Cartagena de Indias, de corrupción y de pobreza

Cartagena de Indias, “la ciudad amurallada”, la ciudad para mostrar, es la misma donde las mayorías que la habitan padecen cada día de manera más abierta, en sus condiciones de vida, las consecuencias de la corrupción y negligencia de sus gobernantes: un 29,2 por ciento de su población en condiciones de pobreza, el 5,5 en pobreza extrema, refleja sin tapujos la realidad de una ciudad profundamente desigual.


En esta capital de departamento el pasado 6 de mayo se celebró una elección atípica, con una sorpresa: menos de un cuarto de la población habilitada para votar escogió el alcalde que administrará el municipio los próximos 19 meses. Sin embargo, pareciera que el barco se hunde sin haber zarpado, pues la Procuraduría manifiesta que el nuevo alcalde, el señor Antonio Guerra, se encuentra inhabilitado para ocupar el cargo.

 

Con una abstención de más del 77 por ciento, clara evidencia de la distancia que conservan las mayorías con quienes dicen representarlos, el pasado domingo 6 de mayo se celebró en Cartagena la elección atípica para la alcaldía del municipio. 72.111 votos bastaron, en una ciudad habitada por 1.013.375 personas, para que Antonio Quinto Guerra Varela, avalado por el Partido Conservador, y respaldado por el Centro Democrático, el Partido Liberal y el Partido de la U, ganara esta contienda. Todos los partidos tradicionales a una, con apetito incontenible, unidos por el presupuesto y las rentas de esta ciudad, centro de turismo y de pobreza ampliada


Elegido con apoyo unánime de los de siempre, y pese a ello, las cosas no parecen sencillas para el nuevo alcalde de la ciudad amurallada, pues la Procuraduría asegura que presentará una solicitud de nulidad electoral ante la Jurisdicción de lo Contencioso Administrativo, debido a que Guerra se encontraría inhabilitado para ocupar este cargo por haber celebrado contratos con la Gobernación de Bolívar y el Ministerio de Vivienda hace menos de un año, tiempo límite para contratar por parte de quien desee ser funcionario de este nivel.


El enredo con la alcaldía de Cartagena


Esto no es lo único que llama la atención de este proceso electoral, pues no se trata de las primeras elecciones atípicas celebradas en Cartagena durante los últimos años. La reciente historia administrativa del municipio deja entrever una realidad que no escapa de la tragicomedia que es Colombia: una mezcla entre corrupción, clientelismo y una institucionalidad inoperante.

 

En el 2012, el entonces alcalde electo Campo Elías Terán, perteneciente al partido Alianza Social Independiente –ASI–, entregó su cargo debido a serias complicaciones de salud que al año siguiente terminaron con su vida. Para ese momento el presidente Juan Manuel Santos designó por decreto a Carlos Otero Gerdts, lo que generó controversia pues Otero había sido muy cercano a la campaña presidencial del jefe de Estado, y porque el designado, solo 3 meses antes de su nombramiento había empezado a militar en el partido ASI; pero además, siendo director del Fondo de Desarrollo Rural Integrado se vio involucrado en escándalos de asignación de recursos y cupos que favorecieron a parlamentarios de varios departamentos costeños –Atlántico, Bolívar, Córdoba y Sucre–.


En el 2013 Dionisio Vélez Trujillo, candidato de la coalición integrada entre el Partido Verde y el Partido Liberal, ganó las elecciones atípicas; el abstencionismo, con un registro superior al 70 por ciento, batió el récord conocido allí hasta entonces. Su corta gestión en la alcaldía (finales de julio del 2013 hasta diciembre de 2015), quedó en el ojo de la Contraloría General de la Nación, quien lo acuso por detrimento patrimonial y peculado, pues Vélez Trujillo realizó un pago por 2.500 millones de pesos a una agencia de asesoría privada para lograr un préstamo de 250.000 millones de pesos, que fueron supuestamente utilizados en obras de infraestructura vial, de salud y educativa, que al final del periodo no estaban terminadas.


En el 2015, con una participación electoral del 53.52 por ciento, la ciudadanía cartagenera eligió con 127.440 votos a Manuel Vicente de Jesús Duque Vásquez, mejor conocido como “Manolo Duque”, quién el 1 de septiembre de 2016 fue enviado a la cárcel por corrupción, sindicación desprendida del proceso seguido para la selección de la Contralora distrital. En efecto, Manolo Duque y 14 concejales de la ciudad se reunieron para acordar el nombramiento de Nubia Fontalvo (quién también participó de dicha reunión) como contralora distrital, a cambio de su compromiso de ponerse al servicio de la alcaldía.


En este mar de “tu me das, yo te doy”, en el 2017 Juan Manuel Santos designó como alcalde encargado a Sergio Londoño Zurek, joven político perteneciente a su gabinete, quién tuvo que pagar en marzo pasado 5 días de arresto y una multa por 10 SMMLV debido a las demoras en el inicio de la construcción del alcantarillado de las comunidades Tierrabaja y Puerto Rey, ordenado por la Corte Constitucional en el 2015 a través de la sentencia T9-69.


Para rematar, el recién elegido alcalde ha sido acusado por los medios de comunicación de recibir apoyo para su campaña de la señora Enilse López, mejor conocida como “La Gata”. Estas acusaciones se basan en el respaldo político que le dio públicamente la senadora Karen Curé del partido Cambio Radical, reconocida como el brazo político de López, y se complementan con unas fotos en donde se ve al actual alcalde acompañado de Miguel Cruz y Hugo Rada, personajes cercanos a López.

 


Recuadro:


Cartagena es dos ciudades contenidas en una. Bien nos dice el profesor Libardo Sarmiento en su libro “Cartagena de Indias, el mito de las dos ciudades”, que la Heroica colonial se contrasta pero a la vez se conjuga con la otra ciudad de pobreza y rebusque.


La economía cartagenera se mueve gracias a diferentes sectores productivos, entre los que destacan el turismo, la industria y refinería, específicamente la producción de sustancias químicas, las zonas francas y el comercio. Sumado a esto, hay en la ciudad una gran cantidad de pequeñas empresas dedicadas, en su mayoría, al sector de servicios y al comercio; sin embargo, el 75 por ciento de estos establecimientos se encuentran en la informalidad, por lo que no sorprende que los índices de informalidad laboral estén por el 57,3 por ciento. De manera adicional, Cartagena posee un índice de desempleo de 7,4 por ciento, es decir, del total de sus habitantes 74.989 se encuentran sin trabajo. Todo esto quiere decir que la prosperidad que acompaña al sector empresarial de grandes capitales, se desdibuja para los pequeños empresarios y trabajadores, que en su mayoría viven del rebusque y la precariedad laboral.

 

La ciudadanía habla


El nivel de participación de la ciudadanía en estas elecciones puede interpretarse como un síntoma de la falta de legitimidad que tiene la institucionalidad en un municipio azotado por la corrupción, la desigualdad y la pobreza. Ejemplo de ello es lo sucedido en el corregimiento insular de Santa Cruz del Islote, en donde la comunidad se negó a recibir el material electoral como forma de protesta por la situación de abandono que viven desde hace décadas.
A pesar de que los partidos tradicionales le hayan dado su apoyo al actual alcalde, este ganó con una de las votaciones más bajas hasta ahora conocidas para una ciudad de este porte; es decir, el apoyo del Centro Democrático, del Partido de la U, del Partido Liberal y del Partido Conservador no fueron factor suficiente para motivar y movilizar a las urnas a una población incrédula y cansada de que los mismos de siempre sigan enriqueciendo su patrimonio particular a costa del sufrimiento de las mayorías, desde siempre excluidas de vida digna.

