El irresistible retorno de los militares en América Latina

En América Latina sonó la hora de las Fuerzas Armadas. En todos los países han recuperado protagonismo en ancas de la pandemia de coronavirus, acelerando una tendencia que se venía perfilando en los últimos años, con seguridad desde la crisis financiera de 2008.

Una tendencia que ahora se agudiza con el anuncio de Donald Trump de lanzar una vasta "operación de gran alcance contra el narcotráfico en el hemisferio occidental con el despliegue en el mar Caribe y el Pacífico sur de refuerzos militares de la armada y la fuerza aérea"

La excusa de la Casa Blanca es que los cárteles de la droga pueden aprovechar la situación para avanzar en su negocio, por lo que dispuso la movilización del Comando Sur, con sus 22 países aliados, y de la Guardia Costera para detener cargamentos ilegales. Sin embargo, también movilizó sus enormes buques-hospitales para atender la epidemia en Nueva York y Los Ángeles.

No estamos ante una tendencia que pueda reducirse a los objetivos estratégicos del Pentágono, ya que involucra a todos los gobiernos, a la oposición de izquierda o de derecha e, inclusive, abarca a sectores amplios de la población que sienten que los uniformados pueden aportarle la seguridad que la pandemia pone en riesgo.

El alcalde de Valparaíso, Jorge Sharp, militante de izquierda (Frente Amplio), reclama la presencia de las Fuerzas Armadas para asegurar la "distancia social" en supermercados y bancos, ya que se han producido algunas aglomeraciones en esos establecimientos.

En Guayaquil, Ecuador, donde la pandemia se ha cobrado cientos de víctimas, se militarizó la ciudad para intentar recomponer una situación caótica, en la que todas las mañanas aparecen cadáveres abandonados en las calles y las morgues y cementerios están colapsados.

El clima de caos crece sin cesar, aunque en ninguna ciudad llega al extremo de Guayaquil. Sin embargo, en Bogotá, Colombia, se pueden ver trapos rojos en las ventanas que representan pedidos de auxilio ya que la familia que la habita, no necesariamente pobre, no tiene recursos para enfrentar la situación.

Sucede que el coronavirus está llegando a una región donde más de la mitad de la población, o sea más de 300 millones, viven en la informalidad: venden en mercados y calles, recogen basura, escombros y cartón para revender, ofrecen servicios del más diverso tipo, desde reparto a domicilio hasta traslado de personas y mercancías. Esos millones no pueden estar ni una semana sin trabajar, ya que no tienen ahorros, viven en casas precarias y, por supuesto, no cuentan con seguridad social.

En contra de la voluntad del ministro de Economía, Paulo Guedes, el gobierno de Brasil se vio obligado a conceder un subsidio mensual de 120 dólares a 30,6 millones de trabajadores informales, durante tres meses, ya que no perciben ningún ingreso. Aunque Brasil luce como potencia emergente, hay tantos trabajadores formales como informales, algo que sucede en todos los países de la región.

 

La presencia militar llegó incluso a un país como Argentina, donde los uniformados tienen un muy bajo prestigio social luego de la derrota en la Guerra de Malvinas (1982). En las villas miseria del conurbano de Buenos Aires, se registraron días atrás escenas de aplausos masivos cuando llegan los camiones militares cargados de alimentos para los más pobres.

En Brasil se hablaba abiertamente de golpe de Estado para apartar a Bolsonaro, porque rechaza la cuarentena y mantiene una política errática y desafiante. El 30 de marzo, los comandantes de las FFAA decidieron que el general del Ejército

Braga Netto, que había sido nombrado por Bolsonaro jefe de la Casa Civil (jefe de Gabinete), se haga cargo de coordinar el Gobierno de Bolsonaro con una nueva función, la de "Jefe de Estado Mayor de Planalto", y lo denominan como un "presidente operacional", que tomará las principales decisiones y que puede, incluso, contrariar las declaraciones de Bolsonaro. En otros tiempos, se hablaría claramente de golpe de Estado.

¿Por qué los militares están ocupando un lugar tan destacado en la política latinoamericana?

Creo que hay que observarlo desde diferentes ángulos.

En primer lugar, para las élites económicas y políticas el mayor temor en una coyuntura como la actual es la posibilidad de un enorme estallido social si llegaran a desbordarse hospitales y hubiera una gran mortandad por la pandemia. Esto es posible por la acumulación de pobreza, precariedad del sistema sanitario y una tradición de luchas sociales muy importante en el continente.

Téngase en cuenta que en 2019 hubo estallidos sociales en Haití, Chile, Ecuador y Colombia, concentrados en el último trimestre, además de gigantescas protestas sociales protagonizadas por las mujeres contra los feminicidios y por el derecho al aborto, a las que deben sumarse demandas de casi todos los sectores, en particular contra la minería, las políticas neoliberales y las condiciones de vida.

En suma, un estallido en medio de una pandemia no sería nada extraño, ya que el clima social de revuelta esta muy presente en la región. Por eso, los militares cada vez juegan un papel más importante como guardianes de la estabilidad social.

En segundo lugar, un sector las clases medias de la región viven una situación de gran precariedad, con el enorme temor de caer en situación de pobreza o de perder parte de su estilo de vida. Esto ya lo vivieron las extensas clases medias argentinas en la crisis de 2001 y las brasileñas en 2013, aunque unas y otras se expresaron políticamente en sentido opuestos.

En tercer lugar, para una parte de los sectores populares los militares pueden ayudarles a paliar los problemas de sobrevivencia más aguda, o bien son referentes de orden como sucede en Brasil, Colombia y Venezuela, en todos los casos con opciones políticas divergentes.

En síntesis, las FFAA están siendo visualizadas, por las élites económicas y amplios sectores de las clases medias y de la población más pobre, como un principio de orden. En una situación compleja, eligieron la seguridad antes que la libertad, como venían haciendo en las últimas décadas de forma menos evidente.

19:44 GMT 03.04.2020

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Sábado, 04 Abril 2020 05:59

Pregunta incómoda

Pregunta incómoda

El presidente Vladimir Putin logró en tiempo récord la aprobación de una controvertida reforma constitucional, y cuando se hizo evidente que era indispensable posponer la votación popular del 22 de abril, con la que se pretende legitimar su intención de perpetuarse en el poder, optó por ceder a otros el riesgo de encabezar la batalla cotidiana para vencer la pandemia del nuevo coronavirus.

Dirigió, desde luego, dos mensajes a la nación para ofrecer a todos los rusos una buena noticia –hasta ahora, y mientras aguanten las reservas, 37 días de asueto con goce de sueldo– y ha celebrado algunas videoconferencias para escuchar lo que hacen o sugieren los subordinados, confinado como está en su residencia de Novo-Ogoriovo.

Al mismo tiempo, Putin no quiere que su nombre se asocie con las decisiones inevitables que hay que tomar para frenar la propagación del Covid-19 y que tendrán un alto costo económico, el cual –agravada la situación por el dramático desplome de los precios del petróleo, provocado por un error de cálculo de su primer círculo– va a golpear a amplios sectores de la población.

Los responsables, desde la óptica de los operadores políticos del Kremlin, deben ser el primer ministro de Rusia y los gobernadores de las entidades de la Federación, sobre todo el alcalde de Moscú, la megápolis más grande del país, en quienes Putin delegó parte de sus facultades como mandatario.

Se entiende que la élite gobernante debe cuidar al pilar que sostiene sus privilegios, pues cuando éste falte, el régimen que se creó en torno a su persona, cual castillo de naipes, se va a desmoronar tan rápido como cayó el Muro de Berlín en 1989.

Entretanto, el bajo perfil que se recetó Putin en esta crisis epidemiológica para no dañar su imagen plantea una pregunta incómoda que puede incidir negativamente en su futuro como mandatario que se cree incontestable: ¿acaso no es una paradoja dotarse de facultades casi ilimitadas para, al surgir el primer momento adverso, cederlas a diestra y siniestra?

La respuesta que circula aquí por teléfono y por las redes sociales –donde todavía es posible el intercambio de opiniones a distancia– no resulta favorable a quien espera que su popularidad, por no tener que dar las malas noticias, se mantenga pese a los estragos que causa el Covid-19.

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Sábado, 04 Abril 2020 06:26

El miedo, el Covid-19 y un virus peor

El miedo, el Covid-19 y un virus peor

Las emociones son de las pocas condiciones que le son comunes a todas las personas, más allá de sus determinaciones sociales e históricas. El miedo, la rabia, la tristeza y la alegría, por sólo mencionar algunas emociones básicas, no tienen distinción de raza, clase o sexo, las sienten igual el niño que el viejo, el europeo que el africano, la mujer que el hombre. Son comunes, en tanto, son sensaciones que responden a los estímulos externos que nos envuelven en la cotidianidad.

