La crisis humanitaria en La Guajira y nuestras instituciones de papel. ¿Será que hay esperanza?

El pasado cinco de marzo, una nueva comisión (desde el 2013 han asistido otras comisiones de diferentes entes del Estado) visitó el departamento de La Guajira. Esta vez la visita fue por parte de la Procuraduría General de la Nación, a través de su oficina Delegada para las Minorías Étnicas, en atención a las denuncias presentadas por el movimiento Nación Wayuu, debido a la muerte de niños por causas asociadas a la desnutrición severa, denuncias elevadas desde 2013, no solo por la Nación Wayuu, sino por fundaciones, medios de comunicación y organizaciones de derechos humanos, sin que sean efectivas las acciones para hacer visible una mejora en las condiciones del vida del Departamento y. en especial. de los niños wayuu. El recorrido se desarrolló en medio de los conflictos e irregularidades que la Nación Wayuu viene denunciando en la asignación de cupos por parte del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (Icbf), encargado de velar por la vida de estos niños.

La visita se desplazó por los municipios de Manaure, Uribia, Maicao, y los corregimientos de Matitas y Piyaya, entre otros corregimientos de la región. En las inspecciones oculares y visitas de campo, se hallaron niños en condiciones muy precarias, en recintos sin ventilación y sin el mínimo vital, ya que el agua que consumen no es potable ni apta para el consumo humano. Se encontraron centenares de niños sin atención y con evidentes signos de estado de desnutrición.


Según informaciones de los padres de familia y los líderes de la zona, el Icbf-Regional Guajira no les ha prestado atención, a pesar de los múltiples requerimientos realizados. Todo lo anterior, debido a que, tal como lo manifestó José Silva, líder del movimiento Nación Wayuu, en los últimos tiempos se han presentado cierres arbitrarios de los centros de atención por parte de las Fundaciones contratistas de Icbf y por otro lado se han dado, sin justa causa, exclusiones a la atención de los niños.


En medio de estos hallazgos que presentan una vulneración de los derechos humanos fundamentales por parte del Estado colombiano a la Nación Wayuu, renació una luz de esperanza en las instituciones y la justicia colombiana, ya que nuevamente el Tribunal Superior de Riohacha, admite Incidente de Desacato, por el no cumplimiento a la sentencia ratificada por la Corte Constitucional en contra de Icbf, Gobernación de la Guajira y otros, por incumplimiento a la sentencia STC4406-2017 en donde a les demandados les exigen amparar los derechos fundamentales de consulta previa, etno-educación, transporte escolar y salud de la niñez wayuu, así como también su derecho al idioma wayuunaiki, autonomía cultural y diversidad étnica.


La Procuraduría Delegada Para las Minorías Étnicas, luego de su vista, regresó a la ciudad de Bogotá preocupada por todos los hallazgos y la omisión del Icbf y los entes territoriales frente a la atención de la niñez wayuu, en donde muy probablemente estarán tomando las acciones disciplinarias correspondientes frente a estos hechos.

Las preguntas que me quedan son: ¿Cuántos otros informes y trámites burocráticos serán necesarios? ¿Cuánto tiempo más se tiene que esperar? ¿Cuántos niños más tendrán que morir para que el Estado colombiano y sus instituciones restituyan los derechos fundamentales de acceso al agua, a la salud con pertinencia cultural, la educación, la autonomía y el territorio de esta etnia? ¿A quién más hay que acudir a nivel internacional, si ni siquiera las Medidas Cautelares emitidas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos han sido suficientes para que los municipios afectados por la falta de agua tengan acceso al mínimo del líquido vital? (Según la OMS el mínimo es 50 litros por persona, cuando en La Guajira cada persona vive con 0.7 litros al día, muchas veces agua contaminada, no apta para consumir) ¿Qué tipo de mecanismos quedan, si los institucionales y de ley no han logrado resolver la situación?

Como ciudadanía debemos estar pendientes de los resultados del informe de la Procuraduría, y de las fechas y cronogramas, proyectos y planes específicos a los cuales se comprometan las entidades encargadas, pues como ciudadanos estamos dispuestos a llevar a cabo toda la veeduría a dichos compromisos, en uso de nuestro derecho constitucional de participación ciudadana.

Confirmamos el apoyo a la lucha de la Nación Wayuu, que cumple 450 días de resistencia pacífica en Katsaliamana, al lado de la línea férrea del tren de Carbones el Cerrejón, que extrae 36 millones de toneladas de carbón al año, y cuyo impacto sobre las comunidades es, y ha sido avasallador por la alteración de sus métodos tradicionales de subsistencia.

La Protesta en Katsaliamana pide por la supervivencia y respeto de nuestra etnia wayuú, amparada por la Constitución, por tratados internacionales, y que representa a través de su cultura, sus tejidos, sus palabreros, sus autoridades tradicionales, sus curanderos, sus territorios de impactante naturaleza y belleza, de sus tradiciones orales, su música, su idioma, y su raza, un legado invaluable que es parte de nuestra raíz como pueblo y como nación.

 

A continuación los informes de visitas anteriores por parte de instituciones del Estado colombiano, así como las Medidas Cautelares de la CIDH. 

Procuraduría pide declarar el Estado de cosas institucionales en la Guajira. Marzo 2017.
https://www.procuraduria.gov.co/portal/Procuraduria-pide_declarar_estado_de_cosas_inconstitucionales_por_crisis_en_La_Guajira.news 
LA GUAJIRA: Pueblo Wayuu, con hambre de dignidad, sed de justicia y otras necesidades insatisfechas. Procuraduría General de la Nación. 2016
https://www.procuraduria.gov.co/portal/media/file/Informe(1).pdf 
Medidas Cautelares de La Comisión Interamericana de Derechos Humanos. 2015. Pide al Estado Colombiano: “Proteger la vida e integridad personal del pueblo wayuu.
http://www.oas.org/es/cidh/decisiones/pdf/2015/MC51-15-Es.pdf 
Crisis Humanitaria en La Guajira. 2014, Defensoría del pueblo.
http://www.defensoria.gov.co/public/pdf/informedefensorialguajira11.pdf 
Minería en Colombia: Institucionalidad y territorio, paradojas y conflictos. Contraloría General de la Nación. 2013.
https://redjusticiaambientalcolombia.files.wordpress.com/2014/01/mineria-en-colombia-contraloria-vol-ii.pdf 

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ONU: con graves carencias, 50% de mujeres en países en desarrollo

Más de la mitad de las mujeres y niñas que viven en las ciudades de países en desarrollo, carecen de agua potable, instalaciones sanitarias o vivienda estable, señaló Patricia Espinosa Cantellano, secretaria ejecutiva de la Convención Marco de la Organización de las Naciones Unidos (ONU) sobre Cambio Climático.

Al participar en el foro Mujeres por el Clima, organizado por el Grupo de Liderazgo Político (C40), dijo que esas carencias impiden cumplir prácticamente todos los objetivos de desarrollo sostenible, incluido el de actuar de manera urgente contra el cambio climático. Por ello, manifestó que es necesario empoderar a este sector de la población para garantizar sus derechos, que permitirá aumentar las posibilidades de alcanzar los objetivos climáticos y de desarrollo sostenible.

En el Museo Interactivo de Economía aseguró que hay señales alentadoras, pues la perspectiva de género guía iniciativas como el Acuerdo de París o las agendas de C40, con proyectos como Mujeres por el Clima, en el que jóvenes de Ciudad de México y la capital francesa presentaron proyectos a fin de afrontar el cambio climático, que podrán desarrollar con apoyo de tutores.

Si queremos enfrentar el calentamiento global, las mujeres y las niñas de todo el mundo deben ser actores centrales; también está claro que la batalla se va a librar sobre todo en las zonas urbanas, expresó la ex secretaria de Relaciones Exteriores.

Espinosa Cantellano dijo que 2017 fue el año más costoso en desastres naturales: monzones en Asia, huracanes en el Caribe y América del Norte e inundaciones en Europa y África cobraron vidas y dejaron pérdidas costosas, situación que se está repitiendo este año.

