Arabia Saudita, región clave para entender éxodo de África

Un hueso de dedo fosilizado de un humano moderno de hace 90 mil años, hallado en el desierto de Nefud, Arabia Saudita, revela que el primer éxodo fuera de África fue más expansivo de lo pensado.

Se trata del fósil de homo sapiens fechado más antiguo fuera de África y Medio Oriente, según el Instituto Max Planck para la Ciencia de la Historia Humana, en Alemania.

Antes de este descubrimiento, se pensaba que las primeras dispersiones en Eurasia no tuvieron éxito y se limitaron a los bosques mediterráneos del Levante, a las puertas de África.

Los resultados detallan el descubrimiento realizado en el sitio de Al Wusta, un antiguo lago de agua dulce ubicado en lo que ahora es el hiperárido desierto de Nefud. Numerosos fósiles de animales, incluidos los de hipopótamo y diminutos caracoles, se encontraron ahí, así como abundantes herramientas de piedra hechas por humanos.

Entre estos hallazgos, se encontraba un fósil bien conservado y pequeño, de sólo 3.2 centímetros de largo, que fue inmediatamente reconocido como un hueso de dedo humano. Fue escaneado en tres dimensiones y su forma comparada con otros huesos de los dedos, tanto de individuos homo sapiens recientes como de otras especies de primates y otras formas de humanos primitivos, como los neandertales.

Los resultados mostraron de manera concluyente que el hueso del dedo, el primer fósil humano antiguo encontrado en Arabia, pertenecía a nuestra especie. Utilizando una técnica llamada datación por series de uranio, se usó un láser para hacer orificios microscópicos en el fósil y medir la proporción entre diminutas trazas de elementos radiactivos. Estas proporciones revelaron que tenía 88 mil años de antigüedad.

Otras fechas obtenidas de animales asociados fósiles y sedimentos convergieron a una fecha de aproximadamente 90 mil años atrás. Otros análisis ambientales también revelaron que el sitio había sido un lago de agua dulce en un antiguo entorno de pastizal muy alejado de los desiertos actuales.

Capacidad para colonizar

El autor principal del análisis, Huw Groucutt, de la Universidad de Oxford, en Reino Unido, y el Instituto Max Planck para la Ciencia de la Historia Humana, afirma: Este descubrimiento demuestra que los primeros miembros de nuestra especie colonizaron una región del sudoeste de Asia y no sólo restringido al Levante. La capacidad de estos primeros pueblos para colonizar ampliamente esta región arroja dudas sobre los puntos de vista sostenidos de que las primeras dispersiones fuera de África fueron localizadas y no tuvieron éxito.

Los desiertos modernos de la Península Arábiga alguna vez fueron exuberantes praderas que los humanos pudieron colonizar. Se considera desde hace mucho tiempo lejos de la etapa principal de la evolución humana. Este descubrimiento coloca firmemente a Arabia en el mapa como región clave para entender nuestros orígenes y la expansión al resto del mundo. A medida que avanza el trabajo de campo, seguimos haciendo descubrimientos notables en Arabia Saudita, agregó el líder del proyecto, Michael Petraglia, del Instituto Max Planck para la Ciencia de la Historia Humana.

El consorcio internacional de investigadores que participa en este proyecto está encabezado por ese instituto, en asociación con la Comisión Saudita para el Turismo y el Patrimonio Nacional. Otros participantes son el Servicio Geológico Saudita, la Universidad King Saud, la Universidad de Oxford y otras instituciones clave en Reino Unido y Australia.

Miércoles, 04 Abril 2018 06:24

Bolas de cristal rotas

Bolas de cristal rotas

El 27/01/2017 salí de Colombia rumbo a Buenos Aires–Argentina, con el objetivo de estudiar en la U.B.A. (Universidad de Buenos Aires). El motivo de mi migración fue huir del sistema de educación actual de mi país donde no se garantiza una educación pública de calidad y, además, cuenta con un acceso restringido.


Salí con el propósito de obtener más herramientas para ayudar a lxs jóvenes entre estos un ejemplo es mi experiencia donde ciertas personas bellas me ayudaron a obtener conciencia crítica e identidad por mi territorio. Salí no para olvidar si no, al contrario, a despertar.


Llevo un año en CABA (Ciudad Autónoma de Buenos Aires), en este tiempo he roto muchas estructuras que me impuso la vida como sujeta de una sociedad, la que por cumplir estas estructuras dejaba su ser e intereses a un lado, sintiéndome mal e impotente por no poder hacer lo que me gusta, por miedo al juzgamiento, en particular el familiar.


Hace un tiempo había participado en Bogotá, en la localidad de San Cristóbal (barrio 20 de julio) en la huerta llamada Corandicol, donde empecé a reconstruir ese lazo con la Pachamama y donde en especial tuve un suceso con los prejuicios: un día me encontraba recolectando cilantro en gran cantidad, tanto que al finalizar mi tarea mi cuerpo estaba totalmente impregnado del perfume del cilantro. Al terminar la jornada salí a verme con una amiga, a la que abrace como siempre y se escandalizó por mi olor.


Desde ahí comprendí que cosas tan simples como el olor, la ropa, los zapatos, el barro, la tierra, no eran símbolo de desprecio sino, al contrario, un símbolo muy importante de apreciar por el motivo de trabajar la tierra , por amar el cultivo, por volver a arar…


Todo esto lo digo porque actualmente realizó voluntariado en la Eco Aldea Velatropa ubicada en CABA, dentro de los cimientos abandonados del pabellón 5 en Ciudad Universitaria – U.B.A. Para mi y para muchos es algo sorprendente como un proyecto de experimentación permacultural, de bioconstrucción, y sobre todo cultural, está dentro de una de las mejores universidades públicas latinoamericana. En este lugar participamos varixs personas en modo voluntariado, con las cuales llevamos a cabo una comunidad; este tema es muy interesante dado que toda decisión es tomada en asambleas, con la vos y voto de todxs, para un mayor respeto y participación.


Es así como aquí volví a construir ese puente con la Pachamama, actualmente no me importan ni los olores, ni los atuendos, me importa lo que cada unx puede hacer por contribuir al cambio y mejora del ambiente. En este espacio nos cuidamos y cuidamos a la madre tierra, que nos brinda espacios tan hermosos en cualquier lugar del mundo. Nuestra tarea es mostrar esos cambios, principalmente internos, y luego externos, porque se reflejan en la comunidad para mejoras.


Participo de un espacio donde se visibiliza un cambio cultural. Por ejemplo, en este lugar no aceptamos los actos violentos e intentamos solucionar las cosas en círculos por medio de diálogos; aquí nadie es más que nadie, todxs somos iguales. Todxs somos hermanxs sin importar el origen, el color o el pensamiento; como toda comunidad tenemos nuestros conflictos pero también aprendemos de estos para ser mejores a diario, todxs somos maestrxs de todxs. Es como el ciclo de la vida; va y viene.


Muchxs de lxs que estamos aquí y hemos pasado por alguno de estos espacios, valoran muy bien el sonido de la brisa, el trinar de los pájaros, de los grillos, el olor de la tierra húmeda, el olor de las plantas, las voces compartiendo con risas, llantos, alegrías y tristezas pero, sobre todo, el sentir de la vida conscientemente. Hay muchas maneras de valorar, a mi me encantan las noches con circulo y un fueguito en el medio compartiendo cantos, historias, risas, lo que sea, pero disfrutando. Esa es la tv más amada para nosotrxs aquí en Velatropa, es parte de nuestro día a día donde nada es cotidiano, porque la fauna y flora nos enseñan que todo cambia, siempre hay algo nuevo por aprender, por reaprender y por soñar…


Aquí entra una palabra clave en todo esto: desde que emprendí este rumbo no creía poder soñar –porque varias circunstancias nos intentan oprimir nuestros sueños–, pero a todxs lxs que se encuentran leyendo les digo, sino sabían o si tienen dudas, esto es totalmente mentira, todxs tenemos las capacidades para soñar y crear cosas, el tema es comenzar a afrontar el reto y empezar a desarrollar nuestras potencialidades. No las debemos dejar pasar, no las podemos negar más, hay que dejarlas salir y ser lo que en realidad amamos ser.


Arriésguense a soñar, a volar, a vivir sus propias vidas, experimentando día a día, rompiendo con las burbujas de cristal que nos impiden mirar la belleza de vida que podemos disfrutar, en particular los regalos de la Pachamama, que no están para admirar desde una imagen. Arriésguense a vivir en comunidad con respeto a lxs demás, con amor y reciprocidad.

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Miércoles, 21 Marzo 2018 06:59

Santos y Temer intervienen en Venezuela

Santos y Temer intervienen en Venezuela

“Brasil y Colombia seguiremos trabajando en todas los frentes por la pronta recuperación de la democracia en Venezuela”, afirmó Santos en una comparecencia conjunta con su homólogo brasileño en el palacio presidencial de Planalto.

 

El presidente brasileño, Michel Temer, y su homólogo colombiano, Juan Manuel Santos, se comprometieron ayer en Brasilia a trabajar por la “recuperación de la democracia” en Venezuela, cuya crisis provocó un éxodo de venezolanos hacia estos dos países que, dijeron, perturba a toda América latina.


“Brasil y Colombia seguiremos trabajando en todas los frentes por la pronta recuperación de la democracia en Venezuela”, afirmó Santos en una comparecencia conjunta con su homólogo brasileño en el palacio presidencial de Planalto. El mandatario colombiano se reunió ayer con Temer en el marco de una visita oficial a Brasil en la que abordaron asuntos como el comercio bilateral, la cooperación en defensa y medioambiente en la región fronteriza y la situación en Venezuela.


Los dos gobernantes evaluaron los impactos provocados por el intenso flujo migratorio hacia Brasil y Colombia de venezolanos que huyen de la crisis política, económica y social por la que atraviesa la vecina nación.


