Lunes, 24 Junio 2019 06:41

Cuba: Los conceptos y los hechos

Cuba: Los conceptos y los hechos

 

“Los hechos no pueden ser destruidos por los conceptos”, afirmaba Boileau, poeta y crítico literario francés que vivió entre los siglos XVII y XVIII. Le asistía toda la razón; sin embargo, su comentario puede ser glosado con esta observación: los conceptos sí pueden encubrir, al menos por un tiempo, a los hechos.

El caso del profesor René Fidel González García es una demostración evidente de ocultación, tras el flamante concepto de Estado Socialista de Derecho acabado de aprobar a inicios de año en la nueva Constitución, de una cadena de violaciones conscientes y sistemáticas no solo de la legislación cubana, sino también de convenios sindicales internacionales.

Si se hubiera declarado en huelga de hambre, o se hubiera instalado frente al Consejo de Estado u otra instancia con un cartel que denunciara los atropellos cometidos contra su persona, ya sería tendencia en las redes sociales y quizás se hubieran dignado a atenderlo. Pero este doctor en Ciencias del Derecho, comunista por convicción, ha tenido la paciencia de recurrir a los “canales correspondientes”. Aún espera.

Sus demandas de justicia han llegado al Ministerio de Educación Superior, a la Fiscalía General de la República y a la oficina del Presidente Miguel Díaz- Canel. No obstante, todos los plazos que la Constitución establece para que reciba respuesta se han extinguido.

Quien piense que esto se trata de un asunto relativo al ámbito del derecho laboral es muy ingenuo. La sanción aplicada a René Fidel González García, profesor titular hasta hace tres años de la Universidad de Oriente, le impide trabajar en cualquier otro centro de enseñanza superior de su país, de ese modo lo imposibilitan para ejercer influencia directa sobre la educación de los jóvenes que se forman como futuros juristas en Cuba. ¿Qué delito cometió para recibir tan enorme castigo?

La explicación es sencilla. Decía un profesor latinoamericano de antes de la reforma universitaria: “Nuestra misión no consiste en ayudar a los estudiantes a pensar por sí mismos… Nuestro deber es hacer de modo que piensen como nosotros, o a lo menos como nosotros creemos útil decir que pensamos”. Pues bien, la terrible transgresión cometida por René Fidel González García fue desmarcarse totalmente de una postura como esa e intentar preparar a sus estudiantes con un pensamiento crítico, con un sentido de responsabilidad como ciudadanos y como profesionales del Derecho.

Y lo peor, trató de ser ejemplo de lo que preconizaba. Por ello también publicó artículos en sitios de la blogosfera como este propio blog de La Joven Cuba, sus trabajos defendían una opción marxista de gobierno para Cuba, pero resultaban incómodos para la burocracia política.

La pérdida de prestigio que le atribuyen como pretexto para retirarle su categoría docente y aislarlo de la enseñanza superior es un torpe recurso, negado por las declaraciones de sus antiguos alumnos que han reclamado el regreso del maestro y amigo a la docencia. ¿Ante quién perdió prestigio realmente René Fidel González García? Responder esa pregunta es crucial para entender que aquí de lo que se trata es de un ejemplo clarísimo de discriminación laboral por las ideas políticas del sancionado.

Cuando se debatía el proyecto de constitución publiqué el post Disonancia, en el que manifestaba mi preocupación porque, aun cuando el artículo 1 del proyecto reconocía: “Cuba es un Estado socialista de derecho, democrático, independiente y soberano, organizado con todos y para el bien de todos, como república unitaria e indivisible, fundada en el trabajo, la dignidad y la ética de sus ciudadanos, que tiene como objetivos esenciales el disfrute de la libertad política, la equidad, la justicia e igualdad social, la solidaridad, el humanismo, el bienestar y la prosperidad individual y colectiva”; se apreciaba que en el artículo 40, entre los derechos, libertades y oportunidades que recibían la protección de las autoridades y que no podían ser objeto de discriminación se habían omitido las creencias políticas.

Allí advertía: “Esta incongruencia no puede ser justificada por ningún argumento. Todas las ideologías deben tener igual protección ante la ley, más si el propio artículo 1 reconoce su disfrute como uno de los objetivos de la República”. El modo en que nuestra burocracia resolvió la susodicha incoherencia puede pasar al libro de Récords Guinness de la desvergüenza. Simplemente omitieron una palabrita, una simple palabrita del artículo 1. Donde antes se decía libertad política, quedó escrito así en el documento definitivo de la Constitución: “para el disfrute de la libertad, la equidad, la igualdad, la solidaridad, el bienestar y la prosperidad individual y colectiva”.

Saber qué entiende la burocracia por libertad a secas es más de lo que puedo discernir. Lo cierto es que el cambio de redacción parece haberle dado ínfulas para ejercer la discriminación sin ningún tipo de límites. Una de las muchas definiciones de discriminación la considera como: “toda aquella acción u omisión realizada por personas, grupos o instituciones, que produce y reproduce desigualdades en el acceso a recursos y oportunidades —como la salud, la alimentación, la educación o el empleo— en favor o en contra de un grupo social y sus miembros, con base en la pertenencia a una determinada categoría social en lugar de las cualidades o méritos individuales”.

En filosofía moral se define la discriminación como un trato o consideración »desventajosa”. Una persona no tiene que ser dañada para ser discriminada. Simplemente tiene que ser tratada peor que otros por razones arbitrarias. Y arbitrariedad discriminatoria es algo que abunda en el tratamiento que se le ha dado a René Fidel González García.

Estas arbitrariedades desconocen el Convenio relativo a la discriminación en materia de empleo y ocupación, o convenio n.º 111, uno de los ocho acuerdos fundamentales de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Los Estados partes del convenio se comprometen a promover una legislación que prohíba todo tipo de discriminación y exclusión en cualquier forma, incluyendo “cualquier distinción, exclusión o preferencia basada en motivos de raza, color, sexo, religión, opinión política, ascendencia nacional u origen social que tenga por efecto anular o alterar la igualdad de oportunidades o de trato en el empleo y la ocupación”.

Cuba es miembro de la Federación Sindical Mundial (FSM), que a su vez es fundadora de la OIT. La oficina regional de la FSM para América Latina se encuentra precisamente en La Habana. Debieran tomar nota los directivos de esa organización acerca del modo en que en este país se discrimina a las personas y se les separa de sus empleos por sus opiniones políticas, incluso cuando estas opiniones sean ideológicamente marxistas y comunistas.

Es posible que muchos de los altos dirigentes que no se han molestado en responder las peticiones de justicia de René Fidel González García piensen que con su actitud están prestando un servicio a la defensa de la Patria. Al parecer siguen a Maquiavelo, que retomaba el concepto planteado por Tito Livio en sus discursos, cuando señalaba: “la patria se debe defender siempre con ignominia o con gloria, y de cualquier manera estará defendida”.

Yo les aseguro que no es así, si la Patria se defiende con ignominia se la ofende. Todos los que no responden a René Fidel González García están ofendiendo a Cuba. Y son muchos los que esperamos respuesta junto a él. Los conceptos ya no pueden encubrir los hechos

 

Por Alina Bárbara López Hernández

(Matanzas, 1965). Doctora en Ciencias Filosóficas. Profesora, ensayista y editora. Trabaja actualmente en Ediciones Matanzas. Es autora de textos sobre el pensamiento político y cultural republicano. Sus artículos y ensayos han sido publicados en revistas especializadas, como Temas, Islas, Matanzas, Calibán, Perfiles de la Cultura y Debates Americanos, entre otras. Ganó el concurso de ensayos de la revista Temas en el año 2007 en la modalidad de ciencias sociales con “Crónica de un fracaso anunciado. Los intelectuales de la República y el socialismo soviético”, y el Concurso Nacional de Ensayos Juan Marinello in Memoriam, 2008. Obtuvo mención del concurso de ensayos de Temas en 2012 por: “Con cristales de larga duración: una mirada a la política cultural comunista anterior a 1959”

Fuente:

https://jovencuba.com/2019/06/14/conceptos-y-hechos

16/06/2019

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Síndrome Carter: ¿Trump evita una catástrofe con Irán por temor a perder su reelección?

