Viernes, 14 Diciembre 2018 05:52

Un Plan Marshall para centroamericanos

Un Plan Marshall para centroamericanos

AMLO le explicó a Trump que el plan de inversión mexicano, en acuerdo con Guatemala, El Salvador y Honduras, propone la creación de un fondo para implementar programas y proyectos que generen empleo y combatan la pobreza en Centroamérica.

 

El flamante presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), y su homólogo estadounidense, Donald Trump, acordaron afrontar en conjunto las causas de fondo que promueven la migración de países centroamericanos hacia Estados Unidos con un pacto de inversión conjunta, según informaron ambos gobiernos. El mandatario mexicano dijo, además, que su par lo invitó a Washington para tratar el acuerdo, que AMLO consideró como más importante que el acuerdo comercial con Estados Unidos.

“Fue muy buena la conversación, amistosa y respetuosa. Y hablamos del tema migratorio y de la posibilidad de lograr un acuerdo de inversión par apoyar proyectos productivos y de lograr un acuerdo de inversión”, señaló ayer, AMLO en su rueda de prensa diaria. El mandatario especificó que había explicado a Trump que el plan mexicano para tratar el fenómeno migratorio contempla 5.000 millones de dólares, ya dispuestos en el presupuesto de 2019. El líder de Movimiento Regeneración Nacional (Morena), indicó, además, que en esta conversación se acordó mantener las conversaciones entre mandatarios y también entre equipos cuyo objetivo final sería suscribir un acuerdo de inversión conjunta.


Dicho plan de inversión mexicano, en acuerdo con Guatemala, El Salvador y Honduras, propone la creación de un fondo para implementar programas y proyectos que generen empleo y combatan la pobreza en Centroamérica, que junto con la violencia criminal son los principales móviles del éxodo. El proyecto, que ha sido equiparado por México con el Plan Marshall, busca sumar el apoyo de los gobiernos y empresas de Estados Unidos y Canadá.


“Considero que es de mayor importancia o de la misma importancia que el tratado de libre comercio, entonces sí es para nosotros algo muy importante, es atender las causas del fenómeno migratorio”, declaró AMLO. Para ilustrar el peso de las palabras del mandatario, para México, el comercio con Estados Unidos es vital ya que ese país es destino del 80% de sus exportaciones.


López Obrador insistió, asimismo, en que la eventual firma del pacto sería motivo para que decidiera viajar a Washington a reunirse con Trump. “El me invitó, yo también estoy en posibilidades de ir a Washington, pero creo que tanto para él como para nosotros tiene que haber un motivo y yo creo que lo más importante sería el suscribir este acuerdo y reunirnos con este propósito”, afirmó.


El mandatario, no obstante, dijo que el tema del muro en la frontera entre ambos países no se había tratado en la conversación. “No hemos tocado el tema, en ninguna conversación. No se ha tratado ese tema”, dijo López Obrador en conferencia de prensa, después de hablar con Trump por teléfono el miércoles por primera vez desde que asumió la Presidencia mexicana el 1 de diciembre.


Tras la conversación telefónica del miércoles, López Obrador escribió en Twitter que había hablado del tema migratorio con Trump y de las posibilidades de impulsar el desarrollo para evitar que la gente tenga que emigrar. “Hoy conversamos por teléfono con el presidente Donald Trump. En términos respetuosos y de amistad, tratamos el tema migratorio y la posibilidad de aplicar un programa conjunto para el desarrollo y la creación de empleos en Centroamérica y en nuestro país”, dijo.


La llamada telefónica del miércoles dio lugar a la primera conversación sobre migración entre ambos presidentes, en momentos en que la ya de por sí caliente frontera atraviesa una crisis por las multitudinarias caravanas de ciudadanos centroamericanos que llegaron a México buscando refugio en Estados Unidos. La caravana de migrantes, que llegó a sumar unos 7.000 centroamericanos, la mayoría hondureños, salió de Honduras el 13 de octubre para llegar hasta Tijuana la frontera noroeste de México y distante a más de 4.300 kilómetros. El presidente estadounidense busca endurecer los requisitos para concesión de refugio y ya ha reforzado la frontera. El pasado 25 de noviembre, durante una manifestación, unos 500 centroamericanos se arrojaron sobre la muralla fronteriza, pero fueron repelidos por gases lanzados desde Estados Unidos. No obstante, la caravana se ha ido dispersando luego de que los migrantes fueron colocados en un albergue distante de la zona fronteriza.

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Para llegar al destino, uno de los objetivos principales de los caminantes es conseguir un aventón o “jale”. Este grupo de personas  que cruza por Santo Domingo Zanatepec, Oaxaca, lo ha conseguido y se dedican a disfrutar del paisaje. Algunos de ellos se percatan de la fotografía tomada desde el vehículo que pasa junto al camión

Oaxaca de Juárez, México, 15 de noviembre de 2018. Entre el 19 de octubre y el 14 de noviembre, cuatro caravanas de migrantes centroamericanos procedentes de Honduras, Guatemala y El Salvador –cerca de diez mil almas en total– han cruzado la frontera de Guatemala para internarse en territorio mexicano, huyendo de la violencia y la pobreza extrema que predominan en sus países natales, en busca de paz, trabajo y una vida digna, de preferencia en suelo estadounidense.

 

Ante la crisis humanitaria desatada por este éxodo, el gobierno de Donald Trump ha respondido a principios de noviembre de este año mediante el primer despliegue militar masivo en la frontera de Estados Unidos con México desde que hace un siglo, en 1916, el presidente Woodrow Wilson lanzó una expedición militar contra su vecino del sur para capturar al guerrillero Francisco Villa, quien junto con sus tropas había asaltado, en marzo de ese año, el pueblo de Columbus, Texas.

El gobierno mexicano, por su lado (en declive desde la derrota del oficialista Partido Revolucionario Institucional a manos del presidente electo Andrés Manuel López Obrador), ha dedicado sus últimos días a demorar y obstaculizar el avance de la caravana por suelo mexicano, siguiendo la política del aún presidente Enrique Peña Nieto para complacer en todo y sin medida al agresivo habitante de la Casa Blanca.

 

Los migrantes tenían pocas horas de haber llegado a Arriaga, Chiapas, y estaban instalándose para pasar la noche. Algunos se dispersaron en las vías (Foto: Guadalupe Santiago Lorenzo).

 

 

Los migrantes, por su parte, han atravesado los estados mexicanos de Chiapas, Oaxaca, Veracruz, Puebla y la Ciudad de México hasta alcanzar los de Querétaro y Guanajuato, última parte del país que aún puede considerarse una zona pacífica. A partir de Jalisco y Durango, los migrantes ingresan a un territorio donde la ley es un tenue recuerdo, casi una leyenda, pues en la mayoría de las entidades que colindan con la frontera estadounidense predominan como poder fáctico los cárteles del narcotráfico, como el boyante Jalisco Nueva Generación, y el aún poderoso cártel de Sinaloa, pese a que su líder, Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera, está siendo juzgado por un tribunal estadounidense.

Ante este panorama, los migrantes de las cuatro caravanas no se amedrentan. Sin atender a las muchas noticias alarmantes que circulan en México sobre el crimen organizado, avanzan con determinación hacia la frontera, confiados en que podrán llegar ¡a Nueva York! En su desbordada marcha, hay más de mil niños pequeños a quienes acompañan sus madres, muchas de ellas embarazadas. Casi la mitad de esta caravana son jóvenes con edades que oscilan entre los 18 y 28 años. El resto son hombres, la mayoría solos, y otros más, padres de familia.

 

Lo que hace un recibo de electricidad

 

Es lo que le cuenta la señora Dulcina Concepción a Guadalupe Santiago Lorenzo, fotógrafa de la Dirección de Comunicación Social de la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca, organismo público que acompañó a la primera caravana migrante desde que el contingente salió de la población de Arriaga, en el sureño estado de Chiapas, el 26 de octubre, hasta que alcanzó el 5 de noviembre el albergue instalado por las autoridades de la Ciudad de México en el estadio “Jesús Martínez Palillo” en la Ciudad Deportiva de la Magdalena Mixhuca, casi a las afueras de la metrópoli mexicana. A la fotorreportera oaxaqueña, la señora Dulcina Concepción le explica que abandonó su tierra natal debido a los cobros excesivos por energía eléctrica que prácticamente condenan a los hondureños a vivir sin este servicio. Al tener noticia de la caravana, la madre de cinco hijos no pensó inicialmente en sumarse al éxodo, pero al sopesar el recibo que le impone una deuda impagable por la energía eléctrica, la modesta exempleada decidió jugarse la suerte en México.

