Una refinería de ExxonMobil a la orilla del río Mississippi, Louisiana. Terekhova]

Necesitaremos una clase política con capacidad de solidaridad y empatía a nivel mundial si queremos superar como especie la obsolescencia no programada del petróleo.

Tenemos una serie de avisos a través de los medios de comunicación a los que seguramente no estamos prestando suficiente atención. Digo esto en relación al conjunto de países y ciudades en todo el mundo que han anunciado medidas de restricción de todo tipo a la circulación, o incluso a la venta, de vehículos de combustión, empezando en fechas próximas como el 2025 (Noruega), el 2030 (Reino Unido, Dinamarca o Países Bajos) o el 2040 (España o Francia). También por parte de las grandes marcas automovilísticas que han anunciado que dejarán de vender este tipo de vehículos, y producirán exclusivamente vehículos eléctricos (Honda, Renault, Ford o Volvo).

Y, mientras, los expertos en recursos naturales como Antonio Turiel, científico que trabaja en el CSIC como investigador, explican que no tenemos disponibilidad de materiales necesarios para producir, en versión eléctrica, ni siquiera un pequeño porcentaje de los vehículos de combustión que hoy producimos. También que las petroleras han dejado de invertir en nuevas prospecciones, porque el precio de extraer el petróleo que queda no tiene todavía un mercado que se lo pueda permitir y, por tanto, no tiene sentido gastar dinero. Quizás en breve se tendrá que hacer desde el sector público.

Por lo tanto, tenemos indicaciones significativas que parecen apuntar a que nos estamos acercando al final de la era del petróleo y derivados, que han ofrecido la capacidad infinita de transformación y movimiento a nuestra civilización sobre la Tierra. Y también, que no podemos contar con una alternativa a la escala, ritmo, dimensión o intensidad que tenemos con el petróleo. Coches, camiones, barcos y aviones usan esta fuente de energía que se acaba, y uno tiene la sensación de que podemos quedar estancados en pocos meses de forma caótica y peligrosa si no nos preparamos para hacerlo de forma gradual y ordenada.

Así, es posible que nos acerquemos hacia un cambio del mundo tal y como lo conocemos. No porque queramos, no porque preocupe el cambio climático, no porque el conjunto de los países, industria, comercio, etcétera, hayan adoptado de repente una preocupación social y ambiental y hayan tomado conciencia, sino porque aquellos líderes con conocimiento sobre el tema y un mínimo de responsabilidad han visto encenderse las alarmas. Doy por improbable una toma de conciencia colectiva a altas instancias, y sí que aquellos que no están tomando medidas lo hacen con imprudencia o inconsciencia, por acción o por omisión. Probablemente estamos inmersos, de hecho, en una carrera hacia lo desconocido.

En este contexto, son posibles muchos escenarios. Los más dramáticos quizás apuntan hacia la declaración de un nuevo estado de alarma a nivel mundial, esta vez por la carencia de petróleo. El estado de alarma sería necesario para decidir qué usos pueden tener acceso al petróleo y por qué; usos que no tienen alternativa y son servicios básicos, por ejemplo, porque necesitan grandes maquinarias, construir cosas básicas y necesarias, transportar comida u otras actividades similares y que son por lo tanto imprescindibles. La pandemia nos ha dado una muestra de lo que pueden llegar a hacer los diferentes países. También de cuáles son aquellas actividades que han encontrado alternativa y probablemente no formarán parte del futuro de nuestras vidas. Podéis empezar a hacer la lista: trabajo 100% presencial, quemar petróleo para desplazarse, ir de vacaciones en crucero, volar de forma generalizada, o producir en China.

También tenemos ejemplos de países que ya en crisis precedentes de disponibilidad de petróleo decidieron estratégicamente que no podían depender de una fuente de energía totalmente importada y empezaron a desarrollar alternativas para los sectores más dependientes: producción de energía y movilidad. Quizás el caso más emblemático es Dinamarca, donde la crisis del petróleo de los años 70 marcó un punto de inflexión a nivel de país y hoy produce un 80% de su energía de fuentes renovables y es un modelo en el desarrollo de infraestructura ciclista y transporte público. El conjunto de países nórdicos y germánicos son un referente, no solo Dinamarca. Hay que tener en cuenta que el camino de la descarbonización no es solo deseable si es un imperativo, sino que en cualquier caso tiene sentido, ya sea a nivel de mejora del impacto sobre el cambio climático o del consumo de recursos en las economías desarrolladas.

Finalmente, si realmente como parece nos encontramos en el escenario de finalización del petróleo barato, esto no tendrá solo un impacto sobre la movilidad, sino que las afectaciones serán mucho más profundas: bienes de consumo, servicios básicos, comida, transporte. Hoy ya todas las instancias, públicas y privadas, a nivel mundial, estatal, regional o municipal, tienen responsabilidad si no toman medidas. Quizás los estados tienen la principal competencia porque de ellos depende la planificación estratégica de las grandes crisis que están por llegar. Pocos querrán ser los primeros en tomar medidas, anunciar restricciones o recortar privilegios. No vivimos en una sociedad que valore los ejercicios de responsabilidad. Siempre habrá quien querrá mantener el estilo de vida, y algunos incluso podrán imponer su salvaguarda. Necesitaremos una clase política con capacidad de solidaridad y empatía a nivel mundial si queremos superar como especie la obsolescencia no programada del petróleo, en un escenario temporal de una década como nos lo anuncian.

 

Por Álvaro Nicolás. Ingeniero de caminos y experto en planificación y movilidad

18/06/2021

Publicado enMedio Ambiente
Durante el regreso del rompehielos Polarstern, tras un año de exhaustiva investigación.Foto Afp

El planeta pudo haber superado ya un punto de inflexión con consecuencias desde Groenlandia hasta la Gran Barrera de Coral, destaca jefe de la mayor misión científica en el Polo Norte

 

Berlín. El planeta pudo haber superado ya un punto de inflexión hacia un calentamiento global irreversible, con consecuencias "en cascada" desde Groenlandia hasta la Gran Barrera de Coral, advirtió ayer el alemán Markus Rex, jefe de la mayor expedición científica jamás realizada en el Polo Norte.

"Únicamente el estudio de los años venideros permitirá saber si todavía podemos salvar la banquisa del Ártico, presente todo el año, gracias a una protección del clima, o si ya hemos traspasado ese punto de no retorno", alertó en Berlín, ocho meses después del retorno de la misión internacional que estuvo un año en esa zona del planeta.

Durante casi un año, equipos internacionales recogieron datos que deben proporcionar información valiosa sobre el cambio climático.

“La desaparición de la banquisa de verano en el Ártico es una de las primeras minas en este campo, uno de los primeros puntos de no retorno a los que se llega cuando vamos demasiado lejos en el calentamiento global, sostuvo el científico en una rueda de prensa con Anja Karliczek, ministra de Educación e Investigación.

De hecho "podemos preguntarnos si no hemos caminado ya sobre esta mina y activado el inicio de la explosión", estimó este climatólogo y físico, científico de referencia en materia de estudio del Ártico.

Si ese punto irreversible se hubiera traspasado podría tener consecuencias de "efecto dominó" para el planeta, advirtió el científico y "agravar el calentamiento con la desaparición del casquete polar de Groenlandia o el deshielo de zonas amplias del permafrost del Ártico".

Los antiguos glaciares también están amenazados. "Hoy tampoco sabemos si podemos salvar la Gran Barrera de Coral" en Australia, subrayó.

La desaparición, a una "velocidad dramática"

Al regreso del Polarstern, rompehielos del instituto alemán Alfred-Wegener a su puerto de origen de Bremerhaven, en el noroeste de Alemania, el 12 de octubre, el jefe de la misión Mosaic había ya alertado sobre la amenaza que planea sobre la banquisa, afirmando que desaparece a una "velocidad dramática".

El retroceso de la banquisa es considerado por los científicos como el "epicentro del calentamiento global", según Rex.

En ese momento, afirmó haber visto en verano "grandes zonas de agua líquida casi hasta en el polo, rodeadas de hielo lleno de agujeros debido a un deshielo masivo".

Ayer aseguró que la capa de hielo había retrocedido "más rápido en la primavera de 2020 que desde el comienzo de las mediciones" de la banquisa y que la extensión del hielo durante el verano era la mitad que la de décadas atrás.

Stefanie Arndt, especialista en hielo marino, señaló que "quizá seamos la última generación en ver el Ártico con hielo en verano".

Esta banquisa, subrayó, es "un espacio vital importante para los osos polares".

Los expertos recogieron más de 150 terabytes de datos y más de mil muestras de hielo.

Hasta 2023, los organizadores de la expedición cuentan con varios cientos de publicaciones científicas tras el análisis de los elementos recogidos en el Ártico "que deben permitir escribir un nuevo capítulo para la comprensión del cambio climático", según el sitio de Internet de la misión.

