Aunque salga a perseguir a sus líderes, Trump no podrá detener el movimiento por los derechos de los inmigrantes

En el aniversario del nacimiento de Martin Luther King Jr., el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, viajó a su club de Golf en West Palm Beach, Florida. Según información, se trata de la 91ª visita de Trump a un club de golf desde que asumió la presidencia. Mientras tanto, en la ciudad de Nueva York, decenas de personas se manifestaron en la iglesia Judson Memorial para exigir la liberación de Jean Montrevil y Ravi Ragbir, recientemente detenidos por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés). Entre los dos, han estado en Estados Unidos un total de casi 60 años.


Ambos son destacados defensores de los derechos de los inmigrantes. No son los únicos a quien el ICE ha estado persiguiendo últimamente, lo que deja entrever que existe un plan concertado del Gobierno de Trump de perseguir a líderes de la comunidad inmigrante de Estados Unidos.


Jean Montrevil nació en Haití y ha vivido en Estados Unidos durante más de 30 años. Haití es el país más pobre del hemisferio occidental y aún se está recuperando del devastador terremoto de 2010, en el que murieron cientos de miles de personas. Es además uno de los lugares a los que, en una diatriba racista pronunciada hace una semana, Trump calificó de “países de mierda” junto a El Salvador y países de África. El comentario tuvo lugar durante una reunión en la Casa Blanca, en la que Trump estaba discutiendo con senadores acerca de un posible acuerdo legislativo sobre la inmigración. Se informó que Trump preguntó: “¿Por qué tenemos que recibir aquí a todas estas personas de países de mierda?”, y añadió: “¿Para qué queremos más haitianos? Llévenselos”. Trump dijo además que necesitamos más inmigrantes de lugares como Noruega, uno de los países con mayor porcentaje de población blanca en el mundo.


A Jean Montrevil, un conocido líder comunitario de la ciudad de Nueva York, efectivamente se lo llevaron. Hablando desde Haití, Jean nos dijo el miércoles en el programa Democracy Now!,: “Es la primera vez que despierto en Haití después de 32 años”. A continuación nos contó su travesía: “Me deportaron el martes, sin notificar a mi abogado. Simplemente me deportaron. Mi caso aún estaba siendo revisado por la justicia. Fue muy difícil, dos días infernales. ...Imagínense estar despierto durante dos días seguidos, sin alimentos, encadenado y sin que me dieran explicación alguna. Y ahora estoy en Haití”.


Durante muchos años Jean ha sido voluntario de New Sanctuary Coalition, un grupo religioso defensor de los derechos de los inmigrantes, que tiene su sede es la iglesia Judson Memorial. Cuando le preguntamos si creía que su trabajo con el grupo había contribuido a su detención y deportación, respondió: “No me arrepiento de la labor que hice con el movimiento Sanctuary, porque nadie sabía lo que el ICE estaba haciendo hasta que lo fundamos.”


Ravi Ragbir es el director ejecutivo de New Sanctuary Coalition. Fue detenido por el ICE el 11 de enero, el mismo día que Trump realizó los comentarios racistas. Ravi está casado con una ciudadana estadounidense y es reconocido a nivel nacional como líder del movimiento por los derechos de los inmigrantes. Al igual que Jean Montrevil, funcionarios del ICE esposaron a Ravi y lo enviaron rápidamente en un avión a una cárcel en Miami.


Desde allí logró dictar su “Carta desde una cárcel de inmigración”, una misiva inspirada en la “Carta desde una cárcel de Birmingham”, escrita por Martin Luther King Jr. en 1963. Uno de los oradores de la manifestación por la liberación de Ravi Ragbir, Rhiya Trivedi, miembro del Comité de Defensa de Ravi, leyó la carta:


“Cada instante fue incierto, excepto por la certeza de que querían que me fuera. En este momento debemos hablar acerca de cambiar el sistema para que nadie tenga que sufrir este tipo de daño, no solo por mí, sino por todas las familias que pueden ser separadas. Hasta que no logremos una reforma debemos derogar la ley que criminaliza a los inmigrantes, que nos trata como menos que seres humanos, solo por un documento”.


Inmediatamente después de su detención, se suscitó una protesta frente al edificio federal del ICE en Manhattan. Mientras se llevaban a Ravi en una ambulancia, 18 personas –entre ellas miembros del ayuntamiento de la ciudad de Nueva York– fueron detenidas mientras intentaban impedir pacíficamente que la ambulancia avanzara. Ravi fue trasladado al Centro de Detención Krome en Florida y podría ser deportado a Trinidad y Tabago, de donde es originario, aunque después de las protestas públicas y una impugnación judicial, el ICE informó a sus abogados que enviarían a Ravi a un centro de detención en la zona de la Ciudad de Nueva York.


Esto está ocurriendo en todo el país. Colorado es el estado que tiene más refugiados internos en el país. Sandra López, una mexicana con tres hijos, ha vivido en Estados Unidos durante 20 años y desde octubre se encuentra en la iglesia Unitaria de Carbondale, Colorado. Ingrid Encalada Latorre volvió a Denver, una ciudad santuario, también en octubre. El día en que Ravi fue detenido, el ICE también detuvo al esposo de Ingrid, Eliseo Jurado.


En Seattle, el ICE envió un “aviso de comparecencia” a Maru Mora Villalpando, que ha vivido en Estados Unidos durante 25 años y dirige la organización Northwest Detention Center Resistance.


Maru nos dijo en el programa Democracy Now!: “El ICE realmente nos está enviando el mensaje de que abandonemos toda actividad política, de que abandonemos nuestro activismo”. Sin embargo, como demuestra la gran presión ejercida en el Congreso para proteger a los 800.000 jóvenes inmigrantes conocidos como “soñadores” que viven en Estados Unidos, el movimiento dedicado a defender los derechos de los inmigrantes es cada vez más fuerte y multitudinario; está creciendo y resistiendo ante las deportaciones masivas y el racismo del presidente Trump y sus seguidores.


Traducción al español del texto en inglés: Mercedes Camps. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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Viernes, 19 Enero 2018 05:56

Las ciudades chinas purgan a sus pobres

Solares llenos de cascotes y de pertenencias viejas en el centro de Shanghái. ZIGOR ALDAMA

 

Shanghái sigue los pasos de Pekín y ha establecido un tope de población que acarreará demoliciones forzosas y la expulsión de millones de emigrantes

"El Gobierno no quiere pobres", denuncia Han, una anciana que se niega a abandonar el edificio en el que ha vivido toda su vida

Las expropiaciones forzosas son un eslabón más de la discriminación histórica que sufre la población rural en las ciudades chinas

 

El Año Nuevo chino es el momento más idóneo para descubrir cuál es la composición social de las grandes ciudades del país más poblado del mundo. La gran migración rural que ha facilitado el milagro económico chino de las últimas cuatro décadas se revierte durante la mayor festividad del país, equiparable a la Nochebuena cristiana ya que supone el reencuentro de la familia.

Las estaciones de tren y los aeropuertos no dan abasto mientras megalópolis como Shanghái, Pekín, o Shenzhen se quedan vacías. Las fábricas cierran, las construcciones se detienen, y cientos de millones de personas participan en el mayor éxodo temporal del planeta.

La mayoría regresa a sus lugares de origen desde las zonas urbanas en las que se labra un futuro mejor. Los emigrantes rurales son la mano de obra barata que mantiene en marcha la fábrica del mundo y da forma a los relucientes rascacielos de la segunda potencia mundial.

"Ahora hay trabajo. No nos pagan muy bien, pero es suficiente para llevar una vida humilde e incluso para ahorrar. Vivimos mucho mejor que nuestros padres", cuenta Hu Heping, un obrero originario de la provincia de Anhui que lleva más de una década ganándose la vida en Shanghái. Ha trabajado en algunas de las obras más significativas de la capital económica de China, incluida la Torre de Shanghái, el rascacielos más alto del país y el segundo en el ranking mundial.

No obstante, ahora Hu está sopesando la posibilidad de regresar a casa, un pueblo de apenas 40.000 habitantes. Ha cumplido ya 40 años, su madre es demasiado mayor para valerse por sí misma y no se siente bienvenido en Shanghái. "La gente local tiene un punto de arrogancia que no logro comprender. Porque esta ciudad debe toda su espectacularidad a gente como yo, que se ha deslomado para construirla. Los shanghaineses no han movido un dedo para levantarla. Sin embargo, las autoridades cada vez nos ponen más difícil establecernos aquí", lamenta.

Puede que el próximo 16 de febrero se marche para celebrar el Año Nuevo y no vuelva.

 

Un plan que desplaza a la población migrante


Si Hu emprende el camino de vuelta, el Ayuntamiento le estará agradecido. A finales del mes pasado, Shanghái decidió seguir los pasos de la capital, Pekín, y aprobó un plan para poner coto a su población, estimada a finales de 2016 en 24,2 millones de habitantes. El objetivo es limitarla a un máximo de 25 millones de aquí a 2035, algo nada fácil de conseguir si se tiene en cuenta que en las últimas dos décadas ha crecido a un ritmo superior al 1% anual.

Las autoridades consideran que la superpoblación está ejerciendo una presión excesiva sobre los recursos disponibles. Aseguran que provoca la endémica congestión del tráfico, el aumento de los niveles de contaminación y la saturación de servicios públicos como la sanidad o la educación. Shanghái sufre lo que se conoce como 'la enfermedad de las ciudades grandes'.

 

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Un obrero trabaja en el proyecto de renovación de la zona del malecón de la ciudad de Shanghái, en la República Popular China. EFE

 

La estrategia de los dirigentes para vacunar a la megalópolis antes de que sea demasiado tarde incluye limitar a 3.200 kilómetros cuadrados el suelo urbanizable que liberará en los próximos 17 años. Y, aunque los dirigentes comunistas no lo mencionen expresamente, en su mente también está el derribo de pequeños edificios antiguos para construir en su lugar urbanizaciones de lujo. Es el proceso de gentrificación que esconde un plan destinado a desplazar a la población inmigrante, que suma el 40% del total de Shanghái.

