Nancy Pelosi, líder de la Cámara de Repre-sentantes, quien anunció el inicio de una investigación para someter a juicio político a Donald Trump por el Ucraniagate.Foto Ap

A cada quien su tesis en espera de la "post-verdad". Para un segmento de la información cupular, el deseo de Trump de perseguir al "Big Pharma", vinculado a la élite del Partido Demócrata, y que descuelga casi un billón de dólares al año (bit.ly/2LX4l6K), provocó que la devota católica Nancy Pelosi, aguerrida lideresa de la Cámara de Representantes de mayoría Demócrata, lanzara el grito de guerra para defenestrar a Trump, arropada en un impecable discurso legaloide.

En mi más humilde sindéresis, Trump cometió un grave pecado capital, que le puede costar la vida, que versa sobre la persecución criminal por el Departamento de Justicia del mega-banco híper-mafioso JPMorgan Chase (bit.ly/2ANNcWu).

Lo obsceno es la intervención flagrante de la CIA para derrocar a Trump, quien ha cometido muchas pifias legales justificables de su defenestración ( impeachment): desde el fétido Ucraniagate, donde fueron expuestos los intereses energéticos del establishment de Estados Unidos, hasta el reciente Chinagate.

Aquí no importa la "legalidad" cuando tanto Demócratas como Trump han incurrido en punibles falsedades.

Lo que vale, primero, son los votos del Partido Demócrata, que cuenta con la mayoría en la Cámara de Representantes, pero que, salvo volteretas y traiciones, no podrá pasar su impeachment en el Senado, que requiere las 2/3 partes, donde el Partido Republicano reina omnipotente (bit.ly/2oTXCB1). Vale, en segundo término, la percepción de los votantes, que castigarán en las elecciones a quienes juzguen más "mentirosos".

Mientras Trump peligra de muerte, sea física o presidencial vía el expedito impeachment, en el campo Demócrata yacen ya dos cadáveres: la candidatura insostenible de Joe Biden, ferviente católico, debido a las bribonerías criminales de su hijo Hunter desde Ucrania hasta China (aquí por mil 500 millones de dólares (reut.rs/2MhSZJa ) cuando ya empieza a apestar Adam Schiff, jefe del Comité de Espionaje de la Cámara: vulgar títere de George Soros (bit.ly/2nziLjH), coludido con el contrabandista de armas ucraniano Igor Pasternak (bit.ly/2mTizeP), y quien aleccionó al fallido anónimo (sic) delator (whistleblower) de la CIA, según New York Times, rotativo adscrito al Deep State (nyti.ms/2oBDqDK).

En medio de una casi-guerra civil y de un casi-golpe de Estado de espionaje policiaco de la CIA, las comparecencias para el impeachment de Trump son "a puerta cerrada", lejos de los media, en su mayoría lubricados por el Deep State y que abominan al presidente.

Dos jefes de los tres Comités de la Cámara de Representantes, Adam Schiff y Eliot Engel son financiados por George Soros (bit.ly/2NS8IOq) quien ha sido expuesto como un operador predilecto de la CIA por Wayne Maddsen ( goo.gl/F6h7sC).

Trump acepta que el impeachment, con o sin razón (es lo de menos cuando se trata de una guerra civil legislativa), tendrá éxito en la Cámara, pero será desechado en el Senado.

Aquí lo que importa es qué tanto saldrá dañada la ya de por si mancillada imagen de Trump entre tantos escándalos reales o montados.

RobUrie, del portal alternativo de izquierda Counterpunch, articula en forma fascinante que detrás del "impeachment de la CIA(sic)" se encuentra la geoestrategia del control de los energéticos de Ucrania que enfanga a los Clinton, a Obama, a Joe Biden y a su hijo Hunter (https://bit.ly/2o5K2KZ).

Mientras arde Washington (bit.ly/2Ou5vrs), el anónimo (sic) delator contra Trump se está incinerando y la casi-candidata por el Partido Republicano, Elizabeth Warren –cuando el muy popular judío progresista Bernie Sanders acaba de sufrir un infarto que lo deja prácticamente fuera de la jugada– ha advertido que el whistleblower de la CIA puede ser asesinado –como presuntamente lo fue el pederasta Jeffrey Epstein, que en un retwiit Trump le endosó a Bill Clinton.

Aquí llama la atención que aún no haya corrido sangre, sin desearlo….

Esto apenas empieza, cuando a la CIA se le quemó su delator anónimo, pero ya prepara a un segundo más eficaz.

alfredojalife.com

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Las movilizaciones de indígenas en Ecuador se radicalizan con la retención de medio centenar de militares

Los campesinos e indígenas continúan con las movilizaciones a pesar del anuncio de los transportistas de levantar el paro nacional

 Los grupos indígenas y organizaciones sociales de Ecuador han decidido mantener las protestas por el alza del precio de las gasolinas decretada por el Ejecutivo. A media tarde de este sábado, había 47 militares retenidos por grupos indígenas en Alausí, en la provincia de la sierra andina de Chimborazo. A la vez, la confederación indígena Conaie ha enviado un comunicado donde declara el estado de excepción en sus territorios ante la "brutalidad y falta de conciencia de la fuerza pública" y en "ejercicio de su derecho a la autodeterminación".

Los militares están retenidos hasta que el Gobierno derogue el decreto en el que se suprime la ayuda estatal a la gasolina diésel y extra. Son nueve oficiales y 38 voluntarios, confirman fuentes militares. También hay cinco policías. Tenían la misión de reforzar la seguridad en la carretera Panamericana Sur, que está bloqueada en varios puntos, según recoge el diario local El Comercio. Hasta ahora no hay pronunciamiento oficial.

A diferencia de los transportistas, quienes anunciaron este viernes el levantamiento del paro nacional, el Colectivo Unitario Nacional de Trabajadores, Indígenas, Organizaciones Sociales y Populares ya habían asegurado que continuarán con las movilizaciones y con la convocatoria de huelga general para el próximo 9 de octubre hasta que el presidente Lenín Moreno rectifique y reinstaure el subsidio a los combustibles.

"Llamamos a todos los trabajadores del campo y la ciudad, mujeres, juventud estudiosa, jubilados y amas de casa a unirnos este miércoles 9 de octubre a la gran huelga nacional y paro del pueblo para combatir el paquetazo neoliberal con el cual premiaron a la oligarquía y al FMI en contra de los trabajadores y el pueblo", ha convocado Mesías Tatamuez, presidente de turno del Frente Unitario de los Trabajadores, por escrito. El bloqueo de carreteras, la falta de transporte público y los enfrentamientos con las autoridades se han mantenido este sábado, aunque en un ambiente menos violento, hasta la retención de los militares, que durante las dos primeras jornadas de las protestas.

Moreno decretó el pasado jueves el estado de excepción en todo el país para desplegar a policías y militares en los puntos más conflictivos con el objetivo de impedir el cierre de carreteras por parte de los manifestantes. “Con estado de excepción o sin estado de excepción, no nos van a amedrentar las amenazas de prisión para los luchadores sociales que buscamos un cambio", ha advertido el colectivo que representa a indígenas y trabajadores, en referencia a los 350 arrestados en dos días y la detención de varios dirigentes de los transportistas. La paralización de servicios públicos en Ecuador está castigada en el Código Penal con hasta tres años de cárcel.

Como los transportistas, las organizaciones sociales están en contra de que se retire el subsidio estatal a las gasolinas diésel y extra, aprobado por el Gobierno con el fin de que el Fisco se ahorre 1.400 millones de dólares anuales. La medida, que está en vigor desde el jueves pasado, y que ha sido ratificada en varias ocasiones por el Ejecutivo es parte de un paquete de ajustes económicos con los que el mandatario ecuatoriano quiere corregir las estrecheces fiscales que han ido asfixiando su gestión desde hace casi dos años y medio.

Además del paquete de incentivos fiscales para los sectores productivos, la propuesta de Moreno introduce nuevas modalidades de contratación laboral temporal que también han inquietado a las organizaciones sindicales. Sin embargo, el punto de mayor fricción es la eliminación de la ayuda estatal al consumo de gasolinas. "No permitiremos el alza de los pasajes", han reprochado los manifestantes. "Nuestra lucha va mucho más allá del paquetazo; es también por un gobierno popular que atienda las necesidades de las mayorías". El ministro de Transporte, Gabriel Martínez, ha reconocido que se está estudiando una "revisión técnica al alza" de los pasajes de transporte público interurbano e interprovincial.

Pese al anuncio del cese de movilizaciones de los gremios transportistas, el servicio no se ha normalizado completamente en varias ciudades del país. En Quito y en Guayaquil, las dos más pobladas, aún había rutas internas suspendidas y la venta de billetes no se ha restablecido para todas las líneas. Además, el municipio de la capital ha emitido un comunicado aclarando que los precios de los billetes aún no han sido modificados oficialmente, para contrarrestar el encarecimiento irregular que ya ha comenzado a detectarse.

Guayaquil 5 OCT 2019 - 18:42 COT


Ecuador: crece la bronca con Moreno y el FMI

El movimiento indígena, organizaciones sociales y sindicatos de trabajadores de Ecuador convocaron a un paro nacional, mientras mantienen las movilizaciones en todo el país. Exigen que el presidente, Lenin Moreno, dé marcha atrás con la liberación del precio de combustibles y las medidas de ajuste que impulsó su gobierno , con el aval del FMI. Todavía rige el estado de excepción, decretado por Moreno, para que las Fuerzas Armadas contengan la protesta social.

Continúan las movilizaciones y cortes de calles y rutas en todo el territorio ecuatoriano. La protesta social desembocará en un jornada de paro nacional anunciada para el miércoles próximo, según informó el vicepresidente del Frente Unitario de Trabajadores (FUT), José Villavicencio. “Las organizaciones sociales ratificamos la convocatoria para la gran huelga nacional el próximo 9 de octubre, sin dejar de renunciar a las actividades que se están dando en las diferentes provincias”, expresó en diálogo con Telesur. Por su parte, el presidente de la FUT, Mesías Tatamuez, subrayó la indignación del pueblo ecuatoriano contra las medidas anunciadas por Moreno y planteó que ese paquetazo es un premio a empresarios, a la banca, y cumple las recetas del Fondo Monetario Internacional.