 

La fotorreportera se lleva de su recorrido de siete días –desde Arriaga hasta Juchitán, antes de contraer una enfermedad respiratoria derivada del agotamiento– historias como la de Denís, joven hondureño de 23 años de edad. Al ver la condición de la fotógrafa, Denís quiso animarla y le pidió mantenerse en contacto por Facebook. Siete días después, convaleciendo en su domicilio de la ciudad de Oaxaca, la colaboradora de la Defensoría oaxaqueña se sorprende al hallar en Facebook un mensaje en que Denís le informa que ha decidido quedarse en la Ciudad de México, donde halló empleo como boxeador. En su mensaje, el joven hondureño presenta una foto en la que –provisto de guantes de boxeo rojos– practica con un sparring, y otra en que aparece reunido con el grupo de reclutadores que lo descubrió en el albergue del estadio “Jesús Martínez”.

 

“La Biblia se está cumpliendo”

 

En la comunidad de Santiago Niltepec el viento sigue levantando el polvo de los escombros arrumbados por los terremotos del año pasado. En la iglesia sigue faltando la campana, y el palacio municipal presume una fisura que lo recorre de punta a punta, como un cascarón roto. Allí, después de tres días de marcha por territorio oaxaqueño, Adrián Acevedo Galante, fotógrafo de la Defensoría de los Derechos Humanos, halla a Salvador, quien persigue una vez más el “sueño americano”. Es fácil reconocer al dos veces emigrado, pues se mantiene aparte del grupo, en las calles menos concurridas. Busca donde echarse, distante al caos y ajeno al asistencialismo oficial. Bajo un almendro, protegiéndose de la resolana, Salvador pide un encendedor antes de contarle al fotorreportero que la primera vez que intentó cruzar México lo hizo con su esposa y su bebé. Al llegar a Veracruz los tres fueron víctimas de un asalto y prefirieron entregarse al Instituto Nacional de Migración para que los repatriasen. Ahora Salvador dejó a su familia en Honduras con la promesa de conseguir lo necesario para reunirse en un mejor lugar. Cuando el migrante rememora la situación hondureña, parece hablar de México: falta de empleo y sueldos miserables, impuestos por las nubes y políticos corruptos, guerra de cárteles y muertes colaterales, persecución a activistas y asesinato de periodistas, pandillerismo y marginación. La descripción calza con precisión a la actualidad, no sólo de México, sino de casi toda Latinoamérica. Pero de pronto el emigrado pregunta al fotógrafo: “¿Tú crees en Dios? Si crees que evolucionamos del chango, dímelo de una vez para que te consiga un plátano”. Salvador le explica a su incrédulo interlocutor que la fe es lo único que no puede abandonarse en el camino. Afirma que la existencia de Dios es evidente, pues en la Biblia constan sucesos a manera de predicción que tarde o temprano ocurren, incluido el éxodo. “Ése lo están cumpliendo los hondureños”, asienta Salvador con la convicción de quien ha caminado mil kilómetros en pos de un sueño.

 

Albergues y mala vida

 

Arturo Gopar, un joven abogado que trabaja en la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca, pernocta en Matías Romero (última población oaxaqueña importante antes del límite con el estado de Veracruz), cerca de los migrantes que han sido albergados (si es posible usar ese término) en una cancha de fútbol hundida en medio de la selva. Hacia las diez de la noche se desata una tormenta que inunda el “refugio” y obliga a desalojar cuanto antes a los miles de emigrados que iban a pasar la noche en descampado. A medio kilómetro de ahí, un par de hoteles abandonados desde hace años permite a Arturo y otros trabajadores de la Defensoría improvisar un refugio para más o menos mil personas que tiemblan de frío y rabia. Desde la mañana, cuando les dijeron que su albergue sería ese llano cubierto de hierba, manifestaron que ni a los animales se les trata así. Eso dispuso, sin embargo, la autoridad de Matías Romero, población donde no se encuentra un solo café pero abundan las cantinas, y cuya legendaria estación ferroviaria construida en el siglo XIX permanece cerrada por los daños que le causaron los terremotos del año pasado.

 

Minutos antes de ser tomada esta fotografía, los migrantes que van arriba de la camioneta iban caminando, al pasar el vehículo subieron corriendo y se acomodaron en todos los rincones que pudieron (Carretera Tapanatepec- Niltepec, Oaxaca) (Foto: Guadalupe Santiago Lorenzo).

 

Los migrantes tenían pocas horas de haber llegado a Arriaga, Chiapas, y estaban instalándose para pasar la noche. Algunos se dispersaron en las vías (Foto: Guadalupe Santiago Lorenzo).

 

En el camino

Édgar Rodríguez Díaz conduce uno de los diez vehículos –entre automóviles y camionetas– que la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca ha enviado en la misión de acompañamiento a la caravana. La madrugada del 2 de noviembre se vio en riesgo de ser arrasado por migrantes que confundieron con salvoconductos las cédulas con información sobre derechos migratorios, las cuales Édgar intentó repartir entre la agitada muchedumbre en marcha hacia los límites de Oaxaca con Veracruz. Al mediodía de ese mismo Día de Muertos, en un campo a las afueras de Matías Romero, Édgar ha logrado repartir con la ayuda de sus compañeros de la Defensoría las seis mil cédulas que ilustran derechos migratorios.

Dos días después, el conductor está en Sayula de Alemán, Veracruz, mojándose desde las cuatro de la madrugada junto con los miles de migrantes que en vano esperan que el gobernador veracruzano Miguel Ángel Yunes cumpla su promesa: 150 autobuses que transportarían a la caravana hasta la Ciudad de México. A las seis de la mañana, con la certeza de que el mandatario mintió, los migrantes deciden marchar por la carretera libre hacia Puebla y piden al ombudsman Arturo Peimbert que la Defensoría oaxaqueña los acompañe. Es un trayecto de más de 400 kilómetros plagado de peligros: ahí han desaparecido decenas y quizá cientos de jóvenes veracruzanos “levantados” por criminales. Los huesos de esos desaparecidos llenan grandes fosas clandestinas regadas por esa ruta de la muerte.

 

La zona conocida como La Ventosa debe su nombre a las poderosas corrientes de viento que se forman en el Pacífico. Debido a las constantes volcaduras de los transportes de carga, la Policía Federal realizó un operativo para bajar a los migrantes de los vehículos. Al ser un importante paso carretero, caminar en el acotamiento de La Ventosa implica también un gran riesgo (Foto: Adrián Acevedo Galante).

 

 

Édgar Díaz, en el automóvil para cinco pasajeros, sopesa los riesgos del trayecto y decide transportar a las personas que pueda en esa larga marcha que pasa por Ciudad Isla y Tierra Blanca, comunidades donde las ejecuciones con decapitación son el pan de cada día. Así, en la gasolinera a la salida de Ciudad Isla acomoda en su vehículo a tres mujeres con sus hijos pequeños, que en total hacen seis pasajeros. En el camino, conductor y migrantes, junto con el reportero que va en el asiento del copiloto, intercambian datos. Las mujeres huyen de la violencia o de la miseria en Honduras. Una de ellas teme que su marido la abandone a ella y sus cuatro hijos en el camino para irse solo a los Estados Unidos. El conductor del automóvil le responde que no hay que ir solos por esa carretera, donde quien desaparece no vuelve a ser visto jamás. Eso dispara el recuerdo en Analí, una de las intempestivas pasajeras: “Es cierto. Nosotras vimos ayer cuando dos tipos se pararon en una camioneta frente a dos muchachas con sus tres niños, las encañonaron con pistolas y se las llevaron. Después, todos los que estábamos en la calle corrimos a escondernos”.

 

En Ciudad Isla, Veracruz, los migrantes pasaron la noche en el Salón Social habilitado como albergue. Testigos entrevistados indican que al abandonar ese refugio, a la madrugada siguiente, un grupo de ellos sufrió un intento de secuestro por parte de los conductores de dos tráilers que fueron detenidos por el ombudsman Arturo Peimbert. Sin embargo, al permitir la policía local que los vehículos siguieran camino, en Tierra Blanca, Veracruz, lograron llevarse con rumbo desconocido a un grupo de mujeres y niños que no han sido hallados. (Foto: Jorge Pech Casanova).

