Martes, 25 Agosto 2015 08:13

Nos faltan 72 migrantes

Nos faltan 72 migrantes

La noche anterior lo habíamos escuchado en las noticias, nos cayó como un balde de agua fría, en México habían asesinado a 72 migrantes centroamericanos. Hay que ser indocumentado y atravesar territorios en las migraciones forzadas y en absoluta clandestinidad para entender la ansiedad, la ira, la paranoia y el inmenso dolor que deja en un ser humano una experiencia de esta magnitud. Jamás se vuelve a ser igual.

Recuerdo que al día siguiente yendo hacia el gimnasio me encontré en la entrada a un conocido mexicano, que cuando me vio se me lanzó encima totalmente acongojado y me abrazó fuerte y me pidió perdón en nombre de su pueblo, él era oriundo de Tamaulipas. Se sentía avergonzado, lloró desconsolado en mis brazos, la muerte de los 72 nos pegaba fuerte a los dos y a los miles que hemos cruzado las fronteras de la muerte y por desgracia haberlas sobrevivido porque nos queda la memoria y el dolor de estar vivos. El preguntarnos todos los días, ¿por qué nosotros estamos vivos y ellos no?

La noticia se regó como pólvora y el mundo supo de un lugar llamado Tamaulipas y por unos segundos el peregrinar de los migrantes indocumentados que atraviesan territorio mexicano en busca de Estados Unidos. Lo cierto es que quienes llevamos las huellas de la frontera en nuestra piel sabemos que el número es lo de menos, que todos los días desaparecen y mueren indocumentados en territorio mexicano y en la frontera. Que violan, golpean, torturan migrantes tanto policías mexicanos como los estadounidenses de la Patrulla Fronteriza. Que todos estamos expuestos. Que las mujeres somos las más vulnerables. Que antes de los 72 hubieron miles más, por docenas, por montones que se denunció y las autoridades le dieron carpetazo. Que lo de los 72 fue la tragedia escalofriante, como las que hubieron antes y que están ocultas ahí en las fosas clandestinas por el mismo gobierno mexicano. En el desierto de Sonora-Arizona por el mismo gobierno estadounidense.

Si las aguas del río Bravo hablaran, si pudiera hablar la oscurana del desierto, si pudieran hablar los cactus, los caminos empolvados, aquellos cerros, las vías de tren. Ay, si yo pudiera olvidar, si pudiéramos olvidar todos los que somos post frontera. Se nos secó el alma en la travesía. Nos mataron a 72 hermanos, de ellos lo sabemos por las noticias. Pero nos han matado miles, han violado a miles de niños, niñas y mujeres. Les han quitado los órganos y desmembrado a miles y lanzado su carne a las llamas en un tonel lleno de gasolina para que no quede rastro alguno. Sus nombres han sido borrados de los registros de denuncias, las paredes de los centros de detención han sido testigos de la barbarie. Sus cuerpos cercenados quedan expuestos en las vías del tren. Se ahogan los gritos y el llanto de las niñas que son violadas en los vagones. Y los asaltan y los maltratan los mismos policías que forman parte de las bandas delictivas que se hacen millonarias a costillas del tráfico, tortura, violación, desaparición y asesinatos de migrantes indocumentados.

Por desgracia después de los 72 han sido más. Cinco años después de aquella tragedia se sigue criminalizando a los migrantes. Se ha triplicado en número de migrantes que emigran a fuerza de la denigración del sistema en sus propios países de origen. Se habla de país de origen, tránsito, llegada y retorno. Todos al final criminalizan al ser humano estigmatizado por su condición de indocumentado y extranjero. Lo re victimizan.

Nos faltan 72 migrantes indocumentados. Nos hacen falta miles alrededor del mundo. ¿Quién los nombra? ¿Quién los busca? ¿Quién los trata con humanidad? ¿Quién los visibiliza? ¿Quién los honra? Ningún ser humano es ilegal. ¿Quién será capaz de detener estas masivas migraciones forzadas? ¿Qué sistema? ¿Qué gobierno? ¿Qué humanidad?

Del ser humano indocumentado se aprovechan miles, directores de cine que con documentales se hacen un nombre y caminan en alfombras rojas y reciben distinciones presidenciales. También llenan sus cuentas bancarias con las regalías. Con el apoyo que reciben de organizaciones humanitarias que les creen lo de buena fe y honestos.

Del indocumentado se aprovechan los gobiernos, las redes de trata de personas, los mismos presentadores de noticias que brillan cuando masacres como la de la 72 los coloca en tarimas por la cobertura amarillista que jamás denunciará a os que debe, y los premia con distinciones en diplomas, trofeos y cheques.

Del indocumentado se aprovecha el chucho y el coche. Pero quién, ¿quién lo dignifica?

¿Y la sociedad? ¿Los intelectuales? ¿Los que pertenecen al gremio de los titulados y organizaciones sociales? ¿Los que oran día y noche? ¿Quién en potestad ocupa su espacio de difusión para nombrar a los migrantes indocumentados? ¿Para exigir sus Derechos Humanos? ¿Para exigir que se juzgue a los culpables de este genocidio mundial?

¿Y usted que lee estas letras, qué está haciendo para visibilizar esta barbarie? ¿Qué está haciendo para detenerla? ¿Usted se atrevería a nombrarlos?

Por los 72. Por los miles alrededor del mundo. Por los que ya no están, por los que están y por los que vienen. Por los que somos post frontera, qué el dolor de estar vivos nos sea breve.

#NosFaltan72

#NingunSerHumanoEsIlegal

Ilka Oliva Corado. @ilkaolivacorado.

Agosto 25 de 2015.

Estados Unidos.

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Cientos de sin papeles rompen barrera policiaca e ingresan a Macedonia

La crisis migratoria que vive Europa se recrudeció este sábado, cuando unas mil 500 personas, la mayoría sirios, forzaron un cordón policial en la frontera griego-macedonia y rompieron una cerca de malla metálica, a pesar de que los uniformados utilizaron granadas de aturdimiento y golpearon a los indocumentados con porras para impedir su ingreso a Macedonia.