En el mismo sentido se manifestaron los pueblos originarios agrupados en la Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (Conaie). "Hemos convocado a la movilización nacional indefinida. Hasta este momento estamos movilizados en cada uno de nuestros territorios pero, muy pronto, se movilizarán todos los pueblos a nivel nacional”, explicó el presidente de la agrupación Jaime Vargas. Pero ese no es el único reclamo que tienen los pueblos originarios ecuatorianos. “La Conaie protesta también contra la minería, la explotación petrolera y en defensa del derecho a la justicia indígena, por la educación intercultural bilingüe”, aseguró Vargas.

El martes Lenin Moreno decretó la liberación del precio de los combustibles, lo que generó aumentos de hasta el 123 por ciento. El precio del galón (casi 4 litros) de diésel pasó de 1,03 dólares a 2,27, mientras que la gasolina "extra", la de mayor consumo en el país, aumentó de 1,85 a 2,30 dólares, encareciendo toda la producción. La medida generó movilizaciones en todo el país, que fueron fuertemente reprimidas por la policía. El saldo hasta el momento, según datos oficiales, es de 379 detenidos.

Desde el miércoles se desarrolló un paro de transporte que fue levantado en el día de ayer, luego de que entidades representantes del sector entregaran un petitorio al gobierno para que permita el aumento de tarifas. De esa manera buscan aliviar los efectos de la suba en el precio de los combustibles. El ministro de Transporte, Gabriel Martínez, había indicado que se analizaba recomendar a las compañías de transporte urbano e interurbano la fijación de tarifas para lograr un equilibrio en el precio. El Ejecutivo controla el costo de pasajes de autobuses interprovinciales, mientras que el de los urbanos y de taxis corresponde a los municipios.

El líder de la Conaie, la mayor organización ancestral del país, se mostró molesto por la decisión de los transportistas. "No sé a qué están jugando, pero no entendemos a esa gente porque ellos buscan simplemente ingresos económicos de ellos, los bolsillos de ellos; nuestro interés no va por ese camino", afirmó Jaime Vargas. Las agrupaciones de pueblos originarios están en coordinación con estudiantes, jubilados, campesinos, agricultores y artesanos, así como sindicatos de trabajadores y otras organizaciones sociales, aseguró Vargas.

Desde el viernes rige en Ecuador el estado de excepción, decretado por Lenin Moreno. El líder de la Conaie aseguró que no sienten temor por lo que podría generar esta medida. "Los que creen que están bien, tendrán miedo, pero los que sentimos que están atropellando nuestros derechos, con o sin estado de excepción, la resistencia continúa", subrayó.

La Asamblea Nacional espera que el ejecutivo envíe en breve el proyecto de ley donde se determinen nuevos ajustes, entre ellos una reforma tributaria y laboral. Una vez ingresado, el proyecto será tratado por la Asamblea donde Moreno perdió la mayoría por su ruptura con los legisladores de Revolución Ciudadana, que responde a Rafael Correa. Desde este partido ya manifestaron que no apoyará la reforma económica. “Nuestro partido jamás se prestará para retroceder en derechos en contra de los trabajadores”, afirmó el legislador Juan Lloret. La Asamblea Nacional tiene un plazo de 30 días para analizar el proyecto que ingresará con carácter de urgente. En caso de no obtener su aprobación, la Constitución permite al ejecutivo publicar la ley mediante un decreto.

Página12

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 El jefe negociador norcoreano, Kim Myong-gil. AP

El jefe negociador de Pyongyang critica la actitud de sus homólogos estadounidenses y dice que las pláticas "se han roto" y "no han cumplido con las expectativas"

Estados Unidos y Corea del Norte han retomado este sábado las negociaciones para desmantelar el programa nuclear del régimen de Kim Jong-un. Sin embargo, el primer encuentro después de ocho meses tuvo un desenlace abrupto. Tras más de ocho horas reunidos en Estocolmo, el jefe de la delegación norcoreana, Kim Myong-gil, ha criticado que los negociadores estadounidenses llegaron "con las manos vacías" en el diálogo nuclear y ha dicho que "la negociación no ha cumplido con las expectativas y se ha roto", de acuerdo con la agencia surcoreana Yonhap. El Departamento de Estado estadounidense ha respondido que los comentarios de Kim fueron "prematuros" y que "no reflejan el contenido ni el espíritu de lo discutido". 

Las versiones tras el encuentro son contrastantes. Washington ha calificado el encuentro como "positivo", mientras que Pyongyang no ha ocultado su descontento y ha criticado la actitud de los negociadores estaounidenses. Un comunicado emitido por el Departamento de Estado señala que la Casa Blanca espera que el diálogo vaya más allá de la desnuclearización; que ha revisado lo sucedido desde el último encuentro en Singapur, en junio pasado, y que confía en lograr nuevos compromisos sobre los asuntos que preocupan a ambos países. "EE UU y Corea del Norte no superarán sus diferencias en un solo sábado", agrega el documento.

La delegación norcoreana llegó a la capital sueca desde el jueves pasado, un día después de que se revelara que el Gobierno de Kim Jong-un había probado con éxito un nuevo misil balístico que llegó hasta la Zona Económica Exclusiva de Japón. El lanzamiento molestó al Gobierno japonés y sembró dudas sobre las negociaciones de este sábado.

La última cumbre entre representantes de ambos países había sido en Hanói, la capital de Vietnam, a finales de febrero. Las negociaciones fueron un fracaso, concluyeron sin acuerdo y sin una hoja de ruta para continuar el diálogo. El cruce de acusaciones entre ambos Gobiernos, en torno a una supuesta exigencia de Corea del Norte de que se levantaran las sanciones a cambio de desmantelar su programa nuclear, dejaron dañada la credibilidad del proceso de negociación. En junio, el presidente estadounidense, Donald Trump, se reunió brevemente con Kim en la zona desmilitarizada de la península de Corea y se convirtió en el primer mandatario de ese país en pisar territorio norcoreano, lo que reavivó la esperanza de que se retomara el diálogo.

Con el fantasma del fiasco en Vietnam, los negociadores estadounidenses han dicho que estaban dispuestos a reanudar las negociaciones en dos semanas. Los norcoreanos no han aclarado si se presentarán una vez más. El objetivo de las nuevas organizaciones, de acuerdo con la prensa estadounidense, es probar nuevas propuestas ante el estancamiento entre ambos países, aunque el desenlace de las conversaciones aún parece lejano.

 

Washington 5 OCT 2019 - 22:39 COT

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Hombres llevan el ataúd de un manifestante que fue asesinado durante las protestas antigubernamentales en Bagdad. Foto: Reuters

El número de muertos en las protestas que desde el martes se registran en Bagdad y otras provincias se elevó a 93 , mientras los heridos suman casi 4.000, informó este sábado la gubernamental Comisión de Derechos Humanos de Irak.

En un comunicado, Ali al-Bayati, miembro de la Alta Comisión Independiente de Derechos Humanos de Irak (IHCHR, por sus siglas en inglés), agregó que entre los muertos hay efectivos de seguridad.

De acuerdo con recuento reciente ofrecido por el organismo, hay 93 muertos, 3.978 heridos y 567 detenidos, de los que 355 fueron liberados, en línea con lo prometido en la noche del jueves por el primer ministro, Adel Abdelmahdi.

La mayoría de los fallecidos son civiles aunque también se tiene constancia de seis agentes de policía muertos desde el estallido de las protestas el pasado 1 de octubre.

Mientras tanto, decenas de manifestantes se concentran en al menos dos puntos de la capital iraquí para pedir por quinto día consecutivo mejores servicios de luz y electricidad, y protestar contra la corrupción y el desempleo,

La movilización se produce en calles cercanas a la Plaza Tahrir de Bagdad, aunque seguía prohibido el paso de vehículos. En otras partes de la ciudad abrían los negocios y el tráfico regresaba a la normalidad.

Las protestas surgieron para demandar un mayor bienestar, oportunidades de trabajo y servicios básicos, y atribuyen el deterioro a la extendida corrupción e incompetencia del Gobierno.

Las fuerzas de seguridad han disparado contra cientos de manifestantes en el centro de Bagdad este viernes, pese a llamados del máximo clérigo chií del país de que pare la violencia “antes que sea demasiado tarde”.

El director del Observatorio iraquí de Derechos Humanos, Mustafa Saadoun, destacó que el viernes pasado fue el día más sangriento de las protestas, y no descartó que el número de víctimas pueda aumentar a cien en un futuro próximo.

Las autoridades han levantado desde este sábado a las 05H00, hora local (02H00 GMT), el toque de queda implementado durante los dos últimos días en Bagdad, donde el tráfico circula esta mañana con normalidad con la excepción de la plaza céntrica Tahri.

5 octubre 2019

(Información de agencias y TeleSur)

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Así "satura" Volkswagen la justicia alemana para evitar pagar más por el dieselgate

La compañía automovilística solo indemniza a los ciudadanos si denuncian. Cuando llega la demanda, la empresa suele proponer un montante de dinero al afectado para alcanzar un acuerdo que obliga a retirar la denuncia

 

"Con su actual estrategia, Volkswagen puede acabar pagando 2.000 o 3.000 millones de euros, pero no más de 10.000 millones que es lo que correspondería por los dos millones de coches afectados", explica un abogado

 

Aldo Mas

 

El último coche que se ha comprado Christoph Lütgert es un híbrido. No es del fabricante alemán Volkswagen. Su anterior vehículo, sin embargo, sí que era de los que fabrica el consorcio germano con sede en Wolfsburgo. Era, de hecho, uno de los afectados por el dieselgate, en el que el fabricante alemán trucó los motores de sus vehículos diésel para que parecieran menos contaminantes.

Lütgert es de los clientes que han conseguido recibir una compensación en Alemania tras adquirir un coche con el motor trucado. Sin embargo, solo lo logró después de casi dos años y medio de batalla judicial. Su caso, que tuvo que pasar por dos instancias y una apelación antes de que Volkswagen tirara la toalla, es uno entre decenas de miles que hay en curso en Alemania.