No obstante, si bien las emociones las pueden sentir todas las personas, su contenido tiene grandes variaciones de grupo a grupo y de condición social a condición social, es decir, la experiencia emocional esta condicionada por el tipo de sociedad y por la trayectoria sociohistórica del sujeto que la experimente.

El miedo, en tanto emoción es una respuesta a la percepción de peligro inmediato, pero también la anticipación a un mal posible; en ambos casos la amenaza excede la posibilidad de control de las personas implicadas. Hoy, esa incontrolable emoción llamada miedo, tiene un origen común a escala global; el Covid-19. Esta pandemia que hace pocos días era un “problema de los chinos”, sin mayor importancia para el resto del mundo, ha acelerado la crisis sistémica que traía el mundo poniendo en jaque a los sistemas sanitarios de variedad de países, pero también a los mercados financieros e incluso a los sistemas civilizatorios y formas de relacionamiento que conocemos.

Pero ¡ojo! El hecho que el miedo producido por el Covid-19 sea generalizado, no implica que la experiencia social e individual ante el fenómeno sea la misma. Como lo plantea la socióloga Margarita Olvera, sentir miedo es algo “innato”, pero la intensidad y el tipo de miedo dependen de las relaciones y condicionamientos sociales en los que el ser humano está inmerso, así como de la historia de las mismas. En esa medida, ante el peligro inmediato conocido por el mundo con el nombre de Covid-19, pero que representa mucho más que un riesgo biológico mundial, no se puede esperar, por parte de las personas, un tipo de reacción apegada a un manual universal. La experiencia del miedo no es igual en una persona con tranquilidad económica que en una que resuelve su día a día vendiendo dulces en las plazas de cualquier metrópoli del llamado “tercer mundo”, en este caso, es absolutamente diferente tanto la absorción de la emoción como la respuesta al estimulo.

El sociólogo Norbert Elias argumentó en su momento que ante la percepción de peligro el organismo humano se prepara para movimientos rápidos, la digestión disminuye y el corazón palpita más rápido, más sangre irriga los músculos y el esqueleto se prepara para que brazos y piernas estén listos para huir o para pelear, es decir, hay una respuesta instintiva y visceral al estimulo. En la coyuntura actual tal respuesta instintiva al estimulo se expresa en las personas que salen a “(re)buscar” el dinero que les permita pagar el alquiler y la comida mientras pasan las medidas de cuarentena decretadas por los gobiernos. Ellos salen y rompen la norma, violan la Ley, aunque esto les pueda costar el contagio del virus, una multa e, incluso, palizas por parte de las autoridades, y hasta la prisión según las últimas medidas adoptadas en muchos países. Esa respuesta al estimulo por parte de las personas empobrecidas, puede explicarse al considerar que el virus, en tanto fenómeno biológico y mediático, sigue siendo más lejano para ellos que el miedo al hambre, un miedo mucho más cercano, no sólo en la actual coyuntura, sino durante toda su vida.

La respuesta instintiva también se evidencia en el ciudadano con posibilidad económica para asumir la cuarentena, quien, ejerciendo una obediente ciudadanía, se queda en casa y llama a la gente a quedarse en casa, pero, con acceso informacional a todo el mundo funciona como un ciudadano hiper-conectado e hiper-informado, y a su vez un ciudadano hiper-exaltado e hiper-temeroso, lo que lo hace susceptible a responder violentamente contra las personas que salen a la calle, sin importarle las razones que los motivaron a salir. Si para evitar que salgan a la calle se deben tomar medidas totalitarias y violentas por parte de los gobiernos, bienvenidas sean, pues la consigna es “¡Quédate en tu puta casa!” No importa en que condiciones o si no tienes casa, quédate en tu puta casa –para que no me pongas en riesgo.

Así, lo que en comerciales de televisión y vídeos replicados por personalidades de la farándula en todo el mundo parece un sencillo llamado a cuidarnos, se convierte en una bomba de tiempo en países empobrecidos, en donde no existen ni se generan condiciones económicas y psicosociales para el encierro, máxime si se comprende que el miedo, como cualquier otra emoción, pocas veces se experimenta sin estar asociada a otras emociones, sentimientos y acciones, en ese sentido, se pueden presentar formulas como: miedo y xenofobia, expresadas por ejemplo en comentarios de personalidades públicas de Colombia y España, y replicado por ciudadanos del común, que indican que se debe priorizar la atención sanitaria y social a los ciudadanos nacionales y “no gastar la capacidad pública en inmigrantes”; miedo y violencia domestica, llegando a extremos como los vistos en la ciudad de Cartagena con un triple feminicidio en pleno confinamiento; miedo y clasismo, expresado en las agresiones verbales y la furia generalizada contra las personas que, empobrecidas, se aglomeran en las afueras de las sedes de gobiernos pidiendo ayudas, o salen a vender sus productos a las calles.

Así, el Covid-19 se convierte en un monstruo de muchas cabezas: con una acelera la crisis acumulada en los mercados financieros, avisando que la recesión es inminente y que la economía no será la misma luego de que pase la pandemia; con otra aterroriza a las personas que más que al contagio temen al precario sistema de salud y por eso prefieren quedarse en casa; una más, ataca a los más vulnerables entre los vulnerables, a aquellos que le temen al contagio y al sistema de salud, pero mucho más a no tener con que comer, razón por la que se arriesgan a salir a las calles para ganarse el sustento diario; pero, además, al Covid -19 le queda una cabeza para ocuparse de los “ demócratas”, pues la necesidad de controlar la propagación lleva a que quienes defendían a rajatabla las libertades civiles se refugien en el autoritarismo y pidan medidas “duras” para combatir el miedo.

Hoy, en todo el mundo, millones aplauden medidas policivas y restrictivas de la libertad para combatir la crisis del Covid-19, piden que las fuerzas militares patrullen las calles, que haya cárcel para los que no se queden en casa. En países como Perú, ya eximieron de responsabilidad a los militares que maten o hieran a personas mientras patrullan en las calles. Hasta los más libertarios, movidos por el miedo, piden “mano dura” contra las personas que violen la cuarentena.

Sin embargo, ni el miedo al virus ni el miedo al castigo de las autoridades, conseguirán que los empobrecidos se encierren a morir de hambre en sus propias casas, esto enfrenta al mundo, sobretodo a las periferias del mundo como Colombia, a una complicada realidad: los que temen al hambre saldrán a la calle a pesar de todas las medidas que tome el gobierno, mientras los que temen al virus, pedirán a toda costa que se endurezcan las medidas contra los primeros.

Así, ante un mundo que no será el mismo después de la pandemia, ante una sociedad que se encuentra en transición hacia un nuevo estadio difícil de predecir, cobra relevancia la frase de Gramsci, según la cual, “El viejo mundo se muere. El nuevo tarda en aparecer. Y en este claroscuro surgen los monstruos". Esos monstruos ya no serán virus biológicos devenidos en pandemia, puede ser algo peor, algo ya vivido en la historia de la humanidad y que produjo más muertos que los generados por el Covid-19; ese nuevo monstruo podría ser el viejo y conocido virus del fascismo. “Pandemia” que, a diferencia del Covid-19 o cualquier otro virus conocido, no sólo produce miedo y muerte, sino que vive y se nutre de él.

Por Juan David Muñoz Quintero, sociólogo, integrante del Centro de Estudios de Opinión –CEO- de la Universidad de Antioquia

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El presidente Donald Trump ayer en la Casa Blanca durante la sesión informativa sobre la crisis de salud por el Covid-19 en Estados Unidos.Foto Afp

Nueva York. Donald Trump anunció ayer un nuevo operativo militar antinarcóticos en el hemisferio americano contra lo que afirmó es una "creciente amenaza" de narcotraficantes y "terroristas" buscando aprovecharse de la crisis provocada por la pandemia del coronavirus; sus altos mandos militares identifican a Venezuela como amenaza en particular, y el presidente estadunidense también comentó positivamente sobre la cooperación antinarcóticos con México en este contexto.

“Estados Unidos está lanzando operaciones antinarcóticos robustecidas en el hemisferio occidental…. No debemos permitir que los cárteles de droga exploten la pandemia para amenazar vidas estadunidenses”, declaró Trump al inicio de su sesión informativa casi diaria en la Casa Blanca dedicada al coronavirus.

Esta vez acompañado no por sus expertos y encargados de salud pública, sino por su secretario de Defensa, Mike Espy; el jefe del estado mayor, general Mark Milley, y del procurador general Bill Barr, el presidente detalló que “en cooperación con 22 países socios, el Comando Sur de Estados Unidos incrementará su vigilancia, interrupción y confiscación de cargamentos de drogas y ofrecerá apoyo adicional para esfuerzos de erradicación…”

Señaló que se están desplegando naves destructoras de la Marina, buques de combate, aeronaves y helicópteros adicionales que incrementarán al doble las capacidades estadunidenses en la región.

