La carta en la que Orwell explica “1984″

Nadie comprendió tan pronto el siglo XX como George Orwell.


 
Esta semana se ha publicado “George Orwell: A Life in Letters”. El libro contiene una carta fascinante donde Orwell explica la tesis principal de “1984″ que escribiría dos años después. Podéis leerla entera aquí.


 

Me temo que, desgraciadamente, el totalitarismo está creciendo en el mundo.


 
Hitler pronto desaparecerá, pero sólo a costa de fortalecer a: 1) Stalin, 2) los millonarios americanos e ingleses y y 3) todo tipo de pequeños “fuhrers” al estilo de De Gaulle.


 
[…]


 
En el mundo que veo venir, en el que dos o tres superpoderes controlarán el mundo, 2+2 será igual a 5 si el “fuhrer” de turno así lo desea.
 


[…]


 
La mayor parte de la élite intelectual inglesa se opone Hitler, pero sólo a cambio de apoyar a Stalin. La mayoría de ellos apoyan métodos dictatoriales, policías secretas y la sistemática falsificación de la Historia siempre que beneficie “a los nuestros”.


 
Pero si uno proclama que “todo es por una buena causa” y no reconoce los síntomas siniestros, en realidad sólo está ayudando a fortalecer el totalitarismo.
 


[…]


 
Desde que la guerra contra el totalitarismo comenzó en 1936 [Orwell combatió con los republicanos durante la Guerra Civil], creo que nuestra causa es la mejor. Pero para que continúe siendo la mejor, necesitamos una autocrítica constante.


 
Orwell escribió esta carta desde su casa en el barrio londinense de Mortimer Crescent el 18 de mayo de 1944. Dos semanas después, un misil V-1 alemán destrozaba Mortimer Crescent. Os cuento esto porque siempre me han fascinado los dos primeros párrafos de “The Lion and the Unicorn: Socialism and the English Genius” que escribió tres años antes. (En esa obra Orwell propone una revolución socialista y democrática en Inglaterra en oposición al estalinismo soviético).
 

 

Mientras escribo esto, seres humanos muy civilizados vuelan sobre mi cabeza tratando de matarme.


 
Ellos no sienten ninguna enemistad hacia mí como individuo. Yo tampoco hacia ellos. Sólo están “haciendo su tarea”, como dice el proverbio. La mayoría de ellos, no tengo ninguna duda, son buena gente y jamás cometerían un asesinato en su vida privada. Por otro lado, si alguno consigue matarme hoy, tampoco tendrá ninguna pesadilla. “Están sirviendo a su país” y eso parece que les absuelve de todo mal.

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Miércoles, 07 Agosto 2013 06:21

Bolivia: el golpe avisa

Bolivia: el golpe avisa

¿Qué buscaba la CIA cuando el 2 de julio, en los militarizados cielos de Europa, puso en peligro la vida del presidente del Estado Plurinacional de Bolivia Evo Morales Ayma? ¿Al réprobo de la CIA y de la Agencia Nacional de Seguridad que denunció el monitoreo de Washington en las llamadas telefónicas, correos electrónicos y conversaciones de chat de sus “aliados” europeos?

 

Algunos gobernantes, fingieron “indignación”. Angela Merkel, caudilla democristiana y premier de Alemania, dijo: “A los amigos no se les espía…”. Y el presidente “socialista” de Francia, François Hollande, junto con su homólogo de Italia, el “ex comunista” Giorgio Napolitano, exigieron “una explicación inmediata” (sic) del gobierno de Obama. Sin embargo, el 8 de julio todos andaban de besos para celebrar un tratado de libre comercio entre la UE y Estados Unidos.

 

Los medios del norte (y las cotorras que en el sur les hacen eco), priorizaron el “vía crucis” de Snowden, menospreciando el gravísimo atentado a Evo. La Nación de Buenos Aires, por ejemplo, publicó un artículo titulado “Los riesgos de provocar a Estados Unidos” (3/7/13), firmado en Washington por una corresponsal de la agencia de noticias alemana Dpa. Pero en lugar del “caso Snowden”, el tono del texto aludía a los países del Mercosur y la Alba.

 

Se ha dicho que la agresión al gobernante del país andino, carece de antecedentes. Un modo de seguir olvidando que en 1802, Francia apresó con engaños al líder independentista de Haití, Toussaint L’Ouverture, confinándolo luego en una fortaleza al pie de los Pirineos, donde Napoleón lo dejó morir de frío. ¿Y el secuestro del general Manuel Antonio Noriega, jefe de Estado de Panamá, a quien Estados Unidos encerró 20 años en una prisión de Miami, tras la invasión militar de 1989?

 

De puño y letra de Evo, La Paz, 10 de julio: “La prohibición de sobrevolar (NR: el espacio aéreo de Francia Italia, España y Portugal), aplicada simultánea y coordinadamente por cuatro países bajo el mando único de la Central Intelligence Agency (CIA) contra un país soberano, bajo el único pretexto de que pudiéramos estar trasladando a Snowden, ha dejado al descubierto el peso político de la principal potencia imperial: Estados Unidos”.

 

Evo cuenta que a minutos de llegar a territorio francés, París canceló la autorización de sobrevolar su espacio aéreo. La primera opción era volver a Rusia, de donde habían partido. “Pero corríamos el riesgo de quedarnos sin combustible”, dice.

 

Afortunadamente, el avión pudo aterrizar en Austria, pues también Italia y Portugal se habían negado por “problemas técnicos” (sic). Y al embajador de España en Viena, Alberto Carnero, le tocó protagonizar el tramo final del torpe y miserable sainete urdido por la CIA, en comunicación directa con el viceministro de Relaciones Exteriores Rafael Mendívil Peydro.

 


Para autorizar escala en Las Palmas, Carnero puso como condición la revisión del avión. Evo plantó bandera: “Usted no puede revisar el avión”. Descolocado, el esbirro pidió entonces que lo invitara a “tomar un cafecito” en la nave… Evo le dijo: “¿Está usted tratándome de delincuente? Si usted intenta ingresar en ese avión deberá hacerlo por la fuerza. Y yo no voy a resistir una operación militar o policial: no tengo los medios de hacerlo”.

 

Evo cuenta que el embajador se asustó, descartándose “…la opción de la fuerza, no sin antes precisar que, en esas condiciones, no podía autorizar nuestro plan de vuelo”. El esbirro de Rajoy manifestó: “A las nueve de la mañana le vamos a informar si puede partir o no. Vamos a discutir con nuestros amigos”, me explicó.

 

“¿Amigos?”, observó Evo. “¿Quiénes son esos ‘amigos’ a los que usted hace referencia? Francia e Italia, sin duda… Pero no me respondió, y se retiró”.

 

El periodista español Juan Manuel Martín Medem, del periódico Diagonal, resumió el atropello diciendo: “Los vigilados por Washington se convirtieron en mercenarios del espía, para perseguir al arrepentido de la CIA que denunció la penetración electrónica de Estados Unidos en la soberanía nacional de sus aliados”.

 

Tres lecciones se desprenden del secuestro y humillación del presidente que en el Encuentro Mundial Antimperialista y Anticolonialista de Cochabamba (31 de julio/2 de agosto) fue proclamado “líder de las organizaciones y movimientos sociales del mundo” frente a un millón de personas y mil delegados de 20 países:

 

1) A los pueblos del mundo mostró que la piratería de las naciones “civilizadas” continúa vigente, y guarda pocas diferencias con la ejercida por Carlos V, Isabel I y Felipe II;

 

2) A los gobiernos latinoamericanos envió un mensaje de advertencia frente a sus esfuerzos de integración, cooperación, independencia y solidaridad, y

 

3) A los intelectuales de invernadero que hablan del “otoño del progresismo”, probó que el imperialismo existe, tiene “centro”, y que sólo la lucidez de los de “arriba” y “abajo” podrá consolidar una política de paz.