Ante el juez, a Lütgert lo representó con éxito Lars Murken-Flato, letrado del gabinete de abogados Hahn, en Hamburgo. "En Alemania, Volkswagen está viéndose obligado a pagar a los consumidores pero solo cuando estos denuncian ante la justicia. Es decir, que tienen que denunciar y estar dispuestos a llevar un proceso judicial contra Volkswagen, algo que suele alargarse en el tiempo", dice Murken-Flato a eldiario.es. "Ahora mismo hay miles de denuncias que tienen que ser procesadas por la justicia, una justicia que ya de por sí está sobrecargada", explica el abogado de Lütgert.

La estrategia de Volkswagen, según señala este letrado, nada tiene que ver con cómo la firma alemana lidió con el dieselgate en Estados Unidos. "En Estados Unidos hubo mucha presión de los políticos a la empresa, y entonces la empresa diseñó un sistema para recomprar los vehículos o pagar un dinero por cada coche", indica Murken-Flato. Esa "solución" americana al ' que evitaba los tribunales tuvo, junto a multas compensaciones y acuerdos con autoridades estadounidenses, un coste estimado en unos 25.000 millones de dólares (cerca de 23.000 millones de euros).

"En Estados Unidos las autoridades han sido más duras con Volkswagen que en Europa, allí la situación es mucho mejor que aquí para este tipo de actuaciones. En Europa apenas ha habido presión de las autoridades como en Estados Unidos. La presión aquí se ha ejercido desde las asociaciones de consumidores", dice a eldiario.es Axel Friedrich, experto en cuestiones de movilidad con años de experiencia en la Agencia Federal para el Medioambiente de Alemania (UBA).

Estimaciones recientes apuntan a que se han procesado unas 61.000 denuncias contra Volkswagen relacionadas con los motores diésel trucados. Según afirmaban recientemente fuentes del consorcio germano al diario generalista berlinés Der Tagesspiegel, unos 33.000 casos ya han sido resueltos. La gran mayoría han acabado con el final deseado por la compañía, según han apuntado desde Volkswagen.

Esto se explica por la estrategia adoptada por la firma una vez que hay proceso judicial. La empresa suele proponer un montante de dinero al afectado para alcanzar un acuerdo que obliga a retirar la denuncia. A Christoph Lütgert, por ejemplo, la empresa le ofreció en su momento 17.000 euros por su Volkswagen Golf. Pero Lütgert y Murken-Flato, su abogado, no dieron su brazo a torcer. Continuaron la pelea en los tribunales. Y ganaron, obligando al consorcio ha pagar algo más de 20.000 euros, después de más de casi 30 meses de batalla judicial.

En vista de casos como el de Lütgert y cómo se están eternizando los procesos judiciales, Friedrich considera responsable a Volkswagen de plantear "una enorme carga sobre los jueces". Así lo afirmaba hace unos días al Der Tagesspiegel Murken-Flato: "Como Volkswagen evita una solución similar a la de Estados Unidos, los afectados germanos tienen que denunciar, y esto es una sobrecarga para la justicia". "Todo el proceso va muy lento", constata Friedrich a este periódico.

 

Evitar una solución como en EEUU

 

Aun así, la actitud de Lütgert y Murken-Flato no está al alcance de todos. En los tribunales, el tiempo también es oro. Porque para acudir frente al juez hay que estar dispuesto a pagar abogados y costes judiciales. "Muchos deciden no pagar y no denunciar", comenta Murken-Flato. Para él, la estrategia de Volkswagen está clara. "Ellos dicen: 'sin jueces de por medio, no pagamos nada, pagamos solo cuando nos denuncian'", abunda el letrado.

En Estados Unidos, el número de coches afectados por el escándalo rondaba el medio millón. Sin embargo, solo en Alemania se estima que hay unos dos millones de vehículos afectados. "La estrategia en Alemania de Volkswagen funciona así: si en Alemania se decidieran a tomar una salida como en Estados Unidos, tendrían que pagar a todos los afectados. Pero en Alemania hay más de dos millones de coches afectados. Si Volkswagen tuviera que pagar a todos, pongamos 5.000 euros de media, eso ya significaría una suma por encima de los 10.000 millones de euros", comenta Murken-Flato. "Con su actual estrategia, Volkswagen puede acabar pagando 2.000 o 3.000 millones de euros, pero no más de 10.000 millones", abunda.

A Volkswagen incluso le viene mejor, antes que encontrar una solución a la americana, hacer frente a la denuncia en grupo que reúne a cerca de medio millón de usuarios afectados que estos días se dirime en el Tribunal Regional Superior de Braunschweig.

De aquí a que ese tribunal de Braunschweig acabe resolviendo esa denuncia pueden acabar pasando años, según los expertos. Hasta que eso no ocurra, Volkswagen no podrá olvidar del todo el dieselgate en Alemania.

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Imagen de las protestas de esta semana en Irak. EFE

Las protestas comenzaron el martes en la capital y los ciudadanos exigen mejores servicios públicos, más oportunidades de trabajo y el fin de la corrupción

De momento, ningún partido o movimiento político de las varias facciones que dominan la escena política iraquí se ha puesto al frente de las movilizaciones

Según NetBlocks, una plataforma global que supervisa la censura en la red, el acceso a internet está bloqueado en el 75% de Irak

Al menos 27 personas han muerto y más de 1.500 han resultado heridas en las protestas que sacuden desde el día 1 Bagdad y otros puntos de Irak, donde se ha decretado el estado de alerta con el toque de queda en la capital y otras tres provincias.

Con el acceso a internet bloqueado en el 75% del territorio nacional, los manifestantes volvieron a salir a las calles este jueves en varias zonas del país para exigir más servicios públicos de calidad, oportunidades de trabajo y el fin de la corrupción.

Un miembro del organismo gubernamental Comisión de Derechos Humanos de Irak, Ali al Bayati, afirma que 27 personas han fallecido en estos tres días en los enfrentamientos entre los manifestantes y la Policía y otros 1.509 han resultado heridos.

Del total de víctimas mortales, dos son miembros de las fuerzas de seguridad y entre los heridos hay 400 uniformados, según Al Bayati.

Por su parte, Fatima al Halfi, también de la Comisión de Derechos Humanos, sostiene que la mayor parte de las víctimas mortales se han registrado en la provincia meridional de Di Qar, donde las protestas se tornaron violentas el miércoles, cuando se estableció el toque de queda.

También se ha impuesto el toque de queda en las provincias de Nayaf (centro) y Maysan (sureste), y en Bagdad donde, pese a todo, se han producido nuevas manifestaciones.

Este jueves, los manifestantes acudieron un día más a la plaza de Al Tayaran en Bagdad y han intentado repetidamente llegar a la plaza Tahrir, desde la cual podrían acceder al puente que lleva sobre el río Tigris a la fortificada zona verde.

Según una fuente del Ministerio de Interior, las fuerzas de seguridad les han impedido el paso con mangueras de agua y gases lacrimógenos, después de que ayer reforzaran el perímetro de esa zona donde se encuentran las sedes de las instituciones y de las embajadas extranjeras, que suele ser blanco de la ira de los manifestantes.

La fuente agrega que las protestas continuaron en una plaza ubicada a unos dos kilómetros del aeropuerto internacional de Bagdad, donde los participantes quemaron neumáticos y los efectivos de la Policía intentaron dispersarles con disparos al aire y gases lacrimógenos.

Amnistía Internacional (AI) ha denunciado en un comunicado el uso "letal" de la fuerza contra los manifestantes, asegurando que varios testigos han confirmado a la ONG que las fuerzas de seguridad han empleado "fuerza excesiva", incluido fuego real, para dispersar las protestas. Amnistía ha exigido a las autoridades iraquíes que levanten tanto el toque de queda "arbitrario" como el "bloqueo ilegal" a internet.

AI también ha mostrado su preocupación por las informaciones sobre arrestos arbitrarios de manifestantes y periodistas en varias regiones de Irak, como Basora (sur), Bagdad y Nayaf.

Según NetBlocks, una plataforma global que supervisa la censura en la red, el acceso a internet está bloqueado en el 75% de Irak, menos en la región autónoma del Kurdistán. Las líneas telefónicas tampoco funcionan con normalidad, tal y como ha confirmado Efe.

Las protestas dieron comienzo el martes en la capital y fueron convocadas en las redes sociales por los ciudadanos, que tanto en internet como en las calles exigen mejores servicios públicos, como agua y electricidad, más oportunidades de trabajo y el fin de la corrupción.

De momento, ningún partido o movimiento político de las varias facciones que dominan la escena política iraquí se ha puesto al frente de las movilizaciones, aunque algunos han expresado su solidaridad y respaldado a las demandas de los manifestantes, en su mayoría jóvenes.

Estos también han dirigido su rabia contra el Gobierno del primer ministro Adel Abdelmahdi, formado hace un año con un perfil tecnócrata para hacer frente a los acuciantes problemas económicos que sufre Irak tras años de conflicto armado y mala gestión de los recursos naturales.

En los pasados meses ya se han registrado protestas similares, que se repiten de forma periódica en Irak, donde los ciudadanos achacan a la corrupción y a la negligencia de los políticos el hecho de que no puedan beneficiarse de su principal riqueza, el petróleo.

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Hong Kong prohíbe el uso de máscaras en las manifestaciones

La Jefa del Ejecutivo hongkonés, Carrie Lam, ha anunciado este viernes en rueda de prensa la ilegalización desde esta medianoche del uso de máscaras con las que los manifestantes ocultan su identidad durante las protestas que se han sucedido en la ciudad en los últimos cuatro meses.

Para ello, el Gobierno echará mano de una ley de emergencia que constituirá como delito el uso de máscaras para intentar "restaurar el orden", según ha dicho Lam, quien ha añadido que "la ley no implica que Hong Kong esté en estado de emergencia", sino que "las protestas son cada vez más frecuentes y violentas, y la gente está preocupada".

"Esperamos que la ley pueda tener un efecto disuasorio", ha dicho Lam al especificar que la ley "apunta a las personas que han recurrido a la violencia". Defiende que tomar la decisión de aprobar este tipo de legislación "no ha sido fácil, pero necesario" y aclara que se trata de una legislación subsidiaria que se presentará en el Consejo Legislativo el 16 de octubre para que los legisladores puedan modificarla, pero ya después de haber sido implementada.

