Obama no cree que se haya violado el derecho a la privacidad en EU

El presidente estadunidense, Barack Obama, no cree que el recientemente revelado programa secreto de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés) para vigilar registros telefónicos y datos de Internet haya violado los derechos a la privacidad de los estadunidenses, afirmó hoy Denis McDonough, su jefe de gabinete.

 

En declaraciones al programa Face The Nation de la cadena CBS, McDonough también señaló que no conoce el paradero de Edward Snowden, el ex contratista de la NSA y ex agente de la CIA (Agencia Central de Inteligencia) quien dijo ser la fuente de reportes del diario británico The Guardian y del Washington Post sobre el programa de la agencia conocido como PRISM.

 

Cuando se le preguntó si Obama siente que ha violado la privacidad de los estadunidenses, McDonough declaró: “No, él no lo siente así”.

 

Si bien defendió el plan de vigilancia, McDonough dijo que “la existencia de estos programas obviamente ha puesto nerviosa a mucha gente”. Indicó que Obama “recibe con beneplácito el debate público sobre este tema porque él cree que debemos hallar el equilibrio correcto, y no nos mantendremos perpetuamente en pie de guerra”.

 

“Si pudieran ver la cantidad de complots frustrados”

 

Las revelaciones del programa de supervisión de datos telefónicos y de Internet de la NSA han motivado críticas contra el gobierno de Obama de que habría ampliado el aparato que el republicano George W. Bush construyó después de los ataques del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y Washington.

 

“Le debemos al pueblo estadunidense un debate pleno y abierto sobre la extensión de estos programas”, dijo el senador demócrata Mark Udall, crítico de larga data de los planes de vigilancia, en el programa Meet the Press de NBC.

 

Al describir las actividades que supervisa la secreta Corte de Vigilancia de Inteligencia Internacional, Udall dijo: “no creo que este sea el enfoque estadunidense ante un mundo en el que tenemos grandes amenazas. Mi primera meta es proteger al pueblo estadunidense, pero podemos hacerlo de una forma que también respete nuestras libertades civiles”.

 

El presidente del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes, el republicano Mike Rogers, defensor de los esfuerzos de vigilancia, indicó a la cadena CNN que la NSA entregará información sobre amenazas terroristas que fueron evitadas por el programa.

 

“Nosotros sabemos que hay decenas de ellas, y la razón por la que están siendo cuidadosos es porque queremos que cada una de estas instancias sean dadas a conocer, ojalá, a principios de la próxima semana para ser tan precisos como podamos y no revelar una fuente o método de cómo interrumpimos el ataque exactamente”, dijo Rogers.

 


“Si pudieras ver tan sólo el número de casos en que hemos podido detener un complot, creo que los estadunidenses llegarían a una conclusión diferente de toda la retórica engañosa que he escuchado durante las últimas semanas”, aseveró Rogers, quien agregó que espera que Snowden, cuya última ubicación conocida es Hong Kong, aún se encuentre en algún lugar de China.

 

El ex vicepresidente republicano Dick Cheney defendió este domingo los programas de espionaje de comunicaciones al asegurar que son necesarios para prevenir ataques.

 

Cheney desempeñó un papel clave durante el gobierno de Bush, que desarrolló y aprobó los programas de vigilancia de la NSA.

 

“La razón por la cual comenzamos con eso, es que fuimos atacados, peor que Pearl Harbor”, afirmó Cheney a la cadena Fox News, al referirse al 11 de septiembre de 2001.

 

En cuanto a las críticas contra los programas, Cheney sostuvo: “Existe la idea de que obtuvimos información personal sobre la tía Fanny o Chris Wallace o quienquiera que sea. Pero no es verdad, así no funcionan las cosas” y calificó a Snowden de “traidor”, al indicar que “cometió crímenes y violó acuerdos dada la posición que tenía”.

 

A todo esto, el diario británico The Guardian informó este domingo que el gobierno británico ordenó espiar las llamadas telefónicas de políticos extranjeros que participaron en la cumbre del Grupo de los 20 (G-20) en Londres en 2009, entre ellos el entonces presidente ruso Dmitri Medvediev.

 

Los documentos secretos de la NSA filtrados por Snowden y obtenidos por el rotativo revelan que durante las reuniones del G-20 en abril y septiembre de 2009 el servicio de inteligencia británica Government Communications Headquarters, utilizó “métodos innovadores de espionaje” para interceptar las comunicaciones de las delegaciones extranjeras que acudieron al encuentro.

 

Los documentos sugieren que la operación fue aprobada al más alto nivel, directamente por la administración del entonces primer ministro Gordon Brown.

 

Esta filtración ocurre en momentos en que se alista la cumbre de los países del Grupo de los Ocho (G-8), que tendrá lugar este lunes en Irlanda del Norte, lo que podría provocar cierta tensión entre los delegados que tendrán la oportunidad de preguntarle al primer ministro británico, David Cameron, por qué fueron espiados en 2009 y si esto va a repetirse, según algunos analistas.

 

Reuters, Notimex y Afp

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Lunes, 17 Junio 2013 05:56

Privacidad

Privacidad

George Bernard Shaw hizo una definición breve, pero suficiente, de la libertad. La libertad significa responsabilidad. Es por eso que la mayoría de los hombres le temen.” Ser responsables es, sin duda, un aspecto complejo de la existencia, tanto a escala individual como colectiva.

 

Lo primero nos confronta con nosotros mismos, lo cual es ya bastante difícil de soportar si se tienen suficientes neuronas. Se requiere cierto valor o gran dosis de hipocresía o de cinismo. Todos tenemos un poco de ambos. Tal vez por eso conseguimos funcionar a diario.

 

Lo segundo nos confronta con los demás, sea sólo uno de nuestros congéneres, la comunidad en la que vivimos, o, de manera más abstracta aunque no menos real, con la sociedad en su conjunto, local o globalmente, como ahora gusta decirse. A veces lo local en su dimensión más estrecha es ya demasiado.

 

La defensa de la privacidad es perfectamente comprensible y necesaria en términos de nuestra individualidad. Es parte inherente de la libertad. Pero su delimitación choca constantemente con la capacidad y la fuerza de los otros para imponer cualquier forma de control, desde el chisme, el voyeurismo y llegando hasta la persecución.

 

Por eso la tolerancia misma, a la manera en que la planteó Voltaire, representa una suerte de contradicción significativa. Puesto que debo tolerar, entonces hay alguien que en principio me estorba, me contraría, me molesta. Ahí está el enorme dilema del “otro”, al que tanto nos cuesta ubicar, comprender y respetar.

 

Entre estos extremos hay todo una diversidad de atentados en contra de lo privado. De eso está hecho cada día y llega, principalmente, al ámbito del Estado y su vínculo desigual con el ciudadano. Orwell lo manifestó en 1984, su siempre actual novela con el ubicuo Gran Hermano. Hasta esto puede ser trivializado por la televisión para erosionar el concepto mismo de la privacidad y la noción de libertad.

 

Libertad y privacidad no son antónimos. Me parece que lo privado es la base misma de la posibilidad de ser libre. Ambas requieren de esa responsabilidad tan finamente concebida de la que habla Shaw.

 

Hoy, la tecnología permite cada vez más intrusiones cotidianas y estrechas en la privacidad. Facebook, Apple, Google, Twitter y demás artefactos como la misma telefonía hacen que la gente se exponga en un espacio que ni siquiera está definido de manera asible y abra lo que es íntimo y privado cediendo, sin darse cuenta o sin importarle, parte de su libertad. Esto es una forma en la que se establecen las modas que son, según Shaw, en última instancia epidemias inducidas.

 

Es una suerte de exhibicionismo que tal vez se asocie con el hecho de que lo privado, lo individual, lo íntimo, se vacía de contenido. Hay que llenarlo de algún modo, aunque sea con su reverso, hacerse público. Hay que estar literalmente pegado, como Cyrano a su nariz, al móvil, la tablet y la computadora, y hacerse ver, notar y, así, existir.

 


Las ventajas indudables de la tecnología para el conocimiento, la información, la organización política y la comunicación existen, por supuesto, y son riquísimas. Pero hay otro terreno más extenso en el que tienden a convertirse de manera masiva en una verdadera bobería.

 

Además, hay quienes piensan ser tan relevantes y que lo que dicen es tan deseado de conocer por lo demás que lo cuentan (tuitean) en tiempo real por las amplias dimensiones de la red. Dejan saber lo que hacen, dónde y con quién, y hasta sus opiniones sobre cualquier tema. Creen que hacen opinión y hay otros que lo aceptan. Se necesitan dos para bailar el tango. Algo tiene de soberbia y sumisión.

 

Son intrusiones y se aceptan de modo abierto. Es más, se buscan y se alientan. Paradójicamente, esto se hace sin verse a los ojos, sin siquiera encontrarse. Mientras más comunicado se puede estar, parece ser menor el contenido y mayor la soledad. ¿Hará esto más feliz a la gente? Otra vez Shaw: “¡Una vida de felicidad! Ninguna persona lo resistiría; sería el infierno en la Tierra”.

 

El caso reciente de Edward Snowden ha abierto una gran polémica sobre la privacidad y la libertad. Un diario español tituló una nota al respecto: ¿Héroe para el ciudadano o traidor de toda una nación? Será esa la verdadera dicotomía o es parte de la manipulación de la privacidad.

 

Se trata, según las versiones disponibles, de cómo este ex empleado de la CIA destapó el asunto del masivo espionaje estatal de los datos y las comunicaciones de ciudadanos en todas partes, con el fin declarado de tener un mayor control sobre actos de terrorismo.

 

Es un caso extremo, pero que revela diáfanamente la ingenuidad con la que se expone la privacidad (vía Google, Microsoft y demás plataformas) en un mercado que acaba siendo subsidiario del poder político. Del otro lado está el argumento oficial de la necesidad de salvaguardar la seguridad pública y la nación frente al terrorismo.

 

Es otro dilema y no menor. Una cuestión de la que no puede apropiarse simplemente el Estado confrontando la privacidad de los ciudadanos que deben defenderla. Este es, según se define en la lengua, el ámbito de la vida privada que se tiene derecho a proteger de cualquier intromisión. Pone en evidencia otra noción de Shaw: “La democracia es un recurso para asegurar que seremos gobernados de modo no mejor del que merecemos”. Hoy existen evidencias de esto en muchos terrenos y todas latitudes.

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Ciberespionaje financiero por Prisma/NSA/Israel/Grupo Carlyle

El superescándalo or­we­lliano Prisma –hurto de datos privados sin el obvio consentimiento de los inermes ciudadanos globales mediante la colusión cibernética entre EU e Israel (Bajo la Lupa, 12/6/13)– ha ultrajado a muchos países afectados, como India, China y la Unión Europea (UE).

