Sábado, 12 Octubre 2013 08:48

La pobreza de Jesús

La pobreza de Jesús

Desde Bonn, Alemania

 

Un hecho insólito ha ocupado hasta las tapas de los diarios hace poco en este país. El caso del obispo católico Franz Peter Tebartz-Van Elst. Increíble. Tal vez algunos lo miren como una página de humor, pero aquí ha provocado inmensa tristeza. Un obispo católico gastó nada menos que 31.000.000 de euros (sí, treinta y un millones) para reformar su residencia y sede obispal. (Un latinoamericano habría pensado: con esa suma se puede eliminar la villa miseria 31 de Retiro y dar a todas esas familias una casa digna.) El señor obispo hasta se compró una bañadera de 15.000 euros (sí, señores, quince mil) para bañarse los domingos antes de oficiar misa. (Pensar que Jesús, en su vida, tal vez se habrá dado tres o cuatro chapuzones en el Jordán.) Quince mil euros para la bañadera de un obispo católico.

 

Pero antes de la bañadera y de las reformas a su residencia obispal, este obispo Franz Peter ya había salido en los diarios. La revista Spiegel lo sorprendió cuando subió en primera clase de un avión que lo llevaba a la India, a un seminario sobre la pobreza y la miseria a ese país. Esto salió impreso, pero el obispo lo desmintió, aunque la revista lo comprobó y le inició juicio por faltar a la verdad. En eso está, aunque hace poco reconoció el religioso que sí viajó en primera porque "le regalaron el pasaje", cosa que se sigue discutiendo. La segunda información sobre el obispo fue la enorme suma de dinero que habían costado las reformas a su residencia y que paga, por supuesto, el pueblo, ya que a los católicos se les quita el dos por ciento mensual de lo que ganan, lo que va directamente a las iglesias de las religiones que profesan.

 

La conducta del señor obispo ha iniciado un movimiento en su contra. Ya 4400 creyentes firmaron un escrito pidiendo que se inicie una investigación judicial verdadera de los gastos. Y a esto le ha seguido una campaña muy digna entre los medios. Ya el obispo ha señalado que sí, que se han cometido errores en los cálculos. También el Vaticano envió al cardenal Giovanni Lojolo para investigar la verdad y éste ha llamado a una comisión investigadora. Lo mismo ha resuelto el titular de la conferencia de obispos alemanes, el arzobispo Robert Zollitsch.

 

Por su parte, el relator del consejo de sacerdotes, monseñor Reinhold Kalteier, señaló indignado que "voluntariamente, el señor obispo no quiere renunciar". Como exigiendo su destitución.

 

Una crisis del catolicismo como pocas veces se ha visto. Este es un ejemplo por el cual la Iglesia debe cambiar su conducta y sus formas. Ya lo está demostrando el Papa argentino con respecto a tantos usos y costumbres del catolicismo. Que culmina con el abuso de los niños por los sacerdotes "castos" y otros usos y costumbres que vienen de la Edad Media y que es imprescindible discutir y adecuar a las experiencias que ha tenido la humanidad desde aquellos años.

 

Escribimos esto no sólo porque ha sido tapa de los diarios locales, sino que aquí, una vez más, corresponde la pregunta: ¿es que la humanidad no va a aprender nunca? Hablamos de donde están las verdaderas necesidades de la humanidad. Pero se siguen teniendo mitos y falsedades que se han mantenido durante siglos. Me congratulo viendo que ahora ya están apareciendo en los órganos de prensa los errores que en nombre de tal o cual religión se han cometido siempre y que nadie era capaz de sacar a la luz porque con ello se cometía "un pecado mortal". ¿Mortal para quién, para las víctimas de todas estas injusticias? En octubre de 2013, los diarios publicaron las últimas cifras de la FAO, la Organización Mundial para la Alimentación y la Agricultura. Según ese informe, 842 millones de habitantes padecen desnutrición crónica. No vamos a describir ahora a cada uno de los hambrientos. Mostrar su rostro, el llanto de los niños pidiendo pan, etc. Eso ya la vimos. Pero lo que preocupa es que la FAO se alegra y pone como un triunfo que "esto representa 26 millones menos que lo calculado en el último informe de la FAO".

 

No, aquí no interesa que sean unos cuantos millones menos, lo único que tiene importancia es que hay 842 millones que no somos capaces de alimentar en estas tierras y en estos mares. Y agregaría principalmente: con estos sistemas económicos que dominan el mundo y hacen padecer hambre. La finalidad principal de la política general debe ser alcanzar la alimentación de todos los habitantes del mundo. Eso tendrían que lograrlo como primera medida las organizaciones políticas y económicas de la llamada civilización. No exclamemos con alegría "26 millones menos", sino con preocupación por no haber hecho lo suficiente: no somos capaces de alimentar a 842 millones. Uno tras otro, con ojos que nos miran y con ojos que lloran.

 

Pero volvamos a la religión. El cristianismo, en vez de tomar esos problemas en sus manos y darle una solución –a cada uno lo suyo y acabar con la miseria–, no, sigue con lo que decíamos: sus pensamientos de Edad Media. En medio de tantas novedades de estas dos últimas semanas, de pronto, en primera de los diarios: "El Vaticano critica a su iglesia de Friburgo, en Alemania". Tal cual. ¿Y por qué? Porque en Friburgo, la Iglesia Católica señaló que estudia permitir la comunión de matrimonios divorciados, "comulgar a gente divorciada que se ha vuelto a casar". Es decir, que los que desean cambiar esa moral cerrada, absolutamente cerrada, de la Iglesia Católica, también sufren derrotas, como esa. Y lo dijo el Vaticano. Eso no se hace. ¿Qué pasa, señor Papa?