Trump aseveró que las fuerzas militares desplegadas serán "completamente abastecidas de equipo de protección personal" para cuidar la salud de las tropas, algo que el personal médico que enfrenta la pandemia en Estados Unidos no ha logrado obtener en cantidades suficientes.

El general Milley informó que se obtuvo "inteligencia" según la cual los cárteles están intentando aprovecharse del estallido del coronavirus para infiltrar más drogas a este país.

Ante ello, proclamó: “estamos en guerra contra el Covid-19, contra los terroristas y contra los cárteles de las drogas. Somos los militares de Estados Unidos, no penetrarán nuestro país… No llegarán aquí para matar a más estadunidenses” con sus drogas.

Agregó que la operación comenzó este miércoles, con la participación de "miles" de efectivos de varios sectores de las fuerzas armadas estadunidenses y con algunas de las naves ya en el Caribe. También informó que fuerzas de operaciones especiales y de seguridad participan en esta tarea.

El secretario Esper indicó que el Pentágono y sus contrapartes en la región han iniciado operaciones antinarcóticos en el Caribe y en el Pacífico oriental.

Esper mencionó a Venezuela en particular al hablar de las nuevas operaciones acusando al "régimen ilegítimo de Maduro" de depender de las ganancias del narcotráfico para mantener su poder.

Barr, en su turno ante el micrófono, recordó que la semana pasada anunció cargos de narcoterrorismo contra Nicolás Maduro y 16 funcionarios más del gobierno de Venezuela.

El senador federal Marco Rubio, anticastrista y antichavista, gozó al decir que después de que el presidente venezolano fue acusado de narcotráfico por Estados Unidos y que se anunció una recompensa de 15 millones por su cabeza, para Maduro "no será algo muy reconfortante tener al Comando Sur realizando operaciones antinarcóticos" frente a sus costas.

México

Barr indicó que entre las prioridades más altas del Departamento de Justicia que él encabeza, está “destruir a los cárteles mexicanos”, a los que acusó de ser en gran medida responsables de la mayoría de las muertes por drogas de 70 mil estadunidenses cada año.

Informó que Trump le pidió en diciembre viajar a México a reunirse con el presidente Andrés Manuel López Obrador para establecer “un esfuerzo integral y coordinando con los mexicanos para enfrentar a los cárteles”, agregando que ya hay "actividades" en curso contra esas organizaciones criminales en el país vecino, todo lo cual será beneficiado por el operativo en otras partes del hemisferio anunciado ayer.

A la vez, Trump intentó argumentar que su muro fronterizo con México –el cual, dijo, ya se extiende 161 millas– no es sólo efectivo contra inmigrantes indocumentados, sino "que tendrá un impacto tremendo sobre drogas, pero una de las otras cosas que pensamos en que tendrá un impacto es el coronavirus".

Trump reiteró que el gobierno mexicano ha puesto a 27 mil soldados para frenar el ingreso de personas que desean llegar a este país. "El Presidente de México es un gran tipo que realmente nos ayudó mucho, 27 mil soldados", y recordó que eso de las caravanas que pasaban por México "ya no está ocurriendo ahora".

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La Guardia Nacional de Texas establece un hospital de campaña en respuesta a la nueva crisis de coronavirus en el Centro de Convenciones Kay Bailey Hutchison, en Dallas.Foto Ap

Alexander Dugin expone la "Inevitabilidad del Orden Post-Global" (https://bit.ly/2UO5iRB), como consecuencia geoestratégica de la pandemia del Covid-19.

Alexander dugin es uno de los máximos geoestrategas rusos: proponente del “ neo-Eurasianismo”, autor de dos imprescindibles libros: Fundamentos de geopolítica: El futuro geopolítico de Rusia (1997; https://bit.ly/2ylwcJ8) y La cuarta teoría política (2009; https://bit.ly/2UvBXwc), y muy cercano al zar Vlady Putin y a los militares.

Predice dos escenarios: 1. "La globalización se derrumba de manera definitiva, rápida e irrevocable". Nada nuevo: la monárquica globalización financierista anglosajona unipolar ya estaba muerta (https://bit.ly/33V3JW4). Sólo le falta la sepultura formal y civilizada. Y 2. "Se creará un nuevo mundo post-globalista sobre los escombros del globalismo". Le faltó colocar como su corolario que es imperativo que el humanismo sustituya al caníbal y misántropo "mercado".

Afirma que los principales actores mundiales, como China y Rusia, operan ya bajo el concepto post-global multipolar: "El número de aquellos que pueden navegar más o menos libremente en el creciente caos será bastante pequeño (sic)".

Postula varios axiomas para la "realidad post-globalista": 1. “La sociedad abierta de Popper/Soros se convertirá en una sociedad cerrada. La soberanía se convertirá en el valor más alto y absoluto (sic). El poder será legítimo sólo sí: "primero, salva la vida de las personas de la pandemia", y "luego organiza una estructura política, económica e ideológica". 2. "Una sociedad cerrada debe ser autocrática (sic)" en alimentos, producción industrial, en su sistema monetario y financiero, "y su poder militar en primer lugar", donde destacan las alianzas "regionales (sic)". Y 3. "Garantizar la soberanía y la autonomía".

Vislumbra al mundo post-globalista en “varios centros grandes (sic) y varios centros secundarios (sic). Cada polo principal debe cumplir con los requisitos de la autarquía: Plena responsabilidad del Estado y sus instituciones por la vida y la salud (sic) de los ciudadanos; responsabilidad del suministro de alimentos y una agricultura desarrollada; soberanía monetaria, con "la moneda nacional vinculada al oro (¡mega-sic!) o la cobertura de productos básicos (es decir, la economía real) en lugar del sistema de reserva mundial"; desarrollo de la industria nacional; industria militar eficiente y la infraestructura científica; control del sistema de transporte y comunicación.

Advierte que EU será "una poderosa entidad autocrática que defiende sólo sus propios intereses" y afirma que Francia, Alemania y China están listas para enfilarse a la autarquía anhelada.

Alexander Dugin vislumbra una "evolución post-globalista" en Irán, Pakistán y Turquía "como nuevos polos del mundo islámico", así como India "que está reviviendo su identidad nacional".

Nada triunfalista, se detiene en el caso de Rusia, que "tiene una serie de aspectos positivos" con Putin: “fortalecimiento de su soberanía; "disponibilidad de un poder militar fuerte"; precedentes históricos de la autarquía total o relativa; tradiciones de independencia ideológica y política; fuertes identidades nacionales y religiosas; y "legitimidad del modelo de gobierno centralista y paternalista".

A juicio de Alexander Dugin, "Rusia está demasiado estrechamente conectada con la estructura globalista, lo que de muchas maneras hace que no esté preparada para enfrentar efectivamente (sic) la epidemia".

Deduzco que el orden post-globalista de Dugin será encabezado por EU, Francia, Alemania, China e India (no en orden), sumado de los nuevos polos islámicos no-árabes (Irán/Pakistán/Turquía): una nueva cosmogonía a la que se deberá incorporar Rusia.

La válida crítica de Alexander Dugin a los parásitos apparatchiks globalistas de Rusia es letal: insinúa que pueden frenar su encumbramiento post-globalista como quinta columna desestabilizadora.

Queda claro que el mundo post-globalista será nacionalista y básicamente soberanista, con tendencia a la autarquía como la estrella polar del horizonte geoestratégico. Quien más se acerque a la autarquía será el vencedor.

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¿Por qué las “Órdenes Ejecutivas” de EE.UU. son un peligro para la humanidad?

La aplicación de una sanción de un país a otro se hace hoy evidente a través de un documento muy nefasto, denominado: “Orden Ejecutiva”. Impuesto injustamente y sin basamentos legales internacionales por los Estados Unidos a países que no sigan las directrices de sus políticas. Por lo cual, recomendamos analizar las diferencias de esta “Orden Ejecutiva” aplicada a Yemen, con la impuesta a Venezuela. Pero, como son literalmente el mismo texto, solo se analizarán resaltando las diferencias o similitudes de ambos documentos.

En la Sección 10 de la “Orden”, se hace referencia a los organismos que controlaran el cumplimiento de la misma. En el caso de Yemen, se menciona al Secretario de Hacienda, junto con el Secretario de Estado, mientras que en de Venezuela se incluye al Departamento del Tesoro, junto con el Departamento de Estado. Faltaría saber cuál organismo de control para cada país sería más peligroso y complejo en la aplicación de la medida. Recordando que es de libre albedrío, a ser aplicada finalmente por cualquier funcionario de los Estados Unidos.

