Lunes, 10 Marzo 2014 06:12

Sin comentario

Selección de noticias de la última semana en Estados Unidos que no requieren comentario:


El gobierno se espía a sí mismo: la semana pasada brotó una pugna en la que el comité legislativo federal encargado de supervisar a la CIA denunció que sospechaba que la agencia los estaba espiando. La CIA contratacó y sugirió que investigadores del comité habían ingresado ilegalmente a su sistema cibernético. La disputa surgió en torno a la investigación sobre el empleo de tortura en la CIA desde el inicio de la guerra contra el terror. Ahora el Departamento de Justicia investiga a ambos: a la agencia de inteligencia y a los investigadores legislativos. Si resulta que la CIA espió al comité del Senado que la supervisa, sería una violación atroz de la separación de poderes, comentó a la agencia Afp Christopher Anders, asesor legal sobre asuntos legislativos de la Unión Americana de Libertades Civiles.


Amor y guerra: el máximo oficial encargado de casos de asalto sexual en el ejército de Estados Unidos, el coronel Joseph Morse, jefe de unos 20 fiscales especializados en delitos sexuales, fue suspendido tras ser acusado de... asalto sexual. Por separado empezó el consejo de guerra de uno de los oficiales más altos jamás fiscalizados en más de medio siglo –el general brigadier Jeffrey Sinclair– por asalto sexual, sodomía, sexo en público y abuso de su tarjeta de crédito gubernamental para sus aventuras sexuales, entre otros cargos. Su acusadora, con quien el general casado sostuvo una relación extramarital, fue una capitana del ejército que declaró que el general la obligó a tener sexo oral en su oficina en el Campo Kandahar, en Afganistán, donde Sinclair era subcomandante de las tropas estadunidenses en el sur de ese país. Sinclair amenazó con matar a la capitana y su familia si ella daba a conocer la relación sexual. El jueves, Sinclair se declaró culpable de cargos menores, incluidos adulterio y relaciones inapropiadas con otras tres mujeres y... por usar pornografía en una zona de guerra.


Conservadores roqueros: en la conferencia nacional de conservadores conocida como CPAC, legisladores de alto nivel y activistas se reunieron durante tres días para ofrecer su visión del mundo y armar su estrategia. Armar, literalmente, con Mitch McConnell, líder de la minoría republicana en el Senado, tomando el podio con un rifle en sus manos mientras las bocinas tocaban Living on a prayer, de Bon Jovi. Pero tal vez el momento más raro, entre muchos, fue cuando el senador Rand Paul, libertario de derecha, culminó su discurso preguntando cómo la historia recordará a Obama, y respondió citando versos de la canción Wish you were here, de Pink Floyd: ¿lograron que cambiaras tus héroes por fantasmas...", reportó el Washington Post.


Análisis geopolítico: el reconocido senador republicano Lindsey Graham, quien se considera experto en asuntos de seguridad nacional y política exterior, ofreció su sesudo análisis sobre las acciones de Rusia en Ucrania en un tuit: Empezó con Bengasi. Cuando matas estadunidenses y nadie paga un precio, uno invita este tipo de agresión.


Expertos en muros: si uno desea buscar una empresa que tiene el know-how de construir muros en la frontera con México, hay un candidato obvio: la empresa famosa por su trabajo de sistemas de detección de intrusión y otros proyectos para las barreras contra los palestinos. La empresa israelí Elbit Systems Ltd anunció que su subsidiaria obtuvo el contrato del Departamento de Seguridad Interior de Estados Unidos para producir e instalar sistemas de vigilancia, incluidas torres de observación, en la frontera de Arizona con México, reportó Alternet. Elbit Systems es el proveedor más grande de tecnología militar, drones e infraestructura de vigilancia para las fuerzas armadas de Israel.


Armas nada más: en el país más armado del mundo, con suficientes en manos privadas para dar una a cada adulto estadunidense, cada semana hay incidentes con armas de fuego en escuelas y universidades, entre otros lugares públicos, y la pasada no fue diferente. En la preparatoria pública Beverly Hills se declaró estado de alerta por reportes de un hombre armado; arrestaron a dos después de una balacera en un mall de Memphis; hubo incidentes con armas de fuego en otras dos escuelas, por mencionar sólo tres de las múltiples noticias de violencia. Esa misma semana, la legislatura de Idaho aprobó un proyecto de ley estatal que autoriza portar armas ocultas en universidades. Los promotores advirtieron que negar protección personal a estudiantes y profesores los pone en riesgo y viola sus derechos constitucionales, informó el Idaho Reporter.


Combate al crimen: en Nueva York –donde ningún alto ejecutivo de los principales bancos que cometieron uno de los fraudes más grandes de la historia, los cuales detonaron la peor crisis económica desde la gran depresión, han acabado en la cárcel–, el nuevo jefe de policía William Bratton, instalado por el alcalde liberal Bill de Blasio, ha triplicado, en sus primeros dos meses de chamba, los arrestos de... limosneros, vendedores y músicos que solicitan contribuciones en el metro.


País excepcional: Estados Unidos mantiene la posición de que el Convenio Internacional sobre Derechos Civiles y Políticos de la Organización de Naciones Unidas –el cual prohíbe juicios no imparciales, homicidios arbitrarios y la encarcelación de personas sin revisión judicial– no es aplicable al comportamiento estadunidense en el extranjero, a pesar de que la entidad encargada de vigilar el cumplimiento del convenio, con sede en Ginebra, rechaza la posición estadunidense. De hecho, el gobierno de George Bush también afirmó esa posición en torno a la convención de la ONU contra la tortura, reportó el New York Times.
Ni hablar.

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Sábado, 08 Marzo 2014 06:34

Derechas con look de izquierda

Las recientes manifestaciones de masas generadas por las derechas en los más diversos países, muestran su capacidad por apropiarse de símbolos que antes desdeñaban, introduciendo confusión en las filas de las izquierdas.

 

El 17 de febrero de 2003 Patrick Tyler reflexionaba sobre lo que estaba sucediendo en las calles del mundo en una columna en The New York Times: "Las enormes manifestaciones contra la guerra en todo el mundo este fin de semana son un recordatorio de que todavía puede haber dos superpotencias en el planeta: los Estados Unidos y la opinión pública mundial".