El foro fue inaugurado por el jefe de Gobierno de capitalino, Miguel Ángel Mancera Espinosa, quien señaló que hoy las mujeres están tomando un liderazgo indiscutible de carácter global en la lucha contra el cambio climático, lo que permite generar líneas de política pública para los gobiernos del mundo.

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Viernes, 02 Febrero 2018 18:02

La estrategia del 1% y la nuestra

La estrategia del 1% y la nuestra

Dos datos de los días recientes iluminan la estrategia del 1 por ciento más rico de la humanidad. Los medios divulgaron hacia finales de enero un estudio de Oxfam, donde se asegura que de toda la riqueza generada en 2017 en el mundo, 82 por ciento quedó en manos del 1 por ciento más rico, mientras la mitad de la población no recibió absolutamente nada. La economía funciona apenas para beneficiar a una ínfima minoría que concentra cada vez más poder ( goo.gl/qZwgNJ ).

El segundo dato proviene del Foro de Davos, donde se reúne el sector que representa los intereses del 1 por ciento. Todas las crónicas aseguran que los CEOS de las multinacionales y los hombres (hay pocas mujeres) más poderosos del mundo, estaban felices y convirtieron el encuentro anual en los Alpes suizos en una verdadera fiesta. Casi todos llegaron en jets privados; por los cuatro días de encuentros y conferencias y el acceso a las sesiones privadas pagaron 245 mil dólares (goo.gl/UBSLLa).

Realmente, tienen razones de sobra para estar felices. Las cosas, "sus" cosas, marchan de maravilla. Las cotizaciones en la bolsa de Wall Street se multiplicaron por tres desde la crisis de 2008. El índice Dow Jones estaba en 8 mil puntos durante 2009 y estos días cotiza a 26 mil. Una escalada permanente, aunque las economías están estancadas o apenas crecen. No hay ningún dato de la economía real que respalde el crecimiento exponencial de las bolsas, lo que muestra su desconexión con la producción y su conversión en meros casinos.

Los datos que muestran el acaparamiento de riqueza nos descubren la estrategia silenciosa del 1 por ciento. Más de 80 por ciento de la riqueza que se genera en el mundo es para ellos. Alrededor de 20 por ciento va para casi la mitad de la humanidad, esa que se mira en el espejo de la riqueza y aspira, con o sin sentido, a estar cerca de los más ricos esperando que se les caigan algunas migajas. Para la otra mitad, nada, no hay futuro, sólo pobreza y represión.

La dominación siempre busca apoyarse en tres patas: las clases dominantes, las clases medias y los sectores populares. El arte de la dominación siempre ha sido sostenerse con base en la hegemonía, que se consigue ofreciendo un lugar a los sectores medios y venderle la ilusión de progreso a los de más abajo.

En los periodos de oro del capitalismo, entre el fin de la Segunda Guerra Mundial y la crisis del socialismo real (1945 a 1991, aproximadamente), la sociedad funcionaba integrando a los trabajadores mediante el salario estable con plenos derechos. Eso les permitía obtener seguridad para sus familias, que esperaban (y a menudo conseguían) el tan soñado ascenso social. Las clases medias ya estaban en una posición más o menos confortable. Fueron los años del desarrollismo y la cultura del consumo.

Esa estrategia fracasó, por varias razones: rebeliones descolonizadoras en el tercer mundo; rebeliones fabriles contra el trabajo opresivo en el primer mundo; rechazo del patriarcado y el machismo por las mujeres en todo el mundo, rebeliones juveniles en las grandes urbes; ocupación masiva de las ciudades por oleadas de campesinos migrantes, y varias revoluciones como la cubana, la vietnamita y la de los guardias rojos chinos, entre muchas otras.

Lo cierto es que la clase dominante comenzó a replegarse sobre sí misma, a construir murallas para defender sus intereses y a desentenderse del resto de la humanidad, en particular del 50 por ciento más pobre y, a veces, más rebelde. Dejó de lado la integración de los trabajadores, estrategia que había urdido para neutralizar la onda expansiva de la revolución rusa (1917).

Ahora, el 1 por ciento enarbola una estrategia que consiste en reducir la población del planeta a la mitad, como señalan algunos estudiosos del Club de Bilderberg, otro espacio de los más ricos (goo.gl/C2mcdS). Es cierto que son especulaciones más o menos fundadas, porque el 1 por ciento no se arriesga a publicitar sus intenciones, como no lo hacen cada vez que deciden emprender un genocidio contra los sectores populares.

Esa estrategia viene endulzada, como diría León Felipe, con cuentos. Los gritos de angustia y los llantos, escribe el poeta, "los ahogan con cuentos". Uno de esos cuentos, el más terrible por eficiente, son las promesas de derechos, ciudadanía y respeto de la voluntad popular. "El sistema político brasileño es un cadáver pudriéndose a cielo abierto", sostiene un analista luego de la condena a Lula (goo.gl/ZUqhr4). Quizá por eso la bolsa de Sao Paulo bate todos los récords.

Una de las tácticas preferidas de la estrategia del 1 por ciento es el fraude electoral. Hay tres tipos, según dice la experiencia. El fraude posterior al voto, como sucedió recientemente en Honduras. El fraude antes, durante y después de la emisión del voto, técnica que se aplica en México desde 1988, por lo menos. La tercera es aceptar al vencedor y luego sobornarlo y/o amenazarlo de muerte. Esto es lo que sucedió en Grecia, según Yanis Varoufakis, el ex ministro de Syriza quien lo vivió desde dentro.

Hay más técnicas para asegurar el poder de los poderosos, siendo el golpe de Estado con genocidio (como en Chile y Argentina, entre otras) las más extremas. Lo que está claro es que el 1 por ciento se ha blindado: tiene el poder del dinero, de las armas legales, las ilegales y de los medios. Cada día acumula más poder.

Es evidente que, hoy por hoy, no los podemos derrotar, ni por las malas ni por las buenas. ¿Entonces? El problema somos los y las de abajo, porque depende de nosotros y de nosotras el seguir creyendo en los cuentos de arriba. Cuentos que tuvieron cierta credibilidad cuando el sistema aspiraba a integrarnos. El problema consiste en seguir confiando en estrategias insostenibles, porque ya no existen las bases materiales y sociales que las hicieron posible.

Como no nos vamos a rendir, el camino debe ser construir lo nuevo. Para sobrevivir en la tormenta, no tenemos otra opción que construir dos, tres, muchas Arcas de Noé (como decía el Che respecto de Vietnam). Espacios de autonomía para afrontar el colapso que nos descerrajan los de arriba.

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La policía suiza reforzó los trabajos de vigilancia en los alrededores del centro de conferencias de Davos, a un día de que comience el Foro Económico Mundial

 

El crecimiento económico sólo beneficia a los más ricos: Oxfam

Indica que la desigualdad social es una traba para eliminar la pobreza en el mundo

Tiene 1% de la población más recursos que todo el resto

 

Davos.

La desigualdad en el ingreso siguió en aumento el año pasado. Sólo ocho empresarios, todos varones, poseen una riqueza que equivale al ingreso de 3 mil 600 millones de personas, la mitad más pobre de la humanidad, reveló la organización humanitaria Oxfam, en un reporte publicado a propósito de la realización, esta semana, del Foro Económico Mundial, que reúne en esta ciudad a la élite de la política y los negocios del mundo.

La súper concentración de riqueza sigue imparable. El crecimiento económico sólo beneficia a los que más tienen, denunció.

Las cifras mostradas en el reporte revelan que el uno por ciento más rico de la población posee más que el restante 99 por ciento. Esa minoría registró además 82 por ciento del crecimiento patrimonial global el año pasado. La lista de multimillonarios aumentó más que nunca entre 2016 y 2017.

