Sábado, 02 Abril 2016 07:20

Yo me pregunto si me quedo o si me voy

Michael Gove, presunta autoridad máxima en la administración de ecuanimidad

A TRES MESES DEL VOTO POR LA PERMANENCIA O NO DE GRAN BRETAÑA EN LA UNION EUROPEA.



Las últimas encuestas ponen a ambos campos cabeza a cabeza revirtiendo la tendencia favorable al Remain (quedarse) de principios de año. El director de campaña del Leave es nada menos que el ministro de Justicia británico.

 

 

Londres

 

A menos de tres meses del referendo nadie puede asegurar si los británicos se inclinarán por seguir en la Unión Europea o darán el portazo. Las últimas encuestas ponen a ambos campos cabeza a cabeza revirtiendo la tendencia favorable al Remain (quedarse) de principios de año. El ministro del Tesoro de Estados Unidos, Jacob Lew, que no quiere más olas en la atribulada economía mundial, fue una de las últimas voces en alzar la alarma sobre el factor británico. “No es bueno para la economía británica, para la economía europea o para la economía mundial. En un mundo en que la incertidumbre geopolítica es uno de los grandes riesgos, está claro que una salida de la Unión Europea tendrá consecuencias económicas”, señaló.

 

En enero el campo del Remain le llevaba 10 puntos en las encuestas a los del Leave. Esta semana un sondeo le dio la delantera a los que quieren marcharse y en el acumulado mensual ninguno se saca ventaja. Con cifras tan ajustadas y un 20% de indecisos la campaña para el referendo del 23 de junio se ha polarizado más que nunca y florecen las malas artes de ambos campos.

 

Los Leave titularon a la campaña del Remain con nombre de película de terror –Project Fear– pero no dudaron en lanzar una tanda de golpes bien bajos contra sus rivales. En un informe esta semana dieron a conocer una lista de asesinatos y violaciones cometidos por 50 ciudadanos de la UE en el Reino Unido. El acento de los crímenes estaba puesto en los nuevos miembros del este europeo con el asesinato de una chica de 14 años, Alice Gross, cometido por un oriundo de Letonia, Arnis Zalkalns. No resulta demasiado alentador que el director de campaña del Leave sea nada más y nada menos que el ministro de Justicia británico, Michael Gove, presunta autoridad máxima en la administración de ecuanimidad.

 

Los de Remain tienen su propia lista de hipérboles. A nivel económico, aseguran que si triunfa el No a la UE se perderán tres millones de empleos, algo así como el 10% de la población económicamente activa del país. Un mecanismo del estilo del chequeado.com argentino –el “full fact”– recuerda que esta cifra sale de la cantidad de empleos británicos vinculados al comercio con la UE, pero “no indican que dependen de que el Reino Unido sea miembro de la UE”

 

No importa. Una vez instalado el miedo en un área decisiva –economía, seguridad, inmigración– se espere que gatille el voto a favor o en contra. En los normalmente escépticos y apolíticos británicos ningún tema se salva de una inmediata y virulenta controversia. Con los atentados de Bruselas y París en mente, con el temor de que por mero peso probabilístico Londres sea el próximo blanco, el ministro de defensa británico Michael Fallon salió a decir que la UE es fundamental para la seguridad británica.

 

Fallon es el mismo ministro que el año pasado dijo que Argentina representaba una amenaza militar para los malvinenses. En otros temas estaría de acuerdo con el coronel Richard Kemp, un ex comandante de las fuerzas británicas en Afganistán, pero Europa es diferente. En el The Times del anti-UE magnate mediático Rupert Murdoch, Kemp señaló que era “absurdo” decir que el referendo afectaría la colaboración en temas críticos de seguridad. “Si nos vamos de la UE, vamos a poder decidir quién entra y sale del Reino Unido. De no hacerlo, intensificamos la amenaza terrorista, exponemos a nuestro pueblo y traicionamos a nuestra nación”, escribió Kemp.

 

Las entrecruzadas lealtades políticas vuelven más impredecible el resultado. En el Remain está una parte del gabinete de David Cameron y de los diputados conservadores, la mayoría de los laboristas, los escoceses, galeses y la mayoría de las poblaciones urbanas de Inglaterra. En el Leave se encuentra una mayoría de diputados conservadores, una minoría de laboristas y la muy conservadora campiña inglesa con sus pueblos y condados. “Si en casi todos los temas uno puede asumir una similitud de opiniones en lectores del (conservador) Daily Mail y el (progresista) The Guardian, entre jóvenes y viejos, graduados o trabajadores manuales, en Europa hay una enorme polarización”, resume Peter Kernell, director de la encuestadora Yougov.

 

El resultado puede convertirse en dinamita política para el primer ministro David Cameron quien prometió el referendo para evitar que los ultranacionalistas del UKIP le birlaran votos a los conservadores en las elecciones generales del año pasado. En marzo Cameron se vio obligado a desmentir su renuncia ante la Cámara de los Comunes si ganaba el no a la UE porque, según explicó, quería estar a cargo del proceso de desvinculación que tomaría aproximadamente unos dos años. Más de uno está apostando exactamente a lo contrario, entre ellos el ex alcalde de Londres, el conservador Boris Johnson, un carismático líder que ha combinado exitosamente un estilo aristocrático con el de un parroquiano del pub del barrio. No son pocos los analistas que dudan mucho que Cameron sobreviva una derrota.

 

Nadie puede predecir el resultado. El Remain tiene a favor la resistencia a un cambio drástico en tiempos de incertidumbre, un factor de importancia a la hora de cautivar al 20% de indecisos. El apoyo de sindicatos, empresarios y la City, sumado a los distintos sectores políticos son una sólida base de partida. Pero el riesgo de un evento que cambie radicalmente el panorama –una crisis del euro, un ataque terrorista, una nueva ola inmigratoria– mantiene a todos en vilo.

 

 

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Jueves, 24 Marzo 2016 08:01

El corazón enfermo de Europa

El corazón enfermo de Europa

El balance preliminar de dos atentados suicidas reivindicados por el Estado Islámico (EI) en el aeropuerto y en el Metro de la capital de Bélgica es de 31 muertos y 270 heridos. En la mañana cundió el pánico por la amenaza yihadista, pero de nuevo se trata de armas, redes y terroristas locales.

 

El objetivo fue el centro de un viejo continente acorralado por el estancamiento económico, producto de un modelo que ha ido abatiendo los derechos sociales y laborales sin ofrecer el tan esperado crecimiento, y la crisis de los migrantes y refugiados forzados a huir de guerras en las que varios países occidentales tienen implicaciones directas. Por primera vez empiezan a temblar los palacios de la Unión Europea (UE).

 

Después de los actos terroristas del noviembre pasado en París, e incluso tras la matanza en Charlie Hebdo, 10 meses antes, que había sido reivindicada por Al Qaeda, aunque entre los atacantes había también un afiliado del EI, hubo una escalada en la ofensiva contra el EI en Siria por una heterogénea coalición internacional. En ésta participan países como Rusia, Canadá, EU, Reino Unido, Turquía, Francia y otros europeos que están claramente contrapuestos en el escenario internacional, pero unidos en la coyuntura siria, aun con finalidades geoestratégicas divergentes.