 

Familias resisten a las excavadoras


"El Gobierno no quiere pobres", sentencia con rotundidad la señora Han. Pertenece a una de las tres familias que se niegan a abandonar los edificios en los que han vivido toda su vida. Los suyos son los últimos edificios de ladrillo gris que quedan en pie al final de la calle Hailun, donde todo lo demás son solares llenos de cascotes y viejas pertenencias. Y no sabe cuánto más podrán resistir. De hecho, en la puerta ya ha aparecido el temido símbolo chai, que significa 'derribo' y que señala el lugar en el que tienen que actuar las excavadoras.

Han es natural de Shanghái, pero el resto de las familias de este vecindario humilde procedía de otras provincias. "Les intimidaron y decidieron marcharse", cuenta. Con una compensación económica ridícula, vieron que continuar en Shanghái no era factible –los precios de la vivienda son los más elevados del país– y decidieron marcharse.

Han, sin embargo, no tiene adónde ir. Y con casi 80 años y un marido incapaz de moverse, dará la batalla. "No me niego a marcharme, aunque nos vayan a enviar al extrarradio. Pero exijo una indemnización justa", apostilla. En una de las paredes, eso es exactamente lo que promete para los dueños de las viviendas un póster oficial ilustrado con el mazo de un juez. "Mentira", dispara la anciana.

 
Una segregación histórica


Como ha sucedido con los vecinos de Han, los gobernantes de Shanghái parecen convencidos de que las propias leyes del mercado se encargarán de expulsar a los emigrantes rurales. Pero en otras ciudades como Pekín, las autoridades locales han tomado medidas directas. De hecho, con la excusa de la seguridad, tras un trágico incendio en noviembre, puso en marcha una campaña de expropiaciones forzosas que diferentes organizaciones pro derechos humanos han tildado de "purga de pobres". Miles han tenido que abandonar sus hogares y muchos han decidido regresar a sus lugares de origen.

 

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Un hombre camina por los escombros de unos edificios demolidos en las afueras de Pekín (China) EFE

 

Pero la segregación de la población rural no es nada nuevo en China. El sistema del hukou, una especie de permiso de residencia interno, se introdujo en la década de 1950 precisamente para evitar la migración hacia las ciudades. Este documento identifica a los ciudadanos como residentes rurales o urbanos y les garantiza diferentes derechos de acuerdo con su estatus. El problema es que los habitantes de zonas agrícolas no pueden acceder a los servicios básicos de las ciudades a las que van a trabajar, sobre todo educación y sanidad.

Consciente de la injusticia que eso supone, hace ya casi una década que el Gobierno central planteó abolir el hukou. No obstante, las medidas tomadas por Pekín y Shanghái demuestran que las principales ciudades chinas solo están interesadas en mostrar su cara más vanguardista. En la China del siglo XXI prefieren que los más empobrecidos no queden a la vista.

 

 

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Domingo, 07 Enero 2018 09:00

Aquel partidito bajo la tormenta

Aquel partidito bajo la tormenta

La escritora y periodista colombiana Laura Restrepo, autora de Delirio, Demasiados héroes y Hot Sur, entre tantas extraordinarias novelas, viajó a la isla griega de Lesbos para contar cómo el fútbol se convirtió en un puente tendido entre los habitantes locales y sus nuevos inquilinos, que llegan buscando asilo desde distintos puntos del Cercano Oriente.

 

Desde la isla de Lesbos, Grecia

 

En esta historia, como en tantas, un partidito de fútbol podría llegar al final y salvar del desastre. Aunque quién sabe. Tendrían que pasar muchas cosas para que esto pudiera llegar a buen término.

Para empezar, tendrían que confluir en la bella isla griega de Lesbos las vidas y propósitos de cuatro personas, diametralmente distintas entre sí y de muy diversa procedencia.

Ellos son Melinda, griega, dueña de The Captain’s Table, un restaurante con terraza al mar en la pequeñísima ciudad turística de Molyvos.

Adil, joven y próspero empresario holandés que en su tierra natal organiza conciertos masivos de rock.

Jürgen, alemán radicado en Medellín, inventor de una metodología de convivencia que ha llamado Fútbol para la Paz.

Y Givara, una invencible adolescente kurda nacida en Siria, que viene huyendo de los horrores de la guerra.

Lesbos, el escenario del drama, asoma en un trecho intensamente azul del Egeo, a tiro de piedra de las costas de Turquía. La isla es conocida por sus tres prodigios. Uno poético: hace dos milenios y medio, aquí nació la mítica Safo. Otro natural: el bosque petrificado por ceniza volcánica. Y un tercero, antinatural: la montaña naranja, inmenso cementerio de barcazas de caucho que han naufragado, o traído hasta la orilla miles de desplazados del Cercano Oriente.

 

La plaza de Kara Tepe.

 

En estas aguas se han ahogado tantos, que se han ganado el nombre de mar de la muerte. Hoy los viejos pescadores temen echar sus redes, que en vez de peces pueden arrastrar cuerpos.

 

Melinda


Melinda vive en Molyvos y es la dueña de The Captain’s Table, una bonita terraza con vista mar donde sirven, entre otros platos típicos, pulpo fresco a la brasa. Hace unos meses la despertó hacia las cuatro de la madrugada un vecino con golpes en la ventana, para avisarle que había mucha gente abajo, en la playa, empapada y temblando de miedo y de frío. Pese a que vienen desde la costa turca, apenas a nueve kilómetros de distancia, el recorrido se vuelve infernal e interminable si lo haces, como esta gente, en medio de la ciega oscuridad de la noche y en un bote de caucho apto para 15 o 20, y donde los smugglers (contrabandistas de vidas humanas) han apiñado a más de 80.

Varios han llegado ya muertos. Melinda corre a socorrer a los sobrevivientes. No es la primera vez; desde hace meses ha adecuado la parte trasera de su restaurante para prestarles un techo y darles algo de comer a los ateridos y aterrados viajeros, que al principio llegaban por docenas, luego por centenas. La situación se fue poniendo tan crítica, que entre el verano de 2014 y el de 2015 llegaron un millón de desplazados a esta isla de 100.000 habitantes. La desproporción es insostenible, y la ultraderechista y xenófoba Aurora Dorada aprovecha el malestar creciente entre los locales para envenenar aún más el ambiente.

Esta noche, como todas, Melinda está preparada para la eventualidad de un new arrival (nuevo desembarco) y ya sabe cómo proceder. Sin embargo, sucede algo hasta entonces inédito: desde el pueblo baja un grupo de gente local que se lanza sobre los recién llegados con palos y piedras: que se devuelvan por donde vinieron, les gritan. Los insultan, los golpean, quieren echarlos de allí, hartos de esa invasión indeseable que ha deteriorado la imagen de la isla, ahuyentando al turismo.

 

 

¿A quién echarle la culpa de la crisis? Al eterno chivo expiatorio, el más inerme y desposeído: el migrante.

 

La población local se ha dividido. De un lado están los intolerantes, y del otro las personas como Melinda, que se dedican a ayudar. Los pescadores que acuden en sus barquitos a tratar de rescatar a quienes están a punto de hundirse. O el grupo autollamado Electra’s Secret, que fabrica coquetos jabones orgánicos para entregarles a los recién llegados en una bandeja con toalla, peine, cepillo de dientes, dentífrico y otros objetos indispensables de higiene. Es una pequeña bienvenida –explica uno de sus integrantes–, se sienten un poco mejor cuando pueden bañarse y vestir ropa seca. Otro grupo, el de las Dirty Girls of Lesbos, recoge las prendas que quedan esparcidas por la orilla tras cada desembarco, las lavan, las planchan y las entregan en el campo local de refugiados, en un acto simbólico que busca decirles, no todo está perdido, aquí les devolvemos esto, es muy poco, pero viene con nuestro cuidado y cariño.

 

Adil


Adil, el joven empresario holandés, llega un verano a Lesbos de vacaciones, como otras veces a Ibiza o a las playas del Caribe. Pero aquí se encuentra cara a cara con la tragedia. Le hablan de Melinda, pasa por The Captain’s table para conocerla y le hace mil preguntas sobre las posibilidades de ayudar. Enseguida se da cuenta de la hecatombe que se avecina si no se logra un entronque entre la población nativa y la recién llegada: alguna forma de colaboración que beneficie a ambas partes, quiebre el recelo y lo convierta en mutua ayuda.

 

Edil va a visitar Moria, el campo oficial de refugiados de la isla, un lugar apto para mil personas pero que hacina a cinco mil entre alambradas, con mucho de cárcel y muy poco de refugio. Moria es lo que llaman un hot spot: allí quedan varados los recién desembarcados, pendientes de que algún país del globo acepte recibirlos, para poder legalizar su situación, salir de allí y continuar con sus vidas, por el momento a la expectativa y congeladas en una espera kafkiana e interminable. El campo de Moria es sostenido, con ayuda externa dolorosamente insuficiente, por un gobierno griego ya de por sí asfixiado por sus propias deudas.

 

Melinda, del restaurante local.


Al presenciar ese panorama desolador, el primer pensamiento de Adil fue: todo esto podría hacerse de otra manera. Su segundo pensamiento: aquí me quedo, de Lesbos no me voy, a esto voy a dedicarle el resto de mi vida, yo puedo ayudar, tengo herramientas para hacerlo. Al fin y al cabo, es experto en organizar masivos eventos culturales y festivales de música. Es decir, sabe generar bienestar para provisionales conglomeraciones en un lugar escogido. Sabe cómo depararles condiciones humanas para que la pasen bien, se sientan a gusto y tengan a mano lo mínimo indispensable: comida, higiene, cobijo, seguridad y esparcimiento. Justamente lo que tanto urge acá, en Lesbos.

