China con 129 empresas supera a EU con 121: ranking de Fortune 500 Global

En los 10 primeros sitiales del ranking por ingresos de Fortune de las 500 principales empresas, brilla el "capitalismo con características estatales chinas" con tres frente a dos de EU, dos de Gran Bretaña, una de Arabia Saudita, una de Alemania y otra de Japón (https://bit.ly/2YAlEBm).

China Daily se refocila que por primera vez China ostenta 129 empresas frente a 121 de EU (https://bit.ly/2YKpk3m). Vienen 119 de Pekín, a las que habría que sumar 10 de Taiwán.

Va la sectorización de las empresas de EU y China: En Aeroespacio y defensa: empatados EU y China con seis empresas cada uno.Vestimenta: EU sólo con una empresa. Químicos: empatados con uno. Energía: China se desprende espectacularmente con 23 empresas frente a 13 de EU. Ingeniería y construcción: China sola con ocho empresas, frente a la orfandad de EU cuya infraestructura deja mucho que desear. Finanzas: China supera con 28 a las 27 de EU en su otrora su feudo inexpugnable. Alimentos y farmacias: cuatro de EU y China 0 (una de sus vulnerabilidades). Cuidados de salud: EU aplasta con 15 empresas a dos de China que se ha quedado en la acupuntura. Productos del hogar: EU con una empresa frente a cero de China.

Industria: China siete empresas frente a cinco de EU. Materiales: China apabulla con 15 a EU con sólo una. Medios: EU con una empresa y China 0. Automotriz y partes: China supera con siete a dos de EU. Menudeo: EU con 10 empresas frente a cuatro de China. Tecnología: Prácticamente se encuentran empatados, EU con 12 y China con 11. Telecomunicaciones: prácticamente empatados EU con cuatro y China con tres. Transporte: seis de EU frente a cuatro de China. Mayoristas: China con 10 supera a las tres de EU.

Si se suman las 129 empresas chinas y las 121 de EU se obtiene la mitad de las empresas del total. Más grave aun es que de los 193 países adscritos a la ONU, solamente aparece 17 por ciento (34 países).

Lo relevante no es el corte de caja de hoy del ranking sino las tendencias que acentuarán la preminencia de China frente al inexorable declive de EU, quien supera todavía a Pekín en el rubro militar no cuantificado en el Fortune 500 Global, donde Washington es superado por la supremacía de Rusia (https://bit.ly/2CbHXjy).

En forma anómala, Rusia solamente ostenta cuatro empresas (tres de hidrocarburos): Gazprom, Lukoil, Rosneft oil y Sberbank en lugares nada competitivos –a la par de México que cuenta con dos estatales, Pemex y CFE, pese al cataclismo neoliberal, y dos privadas América Móvil y Femsa.

Por deporte geoeconómico, coloco el número de empresas de los otros ocho países en los 10 primeros lugares del PIB medido por el Poder de Paridad de Compra:

India: India Reliance Industries, Indian Oil, Oil & Natural Gas, State Bank of India, Tata Motors, Bharat Petroleum y Rajesh Export. De sus siete empresas, ostenta tres petroleras, siendo importador de hidrocarburos aunque en lugares mediocres.

Japón: 52 empresas que provienen de su época gloriosa neoliberal de las cuales 35 (¡67.3 por ciento!) exhiben pronunciada tendencia declinante.

Alemania: 29 con 17 (58.6 por ciento) con tendencia declinante.

Gran Bretaña: 16 y 10 (62.5 por ciento) con tendencia declinante. En primer lugar su depredadora petrolera BP.

Francia: 31 empresas y 17 (54.8 por ciento) con tendencia negativa. Viene en primer lugar su petrolera Total.

Brasil: ocho empresas, siete (87.5 por ciento) con tendencia negativa. En primer lugar viene Petrobras.

Indonesia aparece una sola: Pertamina (refinación de petróleo).

Por morbo geopolítico coloco a Holanda, que siempre me ha llamado la atención por su triangulación con Gran Bretaña: 11 empresas con seis (54.5 por ciento) con tendencia declinante. En primer lugar viene la petrolera Royal Dutch Shell.

Reinan los ingresos del petróleo, mientras China Daily formula que la I&D (inversión de 2.18 por ciento de su PIB) e Innovación, con ayuda gubernamental (sic), se encuentran detrás de su éxito con el liderazgo de la aviación, ferrocarriles y la tecnología 5G, cuyo sello indeleble es Huawei: más de 87 mil 800 patentes globales, 14.77 mil millones dólares de inversión en I&D (el quinto mundial: más que Microsoft, Apple e Intel) e ingresos por 58.3 mil millones de dólares al primer semestre, pese a la "guerra comercial" de Trump.

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¿Cómo está actuando EE.UU. en las elecciones en Sudamérica?

Primero fue Evo Morales Ayma: el presidente boliviano, que busca un nuevo mandato, denunció a fines de julio que EE.UU. había enviado agentes de inteligencia a su país, en vías a reunirse con la oposición a su gobierno de cara a las elecciones de octubre próximo. “Quiero que sepan, el Departamento de Estado de Estados Unidos está enviando sus agentes de inteligencia. Estamos informados: están reuniéndose con algunos comités cívicos. ¿Qué estarán planificando? ¿Qué mentira estarán inventando otra vez?” dijo el Jefe de Estado, que suele confrontar públicamente con el país del norte, desde una agenda anti-imperialista, desde antes de llegar al gobierno

Luego fue Rodolfo Nin Novoa, canciller de Uruguay: afirmó días atrás que Estados Unidos "se mete en la campaña electoral" uruguaya. ¿Qué fue lo que provocó el encono del canciller del Frente Amplio? La decisión de EEUU de emitir un alerta a los turistas que visiten Uruguay en torno a la inseguridad. "Es notorio que el tema de la seguridad está en la campaña electoral en Uruguay. Hay un plebiscito planteado (Vivir sin miedo) para reformar la Constitución y endurecer las medidas para combatir el delito. Es uno de los ejes de campaña del Partido Nacional" recordó Nin Novoa, vinculando la campaña doméstica de la derecha con el anuncio de Washington.