La segunda diferencia sustantiva radica, en el caso de Yemen, en la parte en que se hace hincapié de las políticas y acciones ejecutadas por miembros de su Gobierno, quienes supuestamente amenazan la paz, la seguridad y la estabilidad del país. Asunto delicado en lo referido a la posible obstrucción de la aplicación sobre el “acuerdo” del 23 de noviembre 2011, entre el Gobierno de Yemen y los que hicieron oposición a dicha resolución. Donde la propia “Orden Ejecutiva” prevé una “transición pacífica” del poder que satisfaga las legítimas demandas y aspiraciones del pueblo yemení para el cambio de su proceso político. En este particular, resalta el término “transición”; criterio que aplican los Estados Unidos y sus aliados con frecuencia antes de intervenir un país, con la publicidad de la coletilla de que el país además representa una amenaza para la paz, la seguridad y la estabilidad de su región.

La tercera diferencia, en el caso de Venezuela, es cuando se establece la distinción entre persona o Estado, incluyendo al Banco Central de Venezuela (BCV), posiblemente con la intención de aplicarle un bloqueo de propiedades y sus reservas establecidas en oro a la entidad financiera.

La cuarta y nefasta diferencia, sobre el caso de Yemen, es que trágicamente ha trascurrido ya la ofensiva militar de una coalición en la cual han intervenido también 10 países, liderados por Arabia Saudita, los cuales son apoyados indudablemente por Washington. La operación “Tormenta decisiva” se inició el 14 y 15 de abril de 2015, llevándose a cabo ataques consecutivos. Y lo descarado de esa aplicación fue la forma cómo se realizaron las acciones posteriores, como pretexto de reconstruir el país. Por eso está en proceso la operación “Restauración de la Esperanza”, que es la planificación con antelación del proyecto del lobby armamentista, sin ningún ocultamiento, por el Departamento de Estado.

Países a los cuales se les aplicaron sanciones y la “Orden Ejecutiva”

  1. A) Por orden del presidente Ronald Reagan, Nicaragua (1981): la Orden Ejecutiva 12333-04DIC81, con apoyo logístico, financiero y militar dado a los “contra”, para derrocar al presidente Daniel Ortega, con intervención de la Agencia Central de Inteligencia (CIA). Con ayuda ejercida conjuntamente por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM).
  2. B) En Granada (1983): Orden Ejecutiva 12582-02FEB83, referida a la naturalización y excepciones para los extranjeros y los residentes no ciudadanos de los Estados Unidos, que sirvieron en la invasión de Granada.
  3. C) Por orden del presidente George W. Bush, en Afganistán (2001): Orden Ejecutiva 13239-12DIC01, establecimiento de Afganistán como espacio aéreo libre para la incursión de aeronaves de combate y bombardeo para los Estados Unidos y sus aliados.
  4. D) En Irak (2003): Orden Ejecutiva 13303-22MAY03, con la finalidad de proteger al fondo de desarrollo en Irak, y su reconstrucción. Además de resguardar los productos del petróleo iraquí, los intereses y propiedades de los Estados Unidos, por lo cual se determina “…amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional y la política exterior de los Estados Unidos…”.
  5. E) En Siria (2004): Orden Ejecutiva 13338-11MAY04/13460-11FEB08, en el bloqueo de la propiedad de cuentas bancarias de algunas personas, y conjuntamente con la prohibición de exportación de mercancías a Siria. Por lo cual se impone la aplicación de “…amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional y la política exterior de los Estados Unidos…”.
  6. F) Por orden del presidente Barak Obama, en Libia (2011): aplicación de la Orden Ejecutiva 13566-25FEB11, que indica el bloqueo y la prohibición de ciertas transacciones comerciales para Libia, por lo cual se determina “….amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional y la política exterior de los Estados Unidos…”.
  7. En Ucrania (2014): Orden Ejecutiva 13660-06MAR14/ 13661-16MAR14/ 13662-20MAR14 / 13685-19DIC14, bloqueo de la propiedad de personas que contribuyen a la situación en Ucrania, por lo cual se determina “…amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional y la política exterior de los Estados Unidos…”.
  8. H) En Venezuela (2015): Orden Ejecutiva 13692-08MAR15, de bloqueo de bienes, suspensión de ingreso de determinadas personas que contribuyen positivamente al desarrollo y progreso de la coyuntura en Venezuela, por lo que se “considera que la situación en Venezuela, incluyendo al Gobierno de Venezuela la erosión de las garantías de los derechos humanos, la persecución de opositores políticos, la restricción de la libertad de prensa, la utilización de la violencia y de las violaciones y abusos de los derechos humanos en respuesta a antigubernamentales protestas, y el arresto y la detención arbitrarios de antigubernamentales manifestantes, así como la exacerbación de la presencia de corrupción pública, constituye una amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional y la política exterior de los Estados Unidos, se declara una emergencia nacional para lidiar con esa amenaza”.

A partir del año 2015 se han ratificado en forme desmedida una serie de sanciones y órdenes ejecutivas hasta específicamente el 26 de marzo del 2020, con una última ordenada por el presidente Donald Trump. Donde se realiza una declaración del Secretario del Departamento de Estado de los Estados Unidos, Mike Pompeo, anunciando una serie de recompensas económicas por la información que conduzca al arresto y/o condena de ciudadanos venezolanos, a quienes el Departamento de Justicia develó, sin pruebas, ni documentos, ni testigos, que refuercen las acusaciones para encausar su participación en el narcotráfico internacional. En esta situación, altamente oprobiosa, se incluye al presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, por el cual el Departamento de Estado de los Estados Unidos ha cotizado una recompensa de hasta 15 millones de dólares por información al respecto. Seguidamente, el Departamento de Estado también ofreció recompensas de hasta 10 millones dólares por información relacionada con los señores altos funcionarios de la República Bolivariana de Venezuela.

Cómo se transforma una “Orden Ejecutiva” en una operación militar

  1. En “Causa Justa”, Panamá (1989). Fue la invasión resuelta para derrocar al Gral. Manuel Noriega. Ordenada por George H.W. Bush. Y el término aplicado para la intervención fue la excusa de envolver a Noriega en una situación no comprobada de “narcotráfico”.
  2. En “Libertad duradera”, Afganistán (2001). Fue la intervención como respuesta a los “presuntos” atentados del 11 de septiembre de 2001, ordenada por el presidente George W. Bush . Y el término utilizadofue “terrorismo”.
  3. En “Libertad Iraquí”, Irak (2003). Fue la invasión ordenada por el presidente George W. Bush. La frase aplicada fue: “armas de destrucción masiva”.
  4. En “Odisea del Amanecer”, Libia (2011). Una operación militar para llevar a cabo ataques aéreos contra instalaciones del Ejército libio y los sistemas de defensa aérea, y la imposición de una zona de exclusión aérea (ZEA). La misión de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) allí terminó poco después de la muerte de Muamar Gadafi, en octubre de 2011, ordenada por el presidente Barack Obama. La frase aplicada fue: “violación de los DD.HH.”.
  5. En “Tormenta Decisiva”, Yemen (2015). La operación la llevó a cabo una coalición de varios países, dirigidos por Arabia Saudita, con el apoyo logístico del presidente Barack Obama. Su aplicación se argumenta en la obstrucción del proceso y acuerdo político. En este caso particular entre el gobierno de Yemen y la oposición, para la transición pacífica del poder. Y el término concebido fue: “por obstruir el acuerdo político para la transición”.

En la explicación de Sergio Rodríguez, la invasión de un país por los Estados Unidos puede ser antecedida por el ofrecimiento de una recompensa monetaria por la captura de sus jefes de Estado. Por ejemplo, en Panamá se ofreció un millón de dólares por la captura de Noriega. Años después, William Barr, como Fiscal General Adjunto, decretó legalmente la invasión de Estados Unidos a Irak. Y durante la segunda guerra del Golfo, en 2003, Washington ofreció 25 millones de dólares por Saddam Hussein y 15 millones por cada uno de sus dos hijos. De la misma manera, en 2011, ofreció un millón de dólares por Muamar Gadafi.

Finalmente, Raimundo Kabchi apreció que a los países considerados como Estados “fallidos” o “narcotraficantes, terroristas, violadores de DD.HH., entre otros”, se les imponen cualquiera de estos tres escenarios de intervención:

  1. “Aplicar a dichos países sanciones y bloqueos en forma unilateral o multilateral, a través de organizaciones regionales e internacionales, y someterlos a un estado de extorsión, presión y chantaje capaces de inducir a estos países a modificar sus políticas y acatar las directrices emanadas de la Casa Blanca.
  2. Ayudar a lo que la administración estadounidense considera la sociedad civil y los sectores democráticos, necesariamente afines a sus intereses, para “desestabilizar” a aquellos países y sus gobernantes, aduciendo ayuda a su estabilización, en procura de cambiarlos (derribarlos) y consecuencialmente lograr la instalación de gobiernos nuevos, adictos a sus intereses.
  3. La intervención militar directa, con su fuerza bruta, para imponer los cambios e inclusive poder llegar al desmembramiento de los Estados y la imposición de separaciones que sirven a sus intereses, especialmente en aquellas naciones cuyos suelos y subsuelos contienen los recursos energéticos, hidráulicos, minerales y otros necesarios para mantener la maquinaria económica de Estados Unidos.”

