Julian Assange reveló que Trump le ofreció indultarlo si lo desvinculaba de la "trama rusa"

Julian Assange denunció que el presidente norteamericano Donald Trump le ofreció un indulto si negaba la denominada “trama rusa” en las elecciones presidenciales de 2016. La revelación vuelve a poner en la mira al titular de la Casa Blanca, quien hace semanas salió airoso de un juicio político por maniobras de abuso de poder y obstrucción del Congreso.

La denuncia fue hecha ayer por los abogados del creador de Wikileaks, quien hace cuatro años año publicó una serie de documentos secretos que revelaron que hackers rusos habían pirateado varios correos electrónicos de dirigentes demócratas con el objetivo de desacreditar a la entonces candidata presidencial Hillary Clinton.

Trump fue vinculado a esa maniobra que luego fue confirmada por los servicios de inteligencia estadounidenses y que le valió a Washington la acusación por un affaire del que el gobierno de Vladimir Putin salió a despegarse.

Lo que Assange denunció ayer fue que Trump le ofreció “un indulto u otra salida” a su situación judicial -por la que podría ser extraditado y condenado a 175 años de prisión- si decía que Rusia no estaba implicada en esa filtración de correos.

Durante una comparencia ante el tribunal británico que resolverá si se lo envía o no a Estados Unidos, Assange aseguró ayer por video conferencia que tiene documentación que probaría que la oferta de Trump le llegó a su abogada Jennifer Robinson a través del congresista republicano estadounidense Dana Rohrabacher.

El documento afirma que el legislador "fue a ver a Assange y le dijo, siguiendo instrucciones del presidente, que le proponía un indulto u otra salida, si Assange (...) decía que Rusia no tenía nada que ver con las filtraciones del Partido Demócrata". El juez lo aceptó como prueba.

Luego de esta revelación, el congresista salió a hablar: "Cuando hablé con Julian Assange le dije que si podía darme pruebas sobre quién le había dado realmente los correos electrónicos del Partido Demócrata, entonces llamaría al presidente Trump para que lo indultara", afirmó en su página web.

Inmediatamente, la Casa Blanca negó ese hecho y prácticamente desconoció a Rohrabacher. "El presidente (Trump) apenas conoce a Dana Rohrabacher, excepto que es un excongresista. Nunca habló con él sobre este tema y prácticamente sobre ningún otro asunto. Es una pura invención y una mentira absoluta", denunció la vocera Stephanie Grisham, en un comunicado.

Assange está detenido en Belmarsh, en el sur de Londres, desde su detención en abril de 2019, cuando el presidente ecuatoriano Lenin Moreno le quitó el asilo por el cual se mantuvo protegido en la embajada de Ecuador en Londres.

Washington solicita su extradición por una filtración de 250 mil mensajes diplomáticos y alrededor de 500 mil documentos confidenciales hecha en 2010, sobre las actividades del ejército estadounidense en Irak y Afganistán.

Publicado enInternacional
El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan / Reuters

El diálogo para buscar una salida a la escalada militar en la provincia siria de Idlib no ha resultado, pero los contactos continuarán. Mientras, Erdogan amenaza con la contraofensiva, algo que creará el "peor escenario posible" según Rusia, que ya envía refuerzos. 

La tensión en el distrito sirio de Idlib se redobló el miércoles cuando el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, dio un ultimátum al gobierno de Damasco para que detenga de manera inmediata su ofensiva contra las milicias que operan en Idlib. Una acometida, formada en su mayor parte yihadistas radicales, que ha causado desde diciembre más de un millón de refugiados que han huido hacia la frontera turca.

En un discurso ante los diputados de su partido, Erdogan puso la fecha límite de finales de febrero para que el ejército sirio termine con su ofensiva y se retire a las líneas de alto el fuego acordadas en el cónclave de Sochi de septiembre de 2018. De lo contrario, Turquía, que en las últimas semanas ha estado concentrando tropas en su lado de la frontera, adoptará las medidas militares necesarias para desalojar al ejército sirio "cueste lo que cueste". "Es inminente", es "una cuestión de tiempo", recalcó. "Ya estamos en la cuenta atrás y enviando las últimas advertencias".

Turquía y Rusia han estado negociando en los últimos meses una solución al conflicto, si bien las posiciones están alejadas y la negociación no ha dado resultados. En estos momentos tampoco parece que vaya a conseguirse una solución a corto plazo. El acuerdo de Sochi preveía la creación de unos cuantos puestos militares de control turcos dentro de la provincia de Idlib, pero con el reciente avance sirio algunos de esos puestos se han quedado aislados.

El Kremlin por su parte dijo estar dispuesto a seguir negociando, pero subrayó que no está satisfecho con el "incumplimiento" del acuerdo de Sochi por parte de los turcos, especialmente en relación con los "ataques terroristas" de las milicias yihadistas de Idlib contra el ejército sirio y contra las instalaciones militares rusas. El Kremlin calificó una hipotética intervención militar turca en Idlib de "el peor escenario" posible.

"Si estamos hablando de una operación contra las legítimas autoridades de la República Siria y contra las fuerzas armadas de la República Siria, esto sería, por supuesto, el peor escenario" dijo el secretario de prensa del Kremlin Dmitry Peskov.

El ministro de Exteriores Sergei Lavrov insistió en que Turquía debe cumplir su parte del acuerdo y denunció que, transcurrido más de un año desde el cónclave de Sochi, Turquía ha sido incapaz de separar a la "oposición" de las "organizaciones terroristas", tal y como se comprometió. Tanto la "oposición" minoritaria como las "organizaciones terroristas" cuentan el apoyo de distintas potencias extranjeras, regionales y occidentales.

En los últimos días, la diplomacia turca se ha movido en diferentes frentes en busca de apoyo. Los turcos incluso han acudido a la OTAN para recabar su respaldo, pero sus relaciones con los países del tratado atlántico son frías y cuesta creer que estos vayan a salir en defensa de sus aliados turcos creándose un sinfín de problemas.

Turquía y Rusia se preparan para lo peor

Para complicar las cosas, el diario Al Quds al Arabi informó el miércoles, citando fuentes próximas a la base militar rusa de Hmeimim, que en las últimas horas Rusia ha enviado refuerzos militares a la base, una indicación de que Moscú, al igual que Turquía, se está preparando para el peor escenario posible.

Las fuentes revelaron que están llegando pesados y modernos tanques, lanzacohetes, artillería pesada y vehículos acorazados, así como bombas de varios tipos que habitualmente usan los modernos cazas Sukhoi. El rotativo de Londres añadió que también se ha observado la llegada de otro tipo de material militar, incluidos recursos para construir fortificaciones defensivas que podrían ser necesarios en el caso de un rápido deterioro de la situación

Rusia y Turquía comparten muchos puntos de vista e intereses en Oriente Próximo y, a pesar de los movimientos de tropas y de material militar, parece difícil de imaginar un conflicto directo en el que los dos países saldrían perdiendo. Ankara también compra a Rusia material militar avanzado para disgusto de Estados Unidos y la OTAN.

Turquía fue uno de los primeros países en implicarse en el conflicto sirio que se inició en marzo de 2011. Ankara jugó la carta de los Hermanos Musulmanes, que a la postre resultó perdedora, y más adelante apoyó a organizaciones islamistas radicales, algunas de ellas yihadistas, además de a los turcomanos, una minoría que vive en pueblos del norte de Siria.

El precio que ha tenido que pagar por el conflicto es elevado. Por una parte, varios millones de sirios han buscado refugio en Turquía y por otro lado tuvo que vérselas con los kurdos, con quienes alcanzó un considerable punto de tensión por contar estos con el apoyo de Estados Unidos e Israel. En los últimos años Turquía ha tratado de establecer una zona segura en la provincia de Idlib manteniendo vínculos con los yihadistas.

En los próximos días van a seguir los contactos entre Moscú y Ankara, y va a desvelarse si las amenazas de Erdogan son reales o no. En cualquier caso, está claro que la situación en Idlib no volverá a ser la que fue hasta noviembre pasado.

jerusalén

20/02/2020 07:56

Publicado enInternacional
José Mujica: "Las fuerzas conservadoras están sustituyendo los viejos golpes de Estado por campañas publicitarias"

El expresidente de Uruguay recibe a eldiario.es en su casa para analizar la actualidad de EEUU, Venezuela, Bolivia o el feminismo

Sigue militando a sus 84 años, aunque ahora se ve más bien como un "letrero" para atraer a gente con ganas de seguir su camino cuando sus luces se apaguen. José Mujica (1935, Montevideo) fue presidente de Uruguay desde 2010 a 2015, un breve periodo en el que se aprobaron leyes impensables en otros países de estas mismas latitudes como la regulación del mercado de la marihuana, el matrimonio igualitario o la despenalización del aborto. Pese al desgaste interno, Mujica se convirtió rápidamente en un icono internacional, señalado como ejemplo de que la izquierda puede gobernar y, a la vez, conservar altas dosis de autenticidad.

Fue guerrillero tupamaro, estuvo 12 años en la cárcel como preso político durante la dictadura, fue diputado, ministro, presidente del gobierno y ahora de nuevo senador. Mujica recibe a eldiario.es en su modesta vivienda. Rodeado de libros, fotografías de líderes como Fidel Castro y de pequeños tesoros como una réplica del diario que el Che Guevara escribió en Bolivia, cuenta que sueña con que América Latina tenga "una voz común" en el mundo que viene.

En estos últimos 15 años, la coalición con la que gobernó, el Frente Amplio, ha logrado importantes avances en derechos laborales, reducción de la pobreza o libertades civiles. ¿Por qué perdieron entonces las últimas elecciones?

Existen varios factores. En Uruguay, como en todas partes, está operando la maduración del fruto de la cultura que ha sembrado el capitalismo, que necesita hacernos compradores compulsivos para perpetuarse y garantizar la acumulación. Confundimos felicidad y progreso con comprar cosas nuevas sin plantearnos si somos más o menos felices y gastamos gran parte de la peripecia de nuestra vida para conseguir esos medios económicos que nos permiten hacer frente a esa demanda. Siempre vamos como el burro que persigue la zanahoria.