Es interesante otra frase de Novoa para graficar porqué cree que EEUU. intenta un cambio de gobierno en Uruguay. "No tengo ningún dato más que la historia de Estados Unidos en los últimos 50 años" afirmó el canciller, con gran poder de síntesis. Si bien tiene razón en cuanto a los frondosos antecedentes, por ahí no hace falta ir tan atrás: el ex presidente Lula da Silva, en sus recientes entrevistas en la cárcel de Curitiba, denunció el involucramiento del Departamento de Justicia de EE.UU. con el juez Moro, algo que aparece con sutileza en los chats filtrados por el periodista Glenn Greenwald. Moro, que condenó a Lula, es ahora Ministro de Bolsonaro, quien llegó al Planalto por esa condena. Viene bien recordar la secuencia completa para darnos cuenta del absurdo que fue aquella elección en el país más importante del continente.

En Argentina, la connivencia del actual presidente de la Nación con EE.UU. viene de larga data: el periodista Santiago O´Donnell documentó cómo Macri, cuando era Jefe de Gobierno, pedía en la Embajada de EE.UU. mayores presiones sobre Néstor Kirchner y aseguraba que Washington era "pasivo y permisivo" con el ex presidente, algo que se desprende de los cables filtrados en WikiLeaks. El antecedente directo era el "No al ALCA" de 2005 en Mar del Plata, en el cual Kirchner tuvo una destacada actuación como anfitrión, junto a Lula y Chávez. Luego del kirchnerismo, Macri llegó a la Rosada: se vinculó primero con Obama, apoyó a Hillary Clinton y, tras su derrota, giró velozmente a un trumpismo irreflexivo e incondicional, bajo la necesidad de que este lo apoye en el rescate del Fondo Monetario Internacional.

Visto estos antecedentes, y reflexionando sobre lo que sucede en Bolivia y Uruguay, surge una pregunta crucial: ¿cómo estará actuando EE.UU. en la decisiva elección de Argentina, aquella que puede cambiar la correlación de fuerzas a nivel regional? Es tarea del mundo académico y periodístico investigar rigurosamente y responder sin vacilaciones a esa pregunta, decisiva para el futuro de una democracia no tutelada en nuestro país. En estas elecciones presidenciales Argentina no solo define quien se sienta en Balcarce 50: también define si tendrá (o no) márgenes de autonomía en un mundo que va camino a una confrontación cada vez más nítida entre EEUU y China, como lo muestra la escalada arancelaria y una posible guerra de monedas. Por los ejemplos que hemos visto en este artículo, y como parte de esa misma puja con China, EE.UU. está decidido a tener un rol cada vez más activo -y ampliamente cuestionable- en nuestra región. Es tarea de las y los latinoamericanos poner un freno a ese injerencismo. ¿Será Argentina la nueva punta de lanza, tal como sucedió en 2005 en Mar del Plata?

Juan Manuel Karg es politólogo UBA. IIGG - Facultad de Ciencias Sociales

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Trump congela todos los activos del Gobierno venezolano en Estados Unidos

El presidente firma una orden ejecutiva para extender al completo las sanciones al régimen de Maduro

Los esfuerzos de Estados Unidos por asfixiar al Gobierno venezolano van un paso más allá. El presidente Donald Trump ha firmado este lunes por la noche una orden ejecutiva que congela todos los activos que tiene el régimen de Nicolás Maduro en el país norteamericano. "Todos los bienes e intereses en bienes del Gobierno de Venezuela que se encuentran en EE UU están bloqueados y no pueden transferirse, pagarse, exportarse, retirarse ni negociarse de otra manera", reza la radical medida. Con esta acción, Venezuela entra al listado de países supeditados a estas restricciones por Washington: Corea del Norte, Irán, Siria y Cuba.

La orden ejecutiva de la Casa Blanca justifica la acción contra Caracas por “la continua usurpación del poder por parte de Maduro” y los miembros de su régimen, así como “los abusos contra los derechos humanos, incluido el arresto arbitrario o ilegal” y detención de ciudadanos venezolanos, interferencia con la libertad de expresión e intentos continuos “de socavar al presidente interino Juan Guaidó” y el ejercicio de autoridad legítima de la Asamblea Nacional venezolana. EE UU fue el primero de la cincuentena de países que reconocieron al jefe del Parlamento como presidente interino de Venezuela en enero y abogaron por una transición democrática y que se convoquen nuevas y transparentes elecciones presidenciales.

Esta es la primera vez en 30 años que EE UU congela los activos a un país occidental. Este año Washington ha impuesto sanciones a más de 100 individuos y entidades venezolanas, incluida la compañía petrolera estatal Pdvsa, el Banco de Desarrollo de Venezuela y el banco central de Venezuela. Trump ya había adelantado la semana pasada que estaban contemplando imponer esta estricta sanción al régimen, en vista de los apoyos que estaba recibiendo Maduro por parte de China e Irán.

La escalada en la presión es la antesala a las sanciones que anunciará este martes Washington contra Caracas en la Conferencia Internacional por la Democracia en Venezuela, organizada por el Grupo de Lima en Perú para abordar la grave crisis en el país caribeño. El asesor de seguridad nacional de EE UU, John Bolton, adelantó este lunes que detallará “amplias” medidas que tendrán "muchas consecuencias potenciales". El encuentro contará con la participación de 59 países y tres organismos internacionales: el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), CAF-Banco de Desarrollo de América Latina y la Unión Europea. Bolton también advirtió a China y Rusia que el apoyo continuo al régimen venezolano "podría afectar el pago de su deuda después de la caída de Maduro".