“Tratamos la situación de Venezuela, de este éxodo venezolano hacia Brasil y Colombia que perturba a los países de América latina”, indicó Temer. En Colombia se calcula que en los últimos dos años ingresaron más de 500.000 venezolanos, mientras que esa cifra en Brasil se eleva a unos 40.000, de acuerdo con datos oficiales. “Lo que queremos es la pacificación política de Venezuela, la democratización plena durante las elecciones y la no agresión de los que se oponen el régimen que ahora está constituido”, indicó Temer.
La mayoría de los venezolanos que llegó a Brasil entró por el estado de Roraima, uno de las regiones más empobrecida del país y cuyos servicios públicos se vieron desbordados, lo que obligó al gobierno a declarar la “situación de vulnerabilidad” en esa región.


Por su parte, Santos atribuyó la crisis en Venezuela a los problemas democráticos y criticó el rechazo del gobierno del presidente Nicolás Maduro a la ayuda humanitaria ofrecida por Colombia y Brasil, cuando “la crisis humanitaria se agrava día tras día”.


Las relaciones comerciales fueron otro de los temas clave y en este sentido, Temer y Santos valoraron que hay “potencial” para profundizar unos intercambios que en 2017 aumentaron el 25 por ciento hasta alcanzar a los 3.900 millones de dólares. Temer discutió con Santos “nuevas oportunidades de negocio junto con el sector privado” y le sugirió a su colega “iniciar negociaciones para un acuerdo sobre compras gubernamentales”.


“Una de nuestras prioridades es fortalecer el comercio internacional con el país que el es el octavo destino de nuestras exportaciones y el cuarto origen de nuestras importaciones. El saldo del comercio bilateral actualmente es favorable a Brasil pero el flujo es muy pequeño frente al enorme potencial”, apuntó Santos.


A nivel regional, Temer señaló que hay “clima” y “condiciones” para un futuro acuerdo de libre comercio entre el Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) y la Alianza del Pacífico (Chile, Colombia, México y Perú). “El presidente Santos y yo naturalmente patrocinaremos con mucho entusiasmo un acuerdo entre el Mercosur y la Alianza del Pacífico”, declaró Temer.


Otras de las cuestiones fue la cooperación en la frontera con objeto de estrechar aun más los lazos en materia de seguridad entre ambos países y mejorar el combate al “crimen organizado”, con especial foco en el narcotráfico y la minería ilegal en la región amazónica. Santos también aprovechó para agradecer el apoyo de Brasil a la “construcción de la paz” en Colombia, tanto en su papel de mediador en las negociaciones con la guerrilla Ejército de Liberación Nacional (ELN), como colaborador en el proceso de desminado tras el acuerdo alcanzado con las ya extintas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).


Posteriormente, los dos mandatarios se dirigieron con el resto de las autoridades al Palacio de Itamaraty, sede de la Cancillería brasileña, donde fue ofrecido un almuerzo en honor al jefe de Estado colombiano.

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Martes, 13 Marzo 2018 06:33

Colombia tras el Conflicto

Colombia tras el Conflicto

El Acuerdo de Paz firmado entre el gobierno de Colombia y el mayor grupo guerrillero del país, las FARC, disparó las expectativas de conseguir por fin una paz estable y duradera. No obstante, se impone la dura realidad del desplazamiento, la enorme brecha social existente que se manifiesta de manera especial entre el entorno rural y la ciudad y la incertidumbre de la futura acción de otros grupos armados, lo que suponen una seria amenaza de cara a mantener este logro. Paralelamente, España experimentó durante el año 2017 un incremento de hasta 2.500 solicitudes de asilo de ciudadanos colombianos, cifra por delante incluso de las delos nacionales de países en conflicto como Siria o Ucrania. ¿Se puede establecer una conexión directa entre ambos fenómenos?


UNA REALIDAD INCÓMODA


A finales de 2016 tuve la oportunidad de visitar la región del suroccidente de Colombia, conformada por los departamentos del Valle del Cauca, Cauca, Nariño y Putumayo. Concentra la sexta parte de la población colombiana (8 millones de habitantes aproximadamente) y un poco menos de la séptima parte del PIB nacional. Concretamente, visité los departamentos de Valle del Cauca y Cauca.


El viajero que llega a la región, comprende rápidamente que se trata de una zona de carácter estratégico debido a la presencia extendida de cultivos y negocios ilícitos, a la vez de actores armados como las desmovilizadas FARC, el ELN y grandes bandas criminales llamadas también BACRIM…, etc. Toda la región en sí constituye un corredor para el tránsito de estos grupos y los productos con los que trafican, ya que conecta la cordillera y las zonas de producción o extracción con el pacífico y los grandes puertos y rutas de salida. El propio gobierno, consciente del crecimiento y expansión de la acción de estos grupos, ha pasado a denominarles Grupos Delictivos Organizados (GDO) y Grupos Armados Organizados (GAO), sin querer bajo ningún concepto, dotarles de estatus político alguno1. Dentro de esta área geográfica descrita, se encuentra por ejemplo el municipio de Tumaco en el departamento de Nariño, que es el municipio con mayor número de homicidios de toda Colombia2 .


Los principales problemas de la región, que inciden en gran medida en la violencia y el desplazamiento, se pueden resumir en 3 grandes bloques:


• Problemas derivados de los cultivos ilegales. El departamento del Cauca tiene numerosas extensiones de cultivos ilícitos. Recientemente, se ha popularizado el cultivo de una variedad de marihuana llamada creepy que es muy adictiva y perjudicial para la salud3


• Problemas derivados de la titularidad de las tierras. Este problema se arrastra desde los tiempos de la colonización española y genera conflictos, protestas y violencia; fundamentalmente entre colectivos indígenas y las fuerzas del ejército. Véase como ejemplo el conflicto por la Hacienda La Emperatriz4 . De hecho, la apropiación indebida de recursos y en concreto las tierras, es un mal endémico en Colombia del que no se atisba una fácil solución a medio plazo.


• Problemas derivados de las actividades de minería ilegal. Centrada principalmente en la extracción de oro y de tierras raras como el "coltán". Se trata de una industria criminal con grandes impactos ambientales. Afecta de manera ostensible al tejido social por las consecuencias que lleva aparejadas: prostitución, abusos, explotación, trabajo infantil5… La reciente bonanza minera que experimenta el país puede ser un caldo de cultivo excepcional para seguir retroalimentando el conflicto en los próximos años.


Existen municipios muy paradigmáticos en relación a estas actividades y al desplazamiento que producen en la región de la que hablamos, como es el municipio de Buenaventura, en el departamento del Valle del Cauca, donde se situaban las llamadas "casas de pique", donde se producían asesinatos y torturas del modo más cruel y despiadado. Referente a este caso específico, se puede consultar el informe de la ong Human Rights Watch del año 2014 sobre La crisis en Buenaventura. Desapariciones, desmembramientos y desplazamiento en el principal puerto de Colombia en el Pacífico6.


Llama poderosamente la atención que Colombia a día de hoy alberga a más de 7 millones de desplazados internos por causa de la violencia7 y 8 millones de víctimas aproximadamente, siendo indiscutiblemente el primer país del mundo en las referidas estadísticas. Aunque ya no se producen desplazamientos masivos, sigue constituyendo una problemática de enorme calibre.


El gobierno trató de dar una respuesta al fenómeno y ésta llegó en forma de la ley 1448 del año 2011, que ha supuesto un punto de inflexión en el tratamiento a este colectivo. Se trata de un proyecto de atención integral a la víctima ciertamente novedoso y con muy buenas intenciones. Los principios de ésta norma son la Reparación, Asistencia, Verdad y No Repetición del hecho violento. La ley marca un límite de ámbito temporal y es que tiene que referirse a hechos sucedidos después de 1985, para los hechos anteriores sólo puede accederse a la verdad de lo sucedido. Dicha ley, en un principio sólo acogía a los hechos perpetrados por los grupos del conflicto pero gracias a una batalla en la Corte Constitucional en la que instituciones como el CICR tuvo un destacado papel, se amplió el ámbito de actuación a un amplio grupo de víctimas y de grupos perpetradores.


No obstante, el tratamiento de la población desplazada genera algunos importantes retos y desafíos. En mi viaje por tierras vallecaucanas tuve la oportunidad de comprobar in situ el estado de la cuestión en la ciudad de Cali, capital del Departamento del Valle del Cauca. Allí me entrevisté con distintos actores que trabajan sobre el terreno con la población desplazada como el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (UNOCHA), el Observatorio de Realidades Sociales de la Arquidiócesis de Cali y la Oficina de Atención a las Víctimas que depende de la Alcaldía de Cali. Todos ellos se mostraron moderadamente optimistas aunque conscientes y realistas respecto de los retos que se plantean de cara al futuro.


En esta ciudad, pude comprobar como las cifras del desplazamiento han disminuido ostensiblemente desde el fin del conflicto. Si bien el 2013 se recibía un promedio de 300 familias desplazadas al mes, en el año 2016, esta cifra había caído hasta 25 o 30. No hay que olvidar que las grandes ciudades como Bogotá, Medellín o Cali son las grandes receptoras de los desplazados en Colombia. En la ciudad de Cali, se produce el fenómeno de que los desplazados afrodescendientes buscan la orilla del río Cauca (distrito de Aguablanca) como lugar de asentamiento mientras que los desplazados indígenas prefieren las laderas de la cordillera (Siloé), en un intento de reproducir el hábitat que dejaron atrás en sus localidades de origen. Se acaban formando cordones de miseria alrededor de las ciudades. El riesgo patente es que el conflicto se vuelve a reproducir en la ciudad de acogida, lo que genera lo que viene a denominarse "conflicto intraurbano" y un nuevo desplazamiento. Los desplazados viajan con todo su bagaje anterior, en ocasiones se vuelven a reunir en el nuevo lugar de acogida el agente perseguidor y el perseguido y existe el riesgo de que se reproduzcan los esquemas que originaron el desplazamiento inicial. Por lo tanto, se produce en cierta manera una revictimización del desplazado. Consecuentemente, muchos de los desplazados se ven abocados a abandonar el país en dirección a Chile, Ecuador o Europa, con destino incierto.