 

El atentado a Evo probó también que los discursos antiimperialistas de América Latina responden a 200 años de luchas emancipadoras y, por consiguiente, empiezan a ser algo más que “retórica” vacía de verdades, contenidos y acciones efectivas

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Martes, 06 Agosto 2013 06:37

Hacia un mundo de bloques

 Hacia un mundo de bloques

UNO


 
El mundo vive una crisis global que se manifiesta a nivel político y económico, pero se evidencia también en el ámbito multilateral regional y global.


 
Hay una crisis económica visibilizada en Europa, sobre todo, y Estados Unidos. Hay una crisis de la gobernanza mundial evidenciada en el papel cada vez menos trascendente con pérdida de credibilidad de la ONU (Organización de Naciones Unidas), y en la sobredimensión de un Consejo de Seguridad que sigue representando un momento histórico ya pasado y superado. Hay una crisis del multilateralismo tradicional, manifestado en la ONU, pero también en el sistema interamericano con una OEA (Organización de Estados Americanos) cuestionada. Hay una crisis de las multilaterales de crédito cada vez menos creíbles en el Norte y en el Sur, más allá de algunos grupos interesados. Hay una crisis del comercio mundial evidenciado en los traspiés de la OMC (Organización Mundial de Comercio), que finalmente recurre a un suramericano para intentar salir de su pozo, en la especulación con los alimentos, y en la promoción de un consumo parásito para que el sistema financiero sobreviva otorgando créditos no productivos. Y dentro de esa crisis mundial podemos también colocar el fortalecido crimen organizado global y en red, cada vez más vinculado a instancias de poder político y económico en todo el mundo. Pero la crisis no toca al Imperio.


 
Al decir de Toni Negri, hoy el imperio asume formas y connotaciones distintas al imperio tradicional. Se trata de una especie de coalición mundial integrada por países, grandes corporaciones, sistema financiero global, ciertas multilaterales, entidades de arbitraje internacional, y otras tantas instancias entrelazadas entre sí y al servicio de un poder global, unipolar, que se resume en lo que para Negri es el Imperio.


 
La crisis no toca al Imperio en esta nueva definición, son los procesos integradores que hacen emerger un mundo diverso contrapuesto al pensamiento único del mundo homogeneizado política, económica, comercial y culturalmente. Son los procesos integradores de nuevo tipo los que se oponen al Imperio.


 
Son, también, esos procesos integradores los que hacen surgir una nueva propuesta multilateral. Ante la crisis del multilateralismo tradicional surge un nuevo multilateralismo que se fortalece en nuevas expresiones como los BRIC (Brasil, Rusia, India y China), y en procesos integradores como los que se dan en América Latina, Eurasia, Asía y África. Procesos estratégicos hacia un mundo de bloques, multipolar. La UNASUR (Unión de Naciones Suramericanas) es uno de los mejores ejemplos de proceso integrador estratégico de nuevo tipo.


 DOS


 
En 2010 cuando Ecuador asumió la PPT (Presidencia Pro Témpore) de la UNASUR, se trazaron varios objetivos y una agenda para desarrollar y proyectar la Unión hasta ese momento todavía incipiente.


 
Era muy importante lograr la ratificación del convenio por los países necesarios, porque hasta ese momento habían ratificado solo tres naciones y, si se demoraba, podía ponerse en cuestión la validez jurídica de la Unión.


 
También era necesario proyectar la Secretaría General organizando el funcionamiento de la sede en Quito y nombrando al Secretario General. Un tercer punto fundamental era armar una agenda de actividades para proyectar y desarrollar los Consejos y la Unión en general.


 
Estos tres puntos llevaban a consolidar la institucionalidad e iniciar un posicionamiento regional y mundial de UNASUR.


 
Muchos viajes, reuniones y más reuniones, llevamos adelante el canciller de Ecuador Ricardo Patiño y yo como Vicecanciller, para lograr el compromiso que habíamos asumido con el presidente Correa, quien mantuvo un apoyo permanente.


 
Finalmente con el aporte de las instancias necesarias en la Cancillería ecuatoriana, luego que una reestructura le diera más dinamismo para moverse a nuestro ritmo, y de los ministerios involucrados en los consejos sectoriales, logramos los objetivos planteados para el año de gestión. Mientras, también se llevaban adelante decenas de otros temas estratégicos y coyunturales desde la Cancillería.


 
Algún día se escribirá sobre ese trabajo y en especial sobre las tareas relacionadas con la integración. Pero recordar en forma resumida la gestión por UNASUR, es recordar que las acciones concretas en la práctica fueron producto de una política integradora mandatada por la Constitución aprobada en 2008, pero teorizada antes en el programa de gobierno, y consolidada después en nuestros análisis durante la gestión. Teoría y práctica se complementaban y retroalimentaban.


 
Finalmente UNASUR tuvo la proyección y el avance que se buscaba en ese periodo, que coincidió también con el nombramiento de Néstor Kirchner como Secretario General.


 
Néstor puso las bases políticas de la Secretaría. Luego Ema Mejía y Alí Rodríguez fortalecieron el proceso institucional. Rodríguez, además, aportó una base teórico-práctica a UNASUR con su propuesta sobre los recursos naturales como eje integrador. Ahora estamos en otro momento histórico y la coyuntura exige consolidación institucional definitiva y proyección de la Unión hacia un mundo de bloques.


 TRES


 
A fines de agosto Perú entrega la PPT de la Unión de Naciones Suramericanas a Surinam. Cada traspaso de la PPT es un hecho sumamente importante porque va integrando a todos los países de forma directa en la construcción de la Unión en la práctica. Surinam se ha involucrado previamente en las instancias de UNASUR para hacer una buena gestión, y participar activamente en esa construcción.


 
En esos días, posiblemente se elija también el nueva o nuevo Secretario General, que estará en la conducción de la Secretaría durante dos años, tendrá la tarea de consolidar esa instancia, aportar el afianzamiento del bloque y proyectar su presencia regional y mundial.


 
UNASUR es la propuesta más importante de integración que involucra a toda América del Sur. Surgió como una propuesta de integración desde lo político, llevando adelante acciones trascendentes para solucionar conflictos, consolidar una mirada de defensa de la democracia en común, fortalecer políticas de defensa y sociales integradoras, e inclusive posicionándose como un bloque a tener en cuenta a nivel mundial en el desarrollo de un mundo multipolar.


 
Un bloque que, más allá de las diferencias políticas o de políticas económicas entre los países que lo integran, ha logrado levantarse como espacio de acuerdos y entendimientos desde la diversidad y ha generado un proceso integrador diferente.


 
UNASUR ha demostrado que, dentro de las diferencias, se puede llegar a ciertos acuerdos que parten de un punto central: para competir, para ser escuchados en un mundo que va a ser de bloques, tenemos que participar como un todo más compacto y poderoso desde toda América del Sur.


 
Por ejemplo, el acuerdo de transparentar gastos militares y parar la instalación de bases militares estadounidenses, acordados en el Consejo de Defensa, son temas que se han resuelto, con discrepancias mediante pero llegando a ciertos consensos.


 
Ahora es necesario afianzar la Unión como bloque de poder e interlocución mundial.  Dentro de ese proceso es fundamental afirmar la institucionalidad de sus diferentes instancias, y particularmente la Secretaría General. Tal vez haya que transformar el Consejo de Delegados en un organismo de representación permanente mucho más vinculado a la Secretaría General ya establecido en la sede de Quito, para que se complemente mejor con ésta.  Además es fundamental fortalecer y consolidar los Consejos con planes de gestión y mirada estratégica.


 
Es necesario, también, afirmar la gestión de UNASUR desde la Secretaría, para reforzar las acciones del bloque a nivel regional y mundial. Para eso, se deben elaborar objetivos de corto, mediano y largo plazo, con una agenda que permita llegar a esos objetivos produciendo un salto cualitativo en la gestión y un mayor posicionamiento de la Unión, generando además alianzas económicas, comerciales, políticas, sociales y culturales.