 

Putin sostiene el gobierno sirio de Bashar al Assad y combate al EI, aunque hace una semana optó por retirar la aviación militar y suspender las incursiones aéreas, mientras Estados Unidos, Francia y el Reino Unido apoyan a los rebeldes sirios. Los turcos, aliados occidentales, llegaron inclusive a sostener al Estado Islámico que ahora dicen combatir, así como Arabia Saudí, Qatar y Kuwait, que fueron financiadores de los islamistas y hoy son parte de la coalición. El gobierno turco de Recep Erdogan, más bien, vuelca energías a la represión contra la minoría kurda. Por otro lado, el EI mantiene sus posiciones en una Libia dividida entre tres gobiernos de facto, así que se vislumbran nuevas intervenciones para no perjudicar los intereses petroleros occidentales.

 

En febrero las discusiones para la paz en Siria –azotada por una guerra civil entre los grupos rebeldes, surgidos tras la primavera árabe de 2011 contra el dictador al Assad, y las fuerzas gubernamentales– no han resuelto la cuestión de la permanencia en el poder de Assad, que contrapone a EU y Rusia, y se reanudaron esta semana. En Siria siguen activos tanto el EI como las facciones radicales de Al Qaeda, como Al Nusra, mientras que a lo largo de la frontera turca las comunidades kurdas, verdadero baluarte democrático-popular de la región que ha sabido repeler al EI por tierra, resiste pese al hostigamiento de Erdogan que, además, endureció la represión interna contra los partidos de referencia para los kurdos y la prensa en general.

 

Sin embargo, la UE acaba de firmar un acuerdo con Turquía para delegar a este país la resolución del problema de los migrantes y, en contrapartida, Estambul va a recibir fondos por 6 billones de euros y se destrabarán las negociaciones, paralizadas hace años, para su adhesión a la Unión.

 

La política desunida de la UE no ha sabido contrarrestar los fracasos en el escenario sirio y en Irak, mientras que en su interior no ha podido revertir la progresiva fractura del tejido social, especialmente en las periferias de las grandes ciudades y en las distintas generaciones de migrantes. Los jefes de Estado han denunciado un ataque a nuestra sociedad abierta y democrática, ya que se arremetió contra un lugar simbólico, la ciudad de Bruselas, sede de instituciones de la UE. Aconteció lo que temíamos, dijo el primer ministro belga, Charles Michel.

 

En efecto, ya no se hablaba de si los islamitas, por medio de ciudadanos europeos o foreign fighters, atacarían al país, sino del cuándo. Las fuerzas policiacas ya estaban en alerta, a raíz del operativo antiterrorista de la semana pasada en que se detuvo a Salah Abdeslam, último sobreviviente de los atentados de París. Su arresto no ha servido para frenar el terrorismo, así como la captura de un capo no detiene al narcotráfico. Más bien, pudo haber acelerado los tiempos para que otra célula, posiblemente ligada a Abdeslam, actuara y mostrara su capacidad pese a los operativos de seguridad.

 

Mientras, las ultraderechas aprovechan para cabalgar el descontento y el miedo, fomentando el extremismo y la xenofobia y, a la vez, desviando la atención de los problemas estructurales y de la austeridad macroeconómica. En este sentido, la derecha neofascista se junta idealmente con la neoliberal-tecnocrática, que ahora puede atribuir la culpa del fracaso económico-social a factores externos: los migrantes, los islamitas, Rusia.

 

Desde luego, se registra el fiasco de los sistemas de inteligencia, muy descoordinados incluso entre dos vecinos como Francia y Bélgica. En territorio belga residen 500 potenciales terroristas, combatientes que, aun después de realizar viajes a Libia o Siria y volver a Europa, no han podido ser detenidos. Pero no se trata sólo de las fallas de la inteligencia, de la seguridad o de la integración social, sino de cambiar el rumbo de la política exterior, ya que los líderes europeos han sido cómplices de varias facciones del terrorismo yihadista que sirvieron repetidamente como aliadas, luego se combatieron esquizofrénicamente y, a la postre, llegaron a sacudir desde adentro el enfermo corazón europeo.

 

* Periodista italiano

 

 

 

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Las migrantes colombianas son las que más remesas envían a su país

El 51% de los 4.635 millones de dólares que se ingresaron en 2015 provienen de las mujeres


Los colombianos tienen una deuda pendiente con sus mujeres migrantes. Al menos así lo han señalado algunos congresistas que han llevado a debate político el tema de equidad de género, en el que la situación de las colombianas que han tenido que dejar el país ha sido analizada. Según un informe expuesto por la congresista que representa a los colombianos en el exterior, Ana Paola Agudelo, en el 2015 los colombianos que viven afuera ingresaron al país 4.635 millones de dólares. Una suma, según sus cálculos, superior a la recaudada por exportaciones de petróleo. Más de la mitad, el 51%, corresponde a los ingresos de las mujeres. “Los colombianos en el exterior están supliendo la caída del precio del petróleo en el país, son los que más están aportando y dinamizando a la economía, tenemos una gran deuda con ellos”, ha dicho. En el primer mes de este año, según datos del Banco de la República, Colombia recibió una suma por remesas que alcanzó los 347 millones de dólares.


Agudelo advierte que más de la mitad de las resemas que se reciben en el país llegan de las mujeres migrantes, que trabajan en la mayoría de los casos en labores domésticas y de cuidado de adultos y niños. La congresista asegura que el 64% de esos recursos son destinados a la financiación de estudios de su núcleo familiar y denuncia que además de ser las principales proveedoras en sus hogares en Colombia, están expuestas a ser discriminadas por su condición de mujeres y migrantes. “Afrontan amenazas como la trata de personas, la permanente asociación al narcotráfico y la prostitución, y las malas remuneraciones en razón de las labores de cuidado que desempeñan en el exterior”, ha señalado. Con más de 2.000 millones de dólares, Estados Unidos es el país desde donde más enviaron dinero en el 2015, seguido por España con 863 millones de dólares.


Según el Ministerio de Relaciones Exteriores, la causa más frecuente de migración es la búsqueda de oportunidades laborales. El origen de los migrantes corresponde en su mayoría a Bogotá (18.27%), Antioquia (13.79%), Valle del Cauca (10,16%), Cundinamarca (5.56%), Santander (4,72%) y Atlántico (4,47%). Y de los más de cuatro millones de migrantes, la mayoría se ubican en Estados Unidos , España y Ecuador. En este último país las mujeres representan el 52,8% de la población colombiana que reside allí, según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), que también señala que entre los factores de más vulnerabilidad en el exterior para las mujeres está su pertenencia étnica a grupos indígenas o afrocolombianos, estar en el grupo de edad de los 18 a los 24 años y ubicarse en el rango de población con falta de oportunidades laborales y educativas.


En el debate se destacó la tendencia que confirma la feminización de la migración, al señalar que el número de mujeres sobrepasa a la población masculina. En España, por ejemplo, el 55% de los migrantes colombianos pertenecen al género femenino.