Las sanciones más duras

Desde 2017 Trump viene apretando el alicate de las sanciones contra Caracas, pero este año ha aplicado las más duras, que vislumbran un panorama oscuro en una economía ya de por sí en situación de colapso. Las restricciones a la venta de petróleo impuestas en marzo —que comenzaron a hacerse efectivas en mayo— significaron una disminución sustanciosa del flujo de efectivo del régimen de Maduro y desataron una crisis por la escasez de combustible en el país, que se ha sorteado parcialmente con el uso del oro de la nación y con la impresión de dinero inorgánico que ha echado más leña al fuego de la inflación, de por sí la más elevada del planeta.

Hace unas semanas el congelamiento de las empresas y los señalamientos a involucrados en el Clap (Comités Locales de Abastecimiento y Producción) -el programa asistencial con el que ha paliado desde hace tres años la escasez con alimentos importados vendidos a precios subsidiados, tras un complejo esquema de corrupción- suponía un golpe duro al instrumento que ha usado el chavismo para el control político y del que, en medio de la peor crisis económica que atraviesa el país, dependen al menos 16,3 millones de venezolanos, un número que ha ido en aumento, según datos de la Encuesta de Condiciones de Vida del venezolano de 2018. Este mismo estudio reveló que a 90% de los venezolanos no le alcanzan los ingresos para cubrir los alimentos y que 51% de los hogares están en pobreza.

Un posible embargo económico total encontraría al país en su peor momento con una hiperinflación que cumplirá dos años en noviembre, siendo de las más prolongadas registradas. Además, el sector productivo está totalmente postrado, especialmente el sector agrícola, y la reconversión de la moneda realizada apenas de un año ya ha sido devorada por el dólar que es la moneda de facto. En Caracas, desde una carrera de taxi hasta un perro caliente callejero, una consulta médica, ropa y zapatos en centros comerciales, se pagan en dólares.

La semana pasada el Fondo Monetario Internacional actualizó sus pronósticos para el país descartando la cifra del 10.000.000% de inflación al cierre de este año, ubicándola ahora en 1.000.000%. Sin embargo, el organismo estimaba que la economía se contraerá al cierre de 2019 en 35%, especialmente por la caída de la producción petrolera, que ya está por debajo del millón de barriles diarios.

Por Antonia Laborde

Florantonia Singer

Washington / Caracas 6 AGO 2019 - 01:37 COT

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Manifestantes se apartan del gas lacrimógeno que usa la policía contra ellos.   Imagen: EFE

Nuevos enfrentamientos, huelga general y el bloqueo del metro sumieron este lunes a Hong Kong en el caos, en tanto las autoridades acusan a los manifestantes de querer "destruir" al territorio semiautónomo y la vida de sus habitantes.

Este lunes de tarde fueron lanzados gases lacrimógenos en varias zonas de la megalópolis contra manifestantes enardecidos en el marco de la huelga general, un acontecimiento muy raro en la excolonia británica.

La megalópolis, que atraviesa su mayor crisis política desde su retrocesión a China en 1997, ya vivió en los dos últimos meses otras jornadas de manifestaciones masivas que desembocaron en confrontaciones entre policías antimotines y grupos radicales.

Tras enfrentamientos durante todo el fin de semana, los manifestantes se dirigieron en hora pico, este lunes de mañana, a varias estaciones clave de la red del Metro para bloquear las puertas de los vagones y evitar que los trenes marchasen.

Esta acción relámpago paralizó durante horas una red que normalmente marcha con una eficacia extraordinaria.

Tamañas "acciones en nombre de ciertas demandas (...) han minado seriamente la ley y el orden de Hong Kong, y están empujando a nuestra ciudad, que todos amamos, al borde de una situación muy peligrosa", señaló la jefa del ejecutivo local, Carrie Lam, en su primera conferencia de prensa en dos semanas.

Haciendo referencia a eslóganes revolucionarios, presentó la protesta como un atentado a la existencia de Hong Kong.

"Yo diría que (los manifestantes) están tratando de derribar Hong Kong, de destruir por completo la vida de más de siete millones de personas", dijo Lam ante periodistas, afirmando que "el gobierno será enérgico en el mantenimiento de la ley y el orden en Hong Kong para restaurar la confianza".

Bajo el principio "Un país, dos sistemas", Hong Kong disfruta hasta 2047 de libertades desconocidas en el resto de China. Pero cada vez son más las voces que se alzan preocupadas porque Beijing ignore este acuerdo y aumente su control.

Este lunes de tarde, tuvieron lugar siete manifestaciones simultáneas, algo que constituye un desafío para las fuerzas del orden, que enfrentan una dura prueba desde hace dos meses, al tiempo que despiertan la cólera de los manifestantes.

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Jorge Majfud: "La fortísima decadencia de EE.UU."

El escritor y académico analiza el fenómeno de la violencia en el contexto político actual

El profesor en Jacksonville University define como gran hipocresía la reacción de Trump a las masacres. "Cuando un negro mata, se piden más policías y mayor represión, pero cuando un blanco lo hace, simplemente hay que cuidar el tema de la salud". 

“Lo que ocurre en Estados Unidos es la demostración de una fortísima decadencia", dijo el escritor y profesor uruguayo Jorge Majfud en diálogo con el programa Una Nueva Aventura de radio AM 750. Majfud se refirió así a a las masacres ocurridas el pasado fin de semana, y a las posteriores declaraciones del presidente Donald Trump, quien dijo entre otros comentarios que "la enfermedad mental y el odio son las que aprietan el gatillo".

El analista sostuvo que el mandatario republicano representa la cara visible de un patrón que opera en la mente de muchos estadounidenses. "Cuando un negro mata, se piden más policías y mayor represión, pero cuando un blanco lo hace, simplemente hay que cuidar el tema de la salud. Es una gran hipocresía”. En esa línea, Majfud agregó:  “cuando un musulmán mata a alguien, se condena a toda la comunidad, y cuando lo hace un latino, se levantan muros".

