Martes, 10 Octubre 2017 08:31

Sueño americano hasta marzo

Trump dio una prórroga de seis meses para los dreamers e instó al Congreso a aprobar una solución para ellos.

 

Dos días después de cancelar el programa que permite permanecer en EE.UU. a los sin papeles que llegaron al país siendo menores, Donald Trump aseguró ayer a los jóvenes “dreamers” (soñadores) que no deben preocuparse hasta marzo. “Para todos aquellos que están preocupados por su situación durante el período de seis meses, no tienen nada de lo que preocuparse. ¡No habrá acción!”, escribió el presidente en su cuenta de Twitter.

Su administración canceló el martes el Programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés). Este fue aprobado por Barack Obama en 2012 y desde entonces protegió de la deportación a cerca de 800.000 jóvenes indocumentados que llegaron a Estados Unidos cuando eran niños. Trump dio, no obstante, una prórroga de seis meses, en los que instó al Congreso a aprobar una solución legislativa para ellos, y su administración aseguró que no va a situarlos como objetivos prioritarios para la expulsión.

Detrás del tuit de ayer de Trump está la líder de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, según admitió ella

misma ante la prensa. La legisladora, que la víspera se reunió con Trump en la Casa Blanca, habló ayer por teléfono con él y le conminó a lanzar un mensaje tranquilizador sobre los seis meses de prórroga.

Los beneficiarios de DACA tienen permisos temporales para estar y trabajar en Estados Unidos, los que dejarán de ser renovados según vayan caducando. No obstante, quienes tengan permisos que expiran de aquí al 5 de marzo pueden pedir la renovación antes del 5 de octubre.

En marzo será pues cuando empiecen a caducar los permisos. Será a partir de entonces cuando los “dreamers” (soñadores), como se los conoce popularmente, se enfrenten a la posibilidad de ser deportados si el Congreso no encontró una solución legislativa para ellos. La inmensa mayoría de los estos jóvenes, un 78 por ciento, son de origen mexicano. Muchos carecen ya de lazos con su país de origen, del que tampoco hablan la lengua, lo que hace aún mayor el drama ante una posible expulsión de un país que consideran el propio. Pese a que la cancelación de DACA pudo contentar a votantes que apoyaron a Trump, lo cierto es que dejar sin protección a unos jóvenes que de facto son estadounidenses no satisface tampoco a muchos republicanos.

En la sociedad norteamericana, DACA tiene una amplia aceptación, según diversas encuestas. La pelota, en cualquier caso, está ahora en el campo del Congreso, que debe intentar hallar a contrarreloj un consenso al que fue incapaz de llegar en el pasado. De hecho, esa fue la razón por la que Obama decidió hacer uso de su poder presidencial para proteger a unos jóvenes que definió como “estadounidenses en su corazón, en sus mentes, en todas las formas posibles salvo en una: sobre el papel”.

La noche del mismo día en el que canceló DACA, Trump tuiteó que si el Congreso no aprueba una solución en seis meses, él volverá a “revisar el asunto”. Organizaciones de defensa de los inmigrantes acusan al mandatario de estar mandado mensajes confusos sobre DACA. Los demócratas están ahora presionando a los legisladores republicanos y al propio presidente de cara a la aprobación de una ley que otorgue a los “dreamers” un permiso de residencia.

Y los propios demócratas están sufriendo la presión de activistas de izquierda que quieren que insistan en una solución que abra también a los “dreamers” la puerta a la nacionalización. El destino de estos jóvenes inmigrantes regresó al Congreso justo cuando mayor es la fractura. En la era Trump, la distancia entre demócratas y republicanos resulta abismal, y las propias filas conservadoras se han vuelto un campo minado. Ni siquiera en sus mayores banderas, como la reforma sanitaria, fueron capaces de lograr el consenso. El propio presidente de la Cámara de Representantes, el republicano Paul Ryan, y figuras tan carismáticas como el senador John McCain se han mostrado partidarios de salvar a los dreamers. Y no están solos. Las fiscalías generales de 16 Estados han salido en defensa de los dreamers y presentaron una demanda conjunta contra la decisión del presidente Trump de poner fin al programa que impide la deportación de los inmigrantes que llegaron de niños a Estados Unidos.

En este estado de cosas surgió una vía que la Casa Blanca apoya. Se trataría de sumar la regularización de los dreamers a un endurecimiento de las medidas migratorias, entre ellas más recursos para la persecución de los indocumentados y, sobre todo, fondos para la construcción del muro con México.

 

 

Publicado enInternacional
Domingo, 10 Septiembre 2017 07:48

El síndrome del desarraigado climático

Desplazados en Fort-Liberte, Haití, por el paso arrasador del huracán Irma anteayer.

 

Si se sumaran hoy mismo los 6,3 millones de desplazados que huyen en Miami de la trayectoria del huracán Irma, desde principios de año hasta ahora habría en el mundo un total de 15 millones de desplazados internos. Más de la mitad de ese éxodo interior es atribuible a los desarreglos climáticos mientras que el resto corresponde a los conflictos. Si no se tomaran en cuenta los estragos causados por Irma, la cifra alcanza 9,1 millones de personas que tuvieron que trasladarse a otras regiones de su propio país empujadas por las guerras, los conflictos de todo tipo y las catástrofes naturales. Este retrato inédito de los éxodos lo llevó a cabo el Observatorio de las situaciones sobre los desplazamientos internos (Internal Displacement Monitoring Center, IDMC). Se trata de un organismo fundado en 1998 por el Consejo Noruego para los refugiados cuya vocación consiste en monitorear los desplazamientos de los seres humanos que, por la fuerza, deben moverse dentro de las fronteras de sus propios países. El informe del IDMC correspondiente al primer semestre de 2017 ha registrado porcentajes elevadísimos de este tipo de refugiados que carecen de toda protección o estatuto jurídico suficiente como para contar con la protección de la comunidad internacional. Son los nuevos desventurados de la modernidad en cuyo seno se va esbozando un tipo cada vez más recurrente: el del desarraigado climático.

Entre enero y junio, los refugiados por las condiciones climáticas extremas y aquellos que deben abandonar sus tierras debido a los conflictos comparten porcentajes casi idénticos:4,6 millones de personas oriundas de 29 países escaparon de los conflictos, y 4,5 millones pertenecientes a 76 países desertaron sus regiones por los estragos climáticos. Comparado al balance de 2016, el IDMC constata que durante el primer semestre de 2017 hubo menos desplazados climáticos (24 millones en 2017) y más víctimas de las guerras. Sin embargo, el panorama es poco alentador en lo que atañe al clima. Los huracanes en el continente americano y el monzón en África y Asia incrementarán el número de exiliados climáticos. Combinados, ambas situaciones extremas muestran un mundo cada vez más inestable y a millones de individuos obligados e elegir entre partir hacia el éxodo o morir en un conflicto o en algún desbarajuste del clima. Toda la parte de África sahariana es la más azotada por los conflictos armados (46% del total), seguida desde luego por Medio Oriente. En apenas seis meses, 997.000 personas tuvieron que desplazarse en la República Democrática del Congo (más que todo 2016) mientras que 992.000 lo hicieron en Irak y 692.000 en Siria. En lo que atañe a América Latina, según el informe, en México, la violencia desplazó a 311 mil seres humanos. Con respecto al clima, Asia es la zona más golpeada tanto por los desprendimientos de terreno como las inundaciones que azotaron, por ejemplo, las provincias del sur de China en junio (858 mil desplazados) o el ciclón tropical Mora que en mayo y junio barrió Bangladesh, Myanmar y la India (851 mil desplazados). A estos factores de conflictos y clima se le suma el de la pobreza, que incrementa los estragos. A veces, guerras y clima se combinan para estrangular a las poblaciones. Ese es el caso de Somalia donde la sequía histórica condujo al país al abismo del hambre y a 800 mil personas a desplazarse hacia los centros urbanos. La ayuda humanitaria internacional apenas pudo articularse a raíz de las devastaciones que causa la guerrilla islamista del grupo Al-Shabab. En total, a finales de 2016 había en el mundo 40 millones de personas que vivían fuera de sus tierras de origen por culpa de los conflictos armados.

El subdesarrollo aparece igualmente como una variable de las catástrofes. Cuanto más pobre es un país, más expuesto está a pagar las consecuencias de los golpes del clima. En muchas regiones del mundo los fenómenos climáticos extremos están anticipados por los organismos internacionales de monitoreo (lluvias, inundaciones) pero el país no cuenta con los medios para aplicar políticas de prevención. Nigeria, Sudán del Sur, Somalia o Yemen, en estos cuatro países 20 millones de personas viven bajo la amenaza constante del hambre, lo que constituye, según lo definió el Secretario General de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, “la crisis humanitaria más gravé desde la Segunda Guerra Mundial”. A estas cuatro naciones se le suman otras 37 país que, según la misma ONU, requieren asistencia inmediata. En casi todas partes la tenaza del clima y las guerras desembocan en la misma catástrofe que recuerda a las sufridas en Biafra (1967-1970), Sahel (1969-1974), Somalia (1991 y luego 2011), Etiopía (1983-1985) o Sudán (1998). Las sequías vuelven a ser ahora un factor determinante de las hambrunas al tiempo que las guerras internas traban los desplazamientos o dejan a los refugiados en manos de bandas incontroladas. En Zimbabue, Uganda, Tanzania, Mozambique o Lesoto el cambio climático ha modificado el ritmo y la riqueza de las cosechas, provocados sequías o lluvias torrenciales que destruyeron los cultivos o mataron al ganado. Con 7,3 millones de personas amenazadas por el hambre Yemen se ha convertido en la antesala de la muerte, seguido por Sudán del Sur, 6,1 millones, Nigeria, 5,1 millones, Somalia, 2,9 millones. Estas situaciones, sin embargo, hubiesen podido administrarse de otra forma si en cada uno de los países azotados hubiese un atisbo de democracia o de organización estatal. La configuración actual tiende a darle la razón a la premio Nobel de la Paz Amartya Sen, para la cual el hambre surge allí donde la democracia no existe. La multiplicación de los conflictos (Siria por ejemplo) o las catástrofes climáticas crea también un colapso entre los países donantes de ayuda humanitaria. La Oficina de Coordinación de asuntos humanitarios de la ONU, OCHA, estima que en 2017 unas 130 millones de personas necesitan asistencia humanitaria a lo largo del planeta. Hacen falta 22 mil millones de dólares, lo que representa el doble que hace una década atrás. Lejos, muy lejos de los juguetitos tecnológicos, de internet, los nuevos modelos de móviles o los objetos conectados, millones y millones de personan mueren por las causas más primitivas de la historia humana: el clima, las guerras, el hambre.

 

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

 

Publicado enSociedad
Migrantes que lleguen a EU estarán sin asistencia pública por cinco años: Trump

La medida, incluida en la iniciativa de ley que apoyó el mandatario esta semana. Destaca en un mensaje de radio que la tasa de desempleo alcanzó un mínimo de 16 años.

 

Los migrantes en Estados Unidos estarán sin asistencia pública –conocida como welfare– en los primeros cinco años tras su llegada a este país, anunció este sábado el presidente estadunidense, Donald Trump, días después de que dio a conocer su apoyo a un sistema migratorio basado en méritos.

Usted no puede obtener la asistencia social en cinco años si entra a nuestro país. No puede entrar como en las pasadas semanas, años y décadas e inmediatamente comenzar a tener asistencia, señaló en su mensaje semanal.

