Unsplash/Nicolas Lobos, CC BY-SA

Hace décadas que el gran divulgador Carl Sagan imaginó magistralmente diferentes ambientes para la vida en un sistema solar que poco a poco íbamos descubriendo. En tiempos recientes, las especulaciones han ido dejando paso a evidencias firmes de que algunos de estos entornos tienen el potencial de albergar hábitats extraños pero sospechosamente familiares. Los últimos datos científicos nos permiten enfocar la búsqueda hacia los lugares que parecen más probables.

En las últimas semanas, varias noticias han dibujado tres situaciones muy distintas. El fosfano en Venus nos invita a pensar en formas de vida suspendidas a gran altura, en un hábitat completamente aéreo. Apenas unos días más tarde se anunciaban nuevos resultados sobre Encélado, una de las lunas heladas de Saturno, que enfatizaban la idea de un océano encapsulado. Finalmente, Marte volvió a presentar su candidatura para la habitabilidad con la confirmación de lagos de agua líquida y salada bajo su superficie.

¿Vida en las nubes, en un océano atrapado por el hielo o en lagos subterráneos? No son lugares tan extraños como podría parecer.

Las posibilidades de Venus han sido muy comentadas recientemente. Los autores del descubrimiento de fosfano han mostrado también un posible ciclo de vida que permitiría el mantenimiento de microbios en una biosfera aérea. Esta hipótesis ya había sido discutida con anterioridad y permite abrir diversas líneas de investigación en el ambiente terrestre. Las hipótesis que se manejan para Venus implican la vida contenida en el interior de las gotas de las nubes para compensar tanto la acidez como la enorme falta de agua en nuestro vecino.

Encélado es una luna compuesta básicamente por agua, cubierta de hielo en el exterior. En su interior, la fricción generada por las mareas de Saturno proporcionarían la fuente de energía necesaria para crear un gigantesco océano encapsulado. Esta situación sería similar a la de otros satélites, como Europa, en Júpiter.

En 2005, la sonda Cassini detectó la presencia de un géiser de agua. Desde entonces se ha intentado determinar por diferentes métodos cuál es la proporción de ingredientes como sal, urea, o amoníaco tanto por favorecer como por perjudicar la posible presencia de seres vivos.

Un reanálisis profundo de los datos acumulados durante 13 años por Cassini ha permitido detectar regiones más finas y jóvenes alrededor de las "rayas de tigre" que muestra Encélado. Estas zonas podrían estar relacionadas con puntos calientes en el océano profundo, tal vez, como en la Tierra, volcanes o fumarolas.

El ambiente volcánico submarino ha sido señalado como el posible origen de la vida en la Tierra y es el sueño de cualquier astrobiólogo, dado que permite tanto buscar vida fuera de la Tierra como estudiar nuestro propio origen. El análogo terrestre más cercano sería el lago Vostok, en la Antártida. Si recordamos el enorme esfuerzo que supuso acceder al propio lago bajo apenas un par de kilómetros de hielo queda clara la enorme complejidad de acceder al posible hábitat de Encélado, bajo una corteza tal vez diez veces más gruesa.

Marte, el eterno candidato

Por último, Marte aparece siempre en la astrobiología, no solo por las más que firmes pruebas de la presencia continuada de agua líquida en su superficie, sino también porque la exploración de sus potenciales hábitats, tanto presentes como pasados, es quizá una de las más sencillas.

Recientemente, la misión Mars Express ha confirmado la detección previa de lagos enterrados un kilómetro y medio bajo la superficie. Aunque se sigue debatiendo la interpretación de las observaciones, agua con una elevada salinidad podría permanecer líquida en esas condiciones, al abrigo de algunas de las dificultades que ofrece la superficie del planeta rojo, como son los cambios extremos de temperatura y la indefensión ante la radiación solar.

Las posibilidades marcianas de los organismos halófilos, adictos a los ambientes salados, se han estudiado por su potencial para generar metano, el gas biomarcador que parece haber sido detectado en el planeta rojo.