El escritor consideró que Estados Unidos está fundado desde la violencia. "Si ocurre una masacre, los dirigentes piden oraciones, pero cuando se trata de intervenir militarmente en otro país, van a la acción sin problemas”, sostuvo. Para el profesor de Jacksonville University, en el presidente y en muchos estadounidenses opera el concepto de “genocidio blanco, que surge en las colonias británicas”. “Cuando dejan de matar y conquistar, se preocupan por ese supuesto genocidio que en realidad nunca ha ocurrido. Lo opuesto, es decir, la opresión de las minorías, ha sido siempre lo común”, agregó.

En relación al pedido de Trump de aplicar la pena de muerte contra el asesino de El Paso, Patrick Crusius, Majfud se encargó de aclarar que esa pena “ya existe, y de hecho el asesino siempre supo que iba a ser condenado a muerte. Sin embargo, eso no lo detuvo en su masacre, y eso es un problema que pone de manifiesto un pensamiento profundamente racista”.

Majfud criticó también la hipocresía de Walmart, que luego de la tragedia ocurrida en uno de sus locales, confirmó que seguirá vendiendo armas de fuego al público. “Uno no puede comprarse una botella de whisky por la cantidad de alcohol que contiene, pero sí puede comprar fácilmente un arma y cometer una masacre. Es un verdadero despropósito”, sostuvo.

Por último, el escritor uruguayo-estadounidense se refirió a las cuatro congresistas demócratas que fueron el blanco de los recientes constantes ataques de Trump debido a sus diversos orígenes étnicos. “Cuando una sociedad sufre la soberbia de los ganadores, es muy difícil que reconozca errores. No se deben subestimar la ignorancia y la soberbia de una buena porción de la población estadounidense que considera que cualquier cambio es una forma de ser anti-americana. Cualquier voz crítica hoy es considerada antiamericana”, puntualizó. 

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Domingo, 04 Agosto 2019 06:10

El sueño de una guerra con Irán

El sueño de una guerra con Irán

Los buques ya patrullan, las bases aéreas en la región están en alerta y reforzadas, ya están llegando seis mil soldados más y está listo el plan para una operación con 120.000. Estados Unidos no está en guerra con Irán, pero la idea ya pasó de fantasía a peligro posible. Lo que cuesta pensar es una razón válida para que esta guerra suceda, excepto la ya enorme antipatía de los norteamericanos hacia los iraníes y la simple lógica de la razón imperial.

En el imaginario norteamericano, como en el de tantos países, los extranjeros registran poco y con estereotipos simples, cosa de no fatigarse. Los franceses son aliados, aunque volubles y no muy confiables. Los británicos son una potencia de segunda, pero leal y con estilo. Los rusos son malos, pero poderosos y por eso respetables. En ese universo simplificado, hay dos retratos algo más complejos, el de los chinos, que compiten pero te rodean en tu vida cotidiana con esos productos tan deseables, y el de los iraníes.

Los iraníes son los que tomaron la embajada en 1979, caso único en la historia, y tomaron de rehenes a los diplomáticos. Son los que inventaron al Gran Satán y cada año marcan la fecha desfilando sobre una enorme bandera norteamericana pintada en el asfalto. El día nacional, el de la revolución, todavía se marca quemando banderas yanquis. Sus líderes son teócratas incomprensibles con ropas de Star Wars, su política es conspirativa y llena de organizaciones terroristas impronunciables.

La antipatía es real y por lo tanto fácil de vender puertas adentro. Es tal el capital político que el mismo Bill Clinton arrancó en 1995 la primera campaña internacional para arrinconar a Irán. El guión era que Teherán bancaba terroristas, asesinaba opositores adentro y afuera, y estaba detrás de los atentados en Buenos Aires de 1992 y 1994. Los iraníes contestaron en 1996 con uno de los peores atentados en la historia de Arabia Saudita, cuando un camión-bomba (con un auto no alcanzaba) detonó frente a las torres Khobar, un complejo de viviendas de esos en que en el reino aíslan a los extranjeros. En este caso, buena parte de esos extranjeros eran militares norteamericanos. Hubo 19 aeronautas americanos y un civil saudita muertos, más 498 heridos de varias nacionalidades. La base aérea se mudó a Qatar después del ataque.

Donald Trump decidió construir a Irán como su enemigo propio, exagerando un prontuario que es cierto. Los ayatolás sostienen y arman a Hezbollah, que les funciona como una suerte de base militar en el Líbano para atacar a Israel. También pusieron hombres y fondos para sostener al régimen de Assad en Siria, y tienen una suerte de ejército independiente en Iraq, apenas sujeto al gobierno central. La rebelión de los houthi en Yemen existe en buena parte por el apoyo iraní, que por algo ataca las fronteras sauditas. Y por supuesto, el régimen en Teherán sigue tan represivo, violento, cerrado y lleno de presos políticos como siempre.

Pero nada de esto sostiene la frase que circula entre los duros de Washington que afirma que Irán “controla” Bagdad, Beirut, Sana’a y Damasco. Ya le gustaría al régimen que eso fuera cierto, como le gustaría ser la potencia militar y económica que describen los halcones norteamericanos a la hora de preparar una guerra posible. Hay que recordar siempre que Irán tiene un PBI menor que el argentino, y que no hay riqueza petrolera que cambie este hecho y estire los límites de lo que se puede pagar.

Hezbollah es en el mejor de los casos una guerrilla mediana, que se desangró peleando en Siria, los houthi apenas pueden molestar a los sauditas y el gobierno iraquí tiene ministros shiítas, cierto, pero educados en Estados Unidos o en Europa. Ni siquiera el arsenal iraní es lo que los halcones parecen desear.