El caos se desató cuando la policía decidió permitir que un pequeño grupo de familias con niños cruzara la frontera, pero una multitud hizo presión detrás de ellos para romper la barrera de agentes.


Los policías que vigilaban el paso, entre la localidad griega de Idomeni y la macedonia de Gevgelija, poco pudieron hacer para detener a los migrantes, que llevaban horas estancados en lo que llaman tierra de nadie.


Al menos cuatro personas resultaron con heridas leves en el incidente, pero poco después la policía macedonia recuperó el control de la zona, donde permanecen unas mil 500 personas.


Una cantidad indeterminada logró entrar en Macedonia y se dirigió a la localidad de Gevgelija en busca de algún tren o autobús que los lleve a Serbia, desde donde esperan llegar a algún país de la Unión Europea (UE). Varios cientos de personas, en su mayoría ancianos y niños, permanecieron en el lado griego de la frontera. Algunos menores quedaron solos, sin sus padres.


El viernes comenzaron los problemas. La policía disparó granadas de aturdimiento y se enfrentó a los migrantes, lo que arrojó un saldo de 10 heridos.


La UE declaró la semana pasada que los migrantes provenientes de Asia, particularmente de Siria, Irak y Afganistán, hicieron de los países balcánicos y Hungría su principal puerta de entrada terrestre con 35 mil personas, nada más en julio.
Durante semanas, el gobierno macedonio permitió la entrada masiva en su territorio de migrantes procedentes de Grecia, pero ante la constante flujo migratorio el jueves decretó el estado de emergencia y desplegó fuerzas especiales en la región limítrofe.


El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR, por sus siglas en inlgés) manifestó su preocupación por la situación en la frontera de Macedonia y Grecia, y advirtió que la situación empeora.


El ministro de Relaciones Exteriores macedonio, Nikola Poposki, aseguró que no cerrarán la frontera en el futuro, aunque pidió la colaboración de la UE.


Desde el 19 de junio llegaron a Macedonia unos 42 mil migrantes, 7 mil niños entre ellos, según datos del gobierno macedonio.


En Italia, el servicio de guardacostas informó que sus embarcaciones emprendieron operaciones para interceptar en el mar Mediterráneo varios barcos en los que viajan unas 3 mil personas. Unos 104 mil asiáticos y africanos han sido llevados a puertos italianos después de haber sido detenidos en alta mar, lo que no garantiza que puedan recibir el estatuto legal de refugiados.


En la localidad alemana de Heidenau, cerca de Dresde, 31 policías resultaron heridos el viernes por la noche en un enfrentamiento con neonazis enardecidos por la apertura de un nuevo centro de detención de migrantes.

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Jueza de EEUU ordena "pronta" liberación de niños indocumentados detenidos

Una jueza federal de Estados Unidos ordenó al gobierno que libere pronto a niños migrantes que mantiene en centros de detención, insistiendo en una decisión de julio en la que sostuvo que el arresto de los menores que cruzaron ilegalmente la frontera viola medidas establecidas hace largo tiempo.


El dictamen de la jueza de distrito Dolly Gee en Los Ángeles da al gobierno del presidente Barack Obama hasta el 23 de octubre para que cumpla con su fallo y libere a cientos de niños que migraron sin permisos, y en algunos casos a sus madres, "sin ninguna demora innecesaria".


La decisión de Gee se conoce en medio de un debate entre precandidatos presidenciales en Estados Unidos sobre la migración ilegal y tras una gran llegada de centroamericanos a través de la frontera entre Estados Unidos y México.
Más de 68 mil niños que viajaban sin sus padres entraron a Estados Unidos el año pasado. El gobierno ha mantenido detenidos en instalaciones especiales a los niños que cruzaron la frontera solos, o aquellos que fueron capturados con sus padres.


El gobierno federal ha tomado medidas para liberar a algunos menores sin compañía de los centros de detención en las fronteras, usualmente entregándolos a algún familiar que vive en Estados Unidos.


Gee había dictaminado el mes pasado que el Departamento de Seguridad Nacional mantenía detenidos a los niños en violación de un acuerdo colectivo de 1997 que establece que los menores de 18 años no pueden ser retenidos por más de 72 horas.


La decisión judicial se considera una derrota para las autoridades estadunidenses de migración, que argumentaron que liberar a niños migrantes indocumentados alentaría a más familias centroamericanas a emprender el trayecto.


Funcionarios estadunidenses mantienen a mil 400 padres y niños detenidos en tres centros, según el diario Los Angeles Times.


Gee calificó las condiciones en los centros de detención, dos en Texas y uno en Pensilvania, como "deplorables" y dijo que en algunos casos se mantiene a los niños en habitaciones hacinados por días sin un lugar para dormir.


(Con información de Reuters)

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Sábado, 15 Agosto 2015 06:39

El mar se tragó a 2300 migrantes

El mar se tragó a 2300 migrantes

Desde principios de 2015 habrían muerto en el Mediterráneo al menos 2300 migrantes, 500 más que el año pasado. Según la OIM, a fines de agosto serán unos 250.000 los refugiados que habrán llegado este año por distintas vías a tierras europeas.


Mientras exponentes de la Iglesia mantienen una polémica con los políticos italianos, a los que acusan de no hacer lo suficiente para ayudar a los miles de inmigrantes que siguen llegando a la península, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) dio a conocer ayer el último estudio de sus expertos que afirma que desde principios de 2015 han muerto en el Mediterráneo al menos 2300 migrantes, 500 más que el año pasado. Según la OIM, a fines de agosto serán unos 250.000 los refugiados que habrán llegado este año por distintas vías a tierras europeas para pedir asilo, superando ampliamente la cifra del 2014, que en todo el año fue de 219.000 migrantes.