 

Al demócrata Jimmy Carter y el republicano Daddy Bush, ex director de la CIA, no se pudieron reelegir debido a que el primero fracasó con un operativo destartalado en Irán –Operación Garra de Águila, que intentó rescatar a 55 rehenes de Estados Unidos– y al segundo lo aniquiló la recesión.

 

Hoy Trump va viento en popa en los dos objetivos que se ha planteado para su reelección: la migración y la economía.

 

Trump piensa ya en un tercer (sic) mandato (https://bit.ly/2L9Ll4H) cuando ha insinuado permanecer más en el poder si la gente se lo pide y que, ahora sugiere, puede ser “por siempre (bit.ly/2KvdVOj)”.

 

Su obsesión, para no decir fijación sicológica, se centra en su reelección, que bien pudo haber puesto en peligro con el síndrome Carter, por lo que quizá Trump se haya retractado 10 minutos antes de las represalias al humillante derribo de un mega-dron de 220 millones de dólares (bit.ly/2XmIz2t).

 

La máxima presión de Trump y su contrapartida de máxima resistencia de Irán comportan también su exquisito cronograma estratégico. No solamente hubieran sido un desastre las represalias de Trump, con un Congreso reticente y el vacío del Pentágono sin un secretario aprobado, sino, más que nada, se hubieran adelantado con exagerada antelación a 17 meses de la crucial elección presidencial cuando el óptimo momento, dependiendo de otras variables en desarrollo, sería la sorpresa de octubre de 2019.

 

A cada quien su teoría y su jerarquía geoestratégica sobre la insólita retractación de Trump.

 

Para la narrativa popular, que aboga The New York Times (nyti.ms/2WT1L3y), aunque ya se había adelantado dos días antes Zero Hedge (bit.ly/2XqfuTL), Tucker Carlson, el conductor estrella de Fox News, convenció a Trump de abjurar por estar cometiendo un error costoso. ¡Ahora resulta que los conductores de los massmedia ya saben geoestrategia!

 

La justificación menos creíble es la que dio el mismo Trump: de que las represalias no serían proporcionales (sic) y de estar preocupado por la probable muerte de 150 iraníes durante los bombardeos programados cuando justamente sus sanciones, que forman parte de una verdadera guerra económica, han cobrado màs vidas persas en forma subrepticia.

 

Ante la legendaria resiliencia iraní, Trump puede perorar las bravatas que quiera cual su costumbre, como señaló en una entrevista a NBC: “No quiero una guerra con Irán, pero si ésta se produce habrá destrucciones nunca antes vistas (https://bit.ly/2RxCNWf)”.

 

A través de varios intermediarios –Oman, Qatar, Japón y Suiza– es probable que a Trump le haya llegado el mensaje que luego explayó el comandante iraní de que se abstuvieron “de derribar un avión espía con 35 personas a bordo que acompañaba al dron de Estados Unidos (bit.ly/2IS6IEA)”.

 

Nadie duda del inmenso daño material y humano que puede infligir Trump a Irán, que tampoco está manco y pudiera golpear severamente los intereses de Estados Unidos y sus aliados en la región, como asevera Richard Haass, director del influyente CFR (on.cfr.org/31LtCq9), lo cual, a mi juicio –como aduje antier a CNN desde Beirut (bit.ly/2IxCGXY)–, incendiaria toda la región (bit.ly/2Y62BLI) y dispararía el barril del crudo a niveles estratosféricos con una consecuente crisis económica global o, por lo menos, empinaría a Trump a una indeseable recesión que le pudiera costar su reelección por siempre.

 

Sin desear ir tan lejos, la primera guerra de Trump en Irán podría ser catalizador de la Tercera Guerra Mundial (bit.ly/2Rt9NyU).

 

A nivel de la seriedad geoestratégica, más allá de conductores influyentes y bravatas de cantina, a mi juicio, pesó mucho la advertencia del zar Vlady Putin, presidente de la máxima potencia militar del mundo (bit.ly/2CbHXjy), quien comentó que un ataque de Estados Unidos contra Irán sería catastrófico para la región como mínimo (¡mega-súper-sic!) y escalaría las hostilidades con resultados impredecibles (bit.ly/2Y6Foc7).

 

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 Raytheon es el mayor productor mundial de misiles, entre ellos el popular Patriot.  Bloomberg

La fusión entre Raytheon y United Technologies crea un gigante en el negocio de defensa con una facturación de 80.000 millones de dólares

 

Hace dos años, en plena escalada balística de Corea del Norte, el nuevo jefe del Pentágono se acercaba a Silicon Valley para visitar la base experimental de innovación del Departamento de Defensa en Mountain View. Se creó con Barack Obama de presidente para estar lo más cerca posible de las nuevas firmas tecnológicas y así poder resolver complejos retos estratégicos y tácticos. Una de las ideas era incorporar los avances en inteligencia artificial y tecnología autónoma al ámbito militar. “Eso ya no va a ser necesario”, afirma rotundo Thomas Kennedy, consejero delegado de Raytheon, “somos los que llevamos la ciencia-ficción a la realidad”. La contratista estadounidense que está detrás de los misiles crucero Tomahawk y el sistema de defensa Patriot acaba de anunciar una fusión entre iguales con United Technologies, que desarrolla los propulsores del caza invisible F-35. “Nos permitirá llevar los nuevos avances antes al mercado”, prevé.

La nueva Raytheon Technologies será la compañía aeroespacial y defensa más grande por ingresos después de Boeing cuando se complete la integración en 2020. Para entonces tendrá unas ventas anuales próximas a 80.000 millones de dólares, contará con 60.000 ingenieros y un presupuesto combinado en investigación y desarrollo de unos 8.000 millones anuales.

El avance tecnológico está en el corazón de la operación. Juntas tienen más de 38.000 patentes activas. La industria militar destina a I+D más que Apple, Google y Microsoft juntas. De hecho, Silicon Valley debe su origen a la defensa. “Contamos con una capacidad tecnológica sin igual que nos permitirá definir el futuro”, añade Gregory Hayes. Será quien lidere la nueva compañía, que tendrá un valor bursátil de 120.000 millones al precio actual. United Technologies tuvo unas ventas de 66.500 millones en 2018. De ese total, el 26% corresponde a la filial que fabrica aparatos de aire acondicionado Carrier y el 18% a los ascensores Otis. Raytheon empezó a tantearle precisamente cuando hace un año anunció que se desprendía de estas dos filiales. En paralelo estaba en proceso de integrar Rockwell Collins.

Los analistas de CFRA Research explican que es difícil encontrar una combinación similar. United Technologies es muy fuerte en el ámbito comercial. Entre sus principales clientes tiene a Boeing y Airbus. Raytheon, por su parte, es una de las cinco líderes en defensa. Además, son relativamente similares en escala, tamaño y márgenes de beneficio. En lo que va de año, se revalorizaron un 20% en Wall Street.

“No recuerdo la última vez que competimos por un contrato”, dice Kennedy. El solapamiento es inferior al 1%. La operación es muy parecida a la que acaba de cerrar L3 Technologies con Harris Corporation. El negocio aeroespacial y de defensa evoluciona rápido, además de ser de gran complejidad. Raytheon Technologies será, en principio, más resistente a los cambios de ciclo. El nuevo coloso estará estructurado en cuatro segmentos: inteligencia, espacio y radares; sistemas de defensa y misiles; Rockwell Collins y los motores Pratt & Whitney, que equipan los aviones comerciales de Airbus y los cazas supersónicos F-15, F-16 y F-35. Las sinergias serán de 1.000 millones. La idea es que la tecnología que utiliza Raytheon en el ámbito de defensa se combine en un mismo producto con las soluciones que United Technologies desarrolla en el ámbito aeroespacial comercial. Como ejemplo ponen el programa de misiles hipersónicos, donde su rival Lockheed Martin lleva la delantera.

Es lo que hace Boeing, que ve cómo dos grandes suministradores de sistemas se convierten en su rival directo. Tras la fusión, los ingresos de Raytheon Technologies se repartirán a partes iguales entre el negocio aeroespacial y de defensa. La mitad de las ventas se realizarán en el mercado internacional. El Pentágono será su principal cliente, con un tercio de los contratos globales.