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El uno por ciento más rico posee el 46 por ciento de la riqueza global

Ricos y pobresLa riqueza global ha subido un 68 por ciento en los últimos 10 años para llegar a un nuevo máximo histórico de 241 billones de dólares y Estados unidos representa casi tres cuartos de ese incremento, dijo el banco Credit Suisse en un informe.

 

La riqueza global promedio llegó a un máximo de 51.600 dólares por adulto aunque se reparte de forma muy desigual y el 10 por ciento más acaudalado posee el 86 por ciento del total de los activos en el mundo, dijeron analistas del Credit Suisse Research Institute en su informe sobre patrimonio.

 

Asimismo, el uno por ciento más adinerado posee el 46 por ciento de todos los activos globales.

 

La riqueza global se incrementará en un 40 por ciento hacia 2018 y llegará a 334 billones de dólares, agregó el informe.

 

Las naciones más adineradas, con más de 100.000 dólares por adulto, están concentradas en América del Norte, Europa Occidental y entre los países ricos del Asia-Pacífico y Oriente Próximo.

 

El grupo está liderado por Suiza, donde los activos promedio por adulto ascienden a 513.000 dólares, seguido por Australia (403.000 dólares), Noruega (380.000 dólares) y Luxemburgo (315.000 dólares).

 

Sin embargo, dos tercios de los adultos en el mundo tienen activos por menos de 10.000 dólares y en conjunto representan apenas del 3 por ciento de la riqueza global.

 

Desde mediados del 2012, la cantidad de millonarios a nivel mundial ha crecido en casi dos millones y la mayoría de ellos proviene de Estados Unidos, según el informe. En contraste, Japón perdió 1,2 millones de millonarios en el mismo periodo.

 

El aumento en la riqueza estadounidense se ha debido a una recuperación de los precios de las viviendas y a un mercado accionario mayormente optimista.

 

En Japón, la agresiva política monetaria del banco central hizo caer la tasa de cambio del yen ante el dólar en un 22 por ciento, lo que llevó a un caída del patrimonio familiar de 5,8 billones de dólares este año, equivalente al 20 por ciento de la riqueza neta del país, indicó el informe.

 

Pese a su fuerte crecimiento económico en las últimas décadas, China posee apenas un 9 por ciento de la riqueza global pese a representar más de un quinto de la población adulta en el mundo.

 

Para África e India, la proporción de población excede al de la distribución de riqueza en un índice de 10, mostró el reporte.

 

Credit Suisse dijo que había 98.700 individuos con una riqueza neta que excedía los 50 millones de dólares, más de la mitad de ellos en Estados Unidos. Europa estaba en segundo lugar y albergaba a casi 25.000 de las personas más adineradas.

 

Los grandes mercados emergentes, los llamados países BRIC – Brasil, Rusia, India y China – tendrían cerca de 5.830 habitantes ultra acaudalados cada uno.

 

El número de multimillonarios en el bloque BRIC ha subido desde el 5 por ciento del total mundial el 2000 a un 19 por ciento en el 2010. Entre el 2000 y el 2010, el número de ultra acaudalados sólo en China subió de 1 a 64, indicó el estudio.

 

En contraste, el número de multimillonarios en países desarrollados como Francia y Japón cayó en ese periodo.

 

(Con información de Reuters)
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Crece el número de millonarios en Centroamérica y también la desigualdad

Si el espejo de la desigualdad brilla en América Latina y el Caribe, en Centroamérica reluce con intensidad. Un pequeño grupo de 1.025 millonarios centroamericanos—que equivale al 0.041% de la población regional acumula fortunas por 137.000 millones de dólares, mientras la producción global en la región fue de 172.800 millones en 2012. Son 1.025 personas que se codean con los más ricos de América Latina y que ya suponen el 14.3% de los multimillonarios latinoamericanos.

 

Con un promedio de 133,6 millones de dólares por cada fortuna, las cifras impactan en una zona en la que la mitad de sus 43 millones de habitantes sobrevive hundida en la pobreza extrema, con severos cuadros de subnutrición. Los datos de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ofrecen una dura realidad: las cifras de hambre en Centroamérica se estancaron en 8 millones de víctimas en el periodo 1999—2001 y aunque entre 2007 y 2009 bajaron a casi 7,4 millones, después aumentaron de nuevo y en el lapso 2010—2012 se incrementaron a 7,7 millones. La previsión es que continúen creciendo.

 

"La desigualdad es la expresión de la muerte lenta de nuestros pueblos", advirtió el salvadoreño Benjamín Cuéllar, director del Instituto de Derechos Humanos de la Universidad de Centroamérica (UCA), de El Salvador. "Los pueblos, independientemente de que se superen guerras o conflictos violentos, mantienen latente la posibilidad de conflictos violentos nuevos", afirmó en una entrevista con EL PAÍS.

 

"Es evidente que desigualdad, hambre e inseguridad, sobre todo en el Triángulo Norte de Centroamérica (Guatemala, El Salvador y Honduras), hacen que seamos países expulsores de gente que, buscando lo que no encuentra en sus países, se arriesgue a travesías (migratorias) para encontrar un lugar para suplir carencias", dijo. "Seguimos sin aprender la lección", opinó Cuéllar al aludir a las guerras civiles que sacudieron Centroamérica de 1960 a 1996 y que estallaron por las profundas injusticias sociales.

 

Tras recordar que "la inequidad social es uno de los principales problemas históricos de Centroamérica", la guatemalteca Carmen Rosa Escribano de León, directora ejecutiva Instituto de Enseñanza para el Desarrollo Sostenible de Guatemala, alertó que "la brecha entre ricos y pobres se hace cada vez más grande: hay más pobres, menos ricos y se está estrangulando a la clase media".

 

Al destacar que los países de la región con más millonarios están entre los tienen menos impuestos, Escribano declaró a este diario que "la tasa impositiva está repartida y el grueso recae sobre la clase media. Hay históricas familias millonarias que han mantenido privilegios y negocios. Empezaron por tierras, siguieron por banca y ahora pertenecen a grandes consorcios de extracción de bienes primarios, como azúcar".