En conclusión, la alerta que se presenta, con las precitadas órdenes ejecutivas, sanciones o llamadas recompensas, son un peligro a nivel mundial. Como nefastos y delicados documentos que forman parte (oficial) de la política exterior de los Estados Unidos, sin importar cuál sea el presidente. Dando luego apertura sin compasión, ni piedad, a una operación militar en contra de algún país que no comparta sus políticas.

Igualmente, se alerta a los pueblos de Latinoamérica, que deben cuidarse en el empleo internacional de la “matriz de opinión” que se utiliza con los términos: “jefe de Estado narcotraficante”, “jefe de Estado terrorista”, “jefe de Estado violador de DD.HH.” y “jefe de Estado que obstruye el acuerdo político para la transición”.

Posteriormente, etiquetar a ese país al cual se le impondrá una “Orden Ejecutiva”. Para, seguidamente, activar una destructiva intervención militar con una posible coalición, invasión tercerizada o invasión delegada, planificada y realizada por sus países aliados en la región.

Jesús Barrios Investigador por el Registro Nacional Investigador e Innovador, Observatorio Nacional de Ciencia y Tecnología (RNII-OCTI)

Fuente: https://correodelalba.org/2020/04/01/por-que-las-ordenes-ejecutivas-de-ee-uu-son-un-peligro-para-la-humanidad/

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Plan golpista del Departamento de Estado de EE.UU.

La extorsión a Venezuela crece 

EE.UU. planteó la creación de un “Consejo de Estado para un gobierno de transición”, que excluya a Maduro y a Guaidó.

 

El ajedrez golpista se acelera en tiempo de pandemia. Estados Unidos, al frente de la estrategia para derrocar a Nicolás Maduro, dio un nuevo paso: planteó la creación de un “Consejo de Estado para un gobierno de transición”, en el cual no estén ni Maduro ni el líder opositor Juan Guaidó, que convoque a elecciones presidenciales antecedidas por el levantamiento del bloqueo.

El anuncio fue dado por el secretario de Estado, Mike Pompeo y los detalles publicados por el Departamento de Estado bajo el título de “Marco de transición democrática para Venezuela”.

La hoja de ruta planteada por EE.UU. sostiene que la Asamblea Nacional (AN) encabezada por Guaidó, debe nombrar un nuevo Consejo Nacional Electoral, un nuevo Tribunal Supremo de Justicia, y crear el Consejo de Estado que se convierta en poder ejecutivo. Ese Consejo sería conformado por cuatro miembros de la AN -pudiendo participar los diputados del chavismo- que a su vez designaría al quinto integrante para desempeñarse como presidente.

Una vez asumidos todos los poderes presidenciales por el Consejo, y con la salida de “las fuerzas de seguridad extranjera”, EE.UU. levantaría las sanciones “contra el gobierno, PDVSA y la industria petrolera”. Finalmente, el Consejo de Estado, convocaría  elecciones legislativas y presidenciales en un lapso de seis a doce meses, y, luego de su realización, se quitarían las “sanciones restantes”.

La arquitectura de transición creada por EE.UU. busca sostenerse sobre la figura del Consejo de Estado que aparece en el artículo 251 y 252 de la Constitución. Sin embargo, el texto constitucional afirma que dicho órgano es de consulta de Gobierno y no para reemplazar a un presidente, y el sistema de elección descrito por EEUU no es el que dicta el texto constitucional.

La dimensión legal y constitucional es, en realidad, secundaria. Las palabras de Pompeo y de Elliot Abrams, enviado especial para el expediente Venezuela, se dan cinco días después de que el Fiscal General, William Barr, anunció una recompensa de 15 millones de dólares por Maduro y 10 millones por Diosdado Cabello.

El denominado “marco de transición” aparece en este contexto como un intento de ofrecer una salida o claudicación donde sean apartados Maduro, Cabello, y algunos dirigentes más, pero no toda la dirección. El texto del Departamento de Estado afirma que el “alto mando militar permanece en el lugar durante el gobierno de transición”, al igual que gobernadores y alcaldes, y no excluye al Partido Socialista Unido de Venezuela del nuevo tiempo político.

Según los cálculos de correlación de fuerza que maneja EE.UU., se ha llegado al punto de cerco tan grande que podría darse la ruptura interna. Esa lectura se basa sobre un factor central: la economía y, en particular, la situación de los precios petroleros que llevan varias semanas de caída sostenida. El presidente Maduro afirmó que el precio de venta del barril venezolano no cubre su costo de extracción, lo que, en la economía venezolana representa un impacto transversal y profundo.

La perspectiva de una mejora de los precios es aún lejana debido a la crisis económica global dentro de la cual se enmarca la baja de la demanda petrolera, un exceso de producción, una progresiva saturación de los almacenamientos, y una baja de los precios sobre el marco de una falta de acuerdo entre Arabia Saudita y Rusia, y un diálogo incipiente entre Donald Trump y Vladimir Putin al respecto.

La combinación de bloqueo económico y caída petrolera conforma así un cuadro de gran dificultad para la economía venezolana. Sin embargo, el gobierno venezolano cuenta con el respaldo, por ejemplo, de Rusia, donde, entre otras cosas, el gobierno de Putin ha comprado los activos de la petrolera Rosneft en Venezuela.

No sería la primera vez que Washington realice un cálculo equivocado respecto a la situación en Venezuela. La misma conformación de un gobierno paralelo con Guaidó a la cabeza, incapaz de llevar adelante la transición anunciada, fue la expresión de un error de esa naturaleza.

No resulta sorpresivo que su figura sea puesta de lado en el esquema del Consejo de Estado: Guaidó ha perdido progresivamente su capital político hasta quedar desdibujado ante la pandemia. Según Abrams, el pedido de renuncia de Guaidó responde al hecho de que quien presida el Consejo no podrá presentarse en las elecciones y, por lo tanto, quitar al autoproclamado permitiría que luego se presente.

Resulta improbable que este nuevo llamado norteamericano genere un quiebre interno. Su presentación puede en cambio leerse, por ejemplo, como la preparación del terreno que seguiría a la salida de Maduro planificada través de una operación encubierta. Esa hipótesis volvió a verse evidenciada la semana pasada cuando fue desmontada una operación militar que se preparaba desde Colombia.

Por esa misma operación el Ministerio Público llamó a Guaidó a presentarse el próximo jueves. Esa citación puede transformarse en un nuevo momento de elevación de las tensiones ya que seguramente Guaidó no acudirá.

Este escenario deja claro que el escenario de pandemia, en lugar de permitir un diálogo y levantamiento del bloqueo -como pidió, entre otros, el Grupo de Puebla o Michelle Bachelet- ha generado que Estados Unidos busque acelerar el desenlace con ofertas millonarias de información, captura y muerte_la semana pasada ofreció quince millones de dólares por la cabeza de Maduro-, así como con una asfixia económica utilizada como moneda extorsiva.

Paso a paso, los 13 puntos y las 2 garantías para la transición democrática de Venezuela que propuso Estados Unidos

El Departamento de Estado norteamericano presentó la hoja de ruta para que el régimen latinoamericano deje el poder. Dentro del programa existen señales inequívocas para gran parte de la actual administración

El secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, presentó este martes en Washington un Marco de Transición Democrática para Venezuela e instó al dictador Nicolás Maduro y al líder opositor Juan Guaidó, reconocido por Washington como mandatario interino, a hacerse a un lado para celebrar nuevas elecciones.

Luego de más de un año de esfuerzos liderados por el gobierno de Donald Trump para sacar del poder a Maduro, Pompeo dijo en una rueda de prensa que en Venezuela ambas partes deberían establecer un gobierno de transición encabezado por un Consejo de Estado para organizar los comicios en un plazo de 6 a 12 meses. Pompeo dijo también que si se cumplen todas las condiciones del programa presentado por Estados Unidos se podrían levantar todas las sanciones a la nación sudamericana y recordó que las sanciones actuales no impiden el envío de ayuda humanitaria, algo especialmente urgente en el marco de la emergencia del coronavirus.

Cómo es el plan presentado por el Departamento de Estado norteamericano:

1 - El pleno retorno de todos los miembros de la Asamblea Nacional (AN); la Corte Suprema (TSJ) levanta la orden de rebeldía y restablece todos los poderes a la AN, incluidas las inmunidades para los diputados; la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) se disuelve. Estados Unidos levanta las sanciones impuestas a los miembros de ANC debido a su membresía a la ANC.

2 - Todos los presos políticos son liberados de inmediato.

3 - Todas las fuerzas de seguridad extranjeras parten de inmediato a menos que estén autorizadas por 3/4 de los votos de la AN.