En el área en la que trabajan los actores entrevistados, la situación de conflictividad es especialmente complicada en la zona de Buenaventura (Valle del Cauca, antes ya mencionada8 ) y áreas limítrofes del departamento del Valle del Cauca con el del Chocó, río San Juan. Me hablaban ejemplos recientes de desplazamientos masivos, como el que se produjo en diciembre de 2015 de miembros de la etnia Wounaan desde la comunidad de Taparalito9 hacia Buenaventura por amenazas del Ejército de Liberación Nacional (ELN). Hoy, basta consultar cualquier agencia especializada como la OCHA o entidades como el Consejo Noruego para los Refugiados para comprobar que los desplazamientos siguen teniendo lugar en muchas áreas geográficas del país. Preocupa de manera especial la situación del Bajo Cauca Antioqueño donde en lo que llevamos de años, se ha producido el desplazamiento de más de 800 personas por causa de enfrentamientos entre grupos armados. Tampoco cesa la sangría que supone el asesinato de líderes sociales a lo largo del país. 2017 cerró con la cifra de 170 líderes sociales y defensores de paz muertos de manera violenta, siendo los municipios más afectados los de Cauca, Nariño y Antioquía.


Y es que la retirada de unos de los principales contendientes en el conflicto colombiano abre otros riesgos y amenazas siendo la principal que esos espacios y vacíos sean ocupados por otros grupos armados. Así otros grupos armados como el ELN, paramilitares o bandas de delincuentes podrían estar intentando ocupar el terreno abandonado por las FARC para extender su ámbito de influencia. Los enfrentamientos armados entre las fuerzas gubernamentales y el ELN están ocasionando graves violaciones de los derechos humanos al mismo tiempo que provoca el desplazamiento masivo de poblaciones y comunidades enteras. Y qué decir de las grandes bandas criminales (denominados GAO) o de las bandas paramilitares reconvertidas en grupos más pequeños heredando los negocios ilícitos que tradicionalmente venían desarrollando, de las cuales el máximo exponente es el de las llamadas "Autodefensas Gaitanistas de Colombia" o "Clan Úsuga" aunque sin dejar de mencionar a otras como "La Empresa" en Buenaventura o las "Águilas Negras", o las propias disidencias dentro de las desmovilizadas Farc.


Por lo que respecta a la situación en el conflictivo departamento del Cauca, se puede decir el conflicto ha bajado mucho en intensidad. Conviene tener en cuenta que se trata de un departamento en el que la población es de origen rural en un 70% y origina más de 300.000 desplazados. El repliegue de las FARC por los acuerdos de paz y posterior acomodo del ELN en este departamento y especialmente en el sur, es un ejemplo del fenómeno que describía anteriormente de ocupación del "vacío de poder" por parte de otros grupos. Esto trae algunas repercusiones negativas para la población ya que en los territorios que ocupaba la mencionada guerrilla, ésta ejercía cierta autoridad, aunque fuese discutible, y por ejemplo, avisaba a la población civil de dónde se encontraban las minas, etc. Con su retirada, esta peculiar labor de "tutela" a la población deja de producirse. Los municipios más afectados dentro del departamento son los siguientes: Guapí, Santander de Quilichao, El Tambo, Corinto…


En conclusión, aunque resulta encomiable el interés de las autoridades en cerrar un capítulo tan oscuro en la reciente historia de la República de Colombia, suscribiendo un acuerdo de paz con uno de los principales grupos, no se puede infravalorar la amenaza que supone la propia existencia de otros grupos armados, generalmente de carácter paramilitar, a los que se les quiere negar entidad política calificándoles de simples grupos de delincuencia pero que son ciertamente poderosos y de cualquier manera, imponen su ley en determinadas áreas de la geografía colombiana. En este sentido, las autoridades colombianas no han sido previsoras de cara a ejercer la autoridad en estas áreas del país anteriormente tuteladas por la acción de estos grupos armados.


Igualmente, es de destacar el esfuerzo en la atención a las víctimas del conflicto, aunque ésta se revela en ocasiones insuficiente y en todo caso no es proporcional a la magnitud del problema. Faltan recursos para atender a las ingentes cifras de población desplazada existentes aún hoy en día y, fundamentalmente, medidas de intervención que, superando una acción puramente asistencialista, faciliten su reintegración en el tejido social o incluso su retorno en condiciones de seguridad a los puntos de origen, evitando la formación de ghettos y barrios marginales en las ciudades de acogida.


La última cuestión es determinar si existe alguna conexión entre estos factores de violencia descritos y el repunte en las llegadas de ciudadanos colombianos solicitando protección en Europa y más en concreto en España. Aún es pronto para extraer conclusiones. Pueden influir diversos factores, entre ellos el de que desde principios de 2016 ya no es necesario para los colombianos tramitar un visado antes de emprender viaje hacia el espacio Schengen. Concurren además diversos factores como la ausencia de presencia estatal en amplias zonas del país, la desafección del ciudadano medio con la política en general y sus instituciones así como la existencia de importantes bolsas de pobreza y desigualdad que crecen al calor de los grandes núcleos de población. Sin lugar a dudas, existen numerosos factores de expulsión que empujan a la población, principalmente de origen rural, hacia los grandes núcleos poblacionales del país. Con estos movimientos internos, las dinámicas de violencia se trasladan del ámbito rural al ciudadano, incapaz éste último de absorber un flujo migratorio de tal calado. Se genera por tanto nuevamente el entorno propicio para que los desplazados tengan que plantearse nuevamente la decisión de buscar nuevos horizontes para encontrar un futuro mejor.


Por Alfredo Campos
Abogado especializado en Extranjería, Asilo y Derechos Humanos.

publicado
2018-03-13 08:30:00


Notas:
1Análisis de la Directiva Permanente No. 15 de 22 de abril (Ministerio de Defensa Nacional) Disponible en: http://www.acpaz.org/wp-content/uploads/2016/05/Directiva-15-de-2016-rev-2.pdf
2Sobre la violencia en Tumaco, artículo de El Confidencial disponible en: http://www.elconfidencial.com/mundo/2016-08-08/colombia-tumaco-crimen-narcotrafico-america-latina_1242666/
3Video sobre reportaje realizado en el Departamento del Cauca, en relación a los cultivos ilegales de Marihuana. Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=exMRv_7LELc
4Video sobre reportaje del caso de la Hacienda la Emperatriz. Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=_RXowqNkCnU
5Vídeo sobre operación de las fuerzas de seguridad contra dispositivo de extracción minera ilegal. Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=R0DE2VG5EM8
6El informe completo puede consultarse en: https://www.hrw.org/es/report/2014/03/20/la-crisis-en-buenaventura/desapariciones-desmembramientos-y-desplazamiento-en-el
7Fuente Internal Displacement Monitoring Center (2017), se puede consultar en: http://www.internal-displacement.org/global-report/grid2017/?source=twitter
8La ciudad de Buenaventura ha sido testigo en fechas recientes de una revuelta social. Se puede consultar la noticia en diario digital El País: http://internacional.elpais.com/internacional/2017/05/20/colombia/1495288516_224260.html
8Puede ampliarse información en el siguiente enlace: https://www.humanitarianresponse.info/es/operations/colombia/article/comunidad-wounaan-de-taparalito-litoral-de-san-juan-en-emergencia-por

Publicado enColombia
Domingo, 28 Enero 2018 05:55

Respeto

Respeto

Cómo informar de manera ética y responsable sobre migraciones y minorías.


Informar no es una labor inocua, y el papel y el compromiso de medios y periodistas es fundamental en esa tarea. El proyecto Respect words, que encabeza la Asociación de Emisoras Municipales y Ciudadanas de Andalucía Radio y Televisión (EMA-RTV), ha presentado por estos días “Informar sobre procesos migratorios y minorías”. Una guía para promover otras formas de informar, otro periodismo que, como dice el proyecto, sea ético y contra los discursos de odio.


Editado en ocho idiomas (alemán, esloveno, español, griego, húngaro, inglés, irlandés e italiano), cuenta con la participación de Civil Rádió FM98 (Hungría), Hellenic Broadcasting Corporation ERT (Grecia), International Press Institute (Austria), NEAR FM (Irlanda), Radio Dreyeckland (Alemania), Radio Popolare (Italia) y Radio Student (Eslovenia).


El documento, de cuarenta y una páginas, ofrece herramientas prácticas para abordar las temáticas relacionadas con las personas migrantes y las personas pertenecientes a minorías cuando se realicen informaciones sobre ellas o sus procesos. Cuenta con el apoyo del Programa Derechos, Igualdad y Ciudadanía de la Unión Europea. Un trabajo más que necesario y que debería ser presentado y debatido en las aulas de las facultades de comunicación, de información o de periodismo. También debería tener más eco entre profesionales y medios.


La idea será trabajada por más de ciento cincuenta medios radiofónicos de Europa y cerca de mil trescientos periodistas de los ochos países mencionados que forman parte del proyecto. Su esfuerzo será desmontar los imaginarios existentes sobre migraciones y minorías para ir difundiendo voces que construyan otras miradas y otras percepciones. Nuevos imaginarios que son, según declaran los promotores en el preámbulo de la guía, “indispensables en la lucha contra los discursos de odio”.