Estos tres ambientes, tan aparentemente diferentes, tienen en común sus analogías con la Tierra y son por lo tanto escenarios muy sugerentes donde buscar formas de vida sencilla en nuestro vecindario galáctico. Todos ellos cuentan con sus propias limitaciones, pero también con un gran potencial para incrementar nuestro conocimiento sobre cómo la vida pudo prender y prosperar en nuestro propio planeta.

 

Por Santiago Pérez Hoyos

Investigador Doctor Permanente - Astronomía y Astrofísica, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea

17/10/2020  

Firman ocho países los Acuerdos Artemis para la exploración de la Luna

Buscan determinar zonas de seguridad para evitar conflictos entre las naciones que operen en el satélite y se permitiría a empresas privadas que sean propietarias de los recursos que extraigan

 

Washington. Ocho países firmaron un pacto internacional para la exploración lunar llamado Acuerdos Artemis, anunció la NASA ayer, en un momento en que ésta busca fijar los estándares para edificar asentamientos a largo plazo en la superficie del satélite terrestre.

Los acuerdos, que reciben su nombre del programa lunar Artemis de la NASA, buscan ampliar la ley espacial internacional vigente, estableciendo zonas de seguridad que rodearían a futuras bases lunares para evitar conflictos entre los estados que operen allí, al tiempo que permitirían que compañías privadas sean propietarias de los recursos que extraigan.

Estados Unidos, Australia, Canadá, Japón, Luxemburgo, Italia, Reino Unido y Emiratos Árabes Unidos firmaron los acuerdos bilaterales durante una conferencia anual espacial, tras meses de negociaciones en un intento estadunidense de crear aliados bajo su plan de volver a enviar astronautas a la Luna en 2024.

Lo que intentamos hacer es determinar normas de comportamiento que puedan aceptar todas las naciones, sostuvo Jim Bridenstine, administrador de la NASA, a los medios. Según indicó, los acuerdos son coherentes con un tratado de 1967 que indica que la Luna y otros cuerpos celestes están exentos de reclamaciones nacionales de propiedad.

Estamos haciendo operativo el Tratado del Espacio Exterior con el propósito de crear la coalición humana más amplia, inclusiva y grande de viajes espaciales en la historia de la humanidad, destacó Bridenstine.

El gobierno de Donald Trump y otros países con capacidad de vuelo espacial ven la Luna como un activo estratégico. También tiene valor para una investigación científica a largo plazo que podría permitir futuras misiones a Marte, actividades que entran bajo el régimen de la ley espacial internacional, considerada en general como desfasada.

En 2019, Mike Pence, vicepresidente de Estados Unidos, dio instrucciones a la NASA para el regreso de astronautas a la Luna en 2024 –reduciendo a la mitad el cronograma previo de la agencia– y establecer una presencia humana a largo plazo en el satélite.

Italia contribuirá al programa con el suministro de módulos habitables para la tripulación y con la prestación de servicios de telecomunicación.

Según Riccardo Fraccaro, subsecretario del Consejo de Ministros de Italia, es “una firma histórica, porque abre un capítulo nuevo y apasionante en la exploración espacial, 50 años después del primer desembarco en la Luna.

Este documento nos permitirá a nosotros y a las generaciones futuras una exploración pacífica, segura y sostenible del espacio para mejorar la vida en la Tierra, añadió.

Ensayan en Texas tecnología de alunizaje

Por otro lado, la empresa Blue Origin, de Jeff Bezos, lanzó ayer un cohete New Shepard por séptima vez desde un rincón remoto de Texas para ensayar una nueva tecnología de alunizaje de la NASA.

El vuelo, que alcanzó una altura máxima de 106 kilómetros, duró 10 minutos. El cohete impulsor regresó al centro de lanzamiento y lo siguió la cápsula, que cayó en paracaídas en el desierto.

La cápsula transportó experimentos científicos, además de 1.2 millones de semillas de tomate que serán entregadas a niños de Estados Unidos y Canadá, así como decenas de miles de tarjetas postales con dibujos de temática espacial que serán devueltos a los jóvenes remitentes.

El cohete impulsor llevaba equipo de navegación de la NASA para futuros alunizajes. Los sensores y la computadora –ensayados durante el descenso de la nave– tendrán un nuevo viaje suborbital con Blue Origin. Es parte del programa Artemis de la NASA que busca enviar a la primera mujer y un hombre a la Luna.

