llamar a sus intervenciones como “misiones humanitarias” sólo engaña a los indoctos.

Los atentados del 11 de septiembre de 2001, cometidos por Arabia Saudí y ejecutados en el suelo de EEUU, serán la primera manifestación del «choque de civilizaciones», o mejor dicho la prueba que EEUU necesitaba para refrendar su planteamiento maniqueo sobre el Bien Absoluto y el Mal Absoluto.


La islamofobia, promovida por la extrema derecha europea, identifica a millones de fieles con la derecha oscurantista islámica, minoría antimoderna, misógina, antiextranjera disfrazada de antiimperialista que pide la unión entre los ricos y los pobres para enfrentarse al intruso, al infiel, y tacha de “ambición de prostituirse” al feminismo. También la occidentofobia es la pieza imprescindible en la aplicación del “choque de civilizaciones”.


El “Proyecto para un Nuevo Siglo Americano” proclama la supremacía de una hiperpotencia que busca dominar el mundo en todas las dimensiones del poder: económico, político, tecnológico, militar, y cultural.


“Diálogo de Civilizaciones” la otra cara de la misma moneda

Lanzado en 2005 por el ex presidente de la teocracia iraní, el ayatolá Mohammad Jatami como el antídoto del Choque de Civilizaciones, fue promocionada por la ONU en 2007 y encabezada por España y Turquía, dos miembros de la OTAN, que proponen una unión entre el Occidente y el mundo musulmán para combatir el terrorismo vía no militar salvando a las instituciones religiosas de ambas partes.

La reunión de los cardenales, obispos, rabinos, muftíes y ayatolás, para discutir sobre el Arca de Noé, mientras disfrutan de unas vacaciones “divinas” pagadas por los contribuyentes en los hoteles de cinco estrellas, dándose besos y abrazos, no sólo no palía esta situación, sino que confirma lo siguiente: que “La guerra es una masacre entre gente que no se conoce, en beneficio de gente que sí se conoce, pero no se masacra” (Paúl Valery).

Que unos 170 millones de niñas y niños –de todas las creencias y religiones- pasan hambre, 140 millones de ellos viven en la calle, 104 millones no van a la escuela, 10 millones son víctimas de la industria sexual y decenas de miles de ellos y ellas mueren cada día de hambre, a estos señores no les quita el sueño: “pagan el pecado de sus padres” dirían.

Estas inútiles y costosas iniciativas, además, mantienen el protagonismo a los amos de turbantes, kipás y birretes, siguen subrayando la fe religiosa de los ciudadanos, en perjuicio de sus reivindicaciones y derechos terrenales.


La barbarie es el patrimonio de toda la humanidad al igual que la sabiduría, la bondad, el progreso y la generosidad. Uno de los principales pasos para construir un mundo decente sería separar la espiritualidad de los creyentes de las instituciones religiosas con el fin de acabar con el poder de los autoproclamados “representantes de los dioses en la Tierra”.

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La CIDH exige a EU investigar la muerte de dos niños migrantes



 El organismo señala que las autoridades deben brindar asistencia médica, agua y comida a los indocumentados detenidos


Washington. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) exigió este lunes a Estados Unidos que investigue la muerte de los niños guatemaltecos Jakelin Caal Maquin y Felipe Gómez Alonzo, mientras estaban bajo el cuidado de la Patrulla Fronteriza tras ser detenidos con otros migrantes al cruzar sin documentos a territorio estadunidense por la frontera con México.

“La CIDH apremia al gobierno de Estados Unidos a investigar las circunstancias que llevaron a estas muertes y le pide adoptar todas las medidas necesarias para garantizar los derechos a la vida, la integridad y la salud de las personas migrantes que se encuentran bajo su jurisdicción”, precisó el organismo en un comunicado.

Jakelin Caal, de siete años, falleció el 8 de diciembre pasado en un hospital de El Paso, Texas, tras enfermar la víspera en un centro de detención de migrantes. Los servicios de emergencia estadunidenses la atendieron horas después de sentirse mal en el autobús que la trasladó desde donde fue arrestada hasta el centro de detención.

Unas dos semanas después, Gómez Alonzo, de ocho años, murió luego de que médicos de un hospital estadunidense le diagnosticaron gripe y lo dieron de alta tras detenerlo junto a su padre en El Paso, Texas. Luego de la muerte de ambos menores, la secretaria de Seguridad Interior, Kirstjen Nielsen, solicitó al Departamento de Defensa el envío de más personal médico a la frontera sur del país para atender un lugar en donde existe “una crisis humanitaria”.

La CIDH agregó que las autoridades estadunidendese deben brindar asistencia médica inmediata, así como agua, alimentación y abrigo a los migrantes cuando se les detiene. Apuntó que el gobierno no puede privar de libertad a niños como medida preventiva del proceso inmigratorio y que deberían disponer de alternativas menos lesivas.

En tanto, miembros del Caucus Hispano del Congreso de Estados Unidos criticaron la decisión del presidente estadunidense, Donald Trump, de insistir en que un muro en la frontera con México ayudará a reducir la crisis migratoria y reforzará la seguridad.

Durante una visita al sur de Nuevo México, el presidente del caucus, el representante demócrata por el estado de Texas, Joaquín Castro, argumentó que las políticas del gobierno agravan lo que se ha descrito como una crisis humanitaria, y resaltó los casos de los niños guatemaltecos fallecidos.

Xochitl Torres Small, representante demócrata por Nuevo México, comentó durante el recorrido que desde que murieron los dos menores se han hecho algunas mejoras en las estaciones de la Patrulla Fronteriza en esa región, pero se requieren más cambios.

“Aún necesitamos tener equipo médico en todas nuestras instalaciones en las zonas más rurales de la frontera, para asegurarnos de contar con una Patrulla Fronteriza que responda a las circunstancias cambiantes que seguimos observando”, dijo Torres.

El contingente, compuesto exclusivamente de legisladores demócratas, viajó a Alamogordo, comunidad ubicada unos 145 kilómetros al norte de la frontera con México, para ver el lugar en que Felipe Gómez Alonzo y su padre fueron retenidos.

En ese contexto, el presidente Donald Trump anunció en Twitter que dará un mensaje al país este martes a las nueve de la noche (hora local) sobre lo que llamó la crisis de seguridad nacional y humanitaria en nuestra frontera sur.

Horas antes, la vocera de la Casa Blanca, Sarah Sanders, anunció que el presidente viajará el jueves a la frontera con México “para reunirse con quienes se encuentran en la primera línea de la crisis” descrita por el mandatario. El destino exacto no fue divulgado.

 

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Las migraciones son la mayor crisis del siglo

Nunca habíamos tenido en América Latina crisis relacionadas con las migraciones forzadas como las que están sucediendo en los años recientes. Las más atendidas por los medios de comunicación son los desplazamientos de poblaciones centroamericanas hacia Estados Unidos y de venezolanos y haitianos hacia casi todos las naciones sudamericanas. La cuestión de los migrantes empieza a ser un tema político candente que tiende a profundizarse en el futuro inmediato.