Asimismo, Teresa Cheng, Secretaria de Justicia, indica en la comparecencia del Ejecutivo ante la prensa que la legislación "no socavará las libertades de las personas, que pueden asistir a reuniones, siempre y cuando no utilicen máscaras".
La ley contempla sentencias de hasta un año de prisión y multas de hasta 25.000 dólares hongkoneses (3.188 dólares), especifica el Secretario de Seguridad del Ejecutivo hongkonés, John Lee Ka-chiu.

Para Lee, "la medida ayudará a los agentes de la Policía recolectar información", dado que "en los últimos cuatro meses la mayoría de la gente que ha participado en incidentes violentos usaba máscaras para ocultar su identidad con el objetivo de lanzar cócteles molotov y causar daños a edificios públicos".

Sin embargo, la prohibición puede avivar aún más las protestas en la ciudad financiera, ya que cientos de personas ya se han echado este viernes a las calles del distrito financiero de Central para protestar contra esta ley coreando eslóganes como "Hong Kong, resiste".

Las protestas en Hong Kong, que se convirtieron en masivas en junio a raíz de una polémica propuesta de ley de extradición, se han sucedido durante casi cuatro meses y han mutado hasta convertirse en un movimiento que busca una mejora de los mecanismos democráticos que la rigen y una oposición al autoritarismo de Pekín.


No obstante, algunos manifestantes han optado por tácticas más radicales que la protesta pacífica y los enfrentamientos violentos con la Policía son habituales.

04/10/2019 - 11:03h

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China hará temblar al mundo entero, sobre agricultores e inteligencia artificial

Por primera vez en la historia reciente, un país pobre y subdesarrollado se ha convertido rápidamente en una superpotencia económica, con un gran impacto en el mundo. ¿Cómo fue posible y qué significa esto para el resto del mundo? Una retrospectiva de 70 años de cambios en China.

De nuevo en el mapa mundial

Durante siglos, China ha sido una atracción cultural y, junto con la India, un actor destacado en el escenario mundial. Después de un siglo de colonización, humillación y guerras civiles internas, Mao Zedong volvió a poner a su país en el mapa mundial en 1949 y los chinos recuperaron su dignidad.

Fue el comienzo de una ‘maratón del desarrollo a alta velocidad’ que sacudiría por completo las relaciones mundiales. Y como Napoleón Bonaparte lo predijo: “China es un gigante dormido. Cuando se despierte, el mundo entero temblará”.

El milagro del crecimiento económico

Al comienzo de la revolución china, en 1949, China era uno de los países más pobres y atrasados del mundo. La gran mayoría de los chinos están empleados en la agricultura (a menudo primitiva). El PIB per cápita era la mitad del de África subsahariana y una sexta parte del de América Latina. Para dar una oportunidad a los ideales revolucionarios de igualdad en un entorno mundial altamente hostil, era necesario lograr un rápido crecimiento económico y tecnológico. Este se llevará a cabo durante los próximos 70 años con ensayo y error.

Después de un período extremadamente cerrado y turbulento bajo Mao Zedong -en el que se llevaron a cabo campañas de masas controvertidas como ‘el gran salto adelante’ y ‘la Revolución Cultural’-, Deng Xiaoping llegó al poder en 1978. Casi de inmediato, pero con cautela, emprendió reformas económicas y estableció relaciones con numerosos países, entre ellos, y notablemente, los Estados Unidos.

En comparación con Europa Occidental, la industrialización en China se llevó a cabo cuatro veces más rápida, con una población cinco veces mayor.i Hace setenta años, la economía china era insignificante a nivel mundial. En 2014, los chinos superaron a los Estados Unidos como la mayor economía (en términos de volumen) y China también se convirtió en el mayor país exportador. Hoy en día hay 35 ciudades chinas con un PIB igual al de países enteros como Noruega, Suiza o Angola. Entretanto, el PIB de China es superior al PIB combinado de 154 países. En 2011-2012, China produjo más cemento que Estados Unidos durante todo el siglo XX. El país construye diez nuevos aeropuertos cada año y cuenta con la red de autopistas y líneas de tren de alta velocidad más extensa del mundo. Hoy en día, exporta en seis horas lo que exportaba durante un año entero en 1978.

Gran salto tecnológico

China no sólo sorprende en términos de evolución cuantitativa. En términos de calidad, la economía china también ha dado grandes pasos adelante, un ejemplo es el desarrollo tecnológico. Millones de ingenieros, científicos y técnicos se han graduado de las universidades chinas en las últimas décadas. Hasta hace poco, China era mal visto como una imitadora de la tecnología, pero hoy en día es un líder innovador que marca el camino. China tiene actualmente el superordenador más rápido del mundo y está construyendo el centro de investigación más avanzado del mundo para desarrollar ordenadores cuánticos aún más rápidos. El país ha logrado resultados impresionantes en los últimos años en el campo de los misiles hipersónicos, ensayos de procesamiento de genes humanos, satélites cuánticos y, quizás lo más importante, la inteligencia artificial. El proyecto Made in China 2025 tiene como objetivo reforzar esta innovación tecnológica en sectores socioeconómicos vitales.

¿Debe China parte de su progreso tecnológico al robo de la propiedad intelectual? Sin duda, como es el caso de países como Brasil, India y México. Fue también gracias al robo a gran escala de tecnología de Gran Bretaña y Europa que los Estados Unidos fueron capaces de desarrollar su crecimiento económico hasta el nivel de superpotencia. En palabras de The Economist: “La transferencia de conocimientos técnicos de los países ricos a los pobres, de manera justa o injusta, es parte integrante del desarrollo económico”.

Receta

La 'dieta china de rápida modernización' contiene algunos ingredientes notables:

  1. Los sectores clave de la economía están en manos del gobierno, que también controla indirectamente la mayoría de los demás sectores, por ejemplo a través de la presencia de control del partido comunista en la mayoría de las empresas (medianas y) grandes.
  2. El sector financiero está bajo un estricto control gubernamental.
  3. La economía se planifica, no en todos sus detalles, sino en general, tanto a corto como a largo plazo.
  4. Hay espacio para (bastante) iniciativa privada dentro de un mecanismo de mercado delineado que se desarrolla dinámicamente en varios ámbitos económicos; los mecanismos de mercado son tolerados siempre que no obstaculicen llegar a los objetivos económicos y sociales trazados (en la planificación a largo plazo).
  5. En comparación con otros países emergentes, existe un alto grado de apertura a la inversión extranjera y al comercio exterior, que sí deben estar en línea con los objetivos económicos globales.
  6. Se está haciendo un gran esfuerzo en el desarrollo de la infraestructura y en la ‘Investigación y Desarrollo’.
  7. Los salarios siguen en gran medida el aumento de la productividad, creando un mercado interior amplio y dinámico.
  8. Se invierte una cantidad relativamente grande en educación, salud y seguridad social.
  9. El país ha gozado de paz durante décadas y hay un nivel relativamente alto de paz social en el lugar de trabajo.
  10. La distribución de la tierra agrícola entre los agricultores al comienzo de la revolución y el sistema de registro de personas (Hukou) han permitido evitar lo que pasó en muchos países del tercer mundo: el típico éxodo rural caótico, que ha dado lugar al masivo trabajo informal e improductivo.
  11. A diferencia de la Unión Soviética, China no se ha embarcado en una carrera armamentista muy costosa con los Estados Unidos.

Esta política contrasta fuertemente con la receta de los países capitalistas, donde el capital financiero y las multinacionales gobiernan, donde el beneficio a corto plazo es el objetivo primordial y donde la obsessión de los gobiernos es eliminar los déficits presupuestarios a través de recortes. La espectacular forma en que los chinos han abordado la crisis financiera (2008) es típica del enfoque chino. El gobierno chino puso en marcha un programa de estímulo de la economía del 12,5% del PIB, probablemente el mayor de la historia en tiempos de paz. La economía china apenas reaccionó a la crisis, mientras que la economía europea estuvo fuertemente golpeado en los diez años siguientes.

Nuevo modelo de crecimiento

En vista de los rápidos cambios en el mercado laboral interno, los salarios y los mercados extranjeros, el gobierno chino ha desarrollado un modelo de crecimiento diferente y continuo. Cuando asumió el cargo en 2012, el Presidente Xi Jinping declaró que “el crecimiento en sí" ya no debe ser la meta. El viejo modelo se basaba en las exportaciones y las inversiones en la industria pesada, la construcción y la manufactura. En el nuevo modelo, el motor es el consumo masivo (mercado doméstico), el aumento del sector de los servicios y un mayor valor añadido al subir más arriba en la escalera tecnológica. Este cambio de rumbo es un buen ejemplo de la flexibilidad con la que los dirigentes chinos llevan a cabo la política económica. Y ese es el 12 pilar de la política china, que la distingue de la Unión Soviética en su período posterior.

¿Puede el crecimiento exitoso continuar por un tiempo? Ciertamente, la economía está luchando con un alto nivel de deuda, la banca en la sombra , sobreinversión en infraestructura, una burbuja inmobiliaria, el envejecimiento de la población, una creciente guerra comercial con los EE.UU. etc… Sin embargo, la mayoría de los observadores todavía ve a China como una economía flexible y analizan que todavía hay mucho espacio para absorber errores y reveses y para continuar creciendo a un ritmo rápido durante mucho tiempo.

La mayor reducción de la pobreza en la historia del mundo

En 1949, al comienzo de la revolución china, la esperanza de vida era de 35 años. Treinta años más tarde, ya se había duplicado a 68 años.ii Hoy en día, la esperanza de vida media de los chinos es de 76 años. En términos de mortalidad infantil, ‘70 años de China’ también obtuvo buenas notas. Si, por ejemplo, la India ofreciera a sus habitantes la misma atención médica y apoyo social que China, cada año se morirían 830.000 niños menos.iii

Entre 1978 y 2018, el país sacó de la pobreza extrema a un número récord de personas: 770 millones. Casi tanto como la población total de África subsahariana. Al ritmo actual, se erradicará la pobreza extrema en el 2020. Según Robert Zoellick, ex presidente del Banco Mundial, éste es “sin duda el mayor salto de la historia para superar la pobreza. Los esfuerzos de China por sí solos han garantizado el logro de los objetivos de desarrollo del Milenio relativos a la reducción de la pobreza en el mundo. Nosotros y el mundo tenemos mucho que aprender de China.”