Por la equidad de género


El debate sobre equidad de género, promovido por la congresista Clara Rojas, no solo fue el escenario para hablar de la migración y de la falta de apoyo que reciben las colombianas que viven lejos de su país. También las congresistas señalaron con preocupación, la falta de políticas de género y la necesidad de repensar la institucionalidad para atender las necesidades de las mujeres. “Hoy en día enfrentan dramas muy sensibles como el embarazo adolescente, la dificultad para acceder al sistema de salud, a la pensión y a un buen empleo. En nuestro país la institucionalidad no sirve para enfrentar ese enorme desafío”, aseguró Rojas.


Su queja se sumó a la de la representante Agudelo, quien reitera que los colombianos en el exterior no reciben la atención que demandan del Estado. “Debemos lograr que se realice una mesa de trabajo con la Consejería Presidencial para la Mujer de la mano de Organizaciones Internacionales, para introducir el tema de la mujer migrante en la agenda política”, señaló. Agregó que el año pasado Colombia además de las remesas, recibió una suma superior a los 31 millones de dólares por cuenta de los trámites realizados por colombianos fuera del país.

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Domingo, 21 Febrero 2016 05:52

El beisbol en su laberinto

El cubano Yulieski Gourriel (izquierda) durante el partido contra México en la Serie del Caribe, que se llevó a cabo el pasado seis en República Dominicana. El jugador y su hermano Lourdes, estrellas del equipo  nacional de la isla, abandonaron el equipo tras ser contratados por agentes internacionales.

No tocar duro nuestras verdades levanta muros, pudre capitales. Silvio Rodríguez.


Se pudiera decir que Cuba es el único país del mundo donde la pelota no es sólo el pasatiempo y deporte nacional, sino también una razón de Estado y parte indispensable del espíritu de nación. Para cubanos y cubanas es el único asunto que no es indiferente. Para bien y para mal, el ánimo de la pelota refleja el del país y viceversa.


Por eso el primer paso es des-secretizar las decisiones relativas a su presente y futuro y acabar de canalizar el caudal de talento y criterios de peso de nuestros 11 millones de habitantes que somos, casi genéticamente 11 millones de mánagers de beisbol.


Las dos puntas del nudo.


Existen dos aspectos que si seguimos sin llamarlos por su nombre y sin buscarle solución serán el lastre eterno que nos ahogue sin que lleguemos nunca a tocar fondo o, peor aún, quedemos varados ahí, inmóviles y viendo cómo se nos va, también con la pelota, un proyecto de país libre e independiente.


Hablemos primero de lo que nos viene de fuera.


De un lado está la guerra sucia, sórdida y constante para desmontar y desmovilizar todo lo que recuerde que en este país se hizo una revolución para ser independientes, para manejarnos sin amos.


Nuestros equipos de pelota (y de casi todos los deportes) viajan a los eventos estresados, con miles de controles, restricciones, acosados tanto económica como políticamente. Los equipos cubanos son los únicos que tienen que aguantar intrusiones de personas que saltan al terreno con pancartas políticas, con consignas contra el gobierno. Muchas veces son personas que no tienen el valor de decirlas en Cuba y mucho menos la honestidad de traducirlas en una propuesta concreta de programa político. Hasta ahora, la tendencia general es alinearse con el programa de reconquista de los patrocinadores externos.


Ningún otro equipo tiene que sufrir el sobrevuelo de salivantes buitres ofreciendo contratos, atacando la autoestima y la moral de los atletas. Es una guerra sicológica que no puede resultar en nada bueno, sobre todo teniendo en cuenta que en nuestro patio las cosas no andan nada bien.


Es una política hipócrita y degenerada en la que las autoridades del deporte profesional se lavan las manos, como el famoso Poncio, y se declaran incapaces de increpar a su gobierno para que permita que los peloteros residentes en la isla puedan jugar legalmente en Estados Unidos, mientras los acogen cuando desertan y emigran de manera ilegal.


Es un gran negocio en el que no se excluyen verdaderos parásitos que viviendo en Cuba como potentados en su calidad de funcionarios se han ido llevándose consigo a peloteros en plena capacidad y además hasta bases de datos de prospectos desde edades tempranas.


Por supuesto que lo más natural es que los atletas aspiren a hacer parte de su carrera en la élite de su deporte, en este caso las grandes ligas. Es necesario dejar de culparlos. Cualquier ser humano en su sano juicio, incluso siendo consciente de que el deber de un hombre está allí donde es más útil, tiene anhelos de superarse, de ponerse metas y de vivir lo mejor posible, de acuerdo con sus capacidades y en el tiempo que tiene para desplegarlas.


Pero es necesario denunciar, hacer público y que los periodistas que cubren los eventos filmen y difundan cómo ocurre, quiénes lo hacen, exponer a quienes están detrás de ese mercado negro. La transparencia pasa por dejar de lado la censura con esos hechos que nos ponen como el avestruz, con la cabeza bajo tierra y el resto del cuerpo al aire.


Parte del apoyo a nuestro deporte nacional, a esa pieza indispensable de todo el complejo entramado que constituye nuestra nacionalidad, radica en dejar de manejar esos asuntos en el reducido y secreto grupo de quienes, a final de cuentas, sin el escrutinio público, terminan manipulando y posponiendo la solución a un problema ya demasiado viejo y conocido. Y hacer esto sin importar que salten nombres que puedan resultar sensibles.


Quienes directa o indirectamente, fuera o dentro de Cuba, contribuyen al desangramiento de nuestros talentos, a que los deportistas deserten y la decepción de un pueblo entero, tienen que ser denunciados, expuestos y, cuando sea posible, puestos a disposición de la justicia.


Quienes representan en las instituciones la dignidad de todo un pueblo tienen la responsabilidad histórica de exigir y buscar un cambio de política que sólo conduce a lacerar en lo más profundo el sentido de pertenencia a un país, a un proyecto de vida de millones de personas.


Hablemos desde dentro.


Por otra parte, continuando la idea del vínculo entre pelota y política en Cuba, tampoco puede ignorarse el padecimiento burocrático que se sufre. Grupos de funcionarios apegados a circulares y directivas, en algunos casos verdaderamente mediocres con probada trayectoria política (que la vida ha demostrado en muchos procesos la temporalidad de tal lealtad política en cuanto cambian un poco las condiciones), desdirigiendo una actividad que afecta a la mayoría del pueblo.


Son cientos de miles los deportistas, entrenadores, trabajadores de los estadios, asistentes, profesores vinculados directamente a la práctica del beisbol y quienes mucho tienen que decir y hacer, pero nunca son consultados, nunca los vemos en la pantalla exponiendo sus criterios. Casi sin excepción tienen que aceptar las estructuras, admitir sin interpelar lo que viene de arriba y cuando expresan sus criterios en alta voz, como el caso de Urquiola y muchos otros, son sencillamente apartados.


Ni qué decir de los criterios y propuestas de millones de aficionados en todo el país que son totalmente ignorados. Esos mismos millones de aficionados que repletan los estadios, que siguen a sus equipos, que vibran con cada triunfo y, de un tiempo a esta parte, sufren las constantes derrotas y el desmantelamiento de un espectáculo que nos sostiene como nación.