Además, hay inconformismo. Tenemos autos como nunca tuvimos y cosas por estilo, pero no nos alcanza. Y no es lo único. Operan también fuerzas muy conservadoras que están en contra de las políticas sociales, de las políticas de reparto, de las miserables políticas que intentamos hacer para mitigar las desigualdades de nuestras sociedades. Hay gente convencida de que la justicia es una rémora intelectual y que hay que aceptar las desigualdades.

Ahora, una coalición de derecha, liderada por el Partido Nacional, gobernará en Uruguay durante los próximos cinco años. ¿Qué opina de esta coalición?

En el país ya hubo ensayos anteriores (de coaliciones), aunque no tan grandes como este, y después se rompieron. Están apurados por lograr antes de romperse. Veremos qué pasa. Están operando algunas metodologías que han aparecido en América Latina.

¿A qué se refiere?

Hay una tendencia de las fuerzas conservadoras a sustituir los viejos golpes de Estado por campañas publicitarias, hay una domesticación de la justicia, una judicialización de la política, tratando de sacar partido de actos que puede haber más o menos cuestionables, que son insignificantes en Uruguay, pero existen. Las fuerzas más conservadoras siempre se han presentado con un halo de moralina y después son la cosa más podrida que ha existido. Siempre ha sido así a lo largo de la historia.

En el caso de Bolivia la mecha se prendió por un supuesto fraude electoral. ¿Hubo golpe de Estado?

Sí. Supongamos que fue justa la mecha que se prendió, pero no tiene nada que ver con todo lo que vino después. En Bolivia, hay una persecución escandalosa y una resistencia a que la situación se vuelva a encauzar que rompe los ojos. Es probable que las debilidades del partido al que pertenece Evo [Morales] le obligaron a forzar una candidatura que puede ser criticable y que no está bien, pero eso no justifica lo que vino después. Lo que vino después es espantoso. Ha habido una represión feroz en Bolivia y los organismos internacionales no dicen nada. La OEA no dice nada, nadie dice nada, hacen gárgaras con la democracia.

Es curioso. Cuando alguien medianamente de izquierdas se equivoca o comete un error es espantoso, cuando gente notoriamente de derechas hace barbaridades miran para otro lado. Es lo mismo que con Venezuela. Yo tengo mis discrepancias, pero jamás puedo acompañar la política de sanciones económicas, porque ya tenemos experiencia. Le pasó a España en la época de Franco y quien sufrió fue el pueblo español, que pasó hambre y todo lo demás. La humanidad debe desterrar las sanciones económicas a un país porque no lo pagan los Gobiernos, lo pagan los pueblos, que no tienen responsabilidad.

¿Qué opina del proyecto de Juan Guaidó y del Gobierno de Nicolás Maduro?

Guaidó está haciendo turismo internacional. Tiene mucho apoyo internacional, pero tiene un problema de gallo enano. En Venezuela es un presidente decorativo, es todo un papelón. Yo no veo otro camino que una buena negociación o algo por el estilo, pero a los gritos y al ataque, no. El problema es encontrar una salida para que el pueblo venezolano no siga sufriendo, eso es lo primero y no lo otro. Hay una terquedad, dos bandos que están atrincherados, pero se está conformando una economía paralela a medida que pasa el tiempo. Teóricamente en Venezuela deberían estar todos muertos de hambre y no, están mejor hoy que hace un año porque se van generando mecanismos por aquí y por allá.

La ceguera de la política internacional no es proclive a solucionar problemas difíciles, quiere solucionar con imposiciones los problemas difíciles. Los grandes conflictos tienen siempre dos vías: o se arreglan militarmente porque uno de los bandos queda derrotado, o el otro camino es una negociación política. Debe haber una negociación política porque en el largo plazo no hay un chavismo, hay varios chavismos. Y mire lo que le voy a decir, con el paso de los años, el chavismo en Venezuela puede desembocar en algo parecido al peronismo en Argentina, que es un híbrido entre política y religión, con hondas raíces populares. Lo peor que hay en la alta política es no aceptar la existencia de realidades con las cuales hay que lidiar. Hay tantos chavistas, o más, fuera del Gobierno que los que hay en el Gobierno.

Hace unos días estuvo de visita en España. ¿Cuál es su opinión sobre el nuevo Gobierno de coalición progresista de PSOE y Podemos?

Es difícil, pero me sorprendió porque España estuvo de hecho como un año y pico sin gobierno y la economía creció un poco, ni mejoró ni empeoró, es como para hacerse anarquista. Parece que no se precisa tanto gobierno, las cosas andan solas (risas). No sé… quiero mucho a España, mi juicio puede estar torcido por el afecto que le tengo. Hay problemas como en todos los lados, pero yo después de España viajé a Río de Janeiro y es como cambiar de mundo. Una ciudad gigantesca llena de gente pobre durmiendo en la calle, con problemas sociales a patadas. Yo sé que Europa no está contenta, que está disconforme, pero si mirara al otro lado del charco… Somos complicados los humanos.

Pero también es cierto que en Europa las cosas están complicadas…

Sí, claro. La señora Merkel nos parecía hace 15 años una vieja conservadora y ahora la vemos como lo más sensato que hay en Europa. También es cierto que hay una ultraderecha que se escuda con poses nacionalistas. Está el Brexit, hay fuerzas que apuntan a deshacer el esfuerzo del acuerdo europeo por su integración, que para mí fue un esfuerzo fantástico impulsado por políticos conservadores pero con una visión geopolítica larga. Falta susto. Eso surgió porque a un lado estaba la Unión Soviética y al otro, el desafío americano. Hubo gente que tuvo la claridad de decir no y se puso a construir un acuerdo y terminar con la guerra y todo lo demás. No es poca cosa, pero la gente tiene poca memoria histórica. Hay una férula nacionalista que es peligrosa para esa construcción en un mundo donde aparecen en el horizonte monstruos geopolíticos. Porque China es un Estado multinacional milenario, porque la India está ahí y es otro, porque el mundo que va a venir no va a tener piedad con los más chicos.

Hace unas semanas, unas declaraciones suyas sobre el feminismo generaron críticas. Dijo que el feminismo puede ser "bastante inútil" y no puede "sustituir a la lucha de clases".

Sí, claro, a muerte, lo pienso así. El feminismo es una reivindicación importantísima. Pero pará, que hay feministas pitucas [pijas, adineradas] que tienen sirvientas a las que explotan, que pelean por sus derechos empresariales y están a la cabeza en las representaciones políticas. Hay mujeres esclavizadas en los barrios pobres, donde el patriarcado es más fuerte que en ningún lado. Esas son las que me preocupan, no solo por ser mujeres, sino por ser pobres y estar discriminadas por ello. Tal vez en Europa no se den nuestras condiciones, yo tengo una visión muy latinoamericana. Las que tienen plata siempre se las van a arreglar, como con el aborto [ilegal], que castiga a las mujeres pobres, porque las otras pueden acudir a clínicas que en la clandestinidad operan preciosamente, pero pagando. Que me perdonen las militantes europeas, cada cual habla en relación al medio.

Yo reconozco la existencia del patriarcado y el derecho de la mujer, pero quiero señalar también que hay un problema de educación y hay una responsabilidad de la mujer en la educación desde los párvulos. Si no vamos convenciendo a la masa de mujeres más humilde para que opere en favor de la justicia, no lograremos un cambio efectivo. En las superestructuras se está dando un cambio y se da por el lado de las universidades, la capacitación de la mujer… Pero abajo, en la sociedad pobre, precisamos una maestra que eduque distinto a las niñas y los niños. Que si la nena quiere subir un árbol la deje o que no tenga que vestir de rosado. Necesitamos ese cambio. Pero no la podemos asustar, porque si yo intelectualmente comprendo que una mujer tiene todo el derecho a gritar la libertad de hacer con su cuerpo lo que se le cante, si lo digo en esa sociedad, me bajan la cortina y no me escuchan. En lugar de ayudar a progresar, tengo una respuesta conservadora, y eso es muy fuerte, sobre todo donde hay un peso religioso. No es tan fuerte en Uruguay porque es el país más laico de América Latina, pero en el conjunto de la región sí.

A las que están con bronca les doy un abrazo.

¿Hay algún líder en América Latina que le represente?

Probablemente hay, yo qué sé. La idea de representación es más o menos, pero tengo afinidad con el presidente de México –Andrés Manuel López Obrador– al que tengo mucho respeto, y soy amigo del que está en Argentina –Alberto Fernández–. Soy amigo de Evo, viejo amigo de Lula… soy amigo de aquellos que luchan por mitigar las desigualdades. He tratado de cultivar la relación con gente que piensa distinto. Por ejemplo, traté de ayudar con el proceso de paz al presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, hice todo lo que pude. En el primer gobierno fui amigo de Sebastián Piñera… aunque uno tenga diferencias, debe cultivar la relación porque tenemos intereses comunes.

Los latinoamericanos somos una nación no conformada que fundamos muchos países porque surgimos de la independencia cuando se organizaba el mercado mundial y quedamos más conectados con Europa y con el mundo desarrollado que entre nosotros. Lo que está por hacerse es que algún día podamos hacer una macro nacionalidad federal que respete las identidades locales que existen. Porque, si no, vamos a ser un juguete en el mundo que viene. Deberíamos aprender portugués obligatoriamente en la escuela y tener un horizonte de acuerdo federal que nos permita respetar lo local, pero tener una voz común en el mundo que viene. Yo no lo voy a ver, pero lo sueño.

Respecto a EEUU, ¿qué opina sobre el giro a la izquierda que parece tomar el partido demócrata con perfiles como el de Bernie Sanders o Alexandria Ocasio-Cortez?

Es interesante. Estados Unidos es tan grande y diverso… hay un mundo universitario muy fuerte, muy importante, que tiene un peso incuestionable. Y se está dando otro fenómeno rarísimo, el fracaso de liderazgo de generaciones intermedias. Hay una cantidad de ancianos que son muy respetados por los jóvenes. Sanders no es precisamente un nene y sin embargo es el preferido de los jóvenes. Hay que analizar ese fenómeno.