Mientras que los salarios en muchos países se estancan o bajan, en China se han triplicado en los últimos diez años. Hace quince años, las multinacionales occidentales acudieron masivamente a China por los bajos salarios. El movimiento inverso está comenzando a afianzarse. Los salarios medios en la industria china son ahora sólo un 20% más bajos que en Portugal. Países como Bulgaria, Macedonia, Rumania, Moldavia y Ucrania ya tenían salarios mínimos más bajos que China en 2013.

Sombras sociales

Esta historia de éxito también tiene sus inconvenientes. El aumento más rápido de la productividad en la industria y los servicios, en comparación con la evolución de la agricultura, provoca una brecha enorme entre las zonas urbanas y rurales, entre las regiones más pobres y las provincias costeras orientales más ricas. El estricto sistema Hukou (registro de la residencia individual, determina el estatus social) causa un enorme grupo (de cientos de millones) de ‘migrantes internos’ que a menudo son discriminados y tienen menos derechos sociales. La política de un solo hijo (desde 1978) ha dado lugar -además de su carácter vinculante- a numerosos abortos selectivos y a un superávit masculino de más de treinta millones, con todas las consecuencias sociales que ello conlleva.

Democracia: entrada y salida

En muchos casos, el sistema político occidental se considera superior y se considera el único modelo santificador. Lo cual demuestra una escasa visión histórica, cuando uno se da cuenta de que prácticamente todos los regímenes fascistas se han desarrollado en el pasado en el corazón del modelo parlamentario occidental. Cualquier observador imparcial también notará que la democracia occidental sirve principalmente a los intereses de la capa superior del 1%. Que hay una falta sistémica de visión a largo plazo y que no hay una política decisiva cuando se trata de problemas sociales o medioambientales. El sistema occidental últimamente produce cada vez más figuras ridículas, impredecibles y peligrosas como Trump, Johnson, Bolsonaro o Duterte.

Cuando se habla de democracia, en Occidente se hace hincapié en el lado de la entrada , en la cuestión de cómo se toman y quiénes toman las decisiones. ¿Cuáles son los procedimientos para elegir el liderazgo político y si la voluntad de los ciudadanos es representada por los representantes electos. Las elecciones son el elemento más importante en este sentido.

En China, se hace hincapié en el lado de la salida , de los resultados, es decir, en las consecuencias de las decisiones: ¿Tiene éxito el proceso de toma de decisiones y quién se beneficia de él? El resultado es primordial, el criterio más importante es un gobierno bueno y justo.iv A este respecto, los chinos conceden más importancia a la calidad de sus políticos que a los procedimientos para elegir a sus líderes.

Decisiones políticas con características chinas

Según Daniel Bell, experto en el modelo chino, el sistema político chino es una combinación de meritocracia en la cima, democracia en la base y espacio para experimentar en los niveles intermedios. Los líderes políticos son seleccionados en base a sus méritos y antes de llegar a la cima, pasan por un proceso muy difícil de formación, práctica y evaluación. Hay elecciones directas a nivel municipal y para los congresos provinciales del partido. Las innovaciones políticas, sociales o económicas se prueban primero a pequeña escala (algunas ciudades o provincias) y después de una seria evaluación y ajustes necesarios se aplican a gran escala.v Según Daniel Bell, esta combinación es “la mejor fórmula para gobernar un país de ese enorme tamaño”.

Además, el gobierno central realiza periódicamente encuestas de opinión que evalúan el desempeño del gobierno en los ámbitos de la seguridad social, la salud pública, el empleo y el medio ambiente, así como se mide la popularidad de los líderes locales. Sobre esta base, la política se ajusta o se corrige donde sea necesario.

El sistema chino demostró apliamente su eficacia en los ámbitos sociales y económicos. Francis Fukuyama, que difícilmente se puede sospechar de tener simpatías por la izquierda o por China, dijo: “La principal fuerza del sistema político chino es su capacidad para tomar decisiones grandes y complejas con rapidez, y para tomarlas relativamente bien, al menos en la economía. China se adapta rápidamente, toma decisiones difíciles y las implementa eficientemente”.

Así fue que, en tan sólo dos años, China ha ampliado su sistema de jubilaciones para 240 millones de personas que viven en zonas rurales, un número muy superior al número total de personas cubiertas por el sistema estatal de jubilaciones de Estados Unidos.

El gobierno chino cuenta también con un fuerte apoyo popular. Alrededor del 90% dice que su país va en la dirección correcta. En Europa Occidental, la cifra se sitúa entre el 12 y el 37 por ciento (la media mundial).

El Partido Comunista

La columna vertebral de este modelo chino es el Partido Comunista. Con sus más de 90 millones de miembros, constituye la organización política más grande del mundo. Que esa columna vertebral es útil o incluso necesaria lo demuestran las gigantescas proporciones del país. China tiene el tamaño de un continente: es 17 veces más grande que Francia y tiene tantos habitantes como la suma de las poblaciones de Europa Occidental, Europa Oriental, los países árabes, Rusia y Asia Central. Si miramos a China desde un punto de vista europeo, significaría que Egipto o Kirguistán se gobernarían desde Bruselas. Dadas estas proporciones, las grandes diferencias entre las regiones y los enormes retos a los que se enfrenta el país, se necesita una fuerte fuerza de cohesión para mantener el país gobernable y dirigible de forma decisiva. The Economist: “Los líderes chinos creen que el país no puede permanecer unido sin un sistema de partido único tan fuerte como el de un emperador -y pueden tener razón”.

El partido recluta a las personas más hábiles. El proceso de selección para la promoción de los altos cargos es objetivo y riguroso. Kishore Mahbubani, un experto en Asia, dice: “Lejos de ser un sistema dictatorial arbitrario, el Partido Comunista Chino ha logrado crear un sistema regulador que es fuerte y sostenible, ni frágil ni vulnerable. Aún más impresionante, este sistema de reglas puede haber producido el mejor conjunto de líderes que China jamás podía haber producido”. Casi tres cuartas partes de la población dicen que apoyan el sistema de partido único.

Relaciones internacionales

La economía de China ha sido en gran medida autosuficiente en el pasado. El país ha podido permitirse el lujo de vivir aislado del mundo exterior y a menudo lo ha hecho. Incluso en la cúspide de su poder imperial, China ha difundido su cultura entablando relaciones diplomáticas y económicas en lugar de hacer conquistas (militares).vi Esta forma de política exterior también se mantiene en la historia reciente. China promueve un mundo multipolar, caracterizado por la igualdad entre todos los países. Considera que la soberanía es la piedra angular del orden internacional y rechaza toda injerencia en los asuntos internos de otro país, por la razón que sea. Esto lleva a menudo a que se acuse China de hacer demasiado poco para combatir las violaciones de los derechos humanos en otros países. Sea como sea, China es el único miembro permanente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que no ha disparado ni un solo tiro fuera de sus fronteras en los últimos 30 años.

La globalización a lo chino

Hoy en día, China ya no es autosuficiente, al contrario. Con el 18% de la población mundial, dispone solamente del 7% de las tierras fértiles del mundo, y sólo produce el 5% del petróleo del mundo. Además, el país produce muchos más bienes de los que consume. Por todas estas razones, China depende ahora en gran medida de la economía extranjera.

La inclusión de China en el comercio mundial y también el ‘encierro’ -en esencia- militar por parte de los EE.UU. (véase más adelante) le ha llevado a tomar la iniciativa de construir una Nueva Ruta de la Seda, bajo el nombre de ‘Un Cinturón, Un Camino’.

Hoy en día, más de 1.600 proyectos se inscriben en esta iniciativa; obras de construcción e infraestructura, proyectos en transporte, aereopuertos y puertos, pero también iniciativas de intercambio cultural. Cientos de inversiones, créditos, acuerdos comerciales y decenas de Zonas Económicas Especiales, por un valor de 900.000 millones de dólares, repartidos por 72 países, lo cual representa una población de aproximadamente 5.000 millones de personas o el 65% de la población mundial. Un cinturón, un camino" es, sin duda, el mayor programa de desarrollo desde el Plan Marshall para la reconstrucción de Europa tras la segunda guerra mundial.

Martin Jacques describe la Nueva Ruta de la Seda como “globalización a lo chino”. La iniciativa ‘Un cinturón, un camino’ recuerda mucho a la estrategia comercial de los Países Bajos de hace 400 años. El colonialismo británico y francés estaba literalmente a la caza de nuevas tierras, sociedades para subyugar y robar sus riquezas. Ámsterdam, por otra parte, promovía un ‘imperio de comercio y crédito’. No buscaba territorio, sino negocios. Los holandeses construyeron una flota mercante gigantesca, instalaron puestos comerciales en las rutas principales y luego intentaron asegurarlos. Al igual que los holandeses en el siglo XVII, China tiene actualmente la mayor flota mercante.vii Las Zonas Económicas Especiales “son guarniciones comerciales en las cadenas de suministro internacionales que le permiten a China asegurar su comercio sin el desorden de la subyugación colonial”, dice Stratfor, un prestigioso grupo de expertos.

Relaciones Norte-Sur cambiantes

El enorme crecimiento de China en el corazón de Asia ha actuado como catalizador para el continente entero. El punto de gravedad de la economía mundial se está desplazando rápidamente hacia las economías más pobres de Asia. Esto hace subir de forma espectacular la demanda de materias primas, lo cual a su vez beneficia muchos países de América Latina y África.

La industrialización de Asia Oriental muestra el patrón de ‘gansos voladores’. A medida que un país mejora económicamente, los salarios aumentan y las tareas de producción menos sofisticadas se desplazan a las regiones más pobres con menores costes laborales. Esto ocurrió primero en Japón, luego en Corea del Sur y Taiwán, y hoy en día este proceso está en pleno desarrollo en China. Debido a los mayores salarios, las empresas chinas están trasladando su producción a países como Vietnam y Bangladesh, pero también cada vez más a África. Si esta tendencia continúa, puede ayudar a construir una base industrial en el continente africano.