Una persona humilde a quien considero realmente sabia suele decir: Si le tienes que tocar la cola al perro, no comiences por la cabeza. Este es un asunto para tratar sus esencias. Ya produce más que aburrimiento ver a gran cantidad de comentaristas deportivos yéndose por las ramas, tratando de traer optimismo en un terreno en el que de lo que se trata es de ser realistas. La pelota está en crisis, y esa crisis es fundamentalmente del alma.


¿Cuántos entrenadores cubanos están brindando sus servicios fuera del país? ¿Por qué? ¿A dónde van los fondos que recaudan con su trabajo y que no perciben? Y aquí hablo de transparencia. Como ahora dicen los jóvenes, no me inflen, por favor. ¿Por qué si el beisbol y toda la estructura en que se desarrolla son un bien público no se hacen públicas las cifras, los presupuestos, cuánto se invierte realmente en mejorar las condiciones de los terrenos, las condiciones de vida de los deportistas? ¿Hasta dónde es sostenible y puede ser próspera una estructura centralizada en la que la mayoría de las personas no participamos ya ni como espectadores? ¿Cuándo los directivos del beisbol van a dar la cara en la prensa y sostener un diálogo público y constructivo con los deportistas y con el pueblo? ¿Cuándo nuestra prensa dejará de repetir (no digo hasta el cansancio, pues algunos parecen incansables) que hay que tener confianza en la dirección? ¿Es que no podemos darnos cuenta que si no somos transparentes no podrá haber confianza?


Nos enorgullecemos de los niveles de instrucción de nuestro pueblo, pero constantemente se le trata como al mayor de los ignorantes. ¿Hasta cuándo se va a subestimar la inteligencia de los cubanos y cubanas? El nuestro es un pueblo trabajador, que ha dejado la piel y la sangre en nuestras tierras y en otras partes del mundo defendiendo las causas más justas. ¿Cómo entonces seguirlo marginando de la información (que se filtra ya como agua en el colador) y de la participación en las decisiones que afectan nuestras vidas?


La mayoría de nuestro pueblo quiere seguir yendo a sus estadios a vibrar con cada jugada, a aupar y vitorear la camiseta que los representa, en nuestras series y en los torneos en el exterior. Pero cada día se nos empuja fuera del juego.
Estamos tocando fondo, como la canción de Silvio que utilizo al principio. Cuando eso sucede, lo único que se puede hacer es afincarse en el firme y subir. Pero para eso tenemos que hacerlo en conjunto, sacarnos la mojigatería funcionarial, constatar ciertas verdades, verdades colectivas, no doctrinales, sacarnos las máscaras y agarrar entre todos y todas el toro por los cuernos.


Hay que dignificar la vida de quienes desde la base y hasta los atletas de alto rendimiento contribuyen a mantener la conciencia nacional. Es necesario buscar fórmulas en las que gobiernos y organismos locales patrocinen la práctica de la pelota. Hace falta que las autoridades del beisbol rindan cuentas públicas, se sometan al debate con deportistas, entrenadores, periodistas y aficionados. De nuevo la pelota es un bien público de todo el pueblo cubano, es patrimonio nacional, nos pertenece a todos y todas.


Quien esté a cargo debe entender que no está en una posición de poder, sino ejerciendo una responsabilidad pública y, por tanto, tiene que responder ante todos y todas. Si no, ¿para qué están ahí? Y más aún: ¿para qué estamos nosotros aquí?


Por Humberto Miranda Lorenzo, investigador del Instituto de Filosofía, La Habana.

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Miércoles, 06 Enero 2016 08:26

El 2016 empezó con otro drama en el mar

El 2016 empezó con otro drama en el mar

Si antes partían de Libia o de Egipto, ahora familias desesperadas se lanzan en lanchas desde Turquía para atravesar el pedazo del mar Egeo que las separa de Grecia.

 

Desde Roma

 

El 2016 comenzó con una nueva tragedia en el mar. Ayer se supo que 24 personas, tres de ellos niños, murieron ahogados en su intento por llegar desde Turquía a una isla griega y de allí al resto de Europa. Muchos creen que hacer ese viaje será una aventura no demasiado complicada. Primero el mar, luego caminar o tomar algún tren para llegar a Alemania, Austria o los países del norte europeo. Pero no es así. Si antes partían de Libia o Egipto, ahora se lanzan en lanchas desde Turquía para atravesar el pedazo de mar Egeo que los separa de Grecia. Ayer eran dos lanchones inflables que se dirigían a la isla griega de Lesbo. La guardia costera turca salvó a 68 personas pero las restantes, que hasta el momento son 24, murieron ahogadas luego de que los lanchones prácticamente se estrellaron contra las rocas por el mar embravecido. La mayoría son iraquíes y argelinos.

Las 24 personas ahogadas son las primeras de 2016 y se agregan a la larga lista de 3.771 migrantes desaparecidos en las aguas del Mediterráneo en 2015 –más de 700 de ellos eran niños–, y a los 3419 de 2014, más los 23.000 que las organizaciones internacionales estiman que desaparecieron en el mar entre 2000 y 2013 en su intento por llegar a Europa. Pero lo que temen las organizaciones internacionales –como el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados, Acnur, y Unicef que en la ONU se ocupa de los niños, o las organizaciones humanitarias como Save the Children o Médicos sin Fronteras– es que dada la situación de conflicto en Medio Oriente y el norte de Africa con el Estado Islámico y los recientes enfrentamientos entre Irán y Arabia Saudita que llevaron a la ruptura de sus relaciones diplomáticas, la situación podría agravarse todavía más y aumentar así el flujo de migrantes que escapan de persecuciones, de las guerras y el hambre.

¿Está Europa preparada para semejante contingencia? De hecho, además del cierre de fronteras impuestos por países como Hungría en octubre, en el borde con Croacia, para impedir que llegaran más migrantes desde Grecia, otros países de la Unión Europea (UE) se han puestos duros. Han impuesto controles fronterizos entre países de la UE, cosa que contradice el tratado de Schengen que en 1985 eliminó esas barreras. Esta semana Dinamarca introdujo controles en la frontera con Alemania para contener el flujo migratorio. Y Suecia los impuso en la frontera con Dinamarca. Por una ley que entró en vigor el lunes, además, Suecia impuso a las compañías de transporte, efectuar controles sobre la identidad de sus pasajeros. Hay que decir sin embargo que el año pasado unos 163.000 refugiados pidieron asilo en Suecia, uno de los porcentajes más altos entre los países europeos respecto al número de habitantes. Al parecer desde noviembre estaban llegando a Suecia unos 10.000 migrantes por semana, pasando por Dinamarca, y ésta habría sido una de las razones por las que el país decidió imponer los controles fronterizos.