En el segundo semestre de 2014, Uruguay asumirá las PPT de manos de Surinam, buena oportunidad para ser un puente de Unidad en la diversidad.


 
Por Kintto Lucas, escritor, periodista.  Ex Vicecanciller de Ecuador.  Actualmente Embajador Itinerante de Uruguay para UNASUR, CELAC y ALBA.

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Martes, 06 Agosto 2013 06:21

¿Quién regirá la Fed?

¿Quién regirá la Fed?

El debate sobre quién debe suceder a Ben Bernanke en la presidencia de la Reserva Federal se intensifica en una etapa particularmente temprana del proceso. Las discusiones adoptan también un tono claramente político. Ahora que las decisiones monetarias están en el centro de la política económica estadunidense, la elección de un sucesor conlleva peso adicional.

 

El segundo periodo de Bernanke al frente de la Fed termina en febrero de 2014, y se espera que se retire. El presidente Barack Obama tiene la responsabilidad de designar al sucesor, sujeto a la confirmación del Senado. En una entrevista con el New York Times, a finales de julio, Obama comentó que nombraría al próximo directivo en los meses siguientes, sin revelar quién podría ser.

 

Ninguna designación que Oba­ma haga en su segundo periodo presidencial será más importante que la del jefe de la Fed. El banco central estadunidense ha estado a la vanguardia de la respuesta política a la crisis económica de 2008-09. En un momento en que la política fiscal ya no puede sostener la economía –a causa tanto de una deuda creciente como de la renuencia de los republicanos conservadores en el Congreso a gastar–, las decisiones económicas han sido el medio principal de elevar la confianza del público e impulsar la demanda económica. Los activos en el balance de la Fed, que totalizaban menos de 900 mil mdd antes del comienzo de la crisis, en septiembre de 2008, ahora suman 3.6 billones, enorme incremento en liquidez que refleja las tres rondas de la llamada liberación cuantitativa, es decir, comprar bonos en el mercado secundario con dinero recién creado.

 

¿Quiénes son los candidatos?

 

Obama tiene la fortuna de disponer de varios candidatos con aptitudes para suceder a Bernanke, entre ellos por lo menos tres ex vicepresidentes de la Fed: Tim Geithner, quien fue secretario del Tesoro en el primer periodo presidencial de Obama; Roger Ferguson, quien actualmente dirige un gran fondo de pensiones para maestros, y Donald Kohn, quien a lo largo de 40 años ocupó varios importantes cargos en la Fed. Pero los más probables (según comentarios de funcionarios del Congreso y del Ejecutivo) son Janet Yellen, la actual vicepresidenta del banco, y Larry Summers, ex secretario del Tesoro que fue jefe del Consejo Económico Nacional (NEC, por sus siglas en inglés) en 2009-10.

 

Designar un nuevo presidente de la Fed es por lo regular un asunto relativamente silencioso, con poco de política abierta. Si bien la política siempre tiene que ver en las decisiones en Washington, el papel del presidente de la Fed es menos contencioso que la mayoría. Esta vez, sin embargo, el asunto ha adquirido un tono más agudo. Janet Yellen, una de las figuras más respetadas en los círculos de la política monetaria, ha sido considerada candidata natural al trabajo de Bernanke, pero asistentes de Obama han sugerido a últimas fechas que Summers po­dría ser el elegido. Esto disparó una inusitada carta pública de senadores demócratas a Obama, a finales de junio, para recomendar que Yellen sea la designada.


¿Quién sería mejor?

 

Tanto Summers como Yellen tienen méritos. Summers, secretario del Tesoro en los años finales del gobierno de Bill Clinton, ha estado en el eje de las políticas económicas durante buena parte de los 20 años pasados. Su labor fue fundamental, junto con la de Robert Rubin, su antecesor en el Tesoro, y Alan Greenspan, entonces presidente de la Fed, para calmar los mercados luego de las crisis financieras de México, Asia y Rusia en la década de 1990. Al frente del NEC tras el estallido de la crisis financiera de 2008-09, encabezó la respuesta del gobierno de Obama, incluida la integración de sus programas de estímulos. Menos laudable es que haya alentado la desregulación de la industria de servicios financieros en la década de 1990, y algunos demócratas lo acusan de contribuir al ambiente que creó la crisis financiera más reciente. Esta es una de las razones por las que no es popular en algunos círculos del Congreso, y por las que nombrarlo en la Fed podría desencadenar una difícil batalla por su confirmación.


En nuestra opinión, Janet Yellen es la más calificada entre los candidatos. Con todos sus talentos, Summers jamás ha intervenido en política monetaria. Yellen, además de ser vicepresidenta con Bernanke, pasó los seis años anteriores como jefa del Banco de la Reserva Federal de San Francisco, y durante casi tres años en la década de 1990 fue miembro del consejo de gobierno de la Fed. Bajo cualquier norma, es una auténtica experta en política monetaria; no sería exagerado decir que fue preparada para el cargo de presidenta. Más importante: ha estado en la Fed en un momento en que la política monetaria ha experimentado una revolución del pensamiento, y tiene más experiencia práctica relevante que Summers.

 

Yellen es también experta en comunicación de la Fed, en cómo el banco central hace llegar su mensaje al mundo. Es una tarea importante, puesto que una comunicación apropiada puede reducir en mucho la volatilidad del mercado y el daño inevitable que causa. La comprensión que tiene Yellen de los mensajes apropiados puede resultar crucial conforme la Fed desenvuelve su programa de compra de bonos. En comparación, Summers tiene fama de brusco, lo cual no es siempre el mejor enfoque para un presidente de la Fed.

 

Si bien ambos candidatos son demócratas y, en esencia, keynesianos, Yellen se muestra más favorable que Summers al programa de compra de bonos. De hecho, ella y Bernanke son los arquitectos de la política de liberación cuantitativa de la Fed, y ambos sostienen que ha estimulado la economía. En comparación, Summers insinuó en comentarios recientes que ha servido de poco.


¿Qué diferencias habría?

 

¿Sugiere esto que sus políticas diferirían en forma dramática? No es probable, si bien Yellen ha adoptado un tono más gentil que Summers sobre la política de la Fed. Suponiendo que la economía de EU se encuentra en un curso de recuperación sostenida, la liberación cuantitativa será desactivada poco a poco por cualquier presidente de la Fed. Bernanke y Yellen ya han dado señales en ese sentido, y Summers sin duda seguiría el mismo camino. El programa de compra de bonos, cualesquiera sean sus méritos –que para nosotros han sido modestos–, se acerca a un fin gradual.

 

El súbito ascenso de Summers en la carrera por la Fed parece estar en función sobre todo de su cercanía con la Casa Blanca; casi todos los gobiernos tienen una inclinación insular, una preferencia por los leales sobre los externos. Yellen, con todos sus talentos, es ajena al clan de Obama. Pero aparte de sus obvias calificaciones, también es mujer... en un gobierno que ha ubicado a relativamente pocas mujeres en los cargos de primer nivel. Si los demás factores se mantienen iguales, Obama sin duda agradecería la distinción de nombrar a la primera presidenta de la Fed en la historia.

 

Economist Intelligence Unit

Traducción: Jorge Anaya

En asociación con infoestratégica • www.infoestrategica.com

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Martes, 06 Agosto 2013 06:14

Socios para el megaespionaje de Cameron

Socios para el megaespionaje de Cameron

Los velos que cubren al espionaje británico siguen cayendo. En los nuevos documentos filtrados por esa inagotable caja de sorpresas que es el ex espía estadounidense Edward Snowden, dos gigantes multinacionales británicos de la telecomunicación, uno estadounidense y cuatro operadores de menor envergadura, son los “socios de la intercepción” del espionaje electrónico británico, el Goverment Communication Headquarters (GCHQ), al que le entregan el acceso a las llamadas telefónicas, los mails y redes sociales como Facebook de sus clientes.