La industria se reorganiza anticipando una moderación del gasto militar y en la aviación comercial, que hará más difícil hacer crecer los ingresos y los beneficios. Hace tres décadas eran medio centenar las compañías que competían por los grandes contratos. Ahora son cinco. Se calcula que el recorte en el gasto militar contribuyó a que 17.000 pequeñas compañías dejaran la industria entre 2001 y 2015.

Los avances tecnológicos en el sector de la defensa, señalan desde el Center for Strategic Studies, suelen hacerse desde las pequeñas contratistas hacia las grandes. Raytheon tendrá así escala y recursos financieros para elevar el gasto en I+D. Lo que no dijo Kennedy a pregunta de los analistas es si juntas destinarán el mismo o más dinero que por separado.

El presidente, Donald Trump, dice que le gusta la idea de la combinación. Pero le preocupa que reste competencia al negociar contratos de defensa. “Es razonable”, valoran en Seaport Global, “pero no será un problema mientras el Pentágono vea que el ciclo de innovación se acelera y se hace a menor coste”. Los rivales, añaden, tienen también “productos muy buenos”. El Pentágono depende del sector privado para armarse y por eso necesita poder hacer palanca para negociar buenos contratos. CFRA Research anticipa que la fusión meterá más presión a Lock­heed Martin, Northrop Grumman y General Dynamics para innovar. También pone nerviosas a Rolls-Royce, General Electric y Honeywell, que fabrican motores para aviones.

Intentos fallidos

El Departamento de Defensa bloqueó hace dos décadas ella fusión entre Lockeed Martin y Northrop Grumman porque concluyó que dañaba a la competencia. Pero la realidad ahora es muy diferente y a Washington le interesa que las compañías que le suministran sean financieramente exitosas. Más aún en un momento de preocupación creciente por China. El Pentágono, en plena batalla comercial, publicaba un informe detallando sobre la rapidez con la que Pekín está innovando en el ámbito militar. Kennedy responde a las dudas de Trump con un argumento patriótico para defender la creación de esta nueva plataforma para diseñar y producir los sistemas armamentísticos del futuro: “Nos hará mejores y más fuertes como país”.

Renaissance Strategic Advisor dice que la consolidación de la industria no debe ser una sorpresa porque fue el propio Pentágono el que decidió reducir el margen de maniobra para que varias contratistas pudieran competir a la vez.La última vez que Defensa puso objeciones a una fusión similar fue cuando Lockheed Martin adquirió el negocio de helicópteros Sikorsky a United Technologies. Northrop Grumman se hizo el año pasado con Orbital ATK, especializada en propulsores para misiles y cohetes espaciales. General Dynamics adquirió CSRA. Honey­well tanteó a United Technologies.

Nueva York 21 JUN 2019 - 09:34 COT

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Libra: mercantilización disfrazada de criptomoneda

En el siglo XXI, los teléfonos móviles han sustituido a las bayonetas como herramienta bélica-comercial. Dada la capacidad de las tecnologías digitales para extenderse por todo el globo, hay que poner el foco en la utilidad geopolítica que pueda tener Libra, la moneda controlada por Facebook.

 

 

En un claro ejercicio de contorsionismo publicitario, la firma que explota la infraestructura digital sobre la que se erigen las sociedades contemporáneas ha lanzado una “moneda global”, llamada Libra, con el fin de “empoderar a billones de personas.” Ciertamente, este era un acontecimiento esperado: tras haber disrumpido la vida política de los ciudadanos con la retórica de conectar a la humanidad, el ethos humanitarista de Facebook ha arribado en la industria financiera, quien desde hace algunas décadas ostenta el papel de intermediario central en la economía capitalista

Gracias a una suerte de monedero digital diseñado para intercambiar dinero, el cual ha recibido el nombre de Calibra, la compañía que lo controla afirma que pueda dar respuesta a uno de los grandes problemas que sufren los llamados “unbanked”: el acceso a los servicios financieros (restringido debido a cuestiones geográficas, burocráticas o económicas de los países pobres). La tecnología como el blockchain no requiere que los bancos centrales, u otras instituciones financieras, intervengan en los pagos. Por este motivo es descentralizada: los negocios no tienen que estar mediados por los bancos, quienes imponen elevados costes para llevar a cabo transacciones monetarias. Los estratos más pobres de África están de suerte: seguirán careciendo de cajeros, y ya no digamos de control sobre las finanzas públicas, pero al menos tendrán una cuenta en Facebook. ¿Nos encontramos ante un “nuevo bien público mundial”, en palabras de David Marcus (CEO de Libra), o ante un movimiento hacia delante de la clase dominante?

De un lado, aunque algunos estudios defienden que la introducción de las criptomonedas puede tener un impacto positivo en el sector financiero y desarrollar una infraestructura para llegar a las personas en condiciones de pobreza, asentar el debate sobre este argumento tiende a pasar por alto dos cuestiones importantes. La primera, como señalan voces tan poco heterodoxas como las del Financial Times, es que la mayoría de las características que componen las cadena de bloques no se encuentran presentes en Libra. ¡Es una criptomoneda que no es una criptomoneda! La segunda es la vinculación entre la tecnología y la agenda neoliberal. Brett Scott, autor del libro The Heretic's Guide to Global Finance, resumía de manera cristalina su pensamiento tecnocrático al afirmar que los problemas de acceso bancario pueden ser entendidos como disfuncionalidades del sistema capitalista a solucionar mediante inversión privada o como un cambio sociológico que requiere de educación o instituciones locales para ser revertido, y no de los mercados financieros. Al promover estos últimos, Facebook también reduce el margen de acción de los antiguos y obsoletos acuerdos constitucionales firmados por los estados.

Ninguna concesión al poder performativo de este discurso corporativo: tras la crisis financiera de 2008, un escándalo de una envergadura bastante mayor al de Cambridge Analytica, tanto los bancos centrales como el modelo de acumulación sin producción de mercancías se pusieron en entredicho. El lenguaje emotivo en torno al bitcoin o las criptomonedas (la aplicación más desarrollada de la tecnología blockchain) ha venido a rescatar (o disrumpir) el sistema financiero. Facebook, incrustado en los ubicuos dispositivos de dos mil doscientos millones de usuarios (Instagram tiene algo menos de la mitad), se acaba de postular para llevar a cabo esta hazaña. Y no está solo.

Entre los veintisiete Founding Fathers que desplegarán semejante infraestructura digital se encuentran compañías de pagos (Visa, Mastercard o Paypal), gigantes tecnológicos (ebay, Uber o su competidor Lift y Spotify), empresas de telecomunicaciones (Vodafone, quien ha iniciado el despliegue precomercial de 5G en España), de blockchain (Xapo Holdings Limited, entre cuyo órgano asesor se encuentra el exsecretario del Tesoro Larry Summers, quien ya trabajó con la segunda personas más importante de Facebook —Sheryl Sandberg— durante aquella época), firmas de capital riesgo (Andreessen Horowitz, que en 2012 entregó 2.000 millones de dólares a Facebook para comprar una compañía de realidad virtual llamada Oculus) y un también un puñado de instituciones sin ánimo de lucro para camuflar sus planes ante la opinión pública (Creative Destruction Lab, entre cuyos “mentores” destaca Elizabeth Caley, directora de la fundación Chan Zuckerberg Initiative). Desde luego, esto es lo más parecido a lo que los teóricos del Estado patrios definirían como un “bloque histórico” llamado a superar la “coyuntura” contemporánea.

Parece sencillo de entender que estos capitalistas desarrollarán todo tipo de aplicaciones user-friendly (como la de Spotify) para enviar monedas digitales o hacer transferencias a través de Messenger o Whatsapp. Una vez privatizada y mercantilizada la infraestructura de las comunicaciones, lo cual pone en jaque cualquier noción de democracia, como hemos observado recientemente en algunos procesos electorales, Facebook quiere expandirse hacia cada vez más áreas de la vida de las persona. También alumbrar la forma más depurada de lo que David Harvey ha dado en llamar “acumulación por desposesión [de activos económicos]”. Qué duda cabe de que cuenta con la tecnología a su alcance para llevarlo a cabo.

