La caída del salario y la producción en Venezuela: pobreza y derroche rentístico

Tal como lo habíamos previsto en el año 2015[i], el estallido de la peor crisis económica de nuestra novel historia se dio en el año 2016. Aunado a una escasez nunca antes vista de bienes y servicios (y su pésima calidad), se nos presenta una inflación que (a falta de estadísticas oficiales) los más conservadores estiman en 500 % en lo que va de año. El PIB caerá por tercer año consecutivo y el PIB per cápita probablemente retroceda en un impresionante 25 % al anochecer del 2016.

Miles de personas salen del país y la lucha política se enciende en individuos que han entrado en la zona de la pobreza extrema, devengando alrededor de dos dólares diarios, en el mejor de los casos. Ante esta situación nos vamos a concentrar en mostrar algunos resultados económicos puntuales de la crisis, en lo que respecta a los salarios, el ingreso per cápita, lo que se pudo ahorrar y el laberinto de una izquierda en desbandada.

 

La “inverosímil” caída en la producción a pesar del auge petrolero sin precedentes

 

Como hace tantos años no sucedía, Venezuela gozó de un auge petrolero intenso y duradero. Desde el año 2005 hasta el año 2013 los precios del petróleo llegaron a sobrepasar y a sostenerse bastante por arriba de los 90 dólares, con excepción de la caída de los precios en el período que abraca la segunda mitad del 2008 y la primera mitad del 2009. La renta brotó con inusual vigor y dio el impulso para una expansión exorbitante de las importaciones, el gasto público y la compra de maquinaria. Con un precio del petróleo que llegó a ser 14 veces más alto que en el año 2000, se creyó que la distribución de la renta en forma “solidaria” podría ser suficiente para encender la llama de un proceso nacional de acumulación de capital que lleva casi 40 años de estancamiento.

Como vemos en el gráfico 1, la producción per cápita refleja que luego de la edad dorada del crecimiento económico (1951-1977), la economía empezó a mostrar graves signos de agotamiento, resultados económicos nefastos y una continua acentuación del ciclo recesivo. A la década pérdida (1980) le siguió un decenio cargado de slumpflaction (inflación más recesión) y una inestabilidad política sin precedentes. El pésimo desempeño económico nos situó junto a Haití como los peores resultados económicos del continente.

En el gráfico 1 se muestra desde 1951 hasta nuestro tiempo la evolución del PIB per cápita que inmediatamente al llegar el gobierno bolivariano, detenta un ligero repunte, para luego desplomarse en 2003 en el medio de huelgas patronales, golpes de estado y sabotajes a la producción petrolera. El control de la situación política se entroncó con un inusitado y virulento auge de la renta a mediados del año 2004. Los precios se elevaron exponencialmente, y pasaron de un tímido $ 10 por barril a estabilizarse en torno a los $ 100. Ahí es cuando empieza la última época “dorada” del esplendor de la renta. De un PIB per cápita cercano a Bs. 1.400.000 (poder adquisitivo de 1997), se salta a un PIB que casi roza los bs. 2.100.000. El crecimiento es tan fuerte que casi alcanza al pico histórico alcanzado en 1977.

 

Gráfico 1, PIB per cápita con variaciones interanuales (eje derecho)

La fiesta duró un tiempo excepcionalmente largo y en ella se profundizaron los errores propios de todas nuestras épocas de auges rentísticos. Los males que traen aparejadas los estallidos repentinos en el ingreso, se multiplicaron al disfrutar de una quintuplicación de las exportaciones. La industria y el agro fueron aniquiladas con la hoz de un tipo de cambio groseramente sobrevaluado (actualmente la sobrevaluación supera el 10.000 %). Lo importado era extremadamente barato y se desincentivó cualquier esfuerzo productivo. Estado y empresarios se volcaron a la tarea de exportar la renta petrolera a base de importaciones exageradas, importaciones fraudulentas, fuga de capitales (la más grande del planeta, de acuerdo al tamaño de nuestra economía) y un endeudamiento externo a lesivas tasas de interés.

El reflujo productivo fue (inicialmente) cubierto por el gobierno que en inversión superó ampliamente al sector privado, hasta el punto de cuadruplicarlo en el año 2014. Aunque esa inversión se tipifica como formación bruta de capital fijo (FBCF), es decir, adquisición de medios de producción, la producción total ha caído vertiginosamente ya que las empresas estatales no tienen la más mínima vocación hacia la rentabilidad, no por el hecho de ser estatales, sino por vender las mercancías que realizan a precios ridículamente bajos. Los subsidios que se aplican a bienes como la energía eléctrica, el servicio de agua, el Metro etc. rondan el 95 %. Ni hablar de la gasolina, que a pesar de un aumento de 6.000 % en febrero de este año, aún permite con un dólar vendido en el segundo mercado oficial: DICOM, llenar tres tanques de gasolina. El corazón de la economía: PDVSA, languidece y se arruina al ser obligada a vender parte de las divisas que genera a un precio de Bs. 10 (DIPRO), cuando el gobierno le compra a los exportadores los dólares a Bs. 650, (DICOM). Esa transferencia de renta, otrora plusvalía, a quienes compran esas divisas sobrevaluadas enriquecen a quienes las obtienen y arruinan a quienes las vende (PDVSA).

Cuando la renta deja de tener una faz fenomenal, se caen las importaciones, se deprecia la moneda y la desaparición de la producción se nos muestra con una formidable caída en la oferta de bienes y servicios. El descenso de la oferta impulsa los precios (inflación), cuya gasolina no es más que la producción alocada de dinero inorgánico (la expansión de la Base monetaria (1999-2016) fue de 41 mil %) y la congelación de las tasas de interés para hacer más baratos los préstamos y las deudas en bolívares. Con ello se facilita la compra de divisas que impulsan la fuga de capitales.

Este coktail desastroso tiene que necesariamente devenir en una destrucción del poder adquisitivo, o sea, en una pobreza trepidante.

 

La grotesca caída del salario real y la defensa de lo indefendible

 

El comportamiento del salario ha sido revelador en estos años. Por más insólito que parezca, economistas “progresistas” salen en televisión estatal diciendo que el salario mínimo en Venezuela se ha incrementado en 33 ocasiones en todo el período bolivariano (casi 18 años) y luego pasan a graficar el salario nominal (!¡). De tal forma muestran una curva ascendente que refleja una elevación salarial meteórica. Sin ningún empacho se “olvidan” de indexar la inflación al cálculo del salario, y desarrollar un indicador tan elemental como el salario real que a continuación mostramos en el gráfico 2.
Gráfico 2, el salario real Anual (2000-2015)

El gráfico 2 nos muestra que desde el año 2006, hasta el año 2015 el salario real ha caído en un impresionante 37,49 %. Teniendo en cuenta que las proyecciones más optimistas de la inflación anual consideran que en el año 2016 la inflación será el doble de la del año pasado, es probable que la inflación alcance la cifra de 400 % (el FMI estima la inflación para el año 2016 en 720 %) y que los aumentos previstos este año no lleguen al 60 %; lo cual generará la caída salarial más drástica de nuestra historia, marca batida en 2015. Si la inflación alcanzara la mitad de la cifra que estima el FMI para el 2016, la caída del salario real para el breve período 2012-2016 alcanzaría el 78 %, una depauperación absoluta.

Un dato no menor es que para realizar el cálculo hemos tomado los salarios unidos al bono de alimentación que sólo reciben los trabajadores en el sector formal de la economía, que apenas alcanza a la mitad del total de los obreros. Eso quiere decir que el ingreso es considerablemente menor, ya que el bono de alimentación duplica al salario. Semejante incongruencia no es casualidad. En un fallo histórico y bochornoso, el Tribunal Supremo de Justicia determinó que el bono de alimentación que se les paga a los obreros mensualmente como parte de su remuneración al trabajo, no es salario (¡!), y por ende debe excluirse de la contabilidad laboral que se toma en cuenta para el cálculo de prestaciones sociales, liquidaciones, utilidades, vacaciones etc. Un esperpento jurídico de dolorosas magnitudes, una expropiación sin precedentes. En el gráfico 3 graficamos el índice del salario real sin cesta ticket, el salario en stricto censu. Su caída es tremenda.

 

Gráfico 3, Índice del salario real sin Cesta Tickets

En el gráfico 4 observamos la medición del salario a través de dólares no oficiales, los que comúnmente se transan en el mercado y sirven de referencia para la fijación de precios de la mayoría de mercancías. En la figura a continuación notamos que el máximo nivel salarial se obtuvo en el año 2001, cuando el salario mínimo rondaba los 400 dólares mensuales, en esa época era quizás el salario más alto de América Latina. A partir de 2003 se aplica un severo control de cambio, lo cual no es óbice para ver el salario merodear los 315 dólares (en 2003 había caído a $ 250), ya lejos del año 2001, pero bastante arriba en comparación de muchos salarios en América Latina. El último año de cierto nivel de estabilidad en el salario fue el 2011, donde el precio del petróleo mostró su último gran impulso. En ese año el salario ya había caído a los 250 dólares. De ahí en adelante la caída del salario explica parte de la tenaz situación que la clase obrera sufre en la actualidad. Con apenas 61 dólares el salario del 2016 es 87,6 % más bajo que el salario del año 2011, y es 92 % más bajo que el salario del año 2001, en el cual el chavismo no había implantado el control de cambio actual y no había problema alguno para cambiar los bolívares por las divisas que se quisieran.

 

Gráfico 4, salario en dólares no oficiales...

Para nadie es un secreto que más del 90 % de los precios se cotizan en precios que expresan el tipo de cambio no oficial (paralelo). Los bienes que son rígidamente regulados se muestran como extremadamente económicos y por ello son víctimas de una sobredemanda que los termina exportando por contrabando o los empuja al mercado negro. Demás está decir que desde hace años dichos bienes son imposibles de conseguir sin tener suerte y ánimo de hacer una fila que puede extenderse por 20 horas.

En la actualidad el gobierno bolivariano ha creado el Plan de Abastecimiento Complementario (PAC)[ii], ahí se legaliza la venta de productos de la cesta básica a precios internacionales multiplicados por la cotización del dólar paralelo. En su afán por poner alguna mercancía en el anaquel el gobierno cuasi derogó de facto la absurda ley de precios justos, y permite que mercancías “rígidamente” reguladas se vendan a precios siderales. Ello alivia un poco la situación de la escasez, ya que a esos precios son pocos los que pueden acceder a esos bienes, pero enerva a los productores internos que se quejan del por qué los bienes importados no sufren de control de precios y los nacionales sí.

Ante la volatilidad de los precios del petróleo, el ahorro debió haber sido la respuesta racional, pero se optó por el derroche (como siempre)

El ahorro no evita la crisis, la modera, es decir, suaviza el ciclo económico con una premisa muy sencilla: ahorra un buen porcentaje de tus ingresos cuando estos sean muy altos, y gasta (usando lo que ahorraste) un poco más de lo que tienes cuando el ingreso sea muy bajo. Estas medidas contracíclicas parten de ahorrar en la bonanza exportadora e invertir en industrias que puedan desarrollar fuerzas productivas capaces de generar ingresos independientes de la renta petrolera. Esa juiciosa utilización de la renta, minimiza los males tipificados en ideológicas teorías como: la enfermedad holandesa y la maldición de los recursos. Ni hablar del ignominioso mito del: “excremento del diablo”.


En el gráfico a continuación vemos la cantidad de recursos que se pudieron haber ahorrado, de haber seguido los sencillos pasos que antes explicamos. Veamos:

 

Gráfico 5, estimación del ahorro en las exportaciones que se pudo haber captado desde 2004

 

En el gráfico anterior podemos ver que con un ahorro de apenas 20 % de las exportaciones, que repetimos, se multiplicaron por casi 4 veces en el período 2003 a 2012, se pudo haber ahorrado más de 170 mil millones de dólares, lo equivale a más de 15 veces la totalidad de las exiguas reservas internacionales (2016) del país. Esta fabulosa cantidad es igual a 12 años de importaciones, tomando en cuenta las importaciones del año 2003 (el primer año del control de cambio). Si consideramos que el incremento neto de las exportaciones llegó a ser de 257 %, es plausible imaginar que se pudo ahorrar el 40 % de las exportaciones con un poco de disciplina. De haber hecho esto, el país hubiera podido acumular más de 345 mil millones de dólares. Con ello tendría el equivalente a más de 30 veces las minúsculas Reservas Internacionales de hoy en día y a la vez tuviera una cifra de ahorro equivalente a 24 años de importación (a niveles del año 2003), cuando el control de cambio daba sus pinitos. Incluso ahorrando un 10 % de las hercúleas exportaciones se pudo obtener más 6 veces las reservas internaciones de nuestra actualidad y más de cinco años de importaciones (2003).

De tal forma se calcula que el FONDEN gastó en cerca de 8 años la cantidad de 137.403 millones de dólares[iii], en proyectos de difícil verificación. Con el monto que gastó el FONDEN, se hubiera podido pagar nuestra deuda externa entera (2012), 6 veces la deuda de Uruguay, 11 veces la deuda de Ecuador, 22 veces la deuda de Bolivia y 130 veces la deuda de Haití[iv].