Pero las migraciones transfronterizas suelen ocultar los desplazamientos internos en los países, que abarcan una población sensiblemente superior, probablemente el doble que las migraciones entre naciones. Un estudio del Instituto Igarapé titulado Migraciones invisibles: la crisis de desplazamiento forzado en Brasil, echa luz sobre este fenómeno.

El trabajo, coordinado por la investigadora Maiara Folly, aborda los desplazamientos forzados entre 2000 y 2017, tiempo en el que gobernaba casi en exclusiva el Partido de los Trabajadores (PT 2003-2016). Aunque Brasil recibe refugiados de unas 80 nacionalidades, sobre todo venezolanos y haitianos, las migraciones internas son –como señala el informe– prácticamente invisibles.

El resultado es que en esos años casi 9 millones de personas (8 millones 855 mil 752) fueron desplazadas contra su voluntad, debiendo abandonar sus hogares por las más diversas causas, todas ellas relacionadas con el modelo hegemónico de acumulación por desposesión y sus consecuencias; 72 por ciento, 6.4 millones, fueron desplazados a raíz de desastres naturales o provocados por otras personas: inundaciones, desbordes de cauces, tempestades, degradaciones de largo plazo, como erosiones y sequías que, según el estudio, “afectan sobre todo a las áreas periféricas y económicamente desfavorecidas”.

Dentro del mismo rubro de desastres, aparecen otros factores, como incendios, ruptura de represas y colapso de edificaciones, que deben ser atribuidas directamente a la acción humana, sin olvidar que los llamados “desastres naturales” son producto directo del modelo de acumulación vigente.

Los proyectos de desarrollo, el segundo capítulo analizado, desplazaron 1.2 millones de personas. Se trata por un lado de mega-actos como la Copa Mundial de Futbol y las Olimpiadas, que llevaron a la ampliación de aeropuertos, carreteras y líneas del Metro. También deben considerarse las obras desarrollistas, como puertos, autopistas, infraestructura para energía eléctrica y minería. Por último, dentro de este capítulo deben incluirse las obras de urbanización y saneamiento, que hemos optado por definir como “extractivismo urbano”, porque es una de las facetas del modelo de acumulación por despojo/desposesión.

La tercera causa de desplazamiento forzado es la violencia rural y urbana, que llevó a que 1.1 millones de personas se vieran forzadas a abandonar sus viviendas. Los actores de esta violencia son tanto estatales como privados, policías y bandas criminales, especialmente activas en defensa de terratenientes ante campesinos sin tierra y pobres del campo.

Esas 9 de millones de personas desplazadas representan casi 5 por ciento de la población de Brasil. Pero en algunas regiones especialmente sensibles, como Amazonas y Acre, territorios de expansión del extractivismo, alcanzan 26 y 16 por ciento de la población, respectivamente. Que uno de cada cuatro habitantes del Amazonas, que tiene frontera con Perú, Colombia o Venezuela, sean desplazados forzosos, habla por sí solo de las tremendas consecuencias del modelo que padecemos.

Por otro lado, casi 6 millones de desplazados lo fueron por inundaciones y desbordes de ríos, lo que muestra hasta qué punto el cambio climático se está convirtiendo en caos climático, que afecta siempre a los más pobres, negros y pueblos originarios del continente.

En sus conclusiones, el informe del Instituto Igarapé destaca que siendo tan alto el número de desplazados forzados, no hay ninguna respuesta oficial, ni órgano encargado de recoger datos y acompañar a las víctimas de migraciones forzadas, ni políticas públicas de protección o compensatorias. No lo hubo bajo los gobiernos del PT, ni lo habrá ahora que gobierna la ultraderecha.

Por último, quiero destacar que las migraciones son consecuencia de un modelo que los zapatistas han bautizado como cuarta guerra mundial. No hay forma de perderse. Basta con mirar quiénes son los afectados para descubrir quiénes son los perpetradores: el 1 por ciento que se beneficia con las grandes obras de infraestructura, con la especulación inmobiliaria y todos aquellos emprendimientos que provocan el cambio/caos climático.

El PT de Lula es responsable de la mayoría de estos desplazamientos forzados. El progresismo llevó adelante obras que ni siquiera la dictadura militar había sido capaz de realizar, como la represa de Belo Monte, que causó gravísimos daños a los pueblos originarios de la Amazonia, como viene denunciando implacablemente la periodista Eliane Brum (goo.gl/DKX7pz). La ultraderecha es hija de este progresismo.

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Creció la migración de niños solos  de 66 mil a 300 mil en 6 años

Desatendido, el derecho a la educación de niños migrantes, revela la Unesco

La falta de dominio de un idioma, una desventaja que enfrentan


Los niños migrantes no acompañados por un adulto tienen de poco a ningún acceso a la educación, alerta la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco). Destaca que la cifra de esos menores se elevó de 66 mil a 300 mil entre 2010 y 2016 en todo el mundo.

Agrega que en muchos países, ese sector, particularmente vulnerable a la explotación, ve desatendido su derecho a la educación.

El informe de seguimiento de sobre ese tema en el mundo 2019: Migración, desplazamiento y educación. Construyendo puentes, no muros, sostiene que ese derecho y el principio general de no discriminación están consagrados en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y en la Convención sobre los Derechos del Niño, pero no todos los estados impulsan medidas de atención y cumplimiento de esa garantía.

Sólo en Estados Unidos, alerta la organización multinacional, donde se estima que hay 11 millones de inmigrantes sin papeles, la amenaza de la deportación puede ser un factor que influya cada vez más para elevar el ausentismo escolar de miles de niños indocumentados.

Recordó que con la aplicación de un programa en 2012, que brinda protección a 1.3 millones de jóvenes sin papeles migratorios que llegaron al país cuando eran niños, impidiendo su deportación y proporcionándoles el derecho a obtener permisos de trabajo, se estima que aumentó la tasa de graduación de la enseñanza secundaria en 15 por ciento.

No obstante, la carencia de documentos de identidad aún es un obstáculo para millones de niños y adolescentes migrantes. Agrega que esa situación puede crear barreras para los 10 millones de apátridas del mundo, algunas de las cuales descienden de inmigrantes.

Los niños y adolescentes migrantes también deben afrontar, en muchos casos, el reto de dominar un nuevo idioma, lo cual se puede volver una desventaja educativa, pero también un factor que dificulta la socialización, el establecimiento de relaciones y el sentimiento de pertenencia, además de que eleva el riesgo de discriminación.

A ello se suma que muchos alumnos inmigrantes, señala la Unesco, son frecuentemente concentrados en áreas suburbanas, por lo que asisten a escuelas con niveles académicos y de desempeño más bajos, pero la segregación se agrava cuando los alumnos nativos se mudan a barrios más ricos.

Otro grupo altamente vulnerable es el de los desplazados. Se estima que hay 19.9 millones de refugiados, de los cuales 52 por ciento son menores de edad. La Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) estima que la tasa de matriculación de refugiados era de 61 por ciento en la primaria y de 23 por ciento en la secundaria. En el mundo, al menos 4 millones de refugiados de 5 a 17 años de edad no asisten a la escuela.