La publicación, resultado de jornadas de trabajo en siete países a lo largo de 2017 con entidades asociadas, organizaciones de la sociedad civil y personas expertas, entre las que se encuentran Javier Bauluz, director de Periodismo Humano; Helena Maleno, periodista y activista, y la profesora de la Universidad de Sevilla Trinidad Núñez.


La guía es una de las tres partes del proyecto Respect words (respetar palabras, o tal vez respetar la palabra o que las palabras sean respetuosas). Las otras dos son: la creación de un mapa interactivo en línea para dar relevancia a iniciativas periodísticas a favor de la inclusión social de migrantes y minorías en Europa, y una campaña de radio, “Abriendo fronteras”, iniciada el pasado 15 de enero por Onda Local de Andalucía para sensibilizar a la ciudadanía y a las y los profesionales de la información y la comunicación sobre la importancia de combatir los discursos discriminatorios y violentos.


Algunas de sus recomendaciones generales:


• ser conscientes de las palabras que utilizamos, valorando la ideología y las connotaciones que tienen.
• Desafiar los estereotipos y evitar generalizaciones
• Reconocer, interiorizar y expresar que informar sobre procesos migratorios y minorías es una tarea compleja, urgente y necesaria.
• Recordar que el contexto es esencial.
• Ofrecer una variedad apropiada de puntos de vista, incluidos los de las personas afectadas.


No podemos no tomar partido, por lo que celebramos iniciativas como ésta y colaboramos en difundirla y apoyarla. También proponemos extender la campaña para abrirla y ampliarla a otras miradas y territorios fuera del contexto europeo. Cierto que en el llamado viejo continente hay una problemática directamente relacionada con las migraciones y que las tragedias de todas esas personas que arriesgan sus vidas, y en muchos casos la pierden, ameritan obras como este proyecto y un mayor respaldo por parte de ciudadanías, medios, instituciones y gobiernos; pero existen otras realidades tan graves como estas en otras latitudes. Sin ir más lejos, y porque me toca de cerca, las poblaciones desplazadas en Colombia por el eufemístico conflicto armado.

26 Ene 2018

Publicado enSociedad
Aunque salga a perseguir a sus líderes, Trump no podrá detener el movimiento por los derechos de los inmigrantes

En el aniversario del nacimiento de Martin Luther King Jr., el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, viajó a su club de Golf en West Palm Beach, Florida. Según información, se trata de la 91ª visita de Trump a un club de golf desde que asumió la presidencia. Mientras tanto, en la ciudad de Nueva York, decenas de personas se manifestaron en la iglesia Judson Memorial para exigir la liberación de Jean Montrevil y Ravi Ragbir, recientemente detenidos por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés). Entre los dos, han estado en Estados Unidos un total de casi 60 años.


Ambos son destacados defensores de los derechos de los inmigrantes. No son los únicos a quien el ICE ha estado persiguiendo últimamente, lo que deja entrever que existe un plan concertado del Gobierno de Trump de perseguir a líderes de la comunidad inmigrante de Estados Unidos.


Jean Montrevil nació en Haití y ha vivido en Estados Unidos durante más de 30 años. Haití es el país más pobre del hemisferio occidental y aún se está recuperando del devastador terremoto de 2010, en el que murieron cientos de miles de personas. Es además uno de los lugares a los que, en una diatriba racista pronunciada hace una semana, Trump calificó de “países de mierda” junto a El Salvador y países de África. El comentario tuvo lugar durante una reunión en la Casa Blanca, en la que Trump estaba discutiendo con senadores acerca de un posible acuerdo legislativo sobre la inmigración. Se informó que Trump preguntó: “¿Por qué tenemos que recibir aquí a todas estas personas de países de mierda?”, y añadió: “¿Para qué queremos más haitianos? Llévenselos”. Trump dijo además que necesitamos más inmigrantes de lugares como Noruega, uno de los países con mayor porcentaje de población blanca en el mundo.


A Jean Montrevil, un conocido líder comunitario de la ciudad de Nueva York, efectivamente se lo llevaron. Hablando desde Haití, Jean nos dijo el miércoles en el programa Democracy Now!,: “Es la primera vez que despierto en Haití después de 32 años”. A continuación nos contó su travesía: “Me deportaron el martes, sin notificar a mi abogado. Simplemente me deportaron. Mi caso aún estaba siendo revisado por la justicia. Fue muy difícil, dos días infernales. ...Imagínense estar despierto durante dos días seguidos, sin alimentos, encadenado y sin que me dieran explicación alguna. Y ahora estoy en Haití”.


Durante muchos años Jean ha sido voluntario de New Sanctuary Coalition, un grupo religioso defensor de los derechos de los inmigrantes, que tiene su sede es la iglesia Judson Memorial. Cuando le preguntamos si creía que su trabajo con el grupo había contribuido a su detención y deportación, respondió: “No me arrepiento de la labor que hice con el movimiento Sanctuary, porque nadie sabía lo que el ICE estaba haciendo hasta que lo fundamos.”


Ravi Ragbir es el director ejecutivo de New Sanctuary Coalition. Fue detenido por el ICE el 11 de enero, el mismo día que Trump realizó los comentarios racistas. Ravi está casado con una ciudadana estadounidense y es reconocido a nivel nacional como líder del movimiento por los derechos de los inmigrantes. Al igual que Jean Montrevil, funcionarios del ICE esposaron a Ravi y lo enviaron rápidamente en un avión a una cárcel en Miami.


Desde allí logró dictar su “Carta desde una cárcel de inmigración”, una misiva inspirada en la “Carta desde una cárcel de Birmingham”, escrita por Martin Luther King Jr. en 1963. Uno de los oradores de la manifestación por la liberación de Ravi Ragbir, Rhiya Trivedi, miembro del Comité de Defensa de Ravi, leyó la carta:


“Cada instante fue incierto, excepto por la certeza de que querían que me fuera. En este momento debemos hablar acerca de cambiar el sistema para que nadie tenga que sufrir este tipo de daño, no solo por mí, sino por todas las familias que pueden ser separadas. Hasta que no logremos una reforma debemos derogar la ley que criminaliza a los inmigrantes, que nos trata como menos que seres humanos, solo por un documento”.


Inmediatamente después de su detención, se suscitó una protesta frente al edificio federal del ICE en Manhattan. Mientras se llevaban a Ravi en una ambulancia, 18 personas –entre ellas miembros del ayuntamiento de la ciudad de Nueva York– fueron detenidas mientras intentaban impedir pacíficamente que la ambulancia avanzara. Ravi fue trasladado al Centro de Detención Krome en Florida y podría ser deportado a Trinidad y Tabago, de donde es originario, aunque después de las protestas públicas y una impugnación judicial, el ICE informó a sus abogados que enviarían a Ravi a un centro de detención en la zona de la Ciudad de Nueva York.


Esto está ocurriendo en todo el país. Colorado es el estado que tiene más refugiados internos en el país. Sandra López, una mexicana con tres hijos, ha vivido en Estados Unidos durante 20 años y desde octubre se encuentra en la iglesia Unitaria de Carbondale, Colorado. Ingrid Encalada Latorre volvió a Denver, una ciudad santuario, también en octubre. El día en que Ravi fue detenido, el ICE también detuvo al esposo de Ingrid, Eliseo Jurado.


En Seattle, el ICE envió un “aviso de comparecencia” a Maru Mora Villalpando, que ha vivido en Estados Unidos durante 25 años y dirige la organización Northwest Detention Center Resistance.


Maru nos dijo en el programa Democracy Now!: “El ICE realmente nos está enviando el mensaje de que abandonemos toda actividad política, de que abandonemos nuestro activismo”. Sin embargo, como demuestra la gran presión ejercida en el Congreso para proteger a los 800.000 jóvenes inmigrantes conocidos como “soñadores” que viven en Estados Unidos, el movimiento dedicado a defender los derechos de los inmigrantes es cada vez más fuerte y multitudinario; está creciendo y resistiendo ante las deportaciones masivas y el racismo del presidente Trump y sus seguidores.


Traducción al español del texto en inglés: Mercedes Camps. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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Viernes, 19 Enero 2018 05:56

Las ciudades chinas purgan a sus pobres

Solares llenos de cascotes y de pertenencias viejas en el centro de Shanghái. ZIGOR ALDAMA

 

Shanghái sigue los pasos de Pekín y ha establecido un tope de población que acarreará demoliciones forzosas y la expulsión de millones de emigrantes

"El Gobierno no quiere pobres", denuncia Han, una anciana que se niega a abandonar el edificio en el que ha vivido toda su vida

Las expropiaciones forzosas son un eslabón más de la discriminación histórica que sufre la población rural en las ciudades chinas

 

El Año Nuevo chino es el momento más idóneo para descubrir cuál es la composición social de las grandes ciudades del país más poblado del mundo. La gran migración rural que ha facilitado el milagro económico chino de las últimas cuatro décadas se revierte durante la mayor festividad del país, equiparable a la Nochebuena cristiana ya que supone el reencuentro de la familia.

Las estaciones de tren y los aeropuertos no dan abasto mientras megalópolis como Shanghái, Pekín, o Shenzhen se quedan vacías. Las fábricas cierran, las construcciones se detienen, y cientos de millones de personas participan en el mayor éxodo temporal del planeta.

La mayoría regresa a sus lugares de origen desde las zonas urbanas en las que se labra un futuro mejor. Los emigrantes rurales son la mano de obra barata que mantiene en marcha la fábrica del mundo y da forma a los relucientes rascacielos de la segunda potencia mundial.

"Ahora hay trabajo. No nos pagan muy bien, pero es suficiente para llevar una vida humilde e incluso para ahorrar. Vivimos mucho mejor que nuestros padres", cuenta Hu Heping, un obrero originario de la provincia de Anhui que lleva más de una década ganándose la vida en Shanghái. Ha trabajado en algunas de las obras más significativas de la capital económica de China, incluida la Torre de Shanghái, el rascacielos más alto del país y el segundo en el ranking mundial.