(Con información de Ap y Sputnik)

Los investigadores creen que las zonas húmedas que han detectado en esa región marciana se deben a masas que permanecen en estado líquido. / Pixabay

Estos nuevos resultados "corroboran el descubrimiento inicial" de la Mars Express en 2018 y, al mismo tiempo, han destapado "un escenario más extenso y complejo, con parches de agua ubicuos alrededor del lago subglacial" del planeta rojo.

 

Bajo el polo sur del planeta Marte existen lagos de agua líquida salada de diversos tamaños, según describe un equipo internacional de científicos este lunes en la revista Nature Astronomy.

Los investigadores creen que las zonas húmedas que han detectado en esa región marciana se deben a masas que permanecen en estado líquido, a pesar de las bajas temperaturas, gracias a una alta concentración de sales de perclorato.

Con anterioridad, ya se había identificado una de esas regiones bajo la superficie del planeta rojo en base a los datos de uno de los instrumentos a bordo de la nave europea Mars Express, si bien todavía no se había cerrado el debate sobre su naturaleza y composición.

El grupo de Roberto Orosei, de la Universidad Roma III, junto a investigadores de Australia y Alemania, se han servido ahora de las técnicas usadas por los satélites terrestres que rastrean la Antártida a fin de volver a analizar los datos originales del radar de la Mars Express, conocido como MARSIS. El aparato comenzó a recolectar información del planeta en 2005, tras haber sido lanzado con la nave en 2003.

Tras varios años adquiriendo datos, la falta de evidencias claras de agua líquida bajo los casquetes polares marcianos hizo pensar a los científicos que, en caso de existir, el líquido estaría a mayor profundidad de lo que habían pensado. En 2018, sin embargo, una reinterpretación de esas exploraciones desveló un lago de 20 kilómetros de ancho en la región conocida como Ultimi Scopuli.

El trabajo publicado este lunes, en el que participan varios de los autores de aquel estudio original, trata de arrojar nueva luz sobre ese descubrimiento y ampliar su análisis. Para ello, han explorado una región de 200 por 350 kilómetros cuadrados alrededor de la ubicación donde se detectó el primer lago.

Sus resultados "corroboran el descubrimiento inicial" de "una masa estable de agua líquida en Ultimi Scopuli" utilizando "una técnica diferente el independiente", describe el texto publicado en Nature Astronomy. Al mismo tiempo, su trabajo ha destapado "un escenario más extenso y complejo, con parches de agua ubicuos alrededor del lago subglacial".

Las condiciones físicas, geológicas, climáticas y topográficas que permiten la existencia de esas masas líquidas son todavía motivo de debate, subrayan los científicos. Además, destacan al mismo tiempo que en la Tierra se han encontrado soluciones acuosas hipersalinas en zonas subglaciares a temperaturas "mucho más bajas que el punto de congelación del agua".

Ante esas evidencias, los científicos proponen que la forma de agua líquida más plausible bajo la capa helada marciana es la salmuera de perclorato, una solución acuosa con más de un 5% de concentración de sal.

londres

28/09/2020 18:19

efe

 

Vista global simulada por computadora del cuerpo celeste, elaborada en el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA

Residen dentro de las gotas de las nubes // El planeta tiene una atmósfera similar a la de la Tierra

 

Un nuevo estudio astrobiológico concluye que los microbios podrían tener un "ciclo de vida" sostenido en la atmósfera de Venus, que les permitirá sobrevivir durante quizá millones de años.

Con un demoledor efecto invernadero, una presión superficial aplastante y nubes de ácido sulfúrico, Venus ciertamente no es amigable para la vida tal como la conocemos, y las pocas naves espaciales que la humanidad ha enviado a su superficie sólo han resistido unos minutos.

Pero a unos 40 a 60 kilómetros sobre la superficie, la atmósfera de Venus es la más parecida a la de la Tierra que a la de cualquier otro lugar del Sistema Solar. Allí, ese planeta tiene una presión de aire de alrededor 1 bar y temperaturas en el rango de cero a 50 grados Celsius.