 

La intimidad de este vínculo es tal que las multinacionales tienen virtuales nombres de guerra en sus contactos con el GCHQ, justificados en otro de los documentos porque la filtración de sus nombres provocaría “una tormenta política”. En este mundo de espejismos, las británicas British Telecom y Vodafone Cable son Remedy y Gerontic, respectivamente, la estadounidense Verizon Business es Dacron, Global Crossing, Pinnage; Level 3, Little; Viatel, Vitreous, e Interoute, Streetcar.

 

Estos virtuales nombres de guerra, marca privilegiada de la clandestinidad, fueron dados a conocer por el periódico alemán Suddeusche Zeitung y reproducidos por The Guardian que en junio tuvo la primicia mundial sobre el programa Tempora del GCHQ. El programa permite al organismo de recolección de datos británico penetrar los cables de fibra óptica y almacenar información por hasta 30 días con acceso virtualmente ilimitado a mails, llamados y entradas de Facebook.

 

El año pasado el GCHQ lidió con unos 600 millones de “eventos telefónicos”, interfirió más de 200 cables de fibra óptica que transmiten información equivalente a unos 10 gigabits por segundos, unas 192 veces la información contenida en todos los libros de la Biblioteca Británica. El análisis de esta gigantesca información se coordina con una megacomputadora que tiene 54.000 GB de memoria, pero la colaboración de las sietes compañías, que dominan la gran mayoría de los cables de fibra ópticas submarinos, columna vertebral del tráfico de Internet, es esencial.

 

La identidad de las compañías, revelada en una presentación interna de Power Point en 2009, era considerada más secreta que la existencia misma del programa Tempora. Tempora estaba clasificado como “top secret”, mientras que el nombre de las compañías de cable formaba parte de la “información excepcionalmente controlada” (“exceptionally controlled information” en la peculiar jerga sintagmática de la inteligencia). En otra muestra de su importancia, el GCHQ les asignó a las compañías equipos especiales de enlace llamados “sensitive relationships teams” (equipos para relaciones delicadas).

 

Si el gobierno temía las “fuertes consecuencias políticas” de una revelación de estos nombres, el temor de las compañías se centra en la reacción de sus clientes al enterarse de que el acceso a sus documentos privados y mails ha sido cedido sin su autorización a una agencia de espionaje. En una cuidadosa estrategia mediática, las compañías señalaron a The Guardian que siempre cumplían con la ley. “La información mediática que hay sobre este tema no toma en cuenta los términos básicos de la legislación europea, alemana y británica y las obligaciones legales que surgen al operar una licencia en telecomunicación. Vodafone siempre cumple con las leyes de los países en los que opera. No revelamos la información de nuestros clientes a menos que la ley nos obligue a hacerlo”, señaló al The Guardian un portavoz de Vodafone. En la misma dirección se manifestaron Verizon e Interroute mientras que BT contestó con el clásico “no comment”.

 

La ley británica de Telecomunicaciones de 1984, aprobada por el segundo gobierno de Margaret Thatcher, obliga a las compañías a colaborar con los pedidos de información realizados por el gobierno, pero Privacy International, una ONG que defiende el derecho a la privacidad, señala que las compañías podrían haber objetado una operación de la escala y alcance del Tempora. “Necesitamos con urgencia clarificar la extensión y los límites de la relación entre las compañías y el gobierno”, señaló al The Guardian Eric King, jefe de investigación de Privacy International.

 

Una fuente cercana a los servicios de inteligencia señaló al matutino que el GCHQ no mira la mayoría de los mensajes. “Si usted cree que estamos leyendo millones de mails, la respuesta es no. No hay ninguna intención de mirar al tráfico doméstico británico”. Los analistas aplican cuatro criterios para distinguir entre mensajes posiblemente relevantes y los que no lo pueden ser: seguridad, terror, crimen organizado y bienestar económico. “La mayoría de la información es descartada sin que siquiera se molesten en leerla. No podrían hacerlo ni con la mejor voluntad del mundo. La verdad es que no tienen los recursos para una masa informática de este tamaño”, señaló la fuente.

 

El argumento tiene su lógica. Es imposible que 300 analistas del GCHQ y los 250 de su homólogo estadounidense, la NSA, se basten para lidiar con el inconmesurable tráfico diario que circula por Internet. De hecho, toda la información es procesada con Xkeyscore, un sistema secreto usado originalmente por la NSA para interceptar las comunicaciones de extranjeros en el mundo, que permite a los analistas examinar la información ganada con el programa Tempora.

 

Cabe suponer que las redes de terrorismo y crimen organizado más avezadas deben estar usando un complejo uso de códigos para evitar estos radares de las agencias de seguridad. En otras palabras, existe en principio la posibilidad de que todo este gigantesco operativo de inteligencia sea “mucho ruido y pocas nueces”, una inmensa operación para tener acceso a toda la información que deja pasar la más importante, pero también, al mismo tiempo, es cierto que todo este episodio ha acabado para siempre con la “era de la inocencia del Internet”, como la llamaba en un reciente artículo para Página/12 el corresponsal de este diario en París, Eduardo Febbro.

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Martes, 06 Agosto 2013 06:10

Un bufón de la ópera de Pekín

Un bufón de la ópera de Pekín

El teatro chino es milenario y su rica tradición nos sigue deslumbrando. Sus máscaras, y pongo por caso las del periodo de la dinastía Ming, admiran por su poder expresivo. El color de esas máscaras determina el carácter del personaje que el actor representa. Amarillo para la ambición, azul para la astucia, verde para la impetuosidad. En las representaciones donde aparecen emperadores, los bufones de la corte llevan la cara pintada con trazos de albayalde alrededor de los ojos y la nariz, para realzar así su doblez. La máscara siempre esconde algo, o esconde a alguien.

 

Todo esto de las máscaras viene a cuento cuando uno piensa en Wang Jing, el dueño del Gran Canal de Nicaragua, ese personaje que parece salido, aún recién maquillado, de los camerinos de la ópera de Pekín; y lo presto provisionalmente a este artículo porque bien merece una novela donde la dualidad y el misterio barato se darían la mano con la comicidad que siempre se extrae del absurdo, toda una comedia de equívocos detrás de la cual se alza una gran tragedia, representada en el vasto escenario que es la geografía atribulada de un país.

 

Este Wang Jing de mi ópera bufa enseña en su currículo el título de médico herbolario obtenido en una universidad de Pekín cuyo nombre, misterio gratuito o falacia acomodada, prefiere no revelar. Un médico herbolario que se fue a buscar fortuna a Camboya en la explotación de minas de oro a cielo abierto, siguiendo el alegre mandato que el presidente Den Xiaoping dio en 1992: “vayan y enriquézcanse… pero nunca se metan en política”. Aun así, Wang no da la medida para codearse con los extravagantes megamillonarios que hoy pueblan la República Popular China.

 

Sus íntimos colaboradores lo llaman chairman, porque a él así le gusta, el chairman Wang. Un mural de la escuela del viejo realismo socialista, en el que aparece en primer plano el chairman Mao Tsedong, destaca en su oficina de la empresa Xinwei en un parque industrial al norte de Pekín, adornada también con docenas de modelos a escala de aviones caza, plataformas de lanzamiento de cohetes, carros blindados y satélites militares, toda una parafernalia insólita para un médico herbolario que se hizo empresario de telecomunicaciones sin saber nada de teléfonos celulares, según confiesa.

 

En septiembre de 2012 apareció por primera vez en Nicaragua porque Xinwei había ganado una licitación para establecer una red de telefonía móvil, bajo la patente McWill, con una inversión de 2 mil millones de dólares. No hubo contrincantes, pues la banda de transmisión requerida sólo se usa en China. Los trabajos de la red nunca comenzaron, y la página web de McWill se halla permanentemente bloqueada. En Ucrania aún esperan que Xinwei se haga cargo de la concesión que recibió años atrás. También puede ser una novela de fantasmas la que estoy proponiendo.