 

Corolario a una “izquierda” es desbandada...

 

La izquierda naufraga en luchas fragmentarias y estériles propias de la postmodernidad. Cuando ve a la gente crujir de hambre, se lamenta y levanta una bandera por la Pachamama. Cuando ve a la gente hurgando comida en basurales, se entristece y levanta un grito en contra de la violencia simbólica sexual. Cuando ve a miles de personas mendigando, se deprime y protesta contra el calentamiento global, el racismo, la discriminación sexual y mil cosas más. Su táctica micropolítica la despedaza y debilita hasta el extremo: la hace ver exótica. Critica todas las cosas que ve, menos al capital, la relación social general que anega a millones en la miseria. Los obreros en extrema depauperación los suelen ver con asombro y se preguntan: Será que estos son importados?

*Manuel Sutherland @marxiando Caracas, 24/10/2016
Centro de Investigación y Formación Obrera (CIFO_ALEM)
Correo: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. Web: https://alemcifo.wordpress.com /

[i] Sutherland, Manuel. La crisis económica estallará en 2016. Fecha: 28/12/2015. Disponible en: http://www.aporrea.org/ideolog ia/n283382.html 
[ii] Noticia: Con harina a Bs. 1890 inician plan de abastecimiento complementario en Caracas (Lista Precios). Portal: Latabla.com. Fecha: 14/10/16. Disponible en: http://www.latabla.com/con-har ina-a-bs-1890-inician-programa -de-abastecimiento-complementa rio-en-caracas-lista-precios/
[iii]Figueroa, Ahiana. Gobierno gastó en ocho años $137.403 millones de sus fondos. Fecha de publicación: 10/04/14. Artículo disponible en: http://www.elmundo.com.ve/ noticias/economia/politicas-pu blicas/gobierno-gasto-en-ocho- anos--137-403-millones-de-s. aspx#ixzz40GUJUSwj
[iv] Fajardo, Nelson. La deuda externa de América Latina y el Caribe. ¿Hasta cuándo?.Fecha de publicación: 09/04/2014. Artículo disponible en: http://www.semanariovoz.com/20 14/04/09/la-deuda-externa-de- america-latina-y-el-caribe-has ta-cuando/ (Los datos de la deuda de los países llegan hasta 2012)

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Cómo cambiar la vida de mil millones de personas con menos derechos que los presos

Los asentamientos informales no paran de crecer. En Habitat III se buscan soluciones a este problema

 

“Si fuesen presos, la comunidad internacional estaría escandalizada por la vulneración de sus derechos humanos más fundamentales”. Leilani Farha, relatora de la ONU para la Vivienda, ha sacado esta conclusión después de visitar cientos de suburbios, slums, favelas, barrios chabolistas o como se les quiera llamar a los asentamientos informales en los que viven casi mil millones de personas en el mundo. No son reclusos, pero a menudo cuentan con menos comodidades que ellos, como acceso al agua, electricidad o un váter donde hacer sus necesidades. Por no tener, carecen hasta de la atención de los Estados.


Es un problema crucial en los países en desarrollo (aunque no solo en ellos), donde los asentamientos informales se extienden alrededor de las metrópolis formando verdaderas ciudades de cientos de miles de habitantes, desordenadas, caóticas, sin lo que entendemos por calles —con aceras, iluminación o alcantarillado—. Abundan las (infra)viviendas con paredes que, en el mejor de los casos, están hechas de ladrillo por sus propios moradores, pero que frecuentemente se presentan en madera, caña o lonas encumbradas por tejados de zinc. Son hogares que a menudo no existen, ya que carecen de títulos de propiedad y sus dueños viven en la incertidumbre de poder ser desalojados en cualquier momento.


Y el problema es creciente. Hace 20 años, cuando se celebró la segunda gran conferencia mundial de ciudades auspiciada por la ONU (Habitat II), alrededor de 750 millones de personas vivían en estas condiciones. Hoy, mientras se debate el planeamiento del urbanismo mundial en Quito dentro de Habitat III, son casi 1.000 millones. Las cifras encierran alguna aparente paradoja, porque entre los años 2000 y 2014, 320 millones salieron de estos asentamientos, un número insuficiente para reducir una cifra global alimentada por el aumento de la población mundial y las crecientes migraciones, tanto del ámbito rural al urbano, como entre países. Pero la paradoja de los números continúa, porque los habitantes del planeta se han incrementado tanto que, en términos relativos, los moradores de estas viviendas han decrecido ligeramente, hasta situarse por debajo del 15% de todos los seres humanos.


La Nueva Agenda Urbana, que se aprobará el próximo jueves, hace 18 menciones a los asentamientos informales; siempre con las mismas ideas de fondo: “No dejarlos atrás”, “dignificar sus condiciones de vida”, “mejorar sus viviendas”, “prevenir su crecimiento”. Más allá de las buenas palabras, ¿cómo se consigue dar la vuelta a una situación tan complicada y endémica? Es una de las grandes preguntas de Habitat III. Y la respuesta no es sencilla ni única.


Shivani Chaudhry, directora ejecutiva de la Red de Derechos a Vivienda y Suelo (HLRN, por sus siglas en inglés) hizo en la jornada del martes un conciso repaso a varias cuestiones que deberían ser abordadas para solucionar tamaño problema. Primero, cambiar la retórica; dejar de hablar de ilegales para tratarlos, también semánticamente, como seres humanos.

 

Segundo, atender a las causas estructurales: ¿por qué la gente vive en esas condiciones? En buena medida, según Chaudhry, por la desatención al ámbito rural y la falta de una auténtica reforma agraria que dignifique la vida de los campesinos y nos les obligue, al menos por sistema, a migrar a las ciudades. “Además, los Estados, con excepciones, están invirtiendo cada vez menos en vivienda social”, se quejaba. Tercero, abordar el problema de la distribución y la propiedad de la tierra. “El suelo público no pertenece a los Gobiernos, sino a la gente, las leyes deben garantizar que no se generen beneficios privados de la tierra, sino que vayan a la población”, reclamó. Cuarto, evitar los desahucios y los desplazamientos. La tendencia de diseñar ciudades sin slums no puede pasar, en su opinión, por demolerlos o echar a sus habitantes, ya que esto equivale a desposeer a la gente de su derecho al suelo. Quinto, controlar la especulación. “Un mercado desregulado es lo que está provocando que la mayoría de la gente no tenga acceso a la vivienda por su precio desorbitado. Debemos reconocer la vivienda como derecho humano y para eso necesitamos que las leyes nacionales lo garanticen”, concluía.


La mayoría de estas ideas, y algunas otras que aportó al debate, están ya recogidas de alguna forma en dos documentos que han servido como base para hacer aportaciones a la Nueva Agenda Urbana. El más antiguo es Convertir a los slums en historia: un reto mundial para 2020, el resultado de la Conferencia Internacional de Rabat de 2012, que abogaba por un acercamiento global al problema donde las instituciones de todos los niveles se coordinasen para abordarlo. También mencionaba algo que también se plasmó en la Declaración de Pretoria, el más inmediato antecedente para Habitat III en materia de asentamientos informales. Se trata de facilitar acceso al mercado financiero a los habitantes de los slums, préstamos asequibles para que puedan mejorar sus condiciones de vida.


Otra solución que está en boca de la mayoría de los expertos que han pasado por los paneles relacionados con los asentamientos informales es dar protagonismo a sus residentes. Una de las cosas que más llaman la atención a la relatora de la ONU en asuntos de vivienda en los poblados marginales es la sensación de abandono que sufren sus habitantes: “No contemplan su situación como una vulneración del derecho a la vivienda, sino que concierne a su derecho a la vida. Me hablan de que son invisibles, sienten que no tiene un lugar en la ciudad. Me han llegado a preguntar si son humanos”.
Es algo parecido a lo que describe Óscar Zapata, líder de la comunidad del Faro, en Medellín (Colombia): “No somos reconocidos, carecemos de servicios básicos, de escuelas, de espacios, de oportunidades. No tenemos una plena certeza de que podemos permanecer en estos lugares por largo tiempo. Nos pueden desplazar”.


La falta de estos derechos desvinculan al ciudadano de su propio espacio, al que no siente como propio y, por lo tanto, no lo cuida de la misma forma. Un artículo publicado recientemente en Planeta Futuro narraba cómo a solo unos 100 metros de uno de los asentamientos irregulares de Portmore (Jamaica), el Gobierno otorgó la carta que les permitía a las familias tener la seguridad sobre sus terrenos. La diferencia entre uno y otro lugar es abismal: “Esa seguridad ha permitido que las familias inviertan en construir una pequeña vivienda, hacer vías peatonales, montar pequeños negocios, pintar sus casas e invitar a sus amigos sin temor ni vergüenza”.


Escuchar a los pobladores de los slums y contar con ellos para la toma de decisiones se ha mostrado fundamental en los procesos de rehabilitación y mejora de estos espacios. El secretario de Desarrollo Urbano de Ciudad de México, Felipe de Jesús, explica cómo, en el programa de mejoramiento barrial que ha impulsado la urbe, la participación ciudadana es uno de sus ejes cruciales. “Trabajamos directamente con la comunidad, acordamos con ella qué se debe hacer y cómo, creamos un comité mixto para la ejecución de las tareas formado por vecinos y técnicos que da un seguimiento a todo lo que se realiza”, relata. Aunque con mucho por hacer, De Jesús puso el ejemplo de un buen número de mejoras realizadas con este sistema: rescate de sitios para que las comunidades se reúnan, generación de espacios deportivos, recuperación de vialidades que han sido ocupadas por vehículos, restauración de la imagen urbana, mayor seguridad, equipamientos en espacios remanentes que no eran aprovechados... “Esto ha generado un ambiente de confianza. Es un método que permite contrarrestar condiciones de marginalidad y combatir la segregación, integrando a la ciudad reconociendo sus peculiaridades socioculturales”, concluye.


Pero la participación no es suficiente. Hace falta destinar recursos y que los municipios se impliquen en la dotación de servicios, según relata Michael G. Donovan, especialista de Vivienda y Desarrollo en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). “Tiene que haber un enfoque interdisciplinar, con varios técnicos que, según el caso, aborden no solo los problemas de vivienda, sino de energía, alcantarillado, infraestructura, iluminación...”, explica. Estos son precisamente algunos de los medidores que usa el BID para evaluar los proyectos en los que invierte dentro de los asentamientos informales. Otro, muy importante, es el transporte y la conexión de la ciudad. Para que los slums dejen de ser zonas marginales tienen que poder acceder al centro, lo que también genera posibilidades de trabajo y ayuda a sus habitantes a salir de la pobreza. Un ejemplo de éxito en este sentido, al parecer de Donovan, es el teleférico de Medellín, que conectó algunos de los barrios más deprimidos de la ciudad.


A todos los retos a los que se enfrentan y han enfrentado tradicionalmente los asentamientos informales, ahora se suma la amenaza del cambio climático. Las zonas que corren más peligro por inundaciones y crecidas del mar suelen ser a menudo las que ya eran de por sí más vulnerables. En Habitat II el calentamiento global prácticamente no se tuvo en cuenta. En Quito, sin embargo, ocupa un papel protagonista en las conversaciones. Corredores verdes que absorban el agua alrededor de los slums o viviendas elevadas son algunas de las soluciones que se plantean en estas zonas.


Lo que está muy claro es que la situación tiene que cambiar. “Es imposible pensar que los próximos 20 años pueden ser como los últimos 20, porque es insostenible”, argumenta Farha. En dos décadas, cada vez más personas ingresaron en los núcleos informales de viviendas en lo que ella define como “un constante asalto a la dignidad humana”. La Nueva Agenda Urbana tiene el objetivo de que, dondequiera que tenga lugar la próxima gran conferencia de ciudades dentro de otras dos, se hable de lo que se avanzó, y no de más retrocesos. Los 193 Estados de la ONU la firmarán con ese objetivo, pero han rechazado que sus metas sean vinculantes. ¿Se cumplirán sus buenas intenciones?

 

Quito 19 OCT 2016 - 08:50 COT

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Viernes, 30 Septiembre 2016 05:58

Canonizar y atontar

Canonizar y atontar


Una cosa es ser crítico, pero otra es ser crítico y a la vez estar decepcionado con la actuación del objeto de esta crítica. Un sentimiento peculiar y encontrado.

Ni siquiera los alemanes, que parecen tener un término separado para todo, inventaron una palabra que serviría aquí. Inventaron schadenfreude (placer causado por las desventuras ajenas), pero no es lo mismo.