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Lunes, 31 Diciembre 2018 07:45

Drones y censores, muro no

“Estoy en la Casa Blanca a la espera de que los demócratas vengan y hagan un trato”, exhortó Trump en Twitter.

“Lo que Donald Trump y los republicanos quieren hacer es gastar 5000 millones de dólares de los contribuyentes en una ineficiente muralla”, dijo el demócrata Jeffries. El gobierno se encuentra parcialmente cerrado.

La administración de Estados Unidos ingresa hoy en la segunda semana de cierre parcial de gobierno. Con cientos de miles de empleados públicos de licencia, aún no hay señales de que demócratas, republicanos y el presidente Donald Trump lleguen a un acuerdo sobre el presupuesto. La manzana de la discordia es la exigencia del mandatario de destinar fondos públicos a la construcción de un muro en la frontera con México. Sin embargo, ayer, el jefe de gabinete saliente, John Kelly, dijo que en realidad no se trata de una pared de cemento, como da a entender el magnate neoyorquino.

 

“Por el momento, nuestras negociaciones encuentran un impasse”, dijo el senador republicano Richard Shelby, presidente del Comité de Asignaciones del Senado en la cadena CBS. “Desearía que no fuese así, pero seguimos echándonos la culpa unos a otros. Si seguimos así, esto va a durar mucho, mucho tiempo”, afirmó, citado por el diario estadounidense The Washington Post.

 

El pasado 21 de diciembre, se aprobó un proyecto de ley apoyado por los republicanos en la Cámara de Representantes que incluía un fondo de más de 5.000 millones de dólares para asegurar la frontera y permitía que parte de ese monto podía ser empleado para construir el famoso muro. Sin embargo, la medida no tuvo eco en el Senado. Allí, los representantes del Partido Demócrata se pusieron firmes al afirmar que el financiamiento de la valla debe atenerse a los 1.300 millones de dólares que se había acordado.

 

Al respecto, siguiendo al Washington Post, el senador demócrata Jon Tester, afirmó que el gobierno había gastado muy poco de esos 1.300 millones que el Congreso había aprobado para mejoras en las barreras físicas fronterizas. “(Trump) Dice que necesita más, pero a la vez no hay un plan que explique cómo se va a usar el dinero ni un análisis de cuál es la manera más efectiva de asegurar la frontera”, dijo el senador. “Creo que podemos hacerlo con tecnología y fuerza de trabajo, y será mucho más efectivo que con un muro”, agregó Tester.

 

Por su parte, el legislador Hakeem Jeffries afirmó que los demócratas estaban preparados para brindar más fondos para tecnología, drones, satélites, luminaria, censores, entre otras cosas que expertos han indicado que mejoraría la seguridad, pero se mantuvo firme en su postura anti-valla. “Lo que Donald Trump y los republicanos quieren hacer es gastar 5.000 millones de dólares de los contribuyentes en una ineficiente muralla medieval que es una solución del siglo 5 para un problema del siglo 21”, dijo el demócrata Jeffries a la cadena ABC.

 

La discusión se encuentra empantanada desde el 22 de diciembre. Tal es así que el fin de semana, el mandatario aseguró que estaba esperando a los congresistas demócratas en la Casa Blanca para hacer un trato sobre la seguridad fronteriza. “Estoy en la Casa Blanca a la espera de que los demócratas vengan y hagan un trato sobre la seguridad de la frontera. ¡Por lo que he oído, están dedicando tanto tiempo a acosarme que les queda poco tiempo para cosas como detener el crimen y (apoyar a) nuestras fuerzas armadas!”, escribió Trump en su cuenta oficial de la red social Twitter el sábado. Ese mismo día, el presidente culpó a los demócratas por la muerte de dos niños guatemaltecos bajo custodia de las autoridades fronterizas estadounidenses.

 

Ayer, en una entrevista a Los Angeles Times, en referencia al cierre parcial del gobierno y su relación con el muro que exige Trump, Kelly dijo: “Para ser honesto, no es un muro. El presidente todavía le llama ‘muro’. En algún momento dirá más francamente ‘barrera’ o ‘cerco’; ahora se inclina por los barrotes de acero”. El saliente jefe de gabinete afirmó, además, que ya no existía la idea de una pared de cemento. “Ya abandonamos la idea de un muro de concreto sólido hace tiempo en esta administración, cuando preguntamos a las personas qué necesitaban y dónde lo necesitaban”, indicó.

 

Kelly, exgeneral de la Marina que dirigió el comando militar responsable de América Latina, fue secretario de Seguridad Nacional de Trump antes de convertirse en jefe de gabinete de la Casa Blanca en julio de 2017. Sin embargo, su relación con el presidente se deterioró y será pronto reemplazado por Mick Mulvaney, actual director de presupuesto.

 

El aún funcionario, además, se despegó del discurso de Trump para el que la caravana de migrantes se trataba de una invasión de miembros de pandillas y de malas personas. “Los inmigrantes ilegales, en su mayoría, no son malas personas... No siento más que compasión por ellos, por los niños pequeños”, dijo también Kelly al diario, agregando que muchos son manipulados por traficantes de personas. Además, afirmó que la forma de superar el problema de la inmigración ilegal era terminar con la demanda de drogas en Estados Unidos y expandir las oportunidades económicas en Centroamérica.

 

En concreto, la parálisis parcial de gobierno afecta a agencias de diez departamentos del Ejecutivo, incluyendo Transporte y Justicia, así como a decenas de parques nacionales, que suelen ser una gran atracción turística. El cierre también perjudica a 800.000 de los 2,1 millones de trabajadores federales, que no cobrarán mientras permanezca cerrado el gobierno y están a expensas de la aprobación de un presupuesto. Además, el “shutdown” puede embarrar las estadísticas económicas del país, al no poder divulgar datos claves en un momento en que los mercados son extremadamente sensibles a cualquier incertidumbre.

 

Tanto el gobierno como los congresistas dieron indicios de que el cese de actividades puede prolongarse hasta enero, cuando los demócratas, gracias a su nueva mayoría, tienen previsto asumir el control de la Cámara Baja y podrían aprobar una financiación de la Administración sin destinar fondos para el muro anhelado por Trump.

 

Este es el tercer cierre que afronta Trump desde que llegó al poder a principios de 2017: el primero se produjo en enero de este año, coincidiendo con su primer aniversario en la Casa Blanca, y se alargó durante tres días, mientras que el segundo fue en febrero y duró apenas unas horas.

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Lunes, 17 Diciembre 2018 06:20

Angelitos

Claudia Maquín, madre de Jakelin, la niña guatemalteca de siete años que murió estando bajo custodia del gobierno estadunidense.Foto Ap

“Ya se murió el angelito/ Y no quisiera llorar…”

Jakelin tenía siete años cuando murió, mientras ella, su padre y decenas de otros migrantes estaban bajo la custodia de las autoridades de protección fronteriza. Nos enteramos hasta el pasado jueves –porque unos periodistas del Washington Post preguntaron– aunque murió casi una semana antes y nadie dijo nada. Aún no se saben exactamente las causas; el informe preliminar era que se deshidrató y no había comido en días, algo que ahora disputa su familia. Pero el hecho es que murió en manos del régimen de Trump.