No obstante, ahora Hu está sopesando la posibilidad de regresar a casa, un pueblo de apenas 40.000 habitantes. Ha cumplido ya 40 años, su madre es demasiado mayor para valerse por sí misma y no se siente bienvenido en Shanghái. "La gente local tiene un punto de arrogancia que no logro comprender. Porque esta ciudad debe toda su espectacularidad a gente como yo, que se ha deslomado para construirla. Los shanghaineses no han movido un dedo para levantarla. Sin embargo, las autoridades cada vez nos ponen más difícil establecernos aquí", lamenta.

Puede que el próximo 16 de febrero se marche para celebrar el Año Nuevo y no vuelva.

 

Un plan que desplaza a la población migrante


Si Hu emprende el camino de vuelta, el Ayuntamiento le estará agradecido. A finales del mes pasado, Shanghái decidió seguir los pasos de la capital, Pekín, y aprobó un plan para poner coto a su población, estimada a finales de 2016 en 24,2 millones de habitantes. El objetivo es limitarla a un máximo de 25 millones de aquí a 2035, algo nada fácil de conseguir si se tiene en cuenta que en las últimas dos décadas ha crecido a un ritmo superior al 1% anual.

Las autoridades consideran que la superpoblación está ejerciendo una presión excesiva sobre los recursos disponibles. Aseguran que provoca la endémica congestión del tráfico, el aumento de los niveles de contaminación y la saturación de servicios públicos como la sanidad o la educación. Shanghái sufre lo que se conoce como 'la enfermedad de las ciudades grandes'.

 

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Un obrero trabaja en el proyecto de renovación de la zona del malecón de la ciudad de Shanghái, en la República Popular China. EFE

 

La estrategia de los dirigentes para vacunar a la megalópolis antes de que sea demasiado tarde incluye limitar a 3.200 kilómetros cuadrados el suelo urbanizable que liberará en los próximos 17 años. Y, aunque los dirigentes comunistas no lo mencionen expresamente, en su mente también está el derribo de pequeños edificios antiguos para construir en su lugar urbanizaciones de lujo. Es el proceso de gentrificación que esconde un plan destinado a desplazar a la población inmigrante, que suma el 40% del total de Shanghái.

 

Familias resisten a las excavadoras


"El Gobierno no quiere pobres", sentencia con rotundidad la señora Han. Pertenece a una de las tres familias que se niegan a abandonar los edificios en los que han vivido toda su vida. Los suyos son los últimos edificios de ladrillo gris que quedan en pie al final de la calle Hailun, donde todo lo demás son solares llenos de cascotes y viejas pertenencias. Y no sabe cuánto más podrán resistir. De hecho, en la puerta ya ha aparecido el temido símbolo chai, que significa 'derribo' y que señala el lugar en el que tienen que actuar las excavadoras.

Han es natural de Shanghái, pero el resto de las familias de este vecindario humilde procedía de otras provincias. "Les intimidaron y decidieron marcharse", cuenta. Con una compensación económica ridícula, vieron que continuar en Shanghái no era factible –los precios de la vivienda son los más elevados del país– y decidieron marcharse.

Han, sin embargo, no tiene adónde ir. Y con casi 80 años y un marido incapaz de moverse, dará la batalla. "No me niego a marcharme, aunque nos vayan a enviar al extrarradio. Pero exijo una indemnización justa", apostilla. En una de las paredes, eso es exactamente lo que promete para los dueños de las viviendas un póster oficial ilustrado con el mazo de un juez. "Mentira", dispara la anciana.

 
Una segregación histórica


Como ha sucedido con los vecinos de Han, los gobernantes de Shanghái parecen convencidos de que las propias leyes del mercado se encargarán de expulsar a los emigrantes rurales. Pero en otras ciudades como Pekín, las autoridades locales han tomado medidas directas. De hecho, con la excusa de la seguridad, tras un trágico incendio en noviembre, puso en marcha una campaña de expropiaciones forzosas que diferentes organizaciones pro derechos humanos han tildado de "purga de pobres". Miles han tenido que abandonar sus hogares y muchos han decidido regresar a sus lugares de origen.

 

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Un hombre camina por los escombros de unos edificios demolidos en las afueras de Pekín (China) EFE

 

Pero la segregación de la población rural no es nada nuevo en China. El sistema del hukou, una especie de permiso de residencia interno, se introdujo en la década de 1950 precisamente para evitar la migración hacia las ciudades. Este documento identifica a los ciudadanos como residentes rurales o urbanos y les garantiza diferentes derechos de acuerdo con su estatus. El problema es que los habitantes de zonas agrícolas no pueden acceder a los servicios básicos de las ciudades a las que van a trabajar, sobre todo educación y sanidad.

Consciente de la injusticia que eso supone, hace ya casi una década que el Gobierno central planteó abolir el hukou. No obstante, las medidas tomadas por Pekín y Shanghái demuestran que las principales ciudades chinas solo están interesadas en mostrar su cara más vanguardista. En la China del siglo XXI prefieren que los más empobrecidos no queden a la vista.

 

 

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Domingo, 07 Enero 2018 09:00

Aquel partidito bajo la tormenta

Aquel partidito bajo la tormenta

La escritora y periodista colombiana Laura Restrepo, autora de Delirio, Demasiados héroes y Hot Sur, entre tantas extraordinarias novelas, viajó a la isla griega de Lesbos para contar cómo el fútbol se convirtió en un puente tendido entre los habitantes locales y sus nuevos inquilinos, que llegan buscando asilo desde distintos puntos del Cercano Oriente.

 

Desde la isla de Lesbos, Grecia

 

En esta historia, como en tantas, un partidito de fútbol podría llegar al final y salvar del desastre. Aunque quién sabe. Tendrían que pasar muchas cosas para que esto pudiera llegar a buen término.

Para empezar, tendrían que confluir en la bella isla griega de Lesbos las vidas y propósitos de cuatro personas, diametralmente distintas entre sí y de muy diversa procedencia.

Ellos son Melinda, griega, dueña de The Captain’s Table, un restaurante con terraza al mar en la pequeñísima ciudad turística de Molyvos.

Adil, joven y próspero empresario holandés que en su tierra natal organiza conciertos masivos de rock.

Jürgen, alemán radicado en Medellín, inventor de una metodología de convivencia que ha llamado Fútbol para la Paz.

Y Givara, una invencible adolescente kurda nacida en Siria, que viene huyendo de los horrores de la guerra.

Lesbos, el escenario del drama, asoma en un trecho intensamente azul del Egeo, a tiro de piedra de las costas de Turquía. La isla es conocida por sus tres prodigios. Uno poético: hace dos milenios y medio, aquí nació la mítica Safo. Otro natural: el bosque petrificado por ceniza volcánica. Y un tercero, antinatural: la montaña naranja, inmenso cementerio de barcazas de caucho que han naufragado, o traído hasta la orilla miles de desplazados del Cercano Oriente.

 

La plaza de Kara Tepe.

 

En estas aguas se han ahogado tantos, que se han ganado el nombre de mar de la muerte. Hoy los viejos pescadores temen echar sus redes, que en vez de peces pueden arrastrar cuerpos.

 

Melinda


Melinda vive en Molyvos y es la dueña de The Captain’s Table, una bonita terraza con vista mar donde sirven, entre otros platos típicos, pulpo fresco a la brasa. Hace unos meses la despertó hacia las cuatro de la madrugada un vecino con golpes en la ventana, para avisarle que había mucha gente abajo, en la playa, empapada y temblando de miedo y de frío. Pese a que vienen desde la costa turca, apenas a nueve kilómetros de distancia, el recorrido se vuelve infernal e interminable si lo haces, como esta gente, en medio de la ciega oscuridad de la noche y en un bote de caucho apto para 15 o 20, y donde los smugglers (contrabandistas de vidas humanas) han apiñado a más de 80.

Varios han llegado ya muertos. Melinda corre a socorrer a los sobrevivientes. No es la primera vez; desde hace meses ha adecuado la parte trasera de su restaurante para prestarles un techo y darles algo de comer a los ateridos y aterrados viajeros, que al principio llegaban por docenas, luego por centenas. La situación se fue poniendo tan crítica, que entre el verano de 2014 y el de 2015 llegaron un millón de desplazados a esta isla de 100.000 habitantes. La desproporción es insostenible, y la ultraderechista y xenófoba Aurora Dorada aprovecha el malestar creciente entre los locales para envenenar aún más el ambiente.

Esta noche, como todas, Melinda está preparada para la eventualidad de un new arrival (nuevo desembarco) y ya sabe cómo proceder. Sin embargo, sucede algo hasta entonces inédito: desde el pueblo baja un grupo de gente local que se lanza sobre los recién llegados con palos y piedras: que se devuelvan por donde vinieron, les gritan. Los insultan, los golpean, quieren echarlos de allí, hartos de esa invasión indeseable que ha deteriorado la imagen de la isla, ahuyentando al turismo.

 

 

¿A quién echarle la culpa de la crisis? Al eterno chivo expiatorio, el más inerme y desposeído: el migrante.

 

La población local se ha dividido. De un lado están los intolerantes, y del otro las personas como Melinda, que se dedican a ayudar. Los pescadores que acuden en sus barquitos a tratar de rescatar a quienes están a punto de hundirse. O el grupo autollamado Electra’s Secret, que fabrica coquetos jabones orgánicos para entregarles a los recién llegados en una bandeja con toalla, peine, cepillo de dientes, dentífrico y otros objetos indispensables de higiene. Es una pequeña bienvenida –explica uno de sus integrantes–, se sienten un poco mejor cuando pueden bañarse y vestir ropa seca. Otro grupo, el de las Dirty Girls of Lesbos, recoge las prendas que quedan esparcidas por la orilla tras cada desembarco, las lavan, las planchan y las entregan en el campo local de refugiados, en un acto simbólico que busca decirles, no todo está perdido, aquí les devolvemos esto, es muy poco, pero viene con nuestro cuidado y cariño.