Tomemos a Francisco y la canonización de la monja albanesa Agnes Gonxha Bojaxhiu (1910-1997) a.k.a. Madre Teresa de Calcuta (4/9/16). No es la primera vez que el Papa proclama santo a un personaje "controvertido" –ver Juan Pablo II o Junípero Serra–, pero es la primera vez que algo le falla tan estrepitosamente en el estilo de hacerlo. Si antes muchas de estas operaciones –aunque es curioso que, para ser un "progresista", Francisco canoniza y beatifica un número sospechosamente grande de gente de "ultraderecha eclesiástica-política"– parecían bastante "finas" –ver la "doble canonización" de Juan XXIII y Juan Pablo II (27/4/14), con que pretendía "disciplinar" y "conciliar" diferentes alas de la Iglesia–, la canonización de la Madre Teresa y su narrativa correspondiente carecían de esta "finura"; parecían más bien "un trabajo con el hacha" y tornaban todo en un acto lleno de manipulaciones y medias verdades (por no decir mentiras).

La Madre Teresa siempre fue un personaje divisivo: venerada acríticamente y a la vez fuertemente cuestionada. Aroup Chatterjee, un médico de Calcuta que trabajó en una de sus "clínicas" (Madre Teresa: el veredicto final, 2002, pp. 415) y Christopher Hitchens (La posición del misionero: la Madre Teresa en teoría y práctica, 1995, pp. 128) la acusan, entre otras cosas, de:

• Llevar "moritorios", no sanatorios, donde los pobres entraban sólo para ser convertidos, no curados.

• Infligir de manera dogmática el sufrimiento, glorificándolo en vez alivianarlo.

• Falta de transparencia y gestión adecuada de sus cuantiosos recursos.

• Ser agente de un papado reaccionario (JP II) y su agenda contra el aborto ("civilización de la muerte"), el comunismo/izquierda y la Teología de la Liberación.

• Servir de "proyecto bandera" de la derecha para promover la falacia de que es posible abatir la pobreza "desde la caridad" (y no desde lo estructural).

• Ser amiga de dictadores (los Duvalier en Haití, régimen post-hoxhista en Albania) y "criminales de cuello blanco" (Ch. Keating), de quienes recibía dinero a cambio de apoyo.

• Ser cómplice de poderes seculares (R. Reagan, M. Thatcher, la familia real británica, H. Clinton en sus tiempos de primera dama), ayudándolos a lavar su imagen, conciencia, dinero y mantener la supremacía de clases dominantes y el statu quo imperial y colonial.

• Ser "negacionista" de masacres (Guatemala, con sus “inexistentes ‘aldeas modelo’”; Líbano, con sus "inocentes" de masacrar a palestinos falangistas católicos-maronitas; India, con su "inocente" fábrica química en Bhopal, cuya explosión mató a 2 mil 500 personas, más unas 20 mil que murieron después y 600 mil que fueron afectadas en su salud).

Claramente, nada de esto impidió al papa Francisco destacar su "misión en las periferias de las ciudades" y pedir que "sea modelo de santidad" (Página/12, 5/9/16).

Pero eso no es lo peor (cada uno puede armar modelos a su antojo, o buscarlos a su semejanza). Lo peor es esto: según Francisco, la Madre Teresa "hizo sentir su voz ante los poderosos de la Tierra para que reconocieran sus culpas ante los crímenes de la pobreza creada por ellos mismos" (El País, 4/9/16).

Whaaat???!!! En un principio no sabía qué decir, pero luego, cuando –después de un cierto escándalo– las categorías de "estupidez" (Jesús Silva-Herzog Márquez) e "imbecilidad" (Javier Sicilia) entraron con vigor al mainstream del análisis político, me dieron ganas de decir esto y lo digo: lo dicho por el Papa es lo más "estúpido" que hemos escuchado de él hasta ahora (Ipse dixit).

Si algo se puede decir de la Madre Teresa es que fue ¡exactamente al revés!: su voz y su "misión" eran constantemente "alquiladas" e instrumentalizadas por "los poderosos de la Tierra" para sus propios fines. Si había en ella alguna consistencia, era la consistencia con que apoyó los intereses de los de arriba contra los intereses de los desposeídos.

Vijay Prashad, historiador nacido en Calcuta: "Su trabajo era parte de una empresa global para aliviar el sentido burgués de culpa, no un desafío real a fuerzas que producen y mantienen la pobreza". (Australian Marxist Review, no. 40, 8/98).

Por si fuera poco, Francisco –un personaje por otra parte muy inteligente y astuto– no sólo dijo una "estupidez" (algo absurdo que no tiene sustento en la realidad), sino también nos tomó a todos por tontos (¡sic!), asumiendo tal vez que en medio de una generalizada franciscomanía "tragaríamos todo".

A menudo, pensando en "cualidades manipuladoras" de la religión hablamos del "opio del pueblo" (Marx). Temo que ni con esto alcanza: aquí Francisco "se fue hasta el final", reduciéndola al nivel del "atole con el dedo", y el acto de canonización a una burda herramienta de manipular y atontar. Todo esto es de mayor significancia para la política: aquí no solo habla "el Papa", sino también "el político progresista" que –según algunos– "lidera la lucha contra la pobreza, la desigualdad e incluso el capitalismo mismo".

Así que –para asegurarme– quisiera preguntar: ¿a quién exactamente la Madre Teresa "forzó a reconocer su culpa por la pobreza"? ¿A su amigo Duvalier (que huyó a la Costa Azul francesa con maletas llenas de billetes, dejando el país saqueado)? ¿A su amigo Reagan (a quien bendecía cuando él diseminaba por el mundo el neoliberalismo a.k.a. "la doctrina de los ricos" y mientras sus marionetas masacraban a pobres y a católicos-revolucionaros en Centroamérica)? ¿A Thatcher? ¿A la princesa Diana y al príncipe Carlos (cuyo divorcio "avaló", mientras al pueblo de Irlanda le urgía que votara para mantener su prohibición en un referendo)? ¿Tal vez a Keating (que estafó a cientos de personas y a quien defendía ante el fiscal sin devolver siquiera un centavo de lo que recibió de él)? ¿O a los ejecutivos de la trasnacional Union Carbide (cuya codicia explotó en Bhopal y a quienes "absolvió" diciendo a las víctimas que "perdonen", en vez de buscar justicia)? Todo eso y más quisiera preguntar, pero estoy tan decepcionado que ya no me da para hacerlo.

 

Maciek Wisniewski, periodista polaco

Twitter: @periodistapl

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Viernes, 09 Septiembre 2016 08:12

El infierno en la tierra

El infierno en la tierra

“Hay algo hermoso en ver a los pobres aceptar su suerte, el mundo gana mucho con su sufrimiento”, solía repetir la madre Teresa de Calcuta, canonizada esta semana por el papa Francisco. La religiosa albanesa, considerada como símbolo por antonomasia del buenismo católico, era en realidad una ferviente militante ultraconservadora, amiga de dictadores y estafadores, y fundadora y gestora de horrorosos antros.

 

Nacida en Albania en 1910, Agnes Gonxha Bojaxhiu, conocida luego como “madre Teresa”, desembarcó en Calcuta apenas adolescente, en 1929. Llegaba como misionera para predicar la fe católica en tierra hinduista, y alrededor de veinte años después comenzaría a edificar una historia que a ella la llevaría a la santidad y a la ciudad india, capital del imperio británico por casi siglo y medio y “faro cultural” de la región, a ser vista como la representación por excelencia de la miseria humana: Calcuta se convertiría en la plataforma de lanzamiento de quien sería conocida, entre otros varios nombres con olor a incienso, como “la santa de las alcantarillas”, y en punto de partida de una construcción intelectual llamada madre Teresa.


Al médico indio, calcutense él, Aroup Chatterjee la historia de la madre Teresa nunca le cerró demasiado. Se decía en su ciudad que las Misioneras de la Caridad, la orden fundada por la monja de velo blanco con vivos azules, “trabajaban” en los barrios pobres y ayudaban a sus habitantes a salir de la miseria, pero él, que sí pasaba la mayor parte de su tiempo en esas zonas, nunca había visto en ellas a alguna de las hermanas. Se decía también que los hospicios fundados por la orden eran un modelo de asistencia y caridad, pero lo que él sabía, por dichos de médicos que no encontraban demasiada difusión en los medios, pero que trascendían en el ambiente, era que no pasaban de ser simples y muy terrenales morideros en los que pobres de toda pobreza iban simplemente a pasar sus últimas horas y eran dejados, literalmente, a la buena de Dios. A Chatterjee le molestaba además, y mucho, que gracias a la madre Teresa su ciudad fuera vista casi que como equivalente a un “hoyo negro”.

Años después, el médico, ya instalado en Londres, diría en una conferencia de presentación de su libro sobre la obra de la monja Agnes: “En los países occidentales basta hablar de Calcuta para que a la gente le vengan de inmediato imágenes de leprosos, de mendigos, de miserables tirados en las calles. Yo recuerdo a Calcuta también como cosmopolita y viva, una ciudad con enormes contradicciones sociales, como todas las del tercer mundo, con sus legiones de pobres, pero también con su enorme producción cultural. Madre Teresa nos hizo mucho mal”.


Esa era, sin embargo, tal vez la menor de las críticas de Chatterjee a la hoy canonizada religiosa. Cuando todavía vivía en su país, y mientras estudiaba medicina y militaba en un partido de izquierda, Chatterjee acabó por conocer por dentro uno de los tantos hospicios para pobres que Teresa desparramó por el mundo a lo largo de su vida. Lo que vio lo horrorizó tanto que se prometió denunciarlo. En 1994, el médico, que ya estaba radicado en Inglaterra, decidió contactar a Bandung Productions, una productora audiovisual dirigida por el escritor y cineasta paquistaní Tariq Ali. La idea era trabajar en un documental en el que se contara “la historia oculta” de Teresa de Calcuta. El canal 4 de la televisión británica se interesó en el tema y el resultado fue El ángel del infierno (Hell’s Angel: Madre Teresa), un documental presentado por el escritor y periodista Christopher Hitchens ampliamente basado en las investigaciones de Chatterjee.


Un año después, Hitchens reincidiría con su libro La posición del misionero: Madre Teresa en la teoría y en la práctica (The Missionary Position: Mother Teresa in Theory and Practice), y Chatterjee comenzaría a recorrer el mundo para recabar testimonios sobre los famosos hospicios fundados por la orden de las Misioneras de la Caridad. El médico calcutense entrevistó a más de un centenar de colegas, integrantes de organizaciones sociales y monjas y voluntarios que trabajaron para la congregación, y reunió todo en su libro Madre Teresa, el veredicto final, publicado en 2003 en Londres y reeditado en marzo pasado por la editorial Fingerprint Publishing. “En su momento el libro fue un best seller, pero creo que no logró horadar el prestigio de Teresa entre los católicos. La iglesia hizo todo por silenciarlo. Hay que recordar que Teresa contaba con los favores del papa de entonces, Juan Pablo II, con quien compartía una visión del mundo y en particular una furibunda militancia contra corrientes heterodoxas, como la teología de la liberación y su cruzada contra el aborto, la homosexualidad y otras ‘desviaciones’. Teresa contaba, además, con gigantescas financiaciones para difundir su obra y su imagen”, dijo hacia fines de la década pasada el médico indio.


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Los hospicios de las Misioneras de la Caridad, tanto en Calcuta como en el resto del mundo, eran en realidad –son– “casas de la muerte donde reina una cultura del sufrimiento y la resignación” consecuentemente difundida a través de una multitud de prácticas y de signos, desde la pésima atención médica brindada hasta la manera en que se informa en un pizarrón de la “partida al cielo” de los “muertos del día”, señaló Chatterjee. A quienes llegan a paladas a esos morideros, a veces en estado terminal, a veces con simples enfermedades “de la pobreza” perfectamente curables con tratamientos adecuados (tuberculosis, disentería), se les suministra únicamente aspirinas, se les niega antibióticos, incluso el traslado a hospitales, se los hacina en amplios espacios colectivos en los que “se contagian en cadena”, contrayendo enfermedades por las que terminan, por lo general, muriendo. “Madre Teresa autorizó personalmente la reutilización, una y otra vez, de agujas hipodérmicas y era habitual que en los hospicios las sábanas repletas de heces de los enfermos se lavaran en la cocina, junto a los inmundos platos en que se les servía la comida, y que los internados debieran defecar uno al lado del otro debido a la ausencia de baños”, testimonió Chatterjee. Y en los orfanatos de la congregación no era extraño –más bien era común– que a los niños los ataran a las camas y les enseñaran a aceptar castigos físicos para “aprender a obedecer ‘los designios del Señor’”.