¿Cree que puede tener una posibilidad real la izquierda en EEUU?

Creo que sí, hay una visión más rica, menos confrontativa. Los lobbies tienen un peso terrible, pero hay derechas y derechas. Lo de Trump no es solo una derecha, es una especie de fantasía porque (Charles) de Gaulle y (Konrad) Adenauer eran de derecha, pero no puedo compararlos con el señor Trump. La democracia representativa queda como cuestionada. Si en un país tan importante como EEUU eligen un personaje como este, ¡mamma mía!, lo que está cuestionada es la propia metodología de la democracia representativa.

Sin embargo, Trump tiene muchas opciones de ser reelegido.

Sí, las tiene, porque por ahora la economía anda bien y eso al parecer es muy importante en esa sociedad.

EEUU es uno de los países donde más ha crecido la brecha entre ricos y pobres.

Sí, como siempre. Ha habido un cambio importante en la economía norteamericana en los últimos años. El 10 o 12% de la población hace 40 años tenía el 30 o 35% del PIB norteamericano y ahora mucho menos gente tiene mucho más del PIB, hay un proceso brutal de concentración de la riqueza. Acá se mide la pobreza con números y eso es falso. El concepto de pobreza requiere un análisis histórico y social. Ese fuerte proceso de concentración de la riqueza aumenta la distancia entre la cúspide económica y el común de la gente. Hay vastísimos sectores de clase media que quedan estancados y con peligro de derrumbarse y eso produce un inconformismo fuerte también. Este no es un problema de justicia social, sino de seguridad.

Y Uruguay, ¿qué males no ha podido resolver todavía?

No puede haber gente pobre. Si bien Uruguay tiene una franja que es mucho más baja de lo que hay en América Latina, acá no tendría que haber gente pobre, y no me refiero solo a pobreza material, sino a pobreza de acá – dice señalándose a la cabeza– que es la más dura. Uruguay tiene medios para eso. Tenemos un país que podría mantener a 50 millones de habitantes. Somos tres y medio y no sabemos lo que vamos a hacer. Es un país rarísimo, hay más vacas que gente, cuatro por habitante, ¿dónde se ha visto eso? (risas) y otras tantas ovejas. Entonces uno se pregunta: "¿Quiénes son los pobladores de Uruguay?"'. Los pobladores son unos animales grandes y un montón de gente que está estorbando a los bichos. Si las vacas votaran…

En 2018 usted renunció al Senado para tomarse, según dijo, "una licencia antes de morir de viejo". Pero en las elecciones pasadas volvió al Senado con la lista más votada dentro del Frente Amplio. Tampoco ha dejado de acudir a eventos oficiales y de viajar al exterior. ¿Cómo lo hace con 84 años?

Toda mi vida he sido un militante social, soy una especie de campesino frustrado, me encanta la tierra, amo la naturaleza. Saqué la cuenta y llevo 71 años militando, así que estoy como programado. Sigo militando. Ahora voy a ir al Senado, creo que no resisto mucho tiempo porque me aburro, pero siempre he dicho que el mejor dirigente no es el que hace más, sino aquel que cuando desaparece deja gente que lo supera con ventaja.

Las causas sociales y populares se van metamorfoseando. Cambian, pero siguen existiendo. La única manera es perpetuar la lucha por mejorar la sociedad y eso significa tener gente capaz y comprometida. Hay que generar instrumentos colectivos y comprometer gente. Ahora estoy sirviendo como un letrero para que llegue gente que puede servir y que van a quedar cuando al letrero se le apaguen las luces. Los letreros están sujetos al almanaque. La única cosa democrática que existe en el mundo que arregla todo eso es la muerte.

¿Se imaginó una vida tan intensa como la que ha tenido?

No, se dio porque no nos quedamos quietos. También nosotros cambiamos, nos insertamos en un mundo con determinadas reglas, soportamos, nos dimos cuenta de que no íbamos a hacer ninguna revolución pero que teníamos que seguir luchando porque sobraban injusticias. Yo no le puedo plantear a la gente común del pueblo un mundo utópico cuando me van a decir: "Mirá, mañana tengo que pagar la luz". Hay que atender los problemas que tiene la gente y eso por un lado nos mediatiza, pero también nos humaniza. Estamos en esto.

Por María García Arenales - Montevideo (Uruguay)

18/02/2020 - 20:35h

Publicado enInternacional
Vista aérea del Pentágono en Washington, DC, sede del Departamento de Defensa.Foto Afp

Las expuestas deudas colosales de EU, la de los millennials (https://bit.ly/37KbYVy) y del consumo (https://bit.ly/2wqTEUd) son un juego de niños frente al fantasmagórico cuan insólito "extravío" contable de 35 millones de millones de dólares (trillones en anglosajón) del Pentágono que devela Anthony Capaccio de Bloomberg (https://bloom.bg/2SV7OV9).

Capaccio expone que el "Pentágono realizó ajustes (sic) contables por 35 millones de millones de dólares solamente para el año pasado, un total mayor a la entera economía de EU", y subraya la "persistente dificultad del Departamento de Defensa para sus balances contables". El PIB de las dos principales economías mundiales: EU 22.32 millones de millones de dólares y China 15.27 millones de millones de dólares (https://bit.ly/328sBss).

El presupuesto militar de EU por 738 mil millones de dólares es casi nulo frente a la pantagruélica cifra del extravío contable por el Pentágono. Y eso que el financiamiento anual de las armas más sofisticadas y caras en el mundo “incluyen el avión F-35, nuevos portaviones, destructores y submarinos”.

También el gasto anual militar de EU está maquillado y alcanza el doble enunciado ya que la otra parte se oculta en la I&D de las universidades, según SIPRI (https://bit.ly/37Fv0fF).

Según Todd Harrison, experto del presupuesto del Pentágono en el CSIS, en tal "ajuste contable" existe "una buena cantidad de la doble, triple y cuádruple (sic) contabilidad del mismo (sic) dinero conforme es movido entre las cuentas". A ver qué facultad de Contabilidad en el mundo explica tal acrobacia contable.

El Pentágono reconoció que "fracasó en su primera (sic) auditoría en 2018 y luego de nuevo el año pasado".

El Departamento de Defensa "recibe más de la mitad de su gasto doméstico en forma discrecional (sic)".

Solamente en el último trimestre de 2018 el Pentágono operó 200 mil (sic) ajustes contables que alcanzaron 15 millones de millones de dólares. Según la Oficina de Contabilidad Gubernamental (GAO), "por lo menos 96 por ciento de los ajustes automáticos del último trimestre del año fiscal de 2018 carecían de una adecuada documentación de soporte". ¿Cómo pueden operar "ajustes contables", sin contar con documentación apropiada?

Las insípidas "explicaciones" del Pentágono, así como las de los pusilánimes congresistas y auditores, son tan complejas y "técnicas" que parecen diseñadas para ocultar y no para transparentar lo que quizá sea el verdadero y subrepticio gasto militar cuando los 35 millones de millones de dólares representan casi 50 veces el tamaño del presupuesto del Pentágono de 2019.

Es tiempo que el Pentágono cambie a su equipo de auditores y usen la IA sin algoritmos preprogramados para que aparezcan los "ajustes contables", si es que no se fueron a un deliberado "agujero negro contable".

No es novedoso el extravío contable del Pentágono cuando el entonces secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, confesó la desaparición de 2.3 millones de millones de dólares la noche anterior al 11/9 que sirvieron quizá para el verdadero financiamiento de las guerras en Afganistán e Irak.

Un "cuento texano" relata que el avión que golpeó al Pentágono el 11/9 destruyó en forma selectiva su contabilidad (https://bit.ly/2V3oxZ2).

El muy eficiente "financierismo militar" alude y elude “el extravío de varios billones (sic) de dólares por el Pentágono gracias a la contable magia kosher de su contralor, el rabino (literal) Dov Zakheim (https://bit.ly/2B8Dukw). Comenté entonces que “en EU, ser inimputable contratista del gobierno en la sombra es más importante que un vulgar congresista controlado por la CIA (https://bit.ly/2P77ZLY)”.

Zakheim, de doble nacionalidad, a quien también se le extraviaron 2.3 millones de millones de dólares, le imputan sus alarmantes conexiones con el 11/9 (https://bit.ly/2V54o50).

El rabino Zakheim fue miembro de la "Comisión de las Contrataciones en Tiempos de Guerra en Irak y Afganistán". Dos años más tarde, fue premiado como vicepresidente de Booz Allen Hamilton, consultora tecnológica consagrada al espionaje electrónico, y ahora despacha sereno en el Atlantic Council. ¡Tutti contenti!

www.alfredojalife.com

Facebook: AlfredoJalife

Vk: id254048037

Publicado enInternacional
Obras de construcción de la futura sede del Consejo de Ministros en la Nueva Capital Administrativa de El Cairo, en mayo de 2019. REUTERS

Una nueva sede de la Administración emerge en el desierto entre el Nilo y el mar Rojo mientras el país supera los 100 millones de habitantes

“Será una plaza más grande que Tiananmen”, se ufana Ahmed (nombre figurado) entre la asfixiante polvareda levantada por decenas de camiones que deambulan en un lugar del desierto sembrado de grúas entre el Nilo y el mar Rojo. El empleado de la empresa pública que construye la Nueva Capital Administrativa de Egipto, 40 kilómetros al este de El Cairo, señala las flamantes fachadas de los ministerios, alineados como los milenarios palacios de Luxor, que delimitan el ágora gubernamental ante la imponente mole del Parlamento. En el lejano horizonte —“es por razones de seguridad”, musita— se atisba la futura residencia del presidente Abdelfatá al Sisi, padre del faraónico proyecto. Hasta donde alcanza la mirada se alzan bloques de viviendas, con evocadores nombres en castellano como El Patio o La Vista, donde pronto vivirán dos millones de personas.