 

Adil se propuso recoger iniciativa privada, buscar apoyo de las ONGs y fundar un campo concebido en términos distintos, donde pudiera poner a prueba sus ideas y su experiencia. ¿Parecía una tarea inmensa e imposible? Dice que para no dejarse abrumar, se guió por una sola consigna: ¡just do it! (¡manos a la obra!).

 

Y así surge Kara Tepe, que hoy día alberga unos 800 refugiados provenientes en su mayoría de Siria, Afganistán e Irak, y que más que un campo, parece un barrio popular. Un barrio humilde pero amable, en un ambiente de tolerancia, donde se escuchan todos los idiomas y se respetan las creencias de cada quien. Grupos de mujeres toman té y conversan a la sombra; los niños juegan tranquilos; los adolescentes asisten a clases de idiomas, de matemáticas, de computación, de guitarra; algún anciano ha sembrado frente a su habitación una mata de tomate; una anciana ha adoptado un par de gatos como mascotas. O sea, se hace posible la vida cotidiana. Elemental, básica, pero vida al fin. Vida que es sólo presente –Kara Tepe es lugar de paso y el futuro sólo depara incertidumbre–, pero el presente transcurre cordial y llevadero.

 

Adil siempre será Adil, y no podía faltar en el campo una carpa grande con poderosa instalación de sonido donde se celebra los jueves una Lady’s night, para que todas ellas, las que llevan cubierta la cabeza y las que no, puedan despelucarse a su aire, bailar y reírse en libertad. Y cada viernes a la noche, en una fiesta mixta, atruenan el merengue y el reguetón.

 

Las puertas de Kara Tepe permanecen abiertas, los huéspedes (Adil no quiere que se les diga refugiados) pueden entrar y salir, pasear por los alrededores, hacer relaciones con la comunidad local.

 

Hoy por hoy la meta es hacer de esto un proyecto sostenible, tanto para quienes llegan, como para quienes los reciben. Romper prejuicios y temores. Aprovechar el hecho de que entre los refugiados hay muchos profesionales, gente preparada, experta en oficios, y crear a partir de ahí actividades productivas que no existan antes en la isla y le den cabida a población nueva y antigua.

 

¿Será posible? Posible, sí, en la medida en que son alcanzables los mejores sueños. Posible, sí, pero sólo si se da una condición, un gran sine qua non: una vía de entendimiento entre unos y otros. Un puente que pueda tenderse entre sedentarios y migrantes. El eterno drama no resuelto. La vieja tormenta en que la humanidad se está ahogando.

 

Jürgen


En 1994, en la ciudad de Medellín, Jürgen, un empresario alemán enamorado del futbol callejero, queda horrorizado ante el asesinato de Andrés Escobar, cuya pena de muerte ha sido impuesta por el supuesto delito de meter un autogol. El fútbol no es esto, no puede ser para esto, sino para todo lo contrario, puso el grito en el cielo Jürgen, y se empeñó en idear un método didáctico para niños y niñas, que se valiera del deporte como herramienta de paz. Lo llamó justamente así, Futbol por la Paz. Quiso que lo utilizara libremente todo el que se atuviera a ciertos principios básicos y lo echó a rodar en open source. Entre otras manos, llegó a las de la Fundación Fútbol Club Barcelona, que lo modificó a su manera convirtiéndolo en FutbolNet, y empezó a implementarlo en sus proyectos sociales en distintas partes del planeta.

 

Adil, fundador y director de Kara Tepe, novedoso campo de refugiados en la isla griega de Lesbos, ve aquí una oportunidad excepcional de crear el puente que anda buscando, entre los recién llegados –casi todos del Cercano Oriente– y los habitantes originarios. El fútbol, idioma universal, pasión que a todos envuelve y cohesiona, podría ser clave a la hora de construir ese indispensable nexo. La Fundación del Barça presta su apoyo, y a partir de ahí en Kara Tepe se echa a andar FutbolNet.

 

Su premisa básica: quien tiene valores, gana. Actitud cordial, nada de peleas. Respeto, esfuerzo, humildad, trabajo en equipo. Amistad pese a las diferencias. Juego limpio. Convivencia en paz.

 

Los equipos son siempre mixtos y están compuestos por niños y niñas entre los 8 y los 16, de distintas nacionalidades, idiomas y creencias. Se apoyan unos a otros para poder entenderse en kurdo, en árabe, en griego o en inglés, y de paso, van absorbiendo rápidamente estas lenguas. Los grupos entrenan dos veces por semana, en sesiones divididas en tres tiempos.

 

 

En el primer tiempo, los equipos fijan ciertas normas. Por ejemplo, el gol inicial tiene que meterlo una mujer. O: sólo vale el gol si la pelota ha pasado antes por todo el equipo. El segundo tiempo es el juego en sí. En el tercero, se sientan en círculo a conversar. ¿Se aplicaron bien las reglas pactadas? ¿Podrían aplicarse también fuera del juego? ¿Funciona la solidaridad dentro y fuera de la cancha?

 

Durante el partido me apoyo en mi equipo –dice una pequeña afgana–, y también en la vida hago parte de un equipo fuerte, mi propia familia.

 

Todos sin excepción, chicos y chicas, coinciden en que el entrenamiento es el mejor momento de sus rutinas diarias, y lo esperan con una ansiedad que conmueve. La verdad es que el fútbol se les ha convertido en una ilusión que les ilumina la cara, los ayuda a hacer amigos, les presta algún tipo de entronque a sus vidas, arrancadas de un tirón brutal de casi todo arraigo previo.

 

Givara

El fútbol es nuestro mejor momento –dice Givara, la chica kurda que hace quince años nació en Siria y hoy se aloja junto con su familia en Kara Tepe–. Jugando al fútbol podemos ser nosotros mismos, actuar como si fuéramos libres. Como si, sólo como si, pero eso ya es mucho. Nos empeñamos a fondo, nos damos ánimos. Cada gol es una victoria, una explosión de alegría. Después de tanto dolor y tanta muerte, este juego me hace pensar que aprecio la vida que tengo.

 

Givara ha demostrado ser tan buena deportista, que ahora forma parte de las entrenadoras de FutbolNet en el campamento. Tiene el carisma necesario para la tarea. Al verla tan segura de sí y llena de radiante energía, nadie imagina los terrores por los que ha pasado antes de llegar acá.

 

Hace apenas tres años, que parecen treinta, vivía con su padre, su madre y ocho hermanos en Kobane, su ciudad natal, y todos los días viajaba con sus hermanas, ida y vuelta, a Alepo, donde estudiaban. Hasta que vino el golpe que les cambiaría la vida, el día en que Doa, la mayor de ellas, fue secuestrada por un comando de Estado Islámico y retenida en un centro donde le prohibieron estudiar cualquier texto que no fuera el Corán y utilizar el tipo de ropa que le era habitual, demasiado occidental y sin cabeza ni rostro cubiertos. De ahora en adelante, permanecería allí bajo resguardo; no podría volver a su casa ni andar por la calle.

 

Doa logró escabullirse porque el mismo chofer que la había traído, se compadeció y la devolvió a Kobane.

 

Tras días de buscarla en la mayor angustia, los suyos se reencuentran con ella, la escuchan y comprenden que están en la mira y el peligro es inminente. Doa ha escapado, pero pronto vendrán por ella y también por sus hermanas. Les toma pocos días prepararse y huyen todos hacia Turquía. Se instalan en Estambul, donde resienten el maltrato y discriminación hacia los sirios. La situación se les va haciendo cada vez más difícil. Una mañana en que Givara y a su hermano Muhammed caminan por la calle, se les echa encima un coche, no saben ellos si a propósito o por accidente. El conductor escapa.

 

Las lesiones del muchacho no son graves, pero Givara, severamente golpeada, debe esperar durante horas a la puerta de urgencias de un hospital donde finalmente no la reciben, según dicen, porque no tiene pasaporte. Su familia comprende que en ningún hospital turco la van a atender, y buscan un centro médico para kurdos. Se le han quebrado la cadera y una pierna, y tienen que amputarle dos dedos de un pie. Queda inmovilizada durante un año, sobreviviendo gracias al apoyo constante de su gente, pero convencida de que no podrá volver a caminar.

 

Los dos hermanos mayores logran llegar a Alemania, pero el resto permanece atado a Estambul debido a la lenta recuperación de Givara. Su situación en Turquía es insostenible, y ella todavía cojea y sufre fuertes dolores de espalda cuando deciden dar el próximo salto.

 

Contactan a los smugglers que los llevarán en barco hasta la costa griega. Tienen que entregarles todo el dinero que llevan encima; el pasaje para una persona ya es de por sí elevado, y ellos deben multiplicarlo por nueve para viajar juntos.

 

No los embarcan enseguida: deben esperar varios días con sus noches, durmiendo al descubierto cerca del muelle, en medio del inmenso grupo de quienes esperan cupo en las barcazas. Allí escuchan todo tipo de historias, se enteran de las tragedias, los riesgos, los muertos y ahogados, los naufragios, maltratos y estafas. Y reciben un golpe definitivo: la noticia de la muerte del pequeño Aylan, ahogado junto con su madre y su hermano tras el hundimiento de una de esas mismas barcas, y cuya foto ha circulado en todos los periódicos del mundo, como la más dura denuncia contra la indiferencia de Europa. En Kobane, la familia de Aylan había sido vecina de la de Givara. Eran dueños de una tienda de caramelos, y Givara jugaba con el chiquito cada vez que pasaba por allí.