 

"Mira a tu alrededor y verás un mundo en ebullición", escribe el editor estadounidense Tom Engelhardt, editor de la página tomdispatch. En efecto, diez años después del célebre artículo del Times, que dio la vuelta al mundo en ancas del movimiento contra la guerra, no hay casi rincón del mundo donde no exista ebullición popular, en particular desde la crisis de 2008

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Se podrían enumerar la Primavera Árabe que derribó dictadores y recorrió buena parte del mundo árabe; Occupy Wall Street, el mayor movimiento crítico desde los años sesenta en Estados Unidos; los indignados griegos y españoles que cabalgan sobre los desastres sociales provocados por la megaespeculación. En estos mismos momentos, Ucrania, Siria, Sudán del Sur, Tailandia, Bosnia, Turquía y Venezuela están siendo afectadas por protestas, movilizaciones y acciones de calle del más diverso signo.

 

Países que hacía décadas que no conocían protestas sociales, como Brasil aguardan manifestaciones durante el Mundial luego de que 350 ciudades vieran cómo el desasosiego ganaba las calles. En Chile, se ha instalado un potente movimiento juvenil estudiantil que no muestra signos de agotamiento y en Perú el conflicto en torno a la minería lleva más de un lustro sin amainar.

 

Cuando la opinión pública tiene la fuerza de una superpotencia, los gobiernos se han propuesto entenderla para cabalgarla, manejarla, reconducirla hacia lugares que sean más manejables que la conflagración callejera, conscientes de que la represión por sí sola no consigue gran cosa. Por eso, los saberes que antes eran monopolios de las izquierdas, desde los partidos hasta los sindicatos y movimientos sociales, hoy encuentran competidores capaces de mover masas pero con finas opuestos a los que esa izquierda desea.

 

Estilo militante


Desde el 20 hasta el 26 de marzo de 2010 se realizó en el departamento uruguayo de Colonia un "Campamento Latinoamericano de Jóvenes Activistas Sociales", en cuya convocatoria se prometía "un espacio de intercambio horizontal" para trabajar por "una Latinoamérica más justa y solidaria". Entre el centenar largo de activistas que acudieron ninguno sospechaba de dónde habían salido los recursos para pagar sus viajes y estadías, ni quiénes eran en realidad los convocantes (Alai, 9 de abril de 2010).

 

Un joven militante se dedicó a investigar quiénes eran los Jóvenes Activistas Sociales que organizaban un encuentro participativo para "comenzar a construir una memoria viva de las experiencias de activismo social en la región; aprender de las dificultades, identificar buenas prácticas locales aprovechables a nivel regional, y maximizar el alcance de la creatividad y el compromiso de sus protagonistas".

 

El resultado de su investigación en las páginas web le permitió averiguar que el campamento contó con el auspicio del Open Society Institute de George Soros, y de otras instituciones vinculadas al mismo. La sorpresa fue mayúscula porque en el campamento se realizaban reuniones en ronda, fogones y trabajos colectivos con papelógrafos, con fondo de whipalas y otras banderas indígenas. Un decorado y estilos que hacían pensar que se trataba de un encuentro en la misma tónica de los Foros Sociales y de tantas actividades militantes que emplean símbolos y modos de hacer similares. Algunos de los talleres empleaban métodos idénticos a los de la educación popular de Paulo Freire que, habitualmente, suelen emplear los movimientos antisistémicos.

 

Lo cierto, es que unos cuantos militantes fueron usados "democráticamente", porque todos aseguraron que pudieron expresar libremente sus opiniones, para objetivos opuestos para los que los convocaron. Este aprendizaje de la fundación de Soros fue aplicado en varias ex repúblicas soviéticas, durante la "revuelta" en Kirguistán en 2010 y en la revolución naranja en Ucrania en 2004.

 

Ciertamente, muchas fundaciones y las más diversas instituciones envían fondos e instructores a grupos afines para que se movilicen y trabajen para derribar gobiernos opuestos a Washington. En el caso de Venezuela, han sido denunciadas en varias oportunidades agencias como el Fondo Nacional para la Democracia (NED por sus siglas en inglés), creada por el Congreso de Estados Unidos durante la presidencia de Ronald Reagan. O la española Fundación de Análisis y Estudios Sociales (FAES) orientada por el expresidente José María Aznar.

 

Ahora estamos ante una realidad más compleja: cómo el arte de la movilización callejera, sobre todo la orientada a derribar gobiernos, ha sido aprendida por fuerzas conservadores.

 

El arte de la confusión

 

El periodista Rafael Poch describe el despliegue de fuerzas en la plaza Maidan de Kiev: "En sus momentos más masivos ha congregado a unas 70.000 personas en esta ciudad de cuatro millones de habitantes. Entre ellos hay una minoría de varios miles, quizá cuatro o cinco mil, equipados con cascos, barras, escudos y bates para enfrentarse a la policía. Y dentro de ese colectivo hay un núcleo duro de quizás 1.000 o 1.500 personas puramente paramilitar, dispuestos a morir y matar lo que representa otra categoría. Este núcleo duro ha hecho uso de armas de fuego" (La Vanguardia, 25 de febrero de 2014).


Esta disposición de fuerzas para el combate de calles no es nueva. A lo largo de la historia ha sido utilizada por fuerzas disímiles, antagónicas, para conseguir objetivos también opuestos. El dispositivo que hemos observado en Ucrania se repite parcialmente en Venezuela, donde grupos armados se cobijan en manifestaciones más o menos importantes con el objetivo de derribar un gobierno, generando situaciones de ingobernabilidad y caos hasta que consiguen su objetivo.

 

La derecha ha sacado lecciones de la vasta experiencia insurreccional de la clase obrera, principalmente europea, y de los levantamientos populares que se sucedieron en América Latina desde el Caracazo de 1989. Un estudio comparativo entre ambos momentos, debería dar cuenta de las enormes diferencias entre las insurrecciones obreras de las primeras décadas del siglo XX, dirigidas por partidos y sólidamente organizadas, y los levantamientos de los sectores populares de los últimos años de ese mismo siglo.

 

En todo caso, las derecha han sido capaces de crear un dispositivo "popular", como el que describe Rafael Poch, para desestabilizar gobiernos populares, dando la impresión de que estamos ante movilizaciones legítimas que terminan derribando gobiernos ilegítimos, aunque estos hayan sido elegidos y mantengan el apoyo de sectores importantes de la población. En este punto, la confusión es un arte tan decisivo, como el arte de la insurrección que otrora dominaron los revolucionarios.