Durante sus 389 días, la misión de 170 millones de dólares, dirigida por 20 países en conjunto, estudió la atmósfera, el océano, la capa de hielo y el ecosistema para reunir datos que permitan evaluar el impacto del cambio climático en la región y en el mundo.

Varios centenares de expertos y científicos permanecieron en el Polarstern, que navegó 3 mil 400 kilómetros en zigzag.

Publicado enMedio Ambiente
Renee Capozzola de EE.UU es la ganadora del El Concurso de fotografía del Día Mundial de los Océanos de las Naciones Unidas.
Este 8 de junio la Organización de Naciones Unidas (ONU) ha dado a conocer las fotografías ganadoras del concurso del Día Mundial de los Océanos 2021, fecha que hace un llamado a luchar contra el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, la contaminación y la sobrepesca, que amenazan nuestros océanos y los preciosos recursos que nos brindan.

Los océanos cubren el 70% de la superficie de la Tierra, albergan el 80% de la vida y generan el 50% del oxígeno. Aquí les dejamos algunas de las imágenes ganadores del certamen.

 

Tercer lugar para Henley Spires Reino Unido.

 

Arte fotográfico digital del océano segundo lugar para Brett Stanley de Australia.

 

Christophe Mason-Parker de Reino Unido en el segundo lugar de Paisajes marinos sobre el agua.

 

Jacopo Brunetti de Italia , segundo lugar del concurso de fotografía del Día Mundial de los Océanos de la ONU 2021.

 

Kevin De Vree de Bélgica

 

Marchione Giacome de Italia

 

Arte fotográfico digital del océano Tercer lugar para Renata Romeo de Italia.

 

Hannes Klostermann de Alemania

 

Paisajes marinos sobre el agua, ganadorPawel Zygmunt de Polonia.

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Organismos desconocidos adheridos a una roca en el lecho marino. Foto: Dr. Huw Griffiths / British Antarctic Survey.

En las profundidades congeladas de la Antártida, una nueva forma de vida está encerrada bajo una plataforma de hielo. Más allá del océano abierto, a unos 260 kilómetros, el planeta esconde secretos todavía sin resolver por la mirada científica. Éste es uno de ellos, recientemente encontrado por el British Antarctic Survey.

Un desafío a la vida en la Tierra

Una serie de criaturas nunca antes vistas fueron encontradas de manera casual. Tras un intento de recolectar un pedazo de sedimento debajo de una capa gruesa de hielo, un equipo de científicos británicos encontró una comunidad de microorganismos adheridos a una piedra congelada.

La cámara adjunta al taladro utilizado para cavar captó la imagen que se muestra arriba. A cargo del Dr. Huw Griffiths, científico del British Antarctic Survey, el equipo observó organismos similares a esponjas marinas. El hallazgo fue tan impresionante que fue publicado en la revista científica Frontiers in Marine Science, ya que desafía todos los parámetros pasados que se tenían para definir a la vida en el planeta.

Investigaciones previas ya habían visto algunos depredadores móviles, como peces, gusanos y algunos tipos de krill. Sin embargo, estos animales son fijos, y parecen ser filtradores que dependen de la comida en la superficie. Alejados de la luz solar, estos animales viven en completa oscuridad, con temperaturas cercanas a los -2,2 ° C.

Una dirección diferente

El Dr. Huw Griffiths se ha mostrado sorprendido por las condiciones extremas en las que estos organismos sobreviven. Como biogeógrafo y autor principal de la investigación, mostró su asombro como sigue en un comunicado:

“Este descubrimiento es uno de esos afortunados accidentes que empuja las ideas en una dirección diferente y nos muestra que la vida marina antártica es increíblemente especial y está increíblemente adaptada a un mundo helado”.

Una de las preguntas más importantes que surgió a partir del estudio gira en torno a cómo es que estos organismos nuevos obtienen su energía.

Una de las posibilidades es que el deshielo les pueda transmitir filtraciones de metano. Sin embargo, para entenderlo a profundidad habría que tomar muestras directamente de los organismos.

Sin embargo, esto resulta complicado, dada la posición geográfica extremadamente remota en la que viven. Al día de hoy, gran parte de la plataforma continental de la Antártida está totalmente inexplorada. Junto con otras colonias de bacterias, podría ser que estas nuevas formas de vida convivan con otros organismos diferentes, que la ciencia no ha analizado todavía.

28 mayo 2021 |


(Con información de National Geographic)

La evolución del hombre en una ilustración utilizada por Thomas Huxley, firme defensor de Darwin en su época. — ARCHIVO

Se cumplen este año 150 años de la publicación de uno de los libros más influyentes de Charles Darwin, 'El origen del hombre', posterior a y menos conocido que el pionero 'El origen de las especies'.

 

Se cumplen este año 150 años de la publicación de uno de los libros más influyentes de Charles Darwin, El origen del hombre, posterior a y menos conocido que el pionero El origen de las especies. Con sus aciertos y sus errores, esta obra, con la que culminaba la exposición de su teoría de la evolución, tuvo un gran peso en el desarrollo de las modernas teorías científicas en esta área y tres de sus más importante enunciados han sido reforzados por la ciencia, recuerdan varios especialistas siglo y medio después.

Se confirma, por ejemplo, que los seres humanos compartimos muchas características (ahora se sabe que entre ellas está el 96% del material genético) con los simios antropoides como el gorila y el chimpancé, de los que nos separamos evolutivamente hace entre 8 y 6 millones de años. Además, los humanos tenemos la habilidad de un alto nivel de cooperación, reforzado por las normas morales y sociales. Por último hemos ampliado mucho la capacidad de aprendizaje social que vemos en otros primates. Es lo que dicen el conocido etólogo y primatólogo Frans de Waal y sus colegas Peter Richerson y Sergey Gravilets, en la revista Science al evaluar la situación actual a la luz del aniversario.

Para Darwin estaba claro que los humanos actuales eran animales, vertebrados, mamíferos y primates, descendientes de un ancestro común, y que constituyen una misma y única especie, lo que refutaba la teoría racista de que existían varias especies humanas. Darwin también creía que la cultura y la evolución cultural son especialmente importantes para el progreso y constituyen la fuente principal de variación, que se trasmite por la imitación y la educación. La selección natural queda así en un segundo plano. Finalmente aseguraba que la cooperación y el sentido moral, "la mejor y superior diferencia entre el hombre y los animales inferiores", evolucionaron a partir de las tendencias a la ayuda mutua y la abnegación que son "comunes a la mayor parte de los animales sociales", algo revolucionario para su época. De hecho, solo bastante recientemente la ciencia ha estudiado y confirmado tanto esto como la existencia de cultura animal.

Además, Darwin pensaba que era más probable que nuestros antepasados vivieran en África que en cualquier otro lugar, aunque no lo pudo probar, frente al eurocentrismo de muchos de sus colegas de la época. También eso se ha confirmado. Lo que no pudo llegar a ajustar en su teoría es la pregunta que cualquiera se hace: "¿Por qué nosotros?", respecto al salto que representa la gran diferencia mental (y de tamaño cerebral) entre humanos y sus parientes más cercanos. A esa pregunta resulta que todavía no existe una respuesta aceptada de forma general, reconocen De Waal y sus compañeros, aunque hay muchas teorías interesantes.

Entre los cambios evolutivos que emergieron en el desarrollo de la especie humana sobresalen los que llevaron a la aparición de sistemas sociales para apoyar a las madres cuyos bebés nacían sin poderse valer por sí mismos y tenían luego un lento desarrollo, al contrario que en la mayoría de las especies. Esa evolución dio por fruto un alargamiento sustancial del intervalo entre nacimientos y una vida más larga. Asimismo, el lenguaje es un rasgo característico del Homo sapiens y todavía se desconoce cómo surgió.

En El origen del hombre, sin embargo, también hay sombras, o errores cuando se contempla desde nuestros días. "Es un texto del que aprender, pero que no hay que venerar", dice Agustín Fuentes, de la Universidad de Princeton, en la misma revista. Darwin se mostró como representante de su época, al apoyar una visión racista y sexista de la humanidad sin basarse en datos. Despreció a los indígenas de América, Australia y África como menos capaces que los europeos a pesar de que ello contradecía sus propias teorías, y llegó a justificar los imperios, el colonialismo e incluso el genocidio por "la supervivencia del más apto", aunque estaba en contra de la esclavitud. También consideró inferiores a las mujeres blancas respecto a los hombres blancos, nuevamente con argumentos pseudocientíficos que todavía resuenan, asegura Fuentes, quien aboga por una actitud crítica respecto a la importante obra de Darwin y por avanzar hacia una ciencia de la evolución de los humanos, no del "hombre".

madrid

25/05/2021 07:30

Por Malen Ruiz de Elvira

Miércoles, 19 Mayo 2021 05:35

Agrotóxicos: ¡El suelo dice basta!