 

En este escenario, el Informe Mundial de la Ultra Riqueza 2012/2013—elaborado por la compañía Wealth X de Singapur, con patrocinio de la sociedad financiera suiza UBS—reveló que Guatemala, con 245, y Honduras, con 215, son los países que cuentan con más millonarios en la zona, seguidos por Nicaragua - con 200 -, El Salvador - con 150 - y Panamá, con 115. La cantidad que acumulan estas fortunas aumentó 9.000 millones de dólares en el último año.

 

Los cinco países ocupan importantes puestos del ranking de los ricos de América Latina y el Caribe, aunque todos padecen severos escenarios de miseria y marginación social. Los primero lugares de la lista son para Brasil, México, Argentina, Colombia, Chile, Perú, Venezuela, Ecuador y República Dominicana. Después viene Guatemala (10), Honduras (11), Nicaragua (13), El Salvador (15) y Panamá (17).

 

Las cifras del informe revelan que, por ejemplo, Guatemala pasó de tener 235 millonarios en 2012 a 245 en 2013, con un capital que aumentó de 28.000 millones de dólares a 30.000 millones. El número de ricos en Guatemala—con una fortuna media individual de 122 millones—equivale al 0.060% de la población del país, estimada en los 14.8 millones de habitantes, en un país con un Producto Interior Bruto (PIB) que sumó 49.895 millones de dólares el año pasado.

 

Honduras, que con Haití, Nicaragua y Bolivia está entre las naciones con mayores índices de desigualdad y pobreza en el continente, registró un aumento similar: de 205 millonarios en 2012 subió a 215 en 2013 y su fortuna creció en ese periodo de 28.000 millones de dólares a 30.000 millones. El dato de ricos en Honduras—con una media de 139 millones de dólares por cada fortuna y un PIB de 17.968 millones de dólares el año pasado—corresponde al 0.036% de los 7.8 millones de hondureños.

 

Nicaragua, cuyos ciudadanos se ven obligados a migrar al exterior por la falta de empleo y la crisis socioeconómica, pasó de 190 a 200 millonarios en el periodo evaluado, cuyas fortunas suman 27.000 millones de dólares en una nación con un PIB de 10.507 millones de dólares. De los 5,9 millones de nicaragüenses, 0.029% son millonarios.

 

En El Salvador, que desde el siglo XIX estuvo bajo control político y económico de una casta de 14 familias que fue germen de una guerra civil de 12 años (1980—1992), el número de ricos aumentó de 145 a 150—equivale al 0.041% de los 6.2 millones de salvadoreños—, con 20.000 millones de dólares de fortuna acumulada. El PIB salvadoreño fue de 23.844 millones de dólares el año pasado.

 

Panamá ha sido apodado en los últimos como el Singapur o el Dubái de América gracias a su explosión inmobiliaria, comercial, financiera y económica y a una oleada de megaproyectos. El país tiene 115 grandes fortunas que acumulan 16.000 millones de dólares, mientras que el PIB del país en 2012 fue de 36.000 millones de dólares Esas 115 personas representan el 0,031% de la población, con un patrimonio medio de 130 millones de dólares.,

 

El número de millonarios en Costa Rica, una de las naciones con mayor estabilidad política en América Latina y el Caribe en los últimos 65 años y reconocida por su consolidada democracia, ha pasado en el último año de 85 a 100, quienes representan el 0,047% de la población del país. Sus fortunas suman 14.000 millones de dólares en un país con un PIB de 45.127 millones en 2012.

 

Aunque en Centroamérica hay un puñado de ricos, explicó Escribano, "el capitalismo ni siquiera está desarrollado. Existe una visión feudal y monopólica comercial, económica y financiera, centrada en familias con incidencia directa en las decisiones gubernamentales: con su poder económico, influyen en las decisiones políticas".

 

JOSÉ MELÉNDEZ San José (Costa Rica) 29 SEP 2013 - 01:20 CET17

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Las cárceles son los nuevos psiquiátricos de EE UU

Tras el cierre de cientos de psiquiátricos en Estados Unidos en la década de los setenta, medida que comenzó bajo la presidencia de Jimmy Carter y que se justificó por la falta de presupuesto, las cárceles pasaron a ocupar su lugar. Aquella situación dejó a muchos de los pacientes abandonados, deambulando por las calles de las ciudades, sin casa, sin tratamiento y sin empleo, convirtiéndoles en diana fácil para terminar en prisión, habida cuenta que su medio de supervivencia se desarrollaba en el entorno de la pobreza, del consumo de drogas y de la delincuencia. Según datos federales, habría un total de 2,1 millones de plazas reservadas anualmente para reclusos con problemas mentales en las prisiones estadounidenses pero "el número aumenta si se cuentan cárceles estatales y federales", informa NPR.

 

Los tres Estados que tienen las cárceles más grandes del país, que incluyen Illinois, California y Nueva York, son también los que tienen el mayor número de instituciones y servicios para tratar las enfermedades mentales, según informa The Wall Street Journal. "Exactamente,las tres representan el 28% del total de los ingresos de reclusos de Estados Unidos", según explica en su página Web, la Asociación Nacional de Salud Mental.

 

Las cárceles definen la enfermedad mental por el hecho de que un prisionero requiera medicación por presentar problemas que "pueden variar, desde la depresión hasta el padecimiento de esquizofrenia -alteración grave de la percepción y descripción de la realidad- o trastorno bipolar, también conocido como enfermedad maníaco-depresiva y que se caracteriza por experimentar cambios de ánimo inusuales, según lo define los Institutos Nacionales de Salud (NIH)". Pero en la misma categoría también se incluye a aquellos reclusos con problemas de comportamiento, tanto consigo mismos como con los demás.