Integrada por 157 países, la OIM tiene su sede principal en Suiza, pero cuenta también con oficinas en Italia y otros países. La organización internacional dijo también en un comunicado que desde principios de 2015, 102.000 migrantes atravesaron el canal de Sicilia –el espacio de unos cien kilómetros que separa la isla de Sicilia de Libia, en la costa norte africana–, al que caracterizó como "la ruta más mortal del mundo" para quien escapa de la violencia, los desastres y la pobreza. De todas maneras, aclaró que el desierto del Sahara, por el que pasan camiones de traficantes repletos de nigerianos, eritreos y somalíes, entre otros, para llegar a las costas de Libia y embarcarse hacia Europa, podría ser peor, pero el problema es que no hay datos suficientes como para poder hacer cálculos precisos ni previsiones. "La situación en el Mediterráneo es muy preocupante", subrayó el portavoz de OIM, Joel Millman. Por su parte, el director general de la OIM, William Swing, indicó que si bien ha habido progresos, al reforzarse las operaciones de rescate Tritón, organizada por la Unión Europea, "hay que hacer más para ofrecer al apoyo adecuado a las personas desesperadas que ponen su vida en manos de los traficantes sin escrúpulos". Si bien Italia es uno de los países que más migrantes ha recibido vía mar, el record le corresponde a Grecia que, agregados a sus infinitos problemas económicos, ha recibido este año 134.988 refugiados provenientes de Turquía como país de paso, aunque los principales países de origen son Siria, Eritrea, Afganistán, Nigeria y Somalia.


En cuanto al rol desempeñado por Italia y sus políticos en toda esta tragedia, Monseñor Nunzio Galantino, secretario de la Conferencia Episcopal Italiana, haciéndose eco de los innumerables mensajes y alusiones del papa Francisco a favor de los inmigrantes, en una entrevista con Radio Vaticana tuvo palabras muy duras para con los políticos. "Nosotros como italianos deberíamos distinguir entre la realidad y la percepción que de ella tenemos –dijo–. Escuchamos que se habla de que es 'insoportable' el número de las personas que piden asilo político. En mi opinión ésta es una actitud que viene alimentada por esos 'comerciantes de poca monta' que con tal de conseguir votos dicen cosas extraordinariamente insípidas. Sé que la recepción (de los inmigrantes) es un esfuerzo, sé que es difícil abrir la propia casa, abrir el propio corazón, abrir la propia realidad." El obispo recordó además que Jordania, un país que tiene poco más de seis millones de habitantes y que acababa de visitar, ha recibido más de dos millones de refugiados. "Y no porque ellos tienen más medios. Probablemente porque tienen sólo un corazón más grande", indicó.


Las palabras del obispo Galantino desencadenaron un infierno. Los políticos italianos, sobre todo de la derecha conservadora de Forza Italia, el partido de Silvio Berlusconi, y La Liga Norte, se ensañaron con el prelado y con el papa Francisco, al que alguno de ellos le dicen que, ya que tanto habla a favor de los refugiados, por qué no los recibe en el Vaticano, que es un Estado con territorio propio (aunque de poco más de 1 km2). Giorgio Silli, el responsable de temas migratorios de Forza Italia, en una carta abierta a Galantino, dijo –hablando como católico practicante, aclaró– que "es fundamental acoger, indispensable alimentar y curar, pero es impensable e imposible hacerlo con un número infinito de personas". Siempre dentro de la derecha, otros sugirieron al papa Francisco que hiciera una llamada a los premier Merkel, de Alemania; Hollande, de Francia; Rajoy, de España, y Cameron, de Inglaterra, exhortándolos a recibir más migrantes, dado que esos países han puesto límites mayores de lo que se esperaba. Roberto Maroni, de la Liga Norte y actual presidente de la región Lombardía, ha propuesto hacerle juicio al gobierno de centroizquierda de Matteo Renzi que permite la "entrada incontrolada de clandestinos". Para algunos intendentes y presidentes de regiones, la situación es desesperante, no quieren saber más nada con los migrantes, como el presidente de la región Veneto, Luca Zaia, que le propuso al Papa que escuche a los sacerdotes que viven en su región porque piensan igual que él. Pero algunos intendentes están a favor de los pobres refugiados, como el alcalde de Florencia, Dario Nardella, que el 11 de agosto, día que conmemora la liberación de la ciudad del nazi-fascismo, comparó a los inmigrantes con la Resistencia. "Los que buscan desesperadamente la libertad y para eso atraviesan el mar sabiendo que corren serios riesgos, no son menos dignos que nuestro partisanos que llevaron adelante la Resistencia", dijo.


Mientras el gobierno italiano ha mantenido un discreto silencio sobre toda esta polémica, algunas organizaciones humanitarias como Emergency salieron a defender a Galantino y al Papa. "El Vaticano ha hecho bien al llamar la atención de Italia sobre la recepción de los inmigrantes. Nuestro país podría hacer más pero con la ayuda de Europa –dijo la presidenta de esa organización, Cecilia Strada–. Creo que el Vaticano se ha manifestado sobre un aspecto ético sobre el que tiene autoridad para hablar. Es un principio y un deber el recibirlos y dejar de tratar a los que intentan llegar, escapando de situaciones peores, como si fueran ciudadanos de serie Z, que merecen ser dejados morir en el mar."

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Viernes, 24 Julio 2015 06:22

Crece un muro para aislar a Europa

Crece un muro para aislar a Europa

Por Hungría ingresaron y pidieron asilo unas 32 mil personas en el primer trimestre de este año. El país ocupa hoy el segundo lugar en pedidos de refugio dentro de la Unión Europea.

 

Hungría no es demasiado original en su política migratoria de raíces medievales. Apura el levantamiento de un muro contra los extranjeros que pretenden ingresar desde Serbia. No es la primera nación que tapiará su frontera y acaso no será la última. Limita con siete países, pero el problema que tiene está al sudoeste, en los 175 kilómetros que comparte con su vecina. Por ahí ingresaron y pidieron asilo –según estadísticas inmanejables– unas 32 mil personas en el primer trimestre de este año. La drástica medida de construir una pared de cuatro metros de alto acompaña a otras de corte bien chauvinista. El gobierno del derechista Viktor Orban ya había enviado cuestionarios sesgados a sus ciudadanos donde asociaba a la inmigración con el terrorismo y también lanzó una campaña con carteles que decían: "Si vienes a Hungría, no te quedes con los trabajos de los húngaros".