Irán tiene excelentes misiles y tiene muchos, una buena inversión para defenderse en la situación geográfica y política de ese país. Su armada es en realidad una flotilla de lanchas livianas, algún destructor y algún dragaminas, más una buena cantidad de submarinos de distinto grado de obsolescencia. La fuerza aérea es casi vintage, con aviones norteamericanos de principios de los setenta mezclados con algunos modelos rusos más avanzados. Y, como se estila en Medio Oriente, hay bastantes tanques, aunque nada que pueda preocupar a las tripulaciones de los poderosos Abrams americanos.

Con lo que una invasión podría repetir la película que ya vimos en Iraq, con un desembarco exitoso, una instantánea destrucción de aviones y tanques iraníes, y un avance indetenible hacia la capital. A lo sumo, en términos convencionales, Irán podría montar el equivalente naval de un ataque suicida, con submarinos y lanchas atacando en masa a, por ejemplo, un portaaviones, a ver si lo hunden o lo dañan. Nada que pudiera cambiar el desenlace.

Pero después sigue la película y viene la parte en que los americanos no saben qué hacer con lo ganado. Irán es más grande, más poblado y más complejo que Iraq, un país montañoso como Afganistán pero con ciudades y una clase media educada. Convencer a los iraníes que las tropas de Trump les traen la libertad y la democracia serían tan exitoso como lo de Napoleón invadiendo Rusia para llevar los frutos de la Revolución Francesa a los siervos. Nada que viene de la mano de un invasor es confiable, y menos para una gente que sigue orgullosa de ser persas, el terror de Europa.

Con lo que la escala de la guerra de guerrillas que seguiría al éxito de la invasión es fácil de imaginar. Afganistán es la guerra más larga en la historia de Estados Unidos, y ahora que está tranquila cuesta apenas 200 millones de dólares por mes. Iraq ya se acostumbró a vivir apagando la mecha de una explosión, mientras que los kurdos mantienen un bajo perfil astuto. Sumarle Irán a esto sería simplemente entrópico.

El problema es que cuando empiezan estos procesos de aprietes las cosas toman una dinámica propia. Trump se frenó antes de bombardear blancos iraníes cuando le bajaron el dron porque se acordó de su promesa electoral –realmente sentida y sincera- de que había que salir de Medio Oriente en lugar de entrar en más guerras. Pero está rodeado de gentes como Richard Pompeo, su secretario de Estado evangelista, que cree que la guerra total en Medio Oriente, incluyendo la destrucción de Israel, es la llegada del Armagedón y por lo tanto la segunda venida de Cristo… Con ideas así, todo es posible. 

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Primer británico Boris Johnson adopta política pro-China y en favor de la Ruta de la Seda

Los principales aliados de Estados Unidos (EU) se adelantan en sus relaciones con China: Gran Bretaña (GB), pese a su "relación especial", e Israel, mucho más en la etapa del talmúdico Jared Kushner, el primer israelí Netanyahu, el casinero Sheldon Adelson y Henry Kissinger, grandes socios de Trump.

 

Israel concedió dos de sus tres puertos a China para impulsar la Ruta de la Seda en el mar Mediterráneo (https://bit.ly/2RdRAUY), y ahora el "Trump británico" Boris Johnson en su entrevista a Phoenix TV, en Hong Kong, sentenció que estaba muy interesado en la Ruta de la Seda (BRI, por sus siglas en inglés).

 

Boris Johnson exhortó a los inversionistas chinos a continuar sus actividades en GB e invitó a que un mayor número de estudiantes chinos se inscriban en sus universidades: todo lo contrario que viene practicando Trump para sostener su "guerra comercial" contra Pekín que empieza a hacer agua (https://bit.ly/2YvY4l4).

 

Cual su estrambótico estilo, Boris Johnson afirmó que su gobierno mantendría una política "pro-China (¡mega-sic!)".

 

Pese a todas las reticencias de EU, desde Obama hasta Trump, GB fue el primer país de Europa occidental a unirse al banco AIIB (https://bit.ly/2KfWtfm).

 

La decisión unilateral de la "pérfida Albión" de participar en el AIIB exasperó a EU y perturbó a la Unión Europea (UE) a quien traicionó antes de que apareciera Boris Johnson en el radar.

 

Hoy GB es el principal recipiendario de las inversiones chinas en Europa y, al contrario de Obama y Trump, abrió a Pekín algunos de sus sectores estratégicos como la industria nuclear (https://bit.ly/2ODJ9pu).

 

Faltará por ver cuál será su postura frente a Huawei que opera en forma magnificente en España, donde Londres maneja muchas de sus operaciones trianguladas.

 

A juicio de OBOREurope, GB es "muy frágil", ya que, en caso de una salida brusca del Brexit, incrementaría su dependencia con EU que le pueda obligar a seguir su "política china" hostil a la Ruta de la Seda (https://bit.ly/2YCDxv7).

 

Desde hace mucho Londres, en competencia con Fráncfort, desea convertirse en la principal plaza financiera off shore para la internacionalización del yuan/renminbi (https://bit.ly/2OEicSn), mientras lanza su anzuelo financierista a India.

 

Le asiste la razón al portal OBOREurope de que China busca "crear proyectos multilaterales en el marco" de la Ruta de la Seda, por lo que no estaría interesada en "excluir al resto de los miembros de la UE" para únicamente conectarse con GB: arguye que la plaza financiera de Londres puede perder su influencia frente al centro financiero europeo de Luxemburgo –que recordamos, no se encuentra muy lejos de Waterloo.

 

SCMP, con sede en Hong Kong y propiedad de Alibaba, expone la aseveración de Boris Johnson y su apoyo al proyecto de infraestructura del mandarín Xi: "Estamos muy entusiastas (sic) sobre el BRI, estamos muy interesados en lo que el presidente Xi hace" (https://bit.ly/2Sz5Lpc).