 

Secuestrados y vendidos

El testimonio de la pasajera de Édgar Díaz será grabado días más tarde por el Defensor Arturo Peimbert Calvo en el albergue de la Ciudad de México, y se suma a historias menos risueñas que la del devoto Salvador o la del flamante boxeador hondureño. Un suceso más siniestro aún que el de las dos muchachas secuestradas con sus hijos, lo desentrañó el Defensor Peimbert al recibir en Ciudad Isla, Veracruz, la denuncia de un grupo de migrantes que le pidió impedir la salida de un par de tráilers cargados de personas de la caravana. Al ombudsman oaxaqueño, los refugiados le informaron que los conductores de los vehículos habían cobrado 150 pesos a cada emigrado con la promesa de conducirlos a la distante ciudad de Puebla. Pero los caminantes vieron con alarma que, al llenarse de gente las cajas de los automotores, los encargados del transporte cerraron las puertas con candados. El Defensor Peimbert Calvo acudió enseguida, fotografió las unidades con sus choferes y logró sacar de los tráilers a los encerrados; además, pidió la intervención de la policía y exhortó a los viajeros a evitar los dos sospechosos contenedores. Los policías que revisaron los tráilers permitieron a los conductores seguir camino por “no haber hallado nada anormal”. Por ello, otros migrantes que presenciaron el suceso desoyeron el consejo del ombudsman y se embarcaron en esos transportes.

En la ciudad de Puebla, distante más de 300 kilómetros de Ciudad Isla, el Defensor Peimbert volvió a recibir una denuncia de que cerca de un centenar de migrantes que subieron a esos tráilers fueron entregados frente a una base de la policía y ya no aparecían en los albergues.

Sin posibilidades de investigar personalmente estos informes, Arturo Peimbert acudió a la Fiscalía del estado de Puebla para denunciar la posible desaparición de un centenar de migrantes. Esa autoridad recibió la denuncia el 4 de noviembre y prometió investigar, pero se limitó a emitir dos días más tarde un breve comunicado en que afirmaba no haber hallado pruebas de la masiva desaparición. Para entonces, el ombudsman Peimbert ya había dado a conocer el caso a medios de comunicación mexicanos e internacionales, pero al no poder aportar más pruebas que las fotos de los tráilers con sus choferes, tuvo dificultades para que su narración fuese aceptada.

Sin darse por vencido, Peimbert Calvo mantuvo el acompañamiento de la Defensoría oaxaqueña a los migrantes, hasta conducir a la Ciudad de México a los últimos grupos de ellos en siete autobuses facilitados por empresarios. Así llegaron al albergue del estadio “Jesús Martínez Palillo”, en la Magadalena Mixhuca, el 5 de noviembre a las 23:30 horas.

Una vez instalados en el albergue los migrantes, el personal de la Defensoría de los Derechos Humanos de Oaxaca y su titular emprendieron la localización de las personas que podían dar testimonio sobre los migrantes desaparecidos. Durante tres días, los defensores de derechos humanos recorrieron los diferentes módulos de alojamiento, a diferentes horas, hasta dar con cinco testigos de cómo los migrantes fueron llevados contra su voluntad y con rumbo desconocido. Peimbert y su equipo grabaron en video estos testimonios y tuvieron por fin una evidencia de que la cuestionada denuncia tiene fundamento. La Organización de las Naciones Unidas ya respalda el reclamo del defensor oaxaqueño de derechos humanos.

 

En la gasolinera de Zanatepec, Oaxaca, pobladores estaban repartiendo comida a los migrantes, algunos de ellos instalados sobre una pipa de combustible. El conductor bajó la velocidad para que pudieran obtener alimento y volvieran a subir. (Foto: Guadalupe Santiago Lorenzo).

 

 

Tres mujeres y un hombre afirman –en videos que recabó Arturo Peimbert– haber estado en los tráilers que sus compañeros abordaron para ya no ser vistos más. Pudieron escapar porque iban en los estribos y en el frente de los camiones. Al ver que éstos se internaron por un camino de terracería en dirección contraria a la pactada, saltaron de ellos, hiriéndose en la maniobra pero logrando escapar. Al Defensor Peimbert una de estas personas le dice: “Usted ya nos había dicho que no subiéramos a esos carros y no le hicimos caso”.

Los testimonios recogidos por el ombudsman Arturo Peimbert entre cuatro testigos del suceso pueden resumirse de este modo: “Queríamos llegar rápido a la Ciudad de México.  Adelante de Tierra Blanca veníamos caminando. Por lo general pedimos raite (viaje gratis) y esto fue lo que hicimos. Se paró una camioneta, de esas cerradas, y se bajaron unos hombres. Iban armados y obligaron a muchos a subirse. Calculo que subieron a unos 50. Un muchacho vestido de negro, gordito, nos dijo que teníamos que pagar 150 pesos. Ya por Tierra Blanca nos dijo que teníamos que pagar 50 pesos más. Le dijimos que ya no teníamos dinero. Pasando un puente había ocho hombres encapuchados. Al camión entró uno y dijo que ya todos estábamos vendidos. Dijo todos: los 65 niños y siete mujeres fueron vendidos”.

Peimbert Calvo ha presentado el 12 de noviembre una denuncia ante la Procuraduría General de la República, exhibiendo todas las evidencias recabadas: los testimonios de los migrantes y las fotografías que él mismo tomó de los tráilers y sus choferes. Demanda el ombudsman que las autoridades busquen a las personas desparecidas hasta localizarlas, con vida, pues el fantasma de la matanza de 193 migrantes hondureños, cometida en 2011 por narcotraficantes en la población de San Fernando, Tamaulipas, ronda a la multitudinaria caravana. ν

 

 * Respectivamente: poeta y ensayista, fotógrafo y diseñador en comunicación gráfica.

 

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Domingo, 02 Diciembre 2018 05:55

Clandestino, ilegal

Clandestino, ilegal

El éxodo centroamericano, que lleva un mes y medio de marcha, llegó a la frontera estadounidense. Las restricciones del derecho al asilo en Estados Unidos, endurecidas aun más por un decreto del presidente, alimenta el tráfico de personas desde México.
 

Hacía días que se venían preparando para hacer la marcha. El viernes 23 de noviembre pintaron banderas de Honduras y de Estados Unidos, y escribieron sobre ellas sus pedidos: que Trump se toque el corazón, que los deje pasar de una vez.


En las últimas dos semanas llegaron a Tijuana más de 6 mil migrantes centroamericanos, según el registro oficial. De ellos, 2 mil son mujeres, niños y adolescentes. Y el domingo 25, al cumplir 45 días de viaje y 11 en Tijuana, 500 de ellos se manifestaron frente a la frontera con Estados Unidos, la que no les permite avanzar. Con sus banderas en mano marcharon a lo largo del gran muro oxidado que materializa la frontera, cantando que son trabajadores internacionales, no criminales, como se dice de ellos.


A una hora del comienzo de la manifestación, efectivos de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos (Usbp, por sus siglas en inglés) y de la autoridad de aduanas del mismo país (Cbp) les lanzaron gases lacrimógenos desde territorio estadou-nidense, por encima de la barda. También dispararon balas de gas pimienta –consideradas un arma no letal, pero capaz de herir– directamente a la gente y a los periodistas que cubrían el evento.


PURO TIJUANA.


La ciudad de Tijuana está recostada contra la frontera. Sus calles y comercios parecen todas estar mirando hacia el norte. El muro fronterizo recorre toda la ciudad y se prolonga hasta entrar en el mar, en el barrio Playas de Tijuana.


Históricamente Tijuana ha sido una ciudad de distensión, donde muchos estadounidenses llegan a gastar su dinero en tiendas, puteros y bares.


Hoy viven aquí migrantes extranjeros e internos que han encontrado un mejor nivel de vida que en otros lugares del país. Muchos de ellos llevan una vida binacional, cruzando a diario la frontera hacia San Diego. Lo pueden hacer por el control fronterizo de San Ysidro, en automóvil, o bien por el punto de control El Chaparral, a pie.


En esta ciudad también hay mexicanos desplazados por paramilitares de comunidades rurales del sur de México, que están esperando su turno para solicitar asilo en Estados Unidos, y cientos de deportados que el país vecino devuelve.