 

Montarse en la ola

 

Un arte muy similar es el que mostraron los grupos conservadores en Brasil durante las manifestaciones de junio. Mientras las primeras marchas casi no fueron cubiertas por los medios, salvo para destacar el "vandalismo" de los manifestantes, a partir del día 13, cuando cientos de miles ganan las calles, se produce una inflexión.

 

Las manifestaciones ganan los titulares pero se produce lo que la socióloga brasileña Silvia Viana define como una "reconstrucción de la narrativa" hacia otros fines. El tema del precio del pasaje pasa a un segundo lugar, se destacan las banderas de Brasil y el lema "Abajo la corrupción", que no habían estado originalmente en las convocatorias (Le Monde Diplomatique, 21 de junio de 2013). Los medios masivos también desaparecieron a los movimientos convocantes y colocaron en su lugar a las redes sociales, llegando a criminalizar a los sectores más militantes por su supuesta violencia, mientras la violencia policial quedaba en segundo plano.

 

De ese modo, la derecha que en Brasil no tiene capacidad de movilización, intentó apropiarse de movilizaciones cuyos objetivos (la denuncia de la especulación inmobiliaria y de las megaobras para el Mundial) estaba lejos de compartir. "Es claro que no hay lucha política sin disputa por símbolos", asegura Viana. En esa disputa simbólica la derecha, que ahora engalana sus golpes como "defensa de la democracia", aprendió más rápido que sus oponentes.

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Sábado, 08 Marzo 2014 06:29

"Las perspectivas son terribles"

"Las perspectivas son terribles"

La crisis abierta entre Rusia y las potencias occidentales luego de la caída del régimen ucranio pro ruso de Víktor Yanukovich y la posterior casi anexión de Crimea por parte de Moscú sube de tono cada día. El antagonismo ha configurado una acelerada reactualización de la Guerra Fría entre los bloques que, hasta antes de esta confrontación, estaban en una fase de negociación y acercamiento. Con Estados Unidos a la cabeza, Occidente adoptó una serie de medidas. Washington decidió vetar el visado a los funcionarios rusos y ucranios así como el congelamiento de los haberes en los Estados Unidos. A su vez, la Unión Europea suspendió las dos negociaciones que estaban en curso: un acuerdo para levantar las visas de los ciudadanos rusos y europeos, y un convenio global sobre las relaciones políticas y económicas entre el Kremlin y Bruselas. Estas medidas son más políticas que prácticas, pero testimonian, sin embargo, la agudeza de una crisis en la que todos los protagonistas cometieron errores groseros, tanto la Unión Europea como Moscú. Según resume en este entrevista a Página/12 Galia Ackerman, historiadora y especialista de Rusia, el presidente ruso, Vladimir Putin, subestimó la fuerza de la insurrección que derrocó al presidente de Ucrania Víktor Yanukovich mientras que los europeos no evaluaron con lucidez la reacción de Putin, la importancia histórica de Crimea –territorio autónomo vinculado con Ucrania–, y el desenlace que tendría la confrontación entre pro europeos y pro rusos de Ucrania. Un desastre que puede, para la especialista, conducir tanto a la partición de Ucrania como a una guerra de alta intensidad entre Rusia y el bloque occidental.


"Europa prometió algo que no era muy fácil proporcionar. Sin embargo, no hay que olvidar tampoco que el camino europeo de Ucrania fue trazado a partir de la llamada Revolución Naranja (revuelta popular que estalló en 2004 contra el resultado de las elecciones que le dio la victoria a Víktor Yanukovich). Europa buscó responder a los compromisos contraídos hace varios años. Ahora bien, es lícito reconocer que Europa también fue un poco imprudente. Los europeos se mostraron dispuestos a firmar con Ucrania un acuerdo de asociación cuando en realidad el presidente, Víktor Yanukovich, no había cumplido con las exigencias planteadas por los europeos, en lo concreto, la liberación de la líder opositora Yulia Timoshenko. Pese a ello, Yanukovich decidió no firmar ese acuerdo. Ese rechazo fue el que dio lugar a lo que conocemos como Maidan, o sea, el movimiento opositor que derrocó a Víktor Yanukovich. A Europa le faltó consistencia. Su posición desencadenó las protestas de los pro europeos de Ucrania cuando hubiese sido mejor que Europa aplazara la firma de ese acuerdo de asociación con Ucrania a la espera de mejores condiciones.


–¿Acaso se puede pensar que al presidente ruso Vladimir Putin también se le fueron las cosas de las manos?


–Seguramente Putin no quería llegar a este punto. Cuando las manifestaciones de Maidan comenzaron, y Putin vio que las cosas empeoraban, que el presidente Yanukovich no era capaz de controlar la situación y que, al contrario, el movimiento Maidan se amplificaba, Putin decidió actuar comprando a Ucrania. En lo concreto, propuso un enorme préstamo de 15 mil millones de dólares. Esta suma hubiese servido para que Ucrania pagara la deuda que tiene con el suministrador de gas GazProm. A corto plazo, esto hubiese salvado a Ucrania de la quiebra. Putin también propuso bajar el precio del gas de una tercera parte haciéndolo pasar de 400 dólares por cada mil metros cúbicos a 260 dólares. Todo esto estaba por supuesto supeditado a una serie de condiciones que se extendían por un período de tres meses al cabo de los cuales se volvía a rever la propuesta. Y como en ese momento Europa no proponía nada semejante, Putin creyó que con eso le bastaba para calmar las protestas callejeras. Putin no contó con que esa oferta no era suficiente para seducir a los ucranios. La gente siguió manifestando. Esto condujo a la radicalización de la posición de Rusia. Moscú ordenó a Yanukovich que terminara de una buena vez con la insurrección. Hubo el baño de sangre que todos conocemos pero los manifestantes resistieron. Encima, cuando muchos parlamentarios vieron que Yanukovich no lograba torcer el brazo de la oposición, se pasaron de bando y con ello privaron al presidente de la mayoría necesaria. Por eso el Parlamento lo destituyó y eligió a un nuevo presidente.