“Esta semana anunciamos un proyecto de ley de migración para crear un sistema de green card (tarjeta verde de residencia) basado en el mérito, que termine con el abuso de nuestro sistema de asistencia social, detenga la migración en cadena y proteja a nuestros trabajadores y economía”, recordó.

La iniciativa dada a conocer por la administración de Trump, que debe ser aprobada por el Congreso, es similar a la de sistemas implementados por Australia y Canadá, en las cuales los potenciales migrantes califican con base en un plan de puntos.

Aquellos con la calificación más alta calificarían para unas 140 mil visas que serían distribuidas cada año.

Un candidato que desee solicitar una visa debe tener al menos 30 puntos para iniciar el proceso. Otros puntos se distribuyen con base en la educación, el conocimiento del inglés, una oferta de trabajo, un logro extraordinario, ser ganador de una medalla olímpica o atleta internacional competitivo.

Trump anunció ese proyecto esta semana, con el objetivo de detener la migración en cadena y proteger a los trabajadores y la economía estadunidense.

En su mensaje de este sábado, el mandatario también destacó que el país avanza en la dirección correcta.

Esta semana el índice Dow Jones alcanzó un máximo histórico. Nunca ha sido tan alto. En julio la tasa de desempleo alcanzó un mínimo de 16 años. El trimestre pasado, el crecimiento del producto interno bruto real aumentó a 2.6 por ciento, enfatizó.

“La prosperidad está regresando a nuestras costas, porque estamos poniendo a los trabajadores y a las familias de Estados Unidos primero. El sueño americano siempre ha sido hacer lo que amamos y hacerlo por la gente que amamos”, agregó.

Trump afirmó que durante mucho tiempo los sueños de muchos estadunidenses han sido puestos fuera del alcance por los gobiernos de Washington al financiar un proyecto global tras otro, mientras permitieron que otros países drenaran nuestros empleos y la riqueza de Estados Unidos.

Declaró que su gobierno trabaja sin descanso para eliminar las regulaciones y las prácticas comerciales desleales, las cuales están perjudicando a los estadunidenses en todo el mundo.

Hemos terminado la guerra contra el carbón y liberado la energía estadunidense. Además, la introducción de un plan de impuestos para hacer crecer nuestra economía y crear más fuentes de trabajo, subrayó.

Fiscalía solicita a la Casa Blanca información sobre Michael Flynn

Miembros del equipo del fiscal especial Robert Mueller pidieron por vez primera documentos a la Casa Blanca, en concreto sobre el ex consejero de Seguridad Nacional Michael Flynn, informó el viernes pasado el diario The New York Times.

La solicitud, que no es una medida formal, es un paso más en la investigación que dirige Mueller sobre la supuesta injerencia rusa en las elecciones presidenciales que ganó Trump en noviembre del año pasado.

El mandatario, cabe señalar, siempre ha negado las acusaciones de colusión.

Esta información sale a la luz el día que la prensa estadunidense anunció que el fiscal especial ha constituido un gran jurado, lo que podría conducir a diligencias penales.

Un gran jurado es un mecanismo de instrucción compuesto por ciudadanos que deliberan a puerta cerrada para determinar si los elementos presentados por el fiscal pueden terminar en acusación.

Flynn está en el centro de las sospechas sobre el presunto involucramiento ruso. Trump lo cesó del cargo pocas semanas después de su nominación, porque no contó que había tenido contacto con funcionarios de Rusia.

Interrogado por The New York Times, uno de los abogados de Trump, Ty Cobb, declaró que la Casa Blanca no tiene intención de hablar públicamente sobre comunicaciones específicas con Mueller, pero subrayó que seguirá cooperando totalmente con el fiscal general.

Los investigadores, según el diario, ya han interrogado a testigos para determinar si Flynn recibió pagos secretos del gobierno turco al final de la campaña electoral.

La prensa estadunidense también destacó que Mueller ha comenzado a examinar temas financieros de Donald Trump no relacionados con Rusia ni con los comicios.

El presidente advirtió al fiscal que investigar sus asuntos financieros es traspasar una línea roja

 

Publicado enInternacional
México y EU detuvieron a 100 mil 234 menores centroamericanos en 2016

El número de menores de edad (niñas, niños y adolescentes) que migraron desde países centroamericanos hacia México, o de dichos países y de aquí hacia Estados Unidos, llegó a su máximo histórico en 2016, cuando más de 100 mil fueron aprehendidos por autoridades migratorias de ambos países, indica el anuario de migración y remesas México 2017 elaborado por la Fundación Bancomer y el Consejo Nacional de Población (Conapo).


Detalla que el año pasado fueron detenidos 100 mil 234 menores (59 mil 692 en Estados Unidos y 40 mil 542 en México) en su intento por migrar a alguno de los dos países, incremento de 9.3 por ciento frente al máximo histórico previo, que era de 91 mil 637 aprehensiones en 2014 (de las cuales 68 mil 541 fueron en Estados Unidos y 23 mil 96 en México).


En nuestro país el aseguramiento de menores extranjeros por las autoridades migratorias se incrementó más de 900 por ciento en los recientes seis años, al pasar de 4 mil 43 detenidos en 2010 a 40 mil 542 al cierre del año pasado, según cifras preliminares.


El 44 por ciento de los menores migrantes detenidos en el país el año pasado (17 mil 889) iban sin compañía de un adulto.


De acuerdo con el reporte, elaborado con base en datos de la Unidad de Política Migratoria de la Secretaría de Gobernación (Segob) y en información registrada por el Instituto Nacional de Migración (INM) en los lugares de aseguramiento, casi la mitad de los detenidos en 2016 correspondió a guatemaltecos (41.6 por ciento), hondureños (28.8) y salvadoreños (24.7 por ciento).


La mayoría de las detenciones de menores extranjeros correspondió a varones adolescentes de entre 12 y 17 años (40 por ciento), pero los datos del informe muestran que entre 2010 y el año pasado el grupo etario que más creció fue el de niñas de cero a 11 años, que pasó de 8.3 a 19.8 por ciento de total.


Los datos mensuales sobre arrestos de menores extranjeros por las autoridades migratorias mexicanas muestran una tendencia al alza, con tres cúspides muy notorias: 3 mil 714 hechos en junio de 2014; 4 mil 224 en noviembre de 2015 y 5 mil 80 en octubre de 2016.


En el caso de Estados Unidos, de acuerdo con el informe, el año pasado las autoridades de ese país detuvieron a 59 mil 692 menores que intentaban migrar sin compañía de sus padres, casi 50 por ciento más que 39 mil 970 registrados en 2015, según cifras de la Patrulla Fronteriza.


Sin embargo, el pico máximo de detenciones de menores extranjeros ocurrió en 2014, cuando las autoridades estadunidenses detuvieron a 68 mil 541 menores, incremento de más de dos y media veces respecto de 18 mil 411 detenidos apenas cuatro años antes, en 2010.


La mayoría de los menores aprehendidos en territorio estadunidense el año pasado era de Guatemala (18 mil 913), seguidos de El Salvador (17 mil 512), México (11 mil 926) y Honduras (10 mil 468).


De los menores no acompañados aprehendidos en Estados Unidos 68 por cinto tienen entre 15 a 17 años y 33 por ciento son mujeres.


En el año fiscal 2016 (que se refiere al periodo que va de octubre del año previo a septiembre del año de referencia) la mayoría de los menores no acompañados (67 por ciento) fueron aprehendidos en Río Grande Valley, frontera con Tamaulipas, aunque muchas de las detenciones se dieron también en Tucson y Yuma (en la frontera con Sonora).


El anuario también documenta que el número de deportaciones de niñas, niños y adolescentes desde Estados Unidos subió ligeramente el año pasado respecto de 2015 (al pasar de 11 mil 743 a 13 mil 746 casos) pero disminuyó de manera importante frente al número de casos registrados en 2010 (que fue de 20 mil 438 deportaciones).

Publicado enInternacional
Conferencia Mundial de los Pueblos proclama decálogo para una Ciudadanía Universal

Con la presencia de delegaciones de 44 países y en medio de una visible algarabía, el presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Evo Morales, clausuró la Conferencia Mundial de los Pueblos por un Mundo sin Muros hacia la Ciudadanía Universal convocando a la unidad de las organizaciones populares para liberarse y cambiar el destino de los pueblos.

 

La Conferencia, que se desarrolló en el municipio de Tiquipaya entre el 20 y 21 de Junio, centró sus debates en identificar las causas de la crisis generalizada, la cual ocasiona el desplazamiento y la migración forzada de millones de personas. En ese sentido, la Declaración de Tiquipaya identificó como factores principales a “los conflictos bélicos e intervenciones militares, el cambio climático y las enormes asimetrías económicas entre los Estados y al interior de ellos.”


Puntualizó que “Estas situaciones destructivas tienen su origen en el orden mundial dominante, que en su voracidad desmedida por el lucro y la apropiación de los bienes comunes genera violencia, promueve desigualdades, y destruye a la Madre Tierra. La crisis migratoria es una de las manifestaciones de la crisis integral de la globalización neoliberal.”


El acento no sólo estuvo puesto en el diagnóstico sino en las propuestas a futuro, desde la necesidad de dar consistencia a la proclama de una ciudadanía universal. Así el texto de conclusiones exige con claridad el “reconocimiento y universalización del acceso a los servicios básicos como derechos fundamentales, mismos que no pueden ser objeto de lucro y especulación de grupos privados.”


En el mismo sentido, al señalizar la urgencia de acabar con las guerras como principal fuente de destrucción de depredación y originadoras de las más graves migraciones forzadas, la Declaración indica que “La construcción de la paz verdadera, no solo es la inexistencia de conflictos bélicos, sino también la superación de la violencia estructural que se traduce en el acceso equitativo a la riqueza y las oportunidades de desarrollo.”
Del mismo modo se exhorta a promover una amplia participación ciudadana y popular en la toma de decisiones, única garantía de que las políticas públicas no queden en manos de “oligarquías, dinastías, monarquías y otras formas de jerarquías políticas.”


Recogiendo los testimonios de migrantes y sus organizaciones, las propuestas de los delegados, lo expresado en los distintos paneles y mesas de trabajo y las sugerencias de quienes participaron en los foros de discusión virtual previos, la Declaración de Tiquipaya expresa un compromiso de acción a través de un “decálogo de propuestas para derribar los muros que nos dividen y construir una Ciudadanía Universal, que consagre el derecho de todos y todas a tener y gozar en plenitud de los mismos derechos, para el vivir bien de la humanidad”.


El documento final fue leído por distintos líderes sociales y políticos de la región. Tomaron la palabra entre otros el representante de la Central de Movimientos Populares de la República Federativa de Brasil, Luis Gonzada da Silva, la secretaria ejecutiva de la Confederación de Mujeres Campesinas de Bolivia, Juanita Ancieta, el jesuita venezolano Numa Molina, el representante de pueblos y nacionalidades del Ecuador Alfredo Cuyo Calla y la ex senadora colombiana y flamante candidata a la presidencia de Colombia, Piedad Córdoba.


Evo recibe el año 5525 en Orinioca y pide unidad ante agresiones internacionales


El presidente Evo Morales recibió el miércoles el Año Nuevo Andino Amazónico 5525 en su natal Orinoca, departamento de Oruro, y pidió unidad para enfrentar agresiones internacionales que pretenden dominar a Bolivia.