Los migrantes centroamericanos recién llegados habían organizado dos manifestaciones en El Chaparral, pidiendo una audiencia con el gobierno estadounidense. Sin embargo, el gobierno de Donald Trump ordenó a la Cbp cerrar, el jueves 22, la mitad de los carriles de ingreso por el otro punto de entrada, San Ysidro, por donde no cruzan estos migrantes. Las autoridades aduaneras instalaron allí también, en territorio mexicano, un muro de material y alambre de púa.


MAKE TIJUANA GREAT AGAIN.

No obstante, la limitación del flujo de autos hacia Estados Unidos sí afectó a la población de Tijuana y avivó el resentimiento de los residentes contra la presencia de los migrantes recién llegados. Tijuana se transformó así en la única ciudad de México por la que pasó el éxodo centroamericano, que lo recibió con manifestaciones de rechazo.


La primera estalló en la costa, el 14 de noviembre, cuando el mismo día que llegó la caravana migrante a la ciudad y su vanguardia se trasladó hasta Playas de Tijuana para observar cómo el muro fronterizo se metía en el mar.


Sergio Tamay, un militante veterano que dirige el hotel para migrantes en Mexicali (la única otra ciudad de Baja California donde hay puestos de control fronterizos), relató a Brecha que cuando los migrantes llegan a la zona de la frontera suelen querer ir a ver esa escena. Han recorrido miles de quilómetros para ello.


Esa noche, un grupo de personas que se presentaron como vecinos de Playas se manifestó violentamente contra la presencia de los migrantes en su barrio. Y tras esa manifestación las autoridades terminaron descartando albergar el éxodo en la plaza de toros que queda en Playas, una opción que se había manejado. Un precario campo de refugiados se instaló en cambio en el estadio de béisbol Little Padres Park.
Otra manifestación en rechazo a los migrantes, de 200 personas, fue convocada para el domingo 18 por tres agitadores xenófobos en redes sociales: Iván Rievelin, que se hace llamar “comandante cobra”; Paloma Zúñiga, que viste una gorra con la leyenda “Make Tijuana great again”, en alusión al lema de Trump; y Alex Backman, un conductor de radio por Internet.


EL DERECHO AL ASILO MUTILADO.


La represión de la manifestación de los migrantes el pasado domingo fue brutal. Tamay y el periodista local Euceliano Gil, quien fue herido por las balas de gas, estimaron que se trató de una invasión al territorio mexicano por las fuerzas de seguridad estadounidenses tolerada por la autoridad mexicana.


La escena de las balas y gases disparados sobre la frontera reflejó la política de Trump de limitar el derecho al asilo. El presidente emitió un decreto el 9 de noviembre con el que se restringió durante 90 días (pero el decreto es prolongable) el derecho al asilo en Estados Unidos. En contradicción con la Declaración Universal de Derechos Humanos, la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de las Naciones Unidas y el derecho federal estadounidense, este decreto suprimió la posibilidad de solicitar asilo a personas que no hayan entrado legalmente al territorio por los puestos fronterizos de control.


El decreto implica que la única manera de no ser deportado la tendrán aquellos que puedan acogerse al refugio bajo la Convención contra la tortura o que gocen de una decisión de “withholding of removal”, un congelamiento de la orden de deportación. Esta suspensión de deportación se aplica sólo en aquellos casos en que las autoridades estiman que el riesgo de persecución del solicitante es “razonable”, lo cual se establece a través de criterios más exigentes que los que se usan para establecer una causa válida para el asilo.


El permiso de “withholding of removal” le prohíbe a la persona acceder al asilo, a un permiso de residencia, a una visa humanitaria, o a la ciudadanía. Sólo le brinda un permiso de trabajo precario. Además, esta suspensión de la deportación puede ser revocada en cualquier momento.


La periodista Dara Lind explica en la revista digital Vox (12-XI-18) que esta modificación legal fue elaborada como una propuesta legislativa, previo al éxodo de Honduras en octubre, por los ministerios de Justicia y Seguridad Nacional de Estados Unidos, y que habría tardado meses en entrar en efecto. Pero que, con la llegada de la caravana de centroamericanos a Tijuana, se convirtió en un decreto de aplicación inmediata.
Diez días después de la “proclamación” (así se llama el tipo de decreto que emitió Trump), el juez federal estadounidense Jon Steven Tigar lo suspendió por un mes (hasta el 19 de diciembre), al estimar que el presidente no tiene facultades para modificar la ley migratoria, que permite a las personas solicitar asilo sin importar cómo entraron a Estados Unidos.


EL CUELLO DE BOTELLA DE LA DESESPERACIÓN.


El enorme impedimento para poder pedir asilo en Estados Unidos se visualiza en el puesto fronterizo de entrada en Tijuana, donde las autoridades aduaneras estadounidenses sólo atienden entre 10 y 50 solicitantes de asilo al día, dependiendo de las plazas disponibles en centros de detención privados para migrantes en Estados Unidos.


En los hechos, esto ha empujado a mucha gente desesperada a aceptar las propuestas de traficantes que cobran por cruzarlos, pero sin garantías de llegar a buen puerto. Pueden ser detenidos o estafados en el camino, como le sucedió el martes a un grupo de 30 hondureños que habló con Brecha. La clandestinidad es la opción que les queda a quienes no pueden inmigrar de manera “segura, legal y ordenada” y es alimentada por las restricciones de entrada a Estados Unidos.


Muchos migrantes esperan que el panorama cambie cuando asuma el nuevo presidente de México, el 1 de diciembre. Según indicó a Brecha una fuente que ha estado en contacto con el equipo del futuro gobierno de Andrés Manuel López Obrador, éste aceptaría que los migrantes permanezcan en México mientras Estados Unidos procesa sus solicitudes de asilo, tal como lo ha exigido Trump. Paralelamente, el futuro canciller, Marcelo Ebrard, anunció que México recibirá inversiones estadounidenses para obras de infraestructura en el sureste mexicano.

30 noviembre, 2018

 

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Jueves, 29 Noviembre 2018 06:00

¿Quiénes son esos?

¿Quiénes son esos?

La escritora nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie pronunció en la Feria del Libro de Frankfurt de este año un espléndido discurso en el que se refiere a los temas clave del mundo contemporáneo: identidad, diversidad, y también a la emigración, que vemos repetirse por distintas geografías de manera masiva, un viaje desde los páramos oscuros de la miseria y el desencanto hacia la gran vitrina iluminada de la riqueza y la prosperidad, resguardada por muros de concreto y cercos de alambre de púas.

Un sueño, un delirio, una ilusión persistente. El vuelo rasante de un dron sobre el puente que cruza el río Suchiate, y que une Tecún Umán en el territorio de Guatemala, con Ciudad Hidalgo en México, nos muestra miles de cabezas apiñadas, juntas, compactas, indefinibles. Una masa ansiosa de llegar hasta la frontera mexicana con Estados Unidos, una caravana que ha salido desde Honduras y que marcha a largos trechos a pie, dispuesta a recorrer miles de kilómetros para llegar a su ansiado destino sin importar ni las penurias ni los obstáculos.

Otro dron vuela encima del puente sobre el río Táchira que conecta el poblado de San Antonio del Táchira, del lado de Venezuela, con Villa del Rosario, del lado de Colombia. Venezolanos expulsados de su propio país porque han perdido todas las oportunidades y todas las esperanzas, y se quedarán en Colombia, o seguirán hacia Ecuador, hacia Perú, hacia Chile. El éxodo se vuelve brutal, despiadado, como es la naturaleza del poder que los expulsa.

Pero lo que reclama Chimamanda, la novelista, es no olvidar que no se trata de cifras, sino de personas. Hay que transformar en nuestras mentes los números en seres humanos. Verlos en su individualidad desamparada: "es el momento de preguntar si la cuestión es la inmigración o la inmigración de tipos concretos de personas: musulmanes, negros, morenos", dice. "Es el momento de replantearnos cómo pensamos los relatos". Los relatos de esas vidas, los relatos íntimos.

La filósofa española Adela Cortina, escribe en su lúcido libro Aparofobia, que el rechazo al pobre, demuestra algo que por obvio solemos olvidar: los emigrantes que llegan a Europa desde Medio Oriente parecerían ser rechazados porque provienen de culturas extrañas, pero eso no es lo fundamental: no se les admite porque son pobres. Eso quiere decir aparofobia: la fobia a los pobres. "Lo que nos molesta", dice, "es la pobreza, no la inmigración".