4 - La AN elige nuevos miembros del Consejo Nacional Electoral (CNE) y TSJ que son aceptables para todos los partidos o coaliciones de partidos que representan el 25% o más de los miembros de AN. Esto otorgaría al PSUV y a la coalición multipartidista de Guaidó un veto sobre el personal para cualquiera de estos puestos. Tras la selección de un nuevo CNE y TSJ, los Estados Unidos levantan las sanciones impuestas a los ex miembros del CNE y TSJ debido a su membresía en esos cuerpos.

5 - La AN aprueba la Ley del “Consejo de Estado”, que crea un Consejo de Estado que se convierte en el poder ejecutivo. Cada partido o coalición de partidos con un 25% o más de miembros de AN selecciona dos miembros del Consejo de Estado, uno de los cuales debe ser un gobernador del estado. Los cuatro miembros del Consejo de Estado luego seleccionan a un quinto miembro, que será Secretario General, y que se desempeña como Presidente interino hasta las elecciones y no se les permite ser candidatos para presidente en las elecciones. Los miembros del consejo no pueden ser miembros de AN o TSJ. Las decisiones del Consejo de Estado se tomarán por mayoría de votos. Un miembro de las Fuerzas Armadas Nacionales de Venezuela (FANB) servirá como Asesor Militar del Consejo de Estado.

6 - Todos los poderes asignados al Presidente por la Constitución serán conferidos exclusivamente al Consejo de Estado. Los Estados Unidos y la UE levantarán las sanciones contra aquellos que reclamaron las autoridades presidenciales que se impusieron debido a que mantuvieron sus cargos anteriores una vez que el Consejo de Estado está funcionando y esas personas renuncian a cualquier reclamo adicional para ocupar cargos ejecutivos y reconocen al Consejo de Estado como el Poder ejecutivo exclusivo.

7 - Una vez que se establece el Consejo de Estado y las fuerzas de seguridad extranjeras se han marchado (a menos que se apruebe por 3/4 de voto en la AN), se suspenden las sanciones de los Estados Unidos contra el Gobierno de Venezuela, PDVSA y el sector petrolero.

8 - El Consejo de Estado nombra nuevo gabinete. Los Estados Unidos levanta las sanciones a los ex miembros del gabinete debido a sus cargos anteriores. Estados Unidos también levanta las sanciones a los miembros de la FANB que se basan en su posición en la institución.

9 - La comunidad internacional brinda apoyo humanitario, electoral, de gobernanza, desarrollo, seguridad y económico, con un enfoque inicial especial en el sistema de atención médica, el suministro de agua y electricidad. Los programas de bienestar social existentes, que ahora se complementarán con el apoyo internacional, deben ser igualmente accesibles para todos los ciudadanos venezolanos. Las negociaciones comienzan con el Banco Mundial, el FMI y el Banco Interamericano de Desarrollo para los principales programas de apoyo.

10 - Se establece una Comisión de la Verdad y la Reconciliación con la tarea de investigar los actos graves de violencia ocurridos desde 1999, e informa a la nación sobre las responsabilidades de los perpetradores y la rehabilitación de las víctimas y sus familias. La Comisión tiene cinco miembros, que son seleccionados por el Secretario General de las Naciones Unidas con el consentimiento del Consejo de Estado. La AN adopta una ley de amnistía consistente con las obligaciones internacionales de Venezuela, que abarca crímenes de motivación política desde 1999, excepto crímenes contra la humanidad. Argentina, Canadá, Colombia, Chile, Paraguay y Perú retiran el apoyo a la remisión de la Corte Penal Internacional.

11 - El Consejo de Estado establece una fecha para elecciones presidenciales y AN simultáneas en 6-12 meses. Cualquier ciudadano venezolano elegible de conformidad con la Constitución de 1999 puede competir en las elecciones.

12 - Se celebran elecciones presidenciales y de la AN. Con el consenso de los observadores internacionales de que las elecciones fueron libres y justas, se levantan las sanciones estadounidenses restantes.

13 - La comisión bipartidista dentro de la AN se desarrolla para crear soluciones a largo plazo para rehabilitar la economía y refinanciar la deuda.

Garantías

1 - El alto mando militar (Ministro de Defensa, Viceministro de Defensa, Comandante del CEOFANB y Jefes de Servicio) permanece en el lugar durante el gobierno de transición.

2 - Las autoridades estatales o locales permanecen vigentes durante el período de transición.

El futuro de Guaidó

El Secretario de Estado señaló que los objetivos de Estados Unidos no han cambiado, y dijo que Guaido podrá presentarse en las elecciones futuras, mientras que Maduro debe abandonar el poder. “Hemos dejado claro todo el tiempo que Nicolás Maduro nunca volverá a gobernar Venezuela”, dijo Pompeo a los periodistas. Además aclaró que el presidente del Consejo de transición no podría postularse para presidente en esas elecciones.

Consultado sobre si Guaidó podría ser candidato en los nuevos comicios, Pompeo contestó: “Absolutamente sí”. “Es el político más popular en Venezuela, creo que si se celebraran elecciones hoy, le podría ir increíblemente bien”, apuntó, destacando que Estados Unidos sigue “apoyándolo”. “Cuando armamos este camino hacia la democracia, trabajamos estrechamente con él”, agregó.

Pompeo dijo también que si se cumplen todas las condiciones del programa presentado por Estados Unidos se podrían levantar todas las sanciones a la nación sudamericana y recordó que las sanciones actuales no impiden el envío de ayuda humanitaria, algo especialmente urgente en el marco de la emergencia del coronavirus

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Medidas sanitarias, Estado policial y democracia.

A nivel mundial, las iniciativas para afrontar la expansión del covid-19 generan debates sobre las libertades y los derechos ciudadanos toda vez que se imponen severas restricciones y se utilizan las fuerzas armadas para supervisarlas. Algunas voces rechazan la comparación con Estados instalados como referentes de eficiencia.

 

Cuando la pandemia golpeaba con fuerza a China y había aún pocos casos en el resto del mundo, The New York Times titulaba: “China recurre a un control social al estilo de Mao para frenar el coronavirus”. El diario se empeñaba en contrastar las democracias occidentales con el régimen dictatorial de Beijing: “El gobierno chino ha llenado las ciudades y las aldeas de batallones de vecinos entrometidos, voluntarios uniformados y representantes del Partido Comunista para llevar a cabo una de las campañas de control social más grandes de la historia” (The New York Times, 15-II-20).

Un mes y siete días después, cuando la Oms anuncia que Estados Unidos “empieza a convertirse en foco de una pandemia que se acelera”, el tono de superioridad parece dar paso a una mayor cautela y al reconocimiento de que los países asiáticos han manejado la emergencia mejor que los europeos y que la propia superpotencia.

De hecho, cuando el presidente Donald Trump anunció el domingo 22 el despliegue de fuerzas armadas en Nueva York, California y Washington “para ayudar a los gobiernos regionales a enfrentar la crisis” y se definió a sí mismo como “un líder de tiempos de guerra”, los medios estadounidenses no lo condenaron con la misma energía que mostraron previamente ante el régimen chino.

Democracia y nación. 

Los medios rusos informan que para ayudar a Italia a combatir el coronavirusMoscú ha enviado a ese país un grupo de especialistasmilitares formado por unos cien médicos y biólogos del Ministerio de Defensa de Rusia.

“Tomó menos de 24 horas desde la conversación entre el presidente ruso y el primer ministro italiano hasta la salida del primer avión con carga a Roma. En sólo una noche, estos militares se reunieron en la región de Moscú, provenientes de toda la parte europea de Rusia”, destacó el historiador militar Dmitri Boltenkov (Sputnik, 23-III-20).

En un sentido similar se movilizó la ayuda de Cuba (véase “Nadie abandonado”, Brecha, 20-III-20) y de China a los países europeos. En los últimos días, Beijing ha enviado millones de tapabocas y otros suministros a varios Estados. China es “el único país capaz de suministrar mascarillas a Europa en tal cantidad”, sostuvo en un discurso la semana pasada el ministro del Interior checo, Jan Hamacek. Los chinos “son los únicos que pueden ayudarnos”, manifestó por su parte el 16 de marzo el presidente serbio, Aleksandar Vucic, al declarar el estado de emergencia. Vucic ha calificado al jefe de Estado chino, Xi Jinping, de “hermano” (El País, 21-III-20). El prestigio de China crece con los envíos masivos de material protector que escasea en el mundo.

Aunque no son los únicos países que ayudan a los afectados por la pandemia, Rusia, China y Cuba cuentan con regímenes que Occidente considera como “autoritarios” o simples dictaduras. Esta tensión está presente en numerosos análisis, con las más diversas conclusiones.

El escritor y periodista brasileño Diogo Schelp considera que las principales amenazas que revela la pandemia son la “propaganda engañosa” de gobiernos y medios, la asfixiante “vigilancia tecnológica”, la “restricción de la libertad de movimientos” y la “tentación autoritaria”, cuyos extremos estarían representados por Jair Bolsonaro y Biniamin Netaniahu (Uol, 23-III-20).