Este doble movimiento de Facebook es extremadamente poderoso y sigue la última moda en Silicon Valley: mercantilizar los datos de los usuarios. Evgeny Morozov lo resumía de la siguiente forma: “la apuesta a largo plazo de Facebook implicaría una economía digital donde los datos y los servicios digitales estén completamente mercantilizados”. Este modelo de negocio, añadía, podría ser tan rentable como aquel en el que los imperativos de la publicidad contribuyeron a alejar esos mismos datos de otros mercados. Basta un sencillo ejercicio de lógica para comprender que una empresa, en el foco de los legisladores anti-monopolio, quiera diversificar su modelo de negocio, cobrar directamente por la prestación de servicios y enarbolar el argumentario de que no manipula las conciencias políticas para ganar dinero vendiendo publicidad a cualquier anunciante republicano. Al parecer, la forma más pura de la mercancía, gracias a su cualidad fetichista, no genera tantos problemas de cara a la opinión pública.

Por otro lado, si nos fijamos en el modo en que se desarrolla la competencia en la economía global podemos comprender otro de los motivos por los que Facebook ha puesto en marcha Libra. En China, el hecho de que una red social ofrezca un sistema de pago no supone novedad alguna. El pago a través de WeChat (el programa de mensajería y redes sociales de Tencent con más de 1.000 millones de usuarios activos) o de Alipay (Alibaba) se encuentra ampliamente implementado en el país, hasta el punto en que incluso es posible entregar limosnas a los vagabundos mediante un código QR. De hecho, Tencent lanzó su propia moneda virtual mediante QQ Coin en 1999.

Probablemente, la armada de estrategas en asuntos públicos que Facebook tiene en plantilla hayan asesorado a Mark Zuckerberg de que se presente ante los reguladores estadounidenses, o directamente ante Donald Trump, como una poderosa arma de contención del gigante chino. No es ninguna novedad que las corporaciones de Silicon Valley, o la de Wall Street y Hollywood, sean herramientas valiosas para la política exterior estadounidenses (estas primeras jugaron un importante rol diplomático durante el primer mandato de Barack Obama en países como México, Siria o Iraq), sino que el enemigo a batir en este caso sea tan poderoso como China; y más aún, teniendo en cuenta su rápida expansión hacia África mediante fuertes inversiones en infraestructura y la creación de instituciones financieras propias, las cuales emplea como soft power mientras lleva a la realidad la estrategia llamada One Belt, One Road.

En el siglo XXI, los teléfonos móviles han sustituido a las bayonetas como herramienta bélica-comercial. Estos pueden emplearse para acabar con la regulación de los mercados bancarios y financieros de las regiones, sea africanas o asiáticas, o directamente para atraer al resto de monedas hacia el núcleo irradiador del dólar. Como señala un estudio reciente, los países africanos carecen de la capacidad para crear infraestructuras de datos robustas (este el nuevo subdesarrollo) y, como resultado, emplean teléfonos móviles para entregar el salario a los trabajadores, pagar las facturas domésticas o son utilizados por pequeñas empresas para efectuar transacciones comerciales internacionales. ¿Por qué le habrán llamado libra, dando lugar a especulaciones sobre una posible guerra de divisas, cuando quieren decir reafirmar el enorme poder del dólar?

Que la información sobre las transferencias de dinero, una relación social según Marx, se hayan almacenado en el libro de cuentas de los bancos sin que el Estado pudiera auditarlo es un suceso tan antiguo como el renacimiento italiano, pero dada la capacidad de las tecnologías digitales para extenderse por todo globo, la utilidad geopolítica que pueda tener esta moneda en control de Facebook no es baladí. Aunque para ello deba convencer a los usuarios de que la utilicen (probablemente con algún incentivo económico), a los legisladores y a otros países.

En relación a este último punto, Zuckerberg viajó a Sudáfrica en 2013 para reunirse con distintos líderes regionales y propuso desplegar redes gratuitas de internet (llamadas Freebasics) para que la economía de los países desfavorecidos fuera más eficientes. Esta política de desarrollo privada significa que, una vez haya conectado a su infraestructura al 60 por ciento de la población que en 2020 seguirá desconectada, llámese red social o moneda virtual, tendrá la capacidad de controlar e influir en la manera que estas naciones (poco soberanas) acceden al resto de servicios en la economía digital. Un trabajo académico exponía de manera clara la intención de este tipo de iniciativas filantrópicas por parte de los capitalistas digitales (el que siempre ha sido el objetivo principal de la política yanqui): “la dominación global.”

Por último, esta suerte de superestructura erigida sobre el sistema financiero tiene el objetivo de colocar a Facebook en el rol de algo así como un banco central, pero del capital social, como lo definía un estudio publicado hace unos meses, e implementar un modelo de gobernanza neoliberal centralizado, no en el Estado, sino en una corporación estadounidense. Sus conclusiones, foucaultinas en grado máximo, nos resultan esclarecedoras: “cuando el capitalismo digital convierte las interacciones humanas mundanas en producción biopolítica, las corporaciones gobiernan estas interacciones para maximizar sus ganancias y tomar decisiones sobre temas políticos fundamentales; Facebook puede gobernar y disciplinar a los usuarios de manera efectiva; estas plataformas digitales desarrollan aparatos de gobierno y legitimación cuasi-constitucionales”.

Los mercados financieros sustituyeron a los parlamentos y determinaron las políticas fiscales de los Gobiernos europeos una vez la crisis se hizo evidente, lo cual supuso un tremendo ataque a la democracia liberal. Facebook tiene una solución para ambos problemas: imponer sus propios mercados, basados en los datos, y establecer mecanismos de control más autoritarios que los de cualquier banco central. ¿O alguien espera que, en una economía aún inmersa en una enorme crisis, toda esa información que Facebook tiene sobre los ciudadanos sea utilizada para algún fin distinto al de aplicar recetas de austeridad, privatizar de manera inteligente los servicios públicos o dictaminar el comportamiento de las administraciones públicas? Ante esta realidad catastrófica, a uno sólo le queda recordar que Pedro Sánchez se presentó a las elecciones con un corazón (era el “me gusta” de Instagram) junto al logo de su partido. 

 

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Sábado, 22 Junio 2019 05:58

Y al final, Irán sí estaba armado

Los restos del dron rescatados por los iraníes. Imagen: AFP

Un detalle pasó desapercibido en las interminables especulaciones sobre dónde y por qué Irán derribó un sofisticado dron norteamericano. Tanto mapa con la ubicación del avión robot, tanto cálculo sobre el "mensaje" de Teherán a Washington, dejó de lado un dato que los militares norteamericanos si entendieron: se suponía que Irán no tenía la tecnología para derribar un dron de esos. Pero resultó que sí la tenía.

El dron derribado es un monstruo tecnológico y uno de esos elefantes blancos que la industria armamentística norteamericana le encaja a su mercado cautivo, los militares de EE.UU. El RQ-4 Global Hawk es fabricado por la Northrop Gruman, una empresa que en sus tiempos producía aviones de combate y perdió la competencia con la McDonnell Douglas. El Global Hawk es del tamaño de un avión de pasajeros, de cuarenta metros de punta de ala a punta de ala.

El monstruo está cargado de sensores, interceptores y computadoras, además de enormes cámaras, lo que lo define como una plataforma de espionaje, o para usar la más cortés expresión militar, de inteligencia. No extraña que cada uno cueste 120 millones de dólares.

Este dron no sirve para el combate, porque no tiene ni armas, ni velocidad, ni capacidad de hacer maniobras evasivas para evitar a un enemigo. De hecho, es una muy cara pieza de equipo diseñada para hacer "barridos" sobre territorio a estudiar, en este caso el estrecho de Hormuz y la costa sur de Irán. Su única defensa, el único changüí que tiene el Global Hawk, es que vuela muy alto, con un techo de hasta veinte mil metros.

Y aquí entra la sorpresa iraní. El dron volaba tranquilo porque se suponía que ni los Guardias Revolucionarios, tan bien equipados ellos, tenían misiles de ese alcance. Según parece, la inteligencia norteamericana se creía que sólo tenían misiles antiaéreos de los que se lanzan desde un tubo al hombro, guiados por calor, o a lo sumo baterías rusas SA-6, que no llegan a semejantes alturas.

Pero el dron fue derribado, lo que alarmó a los expertos: ¿los iraníes tienen baterías SA-17? ¿Los rusos los equiparon con eso? El gobierno de los ayatolás contestó que habían derribado al monstruo usando un misil Khordad de fabricación propia, con un radar con radio de 150 kilómetros, un alcance efectivo de cincuenta kilómetros y un techo operativo de 27.000 metros. Si esto es cierto, y puede ser propaganda iraní, Teherán está produciendo una familia de armas mucho más avanzada de lo que esperaban en el Pentágono.