–Esta crisis, sin embargo, sirvió a los intereses rusos. El desmembramiento del Estado abrió las puertas para que Rusia acentuara la defensa de sus derechos en Crimea. ¿Puede decirse que Putin ganó militarmente lo que había perdido políticamente?


–Sí. Moscú aprovechó los derechos que detenta en Crimea porque allí están sus bases del Mar Negro. Estamos en una situación que, a mediano plazo, puede desembocar en la partición de Ucrania. Putin, por el momento, ganó Crimea. Me resulta irrevocable que, en adelante, Crimea tendrá un estatuto de Estado independiente. Rusia lo va a reconocer, pero no sé todavía si se animarán a incorporar a Crimea como parte de Rusia. De hecho, una Crimea independiente no es viable. Tiene que estar vinculada a Rusia, y esto puede llevar también a Moscú a incorporar Ucrania del sur a Crimea, especialmente la región de Odesa, para que forme un conjunto más importante. Ahora se trata de saber hasta dónde puede ir este juego de dominó. Por el momento, Putin es el ganador.


–¿Y dónde podría perder?

–Putin puede perder si los Estados Unidos y la Unión Europea persisten en aplicar sanciones económicas y políticas pesadas, o sea: si Rusia es expulsada del G-8, si los haberes en el exterior de altos funcionarios y empresas rusas son congelados, si los rusos tienen dificultades para viajar a Occidente o si se les niega la visa a altos responsables del aparato de poder. Si todo esto ocurre, puede haber en Rusia un movimiento interior porque afectaría principalmente a las elites europeizadas, a quienes pusieron su dinero en Occidente.


–Pero Putin tiene no obstante muchas cartas para compensar esas medidas.


–Efectivamente. No se ha medido bien la capacidad de Putin para frenar esa posible oposición interna. Putin tiene las riendas en la mano. Todo esto es potencialmente peligroso. El canciller ruso ya anunció que estaba preparando una respuesta a esas sanciones. Se trataría, por ejemplo, de congelar los haberes de los ciudadanos y las empresas extranjeras en Rusia. Aquí, veríamos un movimiento inverso: son las grandes empresas extranjeras que tienen inversiones en Rusia, digamos en el caso de Francia, Total o Bouygues, las que presionarían a sus propios gobiernos. En ese caso será el gobierno francés el que cederá.


–En suma, la Guerra Fría se ha reencarnado. Estamos en una guerra tórrida.


–Sí, y creo que recién ahora Occidente empieza a comprender, a medir, el grado de nocividad que representa Rusia. Si no dejan actuar ahora a Rusia, habrá un gran conflicto que puede desembocar incluso en una guerra caliente. Pero si se deja que Rusia haga lo que quiere, entonces la próxima etapa será el Kazajistán, donde hay muchos rusos, y después del Kazajistán le puede tocar el turno a Letonia, donde hay un 60 por ciento de rusohablantes. Esto puede llegar muy lejos. Putin busca reconstruir el imperio soviético bajo otras formas. Las perspectivas son terribles. Cuando se empiezan a tocar los equilibrios y las fronteras establecidas nunca se sabe hasta dónde pueden ir las cosas. Esa es la gran lección que debemos retener.

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EEUU y la OTAN planean desmantelar la Federación Rusa

La Revolución Gris de hoy en Ucrania tiene el objetivo de culminar el objetivo de la fallida movida Naranja de 2008: convertir el país en la plataforma donde poder completar el cerco alrededor de Rusia y provocar la desintegración de la Federación. No es por casualidad lanzar la consigna "Ayer Kiev, mañana Moscú" en las protestas del Maidan (plaza, en árabe).


Aprovechando las justas exigencias de la población en cuanto a empleo, sanidad, transparencia y una vida digna, los grupos ultraderechistas, respaldados por EEUU y la Unión Europea, intentan llevar adelante su propia agenda (ver Ucrania y la gran ofensiva de EEUU contra Rusia). Según la propuesta de Zbigniew Brzezinski, para "liberar" los ingentes recursos naturales del país más grande del mundo hay que dividirlo en tres estados: una república Rusia europea, otra siberiana, y una tercera del Lejano Oriente.


Para ello, deben reducir su zona de influencia en el espacio ex soviético, rodearlo con bases militares, intimidarlo y humillarlo. Dicho y hecho:
EEUU sigue desplegando sistemas de defensa antimisil en Europa, desde Rumania a Polonia pasando por Turquía, Israel y ahora España, bajo el pretexto de disuadir a Irán, pero apuntando a Moscú. ¿Está forzando a Rusia a abandonar el Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (START)?


En noviembre pasado la OTAN organizó la maniobra Jazz Steadfast en Letonia y Polonia, frontera rusa, el mayor ejercicio militar de la década, con efectivos de 28 naciones, incluidas Ucrania y Georgia.


En medio de los disturbios en Ucrania, Barak Obama recibió al primer ministro de Georgia en la Casa Blanca para ultimar el ingreso del país en la Alianza. Es increíble: los soldados georgianos que antes morían por la URSS en Afganistán, ahora mueren allí por EEUU.
Desde la caída de la URSS, la alianza militar más grande y peligrosa del planeta, ha absorbido a casi todos los miembros del bloque socialista: Polonia, Chequia, Hungría, Estonia, Letonia, Lituania, Bulgaria, Rumania, Eslovaquia, Eslovenia, Croacia y Albania, sin contar la destrucción de la República Federal de Yugoslavia (ver Yugoslavia: ensayo de la "guerra humanitaria"), miembro fundador de Los Países No Alineados.

 

El próximo destino es...


Los dos países de suma importancia que faltaban, eran Ucrania y Georgia. Viktor Yanukovich mantuvo vigente el Plan de Acción OTAN-Ucrania, participó en las maniobras y seguía enviando a los oficiales del ejército a las escuelas de la Alianza dentro y fuera del país. Si todo va bien, el Pentágono la integrará en su estructura militar con un "decreto exprés". Para presionar a Rusia, Washington necesita tener a Ucrania, del mismo modo que el camino de contener a Irán pasa por dominar Siria (o eso cree).


A Washington le da igual que Ucrania se incorpore o no a la UE, mucho menos si sus gentes van a vivir en una democracia occidental o real. Lo que busca es despojar a Rusia de un aliado estratégico y poder instalar allí sus misiles.