 

Hasta ahora no ha salido ninguna protesta informal, menos formal, del “México neoliberal itamita” cooptado con la presunta presencia de un topo en Cofetel bajo la ignominiosa “ley Telecom” que entrega la ciberseguridad nacional al cibercomando de EU, cuyo director es el mismo de la NSA: encargada del desciframiento criptológico de datos sensibles, que incluyen la base de datos funancieros susceptibles de alterar el curso de las cotizaciones bursátiles. El ultraje global hace bola de nieve y el nuevo ciberhéroe Edward Snowden vuelve a atizar el superfuego de Prisma al revelar el ciberespionaje de Estados Unidos (EU) a varios sitios estratégicos de China ( Foreign Policy: 10/6/13; SCMP: 12/6/13, y Global Times/ People’s Daily: 13/6/13), en colusión con la mafia china Tríada, lo cual profundiza las acusaciones mutuas que se han desencadenado entre Washington y Pekín.

 

Mientras el gran periodista Glenn Greenwald, de The Guarͭdian (que desató la tormenta perfecta), promete mayores revelaciones estrujantes, una parte del escándalo orwelliano de Prisma que versa sobre la captura de los secretos financieros, ha sido poco abordada debido a su carácter especializado y que ya había adelantado con la instrumentación del SOPA/CISPA (“Ciberseguridad: ‘Momento Pre-11/9’, según el Pentágono”, Bajo la Lupa, 21/10/12) y el manejo oligopólico de las supercomputadoras y sus cotizaciones en nanosegundos mediante el llamado high frecuency trade (HFT: mercado de alta frecuencia) del que dependen 60 por ciento los intercambios accionarios en EU y la UE: hoy instantáneamente preprogramados con algoritmos.

 

En mi ponencia premonitoria “La Internet: el control geopolítico de EU” en la UAM-X (Ba­jo la Lupa, 21/10/12) advertí que “el senador demócrata Ron Wyden condenó a CISPA por crear un ‘complejo ciberindustrial’ que permitirá al gobierno y al big business lucrar con la información personal (sic) de cualquier ciudadano con conexión a Internet”. Wyden afirmó que “la industria de ciberseguridad se beneficia del miedo y secuestra los datos privados de los ciudadanos”. Snowden, tras haber laborado para la CIA, acaba de ser despedido de la sede en Hong Kong de la misteriosa “consultora” Booz Allen Hamilton, asentada en Virginia (no muy lejos de la matriz de la “central de espionaje”) –que no pocos señalamos como excrecencia de la legendaria CIA– que “asesoró” a los gobiernos panistas de la entreguista dupla Fox/Calderón.

 

Ahora resulta que el polémico Grupo Carlyle –firma de inversiones ( equity firm) que maneja 176 mil millones de dólares (¡uf!) a mayoría texana controlada por el nepotismo dinástico de los Bush con el ex premier británico John Mayor, a quien se le deben muchos favores militares “globales”–, es el principal tenedor de las acciones (69 por ciento) de la misteriosa consultora Booz Allen Hamilton (Dealbook/NYT, 10/6/13; The Washington Post, 11/6/13 y The New American, 13/6/13).

 

Llama la atención que el polémico Luis Téllez Kuenzler, presidente de la Bolsa Mexicana de Valores –donde han ocurrido varias interrupciones extrañas del sistema operativo que naturalemente benefician a “alguien” y perjudican a “otros” en sus cotizaciones volátiles– haya pertenecido al siniestro Grupo Carlyle. ¿Forman parte del operativo Prisma tanto Téllez como Cofetel con su presunto “topo” muy expuesto y entrenado en Israel?

 

The Washington Post señala que “las revelaciones de NSA colocan a Booz Allen Hamilton y al Grupo Carlyle bajo una inconfortable luz pública”. Grupo Carlyle se nutre del sector militar y se consagra a comprar y vender de todo: desde refinerías hasta ferroviarias. La principal característica de la dupla Booz Allen Hamilton/Grupo Carlyle: “convierten los secretos del gobierno en ganancias”. ¡Así cualquiera!

 


Booz Allen Hamilton, con 24 mil 500 empleados (¡supersic!), que acaba de abrir una oficina en Abu Dhabi (Emiratos Árabes Unidos) para la lucrativa venta de armas en el Golfo Pérsico, fue adquirida en 2 mil 540 millones de dólares por Grupo Carlyle en medio de la crisis de 2008 y obtuvo ingresos por 5 mil 800 millones de dólares al cierre del reciente año fiscal. Son evidentes los nexos del ciberespionaje Prisma con los complejos militares de EU e Israel.

 

 

Ya repasamos el control de Ve­rint por el complejo cibermilitar de Israel, mientras Narus, otra trasnacional israelí implicada en Prisma, fue cofundada por Ori Cohen –anterior vicepresidente de VDONet–, cuenta con una supercomputadora instalada en el gigante de telecomunicaciones AT&T y tuvo como su director a William Crowell, anterior vicedirector de NSA, lo cual exhibe la ciberbidireccionalidad de EU/Israel. Narus fue comprada por Boeing, firma mayúscula del complejo militar-industrial de EU.

 

En forma perturbadora, Business Insider (12/6/13) expone cómo “la elite de mercaderes de acciones tienen acceso a los datos antes que nadie”. La agencia británica Thomson Reuters, en connivencia con la Universidad de Michigan, suple varios parámetros a sus selectos suscriptores mediante su “latencia ultrabaja” de información privilegiada de cinco minutos (sic) antes de que llegue al público cuando “dos segundos (sic) en el tiempo de HFT es una eternidad”. Moraleja: la divulgación selectiva de datos secretos privados/públicos capturados ilegalmente por el ciberespionaje dual de EU/Israel Prisma (Googgle, Face­­book, Yahoo, Microsoft, Skype, AOL, Apple) gracias a las hazañas y sañas de la CIA/NSA/Mossad ostentan además un valor descomunal agregado y multiplicado por la azorante tecnología de las supercomputadoras que cotizan mediante su imbatible HFT con sus fulminantes dados y dedos cargados.

 

Dedefensa.org (11/6/13), think tank europeo que ha consagrado mucho espacio al superescándalo Prisma –quizá el mayor de la historia de la humanidad por sus alcances totalitarios de orwelliana ciberpolicía global– expone el singular punto de vista de Max Keiser, anterior mercader de Wall Street que brinda su célebre Reporte Keiser para Russia Today (que tiene una audiencia excepcional en Youtube).

 

Dedefensa presenta a Keiser como “especialista de tecnologías virtualistas y del dinero virtual del circuito financiero (nota: el inescrutable bitcoin) y asesor de la prospectiva de los mercados bursátiles”. Keiser juzga que el asunto Prisma/Snowden es el “momento Cronkite” de la guerra contra el terror con sus consecuencias”. Cronkite fue el célebre comentarista de CBS quien definió en la primavera de 1968 que EU no podía ganar la guerra en Vietnam, lo que obligó al presidente Johnson a una graciosa fuga en do mayor.

 

En forma similar, a juicio de Keiser, la develación de Prisma socava la confianza en la capacidad de Obama para conducir su política interna/externa con la afectación concomitante del volátil mercado de Bonos del Tesoro.

 

Keiser devela el desprendimiento de buena parte de sus bonos por Bill Gross, director de Pimco (mayor tenedor de bonos del mundo), quien confesó haber participado en la “ingeniería de una puerta trasera para la base de datos y la información sensible (sic)de 50 empresas de EU para los manipuladores del mercado y el uso de HFT con el fin de alterar las cotizaciones” a conveniencia. ¡Demoledor!

 

El crimen muy bien organizado de la plutocracia global, apuntalado por el ciberespionaje dual de EU/Israel, gobierna las bolsas mundiales: otro totalitarismo financierista.

 

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Origen, impacto y consecuencias de los papeles de Snowden

De todo lo que se ha conocido en los últimos días gracias a la audacia de un joven de 29 años con una cierta obsesión por el espionaje, hay algo que no es novedad: la privacidad ha desaparecido, somos constantemente objeto de la mirada de alguien. Ahora hemos sabido que entre esos muchos que nos observan está el Gobierno de Estados Unidos, lo cual tampoco es exactamente una gran sorpresa.


 
EE UU es la mayor potencia económica y militar del mundo. Tiene intereses planetarios y tropas y bases en los cinco continentes. Es el objetivo declarado número uno del terrorismo internacional, que le demostró sus intenciones y recursos el 11 de septiembre de 2001. Ha sido blanco de numerosos ataques cibernéticos de parte de su gran rival en el mundo, China. Es el país que inventó Internet y en el que han nacido y residen Google, Microsoft, Facebook, Apple, Twitter y otras marcas de menos renombre que dominan la actividad en la Red. Tiene, por tanto, los motivos y los medios. Que el Gobierno de EE UU, en colaboración más o menos voluntaria con las empresas de EE UU que poseen toda la información existente en Internet, haya accedido a esos datos con el propósito de localizar a sus enemigos, puede ser cualquier cosa menos una sorpresa.


 
Tampoco es un una ilegalidad, puesto que el Gobierno se proveyó de todas las autorizaciones parlamentarias y judiciales que eran pertinentes. Sí puede ser una inmoralidad y un atropello de las libertades públicas, algo en lo que las autoridades de todos los países incurren frecuentemente con la ley en la mano. Pero el juicio de esa actitud puede producir resultados distintos si se observa desde el concepto liberal e individualista, en cuyo caso el veredicto sería severo, o desde una idea más estatista sobre el papel del Gobierno, que podría dictar una sentencia más benevolente.
 


¿Qué es lo que está en juego en el caso que el joven Edward Snowden ha puesto sobre la mesa? ¿Qué es lo que realmente ha sacado a relucir y qué debate ha desencadenado eso? ¿Debe preocuparle a los ciudadanos ser espiados? ¿Por qué? En EE UU, la opinión pública parece decantarse a favor de permitir ciertas incursiones del Gobierno en su privacidad, si eso ayuda a mejorar su seguridad, lo que responde a la lógica de que una mayoría de población cuyo comportamiento es intachable no tiene en principio ningún temor a que revisen su vida. Pero, por supuesto, no se trata de eso. Se trata de cuáles son los límites del Estado y qué pueden hacer las personas corrientes para protegerse.


 
Edward Snowden, un contratista privado al servicio de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), entregó a The Guardian, primero, y después a The Washington Post dos documentos que recogían otros tantos programas secretos de espionaje del Gobierno de EE UU, uno para el registro de los números de teléfono y duración de las llamadas telefónicas de la compañía Verizon en EE UU, y otro, conocido como Prisma, que permite el acceso a correos electrónicos, chats, fotos y otro material intercambiable en Internet entre ciudadanos extranjeros y fuera de territorio de EE UU.


 
De acuerdo a las autoridades norteamericanas, ambos son programas son muy valiosos, han permitido en el pasado abortar decenas de intentos de ataques terroristas y su revelación constituye un gran perjuicio para EE UU. De acuerdo a la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU), que ha presentado una demanda contra el Gobierno, es una violación de la Constitución. El presidente Barack Obama los defendió diciendo que, en el mundo actual, “no se puede tener el 100% de privacidad y el 100% de seguridad”. Esos programas representan, dijo, una mínima molestia que los norteamericanos pueden permitirse en aras de dormir más tranquilos.