La desigualdad social es una traba para la eliminación de la pobreza en el mundo, advirtió Jörn Kalinski, de Oxfam Alemania. Es veneno para nuestra sociedad, agregó. Oxfam alabó los avances en la lucha contra la pobreza extrema. Según datos del Banco Mundial, la cifra de personas que cuentan con menos de 1.9 dólares al día se redujo a la mitad entre 1990 y 2010, y bajó todavía más desde entonces. Aun así, la creciente desigualdad de ingresos impide que el número de personas que salen de la extrema pobreza sea más elevado. La ONG también criticó la reciente reforma fiscal de Estados Unidos.

A pesar de que los líderes mundiales se hayan comprometido con el objetivo de reducir la desigualdad, la brecha entre los más ricos y el resto de la población se amplía, señaló Oxfam. Investigaciones de la ONG revelan que, en los pasados 25 años, el uno por ciento más rico de la población ha percibido más ingresos que el 50 por ciento más pobre de la población en su conjunto.

“El boom de los multimillonarios no es signo de una economía próspera, sino un síntoma del fracaso del sistema económico”, afirmó la directora de Oxfam, Winnie Byanyima. Desde 2010, es decir, en plena crisis tras el estallido de la burbuja financiera en 2008, la riqueza de la élite económica aumentó como media de 13 por ciento por año, precisó.

El pico se alcanzó entre marzo de 2016 y marzo de 2017, periodo en el que se produjo el mayor aumento en la historia del número de personas cuya fortuna sobrepasa los mil millones de dólares, a un ritmo de nueve nuevos multimillonarios cada año.

Oxfam basa sus cálculos en datos del banco Credit Suisse y de la revista estadunidense Forbes.

Las mil 810 personas con una fortuna superior a mil millones de dólares estadunidenses que integran la lista Forbes de 2016 poseen en conjunto 6.5 billones (millones de millones) de dólares, la misma riqueza que 70 por ciento de la población más pobre de la humanidad.

Si los milmillonarios mantienen su nivel de rentabilidad, dentro de 25 años ya tendremos el primer billonario en el mundo, alguien con una fortuna de al menos 1 billón de dólares (aproximadamente, el equivalente al PIB de España).

En América Latina, la riqueza de los multimillonarios creció en 155 mil millones de dólares el año pasado. Dicha cantidad de riqueza sería suficiente para acabar casi dos veces con toda la pobreza monetaria por un año en la región, de acuerdo con Oxfam.

Para la organización, las mujeres obreras son las que se encuentran en lo más bajo de la pirámide. En todo el mundo, ellas ganan menos que los hombres y están sobrerrepresentadas en los empleos peor pagados y los más precarios.

En América Latina las mujeres laboran casi el doble de horas que los hombres en trabajos no remunerados.

 

 

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Coy Cotley, de 63 años, en su lugar de vida como homeless, hecho de cajas de cartón, sobre una acera de Tenderloin, San Francisco, Estados Unidos.

 

En el corazón de la misión especial de Philip Alston, Relator de la ONU para la Pobreza, hubo una pregunta: ¿pueden los estadounidenses disfrutar de los derechos humanos fundamentales si no pueden cumplir con los estándares básicos de vida? Alston, quiere saber por qué 41 millones de estadounidenses viven en la pobreza. The Guardian se unió a él en una misión especial de dos semanas en el corazón oscuro de la nación más rica del mundo

Después de recorrer los suburbios de Los Angeles, tomó un vuelo hasta San Francisco, al distrito de Tenderloin, donde se congregan personas sin hogar, y entró a la iglesia de San Bonifacio. Lo que vio allí fue un analgésico para su alma.

 

Iglesia de San Bonifacio en San Francisco acoge a homeless todos los dìas Foto The Guardian 580x334

La iglesia de San Bonifacio en San Francisco, abre todos los días de 6 de la mañana a 3 de la tarde, para que las personas sin casa descansen un rato. Foto: David Levene para The Guardian

 

Alrededor de 70 personas sin hogar dormían silenciosamente en bancos en la parte posterior de la iglesia, ya que se les permite hacer todas las mañanas de lunes a viernes, con fieles rezando armoniosamente frente a ellos. La iglesia les da la bienvenida como parte del concepto católico de extender la mano amiga.

“Encontré a la iglesia sorprendentemente edificante”, dijo Alston. “Fue una escena tan simple y una idea tan obvia. Me llamó la atención: el cristianismo, ¿de qué se trata si no es esto?

Fue una gota rara de altruismo en la costa oeste, que compite contra un mar de hostilidad. En los últimos años, se han aprobado más de 500 leyes contra personas sin hogar en las ciudades de California. A nivel federal, Ben Carson, el neurocirujano nombrado por Donald Trump como secretario de vivienda de los EE. UU., está diezmando los gastos del gobierno en viviendas asequibles.

Tal vez el detalle más revelador: aparte de San Bonifacio y su iglesia hermana, ningún otro lugar de culto en San Francisco acoge a las personas sin hogar. De hecho, muchos han comenzado, incluso en esta temporada de buena voluntad, a cerrar sus puertas a todos los que se acercan simplemente para excluir a las personas sin hogar.

Como Tiny Gray-Garcia, ella misma en las calles, se lo describió a Alston, hay una actitud predominante con la que ella y sus compañeros tienen que lidiar todos los días. Ella lo llamó la “violencia de mirar hacia otro lado”.

Esa veta cruel -la violencia de apartar la mirada- ha sido una característica de la vida estadounidense desde la fundación de la nación. El desprendimiento del yugo del gobierno desmesurado (la monarquía británica) llegó a equipararse en la mente de muchos estadounidenses con los derechos de los estados y la idea individualista de hacerlo por su cuenta, una opinión que está bien para los afortunados que lo hagan , menos feliz si naces en el lado equivocado de las pistas.

Contrarrestar eso ha sido la convicción de que la sociedad debe proteger a los suyos contra los caprichos del hambre o el desempleo que informaron el New Deal de Franklin Roosevelt y la Gran Sociedad de Lyndon Johnson. Pero en los últimos tiempos, los vientos dominantes han soplado fuertemente en la dirección de “tú estás solo, amigo”. Ronald Reagan estableció la tendencia con sus recortes de impuestos de los años ochenta, seguido por Bill Clinton, cuya decisión de 1996 de eliminar los pagos de asistencia social para las familias de bajos ingresos sigue castigando a millones de estadounidenses.

El ataque acumulativo ha dejado a familias con problemas, incluidos los 15 millones de niños oficialmente en la pobreza, con un apoyo mucho menor que en cualquier otra economía industrializada. Ahora se enfrentan tal vez a la mayor amenaza de todas.

Como el propio Alston ha escrito en un ensayo sobre el populismo de Trump y el desafío agresivo que plantea a los derechos humanos: “Estos son tiempos extraordinariamente peligrosos. Casi todo parece posible “.

 

(Tomado de The Guardian / Traducción de Cubadebate)

 

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Primera parte.

 Un viaje a través de una tierra de pobreza extrema: bienvenido a Estados Unidos (Primera parte)

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Pobreza en Estados Unidos. Foto: The Guardian

En el corazón de la misión especial de Philip Alston, Relator de la ONU para la Pobreza, hubo una pregunta: ¿pueden los estadounidenses disfrutar de los derechos humanos fundamentales si no pueden cumplir con los estándares básicos de vida? Alston, quiere saber por qué 41 millones de estadounidenses viven en la pobreza. The Guardian se unió a él en una misión especial de dos semanas en el corazón oscuro de la nación más rica del mundo


El Relator de Naciones Unidas sobre extrema pobreza y derechos humanos se embarcó en una gira de costa a costa por los Estados Unidos para hacer que la nación más rica del mundo -y su presidente-, respondan por las dificultades que soportan los ciudadanos más vulnerables de Estados Unidos.


La gira hizo paradas en cuatro estados, así como en Washington DC y el territorio estadounidense de Puerto Rico. Se enfocó en varias de las barreras sociales y económicas que hacen que el sueño estadounidense sea simplemente una quimera para millones: desde la indigencia en California hasta la discriminación racial en el sur profundo, el abandono acumulado en Puerto Rico y el declive de los empleos industriales en Virginia Occidental.
Con 41 millones de estadounidenses oficialmente en la pobreza según la Oficina del Censo de los EE. UU. (otras estimaciones ponen esa cifra mucho más alta), uno de los objetivos de la misión de la ONU será demostrar que ningún país, por muy rico que sea, es inmune al sufrimiento humano inducido por la creciente desigualdad.