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En los años noventa el escritor y periodista argentino Martín Caparrós visitó uno de los morideros de las Misioneras de la Caridad en Calcuta. Estaba preparando un libro de viajes por India y lo que vio en ese hospicio, el primero fundado por la hoy santa, ya cerrado, lo resumió en un artículo que tituló “Por qué detesto a la madre Teresa de Calcuta”. La nota comienza así: “Algo me molestó desde el principio. Llegué al moritorio de la madre Teresa de Calcuta, en Calcuta, sin mayores prejuicios, dispuesto a ver cómo era eso, pero algo me molestó. Primero fue, supongo, un cartel que decía ‘Hoy me voy al cielo’ y, al lado, en un pizarrón, las cifras del día: ‘Pacientes: hombres: 49, mujeres: 41. Ingresados: 4. Muertos: 2’. En el pizarrón no existía el rubro ‘Egresos’. En el moritorio de la madre Teresa, su primer emprendimiento, la base de todo su desarrollo posterior, no hay espacio para curaciones”. Caparrós no describe escenas de hacinamiento mugroso. Sí un escenario cuidadosamente preparado para que los pobres recogidos de las calles por los voluntarios de la orden llegaran a la muerte tranquilos y limpitos, aceptándola: “En el moritorio de Calcuta, la sala de los hombres tiene 15 metros de largo por diez de ancho. Las paredes están pintadas de blanco y hay carteles con rezos, vírgenes en estantes, crucifijos y una foto de la señorita también llamada madre con el papa Wojtyla. ‘Hagamos que la iglesia esté presente en el mundo de hoy’, dice la leyenda. En la sala hay dos tarimas de material con mosaicos baratos, que ocupan los dos lados largos: sobre cada tarima, 15 catres; en el suelo, entre ambas, otros 20. Los catres tienen colchonetas celestes, de plástico celeste, y una almohada de tela azul oscuro; no tienen sábanas. Sobre cada catre, un cuerpo flaco espera que le llegue la muerte. El moritorio de la madre Teresa está al lado del templo de Khali y sirve para morirse más tranquilo, dentro de lo que cabe. La madre Teresa lo fundó en 1951, cuando un comerciante musulmán le vendió el caserón por muy poco dinero porque la admiraba y dijo que tenía que devolverle a dios un poco de lo que dios le había dado. Desde entonces, los voluntarios recogen en la calle moribundos y los traen a los catres celestes, los limpian y los disponen para una muerte arregladita”.


Un voluntario (“Richard, grande como dos roperos, rubio, media americana, maneras de cura párroco de Milwaukee”) le contó de todas maneras, como quien constata que era eso lo que debía suceder y no otra cosa, cómo un enfermo que había ingresado un mes antes con una fractura terminó muriendo por una infección no tratada.


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No por falta de fondos, precisamente. A diferencia del supuesto objeto de sus desvelos –“el pobre”–, la orden creada por la monja Agnes (que en 1963 agregó una rama masculina) nunca careció de dinero contante y sonante. Al contrario: lo acumuló en grandes, enormes cantidades. Una investigación realizada en 2013 por Serge Larrivée, Genevieve Chenard y Carole Sénéchal, de las universidades canadienses de Montreal y Ottawa y publicada en la revista bilingüe Studies in religión/Sciences religieuses, calcula en varios cientos de millones de dólares los fondos recibidos por la congregación a lo largo de los años. Se trata apenas de estimaciones, porque nunca la orden fue auditada y jamás sus cuentas fueron públicas. El trabajo, que maneja cientos de documentos, constata que no existe correspondencia alguna entre las reiteradas afirmaciones de Teresa de que consagraba lo esencial del dinero que le era donado a “atender las necesidades de los pobres que llegan a las casas de la orden” y la realidad de hospicios carentes de lo más básico. Dos tercios de esos miserables esperaban recibir atención médica y un tercio morir dignamente. Ni lo uno ni lo otro, se señaló en la investigación. “El fraude era total. Teniendo en cuenta la gestión parsimoniosa de las obras de caridad de la madre Teresa, uno puede preguntarse dónde fueron a parar los millones de dólares que supuestamente debían ir a los más pobres de los pobres”, apuntó Serge Larrivée.


En 1998, un año después de la muerte de la monja albanesa, el periodista alemán Walter Wullenweber logró publicar en la revista Stern un reportaje sobre el manejo del dinero por parte de la orden. Tuvo que lidiar durante meses con los editores de la revista, que temían juicios y una catarata de críticas por meterse y cuestionar a la bondad hecha persona. Lo que apareció fue una versión edulcorada de su nota original, pero aun así es fuerte. A partir de testimonios de ex colaboradores de las huestes de la santa de las alcantarillas y de diversas investigaciones, la nota sostiene que apenas 7 por ciento de los fondos recibidos por la orden fueron destinados a obras de caridad. Mucho de ese dinero fue a parar a la fundación de conventos. “Teresa se jactó de que fundó alrededor de 500 conventos en más de 100 países. Pero no fundó una sola clínica en Calcuta”, recordó Caparrós. Ni siquiera hablaba el bengalí, a pesar de que decía tener un “contacto cotidiano y directo” con los pobres y que enseñaba esa lengua a los niños de la calle, apuntó Chatterjee.


Entre los mayores donantes de las Misioneras de la Caridad (se dice que con cerca de un millón de dólares) figuró el dictador haitiano Jean Claude Duvalier, de quien Teresa recibió la Legión de Honor en 1981. Cuando le fue entregado el premio, la monja albanesa lo retribuyó saludando a “Baby Doc” por su “amor por los pobres, que lo adoran también a él”. Otro fue Charles Keating, que le dio más de un millón y cuarto de dólares y solía prestarle su lujoso avión privado. Amigo de Ronald Reagan, Keating fue un financista que se hizo famoso por haber estafado sin ningún tapujo unos 250 millones de dólares a pequeños ahorristas. Cuando estaba siendo juzgado, Keating recibió el muy preciado apoyo de Teresa, que envió una carta a los tribunales pidiendo clemencia para ese “hombre que tanto ha hecho por los pobres”. El fiscal del caso retrucó reclamando a la santa que se desprendiera del millón y cuarto de dólares donados por Keating, pero la santa estaba seguramente en alguna de sus misiones y no tuvo tiempo de contestar.


Tuvo tiempo, sí, en 1984, para pedir a las decenas de miles de personas contaminadas por una fuga masiva de sustancias tóxicas de una fábrica de pesticidas propiedad de la empresa estadounidense Union Carbide, en Bhopal, India, que aceptaran su destino y no reclamaran las indemnizaciones que les correspondían. “Olviden y perdonen”, les dijo. Más de 20 mil personas murieron en las semanas y meses siguientes al escape, y más de 600 mil resultaron afectadas en su salud. Teresa dijo haber orado por ellas.


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Aroup Chatterjee está convencido de que “la marca Teresa” no sería lo que luego fue, de no haber mediado la fabulosa campaña iniciada en favor de la monja por el periodista y escritor ultracatólico británico Malcolm Muggeridge. Muggeridge, que había vivido en Calcuta en los años treinta, conoció a Agnes en Londres y quedó encantado con que fuera albanesa: que proviniera de un país “comunista” le venía bien para sus planes de propagar la fe católica más allá de la Cortina de Hierro. También lo sedujo la imagen de “humildad” que vendía Teresa, y su look de pobre más pobre no se puede, y su anticomunismo visceral y su conservadurismo radical. En 1969, cuando en Occidente el consumo de “lo oriental” batía récords, Muggeridge convenció a la Bbc de enviar un equipo a Calcuta para filmar la vida de una monja que hacía milagros rescatando a los pobres. El documental fue impactante y tuvo como primer efecto que a la orden de las Misioneras de la Caridad le lloviera una primera andanada de donaciones: más de 20 mil libras esterlinas en pocos días. El documental se subtituló: Algo hermoso para Dios, y su título fue un descubrimiento: Madre Teresa de Calcuta. Nacía la marca.


Muggeridge llevó luego de la mano a la monja a recorrer el mundo y se convirtió en coordinador de la campaña que condujo a que en 1978 Teresa recibiera, tras dos intentos fallidos, el Nobel de la Paz. La monja dedicó lo esencial de su discurso de recepción del premio a hablar de dos de sus demonios preferidos: el aborto y la contracepción. “El aborto es el peor enemigo de la paz mundial, porque es una guerra, una matanza, un asesinato en la propia madre” y es tan moralmente reprensible “como la contracepción”, dijo ante los tocados de Estocolmo.


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Dos de las mayores imposturas relacionadas con Teresa llegaron post mortem, dice Aroup Chatterjee, y tienen que ver con los milagros que se le atribuyen, sin los cuales no podría haber sido canonizada. El primero habría tenido lugar un año después del fallecimiento de la hoy santa: una india, Monica Besra, habría sido curada de un cáncer luego de que se le hubiera colocado sobre un gigantesco tumor una medalla que había pertenecido a la fundadora de las Misioneras de la Caridad. La interesada dijo que nones, que fueron los médicos los que la curaron, pero la iglesia india no se dio por enterada. Más recientemente, fue un carioca afectado por un tumor cerebral el que por arte de Teresa fue librado del cáncer tras haber orado por ella junto a su mujer. “Recién se supo la identidad del agraciado a último momento, sin margen para dar marcha atrás, no como con Besra, a la que enseguida se identificó y se le dio tiempo para que negara haber sido salvada por Teresa”, señala Chatterjee.


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Pero su última impostura la “madre de los pobres” la protagonizó en vida, cuando ya enferma de cáncer fue tratada en uno de los más modernos y caros hospitales de California, con todos los lujos que les negaba a los miserables que “acogía” en sus morideros.

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Antes que extinguirse, se fortalece paro en el Chocó

Se agudiza el paro en el Chocó. En reunión entre representantes del Gobierno y líderes de la movilización, delegados oficiales afirmaron que el Chocó no tiene cupo presupuestal adicional para el 2017. A la protesta se suma la Iglesia católica a través de la Diócesis de Quibdó. Prolifera la indignación, crece el descontento entre los chocoanos, surgen los primeros intereses políticos frente al paro y se asoman los primeros enfrentamientos entre ciudadanos y Fuerza Pública. ¿A dónde llegará el Chocó con esta movilización?

 

Continúa el Paro Cívico ( http://bit.ly/2bq2RPa) (PC) que en inmoviliza por tercer día al Chocó. Ni los promotores de la movilización, ni la comunidad muestran ceder ante las invitaciones del Gobierno para disolver la protesta. El Presidente intenta ahogar la conflagración enviando a uno de sus bomberos más destacados: el viceministro del interior Guillermo Rivero. Cómo es habitual, al tiempo que arma la mesa de conversaciones usa al Esmad para golpear a los ciudadanos inconformes, así reporta un medio nacional1 : ““Y aunque al principio del día las marchas seguían su rumbo sin ningún contratiempo, la situación luego se salió de las manos. El Esmad de la Policía y los chocoanos se enfrentaron. "Se empezó a revolucionar el paro en Quibdó. Cerca de las instalaciones, la Policía está tirando gases lacrimógenos, la gente tira piedras, todo el mundo corre. (...) Los coordinadores del paro llaman a la cordura, pero realmente la situación se empezó a complicar", narró en un video un periodista del municipio”.

Muchas palabras y poco cumplimiento. Rivero pronunció el jueves 18 a su llegada a Quibdó2 : “Venimos a reivindicar el esfuerzo que ha hecho el Gobierno en el Chocó. La administración de Santos ha invertido 7 billones de pesos en el departamento, el 106 % más que el Gobierno anterior. Hemos entregado 1.900 viviendas gratuitas en la zona urbana, 2.800 en la zona rural (...) Se construyó una nueva sede del Sena". Pero una cosa son las palabras y otra es la realidad que sienten los chocoanos, a quienes la paciencia ya no les da más.

Los dirigentes no accedieron a levantar el paro el día jueves 18 de agosto, se pronunció un líder3: ““No se levanta el paro. Hoy se inician oficialmente las negociaciones con el alto Gobierno, cuando lleguen los funcionarios y se revise lo que se ha hablado con anterioridad", dijo a Efe el coordinador del pliego de peticiones del Comité Cívico Departamental por la Salvación y Dignidad del Chocó, Antonio Andrade”. Las noticias evidencian que la protesta se extenderá un poco más allá del flamante lapso acotado por el Gobierno quien pretendía llegar a un acuerdo a más tardar el viernes 19 agosto: “Más vivo que nunca” respondió Richard Moreno, miembro del Foro Interétnico Solidaridad Chocó al referirse al estado del paro al finalizar la tarde el día viernes.

Gran consenso frente al paro.


Miembros de la Fuerza Pública y funcionarios del Gobierno, los únicos en desacuerdo con la protesta. Organizaciones sindicales, civiles, agremiaciones y ciudadanos del común hacen parte del PC. No se quedó atrás la Iglesia católica. La diócesis de Quibdó se sumó públicamente a la causa el día jueves (Ver recuadro 1). En diálogo con “Noticias en red”, espacio radial de la Conferencia Episcopal Colombiana, el Obispo de Quibdó Juan Carlos Barreto, manifestó4 : “Ayer se inició el paro cívico haciendo las reclamaciones que la sociedad civil chocoana considera que son justas frente al Estado Colombiano. No se puede hablar de un abandono total, pero sí se puede hablar de un abandono por parte del Estado. Ciertamente el Estado cumple con algunas obligaciones mínimas como lo hace en todo el territorio nacional, pero el departamento del Chocó no ha gozado, no ha podido disfrutar de los beneficios a los que se ha tenido acceso en otras regiones y la situación es muy crítica en muchos campos, por ejemplo en el aspecto de la salud, no hay un hospital de tercer nivel”.