 

Hemos tenido suficiente, dice el padre, y les comunica la decisión de regresar de inmediato a la ciudad natal, apoyándose en el argumento de que es preferible enfrentar los peligros de tierra firme, a sucumbir en los del mar. La familia tiene posiciones encontradas. Givara recuerda haber pensado que en el mar la muerte era una posibilidad, mientras que en Siria sería una certeza. Mejor correr el riesgo y embarcarse. Pero nadie logra que el padre cambie de opinión. Nadie salvo los smugglers, que se niegan a devolverle el dinero, dejándolo sin blanca para el regreso.

 

Durante la travesía no les va tan mal como a otros, y al llegar a Lesbos son conducidos al hot spot, o punto de registro: el deprimente hacinamiento del campo de Moria, esa suerte de cárcel cercada de arriba abajo por alambradas, donde sabes qué día entras, pero no qué día saldrás. Pueden pasar años.

 

Tras siete meses de encierro forzado, libera a toda la familia lo que hubiera podido aniquilarla: un incendio voraz que una noche se desata en el campo. Y no por casualidad: suelen ser provocados por gente desesperada que intenta cualquier cosa, incluso destruir el lugar, con tal de largarse. Nos salvamos gracias a que alguien pudo abrir un boquete por donde escapamos de las llamas –dice Givara–, pero el susto fue horrendo.

 

Así vinieron a parar a Kara Tepe, tan curada Givara de sus fracturas, que llega a ser entrenadora de futbol y alma del equipo. Ya hablaba el kurdo, su lengua familiar, y el árabe. En Estambul aprendió el turco, y aquí se ha vuelto ducha en inglés y está trabajándole al griego. Aspira llegar a Alemania, donde los esperan los dos hermanos mayores, pero pueden transcurrir años antes de que tal cosa suceda. Si es que llega a suceder.

 

El puente

En Kara Tepe, FutbolNet va dando los resultados esperados, y Adil considera propicio el momento para dar un nuevo paso. Un partido entre equipos revueltos de niños y niñas del campamento, y niños y niñas de la vecina ciudad de Mitiline, con asistencia de padres y madres de lado y lado: griegos y sirios, griegos y afganos, griegos e iraquís y kurdos. Por primera vez en la isla, se celebra un evento en el que participan en pie de igualdad antiguos y nuevos habitantes: una primera piedra en la construcción del tan necesario puente que acerque compartimentos hasta ahora estancos y enquistados.

 

Con una particularidad adicional: esta vez, los advenedizos hacen de anfitriones. Ellos invitan; paga la casa.

 

Todo esto es una buena señal. Apenas eso, una señal, pero buena. Muy buena, en medio de la indiferencia y la desesperanza. Un atisbo, un pañuelo blanco en el vendaval, un indicio de que el camino podría corregirse y conducirnos a salvo.

 

Un discreto milagro de comprensión y encuentro. En la bella isla de Lesbos, esta historia culmina con un feliz partidito de fútbol, del que todos salimos ganando. Así sea, también en otros atardeceres y en muchos lados.

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Trump presiona a los demócratas al vincular el futuro de los ‘dreamers’ con una política migratoria restrictiva

El presidente dice que no habrá acuerdo sobre DACA sin el muro con México y cambios en los programas legales de inmigración.

A las 8:16 de la mañana en Florida, Donald Trump volvió este viernes a una de sus aficiones favoritas: exigir a sus rivales difíciles concesiones a cambio de acuerdos. En un mensaje en Twitter, el presidente estadounidense insistió en vincular un pacto con la oposición demócrata que renueve el programa DACA, que evita la deportación de los dreamers (inmigrantes indocumentados que llegaron de niños a Estados Unidos), con medidas de mano dura en inmigración, como la construcción de un muro con México, promesa estrella de su campaña electoral.

 

“A los demócratas se les ha dicho, y lo han entendido completamente, que no puede haber DACA sin el desesperadamente necesario muro en la frontera sur y el fin de la horrible inmigración en cadena y el ridículo sistema de lotería migratoria, etc. ¡Debemos proteger nuestro país a cualquier coste!”, escribió Trump desde su club de Mar-a-Lago, en West Palm Beach, donde pasa las vacaciones navideñas.

 

La amenaza del presidente republicano, que emplea la mano dura en inmigración como acicate de su base de votantes, no es nueva desde que nació esta crisis. El Departamento de Justicia anunció en septiembre el fin de DACA, la directiva del Gobierno del demócrata Barack Obama que concede permisos temporales de residencia legal en EE UU para unos 800.000 inmigrantes adultos para trabajar, estudiar o servir en el Ejército. Si el Congreso, donde los republicanos son mayoría, no actúa, el programa finalizará el 5 de marzo.

 

El contexto actual es nuevo. La cúpula demócrata del Congreso hizo la semana pasada un gesto a Trump al permitir que se aprobara una prórroga del presupuesto federal, que evitó el cierre del Gobierno, sin reclamar a cambio un pacto sobre DACA. La extensión del presupuesto finaliza el 19 de enero. Los dirigentes demócratas confían en alcanzar antes de entonces un acuerdo con el presidente sobre los dreamers, pero esa estrategia ha acrecentado la impaciencia de los sectores latinos de la bancada demócrata y Trump no mostrado por ahora ningún indicio de flexibilidad.

 

Más bien lo contrario. En la víspera de su mensaje en Twitter, el mandatario ya mandó una advertencia. En una entrevista al diario The New York Times, aseguró que está “trabajando” con los demócratas para llegar a un acuerdo en inmigración y DACA. “Podemos hacer algo espectacular mediante el bipartidismo”, dijo. Pero avisó: “No haría DACA sin el muro. Porque lo necesitamos. Vemos las drogas esparcirse por el país”.

 

En la entrevista, Trump también aseguró que los demócratas coinciden en la necesidad de hacer cambios al programa de inmigración en cadena, que desde 1981 ha facilitado la llegada de 20 millones de personas con familiares en EE UU, y al sistema de sorteo por el que Washington concede unos 50.000 visados al año a ciudadanos de países con bajas tasas de inmigrantes en el país.

 

El Gobierno Trump ha puesto con fuerza el foco en ambos programas en las últimas semanas al relacionarlos, sin ofrecer pruebas concluyentes, con casos de amenaza terrorista. Un inmigrante uzbeko, que llegó a EE UU gracias al sistema de lotería, fue el autor de un atentado, en nombre del Estado Islámico, en octubre en Nueva York en que murieron ocho personas. A principios de diciembre, un inmigrante bangladesí llevó a cabo un frustrado ataque en el metro de esa ciudad y las autoridades anunciaron que había ingresado legalmente en 2011 a EE UU por la vía del reagrupamiento familiar.

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Miguel Barreto: “Existe una vinculación directa entre seguridad alimentaria y migración”

El director del Programa Mundial de Alimentos para América Latina, Miguel Barreto, reflexiona en una entrevista para Público sobre los retos de la humanidad para acabar con el hambre, el cambio climático y el papel de la institución a la que representa en las crisis humanitarias.


Según datos del Programa Mundial de Alimentos, alrededor de veinte millones de personas en Yemen, Somalia, Nigeria, Sudán del Sur... se encuentran en riesgo de inanición; alrededor de 600.000 niños morirán si no reciben asistencia. En el Día Mundial contra el Hambre, Público entrevista al director del Programa Mundial de Alimentos para América Latina, Miguel Barreto.


¿Cuáles son los mayores retos de la humanidad para acabar con el hambre en el mundo?


Definitivamente, alcanzar el hambre cero, y ojalá para 2030. Y eso implica, no solamente generar sistemas de producción de mayor alcance para la población, que permitan ampliar el consumo de productos que generalmente no se consumen. Implica trabajar mucho en generar posibilidades de acceso a alimentos a la población más vulnerable o en situaciones de conflicto, a nivel internacional. Y significa reducir, o erradicar, los niveles de malnutrición en general, particularmente en las poblaciones más vulnerables que son los niños y las niñas.


¿Cómo afecta el cambio climático o los conflictos a los niveles al hambre?


De manera directa, porque los conflictos y los desastres naturales tienen un impacto directo en los sistemas de producción de alimentos o en las posibilidades de las personas para acceder a empleos que les permitan comprar alimentos. O en las carenas de alimentos, al no permitirles a estas personas acceder a alimentos nutricionalmente adecuados durante un cierto periodo de tiempo.


En términos reales, es muy importante que cualquier programa vinculado a la seguridad alimentaria tenga componentes de adaptación al cambio climático para ser exitosos, particularmente en zonas altamente vulnerables a desastres naturales. Y obviamente, el objetivo de reducir los conflictos va a generar también una mejora de la situación alimentaria y una reducción de las corrientes de migración. Porque existe una vinculación directa entre seguridad alimentaria y migración.


¿Ha tenido la llamada crisis migratoria de los últimos años un impacto en el trabajo por la seguridad alimentaria, y particularmente, en los proyectos del Programa Mundial de Alimentos?


A nivel internacional existe una vinculación directa entre las corrientes de refugiados y la situación de falta de acceso a alimentos. Históricamente, las mayores migraciones humanas se han debido a crisis en los sistemas de producción de alimento. Y más concretamente en mi región, nosotros hemos acabado un estudios sobre vinculación entre migración y seguridad alimentaria en América Central y lo que sale son cifras bastante complejas. Por ejemplo, el 47% de las familias entrevistadas, son familias que tienen al menos un miembro que emigró, se encuentran en situación de seguridad alimentaria. Es decir, la migración no resuelve el problema de seguridad alimentaria de las personas que se quedan. De otro lado, ha habido un incremento notorio de las corrientes migratorias cuando ha habido una sequía. Por ejemplo, en América Central durante 44 años, el nivel de migración se incrementó notablemente. Otro elemento importante es que más del 70% de las familias entrevistadas se encontraban en situaciones de emergencia, donde se reducen las dietas o se consumen los últimos recursos de la familia.