Lo que lleva a recalcular los riesgos de una guerra. Un viejo y sabio chiste en Washington es que la base de la política exterior norteamericana es "nunca te metas con alguien de tu tamaño". Esto explica las constantes prepeadas a países militarmente débiles y el extraordinario respeto a los rusos -con un arsenal de 6500 bombas atómicas-y a los chinos.

Irán, por supuesto, no es del tamaño de EE.UU., pero es la 14 potencia mundial según el medio especializado Global Fire Power. Los ayatolás comandan un ejército de medio millón de hombres, con 350.000 reservistas. La fuerza aérea es relativamente pequeña, con 142 aviones de combate y apenas doce helicópteros de ataque, pero la infantería cuenta con el apoyo de 1600 tanques de combate, una herencia de las batallas con Irak.

Pero la estrategia real, el desbalance relevante en esta geografía, es que los iraníes invirtieron en dos sistemas de armamentos que le permitirían hacer un daño terrible a un invasor. Por un lado, la pequeña armada iraní tiene nada menos que 34 submarinos, perfectamente capaces de bloquear la principal vía marítima de exportación petrolera del mundo. Por otro lado, Teherán dispone de nada menos que 1600 plataformas de lanzamiento de misiles, la cuarta fuerza de su tipo en el planeta. Sólo EE.UU., Rusia y China tienen más de esas.

Un paréntesis para argentinos es que Irán no es un país desarrollado sino que tiene una economía que apenas pasa los dos tercios de la nuestra. Pero el petróleo hace una enorme diferencia: la deuda externa iraní es ínfima y su banco central tiene reservas declaradas de 120.000 millones de dólares. Por algo, son clientes mimados de los rusos, que les transfieren todo tipo de tecnología.

Si Donald Trump termina tropezando con la última piedra y arranca una guerra con Irán, se va a encontrar con mucho más que otro Irak. Al contrario que con Saddam Hussein, no está garantizado que los iraníes se dejen bombardear desde el aire, cediendo esa superioridad desde el vamos, que para algo están los tantos misiles. Y tampoco se van a dejar bloquear por mar, que 34 submarinos no son un chiste.

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Trump pierde Guerra imperialista contra China
  1. Tres objetivos estratégicos

La supuesta guerra "comercial" (trade war) de Trump contra China es de hecho una guerra de "contención imperialista", que pretende alcanzar tres objetivos estratégicos: 1. Garantizar el éxito de Dangerous Donald (Hillary Clinton) en las elecciones presidenciales de 2020; 2. Sustituir los mecanismos de competencia legal de la economía de mercado por prácticas neocoloniales proteccionistas. En otras palabras, negarle el funcionamiento a la "mano invisible" de Adam Smith, que sostiene la eficiencia cibernética de la crematística mercantil; 3. Evitar que el país con el mayor potencial evolutivo contemporáneo y el sistema de liderazgo más eficaz de la sociedad global, China, tenga influencia en la constitución del emergente orden global tetrapolar, que sustituirá la supremacía del American Way of Life y del American Century.

 

  1. El Precio de la Guerra

El uso ilegal de aranceles proteccionistas estadunidenses como armas político-económicas de extorsión y destrucción, tal como Trump las aplica contra México, Canadá, Irán, la Unión Europea, Rusia, Venezuela, Cuba y China, produce enormes sufrimientos para millones de seres humanos; incluyendo, de manera creciente, para ciertos sectores de la sociedad y economía de Estados Unidos. Peor aún, si el "megalómano narcisista" (Noam Chomsky) sigue adelante con su amenaza de imponer aranceles adicionales del 25 por ciento a las importaciones chinas, la economía global "podría terminar en una recesión dentro de tres trimestres fiscales", como advierte el economista en jefe del banco de inversión Stanley Morgan. Chetan Ahya. Por esa razón, más de 600 corporaciones estadounidenses enviaron una carta abierta a Trump, presionándole a que "ponga fin a la guerra comercial con China".

Los aranceles son impuestos (costos) pagados por consumidores y corporaciones estadounidenses, aleccionó la asociación de comercio minorista más grande del mundo, la National Retail Federation (NRF), al analfabeta económico Trump y le advierte, que dos millones de empleos en Estados Unidos se perderán en el primer año de aplicación de los aranceles, mientras que el PIB respectivo descenderá uno por ciento. El argumento de Trump de que las empresas estadounidenses se repatriarán de China es, por supuesto, fake news, como sabe todo economista serio. Las cadenas de valor mundiales (global value chains) no tienen la elasticidad productiva ni distributiva necesarias para compensar la grave perturbación que causarían los aranceles. Y la elasticidad del mercado laboral estadounidense, prácticamente carente de un ejército industrial y de servicios de reserva, tampoco podría asimilar un retorno masivo de empresas gringas.

 

  1. El Retorno del Imperialismo clásico

El objetivo estratégico de toda guerra, comercial o militar, es doble: derrotar al enemigo para poder determinar el sistema de posguerra en favor del vencedor. Expresados en términos del contexto geopolítico actual, los imperativos político-económicos de Trump son claros. El Imperio tiene que mantener su monopolio global de las ciencias y la tecnología del siglo XXI, a fin de garantizar las condiciones más beneficiosas de acumulación de capital y tasas de ganancias a nivel global, para sí mismo. Es este imperativo político-económico, que hace imposible que las élites de poder imperialista a las que Trump sirve, puedan conceptualizar un nuevo orden global con cuatro superpotencias iguales, un liderazgo distribuido y la asignación negociada de recursos y beneficios, en, por ejemplo: un orden global tetrapolar con la Unión Europea, Rusia y China.

La esencia del imperialismo capitalista clásico, como mostró Lenin, reside en la explotación de otros pueblos y estados a través del empleo de fuerzas productivas (económicas) y destructivas (militares) comparativamente más desarrolladas y poderosas de un agresor, Estado o clase dominante, contra una entidad víctima más débil. Ese es el caso de la política exterior de Trump. El 15 de junio de 2018, la Casa Blanca reveló, que la supuesta guerra comercial con China no tiene nada que ver con el comercio, sino que es un déja vu del imperialismo clásico. El objetivo principal de los aranceles punitivos, anunció el Bunker del Imperio, es el programa de calidad Hecho en China 2025, que es, en palabras de Washington, "un plan estratégico para dominar las industrias emergentes de alta tecnología que impulsará el crecimiento económico futuro para China, pero perjudicará el crecimiento para los Estados Unidos..." Quod erat demonstrandum.

 

  1. ¿Puede Trump ganar?

El intento de Trump de destruir a cualquier rival potencial del sistema internacional y, particularmente China, mediante las técnicas clásicas de agresión imperialista, está condenado al fracaso, como evidencian las métricas de las respectivas escalas económicas y de seguridad. En el nivel micro, por ejemplo, el argumento de que la tecnología Huawei G-5 presenta un riesgo de seguridad de datos para Occidente, es quijotesco, como demuestra el hecho, de que la empresa china Exception PCB, con sede en el Reino Unido, fabrica las placas de circuito impreso (circuit boards) que controlan los motores, la iluminación, el combustible y los sistemas de navegación del ultrasecreto F-35 Joint Strike Fighter (sic). Preguntado sobre el tópico, el Ministerio de Defensa del Reino Unido dijo que la empresa es un proveedor establecido y no presenta "ningun riesgo". Admirable, sin duda, el alto nivel de consistencia de la "guerra comercial" de Trump.

 

  1. Trump ya perdió su "guerra imperialista de contención"

La política de Trump, de tratar de imponer la voluntad de ciertos sectores de la élite del poder estadounidense a otros grandes conglomerados de poder como Rusia, China o la Unión Europea, no tiene un camino evolutivo disponible para prosperar. En 1945, cuando el Imperio dominaba la mitad del Producto Económico Global, podía gobernar con un puño económico y financiero de hierro sobre el mundo occidental. Hoy en día representa apenas el 23% del PIB mundial. Su capacidad de poder adquisitivo y negación del mercado ya no son los instrumentos de estrangulación mortales, como solían serlos. De la misma manera, en cuanto al uso de materiales de tierras raras (rare earth materials), que son imprescindibles para la producción de prácticamente todos los productos militares y civiles de alta tecnología, Washington importa hoy día el 80% (sic) de ellos de China. Un embargo chino respectivo haría colapsar la producción de las corporaciones de alta tecnología estadounidenses.