El Obispo de Quibdó también precisó frente al manejo de la problemática por cuenta del Estado: “Realmente la población en medio de todas estas circunstancias ha esperado una respuesta mucho más positiva por parte del Estado colombiano [...] la Defensoría del Pueblo ha emitido una resolución defensorial para el Chocó donde se demuestra el diagnostico de lo que aquí se vive y la situación tan crítica en la que está el departamento y sin embargo el Estado no ha dado una respuesta efectiva a estas problemáticas, eso implica que la gente se cansa entonces por la vía de la concertación del dialogo y tiene que irse a la movilización social”.

De esta manera termina por sumarse un actor nada despreciable a esta movilización social que florece en el Chocó. En aprietos el Gobierno que trata con un pueblo en movilización, ungido de consenso por las afectaciones que han maltratado a todos y que cuenta con respaldos poco comunes como el de la Iglesia y artistas como el cantante de la mundialmente famosa agrupación Choc Quib Town quien se atrevió a tuitear al Presidente: “Buenos días, que se dice en capitolio @JuanManSantos el paro del Chocó es legítimo, así que hay que tratarlo con la importancia que se merece”.

Complejo panorama. En la reunión entre los líderes de esta protesta, el viceministro del Interior Guillermo Rivero manifestó que no hay cupo presupuestal para el departamento en el 2017. Como chispa en polvorín cae esta noticia que desencadenó reacciones de indignación y posiblemente revierta en una radicalización de la protesta social en el departamento.


Recuadro 1


Comunicado a la opinión pública sobre el Paro Cívico en el departamento del Chocó

 

La Diócesis de Quibdó, siendo coherente con su trayectoria pastoral de acompañamiento al pueblo chocoano, manifiesta su apoyo al Paro Cívico Departamental, el cual se desarrolla de manera pacífica en todo el territorio.

Reafirmamos la vocación de lucha por la justicia social y la denuncia de todo tipo de abandono estatal en contra de los pueblos afro, indígena y mestizo. La situación real de la población del Chocó sigue siendo critica en materia de salud, educación, infraestructura vial, empleo, servicios públicos y protección del medio ambiente.

Después de haber agotado los mecanismos de reclamo por las vías administrativas y legales, la sociedad civil se ha visto en la necesidad de emprender la movilización social como alternativa para exigir lo que por justicia el pueblo se merece.

La Diócesis de Quibdó, en consonancia con este clamor popular, hace un llamado al Gobierno Nacional para que, sin dilaciones, responda a las exigencias planteadas en el pliego de peticiones. De igual manera, solicitamos a la clase dirigente regional un compromiso eficaz para garantizar el buen manejo de los recursos públicos. Pero sobre todo, insistimos a todo el pueblo chocoano que debe tomar una mayor conciencia de la cultura de la legalidad y del compromiso para combatir todo tipo de corrupción.

En este contexto, hemos tomado las siguientes decisiones:

1. Continuar motivando la participación pacífica y comprometida en las actividades del Paro Cívico, recordando que las acciones violentas desacreditan las protestas sociales, y las acciones represivas deslegitiman la institucionalidad.
2. Los templos parroquiales de la ciudad de Quibdó, durante los días del Paro, permanecerán cerrados. El día Domingo se celebrará una Eucaristía en cada templo, implorando al Dios de la Vida una pronta y satisfactoria solución de la problemática actual.
3. Las celebraciones de exequias se realizarán en las salas de velación.

“Me envió a evangelizar a los pobres” (Lc 4,18)
Quibdó, Agosto 18 de 2016.


Recuadro 2


Próximas actividades de movilización

Viernes 19: Marcha de antorchas, 6 pm.
Sábado 20: Marchas y concentración en diferentes puntos de Quibdó.
Domingo 21: Marcha de 8 a 10 am y apertura del comercio para facilitar el aprovisionamiento de la población.
Lunes 22: Día D. Gran paro que aspira a movilizar el 90 por ciento de la población de cada municipio

 

 

 

Referencias

1El agitado segundo día del paro en Chocó. http://www.semana.com/nacion/multimedia/paro-en-choco-habitantes-se-enfrentaron-con-el-esmad-de-la-policia/489347

2El agitado segundo día del paro en Chocó. http://www.semana.com/nacion/multimedia/paro-en-choco-habitantes-se-enfrentaron-con-el-esmad-de-la-policia/489347

Líderes de paro en Chocó dicen que no levantarán protesta. http://www.elheraldo.co/nacional/lideres-de-paro-en-choco-dicen-que-no-levantaran-protesta-279138

“Paro es legítimo y justificado”: Obispo de Quibdó. https://www.cec.org.co/sistema-informativo/episcopado-al-d%C3%ADa/%E2%80%9Cparo-es-leg%C3%ADtimo-y-justificado%E2%80%9D-obispo-de-quibd%C3%B3. 18 de agosto de 2016.

 

 

 

 

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Arrancó paro cívico indefinido en el Chocó

El paro cívico preparado por organizaciones sociales en el Chocó  arrancó en la madrugada de este 17 de agosto. Miles de chocoanos emprenden de esta manera una ejemplar jornada de movilización contra las pésimas condiciones a que han sido expuestos durante años. Con una tasa de pobreza extrema que triplica la del país, un porcentaje de informalidad laboral del 84 por ciento,una tasa de desempleo que duplica a la nacional y uno de cada dos habitantes como víctima del Conflicto Armado, el departamento permanece como el de peores condiciones sociales y económicas en Colombia. Sin amilanarse ante la adversidad, el Chocó decidió movilizarse y emprender una vez más la lucha por su dignidad.

 

Día 1. En horas de la madrugada del miércoles 17 de agosto inició el Paro Cívico (PC) en el departamento del Chocó, anunciado el pasado 20 de julio desde la multitudinaria marcha que tuvo lugar en las calles de su capital, Quibdó (Consultar: http://bit.ly/2b1LOjE). En entrevista telefónica con Jorge Salgado, director del periódico Choco 7 días y coordinador general del Comité Cívico por la Salvación y la Dignidad del Chocó, nos entregó la primicia: “[...] En realidad la fecha fue algo simbólico, pero tal vez secundario, porque en el fondo lo que se pensaba era empezar a preparar un Paro Cívico Departamental que vamos a iniciar el 17 de agosto de este año. Esta marcha era preparatoria, era una marcha organizativa, agitacional, que buscaba mirar si realmente la comunidad chocoana estaba con deseos de luchar por estos propósitos”.

Se incuba la movilización que comienza a llamar la atención del país por lo masiva, así como por el consenso que parece existir entre sectores de la sociedad que confluyen frente a un ramillete de exigencias al Gobierno. El Chocó no aguanta más después de soportar décadas de abandono estatal y de discriminación que han hecho de sí una de las entidades administrativo- territoriales con peores condiciones socioeconómicas en Colombia y en la región.

Movilización social in crescendo. Un primer episodio de esta historia tuvo lugar en la marcha que, durante la conmemoración de la independencia nacional, dejó guardada la bandera nacional en las casas de quienes habitan esta parte del país. En aquella oportunidad los chocoanos se preguntaron si acaso tenían que celebrar la efeméride junto al país cuando habían sido abandonados por el Estado a los azares del tiempo, del olvido y a la voracidad de la corrupción. Hoy el paro que florece entre sus calles húmedas y cálidas, es otra expresión del descontento de este municipio afrocolombiano e indígena donde la magnitud de las problemáticas hacen del Estado Social de Derecho irrisorio, siguen recreando dramas individuales y colectivos capaces de superar toda ficción.

 

¿Por qué está en paro el Chocó?

 

El PC indefinido decretado por organizaciones de ciudadanos es ambicioso. Está logrando paralizar las actividades del departamento. Uno de los líderes de la jornada se pronunció al respecto: “El comercio va a cerrar, no va a haber clases, toda la actividad fluvial va a estar suspendida y el tránsito lo estará en algunas vías”, dice Leonardo Montoya, vocero del paro”1 . Alrededor de 40.000 personas se congregaron en la marcha del pasado 20 de julio por lo que es de esperar que en esta oportunidad la confluencia de personas sea al menos el doble y vincule la participación de un mayor número de municipios en todo el departamento.

Tal como lo documenta Pacifista.co, es la sexta protesta de esta magnitud que tiene lugar en el Chocó. Las anteriores tuvieron lugar en los años 1954, 1967, 19872 , 20003 y 20094 , oportunidades en que los habitantes salieron a sus calles por los mismos motivos que hoy los obligan a este paro. Más de diez presidentes se han sucedido desde las primeras señales colectivas de descontento en el departamento, sin embargo hoy los problemas siguen intactos, o peores. Abandono e inoperancia estatal estructural en este terruño del Pacífico colombiano.

 

Diez literales5 resumen la deuda histórica que los gobiernos han sido reacios a saldar con el Chocó:

 

1. Déficit hospitalario. Hace décadas que la salud en el Chocó se encuentra en cuidados intensivos. No existe un hospital de tercer nivel en todo el departamento, el mejor es el Hospital San Francisco de Asís, ubicado en Quibdó, actualmente en proceso de liquidación6 . Las 209 camas hospitalarias y 98 IPS no dan abasto para atender al más de medio millón de habitantes que allí habitan.

2. Ausencia de vías. Verdaderas trochas son las carreteras que unen al Chocó con los departamentos de Antioquia y Risaralda. Hecho sin precedentes, que continué sin vías de acceso pavimentadas cuando desde el año 1957 ha sido una petición frecuente en todas las protestas y movilizaciones. El departamento tampoco cuenta con salida al mar, pues la vía Animas-Nuquí comenzó a construirse a paso de tortuga desde el año de 1967 y quedó estancada en el año de 1992.

3. Disputas territoriales. El caso emblemático es Belén de Bajirá, municipio usurpado por el departamento de Antioquía al Chocó. En la actualidad la pugna se encuentra en el Congreso de la República, ente que debe dirimir la controversia en los próximos meses. Este municipio cuenta importantes recursos naturales que los chocoanos reclaman para sí.

4. Problemas educativos. La tasa de analfabetismo del Chocó duplica la de Colombia, la calidad de la educación básica y media impartida para los grupos étnicos, la mayoría de la población del departamento, adolece de mínimas condiciones de calidad. Más del 90 por ciento de los colegios registran pobres desempeños en las pruebas del ICFES. Hay que trabajar seriamente para incrementar la cobertura y calidad de la educación superior pública y privada en el Chocó.

5. Baja cobertura de servicios públicos. La capital del departamento, Quibdó, cuenta con una cobertura de acueducto y de alcantarillado inferior al 50 por ciento. Existen 11 municipios en este departamento que no están interconectados al sistema de electricidad y, en general, el departamento presenta una cobertura por debajo del 70 por ciento en este servicio fundamental. Hacía el tercer semestre del 2014 solo contaban con 16.840 líneas telefónicas..

6. Desempleo. El departamento registra la tasa de desempleo más alta del país, y una tasa de informalidad laboral cercana al 84 por ciento. El chocó se alimenta y sobrevive del rebusque, de actividades informales y precarias vinculadas con la agricultura y la minería.

7. Desarrollo territorial. Los chocoanos exigen la implementación de un régimen económico especial de frontera, orientado al cierre de brechas en la región. Además, exigen la independencia administrativa respecto a departamentos contiguos en la región.

8. Conectividad. Ésta es una de las exigencias adicionadas recientemente al pliego de peticiones. Responde a la necesidad de que la cobertura de Internet incremente desde el irrisorio porcentaje del 2.55 por ciento departamental, siendo el octavo departamento con menor penetración. En Quibdó, su capital, la cobertura del servicio es de apenas el 10.3 por ciento.

9. Infraestructura deportiva. Los chocoanos reclaman la implementación de una política de financiación del deporte, de construcción y adecuación de escenarios deportivos eficiente. Además, piden esclarecer el asunto de la infraestructura de los Juegos Nacionales del 2015 que quedó sin construir, y el eventual detrimento patrimonial a la Nación por 9.000 millones de pesos vinculados a este caso.

10. Agenda étnica y de derechos. Las comunidades étnicas constituyen la mayoría de la población (97,2), sin embargo no existen políticas públicas orientadas a éstas en términos de paz, fronteras, víctimas, derechos humanos, género, mujer, discapacidad, infancia, juventud, adultos diversidad sexual, seguridad, educación, salud, deporte, vivienda y agua potable.

 

Difíciles condiciones no quebrantan el deseo de lucha y movilización.