Existe una diferencia jurídica entre migrante y refugiado, sin embargo, en muchos casos la migración es, entre otras cosas, consecuencia de políticas sociales y económicas excluyentes. ¿Cómo atacar los problemas en origen de la migración que es en realidad forzada?


Yo no creo que la gente huya porque quiere. La gente huye por alguna razón o alguna causa que la obliga a buscar mejores horizontes. En el caso de América Latina y el Caribe, las razones de migración están particularmente ligadas al a la violencia; están vinculadas a la falta de oportunidades, que tiene que ver con esquemas de gobernabilidad y desarrollo nacionales; está vinculada a la inseguridad alimentaria o el cambio climático y tiene una fuerte relación con la reunificación familiar, gente ya migró y que quiere que sus familias los alcancen donde ellos se encuentran. La migración tiene causas multidimensionales no solamente en términos políticos, sino sociales y económicos.


Están trabajando especialmente en los países afectados por los huracanes que han azotado América Latina en los últimos meses. En este sentido, en lo relativo a los desastres naturales, es importante trabajar para que los países afectados no se conviertan en dependientes de la ayuda humanitaria. ¿Cómo trabaja el Programa Mundial de Alimentos en este sentido?


Hay tres áreas principales en las que nosotros nos centramos en América Latina que están muy vinculadas a los temas que usted menciona. Uno de ellos es todo el trabajo de preparación y prevención para emergencias. Eso significa no solamente adaptar a la gente sino fortalecer los sistemas de respuesta de los Estados. El segundo punto es el tema de cómo volver a comunidades que son vulnerables, que puedan prepararse para una situación vinculada a un desastre natural.


Estamos trabajando mucho para adaptar a grupos poblacionales al cambio climático, a través de cambios de cultivo que no requieran mucha agua, a través de la asistencia técnica que permita el acceso a nuevos mercados... Y también el tercer punto, que es fundamental en este esquema, es el fortalecimiento de programas de protección social de los Estados.


Como los programas de protección social, y no me refiero solamente a aquellos programas de transferencias financieras para reducción de pobreza, puedan tener también componentes de desarrollo local y de adaptación al cambio climático. Y al mismo tiempo es importante pensar en cómo hacer que estos programas lleguen a la gente de manera más efectiva. Es decir, por ejemplo, que la gente pueda ir a los centros de salud; que los niños tengan acceso a la escuela, no solamente primaria... Si logramos que todos estos elementos funcionen, los riesgos van a disminuir. No solamente en términos de inseguridad alimentaria, sino que va a incrementarse la posibilidad de desarrollo.
Pero aparte de eso, América Latina tiene otra seria de situaciones que se están visibilizando cada vez más en el área de seguridad alimentaria. Normalmente, el problema es básicamente el acceso, cuando dinero tengo en el bolsillo para ver qué compro. Pero lo que estamos viendo es que no basta con que la gente salga de la extrema pobreza, sino que la gente aprenda a consumir mejor. Es decir, a medida que más gente deja de ser pobre, hay más malnutrición, se come peor. Y esto está generando, particularmente en los centros urbanos, una situación muy grave, en términos de salud pública, porque los niveles de obesidad, de hipertensión, de diabetes... están creciendo en la región.


Hemos avanzado mucho en términos de desnutrición crónica, estamos retrocediendo en términos de malnutrición general. Es decir, obesidad, pero también falta de determinados nutrientes como el hierro. Lo cual genera altos niveles de anemia entre la población, no solamente infantil y no solamente en el quintil más bajo, sino en toda la población y, particularmente grave, en mujeres jóvenes en edad de gestación. Entonces tenemos que trabajar mucho en políticas públicas, en información nutricional, en sistemas de comunicación masiva que permitan a la población acceder a productos nutricionalmente adecuadas, pero al mismo tiempo, tenemos que tener políticas públicas y legislación para mejorar el etiquetado, la información. Y también tenemos que trabajar con el sector privado para mejorar la calidad de los alimentos.


Es decir, el trabajo para garantizar la seguridad alimentaria es definitiva un trabajo multidimensional, ¿no?


Es un trabajo multidimensional porque la seguridad alimentaria tiene tres aspectos. El aspecto de acceso al alimento, la capacidad de ingreso. Y en esto trabajamos con pequeños productores para que puedan acceder al mercado de manera competitiva y aumentar sus niveles de ingresos. El tema de la productividad, es decir, qué disponibilidad de alimentos hay en el mercado y qué alimentos, que cumplan una función no solo comercial sino en el desarrollo humano. Y el tercer elemento, que es el más importante, es el de utilización biológica. Es decir, la nutrición en sí misma. Y ahí es donde tenemos que trabajar mucho, especialmente en los primeros mil días de vida. Los niños, desde la gestación hasta los dos, tres años, es la etapa clave para generar la capacidad de poder enfrentarse después al crecimiento.


Lo que ocurre es que no necesariamente todos los países tienen una estrategia global, en las tres áreas. Pero si entiendes de lo que estamos hablando, podrás entender el impacto que tiene en la salud y en la educación de la población. Tenemos que trabajar mucho en nutrición si queremos tener programas de educación adecuados; tenemos que trabajar mucho en nutrición si queremos tener una salud pública mejor.


Uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible acordados en 2015 es el Hambre Cero, ¿cree usted que objetivo, con las herramientas asociadas al mismo y sabiendo que no sin legalmente vinculantes, es suficientemente ambicioso? ¿Cree en el compromiso de los Estados para alcanzar el objetivo?


Yo creo que a diferencia de los Objetivos de desarrollo del Milenio, los Objetivos de Desarrollo Sostenible tienen un apropiamiento una transversalidad mucho más efectiva en términos de seguridad nacional. Y los Estados se han obligado a sí mismos a establecer programas de desarrollo para alcanzar esas metas. Va a depender mucho, no solamente de la voluntad política, sino también de las corrientes financieras tanto a nivel internacional como nacional, para priorizar las áreas en las cuales existen las brechas. Un tema muy importante es que primero los países tienen que entender cuáles son sus brechas y ese ejercicio se está haciendo de manera muy lenta.


Nosotros en PMA (Programa Mundial de Alimentos), por ejemplo, para desarrollar toda la estrategia en los países, hemos desarrollado lo que llamamos Revisiones Estratégicas de Seguridad Alimentaria, que no hacemos nosotros, sino el gobierno o entidades especializadas. Y eso nos permite saber luego cuáles son las brechas en las que podemos colaborar. Ese es un ejercicio que debería hacerse con todos los Objetivos de Desarrollo Sostenible para entender cuál es la brecha, que es lo que le falta a cada país. Los países que puedan entender esas brechas, probablemente van a tener más posibilidades de alcanzar la meta. Aquellos que van a repetir lo que están haciendo probablemente tengan menos posibilidades de hacerlo.


Está en Bruselas para reunirse con altos oficiales de diferentes instituciones europeas, ¿cuál cree que debe ser el rol de la Unión Europea en la lucha contra el hambre?
Estoy, no solo para reunirme con el Servicio de Acción Exterior (europeo), sino también, con DEVCO (Dirección General de Cooperación Internacional y Desarrollo de la Comisión) y ECHO (la Oficina de Ayuda Humanitaria de la Comisión) para hablar de cooperación, de la Unión Europea que maneja el PMA en América Latina y el Caribe. La Unión Europea es uno de los principales actores y donantes del Programa Mundial de Alimentos pero además cumple un rol estratégico y político efectivo a nivel mundial. Sin duda, es un actor que tiene que ser consultado y debe actuar ante cualquier circunstancia que se presente. Para nosotros, como PMA y como América Latina, cumple un rol fundamental no solamente en el financiamiento sino también en la coordinación conjunta para poder influenciar a nivel nacional en las políticas públicas relativas a la seguridad alimentaria y nutricional. Por tanto, la relación y la coordinación son permanentes, tanto a nivel Bruselas como a nivel de cada país.

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Martes, 10 Octubre 2017 08:31

Sueño americano hasta marzo

Trump dio una prórroga de seis meses para los dreamers e instó al Congreso a aprobar una solución para ellos.

 

Dos días después de cancelar el programa que permite permanecer en EE.UU. a los sin papeles que llegaron al país siendo menores, Donald Trump aseguró ayer a los jóvenes “dreamers” (soñadores) que no deben preocuparse hasta marzo. “Para todos aquellos que están preocupados por su situación durante el período de seis meses, no tienen nada de lo que preocuparse. ¡No habrá acción!”, escribió el presidente en su cuenta de Twitter.

Su administración canceló el martes el Programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés). Este fue aprobado por Barack Obama en 2012 y desde entonces protegió de la deportación a cerca de 800.000 jóvenes indocumentados que llegaron a Estados Unidos cuando eran niños. Trump dio, no obstante, una prórroga de seis meses, en los que instó al Congreso a aprobar una solución legislativa para ellos, y su administración aseguró que no va a situarlos como objetivos prioritarios para la expulsión.

Detrás del tuit de ayer de Trump está la líder de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, según admitió ella

misma ante la prensa. La legisladora, que la víspera se reunió con Trump en la Casa Blanca, habló ayer por teléfono con él y le conminó a lanzar un mensaje tranquilizador sobre los seis meses de prórroga.

Los beneficiarios de DACA tienen permisos temporales para estar y trabajar en Estados Unidos, los que dejarán de ser renovados según vayan caducando. No obstante, quienes tengan permisos que expiran de aquí al 5 de marzo pueden pedir la renovación antes del 5 de octubre.