Algo similar sucede en el reino de las fuerzas destructivas que sustentan las ambiciones de supremacía global de Washington. Pese a gastar anualmente múltiples veces más fondos en armamentismo que Rusia o China, Washington ha perdido la carrera armamentista con Rusia, que hoy día goza de una ventaja comparativa de diez años en armas estratégicas operativas, frente al imperialismo estadounidense. En buen romance: Estados Unidos perdería cualquier guerra militar con Rusia, si se atrevería a provocarla.

 

  1. El Impeachment de Trump

El intento de Trump de destruir el orden liberal burgués global y sustituirlo por una nueva arquitectura internacional, aún más pronunciadamente socialdarwinísta que la actual y basada exclusivamente en el uso del poder crudo, puede caracterizarse científicamente como el Fascismo del Siglo XXI in statu nascendi. Los principales contenidos ideológicos e institucionales de esta nueva y peligrosa versión de dominación clasista de la burguesía y del capital, han sido publicados en el Washington Post por el pensador estratégico del presidente, el autodenominado "orgulloso sionista evangélico" (proud evangelical zionist), Stephen Bannon. Es obvio, que su narrativa es, mutatis mutandis, comparable a la del fascismo histórico del Siglo 20. En esta narrativa, China aparece como el más grande peligro histórico para Estados Unidos y el combate al Partido Comunista como conditio sine qua non para prolongar el siglo de oro de Estados Unidos.

Las erráticas, ilegales y violentas políticas nacionales e internacionales de Trump, junto con el diseño totalitario subyacente formulado por Bannon, apoyados por la nomenclatura del Partido Republicano, han llevado a Trump al borde del juicio político de destitución (impeachment) y la derrota electoral en 2020. De hecho, Jerry Nadler, el poderoso Presidente del Comité Judicial de la Cámara de Representantes, ha acusado públicamente a Trump (5.5.), de llevar a cabo "un ataque a la esencia de la democracia". Nos encontramos en una crisis constitucional, porque Trump está tratando de imponer una "forma más tiránica de gobierno". "No puede haber apuestas más altas que este intento de arrogar todo el poder al Poder Ejecutivo, lejos del Congreso y... del pueblo estadounidense. No podemos permitir que la democracia se convierta en una monarquía, donde él se convierta en rey... El bloqueo de varias investigaciones del Congreso por Trump es una afirmación del poder tiránico del presidente, que no se puede permitir que prospere" -- an assertion of tyrannical power by the president that cannot be allowed to stand.

  1. Los Resultados de la Cumbre del G-20 en Osaka

La correlación de fuerzas a nivel nacional e internacional se está volviendo cada vez más en contra de las políticas imperialistas de Trump. En consecuencia, llegará a la Cumbre de Osaka del G-20 (28/29.6.2019) en una posición de negociación muy debilitada y se verá obligado a proponer un plan de compromiso al presidente Xi Jinping, que le permitirá conservar sus prospectivas electorales para el año 2020. China, a su vez, guiada por su doctrina de política exterior del win-win, hará todo lo posible --dentro de los límites de la soberanía y la dignidad nacionales-- para facilitar un acuerdo que proteja un sistema global razonable y previsible. Es posible, por lo tanto, que se firme en Osaka algún fase-saving convenio, pese a que un convenio con Trump sólo dura el tiempo que sus bipolarismen se lo permiten. Es muy probable, entonces, que el precio de la derrota de Trump en la guerra imperialista contra China, se lo cobrará a Irán, Cuba, Nicaragua y Venezuela, con tal de ocultar el desastre de su política exterior frente a China, Corea y Rusia, ante su electorado.

Esperemos, que la serenidad y el poder de Xi Jinping y Putin, junto con una política inteligente del Partido Demócrata en Estados Unidos, logren que la actual canibalezca política socialdarwinista del Imperio contra los intereses de la humanidad, pueda ser conjurada, antes de que termine en una Tercera Guerra Mundial.

Por: Heinz Dieterich | Jueves, 20/06/2019 08:11 PM 

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El terrorismo será el pretexto de Trump para fabricar el casus belli contra Irán

 

Ya no cuelan las Armas de Destrucción Masiva ni el envío de antrax a Estados Unidos en sobres, por lo que el gobierno de Trump se está centrando en mostrar al mundo que Irán -otra nación reserva mundial de Oro Negro, y de una ubicación estratégica-, es el país más terrorista del planeta al que para salvar a la especie humana debe aplastarlo.

El Secretario de Estado Mike Pompeo ha confesado ante el Senado que los abogados están buscando vínculos entre Teherán y Al Qaeda: su objetivo es desempolvar la Ley de Autorización para el Uso de la Fuerza Militar (AUMF) – aprobada después del 9/11, que permite al presidente atacar a las fuerzas terroristas sin el consentimiento del Congreso. Da igual que estudios como el realizado por Nelly Lahoud en 2018 para el Think tank New America, y basado en unos 470.000 archivos desclasificados relacionados con Bin Laden, no hayan mostrado contactos entre la República Islámica (RI) y al Qaeda para cometer actos terroristas. El comandante general del Ejército británico de la coalición anti-ISIS, Chris Ghika tampoco ha visto provocaciones de Irán contra las tropas aliadas en Oriente Próximo. Y aun así, Trump ha incluido al ejército de los Guardianes de la Revolución Islámica (GRI) de Irán en su lista de grupos terroristas, por ende, objetivo de ataques militares.

Paralelo a los extraños y repentinos sabotajes a los intereses de Estados Unidos y de sus aliados en Oriente Próximo, Pompeo acusa a Teherán y los socios de haberlos cometido: es consciente de que la verdad la posee el primero que la cuenta, y que los demás sólo podrán confirmarla o desmentirla. El ex jefe de la CIA dispara primero e interroga después al cadáver. Así, ha vinculado a Irán a un atentado reivindicado por los talibanes con coche bomba el 31 de mayo que hirió a cuatro soldados de EEUU y mató a varios civiles afganos; otro con misiles a la sede de unas empresas estadounidenses en Basora, Irak; y, la guinda, el sabotaje con minas y torpedos a cuatro barcos en el Golfo de Omán de propiedad saudí, emiratí, noruego y japonés. Lo curioso es que, Shinzo Abe -aliado japonés de Trump, que el día después del incidente estuvo en Teherán-, ni siquiera lo mencionó en sus encuentros con las autoridades de la RI. Está por ver cómo un poderoso ejercito como el iraní, en vez de hundir dichos petroleros, envía a unos buzos para colocarles minas lapa, como si se tratase de unos terroristas aficionados. Sin embargo, uno de los buques había sido golpeado por un torpedo, que no por una mina: ¡Que los satélites aclaren su procedencia! Es más, si aceptáramos la versión chapuza de Pompeo de los hechos, GRI sería un grupo terrorista nada al uso, por negar su participación. Pues, dichas bandas siempre reivindican sus atentados justamente para mostrar su poderío y obtener algo al enemigo.

Afortunadamente, en estos incidentes no ha habido muertos, pero la coalición saudí-emiratí bombardea desde el 2015 y a plena luz del día no solo a los barcos de refugiados, hospitales, escuelas, mercados o viviendas de los yemenís, sino que ha matado, en colaboración con EEUU y Reino Unido, a decenas de miles de ciudadanos del país, y los criminales de la guerra siguen impunes.

¿Habrá un mega atentado?