La tarea de construir la muralla fue requerida a novecientos soldados y estará finalizada en diciembre, según autoridades del Fidesz, el partido que gobierna. El ensamblado de los bloques que permitirán vallar la frontera con Serbia lo hacen reclusos de las prisiones húngaras. Una paradoja: con su trabajo, ellos encerrarán el futuro de migrantes que llegan desde países como Siria, Afganistán, Irak, pero también desde la propia Serbia, el territorio de Kosovo (son la mayoría) y otras naciones del este de Europa.


El ministro de Defensa magiar, Csaba Hende, declaró que "las fuerzas de defensa húngaras están listas para finalizar la tarea" que ya comenzó en simultáneo en diez o doce lugares de la frontera. En Szeged, una ciudad universitaria y la tercera más grande del país que está muy próxima a Serbia, hay habitantes que se quejan de los inmigrantes, pero también otros que los ayudan.


A la defensa del muro que hizo el gobierno de Hungría, el primer ministro serbio, Aleksandar Vucic, respondió: "Construir muros no es la solución. Serbia no puede ser responsable de la situación creada por los migrantes, sólo somos un país de tránsito".


El país balcánico integra un corredor por el cual intentan ingresar a la Unión Europea decenas de miles de refugiados que escapan de las guerras, el terrorismo o las hambrunas en Medio Oriente. Pero igual que Hungría, no es un país de tránsito, como dice Vucic. Este año Belgrado recibió 31.500 solicitudes de asilo provenientes en su mayoría de sirios y afganos. Según Amnistía Internacional, el gobierno de Budapest casi duplicó esa cifra en el primer semestre de 2015. Llegó a 60.000, un 40 por ciento más que en 2014. Los números que maneja el ministro del Interior húngaro, Sandor Pinter, son aún mayores: llegan hasta 81.300 los inmigrantes. Hace tres o cuatro años no se superaban los tres mil pedidos de ingreso.


En cualquier caso, el problema en la región es estructural, más allá de que estén en juego cifras contradictorias. Citada por la agencia EFE, la representante para Europa Central de Acnur, Montserrat Feixas Vihé, dijo que la actual ola de refugiados es un problema global y que "a Europa sólo llega el 10 por ciento de todos los desplazados mundiales". La ONU ya había cuestionado la decisión del primer ministro Orban de levantar el muro. El relator especial sobre los derechos de los inmigrantes, François Crépeau, la definió como "respuesta nacionalista y populista" y "muy desafortunada".


Fuentes locales como Péter Krekó, especialista en los movimientos de ultraderecha del think tank Political Capital de Budapest, atribuyen la idea del muro en "un 90 por ciento a razones de política interna". Un motivo puede ser cierta caída en la popularidad del gobierno. Orban perdió la supermayoría de dos tercios que tenía en el Congreso hasta febrero pasado y que le daba un poder discrecional para sacar leyes sin respaldo de ningún partido opositor. Su candidato para ocupar un escaño clave en el Parlamento, Lajos Némedi, del Fidesz, fue derrotado por el independiente Zoltán Kész, apoyado por varios partidos de izquierda.


Hungría ocupa hoy el segundo lugar en pedidos de asilo dentro de la Unión Europea, sólo por detrás de Alemania. Tiene cerca de 10 millones de habitantes (el censo de 2013 arrojó 9,897 millones) y pertenece al espacio chengen, que suprime las fronteras europeas para los miembros de la UE desde 1995. En la práctica, funciona en términos migratorios como un solo país.


Pero el gobierno del Fidesz, que dice ser "el más amenazado de la Unión Europea", echó mano a una receta que en el siglo XX hizo tristemente célebre el régimen de Alemania Democrática. Una vez repudiado y derrumbado el Muro de Berlín, volvieron a levantarse otros muros. Estados Unidos lo hizo en la frontera con México; Israel en Cisjordania, por citar los dos ejemplos más conocidos. Ahora Hungría sigue el mismo camino.


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Con ascendencia común, indios de la Amazonia y aborígenes australianos

El continente americano fue poblado por una gran ola migratoria hace menos de 23 mil años y algunos indios de la Amazonia tienen ascendencia común con los aborígenes australianos, según dos estudios.


Antropólogos y arqueólogos debaten desde hace tiempo sobre los orígenes de los primeros pobladores de América.
La tesis más aceptada es la de migrantes llegados de Asia que atravesaron la franja de tierra que unía Alaska con Siberia, hoy sumergida en el estrecho de Bering. Sin embargo, sigue abierta la pregunta de cuántas corrientes migratorias sucesivas hubo y en qué momento ocurrieron.


Basándose en estadísticas genéticas de individuos antiguos y modernos de América, Siberia, Oceanía, Europa y África, Maanasa Raghavan, de la Universidad de Copenhague, y sus colegas aseguran que los primeros amerindios llegaron de Siberia en una sola ola migratoria, hace menos de 23 mil años.


Los migrantes permanecieron inicialmente entre Alaska y Siberia oriental 8 mil años, antes de seguir su camino y repartirse a lo largo de América. Según el estudio, publicado este martes por la revista estadunidense Science, las diferencias genéticas entre las poblaciones amerindias actuales provendrían no sólo de distintas corrientes migratorias, sino de encuentros que se produjeron después de la gran migración inicial.


El equipo puso además en evidencia un vínculo genético, que aparece tras la ola migratoria inicial, entre ciertos amerindios y poblaciones de Asia del este por un lado y los australo-melanesios de Papuasia, las Islas Salomón y el sudeste asiático, por otro. Este sorprendente descubrimiento indica que la población del nuevo mundo no permaneció aislada del viejo mundo tras su migración inicial, precisa el estudio.


Por su parte, David Reich y Pontus Skoglund, de la Escuela de Medicina Harvard de Massachusetts, compararon el genoma de 309 poblaciones amerindias de América Central y del Sur con el de 197 personas alrededor del mundo.


Según esas pruebas genéticas, publicadas por la revista británica Nature, ciertas poblaciones amerindias de la Amazonia estarían más vinculadas genéticamente a los primeros indígenas de Australia, Nueva Guinea y las Islas Andaman (India) que a los actuales pobladores de Eurasia y las Américas.


Los científicos piensan que las mezclas genéticas se produjeron antes de la población de la Amazonia.