José María Lasalle, profesor de Derecho y exsecretario de Estado para la Sociedad de la Información y la Agenda Digital de España, apunta: “Que China se muestre más eficiente es una mala noticia para la libertad” (La Vanguardia, 18-III-20). En su opinión, la actual crisis “puede acostumbrarnos a vivir en un marco de excepcionalidad normalizada que nos haga admitir que para afrontar los riesgos de la globalización son razonables pautas autoritarias que no admitan discusión”.

Autor del libro Ciberleviatán, cuyo título lo dice casi todo, Lasalle sostiene que el problema de la sociedad actual nace de que “hemos asumido que la salud pública es la prioridad y que, por tanto, la seguridad debe prevalecer sobre una libertad que ha perdido su dimensión pública para confinarse en un ámbito privado”. En gran medida esto sucede porque “vivimos en una sociedad de clases medias debilitadas en sus resistencias emocionales frente a la adversidad”, dice Lasalle.

En síntesis, la decisión de sacrificar la libertad por la seguridad, combinada con la recurrencia a la asistencia social, dibujan un panorama desolador para las libertades democráticas. Un planteo interesante, además, porque no coloca la deriva autoritaria en las alturas sino en el seno de la sociedad, que practica la cultura nada difusa del individualismo. El español concluye asegurando que el “tsunami de datos” que estamos liberando durante el confinamiento enriquece a las corporaciones tecnológicas.

Por su parte, Stephen Walt, profesor de Asuntos Internacionales de Harvard, sostiene que “el covid-19 va a crear un mundo que es menos abierto, menos próspero y menos libre. No tenía que ser así, pero la combinación de un virus mortal, planificación inadecuada y liderazgo incompetente han colocado a la humanidad en un camino nuevo y preocupante” (Foreign Policy, 20-III-20).

Eficacia y pueblo 

 

El analista de Asia Today residente en Seúl Andrew Salmon sostiene que Corea del Sur “ofrece un historial ejemplar de control de la pandemia sin pisotear las libertades más básicas y el comercio” (Asia Times, 18-III-20). Opone las medidas de Europa y Estados Unidos, que considera “francamente autoritarias”, a las de Corea del Sur, donde la irrupción del coronavirus fue, casi, imparable.

El país consiguió lo que Salmon define como “control democrático de desastres”, haciendo muchas pruebas (unas 20 mil diarias al comienzo de la epidemia), lo que le permitió detectar infectados y apostar al autocontrol. Aunque el daño económico existe, Corea del Sur, pero también Japón están transitando la pandemia sin cerrar la economía, con negocios abiertos y sin recurrir a la Policía para devolver a los viandantes a sus casas. Esto fue posible, en gran medida, por una cultura muy particular que lleva a los ciudadanos a aceptar las recomendaciones de la autoridad sin rechistar.

Este punto lo desarrolla el filósofo coreano, residente en Berlín, Byung-Chul Han, autor de numerosos best sellers de gran circulación entre las clases medias. Han sostiene que muchos Estados del Asia-Pacífico están influenciados por el confucianismo, que sus poblaciones valoran la autoridad y el orden. “Las personas son menos renuentes y más obedientes que en Europa. También confían más en el Estado. Y no sólo en China, sino también en Corea o en Japón la vida cotidiana está organizada mucho más estrictamente que en Europa. Sobre todo, para enfrentarse al virus, los asiáticos apuestan fuertemente por la vigilancia digital” (El País, 22-III-20).

El filósofo agrega que en esos países no existe conciencia crítica ante la vigilancia digital y que no se menciona la protección de datos, incluso en democracias como Japón y Corea. En China, “no hay ningún momento de la vida cotidiana que no esté sometido a observación. Se controla cada clic, cada compra, cada contacto, cada actividad en las redes sociales. A quien cruza con el semáforo en rojo, a quien tiene trato con críticos del régimen o a quien pone comentarios críticos en las redes sociales le quitan puntos”, señala Han. La ironía es que esta vigilancia orwelliana, que el pensador coreano define como un “Estado policial digital”, “resulta más eficaz para combatir el virus que los absurdos cierres de fronteras que en estos momentos se están efectuando en Europa”.

Si la pandemia acelera la transición hacia la hegemonía global de Asia y China, como apuntan por ejemplo los intelectuales consultados por la revista estadounidense Foreign Policy, y como se deduce de la mayoría de los análisis independientes, podemos estar ante una elección ineluctable: seguridad y salud por un lado, democracia por el otro.

Sin embargo, no deberíamos reducir la disyuntiva actual a una opción entre los valores y las culturas de Occidente y de Oriente. Para quienes se ufanan de la superioridad de las democracias liberales occidentales, el sociólogo e historiador económico Immanuel Wallerstein nos recordaba que democracia y liberalismo no van a la par, sino que son opuestos: “El liberalismo se inventó para contrarrestar las aspiraciones democráticas. El problema que dio origen al liberalismo fue el de contener a las clases peligrosas”, ofreciéndoles un acceso limitado al poder político y cierto bienestar económico “en grados que no amenazaran el proceso de acumulación incesante de capital”.

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Sábado, 28 Marzo 2020 06:55

El irresistible retorno de los militares

El irresistible retorno de los militares

Bolsonaro en la cuerda floja

“Bolsonaro no gobierna más y Brasil vive una desobediencia civil”, escribió el columnista Merval Pereira en la edición del 26 de marzo del diario O Globo. No es cualquier periodista ni cualquier medio. Perteneciente a la cadena Globo, O Globo es el diario de mayor circulación de Brasil y Pereira es uno de los periodistas más cercanos a la familia Marinho, propietaria de la cadena.

 O Globo apoyó el golpe de Estado de 1964, mantuvo estrechos lazos con todos los gobiernos militares y fue opositor al gobierno de Luiz Inacio Lula da Silva. Por eso, sus críticas a Bolsonaro pueden tomarse como un termómetro de lo que piensa el gran empresariado brasileño.

En rigor, el aún presidente de Brasil, o “antipresidente” como lo bautizó la periodista Eliane Brum, nunca tuvo una posición confortable.

Desde los primeros meses de 2019, apenas asumió la presidencia, fue el vice Hamilton Mourao, ex general de línea dura, el encargado de zurcir los desgarros diplomáticos que provocaba la incontrolable verborrea de Bolsonaro.

Pereira sostiene que el presidente “está aislado por propia elección”. En efecto, rompió con su propio partido, el PSL, con el que llegó al gobierno, con el Congreso, con todos los gobernadores y, por si fuera poco, con el principal cliente comercial de Brasil, China.

Pero el dato más novedoso, disparado directamente por la banalidad en el manejo por el presidente de la crisis sanitaria provocada por el coronavirus, es lo que Pereira denomina como “un movimiento de desobediencia civil instalado en el país”.

A mediados de marzo comenzó una cadena ininterrumpida de cacerolazos en las mayores ciudades, en respuesta a la minimización presidencial de los impactos del coronavirus.

Bolsonaro dijo que la crisis “pasará en breve”, que es apenas “un resfriadito” y que no ve motivo para cerrar las escuelas pues el impacto principal es con los mayores de 60 años.

Más bruto aún: “El brasileño bucea en las alcantarillas y no le pasa nada”.

Fue un golpe al mentón a la credibilidad de las clases medias urbanas en la ciencia, en las recomendaciones de aislamiento social de la OMS y en lo que vienen haciendo los gobiernos del mundo.

El ruido de las cacerolas

En Sao Paulo, por ejemplo, los cacerolazos se produjeron en los mismos barrios de clase media donde Bolsonaro obtuvo casi un 80 por ciento de los votos 18 meses atrás.

A mi modo de ver, los cacerolazos alertaron a la mayoría del empresariado, a los grandes medios y a un sector de las fuerzas armadas, sobre la gravedad de la situación.

Incluso un medio tan conservador como O Estado de Sao Paulo, cercano a las fuerzas armadas, editorializó el mismo 26 marzo, en tono incendiario: “El presidente parece desear ardientemente la confrontación –con los gobernadores, con el Congreso, con los medios y hasta con miembros de su propio gobierno ̶ para crear un clima favorable a soluciones autoritarias”.

El diario llama a los brasileños a “desconsiderar totalmente lo que dice el jefe de Estado”, en particular su insólito llamado a romper la cuarentena y volver a la “normalidad”. Se especula con que puede llegar a disolver el Congreso e instalar un gobierno dictatorial.

Un día antes, el martes 25, el diario Valor Económico, portavoz de los intereses financieros e industriales, vinculado a Folha de Sao Paulo, el otro gran medio brasileño, publicó una columna titulada “Carta de renuncia”, firmada por la periodista María Cristina Fernández.

En ella aparece un dato fundamental. Se estaría articulando una “salida elegante” de Bolsonaro, en la que estarían de acuerdo incluso los militares, a cambio de la amnistía a sus hijos, Carlos, Eduardo y Flavio, conocidos como 01, 02 y 03.