 

Según un estudio elaborado por The Wall Street Journal en los 50 Estados que conforman la nación, de los 22 de ellos que proporcionaron respuestas detalladas sobre el número de reclusos con alguna enfermedad mental, el ratio de estos pacientes varió de uno de cada 10 a uno de cada dos. Los 23 Estados que se implicaron en la investigación representan el 55% de la población carcelera total de EE UU. Para los expertos, es un problema social en ebullición y muy costoso. "Se estima que el cuidado de estos enfermos acarrea un gasto de 9.000 millones de dólares al año", según la Alianza Nacional de Enfermedades Mentales, uno de los grupos líderes en investigación de EE UU.

 

Aproximadamente, el 5% de la población total estadounidense padece alguna enfermedad mental grave, según un informe elaborado por el Departamento de Salud.

Mientras que en algunos Estados, el número de reclusos ha disminuido en los últimos años, no ha sido así con el número de los que padecen algún problema psiquiátrico: estos han aumentado. Por ejemplo, en la ciudad de Nueva York, la población reclusa ha bajado de 13.576 a 11,500, mientras que el número de internos con trastornos mentales ha pasado de 3.319 a 4.300, según informa un portavoz del Comisionado de Prisiones de la ciudad a AP.

Aunque el problema no se refiere solo a aquellos que están internos entre rejas, sino también a aquellos que habiendo cumplido su condena, salen de nuevo a las calles, sin casa, sin empleo y sin nadie que les proporcione tratamiento. "Un círculo vicioso que requiere más atención por parte del Gobierno", solicita la cadena de radio NPR.

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Martes, 23 Julio 2013 20:14

La "guerra del centavo" en Claro

La "guerra del centavo" en Claro

Los asesores comerciales de CLARO ganan el salario mínimo, y para tener derecho a un pago adicional de $300 mil por comisiones deben realizar como mínimo 21 ventas al mes. Pero si hacen 20 o menos no reciben un solo peso. Y para los asesores que trabajan para empresas contratistas (tercerizados) la situación es peor todavía: no tienen salario básico, solo comisión por ventas realizadas, de las cuales deben hacer determinado número para tener derecho a la afiliación en salud y dotación de uniformes. Son formas de contratación totalmente precarias que lleva a estos asesores a una verdadera "guerra del centavo" y en no pocos casos a peleas entre ellos mismos. Es el tema de la siguiente crónica.

 

Marta Yolanda Izquierdo vive con su madre en la zona norte de Bogotá (calle 80). Tiene 52 años y un divorcio a cuestas, pero ningún hijo. Adriana Alonso, de 40 años, madre de dos hijos y también divorciada, vive en Villas de Granada, también en Bogotá. Hace 6 y 15 años respectivamente ambas empezaron a trabajar como asesoras comerciales para Cable Centro, o sea que les tocó el momento en que ésta y otras empresas de telecomunicaciones se fusionaron en Telmex, que más adelante pasaría a manos de Claro, momento en que todo empezó a cambiar, para mal.

 

"Claro de entrada inició un proceso de tercerización de los trabajadores vinculados", cuenta Adriana. Es decir, los sacó de su nómina y los puso a trabajar sin la garantía de un sueldo básico, sólo con el pago de comisiones por ventas, y sin prestaciones sociales aseguradas ni derecho a vacaciones. Adriana y Marta se salvaron de esa suerte porque se unieron al sindicato de la empresa.

 

Tanto Marta como Adriana tienen su zona de trabajo cerca de sus residencias, lo que resulta una ventaja que muchos otros y otras trabajadoras no tienen. "Conozco una mujer que vive en Soacha y debe viajar casi dos horas para llegar a su zona de trabajo. Pese a que es viuda y tiene una hija pequeña, la empresa no ha querido trasladarla más cerca de su casa", dice Marta.

 

Es una de las tantas situaciones que mantiene viva la inconformidad laboral en esta empresa, aunque no es la única. Hay otras peores, como la llamada "guerra del centavo".

 

No hay cliente pa' tanta gente

 

La función de un asesor comercial consiste en ofrecer productos de telefonía fija, internet y televisión por cable para hogares, para lo cual se les distribuye en diferentes zonas de la ciudad en grupos de a diez, al mando de un jefe que se llama "especialista".

 

Para aprovechar el auge de la construcción de nuevos conjuntos residenciales Claro ha buscado la manera de que sus vendedores cubran como una telaraña este mercado, bajo la imposición de metas de venta bastante exigentes. El asesor que haga 21 o más ventas en el mes tiene derecho al pago de comisiones, que equivalen a unos $300 mil adicionales a su sueldo básico (un salario mínimo). Pero si hace 20 o menos ventas, entonces no recibe ni un peso de comisión, recibe el sueldo básico ´pelado'.

 

"Y con lo difícil que se ha vuelto conseguir 21 compradores cada mes", anota Adriana. Y la razón principal es cada vez han más competencia entre los mismos asesores debido al incremento de las empresas que suministran mano de obra a Claro en condición de contratistas. En la zona que le asignaron a Marta hay alrededor de 30 trabajadores directos y hasta 60 contratistas, que es un personal que recibe una mínima capacitación y algunas veces no llevan ni uniforme.

 

Pero tanto los unos como los otros necesitan vender y cumplir su meta de ventas, pero como no hay clientes para todos se genera competencia desleal que no solo perjudica la relación entre ellos sino que también afectan la imagen de la empresa. No cumplir la meta de las 21 ventas durante tres meses en el transcurso de un semestre, es causal de despido. Entre 10 y 15 trabajadores son despedidos cada mes por esta causa.

 

Marta y Adriana han presenciado peleas, no solo por las zonas asignadas sino también por las ventas. "Hay casos en los que uno habla con un cliente, pero por alguna razón no firma el contrato, entonces llega otro asesor a cerrar el negocio, sin importarle que ese cliente es ajeno. Eso es falta de ética", expresa Marta.