Publicado enColombia
“El principal problema del pobre es que no le han dejado ser sujeto de su propia historia”

Todo nació desde el deseo de dedicar su vida a Jesús desde los pobres. Federico Carrasquilla, un sacerdote rebelde, a quien su vocación y entrega con quienes más lo necesitaban, le representó una ruptura con los sectores más fuertes de la iglesia católica en Colombia. Hoy, a sus muchos años, continúa la lucha por brindarle mejores condiciones de vida a los empobrecidos, a los de abajo; guiado por la máxima de que son las comunidades las dueñas de su historia y las únicas con la capacidad de transformarla.

 

“Ha venido el rector, a dañarnos la paz
Ha venido el rector (Monseñor) y de nuevo aquí está,
Llévatelo señor, pero lejos de aquí,
Llévatelo señor o prefiero morir,
Ha venido el rector…”*

 

Contactarlo no fue fácil, con insistencia todas las noches a la misma hora el teléfono de su casa debió sonar, con la esperanza de una respuesta al otro lado de la línea telefónica y la intención última de solicitarle una entrevista. Luego de casi dos semanas en su búsqueda, por fin, una llamada de un conocido suyo avisaba que la entrevista sería el 15 de marzo a las 4:00 pm en el barrio Zamora, donde vive hace 20 años. Su dirección nadie la sabe, la indicación fue “una vez llegue al barrio, pregúntele a cualquiera y esa persona le dice dónde es la casa”. Y así fue, ya en el barrio, bastó preguntar en una tienda y sin dar muchos detalles la señora que la atendía indicó “es en la puerta blanca, pero quién sabe si está, él es muy andariego”. Con la preocupación de haber perdido la cita, tocamos 3 veces seguidas su puerta, acompañados de un grito ¡padre Federico! Y pasados unos segundos, estaba en su balcón dando señal de que pronto abriría la puerta.

Federico o Fede –como prefiere que lo llamen–, tras ser despedido de su cargo como rector del seminario, para pasar a ser proesor tiempo completo en la Universidad Pontificia Bolivariana, por sus cuestionamientos y posturas, en 1967 llegó al barrio Popular 1, uno de los primeros barrios por invasión de la ciudad de Medellín, época en la que el terreno era propiedad de un tal Nicolás Restrepo, que poco a poco tuvo que ceder el territorio a las más de 50 familias campesinas que llegaron desplazadas por el conflicto entre liberales y conservadores. Su vocación siempre la tuvo clara, su medio era el popular, por eso, una vez que quiso dejar de tropezar con las limitaciones que desde la iglesia fueron impuestas, tomó la iniciativa y pidió lo que realmente necesitaba.

“Vea Monseñor, yo llevo 5 años aquí, yo no he hecho sino ponerlo en problemas, ¿por qué no me deja ir al Popular? Antes de ser nombrado allá, yo me iba a Villa del Socorro, todos los sábados y los domingos, donde el párroco era Vicente Mejía y él era quien estaba empezando la invasión, era muy comprometido con la gente y él fue quien construyó el Popular propiamente. Entonces le insistí a Monseñor, le dije que allá ya estaban pidiendo párroco porque ya estaba muy poblado, lo que él me dijo fue que, primero, no podía renunciar a la universidad y, segundo, no le generara problemas allá; me dijo ‘yo no quiero nada de manifestaciones ni nada’; entonces le dije, tranquilo Monseñor, y ahí fue cuando me posesioné el último domingo de enero, hace 50 años”. Desde entonces está en el mismo sector, con los mismos ideales e, incluso, con la misma cama que le regalaron las monjas para que durmiera en el Popular 1, aquella a la que llamó “la cama de los 200 años”

Durante su primer mes en el barrio vivió en un tugurio –como él lo llama–, hasta que la comunidad decidió condicionar un terreno cerca a la Iglesia Divina Providencia –la que ya estaba construida en ese entonces con el permiso del terrateniente Nicolás Restrepo–, con la intención de construir la casa cural; la iniciativa hizo que a Carrasquilla se le fuera el alma al suelo “de tan solo imaginar que iba a tener la única casa de material del barrio”, además legal, porque ya se contaba con el permiso del dueño del terreno. Por lo que se vio en la necesidad de hacer reflexionar a la gente frente a lo que significaba que solo el cura tuviera una casa de material, motivándolos a que primero se construyeran sus casas, que en principio era la urgencia.

“Yo les dije, ¿ustedes para qué me van a construir casa a mí, si yo estoy en la condición de conseguir lo que quiera y cuando lo quiera? Luchemos más bien para que la gente adquiera el derecho a tener su casa. Entonces llegamos a un acuerdo, de que se construyeran dos piezas donde pudiera vivir y a la vez prestar los servicios de atención a la gente […]. Porque había muy pocas casas de material en ese momento, y el método de construcción era muy particular: hacían un tugurio bien grande y por dentro hacían la casa de material y cuando estaba arriba, por la noche, tumbaban la madera y le ponían techo; eso era muy gracioso porque no había calles ni nada, solo senderitos y uno pasaba sin ver ninguna novedad, y al otro día había una casa de material. Durante los 20 años que estuve allá me tocó toda la lucha para que la gente consiguiera sus viviendas, sus calles y todo eso”.

Esta lucha está marcada por las disputas diarias con la llamada fuerza pública, diariamente la policía llegaba con la intención de tumbar las casas construidas bajo el argumento de estar invadiendo propiedad privada. Ante los constantes ataques, una frase del cura Carrasquilla se hizo famosa “vamos a ver quién se cansa más rápido, si ustedes de tumbar casas o nosotros de construirlas”. Lucha que también está marcada por la solución colectiva de las necesidades económicas y de alimentación que estas docenas de familias afrontaban. Es así como encuentran que el mejor método para conseguir recursos fue el combite: las mujeres se organizaban para preparar alimentos como empanadas, tamales y sancochos para la venta, y los hombres respondían por las construcciones de las viviendas y escuelas, mientras el padre Federico era uno más, con tarros llenos de cemento y arena. Esta iniciativa trascendió, Carrasquilla entendió que la comunidad necesitaba organizaciones que fomentaran la pequeña industria y cada una de las iniciativas emprendedoras, para que una vez él ya no estuviera presente, la pudieran sostener de manera autónoma.

 

 

Fede, reivindica que “el principal problema del pobre es que no le han dejado ser sujeto de su propia historia, que le han creado una idea de mendigo y de incapaz, y yo llegué con eso bien claro, yo dije que no iba hacer nada, que iba a crear unos espacios donde ellos asumieron su propia situación, eso ya lo iba descubriendo justamente cuando hice la tesis de doctorado sobre el marxismo de Sartre, lo comprendí mucho mejor. Por eso, cuando estaba en el Popular, dije que no iba hacer nada, simplemente a vivir con la gente y ayudarles a que descubrieran que son ellos quienes deben enfrentar el problema”.

Tal vez sea esta la enseñanza más importante que pudo aportarle el padre Federico a cada una de las comunidades que acompañó en los últimos 50 años, la reflexión de que tenían la capacidad de exigir sus derechos y hacerlos respetar, desde, con y para ellos mismos.