La pregunta de si los microbios podrían sobrevivir allí ha sido especulada durante mucho tiempo por científicos, desde Carl Sagan en 1967. Un estudio en 2004 analizó cómo el azufre podría ser utilizado por microbios como un medio para convertir la luz ultravioleta en otras longitudes de onda de luz que podrían usarse para la fotosíntesis. Uno más, en 2018, planteó que las manchas oscuras que aparecen en la atmósfera del planeta podrían ser algo similar a las floraciones de algas que ocurren de forma rutinaria en los lagos y océanos de la Tierra, informó Universe Today.

Análisis anteriores

Sin embargo, la mayoría de los estudios anteriores concluyeron que los posibles microbios en la atmósfera de Venus podrían tener sólo una vida útil corta: caerían a través de las nubes hacia la capa de neblina inferior y terminarían incinerados y/o aplastados por la presión atmosférica más alta que está más cerca de la superficie.

Un nuevo estudio de la astrobióloga Sara Seager, profesora en el Instituto de Tecnología de Massachusetts, sugiere que los microbios podrían tener un "ciclo de vida" sostenido, que les permitirá sobrevivir quizá millones de años.

Ella investigó la posibilidad de que los microbios puedan vivir dentro de las gotas de la nube de ácido sulfúrico. "Suponiendo que la vida debe residir dentro de las gotas de las nubes, resolvemos el enigma posterior de las que se depositan gravitacionalmente y alcanzan regiones más calientes e inhabitables al proponer un ciclo de vida venusiano en el que es un paso crítico. Los microbios se secan para convertirse en esporas al alcanzar la capa de neblina inferior relativamente estancada, que llamamos un depósito con fugas. Las esporas secas residirían allí hasta que algunas puedan ser transportadas de regreso a las capas de nubes templadas y habitables, donde actuarían para promover la formación de nubes, y quedarían envueltas en gotas de nubes para continuar el ciclo de vida", escribió Seager en su artículo, publicado en la revista Astrobiology.

Después de más de 40 años de viaje y casi 18 mil millones de kilómetros, la nave abandonó la burbuja protectora del Sol para ingresar a la región entre las estrellas, haciendo observaciones valiosas sobre el límite entre estos dos mundos.Foto Afp

Es el segundo aparato humano en hacerlo desde el espacio interestelar

 

Nueva York. La Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA, por sus siglas en inglés) recibió el primer mensaje enviado por la sonda Voyager 2 desde el exterior del sistema solar; es el segundo aparato humano que consigue hacerlo desde el espacio interestelar, aunque con datos mucho más detallados que los de su predecesora y nave gemela, la Voyager 1. La señal tardó más de 16 horas en llegar a la Tierra.

"¡Dos señales del espacio interestelar! Un nuevo estudio revela lo que los instrumentos de la nave han hallado tras cruzar la frontera cósmica donde termina el entorno creado por nuestro Sol y comienza el vasto océano del espacio", explicó la NASA a través de su cuenta en Twitter.

Paradas en Urano y Neptuno

La frontera de la heliosfera se encuentra a unos 20 mil millones de kilómetros de la Tierra y el Voyager 2 la alcanzó más de 40 años después de su lanzamiento. La nave partió un mes antes que su gemela, pero salió de la "burbuja solar" seis años después debido a que su ruta tenía paradas en Urano y Neptuno.

"No sabíamos cómo era de grande la burbuja y evidentemente ni si la nave podría sobrevivir lo suficiente para alcanzar la frontera de la burbuja y penetrar en el espacio interestelar", señaló Ed Stone, profesor del Instituto de Tecnología de California (CalTech), quien trabaja en la misión desde antes de su lanzamiento, en 1977.

Tras salir de la heliosfera se dejan atrás las partículas cargadas procedentes del Sol para quedar en un vacío en el que sólo se nota el frío viento interestelar procedente de una supernova que explosionó hace millones de años. Antes se creía que este viento solar se disiparía gradualmente con la distancia, pero la Voyager 1 confirmó que había una frontera definida por una súbita reducción de la temperatura y un incremento de la densidad en las partículas cargadas, el plasma.

