Durante la intervención quirúrgica en la clínica del Instituto Casey.Foto Ap

Empleada por primera vez, Crispr despejará el camino para tratar enfermedades // En un mes se dará a conocer el resultado de la intervención, señalan expertos

 

Washington. Científicos dicen que por primera vez usaron una herramienta que permite manipular genes dentro del cuerpo humano, en lo que parece marcar otro paso importante en los esfuerzos por modificar el ADN con la finalidad de tratar enfermedades.

El procedimiento se le practicó hace poco a un paciente con una forma hereditaria de ceguera en el Instituto Casey para el Ojo, de la Universidad de Salud y Ciencias de Oregón en Portland, informó la empresa que fabrica la herramienta, conocida como Crispr. No se dieron detalles sobre el paciente ni acerca de cuándo se produjo la intervención.

En un mes podría saberse si el paciente recuperó la visión o no. Si el procedimiento parece seguro, los médicos planean ensayarlo en otras 18 personas, incluidos adultos y niños.

"Existe la posibilidad de que personas básicamente ciegas puedan ver", explicó Charles Albright, jefe del departamento científico de Editas Medicina, compañía de Cambridge, Massachusetts, que desarrolla el tratamiento junto con Allergan, de Dublin. "Estimamos que esto despejará el camino para la producción de una serie de medicinas que pueden cambiar el ADN".

Jason Comander, cirujano oftalmólogo del hospital para el Ojo y el Oído Massachusetts de Boston, otro centro que planea aportar pacientes para el estudio, señaló que este puede ser "el comienzo de una nueva era en la medicina", en la que se usa la tecnología para "hacer que la modificación del ADN resulte mucho más sencilla y efectiva".

Mayor precisión

Los médicos trataron de modificar los genes en el propio cuerpo en 2017 para atender otro tipo de enfermedad genética, empleando los llamados dedos de zinc. Muchos científicos piensan que el Crispr es mucho más fácil de usar para localizar y cortar el ADN en un sitio específico, por lo que el interés en estas investigaciones es muy alto.

La gente de este estudio padece de una amaurosis congénita de Leber, causada por una mutación de genes que impide al cuerpo producir la proteína que necesita para convertir la luz en señales que van al cerebro, lo que permite ver. A menudo nacen viendo muy poco y pueden perder totalmente la visión en pocos años.

No se puede tratar con una terapia genética tradicional –remplazando genes– porque el que se necesita es demasiado grande como para caber en el virus desactivado empleado para hacerlo llegar a las células.

Por ello, tratan de modificar o impedir la mutación haciendo dos cortes a ambos lados. La esperanza es que los extremos del ADN se reconecten y permitan que el gen funcione como debe hacerlo.

El procedimiento toma una hora y se hace con anestesia total. Empleando un tubo del espesor de un cabello, los médicos sueltan tres gotas de un fluido que contiene el material para modificar el gen debajo de la retina, la capa en la parte trasera del ojo que contiene las células sensibles a la luz.

"Cuando la célula es modificada, es algo permanente, que esperemos se mantenga por el resto de la vida del paciente", indicó uno de los líderes del estudio que no participó en este primer caso, Eric Pierce, del hospital para el Ojo y el Oído Massachusetts.

Los médicos creen que necesitan restaurar entre un décimo y un tercio de las células para que el paciente pueda ver. En animales lograron corregir la mitad de las células con el tratamiento, puntualizó Albright.

La intervención en los ojos conlleva algunos riesgos, como infecciones y hemorragias, pero son poco frecuentes, sostuvieron los médicos.

Otorgan a tres expertos el Nobel de Física por desarrollo de los láser ópticos

Una canadiense, la primera mujer galardonada en 55 años

 

Tres científicos que desarrollaron los láser ópticos que allanaron el camino para los instrumentos de precisión que se utilizan en la cirugía correctiva de ojos, ganaron este martes el premio Nobel de Física, entre ellos la primera mujer en 55 años: una canadiense, un estadunidense y un francés.

El estadunidense Arthur Ashkin, de 96 años, se llevó la mitad del premio, mientras el francés Gérard Mourou, de 74 años, y la canadiense Donna Strickland, nacida en 1959, compartirán la otra mitad, precisó en Estocolmo el jurado del prestigioso galardón.

Sus hallazgos "revolucionaron la física del láser y los instrumentos de precisión avanzada que abren campos inexplorados de investigación y una multitud de aplicaciones industriales y médicas", indicó la Real Academia de Ciencias de Estocolmo.

Ashkin, el laureado de mayor edad de los Nobel en todas las categorías, fue premiado por desarrollar la "pinza óptica", instrumento que permite manipular organismos extremadamente pequeños, como células o bacterias.

En 1987 logró atrapar bacterias vivas sin dañarlas y conservándolas en un ambiente estéril. Las pinzas se utilizan desde entonces en los laboratorios para estudiar los microorganismos, pero también en las nanotecnologías para el control de micromotores e incluso en los inhaladores de asma.

Técnica que genera impulsos de gran potencia

Mourou, egresado de Ecole Polytechnique, prestigiosa facultad de ingeniería francesa, y su alumna Donna Strickland, fueron galardonados juntos por desarrollar la técnica de la amplificación de los láser, llamada Chirped Pulse Amplification, que genera impulsos ultracortos y de gran potencia.

Además de su contribución para el estudio del vacío o los agujeros negros, los trabajos de los dos científicos permitieron operar a millones de personas que sufrían miopía o cataratas.

Strickland, profesora de la Universidad de Waterloo, en Canadá, expresó sentirse honrada con el premio, que sólo han recibido dos mujeres en esta categoría desde que se creó en 1901.

"Pensé que sería más fácil premiar a las físicas (...), espero que con el tiempo las cosas vayan más rápido", sostuvo.

Marie Curie, quien en 1911 recibió el premio de química, fue galardonada junto a su marido Pierre en 1903 con el Nobel de Física. Maria Goeppert-Mayer lo obtuvo en 1963.

La Academia Real de Ciencias estima que el reducido número de mujeres galardonadas con premios científicos se explica por el hecho de que los laboratorios durante mucho tiempo mantuvieron las puertas cerradas para ellas.

Gérard Mourou, director del Laboratorio de Óptica Aplicada y profesor de la Ecole Polytechnique, dedicó 40 años a incrementar las capacidades de los láser y a hallarles usos técnicos o médicos, en particuñar en la cirugía ocular, pero también en la arqueología.

Desarrolló el concepto de luz extrema y fue uno de los impulsores de la creación del Instituto de Luz Extrema y del láser civil Apollon de Paris-Saclay, que debería alcanzar una potencia de cinco petavatios, esto es 1/35 de la potencia solar recibida por la Tierra.

El láser que desarrolló puede dar esa potencia durante un tiempo minúsculo, solamente algunos femtosegundos, es decir, menos de una mil billonésima de segundo, por lo cual la energía total equivale a la de una bombilla eléctrica en un par de días.

Mourou dijo que se estaba preparando para ir a nadar, como lo hace a diario, cuando recibió la llamada de la Academia. "Uno no se lo espera. Tú te lo puedes imaginar, pero cuando pasa, es diferente", admitió.

La Infraestructura Europea ELI desarrolla la construcción de otros láser en Hungría, Rumania y República Checa, que deberían superar la capacidad de Apollon.

Los científicos esperan hallar en el futuro múltiples aplicaciones, en particular en el procesamiento de desechos nucleares (reduciendo el tiempo de radiactividad), en las técnicas de imágenes médicas, en el tratamiento de tumores o en la limpieza de los millones de minúsculos desechos en órbita de la Tierra.