 

Tal y como se mencionaba en una anterior nota7 , el Plan de Desarrollo Departamental del Chocó 2016 – 2019 “Oportunidad para todas las subregiones”, precisa: “El Departamento presenta bajos indicadores de condiciones básicas de vida con relación al país, con un índice de pobreza extrema de 39.1% y de 65.9 % de pobreza, frente a los índices nacionales que son de 8.1 % y 28.5%; sobre las Necesidades Básicas Insatisfechas NBI en el Chocó es de 79.2%, mientras en el país es de 27.7%. La esperanza de vida en el Chocó es 70.64 años, mientras que el promedio nacional es 76.15. El 79% de los habitantes de Chocó presenta al menos una necesidad básica insatisfecha, mientras que a nivel nacional este indicador es del 27.6%. El indicador de calidad de vida es el más bajo del país (58 puntos frente a un promedio nacional de 79)”. Pésimos indicadores sociodemográficos para la población.

 

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Gráfica #1. Tomada de http://www.dinero.com/economia/articulo/economia-del-choco-2015/213835

 

Cunde el desempleo. Hace un año la revista Dinero sostuvo8 : “De acuerdo a los resultados de la Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH) del Dane, Quibdó, para el trimestre móvil abril-junio (2015), tenía un desempleo del 14%. Además de estar por encima del promedio nacional (9%) lo más impactante es que en los últimos 3 años se ha mantenido relativamente estable variando irregularmente entre 18% y 12%”. Tal como evidencia la Gráfica #1 la tasa de desempleo en el departamento siempre ha oscilado muy por encima de la tasa de ocupación, situación que se traduce en un permanente número de desocupados efectivos y en un incremento desbordado de la informalidad laboral.

La violencia es otro de los grandes flagelos que ha experimentado el departamento. Según el Sistema Único de Víctimas en esta parte del país han sido declaradas 240.538 víctimas, esto significa que aproximadamente la mitad del departamento ha sido victimizada a través de actos como despojo de tierras, actos terroristas, atentados, combates, hostigamientos, amenazas, delitos contra la libertad, desapariciones forzadas y desplazamientos, entre otros. Para ser exactos, uno de cada dos habitantes en el departamento es víctima del Conflicto Armado en Colombia.

Los datos más recientes del Dane9 indican que en el año 2014 la pobreza extrema en el Chocó tuvo una incidencia del 39.1 por ciento mientras en el 2013 fue equivalente a 35.6 por ciento. Vale la pena resaltar que a nivel nacional, durante el mismo lapso, la pobreza extrema equivalía a 9.1 por ciento en 2013 y 8.1 por ciento para el 2014. El Chocó continúa registrando más de tres veces el número de pobres extremos que tienen en promedio los otros departamentos; si usted vive en este departamento tiene tres veces más probabilidades de ser pobre extremo que en cualquier otro.

Los indicadores en cobertura de servicios públicos no son los mejores, y en cuanto a educación tampoco. El 73 por ciento de las localidades en este departamento no están dotadas de sistemas de tratamiento de agua potable, la cobertura del sistema de alcantarillado es bastante baja pues el 53 por ciento de los municipios tienen coberturas por debajo de la mitad de lo requerido. Las cifras no son muy esperanzadoras en cuanto a educación: hacía el 2014 se estimaba una cobertura de educación media neta equivalente al 18.4 por ciento, una tasa de analfabetismo –en mayores de quince años– equivalente a 16.5 por ciento.

A pesar del lúgubre panorama que ilustran las cifras, el Chocó no se rinde. Hoy constituye un ejemplo contundente de unidad y movilización popular en búsqueda de reivindicaciones colectivas. El departamento aprendió que la única alternativa consiste en levantar la voz, en fundamentar la unidad entre todos los sectores de la sociedady en apelar al simbolismo de las acciones de protesta para traducir el descontento que siente este pueblo víctima de la pobreza, la violencia y el abandono del Estado.

En la memoria de muchos quedarán las campanas de las iglesias de Quibdó repicando al compás de los marchantes, las miles de personas desfilando por las calles, los comercios, bancos, instituciones públicas con sus puertas cerradas frente al llamado a la movilización. Difícil tarea para quienes siembran la división. Allá no hay detractores, no hay quien se encuentre en desacuerdo con la lucha porque no hay quien no haya sufrido el rigor de las condiciones contra las que se protesta. Lo resume un líder del Comité Cívico: “Lo poco que tenemos en el Chocó lo hemos logrado con paros cívicos. Reiteramos el llamado a todos los sectores a que iniciemos con decisión esta nueva protesta pacífica chocoana el 17 de agosto. No aceptamos más engaños del gobierno y exigimos los mismos derechos que tiene el resto de la población colombiana, y la materialización de los más elementales derechos de cualquier sociedad”10 .

 

Referencias:

El Chocó le dice “no más” al Gobierno: Hay paro indefinido
  http://pacifista.co/el-choco-paro-civico-departamental-gobierno-cumpla-sus-peticiones/ .

 La rebelión chocoana. http://www.choco7dias.com/862/REBELION.html

Chocó iniciará paro cívico indefinido. http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-1276620. 14 de junio del 2000

Se logró acuerdo para levantar paro en el Chocó. http://caracol.com.co/radio/2009/02/19/nacional/1235074980_766110.html. 20 de febrero de 2009

5  Marcha por la dignidad. Las 10 razones por las que el Chocó no se siente parte de  Colombia. http://otramerica.com/temas/las-10-razones-choco-siente-parte-colombia/3404. 19 de julio del 2016.

Supersalud ordena liquidar el Hospital San Francisco de Asís de Quibdó. http://www.eltiempo.com/estilo-de-vida/salud/supersalud-ordena-liquidar-hospital-san-francisco-de-asis-de-quibdo/16639093. 7 de julio del 2016 

Sin precedentes la marcha del 20 de julio en el Chocó. https://www.desdeabajo.info/colombia/item/29312-sin-precedentes-la-marcha-del-20-de-julio-en-el-choco.html).22 de julio del 2016.

Los no tan felices secretos de la economía del Chocó. http://www.dinero.com/economia/articulo/economia-del-choco-2015/213835. 23 de agosto del 2015

Dane. Chocó: pobreza monetaria 2014. 9 de junio de 2015. Boletín Técnico. 

10 En firme el Paro Cívico del 17 de agosto.http://www.choco7dias.com/PARO.html

Publicado enColombia
Martes, 02 Agosto 2016 07:14

Ya vimos esa película

El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega.


No queda un solo poder del Estado que no esté alineado ni institución pública independiente en Nicaragua



Nos encaminamos en Nicaragua hacia unas elecciones presidenciales que no lo serán de verdad; desde luego que todo ha sido decidido de antemano para que el mismo candidato del mismo partido a lo largo de más de 30 años, Daniel Ortega, sea reelegido. Serán unas elecciones sin observadores internacionales, declarados non gratos de antemano, y sin un aparato electoral creíble.


Los verdaderos partidos de la oposición han sido eliminados por sentencias de la Corte Suprema, fiel políticamente a Ortega, y la oposición parlamentaria ha sido expulsada de la Asamblea Nacional. No queda un solo poder del Estado que no esté alineado ni institución pública independiente.


La institucionalidad funcionaba a medias, pero hoy ha dejado de funcionar del todo por una serie de medidas que aún tienen perplejos a quienes no se atrevían a decidirse si esta era una democracia limitada, un Gobierno autoritario, o simplemente una dictadura. Hoy queda claro ante el más benévolo que se trata de un régimen de partido único, a la usanza más obsoleta, fruto de la nostalgia trasnochada por los desaparecidos sistemas del llamado socialismo real que se hundieron con la caída del muro de Berlín.


Y al mismo tiempo, es una autocracia familiar como las que hemos conocido en el pasado en América Latina y claro está, en la misma Nicaragua, y que vuelven siempre a resucitar. La alternancia en el poder, las elecciones libres, las libertades democráticas, escritas en la Constitución, desaparecen de la vida real.


Crece la intolerancia, como se ha visto en las deportaciones de quienes vienen a realizar investigaciones académicas, o reportajes periodísticos sobre temas que se han vuelto tabú, como la pobreza, o la gran mentira del Gran Canal Interoceánico; o simplemente a participar en programas ecologistas en comunidades rurales.


El régimen se había valido hasta ahora de su alianza con la empresa privada, que aprendió a no temer al discurso virulento de Ortega en contra del imperialismo yanqui, el capitalismo y la oligarquía. La regla de oro de esta relación era que los asuntos políticos quedaban excluidos de las mesas de concertación donde se tratan los temas económicos, que se ajustan al marco aconsejado por el Fondo Monetario Internacional.


Hoy esta alianza empieza a mostrar sus fracturas cuando las cámaras empresariales protestan por las medidas arbitrarias que quitan la representación parlamentaria a la oposición, y eliminan de la contienda electoral a los partidos.

 

El temor de los empresarios es que el clima de estabilidad económica conseguido hasta ahora se deteriore, y que las inversiones extranjeras resulten ahuyentadas, lo mismo que la cooperación internacional. Un clima de negocios, con moderadas tasas de crecimiento y baja inflación, que hasta ahora no ha provocado ninguna reducción apreciable de los índices de pobreza, ni ha sacado a Nicaragua de la cola entre los países más atrasados de América Latina, en disputa con Haití.

 

Las elecciones del mes de noviembre tendrán un candidato único, y ya hay un ganador de antemano que pretende sacar más del 90% de los votos. Ya hemos visto esa película.

 

 

 

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Jueves, 28 Julio 2016 14:29

Colombia en el quinto infierno

Colombia en el quinto infierno

 

Como el ibuprofeno, las coyunturas le sirven al Gobierno para todo, en esta oportunidad para descargar su responsabilidad en terceros. Ahora resulta que la disparada en los precios de los alimentos es por culpa de un “choque” de oferta, “exceso” de demanda, factores climáticos o del paro de los camioneros, pero hay determinantes estructurales de tipo político-económico y de posición dominante en el mercado (monopólica) que lo desmienten.

 

 

“El hambre y el amor
constituyen el germen de toda
la historia humana” (Buda)

 

El precio de los alimentos está por las nubes. Cada día, como si fuera novedad, la queja por esta realidad es lugar común en todas las conversaciones populares. No es para menos, hace unos 28 años (una generación atrás) un huevo costaba 18 pesos, hoy cobran hasta 400 y más por el mismo.

 

Para salirle al paso a esta realidad, y echando mano de lo primero que encuentra –para no aceptar su culpabilidad– el Gobierno ahora dice que la responsabilidad por la disparada alcista es de los camioneros y su paro; hace unos meses decía que la culpa era del Fenómeno del Niño, y antes la descargaba en la devaluación del peso.

 

Nada más falso. El alza en los precios de los bienes y servicios que consumen los hogares (inflación) no es un fenómeno natural como la lluvia o la hierba que crece de forma espontánea en los campos y jardines; lo cierto es que las razones de esta realidad que afecta de manera dura la mesa de quienes menos ingresos tienen, es un fenómeno político-económico. “La mesa del pobre es escaza y el lecho de la miseria es fecundo”.

 

Hay que resaltar, además, que la inflación que de manera general dicen que creció 6 por ciento, 6,5 o más, engloba un sinnúmero de componentes, dentro del cual está la canasta básica familiar (CBF), la cual, si la detallamos por separado, constatamos que durante los últimos doce meses creció hasta un 14,3 por ciento. Es decir, la comida y otros bienes indispensables para sobrevivir de manera más o menos digna, es el factor que más afecta, hoy por hoy, el bolsillo de quienes menos tienen. Es decir, no estamos ante un fenómeno cualquiera, estamos ante una realidad que determina la calidad de vida de millones de personas, y hasta su misma muerte. El hambre sin satisfacer no cubre las necesidades fundamentales del organismo y precisamente ello produce graves accidentes en la salud.

 

Fenómeno que no es de ahora. Durante lo corrido del siglo XXI, el alza en los precios de los alimento tiende a ser más acelerado que el conjunto de los demás bienes que integran la canasta básica familiar (gráfico 1). De ahí que las explicaciones dadas por el Gobierno acusando del aumento de la inflación al cambio climático, al paro camionero, e incluso a la devaluación, sólo buscan ocultar una realidad: el alza abusiva y arbitraria de los precios por parte de los empresarios, clase política y de la burocracia estatal (impuestos y servicios administrados) debido al control monopólico que tienen sobre los bienes y servicios esenciales para la supervivencia humana y que les otorga el poder de exprimir a los consumidores y extraerles recursos monetarios adicionales a los que arrancan mediante la explotación laboral (gráfico 2).

 

 

El poder es para poder, y para abusar. El aumento en la inflación es un robo por parte de la tenaza Estado-capital al extraerle a los consumidores dinero de su bolsillo mediante las jugadas especulativas (aumento de impuestos sobre el consumo –IVA–, acaparamiento y arbitrariedad en la fijación del precio de los bienes básicos). En nuestro país los consumidores pagamos el 16 por ciento en impuestos sobre cualquier compra de alimentos que realicemos; no satisfechos con ello, el Gobierno y la clase política tienen anunciado que con la próxima reforma tributaria este impuesto se elevará al 19 por ciento.