Confrontación con los EE.UU.

Las revoluciones socialistas no estallaron en el corazón del capitalismo, sino en sus eslabones más débiles, los países más pobres y subdesarrollados. Un sistema social avanzado tuvo que ser construido sobre una base material débil, lo que ha dado lugar a muchos inconvenientes y contradicciones. Setenta años después, esta situación ha cambiado drásticamente. El gran salto tecnológico y el espectacular crecimiento económico de China han sentado bases sólidas para construir una sociedad socialista.

Eso, por supuesto, no le gusta nada a Washington. Pero aún peor es el hecho de que China amenaza con superar a los Estados Unidos económicamente. Estos dos fenómenos alimentan la ‘nueva guerra fría’ entre Estados Unidos y China y la amenaza de una ‘guerra caliente’.

En el marco de las discusiones sobre el presupuesto para 2019, el Congreso declaró que “la competencia estratégica a largo plazo con China es una prioridad clave para Estados Unidos”. No se trata sólo de aspectos económicos, sino de una estrategia global que debe aplicarse en varios frentes. El objetivo es mantener el dominio en tres ámbitos: la tecnología, las industrias del futuro y el armamento.

Hoy en día, Trump aspira a una completa revisión de las relaciones económicas entre los EE.UU. y China. La creciente guerra comercial es la que más llama la atención, pero esa sólo el preludio de una estrategia más amplia que incluye las inversiones, tanto la inversión china en los EE.UU. como la inversión estadounidense en China. En primer lugar, apuntan a los sectores estratégicos con el objetivo de perturbar el avance tecnológico de China. En este sentido, el despliegue de la red 5G es crucial y no es una coincidencia que Huawei, que está a la vanguardia del desarrollo de esta tecnología, haya terminado en la mira de los Estados Unidos.

El gobierno de Trump también está tratando de exportar esta guerra económica con China a otros países mediante la firma de cláusulas en los acuerdos comerciales o simplemente presionándolos. El objetivo es crear una especie de “telón de acero económico” rodeando China.

La estrategia militar de EE.UU.

La estrategia militar hacia China sigue dos vías: una carrera de armamentos y un encierro del país.viii La carrera armamentista está en pleno apogeo. Los Estados Unidos están gastando 650.000 millones de dólares anuales en armas, es decir, más de un tercio del gasto total a nivel mundial. Esto es 2,6 veces más que China y 11 veces más por habitante. También gasta cinco veces más que China en investigación militar. El Pentágono está trabajando febrilmente en una nueva generación de armas altamente sofisticadas, drones y todo tipo de robots, que le ganarían al un futuro enemigo. Una guerra preventiva es también una posibilidad.

La segunda vía es el encierro militar. China depende en un 90% del transporte marítimo para su comercio exterior. Más del 80% del suministro de petróleo debe pasar por el Estrecho de Malaca (cerca de Singapur), donde Estados Unidos tiene una base militar. Washington puede cerrar el grifo del petróleo en un abrir y cerrar de ojos y China no tiene ninguna manera de defenderse contra ello en este momento. Alrededor de China, Estados Unidos tiene más de treinta bases militares, puntos de apoyo o centros de entrenamiento (puntos en el mapa). El 60% de la flota estadounidense está estacionado en la región. Si se observa esto en un mapa, no es exagerado decir que China está encerrada y rodeada. Imagínese lo que pasaría si China instalara un solo punto de apoyo militar, ni mucho menos una base militar cerca de los Estados Unidos.

Es en este contexto que debe considerarse la militarización de las pequeñas islas en el sur del Mar Chino, así como la reivindicación de una gran parte de esta zona. La supervisión de las rutas marítimas a lo largo de las cuales se transportan su energía y los productos industriales es de vital importancia para Beijing. Es en este mismo contexto que se tiene que contemplar la Nueva Ruta de la Seda.

Campeón de la contaminación y de la economía verde

Desde finales de los años ochenta, China ha entrado en una fase de desarrollo que ha causado una gran contaminación ambiental. Como ‘fábrica del mundo’, es uno de los mayores contaminadores del planeta. En este momento el país es también -por mucho- el mayor emisor de CO2, aunque las emisiones por persona son menos de la mitad de las de los EE.UU. y aproximadamente del mismo tamaño que las de Europa. También hay que agregar que China sólo es responsable por el 11% de las emisiones históricas acumuladas, mientras que los países industrializados son responsables de más del 70%.

La situación es insostenible. Si siguiera al ritmo actual, entre 1990 y 2050, China habría producido tanto dióxido de carbono como el mundo entero entre el comienzo de la revolución industrial y 1970, y eso sería catastrófico para el calentamiento climático.

Hace diez años, los dirigentes chinos cambiaron de rumbo y empezaron a dar alta prioridad a las cuestiones ecológicas. En 2014 el Primer Ministro Li Keqiang incluso declaró la "guerra a la contaminación". Se elaboró una serie de medidas, incluido una legislación ejemplar en el ámbito del medio ambiente, pero su aplicación no siempre es evidente.

Los resultados ya se pueden observar. A corto plazo, China se convirtió en el número uno en el campo de los paneles solares y la energía eólica. China actualmente produce el 33% de la electricidad mediante energía verde, frente a menos del 17% en los Estados Unidos. China invierte hoy en día tanto en tecnología verde como el resto del mundo en su conjunto. Quiere capturar y almacenar millones de toneladas de CO2 bajo tierra en un futuro próximo.

El país es también pionero en la transmisión a larga distancia de grandes cantidades de energía (por ejemplo, de campos de paneles solares distantes), lo que es muy importante para el suministro de energía verde de las ciudades. Según datos de la NASA, los esfuerzos sostenidos de reforestación de China han significado una importante contribución a la plantación de bosques en el mundo, esencial para mantener las emisiones bajo control Por otra parte, las empresas chinas siguen teniendo una gran proporción de tala ilegal en todo el mundo.

El santo patrón del Acuerdo de París sobre el Clima

China se convirtió en el 'santo patrón del Acuerdo sobre el Clima de París' (COP 21, 2015, enfoque: limitar el calentamiento global a un máximo de 2 grados, con 1,5 grados como valor objetivo). Cuando Trump se retiró del acuerdo en 2017, Pekín declaró que hará todo lo posible para alcanzar igual los objetivos de la COP21, junto a otros, como la UE.

China es también un mediador entre los países ricos industrializados y los países en vías de desarrollo, que subrayan que el calentamiento global es esencialmente una responsabilidad histórica de los países industrializados, y por esta razón declaran que los países ricos deben poner recursos financieros y tecnología a disposición de los países en vías de desarrollo para la lucha contra el cambio climático. Gracias a los esfuerzos de los chinos, la gran mayoría de los países en desarrollo se han alineado con los objetivos de la COP21 y han presentado planes climáticos a la Asamblea General de las Naciones Unidas en los últimos meses.

Todavía queda -obviamente- un largo camino por recorrer en la propia China, pero va en la dirección correcta. Prueba de ello es el anuncio a mediados de 2017 de que China ha cumplido sus objetivos climáticos dos años antes de la fecha acordada de 2020. También está bien encaminada hacia el cumplimiento de los acuerdos del Acuerdo de París sobre el clima para reducir las emisiones de CO2 en un 65 % para 2030.

Errores

Se han cometido muchos errores en los últimos setenta años. En el período inicial, el PCCh trató de introducir el socialismo apresuradamente con el Gran Salto Adelante (1958-1961), con consecuencias catastróficas como resultado. La exageración de izquierda de la Revolución Cultural (1966-1976) dejó profundas cicatrices y condujo a un revés de derecha. La introducción de elementos de mercado a partir de 1978 ha dado rienda suelta a la explotación capitalista. Las consecuencias fueron inmediatas: una brecha más profunda entre ricos y pobres, y la creación de una capa de élite capitalista. El margen para el enriquecimiento personal se ha ampliado y ha causado corrupción a gran escala y abuso de poder. Sin embargo, esta política del ‘hacer volar el pájaro capitalista en la jaula’ ha hecho que la economía china creciera espectacularmente y ha reducido notablemente la pobreza extrema. El futuro decidirá si esta dinámica de mercado controlada puede mantenerse bajo control.

Los dirigentes chinos han logrado mantener unido al vasto y muy heterogéneo país, pero esto se ha hecho y se está haciendo manteniendo a ciertas minorías en línea. Los tibetanos y los uigures se sienten tratados como ciudadanos de segunda clase, a pesar de que las autoridades chinas han realizado muchos esfuerzos formales para remediarlo. Quedan bastantes preguntas sobre el enfoque poco ortodoxo y musculoso de las tensiones nacionales .

Un punto a favor es que los líderes chinos no tienen la costumbre de esconder u ocultar las debilidades o de embellecer los problemas. Por lo general, se reconocen y designan explícitamente. Por ejemplo, antes y durante el XVIII Congreso, los principales problemas del país se nombraron, se enumeraron uno por uno, se discutieron y se tradujeron en medida y acciones. Esta actitud política racional permite aprender de los errores y, si es necesario, ajustar el rumbo.

Estabilidad del planeta

Por primera vez en la historia reciente, un país pobre y subdesarrollado se ha convertido rápidamente en una superpotencia económica, con un gran impacto en el mundo. China, y a su paso la India, está cambiando rápidamente las relaciones mundiales y transformando el mundo de una forma sin precedentes.

Cuanto más independiente es China, más se desvía del camino de Occidente, más ‘el sistema occidental’ se mira en el espejo, y más se le critica y ataca. Parece que nos cuesta bastante observar a este nuevo actor mundial de una manera abierta. Según Mahbubani, “la duda de los líderes occidentales en reconocer que el dominio del mundo por el occidente no puede continuar, constituye una gran amenaza”.

Sin embargo, tendremos que aprender a vivir sabiendo que ya no somos el centro y el punto de referencia del mundo. Es más, con el ascenso al poder del populismo en más y más países, con gente impredecible e irresponsable como Trump, Bolsonaro o Johnson, la estabilidad y habitabilidad de este planeta dependerá cada vez más de personas como Xi Jinping y otros líderes sólidos.