Es una tendencia que se origina en el cerebro humano, rechazar lo que nos desagrada, molesta o incomoda. "Se habla mucho de xenofobia, de islamofobia, y es verdad que existen. Pero en todos esos casos si traen dinero o algo que parece beneficioso se les acoge sin remilgos".

No obstante, es una tendencia que es posible contrarrestar si logramos oponerle "la compasión, la capacidad de sufrir con otros en la alegría y en la tristeza y de comprometernos con ellos". Son tendencias benéficas, que también están arraigadas en nosotros, y que podemos hacer despertar.

Es allí donde los números, miles de refugiados, una oleada incesante, molesta, incómoda, se transforma en personas con rostros, y entonces surgen las historias individuales. Y la solidaridad no es abstracta. En los poblados por donde van pasando la gente organiza albergues, comedores. Son los pobres ayudando a los pobres, dándoles lo que pueden, cama, comida, ropa, medicinas. Cariño.

Y también hay rechazo, como el que se ha dado en Tijuana, ya al final del viaje. Bastó un video colocado de manera artera en las redes sociales, donde una emigrante hondureña se queja del plato de frijoles recibido en un albergue para que la reacción hostil estalle: "aquí somos pobres, comemos frijoles", repiten las voces indignadas.

Hay que entrar en las historias individuales, como pide Chimamanda. El tramado del tejido es denso, y cada hilo hay que verlo a contraluz. La mujer se llama Miriam Zelaya y se sumó al éxodo en busca de que en Estados Unidos operaran a su hija de 11 años, que es sordomuda. Viaja, como los demás, en busca de un milagro. El suyo es que la niña llegue a hablar y oír. "Hemos caminado por todo México y hemos recibido mucha ayuda", dice llorando. "Tengo todo que agradecerles. Yo he criado a mis hijos con muchos esfuerzos y dándoles frijoles y tortillas". Ahora está sola. Se ha tenido que marchar del albergue ante el repudio de sus propios compatriotas.

Pero Miriam está a punto de llegar. A lo mejor recibe asilo al otro lado de la frontera tan celosamente guardada. A lo mejor operan a su hija sordomuda. A lo mejor valieron la pena para ella el desprecio de los suyos, el rechazo de que ha sido víctima en Tijuana por quejarse de unos frijoles. El desarraigo, las penurias del viaje, el miedo, el peligro, la zozobra, la angustia, la esperanza, hacen que deje de ser un simple número en una suma, una cabeza entre miles que fotografía un dron.

Guadalajara, noviembre, 2018

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Lunes, 05 Noviembre 2018 06:24

“El problema es el bloqueo financiero”

“El problema es el bloqueo financiero”

El funcionario venezolano Rangel afirma que más de 1600 millones de dólares están retenidos en Europa y Estados Unidos. Además, señala que el modelo rentista se agotó en su país y explica el plan de recuperación de Maduro.

El modelo rentista se agotó en Venezuela, y, por eso, se está llevando adelante una transformación en la economía, dijo el ministro de Ecosocialismo y Aguas, Heryck Rangel, en diálogo con Páginal12. El funcionario, militante ecologista y miembro del Partido Socialista Unido de Venezuela desde su juventud, estuvo en Buenos Aires para asistir al Foro de ministros de medio ambiente de América Latina y el Caribe. “Venezuela tiene hoy un proyecto de país, un proyecto que visualiza aprovechar los recursos para el desarrollo económico integral del país sin sacrificar a las generaciones futuras”, afirma Rangel, quien no cree que una economía fundamentalmente extractivista entre en contradicción con el cuidado del medioambiente siempre y cuando esté planificada.
–¿Cómo está la situación económica y social en Venezuela hoy?
–En Venezuela estamos viviendo en este momento una revolución económica. Este modelo económico productivo se fundamenta en el petróleo, en los recursos mineros del país, pero sobre todo se apalanca en la necesidad de que se desarrollen pequeños productores asociados y se desarrolle el agro que es una tarea pendiente de Venezuela. Este momento que estamos viviendo también nos ha permitido reflexionar sobre el modelo de desarrollo que teníamos, porque el rentismo se agotó como modelo y Chávez ya lo había anunciado. Y por eso ahora el presidente Nicolás Maduro ha anunciado el plan de recuperación, crecimiento y prosperidad económica. Un plan integral que busca una disciplina fiscal que incluye una reconversión monetaria, la protección del salario de los trabajadores y que busca incentivar el ahorro en bolívares y en oro.
–¿Cuáles serían los actores importantes dentro de esta reconversión económica?
–Primer actor, el Estado como regulador de la economía, como orientador. Número dos, los privados. El problema es que tenemos bloqueo financiero. A nivel internacional tenemos recursos de más de 1600 millones de dólares de Venezuela, dineros transparentes cuyo origen puede ser auditable, están retenidos en Europa y en Estados Unidos, y son recursos que necesitamos. Y a nosotros nos da mucha risa que el gobierno de Estados Unidos diga: “Vamos a hacer un fondo de 50 millones de dólares para ayudar Venezuela que está atravesando una crisis humanitaria”, porque, entonces, ¿por qué no nos devuelven nuestros 1600 millones de dólares?
–¿Usted no cree, entonces, que haya una crisis humanitaria?
– No hay una crisis humanitaria. Nunca la ha habido. Realmente nosotros estamos atravesando problemas producto del bloqueo. Además, otro problema. ¿Por qué el gobierno colombiano tolera que haya un contrabando de extracción del combustible venezolano y se venda impunemente en Colombia? ¿Por qué en Colombia se venden los billetes venezolanos?
–¿Con qué fin?
–Bueno, dejar al país sin masa monetaria, dejar al país sin efectivo para generar crisis. Hay un contrabando de extracción desde Venezuela hacia Colombia permitido por el gobierno colombiano. No puede permitirse en Colombia la distribución de alimentos y medicinas venezolanas. Entonces, tú observas que hay un trasfondo político desde Colombia muy interesado en desestabilizar la economía venezolana, con la intención de que se genere un conflicto social que desencadene un cambio de gobierno.
–¿Usted no estima que haya un conflicto social en Venezuela hoy en día?
– Superado. Lo superamos. El año 2017 fue un año muy difícil para no- sotros, quisieron llevarnos al borde de una guerra civil. La oposición venezolana es muy irresponsable. Es una oposición que lanzó a la calle jóvenes, que comenzó una campaña de odio hacia las clases más pobres, a los chavistas, a lo que pareciera chavista. Y hoy por hoy esa derecha que llamaba al odio se fue toda del país. Huyeron. Y en el pueblo hay una oposición que nosotros respetamos, porque estamos en democracia.
–¿Cómo ve la acusación por parte de la oposición y el gobierno de Estados Unidos de que detrás de la muerte del concejal Fernando Albán esté Maduro?
–Nosotros estamos convencidos de que el presidente Nicolás Maduro nada tiene que ver con esa acción deliberada de ese señor, a cuya familia expresamos nuestro pesar porque realmente es muy doloroso perder a un ser querido. Nosotros no vamos a permitir nunca que se ponga en tela de juicio los derechos humanos en nuestro país.
–Hace unos días salió un informe que dice que más de la mitad de los médicos venezolanos habían emigrado.
–Hay una política deliberada de algunos países de América Latina, entre ellos Chile, de captar ese talento venezolano (en Venezuela estudiar medicina es gratuito). Entonces, de forma deliberada gobiernos de derecha están fomentando una fuga de cerebros. Y no sólo son médicos, ¿qué pasa con la migración venezolana que la hace distinta a la de otros países? Que viene personal muy calificado académicamente. Venezuela nunca había conocido la emigración. Es muy mínimo, también, lo que ha migrado en los últimos años. En Venezuela somos 30 millones de habitantes y la proyección es que han migrado un millón de personas.
–Pero la ONU dice que son 2,3 millones.
– Dos millones. No llega ni al diez por ciento de la población venezolana. Preguntate cuántos ecuatorianos están en el extranjero, cuántos colombianos, cuántos peruanos. En Venezuela hay gente que se dedica a la captación, así como hay visitadores médicos, llega gente a promocionar cosas del estilo “mira, vamos para Argentina, en Argentina hay empleo, vas a llegar, tener tu vivienda, tu carro del año y el celular del año”. Entonces, si ves el perfil de los que migran, son jóvenes profesionales muy calificados, que cayeron en esta propaganda. Porque al final esto es una guerra, nosotros lo vemos así, solo que no hay bombas, gracias a Dios.
–Los gobiernos de los países vecinos no se han portado muy bien con los migrantes venezolanos...
–No se han portado bien. Tu has observado por ejemplo como acá en Argentina, como en Chile, en Perú, en Ecuador, en Colombia, en Brasil, gobiernos de derecha que hablan de una recepción de unos refugiados y luego los maltratan y nosotros lo hemos dicho a nivel mundial. En Venezuela hay cinco millones de colombianos. Si la crisis es venezuela fuese de la magnitud que se quiere vender al mundo, ¿por qué no se han vuelto a Colombia los cinco millones de colombianos? Deberían ser los primeros en pedir ayuda para que los saquen del país.