 

Para Adriana la falta de ética va más allá. Se ha dado cuenta de que la estrategia de los tercerizados es "despertar la lástima de los clientes", enterándolos de sus precarias condiciones laborales, puesto que, por no ser empleados directos, no cuentan con un salario mínimo, solo reciben comisiones y deben pagar su afiliación a salud como independientes. Incluso apelan hasta la mentira para cerrar una venta, ofreciendo, por ejemplo, promociones inexistentes, lo que acarrea multas que deben pagar las empresas contratistas.

 

Al principio los contratistas contaban con la ventaja de poder vender en cualquier parte de la ciudad, pero ahora están también zonificados, así que lo quieran o no deben compartir espacio con los trabajadores directos, lo que ha generado un mal ambiente laboral. "Se pierden las amistades, el respeto, los valores, con tal de vender por encima de quien sea. Pero esos problemas a la compañía no le interesan, lo que le importa es que crezcan sus ventas sin importar quién las haga ni cómo", agrega Marta.

 

Aparte de los malos tratos y enfrentamientos entre los mismos asesores, en ese contexto de feroz competencia se da otra situación que Adriana denomina la "rosca", que consiste en las influencias que algunos jefes mueven con los administradores de los conjuntos residenciales con el fin de conseguirles contactos a determinados asesores, que por lo mismo tienen mayor posibilidad de alcanzar la meta mensual de ventas.

 

Marta recuerda que hace algún tiempo un compañero de grupo se fue a los puños con un distribuidor en un conjunto residencial. Son situaciones que confunden a los clientes, quienes no entienden el porqué de esos enfrentamientos entre empleados de la misma empresa.

 

Ante eso, la administración de Claro asume la posición del avestruz. Se limita a llaman a los implicados en las peleas para que hagan sus descargos, se dan algunas suspensiones o multas a los contratistas, pero luego no pasa nada. Y como consecuencia de esta "guerra del centavo" se aumentan los niveles de malestar, irritación y estrés laboral entre los trabajadores.

 

Antes tenían mejor salario

 

A la disputa entre los mismos asesores, se suma la competencia de otras empresas del sector que ofrecen paquetes más económicos que Claro. En Bogotá, por ejemplo, UNE se ha convertido en el competidor más fuerte. Así que a Marta, Adriana y a sus cientos de compañeros no les queda más que afrontar esta competencia y tratar de cumplir, como mejor puedan, sus metas de ventas.

 

Lo irónico es que hace algunos años ambas ganaban más que ahora, porque antes la meta de ventas era más baja y se les pagaban todas las que hicieran. Antes de que Telemex fusionara a Cable Centro, TV Cable y SúperView, la meta mensual para acceder a comisiones era de 11, luego pasó a 18, y ahora con Claro está en 21. De ahí que Marta, que estaba acostumbrada a vivir con un millón de pesos, ahora tenga meses en que sólo recibe $600 mil. Como le ocurrió en el mes de junio pasado, cuando se vio obligada a prestar dinero para llegar a fin de mes.

 

Lo mismo le ocurre a Adriana: antes ganaba hasta dos millones de pesos y ahora se las tiene que arreglar con el salario mínimo en los meses en que no cumple la meta y no consigue comisionar.

 

"Tampoco vale la pena quejarse, porque los directivos siempre responden: agradezcan que tienen trabajo y un salario", dice Adriana.

 

Y es que los jefes, a su vez, son también presionados a cumplir metas. "Las condiciones de ellos son diferentes, ganan un salario más alto, pero realmente no saben cómo es la situación en la calle porque se la pasan frente a un computador. Entonces se limitan a decir que los asesores no dan rendimiento porque son malos trabajadores", anota Marta.

 

El sindicato: el "coco"

 

Frente a tantas irregularidades, Marta y Adriana decidieron vincularse al sindicato, creado hace aproximadamente tres años. Gracias a eso, dicen, no fueron tercerizadas y no han sido despedidas por la protección del fuero. Adriana pertenece a la subdirectiva Bogotá y Marta es la tesorera. "Yo ingresé, porque sé que no es justo que uno trabaje tanto y no le paguen", expresa Marta.

 

Pese a que el número de integrantes del sindicato ha ido creciendo con el tiempo, muchos trabajadores no se atreven a vincularse debido al temor que les infunde la empresa. "A los empleados nuevos les dicen que si se unen a un sindicato van a quedar fichados y en ningún lugar les van a dar trabajo", explica Adriana.

 

Por lo pronto, Adriana y Marta deben seguir aguantando y esperando que las cosas mejoren, en una compañía que claramente no les brinda ninguna garantía de estabilidad laboral y, por el contrario, los arroja a una desgastante e injusta "guerra del centavo".

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Medio millón de británicos reciben comida

Más de medio millón de británicos dependen de bancos de alimentos de las ONG para evitar el hambre. El informe de Oxfam y Church Action on Poverty revela que el número de personas que recurre a estos bancos de alimentos se ha triplicado a raíz de la reforma del sistema de seguridad social de la coalición conservadora liberal demócrata del primer ministro David Cameron.

 

El gigantesco programa de ajuste de la coalición –equivalente a un recorte fiscal de unos 160 mil millones de dólares en cinco años– contempla una poda de más de 20 mil millones anuales en la ayuda social. Según el informe de las ONG, la profunda reestructuración del Estado benefactor y el desempleo han triplicado el número de personas que acuden a los bancos de alimentos en el Reino Unido, séptima economía a nivel mundial, ex imperio que alguna vez pudo jactarse que en sus dominios “nunca se ponía el sol”.