La Voyager 2 dará muchos más datos que su gemela, porque un instrumento clave diseñado para indagar las cualidades del plasma que se rompió en 1980 en la sonda pionera. Los resultados se publican en cinco artículos distintos en la revista Nature Astronomy y revelan una frontera de la heliosfera mucho más definida de lo que se pensaba.

Además, apuntan a que "la heliosfera es simétrica, al menos en los dos puntos de cruce de las sondas", según Bill Kurth, coautor de uno de los cinco artículos, lo que alimentaría la hipótesis de una forma esférica frente a los que creen que es más como la estela de un cometa. "Es como observar a un elefante con un microscopio", relató.

El plutonio que alimenta las sondas Voyager se agotará previsiblemente a mediados de la década de 2020, pero seguirán con sus trayectorias. "Las dos naves sobrevivirán a la Tierra. Están en órbita en torno a la galaxia y durarán 5 mil millones de años, o más. La probabilidad de que se estrellen contra algo es prácticamente cero", concluyó Kurth.

Un inusual exoplaneta gaseoso desafía la teoría sobre la formación planetaria

El descubrimiento por parte del equipo internacional liderado por científicos españoles podría arrojar luz sobre el origen y la evolución del Sistema Solar. 

El descubrimiento de un inusual planeta extrasolar (exoplaneta) gigante que orbita alrededor de una estrella enana ha desafiado el modelo actual y la teoría que explica la formación de la mayoría de los planetas. Podría arrojar luz sobre el origen y la evolución del Sistema Solar.

Un equipo internacional liderado por científicos españoles ha detectado el exoplaneta gigante gracias al instrumento "Cármenes" que opera desde el observatorio astronómico de Calar Alto (Almería), y en la investigación han sido decisivos los datos obtenidos y contrastados también por el Observatorio del Montsec (Lérida), el de Sierra Nevada (Granada) y el de El Teide (Tenerife).

El astrónomo Juan Carlos Morales, del Instituto de Ciencias del Espacio y del Instituto de Ciencias Espaciales de Catalunya, ha subrayado que conocer cómo se forman los planetas es "crucial" para explicar cómo se ha formado el Sistema Solar, cuál ha sido su evolución y qué papel juega cada planeta en ese sistema.

En declaraciones a Efe, Morales ha recordado que hasta hace 20 años "solo conocíamos los planetas del Sistema Solar" y ha precisado que descubrir y estudiar exoplanetas "nos permite desentrañar si la arquitectura de nuestro Sistema Solar es común en el Universo o no". "Yendo un paso más allá, podemos intentar descubrir si el surgimiento de la vida también es común o se tienen que dar unas condiciones muy especiales", ha observado el investigador.

La investigación, cuyos resultados publica este jueves la revista Science, ha involucrado a centros de investigación de todo el mundo, entre ellos el Instituto de Ciencias del Espacio (IEE/CSIC); el Instituto de Ciencias Espaciales de Cataluña (IEEC); el Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA/CSIC); el Centro de Astrobiología (CSIC/INTA); el Observatorio de Lund (Suecia) o el Instituto Max Planck alemán.

Un gigante gaseoso

El exoplaneta detectado por los investigadores es un gigante gaseoso, pero las teorías y los modelos actuales sobre la formación planetaria no contemplaban la presencia de este tipo de planetas orbitando alrededor de estrellas pequeñas, han subrayado el Consejo Superior de Investigaciones Científicas y el Centro de Astrobiología.

Los investigadores han descubierto este anómalo sistema planetario (han confirmado ya la existencia de un planeta, pero podrían ser dos) en torno a la estrella "GJ 3512", una "enana roja" situada a 30 años luz de la Tierra, que llamó la atención de los científicos por su "extraño" comportamiento y porque los datos revelaban la presencia de un "compañero" (el nuevo exoplaneta).

Los datos revelan que la estrella es unas diez veces más pequeña que el Sol y similar a otras ya conocidas que "albergan" planetas de tipo terrestre, pero ninguna de ellas cuenta con planetas gigantes gaseosos como el que acaban de descubrir los científicos.