Dinamarca no se ha hecho una muy linda fama últimamente. Hace algunos meses pidió a los inmigrantes que no vinieran al país y después discutió una propuesta de ley –que al parecer por las críticas quedó parada– que preveía confiscar los bienes que traían los refugiados, joyas, dinero, etc, para pagar su sobrevivencia en el país. Alemania, por el contrario, no habla de cierre de fronteras dentro de Europa sino de la necesidad de una "solución europea" que pasa en parte por un eficaz control de las fronteras externas de la UE, según Steffen Seibert, portavoz del gobierno alemán. Los ministros que se ocupan de los refugiados en estos tres países fueron convocados por las autoridades de Bruselas, es decir por el comisario UE encargado de la Inmigración, Dimitri Avramopoulos, para una reunión urgente a fin de "coordinar mejor", se dijo, el tema inmigrantes. "Estamos trabajando para conducir la situación a la normalidad a través de una serie de medidas. Pero ninguno tiene la varita mágica", declaró por su parte Margaritis Schinas, portavoz de la Comisión Europea. Para proteger el tratado de Schengen "es necesario un eficaz control de las fronteras externas", añadió. Según algunas versiones periodísticas, por otra parte, Italia se estaría preparando para tomar medidas similares a Dinamarca y Suecia, es decir controles en la frontera con Eslovenia, país de la UE a través del cual estarían llegando a territorio italiano en los últimos meses muchos migrantes que desembarcaron en Grecia.

"Es inaceptable que, de frente a lo que está sucediendo, a los naufragios, a los muchos niños que siguen perdiendo la vida en un pedacito de mar, los países europeos respondan de manera aislada y algunos con el cierre de las fronteras, en vez de poner en primer lugar la responsabilidad común para salvar vidas humanas. No podemos seguir inermes ante la tragedia que sigue produciéndose en las puertas de Europa", comentó Raffaela Milano, directora del programa Italia-Europa de la organización humanitaria Save The Children. Según esta organización es necesario fortalecer inmediatamente las operaciones de socorro para impedir que mujeres, niños, familias enteras, desaparezcan en el mar. El presidente de Italia, Sergio Mattarella, se había referido a este tema en un mensaje al papa Francisco en ocasión de la Jornada Mundial de la Paz que se conmemoró el primero de enero, resumiendo de modo trágico la situación. "Los miles de hombres y mujeres ahogados en el Mediterráneo, los 700 niños muertos en el intento de conseguir una existencia serena, lejos de la guerra y de la miseria son los mudos testimonios de un fracaso dramático", escribió el presidente, subrayando además la necesidad de recibir a quien tiene necesidad y sabiendo que Europa puede gobernar con eficacia el fenómeno migratorio.

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El desarraigo, uno de los mayores dramas que enfrentan los y las migrantes de hoy

Con motivo del Día Internacional del Migrante, el 18 de diciembre, el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-moon, señala en su mensaje oficial varios dramas que han vivido buena parte de los y las 232 millones de migrantes internacionales en el mundo en este año 2005.

Ban Ki-moon califica 2015 como el año "que se recordará como un año de sufrimiento humano y tragedias migratorias". El secretario general de la ONU finaliza su mensaje con esta invitación: "Comprometámonos a dar respuestas coherentes, amplias y basadas en los derechos humanos, guiándonos por la legislación y las normas internacionales y un empeño compartido en no dejar a nadie atrás" (http://www.un.org/es/events/migrantsday/2015/sgmessage.shtml).

Sin embargo, la situación de los migrantes en el mundo exige no sólo respuestas puntuales de Estados y de bloques regionales, como por ejemplo la Unión Europea, sino una revisión profunda de la actual globalización y de la manera cómo se plantea la relación del hecho migratorio en sí con "la consumación de la modernidad de la mano del capitalismo global", tal como el pensador colombiano Santiago Castro-Gómez define la globalización (Crítica de la razón latinoamericana, Editorial Pontificia Universidad Javeriana, 2da Edición, Bogotá, 2011).

Mientras que los problemas provocados por la guerra, los "desastres" ambientales, el cambio climático, los impactos del desarrollo son considerados "globales" y, por lo tanto, exigen respuestas "globales" por parte de los Estados y sus respectivas sociedades, sin embargo, las migraciones aún no han recibido el mismo tratamiento a pesar de los esfuerzos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y otros organismos y actores académicos, religiosos y de la sociedad civil a nivel internacional por hacer de ellas "un asunto global". Es decir, un tema que concierne a toda la humanidad y cuya solución, por lo tanto, debe ser buscada por toda la comunidad humana, más allá de los estrechos límites de la soberanía estatal, la ciudadanía nacional y el propio perímetro identitario-cultural en un mundo cada vez más interconectado.

Ningún Estado quiere abandonar su plena soberanía en cuanto a su decisión de definir las reglas y condiciones del ingreso y la permanencia de los extranjeros (¡peor aún si el extranjero proviene de un país pobre o considerado "indeseable", "peligroso"!) sobre su territorio, sin tomar en cuenta la fuerte interdependencia que ya existe entre todos los países (al servicio del mercado y el capitalismo "globales") y el carácter cada vez más común e inextricable del destino de la humanidad.

Sin embargo, las migraciones son transversales a los grandes problemas "globales", como los que mencionamos arriba, en la medida en que ellas son la consecuencia directa de dichos problemas. Cuando se estalla la guerra, las personas mueren o están forzadas a desplazarse lejos de los territorios afectados. No tienen otra alternativa.

El caso de Siria es sintomático del "éxodo" forzado de millones de sirios hacia los países limítrofes como Turquía, el Líbano, Jordania e Irak, y hacia los países de la Unión Europea.

Los "desastres" ambientales, causados por terremotos, erupciones volcánicas, fenómenos hidrometeorológicos o los impactos del cambio climático, provocan también migraciones masivas de los habitantes que son afectados por esos dramas humanos.

El caso de Haití, país que fue duramente golpeado por un terremoto el 12 de enero de 2010, evidencia la vulnerabilidad de los migrantes haitianos que tuvieron que abandonar su país en busca de un futuro menos sombrío. Los migrantes "medioambientales" haitianos que, por ejemplo, optaron por refugiarse en países latinoamericanos han enfrentado serias dificultades: desde el momento en que tuvieron que aceptar la oferta (muchas veces engañosa) de las redes transnacionales de traficantes ilegales de migrantes, pasando por el emprendimiento de un periplo en uno o varios países de la región (Ecuador, Colombia, Chile, Perú, Brasil, etc.) hasta las dificultades para regularizar su situación e integrarse en los países de acogida.

Los vacíos de protección jurídica para garantizar los derechos y la dignidad de esta categoría de migrantes ("medioambientales"), la criminalización de su estatus migratorio irregular, la ausencia de políticas públicas y programas sociales para facilitar su integración y el racismo estructural heredado de la Colonia y la colonización portuguesa-española figuran, entre otras razones que dificultan la compleja situación de los migrantes haitianos en América Latina desde enero de 2010.

Por otra parte, el peso de la herencia secular colonial explica, en gran parte, el empobrecimiento de las antiguas colonias, caribeñas y africanas por ejemplo, y la migración de sus ciudadanos hacia la "fortaleza" europea que blinda cada vez más sus fronteras. A pesar de eso, eritreos, nigerianos y somalíes, entre otros, siguen llegando a la Unión Europea, tocando a la puerta de sus antiguas metrópolis. A pesar del desacuerdo de un buen número de sus ciudadanos, la "caridad" de algunos países de Occidente ha permitido la acogida, bien limitada, de varios "exiliados" de la guerra y la miseria.