Egipto acaba de superar el umbral de los 100 millones de habitantes en medio del silencio oficial. Hacinados en el valle y el delta del Nilo, que apenas representan un 8% del territorio nacional, la bomba de relojería demográfica —dos de cada tres egipcios son menores de 30 años— ya se ha activado. Si no se remedia, el censo del país árabe romperá en 2050 la barrera de los 150 millones. El propio Al Sisi ha señalado la explosión demográfica —cada año hay 2,5 millones de habitantes más y tres cuartos de millón de jóvenes se incorporan al mercado laboral— como el mayor reto que afronta Egipto junto con el terrorismo.

Tras cuatro años de trabajos de 150.000 operarios en los que se prevé invertir 23.000 millones de euros, 54.000 funcionarios van a ser trasladados en los próximos meses al nuevo distrito administrativo, rodeado de zonas residenciales de lujo y un centro de negocios con 21 torres de oficinas. La megalomanía del proyecto contrasta con la miseria de más de una tercera parte de la población, que sobrevive con dos dólares diarios según el Banco Mundial.

“No se va a gastar ni una libra del presupuesto público”, asegura el coronel Jaled el Huseini, portavoz del organismo de Desarrollo Urbanístico de la Capital Administrativa (ACUD, por sus siglas en inglés). “Todo el proyecto se va a autofinanciar mediante la venta de suelo público a promotores privados”, puntualiza este oficial en su oficina, situada en un recinto militar que incluye un hotel de lujo y zonas de ocio en Nuevo El Cairo, uno de los distritos periféricos construidos en las últimas décadas para aliviar la congestión demográfica de la capital histórica de Egipto, que supera los 20 millones de habitantes junto con su zona metropolitana. Las Fuerzas Armadas controlan una parte importante de la actividad económica del país: hasta el 3% del PIB, según algunos analistas.

El nuevo centro administrativo soñado por el exmariscal El Sisi se extenderá sobre 730 kilómetros cuadrados, algo más que la isla de Menorca, y albergará a seis millones de habitantes. La primera fase que ahora se ultima comprenderá solo un tercio del perímetro y de la población. “El traslado masivo de funcionarios está previsto entre julio y agosto de este año”, adelanta el coronel El Huseini, “pero la decisión final será política”. Mientras los ministerios parecen estar muy avanzados, el Parlamento se ha construido al 60% y el palacio presidencial al 50%. La mudanza de Al Sisi a la capital del desierto oficializará el año que viene el nacimiento de la capital administrativa. El paisaje de palmeras y edificios empieza a asemejarse ya a un suburbio residencial estadounidense. La mayor parte de los terrenos de la operación pertenecen al ejército.

“Es cierto que el modelo de financiación de la nueva capital no depende en sí del presupuesto estatal, pero no se sabe mucho sobre las cuentas de la empresa que lo gestiona, propiedad del Ministerio de Defensa (51%) y del Ministerio de Vivienda”, argumenta Amro Adly, profesor de Ciencia Política en la Universidad Americana de El Cairo.

Muchos egipcios se plantean la duda de si los grandes proyectos de Al Sisi —obras faraónicas como la ampliación del canal de Suez (3.000 millones de euros)— acaparan fondos necesarios para el desarrollo del país y el bienestar social. “La fuerte inversión en suelo y construcción solo es beneficiosa a muy corto plazo. El sector inmobiliario ha sido la principal fuente de crecimiento de la economía desde la década de 1980”, matiza Adly como analista económico en Oriente Próximo.

La empresa constructora china CSCEC se ocupa de la ejecución del distrito financiero de la nueva capital egipcia, que estará coronado por un rascacielos de 390 metros de altura. Centenares de técnicos y especialistas chinos viven a pie de obra en una colmena de módulos prefabricados. “Solo se interviene en el mercado doméstico y no se mitigan los problemas crónicos de balanza de pagos de Egipto. El ahorro privado se consume así en activos muertos en ciudades del desierto que no ayudan a resolver las carencias de vivienda para la población”, puntualiza el profesor Adly.

Desde la dirección del proyecto, el coronel Al Huseini destaca que los terrenos liberados en el centro de El Cairo por el traslado de los ministerios también contribuirán a financiar la nueva capital, donde se ha previsto un barrio diplomático para las legaciones extranjeras. En los planos de la empresa pública ACUD figuran parcelas reservadas para Estados Unidos, China o Brasil. Los elevados precios exigidos por los terrenos y el alto valor inmobiliario de las actuales sedes han llevado a muchos países de la UE a no pronunciarse aún sobre su traslado a la nueva capital, según revela un funcionario diplomático europeo.

La utopía anunciada por Al Sisi hace cerca de cuatro años está a punto de hacerse realidad en un árido paisaje que evoca las urbanizaciones residenciales fantasmas de Seseña (Toledo), hace una década en plena crisis inmobiliaria española. El perfil de torres de oficinas de Dubái todavía no ha emergido en el desierto egipcio, aunque la mitad de los terrenos de la primera fase ya han sido adquiridos por promotores, según ha informado Reuters.

Ahmed, empleado en la empresa que construye la nueva capital, no se atreve a soñar con vivir algún día en los pisos que promociona. El precio de los apartamentos rondará entre los 50.000 y los 100.000 euros, inalcanzables para el sueldo de 200 a 300 euros mensuales del egipcio medio. Los 54.000 funcionarios que se desplazan desde el Cairo tampoco podrán residir cerca de sus nuevas oficinas. Tendrán que viajar más de una hora en autobús, mientras se construye un monorraíl regional, o realojarse en la cercana barriada satélite de Ciudad Bader.

En un Egipto agobiado por la superpoblación, la tasa de pobreza ha crecido un 4,7% entre 2015 y 2018, según el Banco Mundial, hasta situarse en el 32,5% de la población. Un sector de empleo intensivo, como el turismo, —que ofrece ocupación al 14% de la población— está empezando a superar el colapso de 2015, tras el atentado en el que murieron los 224 ocupantes de un avión ruso. El profesor Adly destaca que es gracias a la estabilización de la seguridad y la depreciación de la libra egipcia, "pero no está generando las divisas necesarias para mejorar la posición de la balanza de pagos”, señala.

La gigantesca mezquita de Al Fatah al Alí, con capacidad para 12.000 fieles, o la catedral de la Natividad, el mayor templo cristiano de Oriente Próximo, fueron los primeros edificios en ser erigidos en la nueva capital. La huida a Egipto de la Sagrada Familia con el telón de fondo de las pirámides, no podría ser de otro modo, es el motivo del fresco de la bóveda principal del templo copto..

Lo inauguró el año pasado el presidente al Sisi junto con el papa Teodoro II en la festividad de la Epifanía, en plena celebración de la Navidad ortodoxa por el 10% de la población egipcia. “Desde entonces no ha vuelto casi nadie”, admite el oficial de policía al mando del destacamento que monta guardia fuertemente armado con un blindado entre el polvo de los camiones de cemento, ante un paisaje inacabable de grúas que brotan en el desierto egipcio

Publicado enInternacional
Bolsonaro refuerza el perfil militar de su gobierno

El mandatario brasileño designó a tres militares en puestos clave

El presidente aumenta su vínculo con las Fuerzas Armadas mientras acentúa la tensión con el Poder Legislativo. Podrían trabarse reformas fiscales y administrativas este año.

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, reforzó aún más el nutrido cuadro de militares que ocupan su gabinete. En los últimos días se designaron tres militares en cargos importantes. El caso más relevante fue el cambio del diputado Onyx Lorenzoni por el general Walter Souza Braga Netto en la Casa Civil de la Presidencia, un cargo similar a la jefatura de gabinete. De esta forma, Bolsonaro comienza el año aumentando su vínculo con las Fuerzas Armadas y acentuando las tensiones con el Poder Legislativo. De este  modo, se podría trabar la discusión de reformas fiscales y administrativas en el país.

Días atrás, el excapitán Bolsonaro sorprendió nombrando a un nuevo general en actividad como ministro jefe de la Casa Civil, el actual jefe de Estado Mayor Conjunto y exinterventor federal en Río de Janeiro, Walter Souza Braga Netto. "El general se volvió conocido cuando fue interventor de Rio de Janeiro en seguridad pública haciendo un trabajo excepcional. Bajó la temperatura del delito. Bienvenido Braga Netto, muchas gracias por aceptar la invitación", dijo el presidente.

El flamante ministro tendrá a su cargo la coordinación de los 22 ministerios del gobierno y responderá directamente a Bolsonaro. Tendrá sus oficinas en el Palacio del Planalto al igual que los generales Augusto Heleno, ministro de Seguridad, y Luiz Eduardo Ramos, ministro de Gobierno. El pasado viernes también se anunció al almirante Flavio Rocha como nuevo titular de la Secretaría de Asuntos Estratégicos.

"El nombramiento del general Braga Netto es la profundización de la distancia del gobierno respecto al Congreso. Y una señal clara para las Fuerzas Armadas, porque la Casa Civil es una posición muy importante", dijo el diputado de Demócratas, Pedro Paulo. Braga Netto reemplaza a Onyx Lorenzoni, diputado en uso de licencia que pertenece al derechista partido Demócratas. Lorenzoni fue ahora designado ministro de Ciudadanía, dependencia encargada de gestionar los programas sociales. 

Estos movimientos en el gabinete ocurren una semana después de la caída del ministro de Desarrollo Regional, Gustavo Canuto, cuya gestión mereció críticas por la falta de respuestas eficaces ante las inundaciones que afectaron a Minas Gerais y Espíritu Santo. Asumió como su reemplazante  Rogerio Marinho.

A todo esto, el general y vicepresidente, Hamilton Mourao, es el nuevo titular del Consejo de la Amazonia, con jurisdicción sobre los nueve estados que comprenden esta región de 4,5 millones de km2, más del 50 por ciento de la superficie de Brasil. 

Las designaciones elevaron a nueve el número de ministros militares (son 22 en total), sin contar los altos asesores de gobierno.