 

Un año después regresó para firmar el tratado Ortega-Wang, que le concede derechos absolutos por un siglo sobre el Gran Canal que promete construir en apenas cinco años, igual que los genios de Las mil y una noches transportan montañas y levantan palacios en un abrir y cerrar de ojos. Esta vez venía acompañado de una vistosa corte, piezas de caza mayor, que causó la admiración de muchos, entre ellos el politólogo Arturo Cruz, ex embajador de Ortega en Washington: “McLarty es una de las principales compañías de cabildeo en Estados Unidos… pero cuando me percato que McKinsey está también trabajando con esta iniciativa... ¡es una firma inmensa!... Todos los que se gradúan en las grandes escuelas de negocios en el mundo quieren trabajar para ellos… Ya estás hablando de McKinsey, de McLarty, y ahora estás hablando también de Kirkland, que hasta hace unos pocos años era el quinto bufete de mayor tamaño en Estados Unidos…”
¿Quién está pagando todos estos lujosos servicios? Wang, de su propio bolsillo, según declara humildemente. Porque no se arredra ante la descomunal tarea de partir en dos un país del que hasta hace poco nada había llegado a sus oídos, tan ignoto que, según sus palabras, presenta amplias zonas borrosas en los mapas de Google. Y para hablar de la misión que le ha dado el destino, se desprende de sí mismo en tono mayestático: “Los nicaragüenses han tenido este sueño por centenares de años y de pronto aparece un chino y les dice que tiene un plan. Se quedaron sorprendidos”. El chino, por supuesto, es él. En Pekín, al enseñar la ruta que seguiría el canal en un mapa, el mapa estaba al revés; al voltearlo, se adivina que se trata de la ruta del río San Juan, fronterizo a Costa Rica.

 

Pero semanas después había cambiado de opinión, y también desde Pekín, su capital imperial, anunció que la ruta sería otra; según parece, la gusta jugar con los crayones de colores para trazar gruesas líneas en el mapa de Nicaragua: desde el puerto de Bluefields en el Caribe, el Gran Canal entraría al Gran Lago para salir hacia el Pacífico, no obstante que 4 mil personas, según sus propias cuentas, seguían trabajando en los estudios de factibilidad.

 

HKND es la compañía propiedad suya, inscrita en el paraíso financiero de Gran Caimán, que recibió del gobierno de Ortega la concesión del Gran Canal. A los pocos días desmentía a su dueño único. “La decisión sobre la ruta final se basará en estudios técnicos, ambientales, comerciales, comunitarios y otras investigaciones que se están desarrollando”, reza el comunicado. ¿Cómo puede contradecir una empresa a su dueño absoluto?

 

Al asegurar que el Gran Canal era un proyecto serio, Wang afirmó que no quería convertirse en el hazmerreír del mundo, y por tanto no iba a fallar. Pero ya se ha convertido. Hasta aquí la comedia. La tragedia es que este bufón de la ópera de Pekín, es ahora dueño por un largo siglo de la soberanía de Nicaragua, mediante un tratado regalado. O quien esté detrás de su máscara.

 

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“Un sistema financiero sin control nos lleva al precipicio”

Susan George se levanta de la elegante mesa de madera de su silencioso apartamento parisiense, taza de té en mano, y se acerca a la biblioteca. Rebusca entre sus libros. Entresaca El Minotauro global,del economista griego Yanis Varoufakis. “Aquí está”, dice, satisfecha. “Pero esto solo es para yonquis interesados en las finanzas, como yo”, bromea. Sí, el mundo de las finanzas. Una de sus obsesiones, uno de sus caballos de batalla. La politóloga, filósofa y escritora norteamericana, afincada en París desde 1954, lleva toda la vida luchando, agitando conciencias. En los noventa lo hizo desde Greenpeace. Entre 1999 y 2006, como vicepresidenta en Francia de la Asociación para la Tasación de las Transacciones Financieras y la Ayuda al Ciudadano, organización que promueve el control de los mercados financieros. “Más vale que pongamos bajo control a estos locos”, dice en alusión a los banqueros en un momento de la entrevista, “¡hacen lo que quieren y los Gobiernos les animan a seguir haciéndolo!”.


 
A sus 79 años, Susan George es una mujer elegante y cultivada que habla desde la indignación. Exclama constantemente. Una especie de sistemático “¡será posible!” late bajo sus afirmaciones cuando analiza cómo funciona la sociedad en la que vivimos.


 
Con esa visión panorámica que le otorga su recorrido vital, la autora de El informe Lugano II (editado por Deusto) clama su verdad frente a un mundo que avanza, en su opinión, en dirección equivocada.


 
Pregunta. ¿Qué está pasando en este mundo en el que vivimos?


 
Respuesta. ¿Dispone usted de tres horas? Bueno, es relativamente simple. Hemos permitido al capitalismo hacerse, virtualmente, con cada aspecto de la existencia humana; tenemos un sistema financiero que está completamente fuera de control, y ninguna autoridad parece querer controlarlo; hay una carrera entre las compañías multinacionales para hacerse con los recursos que quedan, ya sea energía, comida, tierra, agua, metales, oro... Y hace 10 años parecía que se estaba produciendo una toma de conciencia ecológica, pero eso parece haber desaparecido completamente.


 
P. ¿Y cómo explica usted la crisis en la que nos hallamos inmersos?


 
R. Tenemos una crisis generalizada, una convergencia de varias crisis: la financiera, la de la creciente desigualdad engendrada por el capitalismo y la ecológica. Hay una crisis alimentaria y de agua que afecta cada vez a más gente, no solo a aquello que llamábamos el Tercer Mundo, también a los países ricos. Y por encima de todo ello está la crisis de la democracia: autoridades ilegítimas que no han sido elegidas por los ciudadanos son las que crean las reglas del juego. Hacia eso camina el mundo, y no es una dirección demasiado bella…


P. En su libro Sus crisis, nuestras soluciones, escribe usted: “La mayoría de las personas no necesitan más pruebas, ven perfectamente que el sistema no funciona ni para ellos, ni para sus familias, amigos o país”.
 


R. Bueno, depende de para quién. Para el 1% del 1% funciona. Y ese 1% del 1% ha decidido, desgraciadamente, que debemos tener desempleo, austeridad, sufrimiento de la población y pérdida de aquello que la clase trabajadora conquistó a lo largo de los últimos 50 años.


 
P. ¿El 1% del 1% es lo que usted denomina como “el grupo de Davos”, los poderosos del mundo que se reúnen cada año en la localidad suiza? ¿Son ellos los que deciden realmente, o eso es una teoría conspirativa?


 
R. No, yo no creo en conspiraciones, yo creo en el manejo de las situaciones en favor de determinados intereses. No es que ellos se reúnan y digan: “Bueno, vamos a derribar los derechos que la gente ha conquistado en los últimos 50 años”. No, ellos se reúnen y dicen: “Tenemos demasiadas cargas sociales; hemos ganado 10 puntos del PIB en los últimos años y ahora queremos otros 10”. Se trata de una convergencia de intereses. Luego la ideología neoliberal genera ideas que la gente se acaba creyendo, como esa que tanto se ha escuchado en España de “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades”. ¡Eso es una tontería!