 

El primer británico Boris Johnson enfatizó que GB ha recibido con brazos abiertos las inversiones chinas en su gran planta nuclear.

 

SCMP comenta que GB es miembro fundador del AIIB –"primer banco internacional asiático independiente del Banco Mundial y el FMI dominados por Occidente"– con una contribución inicial de 50 millones de dólares.

 

Por lo pronto, el gobierno británico ha pospuesto su decisión para "restringir o prohibir" a Huawei con base en preocupaciones sobre su seguridad nacional, cuando la postura de Trump al respecto sigue siendo "opaca", pese a toda su verborrea vertida en sus furibundos tuits.

 

Es curioso que una de las hijas de Boris Johnson y la nieta de ocho años de Trump, Arabella (hija de Jared Kushner e Ivanka), hayan aprendido mandarín.

 

Tiene mucho sentido la postura "pro-China" de Boris Johnson porque la esperada "salida dura" del Brexit no se puede quedar en el aire cuando su alternativa comercial sería doble: apostar a las dos superpotencias geoeconómicas EU y China, mientras se consagra a socavar y/o a balcanizar a la UE.

 

Por tercera vez en un poco más de un siglo, GB rompe abruptamente con Alemania, hoy líder geoeconómico de la UE. Las otras dos fueron la Primera y la Segunda Guerras Mundiales.

 

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 Un misil 9M729, en una base militar rusa cerca de Moscú el 23 de enero de este año. Pavel Golovkin AP

Lo firmaron Reagan y Gorbachov, eliminó tres mil bombas atómicas y controló tensiones en Europa. Ahora Trump lo desconoció.

  

Hace 32 años, Ronald Reagan y Mijail Gorbachov firmaron un tratado muy específico de desarme, el que eliminaba los misiles de alcance medio con cabezas nucleares. A partir de ese momento, Estados Unidos y la Unión Soviética iban a destruir casi tres mil cohetes con alcances entre 500 y 5500 kilómetros, o sea todo lo que no fuera táctico o intercontinental, y se comprometían a no producir ni desplegar más. El tratado era importante porque ya había arrancado una segunda carrera armamentística en Europa, con Moscú situando este tipo de misiles en los países del Pacto de Varsovia y Washington equipando a la OTAN con el Pershing. Su eliminación bajaba la tensión y reducía la cantidad de armas atómicas apuntadas a capitales europeas.

El gobierno de Donald Trump dio formalmente por muerto a este tratado ayer por la mañana, después de anunciar largamente que se iba a salir por un supuesto incumplimiento ruso. Para EE.UU., el nuevo misil de crucero ruso 9M729 es de alcance intermedio y resulta una grave violación del tratado. "Rusia es la única responsable de la muerte del tratado", definió tajante el secretario de Estado norteamericano Mike Pompeo. Moscú contestó que ya en febrero habían denunciado a Estados Unidos como la parte que andaba buscando una excusa para salirse del convenio. Según varias fuentes rusas cercanas al gobierno, Trump quiere desarrollar una nueva familia de misiles para atacar objetivos como Irán.

La OTAN cerró filas tras Washington, y no sólo acusó a Rusia por el fin del tratado sino que prometió responder "de manera medida y responsable al significativo riesgo que el misil ruso 9M729 constituye para la seguridad de la Alianza" atlántica de 29 países. Con el INF muerto, Estados Unidos es libre de desarrollar armas hasta ahora prohibidas, y el Pentágono ya ha pedido al Congreso que apruebe para 2020 un presupuesto de 10 millones de dólares destinado a esto precisamente. CNN explicó que uno de esos misiles ya está en la etapa de ensayo y va a ser disparado por primera vez en cosa de semanas. Varios líderes europeos, sin embargo, lamentaron el fin del tratado.

La importancia de fondo del fin del tratado de Misiles Intermedios es que estos son el instrumento de ataque en una guerra nuclear limitada. Los misiles de largo alcance, los estratégicos, con base en submarinos, aviones y cohetes de largo alcance, son para una guerra total, de destrucción asegurada. Los misiles de carga nuclear de menos de 500 kilómetros son de uso táctico, en frentes de combate y para destruir formaciones de batalla o posiciones fuertes. Los intermedios se pensaron para atacar la retaguardia del enemigo en un contexto de guerra convencional, vaporizando sus ciudades o puntos de concentración militar. Por supuesto, también hacen el trabajo en una guerra puramente atómica, atacando los blancos más cercanos.

El temor ahora es que el final de este pacto bilateral sea  un indicio sobre qué va a pasar en 2021, cuando venza el Nuevo START, el último tratado sobre armas nucleares que queda entre las dos mayores potencias mundiales. Este tratado le pone un techo a la cantidad de armas estratégicas que puede poseer cada parte y fue fruto de los muchos sustos de la guerra fría, cuando los arsenales se medían con una vara siniestra: cuántas veces podía cada bando exterminar la vida en el planeta. Hubo un momento en que Estados Unidos tenía la ventaja porque podía destruir toda forma de vida terrestre tres veces, y la URSS apenas llegaba  a dos. Para frenar esta locura, en 1972 se firmó el primer START, renovado varias veces después de la caída del muro, la última vez bajo Barack Obama. Trump ya dijo que este tratado fue "otra mala idea", pero no se sabe si lo dice en serio o simplemente porque lo firmó Obama. 

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 Protesta de funcionarios en el distrito central de Hong Kong, este viernes. Billy H.C. Kwok Getty Images

La novena semana consecutiva de protestas contra el Gobierno autónomo culminará con la primera huelga general en cinco décadas

 

 

Todo estado es un cuerpo vivo, compuesto de individuos con un cometido burocrático, pero individuos al fin y al cabo. Como tales, miles de funcionarios de Hong Kong han salido a la calle en la tarde de este viernes para censurar la acción del Gobierno del que forman parte. Lo han hecho desafiando la exigencia oficial de “lealtad absoluta” y la amenaza de que aquellos que participaran pondrían en riesgo su puesto de trabajo. Arropados por muchos otros manifestantes, han ocupado los alrededores del Chater Garden en el distrito Central. Con la concentración de este viernes, tranquila pero de una profunda carga simbólica, arrancaban 72 horas que serán claves para el futuro de la ciudad.