“Pedir unidad nacional para enfrentar problemas internacionales, agresiones internacionales, que todavía pretenden dominarnos como algunos continentes”, indicó.
Morales denunció el martes, sin nombrarlos, que los mismos que provocan las guerras y disparan los desplazamientos y migraciones son los que, ato seguido, cierran las puertas de sus países y yerguen muros para evitar la movilidad humana, al inaugurar la Conferencia Mundial de Pueblos.


“Son los mismos que cierran las puertas y construyen muros para impedir que las personas que huyen de esas guerras militares o económicas” salven sus existencias.El mandatario boliviano, convertido en el principal defensor de los derechos de la Madre Tierra (o Pachamama), propuso a este foro un “debate conjunto, para buscar, desde acá, soluciones o cómo enfrentar esa clase de muros”.
Morales, acompañado por las ministras de Comunicación, Gísela López, y de Culturas, Wilma Alanoca, entre otras autoridades, participó de una ofrenda a la Pachamama a cargo de los amautas, para agradecer a la Madre Tierra todas sus dádivas.


Aproximadamente a las 7:00 los primeros rayos del sol se dejaron sentir en esa localidad, donde también se dieron cita los pobladores del lugar y turistas, quienes con las palmas de las manos elevadas captaron la energía del “Tata Inti”. Posteriormente, el jefe de Estado se trasladó al ingreso del Museo de la Revolución Cultural de Orinoca, inaugurado en febrero, donde se desarrolló el acto central, que contó con la participación de un grupo folklórico.


El presidente, en el primer día del año indígena y originario, pidió también energía y fuerza para seguir trabajando por el país y destacó que en coto tiempo gracias a la lucha del pueblo se recuperó la dignidad y soberanía.Instó a impulsar el proceso de descolonización en el país con celebraciones como la que se realizó en Orinoca, pues “son tiempos de igualdad” para trabajar en armonía con la Madre Tierra.
Sugirió recuperar la “identidad nacional” y las canciones de “resistencia”, “rebelión” como el “Jula Jula”, que dijo era música de los antepasados para hacer frente a la dominación e invasión.


Más adelante, los asistentes compartieron un ‘apthapi’ (tradición para compartir alimentos entre los miembros de una comunidad), para 8.000 personas.


Bolivia llevará conclusiones a la ONU, Vaticano y a la comunidad internacional.


El Gobierno boliviano dijo el miércoles que hará resonar la “voz unida” de los pueblos del mundo en Naciones Unidas, el Vaticano y en toda la comunidad internacional, al referirse a las conclusiones del foro internacional contra la construcción de murallas antimigrantes que concluye en esta jornada en la ciudad de Tiquipaya.


“Hay que llevar nuestra voz a Naciones Unidas, al G-77 más China, a la Unión Europea, al Parlamento Sudamericano; hay que hacerlo en todas las instancias que permitan dinamizar la voz unida de los pueblos”, dijo el ministro de Gobierno, Carlos Romero.


La Conferencia Mundial de los Pueblos ‘Por un mundo sin muros hacia la ciudadanía universal’ comenzó el martes y concluye este miércoles en la ciudad boliviana de Tiquipaya, con la participación de 4.000 personas de 43 países de cuatro continentes.


“Las propuestas son más legitimas cuando se construyen desde la base social misma y estas propuestas luego tienen que ser canalizadas y defendidas absolutamente en todos los mecanismo institucionales de la comunidad internacional. Hay que posicionar las conclusiones de esta cumbre en las distintas plataformas de integración, pero hay que llevar también esta voz a los diferentes escenarios que generarán seguramente nuevas convenciones y tratados”, agregó Romero.


En ese foro también participaron los exmandatarios de España, José Luis Rodríguez Zapatero; de Colombia, Ernesto Samper; y de Ecuador, Rafael Correa, y el presidente de Bolivia, Evo Morales, anfitrión de esa conferencia que recibió el parabién del papa Francisco, quien pidió, a través de una carta, allanar los mecanismos para la creación de una cultura del encuentro, la solidaridad y la cooperación entre los pueblos.
Romero añadió que las personas congregadas en Tiquipaya tienen “la obligación moral” de responder a recomendaciones que realizó el papa Francisco.El objetivo final de la cita de Bolivia debe dirigirse a que los migrantes y los desplazados, que sufren en diversas regiones del mundo, logren contar con un marco de derechos que los “reconozca en la plenitud de su dignidad humana”, dijo el asesor del Consejo de justicia y la paz del Vaticano, Juan Grabois.


El decálogo de propuestas


-Superar la perspectiva hegemónica de política migratoria que plantea una gestión de las migraciones de manera “regular, ordenada y segura”, por una visión humanista que permita “acoger, proteger, promover e integrar” a las personas migrantes.
-Rechazar la criminalización de la migración que encubre falsos enfoques de seguridad y control. De manera particular exigimos la eliminación de los “centros de detención de migrantes”.
-Exigir la destrucción de muros físicos que separan a los pueblos; muros invisibles legales que persiguen y criminalizan; muros mentales que utilizan el miedo, la discriminación y la xenofobia para separarnos entre hermanos. De igual manera, denunciamos los muros mediáticos que descalifican o estigmatizan a los migrantes, y apostamos por promover la creación de medios alternativos de comunicación.
-Crear una Defensoría Mundial de los Pueblos por los Derechos de las personas migrantes, refugiados, asilados, apátridas, víctimas de trata y tráfico, que promueva la libre movilidad y los derechos humanos.
-Solicitamos al pueblo y al gobierno de Bolivia, gestionar la creación de una secretaria de coordinación para efectivizar el cumplimiento de las resoluciones de esta declaración de la Conferencia Mundial de los Pueblos por un Mundo sin Muros hacia la Ciudadanía Universal.
-Exigir a los gobiernos la creación y/o fortalecimiento de Ciudadanías Regionales que permitan la movilidad intrarregional y el pleno ejercicio de sus derechos, como puente hacia una ciudadanía universal.
-Demandar que los gastos públicos destinados a la guerra y la criminalización de los migrantes, sean utilizados para la creación de programas de integración, que garanticen el ejercicio pleno de los derechos de las personas migrantes y sus familias.
Impulsar políticas locales que permitan ciudades y sociedades integradoras, donde se hagan efectivos en la vida cotidiana de los migrantes los derechos a vivienda, salud, educación, seguridad social, bajo los principios de complementariedad, solidaridad, hermandad y diversidad.
-Convocar a todos los gobiernos del mundo a luchar de manera conjunta contra las redes criminales que trafican con seres humanos, y declarar la trata y el tráfico de personas como delito lesa humanidad.
-Actualizar, fortalecer y avanzar en el sistema multilateral y sus instrumentos internacionales referidos a migrantes, refugiados y sus familias, en especial: a) la “Convención Internacional sobre la protección de los derechos de todos los trabajadores migratorios y sus familiares”, ya que ésta no ha sido ratificada por ningún país del norte receptor de migrantes;


b) la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de ACNUR e incorporar nuevas concepciones referentes a desplazados y refugiados climáticos.
c) Participar activamente en la negociación del Pacto Mundial que se celebrará el 2018 en Naciones Unidas;
d) Proclamar en la Asamblea General de las Naciones Unidas el Decenio Internacional para un Mundo sin Muros hacia la Ciudadanía Universal.


-Superar el enfoque de “fronteras rígidas” por una visión que las entienda como puentes de integración para la unidad entre los pueblos y la acogida de los migrantes, donde la lucha contra el crimen trasnacional organizado se encare en un marco de cooperación entre los Estados.
-Impulsar el vivir bien en los lugares de origen de las personas migrantes, para que la movilidad sea siempre voluntaria y no forzosa como efecto de la pobreza, la violencia y el cambio climático, denunciando el impacto del accionar irresponsable de las empresas trasnacionales, y aplicando sanciones a aquellas que atenten contra la permanencia de las familias en su lugar de origen.
-Promover la movilización popular a escala mundial, para que se reconozca en las instancias intra e internacionales el carácter inalienable de los derechos de las personas en movilidad para derribar los bloqueos, intervenciones y muros, que unilateralmente levantan los poderosos para perpetuar la desigualdad y la injusticia social en el mundo.


*Con información de la Agencia Boliviana de Información y Prssenza

Publicado enInternacional
“Por un mundo sin muros hacia la ciudadanía universal”: un horizonte humanista

 El 20 y 21 de Junio se lleva a cabo la Conferencia Mundial de los Pueblos “Por un mundo sin muros hacia la ciudadanía universal” en el municipio de Tiquipaya, Bolivia.

El evento, convocado por el Gobierno y los movimientos sociales del Estado Plurinacional de Bolivia, cuenta con la presencia de unos 2500 delegados de organizaciones sociales, defensores de derechos de los migrantes, académicos, juristas y autoridades gubernamentales de distintos puntos del planeta.

Según el texto de convocatoria, esta conferencia tiene el “propósito de constituirse en un espacio inclusivo de reflexión, que busque desmontar muros físicos, muros legales invisibles y muros mentales, como la discriminación y el racismo, recuperando paradigmas y visiones propias de los pueblos, promoviendo alternativas y propuestas que contribuyan a superar fronteras, a construir puentes de integración y a trabajar un plan de acción de los pueblos para alcanzar la “ciudadanía universal”.

Honrando la invitación, la presente nota pretende ser un aporte a la discusión sobre la cuestión y acerca del paradigma de futuro que este importante cónclave reclama.

 

Migrantes, desplazados, refugiados

 

Bien vale aclarar algunos términos que suelen utilizarse indistintamente generando confusión. Migrante es una persona que vive en un lugar distinto a aquel en el que nació. Desplazado es quien se ve obligado a dejar su lugar de asentamiento habitual. La migración o el desplazamiento pueden ocurrir dentro de las fronteras del propio país o más allá de ellas, convirtiéndose entonces el migrante o desplazado en emigrante. Se considera refugiado, según la Convención de Viena de1951 a aquellas personas con temor fundado a ser perseguidas por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social u opiniones políticas que han debido abandonar su país. A estas definiciones que tipifican el reconocimiento de status de refugiado para la ACNUR, se suman algunas otras Declaraciones regionales como la de la Organización de la Unión Africana (OUA) de 1969 y la de Cartagena de 1984 que amplía el concepto “a las personas que han huido de sus países porque su vida, seguridad o libertad han sido amenazadas por la violencia generalizada, la agresión extranjera, los conflictos internos, la violación masiva de los derechos humanos u otras circunstancias que hayan perturbado gravemente el orden público.”[i]

O sea, no todo migrante es un refugiado, pero todo refugiado sí es migrante, mientras que un desplazado puede o no emigrar y si bien su condición es en general precaria, no se considera un refugiado en sentido formal.

En este contingente de personas que abandonan sus lugares de residencia, ya sea de manera voluntaria o forzada, están incluidos los migrantes internos entre las regiones de un mismo país, generalmente migrando de la ruralidad hacia los distintos conglomerados urbanos y, en éstos, hacia sus periferias.

Hechas estas distinciones primarias, creemos necesario abordar como un todo la complejidad de estos fenómenos diferenciados entre sí, pero que se entremezclan tanto en sus raíces como en sus efectos.

Por otra parte, la cuestión migratoria en su conjunto presenta dos facetas distintas: una, en sentido positivo, se refiere a la posibilidad de elegir en qué país uno quiere vivir, a diferencia de la imposición de circunstancias que obligan a un conjunto humano a distanciarse de su lugar de residencia habitual.