 
Ahí es donde está el meollo de la cuestión. ¿Dormimos más tranquilos sabiendo que el ojo del Gran Hermano orwelliano vigila? Tal vez sí o tal vez no, pero, en todo caso, la única alternativa es permanecer despiertos.


 
Para analizar el impacto y las consecuencias de los papeles de Snowden es necesario inscribirlos en el tiempo en que se han producido. Así como los papeles del Pentágono cayeron sobre una población horrorizada con la guerra y el Watergate aterrizó en un país asqueado de las marrullerías de la política, los papeles de Snowden encuentran a una sociedad adormecida por los encantos ilimitados de las nuevas tecnologías.


 
Hoy la privacidad es objeto de ataque constante e impune. Cuando se entra en un banco, uno es observado por una cámara tras la que hay un agente de seguridad; cuando se sube al metro o se accede a un aeropuerto, todos somos, igualmente, filmados y registrados. Simplemente paseando por la calle podemos ser grabados y, posteriormente, nuestra imagen puede ser contemplada por un funcionario, que, aburrido, podría llegar a entretenerse con algunos detalles de nuestro físico. Hay cámaras en los más diversos escenarios públicos y privados, desde un teatro a un taxi, y a nadie parece importarle mucho.


 
Esa realidad adquiere una proporción desmesurada cuando se traslada al campo de Internet. Nuestros mensajes, nuestras fotos de cumpleaños, cualquier indiscreción personal, incluso nuestros más íntimos pensamientos ofrecidos al amigo o la persona amada están almacenados en algún lugar de lo que, muy gráficamente, se llama “la nube”. Será una nube, pero no es un limbo. Empresas concretas y personas precisas tienen acceso a esa información, la procesan y, eventualmente, la usan con motivos comerciales.


 
¿Cuál es la diferencia de que la use el Gobierno con motivos más nobles, como la seguridad? En primer lugar, es necesario recordar que el programa Prisma no afecta, al menos en lo que se sabe, a ciudadanos norteamericanos o que residan en EE UU. Por lo demás, el espionaje es una actividad tan antigua como el propio ser humano. En otros tiempos se hacía con rudimentarias antenas parabólicas y micrófonos ocultos en un jarrón. Hoy basta un ordenador. Los países se espían unos a los otros, y espían a sus propios ciudadanos, sus finanzas y movimientos sospechosos. Cuando ese espionaje produce resultados satisfactorios, que es relativamente frecuente –piensen, en cada país, en la cantidad de indeseables detectados en los últimos años por el seguimiento de sus cuentas bancarias o sus llamadas telefónicas–, nos alegramos todos. ¡Cuántos inocentes no habrán sido espiados hasta llegar a los verdaderos culpables! Pero, al mismo tiempo, cuando nos queda constancia de que ese espionaje existe, nos horrorizamos. Y ese horror se produce, no tanto por el espionaje en sí, sino por su carácter secreto.


 
Lo secreto nos asusta y, con razón, nos alarma. El secreto protege la actuación legítima de un agente del bien, pero también tapa el abuso de un funcionario inescrupuloso. El secreto deja a los ciudadanos inertes ante el Gobierno, que queda como la única autoridad para decidir qué hacer en cada situación. El secreto es, obviamente, el caldo de cultivo del autoritarismo.


 
Cualquiera puede entender que los gobernantes tengan que actuar en secreto en ocasiones. A nadie se le ocurre que la CIA debiera haber ido informando al Congreso sobre sus pasos en la localización de Osama bin Laden. Pero el secreto no se justifica siempre ni con tanta frecuencia como las autoridades desearían. Probablemente, no se justifica en los papeles de Snowden. No se aprecia a primera vista qué dicen esos papeles que los terroristas no dieran ya por supuesto. ¿A alguien se le ocurre que Al Qaeda se comunicaba por correo electrónico sin sospechar en absoluto que pudiera ser leídos por los servicios de espionaje?


 
Así pues, el problema de fondo detectado gracias a los papeles de Snowden es el del insuficiente control de la intromisión del Gobierno en las vidas privadas de los ciudadanos. No el ataque en sí a una privacidad que ya no existe, ni el hecho mismo de que EE UU, como le corresponde, espíe para protegerse, sino la preocupación por la extensión de ese espionaje debido a la falta de control democrático. El Congreso era informado, pero en secreto. Un juez firmaba la autorización para ese espionaje, pero era el juez de un tribunal secreto –creado en 1978 y conocido por las siglas de FISA- que en último año aprobó todas, absolutamente todas, las solicitudes de intervención presentadas por los responsables de seguridad. A todas luces parecen garantías escasas para una recolección tan masiva de datos.


 
El último ángulo controvertido de esta historia es el del papel de las empresas de Internet, que ahora tratan de limpiar su imagen. Este sábado, Facebook dijo que en 2012 había recibido alrededor de 10.000 peticiones de distintos niveles del Gobierno para acceder a cuentas de sus clientes. Microsoft informó de haber recibido entre 6.000 y 7.000 reclamaciones similares. Difícil resistirse a esas peticiones, que iban firmadas por el correspondiente juez de FISA. Pero esas empresas y otras grandes de Internet que esta semana hicieron públicas reclamaciones de más transparencia, se deben también a sus clientes, con los que se han comprometido a no desvelar sus datos privados.


 
De nuevo, nos encontramos ante un dilema muy propio de este tiempo y dificilísimo de resolver. La tensión entre el interés público y el espacio privado existe desde que las personas conviven. En nombre de atender el bien de la mayoría se han cometido grandes gestas y tropelías a lo largo de la historia de la humanidad. Los papeles de Snowden prueban que la tentación de actuar por encima del conocimiento de los ciudadanos, aunque sea en su propio favor, no solo no ha desparecido sino que se ha incrementado y hecho más peligrosa en la era de Internet.

 

Por Antonio Caño Washington 16 JUN 2013 - 03:02 CET

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Las tramas civiles de los golpes de Estado en AL

La muerte del dictador argentino Jorge Rafael Videla y el enjuiciamiento fallido de otro, el guatemalteco Efraín Ríos Montt, nos retrotraen a una de las etapas más negras de la historia de América Latina: la guerra contra la subversión, el socialismo-marxista y el comunismo. Para llevarla a cabo se fortaleció la alianza cívico-militar entre las clases dominantes y las fuerzas armadas, convirtiendo a la institución castrense en el partido político de la burguesía. Ya no se trataba simplemente de reponer a las viejas oligarquías en el sillón presidencial. Se buscaba asegurar el proceso de acumulación de capital dentro de una nueva versión del capitalismo trasnacional, cuya esencia suponía desarticular los partidos políticos de izquierda, los sindicatos de clase, los movimientos sociales y también a las burguesías de corte nacionalistas. Quienes pensaron en esta perspectiva tenían claro que se trataba de inducir una revolución para refundar el orden político. Era obligado soltar lastre, deshacerse del sobrepeso contenido en el discurso seudodemocrático de las burguesías desarrollistas de corte keynesiano y, sobre todo, quebrar la ciudadanía, fomentando la despolitización y persiguiendo a militantes, sindicatos de clase e intelectuales de la izquierda política y social. En esta guerra se declararon ilegales las formaciones políticas de ideario marxista y socialista. De esta forma se profundizó el combate hasta el exterminio, si era posible, o en su defecto hasta conseguir una derrota total de todo cuanto oliese a socialismo. La doctrina de la seguridad nacional sirvió de anclaje y la geopolítica del fascismo dependiente le facilitó el encuadre teórico.

 

El Estado, cuerpo vivo, se encontraba amenazado por fuerzas que buscaban su destrucción bajo la égida de una ideología, el marxismo y el comunismo, cuyo objetivo era esclavizar a los pueblos y convertir los estados latinoamericanos en satélites de la Unión Soviética. Identificado el problema, se procedió a depurar el cuerpo social de sus “enemigos internos”. Gustavo Leigh, general de las fuerza aérea chilena, miembro de la junta militar constituida el 11 de septiembre de 1973, fue muy gráfico al señalar el motivo que inspiró el golpe: “Había que extirpar el cáncer marxista de raíz”. Y Videla, en Argentina, habló de una acción de “salubridad pública”. Así, las fuerzas armadas se transformaron en actores relevantes, ocupando el sitio político que les cedía, de buen grado, una timorata burguesía, que prefería lavarse las manos ante la represión y pasar a un segundo plano, no importándole en absoluto los métodos que se debían utilizar para llevar a cabo la tarea. Las fuerzas armadas eran la institución idónea para tal función quirúrgica. Constituyen una organización jerárquica, tienen el monopolio “legítimo” de la violencia y gozan de superioridad en las maneras de emplear la fuerza.

 

La guerra contra la subversión y el socialismo marxista fue definida como una guerra global y permanente. El general brasileño Golbery do Couto Silva, ideólogo de la geopolítica latinoamericana, fue claro al señalar que “de estrictamente militar, la guerra se ha convertido en una guerra total, una guerra económica, financiera, política, sicológica y científica..., de la guerra total a la guerra global y de la guerra global a la guerra indivisible, y, por qué no reconocerlo, a la guerra permanente”.

 

Sin embargo, las fuerzas armadas no actuaron por decisión propia. Fueron avaladas por los partidos conservadores, liberales y democristianos. No se sublevaron contra el poder civil en abstracto, lo hicieron contra los gobiernos populares que afectaban los intereses de las burguesías, las multinacionales y el imperialismo. Bajo su paraguas impusieron el orden neoliberal. Pinochet, será explícito: “No hay plazos, hay metas”. Todos los ministros de Economía, Hacienda, Trabajo o Justicia fueron civiles. Ellos manejaban los hilos de las transformaciones económicas, las reformas constitucionales y las políticas de ajustes.

 


No es posible entender el actual orden político neoliberal sin desentrañar el papel que cupo a los civiles en la elaboración del nuevo orden neoligárquico. La labor de “limpieza política”, genocidio y exterminio contó con su inestimable colaboración. Videla no se ruborizó al señalar que el asesinato de miles de ciudadanos argentinos, a manos de los servicios de inteligencia y las fuerzas armadas, fue confeccionado por empresarios, ejecutivos, profesores universitarios, jueces, dirigentes sindicales y funcionarios adscritos a la derecha peronista y las organizaciones anticomunistas. Durante la transición, los civiles tomaron distancia y se alejaron de los militares. Videla captó su alejamiento al señalar cómo “los empresarios se lavaron las manos. Nos dijeron: ‘hagan lo que tengan que hacer’, y luego nos dieron con todo. Cuantas veces me dijeron: ‘se quedaron cortos, tenían que haber matado a mil, a 10 mil más’”.