Esos nuevos exiliados, en casi todos los continentes, perdieron sus hogares; llevan consigo, como única pertenencia, el espectro de una lengua, una cultura y un mundo que desaparece para siempre. Algunos especialistas en migraciones, como por ejemplo Saskia Sassen (socióloga y especialista holandesa en los temas de globalización, sociología de las grandes ciudades del mundo, etc.) en una entrevista que dio recientemente a medios europeos (http://www.eldiario.es/canariasahora/sociedad/Saskia_Sassen-inmigracion-flujos-perdida-habitat_0_443756541.html), habla de "un nuevo conjunto de migraciones", cuyas causas "no son tanto la búsqueda de una vida mejor, sino conflictos asesinos, guerras, el acopio masivo de tierras para plantaciones, la destrucción de sus hábitats a través de la contaminación de la tierra y el agua, las sequías, la desertificación, el resurgimiento de la minería para obtener los metales que necesitamos para nuestra revolución electrónica".

A raíz de esta compleja situación, "familias y comunidades enteras están siendo expulsadas de su territorio de origen. Cada vez quedan menos 'hogares' a los que volver", deplora la socióloga holandesa.

Hoy día los migrantes están cada vez más desarraigados; esto significa que no sólo están en busca de bienestar económico y de mejores oportunidades de empleo y vida para ellos y sus familias (como los llamados "migrantes económicos o voluntarios") o que quieren salvar sus vidas (como los "refugiados" y los migrantes forzados en general). Su situación es aún más grave: necesitan un hogar dónde "descansar la cabeza", una tierra dónde echar nuevas raíces, un mundo dónde re-territorializar la vida, re-habitar el tiempo y el espacio.

El desarraigo es tal vez uno de los mayores dramas que ha causado la actual globalización hegemónica. Los flujos migratorios que tuvieron lugar a lo largo del año 2015, provocando por ejemplo la mayor crisis de refugiados desde la Segunda Guerra Mundial, han puesto en tela de juicio el "nuevo orden mundial".

Las migraciones evidencian un mundo que corre a doble velocidad: por una parte, empuja el crecimiento económico (medible con indicadores precisos), la revolución tecnológica (que transforma la vida) y una mayor apertura del mercado global (donde circulen cada vez más libremente bienes, capitales e informaciones), desde un impresionante despliegue del discurso de los derechos humanos y la democracia; pero provocando (justamente para lograr los mismos objetivos que "empuja") el empobrecimiento y la explotación paroxística de una región del mundo por otra, la depredación de la naturaleza, la eliminación de todo lo que no sea útil al capital ni convertible en mercancía, etc.

Las migraciones muestran el funcionamiento cínico de una globalización que fragmenta a la humanidad y reduce al ser humano a la condición de "medio" e "instrumento" al servicio de otros fines, muy diferentes al (e incluso contradictorios con el) mismo ser humano. ¡La globalización capitalista-neoliberal, en detrimento de la globalización humana que podríamos caracterizar por la conciencia de vivir todos y todas en una casa común y por el imperativo de orientar todas nuestras actividades al servicio del ser humano y hacia la humanización de nuestras sociedades!

El drama de los migrantes en el mundo es el de una humanidad descarrilada (desordenada), de una globalización "excluyente" (al servicio de unos pocos) y de un sistema global que desarraiga a las mayorías pobres de sus hogares catapultándolas hacia "no lugares". ¡En fin, un mundo que las excluye y las obliga a errar sin cesar, en busca de la imposible hospitalidad, hasta que la muerte los alcance en el Mediterráneo, en las fronteras estadounidense-mexicanas, en el Mar Caribe, en el Mar de Andamán, etc.!

- Wooldy Edson Louidor, profesor e investigador de la Pontificia Universidad Javeriana.

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EEUU detuvo a 10 mil niños migrantes no acompañados en dos meses

Más de 10 mil menores migrantes no acompañados cruzaron la frontera para ingresar a Estados Unidos, en los últimos dos meses procedentes de países centroamericanos, reportó la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), de EEUU.
Entre el 1 de octubre y el 30 de noviembre pasado, agentes de la Patrulla Fronteriza detuvieron a lo largo de toda la frontera con México un total de 10 mil 588 menores no acompañados.


La cifra representa un incremento del 106 por ciento en relación con el mismo periodo del año pasado y evidencia la existencia de una nueva ola migratoria como la registrada en el verano de 2014.


Las detenciones de familias en los últimos dos meses registran un mayor incremento, al elevarse en un 173 por ciento con respecto al año pasado.


En octubre y noviembre se detuvo a lo largo de la frontera a 12 mil 505 "unidades de familia", que pueden estar integradas por los padres e hijos o por uno de los padres con un hijo o varios.


La gran mayoría de las detenciones de familias y de menores no acompañados se han registrado en el Sector del Río Grande de la Patrulla Fronteriza, en el valle sur de Texas, donde en los últimos dos meses fueron aprehendidos seis mil 465 niños y ocho mil 537 "unidades de familia".


La CBP indicó en un comunicado que en los últimos meses se ha notado un aumento en el número de niños no acompañados y en el de familias detenidas a lo largo de la frontera suroeste, por lo que "toda la administración ha seguido de cerca estas tendencias actuales para asegurar una respuesta eficaz a los cambios en los flujos migratorios".


"El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) están trabajando juntos para dar cabida a estos niños sin interrumpir la vital misión de seguridad nacional de la Patrulla Fronteriza y han iniciado un proceso para ampliar la capacidad temporal del HHS para albergar a los niños no acompañados", preciso la CBP.


Informó que la Oficina de Reasentamiento de Refugiados del HHS incrementó la capacidad de los proveedores actuales de siete mil 900 a ocho mil 400 camas en noviembre y se está preparando más espacios temporales en caso de que se pueden necesitar camas adicionales.


La semana pasada el HHS comenzó a trasladar a más de mil menores, de sitios en la frontera con México a dos albergues en el norte de Texas y uno más en California.


La Casa Blanca aseguró también el pasado viernes que se tienen los recursos para hacer frente el repunte en las detenciones de menores centroamericanos en la frontera con México aunque reconoció que el fenómeno constituye una fuente de preocupación.


(Con información de Notimex)

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Lunes, 09 Noviembre 2015 06:54

Viviendo al filo de la deportación

Viviendo al filo de la deportación

Después de la tragedia de traslado que vive el indocumentado en su travesía hacia Estados Unidos le espera el limbo migratorio, en este país que ve como objetos y mano de obra barata a los millones que se van hacinando con los años en las áreas marginales de este enorme corral que tiene apariencia de la tierra del nunca jamás, pero que en realidad es una mazmorra hedionda a xenofobia.