Agrotóxicos: ¡El suelo dice basta!

Un estudio publicado en la revista científica Frontiers in Environmental Science demuestra de forma categórica el desastre ambiental que representan los agrotóxicos más utilizados en la agricultura para los organismos que son críticos para la salud del suelo, la biodiversidad y el secuestro de carbono de las superficies para combatir el cambio climático.

El estudio, realizado por investigadores del Centro para la Diversidad Biológica, Friends of the Earth US y la Universidad de Maryland, es la revisión más grande y completa de los impactos de los pesticidas agrícolas en los organismos del suelo jamás realizada.

Los investigadores recopilaron datos de casi 400 estudios, y encontraron que los pesticidas dañaron invertebrados beneficiosos que viven en el suelo, incluidas lombrices de tierra, hormigas, escarabajos y abejas que anidan en el suelo en el 71 por ciento de los casos revisados.

“Es extremadamente preocupante que el 71 por ciento de los casos muestran que los pesticidas dañan significativamente a los invertebrados del suelo”, dijo Tara Cornelisse, entomóloga del Centro y coautora del estudio.

“Nuestros resultados se suman a la evidencia de que los pesticidas están contribuyendo a la disminución generalizada de insectos, como los escarabajos depredadores beneficiosos y las abejas solitarias polinizadoras. Estos hallazgos preocupantes se suman a la urgencia de controlar el uso de pesticidas», dijo.

El estudio continúa diciendo que los pesticidas son uno de los principales impulsores de la disminución de insectos: “Nuestros hallazgos proporcionan más evidencia de que los pesticidas están contribuyendo a la disminución generalizada de insectos. Estas disminuciones amenazan en gran medida los ecosistemas que sustentan toda la vida en la Tierra, incluidos los sistemas agrícolas que alimentan a las personas. Los suelos se encuentran entre los ecosistemas más complejos y biodiversos del planeta, y contienen casi una cuarta parte de todas las especies. Un puñado de tierra contiene alrededor de 10 a 100 millones de organismos».

«Los invertebrados del suelo brindan beneficios esenciales para el ecosistema, como el ciclo de los nutrientes que las plantas necesitan para crecer, la descomposición de plantas y animales muertos para que puedan nutrir nueva vida y la regulación de plagas y enfermedades”, contó

Además, sostuvo que “la biodiversidad del suelo también reduce los impactos de sequías e inundaciones extremas, que se están volviendo más comunes a medida que cambia el clima. Los invertebrados como las lombrices de tierra y las hormigas son ingenieros de ecosistemas. Elaboran y mantienen la estructura de los suelos con sus túneles y madrigueras, lo que permite el flujo de nutrientes, aire y agua a través de los ecosistemas subterráneos. El suelo sano con buena estructura actúa como una esponja, absorbiendo fácilmente el agua durante las lluvias intensas y manteniéndola durante los tiempos secos, mejorando los resultados de los agricultores durante las condiciones climáticas extremas”.

Estos hallazgos se suman a otro estudio reciente publicado en la revista Science que muestra que la toxicidad de los plaguicidas se ha duplicado para muchos invertebrados desde 2005. A pesar de la reducción del uso general de insecticidas, las sustancias químicas más comúnmente utilizadas en la actualidad, incluidos los neonicotinoides, son cada vez más tóxicas para beneficiosas. insectos y otros invertebrados. Los pesticidas pueden permanecer en el suelo durante años o décadas después de su aplicación, y continúan dañando la salud del suelo.

A pesar de estos daños conocidos, la Agencia de Protección Ambiental no requiere que los organismos del suelo sean considerados en ningún análisis de riesgo de pesticidas. Además, la EPA subestima gravemente el riesgo de los pesticidas para la salud del suelo al utilizar una especie que pasa toda su vida en la superficie, la abeja europea, para estimar el daño a todos los invertebrados del suelo.

“Debajo de la superficie de los campos cubiertos con monocultivos de maíz y soja, los pesticidas están destruyendo los cimientos mismos de la red de la vida”, dijo Nathan Donley, otro coautor y científico del Centro.

“Estudio tras estudio indica que el uso incontrolado de pesticidas en cientos de millones de acres cada año está envenenando los organismos críticos para mantener suelos saludables. Pero nuestros reguladores han estado ignorando el daño a estos importantes ecosistemas durante décadas», argumentó.

«Las empresas de pesticidas están continuamente tratando de hacer un lavado verde de sus productos, argumentando a favor del uso de pesticidas en la agricultura ‘regenerativa’ o ‘climáticamente inteligente'», dijo Kendra Klein, coautora y científica senior de Friends of the Earth: «Esta investigación rompe esa noción y demuestra que la reducción de pesticidas debe ser una parte clave para combatir el cambio climático en la agricultura».

“Sabemos que las prácticas agrícolas como el cultivo de cobertura y el compostaje construyen ecosistemas de suelo saludables y reducen la necesidad de pesticidas en primer lugar”, dijo el coautor Aditi Dubey de la Universidad de Maryland. “Sin embargo, nuestras políticas agrícolas continúan apuntalando un sistema alimentario intensivo en pesticidas. Nuestros resultados destacan la necesidad de políticas que ayuden a los agricultores a adoptar métodos de agricultura ecológica que ayudan a que la biodiversidad florezca tanto en el suelo como en la superficie”.

El artículo de revisión analizó 394 artículos publicados sobre los efectos de los pesticidas en invertebrados no objetivo que tienen huevos, larvas o desarrollo inmaduro en el suelo. Esa revisión abarcó 275 especies o grupos únicos de organismos del suelo y 284 ingredientes activos de plaguicidas diferentes o mezclas únicas de plaguicidas.

Esto resultó en un análisis de más de 2.800 “casos” separados para su análisis, medidos como un cambio en un punto final específico después de la exposición de un organismo específico a un pesticida específico. Encontró que el 71 por ciento de los casos mostraron efectos negativos.

Los efectos negativos fueron evidentes tanto en los estudios de laboratorio como en los de campo, en todas las clases de pesticidas estudiadas y en una amplia variedad de organismos del suelo y criterios de valoración.

Los insecticidas organofosforados, neonicotinoides, piretroides y carbamatos, herbicidas amida/anilida y benzimidazol y fungicidas inorgánicos dañaron los organismos del suelo en más del 70 por ciento de los casos revisados. Los herbicidas y fungicidas fueron especialmente perjudiciales para las lombrices de tierra, los nematodos y los colémbolos.

Mientras que los insecticidas causan el mayor daño a los invertebrados no objetivo, con estudios que muestran alrededor del 80 por ciento de los puntos finales probados afectados negativamente en escarabajos terrestres, abejas solitarias que anidan en el suelo, avispas parásitas, milpiés, ciempiés, lombrices de tierra y colémbolos.

Por Graciela Vizcay Gomez | 19/05/2021

 

Publicado enMedio Ambiente
Hay unos 50 mil millones de aves en el mundo, revela nuevo estudio

Madrid. Un estudio de big data, basado en observaciones de la ciencia ciudadana y en algoritmos detallados, sugiere que hay unos 50 mil millones de aves en el mundo, unos seis pájaros por ser humano.

La investigación de la Universidad de Nueva Gales del Sur y publicada en PNAS indica además que pertenecen a 9 mil 700 especies diferentes, incluidas las no voladoras como los emús y los pingüinos.

"Los seres humanos hemos dedicado un gran esfuerzo a contar los miembros de nuestra especie, los 7 mil 800 millones de personas. Este es el primer esfuerzo exhaustivo para contar un conjunto de otras especies", afirma Will Cornwell, profesor asociado y ecólogo de la UNSW Science y coautor del estudio.

El equipo de investigación llegó a sus cifras al reunir casi mil millones de avistamientos de aves registrados en la base de datos en línea eBird. A partir de esos datos, y de estudios de casos detallados cuando se disponía de ellos, desarrollaron un algoritmo para estimar la población mundial real de cada especie.

Sólo cuatro especies pertenecían al club de los mil millones: el gorrión común (mil 600 millones) encabeza el grupo, que también incluye al estornino europeo (mil 300 millones), la gaviota de pico anillado (mil 200 millones) y la golondrina común (mil 100 millones).

La única especie que es capaz de regenerar sus órganos, a pesar de estar completamente despedazada. Foto: Tel Aviv University

El golfo de Eilat separa península del Sinaí de la arábiga. Corren milenios y la vía preferida de comunicación entre ambos territorios es el Mar Rojo. Con una profundidad promedio de casi 2 000 metros, en los confines submarinos se esconde la única especie que es capaz de regenerar sus órganos, a pesar de estar completamente despedazada. Así es el Polycarpa mytiligera.

El impresionante hallazgo, realizado por parte de investigadores de la Universidad de Tel Aviv, fue publicado en la revista científica Frontiers in Cell and Developmental Biology. Se trata de una especie de ascidia, generalmente oriundos del golfo de Eilat, que tiene la asombrosa capacidad de regenerar todos sus órganos, sin excepción.