 

Los conspiradores civiles, entre otros la Iglesia católica, cuyos sacerdotes actuaban en la sesiones de tortura buscando confesiones y los empresarios de medios de comunicación que ensalzaban las razias cubrían los hallazgos de los cuerpos torturados, negando su existencia o los trasformaban en delincuentes comunes. En Chile, salvo excepciones, no hay civiles detenidos o encausados. Me refiero a ex ministros y altos cargos que durante la dictadura estuvieron vinculados con los crímenes de lesa humanidad y a la represión. La ministra de Justicia Mónica Madariaga declaró, en una especie de mea culpa, “haber vivido en una burbuja y no haberse enterado de la violación de los derechos humanos”. Igualmente, el primer portavoz de la junta militar, Federico Willoughby, coautor del libro blanco de la junta militar que justificó la matanza de miles de chilenos bajo un supuesto plan Z elaborado por la Unidad Popular para instaurar una dictadura comunista, lo encontramos, años más tarde, en las listas como candidato en la concertación, junto a los socialistas. Willoughby será reciclado por el presidente Aylwin como asesor de imagen. Todo un despropósito que deja a las claras la impunidad de quienes participaron en las tramas civiles de los golpes de Estado.

 

Y qué decir de aquellos países donde sin recurrir a la técnica del golpe de Estado, como México, Venezuela y Colombia, sus fuerzas armadas se cebaban contra la población campesina en la guerra contrainsurgente. En Centroamérica, el genocidio se convirtió en práctica habitual en Honduras, Guatemala o El salvador. Efraín Ríos no fue el primero ni el último en cometer genocidio en el país centroamericano. Sólo su saña, tanto como el silencio de sus aliados civiles, marca la diferencia. Fueron miles las personas que sufrieron la saña de militares y fuerzas paramilitares. Les cortaban las orejas, les quitaban los dientes, los mutilaban con una crueldad enfermiza y luego podían darse el lujo de jugar futbol con las cabezas, obligando a los sobrevivientes a presenciarlo. Guatemala es un caso de extrema violencia y de genocidio amparado por la trama civil. El mejor ejemplo es que sus fuerzas armadas siguen intactas. Al dejar sin efecto la condena por genocidio a Efraín Ríos, el poder político y el poder judicial mandan un claro mensaje: no van a permitir ningún juicio que ponga en cuestión su papel durante la guerra contra el socialismo-marxista y la subversión. Civiles y militares marcharon juntos. En eso no se diferencian de ningún otro país de América Latina.

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Snowden denuncia el “amplio” ciberespionaje de EE UU a China

Edward Snowden, el joven estadounidense que ha desvelado el programa ultrasecreto de vigilancia masiva de comunicaciones llevado a cabo por Washington, asegura que tiene documentos que prueban que el Gobierno del presidente Barack Obama ha pirateado de forma amplia redes de ordenadores en China continental y Hong Kong desde hace años. Así lo afirma en una amplia entrevista concedida al diario de Hong Kong South China Morning Post (SCMP), publicada este jueves. “No soy un traidor ni un héroe. Soy un americano”, dice el exempleado de la CIA, quien añade que luchará contra cualquier intento de extradición por parte de Estados Unidos.


 
El SCMP anunció a última hora del miércoles algunos detalles de la entrevista, que fue realizada ese mismo día en “un lugar secreto en Hong Kong”. El periódico –el principal en habla inglesa de la excolonia británica- asegura que el joven estadounidense ha pedido que no se proporcionen detalles de cómo se produjo el encuentro, que duró una hora.


 
Las revelaciones suponen un fuerte golpe para Obama y sus continuas quejas a Pekín de que empresas y organismos de Estados Unidos son objeto de ciberataques por parte de China, ya que pierde con ellas credibilidad y autoridad moral para realizar exigencias a Pekín. Además, de ser ciertas dan respaldo a la posición de China, que suele responder que ella misma es objeto de ciberataques cuando es acusada de ciberespionaje.

 


Snowden trabajaba para un contratista de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, en sus siglas en inglés) de Estados Unidos cuando decidió viajar a Hong Kong el 20 de mayo. Desde allí filtró a los diarios británico The Guardian y estadounidense The Washington Post el extenso programa estadounidense de espionaje a llamadas telefónicas y transmisiones por Internet en grandes compañías como Google, Microsoft, Facebook y Skype.


 
Según documentos que Snowden tiene en su poder -vistos por SCMP, pero no verificados por el diario-, la NSA ha espiado ordenadores en China y Hong Kong desde 2009. Entre sus objetivos en la excolonia, se encuentran la Universidad de Hong Kong, funcionarios del Gobierno, empresarios y estudiantes.


 
La entrevista no entra en detalles sobre los ciberataques en el continente. Pero, según el joven, ninguno de los documentos revela información sobre los sistemas militares chinos.


 
El exespía cree que la NSA llevó a cabo más 61.000 operaciones de pirateo en todo el mundo, cientos de ellas en China y Hong Kong. “Pirateamos las redes troncales que nos dan acceso a las comunicaciones de cientos de miles de ordenadores sin tener que piratear cada uno de ellos”, afirma. “La semana pasada, el Gobierno americano operaba alegremente en la sombra sin respeto por el consentimiento de los gobernados, pero ya no. Cada capa de la sociedad está pidiendo responsabilidades y supervisión”.


 
Snowden afirma que ha filtrado la información para demostrar “la hipocresía del Gobierno de Estados Unidos cuando asegura que, a diferencia de sus adversarios, no tiene como objetivo infraestructuras civiles”. “No solo lo hace, sino que tiene tanto miedo de que se sepa que está dispuesto a utilizar cualquier medio, como la intimidación diplomática, para evitar que esta información se haga pública”. Dice que se siente orgulloso de ser estadounidense y que cree “en la libertad de expresión”. “Actué de buena fe, pero es correcto que la gente se forme su propia opinión”.

 


Snowden cuenta que siente temor por su seguridad y no ha contactado con su familia. “Nunca me sentiré seguro. Las cosas son muy difíciles para mí en todos los aspectos, pero decir la verdad al poder nunca ha estado exento de riesgos. Ha sido difícil, pero me ha alegrado ver a la gente en todo el mundo hablar contra estos actos de violación sistémica de la privacidad. Lo único que puedo hacer es confiar en mi formación y esperar que los Gobiernos del mundo rechacen ser acosados por Estados Unidos para perseguir a gente que busca refugio político”.


 
El antiguo analista de la CIA asegura que Washington está acosando a Hong Kong para que lo extradite, y a quienes creen que su intención es esconderse contesta: “La gente que piensa que he cometido un error al elegir Hong Kong malinterpreta mis intenciones. No estoy aquí para esconderme de la justicia. Estoy aquí para revelar unos hechos criminales”.


 
Dice que luchará contra cualquier intento de extradición por parte de Estados Unidos y que se quedará en la región administrativa especial china hasta que le pidan que se vaya. “He tenido muchas oportunidades de huir de Hong Kong, pero prefiero quedarme y luchar contra el Gobierno de Estados Unidos en los tribunales, porque tengo fe en el gobierno de la ley en Hong Kong”. “Mi intención es pedir a los tribunales y al pueblo de Hong Kong que decidan mi destino”. Recuerda que no ha cometido ningún crimen en el territorio y que no tiene motivo para dudar de su sistema legal. Otra opción para él sería solicitar protección en la oficina del Alto Comisionado para los Refugiados de Naciones Unidas en Hong Kong.


 
El Gobierno de la excolonia ha rechazado, de momento, manifestarse sobre el caso. Aunque el estadounidense ha recibido las simpatías de diputados, expertos legales y activistas locales, otros como la diputada Regina Ip, exresponsable de la seguridad de Hong Kong y cercana al Gobierno de Pekín, le han pedido que se vaya.


 
Snowden dejó el hotel Mira, situado en el distrito de Kowloon –en la parte continental de Hong Kong-, en el que estaba alojado, el lunes a mediodía, después de que el día anterior The Guardian desvelara con su consentimiento que era la fuente de una de las filtraciones de seguridad más importantes de la historia de Estados Unidos.


 
La excolonia británica tiene un tratado de extradición con Estados Unidos firmado en 1996, que incluye algunas excepciones, como crímenes considerados políticos, y Snowden podría intentar acogerse a esta posibilidad. Washington ha comenzado el proceso para acusarle de violación de secretos de Estado, pero, de momento, no ha solicitado su detención y envío.


 
Cualquier negociación sobre su entrega pasará por Pekín. Aunque Hong Kong goza de un alto grado de autonomía desde su devolución a China por Reino Unido en 1997, su legislación recoge que el Gobierno central puede dictar instrucciones para que se conceda o no una extradición en casos en los que los intereses de China “en asuntos relacionados con la defensa o la política exterior se vean afectados de forma significativa”. Los expertos creen que la potencial extradición llevaría bastante tiempo. Snowden ha dicho que una de las razones por las que decidió volar a la excolonia británica es que piensa que en Estados Unidos no tendría un juicio justo.


 
Hong Kong tiene una larga tradición de protesta callejera en defensa de las libertades, y el próximo sábado hay convocada una marcha en apoyo del joven estadounidense para presionar al Gobierno local con objeto de que le proteja. Los manifestantes, entre los cuales se prevé que haya diputados, se dirigirán en primer lugar al consulado de Estados Unidos y luego a la sede del Gobierno local para pedir que Snowden no sea extraditado en caso de que Estados Unidos lo solicite. “Debemos protegerlo. Pedimos al Gobierno de Hong Kong que defienda la libertad de expresión”, ha afirmado Tom Grundy, portavoz de los convocantes, informa France Presse. “No sabemos qué ley puede haber o no haber violado; pero si Pekín tiene la última palabra, entonces no debe ser extraditado si es un disidente político”.


 
In-media, una página web que apoya a los periodistas autónomos y ha organizado la manifestación, ha instado a la gente a manifestarse porque Snowden ha sacrificado su seguridad personal y su libertad para defender la libertad de expresión.


 
Entre los diputados que han afirmado que participarán en la marcha, están Abert Ho Chun-yan, Claudia Mo y Charles Mok, según SCMP. The Civil Human Rights Front, que es responsable de las convocatorias a favor de la democracia que tienen lugar cada año el 1 de julio –aniversario de la devolución de Hong Kong a China- ha confirmado que tomará parte.

 

Por Jose Reinoso Pekín 12 JUN 2013 - 17:52 CET

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Assange: impera una ideología, la de Occidente

El sol se ha resignado a entibiar la tarde londinense y Julian Assange parece tranquilo. En medio del acoso judicial, financiero y propagandístico; llevando a cuestas la hostilidad de tres gobiernos, entre ellos el más poderoso del planeta; satanizado por tirios y troyanos –las derechas occidentales lo acusan de terrorista y no faltan, desde las izquierdas, voces delirantes que ven en Wikileaks una fachada de la CIA–; puesto a competir en el terreno de la inteligencia con enormes instituciones de espionaje y represión; obligado a escoger entre una carambola de extradiciones que podría llevarlo a un juicio en Alexandria, Virginia, o la reclusión en la embajada de un país lejanísimo, pero amistoso, Julian Assange conserva la calma. No hay en él un optimismo desbordado. Por el contrario, su percepción del actual momento planetario tiene acentos sombríos:

 

“El fin de la guerra fría y de las disputas ideológicas clásicas nos llevó a una posición en la cual toda la Tierra se cocina simultáneamente en una misma ideología, la occidental, y no tenemos perspectiva. Varios pensadores creen que se mueven en una corriente diferente y que tienen alguna perspectiva, pero eso es imposible. Necesitas llegar del profundo pasado o del profundo futuro o de otro planeta para tener ahora un adecuado sentido de la perspectiva, porque la ideología occidental domina por completo y ha penetrado el sistema. Tal vez los budistas, en todo caso, tengan alguna perspectiva distinta. Pero para todos los que venimos de una cultura europea, y eso incluye a América Latina, no hay una perspectiva adecuada. Este cambio ideológico domina la Tierra.