Los Angeles, California, 5 de diciembre de 2017

 


Estamos en Los Ángeles, en el corazón de una de las ciudades más ricas de América, y el General Dogon, vestido de negro, es nuestro guía turístico. Junto a él pasea otro hombre alto, de pelo gris y elegantemente vestido con jeans y chaqueta. El profesor Philip Alston es un académico australiano con un título formal: Relator Especial de las Naciones Unidas sobre la extrema pobreza y los derechos humanos.
El general Dogon, un veterano de estas calles de Skid Row, avanza a grandes zancadas, pasando por encima de una rata muerta sin hacer ningún comentario y bordeando un cuerpo envuelto en una gastada manta naranja que yace en la acera.


Los dos hombres continúan cuadra tras cuadra de tiendas desvencijadas y refugios de lona improvisados. Hombres y mujeres se reúnen fuera de las estructuras, en cuclillas o durmiendo, algunos en grupos, la mayoría solos como extras en una película distópica de bajo presupuesto.


Llegamos a una intersección, que es cuando el general Dogon se detiene y le presenta a su invitado la opción. Señala hacia el final de la calle, donde los relucientes rascacielos del centro de Los Ángeles se alzan en una promesa de riquezas divinas.


El Paraiso.


Luego gira hacia la derecha, revelando el tatuaje de “poder negro” en su cuello, y lleva nuestra mirada de nuevo al estallido de Skid Row en el centro del centro de LA. De esa manera se encuentran 50 bloques de humillación humana concentrada. Una pesadilla a simple vista, en la ciudad de los sueños.


Alston gira a la derecha.


Entonces comienza un viaje de dos semanas en el lado oscuro del Sueño Americano. El centro de atención del relator de la ONU, un árbitro independiente de los estándares de derechos humanos en todo el mundo, ha caído en esta ocasión en los EE. UU., culminando el viernes con el lanzamiento de su informe inicial en Washington.

 

 
Philip Alston, Relator de la ONU, en las calles de Los Angeles. Foto: Dan Tuffs para The Guardian


Su misión de investigación en la nación más rica que el mundo haya conocido le ha llevado a investigar la tragedia en su núcleo: los 41 millones de personas que oficialmente viven en la pobreza.


De ellos, nueve millones tienen cero ingresos en efectivo: no reciben un centavo en sustento.


El viaje épico de Alston lo ha llevado de costa a costa, la privación a la privación. Comenzando en Los Ángeles y San Francisco, recorriendo el sur profundo, viajando a la mancha colonial de Puerto Rico y luego de vuelta al devastado país carbonífero de Virginia Occidental, ha explorado el daño colateral de la dependencia de los Estados Unidos de la empresa privada con exclusión del público ayuda.


The Guardian tuvo un acceso sin precedentes al enviado de la ONU, lo siguió mientras cruzaba el país, asistiendo a todas sus paradas principales y siendo testigo de la pobreza extrema que está investigando de primera mano.
Piense en ello como tiempo de amortización. Como dijo el propio relator especial de las Naciones Unidas: “Washington tiene mucho interés en señalar los fallos de la pobreza y los derechos humanos en otros países. Esta vez estoy en los Estados Unidos “.

La gira llega en un momento crítico para Estados Unidos y el mundo. Comenzó el día en que los republicanos en el Senado de los EE. UU. votaron a favor de amplios recortes de impuestos que ofrecerán una bonanza para los superdotados a la vez que aumentan los impuestos a muchas familias de bajos ingresos. Los cambios exacerbarán la desigualdad de riqueza que ya es la más extrema en cualquier nación industrializada, con tres hombres, Bill Gates, Jeff Bezos y Warren Buffet, que poseen tanto como la mitad de todo el pueblo estadounidense.

A los pocos días de la visita de la ONU, los líderes republicanos dieron un gran paso adelante. Anunciaron planes para recortar programas sociales claves en lo que equivale a un ataque contra el estado de bienestar ya de por sí raído.

“¡Buscar! Miren esos bancos, las grúas, los condominios de lujo que suben “, exclamó el general Dogon, que era un homeless en Skid Row y ahora trabaja como activista local con Lacan. “Aquí abajo, no hay nada”. Ves las tiendas una detrás de la otra, no hay lugar para que la gente vaya “.

 

David Busch es un hombre sin casa en Venice Beach, Los Angeles. Foto: Dan Tuffs para The Guardian

 

California fue un punto de partida adecuado para la visita de la ONU. Es un ejemplo de la gran riqueza generada en el boom tecnológico del 0,001%, y el aumento resultante en los costos de la vivienda que ha disparado la indigencia. Los Ángeles, la ciudad, por mucho, con la población más grande de habitantes de las calles en el país, está lidiando con cifras de crisis que aumentaron un 25% el año pasado a 55,000.
Ressy Finley, de 41 años, estaba ocupada esterilizando el balde blanco que usa para bañarse en su tienda en la que ha vivido durante más de una década. Ella mantiene su sala de estar, una masa de colchones y mantas gastadas y algunas posesiones variopintas, lo más limpio que puede en una batalla perdida contra ratas y cucarachas. Ella también soporta olas de chinches, y tiene grandes verdugones en su hombro para probarlo.
Ella no recibe ingresos formales, y lo que gana reciclando botellas y latas no es suficiente para pagar el alquiler promedio de $ 1,400 al mes por una habitación pequeña de una habitación. Un amigo le trae su comida cada dos días, el resto del tiempo depende de misiones cercanas.

Lloró dos veces en el curso de nuestra breve conversación, una vez cuando recordó cómo los trabajadores sociales le quitaron a su hijo pequeño de sus brazos debido a su adicción a las drogas (ahora tiene 14 años, nunca lo volvió a ver). La segunda vez fue cuando aludió al abuso sexual que la puso como una niña en el camino hacia las drogas y la falta de vivienda.

Teniendo en cuenta todo eso, es notable lo positivo que queda Finley. ¿Qué piensa ella del Sueño Americano, la idea de que todos puedan hacerlo si se esfuerzan lo suficiente? Ella responde al instante: “Sé que voy a lograrlo”.

¿Una mujer de 41 años que vive en la acera en Skid Row va a llegar?

“Claro que lo haré, siempre que conserve la fe”.

¿Qué significa “hacerlo” para ella?


“Quiero ser escritor, poeta, emprendedor, terapeuta”.

 

Ressi Finley, quien vive en una carpa en la 6th street en Los Angeles. Foto: Dan Tuffs para The Guardian

 

Robert Chambers ocupa el siguiente pedazo de acera junto a Finley’s. Ha creado un área alrededor de su tienda de paletas de madera, lo que pasaría en Skid Row como una casa jardín.

Tiene un letrero que dice “Homeless Writers Coalition”, el nombre de un grupo que dirige para dar dignidad a las personas sin hogar contra lo que él llama los aspectos “animalísticos” de sus vidas. Él se refiere a la falta de baños públicos que obliga a las personas a hacer sus necesidades en las calles.

 

Las autoridades de Los Angeles han prometido brindar más acceso a los baños, un tema crítico dado el brote mortal de hepatitis A que comenzó en San Diego y se está extendiendo en la costa oeste, cobrándose 21 vidas principalmente por falta de saneamiento en campamentos de personas sin hogar. Por la noche, los parques y servicios locales están cerrados específicamente para mantener alejados a los desamparados.

 


Skid Row ha utilizado nueve baños por la noche para 1.800 personas que van a la calle. Esa es una proporción muy inferior a la exigida por la ONU en sus campamentos para los refugiados sirios.

“De hecho, es inhumano, y, al final, adquirirás la psicología animal”, dijo Chambers.