Éste animal marino logra mimetizarse bien entre las rocas y arrecifes de coral. De hecho, según los científicos, es probable que cualquier buzo los haya tenido cerca alguna vez, sin saberlo. Sin embargo, son difíciles de distinguir por sus habilidades de escondite y camuflaje.

De acuerdo con el profesor Noa Shenkar, la regeneración de órganos es una habilidad común en el reino animal, pero este caso es especial por su capacidad:

“La capacidad de regenerar órganos es común en el reino animal […]. Aquí encontramos un cordado que puede regenera todos sus órganos incluso si se separa en tres partes, y cada una sabe exactamente cómo recuperar el funcionamiento de todos sus sistemas corporales faltantes en un corto período de tiempo”.

Existen otras especies, como los geckos y los ajolotes, que pueden regenerar partes de su cuerpo. Sin embargo, nunca antes se había observado un animal marino que pudiera hacerlo con la totalidad de sus órganos. Mucho menos, según el experto, con sistemas corporales completos.

Casi desde cero

Ya se sabía que existen cientos de especies de ascidias, y que no sólo pueden encontrarse en Oriente Próximo. Por el contrario, se extienden a lo largo de los mares del mundo, gracias a su enorme capacidad de adaptación. Sin embargo, la Polycarpa mytiligera es inusualmente común en los arrecifes de coral de Eilat.

Lo que realmente distingue a este animal de sus primos cercanos es un órgano específico que les permite empezar, literalmente, desde cero. Así lo señala Tal Gordon, un experto cuya tesis doctoral incluyó esta nueva investigación:

“Dentro del cuerpo hay un órgano central que se asemeja a un colador de pasta. La ascidia succiona agua a través del punto de entrada del cuerpo, el colador filtra las partículas de comida que quedan en el cuerpo y el agua limpia sale por el punto de salida. Entre los invertebrados, se considera que son los más cercanos a los humanos desde un punto de vista evolutivo”.

De acuerdo con los científicos a cargo de la investigación, esta habilidad se había registrado en especies asexuales. Sin embargo, éste es el primer cordado que se reproduce por la vía sexual que la presenta. El equipo quedó sorprendido cuando, incluso después de haber sido diseccionados en el laboratorio, los animales pudieron regenerarse por completo.

A pesar de que dejaron al cuerpo sin un centro nervioso —y de que lo cortaron en tres partes diferentes—, uno de los ejemplares estudiados logró reproducir su sistema digestivo y su corazón. Aunque inicialmente se diseccionó un sólo ejemplar, al final del estudio se contó con tres diferentes, perfectamente funcionales.

“Nunca antes se había descubierto tal capacidad regenerativa entre una especie solitaria que se reproduce sexualmente, en ningún lugar del mundo”, dice Gordon. Podría ser, según los expertos, que esta capacidad ayude a la investigación médica humana para reconocer nuevos mecanismos para sanar órganos dañados.

12 mayo 2021

 (Tomado de National Geographic)

«Todos los instrumentos de la economía verde obedecen a la misma lógica perversa de financierización»

Entrevista a Amyra El Khalili

 

El debate ambiental tiene todo para ser escamoteado o repetir viejas tergiversaciones sobre desarrollo y sustentabilidad en el escenario electoral que empieza a calentarse. Más todavía en lo que se refiere a la denominada economía verde, concepto todavía nuevo para el público. Columnista del Correo de la Ciudadanía, la economista y activista socioambiental Amyra El Khalili acaba de presentar la 2ª edición del e-book Commodities Ambientales en Misión de Paz – nuevo modelo económico para Latinoamérica y el Caribe. Como el título sugiere, no se trata de un debate de fácil entendimiento. En esta entrevista, tratamos de traer tales conceptos a la luz.

Las commodities ambientales son el opuesto de las commodities convencionales por hacer contrapunto a los criterios de estandarización y comercialización, al cuestionarlos técnicamente confrontando  los números y estadísticas de las grande escalas de producción, incluyendo las variables sociales y ambientales, y principalmente las reivindicaciones de los que son los legítimos representantes de su “eminencia parda”, el Mercado, es decir, los productores y consumidores que somos todas y todos nosotros”, explicó.

En la extendida entrevista, Amyra El Khalili también critica los límites del discurso ambientalista mayoritario, pues en su visión pone frases de fácil asimilación – como “agua no es mercancía” – por encima del análisis del modelo de producción y consumo en el cual estamos todo inseridos. Por otro lado, trata de precisar las diferencias entre mercados financierizados y oligopolizados de los que involucran productores y consumidores de pequeña escala, a nombre de quiénes siempre se estimulan los instrumentos de economía sustentable, mitigación de daños, compensaciones ambientales, etc.

“Una cosa es financiar un proyecto de mitigación (reducción de emisiones), otra es emitir títulos para las Bolsas o negociar commodities en las Bolsas. Son cosas distintas, tienen funciones distintas; no deberían fundirse y mucho menos confundirse. Lo que ocurre es que, con los instrumentos de la economía verde anteriormente citados, están fundiendo y confundiendo deliberadamente los contratos en una arquitectura financiera peligrosa. Mitigación no ocurre de la noche al día, lleva años, y muchos que están firmando contratos, acuerdos y proyectos no estarán vivos para saber sus resultados, comprometiendo así el patrimonio ambiental y cultural de las presentes y futuras generaciones, como se da en el caso de las tierras de los pueblos indígenas y tradicionales.

Entrevista:

Correo de la Ciudadanía: Empezando por el título del libro ¿qué son commodities ambientales y cuales sus finalidades en la economía actual?

Amyra El Khalili: Primero es preciso comprender lo que son “commodities” para después definir lo que son “commodities ambientales”. Commodities son mercancías estandarizadas para compra y venta que adoptan criterios internacionales de comercialización en mercados organizados (bursátiles, es decir, de Bolsas de Mercancías y Futuros). Hoy día clasificamos las producciones convencionales en commodities agropecuarias (soya, maíz, café, ganado, arroz, cacao, azúcar, etc.) y commodities minerales (petróleo, gas, oro, plata, cobre, hierro, etc.).

Fue justamente con el objetivo de cuestionar a forma como se dan esos “criterios” de estandarización y su modus operandi que pasé a estudiar el binomio “agua y energía” y acuñé la expresión “commodities ambientales”. He sido operadora de commodities y de futuros por más de dos décadas, he entrenado y capacitado operadores para las corredoras, pasé a ser estratega en ingeniería financiera, he estructurado y montado cuatro agencias asociadas a la Bolsa de Mercancías & de Futuros (antigua BM&F, actual B3);en la década de los noventa negociaba dos toneladas de oro al día en los mercados (a la vista) y derivativos (futuros) hasta llegar a la condición de consultora de la BM&F asesorándola  en la implantación de instrumentos económico-financieros como, por ejemplo, el contrato futuro de soya en grano al por mayor. He hecho la ruta de la soya en Brasil para la presentación de este contrato futuro de soya. Como conozco ese engranaje por dentro, sé separar producción de finanzas, y también identificar cuando producción y finanzas se “funden y confunden”.

Las commodities ambientales son el opuesto de las commodities convencionales porque son un contrapunto a los criterios de estandarización y comercialización, al cuestionarlos técnicamente confrontando los números y estadísticas de las grande escalas de producción, incluyendo las variables sociales y ambientales y, principalmente las reivindicaciones de los que son los legítimos representantes de su “eminencia parda”, el Mercado, es decir, los productores y consumidores que somos todas y todos nosotros, pagadores e impuestos y tasas, además de pagar también las exorbitantes tasas de intereses practicadas en Brasil cuando recurrimos a préstamos  y financiamientos.

Así, las “commodities ambientales” son mercancías originadas de recursos naturales, producidas en condiciones sustentables, y constituyen los insumos vitales para la industria y agricultura. Estos recursos se dividen en siete matrices: 1. Agua; 2. Energía; 3. Biodiversidad; 4. Floresta; 5. Minerales; 6. Reciclaje; 7. Reducción de emisiones contaminantes (en el suelo, agua y aire). Las commodities ambientales están siempre conyugadas a servicios socioambientales – ecoturismo, turismo integrado, cultura y saberes, educación, información, comunicación, salud, ciencia, investigación e historia, entre otras variables que no son consideradas en las commodities convencionales.

Mientras las commodities convencionales (agropecuariasy minerales) se concentran en algunos pocos productos de la pauta de exportación, con escalas de producción, con alta competitividad y tecnología de punta (transgenía, nanotecnología, biología sintética, geoingeniería, etc.) en las commodities ambientales se desarrollan criterios de producción alternativa como la agroecología, agricultura orgánica, biodinámica, agricultura de subsistencia consorciada con investigación de fauna y flora, como plantas medicinales, exóticas y en extensión. Como, por ejemplo, el banco de germoplasma del bioma macaronesía (misto de bioma amazónico con mata atlántica).