En diciembre de este año EEUU debe recoger sus bártulos y salir de Afganistán de cara a la opinión pública; otra cosa es que va a mantener un mínimo de 10.000 militares y 11 bases, aunque para la "guerra perpetua" necesita otros escenarios, para mantener caliente el motor y también el negocio de guerra. Y Ucrania puede ser una oportunidad. Le ataca a Rusia en su "profundidad estratégica", clave para la seguridad nacional del país, con el objetivo de convertirlo en el tacón de Aquiles del equipo de Putin. Además, tras los fracasos en las últimas intervenciones militares, los americanos se morían de ganas por asestar un golpe a los rusos.


Demonizar a Rusia (más allá de la naturaleza de su régimen) forma parte de la propaganda de la peligrosa guerra que están cocinando. Dedicar horas en los medios de comunicación a las chicas de Pussy-Riot y ni un minuto a los continuos bombardeos de la aviación de EEUU de Afganistán, Pakistán, Yemen, Mali, o a la desastrosa y trágica situación que han dejado en Irak o Libia, forma parte de la Propaganda de Guerra.


El al-Qaeda eslavo


En Ucrania, al igual que en otros países donde EEUU aplica su plan de desestabilización, grupos "descontrolados" aparecen de repente y empiezan a asaltar la sede de los partidos democráticos y sindicatos y derriban estatuas. Las fuerzas de izquierda siempre son sus primeras víctimas. En Kiev, tras incendiar la sede del Partido Comunista, los neo-nazis fueron a destruir la vivienda del líder del partido, Piotr Simonenko.


¿De dónde han surgido varios miles de cabeza-rapados y fascios? Stay-behind (los que se quedaron atrás, en inglés) es el nombre dado a los agentes nazis que, después de la Segunda Guerra Mundial, fueron recogidos por la CIA (¡la santa unión anticomunista!) para realizar operaciones de sabotaje, infiltraciones, asesinatos, etc. , haciendo de Quinta Columna con el objetivo final de aumentar la influencia de EEUU allá donde operaban. Muchos de estos chavales son hijos de aquellos miles de nazis que cambiaron de chaqueta para seguir sembrando odio hacia "el otro".



Según el periodista Israel Sahmir, en la sociedad eslava hay jóvenes parecidos a los integrantes de los grupos salafistas y terroristas suicidas; jóvenes cuyos deseo de acción y sacrificio no puede ser satisfecho en una sociedad convencional. Cebos perfectos para los grupos fascistas en todo el mundo.


Moscú reacciona


Después de una semana de silencio, los líderes rusos, aturdidos al ver cómo MacCain hacía fotos en Kiev con unos encapuchados armados, se han desperezado: Rusia no puede perder a Ucrania, mantendrá, al menos, el control sobre Crimea, que es la única salida al Mar Negro que tiene. Y no piensa anexionarla a su territorio: ¿Quedarse con 300.000 musulmanes tártaros? ¡No, gracias! Le preocupan los actos de la Unión de Jóvenes Tártaros y el Movimiento Azatlyk (libertad, en persa), ambos conectados con los Hermanos Musulmanes de Turquía. Decenas de sus militantes han regresado de hacer la Yihad en Siria, acompañados por los veteranos chechenos.


El Kremlin, además ha enviado consejeros militares a Siria para entrenar al ejército ante los rumores de que EEUU ultima un plan para acabar con Bashar Al Asad.


Por otra parte, a Occidente no le interesa la división del país, pues la parte occidental que es menos desarrollada se integraría en la UE, mientras el sector industrial y las costas del Mar Negro se mantendrían bajo la influencia rusa.


¿Dónde se ubica China?


En diciembre pasado, Pekín firmó un acuerdo con Kiev, su socio estratégico, para invertir 8.000 millones de dólares en el país y entregarle un préstamo de 10.000 millones a cambio del alquiler de tres millones de hectáreas de las fértiles tierras ucranianas para los próximos 50 años. De paso, estudiaba la solicitud de Yuschenko de ingresar a la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS). Por si estos acuerdos no fueran suficientes para preocupar a la UE y EEUU, los BRICS estrechaban lazos con esta tierra de grandes reservas de gas y campos de cereales.


El reciente encuentro de Obama con el tibetano Dalai Lama y el atentado terrorista que ha dejado unas 150 víctimas entre muertos y heridos en China, posiblemente por un grupo separatista musulmán Uigur, son señales del uso de las cuestiones étnico-religiosas para presionar a Pekín.
Contener el avance de la superpotencia asiática es como la obsesión de los escaladores a subir a Everest: tarea suicida, nacida del complejo de querer estar por encima de todos.


Los problemas étnico-religiosos y económico-sociales (el desempleo, el impago de los salarios y pensiones y el colapso de los centros de salud, la inflación y el aumento de la pobreza), se han quedado sepultados bajo los escombros de la lucha entre las élites capitalistas nacionales y mundiales por los recursos del país.


Y parece que lo peor para el pueblo ucraniano aún está por llegar


MOSCU AVANZO EN LA OCUPACION MILITAR SOLAPADA DE LA PENINSULA DE CRIMEA EN MEDIO DE LAS AMENAZAS DE OCCIDENTE

Europa y EE.UU. buscan frenar al león ruso


Los tambores de guerra hicieron temblar las Bolsas europeas. La crisis en Ucrania llevó de forma incontrolable al mayor enfrentamiento entre los bloques desde el fin de la Guerra Fría. La UE tiene una gran responsabilidad en la escalada.

Por Eduardo Febbro
Desde París


Los iluminados de Occidente, dependientes del gas ruso como del peso estratégico de Moscú, siguieron con los regateos diplomáticos y las amenazas para torcer el brazo del presidente ruso Vladimir Putin luego de la ocupación militar solapada de la península de Crimea por parte de soldados rusos sin identificación clara. La crisis en esta República Autónoma de Ucrania, que en realidad pertenece históricamente a Rusia, ha derivado de forma incontrolable en el mayor enfrentamiento entre los bloques desde el fin de la Guerra Fría. Como era de esperarse, los europeos se reunieron de urgencia en Bruselas sin adoptar ninguna medida concreta. Las amenazas verbales que precedieron la reunión de los ministros de Relaciones Exteriores de la Unión Europea se quedaron en eso. La UE no concretó las advertencias anteriores, o sea, la suspensión del dialogo entre la UE y Rusia con vistas a levantar la visa para ingresar en Rusia o en la UE, las sanciones económicas, o el cierre de las fronteras del espacio de la Unión a los ciudadanos rusos. De hecho, si hubiesen adoptado ese dispositivo de retorción, las grandes capitales del Viejo Continente como Londres, París, Roma, Berlín o Bruselas habrían perdido el considerable fruto de los millones y millones de euros que dejan en esas ciudades los nuevos ricos de la Rusia liberal de Vladimir Putin. Todo quedó condicionado a un supuesto "si no hay avances para apaciguar la tensión". Lo único que se plasmó fue la suspensión de las reuniones previas a la cumbre del G-8 que debían realizarse de aquí a junio (la cumbre está prevista en la ciudad rusa de Sochi).