Nuestro estudio sugiere que los amerindios no tienen una sola población de origen, sino tuvo otros aportes. Lo cual no es contradictorio con los resultados de Maanasa Raghavan, precisó Pontus Skoglund.


Esa población fundacional desciende de los siberianos y de gente relacionada con los asiáticos orientales modernos. Pero el ADN de los americanos modernos indica que otra población cruzó el puente terrestre y contribuyó a la herencia de algunos nativos actuales de la Amazonia brasileña, según los investigadores.


Este segundo grupo, llamado Población Y, tiene sus raíces en un grupo asiático que ya no existe, pero que también dejó su impronta genética en pueblos nativos modernos de Australia y Nueva Guinea, insistió Reich.


La Población Y aportó apenas una fracción del ADN actual de los pueblos amazónicos. A diferencia de migrantes reconocidos anteriormente, no está claro cuándo se apartaron del puente, precisó Reich. Pero es evidente que llegaron a la amazonia hace mucho tiempo y debe considerárseles un segundo grupo fundacional.


El trabajo incluye las primeras pruebas contundentes de que algunas poblaciones nativas de América deben su origen a una segunda fuente, dijo Deborah Bolnick, de la Universidad de Texas en Austin, quien no participó en el trabajo. Es indicio de que la historia de las poblaciones nativas es más compleja de lo que se pensaba, acotó.

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Miércoles, 24 Junio 2015 16:39

Las fotos del día, según AP

Las fotos del día, según AP

A continuación, Cubadebate les ofrece una selección de las mejores fotografías que nos deja esta jornada, según la agencia AP. No se las pierda.

Los turistas toman fotos de sí mismos desde el "Cerro San Cristóbal", Chile. Foto: Jorge Saenz/ AP.

 

Una migrante se encuentra en la cubierta del buque de la Armada belga Godetia después de ser rescatada durante una misión de búsqueda y rescate en el mar Mediterráneo frente a las costas de Libia. Foto: Gregorio Borgia/ AP.

 

Una imagen de Cristo se coloca en una pared cubierta de billetes de banco en un mercado en Atenas. Grecia esta semana ofreció una serie de medidas, entre ellas varios aumentos de impuestos, para persuadir a sus acreedores para liberar los fondos de rescate. Foto: Daniel Ochoa de Olza/ AP.

 


Las monjas rezan ya que rodean el cuerpo de Sor Nirmala Joshi, que sucedió a la Madre Teresa como la cabeza de las Misioneras de la Caridad, en Calcuta, India, el martes, 23 de junio de 2015. El 81-años de edad, monja, cuya salud se había ido disminuyendo en los últimos días, murió la madrugada del martes. Foto: Bikas Das/ AP.
Las monjas rezan ya que rodean el cuerpo de Sor Nirmala Joshi, que sucedió a la Madre Teresa como la cabeza de las Misioneras de la Caridad, en Calcuta, India. Murió la madrugada del martes. Foto: Bikas Das/ AP.



La policía armenia utiliza cañones de agua para dispersar a los manifestantes en la capital armenia de Ereván. Varios miles de manifestantes marcharon hacia la residencia presidencial en la capital armenia el martes para protestar por un alza en los precios de la electricidad. Foto: Narek Aleksanyan/ AP.

 

Las nadadoras brasileñas Julia Catarina y Ana Julia Veloso durante las celebraciones del Día Olímpico Internacional en el Centro Acuático Maria Lenk, en Río de Janeiro, Brasil, Brasil será la sede de los Juegos Olímpicos de Verano 2016. Foto: Felipe Dana/ AP.



Un paciente sufre de un golpe de calor en Karachi. Una ola de calor abrasador en toda ciudad meridional paquistaní de Karachi ha matado a más de 400 personas, dijeron las autoridades el martes, mientras las morgues se desbordaron con los muertos y hospitales abrumados lucharon para ayudar a aquellos que se aferran a la vida. Foto: Shakil Adil/ AP.

 



Los miembros de una guardia de honor de China se preparan para una ceremonia de bienvenida en Beijing. Foto: Ng Han Guan/ AP.

 

Un hombre musulmán de Malasia recita el Sagrado Corán, antes de las oraciones Zohar en una mezquita durante el mes sagrado del Ramadán del Islam, en Putrajaya, Malasia. Durante el Ramadán, los musulmanes se abstienen de comer, beber, fumar y tener sexo desde el amanecer hasta el anochecer. Foto: Joshua Paul/ AP.

 



Un migrante extiende su brazo desde la cubierta de la Armada del buque belga Godetia después de ser rescatado durante una misión de búsqueda y rescate en el mar Mediterráneo frente a las costas libias. Foto: Gregorio Borgia/ AP.

 


Un hombre santo Sadhu o hindú realiza yoga en las escaleras de Saubhagya Kund, un estanque sagrado, en el templo Kamakhya en Gauhati, India. Cientos de hombres santos hindúes han llegado para realizar rituales en el templo durante el festival anual Ambubasi que comenzó el lunes. Foto: Anupam Nath/ AP.

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Sábado, 20 Junio 2015 08:41

La Europa de los 'nadies'

La Europa de los 'nadies'


En un drama humanitario sin precedentes, la UE no consigue un acuerdo para acoger a las miles de personas que huyen de los conflictos y la violencia. España les da la espalda.

 


MADRID. -Khaled (nombre ficticio por razones de seguridad) salió huyendo de Siria después de estallar la guerra para evitar ser llamado al frente. Con 19 años y una formación como mecánico, dejó a su familia en Damasco y una inscripción en la universidad, y se marchó solo a España vía Líbano gracias a una visa para asistir durante 15 días a una conferencia en Granada. "Yo tuve mucha suerte, otras personas tienen que huir por mar, para mí ha sido más fácil", relata por teléfono a este periódico en un español fluido desde el centro de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) de Cullera (Valencia), donde vive.

 

Ahora lleva siete meses a la espera de que el Estado decida si le concede el estatus de refugiado. Mientras tanto, sobrevive con la 'tarjeta roja', un documento temporal que le autoriza a trabajar y a residir en España.

 

"Veo mi futuro oscuro. Ahora estoy viviendo en el centro, pero después necesito un trabajo y aún no lo he encontrado", asegura.