Ese peregrinar que no acaba: ser expulsados de sus países de origen por gobiernos corruptos, por un sistema colonizado y desigual que los margina y los avasalla, y por una sociedad indolente y egoísta que carece de humanidad y capacidad de reacción. Así es la vida de los parias que también son perseguidos y violentados en el país de traslado, de los cuales pocos sobreviven al genocidio migratorio y les queda el estigma de sus vidas convertidas en lastres, en profundas heridas incurables. No hay nada material que logre llenar el vacío de lo que se perdió para siempre.

Al otro lado de la frontera, en este chiquero de porquería, no los espera ningún sistema inclusivo, ninguna oportunidad de desarrollo y también son perseguidos por las autoridades migratorias, explotados laboralmente e imperceptibles para la sociedad que tiene la jactancia de proclamarse diversa y enriquecedora de culturas.

El indocumentado no existe en ningún lugar como ser humano. Es un bulto. Es una herramienta de trabajo. Es un volcán de despojos que el sistema quiere lanzar al vertedero más lejano para que queden limpias las calles de tanta miseria y luzcan los rascacielos el poderío anglosajón. El indocumentado es una hilera de niños cortando hortalizas de sol a sol en los campos de
cultivo, muchedumbres trabajando tres turnos al día en fábricas de chimeneas humeantes en la época del frío. Adolescentes marginados sin oportunidad alguna para soñar. Ancianos sin beneficio de jubilación. Enfermos que mueren en soledad porque el sistema de salud les niega atención médica.

A nosotros los indocumentados no nos ven como seres humanos, los estudiosos nos ven como el párrafo de un texto, representamos la oportunidad para una ponencia que les abulte los títulos, que les acerque los contactos, que les dé apariencia de intelectuales, de tener conciencia. Para los políticos somos un trampolín. Los cineastas y narcotraficantes nos ven como mercancía segura. Los comerciantes como el nacimiento de oro verde. La familia que se quedó, como remesas.

El sinsabor de no tener documentos que permitan la movilidad, la oportunidad de un trabajo con beneficios laborales, que obligan a vivir con el temor constante de una deportación hacen del migrante una psicosis que ni los más prestigiosos psicólogos y psiquiatras pueden comprender. Es que para entender al migrante indocumentado hay que ser migrante indocumentado. Solo el que es paria entiende a los parias.

Son silencios, oscuranas, sueños frustrados. Son sensaciones, emociones, sentimientos, son tacto. Son recuerdos, son pesadillas, insomnios. Más allá de esa espalda que trabaja, de esas manos grietadas, de esa boca que intenta mascullar el idioma extranjero por necesidad, hay un ser humano sensible, que ama, que crea, que aporta. Que son parte de un todo.

Se van obligados porque el país de origen los lanzó fuera de la entraña, en la intemperie se vuelven migrantes, por las circunstancias indocumentados y extranjeros. No tienen un sitio estable, un lugar donde formar un hogar, porque el sistema no se los permite, siempre tienen un pie aquí y el otro allá. No son de allá porque se fueron, no son de aquí porque no existen para el sistema. ¿Qué son entonces los migrantes indocumentados? Son un limbo migratorio. Un caos que explota constantemente como volcán.

Es como verse obligado a caminar todos los días a todas horas sobre una cuerda floja que cuelga sobre un abismo. Es paranoia, ansiedad, depresión profunda, frustración, ira. Eso de carácter humano que no ve el sistema ni la sociedad. Que solo nos catalogan como estadísticas y números. Somos recovecos, ríos frescos, arboledas, somos cultura, tradiciones, somos poesía. Una hermosa diversidad rechazada por extranjera.

Y se casan y tienen hijos y se vuelven abuelos en el mismo limbo migratorio. Así hacen sus vidas los parias que se ven obligados a migrar. Entonces a consecuencia también se aprende a vivir el instante, el ahora, sin hacer planes, totalmente fuera de la zona de confort, porque siempre se vive al filo de la deportación.

¿Por qué se le teme tanto a la deportación? Porque el país de origen no ofrece esa oportunidad de vida integral a los deportados, a los que en ensueños desean regresar, llegan a un lugar de donde salieron obligados y que los vuelve a echar fuera. A un lugar donde no existen más porque se fueron. Llegan a otro limbo y si deciden quedarse serán extranjeros en su propio país. Dolor doble para el que vuelve. Una nueva herida.

Es compleja la tragedia migratoria, para entenderla hay que hacerlo con carácter humano y no acusador. Los indocumentados somos los parias de los parias, no existimos en ningún lugar. Estamos obligados a intentar florecer en cualquier lugar y a hacer de la atmósfera nuestro modo de sobrevivencia.

Ilka Oliva Corado. @ilkaolivacorado Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Noviembre 05 de 2015.

Estados Unidos.

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Estados Unidos viola derechos al detener familias y menores sin documentos, acusa la CIDH

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) acusó este jueves a Estados Unidos de violar el derecho a la libertad y el principio de no privación de ésta por las detenciones automáticas y arbitrarias de familias y menores indocumentados que llegan a su frontera.


Al difundir un informe sobre la situación de las familias y menores no acompañados sin documentos en Estados Unidos, la CIDH dijo que la práctica de detención también amenaza los derechos a la protección de la unidad familiar, a estar libre de persecución o tortura y de buscar y recibir asilo.


El organismo reconoció que el Departamento de Seguridad Nacional ha procurado reducir la detención de las familias que ya han brindado información inicial sobre sus solicitudes de asilo. Pero instó al gobierno estadunidense a apelar de la detención solamente como último recurso y en casos excepcionales.


Mary Giovagnoli, subsecretaria adjunta para política migratoria del Departamento de Seguridad Nacional, dijo durante la presentación no haber revisado detalladamente el reporte de la CIDH pero se comprometió a tomarlo con seriedad y analizarlo.
Los funcionarios gubernamentales tomarán cada preocupación, recomendación y conclusión muy seriamente, agregó la funcionaria.


La presidenta de la CIDH, Rose-Marie Belle Antoine, sostuvo que ésta es predominantemente una crisis de refugiados y necesita abordarse como tal, según las leyes internacionales. La crisis es regional por naturaleza. Debe haber colaboración regional para abordar las causas que llevan a las personas a migrar y proteger a quienes ya están en ruta, especialmente a los más vulnerables.


La CIDH, ente adscrito a la Organización de Estados Americanos, emitió su informe un año después de visitar el Valle de Río Grande, así como Karnes City y San Antonio, Texas.


La Patrulla Fronteriza de Estados Unidos aprehendió durante el año fiscal 2014 a 68 mil 541 menores no acompañados y 68 mil 445 familias, lo que representó un aumento de 77 por ciento en el número de menores y de 361 por ciento en la llegada de familias respecto del año fiscal anterior.

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Viernes, 11 Septiembre 2015 08:46

Diablo siglo XXI

Diablo siglo XXI

El mundo es un infierno. Y el Satanás de este siglo lo constituye el conjunto de obstáculos que se interponen impidiendo que sea posible hacer del planeta un buen lugar para vivir, así como las personas que los promueven.