“En el Popular 1 tuve claro que las obras sociales las tenía que hacer la gente, me fue muy bien porque prácticamente yo chuzaba a la gente para que hiciera las cosas, y encontré en la acción comunal durante los 20 años que estuve allá, quién les ayudara con las diligencias; por ejemplo, a mí me decían: padre, es que aquí no tenemos escuelas para los niños, entonces yo les respondía: y yo no tengo niños para meter en las escuelas”. La lucha incansable no fue solo de Federico, sino de la comunidad la cual, poco a poco, entendió que tenían derechos y había formas de conseguirlos, todo desde el trabajo comunitario, la solidaridad y la reclamación legal de éstos.

Cuentan algunas personas del barrio que fue con Federico que se animaron a construirlo, las escuelas La Divina Providencia y Federico Carrasquilla, el centro de salud número 23, las calles principales y hasta los callejones que se mantienen actualmente se las adjudican a él, a lo que responde “Honestamente, yo no hice nada, solo ayudé a la gente a que tomaran la iniciativa y el valor de hacer las cosas”. Con humildad, la misma que le caracterizó en aquellos años de construcción de soluciones para mejorar la vida de la gente, se niega a poner bajo su nombre cada uno de los logros y reivindicaciones logradas en el Popular 1 durante el tiempo que estuvo allí presente. 

 

* Profanación de un canto sagrado por parte de los estudiantes del Seminario de Medellín cuando fue visitado en 1963 por el arzobispo de la época, canto que le significó la pérdida del cargo al padre Federico Carrasquilla.

Miércoles, 28 Marzo 2018 18:40

Bogotá pobreza para todos

Bogotá pobreza para todos

En el informe del 22 de marzo, el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) publicó cifras sobre pobreza monetaria y pobreza multidimensional en Colombia para el año 2017. En sus boletines de prensa enfatizó en la disminución porcentual de los niveles de pobreza en el país. Sin embargo, sorprendió que en Bogotá las cifras no fueron tan favorables, ante lo cual Peñalosa declaró que se trataba de datos “estadísticamente insignificantes”.

¿Podrá quebrar la pobreza, por no exigir tanto como erradicarla, la clase que dirige los destinos de Colombia? Esta pregunta debe estar presente siempre que recibimos un nuevo reporte sobre el tema de la pobreza, sobre su mayor crecimiento o decrecimiento.


Acá un pequeño acercamiento a esta realidad


El Dane mide la pobreza monetaria y la pobreza monetaria extrema según el ingreso que tiene cada persona, evaluando su capacidad para adquirir los bienes y servicios básicos que requiere para sobrevivir. Quienes se consideran en condición de pobreza monetaria son aquellas personas cuyos ingresos únicamente les alcanza para adquirir los bienes y servicios básicos. Por otro lado, quienes se encuentran en condición de pobreza monetaria extrema son las personas a quienes el dinero que reciben mes a mes solo les alcanza para adquirir bienes alimenticios. En teoría, esta medición podría servir para tener una aproximación a la realidad.


Pero es aquí donde las estadísticas demuestran que no siempre sirven para reflejar las verdaderas condiciones de vida de las personas. El Dane consideró que para el 2017 bastaban $275.884 mensuales (¡!) para que una persona pudiera sobrevivir en Bogotá, de ahí que quienes percibieron mayores ingresos no fueran considerados en condición de pobreza. Esto, evidentemente, influye en el diseño de las políticas públicas enfocadas en la superación de la pobreza, ya que presenta una realidad que podría considerarse falsa, ¿acaso esa suma es suficiente para vivir dignamente en una de las ciudades más caras del país, con el sistema de transporte público más caro de Latinoamérica, en donde una persona debe gastarse mensualmente $110.400 en transportes?


Sigamos con el análisis. A pesar de que la media nacional muestra una disminución de 1.1 puntos en las medidas de pobreza monetaria y pobreza monetaria extrema, en ambos casos la situación de Bogotá fue opuesta, ya que como lo muestra la gráfica, en la capital los niveles de pobreza vienen en ascenso desde el 2014. Para el 2017 en la capital del país, 1.002.011 personas se encontraban en condición de pobreza monetaria y 193.937 en condición de pobreza extrema.

 

Frente a todo esto, las declaraciones del Alcalde son inquietantes, pues públicamente aseguró que el aumento del 0,8 por ciento en la pobreza monetaria es “por así decirlo, estadísticamente insignificante”. Se trata de 76.331 personas adicionales que en el 2017 obtuvieron ingresos mensuales menores a $275.884. ¿Realmente esta cantidad de personas son insignificantes?

 

Pobreza multidimensional

 

Por otro lado, el índice de pobreza multidimensional, calculado según la cantidad de variables de insatisfacción existente en los hogares (analfabetismo, desempleo, inasistencia escolar, hacinamiento, etc.) arrojó que a nivel nacional 255.000 personas salieron de la pobreza, sin embargo en Bogotá la cifra nuevamente aumenta. En el siguiente gráfico puede observarse cómo el índice de pobreza multidimensional disminuye en la media nacional, mientras que en Bogotá va en aumento a partir del 2014.

 

 

Todo esto nos demuestra, una vez más, lo ya explicado, a propósito de este tema, por el profesor Jorge Iván González. El aumento de las cifras de pobreza puede deberse a las medidas macroeconómicas adoptadas en Colombia, que una vez más vuelcan su economía hacia la extracción de recursos, lo cual deja a la industria y al agro en muy malas condiciones. Sumado a esto, también está la devaluación del peso, que encarece los alimentos y desmejora la calidad de vida de las personas más pobres. Pero, además, la concentración de la riqueza, verdadero foco de la problemática en cuestión, realidad de nunca acabar en Colombia pues todas las políticas económicas la protegen y potencian, se suma a la falta de articulación de las medidas nacionales con las medidas regionales; todo esto lleva a que los avances en la lucha contra la pobreza sean simples paños de agua tibia, colocados sobre una herida que lesiona a profundiad el cuerpo social, tornándose en remedios que en apariencia curan pero en realidad nada remedian.


Ejemplo de ello es Bogotá, que una vez cambió de administración central vió reducida la inversión dirigida hacia las políticas sociales, lo que desencadenó un evidente aumento en los niveles de pobreza. Esto indica que las medidas tomadas en las administraciones anteriores, si bien tuvieron un efecto positivo en la vida de miles de personas, no solucionaron de fondo el problema de la pobreza. Pero, además, significa que de mantenerse vigente la actual política social proseguirá el incremento de la cantidad de personas en situación de empobrecimento, sin que eso sea motivo de preocupación para el actual burgomaestre.

Publicado enActualidad
La concentración de la riqueza, la distribución de la desigualdad

La concentración de la riqueza mundial en manos de unos pocos es un hecho confirmado. El Informe Sobre Desigualdad Global 2018 establece que a escala mundial, los ingresos del 1% más rico duplican los ingresos del 50% más pobre. Un dato alarmante, pero fácilmente comprobable en Colombia.

 

El Informe Sobre Desigualdad Global 2018, elaborado por World Inequality Lab bajo la coordinación del científico social Lucas Chancel, armoniza diferentes investigaciones realizadas por más de 100 hombres y mujeres a lo largo de todo el planeta, aportando herramientas y elementos para que los distintos actores sociales puedan participar y aportar en el debate sobre la desigualdad.