Los atentados de falsa bandera han sido muy recurrentes en la historia, aunque algunos han sido reconocidos y otros no: el incidente del Golfo de Tonkin, en el que EEUU simuló un inexistente ataque de fuerzas de Vietnam del Norte a su armada con el fin de justificar su invasión a Vietnam; la “Operación Susannah” (nombre de la novia de uno de los implicados) lanzada por Israel en 1954 contra el Egipto de Jamal Abdel Nasser, en la que puso bombas en las propiedades de Estados Unidos y Gran Bretaña (sí, ¡sus aliados!) en El Cairo, culpando a organización Hermandad Musulmana. Su objetivo era arrastrar a dichas potencias a una confrontación bélica con Nasser, y provocar una guerra civil en el país. Israel reconoció la autoría en 2005, o sea, 51 años después. El atentado más famoso, el 11S, sigue siendo investigado por El Movimiento por la Verdad del 11-S (9/11 Truth Movement). Las mentiras utilizadas para apoderarse de los recursos y el suelo de Yugoslavia, Irak, Afganistán, Libia, Sudán, Yemen y Siria destruyendo decenas de millones de vidas, muestran hasta qué punto la verdad siempre es la primera víctima de las guerras.

Ahora hay que esperar la noticia. El régimen de Trump es consciente de que la única forma de reclutar la opinión publica de Estados Unidos en favor de otra terrible guerraes un gran atentado con víctimas mortales estadounidenses que muestre lo cruel y lo peligroso que es la RI, no sólo para sus ciudadanos o para Oriente Próximo, sino para el mundo mundial. Atención al tweet del senador Lindsey Graham: “Está claro que en las últimas semanas Irán ha atacado a oleoductos y barcos de otras naciones y ha creado corrientes de amenaza contra intereses estadounidenses en Irak. … Si se activan las amenazas iraníes contra el personal y los intereses estadounidenses, debemos ofrecer una respuesta militar abrumadora.” Por lo que, la (más) militarización del Golfo Pérsico no responde a una “diplomacia de cañonero” para disuadir a Irán; de hecho, la expulsión de Rex Tillerson del gobierno, fue el fin de la diplomacia del gobierno de Trump.

Sería la culminación de las guerras políticas, económicas e incluso cibernéticas -que podrán intensificarse-, contra Irán: en 2012 el virus Stuxnet fue enviado a las instalaciones nucleares de Natanz, inhabilitándolas. Aquella ciber arma formaba parte de Nitro Zeus, un proyecto de un masivo ciberataque militar contra Irán (que no la República Islámica), que inutilizaría la red eléctrica del país así como su defensa aérea.

EEUU y la RI no siempre han sido enemigos

Es obvio que la República Islámica y EEUU tienen una percepción errónea mutua del otro. Trump ha convertido en su fuente de información a la secta religioso-militar de extremaderecha Muyahedines del Pueblo, a quien Bolton -otro fanático religioso-, prometió en 2018, llevarles “antes del 2019”. Se ha eliminado a todas personas y figuras que podrán paliar los excesos de un presidente con una importante deficiencia no sólo política sino también de inteligencia, convirtiéndole en un peligroso hombre con poder ilimitado. Richard Nixon, el inventor de la Teoría Madman “el Presidente Chiflado”, (presentándose loco por imprevisible) para forzar a los soviéticos a ceder ante sus exigencias bajo la amenaza de apretar el botón nuclear, tenía a su lado a Melvin Laird, su Secretario de Defensa, moderando sus decisiones. Aquel Madman, deprimido por el Watergate y abusador de alcohol, mandó desplegar a los B-52 con carga nuclear rumbo la Unión Soviética. Hoy, individuos como Bolton que ocupan ‘la Trumplandía’ son los que pueden empujar al mundo ante una guerra total.

Estados Unidos ha provocado una enorme tensión con su salida del acuerdo nuclear, violando además el Artículo 2.4 de la Carta de la ONU que prohíbe amenazar la integridad territorial de otras naciones, y poniendo en serio peligro la seguridad alimentaria de 80 millones de personas que viven de la venta de su petróleo, ¡y encima se hace la víctima!

Por su parte, el líder supremo de la teocracia chiita, el ayatolá Jameneí, -persona que decide el destino de Irán, ignorando al presidente y al parlamento-, analiza el mundo con el enfoque metafísico, considerándose como un misionero del mandato divino infalible, que tiene garantizado el triunfo sobre el mal. Aun así, no es ningún suicida: de hecho, no ha autorizado a los GRI responder a los cerca de 200 ataques de Israel a las milicias proiraníes en Siria.


La RI, desde el Realpolitik, ha entablado relaciones de interés muto con otros presidentes de EEUU, aunque casi siempre de forma secreta. Ya en 1985, recibió en Teherán al coronel Robert McFarlane (uno de los actores del escándalo Irán-Contra), enviado por Ronald Reagan. El militar entregó a las autoridades islámicas una Biblia, un pastel en forma de llave (como símbolo del deseo de apertura), una propuesta de venta de equipamiento militar y de una relación estratégica, en un intento de evitar un acercamiento entre Moscú y el gobierno islámico. La RI, ya habían cooperado con Reagan en 1980 para saboteando la reelección del presidente demócrata Jimmy Carter, al no liberar los rehenes de la embajada de EEUU antes de las elecciones.

Pero, las autoridades de la RI no tienen la paciencia de Job: Si no pueden exportar el petróleo y así mantener la paz social en Irán, impedirá que los árabes vendan el suyo y lo harán sin camuflarse. Sería la batalla final: “¡Que mueran conmigo los filisteos!”.

 

21 junio 2019

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Fuerzas del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica de Irán (CGRI), en una imagen de archivo

Los Guardianes de la Revolución de Irán, calificados como 'grupo terrorista' por Estados Unidos, han anunciado el derribo de un avión estadounidense no tripulado, dedicado a operaciones de espionaje.

 

 

Los Guardianes de la Revolución de Irán han anunciado hoy el derribo de un avión no tripulado de Estados Unidos, dedicado a operaciones de espionaje, cerca del estrecho de Ormuz, donde se registraron varios incidentes en el último mes.

El dron entró en el espacio aéreo iraní en las primeras horas de este jueves, sobrevolando la región de Koohe Mobarak, en la provincia meridional de Hormozgan, según han informado los Guardianes en un comunicado.

La Fuerza Aeroespacial de este cuerpo militar de élite fue la encargada de disparar contra el aparato, descrito en la nota como un avión espía estadounidense del tipo "Global Hawk".

La Guardia Revolucionaria, designada como grupo terrorista por Washington el pasado abril, denunció que el dron estadounidense "violó el espacio aéreo territorial iraní".

Esto ocurrió cerca del estratégico estrecho de Ormuz, por donde cruza una quinta parte del petróleo mundial, y a solo unos 80 kilómetros de los Emiratos Árabes Unidos y Omán.

 

Tensión entre Irán y Estados Unidos

 

Este derribo coincide con un repunte de la tensión entre Irán y EEUU en Oriente Medio, donde Washington ha decidido enviar más tropas y reforzar su despliegue militar de buques y misiles en el golfo Pérsico.

La crisis ha escalado asimismo tras un par de ataques a buques cisterna y petroleros en el estrecho de Ormuz, el último de ellos hace una semana, de los que Washington responsabiliza a Teherán.

Las autoridades iraníes han negado su implicación en estos hechos y han asegurado que si quisieran bloquear el estrecho e impedir el tránsito de petróleo, como ya han amenazado, lo harían abiertamente.

Estas amenazas de Irán están motivadas por las sanciones que impuso EEUU a su sector petrolero el año pasado tras retirarse unilateralmente del acuerdo nuclear de 2015, y que fueron reforzadas en mayo con el fin de las exenciones a la compra de crudo iraní.

 

Teherán

20/06/2019 09:36 Actualizado: 20/06/2019 09:36

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El fiscal jefe holandés, Fred Westerbeke, anuncia las conclusiones del equipo de investigación. Imagen: EFE

El fiscal jefe holandés anunció que emitirán órdenes de arresto internacional para tres funcionarios rusos. Moscú rechaza la acusación judicial.

 

El Equipo de Investigación Conjunta (JIT) responsabilizó ayer a tres funcionarios rusos y a un ucraniano de estar involucrados en el derribo del avión de Malaysia Airlines MH17 en el este de Ucrania en 2014. Según agregó, los acusados serán llevados ante la Justicia en Holanda en 2020. Tres de ellos, sin embargo, negaron tener responsabilidad en los hechos y afirmaron que no declararán. Rusia también se desvinculó del ataque. 