 


P. ¿Podría explicar por qué es una tontería?


 
R. El Estado español no pidió prestado para mejorar la educación, la sanidad, la cultura o cosas que beneficiaran a la población en general; pidió para salvar al sistema bancario tras la crisis inmobiliaria. España no estaba tan endeudada antes de la crisis. Proporcionalmente, estaba menos endeudada que los virtuosos alemanes, que son los que han sacado uno de esos números mágicos que aparecen en el Tratado de Maastricht: hay una cifra, el 3%, que marca el límite de déficit que los países no deben superar; la otra indica que no hay que endeudarse en más de un 60% del PIB. Nadie sabe de dónde vienen esas cifras; del Bundesbank, probablemente; pero ¿por qué es un 3% en vez de un 4%, o un 60% en vez de un 65%? Son cifras arbitrarias que además han sido rebatidas. Hace poco el FMI dijo que nos equivocamos con el rescate griego. La ATTAC ha publicado un estudio que muestra que de los 200.000 millones de dólares (153.000 millones de euros) que se entregaron a Grecia, el 77%, al menos, fue a parar a los bancos. Todo eso está basado en ideología. El sustento de la austeridad es una patraña. Sí, una patraña matemática y económica.


 
P. ¿Y qué habría que hacer para reinventarse el mundo?

 


R. Lo primero es poner el sistema financiero bajo control. Está operando conforme a sus propias reglas y nos va a llevar más allá del borde del precipicio. Los banqueros usan un lenguaje que los líderes políticos quieren creer, o no comprenden, no sé. Pero el caso es que acaban haciendo lo que les viene en gana. Y no serán penalizados, ni irán a la cárcel, ni serán multados; seguirán haciendo locuras.


 
P. ¿Son ellos los que detentan el poder real?


 
R. Sí, claro. Podríamos tener carteles electorales en las calles que digan: “Vote a Goldman Sachs, ¡elimine al intermediario!”. La banca es demasiado grande para quebrar, demasiado grande para que encarcelen a sus responsables; si es así, ¡es demasiado grande para existir! Mejor sería que por un lado estuviera la banca minorista, y por otro, la banca de inversiones, no las dos bajo un mismo techo. Y si la banca de inversión quiebra, que quiebre, ¡pero que no jueguen con nuestro dinero!


 
P. ¿Y qué más habría que hacer?


 
R. Una vez controladas las entidades financieras, obligar a los bancos a contribuir a la transición verde. Esta es la idea central. Eso, además, permitiría crear empleo. Hay que controlar a la banca para que la gente no pierda sus ahorros, sus seguros, su salario… [RISAS]Probablemente[/RISAS] la gente esté más interesada en que se controle a estos bastardos por estos motivos. La otra razón es que hay que construir una sociedad sostenible, hacer la transición verde en transporte, hogares, agricultura. La humanidad se está yendo a tomar viento por las demandas de capital de un sistema productivo estúpido, mal organizado, que permite tremendas desigualdades. Tenemos que parar el calentamiento tan rápidamente como podamos; salvar las pequeñas granjas, dar la producción de alimentos a pequeños agricultores ecológicos… Hay que buscar la manera de sobrevivir. Estamos hablando del futuro de la humanidad. Ninguna generación en la historia, desde el Homo sapiens, ha estado enfrentada a un problema de semejante magnitud. Los Gobiernos miran a otro lado, los presidentes de las empresas piensan que esto ocurrirá cuando ellos ya no estén aquí… El capitalismo es un sistema que no permite pensar a largo plazo.

 


Susan George suelta su larga parrafada consciente de que acaba de encontrar las palabras adecuadas para expresar lo que quería explicar. Considera que es fundamental profundizar en nuevas formas de democracia participativa. “La democracia está aplastada por la especulación”, dice, “y los ciudadanos pueden hacer muy poquita cosa con un simple voto”.


 
Su análisis se vuelve sombrío cuando sobrevuela Europa. Sostiene que la idea que guía a la Unión Europea es la de las grandes bondades de la privatización. “Acabaremos con un régimen extremadamente cruel; un régimen de las grandes multinacionales no se va a preocupar demasiado de la población. Excluirán a la gente como nunca se ha hecho hasta ahora”. También le preocupa el ocaso del Estado de bienestar. “El año que viene cumpliré 80 años y no quiero morir en una Francia gobernada por el Frente Nacional”, espeta.


 
P. ¿Y cree que eso puede suceder?


 
R. Creo que están preparando la cama para los fascistas, les están preparando el bulevar. Mire Aurora Dorada en Grecia. ¡Eche la vista atrás, a los años treinta! Hitler fue elegido, no lo olvidemos. En el caso italiano, hubo un golpe, pero Mussolini gozaba del apoyo de buena parte de la población; y Berlusconi no está muy lejos de Mussolini.

 

 Por Joseba Elola Paris 4 AGO 2013 - 00:05 CET98

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El gran espía estadounidense acecha a Europa

Sólo nos queda el espejo de nuestro propio desencanto. Y cierta tristeza humana y “geopolítica” a la hora de constatar que, frente al gran espía universal norteamericano vestido con el ropaje de la democracia, los europeos no sólo dieron muestras de una espantosa cobardía frente a Estados Unidos sino, también, que toda su potencia económica, todo su espacio comunitario, todo su Banco Central y su euro ni siquiera les sirvieron para crear un contrapeso numérico al lado del alucinante poderío norteamericano. El periodista de investigación y especialista de las redes Jaques Henno, autor de dos sobresalientes libros sobre el espionaje (Todos fichados y Sillicon Valley, el valle de los predadores), comenta: “Nosotros, en tanto que europeos, estamos en la periferia del imperio norteamericano. Le enviamos informaciones porque no fuimos capaces de crear el equivalente de Google, Apple o Facebook para conservar en Europa esas informaciones”. Kavé Salamatian, profesor de informática y telecomunicaciones en la Universidad de Lancaster, expresa cierta amargura cuando dice: “La NSA no nos engañó. Era previsible que nos espiara. Fuimos engañados por las empresas privadas, Google, Facebook, Apple, Microsoft. Nos espían de una forma muy sencilla: utilizan las informaciones que nosotros les proporcionamos y la confianza que tuvimos en las empresas que ofrecen servicios informáticos. Esos actores se han vuelto tan parte de nuestra vida que nos olvidamos de las informaciones esenciales que les suministramos”.

 

El espionaje organizado a partir del dispositivo Prisma, revelado por el ex miembro de la NSA norteamericana Edward Snowden, es de una simpleza infantil. Stéphane Bortzmeyer, especialista en seguridad informática y arquitecto de sistemas y redes, explica que Prisma “es sólo una parte del espionaje norteamericano. La idea consiste en conectarse con los grandes servicios de intercambio, las grandes redes sociales que están en Estados Unidos, o sea, entre otros, Google y Facebook. El gran interés de actuar a ese nivel consiste en que se tiene acceso a una información que ya está estructurada y tratada”. Todas las fantasías de los adeptos a las teorías conspiracioncitas que se imaginaban a Estados Unidos espiando cada rincón del planeta con satélites y dispositivos híper tecnológicos se esfumaron en un par de días: “Prisma –agrega Bortzmeyer– es una tecnología simple, que ya existía y que, además, es la misma que nosotros utilizamos”. En suma, la alta tecnología somos nosotros mismos: ni satélites espías, ni rayos invisibles. No. Les entregamos nuestros correos, nuestros secretos, las fotos y los nombres de nuestros hijos y hermanos, de nuestros amigos, envueltos en papel para regalo transparente. Nicolas Arpagian, experto en cíberseguridad, profesor en el Instituto de Altos Estudios de Seguridad y Justicia, resalta justamente que “el problema con los datos radica en que si se toma una información de un servidor informático siempre estará ahí. No hay robo. Se puede operar sin que la víctima se dé cuenta. La fuerza de ese tipo de espionaje radica en el hecho de que la víctima ignore su estatuto de víctima”.