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Soldados estadunidenses llegan a la base Davis-Monthan en Arizona. Según analistas, para reforzar su discurso antimigrante Trump planea enviar a más de 15 mil soldados a la frontera con México, dos días antes de las elecciones legislativas.Foto Afp

Washington. El despliegue militar de hasta 15 mil efectivos anunciado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para detener la caravana de migrantes centroamericanos que se dirige a su frontera con México costará un mínimo de 200 millones de dólares, informaron ayer analistas y miembros del Pentágono al diario The Washington Post.

Por otra parte, el mandatario advirtió ayer que una victoria demócrata en las elecciones legislativas del próximo martes precipitaría la llegada del socialismo y de hordas de criminales provenientes de América Central.

Veteranos y legisladores demócratas se quejan de que Trump malgasta los fondos militares en una maniobra políticamente motivada antes de las elecciones intermedias del próximo martes, en un momento en que el presupuesto del Pentágono está bajo presión para reducir gastos.

Analistas del Pentágono calcularon que el monto de 200 millones de dólares se alcance para finales de 2018, pero podría crecer significativamente si las operaciones militares antimigrantes continúan en la zona fronteriza el próximo año.

El costo de los despliegues militares es una pequeña parte de los 716 mil millones de dólares destinados al presupuesto anual del Departamento de Defensa. Las operaciones militares se anuncian en un momento en que la Casa Blanca ordenó recientemente al Pentágono reducir sus gastos a 33 mil millones de dólares, en respuesta al mayor aumento del déficit federal en seis años.

Documentos de planificación militar, fechados el 27 de octubre y publicados por la revista Newsweek, estiman que 20 por ciento de los migrantes o aproximadamente mil 400 (de los 7 mil que integran la caravana) podrían completar el viaje hasta la frontera.

Esto ha generado dudas sobre el tamaño del despliegue anunciado por Trump, que de totalizar 15 mil efectivos sería equivalente a la presencia militar estadunidense en Afganistán.

El general retirado Martin Dempsey, ex jefe del Estado Mayor Conjunto, describió en Twitter el despliegue como "un desperdicio" y aseguró que los marines y militares ya estaban sobrecargados.

Asimismo, Trump dijo ayer a los estadunidenses que de ganar las elecciones, los demócratas "impondrán el socialismo. Bienvenidos a Venezuela".

En un mitin de campaña realizado en Pensacola, Florida, en respaldo a los candidatos republicanos al Senado y a la gubernatura del estado, Rick Scott y Ron DeSantis, respectivamente, agregó que los demócratas "quieren borrar las fronteras" y dar más derechos "a los clandestinos que a los ciudadanos estadunidenses".

Desde hace varias semanas, Trump habla en términos alarmantes sobre las caravanas de varios miles de migrantes centroamericanos que atraviesan México rumbo a Estados Unidos, contra quienes ordenó el despliegue de miles de soldados en la frontera mexicana. Asegura que 300 de esos migrantes son "muy malos", datos que afirmó haber recibido de las autoridades mexicanas. "Las alambradas pueden ser una muy buena cosa cuando están bien colocadas", agregó.

Su mensaje fue reiterado en Twitter. "Si usted quiere proteger a los extranjeros criminales, vote demócrata. Si usted quiere proteger a los estadunidenses respetuosos de la ley, vote republicano".

En este contexto, el anuncio político de Trump que incluye un video del mexicano Luis Bracamontes mientras sonríe y alardea sobre el asesinato de policías puso en la mira al famoso ex jefe policial Joe Arpaio, quien lo detuvo y dejó libre hace años.

"Yo jamás dejaría en libertad a un ilegal. Creo que mi reputación ha mostrado y muestra eso desde hace muchísimos años", señaló el ex sheriff de la zona metropolitana de Phoenix. En 2014 Bracamontes fue declarado culpable de matar a dos agentes en California, cuando vivía ahí sin permiso migratorio.

En otro orden, Twitter informó ayer que eliminó miles de cuentas automáticas en Estados Unidos, muchas de ellas de supuestos demócratas, que publicaban llamados a abstenerse de votar en las elecciones intermedias del 6 de noviembre.

La red social indicó en un comunicado que suprimió "cuentas que intentaban divulgar información falsa de forma automática violando nuestras reglas".

Según la cadena CNN, el comité de campaña del Partido Demócrata alertó a Twitter sobre las cuentas, que fueron suprimidas entre septiembre y octubre.

Sin brindar mayores detalles, Twitter precisó que la red parecía estar dirigida desde Estados Unidos. Tras las acusaciones de intervención de Rusia durante la campaña presidencial de 2016, la firma explicó que buscó eliminar cuentas falsas o automáticas destinadas a manipular el debate público sobre la red social antes de las elecciones legislativas.

Durante dos años, Facebook y otras redes sociales han combatido la desinformación y los mensajes de odio.

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Trump amaga con poner fin al "abuso desenfrenado" de pedidos de asilo en EU

Reitera que el país está amenazado por caravanas de delincuentes

 

Nueva York. Ante lo que llamó una "invasión" de caravanas llenas de "hombres duros", el presidente Donald Trump anunció que buscará limitar el proceso de asilo, amenazó con enviar a "ciudades de carpas" a miles de migrantes y sus familias que se atrevan cruzar la frontera, y advirtió que cualquiera que lance piedras contra los soldados desplegados en la zona será enfrentado como si atacara con balas.

En lo que ya parece una parodia al repetir exageraciones y falsedades, Trump advirtió que "grandes caravanas de migrantes marchan hacia nuestra frontera sureña", en algo que es "como una invasión" que pone en peligro a Estados Unidos, reiterando –sin ninguna prueba– que hay muchos malhechores entre sus integrantes.

Al afirmar que la mayoría de solicitantes a los que se deja en libertad mientras esperan sus citas con jueces jamás regresan a los tribunales (76 por ciento sí lo hace, según cifras oficiales, y de las familias solicitando asilo 96 por ciento se presentaron, de acuerdo con una investigación reciente) e inventar que hay más de 20 millones de indocumentados (su propio gobierno dice que son aproximadamente 11 millones) Trump insistió en que como presidente tiene que entrar en acción.

Más aún, como lo ha hecho en los pasados tres años, otra vez buscó ligar la migración indocumentada con las drogas, al insistir en que éstas están envenenando a los jóvenes estadunidenses.

Anunció que buscará negar el asilo a miles de solicitantes. "Mi gobierno está por terminar un plan para poner fin al desenfrenado abuso de nuestro sistema de asilo y para frenar el flujo peligroso y establecer control sobre las fronteras soberanas de Estados Unidos", afirmó sin ofrecer detalles.

Explicó, sin mucha claridad, que según su plan, que será emitido con una orden ejecutiva la semana próxima, los solicitantes ya no serán autorizadosa a ingresar al país sólo con presentar lo que llamó "solicitudes de asilo sin mérito", y subrayó que los que no ingresen por un punto de entrada oficial de manera legal e ingresen ilegalmente "ya no podrán usar sus solicitudes sin mérito para ingresar a nuestro país".

De acuerdo con las leyes migratorias, cualquier migrante dentro de este país, sin importar si llega con o sin documentos, y si ingresa o no por un punto oficial, puede solicitar asilo.

Expertos reiteraron que no se puede cambiar la ley por medio de una orden ejecutiva, y que las propuestas violan el derecho internacional. Trump rechazó este jueves el primer argumento al esgrimir que los migrantes en la caravana no son solicitantes de asilo "legítimos" y dejó en claro que le importaba poco la ley internacional sobre el tema. "A estas caravanas ilegales no les será permitido entrar a Estados Unidos. Deben regresarse ahora. Están perdiendo su tiempo".