En este último caso, confluyen guerras civiles e internacionales, agresiones armadas extranjeras, hambrunas, desastres climáticos, situaciones de pobreza extrema, la omnipresencia del crimen organizado, pero también persecución política, racial, de género, de orientación sexual u otras formas de vulneración de los derechos humanos. Asimismo una desocupación extendida, la explotación socioeconómica y la depredación medioambiental suelen asociarse indisolublemente a las motivaciones para buscar desesperadamente ámbitos donde sea posible sobrevivir.

Pero también es necesario mencionar causales migratorias que no se originan en los lugares de origen sino en los de destino. Nos referimos a que los países económicamente poderosos succionan intencionalmente inmigrantes para bajar sus costos laborales, realizar labores que los trabajadores locales se resisten a hacer por ser consideradas de inferior calidad, flexibilizar de facto condiciones laborales, evitar cargas impositivas o transgredir normas de seguridad a través de la contratación de migrantes no autorizados. En el caso de la inmigración formalizada, lo que motiva a los países supuestamente “benefactores” es la imperiosa necesidad de rejuvenecer su composición demográfica, apuntando a que jóvenes trabajadores extranjeros equilibren con sus aportes las arcas que destinan los estados a la seguridad social.

Se hace entonces evidente que, en todos los casos, la violencia en sus distintas formas (física, económica, racial, religiosa, psicológica, etc.) juega un papel central en la migración forzada tanto interna como externa y en muchos casos, hasta en la movilidad aparentemente voluntaria. Dicha violencia es la matriz objetiva y valórica del sistema imperante, que reduce la vida a un circuito de enajenación y condena al ser humano a la tragedia de vivir entre carencias inadmisibles y deseos sufrientes.

 

Un mundo de personas en movimiento

 

En la actualidad, uno de cada siete habitantes del planeta es un migrante. De los mil millones de migrantes, un 75% lo hace dentro de las fronteras nacionales mientras que 244 millones son migrantes internacionales, 71 millones más que a principios de milenio[ii]. Se calcula que aproximadamente cincuenta millones de los migrantes internacionales lo hacen en situación irregular. Muchas de estas personas enferman o mueren debido a las enormes dificultades que deben atravesar en su periplo.

Por su parte, a finales de 2015 había 65,3 millones de personas desplazadas, un 10% más que el año anterior. El informe de ACNUR indica que de éstos, 21,3 millones eran refugiados, 40,8 millones desplazados internos y 3,2 millones solicitantes de asilo.”[iii] El número total de desplazados internos se ha casi duplicado desde el año 2000 y aumentado fuertemente en los últimos cinco años. En 2016, se registraron 31.1 millones de nuevos casos de desplazamiento interno, equivalentes a una persona desplazada por segundo.

Todo ello convoca a medidas inmediatas, pero sobre todo, tal como lo propone la Conferencia en Bolivia, a una reflexión revolucionaria.

 

Migrar es un derecho humano

 

La migración es un fenómeno histórico permanente, motivado por circunstancias externas que dificultan la supervivencia de un grupo humano o por la exploración de nuevos y mejores ámbitos de desarrollo individual o colectivo. En la situación actual, el volumen, ritmo de crecimiento del fenómeno migratorio y sus características de expansión global, nos muestran un nuevo momento de la humanidad. Un momento de interconexión total, inédito en la historia: la primera civilización humana a escala planetaria. Un momento de enormes posibilidades pero también de conflictos.

En la situación actual, a la exponencial ampliación del transporte y a las posibilidades que desprende el conocimiento de otras realidades mediante las comunicaciones, se corresponde el desplazamiento veloz de cada vez más grandes grupos humanos. Todo indica que estos flujos, lejos de disminuir, van a continuar en aumento a futuro.

Ante este movimiento masivo se levantan muros que repelen, reprimen y excluyen. Vallas que cercenan el derecho a transitar libremente por esta Tierra donde sólo el capital puede moverse a sus anchas. Límites que intentan proteger el botín robado por las potencias coloniales a quienes, en justísimo reclamo, quieren ahora compartir una porción de ese bienestar arrebatado.

Las fronteras de los estados no son hechos naturales ni decididos por sus poblaciones, sino elucubraciones artificiales de poderes paradójicamente transfronterizos – imperialistas en palabras sencillas – para delimitar la administración y explotación de áreas de influencia. Por ello es que esas fronteras suelen dividir en países distintos a personas pertenecientes a un mismo pueblo y cultura.

Pero las barreras a demoler no son tan sólo corpóreas, sino que se encuentran finalmente en la interioridad humana. Prueba de ello es que, aun atravesando las fronteras entre países, ingresando a las tierras prometidas o prohibidas, persiste la discriminación, la explotación, la segregación de las comunidades inmigrantes, siendo éstas percibidas por un importante núcleo poblacional nativo con extrañeza y en muchos casos, con rechazo. La gran pregunta es qué hacer frente a estos impedimentos localizados en regiones no tan sencillas de acceder.

 

Todos somos migrantes, todos somos mestizos

 

La cultura en la que se crece conforma el molde inicial del pensar, sentir y actuar de cada persona. Sin embargo, la cultura no es un hecho inamovible sino dinámico, que se nutre del aporte de sucesivas generaciones en su construcción. Por otra parte, al revisar distintos aspectos de cada cultura se observa sin mayor dificultad de qué manera éstas han incorporado elementos de otras culturas con las que entraron en contacto. Aún en la imposición, en el avasallamiento colonial, la cultura invasora se impregna de distintos aspectos de la sometida, produciéndose una síntesis distinta y nunca unilateral.

Es posible – e imprescindible en los tiempos novedosos que corren – pensar en una existencia intercultural, no tan sólo como convivencia estanca entre naciones diferentes, sino como un enriquecimiento mutuo de saberes y experiencias adquiridas. Este dar y recibir requiere por parte de las poblaciones comprensión sobre las ventajas de abrirse al cambio, disposición a experimentar y paciente aprendizaje, lo cual será facilitado si los liderazgos exhiben coherencia y una cercana docencia.

Docencia que debe además señalar sin dobleces la responsabilidad del gran capital especulativo en la crisis económica que genera ajuste, desocupación y miseria. El esclarecimiento es fundamental, ya que de otro modo, el poder económico de las corporaciones – tal como ha sucedido en otros momentos de la historia – busca enfrentar a trabajadores locales contra sus pares inmigrantes, para así ocultar el real funcionamiento sistémico destructivo e impedir que las fuerzas populares se consoliden en torno a cuestionamientos de fondo.

Este esfuerzo de diálogo, de comunicación y participación es la única vía para forjar y consolidar un renovado sentido común que permita torcer el actual rumbo político intolerante que parece ampliar su influencia. Signo fascista, revestido indistintamente con perorata proteccionista o ropaje neoliberal, que aprovecha pragmáticamente el malestar que experimentan las poblaciones ante la inestabilidad producida por rasantes transformaciones del paisaje social y la imposición de un estilo de vida individualista que corroe lazos interpersonales y colectivos.

En términos políticos, lo primero es garantizar a cada ser humano la libertad de vivir donde quiera, en condición de ciudadano universal.

En cuanto a medidas que ayuden a abrir el camino de una migración libre y no forzada en esta selva gobernada por salvajes de traje y corbata y perfumes caros, hay que detener de inmediato y a futuro todas las guerras. Dejar de producir, comprar o almacenar armas, prohibir su tenencia particular, transformar fuerzas armadas como ejército y policía – que son los principales focos de proliferación de tenencia de armas irregulares – en cuerpos de servicio civil.

A fin de contrarrestar las presiones económicas que impulsan la migración no deseada, es menester generar mecanismos distributivos como los que emanan de las formas cooperativas o comunitarias, impedir la libre circulación de capitales hacia guaridas fiscales, limitar la economía especulativa con altos impuestos a las transacciones financieras y rechazar el genocidio mercantilista, que en su avance territorial extingue distintas formas de vida de comunidades que son obligadas a exiliarse. Lograr términos justos de intercambio internacional, exigir transferencias de alta tecnología como compensación al expolio colonial y resistir con decisión los embates de anteriores o nuevos imperialismos en formas de tratados librecomercistas son imperativos para generar mejores condiciones de vida en los lugares empobrecidos. En el mismo sentido, multiplicar la inversión social, descentralizando el acceso a bienes y servicios es imprescindible para lograr una distribución poblacional equilibrada y evitar el hacinamiento en conglomerados urbanos.

Un aspecto geopolítico vital es el fortalecimiento de la integración regional, no tan sólo desde una mirada economicista competitiva o desde una interestatalidad sujeta al vaivén cambiante de los vientos políticos, sino como práctica permanente desde los pueblos, que permita ir ampliando fronteras hasta su desaparición empírica. Un hermanamiento que pueda alimentarse de un proyecto común a futuro y no tan sólo de raíces comunes – que no todos sienten del mismo modo – ofrece una clave de solidez y una dirección permanente a la integración.

 

La nación humana universal[iv]

 

Es posible incluso ir más allá. La tendencia hacia la mundialización – distinta de la globalización en manos del capital – es evidente. El contacto entre pueblos se irá haciendo cada vez más intenso, lo cual nos permite preguntar acerca del futuro sentido de comunidad necesario para acometer tareas colectivas.

La universalidad de lo humano es una posible respuesta a esa pregunta. Más allá de la diferencia, de bienvenidos matices culturales diversos, todos queremos felicidad, bienestar y una existencia plena para nosotros y nuestros seres queridos. Sin embargo, lo imaginamos por diferentes vías y en ocasiones, creemos que la felicidad de unos se opone a la de los demás.

Tal falacia genera innumerables problemas y en definitiva, impide el avance histórico. Si por el contrario, se reconoce la humanidad ajena como equivalente a la propia, su diversidad como riqueza y la posibilidad de una convergencia horizontal entre pueblos y culturas, entonces se está invitando a atravesar el umbral de la historia hacia un horizonte radicalmente distinto. Posiblemente ésa sea la puerta de entrada y la convocatoria del momento: hacer de esta primera civilización planetaria de la historia una verdadera nación humana universal.

 

[i] Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Módulo autoformativo Nº 2 : La Determinación del Estatuto de Refugiado : ¿Cómo identificar quién es un refugiado?, 1 Septiembre 2005, http://www.refworld.org.es/docid/4c65080ad38.html [Accesado el 17 Junio 2017]

[ii] United Nations, Department of Economic and Social Affairs (2015). Trends in International Migrant Stock: The 2015 revision (United Nations database, POP/DB/MIG/Stock/Rev.2015) recuperado Junio 2017 de http://www.un.org/en/development/desa/population/migration/data/estimates2/estimates15.shtml

[iii] Informe Tendencias Globales 2016 de Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados(ACNUR).

[iv] Del Documento Humanista, Silo, Obras Completas, Vol. I, Carta a mis Amigos, Ed. Plaza y Valdés, México (2004).

URL de este artículo: http://www.alainet.org/es/articulo/186238

Conferencia mundial de los Pueblos en Bolivia:

“Por un mundo sin muros hacia la ciudadanía universal”: un horizonte humanista

Javier Tolcachier

El 20 y 21 de Junio se lleva a cabo la Conferencia Mundial de los Pueblos “Por un mundo sin muros hacia la ciudadanía universal” en el municipio de Tiquipaya, Bolivia.

El evento, convocado por el Gobierno y los movimientos sociales del Estado Plurinacional de Bolivia, cuenta con la presencia de unos 2500 delegados de organizaciones sociales, defensores de derechos de los migrantes, académicos, juristas y autoridades gubernamentales de distintos puntos del planeta.