 


Uno de los elementos que más resaltan del informe, y que se articula con los presentados este año por el Banco Mundial y Oxfam, es que la desigualdad social se incrementó en todo el mundo. Los diferentes países analizados por el World Inequality Lab evidencian un aumento en la desigualdad; sin embargo sus niveles no son similares. Según los investigadores, esto se debe a que las diferentes políticas e instituciones adoptadas por cada país influyen directamente en la distribución de la riqueza.


Pero esto no es todo, una de las conclusiones más graves es que a partir de la década de los ochenta, la propiedad de la riqueza pasó de la mano de los Estados a la mano de privados. Dicho en otras palabras, a medida que los capitales privados se fortalecen y aumentan, los gobiernos disminuyen su poder y los Estados Nación se ven consumidos por la deuda externa. Tal es el caso de Estados Unidos, cuya deuda con la banca internacional es mayor que la suma de todos sus activos, ¿cómo puede ser entonces que un país en tan malas condiciones financieras sea el que defina el rumbo de nuestra región?


Las contradicciones no paran. Podemos ver como en Colombia, cuya economía se basa en la explotación y exportación de materias primas y recursos naturales, quiénes definen las políticas económicas se dan la mano con las empresas extranjeras y privadas. Hace mucho tiempo la prioridad para nuestros gobernantes dejó de ser la ciudadanía y pasó a ser el enriquecimiento personal. En nuestro país la riqueza de la Nación no solo está en manos de privados, sino que además esos privados han ocupado cargos públicos, concentrándose en despojar al pueblo de su patrimonio y sus derechos.

 


Todo esto tiene una causa común: el sistema económico capitalista. El informe lo dice sin decirlo, países como Rusia y China, anteriormente comunistas que dieron un vuelco al capitalismo, han visto sus niveles de desigualdad social subir como la espuma de la cerveza. El modelo económico imperante propende por la concentración de las riquezas y los privilegios en unos pocos, mientras el resto debe trabajar interminablemente para poder sobrevivir en un planeta cada vez más desigual.
Pero, además, el mismo sistema camufla la riqueza. Tal es el caso de los paraísos fiscales, que según el informe tienen en sus activos más del 10 por ciento del PIB mundial y, básicamente, permiten que las personas multimillonarias escondan a sus estados la verdadera cantidad de dinero que poseen, logrando así evadir impuestos y responsabilidades fiscales.


Lo que hace más grave todo esto, es que a medida que aumenta la concentración de la riqueza, disminuye el acceso a derechos debido a la poca capacidad de acción que tienen los Estados. Los discursos de los políticos se alimentan de eso, podemos verlo en la actual carrera hacia la presidencia. Pero en términos reales quienes se han enquistado en el poder lo han hecho para perpetuar sus fortunas, condenando al grueso de la población a trabajar sin la certeza de una pensión, a estudiar con un crédito sobre la espalda, a vivir en un mundo en donde los ricos son cada vez más ricos, y los pobres son cada vez mas pobres.


El panorama es evidente: hay que hacer algo. El informe señala que si el mundo sigue igual, la desigualdad social aumentará, la riqueza de la clase media disminuirá y la brecha entre ricos y pobres se hará cada vez más grande. Retroceder todo esto no es tarea fácil, ya que como está dicho, los Estados se han empobrecido. Sin embargo, las recomendaciones que presenta el informe no son cosa de otro mundo, se centran en un acceso igualitario a educación y empleos bien remunerados, inversión en los sistemas de salud y la protección del medio ambiente. Es decir, implementar unas pocas reformas para que todo siga igual.

 

Publicado enColombia
La crisis humanitaria en La Guajira y nuestras instituciones de papel. ¿Será que hay esperanza?

El pasado cinco de marzo, una nueva comisión (desde el 2013 han asistido otras comisiones de diferentes entes del Estado) visitó el departamento de La Guajira. Esta vez la visita fue por parte de la Procuraduría General de la Nación, a través de su oficina Delegada para las Minorías Étnicas, en atención a las denuncias presentadas por el movimiento Nación Wayuu, debido a la muerte de niños por causas asociadas a la desnutrición severa, denuncias elevadas desde 2013, no solo por la Nación Wayuu, sino por fundaciones, medios de comunicación y organizaciones de derechos humanos, sin que sean efectivas las acciones para hacer visible una mejora en las condiciones del vida del Departamento y. en especial. de los niños wayuu. El recorrido se desarrolló en medio de los conflictos e irregularidades que la Nación Wayuu viene denunciando en la asignación de cupos por parte del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (Icbf), encargado de velar por la vida de estos niños.

La visita se desplazó por los municipios de Manaure, Uribia, Maicao, y los corregimientos de Matitas y Piyaya, entre otros corregimientos de la región. En las inspecciones oculares y visitas de campo, se hallaron niños en condiciones muy precarias, en recintos sin ventilación y sin el mínimo vital, ya que el agua que consumen no es potable ni apta para el consumo humano. Se encontraron centenares de niños sin atención y con evidentes signos de estado de desnutrición.


Según informaciones de los padres de familia y los líderes de la zona, el Icbf-Regional Guajira no les ha prestado atención, a pesar de los múltiples requerimientos realizados. Todo lo anterior, debido a que, tal como lo manifestó José Silva, líder del movimiento Nación Wayuu, en los últimos tiempos se han presentado cierres arbitrarios de los centros de atención por parte de las Fundaciones contratistas de Icbf y por otro lado se han dado, sin justa causa, exclusiones a la atención de los niños.


En medio de estos hallazgos que presentan una vulneración de los derechos humanos fundamentales por parte del Estado colombiano a la Nación Wayuu, renació una luz de esperanza en las instituciones y la justicia colombiana, ya que nuevamente el Tribunal Superior de Riohacha, admite Incidente de Desacato, por el no cumplimiento a la sentencia ratificada por la Corte Constitucional en contra de Icbf, Gobernación de la Guajira y otros, por incumplimiento a la sentencia STC4406-2017 en donde a les demandados les exigen amparar los derechos fundamentales de consulta previa, etno-educación, transporte escolar y salud de la niñez wayuu, así como también su derecho al idioma wayuunaiki, autonomía cultural y diversidad étnica.


La Procuraduría Delegada Para las Minorías Étnicas, luego de su vista, regresó a la ciudad de Bogotá preocupada por todos los hallazgos y la omisión del Icbf y los entes territoriales frente a la atención de la niñez wayuu, en donde muy probablemente estarán tomando las acciones disciplinarias correspondientes frente a estos hechos.

Las preguntas que me quedan son: ¿Cuántos otros informes y trámites burocráticos serán necesarios? ¿Cuánto tiempo más se tiene que esperar? ¿Cuántos niños más tendrán que morir para que el Estado colombiano y sus instituciones restituyan los derechos fundamentales de acceso al agua, a la salud con pertinencia cultural, la educación, la autonomía y el territorio de esta etnia? ¿A quién más hay que acudir a nivel internacional, si ni siquiera las Medidas Cautelares emitidas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos han sido suficientes para que los municipios afectados por la falta de agua tengan acceso al mínimo del líquido vital? (Según la OMS el mínimo es 50 litros por persona, cuando en La Guajira cada persona vive con 0.7 litros al día, muchas veces agua contaminada, no apta para consumir) ¿Qué tipo de mecanismos quedan, si los institucionales y de ley no han logrado resolver la situación?