Traducción: Sven Magnus

Notas

i Tomamos 1870 como año de inicio para Europa occidental y 1980 para China. Medimos la velocidad del proceso de industrialización por el crecimiento del PIB per cápita. Las cifras se calculan sobre la base de Maddison A., Ontwikkelingsfasen van het kapitalisme, Utrecht 1982, p. 20-21 en UNDP, Human Development Report 2005, p. 233 en 267. Zie ook The Economist, 5 januari 2013, p. 48.

ii Hobsbawm E., Een eeuw van uitersten. De twintigste eeuw 1914-1991, Utrecht 1994, p. 540.

iii Las cifras se calculan sobre la base de UNICEF, The State Of The World’s Children 2017, New York, p. 154-155.

iv Para la distinción entre entrada y salida de la toma de decisiones políticas, ver Kruithof J., Links en Rechts. Kritische opstellen over politiek en kultuur, Berchem 1983, p. 66.

v Bell D., The China Model. Political Meritocracy and the Limits of Democracy, Princeton 2015, p. 179-188.

vi Luce E., The Retreat of Western Liberalism, New York 2017, p. 166.

vii En el siglo XVII, los Países Bajos tenían 25 veces más barcos que Inglaterra, Francia y Alemania. Hoy en día, China tiene 20 veces más barcos mercantes que los Estados Unidos. Maddison A., The World Economy. A Millennial Perspective, OESO 2001, p. 78; Khanna P., Use It or Lose It: China's Grand Strategy, Stratfor, 9 april 2016.

viii Para un tratamiento más detallado, ver Vandepitte M., Trump y China: ¿Guerra caliente o fría?

Publicado enInternacional
Jueves, 03 Octubre 2019 06:07

El traje de Bretton Woods se queda viejo

El traje de Bretton Woods se queda viejo

El desmoronamiento del orden mundial establecido en 1944 acelera la batalla entre China y Estados Unidos por controlar las reglas del juego geopolítico y geoeconómico

Durante los últimos dos años hemos visto cómo la guerra comercial entre China y Estados Unidos ocupa el centro de las relaciones internacionales, aumentando su intensidad con el paso de los meses. Más allá de los sucesos y de las medidas concretas que se han ido ejecutando por parte de ambos países, es preciso analizar la situación tomando perspectiva, evitando explicaciones personalistas o de coyuntura, como las que aluden al temperamento del presidente estadounidense o a la necesidad de reducir su déficit comercial. En efecto, al analizar las tendencias y los aspectos estructurales, comprobamos que el traje de Bretton Woods le está apretando demasiado a ambas potencias. De hecho, la propia guerra comercial es un precedente que marca el fin de una etapa histórica: la del orden mundial de posguerra construido en dicha conferencia en 1944.

Así pues, después de la II Guerra Mundial, Estados Unidos se convirtió en el motor principal de la acumulación de capital a nivel mundial, así como el director de las reglas de dicho proceso, liderando el ámbito económico, tecnológico, comercial, financiero, militar y cultural. Esta configuración colapsa con la crisis de 2008, en la que el orden establecido empieza a descomponerse ante los límites de la globalización financiera. Como contrapartida, ante el deterioro del imperio estadounidense, se acelera la batalla por controlar las reglas del juego geopolítico y geoeconómico. Así, China y Rusia se establecen como actores políticos de primer orden, empujando el orden unipolar hacia la multipolaridad. La llegada de Trump es la respuesta a la decadencia del hegemón: pérdida de hegemonía mundial y la ruptura del sistema político en Estados Unidos.Durante los últimos dos años hemos visto cómo la guerra comercial entre China y Estados Unidos ocupa el centro de las relaciones internacionales, aumentando su intensidad con el paso de los meses. Más allá de los sucesos y de las medidas concretas que se han ido ejecutando por parte de ambos países, es preciso analizar la situación tomando perspectiva, evitando explicaciones personalistas o de coyuntura, como las que aluden al temperamento del presidente estadounidense o a la necesidad de reducir su déficit comercial. En efecto, al analizar las tendencias y los aspectos estructurales, comprobamos que el traje de Bretton Woods le está apretando demasiado a ambas potencias. De hecho, la propia guerra comercial es un precedente que marca el fin de una etapa histórica: la del orden mundial de posguerra construido en dicha conferencia en 1944.

En este sentido, es posible afirmar que la guerra comercial es parte de la lucha por la construcción de las nuevas reglas del juego en el tablero mundial: es difícil imaginar que el final de la presidencia de Trump signifique el cese de hostilidades. Para comprobar esto, vamos a mostrar algunos indicadores que nos ayudarán a darle dimensión y contexto a este conflicto histórico entre China y EE.UU.

La batalla por la hegemonía

En el primer gráfico podemos observar cómo la proyección de China y su peso relativo en el mundo avanzan a un ritmo vertiginoso. Concretamente, en un lustro, India y China superarán en PIB (medido en Paridad de Poder Adquisitivo) al conjunto de EE.UU. y la UE. Si nos alejamos más en el tiempo, con la prudencia que se debe tener con este tipo de estimaciones, según las predicciones de Goldman Sachs, para el año 2050 el PIB de China será casi el doble del de EE.UU. y el de India tendrá un tamaño similar al del país norteamericano. De esta forma, existe un claro desplazamiento del centro de gravedad del capitalismo mundial hacia Asia, esto es, el fin de occidente como centro productivo del mundo.

Además, si atendemos a los datos del comercio mundial, en un contexto en el que la globalización está perdiendo fuerza, (el PIB mundial crece ahora por encima del comercio mundial) China lidera las exportaciones con un 12,8% del total, mientras que las estadounidenses suponen el 8,5%. En cuanto a las importaciones, la potencia norteamericana lidera el indicador con un 13,2%, y China es la segunda importadora mundial en 2018 con el 10,8%. Además, si observamos más detenidamente las exportaciones de cada país, podemos ver el cambio del modelo chino, ya que, en 1992 el porcentaje de exportaciones de alta tecnología suponía el 6,4% y, en la actualidad, un 23,8%. De forma contraria, EE.UU. ha pasado del 32,6% a un 13,8. De esta forma, China se está convirtiendo en una exportadora de bienes de alta tecnología, alejándose del papel de fábrica del mundo de bajo valor añadido.

EXISTE UN DESPLAZAMIENTO DEL CENTRO DE GRAVEDAD DEL CAPITALISMO HACIA ASIA, ESTO ES, EL FIN DE OCCIDENTE COMO CENTRO PRODUCTIVO DEL MUNDO

En esta línea, es conveniente detenerse en el área tecnológica, ya que, precisamente, este es uno de los puntos más candentes en la actualidad. Así, el plan Made in China 2025 tiene como objetivo reducir la dependencia de la tecnología extranjera y convertir al país asiático en una potencia mundial en las industrias de alta tecnología. En efecto, si observamos el gráfico que muestra el número de patentes registradas, en la actualidad China, que superó a Estados Unidos en 2015, es el líder indiscutible. Más concretamente, China también lidera el ranking de patentes en desarrollo de tecnologías de inteligencia artificial, con 473 de un total de 608, mientras que Estados Unidos registra 65.

Ante este escenario, la Administración Trump está mostrando sus garras al Made in China 2025 : gran parte de su ofensiva comercial es, en realidad, un ataque al plan chino, que se ha materializado, por ejemplo, en el conflicto con Huawei y las redes de 5G. De este modo, podemos comprobar que la guerra comercial no tiene tanto que ver con el déficit comercial de Estados Unidos como con la intención de Washington de frenar el desarrollo tecnológico de China.

Otro de los puntos más candentes en la actualidad es la llamada guerra monetaria. Si atendemos a los datos del BIS –Bank for International Settlements/Banco de Pagos Internacionales– el dólar supone el 87% de las transacciones mundiales y el yuan el 4% (sobre un 200% porque cada transacción implica dos monedas). Con respecto a los datos de reservas mundiales de divisas, el dólar representa el 62,9% frente al 1% del yuan. Sin duda, el papel del dólar como centro del sistema monetario internacional es uno de los pilares de la hegemonía de Estados Unidos y, más todavía, desde la ruptura del patrón oro-dólar en la década de los setenta, que situó a EE.UU. como centro de la globalización financiera.

Como contrapartida, la potencia asiática ha comenzado un progresivo proceso de potenciación del yuan con el objetivo de disminuir la dependencia del dólar y aumentar su capacidad de soft power –no impliquen el uso directo de la fuerza (militar o económica)–. En esta línea, China ha promovido el comercio bilateral en yuanes con países como Rusia, Irán, Venezuela o Angola, ha conseguido que su divisa forme parte de la canasta de monedas de Derechos Especiales de Giro del FMI y, más recientemente, ha creado un mercado de futuros de petróleo en yuanes. Aunque todavía estamos lejos de una alternativa al dólar como centro del sistema monetario internacional, las medidas proteccionistas pueden suponer la desdolarización del comercio mundial.

Por último, en relación a la esfera militar, según el indicador Global Fire Power, Estados Unidos sigue teniendo el ejército más poderoso del mundo. En efecto, siguiendo dicho indicador (siendo el valor óptimo 0), Estados Unidos lidera el ranking con un índice de 0,0615, seguido por Rusia con 0,0639 y China 0,673. Además, en relación al gasto militar por países, Estados Unidos encabeza la lista con 609.757 millones de dólares de inversión anual, seguido por la Unión Europea y China, con 258.701 y 228.230 millones respectivamente y, con casi una décima parte menos, Arabia Saudí y Rusia, con 69.413 y 66.334 millones de dólares.

La configuración del nuevo orden mundial

En cierto modo, un orden mundial es una determinada correlación de fuerzas congelada en un conjunto de instituciones, un paradigma cultural y una forma de ver el mundo que impera y dirige a la sociedad en una dirección determinada, todo ello bajo la batuta de una potencia que actúa como hegemón. Como hemos señalado, el edificio levantado después de la II Guerra Mundial, apuntalado a lo largo de las décadas posteriores, es un marco institucional en el que ya no encaja la nueva correlación de fuerzas mundial: Bretton Woods era un estructura claramente adaptada a un centro de gravedad occidental y en el siglo XXI asistimos al desmoronamiento acelerado de esas instituciones.