Es el caso de la simiente de lino y de las tinturas rescatadas por el banco de germoplasma para bordados tradicionales de la “Ilha da Madeira”, en Portugal, que han sido clonados por los chinos e industrializados. El mercado fue inundado por falsificaciones chinas de esos bordados. Resultado: las bordadoras ya no quieren enseñar el oficio a sus hijas por ser exploradas por la industrialización y por empresarios que exportan sus bordados para boutiques y pagan una miseria para las bordadoras.

Otra contradicción: mientras en la Amazonía se combate la biopiratería, en los países del norte son investigadas las semillas y especies para recuperar lo que degradaron y desmataron. Son esas contradicciones, sus paradojos y reflexiones entre problemas y soluciones que estamos debatiendo y analizando al construir colectivamente el concepto de “commodities ambientales”. Las commodities ambientales son como un espejo frente a la cara del sistema financiero para que podamos ver, en tiempos de tinieblas, alguna luz al final del túnel, proponiendo un modelo de transición a la economía de mercado en su fase neoliberal (neo= nuevo; liberal = libre mercado).

Si vivimos en una economía en la cual comanda el libre mercado ¿Por qué solamente los detentores de capital pueden decir sobre qué, cómo y de qué forma debemos producir y consumir? Si es libre para los capitalizados ¿Por qué somos rehenes de ellos y estamos “presos”? ¿Debemos ser eternamente “esclavos del libre mercado”?

Si somos los que producen, los que consumen, los que pagan impuestos, tasas y intereses ¿por qué tenemos que estar subordinados a las reglas de estandarización y comercialización internacionales, fuera de nuestra realidad y todavía aceptar que ese mercado se “autorregule”?

En Brasil sabemos que el legislador es cuestionable y muchas veces injusto; cuando la ley beneficia el reo (el degradador) y penaliza la victima (el ambiente). Cuando es conveniente para bancos y corporaciones, prevalece lo negociado sobre lo legislado.

Correo de la Ciudadanía: ¿Usted considera sustentable la exploración de las commodities ambientales? ¿Cuál la “separación del joyo del trigo” que hay que hacer, como la obra propone?

Amyra El Khalili: Las matrices de las commodities ambientales son recursos naturales y procesos renovable y no renovables; el agua, la energía, la biodiversidad, la floresta, el mineral, el reciclaje, la reducción de emisiones de contaminantes (en el suelo, agua y aire). No son mercancías, no pueden ser “comoditizadas” porque se trata de bienes difusos, de uso común del pueblo.

Las commodities ambientales son las mercancías que se originan de esas matrices, por ejemplo, el dulce de guayaba de la productora de dulces de Campos dos Goytacazes (RJ). El árbol de guayaba es la matriz, la guayaba es la materia prima, el fruto. La mercancía es el dulce de guayaba. La prestadora de servicio es la mujer dulcera en Campos dos Goytacazes y que aprendió con la india Goytacá la receta tradicional de la guayabada. La mujer dulcera se organiza en asociación y cooperativa. El agua y la energía como commodity ambiental, en este caso, es el insumo usado por la mujer dulcera para producir el dulce de guayaba. Se vuelve commodity ambiental cuando esa mujer cuida de la cuenca hidrográfica y trabaja con energía renovable y/o maximizando el uso del agua y de la energía para producir su dulce. Es cuando agua y energía son captadas de la naturaleza y pasan a la cadena productiva.

En las commodities ambientales trabajamos las siete matrices integradas al aprender cómo funciona un ecosistema. Separamos em sete matrices para poder estudiar y analizar los impactos socioeconómicos de su uso, para no permitir la exploración desenfrenada y ni la extracción industrializada como ha ocurrido en el desastre ambiental con la minería en Mariana, Minas Gerais.

Estamos hablando de commodity, o sea, de mercado organizado y no de extracción simplemente (sin organización social). Commodity no se da en la informalidad y ni es posible decir que cualquier cosa se vuelva commodity en la ilegalidad y sin criterio de estandarización. La mercancía tanto puede ser lícita como ilícita. ¡La cantidad de cosas ilícitas que se vuelven mercancías es enorme!

En economía verde se denominan los procesos de servicios ecosistémicos y ambientales. Lo que ocurre es que tampoco son “servicios”, ya que la naturaleza no está a servicio de los humanos, no cobra por su trabajo. En el concepto de “commodities ambientales” estamos hablando de “beneficios providenciales” y no de servicios ambientales.

Si alguien presta algún servicio en esta ecuación es la mujer que hace el bordado en Ilha da Madeira, la costurera, el extractivista, la que quiebra el coco babaçu, el ribereño pescador, la mujer que recoge la guayaba manteniendo la planta en pie y sembrando otra guayabera al lado de dónde cogió el fruto, los pueblos indígenas y tradicionales que protegen y guardan las florestas y las aguas. Estos, sí, prestan servicios y deberían ser debidamente remunerados por mantener los “beneficios providenciales” que la naturaleza nos proporciona. Ellos y ellas trabajan para que tengamos agua en cantidad, así como aire, tierra y mar.

Correo de la Ciudadanía: Y los verdaderos prestadores de servicio ¿están siendo excluidos de los beneficios económicos?

Amyra El Khalili: La academia y las grandes ONG tienen por hábito crear nuevas expresiones y palabras-claves para desviar la atención de lo principal, tanto los que defienden el neoliberalismo cuanto los que lo critican. Es mucha tergiversación política, distorsión y sesgo de las banderas y justas causas que defendemos y discutimos en el mundo real. Pero el pueblo no es tonto. Es bueno, pero no es tonto. Como dijo un líder Jaminawá: “¡Capibara es capibara, paca es paca, culebra es culebra y no vengan con esos nombres complicados que no sabemos lo que son! Para nosotros las cosas son sencillas”.

Si usamos a palabra-expresión “commodities” es porque dominamos el asunto y estamos rebatiendo argumentos flojos e inconsistentes. Derribando mitos que se presentan como verdades absolutas e incuestionables. Quienes nos escuchan y nos leen con atención entienden perfectamente de lo que estamos hablando.

También nunca supe de un inversionista que pusiese su dinero en algo que no entendiese, por el contrario, si lo hacen sin entender es porque los están engañando. Engañar personas es estelionato (abuso de la buena fe del individuo) y si tiene papeles con palabras-expresiones enroladas, certificadores dudosos, auditores incompetentes (en la mejor de las hipótesis) es fraude. Si tiene juros impracticables y exorbitantes, es usura. De ahí la cuestión sale del campo técnico e ideológico y pasa a la condición de jurídico-económico. En esa hipótesis es crimen.

Por lo tanto, estamos entrando en el territorio del derecho penal, más específicamente en el derecho ambiental y el derecho humano, sin perder de vista que estamos tratando también con derecho económico, tributario y fiscal. Es materia multidisciplinar y no es una simple mortal que será doctora en el tema. ¡Yo no me atrevería a tanta prepotencia!

Sino veamos. Cuándo privatizaron la Vale do Rio Doce ¿qué vendieron? ¿Una empresa estatal? No, vendieron las riquezas del subsuelo, el bien público, el mineral explorado por la Vale do Rio Doce que pasó a tener accionistas extranjeros y someterse a las reglas de mercado (¡o a su ausencia!). Aquí estoy hablando de mercado financiero y no del mercado como un todo que somos todos nosotros, productores y consumidores de bienes y servicios.

Cuando subastaron el pré-sal, entregaron para exploración de otros países en territorio brasileño el bien común del pueblo, el petróleo. Yo respondo a su pregunta con otra pregunta: ¿es viable?

Tomemos como hecho a reciente huelga de los camioneros. Al indexar los precios de los combustibles al precio practicado en las bolsas internacionales, los puestos de gasolina y alcohol pasaron a la condición de corredores y cambistas, con reajustes de precios diarios y inesperados.

Es imposible convivir con esa situación cuando ni los camioneros logran saber lo que están pagando para seguir en la carretera; cuando ni sus salarios están garantizados y más, corren riesgo de vida con asaltos y pésimas condiciones de trabajo con la flota en mal estado, o sin saber cómo van a pagar las cuotas de los camiones nuevos que han comprado.

Cuando proponemos “las commodities ambientales” estamos hablando de alternativas de generar empleo e ingresos para los que viven de la minería, da exploración desenfrenada del bien común, pues los argumentos de las empresas mineras y del agronegocio son de que tal actividad extractivista genera empleo e ingresos, trae divisas (dinero de inversionistas extranjeros) para el país. Pero sabemos que las empresas multi y transnacionales que se establecen en Brasil viene en búsqueda de insumos (agua y energía), de materia prima (minerales y productos agropecuarios) y mano de obra barata o aún gratuita y esclavizada.