Algunas estrellas grandes, como el propio Sol, sí tienen planetas gigantes gaseosos, y las estrellas pequeñas (como GJ 3512) suelen tener planetas pequeños como Urano o como la Tierra, ha explicado José Antonio Caballero, investigador del CAB y coautor del estudio. "El planeta gigante de esta estrella ha roto todos los esquemas existentes de formación de planetas y hay que encontrar nuevos modelos que le den una explicación", ha señalado Caballero en una nota de prensa del CAB.

El modelo de acumulación del núcleo

El modelo más aceptado sobre la formación de los planetas es el "modelo de acumulación del núcleo", que se consideraba suficiente para explicar la formación de planetas gaseosos como Júpiter o Saturno en el Sistema Solar, y otros gigantes también gaseosos descubiertos alrededor de otras estrellas, pero nunca tan pequeñas como ésta.

Esa teoría, parte de que los planetas gaseosos se forman a partir de núcleos rocosos que actúan como "semillas" y comienzan a acumular grandes cantidades de gas hasta alcanzar una masa gigante (como la de Júpiter, e incluso mayores), pero este modelo no sirve para explicar el nuevo descubrimiento. "Hemos encontrado lo contrario, un planeta muy grande alrededor de una estrella muy pequeña; esto indica que pueden haber otras vías para formar planetas y apunta que puede haber una población de planetas alrededor de estrellas que hasta ahora no se tenía clara", ha precisado a Efe Morales.

El científico ha detallado que en esta investigación sugieren que el exoplaneta se formó mediante un proceso de "inestabilidad gravitacional". Según han informado el CSIC y el CAB, el nuevo descubrimiento explicaría -a diferencia del "modelo de acumulación del núcleo" que sustentaba hasta ahora la formación de la mayoría de los planetas- que los planetas gigantes gaseosos podrían formarse también directamente a partir de la auto-acumulación de gas y polvo, sin necesidad de un núcleo sólido que actúe como "semilla" de todo el proceso.

26/09/2019 21:57 Actualizado: 26/09/2019 21:57

China lanza la histórica primera misión a la cara oculta de la Luna

La sonda espacial Chang'e 4 ha despegado este viernes. Está previsto que aterrice a principios de enero en una región de la superficie lunar que permanece básicamente inexplorada hasta ahora.


La sonda espacial china Chang'e 4 despegó de la Tierra este 7 de diciembre con el objetivo de realizar el primer aterrizaje de la historia en la cara oculta de la Luna, previsto a principios de enero.


La nave despegó en lo alto de un cohete Larga Marcha 3B desde el centro de lanzamiento de satélites de Xichang a las 18.23 GMT. Está compuesta por un orbitador y un aterrizador, que desarrollará diferentes experimentos en una región de la superficie lunar que permanece básicamente inexplorada hasta ahora.


La Luna está bloqueada marealmente por la Tierra, de forma que tarda en girar sobre su eje el mismo tiempo que le lleva orbitar nuestro planeta. De esa forma, desde la Tierra siempre se ve la misma cara de nuestro satélite, informa Space.com.


El lado opuesto siempre mira en dirección contraria a la Tierra, lo que dificulta el establecimiento de comunicaciones. Para resolver el problema, China lanzó en mayo el satélite Quequiao, que permanece en un punto de atracción gravitatoria estable más allá de la Luna y permitirá ahora la comunicación con Chang' e 4.


El sitio de aterrizaje previsto es el lecho del cráter Von Karman, de 186 kilómetros, situado en la cuenca Polo Sur-Altken, uno de los mayores cráteres de impacto conocido en el Sistema Solar, que mide 2.600 kilómetros de diámetro. Chang'e 4 va equipado con ocho instrumentos, incluida cámara y espectrómetro.


Se pretende que obtenga detalles sobre la composición de la superficie y también de capas en el subsuelo, con el objetivo de explicar la diferente apariencia de la cara oculta de la Luna frente al lado que vemos desde la Tierra, mucho menos accidentado. También se realizarán observaciones radioastronómicas.

 

Vista simulada de un descenso en Marte del módulo de aterrizaje robótico InSight , que el 5 de mayo partió de la Tierra hacia el planeta rojo, a cuya superficie llegará el 26 de noviembre.

Radiación mortal del cosmos, posible pérdida de la visión y huesos atrofiados son sólo algunos de los desafíos que los científicos deben superar antes de que un astronauta pueda pisar Marte, expusieron ayer expertos y funcionarios de la Nasa.