 

Las dos organizaciones exigieron una investigación parlamentaria en los niveles de pobreza. “La red de contención que protegía a la población está siendo erosionada de tal manera que estamos viendo un claro aumento del hambre. Los bancos de alimentos no deben ser un sustituto de un sistema de seguridad social”, señaló el director ejecutivo de Church Action on Poverty, Niall Cooper.

 

El más importante banco de alimentos, el Trussel Trust, suministra un mínimo de tres días de emergencia alimentaria con las donaciones de escuelas, iglesias, empresas, individuos y supermercados. “En invierno, con las bajísimas temperaturas que hay, mucha gente tiene que elegir entre la calefacción o la comida. Una pareja, Anne Marie y Danny, con una niña de 18 meses, tuvo problemas para cobrar los beneficios sociales en momentos en que Danny tenía gripe y no podía ir a trabajar. Los vecinos le dieron una lata de sopa para sobrevivir. Cuando intervino el banco de alimentos, fue como si les hubieran salvado la vida”, señala un portavoz de la organización.

 

Los conservadores defienden los bancos de alimentos como un ejemplo de la Big Society que ha impulsado el primer ministro David Cameron. Según Cameron, no se puede esperar que el Estado cubra todas las necesidades sociales de la población: las ONG y otras organizaciones tienen que cumplir un papel creciente en la sociedad. En una visita a un banco de alimentos, el líder de la oposición, el laborista Ed Miliband, ironizó sobre esta postura. “Nunca pensé que la Big Society fuera para alimentar niños hambrientos en el Reino Unido”, dijo.

 

En respuesta, el primer ministro acusó a Miliband de politiquería recordándole que el número de usuarios de bancos de alimentos había aumentado durante el último gobierno laborista. David Cameron no faltaba a la verdad. En 2005, unas tres mil personas usaban los bancos de alimentos. En 2009-2010, tras el estallido financiero, con el entonces primer ministro laborista Gordon Brown en el poder, ya eran 40 mil.

 

A David Cameron sólo se le olvidó un detalle. Desde que asumió el poder, en 2010, el número de usuarios de los bancos de alimentos se ha multiplicado por 10: sólo el Trussell Trust ha recibido a más de 350 mil personas. “Si Cameron cree que esto es un triunfo, su manejo de las estadísticas es digno del 1984, de George Orwell”, ironizó en el Evening Standard el comentarista Richard Godwin.

 

Con un desempleo de casi el 8 por ciento, con una cuarta parte de la población económicamente activa –unas ocho millones de personas– en empleos part time y con un ajuste económico que, según el gobierno, debe prolongarse hasta 2018 para llegar a un equilibrio fiscal, la situación va a agravarse. El Reino Unido tuvo en 2012 su segunda recesión en tres años y este primer trimestre se salvó raspando de una tercera: la economía creció un 0,3 por ciento. Aún así, esta semana la Organización de la Cooperación y Desarrollo (OCDE) le bajó de 0,9 a 0,8 por ciento las perspectivas de crecimiento para este año. Ben Phillips, jefe de campaña de Oxfam, considera que los recortes fiscales del gasto social no sólo no tienen sentido moralmente: son un error económico. “Empobrecer a medio millón de personas es mala política económica. ¿Quiénes van a ser los clientes de los supermercados y los negocios de sus barrios?”, indicó Phillips

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Domingo, 19 Mayo 2013 06:15

El desembarco

El desembarco

Al tomar el avión que conecta Johannesburgo (República de Sudáfrica) con Maputo (Mozambique) se quedó impresionado. En su trayectoria profesional apoyando movimientos campesinos y gestionando programas de cooperación internacional, Fernando, que hace ya dos décadas que viaja por muchos países del mundo, nunca antes se había encontrado en una situación como aquélla. Todos los asientos del avión, desde la primera hasta la última fila, estaban ocupados por hombres de negocios”. Su aspecto les delataba.

 

Y es que África se está convirtiendo en un goloso pastel para las grandes empresas planetarias en su incesante y despiadada búsqueda del lucro, ahora que otros continentes están agotados –la deuda que afrontan es la señal de colapso más evidente–. Si antaño los exploradores gustaban de viajar a destinos nunca antes explorados, ahora estas corporaciones de la explotación buscan lugares nunca antes explotados.

 

Las empresas de los agronegocios, es decir las semilleras, las comercializadoras de grano, las suministradoras de insumos como plaguicidas o fertilizantes, etcétera, también se encuentran en esta situación y están preparando un desembarco de mayúsculas dimensiones. Sin embargo, necesitan encubrirse. Esas corbatas y caros zapatos de piel pueden ser contraproducentes a sus intenciones y cuando les piden el pasaporte declaran con mucha naturalidad que son embajadores de la lucha contra el hambre.

 

El maquillaje solidario corre a cuenta de la complicidad del grupo de países más ricos del mundo. Con el nombre artístico de La Nueva Alianza para la Seguridad Alimentaria y la Nutrición, el G-8 apoya con una doble estrategia el desembarco de estas multinacionales de la agricultura en África. Por un lado, cual Reina Católica, financia algunas de estas carabelas de la agroindustria utilizando partidas de los presupuestos de ayuda internacional. Por el otro, cual Celestina, trama amorosas relaciones entre dichas empresas y algunos gobiernos de África.

 


Como informa la organización GRAIN, empresas como Monsanto, Syngenta, Cargill, Diageo, Unilever, Yara, Bunge y DuPont han firmado “cartas de intención” para participar en la Nueva Alianza, y seis gobiernos africanos (Burkina Faso, Côte d’Ivoire, Etiopía, Ghana, Mozambique y Tanzania) ya han accedido a llevar a cabo las reformas políticas que permitan las actividades de dichas empresas trasnacionales. Se espera que otros cuatro países (Benin, Malawi, Nigeria y Senegal) se asocien a la Nueva Alianza en los próximos meses.