Traen sus empleados bien pagados de exterior, altamente capacitados, hablando dos o más idiomas, con maestrías y doctorados, no contratan mano de obra regional, exploran el ambiente local con la complicidad de políticos. Así se privatizan las ganancias y se socializan las pérdidas.

Correo de la Ciudadanía: En ese sentido, en textos en el Correio da Cidadania usted escribe provocativamente que agua, energía y alimentos son sí mercancías, a pesar de los slogans más famosos en movimientos sociales o en discursos de grupos y partidos. ¿Cómo explicar eso?

Amyra El Khalili: Digo que es el contrario de esas campañas que vienen de fuera hacia adentro, elaboradas por ONG internacionales cuando la palabra commodities traducida literalmente significa mercancía. Queriendo “estandarizar las campañas” para que sean usadas en todos los continentes, las ONG cometen un equívoco y alimentan todavía más la confusión entre producción y finanzas. Hacen los mismo que los colonizadores que tanto critican: Nos someten a su voz de comando sin preguntarnos si esas expresiones nos sirven para decir lo que nos gustaría decir.

Explico: commodities la palabra-expresión  utilizada en finanzas puede ser más que simples mercancías, dependiendo de cómo se la usa y en que contexto se la emplea, como el agronegocio en sus propagandas cuando afirma que Brasil se volvió el mayor exportador de soya con el boom de las commodities, con los chinos comprando nuestra producción, tanto cuanto lo que dicen que “todo va a volverse commodity” sin explicar cómo es posible esa metamorfosis desconsiderando que todavía tenemos una Constitución Federal con el artículo 225, además del derechos económico, tributario y fiscal.

El texto sintetiza: el bien ambiental es definido por la Constitución como siendo “de uso común del pueblo”, es decir, no es bien de propiedad pública, pero sí de naturaleza difusa, razón por la cual nadie puede adoptar medidas que impliquen gozar, disponer, fruir del bien ambiental o destruirlo. Al contrario, al bien ambiental es solamente conferido el derecho de usarlo, garantizando el derecho de las presente y futuras generaciones.

Están usando la palabra-expresión commodities de forma sesgada, distorsionada y descontextualizada o sencillamente lanzando la palabra-expresión de un lado a otro sin profundizar el debate que está en curso hace décadas, y de esta forma desviando la atención de lo principal y en la mayor parte de las veces invirtiendo el sentido de nuestros planteamientos, demostrando que no saben de qué están hablando y que desconocen los embotellamientos de las cadenas productivas de bienes y servicios.

Correo de la Ciudadanía: ¿Mercantilización de la Naturaleza?

Amyra El Khalili: Desde que o primero colonizador puso los pies en este continente latinoamericano y caribeño, a naturaleza fue mercantilizada. Estamos en otra fase: la militarización de la naturaleza. Sin duda es incuestionable que el objetivo de la “militarización” es seguir mercantilizando todo y cualquier cosa, de la naturaleza a la vida – sería hipocresía decir que la vida todavía no ha sido mercantilizada. Ya son más 500 años de colonización mercantil y nadie hizo nada. A cada gobierno, sea de derecha o izquierda, se reproduce el mismo el mismo “modus operandi”. En una charla en la sede del BNDS (en el 2000) promovida por el gobierno de los EUA, hablé sobre el Plan Colombia, en que pusieron veneno en las plantaciones de coca, amapola, marijuana, que además de matar a la tierra alcanzaron a la población con graves secuelas.

¿Alguien ha mencionado esa charla en los informes? ¡Nada! Lo que los periodistas escribieron en la “prensa grande” fue solamente lo que le interesaba al mercado de carbono, pero no mencionaron lo que yo había dicho sobre la necesidad de crear alternativas ecológicas para los pobres campesinos y campesinas que siembran coca, marijuana y amapolas (BERNA, Vilmar 2018).

De esta forma soy solidaria con las propuestas del “Comunicado del Componente de FARC en el Programa Nacional Integral de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito (PNIS)”. Si queremos paz en las florestas, campos, montañas y aguas tenemos que caminar hacia las soluciones de los problemas y no “problematizar más y más poniendo gasolina donde ya hay incendio”.

¿Cómo es posible explicar para Doña María, para Don Juan que alimento no es mercancía si ellos tienen que comprar en la feria, supermercado, panadería, carnicería la comida para sus hijos? ¿Cómo es posible explicar para mi madre que agua y energía no son mercancías se las cuentas de agua, luz, gas y combustible están demasiadamente altas?

¿Será que podemos utilizar ese argumento con las Empresas-Estados que nos suministran agua, luz y gas, que no son mercancías? ¿Que el Estado tiene que suministrarnos servicios que jamás deberían ser mercantilizados, como salud, educación, seguridad pública, previdencia, entre otros que pagamos con impuestos y tasas, en la hora que tenemos que saldar nuestras deudas? ¿El empleado que me atiende me puede exentar de pagar eso, solamente con tal argumento?

Pienso que la afirmación de que “agua, energía y alimento no son mercancías” no explica nada a nadie, a no ser para los empleados públicas y la gente de la academia que tienen sus salarios garantizados todo fin de mes y pueden disponer de becas de investigación para quedar estudiando e investigando, con los gastos de viaje pagados por el Estado o por instituciones, para participar en seminarios, reuniones, encuentros y charlas, mientras la gran mayoría, en la cual me incluyo, apenas logra mantener sus empleos con sus certificados de curso superior y algunas especializaciones. Y vea que no me quedé rica negociando commodities en Bolsas. Sigo en caravana dictando clases en comunidades pobres, muchas veces trabajando sin remuneración.

No hay duda de que debemos discutir la calidad de lo que producimos y consumimos, si lo que comemos nos alimenta o si lo que pagamos tiene el precio justo, pero debemos evitar confundir aún más, lo que ya está confuso y oscuro. Al final ¿para quién estamos hablando y con quién estamos dialogando? Esa es la pregunta que no quiere callar.

Para los simples mortales, gallina es gallina, paca es paca, como dice sabiamente líder Jaminawá del Acre.

Correo de la Ciudadanía: Usted establece diálogo directo con lo que llama de “eminencia parda”, el mercado. ¿Cuál es el grado de incidencia de este ente en las políticas ambientales? ¿Y cómo usted describe los instrumentos financieros que desarrolla como incentivos de preservación ambiental?

Amyra El Khalili: Vamos a identificar quién es esa eminencia parda: el Marcado. Esa provocación yo la hago después de años y años escuchando al sistema financiero hablar en mi nombre sin preguntarme qué pienso o qué me gustaría decir. Como el operador de la Bolsa repetía todos los días: el mercado subió, el mercado cayó, el mercado está nervoso, el mercado está parado. Y uno ni siquiera sabe lo que él está diciendo, de tan condicionado que estamos en ese universo.

El mercado a que me refiero en el e-book “Commodities ambientales en misión de paz”, como he dicho antes, somos todos nosotros que producimos y consumimos, y no el mercado financiero, que absolutamente no produce nada y ha sobrevivido como parasita de la manipulación de la renta y de la especulación.

El colega Ladislau Dowbor esclarece esa cuestión con rigor científico en su indispensable libro “La era del capital improductivo”. Ladislau también coordina un grupo de estudios sobre “financierización” al cual contribuimos y apoyamos por considerar importante la iniciativa de organizar un frente que sea contrapunto al modelo neoliberal globalizado.

El actual sistema financiero es que está determinando lo que su eminencia parda, el Mercado, debe producir y consumir. Por eso, siéntense cómodo hablando en nombre de su eminencia parda, el mercado, de forma generalizada, sin separar mercado financiero de mercado de trabajo, de mercado alternativo, de mercado de producción, de mercado de bienes y servicios. Hay mercados y mercados y distinguir producción de finanzas es el primer paso para no confundir trigo con joyo.

Por otro lado, sucede también que la economía que vivimos se ha establecido (establishment) en el paradigma mecanicista onde todo tiende a ser mercantilizado, con escalas de producción utilitarias y no como producción con valor de uso social. Es evidente que cualquier instrumento económico-financiero que se piense en ese paradigma será utilizado para concentrar aún más el capital rentista (que vive de intereses y no de producción) que en realidad usarse efectivamente para financiar la producción. E consecuentemente termina por ser usado para financierizar (endeudar) los que producen bienes y servicios.

Por lo tanto, las críticas a los instrumentos económicos de la economía verde, como Créditos de Carbono, REDD – Reducción de Emisiones por Desmate y Degradación, Créditos de Efluentes, Créditos de Compensación, Pagos por Servicios Ambientales, Pagos por Servicios Ecosistémicos etc. son pertinentes y merecen atención. Principalmente que órganos fiscalizadores y reguladores, así como el Ministerio Público, apuren las denuncias que se están registrando en nuestras redes de información.