Según el texto de convocatoria, esta conferencia tiene el “propósito de constituirse en un espacio inclusivo de reflexión, que busque desmontar muros físicos, muros legales invisibles y muros mentales, como la discriminación y el racismo, recuperando paradigmas y visiones propias de los pueblos, promoviendo alternativas y propuestas que contribuyan a superar fronteras, a construir puentes de integración y a trabajar un plan de acción de los pueblos para alcanzar la “ciudadanía universal”.

Honrando la invitación, la presente nota pretende ser un aporte a la discusión sobre la cuestión y acerca del paradigma de futuro que este importante cónclave reclama.

Migrantes, desplazados, refugiados,

Bien vale aclarar algunos términos que suelen utilizarse indistintamente generando confusión. Migrante es una persona que vive en un lugar distinto a aquel en el que nació. Desplazado es quien se ve obligado a dejar su lugar de asentamiento habitual. La migración o el desplazamiento pueden ocurrir dentro de las fronteras del propio país o más allá de ellas, convirtiéndose entonces el migrante o desplazado en emigrante. Se considera refugiado, según la Convención de Viena de1951 a aquellas personas con temor fundado a ser perseguidas por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social u opiniones políticas que han debido abandonar su país. A estas definiciones que tipifican el reconocimiento de status de refugiado para la ACNUR, se suman algunas otras Declaraciones regionales como la de la Organización de la Unión Africana (OUA) de 1969 y la de Cartagena de 1984 que amplía el concepto “a las personas que han huido de sus países porque su vida, seguridad o libertad han sido amenazadas por la violencia generalizada, la agresión extranjera, los conflictos internos, la violación masiva de los derechos humanos u otras circunstancias que hayan perturbado gravemente el orden público.”[i]

O sea, no todo migrante es un refugiado, pero todo refugiado sí es migrante, mientras que un desplazado puede o no emigrar y si bien su condición es en general precaria, no se considera un refugiado en sentido formal.

En este contingente de personas que abandonan sus lugares de residencia, ya sea de manera voluntaria o forzada, están incluidos los migrantes internos entre las regiones de un mismo país, generalmente migrando de la ruralidad hacia los distintos conglomerados urbanos y, en éstos, hacia sus periferias.

Hechas estas distinciones primarias, creemos necesario abordar como un todo la complejidad de estos fenómenos diferenciados entre sí, pero que se entremezclan tanto en sus raíces como en sus efectos.

Por otra parte, la cuestión migratoria en su conjunto presenta dos facetas distintas: una, en sentido positivo, se refiere a la posibilidad de elegir en qué país uno quiere vivir, a diferencia de la imposición de circunstancias que obligan a un conjunto humano a distanciarse de su lugar de residencia habitual.

En este último caso, confluyen guerras civiles e internacionales, agresiones armadas extranjeras, hambrunas, desastres climáticos, situaciones de pobreza extrema, la omnipresencia del crimen organizado, pero también persecución política, racial, de género, de orientación sexual u otras formas de vulneración de los derechos humanos. Asimismo una desocupación extendida, la explotación socioeconómica y la depredación medioambiental suelen asociarse indisolublemente a las motivaciones para buscar desesperadamente ámbitos donde sea posible sobrevivir.

Pero también es necesario mencionar causales migratorias que no se originan en los lugares de origen sino en los de destino. Nos referimos a que los países económicamente poderosos succionan intencionalmente inmigrantes para bajar sus costos laborales, realizar labores que los trabajadores locales se resisten a hacer por ser consideradas de inferior calidad, flexibilizar de facto condiciones laborales, evitar cargas impositivas o transgredir normas de seguridad a través de la contratación de migrantes no autorizados. En el caso de la inmigración formalizada, lo que motiva a los países supuestamente “benefactores” es la imperiosa necesidad de rejuvenecer su composición demográfica, apuntando a que jóvenes trabajadores extranjeros equilibren con sus aportes las arcas que destinan los estados a la seguridad social.

Se hace entonces evidente que, en todos los casos, la violencia en sus distintas formas (física, económica, racial, religiosa, psicológica, etc.) juega un papel central en la migración forzada tanto interna como externa y en muchos casos, hasta en la movilidad aparentemente voluntaria. Dicha violencia es la matriz objetiva y valórica del sistema imperante, que reduce la vida a un circuito de enajenación y condena al ser humano a la tragedia de vivir entre carencias inadmisibles y deseos sufrientes.

Un mundo de personas en movimiento

En la actualidad, uno de cada siete habitantes del planeta es un migrante. De los mil millones de migrantes, un 75% lo hace dentro de las fronteras nacionales mientras que 244 millones son migrantes internacionales, 71 millones más que a principios de milenio[ii]. Se calcula que aproximadamente cincuenta millones de los migrantes internacionales lo hacen en situación irregular. Muchas de estas personas enferman o mueren debido a las enormes dificultades que deben atravesar en su periplo.

Por su parte, a finales de 2015 había 65,3 millones de personas desplazadas, un 10% más que el año anterior. El informe de ACNUR indica que de éstos, 21,3 millones eran refugiados, 40,8 millones desplazados internos y 3,2 millones solicitantes de asilo.”[iii] El número total de desplazados internos se ha casi duplicado desde el año 2000 y aumentado fuertemente en los últimos cinco años. En 2016, se registraron 31.1 millones de nuevos casos de desplazamiento interno, equivalentes a una persona desplazada por segundo.

Todo ello convoca a medidas inmediatas, pero sobre todo, tal como lo propone la Conferencia en Bolivia, a una reflexión revolucionaria.

Migrar es un derecho humano

La migración es un fenómeno histórico permanente, motivado por circunstancias externas que dificultan la supervivencia de un grupo humano o por la exploración de nuevos y mejores ámbitos de desarrollo individual o colectivo. En la situación actual, el volumen, ritmo de crecimiento del fenómeno migratorio y sus características de expansión global, nos muestran un nuevo momento de la humanidad. Un momento de interconexión total, inédito en la historia: la primera civilización humana a escala planetaria. Un momento de enormes posibilidades pero también de conflictos.

En la situación actual, a la exponencial ampliación del transporte y a las posibilidades que desprende el conocimiento de otras realidades mediante las comunicaciones, se corresponde el desplazamiento veloz de cada vez más grandes grupos humanos. Todo indica que estos flujos, lejos de disminuir, van a continuar en aumento a futuro.

Ante este movimiento masivo se levantan muros que repelen, reprimen y excluyen. Vallas que cercenan el derecho a transitar libremente por esta Tierra donde sólo el capital puede moverse a sus anchas. Límites que intentan proteger el botín robado por las potencias coloniales a quienes, en justísimo reclamo, quieren ahora compartir una porción de ese bienestar arrebatado.

Las fronteras de los estados no son hechos naturales ni decididos por sus poblaciones, sino elucubraciones artificiales de poderes paradójicamente transfronterizos – imperialistas en palabras sencillas – para delimitar la administración y explotación de áreas de influencia. Por ello es que esas fronteras suelen dividir en países distintos a personas pertenecientes a un mismo pueblo y cultura.

Pero las barreras a demoler no son tan sólo corpóreas, sino que se encuentran finalmente en la interioridad humana. Prueba de ello es que, aun atravesando las fronteras entre países, ingresando a las tierras prometidas o prohibidas, persiste la discriminación, la explotación, la segregación de las comunidades inmigrantes, siendo éstas percibidas por un importante núcleo poblacional nativo con extrañeza y en muchos casos, con rechazo. La gran pregunta es qué hacer frente a estos impedimentos localizados en regiones no tan sencillas de acceder.

Todos somos migrantes, todos somos mestizos

La cultura en la que se crece conforma el molde inicial del pensar, sentir y actuar de cada persona. Sin embargo, la cultura no es un hecho inamovible sino dinámico, que se nutre del aporte de sucesivas generaciones en su construcción. Por otra parte, al revisar distintos aspectos de cada cultura se observa sin mayor dificultad de qué manera éstas han incorporado elementos de otras culturas con las que entraron en contacto. Aún en la imposición, en el avasallamiento colonial, la cultura invasora se impregna de distintos aspectos de la sometida, produciéndose una síntesis distinta y nunca unilateral.

Es posible – e imprescindible en los tiempos novedosos que corren – pensar en una existencia intercultural, no tan sólo como convivencia estanca entre naciones diferentes, sino como un enriquecimiento mutuo de saberes y experiencias adquiridas. Este dar y recibir requiere por parte de las poblaciones comprensión sobre las ventajas de abrirse al cambio, disposición a experimentar y paciente aprendizaje, lo cual será facilitado si los liderazgos exhiben coherencia y una cercana docencia.

Docencia que debe además señalar sin dobleces la responsabilidad del gran capital especulativo en la crisis económica que genera ajuste, desocupación y miseria. El esclarecimiento es fundamental, ya que de otro modo, el poder económico de las corporaciones – tal como ha sucedido en otros momentos de la historia – busca enfrentar a trabajadores locales contra sus pares inmigrantes, para así ocultar el real funcionamiento sistémico destructivo e impedir que las fuerzas populares se consoliden en torno a cuestionamientos de fondo.

Este esfuerzo de diálogo, de comunicación y participación es la única vía para forjar y consolidar un renovado sentido común que permita torcer el actual rumbo político intolerante que parece ampliar su influencia. Signo fascista, revestido indistintamente con perorata proteccionista o ropaje neoliberal, que aprovecha pragmáticamente el malestar que experimentan las poblaciones ante la inestabilidad producida por rasantes transformaciones del paisaje social y la imposición de un estilo de vida individualista que corroe lazos interpersonales y colectivos.

En términos políticos, lo primero es garantizar a cada ser humano la libertad de vivir donde quiera, en condición de ciudadano universal.

En cuanto a medidas que ayuden a abrir el camino de una migración libre y no forzada en esta selva gobernada por salvajes de traje y corbata y perfumes caros, hay que detener de inmediato y a futuro todas las guerras. Dejar de producir, comprar o almacenar armas, prohibir su tenencia particular, transformar fuerzas armadas como ejército y policía – que son los principales focos de proliferación de tenencia de armas irregulares – en cuerpos de servicio civil.

A fin de contrarrestar las presiones económicas que impulsan la migración no deseada, es menester generar mecanismos distributivos como los que emanan de las formas cooperativas o comunitarias, impedir la libre circulación de capitales hacia guaridas fiscales, limitar la economía especulativa con altos impuestos a las transacciones financieras y rechazar el genocidio mercantilista, que en su avance territorial extingue distintas formas de vida de comunidades que son obligadas a exiliarse. Lograr términos justos de intercambio internacional, exigir transferencias de alta tecnología como compensación al expolio colonial y resistir con decisión los embates de anteriores o nuevos imperialismos en formas de tratados librecomercistas son imperativos para generar mejores condiciones de vida en los lugares empobrecidos. En el mismo sentido, multiplicar la inversión social, descentralizando el acceso a bienes y servicios es imprescindible para lograr una distribución poblacional equilibrada y evitar el hacinamiento en conglomerados urbanos.

Un aspecto geopolítico vital es el fortalecimiento de la integración regional, no tan sólo desde una mirada economicista competitiva o desde una interestatalidad sujeta al vaivén cambiante de los vientos políticos, sino como práctica permanente desde los pueblos, que permita ir ampliando fronteras hasta su desaparición empírica. Un hermanamiento que pueda alimentarse de un proyecto común a futuro y no tan sólo de raíces comunes – que no todos sienten del mismo modo – ofrece una clave de solidez y una dirección permanente a la integración.