 

Adil


Adil, el joven empresario holandés, llega un verano a Lesbos de vacaciones, como otras veces a Ibiza o a las playas del Caribe. Pero aquí se encuentra cara a cara con la tragedia. Le hablan de Melinda, pasa por The Captain’s table para conocerla y le hace mil preguntas sobre las posibilidades de ayudar. Enseguida se da cuenta de la hecatombe que se avecina si no se logra un entronque entre la población nativa y la recién llegada: alguna forma de colaboración que beneficie a ambas partes, quiebre el recelo y lo convierta en mutua ayuda.

 

Edil va a visitar Moria, el campo oficial de refugiados de la isla, un lugar apto para mil personas pero que hacina a cinco mil entre alambradas, con mucho de cárcel y muy poco de refugio. Moria es lo que llaman un hot spot: allí quedan varados los recién desembarcados, pendientes de que algún país del globo acepte recibirlos, para poder legalizar su situación, salir de allí y continuar con sus vidas, por el momento a la expectativa y congeladas en una espera kafkiana e interminable. El campo de Moria es sostenido, con ayuda externa dolorosamente insuficiente, por un gobierno griego ya de por sí asfixiado por sus propias deudas.

 

Melinda, del restaurante local.


Al presenciar ese panorama desolador, el primer pensamiento de Adil fue: todo esto podría hacerse de otra manera. Su segundo pensamiento: aquí me quedo, de Lesbos no me voy, a esto voy a dedicarle el resto de mi vida, yo puedo ayudar, tengo herramientas para hacerlo. Al fin y al cabo, es experto en organizar masivos eventos culturales y festivales de música. Es decir, sabe generar bienestar para provisionales conglomeraciones en un lugar escogido. Sabe cómo depararles condiciones humanas para que la pasen bien, se sientan a gusto y tengan a mano lo mínimo indispensable: comida, higiene, cobijo, seguridad y esparcimiento. Justamente lo que tanto urge acá, en Lesbos.

 

Adil se propuso recoger iniciativa privada, buscar apoyo de las ONGs y fundar un campo concebido en términos distintos, donde pudiera poner a prueba sus ideas y su experiencia. ¿Parecía una tarea inmensa e imposible? Dice que para no dejarse abrumar, se guió por una sola consigna: ¡just do it! (¡manos a la obra!).

 

Y así surge Kara Tepe, que hoy día alberga unos 800 refugiados provenientes en su mayoría de Siria, Afganistán e Irak, y que más que un campo, parece un barrio popular. Un barrio humilde pero amable, en un ambiente de tolerancia, donde se escuchan todos los idiomas y se respetan las creencias de cada quien. Grupos de mujeres toman té y conversan a la sombra; los niños juegan tranquilos; los adolescentes asisten a clases de idiomas, de matemáticas, de computación, de guitarra; algún anciano ha sembrado frente a su habitación una mata de tomate; una anciana ha adoptado un par de gatos como mascotas. O sea, se hace posible la vida cotidiana. Elemental, básica, pero vida al fin. Vida que es sólo presente –Kara Tepe es lugar de paso y el futuro sólo depara incertidumbre–, pero el presente transcurre cordial y llevadero.

 

Adil siempre será Adil, y no podía faltar en el campo una carpa grande con poderosa instalación de sonido donde se celebra los jueves una Lady’s night, para que todas ellas, las que llevan cubierta la cabeza y las que no, puedan despelucarse a su aire, bailar y reírse en libertad. Y cada viernes a la noche, en una fiesta mixta, atruenan el merengue y el reguetón.

 

Las puertas de Kara Tepe permanecen abiertas, los huéspedes (Adil no quiere que se les diga refugiados) pueden entrar y salir, pasear por los alrededores, hacer relaciones con la comunidad local.

 

Hoy por hoy la meta es hacer de esto un proyecto sostenible, tanto para quienes llegan, como para quienes los reciben. Romper prejuicios y temores. Aprovechar el hecho de que entre los refugiados hay muchos profesionales, gente preparada, experta en oficios, y crear a partir de ahí actividades productivas que no existan antes en la isla y le den cabida a población nueva y antigua.

 

¿Será posible? Posible, sí, en la medida en que son alcanzables los mejores sueños. Posible, sí, pero sólo si se da una condición, un gran sine qua non: una vía de entendimiento entre unos y otros. Un puente que pueda tenderse entre sedentarios y migrantes. El eterno drama no resuelto. La vieja tormenta en que la humanidad se está ahogando.

 

Jürgen


En 1994, en la ciudad de Medellín, Jürgen, un empresario alemán enamorado del futbol callejero, queda horrorizado ante el asesinato de Andrés Escobar, cuya pena de muerte ha sido impuesta por el supuesto delito de meter un autogol. El fútbol no es esto, no puede ser para esto, sino para todo lo contrario, puso el grito en el cielo Jürgen, y se empeñó en idear un método didáctico para niños y niñas, que se valiera del deporte como herramienta de paz. Lo llamó justamente así, Futbol por la Paz. Quiso que lo utilizara libremente todo el que se atuviera a ciertos principios básicos y lo echó a rodar en open source. Entre otras manos, llegó a las de la Fundación Fútbol Club Barcelona, que lo modificó a su manera convirtiéndolo en FutbolNet, y empezó a implementarlo en sus proyectos sociales en distintas partes del planeta.

 

Adil, fundador y director de Kara Tepe, novedoso campo de refugiados en la isla griega de Lesbos, ve aquí una oportunidad excepcional de crear el puente que anda buscando, entre los recién llegados –casi todos del Cercano Oriente– y los habitantes originarios. El fútbol, idioma universal, pasión que a todos envuelve y cohesiona, podría ser clave a la hora de construir ese indispensable nexo. La Fundación del Barça presta su apoyo, y a partir de ahí en Kara Tepe se echa a andar FutbolNet.

 

Su premisa básica: quien tiene valores, gana. Actitud cordial, nada de peleas. Respeto, esfuerzo, humildad, trabajo en equipo. Amistad pese a las diferencias. Juego limpio. Convivencia en paz.

 

Los equipos son siempre mixtos y están compuestos por niños y niñas entre los 8 y los 16, de distintas nacionalidades, idiomas y creencias. Se apoyan unos a otros para poder entenderse en kurdo, en árabe, en griego o en inglés, y de paso, van absorbiendo rápidamente estas lenguas. Los grupos entrenan dos veces por semana, en sesiones divididas en tres tiempos.

 

 

En el primer tiempo, los equipos fijan ciertas normas. Por ejemplo, el gol inicial tiene que meterlo una mujer. O: sólo vale el gol si la pelota ha pasado antes por todo el equipo. El segundo tiempo es el juego en sí. En el tercero, se sientan en círculo a conversar. ¿Se aplicaron bien las reglas pactadas? ¿Podrían aplicarse también fuera del juego? ¿Funciona la solidaridad dentro y fuera de la cancha?

 

Durante el partido me apoyo en mi equipo –dice una pequeña afgana–, y también en la vida hago parte de un equipo fuerte, mi propia familia.

 

Todos sin excepción, chicos y chicas, coinciden en que el entrenamiento es el mejor momento de sus rutinas diarias, y lo esperan con una ansiedad que conmueve. La verdad es que el fútbol se les ha convertido en una ilusión que les ilumina la cara, los ayuda a hacer amigos, les presta algún tipo de entronque a sus vidas, arrancadas de un tirón brutal de casi todo arraigo previo.

 

Givara

El fútbol es nuestro mejor momento –dice Givara, la chica kurda que hace quince años nació en Siria y hoy se aloja junto con su familia en Kara Tepe–. Jugando al fútbol podemos ser nosotros mismos, actuar como si fuéramos libres. Como si, sólo como si, pero eso ya es mucho. Nos empeñamos a fondo, nos damos ánimos. Cada gol es una victoria, una explosión de alegría. Después de tanto dolor y tanta muerte, este juego me hace pensar que aprecio la vida que tengo.

 

Givara ha demostrado ser tan buena deportista, que ahora forma parte de las entrenadoras de FutbolNet en el campamento. Tiene el carisma necesario para la tarea. Al verla tan segura de sí y llena de radiante energía, nadie imagina los terrores por los que ha pasado antes de llegar acá.

 

Hace apenas tres años, que parecen treinta, vivía con su padre, su madre y ocho hermanos en Kobane, su ciudad natal, y todos los días viajaba con sus hermanas, ida y vuelta, a Alepo, donde estudiaban. Hasta que vino el golpe que les cambiaría la vida, el día en que Doa, la mayor de ellas, fue secuestrada por un comando de Estado Islámico y retenida en un centro donde le prohibieron estudiar cualquier texto que no fuera el Corán y utilizar el tipo de ropa que le era habitual, demasiado occidental y sin cabeza ni rostro cubiertos. De ahora en adelante, permanecería allí bajo resguardo; no podría volver a su casa ni andar por la calle.

 

Doa logró escabullirse porque el mismo chofer que la había traído, se compadeció y la devolvió a Kobane.

 

Tras días de buscarla en la mayor angustia, los suyos se reencuentran con ella, la escuchan y comprenden que están en la mira y el peligro es inminente. Doa ha escapado, pero pronto vendrán por ella y también por sus hermanas. Les toma pocos días prepararse y huyen todos hacia Turquía. Se instalan en Estambul, donde resienten el maltrato y discriminación hacia los sirios. La situación se les va haciendo cada vez más difícil. Una mañana en que Givara y a su hermano Muhammed caminan por la calle, se les echa encima un coche, no saben ellos si a propósito o por accidente. El conductor escapa.