Como ciudadanía debemos estar pendientes de los resultados del informe de la Procuraduría, y de las fechas y cronogramas, proyectos y planes específicos a los cuales se comprometan las entidades encargadas, pues como ciudadanos estamos dispuestos a llevar a cabo toda la veeduría a dichos compromisos, en uso de nuestro derecho constitucional de participación ciudadana.

Confirmamos el apoyo a la lucha de la Nación Wayuu, que cumple 450 días de resistencia pacífica en Katsaliamana, al lado de la línea férrea del tren de Carbones el Cerrejón, que extrae 36 millones de toneladas de carbón al año, y cuyo impacto sobre las comunidades es, y ha sido avasallador por la alteración de sus métodos tradicionales de subsistencia.

La Protesta en Katsaliamana pide por la supervivencia y respeto de nuestra etnia wayuú, amparada por la Constitución, por tratados internacionales, y que representa a través de su cultura, sus tejidos, sus palabreros, sus autoridades tradicionales, sus curanderos, sus territorios de impactante naturaleza y belleza, de sus tradiciones orales, su música, su idioma, y su raza, un legado invaluable que es parte de nuestra raíz como pueblo y como nación.

 

A continuación los informes de visitas anteriores por parte de instituciones del Estado colombiano, así como las Medidas Cautelares de la CIDH. 

Procuraduría pide declarar el Estado de cosas institucionales en la Guajira. Marzo 2017.
https://www.procuraduria.gov.co/portal/Procuraduria-pide_declarar_estado_de_cosas_inconstitucionales_por_crisis_en_La_Guajira.news 
LA GUAJIRA: Pueblo Wayuu, con hambre de dignidad, sed de justicia y otras necesidades insatisfechas. Procuraduría General de la Nación. 2016
https://www.procuraduria.gov.co/portal/media/file/Informe(1).pdf 
Medidas Cautelares de La Comisión Interamericana de Derechos Humanos. 2015. Pide al Estado Colombiano: “Proteger la vida e integridad personal del pueblo wayuu.
http://www.oas.org/es/cidh/decisiones/pdf/2015/MC51-15-Es.pdf 
Crisis Humanitaria en La Guajira. 2014, Defensoría del pueblo.
http://www.defensoria.gov.co/public/pdf/informedefensorialguajira11.pdf 
Minería en Colombia: Institucionalidad y territorio, paradojas y conflictos. Contraloría General de la Nación. 2013.
https://redjusticiaambientalcolombia.files.wordpress.com/2014/01/mineria-en-colombia-contraloria-vol-ii.pdf 

Publicado enColombia
ONU: con graves carencias, 50% de mujeres en países en desarrollo

Más de la mitad de las mujeres y niñas que viven en las ciudades de países en desarrollo, carecen de agua potable, instalaciones sanitarias o vivienda estable, señaló Patricia Espinosa Cantellano, secretaria ejecutiva de la Convención Marco de la Organización de las Naciones Unidos (ONU) sobre Cambio Climático.

Al participar en el foro Mujeres por el Clima, organizado por el Grupo de Liderazgo Político (C40), dijo que esas carencias impiden cumplir prácticamente todos los objetivos de desarrollo sostenible, incluido el de actuar de manera urgente contra el cambio climático. Por ello, manifestó que es necesario empoderar a este sector de la población para garantizar sus derechos, que permitirá aumentar las posibilidades de alcanzar los objetivos climáticos y de desarrollo sostenible.

En el Museo Interactivo de Economía aseguró que hay señales alentadoras, pues la perspectiva de género guía iniciativas como el Acuerdo de París o las agendas de C40, con proyectos como Mujeres por el Clima, en el que jóvenes de Ciudad de México y la capital francesa presentaron proyectos a fin de afrontar el cambio climático, que podrán desarrollar con apoyo de tutores.

Si queremos enfrentar el calentamiento global, las mujeres y las niñas de todo el mundo deben ser actores centrales; también está claro que la batalla se va a librar sobre todo en las zonas urbanas, expresó la ex secretaria de Relaciones Exteriores.

Espinosa Cantellano dijo que 2017 fue el año más costoso en desastres naturales: monzones en Asia, huracanes en el Caribe y América del Norte e inundaciones en Europa y África cobraron vidas y dejaron pérdidas costosas, situación que se está repitiendo este año.

El foro fue inaugurado por el jefe de Gobierno de capitalino, Miguel Ángel Mancera Espinosa, quien señaló que hoy las mujeres están tomando un liderazgo indiscutible de carácter global en la lucha contra el cambio climático, lo que permite generar líneas de política pública para los gobiernos del mundo.

Publicado enSociedad
Viernes, 02 Febrero 2018 18:02

La estrategia del 1% y la nuestra

La estrategia del 1% y la nuestra

Dos datos de los días recientes iluminan la estrategia del 1 por ciento más rico de la humanidad. Los medios divulgaron hacia finales de enero un estudio de Oxfam, donde se asegura que de toda la riqueza generada en 2017 en el mundo, 82 por ciento quedó en manos del 1 por ciento más rico, mientras la mitad de la población no recibió absolutamente nada. La economía funciona apenas para beneficiar a una ínfima minoría que concentra cada vez más poder ( goo.gl/qZwgNJ ).

El segundo dato proviene del Foro de Davos, donde se reúne el sector que representa los intereses del 1 por ciento. Todas las crónicas aseguran que los CEOS de las multinacionales y los hombres (hay pocas mujeres) más poderosos del mundo, estaban felices y convirtieron el encuentro anual en los Alpes suizos en una verdadera fiesta. Casi todos llegaron en jets privados; por los cuatro días de encuentros y conferencias y el acceso a las sesiones privadas pagaron 245 mil dólares (goo.gl/UBSLLa).

Realmente, tienen razones de sobra para estar felices. Las cosas, "sus" cosas, marchan de maravilla. Las cotizaciones en la bolsa de Wall Street se multiplicaron por tres desde la crisis de 2008. El índice Dow Jones estaba en 8 mil puntos durante 2009 y estos días cotiza a 26 mil. Una escalada permanente, aunque las economías están estancadas o apenas crecen. No hay ningún dato de la economía real que respalde el crecimiento exponencial de las bolsas, lo que muestra su desconexión con la producción y su conversión en meros casinos.

Los datos que muestran el acaparamiento de riqueza nos descubren la estrategia silenciosa del 1 por ciento. Más de 80 por ciento de la riqueza que se genera en el mundo es para ellos. Alrededor de 20 por ciento va para casi la mitad de la humanidad, esa que se mira en el espejo de la riqueza y aspira, con o sin sentido, a estar cerca de los más ricos esperando que se les caigan algunas migajas. Para la otra mitad, nada, no hay futuro, sólo pobreza y represión.

La dominación siempre busca apoyarse en tres patas: las clases dominantes, las clases medias y los sectores populares. El arte de la dominación siempre ha sido sostenerse con base en la hegemonía, que se consigue ofreciendo un lugar a los sectores medios y venderle la ilusión de progreso a los de más abajo.

En los periodos de oro del capitalismo, entre el fin de la Segunda Guerra Mundial y la crisis del socialismo real (1945 a 1991, aproximadamente), la sociedad funcionaba integrando a los trabajadores mediante el salario estable con plenos derechos. Eso les permitía obtener seguridad para sus familias, que esperaban (y a menudo conseguían) el tan soñado ascenso social. Las clases medias ya estaban en una posición más o menos confortable. Fueron los años del desarrollismo y la cultura del consumo.