En marzo será pues cuando empiecen a caducar los permisos. Será a partir de entonces cuando los “dreamers” (soñadores), como se los conoce popularmente, se enfrenten a la posibilidad de ser deportados si el Congreso no encontró una solución legislativa para ellos. La inmensa mayoría de los estos jóvenes, un 78 por ciento, son de origen mexicano. Muchos carecen ya de lazos con su país de origen, del que tampoco hablan la lengua, lo que hace aún mayor el drama ante una posible expulsión de un país que consideran el propio. Pese a que la cancelación de DACA pudo contentar a votantes que apoyaron a Trump, lo cierto es que dejar sin protección a unos jóvenes que de facto son estadounidenses no satisface tampoco a muchos republicanos.

En la sociedad norteamericana, DACA tiene una amplia aceptación, según diversas encuestas. La pelota, en cualquier caso, está ahora en el campo del Congreso, que debe intentar hallar a contrarreloj un consenso al que fue incapaz de llegar en el pasado. De hecho, esa fue la razón por la que Obama decidió hacer uso de su poder presidencial para proteger a unos jóvenes que definió como “estadounidenses en su corazón, en sus mentes, en todas las formas posibles salvo en una: sobre el papel”.

La noche del mismo día en el que canceló DACA, Trump tuiteó que si el Congreso no aprueba una solución en seis meses, él volverá a “revisar el asunto”. Organizaciones de defensa de los inmigrantes acusan al mandatario de estar mandado mensajes confusos sobre DACA. Los demócratas están ahora presionando a los legisladores republicanos y al propio presidente de cara a la aprobación de una ley que otorgue a los “dreamers” un permiso de residencia.

Y los propios demócratas están sufriendo la presión de activistas de izquierda que quieren que insistan en una solución que abra también a los “dreamers” la puerta a la nacionalización. El destino de estos jóvenes inmigrantes regresó al Congreso justo cuando mayor es la fractura. En la era Trump, la distancia entre demócratas y republicanos resulta abismal, y las propias filas conservadoras se han vuelto un campo minado. Ni siquiera en sus mayores banderas, como la reforma sanitaria, fueron capaces de lograr el consenso. El propio presidente de la Cámara de Representantes, el republicano Paul Ryan, y figuras tan carismáticas como el senador John McCain se han mostrado partidarios de salvar a los dreamers. Y no están solos. Las fiscalías generales de 16 Estados han salido en defensa de los dreamers y presentaron una demanda conjunta contra la decisión del presidente Trump de poner fin al programa que impide la deportación de los inmigrantes que llegaron de niños a Estados Unidos.

En este estado de cosas surgió una vía que la Casa Blanca apoya. Se trataría de sumar la regularización de los dreamers a un endurecimiento de las medidas migratorias, entre ellas más recursos para la persecución de los indocumentados y, sobre todo, fondos para la construcción del muro con México.

 

 

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Domingo, 10 Septiembre 2017 07:48

El síndrome del desarraigado climático

Desplazados en Fort-Liberte, Haití, por el paso arrasador del huracán Irma anteayer.

 

Si se sumaran hoy mismo los 6,3 millones de desplazados que huyen en Miami de la trayectoria del huracán Irma, desde principios de año hasta ahora habría en el mundo un total de 15 millones de desplazados internos. Más de la mitad de ese éxodo interior es atribuible a los desarreglos climáticos mientras que el resto corresponde a los conflictos. Si no se tomaran en cuenta los estragos causados por Irma, la cifra alcanza 9,1 millones de personas que tuvieron que trasladarse a otras regiones de su propio país empujadas por las guerras, los conflictos de todo tipo y las catástrofes naturales. Este retrato inédito de los éxodos lo llevó a cabo el Observatorio de las situaciones sobre los desplazamientos internos (Internal Displacement Monitoring Center, IDMC). Se trata de un organismo fundado en 1998 por el Consejo Noruego para los refugiados cuya vocación consiste en monitorear los desplazamientos de los seres humanos que, por la fuerza, deben moverse dentro de las fronteras de sus propios países. El informe del IDMC correspondiente al primer semestre de 2017 ha registrado porcentajes elevadísimos de este tipo de refugiados que carecen de toda protección o estatuto jurídico suficiente como para contar con la protección de la comunidad internacional. Son los nuevos desventurados de la modernidad en cuyo seno se va esbozando un tipo cada vez más recurrente: el del desarraigado climático.

Entre enero y junio, los refugiados por las condiciones climáticas extremas y aquellos que deben abandonar sus tierras debido a los conflictos comparten porcentajes casi idénticos:4,6 millones de personas oriundas de 29 países escaparon de los conflictos, y 4,5 millones pertenecientes a 76 países desertaron sus regiones por los estragos climáticos. Comparado al balance de 2016, el IDMC constata que durante el primer semestre de 2017 hubo menos desplazados climáticos (24 millones en 2017) y más víctimas de las guerras. Sin embargo, el panorama es poco alentador en lo que atañe al clima. Los huracanes en el continente americano y el monzón en África y Asia incrementarán el número de exiliados climáticos. Combinados, ambas situaciones extremas muestran un mundo cada vez más inestable y a millones de individuos obligados e elegir entre partir hacia el éxodo o morir en un conflicto o en algún desbarajuste del clima. Toda la parte de África sahariana es la más azotada por los conflictos armados (46% del total), seguida desde luego por Medio Oriente. En apenas seis meses, 997.000 personas tuvieron que desplazarse en la República Democrática del Congo (más que todo 2016) mientras que 992.000 lo hicieron en Irak y 692.000 en Siria. En lo que atañe a América Latina, según el informe, en México, la violencia desplazó a 311 mil seres humanos. Con respecto al clima, Asia es la zona más golpeada tanto por los desprendimientos de terreno como las inundaciones que azotaron, por ejemplo, las provincias del sur de China en junio (858 mil desplazados) o el ciclón tropical Mora que en mayo y junio barrió Bangladesh, Myanmar y la India (851 mil desplazados). A estos factores de conflictos y clima se le suma el de la pobreza, que incrementa los estragos. A veces, guerras y clima se combinan para estrangular a las poblaciones. Ese es el caso de Somalia donde la sequía histórica condujo al país al abismo del hambre y a 800 mil personas a desplazarse hacia los centros urbanos. La ayuda humanitaria internacional apenas pudo articularse a raíz de las devastaciones que causa la guerrilla islamista del grupo Al-Shabab. En total, a finales de 2016 había en el mundo 40 millones de personas que vivían fuera de sus tierras de origen por culpa de los conflictos armados.

El subdesarrollo aparece igualmente como una variable de las catástrofes. Cuanto más pobre es un país, más expuesto está a pagar las consecuencias de los golpes del clima. En muchas regiones del mundo los fenómenos climáticos extremos están anticipados por los organismos internacionales de monitoreo (lluvias, inundaciones) pero el país no cuenta con los medios para aplicar políticas de prevención. Nigeria, Sudán del Sur, Somalia o Yemen, en estos cuatro países 20 millones de personas viven bajo la amenaza constante del hambre, lo que constituye, según lo definió el Secretario General de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, “la crisis humanitaria más gravé desde la Segunda Guerra Mundial”. A estas cuatro naciones se le suman otras 37 país que, según la misma ONU, requieren asistencia inmediata. En casi todas partes la tenaza del clima y las guerras desembocan en la misma catástrofe que recuerda a las sufridas en Biafra (1967-1970), Sahel (1969-1974), Somalia (1991 y luego 2011), Etiopía (1983-1985) o Sudán (1998). Las sequías vuelven a ser ahora un factor determinante de las hambrunas al tiempo que las guerras internas traban los desplazamientos o dejan a los refugiados en manos de bandas incontroladas. En Zimbabue, Uganda, Tanzania, Mozambique o Lesoto el cambio climático ha modificado el ritmo y la riqueza de las cosechas, provocados sequías o lluvias torrenciales que destruyeron los cultivos o mataron al ganado. Con 7,3 millones de personas amenazadas por el hambre Yemen se ha convertido en la antesala de la muerte, seguido por Sudán del Sur, 6,1 millones, Nigeria, 5,1 millones, Somalia, 2,9 millones. Estas situaciones, sin embargo, hubiesen podido administrarse de otra forma si en cada uno de los países azotados hubiese un atisbo de democracia o de organización estatal. La configuración actual tiende a darle la razón a la premio Nobel de la Paz Amartya Sen, para la cual el hambre surge allí donde la democracia no existe. La multiplicación de los conflictos (Siria por ejemplo) o las catástrofes climáticas crea también un colapso entre los países donantes de ayuda humanitaria. La Oficina de Coordinación de asuntos humanitarios de la ONU, OCHA, estima que en 2017 unas 130 millones de personas necesitan asistencia humanitaria a lo largo del planeta. Hacen falta 22 mil millones de dólares, lo que representa el doble que hace una década atrás. Lejos, muy lejos de los juguetitos tecnológicos, de internet, los nuevos modelos de móviles o los objetos conectados, millones y millones de personan mueren por las causas más primitivas de la historia humana: el clima, las guerras, el hambre.

 

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Migrantes que lleguen a EU estarán sin asistencia pública por cinco años: Trump

La medida, incluida en la iniciativa de ley que apoyó el mandatario esta semana. Destaca en un mensaje de radio que la tasa de desempleo alcanzó un mínimo de 16 años.

 

Los migrantes en Estados Unidos estarán sin asistencia pública –conocida como welfare– en los primeros cinco años tras su llegada a este país, anunció este sábado el presidente estadunidense, Donald Trump, días después de que dio a conocer su apoyo a un sistema migratorio basado en méritos.

Usted no puede obtener la asistencia social en cinco años si entra a nuestro país. No puede entrar como en las pasadas semanas, años y décadas e inmediatamente comenzar a tener asistencia, señaló en su mensaje semanal.