 

Las lesiones del muchacho no son graves, pero Givara, severamente golpeada, debe esperar durante horas a la puerta de urgencias de un hospital donde finalmente no la reciben, según dicen, porque no tiene pasaporte. Su familia comprende que en ningún hospital turco la van a atender, y buscan un centro médico para kurdos. Se le han quebrado la cadera y una pierna, y tienen que amputarle dos dedos de un pie. Queda inmovilizada durante un año, sobreviviendo gracias al apoyo constante de su gente, pero convencida de que no podrá volver a caminar.

 

Los dos hermanos mayores logran llegar a Alemania, pero el resto permanece atado a Estambul debido a la lenta recuperación de Givara. Su situación en Turquía es insostenible, y ella todavía cojea y sufre fuertes dolores de espalda cuando deciden dar el próximo salto.

 

Contactan a los smugglers que los llevarán en barco hasta la costa griega. Tienen que entregarles todo el dinero que llevan encima; el pasaje para una persona ya es de por sí elevado, y ellos deben multiplicarlo por nueve para viajar juntos.

 

No los embarcan enseguida: deben esperar varios días con sus noches, durmiendo al descubierto cerca del muelle, en medio del inmenso grupo de quienes esperan cupo en las barcazas. Allí escuchan todo tipo de historias, se enteran de las tragedias, los riesgos, los muertos y ahogados, los naufragios, maltratos y estafas. Y reciben un golpe definitivo: la noticia de la muerte del pequeño Aylan, ahogado junto con su madre y su hermano tras el hundimiento de una de esas mismas barcas, y cuya foto ha circulado en todos los periódicos del mundo, como la más dura denuncia contra la indiferencia de Europa. En Kobane, la familia de Aylan había sido vecina de la de Givara. Eran dueños de una tienda de caramelos, y Givara jugaba con el chiquito cada vez que pasaba por allí.

 

Hemos tenido suficiente, dice el padre, y les comunica la decisión de regresar de inmediato a la ciudad natal, apoyándose en el argumento de que es preferible enfrentar los peligros de tierra firme, a sucumbir en los del mar. La familia tiene posiciones encontradas. Givara recuerda haber pensado que en el mar la muerte era una posibilidad, mientras que en Siria sería una certeza. Mejor correr el riesgo y embarcarse. Pero nadie logra que el padre cambie de opinión. Nadie salvo los smugglers, que se niegan a devolverle el dinero, dejándolo sin blanca para el regreso.

 

Durante la travesía no les va tan mal como a otros, y al llegar a Lesbos son conducidos al hot spot, o punto de registro: el deprimente hacinamiento del campo de Moria, esa suerte de cárcel cercada de arriba abajo por alambradas, donde sabes qué día entras, pero no qué día saldrás. Pueden pasar años.

 

Tras siete meses de encierro forzado, libera a toda la familia lo que hubiera podido aniquilarla: un incendio voraz que una noche se desata en el campo. Y no por casualidad: suelen ser provocados por gente desesperada que intenta cualquier cosa, incluso destruir el lugar, con tal de largarse. Nos salvamos gracias a que alguien pudo abrir un boquete por donde escapamos de las llamas –dice Givara–, pero el susto fue horrendo.

 

Así vinieron a parar a Kara Tepe, tan curada Givara de sus fracturas, que llega a ser entrenadora de futbol y alma del equipo. Ya hablaba el kurdo, su lengua familiar, y el árabe. En Estambul aprendió el turco, y aquí se ha vuelto ducha en inglés y está trabajándole al griego. Aspira llegar a Alemania, donde los esperan los dos hermanos mayores, pero pueden transcurrir años antes de que tal cosa suceda. Si es que llega a suceder.

 

El puente

En Kara Tepe, FutbolNet va dando los resultados esperados, y Adil considera propicio el momento para dar un nuevo paso. Un partido entre equipos revueltos de niños y niñas del campamento, y niños y niñas de la vecina ciudad de Mitiline, con asistencia de padres y madres de lado y lado: griegos y sirios, griegos y afganos, griegos e iraquís y kurdos. Por primera vez en la isla, se celebra un evento en el que participan en pie de igualdad antiguos y nuevos habitantes: una primera piedra en la construcción del tan necesario puente que acerque compartimentos hasta ahora estancos y enquistados.

 

Con una particularidad adicional: esta vez, los advenedizos hacen de anfitriones. Ellos invitan; paga la casa.

 

Todo esto es una buena señal. Apenas eso, una señal, pero buena. Muy buena, en medio de la indiferencia y la desesperanza. Un atisbo, un pañuelo blanco en el vendaval, un indicio de que el camino podría corregirse y conducirnos a salvo.

 

Un discreto milagro de comprensión y encuentro. En la bella isla de Lesbos, esta historia culmina con un feliz partidito de fútbol, del que todos salimos ganando. Así sea, también en otros atardeceres y en muchos lados.

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Trump presiona a los demócratas al vincular el futuro de los ‘dreamers’ con una política migratoria restrictiva

El presidente dice que no habrá acuerdo sobre DACA sin el muro con México y cambios en los programas legales de inmigración.

A las 8:16 de la mañana en Florida, Donald Trump volvió este viernes a una de sus aficiones favoritas: exigir a sus rivales difíciles concesiones a cambio de acuerdos. En un mensaje en Twitter, el presidente estadounidense insistió en vincular un pacto con la oposición demócrata que renueve el programa DACA, que evita la deportación de los dreamers (inmigrantes indocumentados que llegaron de niños a Estados Unidos), con medidas de mano dura en inmigración, como la construcción de un muro con México, promesa estrella de su campaña electoral.

 

“A los demócratas se les ha dicho, y lo han entendido completamente, que no puede haber DACA sin el desesperadamente necesario muro en la frontera sur y el fin de la horrible inmigración en cadena y el ridículo sistema de lotería migratoria, etc. ¡Debemos proteger nuestro país a cualquier coste!”, escribió Trump desde su club de Mar-a-Lago, en West Palm Beach, donde pasa las vacaciones navideñas.

 

La amenaza del presidente republicano, que emplea la mano dura en inmigración como acicate de su base de votantes, no es nueva desde que nació esta crisis. El Departamento de Justicia anunció en septiembre el fin de DACA, la directiva del Gobierno del demócrata Barack Obama que concede permisos temporales de residencia legal en EE UU para unos 800.000 inmigrantes adultos para trabajar, estudiar o servir en el Ejército. Si el Congreso, donde los republicanos son mayoría, no actúa, el programa finalizará el 5 de marzo.

 

El contexto actual es nuevo. La cúpula demócrata del Congreso hizo la semana pasada un gesto a Trump al permitir que se aprobara una prórroga del presupuesto federal, que evitó el cierre del Gobierno, sin reclamar a cambio un pacto sobre DACA. La extensión del presupuesto finaliza el 19 de enero. Los dirigentes demócratas confían en alcanzar antes de entonces un acuerdo con el presidente sobre los dreamers, pero esa estrategia ha acrecentado la impaciencia de los sectores latinos de la bancada demócrata y Trump no mostrado por ahora ningún indicio de flexibilidad.

 

Más bien lo contrario. En la víspera de su mensaje en Twitter, el mandatario ya mandó una advertencia. En una entrevista al diario The New York Times, aseguró que está “trabajando” con los demócratas para llegar a un acuerdo en inmigración y DACA. “Podemos hacer algo espectacular mediante el bipartidismo”, dijo. Pero avisó: “No haría DACA sin el muro. Porque lo necesitamos. Vemos las drogas esparcirse por el país”.

 

En la entrevista, Trump también aseguró que los demócratas coinciden en la necesidad de hacer cambios al programa de inmigración en cadena, que desde 1981 ha facilitado la llegada de 20 millones de personas con familiares en EE UU, y al sistema de sorteo por el que Washington concede unos 50.000 visados al año a ciudadanos de países con bajas tasas de inmigrantes en el país.

 

El Gobierno Trump ha puesto con fuerza el foco en ambos programas en las últimas semanas al relacionarlos, sin ofrecer pruebas concluyentes, con casos de amenaza terrorista. Un inmigrante uzbeko, que llegó a EE UU gracias al sistema de lotería, fue el autor de un atentado, en nombre del Estado Islámico, en octubre en Nueva York en que murieron ocho personas. A principios de diciembre, un inmigrante bangladesí llevó a cabo un frustrado ataque en el metro de esa ciudad y las autoridades anunciaron que había ingresado legalmente en 2011 a EE UU por la vía del reagrupamiento familiar.

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Miguel Barreto: “Existe una vinculación directa entre seguridad alimentaria y migración”

El director del Programa Mundial de Alimentos para América Latina, Miguel Barreto, reflexiona en una entrevista para Público sobre los retos de la humanidad para acabar con el hambre, el cambio climático y el papel de la institución a la que representa en las crisis humanitarias.


Según datos del Programa Mundial de Alimentos, alrededor de veinte millones de personas en Yemen, Somalia, Nigeria, Sudán del Sur... se encuentran en riesgo de inanición; alrededor de 600.000 niños morirán si no reciben asistencia. En el Día Mundial contra el Hambre, Público entrevista al director del Programa Mundial de Alimentos para América Latina, Miguel Barreto.


¿Cuáles son los mayores retos de la humanidad para acabar con el hambre en el mundo?


Definitivamente, alcanzar el hambre cero, y ojalá para 2030. Y eso implica, no solamente generar sistemas de producción de mayor alcance para la población, que permitan ampliar el consumo de productos que generalmente no se consumen. Implica trabajar mucho en generar posibilidades de acceso a alimentos a la población más vulnerable o en situaciones de conflicto, a nivel internacional. Y significa reducir, o erradicar, los niveles de malnutrición en general, particularmente en las poblaciones más vulnerables que son los niños y las niñas.


¿Cómo afecta el cambio climático o los conflictos a los niveles al hambre?