 

“Luego, hay muy poco espacio para movimientos, porque vivimos en una mediocracia: los medios definen el marco en el cual ocurre toda la acción política. Si los medios facilitan que la gente diga una cosa a un grupo y otra a otro, entonces esa es la estrategia más exitosa y eso es lo que la gente hace. Cuando los medios han manufacturado el consenso, cuando meten miedo o bombardean con propaganda, corrompen la percepción de la realidad, y andamos por ahí, en la niebla, sin saber en verdad dónde existimos. Y, ¿cómo puede la gente apoyar a un grupo o un proyecto determinado si no puede ver el lugar en el que existe? Es imposible.

 

Mentir produce ganancias

 

“Voltea a las campañas de difamación emprendidas por la Oficina Federal de Investigación (FBI por sus siglas en inglés) en contra de personas que hacían algo genuino, que promovían la justicia. Esas campañas desalientan a la gente que busca orientar a la sociedad hacia una situación de mayor justicia y le dificultan las cosas. Si esas personas comienzan a tener éxito y la gente lo reconoce, y son apoyadas y otros promueven ese proyecto, comienza a rendir frutos. Entonces las atacan con rumores y difamaciones y mentiras, difundidos por los medios del establishment y otros que actúan por mera inconciencia. Tal vez eso no frene al proyecto pero reduce su posibilidad de éxito, y ese es el ambiente político en el cual existimos.

 

“Míralo desde otra perspectiva: ¿Por qué siempre son malos los vendedores de coches? ¿No debería haber unos buenos y otros no tan buenos? Pero ocurre que los que son honestos están en competencia con los que mienten y así no obtienen ganancias Y, ¿por qué mienten los que mienten? Porque la mayoría de la gente no sabe nada acerca de los coches. Así que es un ambiente en el cual mentir produce ganancias, lo cual implica que es peligroso comprar un auto usado.”

 

–“Cambiar la vida, dice Rimbaud. Transformar el mundo, dice Marx. Para nosotros, ambas consignas son una sola”. ¿En qué te hace pensar esta frase de André Breton?

 

–Estoy totalmente de acuerdo con ella. Cualquier cosa que podamos hacer, con el mínimo significado, debe ser hecha en el mundo en el que vivimos. Si no conocemos el mundo lo que hacemos no tiene significado. Así que para empezar tenemos que conocer. ¿Y cómo conocemos? A partir de nuestra propia experiencia, pero también a partir de la experiencia de otros. Otros tienen mucha más experiencia de la que nosotros podríamos tener. ¿Y cómo nos transmiten su experiencia? Por medio de las palabras.

 

“Lo primero que hay que hacer es cambiar el sistema de conocimiento, el flujo de información y la educación. Me di cuenta de esto hace mucho, y por eso no me metí a la política sino que empecé con Wikileaks: porque dar a conocer información, sacar fuentes primarias y hacerle la vida difícil a las instituciones que se manejan con secretos, son cosas que cambian el entorno de los medios, el ambiente del conocimiento.”

 

“La gente necesita ver la esperanza. Para involucrar a gente buena tienes que mostrarle que una actividad determinada llevará a buenos resultados, y para eso se requiere de motivaciones éticas. Pero al final, todo se reduce a cuánto se puede conocer la circunstancia política. Si regresamos a la clásica descripción marxista, la gente debe reconocer su propia clase y posición. Si los individuos no reconocen que están juntos, bajo determinadas condiciones, todo lo demás no tiene esperanza. En un contexto moderno, debemos permitir que la gente reconozca sus condiciones y ello significa dificultarle la posibilidad de mentir pero, sobre todo, hacer que para los políticos sea difícil mentir.

 

“Uno de mis descubrimientos aquí en Londres es cuánto miente la gente y qué tan seguido, y cuán normal es que la gente del establishment mienta, ponga trampas. Es lo mismo en Suecia. De hecho, con todos los países con los que he tratado, que han sido imperios; también en España –que durante mucho tiempo fue la cabeza de un imperio–, ese parece ser el resultado cultural, porque cuando tienes un imperio necesitas decirle una cosa a los campesinos, otra a los trabajadores industriales, otra a las trabajadores en los medios, otra a los banqueros, otra a los que apoyan desde el exterior, y así reduces la oposición y maximizas el apoyo. Creo que ese es un resultado natural para los grandes partidos políticos, si quieren permanecer en el poder durante mucho tiempo. Pero estas promesas entran en conflicto, así que la única manera que tienes de resolver estos conflictos es mentir. Por eso siempre he pensado que la política, como se hace tradicionalmente, no genera esperanzas.”

 

–Y sin embargo, te has postulado como candidato al Senado australiano y estás formando un partido político en tu país...

 

–Y ahora según las encuestas en Australia, tenemos 40 por ciento del apoyo de la gente menor de 30 años, a pesar de ser la primera elección en la cual contendemos...

 

–Sea. Pero ahora estás en la lucha por el poder; un partido es un instrumento para luchar por el poder.

 

–Un tipo de poder, sí, pero en esencia es el mismo tipo de poder por el cual Wikileaks ha luchado: el poder de revelar, de sacar la verdad a la luz.

 

–Quieres ganar una elección.

 

–Sí, pero no para hacer gobierno. Contendemos por el Senado, que es la cámara que fiscaliza, su función es vigilar al gobierno y hacer comparecer a los funcionarios. En Australia no tenemos el cargo de presidente, así que no importa qué tan popular sea, no puedo ganar. Tenemos un primer ministro, pero es elegido por el Parlamento. Así que tenemos que llegar a una posición en la cual controlemos más de la mitad del Parlamento. Quizá en algunos años, pero no en este.

 

–Julian, cuando fundas un partido y contiendes en una elección, siempre corres el peligro de llegar al poder.

 

–Sí (risas). Pero en esta elección lograríamos una posición de poder relativo: de uno a tres senadores. Eso es relativamente poderoso, pero es un poder pequeño comparado con el que Wikileaks ya ostenta como organización.

 

El imperio de los países angloparlantes

 

“Muchas veces los australianos se llaman a sí mismos, con desprecio, el estado 51. Pero es un hecho: Australia es un estado de Estados Unidos que no tiene derecho al voto. Tenemos un presidente, Obama, por el cual no votamos. Una vez que reconoces esto –yo me di cuenta hace 10 años–, comprendes que tienes que interactuar directamente con el imperio. Tienes que interactuar directamente con el gran centro de poder. No puedes tener la actitud de “me ocupo de lo mío”. Pero lo importante es la alianza anglófona, a la que quizá deberíamos llamar el imperio occidental: la alianza de Estados Unidos, Gran Bretaña, Canadá, Australia, Nueva Zelanda.

 

“Es una alianza que comparte inteligencia: muchos documentos oficiales estadunidenses están clasificados como “secreto/no forn”. ¿Qué significa este “no forn”? Significa “no extranjeros” (foreigners), es decir, que el documento está vetado para cualquier ciudadano de los socios aliados de Washington como Alemania o Italia, así se trate de un agente de seguridad o de un empleado de la OTAN.

 

“Pero una regla recientemente aprobada por los servicios de inteligencia de Estados Unidos establece que ciudadanos de Gran Bretaña, Australia y Canadá pueden tener acceso a documentos “no forn”.
“En Wikileaks revelamos un enorme ejercicio conjunto de inteligencia militar de alta tecnología que involucra a Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva Zelanda y Gran Bretaña, que se lleva a cabo anualmente: se llama Operación Reto del Imperio [http://goo.gl/cWaTc]. Si alguien hace algo molesto, todos los satélites espías se comunican entre sí, además de los aviones y las tropas de esos cinco países, para enfrentar la situación. Esa es la manera en que internamente se conciben y se llaman a sí mismos “el imperio”. Así que mover políticamente a Australia es una manera importante de mover políticamente al imperio, porque Australia es parte de él.”

 

–Es una perspectiva. Pero en lo inmediato, me parece que eres la persona que ha sufrido la peor persecución política internacional desde León Trotsky.

 

–No estoy seguro de que la comparación sea natural –rezonga Assange–. En lo que probablemente tengas razón es en que la amenaza que el Kremlin veía en Trotsky es similar a la amenaza que el imperio occidental percibe en mí: tanto un símbolo como un liderazgo práctico. Y en ambos casos se trata de percepciones.

 

“¿Qué amenaza real represento para el establishment occidental? ¿Y qué amenaza real representaba Trotsky para la Unión Soviética? Es difícil de evaluar. Pero, finalmente, si hay una amplia percepción de amenaza, entonces hay una amenaza. Un poco como en el futbol: ¿qué importa si gana un equipo o el otro? Eso no cambia gran cosa. Pero para que un balón sea relevante, basta con que mucha gente sienta que lo es.”

 

–En todo caso, eres un balón que vive bajo persecución. Y bajo amenaza.

 

–Hubo una amenaza de asalto a la representación de Ecuador por parte del gobierno británico. Hubo policías bajando por cuerdas, esta embajada rodeada de policía, temprano en la mañana, y una amenaza formal por escrito. La indignación por el intento de violación a la soberanía de la embajada llevó a que el gobierno británico se retirara, y no volverá a intentarlo. Puede realizar otro tipo de ataques pero no va a intentar asaltar la embajada. Pueden resoplar todo lo que quieran. La realidad es que Ecuador evaluó la situación y me dio asilo político.

 

–Algunos, en los medios pro occidentales, y no digo que esté de acuerdo con ellos, afirman que es paradójico que le hayas pedido asilo a un gobierno acusado de reprimir la libertad de expresión.

 

–No hay paradoja. Sería una paradoja si pidiera asilo a un país que no ofrece asilo. Nadie hace un juicio semejante acerca de alguien que pide asilo a Estados Unidos; no dicen “cómo puedes pedir asilo allí en donde ha colapsado el imperio de la ley”, etcétera. De hecho, no pocos de los ataques internacionales contra la reputación de Ecuador en materia de libertad de expresión son simplemente intentos por descalificarme, y en esos casos el gobierno ecuatoriano es sólo un blanco de proximidad. En lo que a mí respecta, son completamente irrelevantes. Mi asilo no tiene nada que ver con eso y, además, no soy vocero del gobierno de Quito. Por lo demás, esas afirmaciones de que Ecuador tiene a periodistas en prisión, de que Ecuador manda rutinariamente a periodistas a la cárcel, son falsas.