La "militarización" del Planalto sería la clara demostración de que Bolsonaro le cierra la puerta a la clase política y no tiene intenciones de pedirle nada al Congreso este año. Incluso debilitado, Lorenzoni era un canal de acceso para los parlamentarios. "Con el nuevo juego de fuerzas en el corazón del gobierno, las reformas económicas liberales deseadas por el ministro de Economía Paulo Guedes y el exalcalde Rodrigo Maia (actual presidente de la Cámara de Diputados) dependerán de los esfuerzos de ambos para que puedan encaminarse en el Congreso", destacó la revistaCarta Capital.

"El ministro Guedes quiere una reforma administrativa con una disminución en el número de funcionarios, por ejemplo, y tiene una propuesta para que Bolsonaro envíe al Congreso. Con la negativa del presidente, manifestada principalmente en la militarización del gabinete, Guedes tendrá que luchar solo por la reforma", agregó Carta Capital. El ministro Guedes atraviesa un complejo momento económico ya que la devaluación del real trepó a su nivel histórico el jueves pasado. El Banco Central debió intervenir de urgencia para bajarlo.

Publicado enInternacional
Lunes, 17 Febrero 2020 05:53

Vaticano, FMI y opio para el pueblo

Vaticano, FMI y opio para el pueblo

En el taller “Nuevas formas de solidaridad”, convocado por la Academia de Ciencias Sociales del Vaticano, el papa Francisco sostuvo que la deuda no se debe pagar con “sacrificios insoportables”. “Las personas empobrecidas en países muy endeudados soportan cargas impositivas abrumadoras y recortes de los servicios sociales, mientras sus gobiernos pagan deudas contraídas que son insostenibles”, precisó. Citó a Juan Pablo II, quien afirmaba que no es lícito exigir el pago de las deudas cuando ese pago “vendría a imponer de hecho opciones políticas que llevaran al hambre y la desesperación a poblaciones enteras”. Luego, dirigiéndose “a los líderes financieros y expertos económicos del mundo, que conocen cuáles son las injusticias de nuestra economía”, Francisco les pidió trabajar juntos “para poner fin a las desigualdades globales”.

Asentían, Kristalina Georgieva, titular del FMI; Martín Guzmán, ministro de Economía argentino; Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía; además de varios ministros de Economía, cancilleres, presidentes de organismos internacionales y bancos públicos.

En su intervención Georgieva habló de la creciente desigualdad y polarización de la riqueza que se está operando en el capitalismo. Dijo que desde 1980 el 1% más rico de la población mundial se quedó con el doble de las ganancias del crecimiento que obtuvo el 50% más pobre; que crecen las diferencias de ingresos al interior de los países; que la brecha entre los países más ricos y más pobres está creciendo; y que “la actual estructura económica está dañando nuestro planeta”. Para hacer frente a estos males propuso “la cultura de la solidaridad”; la “globalización de la esperanza”; y el cuidado del planeta. Lo cual vino a reforzar la idea, adelantada por analistas políticos y defensores del gobierno de Fernández, de que “este es otro FMI, preocupado por los pobres, y distinto del que presidía Lagarde y trataba con Macri”. Según estos enfoques, estaríamos ante cambios fundamentales: al frente del Vaticano hay un Papa progresista, crítico del capitalismo; y al frente del FMI una economista “sensible a los problemas sociales”.

El discurso del Vaticano y el desarrollo del capitalismo

Con respecto al supuesto cambio introducido por Francisco en el discurso vaticano sobre el capitalismo, debemos decir que no es novedoso. De hecho, en 1931, en plena depresión económica, Pío XI había criticado este sistema económico en el que “no solo se acumulan riquezas, sino que también se acumula una descomunal y tiránica potencia económica en manos de unos pocos” (citado por B. Pérez Andreo, “¿Iglesia vs Globalización?” Veritas, vol. III,  Nº 18, 2008; también las citas que siguen). Pero más todavía, después del Concilio Vaticano II (en 1959) el señalamiento de algunos de los males del capitalismo pasó a ser parte de la “Doctrina social de la Iglesia” y del discurso más o menos estándar de los papas.

Así, Pablo VI (fue Papa entre 1963-78) decía que “en mala hora se ha estructurado un sistema en que el provecho se considera como el motor esencial del progreso económico, la concurrencia como ley suprema de la economía, la propiedad privada de los medios de producción sin límites y obligaciones sociales que le correspondieran. Ese liberalismo sin freno conducía a la dictadura, justamente denunciada por Pío XI como generadora del imperialismo internacional del dinero. Nunca se condenarán bastante semejantes abusos, recordando una vez más solemnemente que la economía se halla al servicio del hombre.

Juan Pablo II (1978-2005) sostenía que “si la globalización se rige por las meras leyes del mercado aplicadas según las conveniencias de los poderosos, lleva a consecuencias negativas. Tales son, por ejemplo, la atribución de un valor absoluto a la economía, el desempleo, la disminución y el deterior de ciertos servicios públicos, la destrucción del ambiente y de la naturaleza, el aumento de las diferencias entre ricos y pobres, y la competencia injusta que coloca a las naciones pobres en una situación de inferioridad cada vez más acentuada. La Iglesia, aunque reconoce los valores positivos que la globalización comporta, mira con inquietud los aspectos negativos derivados de ella”. La globalización debía “orientarse al bien de las personas, y no a la explotación de los recursos naturales y de la fuerza laboral”. El ser humano debía ser la meta.

Benedicto XVI (2005-13) incluso sostuvo que la relación entre el capital y el trabajo “se ha convertido en la cuestión decisiva” y que, dado que los medios de producción y el capital “eran el nuevo poder, que estando en manos de pocos comportaba para las masas obreras una privación de derechos contra la cual había que rebelarse”.

Y por supuesto, también Francisco; por ejemplo: “… estamos en un sistema mundial económico que no es bueno. En el centro de todo sistema económico debe estar el hombre y lo demás debe estar a su servicio. Pero nosotros hemos puesto al dinero en el centro. Hemos caído en un pecado de idolatría. La economía se mueve por el afán de tener más y, paradójicamente, se alimenta una cultura del descarte” (Clarín, 14/06/2014). De manera que son ya muchas décadas con la misma cantinela, sin que por ello se hayan alterado las cosas.

FMI, ¿qué cambió tanto?

 Tampoco parece correcto decir que el FMI ha cambiado sustancialmente su orientación. Por ejemplo, el discurso sobre la desigualdad atraviesa gran parte de las intervenciones de Christine Lagarde, por lo menos desde 2013. Así, por caso, en el Foro Económico de Davos, de 2017, la por entonces titular del FMI pidió a los líderes políticos que actuaran para frenar el aumento de la desigualdad; y que las desigualdades excesivas dificultaban conseguir un crecimiento sustentable.

De la misma manera, al menos desde 2012 Lagarde alertaba que el mundo enfrentaba el riesgo de ingresos en baja, daño ambiental y descontento social a menos que los países adoptaran un enfoque para el crecimiento económico más sustentable. Y agregaba que “los ricos deberían restringir sus demandas de mayores ingresos mientras todavía hay 200 millones de personas en el mundo buscando un trabajo y la pobreza está en alza” (The Guardian, 12/06/2012). Aunque este tipo de declaraciones no impidió que el FMI apoyara los programas de ajuste aplicados en Portugal, España, Irlanda o Grecia, cuando la crisis económica.

Discursos y leyes del capitalismo

Pero por encima de los discursos, lo que decide son las leyes naturales –en el sentido de socialmente objetivas- del capitalismo, y los conflictos y luchas de las clases sociales, o de las fracciones de clase. Las actitudes morales, o éticas, no cambian las tendencias de fondo. Así, la brecha creciente en las desigualdades de riqueza e ingresos no se cierra proclamando que el ser humano debe ser la meta del crecimiento económico; o lanzando condenas morales “a los banqueros y los especuladores” (al pasar, discurso preferido también de la mayor parte de la izquierda argentina).

Lo central es que el capitalismo es un modo de producción de plusvalía. La propiedad privada de los medios de producción determina una relación de dominio sobre los que solo poseen su fuerza laboral. Y la concentración de la riqueza es inevitable en la medida en que se genera plusvalía que se reinvierte para explotar más trabajo, que genera más plusvalía (véase la discusión sobre Piketty, aquí y siguientes). Este impulso tenderá a sostenerse en la medida en que las relaciones capitalistas se hagan más puras. Por eso también las frustraciones de los reformismos “a lo Stiglitz”, y diversas expresiones del socialismo burgués. Frente a la concentración del capital, a la lógica mercantil y de la ganancia penetrando todos los poros de la visa, hablar de “globalizar la esperanza” o “la cultura de la solidaridad”, es palabrerío vacío.

Para verlo más en concreto, recordemos que en su intervención Georgieva dijo que en las últimas cuatro décadas el flujo global de capitales se multiplicó por 13, y el comercio global aumentó 11 veces. Esto significa que los países son cada vez más dependientes del mercado mundial, y están más condicionados por la competencia entre los capitales. Pero por esto mismo, la amenaza de huelgas de inversiones, y de crisis provocadas por el retiro rápido y violento de capitales, pone presión sobre gobiernos y políticas económicas. Lo cual explica que, por encima de reclamos morales, termine imponiéndose la lógica de la valorización del capital. Así, cuando en el Vaticano se discurseaba sobre el amor a la humanidad del “nuevo FMI”, los tenedores de bonos emitidos por Buenos Aires exigían el pago completo del capital vencido, bajo amenaza de desatar un proceso de default cruzado. ¿Los discursos del Papa? ¿Los de Giorgeva? Bien gracias, muy bonitos para que “la gilada” siga tragando los sapos del ajuste (y diga, además, que los sapos están buenísimos, faltaba más). Pero en temas de dinero, capital e intereses, las cosas son un poco más “concretas”. En ese mundo “sin corazón”, las razones del corazón cuentan poco y nada.