 

Khaled forma parte del reducidísimo grupo de personas con protección internacional en España. Nuestro país es uno de los que más trabas pone a los inmigrantes en busca de asilo, un derecho recogido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.


Según CEAR, en 2014 un total de 5.947 personas solicitaron protección internacional en España, una cifra ínfima sobre todo si se compara con las 626.065 que lo pidieron en toda la Unión Europea. Es decir, España apenas recogió el 0,9% de las peticiones de la UE, donde otros Estados tramitaron una cantidad mucho mayor de solicitudes: Alemania (202.645), Suecia (81.180), Italia (64.25), Francia (62.735), Hungría (42.775) o Reino Unido (31.180).

 

"La política de blindaje de fronteras impide que los solicitantes lleguen a nuestras fronteras. No es una cuestión de que no quieran venir, sino de los impedimentos que se les ponen", denuncia a Público Estrella Galán, secretaria general del colectivo.

 

Tampoco Khaled quiso quedarse. Primero viajó a Alemania para solicitar el asilo pensando que allí sería más fácil, pero después de diez meses las autoridades de aquel país se lo negaron por una ley que impide concedérselo a personas que tengan cualquier otro tipo de visado y lo mandaron de vuelta a España.


Aún así, ser solicitante de asilo no garantiza la protección internacional. La mayor parte de ellos, de hecho, son rechazados. De las 5.947 peticiones del año pasado, España sólo resolvió 3.614 casos, el 56% de forma desfavorable. Es también la tendencia más generalizada en Europa, con las salvedades de algunos países como Italia, que dio luz verde al 59% de los casos, o Suecia, al 77%. En 2014, el Gobierno de Budapest llegó a resolver de forma desfavorable el 91% de las solicitudes de asilo que le presentaron.

 

"La crisis de los refugiados es uno de los retos que definen el siglo XXI, pero la respuesta de la comunidad internacional es un vergonzoso fracaso. Necesitamos una reforma radical de la política y la práctica para crear una estrategia global coherente e integral", denunció esta semana Salil Shetty, secretario general de Amnistía Internacional, con motivo del Día Mundial del Refugiado.


Los últimos datos de la ONU, desvelados el jueves en un informe, dan cuenta de una crisis humanitaria sin precedentes. Según la Agencia para los Refugiados de las Naciones Unidas, durante 2014 se produjo el nivel de desplazamientos forzados más elevado del que se tiene registro: 59,5 millones de personas en todo el mundo han tenido que huir a consecuencia de la persecución, los conflictos, la violencia generalizada o las violaciones de los derechos humanos. Son 8,3 millones más que el año anterior y el mayor incremento en un solo año. Para hacerse una idea gráfica de la dimensión del drama, la cifra equivaldría a la población entera de Italia o de Reino Unido.

 

De ellos, 19,5 millones son refugiados (en su mayor parte procedentes de tres países: Siria, Afganistán y Somalia) que se reparten, sobre todo, entre las regiones en desarrollo y los países más pobres. Turquía, Pakistán y Líbano, con más de 1,5 millones de refugiados cada uno, son los principales países de acogida.

 

Mientras tanto, la Unión Europea, que de enero a marzo de 2015 ha recibido 185.000 solicitudes de asilo (86% más que en el mismo periodo de año anterior) sigue enfrascada en un debate sobre cuotas de refugiados para el que los Estados miembros no consiguen ponerse de acuerdo.

 

El plan inicial de Bruselas proponía reubicar en un plazo de dos años a 60.000 inmigrantes demandantes de asilo (40.000 que se encuentran actualmente en Grecia e Italia y 20.000 en terceros países no comunitarios) a través de un sistema de cupos obligatorios. A cada Estado miembro le sería asignado un número de demandantes en función de unos criterios calculados de población, PIB, o tasa de desempleo del país receptor, entre otros.


Pero no hay acuerdo. Buena parte de los países rechazan el carácter obligatorio de la propuesta y otros tantos la aceptan, pero piden que se revisen los criterios de distribución.

 

España lidera la oposición al plan europeo. El propio ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, ha propuesto que en contrapartida se establezca un sistema para acelerar la expulsión de quienes no reúnan las condiciones de asilo. El ministro de Exteriores, José Manuel García Margallo, consideró asimismo que los criterios propuestos por la Comisión no eran "justos" ni "realistas".

 

De seguirse el plan de Bruselas, a España le tocaría tramitar en torno a un 10% de las solicitudes de asilo, frente al 0,9% actual.


"Ante la dimensión del drama, proponer un reparto de 60.000 personas en claramente escaso. Pero lo entendemos como una propuesta de mínimos y aunque es insuficiente, solo cabe decir que sí. No cabe que los Estados estén pensando en sus intereses particulares. La respuesta de una negativa pone de manifiesto que no hay voluntad política para responder a un drama humanitario que requiere de una solución urgente", dice Galán. "Cada minuto que pasa hay 30 personas más refugiadas en el mundo, la UE debería pensar en esto".

 

Según el proyecto de investigación The Migrants Files, entre los años 2000 y 2015 la Unión Europea se ha gastado aproximadamente 13.000 millones de euros en impedir la entrada de inmigrantes a sus fronteras.

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Europa no sabe qué hacer con los migrantes

Fue desgarrador ver llorar a las mujeres, agarrándose con fuerza al brazo del compañero o al pequeño hijo, cuando la policía trató de sacarlos de las rocas de Ponte San Ludovico, en Ventimiglia, a un paso de la frontera con Francia. Allí se habían instalado hace cinco días a la espera de que los dejaran pasar. Porque la policía de frontera francesa, argumentando los tratados de Schengen y de Dublín que, entre otras cosas, obliga a los migrantes a quedarse en los países donde llegan hasta ser identificados y ver si reúnen las condiciones para pedir asilo, los bloquearon en Italia. Eran lágrimas de desesperación porque no saben dónde irán a parar, si los mandarán a sufrir de nuevo en sus países o los dejarán finalmente partir hacia otras naciones europeas como ellos quieren. Son en su mayoría inmigrantes venidos de Eritrea y de Siria, las mujeres con las cabezas cubiertas, los niños jugando como pueden entre las piernas de las madres y las piedras. Los eritreos, que según la ONU son la mayoría, llegaron, como los más de 36.000 inmigrantes que han anclado en las costas italianas en los últimos seis meses, desafiando todo tipo de peligros.