Más aún, Trump subrayó que México les ha ofrecido asilo y asistencia, y los que no lo han aceptado son sospechosos de que no necesitan tal protección.

Afirmó que las instalaciones actuales para detener a familias están saturadas, y que por tanto, el Pentágono construirá "ciudades masivas de carpas" donde los solicitantes tendrán que esperar años, ya que no serán liberados como antes. Hace meses se había informado que el Pentágono también está ubicando otros centros de detención de familias, incluso en algunas bases militares.

Todo esto mientras Trump ordenó el despliegue de 5 mil 200 soldados más a la frontera (para sumarse a las más de 2 mil que ya se encuentran en la franja fronteriza desde abril) y donde el miércoles anunció que estaría dispuesto a enviar hasta 15 mil, en lo que algunos con memoria calificaron como el mayor envío de tropas a la frontera desde la Revolución Mexicana.

Como prueba de qué tan peligrosas son las caravanas, el presidente afirmó que habían "pasado violentamente" por México y que soldados mexicanos resultaron heridos al tratar de frenar su paso. Al preguntarle si las fuerzas militares estadunidenses podrían usar "fuerza letal", Trump comentó: “si aquellos (los migrantes) quieren aventar piedras a nuestros militares, nuestros militares responden… lo vamos a considerar; les dije que lo consideren como un rifle”.

Según el Pentágono, los militares serán desplegados sólo para apoyar a la Patrulla Fronteriza y otras agencias civiles, y no para detener o intervenir con los migrantes.

Mientras tanto, legisladores republicanos han solicitado al Departamento de Justicia tratar de identificar "los actores responsables de esta invasión".

Organizaciones de defensa de inmigrantes, expertos en leyes de inmigración, entre otros, continuaron, como han tenido que hacer cada día, reprobando los motivos y el contenido de las declaraciones de Trump. "El anuncio de este jueves es un truco político peligroso que busca anular un derecho vital de individuos que huyen de la violencia y la persecución en sus países", declaró Beth Werlin, directora ejecutiva del American Immigration Council. Subrayó que según la ley cualquier persona, sin importar cómo ingresó, puede solicitar asilo.

Omar Jadwat, director del proyecto de derechos inmigrantes de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU), declaró: "lo que queda claro del momento y el carácter vago de las declaraciones (de Trump) de este jueves es que sencillamente está intentando enardecer a su base en la recta final rumbo a las elecciones intermedias".

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Jueves, 25 Octubre 2018 06:08

EU y el éxodo centroamericano

EU y el éxodo centroamericano

El éxodo de centroamericanos, principalmente hacia Estados Unidos, ha sido visibilizado por la actual caravana que atraviesa México, pero es un fenómeno de larga data. En 2017 la Organización Internacional de Migraciones, agencia de la ONU, informó que 450 mil migrantes, predominantemente centroamericanos, cruzan anualmente México rumbo al país del norte. Este fenómeno comenzó a tomar auge en los años 80 del siglo pasado a consecuencia del masivo apoyo de Washington a los ejércitos y fuerzas represivas de El Salvador y Guatemala en su cruenta guerra contra los movimientos de liberación de esos países que, junto a Honduras, fueron muy afectados. La guerra originó, sobre todo en El Salvador, un gran flujo de refugiados, entre ellos miles de jóvenes huérfanos, rumbo a la potencia norteña.

No era la primera ni la última ocasión en que el imperialismo estadunidense intervenía en los países centroamericanos. Desde principios del siglo XX Washington envió decenas de veces los marines a imponer sus deseos a esa región de nuestra América. Es conocida la heroica gesta de Augusto César Sandino y su "pequeño ejército loco" contra la intervención militar yanqui del primer cuarto del siglo XX en Nicaragua. Décadas después, ese país y el gobierno de Frente Sandinista de Liberación sufrirían una implacable y sangrienta agresión del gobierno de Ronald Reagan. Un ejército contrarrevolucionario organizado y armado ilegalmente por Estados Unidos era abastecido por aire desde Honduras en un operativo de la CIA, el Irán-Contras, implementado desde allí por terroristas de origen cubano. Los aviones venían cargados de armas desde territorio estadunidense y regresaban con drogas a ese país. A la vez, esa agencia articuló los escuadrones de la muerte que, a costa de graves violaciones a los derechos humanos, mantuvieron a raya a los revolucionarios hondureños. En 1989, George Bush padre ordenó la artera invasión de Panamá que costó la vida de 3 mil personas.

En 2009, desde la base militar de Soto Cano, en Honduras, donde radica la fuerza de tarea Bravo, del Comando Sur de Estados Unidos, éste digitó el golpe de estado contra el presidente Manuel Zelaya. Esa acción tiene mucho que ver con los hechos que han conducido a la migración masiva de centroamericanos. Zelaya ingresó al ALBA y estableció una fluida relación de cooperación con la Venezuela chavista. Logró que la OEA levantara la exclusión de Cuba en una asamblea general del organismo celebrada en su país e intentaba organizar una asamblea constituyente para transferir al pueblo hondureño el control de su soberanía nacional y de sus recursos naturales. Nada de esto era tolerable para Washington, que no sólo ordenó el golpe, sino que hizo cuanto estuvo a su alcance para consolidarlo. Desde entonces todas las elecciones en Honduras han sido fraudulentas, incluyendo la que aupó al actual gobernante Juan Orlando Hernández. Zelaya, aliado a la Nicaragua de Daniel Ortega, habría sido un obstáculo para los planes de saqueo y expansión territorial a través de las trasnacionales mineras y las Zonas Económicas Especiales.

La génesis de la actual e incontenible corriente migratoria fue la aplicación a rajatabla en Centroamérica de las políticas neoliberales diseñadas por el llamado Consenso de Washington, que se han hecho cada vez más cruentas e insostenibles. Los pueblos de América Latina y el Caribe están siendo sometidos a una segunda reconquista y recolonización, por medio de las grandes empresas y la militarización impulsada por Estados Unidos, que incluye la presencia de bases militares en nuestros países. Gobiernos satélites del imperialismo brindan todas las facilidades a las trasnacionales en sus planes expansionistas de acelerada depredación de los recursos naturales y superexplotación de la fuerza de trabajo. Todo ello mediante el despojo de sus tierras y aguas a comunidades indígenas, afrodescendientes y campesinas, reprimidas, cuando se rebelan, no sólo por los cuerpos de seguridad. También, con frecuencia, por el llamado crimen organizado, que resulta muy recompensado a cambio. Unido a esto, la ruptura de cadenas productivas que ha conducido a la desindustrialización y a la pérdida de miles de puestos de trabajo.

Esta agresión neoliberal a las formas previas de organización productiva capitalista, con el consiguiente desempleo y quiebra del tejido social es la causa mayor del creciente desplazamiento y éxodo forzado de millones de personas hacia Estados Unidos. Pero la agrava considerablemente el auge imparable de las organizaciones criminales y la brutal violencia que ejercen contra pueblos y comunidades, cuyo mapa de actuación se superpone al de los megaproyectos del neoliberalismo .

No es en Caracas, es en Washington, donde hace tiempo se viene gestando la tragedia migratoria de Centroamérica y México.

Twitter: @aguerraguerra

 

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 Los migrantes centroamericanos aguardan a entrar a México en el puente sobre el Suchiate. Hector Guerrero / atlas

Plegarias, desesperación e incertidumbre. Así aguarda la caravana de migrantes hondureños su entrada a México para continuar al norte


Cientos de inmigrantes hondureños cierran los ojos y levantan las manos hacia el cielo. “¡Humíllense, Dios los quiere humillados! ¡Oremos, oremos porque esta noche dormirán en territorio mexicano!”, grita un predicador. “¡Amén, amén!”, contesta Julio César Ulloa, de 35 años, con los ojos llorosos. “¡Lo vamos a lograr, hay que estar unidos, raza!”, afirma justo en la mitad del puente que divide a México de Guatemala y que se alza sobre el caudaloso río Suchiate, en medio de un calor sofocante y de un mar de gente. Algunos no han aguantado la espera y se han lanzado a las aguas para avanzar en su camino hacia Estados Unidos.
Los migrantes centroamericanos aguardan a entrar a México en el puente sobre el Suchiate. Hector Guerrero / atlas

La caravana ya ha derribado la valla de la aduana guatemalteca y algunos han pasado al lado mexicano, pero la mayoría aún permanece varada en el puente fronterizo. La euforia se convirtió rápidamente en desesperación e incertidumbre tras el altercado que se vivió en la parte más adelantada del contingente. Padres angustiados retrocedían hacia Guatemala, con sus niños a cuestas, envueltos en sus brazos o agarrados de la mano después de que las autoridades mexicanas lanzaran gas pimienta para responder una agresión a pedradas.