Sin embargo, no podemos generalizar y confundir gente seria y con buena intención con oportunistas, especuladores y criminales. Muchos creen ingenua y equivocadamente que tales instrumentos financiarán la transición de una economía parda hacia una economía verde, y no están comprendiendo las trampas financieras y jurídicas engendradas con operaciones que involucran cuestiones de orden geopolítica casadas con tierras y recursos naturales estratégicos, reglados y legislados con la complicidad de políticos para implementación de estos peligrosos contratos financieros y mercantiles. Es el paquete que viene de la llamada economía verde o economía de bajo carbono.

Correo de la Ciudadanía: Hablando sobre esos instrumentos ¿qué piensa usted sobre créditos de carbono y otras modalidades de compensación ambiental?

Amyra El Khalili: He escrito el artículo “¿Qué son créditos de carbono?” en el año 1998 (está en el e-book) para explicar la diferencia entre títulos bursátiles (negociados en Bolsas) y commodities (mercancía estandarizada) y aclarar que “créditos de carbono” no pueden ser “commodities ambientales”.

Cuestiono: si hay emisión de un título ¿para qué y para quién debería servir? Si es un crédito, sea de lo que sea ¿cómo se puede usar-aplicar ese crédito? En primer lugar, carbono no puede ser considerado mercancía si la intención es reducirlas emisiones. No existe cuenta para reducir nada en el sistema financiero, solamente para multiplicar. Confunden “secuestro de carbono” con “créditos de carbono”.

En la naturaleza, el secuestro de carbono es la fotosíntesis. Las plantas capturan el CO2 para después eliminar el oxígeno. En finanzas no hay cómo hacer esa ecuación. Aún más en el mercado de commodities que está desregulado y hoy Chicago Board negocia hasta 100 veces el mismo saco de soya por acción de especuladores y manipuladores que nada tiene que ver con la actividad productiva. Tales acciones distorsionan los precios y perjudican los financiamientos de las plantaciones, condicionando los agricultores a comprar tecnologías de punta que los países del norte han patentado, como semillas, agrotóxicos, químicos, máquinas y equipos.

Una cosa es financiar un proyecto de mitigación (reducción de emisiones), otra es emitir títulos para las Bolsas o negociar commodities en las Bolsas. Son cosas distintas, tienen funcione distintas; no deberían fusionarse y mucho menos confundirse. Lo que ocurre es que, con los instrumentos de la economía verde ya mencionados, están fundiendo y confundiendo a propósito los contratos en una arquitectura financiera peligrosa.

La sospecha es que lo hacen para apropiarse de tierras y recursos naturales estratégicos (bienes comunes). Con la crisis financiera internacional de 2008 tras la quiebra del Banco Lehman Brothers, las inversiones que estaban en el subprime (hipotecas de residencias) migraron para lo que llamamos de subprime ambiental (hipotecas de tierras).

Como he dicho, ningún inversionista pone dinero en lo que no conoce y ni firma contratos que no entiende. Aún más en contabilidades complejas, en contratos financieros y mercantiles que necesariamente deben medir la cantidad de carbono secuestrado. ¿Cómo se hace la medición? ¿Quién audita tal ingeniería?

Si en la academia hay divergencias de lo que puede o no ser “secuestrado”, si expertos a todo momento publican estudios e informes que echan por tierra tesis y proyectos de carbono ¿en quién confiar tal tarea para firmar acuerdos, contratos y proyectos que envuelven mil millones y aún alienan tierras por 30, 40, 50 y hasta 100 años?

Mitigar no ocurre del día para la noche, tarda años y años, y muchos de los que están firmando contratos, acuerdos y proyectos ni estarán vivos para saber sus resultados, comprometiendo así el patrimonio ambiental y cultural de las presentes y futuras generaciones, como en el caso de las tierras de los pueblos indígenas y tradicionales.

Correo de la Ciudadanía: Mientras ese debate queda ausente del conocimiento público, las experiencias aquí criticadas avanzan por Brasil.

Amyra El Khalili: Sí, y no necesitamos ir a la Amazonía para verificar: aquí, en territorio de São Paulo, las tierras de los agricultores pueden quedar en garantía por tantos años y alienadas solamente para recibir el cambio de tales “servicios ambientales y ecosistémicos”, sea de secuestro de carbono o de la gestión de agua de una represa, cascada o río que pasa adentro de una propiedad o hacienda. ¿Será que no están poniendo en riesgo el patrimonio público (como las tierras indígenas y tradicionales de la Unión) o privado, como las tierras de mis abuelos maternos y paternos en Minas Gerais y en Palestina para cobrar un valor insignificante, cuando esas tierras valen mucho más, no para ser exploradas hasta el agotamiento, pero por nos proporcionar los “beneficios providenciales” que nos mantienen vivos, como agua, ar y suelo?

Analizando un contrato que estamos auditando, encontramos lo siguiente: han contratado una consultora individual en capacitación para sembrar huertos comunitarios por la módica cantidad de R$ 95.000,00 por 15 (quince) meses; en contrapartida ofrecieron a un líder indígena el valor de R$ 180.000,00 (para tres aldeas) por año a cambio de firmar un contrato de REDD+ (entre otros). Vea que la consultora individual cobra poco más de la mitad del valor ofrecido para tres aldeas. Es una discrepancia absurda. Nunca recibimos esa módica cantidad para capacitar comunidades en los cursos de commodities ambientales. Como estamos auditando, por secreto de justicia no voy a revelar nombres.

Todos los instrumentos de la economía verde obedecen a la misma lógica de otros contratos financieros y mercantiles tanto cuanto la lógica de los préstamos internacionales que esclavizan nuestra economía, tales como los préstamos del FMI, del Banco Mundial, de los Bancos Multilaterales para financiamiento de obras públicas, de transporte e de saneamiento básico. Basta ver a cantidad de obras paradas cuyas inversiones han hecho de carreteras, rieles y trenes un montón de desechos.

Correo de la Ciudadanía: ¿Qué usted piensa, en líneas generales, de los conceptos de economía verde?

Amyra El Khalili: Participamos de varios frentes que se oponen al modelo económico-financiero denominado de “economía verde”. Somos contra  los proyectos de “economía verde” que vienen de arriba hacia abajo y de afuera para dentro, como la implementación de una agenda de venta rápida, con objetivos de como legislar, dar números y estadísticas.

Hay tres principales mercados mundiales ilícitos: armas, narcotráfico y biopiratería. Ese dinero pasa por el sistema financiero – el verdadero responsable por el financiamiento del mercado de armas y de todo el aparato generador de guerras y miserias. Defendemos proyectos socioambientales que, focalizados en la preservación y conservación ambiental, contribuyan para la seguridad pública, combatan las drogas, la violencia contra la mujer, la criminalidad, la discriminación étnica, racial y religiosa, promuevan la igualdad de género, concurran para la generación de empleo, ocupación e ingresos.

Como alternativa construimos colectivamente la economía socioambiental. Diferentemente de la economía verde, la socioambiental pasa por un proceso de consulta a la base popular, amplia consulta pública y suficientemente lenta para ser entendida. El proceso que adoptamos es desde abajo hacia arriba y de dentro hacia afuera. Es, sobre todo, desvinculado de la agenda de elecciones. Todo el trabajo de consulta y construcción colectiva tarda años, dadas las dificultades de llegar adonde pocos lo logran, a regiones apartadas y sin acceso a la comunicación, locales caracterizados por una población que necesita asistencia y orientación sobre impactos socioambientales.

Actuamos en dos frentes: primero, al orientar sobre la producción de un proyecto económico, financiero y jurídico con el cambio de paradigma; segundo, al divulgar y publicar informes producidos por formadores de opinión y líderes que participaron de cursos y talleres que aplicamos en conjunto con universidades, centro de investigación y grupos locales, además de divulgar también los informes de otros frentes que apoyamos.

Los informes indican el mapa de la región, el perfil de la población, las características del bioma, identifican las potencialidades alternativas de la biodiversidad, entre otras informaciones relevantes. De esa forma, pueden presentar los tipos de problemas conectados, como agua contaminada, enfrentamiento de violencia, drogas, degradación ambiental, exclusión y desigualdades sociales. Y proponer soluciones. Es así como se idealizan proyectos socioambientales y se buscan formas de hacerlos viables.

Correo de la Ciudadanía: ¿La mayor transparencia sobre los conceptos de economía verde no llevaría a observar dilemas y juegos de interés parecidos con lo que el país en crisis enfrenta en ese momento?

Amyra El Khalili: Antes de idealizar un proyecto socioambiental es necesario que la sociedad sea debidamente informada en lenguaje de fácil comprensión sobre cuestiones técnico-científicas. Nuestra propuesta cuestionar ese modelo económico para que los actores sociales se informen mejor sobre las alternativas y riesgos al tomar sus decisiones. A fin de cuentas, en casos como los de los proyectos oriundos del mercado de carbono, recusar dinero es un derecho, sino un deber.