Por supuesto, no se trata solo de Argentina y los tenedores de sus bonos. Existen muchas experiencias al respecto. Por caso, recordemos lo que ocurrió durante la crisis griega: En 2015 el gobierno de Syriza convocó a un referéndum acerca de las condiciones que imponían el FMI, el BCE y la UE para renovar los créditos y mantenerse en el euro. La mayoría rechazó esas condiciones, y mucha gente, entusiasmada, saludó el “triunfo del pueblo”. Pero a los acreedores –y a los organismos- les importó poco y nada ese resultado, y mantuvieron su exigencia “de la libra de carne”. Sobre el asunto, escribí: “Las relaciones sociales ejercen una coerción objetiva que, en situaciones de crisis capitalistas, solo se vencen con la fuerza. … no hay referéndum griego [tampoco discurso papal] que obligue a un banquero alemán o francés a poner euros en un banco griego, si no está decidido a hacerlo. Y no hay forma de enfrentar una crisis del nivel de la griega con papeletas electorales” (aquí).

En este punto, la diferencia fundamental entre el análisis marxista y el análisis del reformismo burgués o pequeñoburgués pasa por el hecho de que el primero hace eje en las relaciones sociales imperantes, y en los límites que imponen a las buenas intenciones de los amigos de la humanidad y aledaños. El segundo, en cambio, pone el acento en lo subjetivo, en las personas y sus intenciones. Así, por ejemplo, la reciente renuncia de David Lipton, el número dos del FMI, y el funcionario que más apoyó el otorgamiento del crédito al gobierno de Macri por 56.300 millones de dólares, es interpretado como señal de cambios fundamentales en el Fondo. El mensaje que se transmite desde algunas usinas del pensamiento “nacional” es que “ahora sí” se puede acordar y colaborar con el FMI, porque “está en ascenso el ala productivista, en contra de los banqueros de Wall Street” (no falta quien ubica a Trump en esa corriente renovadora). De manera que el “nuevo FMI, productivista y preocupado por los pobres” encajaría a la perfección con un Papa “nacional y popular”. Con relatos de este tipo se busca entretener y confundir a la opinión pública.

Por supuesto, no podemos negar que haya matices y acentos diferentes en las políticas económicas. Sin embargo, los lineamientos fundamentales no cambian, y esto es lo que deberían tener presente militantes y activistas progresistas o de izquierda. En última instancia, lo que estoy planteando es la necesidad de romper con el criterio “frentepopulista”, aplicado ahora al FMI, o al Vaticano (el frentepopulismo no tiene límites). Esto es, la idea de andar siempre distinguiendo entre el ala “progresista”, sea en el Vaticano (Bergoglio es muy distinto, y está a la izquierda de Ratzinger), sea en el FMI (Giorgeva es muy distinta y está a la izquierda de Lagarde). Pero la realidad es que tanto el FMI, como el Vaticano modifican aspectos de superficie, para conservar lo esencial. Incluso en el caso de la renuncia de Lipton, hay que señalar que su sucesor será designado por Trump. Como si Trump hiciera alguna diferencia cualitativa en lo que atañe a las leyes de la generación de plusvalor y de la acumulación de capital, o el bienestar de las masas trabajadoras.

Contención, opio para el pueblo y políticas reaccionarias

En su discurso en el Vaticano la presidenta del FMI también se refirió al creciente descontento de buena parte de la población con el estado de cosas existente. Dijo que en un estudio global reciente más de la mitad de los que respondieron afirmaron que el capitalismo “hace más mal que bien”. Agregó: “Las implicaciones son alarmantes: de la caída de la confianza en las instituciones tradicionales al aumento de la polarización política y de las tensiones sociales” (véase aquí sobre las luchas sociales en el último año).

Este creciente descontento y elevación de las “tensiones sociales” ayudan a explicar el rol ideológico y político del discurso papal que hemos criticado. Se trata de efectos de contención y consuelo. Es que, como afirmaba Marx en “Crítica de la filosofía del derecho de Hegel”, “la religión es el suspiro de la criatura oprimida, el corazón de un mundo sin corazón, así como es el espíritu de una situación carente de espíritu. Es el opio del pueblo”. El opio sirve para mitigar dolores; en este caso, para soportar los males de la explotación, la opresión, la marginación. Y sirve también para que los pueblos, con humildad ovejuna, acepten las instituciones establecidas. ¿No es acaso el Vicario de Dios en la Tierra quien condena a los capitalistas “sin corazón”, pero elogia el “corazón” de la sensible Georgieva? ¿Por qué no confiar entonces en las intenciones de todos los que peregrinan a Roma para ayudar a los pobres? ¿Quién dijo que en cuestiones de dinero el FMI no pueda tener su “corazón”, y llenar los espíritus de esperanza?

Resumiendo: autoridad papal + FMI + gobiernos capitalistas comprometidos con los sufrimientos “soportables” (al pasar, y sin molestas “cláusulas gatillo” para las discusiones salariales). El camino de la liberación nacional parece despejado. Con un último elemento: el discurso “social” del Papa legitima y potencia su defensa de posturas extremadamente reaccionarias en temas como el aborto, la sexualidad o el matrimonio entre homosexuales. ¿No es el mejor de los mundos?

Rolando Astarita

Profesor de economía de la Universidad de Buenos Aires.

16/02/2020

Publicado enInternacional
Teoría Heartland, cómo un geógrafo del siglo XIX desarrolló la idea que rige la geopolítica actual

Vivíamos en un mundo dominado por Estados Unidos pero que de cierto modo estaba organizado por tratados internacionales. Sin embargo, eso se está viniendo abajo.

Los países más poderosos están haciendo valer su potencial y cada vez más crean sus propias reglas.

El presidente de Estados Unidos Donald Trump, por ejemplo, ha declarado en alguna ocasión que "rechaza la idea de la globalización".

Controlar territorios es un concepto importante para los Estados más poderosos. Eso les brinda poder económico y apoyo militar.

Se trata de un juego geopolítico que ya vaticinó un geógrafo británico nacido en el siglo XIX llamado Halford John Mackinder.

Mackinder diseñó una teoría en 1904 que marcó profundamente la geopolítica durante décadas el siglo pasado y que ahora parece estar nuevamente de vuelta.

En aquella época, los océanos eran dominados por la marina británica, lo cual era crucial para que una isla como Gran Bretaña sostuviera su gran imperio.

Sin embargo, Mackinder pensó que esta situación se encontraba amenazada y fue ahí donde comenzó a profundizar sobre lo que él llamaba el "Heartland" (Corazón de la Tierra) de Eurasia.

Esta zona abarcaba las áreas agrícolas de la parte europea de Rusia, se extendía por vastos territorios hasta Asia central y llegaba hasta los bosques y las llanuras de Siberia, un territorio rico en recursos sin explotar como el carbón, la madera y otros minerales.

Mackinder pensó que un área tan extensa y rica, que a la vez podía ser recorrida con un sistema ferroviario, era una zona clave para los países con ansias de poder.

Advertencia

Quince años después, tras la Primera Guerra Mundial, los líderes se reunieron en una conferencia de paz en Versalles para rediseñar las fronteras del mundo, expandir la democracia y acabar la guerra para siempre.

Pero Mackinder pensó que para poder llevar eso a cabo había que afrontar la realidad geográfica y tomar ciertas precauciones. De lo contrario, temía, le dejarían la puerta abierta a Rusia o Alemania para dominar el Heartland y convertirlo en una base militar gigante.

Desde allí, el poder de Heartland podía construir una flota indestructible, derrotar a la poderosa narina británica y finalmente dominar Eurasia y África y convertirse en la "Isla del Mundo".

Eso significaba que Europa y Rusia debían mantenerse divididas. Mackinder escribió esta teoría en un libro que llamó "Ideales democráticos y realidad".

"Quien domina el este de Europa, domina Heartland, quien domina Heartland, reina en la 'Isla del Mundo', quien domina la 'Isla del Mundo', gobierna el mundo entero", según la teoría de Mackinder.

Inspiración nazi

En Múnich, otro geógrafo y veterano de guerra llamado Karl Haushofer estaba estudiando los trabajos de Mackinder.

Haushofer temía y odiaba el victorioso Imperio británico, al que veía como un estrangulador mundial. Así que convirtió la Teoría Heartland de Mackinder en una estrategia.

Pensó que su país, humillado tras la gran guerra, podía formar una gran alianza con Rusia y Japón y así cortar los tentáculos del poder naval británico.

Esta teoría intrigó a uno de los estudiantes de Haushofer, Rudolf Hess, quien era miembro del nuevo partido nacional-socialista.

En 1923, intentaron tomar el poder, pero Hess terminó en la cárcel. Allí lo visitó Haushofer para ofrecerle tutorías tanto a él como a su compañero de prisión, el líder nazi Adolf Hitler.

En 1933, los nazis consiguieron llegar al poder. Y en 1939, el ministro de Exteriores nazi y su homólogo soviético sorprendieron al mundo firmando un pacto de no agresión.

Haushofer estaba feliz. Pensaba que se trataba del nacimiento del gran poder territorial entre Rusia y Alemania que había soñado.

Inmediatamente después de las noticias del pacto, la revista británica New Statesman publicó un artículo para demostrar cómo los nazis habían realizado sus planes geopolíticos a través de las ideas de Haushofer, a su vez inspiradas por Mackinder.

Fuera cierto o no, la idea de que Mackinder había inspirado el pacto se extendió por Estados Unidos. La revista Life desarrolló un gran reportaje mapeando las ideas de Mackinder y explicandos cómo sus conceptos estaba siendo usados por los nazis y cómo los estadounidenses debían estudiarlo.

Hollywood también se interesó por esta teoría, representando en un filme las reuniones entre Haushofer y Hess. En la cinta, presentaba a Haushofer como un genio malvado a cargo un gran Instituto de Geopolítica que supuestamente estaba detrás de los "planes de destrucción" nazis.

En Estados Unidos, "geopolítica" se convirtió en otra palabra para calificar el fanatismo germánico.

La propaganda de la industria cinematográfica estadounidense contó a su audiencia que la teoría de Mackinder era la base de la estrategia de Hitler.

La idea de que su teoría inspiró a los nazis perturbó a Mackinder. En 1943, la revista estadounidense Foreign Affairs se puso en contacto con él para preguntarle por su opinión geopolítica sobre el curso de la Segunda Guerra Mundial.

Durante la entrevista, Mackinder advirtió que "si la Unión Soviética salía de la contienda como conquistadora de Alemania, se convertiría en la gran potencia terrestre del mundo".