Las calles que desembocan en Chater Garden están colapsadas, pero después de nueve semanas consecutivas de protestas ya nadie parece sorprendido. Resuenan gritos de “ka yau”, exclamación similar al “¡vamos!” español, mezclados con la melodía triunfante de Do You Hear the People Sing (“¿Oyes a la gente cantar?”), una canción de Los Miserables que llama a la resistencia popular frente a la tiranía y se ha convertido en uno de los himnos de las protestas, hasta el punto de haber sido eliminada de los servicios musicales de China continental. Pero los hongkoneses todavía son libres de escuchar lo que quieran y en el centro de la plaza un grupo de políticos pro democracia, liderados por la consejera legislativa Tanya Chan, arengan a la multitud.

Todo ello a pesar de que en la mañana de este viernes el secretario jefe de la Administración, Matthew Cheung Kin-chung, llamara a “mantener la neutralidad”, afirmando que como trabajadores públicos “nuestro objetivo es servir a la población, no dejemos que nuestras opiniones personales afecten a nuestro trabajo”. El Gobierno fue más duro en un comunicado oficial compartido ayer: los funcionarios deben “lealtad absoluta” al “al jefe del ejecutivo —la discutida Carrie Lam— y al Gobierno de turno”. Y la amenaza: “Actuaremos de acuerdo con los mecanismos establecidos contra cualquier violación”. Un grupo de trabajadores de 52 agencias gubernamentales contestaron en una carta anónima, recordando que el derecho de reunión pública de los funcionarios está recogido por el artículo 27 de la Ley Básica, la normativa que rige el territorio. “Exigimos que dejen de realizarse declaraciones que induzcan al pánico entre los empleados públicos”, concluía el documento.

Cae la lluvia y se despliega una carpa de paraguas, icónico instrumento, en formación tortuga. Debajo de uno de ellos se resguarda Matt, de 30 años y empleado del departamento de orden público. Matt no tiene miedo. “Hong Kong todavía se rige por el imperio de la ley”, asegura. “Esto es una manifestación pacífica y legal para expresar nuestra preocupación”. La mayoría de sus compañeros de oficina también han asistido, aunque no han hablado entre ellos acerca del riesgo que eso podría suponer para su carrera. El acceso a la función pública es muy exigente: hay que pasar varias rondas de exámenes y entrevistas. Solo un pequeño porcentaje lo logra. Matt lo consiguió hace tres años. “Antes trabajaba en el sector privado. Me cambié porque este puesto ofrece más estabilidad y un mejor salario, pero también porque quería servir a la gente: por eso estoy aquí hoy”.

El cisma entre el pueblo y el Gobierno de Hong Kong parece irremediable. Ambas partes han redoblado la tensión en los últimos días. El ejecutivo local se niega a dar su brazo a torcer y sigue sin asumir ninguna de las exigencias de los manifestantes, que a día de hoy se resumen en cinco puntos: retirada oficial de la ley de extradición —en el origen de las protestas—, amnistía para los detenidos, investigación independiente sobre la actuación policial, dimisión de Lam e implantación efectiva del sufragio universal.

Amenazas veladas

El Gobierno chino, por su parte, ha abandonado su papel secundario ante una situación que, consideran, se le ha ido de las manos al Ejecutivo local. En la última semana han amenazado en dos ocasiones con movilizar al Ejército y emplear la fuerza contra las protestas. Esta posibilidad sería traumática y, posiblemente, sangrienta. Todas las partes quieren evitarla: el problema es que es la única alternativa efectiva sobre la mesa. Lam no afloja, los manifestantes tampoco. A consecuencia, con cada día la retórica se eleva, la paciencia de Pekín disminuye y el peor de los escenarios se acerca un poco más.

Lo que suceda en los próximos tres días será clave para el futuro de Hong Kong. Los manifestantes y la sociedad civil han reaccionado ante el peligro apretando aún más, hasta alcanzar un clímax —solo temporal— en la mayor crisis en la historia moderna de la ciudad. Tras la concentración de los funcionarios de hoy, este sábado habrá protestas repartidas por varios barrios de la ciudad, una de ellas pro China; seguida de la multitudinaria convocatoria dominical que ya se ha convertido en tradición, hasta desembocar en la primera huelga general desde los años sesenta, que servirá como termómetro para medir el apoyo popular a la causa. También para ver cómo reacciona la policía, cuya estrategia parece pasar por confiar en los arrestos como método de desmovilización. Aun así, Shawn, estudiante de 20 años, tiene pensado ir. “No sé si salir a la calle va a servir de algo, pero me arrepentiría de no hacerlo”. No será esta crónica el primer texto, tampoco el último, en dejar constancia de que “el valor de un Estado, al final de cuentas, es el valor de los individuos que lo componen".

 

Por Jaime Santirso

Hong Kong 2 AGO 2019 - 14:16 COT

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Bolsonaro, cada vez más enfrentado a los militares

Julio fue un mes traumático en las relaciones entre el presidente Jair Bolsonaro y las Fuerzas Armadas brasileñas.

Comenzó con un plato fuerte: el 5 de ese mes el vicepresidente Hamilton Mourão concedió una entrevista a la revista Crusoé, en la que reveló haber recibido un pedido del presidente para "actuar con mayor moderación", a la vez que rechazaba "la desconfianza del presidente en los militares que estarían interesados en tomar el poder".

Esos días Bolsonaro felicitó a su vice por haber estado una semana sin hablar con la prensa, ya que las declaraciones de Mourão, o la atención que recibe por parte de los medios, suelen molestarle.