Los hilos están en manos de la insustancial jefa de la diplomacia europea, Catherine Ashton. Esta dirigente británica sin ninguna experiencia en la diplomacia, incapaz de hablar otro idioma que el suyo y duramente criticada por su bajo perfil en el seno de la UE, se reúne hoy en Madrid con el ministro ruso de Relaciones Exteriores, Serguéi Lavrov. Difícil pensar que con la enorme dependencia energética que tiene la UE con respecto a Rusia, las históricas metidas de pata de la jefa de la diplomacia europea y su controvertida legitimidad, la señora Ashton pueda hacer vacilar al gigante ruso. Los tambores de guerra solapada hicieron temblar las Bolsas de Europa y de Rusia. La de Moscú perdió 11 por ciento y las plazas europeas registraron una caída global del 2 por ciento.


Todo el mundo está en la cuerda floja, tanto Moscú como Occidente. Los bancos rusos, por ejemplo, tienen invertidos en Ucrania 35 mil millones de euros. Realista y sin metáforas, el ministro alemán de Relaciones Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, juzgó que la fase actual equivalía a la "crisis más aguda que vive el mundo desde la caída del Muro de Berlín". En el mismo tono, el jefe de la diplomacia española, José Manuel García Margallo, reconoció que si hubiese un enfrentamiento entre Moscú y los 28 miembros de la UE "las consecuencias serían muy graves desde el punto de vista del abastecimiento energético".


En Washington, el presidente norteamericano, Barack Obama, poco habituado a estas fórmulas, se despachó con una frase literaria digna de la mejor poética de la diplomacia europea: "Rusia está del lado malo de la historia". Obama aseguró también que "el mundo coincide en su gran mayoría en que los pasos dados por Rusia suponen una violación de la ley internacional" (ver aparte). La lección de Obama es desplazada: Occidente intervino en Kosovo y en Irak en 2003 sin ningún respaldo de legalidad internacional (fuera de todo mandato de las Naciones Unidas).
La brutalidad y la incompetencia parecen presidir esta crisis, en cuyo desenlace los europeos tienen una enorme responsabilidad. Fueron ellos quienes empujaron a la calle a los pro europeos ucranianos que provocaron la caída del régimen del tiranosaurio del Este Viktor Yanukovich; fueron ellos quienes, desde hace más de 8 años, vienen intentando sin una consolidación previa arrimar a Ucrania a la ladera más europea, con ofertas de asociaciones estratégicas con el Oeste que no hicieron sino avivar las susceptibilidades históricas de Putin con respeto a Ucrania y Crimea, territorio autónomo bajo bandera ucrania desde 1954 y punto estratégico hacia el Mar del Norte.


Colmo de la improvisación y de la provocación, apenas cayó Yanukovich las nuevas autoridades se apuraron y dejaron sin efecto una ley que amparaba los derechos regionales del idioma ruso. Peor aún, uno de los partidos de peso en el seno de la revolución de Kiev, Svoboda (libertad), es un movimiento neonazi, de ultraderecha, profascista, antisemita y antirruso hasta la médula.


El león ruso no tardó en jugar sus cartas en una región tan sensible como Crimea. Putin busca recuperar en el plano militar lo que perdió en el político cuando su protegido Yanukovich fue sacado del poder. Más de dos terceras partes de los pobladores de Crimea son rusos, cerca del 15 por ciento son tártaros (musulmanes de lengua turca), el resto es una combinación de ucranianos, griegos y judíos. La negociación entre Moscú y el Oeste es inevitable. Cada parte ha puesto mucho en juego como para provocar el hundimiento completo de Ucrania. Queda, con todo, una evidencia: los europeos, en su afán de conquista, fueron incapaces de evaluar la complejidad de la situación. En un chat muy enriquecedor con los lectores del vespertino Le Monde, Arnaud Dubien, director del observatorio franco-ruso e investigador en el Instituto de Relaciones Internacionales Estratégicas, puso de relieve el error de Europa: "Ucrania es un concentrado de intereses político-militares, económicos e identitarios muy fuertes para Rusia. La subestimación de esta realidad por parte de los europeos es uno de los factores que explican la crisis ucraniana desde noviembre. Putin no tiene ninguna confianza en los occidentales".


En resumen, esa pedantería típica de los dirigentes del Viejo Continente ha desencadenado una crisis política y militar de proporciones insospechadas hasta hace sólo unas semanas. En una entrevista difundida por la BBC, el ministro británico de Relaciones Exteriores, William Hague, admitió que se trataba "seguramente de la peor crisis en la Europa del siglo XXI". Y la provocaron los mismos europeos, sin medir ni anticipar las fuerzas y susceptibilidades de Moscú. Contrariamente a Mali o República Centro Africana, esta vez el presidente socialista François Hollande no mandó sus tropas y sus avioncitos para "salvaguardar" la integridad territorial de Ucrania. Desde luego, enfrente, sus antagonistas no son del mismo calibre.

 

Fuente: Página12

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México, el nuevo referente de Estados Unidos

Hay un gran lobby mediático internacional –en que el grupo Prisa juega rol de motor– que, incomodado con el éxito de los gobiernos progresistas latinoamericanos y para defender los intereses de grandes corporaciones internacionales en la región, busca hacer de sus sueños realidad. La Alianza del Pacífico sería el sector dinámico de América latina y, como corolario, México y no Brasil, sería el gran líder continental.
La Alianza del Pacífico es la versión para el siglo XXI de otros proyectos fracasados de Estados Unidos para intentar extender a todo el continente un área de libre comercio. La primera versión fue el Nafta –Area de Libre Comercio de América del Norte–, firmado entre Estados Unidos, Canadá y México, en 1994, cuyos planes iniciales eran ir incorporando a países del continente, conforme sus gobiernos correspondieran a las normas del Consenso de Washington.