Para sorpresa por su sinceridad temporal, según lo denunciado a principio del año 2016 por parte del propio ministro de Agricultura, Aurelio Iragorri, los altos precios de los alimentos responden a la cadena de intermediarios entre el agricultor y el consumidor final, de ahí la diferencia entre las grandes centrales de abastos y los supermercados; además, agregó que la diferencia en los precios de los alimentos entre las centrales de abastos y las grandes superficies del comercio, en algunos casos, superan el 250 por ciento, por tanto, pidió la intervención de la Superintendencia de Industria y Comercio, SIC, para revisar el incremento en el precio de los alimentos y la competencia entre supermercados y centrales de abastos, pues aseguró que se trata de “un tema imperfecto en el país”. Reclamos y reconocimiento que ahí quedaron, como unas palabras más, pues lo precios continúan al alza. En lo corrido del año, los precios de los bienes básicos que venden en los grandes supermercados, y de los servicios domiciliares administrados por el Estado (agua, alcantarillado, basuras, luz, gas), han aumentado entre un 20 y cuarenta por ciento.

 

La actividad especulativa, a la vez que condena a los sectores más excluidos de la sociedad a padecer hambre, sometiéndolos a una vida indigna, da lugar a movimientos anormales de precios no asimilables a fenómenos económicos reales de la esfera de la producción, la circulación o el consumo. La especulación se ejercita sobre la base de variaciones provocadas artificialmente; las diferencias artificiales en los precios se determinan por medio de acaparamientos y difusión de noticias falsas. Estas acciones repercuten, generalmente, en un aumento de la indigencia, de la incertidumbre y del riesgo presentes en la vida económica, y, específicamente, en pérdidas para los pequeños empresarios, los asalariados y los sectores populares. Y todo el país pierde debido a que el hambre repercute en la caída de la productividad de la fuerza de trabajo y en bajo rendimiento escolar de los estudiantes. Albert Sarraut llamaba esta realidad como el “círculo infernal” del hambre: “el ser humano no come lo suficiente porque no produce bastante, pero no trabaja más porque no puede comer lo necesario”.

 

Adicionalmente, habría que señalar el efecto de las “extremas” en Colombia en su locura por la guerra que ha obligado a los agricultores a abandonar la producción de alimentos y a las poblaciones a desplazarse por el conflicto armado interno. Según el registro único de víctimas (Presidencia de la República) el botín despojado por las derechas, durante los últimos cincuenta años, es de más de 4.2 millones de hectáreas, lo que en adición deja a cerca de 6.5 millones de campesinos desplazados y sin tierra. Fenómeno que contribuye, en conjunto, a la menor producción de alimentos, al aumento de la inflación y a profundizar el flagelo del hambre.

 

En conjunto, el influjo de la inflación es desfavorable sobre toda la economía del país, pues ésta da origen, de manera simultánea, a un crecimiento rápido, incesante y sumamente desigual de los precios de las mercancías. Así surgen grandes diferencias de rentabilidad en las distintas ramas de actividad económica, lo cual estimula el desarrollo de una economía especulativa y provoca un descenso de las actividades productivas “reales”. La clase más afectada por la inflación es la trabajadora, cuyo salario real baja sensiblemente debido al aumento de los precios de los bienes y servicios que integran la canasta básica familiar.

 

 

  
 
El índice de la inflación

 

El Índice de Precios al Consumidor (IPC), según el Dane, es un número sobre el cual se acumulan a partir de un periodo base las variaciones promedio de los precios de los bienes y servicios consumidos por los hogares de un país, durante un periodo de tiempo. De manera más compleja se trata del indicador de la inflación más conocido, y se constituye en un indicador de carácter coyuntural sobre el comportamiento de los precios minoristas de un país. Técnicamente el IPC es un índice de canasta fija, correspondiente a un periodo base en el tiempo, construido sobre una variante de los índices tipo Laspeyres, que permite una actualización más rápida de la canasta para seguimiento de precios, según evolucione o cambie el gasto de consumo de los hogares de un país.

 

Un número índice es un relativo porcentual por medio del cual se expresa una medición en un período dado como una relación en un período base designado. Las mediciones pueden relacionarse con cantidad, precio o valor. El índice de precios al consumidor es el más ampliamente conocido de los índices, en razón de su uso como indicador del costo de vida. En Colombia lo publica mensualmente el Dane; el año base es 2008. El IPC es indicativo de precios relativos comparados con el año base.

 

  

 

 

  
 
La variación del último año
por ciudades

 

Las ciudades que registraron variaciones por encima de la inflación promedio nacional (8,6%) fueron: Cúcuta (10,1%); Pasto (9,6%); Cali (9,5%); Florencia (9,1%); Riohacha (9,0%); Sincelejo (8,9%); Bogotá D.C. (8,7%); Manizales (8,7%); Villavicencio (8,6%) y Armenia (8,6%). Por debajo del promedio se situaron: Ibagué (8,6%); Popayán (8,6%); San Andrés (8,5%); Montería (8,3%); Tunja (8,3%); Bucaramanga (8,3%); Valledupar (8,2%); Neiva (8,2%); Medellín (8,2%); Santa Marta (8,1%); Cartagena (7,9%); Pereira (7,8%); Barranquilla (7,8%) y Quibdó (5,8%).

 

  
 
 

 

 

 IPC e índice acumulado de los precios 1988-2016

 

Parece ficción pero así es. Durante el período 1988-2016, los precios globales de los bienes de consumo familiar en Colombia se han multiplicado en 21 veces y el de los alimentos, en particular, 22 veces más (en términos porcentuales 2.073 y 2.192 por ciento, respectivamente). Así, por ejemplo, el precio actual de un huevo es equivalente a 400 pesos, 28 años atrás le cobraban al consumidor por el mismo huevo 18 pesos.

 

Cuatro situaciones diferenciales ocurren durante este intervalo de tiempo: i) alta inflación (por encima de dos dígitos), en los años 1988-1998; ii) reducción de la inflación anual de 9,2 a 2,0 entre 1999 y 2009, iii) nueva escalada de los precios entre 2010 y 2016 hasta alcanzar el 8,6 por ciento de inflación en junio de 2016; iv) Los alimentos registran un alza en sus precios más acelerada que el resto de grupos de gasto: en 2015 aumentaron en 10,9 por ciento y en lo corrido de 2016 en 14,3 por ciento (gráfico 1) .

 


 

 

Al finalizar la década de 2000, en promedio el alza en los bienes de la canasta básica ha sido más alta para los grupos de ingresos bajos, causado por el incremento en los precios de la canasta de alimentos y en los bienes y servicios controlados por el Gobierno. Para los grupos de los excluidos o pobres, la situación es más desfavorable dado que dedican, proporcionalmente, un porcentaje mayor de sus ingresos a la compra de alimentos respecto a los grupos pudientes o ricos. Según los estudios de pobreza del Dane, a nivel nacional los grupos sociales de bajo nivel socio-económico destinan el 46 por ciento de sus ingresos a la compra de alimentos. A mayores ingresos no aumenta proporcionalmente el consumo de alimentos (aunque puede variar la calidad de los mismos): el consumo alimenticio es inelástico por razones naturales evidentes: un ser humano no puede tener más de un estómago, como las vacas, y el más rico no requiere comer mucho más que el más pobre.

 

Como resultado del alza en el precio de los alimentos, y para poder sobrevivir así sea en precarias condiciones, los grupos sociales de bajos ingresos disminuyen la compra de bienes que contienen proteínas animales (leche, queso, carnes y huevos) por ser los más costosos. El problema es que, entre los principios nutritivos, son los más indispensables. El consumo se desplaza hacia las harinas, las grasas y los azucares, de menor precio; saciar la sensación de hambre no es lo mismo que nutrirse. Al mantenerse la subalimentación van apareciendo los síntomas gravísimos de la desnutrición. En los sujetos desnutridos gravemente, cualquier infección que aparezca precipita el fatal desenlace. En definitiva, es el “hambre específica” de proteínas animales la más significativa de las carencias que sufren las clases y los pueblos pobres. El hambre es el más viejo enemigo de la humanidad.

 

  
 
Variación de la Canasta Básica Familiar

 

Los bienes y servicios que componen la canasta familiar cambian en el tiempo de acuerdo con la evolución del consumo de los hogares, los desarrollos tecnológicos y las transformaciones culturales. La Canasta Básica Familiar –CBF– definida por el Dane para el año 2000 quedó compuesta por 405 artículos, los cuales se agregaron en 176 nuevos productos respecto a la CBF de finales del siglo XX. Como punto de referencia anterior (IPC-60) estaba compuesto por 195 productos. Actualmente la CBF contiene cerca de 520 bienes y servicios. La información básica para construir la canasta se obtiene a partir de una encuesta especializada que aplica con regularidad el Dane, denominada Encuesta de Ingresos y Gastos (EIG); la cual ha sido aplicada por este órgano del Estado en 1970, 1984-1985, 1994-1995, 2006 y 2007. La clasificación adoptada por el Dane comprende nueve grupos de gasto de los hogares: Alimentos, Vivienda, Vestuario, Salud, Educación, Cultura, Diversión y Esparcimiento, Transporte, Comunicaciones y Otros gastos.

  

 

 

La inflación junio 2015-2016

 

En los últimos doce meses dos grupos se ubican por encima del promedio nacional (8,6%): alimentos (14,3%) y otros gastos (8,8%). El resto de los grupos de gastos se ubicaron por debajo del promedio: salud (7,7%); vivienda (6,5%); educación (6,4%); transporte (5,9%); diversión (5,7%); vestuario (4,6%) y comunicaciones (3,6%).

 

En resumen, la presión para que la inflación anual haya llegado al mayor nivel en 16 años y medio va, pues, más allá de los alimentos. Entre los productos que más han encarecido el total de la CBF, por su encarecimiento del último año y, además, el peso que tienen en el gasto de las familias, junto a algunos alimentos hay otros relacionados con la vivienda y hasta la diversión (gráfico 2).

 

Es así como la variación de los gastos básicos que más aportaron: almuerzo (8,0%); arrendamiento imputado (4,2%); vehículos (12,7%); energía eléctrica (13,7%); res (18,7%); papa (65,7%); arrendamiento efectivo (4,2%); otras frutas frescas (35,6%); gas (19,7%) y bus (8,7%).

 

De acuerdo con uno de los codirectores del Banco de la República, Gustavo Cano, es difícil que se logre, al final de este año, una inflación inferior al 7 por ciento, y subraya el riesgo de que en el 2017 se completen tres años seguidos sin cumplir la meta fijada por la autoridad monetaria, a pesar de las continuas alzas en las tasas de interés que han fijado para “frenar” la demanda.

 

Inflación, realidad estructural y no circunstancial. Con su evolución se constata que Colombia es un país que sigue al píe de la letra la sentencia expresada por Carlos Marx en el siglo XIX: “El sistema capitalista no desarrolla la técnica ni los procesos de producción social si no es secando al mismo tiempo las dos fuentes de las que brota toda riqueza: la tierra y el ser humano”.

Publicado enEdición Nº226
“Lula no se presentará en 2018 solo si está preso o muerto”
Frei Betto, fraile, escritor, amigo y exministro del expresidente brasileño, asegura que el PT debe reformarse para sobrevivir

 

En una habitación pequeña de la planta baja del convento guarda Carlos Alberto Libânio, de 71 años, más conocido como Frei Betto, ejemplares de sus libros. Ha escrito más de 50. El último, una conversación con Fidel Castro. Fraile dominico, estudioso, activista, exministro de la primera etapa de Lula, teórico de la izquierda pero también práctico en movimientos sociales, Frei Betto es una especie de conciencia crítica del Partido de los Trabajadores (PT) brasileño. Conoció a Lula en la juventud de ambos, cuando compartían habitaciones improvisadas en los tiempos de la creación del partido y de la casi clandestinidad. Ahora, le reprocha a Lula que no haya renunciado a un tren de vida demasiado lujoso como para ser ejemplar y al partido que no haya llevado a cabo todo lo que, a su juicio, se proponía en sus principios. Él, por su parte, sigue viviendo austeramente en un convento de São Paulo, alérgico a cualquier bien material, argumentando que el ecologismo traerá, por fin, esa esperada sociedad más justa.


Pregunta. ¿Por qué dice que le ha decepcionado el PT?


Respuesta. Los años de Lula y el primer mandato de Dilma Rousseff fueron los mejores de la historia republicana de Brasil. Se hicieron muchas cosas: se sacó a 45 millones de la pobreza, se llevó la electricidad a 15 millones de hogares... Pero se podría haber hecho más.


P. ¿El qué?


R. El PT iba a ser el partido de la ética (lo que no ha sido) e iba a ser el partido de las reformas estructurales, como la reforma política, pero no se hicieron. Y ahora Dilma Rousseff y el PT son víctimas de eso precisamente.


P. ¿Y por qué no la hicieron?


R. Porque temieron enfrentarse a las élites brasileñas. Era una reforma encaminada a no tener 36 partidos, encaminada a obstruir las vías de la corrupción. El PT, además, hizo una vía de inclusión social por el consumo. Dio crédito, e hizo programas sociales. La gente pasó a tener microondas, nevera, hasta coche, pagando todo a plazos. Pero no bienes sociales públicos, educación, salud, transporte o seguridad. Por eso las personas tienen rabia ahora, ahora que todo está peor.