 

Diablo por Ombú


Europa está viendo, nerviosa, cómo día a día es invadida por cientos de miles de personas que tratan de escapar del caos, la guerra y el hambre. Un niñito de camiseta roja, muerto en la orilla de una playa turca, los representa a todos. Imbéciles que captan intención de voto, como Donald Trump, son candidatos a presidente. Miles se creen mandatados por profetas para imponerse a sangre y fuego. Vampiros capitanean el sistema financiero chupando ganancias de cualquier cosa, indiferentes a las consecuencias sobre la gente y el ambiente. El imperio chino se eleva como una gigantesca sombra (¿tambaleante?) mientras otros imperios caen en la mezquindad. La organización del mundo privilegia la acumulación de dinero, no la vida. Circulan libres capital y mercancías, las personas sobran. Según el Banco Mundial, el 14,5 por ciento de la población mundial vive con menos de 1,25 dólares por día, y el promedio de gasto para las mascotas en Europa es de 2,5 dólares por día. Con un poco más, los gatos y perros de los ricos serán parte de la llamada "clase media". El mundo es un infierno.


Afirmamos, unas ediciones atrás, que Dios no es sobrenatural, está en plena construcción en el seno de la especie humana cada vez más interconectada, tecnológicamente poderosa y con condiciones para adoptar el pensamiento científico (Brecha, 2-VII-15). El nuevo dios lo conforman las personas que son conscientes del poder y sus peligros y de la necesidad de asumirnos como parte de nuestros semejantes, de todo lo vivo y del planeta. Construir ese dios en el correr del siglo es la condición necesaria para nuestra supervivencia. Pueden lograrse también las condiciones suficientes para hacer del planeta un paraíso. Hay medios para que sea posible.


La palabra "satanás" viene del arameo y quiere decir enemigo, adversario. El Satanás de este siglo lo constituye el conjunto de obstáculos que se interponen impidiendo que sea posible hacer del planeta un buen lugar para vivir, así como las personas que los promueven.


El primer obstáculo consiste en creer que este es el único mundo posible, que la única organización viable es la que tiene como meta el beneficio y la acumulación de capital y no la satisfacción de las necesidades básicas de la gente. Claudicar frente al diablo es aceptar que la forma esencial de relación entre los humanos es la competencia y no la cooperación. Nos dicen que "sin crecimiento y consumo constantes no hay progreso, la solución a los problemas vendrá de la tecnología, de la inclusión financiera, de la ampliación de los mercados, y es necesario mercantilizar lo más posible". ¡Vade retro Satanás!, espejitos de colores, chapucerías. Han existido y existen otras maneras de organizarse para vivir bien, cerca de la naturaleza y con base en la cooperación. En época de Fujimori una misión de "expertos en desarrollo" llegó a una comunidad andina peruana para evaluar las inversiones en modernización y fueron bloqueados por una manifestación indígena que pedía en una gran pancarta: "Por favor, paren ya de desarrollarnos". La competición debe ser un entretenimiento, la cooperación una forma de vivir. Un mundo mejor no solamente es posible, es indispensable.


El segundo obstáculo es la fragmentación. Divide y el diablo impera. Nos transformamos en seres incapaces de empatizar. Creemos que somos individuos independientes y autónomos. Nos hacen creer que estamos en comunicación, pero lo cierto es que no estamos lado a lado. Nos desborda la información, nos falta el conocimiento. Todas victorias del diablo, que quiere hacernos creer que estamos solos, cada uno librado a su suerte.


El tercer obstáculo es la ignorancia. El dios del siglo XXI se apoya en el conocimiento científico, siempre cuestionable, pero siempre cercano y atento a la realidad. Las supersticiones y creencias basadas en no pensar ni cuestionar son resabios de pensamiento primitivo. Profetas, iluminados, farsantes que hablan en nombre de dioses metafísicos, que resisten a la investigación científica, al cuestionamiento, a la duda, son cómplices del adversario. En general, en nombre de grandes valores cultivan la pequeñez, haciéndose perdonar todos los domingos para recomenzar los lunes. Según una encuesta de 2010 de la empresa Gallup, sólo el 16 por ciento de los estadounidenses piensa que somos fruto de un proceso natural sin intervención divina (y 40 por ciento piensa que la tierra tiene menos de 10 mil años). Hay mucho trabajo por delante.


El cuarto obstáculo son los intereses de los que compraron acciones en el infierno. Los fiduciarios de la muerte, la explotación y el desprecio a los demás. Trafican con armas, drogas, dinero y gente. Gobiernan. Usan a los débiles para que hagan el trabajo sucio, se sostienen en la soberbia y se sienten impunes, y a menudo lo son por largos períodos de tiempo. No necesitan conspirar para explotar, simplemente actúan según sus intereses a costa de los demás, usan la fuerza y han logrado conquistar buena parte del planeta. Se han apoyado durante siglos en los tres obstáculos anteriores: la resignación, la dispersión y la ignorancia.


La lucha fundamental enfrenta por una parte la fuerza dispersa pero real que tiene el potencial para construir una sociedad humana cooperativa. Es una fuerza capaz de ejercer sus múltiples poderes y usar sus crecientes conocimientos en la producción y protección de la vida de todos sus miembros, del ecosistema y del planeta, lo que llamo el nuevo dios. Por otra está la resistencia que representan los intereses creados alrededor de los recursos y del poder, que someten por todos los medios disponibles y se aprovechan de la ignorancia, del convencimiento de que otra forma de organizar la vida es imposible, del atolondramiento producido por la fragmentación de la comunidad y por la ebriedad del consumo. En el mismo lodo, todos revolcados, sin árbitros ni reglas. Dioses y panteras son motor y freno de la historia.


El problema es que dios y el diablo conviven en el mundo real, están enfrentándose aquí y ahora, pero también los llevamos puestos. Están biológicamente en cada uno de nosotros. Altruismo y egoísmo coexisten, se superponen. La humanidad ha inventado innumerables relatos en casi todas las culturas, para reforzar la cohesión social, para alinearse con ciertos principios y valores, apoyándose en promesas de premios e inhibiendo a quienes no los siguen con amenazas de castigos. Los castigos son en general inmediatos, los premios son post mortem, por supuesto. Cuando no se trata del paraíso o del infierno se trata de castigar o premiar la vida que llevamos con una promesa de renacer como gusano o como santo. Los mitos, leyendas y religiones han permitido elaborar "contratos sociales", con miedos y esperanzas salidos de la imaginación de los profetas y con valores que llaman a lo mejor que llevamos dentro. Aquellos ávidos de poder y riquezas o los locos convencidos de oír voces han usado esto para someter, oprimir, explotar, hacer guerras. Los mismos mitos han movido millones en pos de la libertad. Estos relatos llevan la misma contradicción. Se pide y ofrece sumisión por amor y por amor se practica y se convoca a la rebeldía.


Por eso al diablo del siglo XXI tenemos que vencerlo desde afuera y desde adentro. Es el momento. Nunca antes nuestra especie tuvo tecnologías, interconexión, conocimientos y energías suficientes para hacer del planeta un paraíso o caer en el apocalipsis. Mi viejo repetía a menudo una frase que no sé de dónde había sacado: "la forma de ser feliz en el infierno es luchando contra el diablo". Creo que es el momento imperdible para buscar la felicidad.

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