Después de México, Chile se presentó como el próximo pretendiente a ingresar al Nafta. Pero en el mismo año de la firma del acuerdo –1994– México vivió una gran crisis, la primera crisis específicamente neoliberal en América latina, al mismo tiempo que el levantamiento de Chiapas alzaba su grito que llamaba a la resistencia al neoliberalismo.

EE.UU. tuvo que cambiar su estrategia. No había cómo seguir invitando a países latinoamericanos a seguir a México en su opción, cuando los primeros resultados ya habían sido negativos. Washington elaboró entonces otra versión: el Area de Libre Comercio de Américas, ALCA.
Aparentemente el camino estaba despejado para que EE.UU. consolidara su hegemonía económica hacia el conjunto del continente. Sin embargo, a la crisis mexicana –1994–, seguiría la brasileña –1999– y la argentina –2001/2001–, mientras se extendían las movilizaciones continentales en contra del ALCA.


En su fase final, Brasil y EE. UU. debían concluir los acuerdos y poner en práctica el ALCA. Pero el fracaso de los gobiernos neoliberales y el rechazo de los latinoamericanos, mediante la elección de gobiernos de resistencia al área de libre comercio, empezaba a extenderse. Brasil sucedió a Venezuela y el cambio de gobierno –de Cardoso a Lula, en 2003– representó un freno al ALCA, porque el nuevo gobierno brasileño se opuso a concluir esos acuerdos.


La multiplicación de gobiernos antineoliberales en la región en los años siguientes –en Argentina, Uruguay, Bolivia, Ecuador– constituyó un conjunto de gobiernos que, en lugar de firmar Tratados de Libre Comercio con los EE.UU., han privilegiado los procesos de integración regional –Mercosur, Unasur, Banco del Sur, Consejo Sudamericano de Defensa, ALBA, Celac, entre otros.


Entonces EE.UU. cambió de estrategia y pasó a firmar acuerdos bilaterales con gobiernos de la región que han mantenido la opción por el libre comercio: Chile, Perú, Colombia, varios de Centroamérica y el Caribe.


Los países con gobiernos posneoliberales se han consolidado con gran apoyo popular, eligiendo y reeligiendo a sus presidentes, ya a lo largo de más de diez años en algunos casos, por lo menos siete u ocho años en otros, proyectando liderazgos populares en la región y hacia el mundo, disminuyendo la desigualdad, la pobreza y la miseria. Mientras que los otros han perpetuado la concentración de renta, la exclusión social, con gobiernos que se alternan, sin lograr la estabilidad política, el desarrollo social y la proyección internacional de políticas externas soberanas.
La Alianza del Pacífico es un nuevo intento norteamericano. Trajo a México de América del Norte y lo juntó con Colombia, Chile y Perú. No es un conjunto dinámico con prestigio y fuerza en la región, para empezar porque esos países no tienen gobiernos estables, ni tampoco han logrado disminuir la desigualdades, la pobreza y la miseria.


Como correlato al intento de proyectar a la Alianza del Pacífico está el difícil intento –en que se esmera particularmente El País– de promover a México como líder de América latina. Pero en más de dos décadas de neoliberalismo, México ha visto aumentar la pobreza, la miseria, la desigualdad y la exclusión social. Asimismo, la diseminación del narcotráfico ha multiplicado cruelmente la violencia en varias provincias del país. Para EE.UU., México es la referencia, porque es el país que sigue de forma más estricta las orientaciones de FMI y del Banco Mundial.
La Alianza del Pacífico es una alternativa para que EE.UU. intente superar su aislamiento en el continente pero, de ninguna forma, es alternativa para los países de la región que deseen superar las políticas exportadas por Washington, que efectos tan negativos ya han producido en Latinoamérica.

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Miércoles, 26 Febrero 2014 05:54

Haití: más cooperación, nuevos objetivos

Haití: más cooperación, nuevos objetivos

En 2014 se cumplen dos aniversarios que pocos recordarán: hace 10 años que se constituyó la misión de paz de las Naciones Unidas en Haití y cuatro del devastador terremoto que acentuó aún más la fragilidad de este país, el más pobre de Latinoamérica. Las crisis políticas y económicas y las catástrofes naturales pueden catapultar a un país a los titulares del mundo, captando durante un tiempo la atención de la prensa internacional y de los dirigentes del planeta. Pero después, sobre todo si el país afectado es pobre y periférico, y carece de peso geopolítico mundial, los focos se apagan, las informaciones se tornan cada vez más infrecuentes, las llamadas a la solidaridad se esfuman y gran parte de las promesas de apoyo se olvidan.


Esto se deriva de una verdad incómoda: es evidente que la reconstrucción física y las auténticas soluciones a los problemas de la gente no pueden producirse con la misma velocidad que las noticias se difunden por Internet y por televisión. Se necesitan iniciativas pacientes y continuas que, prolongándose durante años, con sus altos y bajos, promuevan un proceso que dure mucho más que el envío de ayuda humanitaria urgente. Y para que exista ese proceso es necesario que los países participantes en el mismo asuman un compromiso ético y político.


Es importante recordar que durante la primera mitad de 2004 Haití sufrió una grave crisis política que terminó con el derrocamiento de Jean-Bertrand Aristide, su primer presidente elegido democráticamente. Durante la lucha de poder entre diversos grupos armados, la población civil sufrió enormemente. Cundieron la violencia callejera, los ataques indiscriminados y un desprecio general por los derechos humanos más fundamentales. Las bandas criminales deambulaban a sus anchas por la capital, Puerto Príncipe, ocupando edificios y organismos públicos. Algunos de los distritos más populosos, como Bel-Air y Cité Soleil, cayeron absolutamente en manos de grupos armados criminales. A todos los efectos, el Estado democrático, incapaz de garantizar las condiciones mínimas de seguridad y estabilidad precisas para el funcionamiento del país, se vino abajo.