El enfrentamiento principal saltó el 19 de junio, cuando se conmemora el aniversario del nacimiento de Santos Dumont (pionero de aviación brasileña), que la Fuerza Aérea celebra todos los años en Brasilia.

Sorprendió la ausencia del presidente, que algunos explicaron por el incidente de la detención en Sevilla, España, de un miembro de la comitiva de Bolsonaro que se dirigía a Japón para participar de la cumbre del G20, en un aparato de la fuerza aérea portando cocaína.

Sin embargo, Bolsonaro no sólo dejó plantados a la cúpula militar sino a los embajadores de Japón, Ucrania y Estados Unidos, todos ellos aliados cercanos de su Gobierno, para participar en el ceremonia del Día Nacional del Fútbol, también en Brasilia. Del acto castrense tampoco participó Mourão ni el ministro de Defensa.

El mismo día, en el ya tradicional Café de la Mañana, con los medios, Bolsonaro atacó al gobernador de Maranhão, Flavio Dino, miembro del Partido Comunista de Brasil (PCdoB).

Por el modo como lo hizo, se trató de un ataque a todos los nordestinos, la región más pobre de Brasil que vota masivamente por Lula y contra la ultraderecha que representa el presidente.

Agregó que los gobernadores del Nordeste "intentan todo el tiempo a través de la desinformación, manipular a los votantes". Fue interpretado como un ataque racista, ya que en la región predomina la población afro. El ataque a Dino fue justificado por algunos, por su actitud tibia respecto a la cesión de la base de cohetes de Alcántara (en su estado) a los EEUU.

Las reacciones no se hicieron esperar. Al día siguiente todos los gobernadores del Nordeste, firmaron una nota donde expresan "sorpresa e indignación profunda" con las declaraciones de Bolsonaro.

Ese día, en una entrevista en el conservador O Estado de São Paulo, el general de Luiz Eduardo Rocha Paiva condenó las declaraciones del presidente señalándolas como "antipatriotas" e "incoherentes", por dividir al país.

Rocha Paiva es un destacado militar, ahora en la reserva, que fue comandante de la Escuela de Comando y del Estado Mayor del Ejército, y secretario de general del arma. Además respaldó con vigor el golpe de Estado de 1964, por lo que sus pares lo tienen en gran estima.

El presidente no perdió la ocasión para contraatacar. Acusó al prestigioso general de ser un aliado del gobernador comunista y agregó una ofensa gratuita: "Inadvertidamente descubro una sandía, un defensor de la guerrilla de Araguaia".

"Sandía" es el nombre que se da entre los militares a los que, sin decirlo, simpatizan con la izquierda: verdes por fuera y rojos por dentro. La guerrilla de Araguaia fue la principal lucha armada en la selva durante la dictadura.

Dentro y fuera de los cuarteles hubo gran malestar. El redactor jefe de la página Defesanet, Nelson Düring, dijo que el ataque a Rocha Paiva era "una ofensa ignominiosa y deshonrosa", y relata una serie de ofensas anteriores recibidas por las Fuerzas Armadas, que no habían trascendido.

El editorial lo considera "el último de una serie de desaciertos entre la presidencia y los comandos militares".

El mismo día 21, el gurú de Bolsonaro, el profesor Olavo de Carvalho, que reside en EEUU, difundió un video con ataques muy fuertes a los militares que rodean al presidente. Se interpretó que el video estuvo inspirado por uno de los hijos del mandatario, Carlos Bolsonaro, que en esos momentos estaba en Virginia visitando a su referente ideológico.

Una respuesta más dura aún provino del hermano del insultado, el general Paulo Ricardo da Rocha Paiva. Una carta abierta pone el dedo en las principales diferencias de los uniformados con el presidente. Dice que lo votó pese a unas declaraciones que fueron una "señal roja", cuando dijo que "Alcántara es para ustedes", en referencia a los EEUU.

Sin medias palabras, denuncia el "acoplamiento militar automático con el Tío Sam y la OTAN", abandonando a los aliados de la región sudamericana. El tono del extenso escrito del general retirado es fuerte, frontal y por momentos agresivo, cargado de adjetivos peyorativos. Bolsonaro no tuvo más remedio que dar marcha atrás y guardar silencio, lo que evidencia que los cuarteles no lo están mirando con buenos ojos.

Las razones de semejantes deslices del presidente son más oscuras aún. La antropóloga Isabela Oliveira Kalil, en una extensa entrevista en el diario Valor, sostiene que una parte de la base social de Bolsonaro se siente defraudada y exige un gobierno más derechista aún.

Un estudio etnográfico en la zona metropolitana de Sao Paulo, focalizado en los comportamientos conservadores, muestra que entre los varones de 40 a 45 años hay mucha disconformidad porque observan que Bolsonaro no se comporta como extrema derecha, razón por la cual lo votaron.

El principal punto de insatisfacción es que esperaban una liberalización mayor en la tenencia de armas.

Antes de terminar el mes, el presidente tuvo otro desliz verbal que le puede costar caro. Aseguró que sabe cómo desapareció el padre del actual presidente de la Orden de Abogados de Brasil durante la dictadura militar.

Se trata de Fernando Santa Cruz, padre de Felipe Santa Cruz, desparecido luego de haber sido detenido por agentes del régimen en 1974. Las declaraciones de Bolsonaro pueden constituir delito, ya que dice conocer cómo se produjo un crimen que está encubriendo.

El desgaste que viene sufriendo Bolsonaro obedece a que una porción de la sociedad, que coincide con las posiciones más ultras de sus hijos y de su gurú (Olavo de Carvalho), le exigen una posición más derechista aún. En tanto, las colisiones con los militares puede ser el principal factor de deterioro de la apoyatura de un presidente que lleva poco más de medio año en el cargo.

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