“¡Hay que calmarnos, raza! Unos porros lanzaron piedras a los policías, dejen pasar a los niños, por favor”, grita Cristian Palma, de 19 años. Decenas de personas, sobre todo niños, recibieron atención médica este viernes por deshidratación, confirma la Cruz Roja de Guatemala. La organización ha ofrecido cuidados prehospitalarios a más de 900 personas y apoyo psicosocial a casi 1.785 migrantes de la caravana en la última semana.

Las autoridades mexicanas han dado prioridad a mujeres y a niños para solventar los trámites migratorios. El secretario de Gobernación, Alfonso Navarrete, ha dicho que unos 200 migrantes han tramitado su ingreso y esperan la entrada de otros 6.000. La caravana es tan densa y tan extensa que las noticias y los rumores se esparcen como pólvora: “Están deportando”, “solo están dejando pasar con permiso”, “las filas no están avanzando”. Muchos no entienden con claridad los trámites para las solicitudes de refugio ni que tardan 45 días como mínimo, incluso varios meses. México es la primera frontera formalmente cerrada a la que se enfrenta la caravana, sin que baste una credencial para caminar sin contratiempos, a estas alturas se habla ya de visas y permisos de tránsito.

“Estoy desesperado, me vine a ver otras opciones, pero es un rifón”, relata Henry Martínez, de 33 años, a unos metros de la orilla del río Suchiate. Él y otros 10 migrantes hondureños barajan la opción del brinco ilegal, después de haber esperado casi 24 horas en Tecún Umán. Son solo 10 quetzales (poco más de un dólar), pero el río está crecido y es bravo. “Vamos a ver, no lo hemos decidido”. El dilema es claro: unos apuestan por la paciencia, otros quieren buscarse la vida. “Si es necesario, nos quedamos toda la noche en el puente, vamos a dormir en el suelo, no importa”, asegura en cambio Delmar Rodríguez, de 22 años. “Nos quedamos sin dinero, no nos queda de otra que cruzar por aquí”, explica Patrick Rodríguez, su gemelo.

Tecún Umán, en el extremo guatemalteco, es otra ciudad a la de esta mañana. Ya no existe ninguna barrera que derribar, el paso fronterizo está completamente abierto. Atrás quedaron las escenas del cerco policial que contenía a la caravana, de la plaza principal donde no cabía un alma, del portazo a la aduana, de los migrantes que corrían y gritaban a todo pulmón por el puente fronterizo. Ahora es momento de replegarse, de llevar comida y agua para hacer frente a la espera.

El puente se ha convertido en un albergue gigantesco y el río concentra ahora toda la tensión. Y aunque el grueso de la caravana está varada entre dos países, la responsabilidad ya está del lado mexicano, pese a que el flujo de migrantes en tránsito por Guatemala no ha se ha acabado. “Estamos esperando, hay más que todavía no han llegado y vamos a seguir… juntos”, afirma Santiago Maldonado, de 22 años, mientras toma un respiro y pasea en el centro de Tecún Umán con un mástil de dos metros con las banderas de Honduras, Guatemala y México. “Puse la mexicana hoy, para allá vamos”, agrega convencido.

“¿Qué va a pasar? Solo Dios sabe”, dice dubitativo Ulloa, que vivió cinco años en Florida y cinco años en Carolina del Norte. Después de haber sido deportado hace menos de un año busca una segunda oportunidad en Estados Unidos. “Pero por lo que he visto hoy, él ya nos está abriendo las puertas”, agrega esperanzado.

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Detienen la caravana migrante o cesará la ayuda, amenaza Trump

El presidente estadunidense, Donald Trump, amplió anoche a Guatemala y El Salvador la amenaza formulada horas antes a Honduras, al advertir que congelará la ayuda económica si esos países permiten el tránsito de una caravana de migrantes en ruta hacia Estados Unidos

"Hemos informado a Honduras, Guatemala y El Salvador que si permiten que sus ciudadanos viajen a través de sus fronteras hacia Estados Unidos con la intención de entrar ilegalmente a nuestro país, todos los pagos les serán detenidos", tuiteó.

"¡Cualquiera que entre a Estados Unidos ilegalmente será arrestado y detenido, y será repatriado a su país!", remató en un segundo mensaje.

La amenaza se produjo seis meses después de que Trump desplegó la Guardia Nacional en la frontera con México de cara al Viacrucis Migrante, cuando más de mil centroamericanos marcharon hacia Estados Unidos. Entonces, el magnate advirtió que la asistencia a Centroamérica estaría "en juego" si los migrantes no detenían su marcha hacia Estados Unidos.

Por la mañana, Trump escribió en Twitter: "Estados Unidos ha informado con firmeza al presidente de Honduras (Juan Orlando Hernández) que si la gran caravana de personas que se dirige a Estados Unidos no es frenada y llevada de vuelta, no se dará más dinero o ayuda, ¡con efecto inmediato!"

La llamada Caminata Migrante, integrada ahora por entre mil 500 a 4 mil niños, mujeres y hombres, según reportes de la prensa guatemalteca, partió el sábado pasado de la hondureña localidad de San Pedro Sula, 180 kilómetros al norte de Tegucigalpa, con rumbo hacia la frontera con Guatemala para después pasar por México y finalizar en Estados Unidos, donde solicitarán asilo político, una ruta de 2 mil kilómetros plagada de obstáculos y peligros.

La caravana llegó ayer a la fronteriza ciudad guatemalteca de Esquipulas. Antes de ingresar, un contingente de policías les cerró el paso, pero horas después los migrantes lograron llegar a un refugio, reportó la prensa local.

Cientos de hombres, mujeres y niños, con bolsos y maletas caminaban ayer por una carretera en Guatemala, a unos 90 kilómetros de la frontera con Honduras, donde según algunos medios locales las autoridades trataban de contener otro grupo masivo de personas que buscan integrarse a la caravana.

Las autoridades de Guatemala anunciaron que prohibirían el ingreso de los migrantes hondureños si no cumplían con los requisitos legales para entrar en el país.

Tras la amenaza de Trump, el organizador de la caravana el ex diputado de izquierda Bartolo Fuentes, fue detenido en Guatemala. El Ministerio de Seguridad hondureño dijo que el activista fue arrestado por la policía guatemalteca porque “no cumplió con las normas de inmigración“ del vecino país y será deportado. Al cierre de esta edición, Fuentes intentaba cumplir los requisitos migratorios en Guatemala.

La cancillería de Honduras hizo un llamado después "a los hondureños a desistir de la intención y no poner en riesgo su vida ni la de sus hijos en una ruta de dolor y muerte, dominada por condiciones adversas como hambre, calor extremo, frío, fatiga, enfermedades y expuestos a ser víctimas de traficantes de personas, órganos, redes criminales, de prostitución y narcotráfico".

Añadió que esta "movilización irregular" sólo buscaría "alterar la gobernabilidad, estabilidad y la paz de Honduras y Estados Unidos", y que la caravana habría sido organizada "por sectores políticos con falsas promesas de otorgar visa humanitaria para transitar por territorio mexicano y acogerse a una figura de asilo en Estados Unidos".

En una llamada telefónica con Hernández, el vicepresidente, Mike Pence, condenó la "flagrante falta de consideración" de Honduras a la soberanía estadunidense, informó el diario guatemalteco Prensa Libre en su portal.

La portavoz del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Katie Waldman, dijo que las noticias de la caravana son el resultado de los vacíos legales. "Como lo hemos dicho y repetido, hasta que el Congreso actúe, vamos a seguir teniendo fronteras abiertas de facto que garantizan futuras 'caravanas' y cifras récord de familias que entran ilegalmente a nuestro país", afirmó.

Amnistía Internacional calificó de "xenófoba y racista" la amenaza de suspensión de ayuda a Honduras lanzada por Trump y pidió a México ofrecer asilo a los hondureños que integran la caravana.

El secretario general de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro, pidió "respeto a los derechos y la seguridad de los integrantes de la caravana, así como investigar el posible involucramiento de traficantes de personas".

 

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