Esa estrategia fracasó, por varias razones: rebeliones descolonizadoras en el tercer mundo; rebeliones fabriles contra el trabajo opresivo en el primer mundo; rechazo del patriarcado y el machismo por las mujeres en todo el mundo, rebeliones juveniles en las grandes urbes; ocupación masiva de las ciudades por oleadas de campesinos migrantes, y varias revoluciones como la cubana, la vietnamita y la de los guardias rojos chinos, entre muchas otras.

Lo cierto es que la clase dominante comenzó a replegarse sobre sí misma, a construir murallas para defender sus intereses y a desentenderse del resto de la humanidad, en particular del 50 por ciento más pobre y, a veces, más rebelde. Dejó de lado la integración de los trabajadores, estrategia que había urdido para neutralizar la onda expansiva de la revolución rusa (1917).

Ahora, el 1 por ciento enarbola una estrategia que consiste en reducir la población del planeta a la mitad, como señalan algunos estudiosos del Club de Bilderberg, otro espacio de los más ricos (goo.gl/C2mcdS). Es cierto que son especulaciones más o menos fundadas, porque el 1 por ciento no se arriesga a publicitar sus intenciones, como no lo hacen cada vez que deciden emprender un genocidio contra los sectores populares.

Esa estrategia viene endulzada, como diría León Felipe, con cuentos. Los gritos de angustia y los llantos, escribe el poeta, "los ahogan con cuentos". Uno de esos cuentos, el más terrible por eficiente, son las promesas de derechos, ciudadanía y respeto de la voluntad popular. "El sistema político brasileño es un cadáver pudriéndose a cielo abierto", sostiene un analista luego de la condena a Lula (goo.gl/ZUqhr4). Quizá por eso la bolsa de Sao Paulo bate todos los récords.

Una de las tácticas preferidas de la estrategia del 1 por ciento es el fraude electoral. Hay tres tipos, según dice la experiencia. El fraude posterior al voto, como sucedió recientemente en Honduras. El fraude antes, durante y después de la emisión del voto, técnica que se aplica en México desde 1988, por lo menos. La tercera es aceptar al vencedor y luego sobornarlo y/o amenazarlo de muerte. Esto es lo que sucedió en Grecia, según Yanis Varoufakis, el ex ministro de Syriza quien lo vivió desde dentro.

Hay más técnicas para asegurar el poder de los poderosos, siendo el golpe de Estado con genocidio (como en Chile y Argentina, entre otras) las más extremas. Lo que está claro es que el 1 por ciento se ha blindado: tiene el poder del dinero, de las armas legales, las ilegales y de los medios. Cada día acumula más poder.

Es evidente que, hoy por hoy, no los podemos derrotar, ni por las malas ni por las buenas. ¿Entonces? El problema somos los y las de abajo, porque depende de nosotros y de nosotras el seguir creyendo en los cuentos de arriba. Cuentos que tuvieron cierta credibilidad cuando el sistema aspiraba a integrarnos. El problema consiste en seguir confiando en estrategias insostenibles, porque ya no existen las bases materiales y sociales que las hicieron posible.

Como no nos vamos a rendir, el camino debe ser construir lo nuevo. Para sobrevivir en la tormenta, no tenemos otra opción que construir dos, tres, muchas Arcas de Noé (como decía el Che respecto de Vietnam). Espacios de autonomía para afrontar el colapso que nos descerrajan los de arriba.

Publicado enInternacional
La policía suiza reforzó los trabajos de vigilancia en los alrededores del centro de conferencias de Davos, a un día de que comience el Foro Económico Mundial

 

El crecimiento económico sólo beneficia a los más ricos: Oxfam

Indica que la desigualdad social es una traba para eliminar la pobreza en el mundo

Tiene 1% de la población más recursos que todo el resto

 

Davos.

La desigualdad en el ingreso siguió en aumento el año pasado. Sólo ocho empresarios, todos varones, poseen una riqueza que equivale al ingreso de 3 mil 600 millones de personas, la mitad más pobre de la humanidad, reveló la organización humanitaria Oxfam, en un reporte publicado a propósito de la realización, esta semana, del Foro Económico Mundial, que reúne en esta ciudad a la élite de la política y los negocios del mundo.

La súper concentración de riqueza sigue imparable. El crecimiento económico sólo beneficia a los que más tienen, denunció.

Las cifras mostradas en el reporte revelan que el uno por ciento más rico de la población posee más que el restante 99 por ciento. Esa minoría registró además 82 por ciento del crecimiento patrimonial global el año pasado. La lista de multimillonarios aumentó más que nunca entre 2016 y 2017.

La desigualdad social es una traba para la eliminación de la pobreza en el mundo, advirtió Jörn Kalinski, de Oxfam Alemania. Es veneno para nuestra sociedad, agregó. Oxfam alabó los avances en la lucha contra la pobreza extrema. Según datos del Banco Mundial, la cifra de personas que cuentan con menos de 1.9 dólares al día se redujo a la mitad entre 1990 y 2010, y bajó todavía más desde entonces. Aun así, la creciente desigualdad de ingresos impide que el número de personas que salen de la extrema pobreza sea más elevado. La ONG también criticó la reciente reforma fiscal de Estados Unidos.

A pesar de que los líderes mundiales se hayan comprometido con el objetivo de reducir la desigualdad, la brecha entre los más ricos y el resto de la población se amplía, señaló Oxfam. Investigaciones de la ONG revelan que, en los pasados 25 años, el uno por ciento más rico de la población ha percibido más ingresos que el 50 por ciento más pobre de la población en su conjunto.

“El boom de los multimillonarios no es signo de una economía próspera, sino un síntoma del fracaso del sistema económico”, afirmó la directora de Oxfam, Winnie Byanyima. Desde 2010, es decir, en plena crisis tras el estallido de la burbuja financiera en 2008, la riqueza de la élite económica aumentó como media de 13 por ciento por año, precisó.

El pico se alcanzó entre marzo de 2016 y marzo de 2017, periodo en el que se produjo el mayor aumento en la historia del número de personas cuya fortuna sobrepasa los mil millones de dólares, a un ritmo de nueve nuevos multimillonarios cada año.

Oxfam basa sus cálculos en datos del banco Credit Suisse y de la revista estadunidense Forbes.

Las mil 810 personas con una fortuna superior a mil millones de dólares estadunidenses que integran la lista Forbes de 2016 poseen en conjunto 6.5 billones (millones de millones) de dólares, la misma riqueza que 70 por ciento de la población más pobre de la humanidad.

Si los milmillonarios mantienen su nivel de rentabilidad, dentro de 25 años ya tendremos el primer billonario en el mundo, alguien con una fortuna de al menos 1 billón de dólares (aproximadamente, el equivalente al PIB de España).

En América Latina, la riqueza de los multimillonarios creció en 155 mil millones de dólares el año pasado. Dicha cantidad de riqueza sería suficiente para acabar casi dos veces con toda la pobreza monetaria por un año en la región, de acuerdo con Oxfam.

Para la organización, las mujeres obreras son las que se encuentran en lo más bajo de la pirámide. En todo el mundo, ellas ganan menos que los hombres y están sobrerrepresentadas en los empleos peor pagados y los más precarios.

En América Latina las mujeres laboran casi el doble de horas que los hombres en trabajos no remunerados.

 

 

Publicado enEconomía
Coy Cotley, de 63 años, en su lugar de vida como homeless, hecho de cajas de cartón, sobre una acera de Tenderloin, San Francisco, Estados Unidos.