En 1945, Alemania se hundió. El régimen nazi se rindió de forma incondicional y el país fue divido en dos zonas por los aliados.

El modelo de Mackinder pasó a presagiar el enfrentamiento Este-Oeste de la Guerra Fría. Occidente y la Unión Soviética se convirtieron en enemigos otra vez.

Después de que fuerzas prosoviéticas absorbieran Polonia, Hungría, Rumanía y otros países, el poder que dominaba el este de Europa y Heartland no era Alemania, sino la Unión Soviética.

En las universidades de la Liga Ivy de EE.UU., los académicos ya habían impulsado el estudio de los trabajos de Mackinder para confrontar el riesgo de que un país dominara la "Isla del Mundo".

hora que los soviéticos se estaban expandiendo, las ideas de Mackinder llegaron al diplomático estadounidense George Kennan.

Kennan propuso que para prevenir que la URSS dominara la gran masa de tierra euroasiática, había que contenerla de algún modo.

"Amenaza soviética"

El 6 de marzo de 1947 murió Mackinder, pero sus ideas siguieron muy vivas.

Seis días después, el presidente Harry Truman dijo al Congreso de EE.UU. que debían contener a la URSS y ayudar a los países amenazados por la expansión comunista.

De esa forma, el occidente capitalista y el este soviético se enzarzaron en una Guerra Fría durante décadas.

Estados Unidos estableció una serie de bases alrededor de los bloques dominados por los soviéticos, desde Alemania hasta Italia, Turquía, Corea del Sur y Japón.

Los críticos veían la contención norteamericana como parte de una agresiva e imperialista política exterior. Otros argumentaban que protegía la democracia.

En 1991, los pasos hacia la caída de la URSS habían desencadenado demandas independentistas en varias repúblicas soviéticas. Nada pudo detener la desintegración del bloque socialista del este.

Nuevo enfoque

Terminada la Guerra Fría, la teoría de Mackinder tomó otro matiz.

ras el abandono del comunismo, la economía rusa estaba atrapada entre viejos y rotos sistemas soviéticos, y la repentina introducción del capitalismo occidental.

El contraste fue agresivo. Y para muchos rusos supuso un caos y una humillación. Entonces, nuevos pensadores políticos comenzaron a emerger.

Uno es un exdisidente de derechas llamado Aleksandr Dugin, quien se involucró profundamente en las ideas de Mackinder para presentar a Rusia como un país encerrado en medio de las ansias de poder de occidente.

En 1997, Dugin expresó sus ideas en un libro llamado The Foundations of Geopolitics, el cual se convirtió en un bestseller.

"En geopolítica, hay dos polos absolutos de poder. Está el poder naval, que pertenece a Occidente, y el poder terrestre, que es Rusia. Hay una pelea por controlar Heartland. Como decía Mackinder, quien controla el este de Europa, controla Heartland. Y quien controla Heartland, domina el mundo", dijo en una conferencia en Shanghái.

A raíz de su liberación del dominio soviético, varios países del este de Europa hicieron fila para unirse a la OTAN y a la Unión Europea, temerosos de una futura agresión rusa.

Pero si el este de Europa se preocupó de Rusia, Rusia se preocupó de la OTAN.

Dugin utilizó la teoría de Mackinder para concluir que Rusia debía moverse hacia la dominación, una vez más, de las antiguas repúblicas soviéticas o "Eurasia".

Algunos académicos han argumentado que las ideas de Dugin demostraron ser útiles para los líderes rusos que quieren mantenerse fuertes ante lo que consideran un dominio excesivo de occidente.

En 2011, el presidente Vladimir Putin propuso la formación de la Unión Económica Euroasiática. Y en 2014, en la ceremonia celebrada en Astaná, la capital de Kazajistán, se firmó un acuerdo entre este país, Bielorrusia y Rusia.

Pronto se unieron otras ex repúblicas soviéticas, pero la situación se agravaría en 2013.

Ese año, Ucrania estaba en conversaciones para integrarse en la Unión Europea, pero el presidente ucraniano de entonces, Víktor Yanukovich, se retiró del pacto bajo presión rusa.

Manifestantes proeuropeos ocuparon el centro de Kiev, y Yanukovich envió la policía armada y la situación degeneró un conflicto sangriento.

En el este de Ucrania se llevaron a cabo protestas prorrusas que al final se transformaron en una insurgencia apoyada por ese país.

Y en el sur de Ucrania, Rusia aprovechó la oportunidad para anexarse Crimea, la cual, como el este del país, tiene una alta población étnica rusa.

Un nuevo pretendiente

Aunque Rusia controle gran parte de Heartland, no significa que controle la "Isla del Mundo" en su totalidad.

El territorio euroasiático ha sido testigo del crecimiento de un nuevo poder, un nuevo pretendiente al control de la región.

Si Mackinder viviera hoy, quizás estaría preocupado de las extensas redes ferroviarias que China está construyendo a lo largo de todo el continente.

Las relaciones entre China y Rusia son buenas, pero dadas las experiencias del pasado, nada asegura que se mantendrán así en el futuro.

Más de un siglo después de Mackinder, surge la pregunta de si sus teorías forman parte del pasado o siguen vigentes en el presente.

Por Phil Tinline

BBC Ideas

Domingo, 16 Febrero 2020 06:10

Occidente en el diván

Policías alemanes vigilan las inmediaciones del Bayerischer Hof, el hotel donde se celebra la Conferencia de Seguridad de Múnich. Jens Meyer AP

Líderes mundiales advierten en la Conferencia de Seguridad de Múnich de la erosión del orden occidental, amenazado desde dentro y desde fuera

Un mundo más peligroso, con un Occidente ensimismado en su propia crisis de identidad y desgarrado por las tensiones internas y las amenazas externas. “El mundo se ha vuelto menos occidental”. Las palabras elegidas por el embajador Wolfgang Ischinger para inaugurar la Conferencia de Seguridad de Múnich marcaron el tono de un ejercicio de introspección política colectiva poco esperanzador. Decenas de mandatarios de todo el mundo se dieron cita en la capital bávara en busca de respuestas al retraimiento occidental y a la cesión en el escenario global a otros actores. El tono de la conferencia ha sido este año irremediablemente sombrío.

“El futuro de Oriente Próximo ya no se decide en Ginebra o en Nueva York. Se decide en Sochi o en Astana”, constató el ministro de Exteriores alemán, Heiko Maas. Apenas un síntoma, un ejemplo de los males que se enumeraron una y otra vez el viernes en Múnich: el repliegue nacionalista, el unilateralismo, las libertades cercenadas y la democracia amenazada. Son procesos, dijeron los participantes, que avanzan fuera y dentro de una Europa crecientemente dividida.

El primer ministro canadiense, Justin Trudeau, contribuyó al desaliento colectivo al considerar que “la gente está perdiendo la fe en sus mandatarios”, que “el proteccionismo crece y el comercio se ha convertido en un arma de guerra” y que “las ansiedades políticas se convierten en turbulencias”. Una comunidad internacional menos cohesionada debe hacer frente a la proliferación de amenazas globales, con la crisis climática y transfronteriza a la cabeza, en un contexto en el que gana terreno la idea fuerza de la Administración estadounidense del interés nacional en su acepción más raquítica como motor único.

La conferencia inaugural corrió a cargo del presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, quien habló de la propagación del discurso del odio en Alemania, pero también en el resto del mundo, y de una erosión del orden internacional en los últimos dos años. “Tenemos que pelear por nuestras sociedades abiertas […] las grandes potencias ya no actúan como garantes de la ley y el orden”. Steinmeier advirtió de que “la comunidad internacional no se puede dar por sentada".

La debilidad de las relaciones trasatlánticas, con un aliado estadounidense que abdica de su rol tradicional, según los participantes en Múnich es la gran fractura que debilita a Occidente. “El cambio real no es el auge chino, sino que Estados Unidos ha dejado de ser el policía global”, interpretó Maas, quien puso de ejemplo los conflictos en Siria, Afganistán o África. Ese vacío, continuó, lo ocupan ahora “Rusia, Turquía e Irán con principios y valores diferentes”, añadió.

La presidenta de la Cámara de Representantes de EE UU, la demócrata Nancy Pelosi, pidió desde el escenario “ser beligerante con las fuerzas autocráticas”. Hizo causa común con el presidente Donald Trump, al acusar a China de “exportar su autocracia digital a través de Huawei”. “Tener un 5G dominado por una autocracia es la forma más insidiosa de agresión”, consideró Pelosi.

Dependencia tecnológica

El gigante tecnológico chino, al que EE UU acusa de robar secretos comerciales, y su participación en las redes de comunicación extranjeras fue uno de los protagonistas, cuando arrecia en las capitales europeas, y sobre todo en Alemania, el debate sobre cómo proteger las infraestructuras estratégicas. “¿Está la competencia ideológica siendo reemplazada por la competencia por la dependencia tecnológica?”, se preguntó Ivan Krastev, el brillante politólogo búlgaro, autor de La luz que se apaga.

“Hay una guerra fría entre China y Estados Unidos y los europeos tenemos que decidir dónde queremos estar”, sostuvo en el bar del Bayerischer Hof, el hotel donde se celebra la conferencia, el historiador Timothy Garton Ash. “Es una cuestión de soberanía digital”, indicó a este diario Norbert Röttgen, presidente de la comisión de Exteriores del Bundestag. Röttgen cree que el desarrollo de infraestructuras digitales podría convertirse en una oportunidad para desarrollar proyectos transatlánticos conjuntos y demostrar que la cooperación es posible.

China fue el gran elefante en la habitación, pero a la vez, ejerció de constatación y ejemplo máximo del cambio de los tiempos y de que ahí fuera hay una modernidad alternativa. Lo dijo Sebastian Kurz, el canciller austriaco conservador. “Lo que ha cambiado es que vemos que hay otros sistemas que pueden ser exitosos económicamente. China ha construido un hospital en diez días”, recordó.