 

Dicen estas oenegés agroindustriales que llegan para luchar contra el hambre, pero en realidad lo hacen para saciar su hambre de negocios en una terrible combinación: acaparamiento de las mejores tierras campesinas e indígenas y expulsión de millones de personas de sus espacios vitales, para dar cabida a modelos productivos industriales que contaminan y destruyen la fertilidad de la tierra, sustituyen los cultivos alimentarios tradicionales por cultivos para la exportación, imponiendo la siembra de cultivos transgénicos y patentados, acabando con las semillas locales, base de la soberanía alimentaria de estas poblaciones.

 

Cambiemos los lemas.

 

Rechacemos la lucha contra el hambre. Se ha convertido en dar de comer a la agroindustria y a los especuladores financieros.

 

Estamos contra el hambre de lucro. Y por la Soberanía Alimentaria de los pueblos africanos. Y del mundo.

 


Gustavo Duch Guillot, coordinador de la revista Soberanía alimentaria, biodiversidad y culturas

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¿Se renunció a eliminar la desigualdad?

Se ha presentado como gran logro social del gobierno de Santos la reducción relativa de las cifras de pobreza, desigualdad e indigencia. Se pasó entre 2011 y 2012, aplicando la nueva metodología vigente desde 2009, de 34,1% de población en condiciones de pobreza a 32,7%. El grupo en extrema pobreza se redujo del 10,6% al 10,4% y la desigualdad, acorde con el coeficiente de GINI, de 0,548 a 0,539.

 

Debe anotarse que el ritmo de disminución de estos indicadores se ha desacelerado cuando se comparan los últimos cuatro años. En efecto, entre 2009 y 2011, el porcentaje de reducción interanual fue de 3,1%, y ahora sólo fue del 2,1%, un punto menos. Peor para la indigencia, que, para 2012, cayó tan solo 0,2% con respecto a 2011. Con relación a la desigualdad ocurrió algo similar, pues apenas bajó en 9 milésimas. El balance es tan gris que crecieron incluso en las zonas rurales, agravando el panorama social.

 

No basta con describir los hechos. El resultado no puede ser diferente si se mira que cada vez en el país son mayores los niveles de concentración de la propiedad de los medios de ganancia. Y a su vez, estos crecen porque la política económica, el neoliberalismo, así lo determina. Peor aún, las políticas de libre comercio, libre flujo de capitales y privatizaciones han evolucionado hasta colocar la inversión extranjera en el control de los factores básicos y sectores claves de la economía. Se ha venido consolidando una desnacionalización favorable al capital internacional, que llegará a su fase superior con los TLC y demás acuerdos que le brindarán protección especial y que se suscriben y negocian a troche y moche.

 

No son pocos los analistas que vienen advirtiendo los montos exorbitantes que remiten desde Colombia a sus casas matrices las filiales de las compañías multinacionales y, simultáneamente, cómo la dependencia del ahorro externo se va volviendo una necesidad imperante, casi una adicción, sin cuyo concurso la economía explota. El país enfrenta un laberinto sin salida.

 

Bajo tales lineamientos, la reducción de los indicadores sociales se centra en buscar nuevas metodologías. Ahora se propaga el IPM, Índice de Pobreza Multidimensional, una iniciativa de la Universidad de Oxford que con otras variables da números menos negativos.

 

El país no se puede engañar. Hay una estrecha correlación entre la política económica y el balance social. No pueden analizarse de modo aislado, lo segundo se deriva de la primera. Aunque, a escala global, la producción se ha elevado a niveles inimaginables, no se ha podido resolver su distribución adecuada y por ahora el consuelo parecen ser los trucos de ilusionismo para resolverla. En resumen, se renunció a dicha tarea.

 

or Aurelio Suárez Montoya, Bogotá, abril 25 de 2013

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Argentina: Inundaciones, modelo productivo y usos de los recursos públicos

ALAI AMLATINA, 05/04/2013.- Por estas horas todos hablan de la tormenta que asoló la Capital Federal, el Gran Buenos Aires, y especialmente a la ciudad de La Plata, con un saldo elevado de 50 muertes evitables y miles de afectados con secuelas aún no evaluadas, no solo económicas, sino humanas, de salud, e incluso culturales.

 

Lo mejor provino de la solidaridad social. Lo peor de la imprevisión pública ante situaciones de catástrofes.

 

Por muchas razones, entre otras el cambio climático, resulta recurrente que se presenten situaciones catastróficas, no solo en Argentina, sino en el mundo.

 

Un imperativo de la época es analizar las consecuencias del cambio climático y prevenirlas y más aún, combatirlas.

 

Eso nos lleva al modelo productivo hegemónico a escala mundial que degrada a la naturaleza, que la agrede en múltiples formas, con monocultivos, e industrialización acompañada de organismos genéticamente modificados, todo con el afán del crecimiento para satisfacer objetivos de lucro empresario, más que en atender necesidades alimentarias de la población.

 

Es por ello que buena parte de la producción del agro se utiliza para producir energía. Así, la energía disputa con la alimentación la utilización de la producción agraria. Es una mayor producción disputada para alimentar personas o máquinas. La consecuencia sobre la naturaleza es gravosa, afectando el metabolismo natural y la huella ecológica, con lo que se consume más naturaleza que la que se puede auto reproducir.

 

Pero esa rentabilidad acrecida es también utilizada en el negocio inmobiliario con fines especulativos, sin planificación del hábitat para el vivir bien de la población en su conjunto. El proceso de urbanización resulta de la aplicación de ganancias al negocio de la construcción, más como resguardo de inversión que para satisfacer la necesidad de techo de una población cercana a los 5 millones de personas. Lo curioso es que existen tantas construcciones vacías, producto de la valorización inmobiliaria, como demandantes de vivienda propia sin posibilidad de acceso. En rigor, no solo ladrillos, sino que también se orientan las inversiones hacia el parque automotor que inunda de hormigón el espacio público.