LA LUCHA COMERCIAL NO EMPIEZA CON TRUMP, SINO CON OBAMA: EL TTP Y EL TTIP SUPONEN UNA OFENSIVA COMERCIAL CONTRA CHINA

Como observamos en los datos, la tendencia es vertiginosa en cuanto al peso de China (y Asia) en el mundo. El punto de inflexión que hizo que comenzase el deshielo fue la crisis del 2008. De hecho, podemos ver que la lucha comercial no empieza con Trump, sino con Obama: el TTP y el TTIP suponen una ofensiva comercial contra China, que intenta perpetuar las reglas de la globalización financiera liderada por EE.UU. desde los años ochenta. Sin embargo, la estrategia no funcionó y de ahí deriva el giro de Trump, que asume que el traje de Bretton Woods ya no le sirve. De esta forma, el auge del proteccionismo y el bilateralismo supone la ruptura con la concepción de las reglas internacionales multilaterales que defendía EE.UU., más allá de las contradicciones que haya asumido este discurso a lo largo de las décadas.

De forma opuesta, uno de los mejores ejemplos de fin de época es que, en paralelo a la descomposición, existe una edificación de nuevas instituciones internacionales: un traje a medida de China. En efecto, el país asiático ha iniciado la creación de la Nueva Ruta de la Seda, ha creado el Banco de los BRICS y el Banco Asiático de Inversión e Infraestructuras, entidades alternativas al FMI y el Banco Mundial. Así, la creciente soberanía de China, choca frontalmente con la de EE.UU. y seguirá haciéndolo de manera inevitable en el futuro.

Resulta evidente que, cuando Trump abandone la Casa Blanca, el centro de gravedad seguirá desplazándose hacia Asia. El contexto actual va más allá de la estrategia de un determinado gobierno, pues Trump es un ejemplo de la doble crisis de hegemonía interna y externa que vive EE.UU.: la crisis de gobernabilidad y la crisis de hegemonía mundial. En consecuencia, cualquier candidato que llegue a la presidencia estadounidense tiene que asumir los mandos de una potencia en decadencia, que ya no dirige como antaño las riendas del orden mundial.

Este hecho es el que determina que vivamos una crisis de sistema internacional: el desplazamiento del centro de gravedad hacia Asia y el ascenso de China implican que el orden mundial de posguerra asume en su seno una correlación de fuerzas que ya no existe, de tal manera que hasta la propia potencia creadora y directora de las mismas precisa romper con ellas. En este camino no hay vuelta atrás, el futuro del mundo irá ligado a la construcción de esas nuevas reglas.

En definitiva, los próximos años nos enfrentaremos a una mayor profundización del desorden mundial, las distintas potencias se moverán a la búsqueda de alianzas y de nuevos marcos para la construcción de una nueva estructura mundial que permita fijar la nueva correlación de fuerzas. Este proceso se verá acelerado con la próxima crisis económica global. En consecuencia, uno de los puntos más delicados es el de crear un nuevo encaje a nivel internacional en el que el reparto de poder pueda llevarse a cabo sin una guerra (militar) entre China y EE.UU., sea esta directa o proxy. En definitiva, lo que queda por ver es si es posible evitar la trampa de Tucídides. 

Por Juan Vázquez Rojo*

CTXT

*Juan Vázquez Rojo es economista, investigador y editor de la Revista Torpedo.

Publicado enEconomía
Comunismo a los 70, colapso ruso y ascenso chino

La República Popular China celebra el 1º de Octubre su septuagésimo aniversario con la mosca detrás de la oreja. En el imaginario cultural oriental tal efeméride no tiene una significación sustancial, de la importancia del sexagésimo, por ejemplo, que si cierra un círculo; no obstante, su relevancia puntual deviene de hallarse a menos de un lustro de superar la longevidad de la Unión Soviética, en tiempos su más directo rival en el liderazgo comunista. ¿Al igual que la URSS, China ha alcanzado su fecha de vencimiento de 70 años?

Es sabido que los dirigentes chinos comparten cierta inquietud por llegar a enfrentar un destino similar al de la extinta URSS aun siendo tantas las diferencias que, a priori, distancian a una y otra realidad.

Los setenta años de la URSS y de la China Popular presentan similitudes y contradicciones evidentes. En 1987, Mijaíl Gorbachov, al mando de la perestroika y la glasnost, reconocía las enormes dificultades encontradas para implementar su proyecto regenerador tanto en el plano interno como externo. Fue aquel un año marcado por la evaluación histórica, de Stalin a Brezhnev, pero también de los primeros resultados efectivos en materia de derechos humanos, de libertad de expresión, de toma de conciencia del deterioro ambiental y, sobre todo, de las primeras muestras de tensiones políticas profundas que, a la postre, resultarían determinantes para el final precipitado de la URSS: el irredentismo nacionalista y la fractura en el PCUS de la mano del enfrentamiento entre Gorbachov y el primer secretario de Moscú, Boris Eltsin.

El estado general que presenta China a la misma edad política tiene poco que ver con aquel estado de cosas. Para empezar, la experiencia oriental de la reforma no es un hecho extraordinario sino que representa un estado permanente desde hace décadas. Además, aun reconociendo las dificultades, Beijing ofrece un balance de los cambios que globalmente pueden considerarse mucho más exitosos. El colapso que amenazaba el proyecto gorbachoviano y la propia URSS no es equiparable al estado general de la China actual. Por último, mientras Moscú se abonaba al adjetivo radical para impulsar los cambios, en Beijing se sigue apostando por una transformación progresiva y sin aspavientos.

Una economía desigual

La decrepitud y el caos de la economía soviética tampoco guardan parangón con la economía china, la segunda a nivel mundial. La reforma en Moscú se centraba entonces en el fomento de las empresas mixtas, una etapa largamente superada ya en China. El gran acierto de las autoridades orientales fue incorporar el mercado de manera progresiva y aceptar la diversificación controlada de las formas de propiedad. Y apuestan por la innovación. Este año, China avanzó tres plazas en el ranking de países más innovadores del mundo, situándose en la posición 14 de un total de 129 economías estudiadas. Nada que ver, pues, con el panorama decepcionante que nos ofrecía la economía soviética entonces. Aun así, en ambos casos, los cambios en el modelo de desarrollo excluyen los cambios sistémicos. A Gorbachov se le fue de las manos el proceso. Xi Jinping tiene esto muy presente cuando promueve campañas ideológicas como la de “permanecer fiel a la misión fundacional”.

El talón de Aquiles territorial

Los nacionalismos periféricos desempeñaron un papel muy relevante en la crisis soviética. Desde algunas minorías (como los tártaros de Crimea) a los pueblos bálticos o la guerra armenio-azerí por el control de Nagorni-Karabaj daban cuenta de las complejas entrañas del “pueblo soviético”. En China, las tensiones que detectamos en Tíbet, en Xinjiang o, en otro marco, en Hong Kong o, más allá, en relación a Taiwán, nos indican una similar intensidad del problema nacional-territorial que como en la URSS es periférico y a la vez central. Una diferencia sustancial, no obstante, es que la crisis nacionalista soviética pilló a la URSS con un nacionalismo ruso decaído, que debió ser en buena medida reconstruido tras la disolución soviética. Por el contrario, el nacionalismo Han, apoyándose en una demografía abrumadora, desempeña una función catalizadora esencial. Pero sin duda la trayectoria de la URSS representa una advertencia que en China se toman muy en serio, especialmente a la vista de que su modelo autonómico fue importado de dicho país.

El mundo exterior

Es igualmente asimétrica la realidad china y soviética. La apertura exterior de China se encuentra a años luz del limitado marco de interdependencia establecido con el exterior e incluso con los demás países socialistas. Es más, Beijing se apunta a liderar la globalización cuando su rival estratégico principal, Estados Unidos, se adhiere al proteccionismo. A la inversa, en lo político, los compromisos internacionales de China y su papel en la gobernanza global le confieren una dimensión notablemente inferior a la desempeñada por la URSS, aun entonces referente inexcusable de la bipolaridad mundial.

La defensa y la seguridad

Gorbachov vivía como una pesadilla la situación de confrontación con los países occidentales. La firma del Tratado INF (fuerzas nucleares de alcance intermedio) en 1987 supuso para Moscú un respiro de alivio como el propio líder soviético llegó a confesar en sus memorias. La importancia del complejo militar-industrial en la URSS y China tampoco admiten comparación a pesar de que hoy día, China ya supera a Rusia en gasto militar. Aunque la defensa constituye un ámbito de atención preferente, Beijing descarta interés alguno en involucrarse en una carrera de armamentos que, a la postre, dilapidó ingentes recursos de la economía soviética hasta determinar en parte su ruina.

Y el Partido

¿Puede entrar China en una espiral de deterioro similar a la vivida en la URSS a partir de 1987? Hay factores de crisis en China nada desdeñables, desde los problemas económicos a los territoriales, pero por el momento no revisten la gravedad sistémica que presentaban en la URSS de 1987, a sus 70 años.

La clave final del desenlace reside en la salud política del Partido. Se comprende por ello la insistencia china en preservar la unidad de ese “país interno” que constituyen sus más de 90 millones de militantes, revistiéndose obsesivamente de lealtad y disciplina.

Gorbachov quería salvar el socialismo y la URSS y fracasó en ambos empeños. Xi Jinping quiere perennizar el mandato del PCCh y proyectar a China como la potencia central del sistema internacional en el siglo XXI sin abdicar de su peculiar socialismo. La vía asiática tiene, no obstante, más envergadura como proyecto nacional, a diferencia de la ambición global que proyectaba la URSS.

En este aniversario en ámbar persiste, no obstante, el reto que el líder chino Zhao Ziyang y Gorbachov debatieron en un encuentro en el Jardín de la Alegría General de Zhonanghai: ¿es posible desarrollar la democracia en un sistema unipartidista? Una cuestión central que entonces unía las preocupaciones de los dirigentes soviéticos y chinos y que hoy, desaparecida ya la URSS, también se esfumó de la agenda china.

Xulio Ríos es director del Observatorio de la Política China

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