 

Los juguetitos conocidos que la NSA emplea para aspirar nuestras intimidades son tres: el ojo es Prisma; sus aliados son Boundless Informant y X-Keyscorey. Prisma se conecta en los servidores de las redes sociales, Google, Microsoft, Apple, Twi-tter, Skype, Facebook y otros. Boundless Informant es un soft dirigido en gran parte al ataque extraterritorial. El dispositivo mide el nivel de seguridad que cada país aplica a sus sistemas al tiempo que consolida los metadatos de las conversaciones telefónicas (quién habla con quién) y los metadatos de las comunicaciones informáticas, las IP. X-Keyscorey es, en este montaje, el cerebro del llamado Big Data, o sea, el conjunto de los datos almacenados y... analizables. X-Keyscorey es una suerte de “Google” interno de la NSA, o sea, un analizador de contenidos que abre las puertas de todo: historial de las navegaciones de una persona y las búsquedas en Internet que realizó, contenido de los emails, conversaciones privadas en Facebook, cruce de informaciones según el idioma, el país de origen y de destino de los datos y los intercambios. Si la NSA lo decide, con X-Keyscorey nuestra vida numérica es un cuerpo a cielo abierto. Comprar un congelador de gran capacidad (se usaron para almacenar explosivos), viajar en primera clase a los Estados Unidos (los asientos están cerca de las cabinas), o adquirir una olla a presión puede levantar las sospechas de la NSA. Prisma y sus programas asociados realizan perfiles matemáticos para detectar eventuales sospechosos según las navegaciones en la red o los datos. “Todo es analizable en masa”, dice Stéphane Bortzmeyer. Como lo resalta Kavé Salamatian, el problema está en que “eso no es la realidad, sino pura virtualidad construida a partir de una apariencia de racionalidad matemática”.

 

“Google y los útiles que ofrece pueden seguirnos a escala planetaria y de forma permanente”, explica Nicolas Arpagian. Somos, de hecho, hijos de la trazabilidad. Jaques Henno habla de una “trazabilidad política, sexual, ideológica y religiosa”. Las cifras hablan por sí solas: Google y Facebook tienen más de mil millones de usuarios en todo el mundo, el 80 por ciento de las comunicaciones a través de Internet pasa por Estados Unidos, en Facebook se suben 350 millones de fotos por día, lo que da 3500 millones de fotos en diez días y 35 mil millones en cien. La magia se opera cuando nos inscribimos en Google o Facebook. Pocos leen las condiciones de utilización, pero éstas explicitan claramente que el usuario “autoriza” el almacenamiento de las informaciones en el territorio norteamericano. Los datos, por consiguiente, dependen del derecho norteamericano, tanto más cuanto que la Ley Patriot Act, votada luego de los atentados del 11 de septiembre, permite a las administraciones estadounidenses requerir el contenido de los ficheros de las personas sospechosas. Y todavía más. Como lo explica Nicolas Arpagian, “la ley norteamericana se aplica a las empresas cuando el 51 por ciento de su capital está en manos de capitales norteamericanos, sea cual fuere su localización”. Ello inaugura una suerte de extensión del derecho doméstico de Estados Unidos al resto del planeta. Arpagian analiza este dato y acota que “la particularidad de este empleo ofensivo de las tecnologías de la información está en que ya no se establece más la diferencia entre el mundo civil y el mundo militar”.

 

Sistemas globales de espionaje hubo varios, el más conocido y que precede a Prisma es Echelon. Este dispositivo de espionaje instalado en Canadá, Estados Unidos, Gran Bretaña, Nueva Zelanda y Australia se limitaba a colectar comunicaciones telefónicas. Prisma, en cambio, hurta todo y con una distinción mayor: “La diferencia entre Echelon y Prisma pasa por el hecho de que Echelon era una estructura únicamente del Estado, mientras que Prisma exige la colaboración de las empresas privadas”. Entre medio están los británicos y su cuartel general de espionaje, donde filtran casi exclusivamente todo lo que pasa por la fibra óptica. Los teóricos del ocaso del imperio se equivocaron por mucho. “No cabe duda alguna de que, por medio del control de las tecnologías de la información, Estados Unidos cuenta con un elemento de considerable potencia. Y ese poder norteamericano corresponde a lo que nosotros dejamos en manos de esta sociedad de información”. Los europeos tienen mucha literatura diplomática, pero carecen de contrapeso tecnológico. Por una razón misteriosa, no han querido jugar en el ajedrez numérico. Sus ciudadanos y sus empresas –y hasta los servicios públicos– son clientes de Google y Microsoft como cualquier habitante de este planeta. Sus datos están en el “cloud” y sus emails en los operadores estadounidenses. Incrédulos, inocentes o pasivos, lo cierto es que terminamos formando parte de un gigantesco almacenaje de datos adonde fueron a parar nuestros pecados y nuestras virtudes. Un horror absoluto. La hora del cambio ha llegado. Todos los especialistas consultados confluyen en el mismo análisis: es imperativo cambiar nuestra cultura de la red, ser más responsables y, de la misma manera que ocurre con el entorno físico, tomar conciencia del peligro virtual que nos acecha y, desde luego, protegernos. La era del sueño virtual-colectivo y de la inocencia ante el computador llegó a su fin. Snowden, que era parte del sistema, desgarró la inmensidad de la verdad intuida. Ahora sabemos.

 


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Domingo, 04 Agosto 2013 06:02

No les gusta que los espíen

No les gusta que los espíen

Se asiste a un vuelco inesperado de la opinión pública en EE.UU.: cada vez disgustan más los programas de espionaje de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA, por sus siglas en inglés) que Edward Snowden está dando a conocer por intermedio del periodista Glenn Greenwald en el diario británico The Guardian. Una reciente encuesta del Pew Research Center revela que un 56 por ciento de la población opina que “los tribunales federales han fracasado en poner límites adecuados a la recolección de datos telefónicos y de Internet por parte del gobierno como un elemento de sus esfuerzos antiterroristas” (www.people-press.org, 26-7-13).

 

Otras opiniones apuntan en la misma dirección, pero tal vez convenga antes señalar que Snowden usó una estrategia diferente a la de Assange: brindó la información en exclusiva a un solo periódico importante y no a cinco, como hizo el último; al parecer, sus resultados son más contundentes y no sólo por la diversa densidad de lo que cada uno filtró.

 

La mayoría de los encuestados por el Pew Center, un 70 por ciento, sospecha que el gobierno espía a todos y usa esos datos con otros fines que la lucha antiterrorista y un 63 por ciento piensa que el gobierno acumula información sobre el contenido de las conversaciones telefónicas y de los correos electrónicos y no se limita al acopio de los llamados “metadatos”, como afirman los funcionarios, es decir, sólo de los números de teléfono y de las direcciones de email. Lo cual entraña un fuerte rechazo a las afirmaciones oficiales en defensa de tales programas: que están sujetos a una supervisión adecuada, que no se investiga el contenido de las comunicaciones y que su único propósito consiste en reforzar la seguridad del país.

 

“Es la primera vez en su actividad encuestadora sobre el tema, iniciada en el 2004, que el Pew Center registra que la mayoría expresó más preocupación por las libertades civiles que por el terrorismo.” Apoya esta afirmación en un cuadro-síntesis de sus investigaciones: en el 2004, el 49 por ciento opinaba que el gobierno “no había hecho lo suficiente para proteger al país” contra un 29 por ciento que declaraba exactamente lo contrario. En el 2013, las tendencias se invirtieron: el 47 por ciento considera que el gobierno ha ido muy lejos en materia de restricción de las libertades civiles contra el 35 por ciento en la posición adversa.

 

Se trata, en definitiva, de dirimir si estas medidas de seguridad son más importantes que el derecho civil a la privacidad personal. Hasta la mayoría de los interrogados que pertenecen al ultraconservador republicano Tea Party juzga que al gobierno se le ha ido la mano con los programas de la NSA: 47 por ciento contra el 35. Esta situación repercute en los representantes y senadores nacionales. El miércoles 31 se produjo un acalorado debate en la sesión del Comité de Inteligencia del Senado: dirigentes de los dos partidos cuestionaron la veracidad de las informaciones que la comunidad de espías de EE.UU. proporciona (www.theguardian.com, 31-7-13).