La agencia espacial de Estados Unidos cree que en los próximos 25 años puede poner un hombre en el planeta rojo, pero los retos tecnológicos y médicos que se interponen para que eso se concrete son enormes.

"Con los presupuestos actuales, o algo más altos, llevará unos 25 años resolver esos desafíos", dijo en conferencia de prensa en Washington el astronauta retirado de la Nasa Tom Jones, quien viajó al espacio en distintas misiones.

"Tenemos que empezar ahora con ciertas tecnologías clave."

A una distancia de unos 225 millones de kilómetros, Marte representa un reto mayor que las misiones de los Apolo a la Luna.

Con la tecnología disponible en la actualidad, un astronauta tardaría hasta nueve meses en llegar a Marte, y el costo físico de flotar tanto tiempo en gravedad cero sería enorme.

Por ejemplo, los científicos creen que eso podría causarles cambios irreversibles en los vasos sanguíneos de la retina, lo que llevaría a una degradación de la vista.

Descomposición de huesos

Además, después de un tiempo en gravedad cero, el esqueleto empezaría a perder calcio y tejido óseo.

Con una gravedad de sólo un tercio en relación a la de la Tierra, los expertos desconocen todavía los efectos de una misión de un año a la superficie de Marte.

Una forma de reducir los daños sobre el cuerpo humano es bajar significativamente el tiempo de viaje al planeta.

Jones cree que sistemas de propulsión nuclear tendrían el beneficio adicional de producir energía en los vuelos.

"Si comenzamos ahora, en 25 años podríamos tener tecnologías disponibles para ayudar a protegernos de estos tiempos de viaje tan largos", expuso.

En las condiciones de hoy, un solo tramo del viaje a Marte demoraría tanto que un astronauta recibiría la misma cantidad de radiación que se considera segura a lo largo de toda su carrera.

"Aún no tenemos la solución en términos de seguridad, en términos de protección contra rayos cósmicos y llamaradas solares a las que (el astronauta) se expone durante este tiempo de tránsito", señaló Jones.

Especialistas han identificado varias tecnologías que necesitan desarrollarse rápidamente, incluyendo una nave que pueda resistir el duro ingreso a Marte y aterrizar suavemente, y la capacidad de devolver a los pasajeros a la Tierra.

La Nasa cuenta con un nuevo módulo de aterrizaje robótico llamado InSight que se dirige hacia Marte, donde aterrizará el 26 de noviembre después de despegar de California el 5 de mayo.

El proyecto de 993 millones de dólares apunta a expandir el conocimiento de las condiciones en Marte con el fin de enviar exploradores y revelar de qué manera los planetas rocosos como la Tierra se formaron hace miles de millones de años.

Jim Garvin, científico jefe del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la Nasa, cree que InSight completará las "incógnitas críticas" y ayudará a tener una comprensión clara sobre Marte.

En 2020, otra misión de la Nasa enviará un vehículo a ese planeta para determinar la habitabilidad del entorno marciano, buscar signos de vida antigua y evaluar los recursos naturales y los peligros para futuros exploradores humanos.

Además, empresas privadas como SpaceX y otras naciones están desarrollando tecnologías que podrían usarse en próximas misiones.

La NASA encuentra moléculas orgánicas de hace 3.000 millones de años en rocas de Marte


El hallazgo del robot explorador Curiosity podría indicar que hubo vida.


La NASA anunció este jueves que su robot explorador Curiosity, una misión que aterrizó en Marte en 2012, ha encontrado moléculas orgánicas formadas hace 3.000 millones de años en rocas del planeta rojo, un hallazgo que podría indicar que hubo vida.


"Este es un descubrimiento muy emocionante, pero no podemos confirmar aún el origen de estas moléculas. Podría ser una prueba de vida anterior, pero también podrían pertenecer a un meteorito u otras fuentes", dijo Paul Mahaffy, director de la división de Exploración del Sistema Solar de la NASA en el canal de la agencia espacial.