 

Las inundaciones y sus consecuencias sociales son adjudicadas a la naturaleza, y es cierto, pero convengamos también que esa naturaleza está condicionada por el tipo de modelo productivo y de desarrollo en curso.

 

Como siempre el interrogante es ¿qué hacer? Obvio que la mirada se asienta sobre el Estado, en tanto sujeto que establece las normas de funcionamiento de la sociedad.

 

Algunos se sorprenden por la crítica de los afectados por las inundaciones a los gobernantes, sin reparar en la sensación de abandono que sienten los perjudicados directos. Estos dirigen la bronca hacia la ausencia del Estado, sus funcionarios o representantes, en el lugar de los hechos, aún cuando se ven escasos contingentes de ayuda municipal, provincial o nacional, con efectivos de policía, ejército o gendarmería.

 

No alcanza lo que hay. Hace falta planificar con antelación la disposición de recursos financieros y personal para atender la logística ante catástrofes, algo inexistente en la Argentina.

 

Es que el Estado no tiene como principal función satisfacer este tipo de demandas sociales, sino que es una institución para resguardar el orden capitalista, especialmente reformado en la década del 90´ para atender las necesidades del capital más concentrado. Los cambios operados en materia de intervención estatal en los últimos años no atacan el núcleo duro de la regresiva reestructuración del decenio pasado.

 

A modo de ejemplo podemos anotar que en el mismo momento que se evaluaban los daños por la inundación, se disponía de más de 3.300 millones de dólares de las reservas internacionales para cancelar deuda con los organismos internacionales. Las cancelaciones de deuda pública constituyen el gasto más importante del país, por encima de la contribución presupuestal a la salud y a la educación, y prácticamente nada a la prevención ante catástrofes como la ocurrida.

 

Duele la comparación con países como Cuba, acostumbrada a tifones y huracanes con las consabidas consecuencias sobre bienes físicos, pero con un detallado programa para salvaguardar la vida. Es un logro planificado por años, que en nuestro país no existe.

 

Es hora de discutir el privilegio del gasto público. Se puede estudiar cómo actúan otras sociedades y aplicar esas conclusiones para que él “nunca más”, no solo remita a procesos dictatoriales, sino que exprese nuevas funciones del Estado, en todos los ámbitos, para privilegiar el vivir bien de toda la población, antepuesto al objetivo de la ganancia, la acumulación y la dominación capitalista.

 

5 de abril de 2013

 

Por Julio C. Gambina, profesor de Economía Política en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Rosario. Presidente de la Fundación de Investigaciones Sociales y Políticas, FISYP. Integrante del Comité Directivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, CLACSO. www.juliogambina.blogspot.com

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Una “minga” en torno de la memoria cafetera

Semblanzas de un paro nunca antes visto en Colombia, una protesta que ya suma 8 días, y proyecta imágenes y ejemplos de resistencia.


El primero es un ingeniero químico, Francisco Herrera, a quien las vueltas de la vida le convirtieron en un líder cafetero de Apía. Hoy lleva bajo sus hombros, mucha de la responsabilidad del movimiento social de los campesinos de esta parte de Risaralda. El segundo es Luís Alirio Díaz. Veinte años atrás trabajó en el Magdalena medio, en las inmensas extensiones dedicadas al cultivo del plátano. A ambos la historia les reúne en este momento, pues se están jugando la dignidad y la historia del movimiento campesino en la región de Risaralda. El ingeniero químico es un hombre de empresa que no comparte la política de la Federación Nacional. Luís Alirio hace su lucha desde  los “cambuches” donde los trabajadores en paro llegan en pos de un trago de café, de un poco de comida para tener resistencia y empezar esta resistencia que ellos saben es el volcán silencioso del pueblo colombiano.

 

 

 

No tienen un color político definido, ni reivindican una clase social. Francisco y Luís Alirio provienen de experiencias sociales distintas, y así como ellos, en este movimiento se reúnen las representaciones de los más diversos grupos aquejados por la crisis. Luís Alirio tiene en la montaña un pedazo de tierra, dos cuadras, con su familia, pero el café dejó de representar el significativo sueño que tuvo para las generaciones que le antecedieron. Pero igual, lucha al lado de los cafeteros, aunque en su pequeña propiedad siembre plátano, el que, fuera de venderlo, puede ser comido por su familia –esposa e hijos.

 

 

 

Esas realidades diversas, contradictorias, son las que el paro –que conmueve al país– empieza a mostrar y que los medios de comunicación no alcanzan a dimensionar. El ingeniero está convencido que el café sí puede resultar un negocio rentable, siempre y cuando el Estado extienda su voluntad, y lo apoye con unas tierras de ladera donde pueda combinar y compartir su majestad con el maíz, el frijol, y se pensara a futuro en un aeropuerto de carga que llevara desde estas tierras los regalos de la naturaleza a otras regiones del mundo. Luís Alirio por su parte, expresa que los campesinos se están muriendo de hambre, y que mientras el Estado negocia en medio de la guerra con el movimiento insurgente, prefiere desconocer y satanizar el movimiento de los cafeteros. Las últimas dos noches las ha pasado sin dormir, organizando, atendiendo a las familias que descienden de las montañas buscando una proximidad, una cercanía, un relacionamiento organizativo, todo lo cual no sentían desde hace mucho tiempo.

 

Pero desde dos puntos de la vida social, estos dos hombres convergen en el mismo cambuche, alrededor del plato de sopa, en una minga que les hermana y les permite conocerse. Ellos, como todos estos hombres y mujeres hijos de la tierra, hermanos de los árboles y del río, le ofrecen una lección al país. Por eso los jóvenes dirigen su mirada hacia ellos, buscando un mensaje, una lección de resistencia, que pareciera débil en otros ámbitos del movimiento social colombiano.

 

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