Las autoridades se lavaron las manos y le echaron la culpa a su familia y a todos los migrantes. La secretaria de Seguridad Interna, Kirstjen Nielsen, declaró: "este es sólo un ejemplo muy triste de los peligros de este viaje. La familia optó por ingresar ilegalmente".

Mientras tanto, aproximadamente 14 mil 700 menores de edad que migraron no acompañados a este país siguen detenidos en la red de más de 100 albergues administrados por el gobierno estadunidense. Entre ellos, permanecen por lo menos 100 (y tal vez el doble) de los miles que fueron separados de su padres y enjaulados a lo largo de más de un año por órdenes de Trump. "Es un campo de niños prisioneros", denunció el senador Jeff Merkley este fin de semana al intentar visitar un centro de detención provisional en Tornillo, Texas.

A finales de noviembre, cerca de Tijuana, niños –algunos en pañales– se estaban asfixiando con el gas lacrimógeno que lanzaron agentes fronterizos estadunidenses al lado mexicano.

Al otro lado del mundo, en Yemen, se estima que han muerto de hambre más de 85 mil niños menores de cinco años de edad en el peor desastre humanitario en el mundo hoy día; eso, sin contar a los más de mil 200 de niños que han muerto por bombas Made in USA y balas de una guerra encabezada por Arabia Saudita con el apoyo de Washington.

A la vez, al otro lado del Atlántico, otra menor de edad, la sueca Greta Thunberg, de 15 años, tomó el micrófono ante los representantes de casi 200 países en la conferencia mundial sobre cambio climático en Polonia –incluyendo los de Estados Unidos que oficialmente ha rechazado el consenso científico sobre el cambio climático y promueve mayor producción de hidrocarburos– y declaró: "ustedes dicen que aman a sus hijos más que todo, y aun así les están robando su futuro ante sus propios ojos" por no hacer lo necesario para frenar el cambio climático. "Nos han ignorado en el pasado, nos ignorarán otra vez", pronosticó. Y concluyó que los representantes del mundo reunidos ahí sólo repiten "las mismas ideas malas que nos llevaron a este desastre", y los acusó: "ustedes no son suficientemente maduros como para decir las cosas tal como son".

¿Quién tiene la culpa, quiénes son los responsables por Jakelin, por tolerar ver a niños en jaulas, por los niños sin nombre de Yemen, por los niños que todos los días reciben noticias de que tal vez se aproxima el fin del mundo por la falta de respuesta de los adultos a la crisis ecológica tan documentada?

Un gran músico sirio, el clarinetista Kinan Azmeh, quien trabaja con Yo Yo Ma en su proyecto de la Ruta de la Seda, comentó en el bellísimo documental Música para extranjeros que por momentos le parece absurdo hacer música, ya que eso no puede frenar las balas y las bombas que han destruido a su país, ni resuelve el problema de los refugiados. Igual, algunos periodistas a quienes nos toca reportar sobre todo esto, o escribir una columna como ésta, nos preguntamos lo mismo, ¿para qué?, ya que las palabras, las fotos y los análisis no logran salvar a una niña guatemalteca, a sus compañeros en jaulas en lugar de aulas, a los que soñaban ser doctores o poetas muertos por una bomba en Yemen, o casi todos los niños a quienes les hemos anunciado que tal vez serán los testigos del fin del mundo.

Pero tampoco es opción el silencio.

“Ya se nos fue este angelito/ ¿Quizá cuántos más se irán?… Ya se murió el angelito/ Y no quisiera llorar…” (El angelito, versión de Óscar Chávez).

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Viernes, 14 Diciembre 2018 05:52

Un Plan Marshall para centroamericanos

Un Plan Marshall para centroamericanos

AMLO le explicó a Trump que el plan de inversión mexicano, en acuerdo con Guatemala, El Salvador y Honduras, propone la creación de un fondo para implementar programas y proyectos que generen empleo y combatan la pobreza en Centroamérica.

 

El flamante presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), y su homólogo estadounidense, Donald Trump, acordaron afrontar en conjunto las causas de fondo que promueven la migración de países centroamericanos hacia Estados Unidos con un pacto de inversión conjunta, según informaron ambos gobiernos. El mandatario mexicano dijo, además, que su par lo invitó a Washington para tratar el acuerdo, que AMLO consideró como más importante que el acuerdo comercial con Estados Unidos.

“Fue muy buena la conversación, amistosa y respetuosa. Y hablamos del tema migratorio y de la posibilidad de lograr un acuerdo de inversión par apoyar proyectos productivos y de lograr un acuerdo de inversión”, señaló ayer, AMLO en su rueda de prensa diaria. El mandatario especificó que había explicado a Trump que el plan mexicano para tratar el fenómeno migratorio contempla 5.000 millones de dólares, ya dispuestos en el presupuesto de 2019. El líder de Movimiento Regeneración Nacional (Morena), indicó, además, que en esta conversación se acordó mantener las conversaciones entre mandatarios y también entre equipos cuyo objetivo final sería suscribir un acuerdo de inversión conjunta.


Dicho plan de inversión mexicano, en acuerdo con Guatemala, El Salvador y Honduras, propone la creación de un fondo para implementar programas y proyectos que generen empleo y combatan la pobreza en Centroamérica, que junto con la violencia criminal son los principales móviles del éxodo. El proyecto, que ha sido equiparado por México con el Plan Marshall, busca sumar el apoyo de los gobiernos y empresas de Estados Unidos y Canadá.


“Considero que es de mayor importancia o de la misma importancia que el tratado de libre comercio, entonces sí es para nosotros algo muy importante, es atender las causas del fenómeno migratorio”, declaró AMLO. Para ilustrar el peso de las palabras del mandatario, para México, el comercio con Estados Unidos es vital ya que ese país es destino del 80% de sus exportaciones.


López Obrador insistió, asimismo, en que la eventual firma del pacto sería motivo para que decidiera viajar a Washington a reunirse con Trump. “El me invitó, yo también estoy en posibilidades de ir a Washington, pero creo que tanto para él como para nosotros tiene que haber un motivo y yo creo que lo más importante sería el suscribir este acuerdo y reunirnos con este propósito”, afirmó.


El mandatario, no obstante, dijo que el tema del muro en la frontera entre ambos países no se había tratado en la conversación. “No hemos tocado el tema, en ninguna conversación. No se ha tratado ese tema”, dijo López Obrador en conferencia de prensa, después de hablar con Trump por teléfono el miércoles por primera vez desde que asumió la Presidencia mexicana el 1 de diciembre.