“Esta semana anunciamos un proyecto de ley de migración para crear un sistema de green card (tarjeta verde de residencia) basado en el mérito, que termine con el abuso de nuestro sistema de asistencia social, detenga la migración en cadena y proteja a nuestros trabajadores y economía”, recordó.

La iniciativa dada a conocer por la administración de Trump, que debe ser aprobada por el Congreso, es similar a la de sistemas implementados por Australia y Canadá, en las cuales los potenciales migrantes califican con base en un plan de puntos.

Aquellos con la calificación más alta calificarían para unas 140 mil visas que serían distribuidas cada año.

Un candidato que desee solicitar una visa debe tener al menos 30 puntos para iniciar el proceso. Otros puntos se distribuyen con base en la educación, el conocimiento del inglés, una oferta de trabajo, un logro extraordinario, ser ganador de una medalla olímpica o atleta internacional competitivo.

Trump anunció ese proyecto esta semana, con el objetivo de detener la migración en cadena y proteger a los trabajadores y la economía estadunidense.

En su mensaje de este sábado, el mandatario también destacó que el país avanza en la dirección correcta.

Esta semana el índice Dow Jones alcanzó un máximo histórico. Nunca ha sido tan alto. En julio la tasa de desempleo alcanzó un mínimo de 16 años. El trimestre pasado, el crecimiento del producto interno bruto real aumentó a 2.6 por ciento, enfatizó.

“La prosperidad está regresando a nuestras costas, porque estamos poniendo a los trabajadores y a las familias de Estados Unidos primero. El sueño americano siempre ha sido hacer lo que amamos y hacerlo por la gente que amamos”, agregó.

Trump afirmó que durante mucho tiempo los sueños de muchos estadunidenses han sido puestos fuera del alcance por los gobiernos de Washington al financiar un proyecto global tras otro, mientras permitieron que otros países drenaran nuestros empleos y la riqueza de Estados Unidos.

Declaró que su gobierno trabaja sin descanso para eliminar las regulaciones y las prácticas comerciales desleales, las cuales están perjudicando a los estadunidenses en todo el mundo.

Hemos terminado la guerra contra el carbón y liberado la energía estadunidense. Además, la introducción de un plan de impuestos para hacer crecer nuestra economía y crear más fuentes de trabajo, subrayó.

Fiscalía solicita a la Casa Blanca información sobre Michael Flynn

Miembros del equipo del fiscal especial Robert Mueller pidieron por vez primera documentos a la Casa Blanca, en concreto sobre el ex consejero de Seguridad Nacional Michael Flynn, informó el viernes pasado el diario The New York Times.

La solicitud, que no es una medida formal, es un paso más en la investigación que dirige Mueller sobre la supuesta injerencia rusa en las elecciones presidenciales que ganó Trump en noviembre del año pasado.

El mandatario, cabe señalar, siempre ha negado las acusaciones de colusión.

Esta información sale a la luz el día que la prensa estadunidense anunció que el fiscal especial ha constituido un gran jurado, lo que podría conducir a diligencias penales.

Un gran jurado es un mecanismo de instrucción compuesto por ciudadanos que deliberan a puerta cerrada para determinar si los elementos presentados por el fiscal pueden terminar en acusación.

Flynn está en el centro de las sospechas sobre el presunto involucramiento ruso. Trump lo cesó del cargo pocas semanas después de su nominación, porque no contó que había tenido contacto con funcionarios de Rusia.

Interrogado por The New York Times, uno de los abogados de Trump, Ty Cobb, declaró que la Casa Blanca no tiene intención de hablar públicamente sobre comunicaciones específicas con Mueller, pero subrayó que seguirá cooperando totalmente con el fiscal general.

Los investigadores, según el diario, ya han interrogado a testigos para determinar si Flynn recibió pagos secretos del gobierno turco al final de la campaña electoral.

La prensa estadunidense también destacó que Mueller ha comenzado a examinar temas financieros de Donald Trump no relacionados con Rusia ni con los comicios.

El presidente advirtió al fiscal que investigar sus asuntos financieros es traspasar una línea roja

 

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México y EU detuvieron a 100 mil 234 menores centroamericanos en 2016

El número de menores de edad (niñas, niños y adolescentes) que migraron desde países centroamericanos hacia México, o de dichos países y de aquí hacia Estados Unidos, llegó a su máximo histórico en 2016, cuando más de 100 mil fueron aprehendidos por autoridades migratorias de ambos países, indica el anuario de migración y remesas México 2017 elaborado por la Fundación Bancomer y el Consejo Nacional de Población (Conapo).


Detalla que el año pasado fueron detenidos 100 mil 234 menores (59 mil 692 en Estados Unidos y 40 mil 542 en México) en su intento por migrar a alguno de los dos países, incremento de 9.3 por ciento frente al máximo histórico previo, que era de 91 mil 637 aprehensiones en 2014 (de las cuales 68 mil 541 fueron en Estados Unidos y 23 mil 96 en México).


En nuestro país el aseguramiento de menores extranjeros por las autoridades migratorias se incrementó más de 900 por ciento en los recientes seis años, al pasar de 4 mil 43 detenidos en 2010 a 40 mil 542 al cierre del año pasado, según cifras preliminares.


El 44 por ciento de los menores migrantes detenidos en el país el año pasado (17 mil 889) iban sin compañía de un adulto.


De acuerdo con el reporte, elaborado con base en datos de la Unidad de Política Migratoria de la Secretaría de Gobernación (Segob) y en información registrada por el Instituto Nacional de Migración (INM) en los lugares de aseguramiento, casi la mitad de los detenidos en 2016 correspondió a guatemaltecos (41.6 por ciento), hondureños (28.8) y salvadoreños (24.7 por ciento).


La mayoría de las detenciones de menores extranjeros correspondió a varones adolescentes de entre 12 y 17 años (40 por ciento), pero los datos del informe muestran que entre 2010 y el año pasado el grupo etario que más creció fue el de niñas de cero a 11 años, que pasó de 8.3 a 19.8 por ciento de total.


Los datos mensuales sobre arrestos de menores extranjeros por las autoridades migratorias mexicanas muestran una tendencia al alza, con tres cúspides muy notorias: 3 mil 714 hechos en junio de 2014; 4 mil 224 en noviembre de 2015 y 5 mil 80 en octubre de 2016.


En el caso de Estados Unidos, de acuerdo con el informe, el año pasado las autoridades de ese país detuvieron a 59 mil 692 menores que intentaban migrar sin compañía de sus padres, casi 50 por ciento más que 39 mil 970 registrados en 2015, según cifras de la Patrulla Fronteriza.


Sin embargo, el pico máximo de detenciones de menores extranjeros ocurrió en 2014, cuando las autoridades estadunidenses detuvieron a 68 mil 541 menores, incremento de más de dos y media veces respecto de 18 mil 411 detenidos apenas cuatro años antes, en 2010.


La mayoría de los menores aprehendidos en territorio estadunidense el año pasado era de Guatemala (18 mil 913), seguidos de El Salvador (17 mil 512), México (11 mil 926) y Honduras (10 mil 468).


De los menores no acompañados aprehendidos en Estados Unidos 68 por cinto tienen entre 15 a 17 años y 33 por ciento son mujeres.


En el año fiscal 2016 (que se refiere al periodo que va de octubre del año previo a septiembre del año de referencia) la mayoría de los menores no acompañados (67 por ciento) fueron aprehendidos en Río Grande Valley, frontera con Tamaulipas, aunque muchas de las detenciones se dieron también en Tucson y Yuma (en la frontera con Sonora).


El anuario también documenta que el número de deportaciones de niñas, niños y adolescentes desde Estados Unidos subió ligeramente el año pasado respecto de 2015 (al pasar de 11 mil 743 a 13 mil 746 casos) pero disminuyó de manera importante frente al número de casos registrados en 2010 (que fue de 20 mil 438 deportaciones).

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Conferencia Mundial de los Pueblos proclama decálogo para una Ciudadanía Universal

Con la presencia de delegaciones de 44 países y en medio de una visible algarabía, el presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Evo Morales, clausuró la Conferencia Mundial de los Pueblos por un Mundo sin Muros hacia la Ciudadanía Universal convocando a la unidad de las organizaciones populares para liberarse y cambiar el destino de los pueblos.

 

La Conferencia, que se desarrolló en el municipio de Tiquipaya entre el 20 y 21 de Junio, centró sus debates en identificar las causas de la crisis generalizada, la cual ocasiona el desplazamiento y la migración forzada de millones de personas. En ese sentido, la Declaración de Tiquipaya identificó como factores principales a “los conflictos bélicos e intervenciones militares, el cambio climático y las enormes asimetrías económicas entre los Estados y al interior de ellos.”


Puntualizó que “Estas situaciones destructivas tienen su origen en el orden mundial dominante, que en su voracidad desmedida por el lucro y la apropiación de los bienes comunes genera violencia, promueve desigualdades, y destruye a la Madre Tierra. La crisis migratoria es una de las manifestaciones de la crisis integral de la globalización neoliberal.”


El acento no sólo estuvo puesto en el diagnóstico sino en las propuestas a futuro, desde la necesidad de dar consistencia a la proclama de una ciudadanía universal. Así el texto de conclusiones exige con claridad el “reconocimiento y universalización del acceso a los servicios básicos como derechos fundamentales, mismos que no pueden ser objeto de lucro y especulación de grupos privados.”


En el mismo sentido, al señalizar la urgencia de acabar con las guerras como principal fuente de destrucción de depredación y originadoras de las más graves migraciones forzadas, la Declaración indica que “La construcción de la paz verdadera, no solo es la inexistencia de conflictos bélicos, sino también la superación de la violencia estructural que se traduce en el acceso equitativo a la riqueza y las oportunidades de desarrollo.”
Del mismo modo se exhorta a promover una amplia participación ciudadana y popular en la toma de decisiones, única garantía de que las políticas públicas no queden en manos de “oligarquías, dinastías, monarquías y otras formas de jerarquías políticas.”