Por eso, Wolfgang Schäuble, el presidente del Bundestag alemán, advirtió de que la erosión de los valores occidentales es solo una de las caras de la moneda. La otra tiene que ver con “la competencia económica”. Las libertades, dijo, deben ir acompañadas de “mercados eficientes y con crecimiento”. La ministra española de Exteriores, Arancha González Laya, participó en un debate sobre el futuro del comercio internacional, donde defendió la cooperación para gestionar la interdependencia.

En Múnich hubo autocrítica, declaraciones de intenciones y promesas, pero por momentos la cita sonaba a una cámara de eco. Los participantes hablaban de tender puentes a los que piensan diferente, de un Occidente más diverso, de la necesidad de un diálogo profundo con los otros. El problema es que esas otras voces apenas se escucharon el viernes en Múnich, donde el mensaje monocorde corría el riesgo de ejercer de profecía autocumplida.

Ante tanto pesisismo, Krastev fue el encargado de arrojar algo de luz al final del túnel. Habló de la resiliencia de los sistemas democráticos, que se resisten a morir –“miren a Hong, Hong”, dijo–. Y habló también de cómo en el Este de Europa hay cada vez más líderes liberales, como reacción a las corrientes nacionalistas. “El nacionalismo es una vacuna”, se consoló. “Ahora hablamos y nos tomamos más en serio la democracia que hace cinco años”.

Por Ana Carbajosa

Múnich 14 FEB 2020 - 15:50 COT

Publicado enInternacional
Domingo, 16 Febrero 2020 05:56

En la silla equivocada

Miembros de las fuerzas armadas salvadoreñas entran a la Asamblea Legislativa en compañía del presidente Bukele / Foto: Afp, Str

La encrucijada de Nayib Bukele, presidente de El Salvador.

Como el parlamento, a su criterio, estaba demorando más de la cuenta la aprobación del presupuesto para seguridad, el presidente salvadoreño declaró el asunto “emergencia nacional”. Luego convocó una asamblea extraordinaria, entró a la sede legislativa flanqueado por soldados y policías, y pretendió dirigir la sesión. Como no lo logró, rezó. Aunque el hecho, evidentemente, no pasó desapercibido, tampoco resultó extraño si se tienen en cuenta las características tradicionales del sistema político salvadoreño.

Durante el siglo XX, muchos países latinoamericanos han sufrido serias dificultades para mantener un equilibrio entre los órganos del Estado, se han hecho grandes esfuerzos para que el presidente no acumule demasiado poder, y es ahí donde vienen a la mente nombres como el de Fulgencio Batista, Perón, Stroessner, Porfirio Díaz, Pinochet o, en el caso de El Salvador, Maximiliano Hernández Martínez. Son personajes que, de una u otra forma, manejaron o manipularon a los otros poderes del Estado para mantenerse en la presidencia. De ninguna forma se está asegurando que Nayib Bukele sea un dictador, más bien se trata de no dejar pasar un evento significativo de nuestras tradiciones políticas.

DONDE NO LO LLAMAN.

El Salvador es un país con serios problemas de seguridad pública, aunque también padece de falta de fortalecimiento institucional, extrema pobreza y sistemas de salud y educación deficientes. Sin embargo, las primeras décadas del siglo XXI dan señales de mejoras sustanciales. La guerra civil (1972-1992) dejó un sistema democrático bipartidista, en el que la derecha neoliberal quedó representada por Alianza Republicana Nacionalista (Arena) y la ex guerrilla formó el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (Fmln). El primero gobernó por 20 años con cuatro presidentes distintos, y el Fmln logró la alternabilidad en 2009 y gobernó por ocho años.

En 2019 un joven empresario de ascendencia palestina apareció –luego de militar en el Fmln– como una opción fresca y nueva que ofrecía soluciones a los problemas del país. Este personaje aseguraba ser distinto a “los mismos de siempre”, como llamaba a los partidos tradicionales. El 1 de junio de 2019 Nayib Bukele llegó a la presidencia, aprovechando su política fresca y su simpatía construida en redes sociales, sin mayor oposición. No tuvo problema en ganarle al Fmln y Arena gracias a su campaña, pero también en gran medida gracias al desgaste de los partidos antes mencionados.

Aun con una victoria muy celebrada nacional e internacionalmente, la expectativa continúa a ocho meses de gobierno. La evaluación a 100 días de gobierno expuso las promesas incumplidas. Los medios de comunicación más críticos acusaron a Bukele de no lograr la extradición del expresidente Mauricio Funes de la vecina Nicaragua, quien es buscado por la justicia salvadoreña por enriquecimiento ilícito durante su mandato (2009-2014). Funes se nacionalizó nicaragüense para evitar ser extraditado.

Por otra parte, prometió perseguir la corrupción a través de una comisión, pero no la ha llevado a cabo. En ese sentido, sus antecesores dispusieron de una cantidad no especificada de dinero, para usarla a su criterio. Esa “partida secreta”, como se la denominó, fue muy criticada, y Bukele prometió desmantelar la estructura que promovía el clientelismo político. Pero hasta el momento no hay novedades. Su gestión, sin embargo, ha tenido una buena evaluación a nivel regional e internacional, porque se ha enfocado en la seguridad pública a través del combate a los homicidios en el país más peligroso y violento de América Latina, según cifras de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito.

Bukele lo ha logrado, al menos eso sostienen su gobierno y simpatizantes. En su primer mes lanzó un plan de seguridad de tres fases y logró bajar los asesinatos de 231 en junio a 87 en julio de 2019, según los estimados más altos. La primera fase del plan consistió en enfocar los esfuerzos de la policía en 12 localidades con altos niveles de violencia, así como atacar, en cierta medida, las redes de financiamiento de las pandillas. Además, se trasladó reos que dirigían operaciones ilícitas desde las cárceles y se interrumpió los servicios telefónicos en los centros penales. Con esto logró disminuirse la incidencia de los miembros de las pandillas, presos por sus crímenes. La segunda fase consistió en expandir el área de despliegue de la policía y el ejército a espacios concretos, como urbanizaciones y colonias que se veían afectadas por el accionar de las pandillas. Esta fase tuvo, al parecer, resultados favorables, aunque su alcance es aún materia de debate.

La tercera fase se ha complicado. Presentada en agosto de 2019, buscó modernizar y tecnificar a la policía y el ejército con equipo de última generación para que sus acciones fueran más eficientes. Pero Bukele no ha dado detalles, y los diputados exigen información; hasta ahora se sabe que se busca adquirir helicópteros, un barco, armas, chalecos antibalas, cascos de visión nocturna y cámaras de videovigilancia. Todo lo anterior con un presupuesto de 109 millones de dólares, por lo que el presidente urge la aprobación de la autorización para gestionar un préstamo con el Banco Centroamericano de Integración Económica. Los parlamentarios le han dado largas a las discusiones, aprobando y retractándose de su decisión, y Bukele se desesperó. El domingo 9 de febrero utilizó el poder del Ejecutivo para que su Consejo de Ministros convocara una sesión extraordinaria de la Asamblea Legislativa, con la justificación de una emergencia nacional ante el prolongado período de discusión del presupuesto para seguridad. Las acciones del domingo por la tarde no favorecieron al presidente: los diputados de Arena y del Fmln –los políticos peor calificados por la población salvadoreña– se rehusaron a asistir a la Asamblea y sólo se presentaron 29 de los 84 legisladores.

El presidente, que realizó un evento político afuera del parlamento, terminó entrando al salón de la Asamblea, flanqueado por medio centenar de soldados y policías armados que se tomaron la sede legislativa, y se sentó en la silla del presidente de la Asamblea. Desde allí llamó a sesión parlamentaria y, al darse cuenta de que no había suficientes diputados, se dispuso a orar: aseguró que Dios le había dicho que tuviera paciencia. En El Salvador, donde la enorme mayoría de la población es católica y evangélica, las acciones de Bukele fueron una burla a la religión. Al abandonar la sede parlamentaria, Bukele siguió señalando a los diputados como corruptos e irresponsables por no aprobar el presupuesto para seguridad pública.

Entre el lunes 10 y el miércoles 12 de febrero, los formadores de opinión –desde los diarios y noticieros– acusaron a Bukele de irrespetar la Constitución, la institucionalidad democrática y de dar muestras de autoritarismo. Pero vale recordar que estos males son, lamentablemente, características tradicionales del sistema político salvadoreño. Si bien después de la guerra civil se realizaron reformas importantes para evitarlos, nuestra sociedad tiende a su tradicional caudillismo, que fácilmente degenera en autoritarismo o incluso en dictaduras.

LÍMITES.

Las consecuencias no paran ahí. La sala de lo constitucional del órgano judicial emitió cuatro medidas cautelares contra el presidente y sus ministros: le prohibieron hacer convocatorias a la Asamblea emitidas por el Consejo de Ministros, suspender cualquier acuerdo tomado en la sesión del 9 de febrero de 2020, que el presidente se abstenga de hacer uso del ejército y la policía, y al ejército y la policía no acatar órdenes fuera de sus labores constitucionales. Así los equilibrios de poder republicanos parecen restablecerse, pero el sistema aún falla y necesita fortalecerse. La democracia no es un destino, sino una construcción constante que debe ser vigilada.

Las lecciones para aprender de este episodio de la vida republicana salvadoreña son importantes. Siguiendo la tradición caudillista, Bukele aprovechó su carisma y capital político para llegar a la presidencia. Tanto la Asamblea Legislativa, que tiene una mala aceptación a nivel nacional, como el Ejecutivo, que goza de una relativa aceptación por parte de la población, se vieron muy mal al insultarse públicamente y dañar la frágil institucionalidad del país. Por último, conviene decir que la sociedad civil es la llamada a mediar y exigir una discusión real y consensuada de los planes de gobierno y de la aprobación de préstamos a organismos internacionales, y a evitar la injerencia de un órgano de Estado en otro. Además, quedó demostrado que la Asamblea y los partidos de oposición ahí representados tienen fuerza y apoyo de sus bases para asumir, junto con la sociedad civil, el debido control de los gobiernos democráticamente elegidos.

Por Alfredo Ramirez

14 febrero, 2020

Publicado enInternacional