Tras la conversación telefónica del miércoles, López Obrador escribió en Twitter que había hablado del tema migratorio con Trump y de las posibilidades de impulsar el desarrollo para evitar que la gente tenga que emigrar. “Hoy conversamos por teléfono con el presidente Donald Trump. En términos respetuosos y de amistad, tratamos el tema migratorio y la posibilidad de aplicar un programa conjunto para el desarrollo y la creación de empleos en Centroamérica y en nuestro país”, dijo.


La llamada telefónica del miércoles dio lugar a la primera conversación sobre migración entre ambos presidentes, en momentos en que la ya de por sí caliente frontera atraviesa una crisis por las multitudinarias caravanas de ciudadanos centroamericanos que llegaron a México buscando refugio en Estados Unidos. La caravana de migrantes, que llegó a sumar unos 7.000 centroamericanos, la mayoría hondureños, salió de Honduras el 13 de octubre para llegar hasta Tijuana la frontera noroeste de México y distante a más de 4.300 kilómetros. El presidente estadounidense busca endurecer los requisitos para concesión de refugio y ya ha reforzado la frontera. El pasado 25 de noviembre, durante una manifestación, unos 500 centroamericanos se arrojaron sobre la muralla fronteriza, pero fueron repelidos por gases lanzados desde Estados Unidos. No obstante, la caravana se ha ido dispersando luego de que los migrantes fueron colocados en un albergue distante de la zona fronteriza.

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Para llegar al destino, uno de los objetivos principales de los caminantes es conseguir un aventón o “jale”. Este grupo de personas  que cruza por Santo Domingo Zanatepec, Oaxaca, lo ha conseguido y se dedican a disfrutar del paisaje. Algunos de ellos se percatan de la fotografía tomada desde el vehículo que pasa junto al camión

Oaxaca de Juárez, México, 15 de noviembre de 2018. Entre el 19 de octubre y el 14 de noviembre, cuatro caravanas de migrantes centroamericanos procedentes de Honduras, Guatemala y El Salvador –cerca de diez mil almas en total– han cruzado la frontera de Guatemala para internarse en territorio mexicano, huyendo de la violencia y la pobreza extrema que predominan en sus países natales, en busca de paz, trabajo y una vida digna, de preferencia en suelo estadounidense.

 

Ante la crisis humanitaria desatada por este éxodo, el gobierno de Donald Trump ha respondido a principios de noviembre de este año mediante el primer despliegue militar masivo en la frontera de Estados Unidos con México desde que hace un siglo, en 1916, el presidente Woodrow Wilson lanzó una expedición militar contra su vecino del sur para capturar al guerrillero Francisco Villa, quien junto con sus tropas había asaltado, en marzo de ese año, el pueblo de Columbus, Texas.

El gobierno mexicano, por su lado (en declive desde la derrota del oficialista Partido Revolucionario Institucional a manos del presidente electo Andrés Manuel López Obrador), ha dedicado sus últimos días a demorar y obstaculizar el avance de la caravana por suelo mexicano, siguiendo la política del aún presidente Enrique Peña Nieto para complacer en todo y sin medida al agresivo habitante de la Casa Blanca.

 

Los migrantes tenían pocas horas de haber llegado a Arriaga, Chiapas, y estaban instalándose para pasar la noche. Algunos se dispersaron en las vías (Foto: Guadalupe Santiago Lorenzo).

 

 

Los migrantes, por su parte, han atravesado los estados mexicanos de Chiapas, Oaxaca, Veracruz, Puebla y la Ciudad de México hasta alcanzar los de Querétaro y Guanajuato, última parte del país que aún puede considerarse una zona pacífica. A partir de Jalisco y Durango, los migrantes ingresan a un territorio donde la ley es un tenue recuerdo, casi una leyenda, pues en la mayoría de las entidades que colindan con la frontera estadounidense predominan como poder fáctico los cárteles del narcotráfico, como el boyante Jalisco Nueva Generación, y el aún poderoso cártel de Sinaloa, pese a que su líder, Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera, está siendo juzgado por un tribunal estadounidense.

Ante este panorama, los migrantes de las cuatro caravanas no se amedrentan. Sin atender a las muchas noticias alarmantes que circulan en México sobre el crimen organizado, avanzan con determinación hacia la frontera, confiados en que podrán llegar ¡a Nueva York! En su desbordada marcha, hay más de mil niños pequeños a quienes acompañan sus madres, muchas de ellas embarazadas. Casi la mitad de esta caravana son jóvenes con edades que oscilan entre los 18 y 28 años. El resto son hombres, la mayoría solos, y otros más, padres de familia.

 

Lo que hace un recibo de electricidad

 

Es lo que le cuenta la señora Dulcina Concepción a Guadalupe Santiago Lorenzo, fotógrafa de la Dirección de Comunicación Social de la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca, organismo público que acompañó a la primera caravana migrante desde que el contingente salió de la población de Arriaga, en el sureño estado de Chiapas, el 26 de octubre, hasta que alcanzó el 5 de noviembre el albergue instalado por las autoridades de la Ciudad de México en el estadio “Jesús Martínez Palillo” en la Ciudad Deportiva de la Magdalena Mixhuca, casi a las afueras de la metrópoli mexicana. A la fotorreportera oaxaqueña, la señora Dulcina Concepción le explica que abandonó su tierra natal debido a los cobros excesivos por energía eléctrica que prácticamente condenan a los hondureños a vivir sin este servicio. Al tener noticia de la caravana, la madre de cinco hijos no pensó inicialmente en sumarse al éxodo, pero al sopesar el recibo que le impone una deuda impagable por la energía eléctrica, la modesta exempleada decidió jugarse la suerte en México.

 

La fotorreportera se lleva de su recorrido de siete días –desde Arriaga hasta Juchitán, antes de contraer una enfermedad respiratoria derivada del agotamiento– historias como la de Denís, joven hondureño de 23 años de edad. Al ver la condición de la fotógrafa, Denís quiso animarla y le pidió mantenerse en contacto por Facebook. Siete días después, convaleciendo en su domicilio de la ciudad de Oaxaca, la colaboradora de la Defensoría oaxaqueña se sorprende al hallar en Facebook un mensaje en que Denís le informa que ha decidido quedarse en la Ciudad de México, donde halló empleo como boxeador. En su mensaje, el joven hondureño presenta una foto en la que –provisto de guantes de boxeo rojos– practica con un sparring, y otra en que aparece reunido con el grupo de reclutadores que lo descubrió en el albergue del estadio “Jesús Martínez”.