Asoma un general

Los tres pueden ser acusados por diversos delitos ante la justicia, incluso del asesinato de Marielle Franco, por el estrecho contacto que Flavio tenía con los asesinos (El País, 9 de febrero de 2020).

El gran vencedor de esta pulseada sería el vice Mourao, quien días atrás tomó distancia de las declaraciones del presidente sobre el coronavirus, y de ese modo quedó en posición de convertirse en su sustituto.

Una de las claves la dio el gobernador de Goiás, Ronaldo Caidado, del derechista DEM, un aliado de primera hora del presidente que ahora lo acusa de irresponsable y de “lavarse las manos responsabilizando a otras personas por un colapso económico”.

“Un estadista tiene que tener coraje suficiente para asumir las dificultades”, sentenció Caiado.

Es exactamente el perfil de Mourao. Férreo defensor de la dictadura militar (1964-1985), Mourao fue separado del Comando Militar del Sur, uno de los más poderosos del país, por las críticas públicas que hizo en 2015 al gobierno de Rousseff.

En 2017, cuando gobernaba Michel Temer, pidió una “intervención militar” que acabase con la corrupción de la clase política en Brasil (La Nación, 6 de agosto de 2018).

En medio de la crisis, el Comandante del Ejército, general Edson Leal Pujol, publicó un video dirigido a los militares en el que asegura que el combate al coronavirus “puede ser tal vez la tarea más importante de nuestra generación”.

Mirar hacia atrás para mirar hacia adelante

Militares que en la década de 1960 consideraron que su principal tarea era el combate al comunismo, se prestan ahora a retornar al poder con la excusa, igualmente precaria, de “salvar al pueblo y a Brasil”.

Si la crisis política se encaminara hacia un gobierno presidido por el general Mourao, estaríamos ante una paradoja: 35 años de democracia electoral desembocaron en el retorno completo de las fuerzas armadas al gobierno, que ya cuentan con más de cien de los suyos en los escalones más altos de la administración.

Sería algo así como un “gobierno militar democrático” para gestionar un “Estado policial digital”, un modelo que se está probando exitoso para los intereses del 1 por ciento más rico durante esta crisis sistémica.

El desafío, y el problema, es que Brasil suele marcar tendencias en el continente.

Los trabajadores y los sectores populares deberemos re-aprender a luchar en condiciones de represión, control policial-militar de la sociedad y de precariedad material en la vida cotidiana.

Un retorno a la década de 1960, cuando organizarse implicaba riesgos que sólo podían afrontarse con fraternidad, solidaridad e integridad ética.

Por Raúl Zibechi27 | 03 | 2020, 14:31

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Cuarentena por la vida: ¿y la vida de las mujeres?

Tantas flores serían necesarias para secar los húmedos pantanos donde el agua de nuestros ojos se hace lodo; arenas movedizas tragándonos y escupiéndonos, de las que tenaces, una a una, tendremos que surgir (Gioconda Belli)

El aislamiento preventivo obligatorio es una necesidad sanitaria incuestionable: es alta la capacidad de contagio del nuevo covid19 y, la necesidad de disminuir la curva de contagios para no colapsar al sistema de salud. Sin embargo, la obligatoriedad del confinamiento en los hogares, revela que, paradójicamente a la urgencia sanitaria, hay una inviabilidad social para realizar tal medida, aun más, si se espera que ese periodo sea esencial para la protección de la propia vida.   De ahí, dos cuestiones emergen frente a la problemática del proceso de aislamiento en los hogares: las necesidades materiales de existencia que no pueden ser solventadas por quienes viven de lo que reciben diariamente en el trabajo informal o precariamente en el “rebusque” y, la violencia de género que ocurre en el ámbito intrafamiliar. Ambas, vivenciadas por la mayor parte de la población colombiana, luego, no estamos hablando de problemas marginales.

En el marco del Área de Estudios en Familia de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad Externado de Colombia - línea de Conflicto, dinámicas sociopolíticas y violencia - ese breve texto se detiene en el segundo problema, sufrido por las mujeres en las familias.

 Cuando se anunció en Bogotá el simulacro de aislamiento y, luego, la cuarentena obligatoria en todo el país, los movimientos de mujeres denunciaron unviejo conocido: el hogar y la familia, en la Modernidad Occidental identificados como un espacio de afecto y cuidado, son para las niñas y para las mujeres, un espacio de sufrimiento de múltiples violencias que pasan por el trabajo ininterrumpido, las humillaciones, la renuncia o el aplazamiento de sus proyectos personales, hasta las agresiones físicas, las violaciones sexuales y el feminicidio.

Es por eso que llama la atención el discurso oficial reiterado por la prensa de que todos deben utilizar ese periodo para convivir y disfrutar de la compañía de quienes en la cotidianidad de la vida se ven alejados por las dinámicas intensas de trabajo y estudio. Es emblemático porque, son completamente ignorados, de un lado, el conflicto y las tensiones inherentes a las relaciones humanas, que pueden agudizarse en un contexto de encierro y, de otro, la violencia vivida a diario por las niñas y las mujeres en el país.

El referente paradigmático toma la familia como un espacio armónico y equilibrado (muy distante de la realidad de los hogares) y, la violencia de género en ese ámbito, cuando evocada, es vista como una disfunción de determinadas familias o como un problema aislado.

Sin embargo, el Instituto de Medicina Legal, en 2018, reveló lo que sigue invisible: de los más de 22 mil casos de presunto delito sexual registrados, un 75% fue de niñas entre 0 y 14 años siendo 87% practicado por un familiar. Más de 42 mil mujeres realizaronvaloraciones médico legales por la violencia de pareja sufrida. 67% de los casos fueronpoli traumáticos, y uno de cada cuatro, con trauma facial o de miembros. Lo que se revela, por lo tanto, es la intensa barbarie que ocurre en los hogares. Sumase que, para cada mujer que realiza una denuncia formal, otras tres no la hicieron.

En el marco de las investigaciones realizadas en la línea de violencia de nuestra área de Estudios de Familia, la investigación “Mujeres en condición de desplazamiento forzado y (no) violencias” encontró que muchas mujeres víctimas del conflicto armado se desplazaron forzosamente por la primera vez en sus vidas, no para huir de la guerra sino para huir de sus parejas que las amenazaban la vida (Solyszko, Beltrán, 2019). Otra investigación, realizada con mujeres profesionales en Bogotá, encontró que son múltiples los escenarios de violencia psicológica vivenciados por las mujeres en el ámbito de las relaciones de pareja, que puede ir desde el control y humillación, hasta el chantaje, la manipulación, el terror y la tortura (Alonso, 2020). En un tercero ejercicio investigativo sobre esas violencias, ahora sobre las mujeres embarazadas, se identificó que ese periodo de la vida puede estar marcado (y lo estuvo en las mujeres entrevistadas) por vivencias de violencia conyugal que en ningún momento se pueden catalogar como leves o invisibles, lo que hizo en la mayoría de los casos la construcción de una maternidad dolorosa y sacrificante(Hernández, 2019).

Eses problemas que vienen siendo analizados por nuestra línea de investigación nos llevan a cuestionar las formas de enfrentamiento a la violencia, el protagonismo de los sujetos, el lugar de los hombres y las masculinidades para superar esas dinámicas, pero sin duda, pensarnos cómo podemos cambiar las prácticas sociales, construirnos otras formas de vida, afectivas, amorosas, que no transforma las diferencias en desigualdades, ni los conflictos en violencia.

El aislamiento preventivo no es un tiempo seguro para las niñas y para las mujeres. Pero seguramente es una demanda a las respuestas del Estado en las rutas de atención a la violencia y en las sanciones necesarias, pero principalmente, una invitación a replantear nuestras relaciones sociales de género, la humanización de las mujeres como agentes de su historia, y no como vidas y cuerpos a disposición de los demás. Así como es urgenteimpedir la propagación del covid19, lo es detener las violencias contra las mujeres. Un “virus” más antiguo y más peligroso que aún no fuimos capaces de controlar.

 

Referencias:

Alonso, Karen (2020). Mi identidad en reconstrucción: Mujeres en situación de violencia psicológica. Trabajo de grado. Hernandez, Angye Tatiana (2019). Trabajo de campo. Representación de sí misma en la maternidad de mujeres jóvenes con vivencias de violencia. Trabajo de grado en curso. Solyszko, Izabel; Beltrán, Betky Juliana (2019) Mujeres en condición de desplazamiento forzado y (no) violencias (publicación en curso). Instituto de Medicina Legal (2018). Revista Forensis. Bogotá-DC.

Izabel Solyszko, trabajadora Social. Doctora en Trabajo Social. Post Doctora en Género y Desarrollo. Docente investigadora em la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad Externado de Colombia. Integrante del Área de Estudios de Familia.

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