P. ¿Y qué va a pasar ahora con la crisis política?


R. Todo dependerá de la decisión del Senado. Si efectivamente los senadores mantienen el impeachment, Temer se va a convertir en el gran apoyo de Lula para 2018. El Gobierno va a ser tan malo que va a ayudar a volver a Lula.


P. ¿Usted cree que Lula va a volver?


R. No es que crea. Es que estoy seguro: Lula solo no será candidato si está muerto o está preso. Lo conozco bien.


P. Hay quien piensa que está desilusionado desde la salida de Dilma...


R. Lula es un genio de la política. Ahora que la Operación Lava Jato reparte las cartas de la política brasileña, le conviene no sobresalir mucho. Conviene que deje a Temer desgastarse.


P. ¿Cree que a Lula le cambió el poder?


R. No, no le cambió. Pero creo que Lula debería haber preservado algunos símbolos, como Mujica en Uruguay. Podía haber continuado vivir en la casa donde vivía cuando era presidente del sindicato y viajar con un avión normal, no con un avión privado, esos símbolos dicen mucho para la opinión pública. Con todo, seguimos siendo amigos, y yo creo totalmente en su integridad ética.


P. ¿Cuál es la renovación pendiente del PT?


R. Tiene que hacer primero una profunda autocrítica y segundo, refundarse. Para eso tiene que decir cuál es su propuesta. En un determinado momento, el PT se volvió una formación especializada en su perpetuidad en el poder, preocupándose sobre todo de eso. Pasó de ser un proyecto para el país a un proyecto para el poder. Permanecer en el poder se convirtió en algo más importante que cambiar el país.


P. Desde su perspectiva de fraile católico, ¿por qué tiene tanto poder la iglesia evangélica?


R. Por causa de la pobreza. En muchos lugares de Brasil no hay acceso a la salud o a la enseñanza básica. Por eso muchos prefieren una iglesia que hagan milagros de curaciones. Explotan la miseria de esas personas: “Usted viene aquí y se va a curar, va a ser feliz, va a tener empleo”. Esto va a acabar en fundamentalismo. Estas iglesias se transformaron en grandes fuerzas políticas que tienen en sus manos el aparato del Estado. La iglesia evangélica está cometiendo el mismo error que cometió la iglesia católica en la Edad Media: querer ejercer el poder político a partir de sus propios preceptos religiosos. Eso fue desastroso. Y es una puerta para la homofobia, para el machismo o para la discriminación.... Ahora, esto pasa porque las personas están desamparadas, porque tienen muchas carencias, porque creen en todo lo que venga envuelto en algo divino... La Iglesia evangélica está en esos barrios, usted se siente valorizado ahí, se siente parte de ese proceso. La iglesia Católica lo hizo durante mucho tiempo, con las comunidades eclesiásticas de base. Pero dos papas no quisieron esas comunidades. Ahora, con el papa Francisco, vuelven a renacer.


P. ¿Cree que se puede acabar con el problema de la desigualdad?


R. Si no creyera, certificaría la desesperanza de la especie humana. Un ejemplo es Cuba: Cuba tiene muchos defectos, pero ahí no ve una familia en la calle, ni millonarios. Yo creo que nos salvará la ecología. Antes creía que nos salvaría la economía, pero las personas tienen mucho apego a sus bienes, no están dispuestos a renunciar. Así que solo la ecología, el ver que los recursos del planeta son limitados, hará que tales empresas dejen de querer ganar tanto. O iremos todos al apocalipsis antes del tiempo. Pero como digo yo siempre: guardemos el pesimismo para días mejores.

 

 

 

Publicado enInternacional
Hambre y desnutrición continúan matando niños en Colombia

Once nuevos casos de muertes de niños probables y asociadas a desnutrición fueron registradas en la semana del 5 al 11 de junio del presente año. La situación se encuentra por fuera de todo control y antes que corregirse, amenaza con agudizarse en algunas regiones del país. La incompetencia del Estado colombiano para garantizar los derechos humanos de niños pertenecientes a comunidades rurales y/o marginadas desborda toda proporción. Mientras tanto el país guarda silencio y normaliza estos inconcebibles e imperdonables hechos. El responsable de esta injusta realidad es el Estado colombiano, autoproclamado en guardián de la democracia y del Estado Social de Derecho.

Insuficiente han sido la atención mediática, los pronunciamientos del Ministerio de Salud, la intervención de académicos y hasta tutelas contra el Presidente de la República, para impidiendo que los niños en La Guajira y otras regiones del país sigan muriendo de hambre o enfermedades relacionadas con la desnutrición. Crece sin tapujos esta infame situación que de tanto presentarse parece normalizarse en Colombia. Es otra muestra de la magnitud de las situaciones propiciadas por el Estado que podemos tolerar, aceptar e ignorar.

Nuevas cifras indignantes. El Instituto Nacional de Salud (INS) informó a través de su Boletín Epidemiológico número 22 del 2016: “En la semana epidemiológica 22 de 2016 (29 de mayo – 04 de junio), se notificaron al Sivigila nueve casos de muertes probables por y asociadas a desnutrición en menores de cinco años, cuatro de esta semana y cinco de semanas anteriores notificados de manera tardía; dos casos corresponden a muertes probables por desnutrición y siete a diferentes patologías que registran desnutrición como uno de los diagnósticos. Se descartaron cuatro casos. En la semana epidemiológica 22 de 2015 se notificaron cuatro casos. A la fecha han ingresado al Sivigila 106 casos probables de muertes por y asociadas a desnutrición, que se encuentran en estudio para su clasificación final y para definir la causa de muerte [...]”.

 

Gráfica Nº 1. Casos notificados de muertes probables por y asociada a desnutrición en menores de cinco años, Colombia, semanas epidemiológicas 01- 22, 2015-2016. Tomada del Informe epidemiológico 22 del INS

 

 

Más de un centenar de defunciones de niños menores de cinco años son las registradas por el Instituto Nacional de Salud en Colombia hasta la semana 22 del presente año, además tienen alrededor de cincuenta “unidades de análisis” por confirmar. Devastadora realidad que evidencia la gráfica #1, donde se muestra que la situación poco ha variado con respecto a su comportamiento del año anterior, siendo incluso superada por picos de mortalidad registrados durante algunas semanas del año en curso. La realidad no da tregua, mientras las medidas tomadas por el Gobierno han tenido poco impacto.

Empeoran las cifras.

Pero los resultados siempre pueden ser peores, de hecho lo están siendo. El Boletín Epidemiológico No. 23 del INS detalla qué: “En la semana epidemiológica 23 de 2016 (05 de junio - 11 de junio), se notificaron al Sivigila 11 casos de muertes probables por y asociadas a desnutrición en menores de cinco años, ocho de esta semana y tres de semanas anteriores notificados de manera tardía; un caso corresponde a muerte probable por desnutrición y diez a diferentes patologías que registran desnutrición como uno de los diagnósticos. Se descartaron dos casos. En la semana epidemiológica 23 de 2015 se notificaron cinco casos. A la fecha han ingresado al Sivigila 115 casos probables de muertes por y asociadas a desnutrición, que se encuentran en estudio para su clasificación final y para definir la causa de muerte [...]”.

Esto quiere decir que en la primera semana de junio murió un niño de hambre en el país y diez perecieron por padecer diferentes patologías que sumadas a la desnutrición, produjeron sus decesos. Como puede apreciarse en la gráfica número 2 –sin perder de vista que las investigaciones del INS pueden producir nuevas confirmaciones de defunciones concernientes a semanas anteriores–, se deduce que es probable que la situación epidemiológica puede estar empeorando respecto al año inmediatamente anterior, al menos está bastante lejos de ser controlada.

 

Gráfica Nº2. Casos notificados de muertes por y asociada a desnutrición en menores de cinco años, Colombia, semanas epidemiológicas 01 – 23, 2015 – 2016. Tomada del Informe epidemiológico 23 del INS.

 

 

No dan tregua las muertes en La Guajira

 

En el departamento de La Guajira, uno de los lugares donde la atención está centrado por estos lamentables hechos, continúan pereciendo niños. Hasta la semana 22 del presente año el INS contabiliza 19 niños muertos, lo que puede significar –si el fenómeno se comporta de la misma manera– que hasta lo corrido del año, que a finales del 2016 el país contará en La Guajira con por lo menos 40 muertes, entre menores de cinco años, por causa de la desnutrición.

En este departamento, de acuerdo a publicación de El Heraldo: “La tasa de mortalidad asociada a la desnutrición aguda [...] aumentó un 50% entre 2011 y 2015, al pasar de alrededor de 20 por cada 100.000 niños menores de cinco años a 30, indicó el ministro de Salud, Alejandro Gaviria”. Situación que significa que el promedio de muertes por hambre en esta parte del país aumentó por la mitad.

En febrero del presente año el Ministro de Salud se refirió en un foro a la problemática de mortalidad infantil vivida en este departamento: “La preocupación del Ministerio en este tema de La Guajira ha estado fundamentada en un tema particular, especifico, es la desnutrición aguda, allí es donde hemos puesto el énfasis, allí es donde seguiremos trabajando [...] ¿Qué hemos hecho entonces? Lo primero que necesitábamos, dadas las condiciones particulares de La Guajira, era tener unos lineamientos para el manejo integral de a desnutrición aguda. Con el apoyo de Unicef y con el apoyo de un grupo de pediatras no solo de La Guajira, sino también de todo el país, trabajamos en la construcción de esos lineamientos. Hoy en día ya se sabe que se tiene que hacer en las condiciones específicas de La Guajira [...]”.

Pero parece que poco es lo hecho. El periódico El Heraldo, que ha realizado un permanente cubrimiento a esta situación denuncia que hasta el sábado 18 de junio habían muerto un total de 33 niños por causas relacionadas a la desnutrición. Asimismo, este periódico informa que el indígena Javier Rojas, quien fue el solicitante de las medidas cautelares a la Comisión Interamericana de derechos Humanos a favor de los Wayuu: “Añadió que las entidades se acercan hasta esas zonas a "recoger evidencias, pero no hay una intervención clara que favorezca a los niños [..]”.

La Sociedad Colombiana de Pediatría publicó en su página web un artículo de El Tiempo en el que la periodista Lizeth Salamanca señalaba en agosto del 2014: “Cifras del último tamizaje realizado por el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) revelan que en La Guajira hay 2.223 niños menores de 5 años con problemas de desnutrición, de los cuales 525 se encuentran en estado de desnutrición severa” ¿Cuántos de estos niños registrados con problemas desde el 2014 continúan padeciéndola? ¿Cuántos entre ellos y ellas seguirán engrosando el infame registro de las defunciones en el departamento?

Dos interrogantes que resumen serios cuestionamientos en torno a la política alimenticia del gobierno en La Guajira, otro de los departamentos donde la política estatal empleó como punta de lanza al Programa de Alimentación Escolar (PAE) para incidir sobre la desnutrición y sus impactos en la deserción escolar (Ver: “El saqueo al Programa de Alimentación Escolar (PAE) en la Costa Atlántica”https://www.desdeabajo.info/colombia/item/28739-el-saqueo-al-programa-de-alimentacion-escolar-pae-en-la-costa-atlantica.html) obteniendo pésimos resultados.

Aunque el tema del PAE pueda resultar anecdótico, es un ejemplo de la índole de la políticas dispuestas para encarar la problemática, así como sus pésimos resultados. El discurso del Gobierno hoy continúa teniendo la más elocuente de las refutaciones en la infame situación que sigue condenando a niños a morir de hambre y desnutrición en todo el país, lo que cuestiona hasta sus raíces el caracter democrático del Estado colombiano. Las vidas efímeras de estos niños y niñas son la prueba evidente de la aberrante incompetencia del Estado para garantizar los derechos humanos y constitucionales a ciudadanos en condición de marginalidad y exlcusión: a niños de comunidades empobrecidas abandonadas a su suerte durante décadas por los gobiernos sucedidos en el poder.

1 http://www.elespectador.com/opinion/editorial/estan-muriendo-los-ninos-guajira-articulo-616011
2 http://www.http://www.elespectador.com/noticias/nacional/guajira-el-hambre-miseria-y-el-sufrimiento-tienen-rostr-articulo-637896elheraldo.co/la-guajira/gobierno-reconoce-que-mortalidad-infantil-asociada-desnutricion-subio-50-en-la-guajira
3 https://www.desdeabajo.info/colombia/item/28225-las-vidas-efimeras-de-la-guajira.html
4 http://www.elheraldo.co/region/tribunal-da-48-horas-santos-para-mejorar-condiciones-de-los-wayuu-264493
5 http://www.elheraldo.co/la-guajira/murio-un-nino-wayuu-de-ocho-meses-en-san-juan-del-cesar-267182

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