 

Organizaciones humanitarias, corruptas y con sesgo

 

“Toma el caso del Comité para la Protección de Periodistas (CPJ, por sus siglas en inglés), un grupo conservador estadunidense, con sede en Nueva York, fundado por la prensa del régimen, o el de Reporteros sin Fronteras: ellos tienen listas de periodistas en prisión en muchos países, pero en Ecuador el número es de cero. En Turquía hay 48. Veamos a la Freedom House, fundada por el gobierno estadunidense; cada año saca listas relacionadas con la libertad de la prensa. Tiene tres categorías: libre, parcialmente libre y no libre. Por supuesto que clasifica a Estados Unidos como “libre”, igual que a Gran Bretaña y a Suecia; así clasifica a la mayoría de los países occidentales. Antes de que yo entrara a esta embajada, la Freedom House ponía a Ecuador como “parcialmente libre”; una vez que me dieron refugio, Ecuador fue reclasificado como “no libre”.

 

“En el caso de Human Rights Watch (HRW), si bien en ocasiones ha hechos cosas buenas, como en el caso de Baréin, se excede en relación con Rusia y se excede en los casos de Venezuela, Ecuador y otros países. Y eso se refleja en su personal y su financiamiento. Echemos un vistazo a su personal: su encargada de “Iniciativas Globales”, Minky Worden [http://goo.gl/C0Gs3], trabajó escribiendo los discursos para el procurador general de Estados Unidos. Y hace tres meses, su marido, Gordon Crovitz, exhortó, en The Wall Street Journal, a que me acusaran por espionaje [http://goo.gl/XPTve]. El año pasado Amnistía Internacional (AI) contrató a Suzanne Nossel, funcionaria del Departamento de Estado durante mucho tiempo, la cual hizo publicar carteles de respaldo a la presencia de la OTAN en Afganistán [http://goo.gl/bo9t9].

 

“Tanto AI como HRW se han rehusado a reconocer a Bradley Manning como prisionero de conciencia. La definición de prisionero político, según las propias directrices internas de AI, es que la supuesta ofensa sea de naturaleza política, o que la acción se llevó a cabo con una intención política, o que la investigación se llevó a cabo por factores políticos, o que la investigación se politizó, o que el encarcelamiento está politizado. Es indiscutible que Bradley Manning cubre la mayoría de estas condiciones y, sin embargo, AI nos ha dicho que no se va a tomar la molestia de determinar si Bradley Manning puede ser declarado prisionero de conciencia o prisionero político en tanto no sea sentenciado. ¿De qué va a servir entonces? Cuando esas organizaciones vean por dónde soplan los vientos políticos, y cuando Manning esté en prisión enfrentando cadena perpetua o la pena de muerte, sólo entonces, y si con ello pueden obtener un beneficio político, lo declararán prisionero político. Pero no antes.

 

“Así que estas organizaciones están en bancarrota y en general no se puede confiar en ellas. Si ves lo que dicen de un país que no está de este lado ni de aquél, como Guinea Ecuatorial, entonces quizá se pueda confiar en lo que dicen. Pero si hablan de Bradley Manning, Ecuador, Rusia o Estados Unidos, sus agendas están demasiado sesgadas.

 

“Amnistía fue una organización popular; obtenía de la sociedad la mayor parte de su financiamiento, pero eso ha cambiado. Cuando una organización acepta ser financiada por los gobiernos, o por organizaciones del establishment, como las fundaciones Rockefeller o Ford, ¿quiénes son sus interlocutores reales? Cuando Amnistía saca un comunicado de prensa, ¿se dirige al público o a quienes la financian? En suma, se trata de organizaciones corruptas y hay que ver de dónde sacan su dinero y cómo reclutan a su personal.”

 

“Te habrían dicho que nuestras probabilidades eran cero...”

 

–¿Cuál ha sido tu mayor satisfacción en los anteriores tres años?

 

–Bueno, supongo que hay una diaria satisfacción política. El evento aislado más satisfactorio fue cuando la gente tomó Alejandría (Egipto, finales de enero de 2011), seguro, eso fue... A pesar de que, claro, la revolución egipcia ha seguido teniendo algunas victorias y algunas derrotas; pero en ese momento fue muy satisfactorio, porque estábamos profundamente involucrados, monitoreando lo que pasaba, en relación con la gente de allá, y publicando información.

 

“Una satisfacción más amplia ha sido la de impedir que nuestra gente sea arrestada, detenida o encarcelada, mantener a la organización en funcionamiento e impedir que quiebre. No hemos despedido a nadie del equipo por razones financieras, aunque la gente haya tenido que ajustarse a reducciones salariales de 40 por ciento, como resultado del bloqueo financiero. No han desmantelado la organización, no han podido meter en prisión a ningún miembro de nuestro personal, aún. Y yo estoy en una posición difícil, pero puedo seguir trabajando.

 

“Así que si alguien te dijera: una editorial pequeña y radical se enfrenta a la Casa Blanca, la CIA, el Departamento de Defensa, el Pentágono, la NSA, la FBI, ¿cuáles son sus posibilidades de seguir existiendo tres años después? Contestarías que cero. Pero aquí estamos, y eso es satisfactorio.”

 

(Con colaboración e información de Tania Molina Ramírez)

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Jueves, 13 Junio 2013 06:13

Erdogan propuso un plebiscito

Erdogan propuso un plebiscito

El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, propuso ayer realizar un referéndum sobre un proyecto urbanístico en Estambul que desató quince días de violentas protestas en todo el país. Se trata del primer gesto conciliador del gobierno desde el inicio de la crisis. El premier hizo su oferta de una consulta popular durante una reunión con once artistas e intelectuales que actuaban en nombre de la llamada Plataforma Taksim, primera coordinadora de las protestas ecologistas contra la demolición del Parque Gezi, adyacente a la emblemática plaza Taksim. El grupo Solidaridad Taksim dijo que la delegación recibida por el gobierno no era representativa y la reunión fue poco más que simbólica.

 

Huseyin Celik, portavoz del gubernamental Partido Justicia y Desarrollo (AKP), anunció la propuesta en una rueda de prensa, en la que prometió que un plebiscito se podría hacer en toda la ciudad o bien sólo en el distrito de Beyoglu, donde se halla el recinto. Recordó que el proyecto de reconstruir unos barracones otomanos, que los ecologistas han denunciado como ilegal, fue parado por un tribunal administrativo, cuya decisión deberá respetarse, pero en el caso de que dé luz verde, se podría hacer el referendo, a esta altura la única esperanza del gobierno de poner fin al conflicto.

 

El 31 de mayo pasado, la policía dispersó por la fuerza a miles de personas que acampaban en la plaza Taksim para oponerse a planes del gobierno de talar árboles en el Parque Gezi como parte de un proceso urbanístico de reforma de ese espacio público. El hecho desató manifestaciones de repudio a la represión y de apoyo a los activistas de Gezi en todo el país, que paulatinamente se convirtieron en una protesta más general contra el gobierno islamista moderado de Erdogan, que ganó las últimas tres elecciones por un amplio margen. Las protestas fueron duramente reprimidas, lo que intensificó la resistencia de los manifestantes y extendió la ola de protestas a las principales ciudades del país, incluida la capital, Ankara.

 

En su rueda de prensa, Celik prometió asimismo que los responsables de los excesos de violencia policial serían investigados y castigados. Sin embargo, advirtió que el gobierno no puede tolerar el campamento de protesta en el parque y pidió a las organizaciones ecologistas que lo abandonen para dejar a los grupos ilegales a solas con la policía, aludiendo a la presencia de infiltrados en las protestas. En el propio parque, sin embargo, hubo más bien poca confianza en que la reunión cambiase en algo la pulseada entre manifestantes y gobierno y se cuestionaba la representatividad de la Plataforma Taksim. “Quienes acudieron a la reunión son todas personas escogidas a mano por el propio Erdogan, se trata únicamente de un lavado de cara”, opinó una activista que permanece en la plaza. “Nada saldrá de allí, porque no han invitado a ningún representante de los que estamos en el parque”, señaló otra.

 

El primer ministro insistió en que el poder financiero está detrás de las protestas y afirmó que desde hace meses disponía de informes de los servicios secretos sobre una conspiración contra su gobierno. Prometió que las fuerzas de seguridad se comportarán de forma diferente a partir de ahora y aseguró que Turquía no necesita que le den lecciones desde el extranjero. Estados Unidos y la Unión Europea criticaron los excesos de la represión policial de las manifestaciones, que dejaron hasta ahora un saldo de más de 5000 heridos y cuatro muertos, entre ellos un agente que cayó de un puente al perseguir a manifestantes. La muerte más reciente, anunciada ayer mismo, es la de un hombre de 27 años, herido en la cabeza hace diez días durante una protesta en Ankara y en coma desde entonces.

 

En el Parque Gezi, miles de jóvenes siguen acampados tras una noche de asedio policial que incluyó el lanzamiento de gas lacrimógeno. Pese a que el gobernador de Estambul, Huseyin Avni Mutlu, había prometido el martes no tocar el parque, los antidisturbios dispararon centenares de balas de goma hacia su interior. También en Ankara, donde se suceden desde hace dos semanas enfrentamientos entre policía y manifestantes, volvieron a salir a la calle miles de ciudadanos, en lo que se percibe como una nueva noche de tensión.

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 EU/Israel espían a los ciudadanos del mundo con su “Prisma”: Google, Apple, Facebook, Microsoft

Desde que el Pentágono, por ontología/teleología tecnológicas, obligó a los usuarios del planeta entero a entrar al corral del DARPA, progenitor de Internet –amplificado por la redes sociales” de recolecta de datos por las militarizadas trasnacionales “privadas” de Israel– era previsible que algún día fueran desnudadas las trasnacionales “privadas” con labores “públicas/militares” de espionaje global del binomio cibernético Estados Unidos/Israel.

 

Pese a la tormenta de medievales anatemas huecos, con antelación Bajo la Lupa (“De los multimedia a Internet: el control de EU/Israel”, 19/8/12) había prevenido tal colusión ciberorwelliana de vigilancia global por los angelicales “servidores sociales” (¡supersic!): Google, Facebook, Microsoft, Verizon, Apple, Yahoo y Skype, al “servicio” final del programa “Prisma” de la National Security Agency (NSA), agencia de espionaje criptológico vinculado al Cibercomando, superescándalo reseñado explosivamente por The Guardian (5/6/13, retomado por The Washington Post (6/6/13) y con espléndido resumen de WSWS (7/6/13).

 

Ya habíamos advertido que “Medios islámicos fustigan el control dual de Internet y los principales servidores por Estados Unidos/Israel: Google, Facebook, Wikipedia, Yahoo, etcétera (“La mano israelí detrás de Internet”; Freedom Research, junio 2009: Radio Islam)”

 

La “Seguridad del Hogar”, todo el montaje hollywoodense bushiano de su guerra contra el terrorismo islámico, “sirvió” de pretexto para vigilar a tirios y troyanos mediante su “Prisma”–calca de la vigilancia ciudadana Echelon de la anglosfera durante la guerra fría– con la connivencia del Congreso de Estados Unidos desde el 11/S y mantenido durante la gestión Obama: hoy expuesto como el Gran Hermano (Big Brother) orwelliano local/global, en lugar del sitio que le correspondía a su progenitor Baby Bush, hijo de un anterior director de la CIA con reflejos pavlovianos de espía antes de la eclosión de Internet.