En una rueda de prensa en la ciudad holandesa de Nieuwegein, el fiscal jefe holandés, Fred Westerbeke, y el de la Policía, Wilbert Paulissen, anunciaron que emitirán órdenes de arresto internacional para los rusos Sergey Dubinsky, Oleg Pulatov e Igor Girkin, y el ucraniano Leonid Chartsjenko. “Estoy convencido de tener las pruebas que confirman que Rusia está implicada en ese delito de una manera u otra”, afirmó el fiscal holandés, al tiempo que acusó a Rusia de no cooperar en la investigación. El 17 de julio de 2014, el vuelo MH17 de Malaysia Airlines fue derribado en el este de Ucrania, zona de conflicto armado entre el ejército del país y separatistas prorrusos y causó la muerte de las 298 personas que iban a bordo, entre ellas 193 holandesas. El vuelo, que iba de Amsterdam a Kuala Lumpur, fue abatido por un misil tierra-aire disparado posiblemente desde una zona controlada por milicias separatistas prorrusas, y el Consejo de Seguridad de Holanda concluyó que se trataba de un misil Buk de fabricación rusa. 

Según afirmó ayer el fiscal holandés, los sospechosos serán procesados por el asesinato de los pasajeros a bordo, aunque afirmó que la justicia tendrá en cuenta tanto el contexto de conflicto civil en el que se produjo el derribo como así también el hecho de que los acusados “hayan podido querer derribar” un avión militar y no de pasajeros. Además agregó que todo lo recaudado en la investigación se desprende de las comunicaciones intervenidas poco después de que cayera el avión. 

Los tres sospechosos rusos ocupaban cargos de relevancia en el territorio de la autoproclamada República Popular de Donetsk: Dubinski era el jefe del servicio de inteligencia de los rebeldes prorrusos, Pulatov era su segundo y Guirkin actuaba de “ministro de Defensa” de los separatistas. Los investigadores subrayaron sin embargo que ninguno de los identificados dio la primera o la última orden de disparar contra el avión pero sí afirmaron que estaban en la zona y jugaban un rol crucial en el conflicto armado tomando importantes decisiones. 

“No, no lo voy a hacer”, contestó Guirkin a la agencia Interfax al ser preguntado sobre si estaba dispuesto a declarar ante la Justicia holandesa. El que fuera ministro de Defensa de la autoproclamada república popular de Donetsk, subrayó que las milicias no tuvieron responsabilidad en el derribo del avión. “No quiero ni comentarlo, ni yo ni otros milicianos tuvimos nada que ver”, remarcó. Un miembro del entorno de Dubinski, otro de los sospechosos, que tampoco comparecerá ante la Justicia por el caso. 

 “No piensa acudir a ningún tribunal, no prestará declaración porque no hay nada que declarar. Además, él no viaja a Occidente”, dijo la fuente que prefirió guardar su anonimato. Moscú, por su parte, rechazó los dos principales argumentos de la comisión de investigación: que el misil que abatió el avión fuera lanzado desde una zona controlada por los separatistas prorrusos y que el propulsor hubiera sido transportado desde Rusia, a donde habría regresado luego de la catástrofe. 

Sin embargo luego de la publicación del informe, Holanda y Australia, países de los que proceden la mayor cantidad de víctimas, responsabilizaron formalmente a Rusia de participar en el derribo del MH17.

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Irán dice que cayó una red de espías de la CIA

Horas después de anunciarse el desmantelamiento de la red, el presidente de Irán, Hasan Rohani, mandó un mensaje contra su par estadounidense Donald Trump.

 

Irán anunció que desmanteló ayer una “nueva red” de espionaje vinculada a la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos, en plena tensión bilateral. La crisis entre el país islámico y Washington se acentuó el lunes cuando el Pentágono informó que enviaría mil soldados más a Medio Oriente. 

“Siguiendo pistas propias e indicios de los servicios de inteligencia estadounidenses, recientemente dimos con los nuevos reclutas contratados por los estadounidenses. Así fue como desmantelamos esa nueva red”, anunció Irna, la agencia oficial iraní. Algunos espías de la red que según Irna fue instalada por la CIA, ya fueron detenidos y entregados a la justicia. La agencia, sin embargo, no ofreció datos respecto a la cantidad de detenidos ni precisó la nacionalidad de los sospechosos. Horas después de anunciarse el desmantelamiento de la red, el presidente de Irán, Hasan Rohani, mandó un mensaje contra Donald Trump: “Los enemigos nunca ganarán esta guerra contra la nación iraní”, apuntó un día después del envío de tropas. “Esta guerra terminará con la victoria de la nación iraní porque no estamos en guerra con una nación, la otra parte no es una nación sino un grupo de políticos sin experiencia”, subrayó en un discurso durante la inauguración de una terminal en el aeropuerto internacional de Teherán.  La relación entre Irán y Estados Unidos se tensó luego de que la potencia del norte se retirara unilateralmente en 2018 del acuerdo nuclear y restableciera las sanciones económicas contra Teherán. Y en los últimos días la crisis se incrementó aún más con los ataques contra buques petroleros ocurridos en mayo y junio en la región del Golfo, y en los que ambos países se acusan mutuamente. 

El acuerdo nuclear firmado en 2015 en Viena fue fruto de los esfuerzos diplomáticos entre Irán, Alemania, China, Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Rusia. Su objetivo es limitar la capacidad atómica de Teherán a cambio de un levantamiento de las sanciones económicas internacionales contra la República Islámica. Irán, por su parte, presiona desde hace meses a sus otros socios para que lo ayuden a mitigar los efectos de las medidas impuestas por Estados Unidos. 

Para el presidente del país islámico, una forma de vencer la campaña de sanciones de EE.UU. contra su país es continuar con el desarrollo de los distintos sectores económicos y la apertura de grandes proyectos de infraestructuras. “Las sanciones de Washington van dirigidas contra todos y cada uno de los individuos, y no contra el gobierno”, apuntó Rohani. “Además Irán ha sido leal a sus compromisos y acuerdos internacionales. Fue Estados Unidos el que violó todos los acuerdos”, lanzó.

Si bien Irán sigue suscripto al acuerdo nuclear, el mes pasado anunció que iba a reducir algunos de sus compromisos debido a las sanciones de Washington y al fracaso del resto de firmantes en contrarrestarlas. Hasta el momento el Organismo Internacional de Energía Atómica certificó que Irán se ajustaba a los compromisos adquiridos en Viena, sin embargo esta semana la Agencia de Energía Atómica de Irán anunció que a finales de junio las reservas en uranio que tiene el país islámico superarían el límite de 300 kilogramos estipulado en el acuerdo. De ser así, Irán violaría por primera vez una de sus obligaciones.

Ante la escalada de tensiones el secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, aseguró que Trump no quiere una guerra con Irán, aunque advirtió que están listos si Teherán toma una mala decisión. “Estamos allí para disuadir la agresión. El presidente Trump no quiere la guerra”, dijo Pompeo a la prensa en Tampa, Florida, a la salida de una reunión en el Comando Central de Estados Unidos. “Esto no son solo dos años y medio. Son 40 años de actividad iraní que han llevado a este punto”, dijo Pompeo. 

El secretario de Estado agregó que uno de los propósitos de su reunión de ayer en el Comando Central era asegurar que haya una “profunda coordinación” con el Departamento de Estado. “Pues es importante estar seguros de que pueden responder si Irán toma una mala decisión”, explicó. En la misma línea, Pompeo indicó que Estados Unidos está listo ante “cualquier amenaza” de Teherán y que su intención es trabajar para convencer al país islámico de evitar posibles agresiones en la región. 

Pero frente a la escalada no sólo Estados Unidos e Irán cruzaron palabras. Rusia, aliado de Teherán, también lanzó su mensaje y llamó a la prudencia. “Preferiríamos que no se apliquen medidas que puedan provocar un incremento de las tensiones en esta región de por sí tan inestable”, declaró el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov. El portavoz afirmó además que confían en lo que hace tres días hablaron Rohaní y el presidente ruso respecto del cumplimiento del pacto. “Seguimos partiendo de que Irán continuará fiel a sus obliaciones”, dijo Peskov. Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores chino, Wang Yi, pidió a Irán que tome “decisiones prudentes” y advirtió a la vez contra la apertura de una “caja de Pandora” en Oriente Medio. En tanto el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, llamó a la comunidad internacional a imponer inmediatamente sanciones contra Teherán, tan pronto como sus reservas de uranio superen el límite. 

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