 

En el corazón de la misión especial de Philip Alston, Relator de la ONU para la Pobreza, hubo una pregunta: ¿pueden los estadounidenses disfrutar de los derechos humanos fundamentales si no pueden cumplir con los estándares básicos de vida? Alston, quiere saber por qué 41 millones de estadounidenses viven en la pobreza. The Guardian se unió a él en una misión especial de dos semanas en el corazón oscuro de la nación más rica del mundo

Después de recorrer los suburbios de Los Angeles, tomó un vuelo hasta San Francisco, al distrito de Tenderloin, donde se congregan personas sin hogar, y entró a la iglesia de San Bonifacio. Lo que vio allí fue un analgésico para su alma.

 

Iglesia de San Bonifacio en San Francisco acoge a homeless todos los dìas Foto The Guardian 580x334

La iglesia de San Bonifacio en San Francisco, abre todos los días de 6 de la mañana a 3 de la tarde, para que las personas sin casa descansen un rato. Foto: David Levene para The Guardian

 

Alrededor de 70 personas sin hogar dormían silenciosamente en bancos en la parte posterior de la iglesia, ya que se les permite hacer todas las mañanas de lunes a viernes, con fieles rezando armoniosamente frente a ellos. La iglesia les da la bienvenida como parte del concepto católico de extender la mano amiga.

“Encontré a la iglesia sorprendentemente edificante”, dijo Alston. “Fue una escena tan simple y una idea tan obvia. Me llamó la atención: el cristianismo, ¿de qué se trata si no es esto?

Fue una gota rara de altruismo en la costa oeste, que compite contra un mar de hostilidad. En los últimos años, se han aprobado más de 500 leyes contra personas sin hogar en las ciudades de California. A nivel federal, Ben Carson, el neurocirujano nombrado por Donald Trump como secretario de vivienda de los EE. UU., está diezmando los gastos del gobierno en viviendas asequibles.

Tal vez el detalle más revelador: aparte de San Bonifacio y su iglesia hermana, ningún otro lugar de culto en San Francisco acoge a las personas sin hogar. De hecho, muchos han comenzado, incluso en esta temporada de buena voluntad, a cerrar sus puertas a todos los que se acercan simplemente para excluir a las personas sin hogar.

Como Tiny Gray-Garcia, ella misma en las calles, se lo describió a Alston, hay una actitud predominante con la que ella y sus compañeros tienen que lidiar todos los días. Ella lo llamó la “violencia de mirar hacia otro lado”.

Esa veta cruel -la violencia de apartar la mirada- ha sido una característica de la vida estadounidense desde la fundación de la nación. El desprendimiento del yugo del gobierno desmesurado (la monarquía británica) llegó a equipararse en la mente de muchos estadounidenses con los derechos de los estados y la idea individualista de hacerlo por su cuenta, una opinión que está bien para los afortunados que lo hagan , menos feliz si naces en el lado equivocado de las pistas.

Contrarrestar eso ha sido la convicción de que la sociedad debe proteger a los suyos contra los caprichos del hambre o el desempleo que informaron el New Deal de Franklin Roosevelt y la Gran Sociedad de Lyndon Johnson. Pero en los últimos tiempos, los vientos dominantes han soplado fuertemente en la dirección de “tú estás solo, amigo”. Ronald Reagan estableció la tendencia con sus recortes de impuestos de los años ochenta, seguido por Bill Clinton, cuya decisión de 1996 de eliminar los pagos de asistencia social para las familias de bajos ingresos sigue castigando a millones de estadounidenses.

El ataque acumulativo ha dejado a familias con problemas, incluidos los 15 millones de niños oficialmente en la pobreza, con un apoyo mucho menor que en cualquier otra economía industrializada. Ahora se enfrentan tal vez a la mayor amenaza de todas.

Como el propio Alston ha escrito en un ensayo sobre el populismo de Trump y el desafío agresivo que plantea a los derechos humanos: “Estos son tiempos extraordinariamente peligrosos. Casi todo parece posible “.

 

(Tomado de The Guardian / Traducción de Cubadebate)

 

Artículo relacionado

 

Primera parte.

 Un viaje a través de una tierra de pobreza extrema: bienvenido a Estados Unidos (Primera parte)

Publicado enSociedad
Pobreza en Estados Unidos. Foto: The Guardian

En el corazón de la misión especial de Philip Alston, Relator de la ONU para la Pobreza, hubo una pregunta: ¿pueden los estadounidenses disfrutar de los derechos humanos fundamentales si no pueden cumplir con los estándares básicos de vida? Alston, quiere saber por qué 41 millones de estadounidenses viven en la pobreza. The Guardian se unió a él en una misión especial de dos semanas en el corazón oscuro de la nación más rica del mundo


El Relator de Naciones Unidas sobre extrema pobreza y derechos humanos se embarcó en una gira de costa a costa por los Estados Unidos para hacer que la nación más rica del mundo -y su presidente-, respondan por las dificultades que soportan los ciudadanos más vulnerables de Estados Unidos.


La gira hizo paradas en cuatro estados, así como en Washington DC y el territorio estadounidense de Puerto Rico. Se enfocó en varias de las barreras sociales y económicas que hacen que el sueño estadounidense sea simplemente una quimera para millones: desde la indigencia en California hasta la discriminación racial en el sur profundo, el abandono acumulado en Puerto Rico y el declive de los empleos industriales en Virginia Occidental.
Con 41 millones de estadounidenses oficialmente en la pobreza según la Oficina del Censo de los EE. UU. (otras estimaciones ponen esa cifra mucho más alta), uno de los objetivos de la misión de la ONU será demostrar que ningún país, por muy rico que sea, es inmune al sufrimiento humano inducido por la creciente desigualdad.


Los Angeles, California, 5 de diciembre de 2017

 


Estamos en Los Ángeles, en el corazón de una de las ciudades más ricas de América, y el General Dogon, vestido de negro, es nuestro guía turístico. Junto a él pasea otro hombre alto, de pelo gris y elegantemente vestido con jeans y chaqueta. El profesor Philip Alston es un académico australiano con un título formal: Relator Especial de las Naciones Unidas sobre la extrema pobreza y los derechos humanos.
El general Dogon, un veterano de estas calles de Skid Row, avanza a grandes zancadas, pasando por encima de una rata muerta sin hacer ningún comentario y bordeando un cuerpo envuelto en una gastada manta naranja que yace en la acera.


Los dos hombres continúan cuadra tras cuadra de tiendas desvencijadas y refugios de lona improvisados. Hombres y mujeres se reúnen fuera de las estructuras, en cuclillas o durmiendo, algunos en grupos, la mayoría solos como extras en una película distópica de bajo presupuesto.


Llegamos a una intersección, que es cuando el general Dogon se detiene y le presenta a su invitado la opción. Señala hacia el final de la calle, donde los relucientes rascacielos del centro de Los Ángeles se alzan en una promesa de riquezas divinas.


El Paraiso.


Luego gira hacia la derecha, revelando el tatuaje de “poder negro” en su cuello, y lleva nuestra mirada de nuevo al estallido de Skid Row en el centro del centro de LA. De esa manera se encuentran 50 bloques de humillación humana concentrada. Una pesadilla a simple vista, en la ciudad de los sueños.


Alston gira a la derecha.


Entonces comienza un viaje de dos semanas en el lado oscuro del Sueño Americano. El centro de atención del relator de la ONU, un árbitro independiente de los estándares de derechos humanos en todo el mundo, ha caído en esta ocasión en los EE. UU., culminando el viernes con el lanzamiento de su informe inicial en Washington.