La nación humana universal[iv]

Es posible incluso ir más allá. La tendencia hacia la mundialización – distinta de la globalización en manos del capital – es evidente. El contacto entre pueblos se irá haciendo cada vez más intenso, lo cual nos permite preguntar acerca del futuro sentido de comunidad necesario para acometer tareas colectivas.

La universalidad de lo humano es una posible respuesta a esa pregunta. Más allá de la diferencia, de bienvenidos matices culturales diversos, todos queremos felicidad, bienestar y una existencia plena para nosotros y nuestros seres queridos. Sin embargo, lo imaginamos por diferentes vías y en ocasiones, creemos que la felicidad de unos se opone a la de los demás.

Tal falacia genera innumerables problemas y en definitiva, impide el avance histórico. Si por el contrario, se reconoce la humanidad ajena como equivalente a la propia, su diversidad como riqueza y la posibilidad de una convergencia horizontal entre pueblos y culturas, entonces se está invitando a atravesar el umbral de la historia hacia un horizonte radicalmente distinto. Posiblemente ésa sea la puerta de entrada y la convocatoria del momento: hacer de esta primera civilización planetaria de la historia una verdadera nación humana universal.

[i] Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Módulo autoformativo Nº 2 : La Determinación del Estatuto de Refugiado : ¿Cómo identificar quién es un refugiado?, 1 Septiembre 2005, http://www.refworld.org.es/docid/4c65080ad38.html [Accesado el 17 Junio 2017]

[ii] United Nations, Department of Economic and Social Affairs (2015). Trends in International Migrant Stock: The 2015 revision (United Nations database, POP/DB/MIG/Stock/Rev.2015) recuperado Junio 2017 de http://www.un.org/en/development/desa/population/migration/data/estimates2/estimates15.shtml

[iii] Informe Tendencias Globales 2016 de Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados(ACNUR).

[iv] Del Documento Humanista, Silo, Obras Completas, Vol. I, Carta a mis Amigos, Ed. Plaza y Valdés, México (2004).

Publicado enInternacional
Fan Yusu, la Charles Dickens china de la era internet

El relato online de la difícil situación de millones de chinos han convertido a su humilde autora en una sensación literaria de la noche a la mañana



De niña, Fan Yusu se escapaba de su vida de pobreza rural gracias a Charles Dickens. Se sumergía en las fatigas de Oliver Twist escapándose de un albergue para pobres de la época victoriana y dirigiéndose hacia la gran nube de humo —Londres—.


Pero es la historia del propio vuelo de Fan a la gran ciudad el que se ha ganado los corazones y las mentes en su China natal. Tras publicar en la red las luchas de los trabajadores migrantes, Fan se ha convertido de la noche a la mañana en una nueva sensación literaria.


Según medios chinos, más de un millón de personas ha leído el texto autobiográfico de la autora desde la semana pasada, cuando fue publicado en la red social WeChat. En el relato, Fan traza sus intentos de construir una vida en Pekín.
La historia, titulada Yo soy Fan Yusu, ha sido eliminada de la red, posiblemente como consecuencia de los temas políticos que toca, incluyendo la mala situación de los 281 millones de trabajadores migrantes de China.


Sin embargo, la fama de la autora, de 44 años, que ha sido calificada por un periódico como 'La escritora china más candente', continúa aumentando. Tanto que Fan ha abandonado su casa en un barrio pobre de inmigrantes a las afueras de Pekín para huir de las hordas de periodistas que quieren entrevistarla. “Me estoy escondiendo”, declaró a un periodista, según recoge Xinhua, la agencia de noticias oficial del país.


La historia de la última estrella literaria de China comienza en un pueblo del interior a comienzos de los setenta, llegaba a su fin la turbulenta Revolución Cultural del presidente Mao y el país se sumergía en una nueva era de agitación económica y social.


Fan, nacida en el seno de una familia de cinco hijos en una comunidad rural desfavorecida tuvo que empezar a trabajar a los 12 años y soñaba con mudarse a una de las ciudades en repentino auge de China.


Pero también era un ratón de biblioteca: Además de Oliver Twist y Grandes Esperanzas, de Dickens, devoró las obras de Daniel Defoe, Julio Verne y Maxim Gorky, así como autores chinos como Jin Jingmai. Con 20, Fan viajó a Pekín esperando encontrar trabajo y vio “el gran y amplio mundo”.


No solo no encontró trabajo, sino que cayó en un matrimonio abusivo con un hombre del noreste de China con quien tuvo dos hijas. “Se volvió un borracho y violento. No pude soportar su violencia machista y decidí coger a mis dos hijas y regresar a mi pueblo natal”, recuerda Fan en su relato, que continúa con su vuelta a la capital china, donde encontró trabajó de niñera del hijo ilegítimo de un millonario. “Mi vida es como un libro miserable y conmovedor”, explica Fan. “El destino me ha atado de una forma absolutamente desastrosa”, añade.


Zhang Huiyu, profesor de literatura que trabajó como voluntario en el curso de escritura para trabajadores inmigrantes al que asistió Fan, afirma que su exalumna era una fanática de la literatura, y que sus “palabras simples y sinceras” han tocado la fibra a la gente común. “Hoy en día la gente está atrapada en el ajetreo de la vida pero la historia de Fan Yusu nos muestra el lado bonito y romántico de la vida”.


El periódico oficial del Partido Comunista, the People's Daily, se hizo eco de estos sentimientos y afirmó que había emocionado a los lectores por su prosa “objetiva pero provocadora”.


“Es como una antropóloga que, observando a la gente y todas sus formas de vida, ofrece a los lectores una nueva perspectiva”, afirmó un crítico.


“No tengo ni idea, y ¿tú?”, respondió a un periodista que le preguntaba por qué sus palabras han resonado entre los lectores. Antes de esconderse Fan concedió varias entrevistas en las que se veía obligada a explicar su éxito repentino.
“No tengo talento”, indicó en otra ocasión, acallando así los rumores de que busca perseguir una carrera en la escritura. “Nunca he soñado en cambiar mi destino con un bolígrafo”.


Fan se describe a sí misma como “una mujer que lucha por sobrevivir en el fondo de la sociedad” y afirma que los libros le han ayudado a afrontar los retos de ser un miembro de la clase baja explotada de China. “Cuando la vida era extremadamente difícil, leía para dejar de pensar en la adversidad”.


Tras ser catapultada al estrellato literario, han emergido otros textos de Fan, incluido un poema llamado Monólogo de una madre migrante:


“Solo me atrevo a llorar en las profundidades de la noche
soy una inmigrante, y también lo son mis hijas
Si es posible, dejadme afrontar sola las adversidades
dejando a mis queridas hijas la felicidad”.

 

Tom Phillips
03/05/2017 - 20:21h
Traducido por Javier Biosca Azcoiti

Publicado enSociedad
"Todo el racismo de EEUU sucedía antes pero sin una persona llamada Trump"

Enrique Morones es fundador de Ángeles de la frontera, una ONG que lleva más de 30 años trabajando con migrantes en Estados Unidos y México
11.000 personas han muerto desde 1994 en el intento de cruzar la frontera, según las cifras de la organización
"Cada verano muere más gente por el muro entre EEUU y México que en toda la historia del muro de Berlín", asegura


La mexicana Lucrecia Domínguez intentó atravesar la frontera porque quería reunirse con su marido en Estados Unidos. El 'pollero' –traficante – le puso como requisito que no trajera a sus hijos, Jesús y Nora, de quince y siete años. "Son chicos, van a caminar muy despacio", le dijo. La mujer, sin embargo, los llevó con ella y el traficante decidió seguir con el resto del grupo porque caminaban más lento. Los abandonó en pleno desierto de Arizona. Era verano de 2005.


"Lucrecia murió literalmente en los brazos de su hijo Jesús. Esto está pasando todos los días. Cada número esconde una familia destruida". Enrique Morones lleva más de treinta años armándose de argumentos para defender los derechos de los migrantes en Estados Unidos.


Desde entonces, ha sido testigo de un muro "que ya existe y cubre un tercio de la frontera". Por eso se revuelve en la silla cuando escucha el discurso del presidente de EEUU. Por eso insiste en que no es nuevo: "Todo el racismo que se está viviendo ahora había pasado antes pero sin una persona que se llamara Trump". De semblante serio y corpulencia de exjugador de béisbol, prefiere responder con su lema: "El amor siempre le gana al odio y no tiene fronteras".


"Los mexicanos del lugar donde nací no cruzamos el muro, el muro nos cruzó a nosotros". De ascendencia mexicana, Morones nació hace 60 años en San Diego (California), pero "si hubiera podido escoger, habría escogido México. "Yo nunca tuve el sueño americano, tuve el sueño mexicano", asegura.
El activista ha viajado a España para difundir la labor de su organización Border Angels ('Ángeles de la frontera'), conocida por dejar bidones de agua en la ruta migratoria por el desierto con el objetivo de prevenir las muertes de los que se arriesgan a cruzar la frontera.


La ONG también lucha contra los estereotipos sobre la comunidad latina, convoca cada año 'la marcha migrante' y organiza actividades como los encuentros en el Parque de la Amistad, en la frontera entre el sur de California y Tijuana. "Estamos en España para pedir que empiecen un grupo de Ángeles de la frontera, aquí también se pueden hacer muchas cosas", sostiene.


Llevan desde 1996 dejando bidones de agua en el trayecto fronterizo entre EEUU y México. ¿Cómo es migrar por el desierto?


La principal causa de muerte en la frontera es no tener agua. Se mueren por la sed, no pueden cargar suficiente agua y muchos mueren. En EEUU viven 11 millones de migrantes y la mayoría atravesó el desierto. En la frontera hay montañas, ríos, canales, pero sobre todo hay desierto. La gente cruza por donde no hay muro y cada día mueren una o dos personas. Desde 1994, han muerto más de 11.000 migrantes. El año pasado, unos 600. No queremos más muertes, queremos leyes justas.


Nosotros dejamos litros de agua tres o cuatro veces al mes en diferentes áreas a los dos lados de la frontera, porque la gente se muere en los dos. No sabemos por dónde pasan los migrantes, ya que también lo sabría la 'migra' (la patrulla fronteriza) . Más personas se han ido sumando a la causa y ahora unos 25 grupos hacen una labor similar. Tenemos grupos grandes, de hasta 450 voluntarios. Antes de la victoria de Trump los máximos que teníamos eran 150. Ahora las personas están enojadas y quieren actuar.


También está el drama de los que fallecen en la frontera sin que nadie los identifique.


Un tercio de los migrantes que mueren no es identificada. Nosotros organizamos visitas al 'panteón de los no olvidados', donde hay 550 migrantes enterrados sin identificar. Cuando los encuentra la patrulla, los entierran allí porque nadie sabe quiénes son. No pueden llevar los cuerpos a México porque no son todos mexicanos.


Hace una semana fueron alumnos de una escuela católica y otra judía. La tradición cristiana coloca cruces, la judía coloca piedras encima de las tumbas. En ellas escriben "No olvidados" en hebreo, español o inglés para recordar que la vida de esas personas también vale, aunque murieran en la frontera trágicamente.


La valla entre EEUU y México ya separa familias. ¿Cómo son los encuentros que organizan en el simbólico Parque de la Amistad?