Él ha estado viviendo en las calles por casi un año, tras haber violado sus términos de libertad condicional por posesión de drogas y, a su vez, ser expulsado de su apartamento de bajo costo. No hay ayuda para él ahora, dijo, no hay cuestión de “hacerlo”.

“¿La red de seguridad? Tiene demasiados agujeros para mí “.

De todas las personas que se cruzaron con el Relator de la ONU, Chambers fue el más desdeñoso del sueño americano. “La gente no se da cuenta, nunca mejora, no hay recuperación para personas como nosotros”. Tengo 67 años, tengo una enfermedad del corazón, no debería estar aquí. Puede que no sea mucho más tiempo “.

Eso fue una gran cantidad de mal karma para absorber en el primer día, y se estremeció incluso a un estudioso experimentado de dificultades como Alston. Como relator especial de la ONU, ha informado sobre la extrema pobreza y su impacto en los derechos humanos en Arabia Saudita y China, entre otros lugares. ¿Pero Skid Row?

“Me sentía bastante deprimido”, le dijo a The Guardian más tarde. “El interminable redoble de historias de terror. En cierto punto, uno se pregunta qué puede hacer alguien al respecto, y mucho menos a mí “.

Y luego tomó un vuelo hasta San Francisco, al distrito de Tenderloin, donde se congregan personas sin hogar, y entró a la iglesia de San Bonifacio.

Lo que vio allí fue un analgésico para su alma.

 

Continuará....

(Tomado de The Guardian / Traducción de Cubadebate)

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El Chocó y el eterno abandono institucional

Tras un año de la firma del Acuerdo de Paz entre Gobierno-Farc (24 de noviembre 2016), la organización Amnistía internacional1, publicó el informe “Continúan los años de soledad”2, en el cual describe la situación de implementación del punto cinco –víctimas– en el departamento del Chocó. En el documento la Ong internacional deja claras las falencias del Estado tanto en la implementación de lo pactado, como en el cumplimiento de sus obligaciones internacionales con respecto a derechos humanos.

 

No es nuevo. Amenazas, torturas, asesinatos, violencia sexual y de género, son parte de los múltiples sufrimientos padecidos por las comunidades pobladoras del Chocó –en su mayoría afrodescendientes e indígenas–, sufrimiento reflejo de la realidad que caracteriza al país en sus diferentes regiones en crisis –Cauca, Norte de Santander, Antioquia, Córdoba, entre otros–.

 

Más allá del conflicto armado

 

Realidad irrefutable. Para la Ong la situación del departamento es alarmante, pues lo vivido por las comunidades es el abandono institucional reflejado no solo en la continua violencia armada, sino en que “la población chocoana vive en condiciones de pobreza, exclusión y escaso acceso a servicios públicos, especialmente en las zonas rurales. El índice de pobreza extrema es cercano al 80% y el índice de analfabetismo supera por tres veces el promedio nacional, alcanzando un 20.9%”3.

 

Según cifras de la Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas (Uariv), el 60 por ciento del total de la población del departamento está registrada como víctima del conflicto armado interno, pese a lo cual no han recibido la debida reparación integral y, al contrario, cada día que pasa se recrudece la situación de derechos humanos en la región. Es decir, a un Estado que no cumplió con sus obligaciones ahora se suma uno que no atiende ni repara a las víctimas, como tampoco se plantea sacar a quienes habitan estos territorios de la marginalidad.

 

La “paz estable y duradera” cada día más lejos

 

Para la organización internacional, es un hecho que con la firma de los acuerdos, la violencia armada en el departamento disminuyó notoriamente pero ahora, con la salida de los frentes 57 y 34 de las Farc, la región es un territorio en disputa por parte de diversos actores armados que están en un reacomodo militar para obtener el control de las zonas que dejaron los frentes farianos.

 

El reagrupamiento armado del Eln, de grupos paramilitares como las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (Agc) y el mayor cubrimiento que intenta el Ejército Nacional, va dejando sobre el terreno múltiples violaciones a los derechos humanos de las comunidades que habitan la ruralidad del departamento, especialmente en el municipio de Riosucio4, el cual se encuentra ubicado en medio de un corredor estratégico que inicia desde el bajo Atrato chocoano, límites con Urabá antioqueño y la costa Pacífica –Bahía Solano–.

 

Con el enfrentamiento militar entre ejército, guerrilla y paramilitares, aumentan los homicidios y ataques contra líderes y lideresas afrodescendientes, indígenas y campesinos; desplazamientos forzados colectivos; violencia sexual contra mujeres y niñas; reclutamiento de niños, niñas y adolescentes; muertos por minas antipersonal, es decir, la realidad del departamento es cada día más crítica.

 

Una historia que se repite. Esta lucha por el control territorial, al igual que en el pasado, tiene también como objetivo, obtener tierras para desarrollar actividades económicas como monocultivos de palma, madera, ganadería y minería. Una práctica de la que ni el mismo Estado queda excluido, pues solo basta recordar la operación Génesis de 1977 donde según el informe el “[...] Estado, a través de fuerzas de seguridad, fue declarado responsable por la Corte Interamericana de Derechos Humanos por el asesinato, desplazamiento y despojo de tierras de más de 100 personas. En este caso, el Estado fue condenado por propiciar las condiciones para que los grupos paramilitares incursionaran en el territorio colectivo y por permitir la explotación ilegal de las tierras abandonadas a su paso”5.

 

Desplazamiento forzado interno

 

Según el informe la ausencia del Estado está dejando a las comunidades a merced de los grupos armados, lo que ocasiona una situación crítica, pues en el 2017 los desplazamientos en el departamento sobresalen como los más altos de todo el país. Amnistía Internacional, siguiendo el informe de Acnur Colombia, afirma que “Entre enero y septiembre de 2017, alrededor de 9.544 personas fueron víctimas de desplazamientos colectivos en el Chocó. A octubre de 2017 reportaron 27 eventos de desplazamiento, de los cuales, 3.115 personas afrodescendientes y 2.955 indígenas han sido víctimas”6.

 

Las víctimas continúan siendo los de siempre. El mismo informe estima que aproximadamente 550 personas –alrededor de 200 familias– de los pueblos Embera Dóbida y Wounaan, así como de comunidades afrodescendientes de la cuenca del río Truandó se encuentran desplazadas en el municipio de Riosucio.

 

Muchos de los desplazamientos forzados se dan producto de las minas antipersonal que siembran los actores armados al interior de los territorios de comunidades afrodescendientes y pueblos indígenas; lo que ocasiona un grave riesgo para la vida de niños, niñas y adolescentes, además de generar afectaciones a los modos de vida de las comunidades y pueblos, pues muchos de estos quedan encerrados en sus propios territorios y no pueden moverse ni siquiera para realizar sus labores de pesca, caza o agricultura, lo que implican problemas de seguridad alimentaria.

 

El silencio siempre está presente. Aunque se conocen algunos de los casos de violencia armada y desplazamientos forzados, la Ong considera que pueden ser muchos más pero que las personas no denuncian en las instituciones y viven todos estos conflictos por su propia cuenta.

 

La situación es alarmante pues prosiguen las muertes por explosión de minas antipersonal, como lo registra el informe al retomar que el 19 de marzo de 2017 un niño indígena de 14 años resulto herido por la explosión de una mina lo que generó el desplazamiento y confinamiento de 955 personas de las comunidades La Nueva, Dos Bocas, Taparal, Quiparadó, Jagual, Marcial y Mamey Dipurdú.

 

Violencia armada, sexual y asesinatos

 

La maldición del conflicto. Con la llegada de actores armados a los territorios, se incrementó el reclutamiento forzado de niños, niñas y adolescentes indígenas y afrodescendientes. Casos aterradores se siguen presentando, como lo relata el informe que menciona el ingreso de “más de 200 miembros de las Autodefensas Gaitanistas de Colombia en agosto de 2017 en el resguardo El Brazo en Bahía Solano, en Buena Vista en Bajo Baudó, en el resguardo Tigre Montería en Novita y en Bojayá, donde se presentaron reportes de reclutamiento forzado de niños y niñas entre 12 y 14 años”7.