 

 
Philip Alston, Relator de la ONU, en las calles de Los Angeles. Foto: Dan Tuffs para The Guardian


Su misión de investigación en la nación más rica que el mundo haya conocido le ha llevado a investigar la tragedia en su núcleo: los 41 millones de personas que oficialmente viven en la pobreza.


De ellos, nueve millones tienen cero ingresos en efectivo: no reciben un centavo en sustento.


El viaje épico de Alston lo ha llevado de costa a costa, la privación a la privación. Comenzando en Los Ángeles y San Francisco, recorriendo el sur profundo, viajando a la mancha colonial de Puerto Rico y luego de vuelta al devastado país carbonífero de Virginia Occidental, ha explorado el daño colateral de la dependencia de los Estados Unidos de la empresa privada con exclusión del público ayuda.


The Guardian tuvo un acceso sin precedentes al enviado de la ONU, lo siguió mientras cruzaba el país, asistiendo a todas sus paradas principales y siendo testigo de la pobreza extrema que está investigando de primera mano.
Piense en ello como tiempo de amortización. Como dijo el propio relator especial de las Naciones Unidas: “Washington tiene mucho interés en señalar los fallos de la pobreza y los derechos humanos en otros países. Esta vez estoy en los Estados Unidos “.

La gira llega en un momento crítico para Estados Unidos y el mundo. Comenzó el día en que los republicanos en el Senado de los EE. UU. votaron a favor de amplios recortes de impuestos que ofrecerán una bonanza para los superdotados a la vez que aumentan los impuestos a muchas familias de bajos ingresos. Los cambios exacerbarán la desigualdad de riqueza que ya es la más extrema en cualquier nación industrializada, con tres hombres, Bill Gates, Jeff Bezos y Warren Buffet, que poseen tanto como la mitad de todo el pueblo estadounidense.

A los pocos días de la visita de la ONU, los líderes republicanos dieron un gran paso adelante. Anunciaron planes para recortar programas sociales claves en lo que equivale a un ataque contra el estado de bienestar ya de por sí raído.

“¡Buscar! Miren esos bancos, las grúas, los condominios de lujo que suben “, exclamó el general Dogon, que era un homeless en Skid Row y ahora trabaja como activista local con Lacan. “Aquí abajo, no hay nada”. Ves las tiendas una detrás de la otra, no hay lugar para que la gente vaya “.

 

David Busch es un hombre sin casa en Venice Beach, Los Angeles. Foto: Dan Tuffs para The Guardian

 

California fue un punto de partida adecuado para la visita de la ONU. Es un ejemplo de la gran riqueza generada en el boom tecnológico del 0,001%, y el aumento resultante en los costos de la vivienda que ha disparado la indigencia. Los Ángeles, la ciudad, por mucho, con la población más grande de habitantes de las calles en el país, está lidiando con cifras de crisis que aumentaron un 25% el año pasado a 55,000.
Ressy Finley, de 41 años, estaba ocupada esterilizando el balde blanco que usa para bañarse en su tienda en la que ha vivido durante más de una década. Ella mantiene su sala de estar, una masa de colchones y mantas gastadas y algunas posesiones variopintas, lo más limpio que puede en una batalla perdida contra ratas y cucarachas. Ella también soporta olas de chinches, y tiene grandes verdugones en su hombro para probarlo.
Ella no recibe ingresos formales, y lo que gana reciclando botellas y latas no es suficiente para pagar el alquiler promedio de $ 1,400 al mes por una habitación pequeña de una habitación. Un amigo le trae su comida cada dos días, el resto del tiempo depende de misiones cercanas.

Lloró dos veces en el curso de nuestra breve conversación, una vez cuando recordó cómo los trabajadores sociales le quitaron a su hijo pequeño de sus brazos debido a su adicción a las drogas (ahora tiene 14 años, nunca lo volvió a ver). La segunda vez fue cuando aludió al abuso sexual que la puso como una niña en el camino hacia las drogas y la falta de vivienda.

Teniendo en cuenta todo eso, es notable lo positivo que queda Finley. ¿Qué piensa ella del Sueño Americano, la idea de que todos puedan hacerlo si se esfuerzan lo suficiente? Ella responde al instante: “Sé que voy a lograrlo”.

¿Una mujer de 41 años que vive en la acera en Skid Row va a llegar?

“Claro que lo haré, siempre que conserve la fe”.

¿Qué significa “hacerlo” para ella?


“Quiero ser escritor, poeta, emprendedor, terapeuta”.

 

Ressi Finley, quien vive en una carpa en la 6th street en Los Angeles. Foto: Dan Tuffs para The Guardian

 

Robert Chambers ocupa el siguiente pedazo de acera junto a Finley’s. Ha creado un área alrededor de su tienda de paletas de madera, lo que pasaría en Skid Row como una casa jardín.

Tiene un letrero que dice “Homeless Writers Coalition”, el nombre de un grupo que dirige para dar dignidad a las personas sin hogar contra lo que él llama los aspectos “animalísticos” de sus vidas. Él se refiere a la falta de baños públicos que obliga a las personas a hacer sus necesidades en las calles.

 

Las autoridades de Los Angeles han prometido brindar más acceso a los baños, un tema crítico dado el brote mortal de hepatitis A que comenzó en San Diego y se está extendiendo en la costa oeste, cobrándose 21 vidas principalmente por falta de saneamiento en campamentos de personas sin hogar. Por la noche, los parques y servicios locales están cerrados específicamente para mantener alejados a los desamparados.

 


Skid Row ha utilizado nueve baños por la noche para 1.800 personas que van a la calle. Esa es una proporción muy inferior a la exigida por la ONU en sus campamentos para los refugiados sirios.

“De hecho, es inhumano, y, al final, adquirirás la psicología animal”, dijo Chambers.

Él ha estado viviendo en las calles por casi un año, tras haber violado sus términos de libertad condicional por posesión de drogas y, a su vez, ser expulsado de su apartamento de bajo costo. No hay ayuda para él ahora, dijo, no hay cuestión de “hacerlo”.

“¿La red de seguridad? Tiene demasiados agujeros para mí “.

De todas las personas que se cruzaron con el Relator de la ONU, Chambers fue el más desdeñoso del sueño americano. “La gente no se da cuenta, nunca mejora, no hay recuperación para personas como nosotros”. Tengo 67 años, tengo una enfermedad del corazón, no debería estar aquí. Puede que no sea mucho más tiempo “.

Eso fue una gran cantidad de mal karma para absorber en el primer día, y se estremeció incluso a un estudioso experimentado de dificultades como Alston. Como relator especial de la ONU, ha informado sobre la extrema pobreza y su impacto en los derechos humanos en Arabia Saudita y China, entre otros lugares. ¿Pero Skid Row?

“Me sentía bastante deprimido”, le dijo a The Guardian más tarde. “El interminable redoble de historias de terror. En cierto punto, uno se pregunta qué puede hacer alguien al respecto, y mucho menos a mí “.

Y luego tomó un vuelo hasta San Francisco, al distrito de Tenderloin, donde se congregan personas sin hogar, y entró a la iglesia de San Bonifacio.

Lo que vio allí fue un analgésico para su alma.

 

Continuará....

(Tomado de The Guardian / Traducción de Cubadebate)

Publicado enInternacional