El parque fue fundado en 1971 y en 1994, EEUU comenzó su muro en este lugar sagrado. Allí llegan familias desde distancias muy largas porque se puede ver un poco al otro lado de la valla. Tiene unos hoyos muy chiquitos, apenas puedes meter la punta del dedo. Así se saluda la gente. Van a encontrarse porque, por ejemplo, la abuela se está muriendo de cáncer y van a despedirse de sus familiares. O parejas separadas por la deportación que van cada semana para hablar de cómo están, de cómo van los hijos... Es muy impactante.


El 30 de abril de 2013, Día del Niño en México, pedimos a la patrulla fronteriza que abriera la puerta por un momento para hacer algo simbólico. Una persona me reconoció. Se llamaba Luis, y nunca había abrazado a su hija al otro lado. Le di una camiseta de la organización y cuando se abrió la puerta, su hija Jimena lo vio y brincó a sus brazos. Solo teníamos dos minutos, dos minutos abrazándose.


Me partió el alma, teníamos que volver a abrir la puerta cada año. La migra estuvo de acuerdo y ahora son encuentros de 20 minutos. También los hemos convencido para el Día Internacional del Niño, en noviembre. En el verano quiero hacerlo otra vez, y así, poco a poco, abrir cada vez más el muro.


Vamos con el gran nombre propio, Donald Trump. Una persona que lleva tantos años trabajando en la frontera y ha presenciado tanto sufrimiento. ¿Cómo vive el triunfo del discurso xenófobo del presidente de EEUU?


Este movimiento de odio es mundial y ya ha pasado antes en la historia. Me dio mucha tristeza cuando Trump lanzó su campaña atacándome a mí y al resto de mexicanos, diciendo que somos criminales y violadores, y el Partido Republicano no hizo nada.


Ha sido una vergüenza y una tragedia tenerlo como presidente. No está preparado, es racista, admitió haber atacado a mujeres. No va a durar más de año y medio. Lo van a quitar de ahí porque es la persona más peligrosa del mundo, puede causar la tercera guerra mundial. Pero no puede hacer lo que quiere, hay un sistema que está bloqueando muchas de las leyes racistas que trata de sacar.


Sin embargo, usted cuenta que lleva mucho tiempo combatiendo la xenofobia, no solo ahora con Trump.


En 1994, EEUU, que había dicho anteriormente "Señor Gorbachov, tumba el muro de Berlín", comenzó su propio muro. Ese año aprobaron una ley muy racista, la Proposición 187. También fue el del tratado de libre comercio, el movimiento de los zapatistas... Todo ello causó que el flujo de los migrantes empezara a crecer muchísimo.


En 2005 comenzamos 'Gente unida', una organización para combatir el odio y el racismo. Había un grupo que se llamaba 'los cazamigrantes', gente que iba a la frontera con rifles para dispararles. Era increíble. Los enfrentamos con varios actos pacíficos. Nos colocábamos detrás de ellos con bocinas y gritábamos: "Son unos racistas, no crucen, es peligroso". Seguimos hasta que nos deshicimos de ellos después de varios años.


También queríamos combatir los programas de odio en la televisión por cable, porque allá en EEUU hay programas que son muy peligrosos. Todo lo que se está viviendo ahora, con el racismo de Trump, había pasado antes pero sin una persona que se llamara Trump.


El presidente Trump se apresuró a cumplir su promesa estrella y en enero firmó la orden para seguir fortificando la frontera.


Te aseguro que México no va a pagar ningún centavo del muro. Primero, ya hay un muro que cubre un tercio de la frontera. Segundo, hay más migrantes saliendo de EEUU que entrando, voluntariamente y por las deportaciones. ¿Por qué, entonces, el muro? Cuando Trump lo construya, dará crédito a que la gente ya está saliendo, algo que sucede desde hace cinco años, y dirá que su muro ha parado el flujo migratorio.


Los mexicanos éramos el grupo más grande que entraba sin papeles. Ya no. La situación económica en México está mejor y muchos están regresando para encontrar trabajo allí. El grupo más grande que está entrando ahora son los centroamericanos.


También hay voces críticas con el trato que da México a los migrantes que transitan por el país.


Como muchos países, no les hemos dado la bienvenida. La mayoría del pueblo mexicano apoya a los migrantes y las leyes no son tan estrictas como las estadounidenses, pero EEUU le paga para que proteja su frontera sur. No tenemos muro con Guatemala, pero han intentado que México tome una posición más fuerte.


Tenemos que ser el ejemplo de cómo queremos que nos traten. Ahora hay muchos haitianos, unos 5.000, en Tijuana que quieren cruzar a EEUU y se les ha recibido muy bien. Muchos de los centroamericanos quieren quedarse en el país. Con Donald Trump constantemente atacando a México, el país se ha unido más. Cuando te atacan, te unes con tu gente. Ahora tenemos que mejorar nuestro trato a los migrantes, sin duda.


Una vez el senador Kennedy me dijo: "Enséñeme un muro de cinco metros que yo te enseño una escalera de seis".


El flujo migratorio a EEUU, según apunta, ya estaba disminuyendo desde antes. Pero ¿han detectado algún cambio en la frontera desde la llegada de Trump a la Casa Blanca?


Lo que sí es diferente es que los migrantes que ya están en el país tienen miedo. Están preocupados por las deportaciones y las redadas. Con el presidente Bush había retenes en el interior del país. Con Obama no. Los republicanos, que son muy inteligentes, cambiaron el sistema para contar las deportaciones: se empezó a contabilizar a los que saltan el muro y los deportan el mismo día.


Un día le pregunté a Obama por qué no decía algo al respecto y me contestó que quería que los republicanos trabajaran con él en la reforma de migración. Le deseé suerte, porque no iba a ocurrir. Y no ocurrió.


Trump ha dado algunas pinceladas de su futura reforma migratoria. ¿Qué se sabe de este asunto?


Quiere deportar a todos los migrantes sin papeles y proteger a los "soñadores" –jóvenes y niños que llegaron al país de manera irregular– porque los estima. Entonces, si los estima, ¿por qué va a deportar a sus padres y a sus hermanos? Vivimos unos tiempos muy peligrosos. Nunca hemos visto más crímenes de odio contra migrantes, musulmanes y mujeres.


Tenemos que alzar la voz, la gente ya está tomando cartas en el asunto marchando y protestando, diciendo "no" al muro. Todos queremos proteger la frontera, pero hay que tratarlos de una manera más digna. Cada verano muere más gente debido al muro entre EEUU y México que en toda la historia del muro de Berlín.


¿Qué debería contener esta reforma?


Los 11 millones de migrantes que están en EEUU sencillamente quieren estar documentados. No quieren ser ciudadanos, quieren tener un documento que les proteja de la deportación. También, que las personas que quieran entrar puedan hacerlo por la puerta de delante. Ahora tienes que ganar cierta cantidad de dinero solo para poder solicitar el visado. La mayoría no lo tiene y por eso cruzan.


Urge a EEUU, porque es culpable de la salida de los migrantes de sus países. La invasión de Irak, la intervención en Centroamerica de Reagan, la demanda de droga ilegal, el consumo del 35% de los recursos naturales del mundo... Eso causa que la gente se vaya de su país de origen. EEUU debería darles la bienvenida.


Deben practicar eso que les gusta decir, los derechos humanos, sin ese muro de la vergüenza y la muerte. Una vez el senador Kennedy me dijo: "Enséñeme un muro de cinco metros que yo te enseño una escalera de seis". Las personas que quieren cruzar van a encontrar una manera de hacerlo, como sucede aquí en Europa.


¿Cómo se combate la retórica criminalizadora del presidente sobre la migración?


La estrategia es que la gente sepa la verdad. En mi vida he oído que hay demasiados alemanes en EEUU, pero hubo un tiempo en que se decía. Si este discurso hubiera tenido éxito, no hubiera llegado Friedrich Trump, abuelo alemán de Donald Trump. Después dijeron que hay demasiados polacos, italianos, chinos... Ahora dicen que hay demasiados mexicanos.


Es muy importante que la gente sepa lo que ocurre, porque las mentiras vuelan: que los migrantes son criminales, que no pagan impuestos... Una persona sin documentos, según el Departamento de Justicia, es diez veces más probable que no sea un criminal, porque no quieren ser deportados. Quieren un trabajo para dar de comer a sus hijos o quieren reunirse con su familia. No arriesgan su vida para cometer crímenes. Sí pasa, pero son excepciones. Y claro que pagamos impuestos. Cuando compras algo nadie te pregunta si tienes papeles o no.


¿Qué opina de la situación en Europa, donde también hay muros?


En España, como en EEUU, deben tener leyes más justas. No vale construir muros con Marruecos o México que causan tantas muertes. El año pasado fue el más trágico, murieron más de 8.000 personas tanto en EEUU como aquí en Europa. Tienen que alzar la voz también. Es la juventud la que va a marcar el cambio, porque tiene algo que nosotros no teníamos: mucho acceso a la información. Un ataque contra alguno de nosotros, ya sea gay, migrante o musulmán, es un ataque contra todos.

Publicado enInternacional
Lunes, 20 Marzo 2017 08:20

Cruel e inusual

La semana pasada Donald Trump seleccionó como su contraparte histórico al presidente Andrew Jackson (1829-1837), ya que se opuso a la élite arrogante, igual que él. Fue figura complicada, con nociones parecidas al populismo nacionalista de Trump, y también un enamorado de su propia imagen. Fue un defensor de la esclavitud y promotor de lo que se conoce como la remoción indígena (la expulsión de los pobladores originarios de sus tierras). En la imagen, Trump de visita en la casa de Andrew Jackson el pasado miércoles 15 de marzo, en el 250 aniversario de su natalicio, en Nashville, Tenesi

 

La crueldad de las políticas impulsadas por el nuevo gobierno trumpista se revela cada día, y la semana pasada, con la presentación de su propuesta para el presupuesto, la anulación de la reforma de salud y la promoción de medidas antimigrantes, quedó clara la guerra contra los más vulnerables y contra el planeta mismo (obviamente incluida la humanidad, entre otros seres vivientes).

La perversa narrativa que acompaña esto –recuperar la grandeza de Estados Unidos y la defensa contra las múltiples amenazas que provienen de extranjeros– tal vez sigue funcionando, pero pronto los efectos nocivos, tóxicos y hasta fatales de estas políticas no podrán ser ocultados o disfrazados. Entre los que sufrirán estarán amplios sectores de sus propias bases, sobre todo los trabajadores blancos y pobres.

Las noticias están llenas de las maniobras ineptas de Trump, sus acusaciones sin pruebas (la más dramática del momento, de que Obama ordena el espionaje de la oficina de Trump, que ha sido descalificada por su propio Departamento de Justicia, la FBI, los comités de inteligencia y el ex presidente, pero aun así insiste), denuncias de todo lo que no se subordine a su versión de las cosas, incluso dentro del propio gobierno, pero a veces el circo sirve de distracción respecto de las políticas para robarse el pan del pueblo.

Por ejemplo, el proyecto de ley para el desmantelamiento de la reforma de salud –prioridad para los republicanos– resultará en que 14 millones pierdan su seguro de salud el año entrante, y 24 millones para 2026, pero eso no es todo. Esa misma iniciativa de ley incluye –a cambio del sacrificio de los más necesitados– una gloriosa reducción de 600 mil millones de dólares en impuestos para los ricos, en un momento en el cual los mas prósperos ya concentran más riqueza que nunca.