De manera directa, porque los conflictos y los desastres naturales tienen un impacto directo en los sistemas de producción de alimentos o en las posibilidades de las personas para acceder a empleos que les permitan comprar alimentos. O en las carenas de alimentos, al no permitirles a estas personas acceder a alimentos nutricionalmente adecuados durante un cierto periodo de tiempo.


En términos reales, es muy importante que cualquier programa vinculado a la seguridad alimentaria tenga componentes de adaptación al cambio climático para ser exitosos, particularmente en zonas altamente vulnerables a desastres naturales. Y obviamente, el objetivo de reducir los conflictos va a generar también una mejora de la situación alimentaria y una reducción de las corrientes de migración. Porque existe una vinculación directa entre seguridad alimentaria y migración.


¿Ha tenido la llamada crisis migratoria de los últimos años un impacto en el trabajo por la seguridad alimentaria, y particularmente, en los proyectos del Programa Mundial de Alimentos?


A nivel internacional existe una vinculación directa entre las corrientes de refugiados y la situación de falta de acceso a alimentos. Históricamente, las mayores migraciones humanas se han debido a crisis en los sistemas de producción de alimento. Y más concretamente en mi región, nosotros hemos acabado un estudios sobre vinculación entre migración y seguridad alimentaria en América Central y lo que sale son cifras bastante complejas. Por ejemplo, el 47% de las familias entrevistadas, son familias que tienen al menos un miembro que emigró, se encuentran en situación de seguridad alimentaria. Es decir, la migración no resuelve el problema de seguridad alimentaria de las personas que se quedan. De otro lado, ha habido un incremento notorio de las corrientes migratorias cuando ha habido una sequía. Por ejemplo, en América Central durante 44 años, el nivel de migración se incrementó notablemente. Otro elemento importante es que más del 70% de las familias entrevistadas se encontraban en situaciones de emergencia, donde se reducen las dietas o se consumen los últimos recursos de la familia.


Existe una diferencia jurídica entre migrante y refugiado, sin embargo, en muchos casos la migración es, entre otras cosas, consecuencia de políticas sociales y económicas excluyentes. ¿Cómo atacar los problemas en origen de la migración que es en realidad forzada?


Yo no creo que la gente huya porque quiere. La gente huye por alguna razón o alguna causa que la obliga a buscar mejores horizontes. En el caso de América Latina y el Caribe, las razones de migración están particularmente ligadas al a la violencia; están vinculadas a la falta de oportunidades, que tiene que ver con esquemas de gobernabilidad y desarrollo nacionales; está vinculada a la inseguridad alimentaria o el cambio climático y tiene una fuerte relación con la reunificación familiar, gente ya migró y que quiere que sus familias los alcancen donde ellos se encuentran. La migración tiene causas multidimensionales no solamente en términos políticos, sino sociales y económicos.


Están trabajando especialmente en los países afectados por los huracanes que han azotado América Latina en los últimos meses. En este sentido, en lo relativo a los desastres naturales, es importante trabajar para que los países afectados no se conviertan en dependientes de la ayuda humanitaria. ¿Cómo trabaja el Programa Mundial de Alimentos en este sentido?


Hay tres áreas principales en las que nosotros nos centramos en América Latina que están muy vinculadas a los temas que usted menciona. Uno de ellos es todo el trabajo de preparación y prevención para emergencias. Eso significa no solamente adaptar a la gente sino fortalecer los sistemas de respuesta de los Estados. El segundo punto es el tema de cómo volver a comunidades que son vulnerables, que puedan prepararse para una situación vinculada a un desastre natural.


Estamos trabajando mucho para adaptar a grupos poblacionales al cambio climático, a través de cambios de cultivo que no requieran mucha agua, a través de la asistencia técnica que permita el acceso a nuevos mercados... Y también el tercer punto, que es fundamental en este esquema, es el fortalecimiento de programas de protección social de los Estados.


Como los programas de protección social, y no me refiero solamente a aquellos programas de transferencias financieras para reducción de pobreza, puedan tener también componentes de desarrollo local y de adaptación al cambio climático. Y al mismo tiempo es importante pensar en cómo hacer que estos programas lleguen a la gente de manera más efectiva. Es decir, por ejemplo, que la gente pueda ir a los centros de salud; que los niños tengan acceso a la escuela, no solamente primaria... Si logramos que todos estos elementos funcionen, los riesgos van a disminuir. No solamente en términos de inseguridad alimentaria, sino que va a incrementarse la posibilidad de desarrollo.
Pero aparte de eso, América Latina tiene otra seria de situaciones que se están visibilizando cada vez más en el área de seguridad alimentaria. Normalmente, el problema es básicamente el acceso, cuando dinero tengo en el bolsillo para ver qué compro. Pero lo que estamos viendo es que no basta con que la gente salga de la extrema pobreza, sino que la gente aprenda a consumir mejor. Es decir, a medida que más gente deja de ser pobre, hay más malnutrición, se come peor. Y esto está generando, particularmente en los centros urbanos, una situación muy grave, en términos de salud pública, porque los niveles de obesidad, de hipertensión, de diabetes... están creciendo en la región.


Hemos avanzado mucho en términos de desnutrición crónica, estamos retrocediendo en términos de malnutrición general. Es decir, obesidad, pero también falta de determinados nutrientes como el hierro. Lo cual genera altos niveles de anemia entre la población, no solamente infantil y no solamente en el quintil más bajo, sino en toda la población y, particularmente grave, en mujeres jóvenes en edad de gestación. Entonces tenemos que trabajar mucho en políticas públicas, en información nutricional, en sistemas de comunicación masiva que permitan a la población acceder a productos nutricionalmente adecuadas, pero al mismo tiempo, tenemos que tener políticas públicas y legislación para mejorar el etiquetado, la información. Y también tenemos que trabajar con el sector privado para mejorar la calidad de los alimentos.


Es decir, el trabajo para garantizar la seguridad alimentaria es definitiva un trabajo multidimensional, ¿no?


Es un trabajo multidimensional porque la seguridad alimentaria tiene tres aspectos. El aspecto de acceso al alimento, la capacidad de ingreso. Y en esto trabajamos con pequeños productores para que puedan acceder al mercado de manera competitiva y aumentar sus niveles de ingresos. El tema de la productividad, es decir, qué disponibilidad de alimentos hay en el mercado y qué alimentos, que cumplan una función no solo comercial sino en el desarrollo humano. Y el tercer elemento, que es el más importante, es el de utilización biológica. Es decir, la nutrición en sí misma. Y ahí es donde tenemos que trabajar mucho, especialmente en los primeros mil días de vida. Los niños, desde la gestación hasta los dos, tres años, es la etapa clave para generar la capacidad de poder enfrentarse después al crecimiento.


Lo que ocurre es que no necesariamente todos los países tienen una estrategia global, en las tres áreas. Pero si entiendes de lo que estamos hablando, podrás entender el impacto que tiene en la salud y en la educación de la población. Tenemos que trabajar mucho en nutrición si queremos tener programas de educación adecuados; tenemos que trabajar mucho en nutrición si queremos tener una salud pública mejor.


Uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible acordados en 2015 es el Hambre Cero, ¿cree usted que objetivo, con las herramientas asociadas al mismo y sabiendo que no sin legalmente vinculantes, es suficientemente ambicioso? ¿Cree en el compromiso de los Estados para alcanzar el objetivo?


Yo creo que a diferencia de los Objetivos de desarrollo del Milenio, los Objetivos de Desarrollo Sostenible tienen un apropiamiento una transversalidad mucho más efectiva en términos de seguridad nacional. Y los Estados se han obligado a sí mismos a establecer programas de desarrollo para alcanzar esas metas. Va a depender mucho, no solamente de la voluntad política, sino también de las corrientes financieras tanto a nivel internacional como nacional, para priorizar las áreas en las cuales existen las brechas. Un tema muy importante es que primero los países tienen que entender cuáles son sus brechas y ese ejercicio se está haciendo de manera muy lenta.


Nosotros en PMA (Programa Mundial de Alimentos), por ejemplo, para desarrollar toda la estrategia en los países, hemos desarrollado lo que llamamos Revisiones Estratégicas de Seguridad Alimentaria, que no hacemos nosotros, sino el gobierno o entidades especializadas. Y eso nos permite saber luego cuáles son las brechas en las que podemos colaborar. Ese es un ejercicio que debería hacerse con todos los Objetivos de Desarrollo Sostenible para entender cuál es la brecha, que es lo que le falta a cada país. Los países que puedan entender esas brechas, probablemente van a tener más posibilidades de alcanzar la meta. Aquellos que van a repetir lo que están haciendo probablemente tengan menos posibilidades de hacerlo.


Está en Bruselas para reunirse con altos oficiales de diferentes instituciones europeas, ¿cuál cree que debe ser el rol de la Unión Europea en la lucha contra el hambre?
Estoy, no solo para reunirme con el Servicio de Acción Exterior (europeo), sino también, con DEVCO (Dirección General de Cooperación Internacional y Desarrollo de la Comisión) y ECHO (la Oficina de Ayuda Humanitaria de la Comisión) para hablar de cooperación, de la Unión Europea que maneja el PMA en América Latina y el Caribe. La Unión Europea es uno de los principales actores y donantes del Programa Mundial de Alimentos pero además cumple un rol estratégico y político efectivo a nivel mundial. Sin duda, es un actor que tiene que ser consultado y debe actuar ante cualquier circunstancia que se presente. Para nosotros, como PMA y como América Latina, cumple un rol fundamental no solamente en el financiamiento sino también en la coordinación conjunta para poder influenciar a nivel nacional en las políticas públicas relativas a la seguridad alimentaria y nutricional. Por tanto, la relación y la coordinación son permanentes, tanto a nivel Bruselas como a nivel de cada país.

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