 

“La Biblia se está cumpliendo”

 

En la comunidad de Santiago Niltepec el viento sigue levantando el polvo de los escombros arrumbados por los terremotos del año pasado. En la iglesia sigue faltando la campana, y el palacio municipal presume una fisura que lo recorre de punta a punta, como un cascarón roto. Allí, después de tres días de marcha por territorio oaxaqueño, Adrián Acevedo Galante, fotógrafo de la Defensoría de los Derechos Humanos, halla a Salvador, quien persigue una vez más el “sueño americano”. Es fácil reconocer al dos veces emigrado, pues se mantiene aparte del grupo, en las calles menos concurridas. Busca donde echarse, distante al caos y ajeno al asistencialismo oficial. Bajo un almendro, protegiéndose de la resolana, Salvador pide un encendedor antes de contarle al fotorreportero que la primera vez que intentó cruzar México lo hizo con su esposa y su bebé. Al llegar a Veracruz los tres fueron víctimas de un asalto y prefirieron entregarse al Instituto Nacional de Migración para que los repatriasen. Ahora Salvador dejó a su familia en Honduras con la promesa de conseguir lo necesario para reunirse en un mejor lugar. Cuando el migrante rememora la situación hondureña, parece hablar de México: falta de empleo y sueldos miserables, impuestos por las nubes y políticos corruptos, guerra de cárteles y muertes colaterales, persecución a activistas y asesinato de periodistas, pandillerismo y marginación. La descripción calza con precisión a la actualidad, no sólo de México, sino de casi toda Latinoamérica. Pero de pronto el emigrado pregunta al fotógrafo: “¿Tú crees en Dios? Si crees que evolucionamos del chango, dímelo de una vez para que te consiga un plátano”. Salvador le explica a su incrédulo interlocutor que la fe es lo único que no puede abandonarse en el camino. Afirma que la existencia de Dios es evidente, pues en la Biblia constan sucesos a manera de predicción que tarde o temprano ocurren, incluido el éxodo. “Ése lo están cumpliendo los hondureños”, asienta Salvador con la convicción de quien ha caminado mil kilómetros en pos de un sueño.

 

Albergues y mala vida

 

Arturo Gopar, un joven abogado que trabaja en la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca, pernocta en Matías Romero (última población oaxaqueña importante antes del límite con el estado de Veracruz), cerca de los migrantes que han sido albergados (si es posible usar ese término) en una cancha de fútbol hundida en medio de la selva. Hacia las diez de la noche se desata una tormenta que inunda el “refugio” y obliga a desalojar cuanto antes a los miles de emigrados que iban a pasar la noche en descampado. A medio kilómetro de ahí, un par de hoteles abandonados desde hace años permite a Arturo y otros trabajadores de la Defensoría improvisar un refugio para más o menos mil personas que tiemblan de frío y rabia. Desde la mañana, cuando les dijeron que su albergue sería ese llano cubierto de hierba, manifestaron que ni a los animales se les trata así. Eso dispuso, sin embargo, la autoridad de Matías Romero, población donde no se encuentra un solo café pero abundan las cantinas, y cuya legendaria estación ferroviaria construida en el siglo XIX permanece cerrada por los daños que le causaron los terremotos del año pasado.

 

Minutos antes de ser tomada esta fotografía, los migrantes que van arriba de la camioneta iban caminando, al pasar el vehículo subieron corriendo y se acomodaron en todos los rincones que pudieron (Carretera Tapanatepec- Niltepec, Oaxaca) (Foto: Guadalupe Santiago Lorenzo).

 

Los migrantes tenían pocas horas de haber llegado a Arriaga, Chiapas, y estaban instalándose para pasar la noche. Algunos se dispersaron en las vías (Foto: Guadalupe Santiago Lorenzo).

 

En el camino

Édgar Rodríguez Díaz conduce uno de los diez vehículos –entre automóviles y camionetas– que la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca ha enviado en la misión de acompañamiento a la caravana. La madrugada del 2 de noviembre se vio en riesgo de ser arrasado por migrantes que confundieron con salvoconductos las cédulas con información sobre derechos migratorios, las cuales Édgar intentó repartir entre la agitada muchedumbre en marcha hacia los límites de Oaxaca con Veracruz. Al mediodía de ese mismo Día de Muertos, en un campo a las afueras de Matías Romero, Édgar ha logrado repartir con la ayuda de sus compañeros de la Defensoría las seis mil cédulas que ilustran derechos migratorios.

Dos días después, el conductor está en Sayula de Alemán, Veracruz, mojándose desde las cuatro de la madrugada junto con los miles de migrantes que en vano esperan que el gobernador veracruzano Miguel Ángel Yunes cumpla su promesa: 150 autobuses que transportarían a la caravana hasta la Ciudad de México. A las seis de la mañana, con la certeza de que el mandatario mintió, los migrantes deciden marchar por la carretera libre hacia Puebla y piden al ombudsman Arturo Peimbert que la Defensoría oaxaqueña los acompañe. Es un trayecto de más de 400 kilómetros plagado de peligros: ahí han desaparecido decenas y quizá cientos de jóvenes veracruzanos “levantados” por criminales. Los huesos de esos desaparecidos llenan grandes fosas clandestinas regadas por esa ruta de la muerte.

 

La zona conocida como La Ventosa debe su nombre a las poderosas corrientes de viento que se forman en el Pacífico. Debido a las constantes volcaduras de los transportes de carga, la Policía Federal realizó un operativo para bajar a los migrantes de los vehículos. Al ser un importante paso carretero, caminar en el acotamiento de La Ventosa implica también un gran riesgo (Foto: Adrián Acevedo Galante).

 

 

Édgar Díaz, en el automóvil para cinco pasajeros, sopesa los riesgos del trayecto y decide transportar a las personas que pueda en esa larga marcha que pasa por Ciudad Isla y Tierra Blanca, comunidades donde las ejecuciones con decapitación son el pan de cada día. Así, en la gasolinera a la salida de Ciudad Isla acomoda en su vehículo a tres mujeres con sus hijos pequeños, que en total hacen seis pasajeros. En el camino, conductor y migrantes, junto con el reportero que va en el asiento del copiloto, intercambian datos. Las mujeres huyen de la violencia o de la miseria en Honduras. Una de ellas teme que su marido la abandone a ella y sus cuatro hijos en el camino para irse solo a los Estados Unidos. El conductor del automóvil le responde que no hay que ir solos por esa carretera, donde quien desaparece no vuelve a ser visto jamás. Eso dispara el recuerdo en Analí, una de las intempestivas pasajeras: “Es cierto. Nosotras vimos ayer cuando dos tipos se pararon en una camioneta frente a dos muchachas con sus tres niños, las encañonaron con pistolas y se las llevaron. Después, todos los que estábamos en la calle corrimos a escondernos”.

 

En Ciudad Isla, Veracruz, los migrantes pasaron la noche en el Salón Social habilitado como albergue. Testigos entrevistados indican que al abandonar ese refugio, a la madrugada siguiente, un grupo de ellos sufrió un intento de secuestro por parte de los conductores de dos tráilers que fueron detenidos por el ombudsman Arturo Peimbert. Sin embargo, al permitir la policía local que los vehículos siguieran camino, en Tierra Blanca, Veracruz, lograron llevarse con rumbo desconocido a un grupo de mujeres y niños que no han sido hallados. (Foto: Jorge Pech Casanova).