 

Con el ingreso de los actores armados a las comunidades aumentó la violencia de género en la región, pues son más frecuentes las violaciones sexuales y abusos a niñas, niños y mujeres, lo que cada vez es más preocupante, puesto que “las mujeres indígenas y afrodescendientes aún consideran un riesgo denunciar estos abusos”8. Esto es una realidad poco documentada y de la cual no existen datos fieles.

 

De igual manera, se incrementaron los asesinatos selectivos en la región que tienen como objetivo quebrar procesos organizativos locales. Ejemplo de esto son los asesinatos de Ruth Alicia López de la Asociación Agroecólogica Interétnica e Intercultural Asokinchas, (2 de marzo de 2017), el 3 de junio le arrebataron la vida a Efrén Santo, impulsor del proceso de restitución de tierras del Consejo Comunitario Pedeguita, Mancilla; el 30 de junio, fue asesinado Eugenio Rentería promotor del paro cívico del Chocó.

 

Los asesinatos quiebran las bases culturales de los pueblos indígenas que habitan el departamento, pues muchos de los asesinados portaban los conocimientos ancestrales de los pueblos. El 7 de octubre fue asesinado por los paramilitares el exgobernador, líder y promotor de salud indígena Ezquivel Manyoma; así mismo el ELN asesinó el 24 de octubre al líder indígena Aulio Isarama Forastero.

 

Bojayá 15 años después

 

En el año 2017 se cumplieron 15 años de la masacre de Bojayá, donde 119 personas, en su mayoría niños y niñas que se escondían en la iglesia del pueblo, perdieron sus vidas por efecto de la explosión de un cilindro bomba –que además dejó un sin número de heridos– lanzado por las Farc en medio de un enfrentamiento con los paramilitares. Sin importar lo sucedido, 15 años después las comunidades continúan siendo víctimas de violaciones a los derechos humanos y al conflicto armado en sus territorios.

 

El Estado no atendió los llamados. Según el informe de Amnistía Internacional, las comunidades afectadas en Bojayá habían dejado constancia, días antes de la masacre, de la presencia de grupos armados y enfrentamientos cerca de sus territorios, sin embargo el Estado no respondió a los llamados. Por esta razón la Ong, junto al Centro Nacional de Memoria Histórica y a las victimas responsabilizan al establecimiento por lo ocurrido.

 

En el documento se señala que la organización internacional realizó una visita a Bellavista Nueva –lugar donde reubicaron el pueblo después de la masacre– y se encontraron con que “[...] tras quince años de que ocurrieron los sucesos, la población continúa sumida en la incertidumbre, las amenazas y la zozobra frente a las incursiones de actores armados en su territorio”9. Por lo que sostiene que el Estado debe garantizar la seguridad colectiva de los bojaceños y bojaceñas, además de la de los líderes y lideresas de la comunidad.

 

Además, retoma el informe, es fundamental reconocer que el ejército y los paramilitares siguen actuando en conjunto en los territorios y ya es evidente, “pues las comunidades que habitan las cuencas de los ríos Atrato, Baudó y San Juan concuerdan en denunciar que estructuras paramilitares actúan en connivencia con el Estado, y esto ha permitido su reacomodación en la coyuntura de implementación territorial del Acuerdo de Paz”10 (ver recuado).


Pese a que las Farc ya realizaron un acto público en el 2016 pidiendo perdón a las víctimas, aún hace falta que el Estado y los grupos paramilitares hagan lo propio.

 

Al Estado le quedó grande la realidad del país

 

Como queda evidenciado, el Estado colombiano no implementa una respuesta integral para controlar los territorios, garantizar la vida digna de sus pobladores y atender a las víctimas del conflicto, además de toda aquella población que vive en condiciones de empobrecimiento y marginalidad, sin servicios médicos, alimentación y vivienda. Todo indica que el Estado no cuenta con los registros reales de las víctimas de los conflictos que se presentan actualmente, y que su única alternativa ante los conflictos inocultables que padecen amplios grupos poblaciones es la militarización de los territorios. Respuesta que simplemente profundiza los conflictos.

 

Arranca el 2018, con nuevos retos para encarar por parte de la sociedad colombiana que cada día se ve más hundida en tiempos de crisis; ¿será necesario seguir apostando por una institución que desde décadas atrás prioriza el crecimiento económico y abandona las realidades de las regiones? o ¿será que es momento de consolidar un nuevo proceder en la política y control territorial que se geste desde las comunidades organizadas?

 

El reto es claro y cada día más emplazante. Por el momento, lo único cierto es que si las cosas siguen igual, si no florece la imaginación para consolidar alternativas de producción, defensa y control territorial –que no dependan del establecimiento–, lo que tendremos en el presente y hacia el futuro en el país será el mismo hedor a impunidad y sangre.

 

1 Organización no gubernamental que trabaja en la investigación y seguimiento de la situación de derechos humanos en diferentes países del mundo, para saber más visitar: https://www.amnesty.org/es/
2 Para descargar el informe: https://www.amnesty.org/es/documents/amr23/7425/2017/es/
3 Amnistía Internacional. (2017) “Continúan los años de soledad. Colombia: Acuerdo de paz y garantías de no repetición en el Chocó” p. 11, disponible en https://www.amnesty.org/es/documents/amr23/7425/2017/es/ .
4 Municipio donde Amnistía Internacional inicialmente pensó realizar trabajo de campo de la investigación y no lo pudo realizar por cuestiones de seguridad.
5 Ídem, p. 13
6 Ídem, p. 16
7 Ídem, p. 17
8 Ídem, p. 19
9 Ídem, p. 33
10 Ídem, p. 35

 


 

Recuadro


Recomendaciones de Amnistía Internacional

 

Ante esta crítica situación departamental, la Ong, recomienda, entre otros aspectos:

 

• Desmantelar prontamente todos los grupos paramilitares e investigar sus vínculos con las fuerzas de seguridad del Estado.

• Cumplir plenamente con la obligación internacional de garantizar la reparación integral, la que debe incluir garantías de no repetición para todas las víctimas del conflicto armado.

• Cumplir con la obligación internacional de prevenir el desplazamiento de los pueblos indígenas y las comunidades afrodescendientes de sus territorios, y garantizar sus derechos como víctimas del conflicto armado.

• Desarrollar e implementar medidas urgentes para garantizar la protección colectiva de los resguardos indígenas y consejos comunitarios afrodescendientes ubicados en las zonas de conflicto armado, teniendo como insumo principal las consultas con sus líderes, lideresas y organizaciones representativas.

• Priorizar la atención de calidad en salud física y mental de las víctimas de minas antipersonal.

 

Publicado enEdición Nº242
La capital de la miseria de Estados Unidos, fuera de control

La cifra de personas sin hogar aumenta por primera vez en siete años al dispararse la situación de emergencia en Los Ángeles.

 

“Nunca lo he visto tan mal”. El que dice esto mientras camina por la calle Seis del centro de Los Ángeles, California, lo ha visto todo en miseria. Es el agente Deon Joseph, con dos décadas de experiencia patrullando en la comisaría Central de la ciudad, situada en medio de la mayor concentración de personas sin hogar al aire libre de Estados Unidos, el barrio conocido como Skid Row.

 

Las cifras oficiales dan la razón al agente Joseph. Al menos en el tiempo que él lleva en el barrio, nunca ha estado tan mal. La situación de los sin techo en Los Ángeles, que las autoridades locales ya habían calificado de “emergencia”, se ha vuelto una cuestión nacional al revelarse este mes las últimas cifras del fenómeno en Estados Unidos. El número de personas sin hogar ha aumentado un 1% en el país, el primer aumento en siete años.

 

El aumento espectacular en el condado de Los Ángeles, con un 23% más de sin techo en un año hasta las casi 58.000 personas, explica por sí mismo las cifras nacionales. Si no fuera por la región de Los Ángeles, la población sin techo habría bajado un 1,5%. Las cifras han aumentado en toda la Costa Oeste. De las siete zonas urbanas con más personas sin techo, cinco están en el Pacífico (Los Ángeles, Seattle, San Diego, San José y San Francisco).