 

¿Quién, dentro del establishment en ascuas, desea dañar a Obama con tanto escándalo explosivo?

 

¿Quién decía que en la postmodernidad no cabían los héroes? El estadunidense Edward Snowden, otro ciberhéroe de 29 años, empleado encubierto de la CIA en la misteriosa consultora Booz Hamilton Allen (muy socorrida por Fox y Calderón), contratista de NSA, se suma a las hazañas del australiano Julian Assange y del estadunidense Bradley Manning.

 

El rotativo israelí Haaretz (8/6/13) “cuestiona” cándidamente, para no decir pérfidamente: “¿Las empresas israelíes Verint y Narus colectaron la información de las redes de comunicaciones de Estados Unidos para la NSA?”

 

Las trasnacionales israelíes Verint y Narus “han gozado de conexiones con trasnacionales de Estados Unidos y el espionaje israelí” y los “lazos entre las agencias de espionaje permanecen sólidas” (léase: la CIA y el Mossad, entre las conocidas).

 

La prestigiada revista tecnológica Wired (abril, 2012) había expuesto a las dos empresas Verint y Nerus, con “íntimas conexiones con la comunidad de seguridad israelí” que “conducen el espionaje para la NSA”.

 

Verint, que capturó a Comverse Technology, espía a Verizon, gigante telefónico de Estados Unidos, mientras un programa de Narus recolecta las comunicaciones de los usuarios de AT&T, otro gigante telefónico estadunidense. Ori Cohen, uno los fundadores de Narus, confesó a la revista Fortune (2001) que realizaban trabajo de espionaje para el Mossad.

 

¿Alguien en México de los poderes Ejecutivo y Legislativo nos podría ilustrar sobre la presunta penetración de las trasnacionales de Israel mediante el ominoso programa “Prisma”, cuyos nueve servidores operan laxamente gracias a la “apertura moderna” en la recolecta de datos ciudadanos que los cocinan a su antojo para beneficiar su agenda oculta?

 


¿Quién protege a los indefensos ciudadanos mexicanos, primero ante su aldeano Congreso apátrida, y luego, frente el atentado permanente de los servidores de las redes “sociales” del binomio cibernético Estados Unidos/Israel?

 

Verint y Nerus operan para la unidad 8200 de espionaje del ejército israelí a cuyo cargo estuvo el comandante Hanan Gafen, quien lo confesó a Forbes (2007).

 

Para Israel las telecomunicaciones son un asunto jerárquico de su íntima seguridad para perseguir a sus críticos, ya no se diga sus adversarios, cuando la aceptación de Israel en el mundo se encuentra en un riesgoso 20 por ciento (solamente en Estados Unidos opera en un resbaloso 51 por ciento) y con tendencia al desplome (Electronic Intifada).

 

Según la histórica revelación de The Guardian, el espionaje de Gran Bretaña no se queda atrás en la compartición y compartamentalización del espionaje con la NSA mediante su macabra entidad gubernamental GCHQ.

 

Quienes aprobaron festiva y estruendosamente la seudomodernidad de la ominosa ley telecom en el Congreso sin una pizca de sindéresis –la pletórica cohorte milagrosa de entreguistas, apátridas y/o cándidos– nunca tomaron en cuenta nuestras advertencias sobre la ciberseguridad de México que formaba ya parte del “Prisma” del binomio Estados Unidos/Israel (con un presunto topo en Cofetel), antes siquiera de ser incrustada al Cibercomando de Estados Unidos.

 

Insolentes, los apátridas/entreguistas nos degradaron a niveles de Casandras, pero, nada ilustrados, ignoraron que la hija de Príamo y Hécuba tuvo la razón histórica en la captura de Troya, como sucede hoy bajo el “Prisma” de la ley telecom, donde el “México neoliberal itamita” se arrojó alocadamente a las garras de Estados Unidos/Israel.

 

Exhortamos a que después del destape de la cloaca cibernética que involucra la privacidad de los ciudadanos mexicanos, ya no se diga de los latinoamericanos en su conjunto, tanto los poderes Ejecutivo como Legislativo adopten las precauciones necesarias de protección civil mínimamente para sus votantes.

 

¿Cuáles son los límites “nacionales” al ciberespacio controlado por Estados Unidos/Israel cuando se han penetrado hasta las entrañas de la privacidad de los ciudadanos inermes vistos como enemigos potenciales de los gobiernos por quienes votaron, ya no se diga de los disidentes vistos como parias?

 

¿Dónde queda el concepto hueco de “democracia” frente al neototalitarismo cibernético de Estados Unidos/Israel?

 

Conclusión

 

El daño a las trasnacionales ciebertecnológicas de Estados Unidos e Israel será enorme a escala local/regional/global. ¿Quién va desear comprar instrumentos electrónicos de Estados Unidos e Israel para ser pérfidamente espiado?

 

El costoso aprendizaje y la enseñanza de “Prisma” en todos los países obliga, primero, a remediar con antídotos específicos el espionaje foráneo a sus ciudadanos deliberadamente desinformados (de allí la necesidad de multimedia plurales) y, luego, a crear una “intranet nacional” –que ya empezó a funcionar en países con carácter y aspiraciones de supervivencia–, con garantías públicas e inalienables de sus supuestos elegidos en los poderes Ejecutivo y Legislativo, para salir de la cárcel ciberorwelliana en la que nos encajonaron involuntariamente los “servidores” y las “redes sociales” de Estados Unidos/Israel.

 

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Publicado enInternacional
Martes, 11 Junio 2013 06:14

Farsa, el juicio a Manning

Farsa, el juicio a Manning

El juicio contra el soldado Bradley Manning, acusado por Estados Unidos de haber entregado documentos gubernamentales secretos a Wikileaks, es una farsa: su resultado está decidido de antemano, sostiene Julian Assange, fundador y editor de esa organización, la más odiada y perseguida por Washington después de Al Qaeda. En el proceso, la defensa está atada de manos y la fiscalía busca, además de sentar un precedente, establecer “un control totalitario sobre todos los empleados gubernamentales” y una fase preparatoria para un juicio “contra Wikileaks y contra mí”.

 

Desde su refugio en la embajada de Ecuador en Londres, el australiano ofreció una extensa entrevista a este diario en la que abordó, además del proceso contra Manning, las perspectivas y propósitos del propio Assange como candidato al parlamento de Australia, el papel de los medios tradicionales, la eclosión de información independiente en Internet, la politización creciente de la red, el papel de los poderes fácticos en la política estadunidense, el realineamiento de Suecia como aliado estrechísimo y subordinado de Washington. Y otros asuntos.

 

La plática tiene lugar en una desangelada oficina de la representación ecuatoriana, a no más de cuatro metros de distancia del policía británico cuya gorra se asoma por la ventana elevada del recinto. Afuera la vida londinense bulle con normalidad, animada por la clientela de Harrods, la tienda departamental situada a una cuadra.

 

Posiblemente los dos uniformados ubicados afuera de la embajada se dediquen con sinceridad a procurar la seguridad de ésta. Para garantizar que Assange no escape hay un enjambre de agentes “secretos” –las comillas vienen a cuento porque son inconfundibles en cualquier país– que pulula por la calle de Hans Crescent y las aledañas. Son de varias agencias y no sólo británicos (del MI5, oficialmente encargado de “proteger al Reino Unido de amenazas contra la seguridad nacional”), sino también estadunidenses, a decir del vigilado.

 

Sin embargo, nadie obstruye el acceso ni pregunta nada ni revisa maletas cuando se ingresa a la representación diplomática. Uno toca el timbre, un empleado de la embajada abre la puerta, franquea el paso e invita a tomar asiento en un amplio despacho. A los pocos minutos, Assange emerge del fondo de la embajada.

 

Han pasado casi dos años y medio desde la noche del martes 18 de enero de 2011, cuando, en una localidad del este de Inglaterra, Assange entregó a este enviado una memoria USB que contenía 2 mil 995 cables enviados al Departamento de Estado en años y meses anteriores por la embajada y los consulados de Estados Unidos en México. El perseguido conserva la jovialidad de entonces y se le ve sereno mientras habla. Dos cambios perceptibles, de entonces a la fecha: sus gestos de niño travieso han desaparecido y a su pelo casi blanco –era de un rubio extremo– se le ha caído el “casi”.

 

Empecemos por lo que dice Assange sobre la corte marcial que por estos días juzga a Manning en la base militar Fort Meade, en Maryland, justo donde se ubica la enorme sede de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés).

 


Una defensa imposibilitada para defenderse

 

–Dices que el juicio contra Manning es una mascarada.

 

–Sí. Es absolutamente político. En un juicio debería tratarse de establecer la verdad, la culpabilidad o inocencia de una persona. Su resultado tendría que depender de lo que digan los testigos, y así. Pero este juicio fue deliberadamente planeado para desembocar en una conclusión predeterminada. Es un show.

 

–¿Veredicto y sentencia ya decididos?

 

–La juez estableció limitaciones a la defensa: no puede presentar más que a un puñado de testigos, mientras la parte acusadora tiene permitidos 141; casi todos los de la defensa, en cambio, fueron vetados. El tribunal prohibió a la defensa argumentar sobre la intencionalidad; o sea, no puede presentar testigos o pruebas que tengan que ver con las intenciones, ni probar que la intención del acusado no era dañar a Estados Unidos, los militares y el gobierno, sino ofrecer a la gente información acerca de los crímenes de guerra y su contexto. Además, la defensa tiene prohibido presentar cualquier prueba, cualquier informe gubernamental, cualquier testigo, que muestre que el acusado no causó daño alguno.

 

“Si hacemos un paralelismo, imaginemos que te acusan de asesinato y te envían a una corte como la que juzga a Bradley Manning. No podrías alegar que fue en defensa propia ni presentar material de video que así lo demostrara porque eso sería hablar sobre la intención. Tú intentabas defenderte, no asesinar a alguien, pero te prohibirían mostrar eso. Si la supuesta víctima estuviera viva, no lo podrías llevar al tribunal, no podrías mostrar que no hubo daño. En otras palabras, la defensa no se puede defender.

 

“El cargo más grave elaborado por la fiscalía contra Manning es el de ayudar al enemigo [documento de la acusación, en http://goo.gl/r5l1K]. Es un delito grave. El fiscal pidió cadena perpetua, pero la juez podría, si quisiera, dictar la pena de muerte. Por la trascendencia de ese posible castigo, esto debería ser juzgado con completa seriedad. En cambio, el juzgado y el fiscal se burlan del mundo. Dicen que el fiscal no tiene que demostrar que Manning ayudó al enemigo.

 

“¿Y qué significa ayudar al enemigo? Pues dicen que Manning se comunicó con una organización periodística que a su vez se comunicó con el público, y el público incluye a Al Qaeda. El termino que usan en la formulación de cargos es ‘comunicación indirecta con Al Qaeda vía Wikileaks’. O sea que el enemigo es el público, y que éste, en todo caso, incluye a Al Qaeda. Si te comunicas con un periodista, y por medio de éste, con el público, luego entonces te comunicaste con Al Qaeda. Así que comunicarte con un periodista es ahora un delito de posible pena capital en Estados Unidos. Ese es el precedente que intentan crear. Quieren hacer eso porque implica un control totalitario sobre todos los empleados gubernamentales estadunidenses.