Primero cruzaron cientos de kilómetros por el desierto del Sahara, cargados como bolsas en camiones semidestruidos que a veces los abandonan en medio de la nada. Pasan a través de Sudán y Egipto para llegar a Libia, donde a menudo tienen que esperar y para pagar el alojamiento, las mujeres muchas veces son obligadas a prostituirse. Desde un puerto libio se embarcan para Italia. Pero para la mayoría de ellos, Italia es sólo un punto de llegada. Su destino final es Alemania, Gran Bretaña, Francia, y otros países del norte de Europa, donde muchos tienen familiares. Los sirios a menudo parten de algún puerto de Turquía, pagando varios miles de dólares a los traficantes.


A las rocas de Ponte San Ludovico la policía llegó por sorpresa. Nadie entendía lo que sucedía. Algunos lloraban, otros gritaban o hacían resistencia pasiva y la policía entonces los arrastraba por la fuerza hasta los micros de la Cruz Roja que los conduciría a la estación de Ventimiglia. Allí deberán ser identificados para ver si pueden gozar de la condición de refugiados. Si se trata de simples inmigrantes que escaparon de sus países por razones económicas, serán deportados. Más de 300 migrantes, a veces familias enteras, estuvieron acampados en las rocas junto al mar de Ventimiglia y en las calles aledañas.


La situación no sólo ha sido dramática en Ventimiglia. En la capital económica de Italia, Milán, la ciudad rica, la ciudad de las finanzas y donde se está realizando la muy internacional Expo 2015, cientos de otros inmigrantes ocuparon la estación de trenes, un magnífico edificio de fines de 1800, transformado ahora en campamento donde la gente duerme por el suelo o acurrucada en algún rincón, a la espera de que organismos de solidaridad, les lleven un plato de comida como ha sucedido, y de poder partir.


Mientras tanto en Luxemburgo se realizó el martes una reunión extraordinaria de los ministros del Interior de la Unión Europea, encabezada por el italiano Angelino Alfano. El ministro italiano había caracterizado la actitud de Francia como una "bofetada a Europa" y, de hecho, no se presentó en la rueda de prensa que hicieron al concluir la reunión, los ministros de Francia y Alemania. "Buscamos soluciones para enfrentar un problema complicado. Y para ello hay que evitar la confusión y apuntar a la cooperación. Tenemos confianza en la amistad entre nuestros países y en nuestra costumbre de cooperar", dijo el ministro alemán Thomas De Maiziere. Al parecer los dos países se habrían manifestado favorables a la propuesta de redistribuir en Europa a aquellos que piden asilo y de crear centros especiales, financiados por la UE, donde los migrantes puedan ser identificados y se decida si tienen derecho al asilo y dónde irán a parar. Pero para eso se requiere tiempo. En Luxemburgo no hubo decisiones y todo ha sido reenviado, una vez más, a la reunión del Consejo Europeo que se hará el 25 y 26 de junio en Bruselas. Según Alfano, hay que tirar abajo "el muro de Dublín". A la no decisión europea, se agregan las protestas y amenazas de parte de algunas regiones y ciudades italianas controladas por la derecha de Forza Italia y la Liga Norte, que dicen que no dejarán entrar más migrantes y amenazan sanciones a los municipios de su área que presten ayuda.


Pero para entender estas fugas masivas de gente que escapa como sea, hay que ver un poco la historia de esos países. No hay que olvidar que los dos principales países de donde vienen estos inmigrantes, tienen una historia relacionada con Europa. Y el Viejo Continente se transforma para muchos de ellos en una especie de meta milagrosa para la propia sobrevivencia. Desde 1890 Eritrea fue una colonia italiana. En torno de 1935-38, la mitad de la población de Eritrea era italiana. En 1941, en cambio, fue ocupada por los ingleses que intentaron anexarla a Sudán o Etiopía. Dependió de Etiopía hasta su independencia en 1993, cuando el Frente de Liberación Eritreo y el Frente de Liberación del Pueblo Eritreo (marxista apoyado por la URSS), mediante una guerra que duró varios años, expulsó a los etíopes de su territorio. Pero ambos bandos se enfrentaron a su vez en otra guerra civil que terminó con un referéndum guiado por la ONU, que transformó a Eritrea en un país independiente.

Desde entonces, está en manos de una misma persona, Isaias Afewerki, una suerte de presidente-patrón como lo han llamado algunos. El país es muy pobre, la corrupción está muy difundida, hay una sola universidad y está cerrada, los jóvenes deben hacer un servicio militar obligatorio desde los 17 años y por tiempo indeterminado. Los que trabajan, tienen sueldos de 10 euros al mes aproximadamente. Según estadísticas de la ONU, los eritreos son la etnia más numerosa entre los inmigrantes que llegan por el Mediterráneo.


Si se trata de Siria, conquistada por el Imperio Otomano (turcos) estuvo bajo su dominio entre 1517 y 1920, momento en el que fue ocupada por Francia hasta 1946. Ese año consiguió su independencia. De ahí en más pasó por varios cambios de gobierno y guerras. La familia Assad está al frente del gobierno desde 1970. Primero el padre, Hafiz, luego el hijo y actual presidente, Bashar al Assad. En 2011 estalló una guerra civil entre las fuerzas gubernamentales y la oposición que los expertos han colocado en el contexto de la llamada "primavera árabe" que derrocó a varios dictadores en los países del norte de Africa.

Son tres grupos principales los que participan de la guerra, los kurdos que son originales del norte de Siria, el ejército regular sirio y los extremistas islámicos, que poco a poco han adquirido más presencia en el territorio. Según la ONU, al menos 200.000 personas han muertos en este conflicto entre 2011 y 2014. Se habla de unos cuatro millones de sirios que han escapado del país.