 

En Estados Unidos hay 553.000 personas sin hogar según el último censo del Departamento de Vivienda, publicado a principios de diciembre. Es el 0,17% de la población, un porcentaje superior a México (0,04%), pero inferior a Canadá (0,44%), Reino Unido (0,25%) o Suecia (0,36%), según las últimas cifras recopiladas por la OCDE. Uno de cada cinco vive en Nueva York o en Los Ángeles. En números absolutos, la ciudad de Nueva York es la que más sin techo tiene de EE UU, con más de 76.000. La diferencia es que en Nueva York, el 90% tiene donde pasar la noche. Tres de cada cuatro personas sin hogar en Los Ángeles no tienen cama en ningún albergue o solución temporal.


Además, la diferencia en el clima (la temperatura máxima en Nueva York esta semana ha sido -5 grados y en Los Ángeles, 26) hace que el fenómeno esté al aire libre, en aceras por toda la ciudad. Y en Skid Row es donde ese teatro de la miseria norteamericana muestra su cara más cruda. En las 50 manzanas de Skid Row se concentra la mitad de los sin techo de la ciudad de Los Ángeles. El detective Harry Bosch, de las novelas policiacas de Michael Connelly, lo define así: “Cruzas una calle y estás en Calcuta”. Tal cual.

 

El agente Deon Joseph patrulla a pie por la calzada de la calle Seis porque no se pueden usar las aceras. Son una amalgama de tiendas de campaña, basura, chatarra en la que viven miles de personas. A ratos, el olor es nauseabundo. Algunos se le acercan a saludar o a contarle sus problemas. Joseph cuenta que esta gente se ha convertido en víctimas de las bandas, que cobran por el sitio en las aceras, en dinero (hasta 200 dólares al mes) o en servicios, desde el tráfico de drogas hasta la prostitución. En algunas de estas tiendas de campaña, explica, han encontrado armas. El trapicheo está casi a la vista. Las violaciones son habituales. Coches de alta gama están aparcados junto a personas inconscientes en la acera a las que todo el mundo ignora. El crimen en la zona “está fuera de control”, asegura Joseph, atraído por el tráfico de drogas. El agente es muy crítico con lo que considera “política de no inmiscuirse” de las autoridades.


En una esquina encontramos a Jennifer de León. Prácticamente sin dentadura, explica que tiene 40 años y lleva viviendo en esta esquina desde 2009 en una tienda que empezó siendo pequeña pero ahora ocupa unos seis metros cuadrados. Sus padres viven en Desert Hot Springs, a dos horas de aquí. No se habla con ellos. Vive de una pensión de la Seguridad Social desde los 18 años que hoy asciende a 997 dólares, y sin embargo sigue en la calle. Simplemente es su vida. Acabó aquí después de engancharse al crack y a la metanfetamina. Se ducha en el albergue más cercano. Si no tiene que ir, hace sus necesidades en un cubo y las tira a la calle.

 

Midnight Mission es uno de los albergues más antiguos de Skid Row, fundado en 1914. “En la crisis del 29 servíamos un millón de comidas al año”, explica Joey Weinert, coordinador de los voluntarios del albergue. Aquí se viene a comer, pero también a pasar la noche y, si la persona consigue estabilizarse, Midnight Mission provee una solución habitacional temporal que le permita reconstruir su vida. “Si se pide ayuda, la hay”, asegura Weinert. Todos los habitantes de las aceras de Skid Row pueden comer tres veces al día, conseguir ropa limpia y acceso a higiene personal. “Es como la Meca de los sin techo. Aquí están todos los servicios”.


Las causas del aumento de sin techo son diversas y profundas. Weinert cita el aumento en el consumo de drogas, los efectos a largo plazo de la crisis económica y también la crisis de vivienda que sufre el condado de Los Ángeles, donde el aumento de los precios está erosionando rápidamente la clase media. Esta es la razón más admitida por las autoridades locales, en todas las ciudades de la Costa Oeste. También asegura que vienen personas sin techo de otros lugares, sabiendo que aquí se puede llevar esta vida. “Si estás en la calle en Chicago en esta época del año y te ofrecen un billete de autobús a California, te vas”.

 

La situación lleva dos años creciendo fuera del centro de la ciudad. Las tiendas de campaña aparecen de la noche a la mañana en todo Los Ángeles. La situación es tan evidente que este año los votantes han aprobado en referéndum dos veces subirse los impuestos para recaudar un total de 4.700 millones de dólares en 10 años para construir al menos 15.000 plazas en residencias permanentes para gente sin techo y los servicios que necesitan. La semana pasada, el alcalde inauguró la primera de esas obras.

 

Weinert no cree que echar dinero sobre el problema sea la solución. “Si le das un piso a un adicto al crack, sus amigos se van a meter allí y lo que has hecho es montar un piso franco de venta de crack”. No se puede resolver la situación de una persona que está en la calle sin resolver antes las razones por las que está en la calle, explica, especialmente la adicción y los problemas mentales. “Nuestro país no se ocupa de los pobres y los débiles”.

 


 

“EL SUEÑO AMERICANO SE ESTÁ CONVIRTIENDO RÁPIDAMENTE EN EL ESPEJISMO AMERICANO”


Estados Unidos, uno de los países más ricos del mundo y la “tierra de la oportunidad”, se está convirtiendo en el campeón de la desigualdad. Esta es la frase con la que comienza el comunicado del pasado 15 de diciembre de Phillip Alston, el relator especial de Naciones Unidas para la extrema pobreza. Alston acabó en Skid Row, Los Ángeles, un viaje de dos semanas por California, Alabama, Georgia, West Virginia, Washington DC y Puerto Rico para observar el estado de la pobreza en el país más rico del mundo. Su conclusión es que “el sueño americano se está convirtiendo rápidamente en el espejismo americano”.

 

El relator cita las cifras del censo, según las cuales 40 millones de estadounidenses viven en la pobreza y de ellos 18,5 millones en extrema pobreza. Alston se mete en política y pasa a continuación a criticar los posibles efectos de la reforma fiscal de Donald Trump sobre los más pobres. Dice que el plan “va a desgarrar partes cruciales de una red de seguridad que ya estaba llena de agujeros”.

 

En el problema de los sin techo, en concreto, Alston considera que las cifras oficiales son inferiores a las reales. El relator critica la “criminalización” de la pobreza por los arrestos por delitos menores de personas que viven en la calle. Alston publicó una versión preliminar de su informe hace una semana. La versión definitiva se publicará en abril.

Publicado enInternacional
Uno de cada 5 jóvenes que busca trabajo en América Latina no lo encuentra: OIT

En América Latina y el Caribe al menos uno de cada cinco jóvenes que busca empleo no puede encontrarlo, lo cual afecta a 10.2 millones de personas, alerta la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

A ello se suma que el desempleo en el caso de las mujeres alcanzó, más de dos dígitos, por primera vez en lo que va de la década, al llegar a 10.4 por ciento de esta fuerza laboral.

En el Panorama Laboral de América Latina y el Caribe 2017, presentado recientemente por el organismo multinacional, se revela que en la región 26.4 millones de personas buscan trabajo sin lograr acceder a una fuente de empleo, lo cual representa un incremento de 2 millones de desempleados, en comparación con la estadística registrada en el año anterior.

En el documento se agrega que si bien se presenta un repunte económico en la región y se estima un crecimiento promedio de 2 por ciento para las economías latinoamericanas en el año 2018, esta cifra todavía se mantiene muy por debajo del nivel de 5 o 6 por ciento que requieren estos países para hacer una diferencia contundente en cuanto a la informalidad y la calidad del empleo que se ofrece.

Uno de los sectores más afectados por la falta de oportunidades laborales, se destaca en el informe, son los jóvenes, quienes enfrentan tasas de desempleo que triplican la desocupación de los adultos; por primera ocasión en lo que va de la década la tasa de jóvenes desocupados estuvo muy cerca de 20 por ciento, pues se situó en 19.5.