Podemos citar varios casos. Por ejemplo: con la divulgación del Dossier Acre hemos dado visibilidad a las denuncias hechas con proyectos de mercado de carbono y pagos por servicios ambientales en el Estado del Acre. Elaborado en 2012, el estudio no había logrado todavía el merecido espacio en los medios y en los más diversos foros de debate, como también era ignorado su punto de vista técnico, operacional, jurídico, socioeconómico, además de la intervención esas políticas de arriba hacia abajo en el modo de vida de las comunidades indígenas, tradicionales y campesinas de la región amazónica.

Tenemos, actualmente, más de cinco mil distribuidores, multiplicadores y parceros en la producción y diseminación de información. Son esas colaboraciones y “nudos de comunicación” que forman la “alianza” que tiene más de dos décadas de trabajo voluntario, sin recursos de empresas ni de gobierno. Apoyamos los medios alternativos para que también logren sus financiamientos, ya que nos prestan un servicio relevante de utilidad pública.

Hace más de 20 años que trabajamos en ese proyecto de envergadura geopolítica, por la cultura de paz, autodeterminación y emancipación de los pueblos, con la cultura de resistencia cuyos resultados serán a largo plazo. No buscamos resultados inmediatos, sino duraderos y verdaderamente sustentables, formando “alianzas” inquebrantables.

Por Gabriel Brito | 03/05/202

Versión en español: Beatriz Cannabrava, Diálogos del Sur.

Publicado enMedio Ambiente
Una casa en la localidad de Ittoqqortoormiit, en la costa este de Groenlandia. Rob O

El nuevo Gobierno es una coalición de izquierdas liderada por un primer ministro de 34 años ecologista que se opone al proyecto para explotar los mayores yacimientos de uranio y tierras raras en el mundo

 

Durante la mayor parte del año la nieve y el hielo cubren las escarpadas montañas del sur de Groenlandia, peinadas por un viento feroz y constante que sopla desde el mar. No es hasta finales de primavera cuando el deshielo desvela el paisaje que impresionó al explorador en tiempos de los vikingos, Erik el Rojo, cuando descubrió una zona de fiordos con prados verdes, fuentes termales, y la mayor biodiversidad de vegetación que se puede encontrar en la isla. 

Hoy el sur de Groenlandia es conocido como "el granero" ártico por ser la única zona en la isla donde el deshielo permite la agricultura y la cría de renos y ovejas en granjas. Un paisaje que también ha ayudado a desarrollar un incipiente sector turístico atraído por los vestigios milenarios vikingos e inuit de Kujataa, protegidos como patrimonio Mundial de la Unesco. 

Es en el subsuelo de este remoto y frágil ecosistema donde se han descubierto los yacimientos sin explotar de tierras raras más grandes en el mundo: un conjunto de 18 elementos minerales claves para la fabricación de teléfonos móviles, coches eléctricos, turbinas eólicas y armas. Actualmente en Groenlandia hay activas 90 licencias de explotación minera, pero en el último año la atención internacional y la controversia se ha levantado con el yacimiento de Kuannersuit, la segunda mina de tierras raras conocida más grande en el mundo, situada a unos pocos kilómetros de la localidad de Narsaq, en el sur de la isla. 

Los expertos y grupos ecologistas locales advierten del grave impacto ecológico de este proyecto, ya que con la extracción de minerales también se extraería una cantidad importante de uranio. "El polvo radioactivo y los residuos afectarían a la pesca, la agricultura y la ganadería en la zona", advierte Niels Henrik Hooge, miembro de NOAH en Dinamarca. Según los informes de impacto ambiental, el proyecto de Kuannersuit implicaría un aumento del 45% de las emisiones de Co2 en Groenlandia, un factor que se suma al retroceso año tras año de la capa permanente de hielo en la isla. 

Desde Narsaq la activista Gretha Nielsen, miembro de la organización Urani? Naamik ("no al uranio"), dice: "La empresa explotadora nos dice que el proyecto traerá riqueza y puestos de trabajo para la comunidad, pero sabemos del impacto negativo de las minas de uranio en otros sitios del mundo y tenemos miedo que esto también pase aquí".  

Unas elecciones claves para la extracción de minerales

En los últimos meses se ha intensificado mucho el debate sobre el papel de la minería en la economía de Groenlandia, hasta convertirse en una de las principales razones del adelanto en las elecciones principios de abril. 

A pesar de que Groenlandia tiene un gobierno autónomo, continúa formando parte de Dinamarca, país que colonizó la isla ártica hace 300 años. En 2009, el Parlamento danés aprobó el nuevo Estatuto de Autonomía, en el que se reconoce el derecho a la autodeterminación y otorga al Gobierno de Nuuk las plenas competencias en la gestión de áreas estratégicas como la explotación de los recursos naturales y mineros, mientras que desde Copenhague se siguen dirigiendo las políticas de defensa y política exterior. 

Sin embargo, los anhelos de independencia de la mayoría de partidos políticos y de los groenlandeses chocan frontalmente con la realidad económica de la isla, que hace que su autosuficiencia sea hoy un objetivo aún muy lejos de alcanzar: Groenlandia depende casi exclusivamente de dos fuentes de ingresos: la pesca (que representa el 90% de las exportaciones) y la aportación anual de 500 millones de euros por parte de Dinamarca, lo que supone casi la mitad del presupuesto público. 

"En los últimos años el debate ha girado en torno a la explotación más intensa de los recursos naturales", explica el politólogo e investigador de la Universidad de Copenhague, Kristian Søby: "Hasta ahora, el partido socialdemócrata Siumut, que había estado al frente del Ejecutivo durante 40 años, mantenía una posición favorable a la explotación minera, con el objetivo de diversificar la economía y alcanzar un mayor grado de independencia de Dinamarca". 

Pero las elecciones del 6 de abril, que se plantearon como un plebiscito sobre la minería en Kuannersuit, dejaron un claro mensaje en las urnas hacia las empresas internacionales interesadas en los recursos del subsuelo ártico. El partido de izquierdas, ecologista e independentista inuit Ataqatigiit (IA), con un 36,6% de los votos, alcanzó un resultado histórico con una posición clara y firme en contra del proyecto: "Tenemos algo que el dinero no puede comprar, haremos todo lo posible para parar la minería en Kuannersuit", aseguró el nuevo primer ministro, Mute Egede, de 34 años, después de formar un Gobierno de coalición con otras fuerzas progresistas. "Por el momento, todo apunta a que el proyecto minero quedará parado, probablemente durante bastante tiempo", vaticina Kristian Søby. 

El ártico, centro de interés geoestratégico 

La importancia de los minerales de Groenlandia está en el punto de mira geoestratégico, especialmente desde que China controla y procesa más del 70% de los minerales de tierras raras en el mundo. En un principio, la licencia para explotar el yacimiento de Kuannersuit se otorgó en 2007 al conglomerado australiano Greenland Minerals, cuyo principal accionista es la empresa china Shenghe Resources.

"El proyecto minero de Kuannersuit supone una inversión a medio plazo mucho mayor que el conjunto del PIB de Groenlandia", explica Jesper Zeuthen, profesor en la Universidad de Aalborg y experto en la presencia de China en la región ártica. "La dependencia política y económica de Groenlandia con China preocupa en Dinamarca, pero también en Estados Unidos", asegura el profesor, que explica así el intento fallido en 2019 por parte del expresidente Donald Trump de "comprar" el territorio prometiendo inversiones millonarias.

Si el proyecto Kuannersuit se llevara a cabo, supondría que en Groenlandia se extraerían el 10% de minerales raros en el mundo, el mayor yacimiento fuera de China. Además, las consecuencias del calentamiento global han abierto la veda a las potencias mundiales para explorar nuevas rutas de transporte marítimo que hace décadas eran imposible por el hielo, y a facilitar el acceso a los recursos naturales como el gas y el petróleo que atesora el ártico. 

Una vía verde hacia la independencia

"El debate en Groenlandia no está en si debe ser un país independiente, si no en como conseguirlo", señala Kristian Søby. "El incremento del interés internacional, no solo en los recursos minerales, sino también en la construcción de nuevas infraestructuras o en el desarrollo del turismo, es una buena señal para las aspiraciones de los groenlandeses".

Para la activista Gretha Nielsen, el futuro de su país pasa por un camino más verde hacia la independencia: "Tenemos que mejorar la economía, pero también las condiciones de vida de los groenlandeses". Según Nielsen, la prioridad debería ser buscar alternativas económicas como la agricultura, la inversión en productos pesqueros o el turismo responsable, sin perder de vista el equilibrio con el cuidado del medioambiente: "No podemos basar toda nuestra economía en un proyecto minero. En los próximos años Groenlandia debería ser el territorio clave para la protección del ártico". 

Por Òscar Gelis Pons

Copenhague — 30 de abril de 2021 22:27h

@Oscargls

Publicado enMedio Ambiente
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