 

“La juez estableció que lo único que el fiscal tiene que demostrar es que, junto con el resto del mundo, Al Qaeda leyó los informes de Wikileaks. Ni siquiera tiene que probar que Al Qaeda hizo algo con esta información. Basta con que la organización terrorista haya leído The New York Times y visto CNN, y con eso ya leyó a Wikileaks, junto con los demás.” [Para mayor información, consultar el blog del juicio contra Bradley Manning, en el sitio web de La Jornada: http://goo.gl/Er41w]

 


Los objetivos siguientes: Assange y Wikileaks

 

–¿Y qué hay con Wikileaks?

 

–El juicio no sólo se desarrolla para aterrorizar a futuros Bradleys Mannings; también está ahí para preparar el terreno de una acusación contra Wikileaks y contra mí. Si la gente vio el caso la semana pasada, habrán visto cómo desde el primer día decían que Manning era agente de Wikileaks, que yo lo controlaba, le daba tareas que llevar a cabo, información que conseguir.

 

“No necesitarían hacer eso en el caso de Manning porque él ya admitió, en su declaración, que pasó información a Wikileaks y que Wikileaks la publicó posteriormente. Pero el fiscal no dice ‘el acusado ya admitió haber hecho esto, no hay nada que discutir’; no, dice que Assange hizo tal y tal. Lo hace para armar una historia ante el público, lo cual es política y legalmente necesario para el siguiente caso. También es parte del espectáculo contra Manning, pero también contra Wikileaks y contra mí.”

 

–¿Una muestra de lo que pasaría si te extraditaran?

 

–Sabemos que trabajan en lo que llaman, en su correspondencia formal con la embajada de Australia en Washington, “una investigación de escala y naturaleza sin precedente”, con más de una docena de dependencias involucradas. El Departamento de Justicia admitió hace tres días que continúa con esto. Y tengo indicios creíbles de que hay una acusación sellada contra mí. El responsable es Neil McBride, fiscal para el distrito oriental de Virginia, que es donde se llevan a cabo todos los procesos judiciales de seguridad nacional. El jurado estaría compuesto por gente que trabaja en la CIA, el Pentágono y la NSA. En esa región existe la mayor concentración de empleados de oficinas de seguridad nacional en Estados Unidos.

 

“La gente me dice cosas absurdas como ‘no te preocupes, Julian, si alguien de tu equipo es extraditado a Estados Unidos, la Primera Enmienda los protege’. ¡Por favor! Es completamente absurdo. Sabemos dónde se llevará a cabo el juicio, dónde ha estado haciendo citatorios el gran jurado en estos últimos tres años, desde julio de 2010; dónde ha interrogado a gente, solicitado registros, sacado información de Google, forzando a que testigos rindan testimonio en secreto. Incluso han forzado a novias y madres a testificar en contra de algunos. Han solicitado registros de nuestros proveedores de servicio de Internet, de Google Earth, de Twitter.

 


“Eso ha estado ocurriendo en Alexandria, Virginia. Ahí es donde se llevaría a cabo el juicio, a seis kilómetros de Washington DC, con un jurado compuesto por gente del área. ¿Qué hay en esa zona? La CIA, el Pentágono, la NSA, Langley. Si nuestra gente es enviada a un jurado ahí, no tiene esperanza alguna. Por lo demás, miremos las estadísticas del gobierno estadunidense: si eres sometido a un jurado federal, hay 99.97 por ciento de probabilidades de que seas acusado.”

 

–O sea que un juicio en tu contra sería una mera formalidad...

 

–Una mera formalidad. Si eres acusado bajo la ley federal en Estados Unidos, la posibilidad de que seas condenado es de 99 por ciento. Eso no es un sistema de justicia: con 99.97 por ciento de probabilidades de ser acusado si pasas por un gran jurado, y 99 por ciento de que seas condenado si te acusan... Y sabemos dónde sería ese juicio: justo al lado de Langley [sede de la CIA], en Alexandria, Virginia.


El “Israel del norte”

 

–¿Y Suecia? ¿Por qué no confías en Suecia?

 

–En Suecia la gente es detenida sin cargos durante meses, y mantenida en aislamiento. Se le niega acceso a televisión, periódicos, cualquier información, cualquier amigo, etcétera, durante la investigación. Incluso el Departamento de Estado tiene una advertencia acerca de ir a Suecia, debido a las detenciones sin cargos: que no te arresten porque puede ser peligroso. La Asociación Internacional de Prisiones dijo que las condiciones en las cárceles suecas son las peores en Europa; eso incluye a Rumania. Juicios Justos Internacional condenó el aislamiento sin cargos que se practica en Suecia. Eso le acaba de pasar a un amigo mío.

 

–¿Cómo fue?

 

–Un voluntario de Wikileaks que trabajó en [el video de] Asesinato colateral, hace un año fue llevado ilegalmente por agentes del servicio secreto sueco, la Säpo, de Camboya, donde estaba viviendo, a Suecia; allí fue arrestado en la pista y puesto en prisión, en aislamiento completo, durante tres meses. Los agentes del servicio secreto estaban en Camboya. Una docena de ellos, según la documentación oficial emitida por el Ministerio de Asuntos Exteriores sueco como resultado de una solicitud de información.

 

“Suecia es el único país que entregó a Estados Unidos a personas a las cuales ya les había dado visa: dos egipcios solicitantes de asilo político, en 2001. Ambos tenían esposas e hijos en Suecia, eran refugiados políticos. La Säpo los entregó a la CIA; un avión llegó, los recogió, los llevó a Egipto y fueron torturados por el régimen de Mubarak. Todo se supo. La acción fue condenada por la ONU y hasta por Human Rights Watch, una organización muy conservadora.

 

“Las autoridades suecas estuvieron involucradas en más de mil 200 vuelos secretos de la CIA desde 2001 al menos hasta diciembre de 2006. Lo revelamos en los cables [del Departamento de Estado]; sabemos por un cable que a partir de ese año endurecieron las reglas. Luego, Suecia es el único país en el que hay completa impunidad [a los involucrados] en el programa de traslados. En Alemania, la policía está investigando; en Italia se formularon cargos contra los italianos y los agentes de la CIA involucrados; en Polonia se investiga a agentes de la CIA basados ahí.”

 

–¿Por qué el gobierno de Estocolmo depende tanto de Washington? ¿Por qué ha aceptado ese papel?

 

–Así ha sido durante mucho tiempo. La mayoría de la gente en América Latina recordará las cosas buenas que Suecia hizo en los 70, aceptando refugiados que huían de las dictaduras. Con Olof Palme como primer ministro, algo de eso era genuino. Pero desde hace unos 30 años Suecia ha jugado un sofisticado juego de relaciones públicas. Palme fue asesinado en 1986, pero antes ya las cosas habían comenzado a cambiar.

 

“Lo que ocurre al parecer es que Suecia se convirtió, por factores geopolíticos obvios, en el Israel del norte. Geopolíticamente son parecidos: población de Suecia: 9 millones; población de Israel: 9 millones. Como Israel, Suecia tiene su propio idioma, nadie más lo habla; Suecia está aislada de sus amigos militares; Israel está aislado de sus grandes amigos. Suecia tiene un poderoso vecino militar, Rusia. Israel está rodeado de países hostiles.

 

“Veamos: Suecia está allá arriba, en los bordes del continente europeo, alejada de los que considera sus poderosos amigos y aliados. Le tiene pavor a Rusia. Las encuestas muestran que es el país más antirruso de Europa; más que Polonia, incluso; más que Finlandia. También es el país más proestadunidense de Europa. De hecho, es más proestadunidense que proeuropeo. Estas realidades geopolíticas, con el resurgimiento de Rusia, bajo Putin, en los últimos 10 o 15 años, han hecho que Suecia quiera estar lo más cerca posible de Estados Unidos.


Tropas y armas suecas

 

“En 2006 llegaron al poder los conservadores [Allians för Sverige, en sustitución de los socialdemócratas] y formaron un gabinete del que 80 por ciento de los miembros había estudiado en Estados Unidos. El único empleo como consultor en el extranjero de Karl Rove [jefe de gabinete en la Casa Blanca entre 2001 y 2007] ha sido como consejero político del partido en el poder en Estocolmo. También es un amigo cercano, desde hace 40 años, del ministro del Exterior sueco, Carl Bildt. Como lo revelamos en Los papeles de Kissinger, Bildt, en 1974, cuando tenía 23 años, ingresó a un programa de liderazgo en Washington y allí conoció a Karl Rove. Así que hay razones geopolíticas y personales de por qué Suecia se ha vuelto tan cercano a Estados Unidos. No es un fenómeno que haya pasado como resultado del cambio de poder en 2006.”

 

–Pero los suecos no enviaron tropas a Irak...

 

–Las enviaron a Afganistán. Allí hay tropas suecas bajo control estadunidense y tienen una base en territorio afgano. Fueron los quintos en entrar a Libia. Enviaron aviones. En el parlamento sueco, hasta el pinche partido de izquierda votó por enviar fuerzas terrestres. No sé si finalmente las enviaron, pero el parlamento votó por hacerlo; y escuché, pero no lo tengo confirmado, que enviaron lanchas.

 

“En 2011, Suecia rebasó a Israel como el productor número uno de armas per cápita. La industria armamentista ocupa una porción mayor de la economía y la política que en ningún otro país. Suecia no envió tropas a Irak, cierto, pero construyó búnkers para Saddam Hussein y después le dio toda la información a Estados Unidos. Fue el número uno exportador de armas a Estados Unidos durante la guerra de Irak. Luego hizo un acuerdo con Washington –está en los cables del Departamento de Estado– para acoger a los refugiados iraquíes y liberar de esa tarea a Estados Unidos. Luego, Suecia se dice neutral pero está en más de 114 comités de la OTAN.

 

“Liberamos unos cables de diciembre pasado que indican lo siguiente: el Departamento de Estado había promovido una directiva para intentar que otros países firmaran un tratado llamado HSPD6 (Homeland Security Presidencial Directive 6, Directiva Presidencial de Seguridad Interna 6), que consiste básicamente en esto: ‘dale a Estados Unidos un montón de información acerca de sospechosos de terrorismo que podrían viajar a Estados Unidos o que podrían serle de interés’. Es un acuerdo formal y Washington envió a Estocolmo a gente de alto nivel para lograr la firma. Pero el Ministerio de Justicia sueco acudió a la embajada estadunidense y le dijo: ‘no creemos que debamos firmar eso’.¿Por qué? ‘Porque ya les estamos dando, de manera informal, mucho más de lo que está en el acuerdo. Pero si firmamos un tratado, éste debe pasar por el escrutinio del parlamento y la mayoría del parlamento no tiene idea de que les estamos dando todo esto por abajo de la mesa. Además, lo que ya hacemos probablemente es inconstitucional’. Y no firmaron.”

 

Con colaboración e información de Tania Molina Ramírez

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