 

Secuestrados y vendidos

El testimonio de la pasajera de Édgar Díaz será grabado días más tarde por el Defensor Arturo Peimbert Calvo en el albergue de la Ciudad de México, y se suma a historias menos risueñas que la del devoto Salvador o la del flamante boxeador hondureño. Un suceso más siniestro aún que el de las dos muchachas secuestradas con sus hijos, lo desentrañó el Defensor Peimbert al recibir en Ciudad Isla, Veracruz, la denuncia de un grupo de migrantes que le pidió impedir la salida de un par de tráilers cargados de personas de la caravana. Al ombudsman oaxaqueño, los refugiados le informaron que los conductores de los vehículos habían cobrado 150 pesos a cada emigrado con la promesa de conducirlos a la distante ciudad de Puebla. Pero los caminantes vieron con alarma que, al llenarse de gente las cajas de los automotores, los encargados del transporte cerraron las puertas con candados. El Defensor Peimbert Calvo acudió enseguida, fotografió las unidades con sus choferes y logró sacar de los tráilers a los encerrados; además, pidió la intervención de la policía y exhortó a los viajeros a evitar los dos sospechosos contenedores. Los policías que revisaron los tráilers permitieron a los conductores seguir camino por “no haber hallado nada anormal”. Por ello, otros migrantes que presenciaron el suceso desoyeron el consejo del ombudsman y se embarcaron en esos transportes.

En la ciudad de Puebla, distante más de 300 kilómetros de Ciudad Isla, el Defensor Peimbert volvió a recibir una denuncia de que cerca de un centenar de migrantes que subieron a esos tráilers fueron entregados frente a una base de la policía y ya no aparecían en los albergues.

Sin posibilidades de investigar personalmente estos informes, Arturo Peimbert acudió a la Fiscalía del estado de Puebla para denunciar la posible desaparición de un centenar de migrantes. Esa autoridad recibió la denuncia el 4 de noviembre y prometió investigar, pero se limitó a emitir dos días más tarde un breve comunicado en que afirmaba no haber hallado pruebas de la masiva desaparición. Para entonces, el ombudsman Peimbert ya había dado a conocer el caso a medios de comunicación mexicanos e internacionales, pero al no poder aportar más pruebas que las fotos de los tráilers con sus choferes, tuvo dificultades para que su narración fuese aceptada.

Sin darse por vencido, Peimbert Calvo mantuvo el acompañamiento de la Defensoría oaxaqueña a los migrantes, hasta conducir a la Ciudad de México a los últimos grupos de ellos en siete autobuses facilitados por empresarios. Así llegaron al albergue del estadio “Jesús Martínez Palillo”, en la Magadalena Mixhuca, el 5 de noviembre a las 23:30 horas.

Una vez instalados en el albergue los migrantes, el personal de la Defensoría de los Derechos Humanos de Oaxaca y su titular emprendieron la localización de las personas que podían dar testimonio sobre los migrantes desaparecidos. Durante tres días, los defensores de derechos humanos recorrieron los diferentes módulos de alojamiento, a diferentes horas, hasta dar con cinco testigos de cómo los migrantes fueron llevados contra su voluntad y con rumbo desconocido. Peimbert y su equipo grabaron en video estos testimonios y tuvieron por fin una evidencia de que la cuestionada denuncia tiene fundamento. La Organización de las Naciones Unidas ya respalda el reclamo del defensor oaxaqueño de derechos humanos.

 

En la gasolinera de Zanatepec, Oaxaca, pobladores estaban repartiendo comida a los migrantes, algunos de ellos instalados sobre una pipa de combustible. El conductor bajó la velocidad para que pudieran obtener alimento y volvieran a subir. (Foto: Guadalupe Santiago Lorenzo).

 

 

Tres mujeres y un hombre afirman –en videos que recabó Arturo Peimbert– haber estado en los tráilers que sus compañeros abordaron para ya no ser vistos más. Pudieron escapar porque iban en los estribos y en el frente de los camiones. Al ver que éstos se internaron por un camino de terracería en dirección contraria a la pactada, saltaron de ellos, hiriéndose en la maniobra pero logrando escapar. Al Defensor Peimbert una de estas personas le dice: “Usted ya nos había dicho que no subiéramos a esos carros y no le hicimos caso”.

Los testimonios recogidos por el ombudsman Arturo Peimbert entre cuatro testigos del suceso pueden resumirse de este modo: “Queríamos llegar rápido a la Ciudad de México.  Adelante de Tierra Blanca veníamos caminando. Por lo general pedimos raite (viaje gratis) y esto fue lo que hicimos. Se paró una camioneta, de esas cerradas, y se bajaron unos hombres. Iban armados y obligaron a muchos a subirse. Calculo que subieron a unos 50. Un muchacho vestido de negro, gordito, nos dijo que teníamos que pagar 150 pesos. Ya por Tierra Blanca nos dijo que teníamos que pagar 50 pesos más. Le dijimos que ya no teníamos dinero. Pasando un puente había ocho hombres encapuchados. Al camión entró uno y dijo que ya todos estábamos vendidos. Dijo todos: los 65 niños y siete mujeres fueron vendidos”.

Peimbert Calvo ha presentado el 12 de noviembre una denuncia ante la Procuraduría General de la República, exhibiendo todas las evidencias recabadas: los testimonios de los migrantes y las fotografías que él mismo tomó de los tráilers y sus choferes. Demanda el ombudsman que las autoridades busquen a las personas desparecidas hasta localizarlas, con vida, pues el fantasma de la matanza de 193 migrantes hondureños, cometida en 2011 por narcotraficantes en la población de San Fernando, Tamaulipas, ronda a la multitudinaria caravana. ν

 

 * Respectivamente: poeta y ensayista, fotógrafo y diseñador en comunicación gráfica.

 

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Domingo, 02 Diciembre 2018 05:55

Clandestino, ilegal

Clandestino, ilegal

El éxodo centroamericano, que lleva un mes y medio de marcha, llegó a la frontera estadounidense. Las restricciones del derecho al asilo en Estados Unidos, endurecidas aun más por un decreto del presidente, alimenta el tráfico de personas desde México.
 

Hacía días que se venían preparando para hacer la marcha. El viernes 23 de noviembre pintaron banderas de Honduras y de Estados Unidos, y escribieron sobre ellas sus pedidos: que Trump se toque el corazón, que los deje pasar de una vez.


En las últimas dos semanas llegaron a Tijuana más de 6 mil migrantes centroamericanos, según el registro oficial. De ellos, 2 mil son mujeres, niños y adolescentes. Y el domingo 25, al cumplir 45 días de viaje y 11 en Tijuana, 500 de ellos se manifestaron frente a la frontera con Estados Unidos, la que no les permite avanzar. Con sus banderas en mano marcharon a lo largo del gran muro oxidado que materializa la frontera, cantando que son trabajadores internacionales, no criminales, como se dice de ellos.


A una hora del comienzo de la manifestación, efectivos de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos (Usbp, por sus siglas en inglés) y de la autoridad de aduanas del mismo país (Cbp) les lanzaron gases lacrimógenos desde territorio estadou-nidense, por encima de la barda. También dispararon balas de gas pimienta –consideradas un arma no letal, pero capaz de herir– directamente a la gente y a los periodistas que cubrían el evento.