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Inmigración entre rejas: la Europa de la ignominia

Cerca de 500 centros de reclusión para personas extranjeras se reparten por la Unión Europea y los países bajo su influencia. Allí se conculcan derechos fundamentales en virtud de una legalidad que certifica el carácter excluyente del actual modelo europeo

 

Cada fin de semana, decenas de familias provenientes del Magreb llegan a las islas del sur de Grecia huyendo de la miseria. En algunos de estos archipiélagos la imagen de la desesperanza contrasta con la opulencia que exhiben sus residentes, empresarios y turistas de Europa del Norte que aprovechan estos resortes privatizados para pasar unos días de lujo y relajación total. La situación en Grecia ilustra las penurias que pasa la inmigración en situación irregular, la mayóría de la cual termina confinada en uno de los cinco centros de detención para extranjeros de que dispone el país helénico.

 

El pasado 25 de febrero, el suicidio de un joven paquistaní internado en el Centro de Amygdaleza (norte de Atenas) hizo que el ministro adjunto de Protección Ciudadana, Yanis Panusis, decretara la liberación progresiva de los 3.500 internos (entre los que se había 216 menores no acompañados). Sólo las personas indocumentadas con delitos pendientes o con una orden de expulsión bajo el brazo han continuado recluidas.

 

Pero la situación en Grecia no es muy diferente a la de otros países. Es el caso de Italia, donde el 3 de octubre de 2013, medio millar de inmigrantes provenientes de Sudán, Eritrea y Etiopía –muchos de ellos menores de edad– murieron ante sus costas cuando intentaban llegar en lanchas a la pequeña isla de Lampedusa.

 

Lampedusa está acostumbrada a recibir diariamente familias que huyen asustadas de los conflictos que acosan el Magreb y el África subsahariana. Las que no consiguen llegar son engullidas por el Mediterráneo, en un macabro recuento que hace avergonzar la comunidad internacional. Y, las que lo consiguen, pasan a engrosar uno de los 29 Centros de Identificación y Expulsión (CIE) italianos, según datos de Migroeurop correspondientes al año 2012.

 

Mientras es confinado en estos espacios, este contingente sufre un verdadero cautiverio, que incluye la penosa experiencia de ser fumigado con el objetivo de prevenir la sarna. Así ha pasado en Lampedusa, pero también en otras instalaciones de Italia, como el CIE de Ponte Galeria, situado cerca del aeropuerto de Fiumicino. Allí, el 21 de diciembre de 2013, cuatro jóvenes de origen tunecino se cosieron la boca en protesta por los abusos y las pésimas condiciones higiénicas a que se veían sometidos. En estos CIE, la proliferación de incidentes ha evidenciado la insuficiencia de un sistema de encarcelamiento del que numerosas ONG exigen su inmediata derogación.

 

 

Los corredores de la vergüenza

 

Los CIE son el tronco de la arquitectura legal que la Unión Europea (UE) diseñó los años 80 para ahuyentar la inmigración que llega sin tener la documentación en regla. Una vez suscrita la política migratoria con los Acuerdos de Schengen (1985-1990), se empezaron a edificar estos espacios de reclusión temporal, que no han dejado de aumentar. Tanto es así que, en 2012, se contaron 473 con una capacidad para 37.000 personas; y esto incluye tanto las instalaciones que se encuentran dentro del territorio comunitario como las repartidas a los países limítrofes, donde se produce buena parte del tráfico de migrantes.

 

Algunos de estos espacios –casi un centenar– están situados en zonas aisladas, como el desierto de Argelia o Libia, los pasos fronterizos entre Egipto e Israel, las montañas de Turquía o las líneas de demarcación con Chipre. Igualmente, hay en los aeropuertos, en las cárceles ordinarias o en los buques de marina mercante. En total, se calcula que 600.000 personas sin papeles son encerradas anualmente en algún CIE para, más tarde, ser repatriadas a sus países de origen, mientras que medio millón permanecen retenidas a la espera de ser rechazadas.

 

Impunidad sin fronteras

 

Según Migreurop, estos campamentos fortificados han convertido en un instrumento privilegiado para la gestión de las poblaciones emigrantes. "Las personas están detenidas sin cargos ni juicio, simplemente porque no han cumplido con las normas relativas al cruce de fronteras y de residencia", explican.

 

De todos los países señalados por lesionar los derechos humanos, destacan Italia –denunciada a raíz de los episodios de Lampedusa y Ponte Galería– y Francia –donde el Comité Interestatal de Apoyo a los Evacuados cuantifica 37.000 internos de media–. Los casos más graves, sin embargo, se encuentran en Alemania, Suiza o Austria: la opacidad de los respectivos gobiernos impide conocer el número personas confinadas y, cuando se averigua, se observa que a menudo es superior a la capacidad que pueden absorber las instala instalaciones.

 

También en Grecia y Chipre, donde el número de CIE se eleva a 52 y 33 respectivamente, Migreurop ha recogido casos de violación de los derechos fundamentales, así como la presencia de niños y niñas apiñadas y en condiciones paupérrimas. Un extremo que ha sido admitido por el comisario de Derechos Humanos del Consejo de Europa y por el propio Parlamento Europeo.

 

El incremento de CIE de los últimos años también ha venido aparejado con un endurecimiento legislativo que ha alargado el periodo de las personas confinadas. En Francia, la duración de la reclusión ha pasado de 32 a 45 días; en España, de 40 días a dos meses; en Italia, de dos a dieciocho meses, y en Grecia, entre los tres y los dieciocho meses. Una extensión del arresto preventivo por el que se destina recursos públicos y que va en la dirección contraria a los derechos fundamentales. Así lo denuncia Migraeurop, organización según la cual el encarcelamiento masivo de personas inmigrantes sólo provoca la estigmatización de este colectivo y, de rebote, alimenta el veneno del racismo y la xenofobia.

 

Pese a que el Comité Europeo para la Prevención de la Tortura (CPT) ha advertido que los CIE "no deberían funcionar", dado que las recluidas no han cometido ningún delito, en la práctica se han convertido en espacios de castigo. Guantánamos donde se lesionan los derechos humanos y que, como aseguran los expertos, son inútiles para controlar los flujos migratorios; el objetivo que llevó a construirlos hace dos décadas.

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