En el presupuesto federal –el cual es una propuesta del Ejecutivo siempre modificada por el Poder Legislativo– se expresan los deseos concretos del nuevo gobierno. Un resumen relámpago: incremento histórico del gasto militar, ya de por sí el más alto del mundo, por 54 mil millones de dólares, y para el aparato de seguridad nacional internacional y doméstico, incluyendo medidas antimigrantes, mientras se reducen casi todos los rubros de asistencia social para los sectores más vulnerables (programas para vivienda pública, asistencia de alimentos para viejos y para nuevas madres, asistencia legal, y hasta fondos para calefacción), aniquilación del financiamiento federal para las artes, humanidades y medios públicos; reducción del financiamiento de investigaciones científicas y médicas (incluso sobre cáncer y sida), y anulación de todo lo que tiene que ver con el cambio climático.

El director de la oficina del presupuesto de la Casa Blanca, Mick Mulvaney, comentó ante medios que en torno al cambio climático, yo creo que el presidente fue bastante directo: ya no vamos a gastar dinero sobre eso. Consideramos que eso es un desperdicio de dinero... Por varias agencias del gobierno, lo relacionado al cambio climático está bajo ataque. La Agencia de Protección Ambiental, encabezada por un cuate del presidente que dice que no está de acuerdo con el consenso científico mundial sobre el cambio climático, enfrenta un recorte de casi un tercio de su presupuesto.

Dentro de ese presupuesto se asigna un primer gasto para la construcción del muro fronterizo, así como financiamiento para medidas antimigrantes, incluida la creación de más centros de detención. El clima de pánico que sigue creciendo entre las comunidades inmigrantes es festejado por Trump, al darse crédito por una reducción de 40 por ciento en las detenciones en la frontera. A la vez, propuestas como la de separar de inmediato a madres de sus hijos menores al capturarlos cruzando la frontera de manera ilegal son defendidas abiertamente.

Promover tanto sufrimiento y daño no es necesariamente un detalle nuevo en esta democracia donde la opinión mayoritaria suele ser ignorada por la cúpula (las últimas encuestas, por ejemplo, reafirman que la mayoría favorece la legalización de inmigrantes indocumentados y se opone al muro), pero sí el afán y el odio con que se está haciendo.

Vale recordar que las perspectivas derechistas, antimigrantes y racistas de estas políticas son construidas por algunos de sus asesores mas íntimos, sobre todo Steve Bannon –el Rasputín de la Casa Blanca–, quien es admirado por agrupaciones ultraderechistas nacionalistas y supremacistas, y Sebastian Gorka, quien supuestamente es asesor antiterrorista del presidente. El periódico judío The Forward reportó la semana pasada que funcionarios de Vitezi Rend, grupo neonazi húngaro, afirman que Gorka es uno de sus miembros. De hecho, si lo es, podrá poner en jaque su esencia migratoria en este país si resulta que mintió sobre esa asociación, ya que el Departamento de Estado clasifica esta organización como vinculada a los nazis.

La semana pasada Trump seleccionó como su contraparte histórico al presidente Andrew Jackson (1829-1837), afirmando que ese presiente se opuso a la élite arrogante, igual que él. Fue figura complicada, con nociones parecidas al populismo nacionalista de Trump, y también un enamorado de su propia imagen machista. Pero más revelador es que fue defensor de la esclavitud y promotor de lo que se conoce como la remoción indígena –la expulsión de los pueblos indígenas de sus tierras–, que fue una especie de limpieza étnica. De hecho, sus políticas culminaron en el Camino de Lágrimas, donde 4 mil indígenas cheroquis, incluidos niños, murieron de hambre y frío durante su obligado éxodo al oeste.

Trump está impulsando una orgía de crueldad... esto es moralmente repugnante. Viola todos los ideales más valorados de esta nación. Tenemos una responsabilidad moral para frenarlo, afirma Robert Reich, escritor que fue secretario de Trabajo del gobierno de Clinton.

La octava enmienda de la Constitución prohíbe los castigos crueles e inusuales. Es la descripción precisa de las políticas contra los más vulnerables, los inmigrantes, los refugiados, los pobres, los niños y el planeta mismo que se anuncian con tanto gusto desde la Casa Blanca.

 

 

Publicado enInternacional
Lunes, 13 Marzo 2017 06:58

La frontera del caos y la penuria

El puente se cruza a pie en ambos sentidos; no hay aduana ni control de pasaportes (Andy Robinson)

 

Venezolanos y colombianos trafican con todo y sin ningún control a través del puente Simón Bolívar

 

Cúcuta (Colombia)

 

Hay un tráfico de dos sentidos en la frontera entre Venezuela y Colombia. Y se trafica con todo. Hay venezolanos que van en busca de alimentos y colombianos que necesitan refugio. Se comercia con arroz y cocaína, gasolina y ganado. Lo hacen guerrilleros de izquierdas y paramilitares de ultraderecha. Últimamente, muchos venezolanos, no sólo los de la ciudad fronteriza de San Antonio, cruzan a Cúcuta por el puente de Simón Bolívar, dejando atrás los carteles que anuncian: “En esta aduana no se habla mal de Chávez”. Se dirigen a los supermercados cargados de billetes venezolanos para abastecerse de productos crónicamente escasos en Venezuela. “Voy a comprar antibióticos”, dice un joven estudiante que venía de San Cristóbal a 30 kilómetros de distancia. Pero para no alimentar otra historia mediática de la tiranía bolivariana, otro venezolano recuerda que los fármacos esenciales se consiguen gratuitamente en el sistema de sanidad pública.

Germán Parra ya ha llegado a La Parada, un conjunto de oficinas de cambio de divisas y supermercados baratos en el lado colombiano del puente. Vive en Cúcuta y trabaja en la construcción. Pero a los venezolanos no se les ven con buenos ojos en Cúcuta en estos momentos. Los colombianos les echan la culpa de un aumento de la delincuencia aunque muchos robos se hacen desde motocicletas y en Venezuela es casi imposible comprarse una moto.

Crece la xenofobia en una ciudad que se siente abandonada por Bogotá. El vicepresidente colombiano Germán Vargas llegó a decir al inaugurar un proyecto de viviendas nuevas el mes pasado: “Estas son para ustedes y no para los venecos”, un término que muchos consideran insultante. “Aquí los venezolanos somos subversivos, ladrones, paramilitares, narcotraficantes”, sostiene Parra. Pese a ello, entran sin mucho control. Hay que tener permiso para cruzar pero en el puente Bolívar ningún policía pedía papeles y la gente pasaba de un lado a otro sin el miedo que se palpa en otras fronteras.

A doscientos metros del puente, los residentes de La Invasión, un asentamiento ilegal en el lado venezolano que la policía intenta desalojar, cruzan el río en balsa para ir a trabajar en Colombia y volver a casa por la tarde. Una de ellas, la colombiana Kailin Vélez de 28 años, trabaja de camarera en una casa de comidas en La Parada. ¿Por qué vivir en San Antonio y trabajar en Cúcuta? “Porque la vivienda y los servicios públicos en Venezuela son mucho más baratos que en Colombia pero los salarios son mucho más bajos”. En cuanto a la comida depende de si queda algo de precio regulado. Escribe en el cuaderno una tábula con los precios comparativos, todo convertido a pesos colombianos. Salario mínimo: Venezuela, 140.000; Colombia, 737.000. Alquiler más luz y agua: 15.300 pesos al mes en Venezuela; 750.000 en Cúcuta. Patatas: 800 el kilo en Colombia; 1.500 en Venezuela. Frijoles: 6.000 en Cúcuta. ¿Y en San Antonio? “No hay”.

Todo tiene matices en la frontera, aunque nadie lo creería viendo la televisión o leyendo el periódico. En los medios colombianos la historia es la del venezolano que huye del desabastecimiento causado por el socialismo bolivariano hacia la cornucopia del capitalismo colombiano. Pero el matiz es que los bachaqueros, los vendedores del mercado negro, y los contrabandistas han aprovechado los precios tirados de bienes esenciales subvencionados en Venezuela para venderlos a venezolanos en Cúcuta. O para reexportarlos a Venezuela. “Un bachaco es una especie de hormiga. Los bachaqueros en la cola trabajan a sueldo de bachaqueros de cuello blanco y de mucho dinero”, dice Guiomar Caminos, residente de San Cristóbal. “Cuando llegamos al supermercado, muchas veces, ya no queda nada”, añade Esther Julia, su mujer, mientras cena macarrones a la boloñesa en su casa.

Luego está la cuestión de la gasolina. A lo largo de la frontera de 2.000 kilómetros, hay ríos o caminos de tierra, las trochas, como dicen los venezolanos, donde cruzan los contrabandistas de gasolina fuera de la vista de las fuerzas de seguridad. Puesto que en Venezuela se puede llenar el depósito por el equivalente a un dólar, todo el estado colombiano de Santander se abastece de gasolina venezolana. El gobierno en Caracas cerró la frontera durante varios meses el año pasado con el fin de afrontar ese tráfico ilegal. Incluso ahora, solo pueden pasar peatones por el puente con la excepción de las horas de madrugada cuando pasan camiones cargados de alimentos. Pero si Donald Trump piensa que la frontera entre EE.UU. y México es porosa, la de Colombia y Venezuela es un colador.

La narrativa dominante en la frontera es que miles de venezolanos hambrientos llegan en busca de refugio económico desde el desastre al otro lado. Pero, por dura que sea la escasez, cuesta encontrar a alguien en San Cristobal con aspecto de muerto de hambre. Hay más indigentes a la vista en Colombia. Es más, hay otros refugiados, aún más desesperados, que cruzan la frontera en el otro sentido. Hace dos semanas, trascendió que casi 200 campesinos colombianos de una comunidad en Catatumbo, en el norte del estado de Santander, a 200 kilómetros de Cúcuta, habían llegado a un pueblo venezolano en busca de santuario tras ser desplazados por paramilitares de ultraderecha.

Esto ocurre en un momento en el que la guerrilla de las FARC se ha desmovilizado. Hasta ahora justificaba su lucha armada por la necesidad de defender a los campesinos de los paramilitares. Por eso, quizás las autoridades colombianas desmintieron la noticia pese a que existen múltiples testimonios de que ocurrió. Los paramilitares “se dedican a intimidar a los campesinos para que no reivindiquen sus derechos de acceso a la tierra y compensación por sustituir sus cultivos de coca”, declara Yefri Torrado, experto en derecho de la Universidad Libre de Cúcuta.

¿Por qué cruzarían los campesino a Venezuela? “Porque hay indicios de que los paramilitares cuentan con aliados en la administración local y en el ejército colombiano; cuando se ha visto a los paramilitares del Águila Roja suele ser en lugares próximos a las bases militares”, añade. Al otro lado, aún pueden contar con la protección de los guerrilleros que se esconden en territorio venezolano, y las fuerzas de seguridad están más dispuestas a denunciar violaciones colombianas aunque sólo sea para relativizar las suyas.

Cuando el presidente venezolano Nicolás Maduro se mostró preocupado por las cuestiones humanitarias en la frontera tras la llegada de los refugiados, las autoridades colombianas lo acusaron de querer desviar la atención de la crisis humanitaria en Venezuela. Puede ser verdad pero quizás hay otra explicación: con la inminente entrada de las FARC en política, hay que dejar muy claro que el camino de la izquierda, al igual que el puente de Bolívar. conduce al caos y la penuria. “Aquí, en la frontera, se está jugando la hegemonía política”, remacha Torrado.

 

 

Publicado enColombia