Recogiendo los testimonios de migrantes y sus organizaciones, las propuestas de los delegados, lo expresado en los distintos paneles y mesas de trabajo y las sugerencias de quienes participaron en los foros de discusión virtual previos, la Declaración de Tiquipaya expresa un compromiso de acción a través de un “decálogo de propuestas para derribar los muros que nos dividen y construir una Ciudadanía Universal, que consagre el derecho de todos y todas a tener y gozar en plenitud de los mismos derechos, para el vivir bien de la humanidad”.


El documento final fue leído por distintos líderes sociales y políticos de la región. Tomaron la palabra entre otros el representante de la Central de Movimientos Populares de la República Federativa de Brasil, Luis Gonzada da Silva, la secretaria ejecutiva de la Confederación de Mujeres Campesinas de Bolivia, Juanita Ancieta, el jesuita venezolano Numa Molina, el representante de pueblos y nacionalidades del Ecuador Alfredo Cuyo Calla y la ex senadora colombiana y flamante candidata a la presidencia de Colombia, Piedad Córdoba.


Evo recibe el año 5525 en Orinioca y pide unidad ante agresiones internacionales


El presidente Evo Morales recibió el miércoles el Año Nuevo Andino Amazónico 5525 en su natal Orinoca, departamento de Oruro, y pidió unidad para enfrentar agresiones internacionales que pretenden dominar a Bolivia.


“Pedir unidad nacional para enfrentar problemas internacionales, agresiones internacionales, que todavía pretenden dominarnos como algunos continentes”, indicó.
Morales denunció el martes, sin nombrarlos, que los mismos que provocan las guerras y disparan los desplazamientos y migraciones son los que, ato seguido, cierran las puertas de sus países y yerguen muros para evitar la movilidad humana, al inaugurar la Conferencia Mundial de Pueblos.


“Son los mismos que cierran las puertas y construyen muros para impedir que las personas que huyen de esas guerras militares o económicas” salven sus existencias.El mandatario boliviano, convertido en el principal defensor de los derechos de la Madre Tierra (o Pachamama), propuso a este foro un “debate conjunto, para buscar, desde acá, soluciones o cómo enfrentar esa clase de muros”.
Morales, acompañado por las ministras de Comunicación, Gísela López, y de Culturas, Wilma Alanoca, entre otras autoridades, participó de una ofrenda a la Pachamama a cargo de los amautas, para agradecer a la Madre Tierra todas sus dádivas.


Aproximadamente a las 7:00 los primeros rayos del sol se dejaron sentir en esa localidad, donde también se dieron cita los pobladores del lugar y turistas, quienes con las palmas de las manos elevadas captaron la energía del “Tata Inti”. Posteriormente, el jefe de Estado se trasladó al ingreso del Museo de la Revolución Cultural de Orinoca, inaugurado en febrero, donde se desarrolló el acto central, que contó con la participación de un grupo folklórico.


El presidente, en el primer día del año indígena y originario, pidió también energía y fuerza para seguir trabajando por el país y destacó que en coto tiempo gracias a la lucha del pueblo se recuperó la dignidad y soberanía.Instó a impulsar el proceso de descolonización en el país con celebraciones como la que se realizó en Orinoca, pues “son tiempos de igualdad” para trabajar en armonía con la Madre Tierra.
Sugirió recuperar la “identidad nacional” y las canciones de “resistencia”, “rebelión” como el “Jula Jula”, que dijo era música de los antepasados para hacer frente a la dominación e invasión.


Más adelante, los asistentes compartieron un ‘apthapi’ (tradición para compartir alimentos entre los miembros de una comunidad), para 8.000 personas.


Bolivia llevará conclusiones a la ONU, Vaticano y a la comunidad internacional.


El Gobierno boliviano dijo el miércoles que hará resonar la “voz unida” de los pueblos del mundo en Naciones Unidas, el Vaticano y en toda la comunidad internacional, al referirse a las conclusiones del foro internacional contra la construcción de murallas antimigrantes que concluye en esta jornada en la ciudad de Tiquipaya.


“Hay que llevar nuestra voz a Naciones Unidas, al G-77 más China, a la Unión Europea, al Parlamento Sudamericano; hay que hacerlo en todas las instancias que permitan dinamizar la voz unida de los pueblos”, dijo el ministro de Gobierno, Carlos Romero.


La Conferencia Mundial de los Pueblos ‘Por un mundo sin muros hacia la ciudadanía universal’ comenzó el martes y concluye este miércoles en la ciudad boliviana de Tiquipaya, con la participación de 4.000 personas de 43 países de cuatro continentes.


“Las propuestas son más legitimas cuando se construyen desde la base social misma y estas propuestas luego tienen que ser canalizadas y defendidas absolutamente en todos los mecanismo institucionales de la comunidad internacional. Hay que posicionar las conclusiones de esta cumbre en las distintas plataformas de integración, pero hay que llevar también esta voz a los diferentes escenarios que generarán seguramente nuevas convenciones y tratados”, agregó Romero.


En ese foro también participaron los exmandatarios de España, José Luis Rodríguez Zapatero; de Colombia, Ernesto Samper; y de Ecuador, Rafael Correa, y el presidente de Bolivia, Evo Morales, anfitrión de esa conferencia que recibió el parabién del papa Francisco, quien pidió, a través de una carta, allanar los mecanismos para la creación de una cultura del encuentro, la solidaridad y la cooperación entre los pueblos.
Romero añadió que las personas congregadas en Tiquipaya tienen “la obligación moral” de responder a recomendaciones que realizó el papa Francisco.El objetivo final de la cita de Bolivia debe dirigirse a que los migrantes y los desplazados, que sufren en diversas regiones del mundo, logren contar con un marco de derechos que los “reconozca en la plenitud de su dignidad humana”, dijo el asesor del Consejo de justicia y la paz del Vaticano, Juan Grabois.


El decálogo de propuestas


-Superar la perspectiva hegemónica de política migratoria que plantea una gestión de las migraciones de manera “regular, ordenada y segura”, por una visión humanista que permita “acoger, proteger, promover e integrar” a las personas migrantes.
-Rechazar la criminalización de la migración que encubre falsos enfoques de seguridad y control. De manera particular exigimos la eliminación de los “centros de detención de migrantes”.
-Exigir la destrucción de muros físicos que separan a los pueblos; muros invisibles legales que persiguen y criminalizan; muros mentales que utilizan el miedo, la discriminación y la xenofobia para separarnos entre hermanos. De igual manera, denunciamos los muros mediáticos que descalifican o estigmatizan a los migrantes, y apostamos por promover la creación de medios alternativos de comunicación.
-Crear una Defensoría Mundial de los Pueblos por los Derechos de las personas migrantes, refugiados, asilados, apátridas, víctimas de trata y tráfico, que promueva la libre movilidad y los derechos humanos.
-Solicitamos al pueblo y al gobierno de Bolivia, gestionar la creación de una secretaria de coordinación para efectivizar el cumplimiento de las resoluciones de esta declaración de la Conferencia Mundial de los Pueblos por un Mundo sin Muros hacia la Ciudadanía Universal.
-Exigir a los gobiernos la creación y/o fortalecimiento de Ciudadanías Regionales que permitan la movilidad intrarregional y el pleno ejercicio de sus derechos, como puente hacia una ciudadanía universal.
-Demandar que los gastos públicos destinados a la guerra y la criminalización de los migrantes, sean utilizados para la creación de programas de integración, que garanticen el ejercicio pleno de los derechos de las personas migrantes y sus familias.
Impulsar políticas locales que permitan ciudades y sociedades integradoras, donde se hagan efectivos en la vida cotidiana de los migrantes los derechos a vivienda, salud, educación, seguridad social, bajo los principios de complementariedad, solidaridad, hermandad y diversidad.
-Convocar a todos los gobiernos del mundo a luchar de manera conjunta contra las redes criminales que trafican con seres humanos, y declarar la trata y el tráfico de personas como delito lesa humanidad.
-Actualizar, fortalecer y avanzar en el sistema multilateral y sus instrumentos internacionales referidos a migrantes, refugiados y sus familias, en especial: a) la “Convención Internacional sobre la protección de los derechos de todos los trabajadores migratorios y sus familiares”, ya que ésta no ha sido ratificada por ningún país del norte receptor de migrantes;


b) la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de ACNUR e incorporar nuevas concepciones referentes a desplazados y refugiados climáticos.
c) Participar activamente en la negociación del Pacto Mundial que se celebrará el 2018 en Naciones Unidas;
d) Proclamar en la Asamblea General de las Naciones Unidas el Decenio Internacional para un Mundo sin Muros hacia la Ciudadanía Universal.


-Superar el enfoque de “fronteras rígidas” por una visión que las entienda como puentes de integración para la unidad entre los pueblos y la acogida de los migrantes, donde la lucha contra el crimen trasnacional organizado se encare en un marco de cooperación entre los Estados.
-Impulsar el vivir bien en los lugares de origen de las personas migrantes, para que la movilidad sea siempre voluntaria y no forzosa como efecto de la pobreza, la violencia y el cambio climático, denunciando el impacto del accionar irresponsable de las empresas trasnacionales, y aplicando sanciones a aquellas que atenten contra la permanencia de las familias en su lugar de origen.
-Promover la movilización popular a escala mundial, para que se reconozca en las instancias intra e internacionales el carácter inalienable de los derechos de las personas en movilidad para derribar los bloqueos, intervenciones y muros, que unilateralmente levantan los poderosos para perpetuar la desigualdad y la injusticia social en el mundo.


*Con información de la Agencia Boliviana de Información y Prssenza

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