Se detalla que a escala regional, la tasa de desocupación juvenil varía por país, desde 6.6 a 29.8 por ciento en años recientes, aunque únicamente en seis de 16 naciones de la región la media del desempleo de los jóvenes superó en 2017 la tasa de 20 por ciento. Entre ellos se ubicaron Brasil, Jamaica, Uruguay, Argentina, Costa Rica y Paraguay, mientras que Guatemala, México y Ecuador presentan tasas inferiores a 10 por ciento.

El organismo multinacional señala que el hecho de que uno de cada cinco jóvenes en la región busque trabajo y no lo encuentre es preocupante, porque significa una amenaza al presente y a las expectativas de más de 10 millones de jóvenes que no ven materializarse oportunidades de empleo, educación ni movilidad social.

Agrega que en el caso de las mujeres jóvenes la situación es peor: están aún más en riesgo, porque sus tasas de ocupación son menores, frente a mayores niveles de desempleo, mientras que la prevalencia de empleos precarios las afecta de manera desproporcionada.

Por ello, se considera esencial mejorar las oportunidades para este sector de la población a través de políticas sociales y de empleo apropiadas, con el propósito de garantizar sociedades que sean más inclusivas y sostenibles.

En cuanto a la calidad del empleo que se ha creado en la región, la OIT destaca que si bien este año se incrementó en 0.3 por ciento el empleo asalariado, el trabajo por cuenta propia aumentó 0.7 por ciento, lo cual representa un indicador que preocupa, porque el deterioro de la calidad del empleo se ha mantenido en 2017, pues los nuevos puestos de trabajo en este año se han caracterizado por su baja calidad.

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Domingo, 10 Septiembre 2017 07:48

El síndrome del desarraigado climático

Desplazados en Fort-Liberte, Haití, por el paso arrasador del huracán Irma anteayer.

 

Si se sumaran hoy mismo los 6,3 millones de desplazados que huyen en Miami de la trayectoria del huracán Irma, desde principios de año hasta ahora habría en el mundo un total de 15 millones de desplazados internos. Más de la mitad de ese éxodo interior es atribuible a los desarreglos climáticos mientras que el resto corresponde a los conflictos. Si no se tomaran en cuenta los estragos causados por Irma, la cifra alcanza 9,1 millones de personas que tuvieron que trasladarse a otras regiones de su propio país empujadas por las guerras, los conflictos de todo tipo y las catástrofes naturales. Este retrato inédito de los éxodos lo llevó a cabo el Observatorio de las situaciones sobre los desplazamientos internos (Internal Displacement Monitoring Center, IDMC). Se trata de un organismo fundado en 1998 por el Consejo Noruego para los refugiados cuya vocación consiste en monitorear los desplazamientos de los seres humanos que, por la fuerza, deben moverse dentro de las fronteras de sus propios países. El informe del IDMC correspondiente al primer semestre de 2017 ha registrado porcentajes elevadísimos de este tipo de refugiados que carecen de toda protección o estatuto jurídico suficiente como para contar con la protección de la comunidad internacional. Son los nuevos desventurados de la modernidad en cuyo seno se va esbozando un tipo cada vez más recurrente: el del desarraigado climático.

Entre enero y junio, los refugiados por las condiciones climáticas extremas y aquellos que deben abandonar sus tierras debido a los conflictos comparten porcentajes casi idénticos:4,6 millones de personas oriundas de 29 países escaparon de los conflictos, y 4,5 millones pertenecientes a 76 países desertaron sus regiones por los estragos climáticos. Comparado al balance de 2016, el IDMC constata que durante el primer semestre de 2017 hubo menos desplazados climáticos (24 millones en 2017) y más víctimas de las guerras. Sin embargo, el panorama es poco alentador en lo que atañe al clima. Los huracanes en el continente americano y el monzón en África y Asia incrementarán el número de exiliados climáticos. Combinados, ambas situaciones extremas muestran un mundo cada vez más inestable y a millones de individuos obligados e elegir entre partir hacia el éxodo o morir en un conflicto o en algún desbarajuste del clima. Toda la parte de África sahariana es la más azotada por los conflictos armados (46% del total), seguida desde luego por Medio Oriente. En apenas seis meses, 997.000 personas tuvieron que desplazarse en la República Democrática del Congo (más que todo 2016) mientras que 992.000 lo hicieron en Irak y 692.000 en Siria. En lo que atañe a América Latina, según el informe, en México, la violencia desplazó a 311 mil seres humanos. Con respecto al clima, Asia es la zona más golpeada tanto por los desprendimientos de terreno como las inundaciones que azotaron, por ejemplo, las provincias del sur de China en junio (858 mil desplazados) o el ciclón tropical Mora que en mayo y junio barrió Bangladesh, Myanmar y la India (851 mil desplazados). A estos factores de conflictos y clima se le suma el de la pobreza, que incrementa los estragos. A veces, guerras y clima se combinan para estrangular a las poblaciones. Ese es el caso de Somalia donde la sequía histórica condujo al país al abismo del hambre y a 800 mil personas a desplazarse hacia los centros urbanos. La ayuda humanitaria internacional apenas pudo articularse a raíz de las devastaciones que causa la guerrilla islamista del grupo Al-Shabab. En total, a finales de 2016 había en el mundo 40 millones de personas que vivían fuera de sus tierras de origen por culpa de los conflictos armados.

El subdesarrollo aparece igualmente como una variable de las catástrofes. Cuanto más pobre es un país, más expuesto está a pagar las consecuencias de los golpes del clima. En muchas regiones del mundo los fenómenos climáticos extremos están anticipados por los organismos internacionales de monitoreo (lluvias, inundaciones) pero el país no cuenta con los medios para aplicar políticas de prevención. Nigeria, Sudán del Sur, Somalia o Yemen, en estos cuatro países 20 millones de personas viven bajo la amenaza constante del hambre, lo que constituye, según lo definió el Secretario General de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, “la crisis humanitaria más gravé desde la Segunda Guerra Mundial”. A estas cuatro naciones se le suman otras 37 país que, según la misma ONU, requieren asistencia inmediata. En casi todas partes la tenaza del clima y las guerras desembocan en la misma catástrofe que recuerda a las sufridas en Biafra (1967-1970), Sahel (1969-1974), Somalia (1991 y luego 2011), Etiopía (1983-1985) o Sudán (1998). Las sequías vuelven a ser ahora un factor determinante de las hambrunas al tiempo que las guerras internas traban los desplazamientos o dejan a los refugiados en manos de bandas incontroladas. En Zimbabue, Uganda, Tanzania, Mozambique o Lesoto el cambio climático ha modificado el ritmo y la riqueza de las cosechas, provocados sequías o lluvias torrenciales que destruyeron los cultivos o mataron al ganado. Con 7,3 millones de personas amenazadas por el hambre Yemen se ha convertido en la antesala de la muerte, seguido por Sudán del Sur, 6,1 millones, Nigeria, 5,1 millones, Somalia, 2,9 millones. Estas situaciones, sin embargo, hubiesen podido administrarse de otra forma si en cada uno de los países azotados hubiese un atisbo de democracia o de organización estatal. La configuración actual tiende a darle la razón a la premio Nobel de la Paz Amartya Sen, para la cual el hambre surge allí donde la democracia no existe. La multiplicación de los conflictos (Siria por ejemplo) o las catástrofes climáticas crea también un colapso entre los países donantes de ayuda humanitaria. La Oficina de Coordinación de asuntos humanitarios de la ONU, OCHA, estima que en 2017 unas 130 millones de personas necesitan asistencia humanitaria a lo largo del planeta. Hacen falta 22 mil millones de dólares, lo que representa el doble que hace una década atrás. Lejos, muy lejos de los juguetitos tecnológicos, de internet, los nuevos modelos de móviles o los objetos conectados, millones y millones de personan mueren por las causas más primitivas de la historia humana: el clima, las guerras, el hambre.

 

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