A pesar de que aún no está claro el motivo de la creación de estas moléculas, la NASA destacó que este tipo de partículas podría haber sido la fuente de alimento de una hipotética vida microbiana en Marte. "Sabemos que en la Tierra los microorganismos comen todo tipo de productos orgánicos. Es una fuente de alimento valiosa para ellos ", señaló Jennifer Eigenbrode, del Centro Espacial Goddard de la NASA en Maryland (EEUU).


Así, este descubrimiento "no certifica que hubo vida" en ese planeta, según Eigenbrode, pero sí demuestra que los organismos podrían haber sobrevivido gracias a la existencia de esas moléculas. La científica explicó que a pesar de que la superficie de Marte es "inhóspita" hoy en día, los indicios apuntan a que, en el pasado remoto, el clima marciano permitió que el agua líquida, un ingrediente esencial para la vida tal y como la conocemos, se agrupara en la superficie.


De este modo, los datos recopilados por Curiosity revelan que hace miles de millones de años, un lago de agua dentro del cráter Gale contenía todos los ingredientes necesarios para la vida, incluidos los componentes químicos y las fuentes de energía. "Encontrar moléculas orgánicas antiguas en los primeros cinco centímetros de roca que se depositaron cuando Marte pudo haber sido habitable es un buen augurio para que aprendamos la historia de las moléculas orgánicas en Marte con misiones futuras que profundizarán más", añadió Eigenbrode.


La exploración del robot Curiosity, que ya descubrió en 2013 los primeros indicios de agua en el planeta Marte, también determinó que la concentración de metano en la atmósfera de ese planeta cambia con las estaciones. Las mediciones realizadas por Curiosity en el cráter Gale han descubierto que los niveles atmosféricos de metano en el planeta rojo siguen un ciclo estacional y han confirmado que es más alta en torno a los equinoccios (primavera y otoño) y menos en los solsticios.
Aunque el origen del gas sigue siendo desconocido, una de las principales teorías sostiene que procedería de unos reservorios en el subsuelo llamados "clatratos", en los que pudo haber quedado atrapado en el pasado, según investigadores del Centro de Astrobiología (CAB) español, que participaron en el estudio.


 La pregunta sigue abierta


Reuters

Washington.


La detección de Curiosity de compuestos orgánicos en la superficie de Marte y fluctuaciones estacionales de metano atmosférico constituyen algunas de las evidencias más contundentes hasta ahora de que el vecino de la Tierra podría haber albergado vida.


Sin embargo, los científicos de la NASA remarcaron que podría haber explicaciones no biológicas para ambos hallazgos conseguidos por el Curiosity en el cráter Gale, lo que deja el tema de la vida en Marte como pregunta abierta.


Cuando el vehículo cavó cinco centímetros en la roca sedimentaria de 3 mil 500 millones de años en el cráter Gale –aparentemente el sitio de un gran lago cuando el antiguo Marte era más cálido y húmedo– encontró tres tipos diferentes de moléculas orgánicas.


Sobre el metano marciano


Curiosity también midió un ciclo estacional inesperadamente largo en los niveles bajos de metano atmosférico. Alrededor de 95 por ciento del metano en la atmósfera de la Tierra es producido por la actividad biológica, aunque los científicos dijeron que es demasiado pronto para saber si el metano marciano también está vinculado a la vida.


Las moléculas orgánicas son básicas para la vida, aunque también pueden ser producidas por reacciones químicas no vinculadas a la vida. Los científicos dijeron que es demasiado pronto para saber si los compuestos hallados fueron creados o no en procesos biológicos.
La pregunta respecto de si ha habido vida en otro lugar además de la Tierra, quizás incluso en forma de microbios, es una de las preguntas más importantes para la ciencia.


Hay tres posibles fuentes para el material orgánico, comentó la astrobióloga Jennifer Eigenbrode, del Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la NASA en Maryland. La primera sería la vida, sobre la que no sabemos. La segunda serían meteoritos. Y la última son procesos geológicos, o sea, los de formación de las rocas, explicó.


Curiosity realizó la primera detección definitiva de moléculas orgánicas en 2014, también en el cráter rocoso Gale, formado a partir de un antiguo sedimento lacustre, pero era un conjunto mucho más limitado de compuestos

 

Tomado del diario La Jornada, México.