 

La NSA había afirmado que, gracias al programa de acopio de datos telefónicos y al que se ocupa de espiar los hábitos y el uso de las computadoras, se habían desbaratado 54 complots terroristas. En la sesión del miércoles del comité senatorial, sin embargo, el subdirector de la NSA, John Inglis, concedió que a lo sumo una sola conjuración terrorista fue impedida merced al espionaje telefónico. Los senadores demócratas Ron Wyden y Mark Udall, miembros del Comité de Inteligencia, siempre han reiterado que no hay evidencias de que dicho programa haya servido para detectar algún complot. La presidenta del Comité, la demócrata Dianne Feinstein, declaró: “Pondríamos a la nación en peligro si anulamos estos programas”.

 

El prestigioso periodista Dave Kravets documentó la relación entre el apoyo a la NSA de muchos parlamentarios con el dinero que reciben de las industrias del ramo contratadas por la Agencia (www.wired.com, 26-7-13). En particular, señala Greenwald, los que presiden los dos comités de inteligencia –Feinstein en el Senado, el republicano Mike Rogers en la Cámara de Representantes– “son tan absolutamente leales a la NSA... que habitualmente es imposible diferenciar sus conductas, posiciones y comentarios de los que caracterizan a los funcionarios de la NSA” (www.theguardian.com, 29-7-13).

 

Los jóvenes son los más preocupados por la invasión de la privacidad que practica la NSA, según la encuesta del Pew Center: una mayoría del 60 por ciento evalúa que el gobierno se ha excedido en las restricciones a las libertades civiles con sus políticas antiterroristas. No pocos parlamentarios han comenzado a pensar en sus votantes.

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Bradley Manning: condenado por sus convicciones

"La guerra es una estructura peligrosa, que puede desmoronarse fácilmente y sepultarnos entre sus 
escombros", escribió Carl von Clausewitz, el general y teórico militar prusiano del siglo XIX en su texto "De la guerra", hace casi 200 años. Esta cita fue tomada del capítulo "La información en la guerra", un tema que resuena fuertemente en la actualidad desde lugares tan disímiles como Fort Meade, Maryland, donde un tribunal militar acaba de hallar culpable al soldado Bradley Manning de espionaje; hasta la Embajada de Ecuador en Londres, donde el fundador de WikiLeaks, Julian Assange, vive desde hace más de un año, tras haber recibido asilo político para evitar ser procesado en Estados Unidos; pasando por Rusia, donde el informante de la Agencia de Seguridad Nacional Edward Snowden recibió asilo temporal.

 

La condena de Manning suscitó un interés momentáneo entre los miembros de los medios dominantes de Estados Unidos, que dedicaron muy poca atención al consejo de guerra que se desarrolló a lo largo de dos meses, apenas unos kilómetros al norte de Washington D.C. Los seguidores de Manning expresaron alivio de que fuera absuelto de la acusación más grave presentada en su contra: colaborar con el enemigo, algo que le hubiera significado una condena a cadena perpetua. Sin embargo, fue hallado culpable de 20 de los 22 delitos que se le imputaron, y podría ser condenado a hasta 136 años en prisión. El tribunal se pronunciará acerca de la condena en las próximas semanas.

 

"Bradley Manning es un mártir ahora. Todo el mundo entiende que Bradley Manning le brindó información a los medios acerca de crímenes de guerra y de la política en torno a la guerra, y alguna de esa información se publicó en los medios. No se lo acusa de haber trabajado para intereses extranjeros, ni de haberse beneficiado personalmente con las revelaciones. Han puesto a Bradley Manning en una situación injusta, en la que afronta una pena de hasta 136 años de prisión. Eso desprestigia al Gobierno de Estados Unidos y a la justicia de ese país", afirmó Julian Assange desde la embajada de Ecuador en Londres. "El veredicto es claramente un intento de quebrantar a los informantes, pero no lo lograrán".

 

Cabe resaltar que el ex Secretario de Defensa de Estados Unidos Robert Gates le envío una carta al senador Carl Levin en 2010, en la que escribió acerca de las filtraciones: "Hasta el momento, la investigación no ha revelado que la filtración haya puesto en peligro ninguna fuente ni método de información".

 

Bradley Manning realizó una declaración al inicio del Consejo de Guerra, en la que asumió la responsabilidad de las filtraciones, pero, lo que es más importante, expresó su motivación para hacerlo. Manning habló específicamente del video de la masacre de una docena de civiles en Bagdad el 12 de julio de 2007, registrado por el propio helicóptero Apache que les estaba disparando. Dos de las víctimas mortales trabajaban para la agencia de noticias Reuters: el camarógrafo Namir Noor-Eldeen, de 22 años, y su chofer, Saeed Chmagh, que tenía cuatro hijos.

 

Podemos escuchar las propias palabras de Manning, gracias a una grabación de audio no autorizada de su declaración, que se filtró en forma anónima. Manning afirmó: "Sin embargo, el aspecto más aterrador del video para mí fue la masacre perpetrada aparentemente con placer por el grupo de armas aéreas. Deshumanizaron a las personas a las que disparaban y no parecían valorar para nada la vida humana. Se referían a ellos como 'malditos muertos', y se felicitaban entre ellos por la capacidad de matar a muchas personas a la vez. En un momento del video se puede ver a una persona en el suelo intentando arrastrarse hasta un lugar seguro. Estaba gravemente herida. En lugar de llamar a una ambulancia, un miembro del equipo de armas aéreas solicitó a la persona herida que tomara sus armas para tener motivo para dispararle. ...Para mí, esto se parece mucho a un niño que tortura hormigas con una lupa".

 

Una de las acusaciones de las que Manning fue hallado culpable fue la de "publicación arbitraria". Es una acusación sin precedentes en el derecho militar. El abogado de Manning dijo que se trata de un delito inventado. El verdadero delito, del que nadie fue acusado, es la arbitraria falta de respeto por la vida humana que Manning denunció.

 

La filtración de Bradley Manning les dio a Reuters y al mundo una imagen clara del horror de la guerra moderna y de la muerte violenta de dos trabajadores de los medios en el cumplimiento de su deber.

 

Como afirmó el joven soldado en su elocuente declaración: "Pensaba que si el público en general, en particular el público estadounidense, tenía acceso a la información que contenían [las filtraciones], se podría suscitar un debate nacional sobre el papel de las fuerzas armadas y de nuestra política exterior en general, con relación a Irak y Afganistán".

 

De hecho, Bradley Manning suscitó el debate. La última ola de filtraciones, la de Edward Snowden, ayudó a intensificarlo, y hasta generó una inusual alianza en el Congreso entre legisladores demócratas y republicanos que tiene como objetivo restringir el alcance de lo que muchos consideran un Estado de seguridad nacional exacerbado. Si bien la semana pasada la propuesta de enmienda presentada por el representante republicano Justin Amash y el demócrata John Conyers fue rechazada en la Cámara Baja por una diferencia mínima de votos, ambos redactaron un proyecto de ley aparte denominado H.R. 2399 con el mismo objetivo.

 

Carl von Clausewitz escribió: "La gran incertidumbre que rodea los datos disponibles en la guerra constituye una dificultad característica, porque, hasta cierto punto, la acción debe ser dirigida prácticamente a oscuras". Bradley Manning realizó actos muy valientes para publicar información, atravesar la barrera de ocultamiento de la guerra y hacer públicos los perversos mecanismos del tipo de guerra estadounidense moderna. Edward Snowden ha revelado la sofisticación y el alcance extraordinario del Estado de vigilancia en Estados Unidos, que reprime a quienes se atreven a revelar información importante. Mientras tanto, Julian Assange permanece encerrado entre las cuatro paredes de la embajada, perseguido por el crimen de publicar información. Sin embargo, quienes planificaron las guerras, quienes cometieron los crímenes de guerra y quienes realizan el espionaje ilegal están, por el momento, en libertad.

 

Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.

 

Texto en inglés traducido por Mercedes Camps. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

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