PURO TIJUANA.


La ciudad de Tijuana está recostada contra la frontera. Sus calles y comercios parecen todas estar mirando hacia el norte. El muro fronterizo recorre toda la ciudad y se prolonga hasta entrar en el mar, en el barrio Playas de Tijuana.


Históricamente Tijuana ha sido una ciudad de distensión, donde muchos estadounidenses llegan a gastar su dinero en tiendas, puteros y bares.


Hoy viven aquí migrantes extranjeros e internos que han encontrado un mejor nivel de vida que en otros lugares del país. Muchos de ellos llevan una vida binacional, cruzando a diario la frontera hacia San Diego. Lo pueden hacer por el control fronterizo de San Ysidro, en automóvil, o bien por el punto de control El Chaparral, a pie.


En esta ciudad también hay mexicanos desplazados por paramilitares de comunidades rurales del sur de México, que están esperando su turno para solicitar asilo en Estados Unidos, y cientos de deportados que el país vecino devuelve.


Los migrantes centroamericanos recién llegados habían organizado dos manifestaciones en El Chaparral, pidiendo una audiencia con el gobierno estadounidense. Sin embargo, el gobierno de Donald Trump ordenó a la Cbp cerrar, el jueves 22, la mitad de los carriles de ingreso por el otro punto de entrada, San Ysidro, por donde no cruzan estos migrantes. Las autoridades aduaneras instalaron allí también, en territorio mexicano, un muro de material y alambre de púa.


MAKE TIJUANA GREAT AGAIN.

No obstante, la limitación del flujo de autos hacia Estados Unidos sí afectó a la población de Tijuana y avivó el resentimiento de los residentes contra la presencia de los migrantes recién llegados. Tijuana se transformó así en la única ciudad de México por la que pasó el éxodo centroamericano, que lo recibió con manifestaciones de rechazo.


La primera estalló en la costa, el 14 de noviembre, cuando el mismo día que llegó la caravana migrante a la ciudad y su vanguardia se trasladó hasta Playas de Tijuana para observar cómo el muro fronterizo se metía en el mar.


Sergio Tamay, un militante veterano que dirige el hotel para migrantes en Mexicali (la única otra ciudad de Baja California donde hay puestos de control fronterizos), relató a Brecha que cuando los migrantes llegan a la zona de la frontera suelen querer ir a ver esa escena. Han recorrido miles de quilómetros para ello.


Esa noche, un grupo de personas que se presentaron como vecinos de Playas se manifestó violentamente contra la presencia de los migrantes en su barrio. Y tras esa manifestación las autoridades terminaron descartando albergar el éxodo en la plaza de toros que queda en Playas, una opción que se había manejado. Un precario campo de refugiados se instaló en cambio en el estadio de béisbol Little Padres Park.
Otra manifestación en rechazo a los migrantes, de 200 personas, fue convocada para el domingo 18 por tres agitadores xenófobos en redes sociales: Iván Rievelin, que se hace llamar “comandante cobra”; Paloma Zúñiga, que viste una gorra con la leyenda “Make Tijuana great again”, en alusión al lema de Trump; y Alex Backman, un conductor de radio por Internet.


EL DERECHO AL ASILO MUTILADO.


La represión de la manifestación de los migrantes el pasado domingo fue brutal. Tamay y el periodista local Euceliano Gil, quien fue herido por las balas de gas, estimaron que se trató de una invasión al territorio mexicano por las fuerzas de seguridad estadounidenses tolerada por la autoridad mexicana.


La escena de las balas y gases disparados sobre la frontera reflejó la política de Trump de limitar el derecho al asilo. El presidente emitió un decreto el 9 de noviembre con el que se restringió durante 90 días (pero el decreto es prolongable) el derecho al asilo en Estados Unidos. En contradicción con la Declaración Universal de Derechos Humanos, la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de las Naciones Unidas y el derecho federal estadounidense, este decreto suprimió la posibilidad de solicitar asilo a personas que no hayan entrado legalmente al territorio por los puestos fronterizos de control.


El decreto implica que la única manera de no ser deportado la tendrán aquellos que puedan acogerse al refugio bajo la Convención contra la tortura o que gocen de una decisión de “withholding of removal”, un congelamiento de la orden de deportación. Esta suspensión de deportación se aplica sólo en aquellos casos en que las autoridades estiman que el riesgo de persecución del solicitante es “razonable”, lo cual se establece a través de criterios más exigentes que los que se usan para establecer una causa válida para el asilo.


El permiso de “withholding of removal” le prohíbe a la persona acceder al asilo, a un permiso de residencia, a una visa humanitaria, o a la ciudadanía. Sólo le brinda un permiso de trabajo precario. Además, esta suspensión de la deportación puede ser revocada en cualquier momento.


La periodista Dara Lind explica en la revista digital Vox (12-XI-18) que esta modificación legal fue elaborada como una propuesta legislativa, previo al éxodo de Honduras en octubre, por los ministerios de Justicia y Seguridad Nacional de Estados Unidos, y que habría tardado meses en entrar en efecto. Pero que, con la llegada de la caravana de centroamericanos a Tijuana, se convirtió en un decreto de aplicación inmediata.
Diez días después de la “proclamación” (así se llama el tipo de decreto que emitió Trump), el juez federal estadounidense Jon Steven Tigar lo suspendió por un mes (hasta el 19 de diciembre), al estimar que el presidente no tiene facultades para modificar la ley migratoria, que permite a las personas solicitar asilo sin importar cómo entraron a Estados Unidos.


EL CUELLO DE BOTELLA DE LA DESESPERACIÓN.


El enorme impedimento para poder pedir asilo en Estados Unidos se visualiza en el puesto fronterizo de entrada en Tijuana, donde las autoridades aduaneras estadounidenses sólo atienden entre 10 y 50 solicitantes de asilo al día, dependiendo de las plazas disponibles en centros de detención privados para migrantes en Estados Unidos.


En los hechos, esto ha empujado a mucha gente desesperada a aceptar las propuestas de traficantes que cobran por cruzarlos, pero sin garantías de llegar a buen puerto. Pueden ser detenidos o estafados en el camino, como le sucedió el martes a un grupo de 30 hondureños que habló con Brecha. La clandestinidad es la opción que les queda a quienes no pueden inmigrar de manera “segura, legal y ordenada” y es alimentada por las restricciones de entrada a Estados Unidos.


Muchos migrantes esperan que el panorama cambie cuando asuma el nuevo presidente de México, el 1 de diciembre. Según indicó a Brecha una fuente que ha estado en contacto con el equipo del futuro gobierno de Andrés Manuel López Obrador, éste aceptaría que los migrantes permanezcan en México mientras Estados Unidos procesa sus solicitudes de asilo, tal como lo ha exigido Trump. Paralelamente, el futuro canciller, Marcelo Ebrard, anunció que México recibirá inversiones estadounidenses para obras de infraestructura en el sureste mexicano.

30 noviembre, 2018

 

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