A instancias del propio Gobierno de Haití, y después de una resolución del Consejo de Seguridad, la ONU envió al país la Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización en Haití (MINUSTAH). Un general brasileño dirigió el operativo militar y docenas de países, la mayoría sudamericanos, enviaron soldados.


Brasil y sus vecinos aceptaron la invitación de las Naciones Unidas porque la solidaridad era imprescindible. No podíamos mantenernos al margen de la crisis político-institucional y del drama humano que sufría Haití. Estábamos convencidos de que la misión no podía limitarse a garantizar la seguridad, sino que también debía incluir iniciativas que fortalecieran la democracia, proclamaran la soberanía política de los haitianos y fomentaran el desarrollo socioeconómico. Las tropas han mostrado una actitud respetuosa y ese ha sido su sello.


En la actualidad, y gracias a la labor de la misión, la situación en materia de seguridad ha cambiado: se ha neutralizado el riesgo de guerra civil, se ha recuperado el orden público y se ha derrotado a las bandas criminales. Ahora Haití es más estable y el Estado ha recuperado el control. Además, el contingente de la ONU ha ayudado a dotar y entrenar a una fuerza de seguridad nacional.

Con el tiempo, las instituciones democráticas comenzaron a funcionar y a cobrar fuerza. En 2006 se celebraron unas elecciones generales a las que concurrieron una amplia gama de agrupaciones políticas e ideologías. Sin entrometerse lo más mínimo en los comicios, la misión de la ONU garantizó que se celebraran en paz y que se impusiera la voluntad popular. A pesar de las muchas dificultades, el presidente electo René Preval acabó la legislatura, entregando el poder en 2011 a Michel Martelly, igualmente elegido por el pueblo.


Durante esos años Haití también hizo grandes avances en sus políticas humanitarias y sociales, promoviendo un proceso que, a pesar de los enormes desafíos, sigue en marcha. Evidentemente, el terremoto de 2010 desbarató en parte esas iniciativas, creando también nuevas necesidades. No obstante, según un reciente informe de la ONU, después del terremoto de hace cuatro años el número de personas que vive al raso ha pasado del millón y medio inicial a las 172.000 del año pasado. En la actualidad, tres de cada cuatro niños asisten a la escuela primaria con regularidad, en tanto que en 2006 esa cifra no llegaba ni a la mitad. La inseguridad alimentaria se ha reducido drásticamente y la epidemia de cólera se está combatiendo.


En las tres ocasiones que he visitado Haití he comprobado la tenacidad y la dignidad de la población. En 2004, durante una de ellas, y dentro de la campaña de desarme, el equipo nacional brasileño de fútbol también estaba en el país para disputar un encuentro amistoso con el haitiano. Todavía recuerdo el afecto con el que los haitianos recibieron a nuestros deportistas.


Además de participar en la misión de la ONU, aportando su principal contingente, Brasil ha puesto mucho empeño en solucionar las necesidades sociales de los haitianos. Por sí solo o junto a otros países, Brasil ha contribuido a poner en marcha iniciativas que van desde campañas de vacunación nacional a programas de apoyo directo a pequeñas y medianas empresas y explotaciones agrícolas familiares, pasando por programas de alimentación en las aulas y de formación profesional para jóvenes.


Tres de las iniciativas emprendidas por Brasil han suscitado especialmente mi entusiasmo. Una de ellas es la construcción de tres hospitales comunitarios, en colaboración con Cuba y con el propio Gobierno haitiano. Otra es un innovador proyecto de reciclado de residuos sólidos, desarrollado y puesto en marcha por India, Brasil y Sudáfrica, con la colaboración de la ONU y Haití. Esta empresa ha contribuido a limpiar zonas urbanas, además de generar energía y crear empleo.


El tercer proyecto es la construcción de una central hidroeléctrica en el río Artibonito, que sin duda supondrá una mejora histórica para las infraestructuras del país, ayudando a fomentar la industria y la agricultura; incrementando el acceso de los haitianos a la electricidad y reduciendo su dependencia respecto a las importaciones de crudo. Brasil ya ha proporcionado proyectos de ingeniería y ha donado 40 millones de dólares, casi un cuarto del total necesario para iniciar esta obra, que ahora aguarda la recepción de fondos de otros donantes en una cuenta del Banco Mundial especialmente creada a tal efecto.


Algunos países desarrollados también han contribuido a la reconstrucción de Haití. Estados Unidos, por ejemplo, ha hecho inversiones considerables en proyectos económicos y sociales.


Sin embargo, lamentablemente no todos los que se comprometieron con Haití han cumplido sus promesas. La verdad es que la ayuda de gran parte de los países ricos a Haití ha sido escasa. La humanitaria está menguando y algunas organizaciones están abandonando el país. Pero la comunidad internacional no debe reducir su compromiso solidario con Haití.


Dentro de dos años, en 2016, Haití celebrará sus próximas elecciones presidenciales. Su ganador será el tercer presidente elegido democráticamente en el país desde 2004. Creo que esto supondrá un hito en el proceso que iniciamos hace una década, conducente a la devolución al pueblo de Haití de la responsabilidad absoluta sobre la seguridad pública. Pero ese objetivo solo será posible si la comunidad internacional continúa financiando, incrementándola si es necesario, la reconstrucción y también otros proyectos de desarrollo económico y social.


Es preciso ir desplazando gradualmente la atención desde el marco de la seguridad y la protección hacia el desarrollo. Esto implica todavía mayor cooperación, pero con nuevos objetivos. Quizá haya llegado el momento de que la ONU convoque una conferencia sobre Haití, para que podamos hablar con franqueza sobre lo se ha logrado con nuestra colaboración y nuestro compromiso durante los últimos 10 años, y sobre lo que necesitamos hacer para avanzar en años venideros

aducción de Jesús Cuéllar Menezo.

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Martes, 25 Febrero 2014 06:31

Venezuela: los burgueses también marchan

Venezuela: los burgueses también marchan

Lilian Tintori es una bella rubia, modelo y presentadora de televisión, dueña de una brillante sonrisa. En la muñeca izquierda tiene tatuado el nombre de su país Es, también, madre de dos hijos y esposa del dirigente opositor venezolano Leopoldo López, hoy tras las rejas. Cuando se comprometió, él se arrodilló y le hizo dos preguntas: ¿te quieres casar conmigo?... ¿Te quieres casar con Venezuela? Ella respondió que sí a las dos.


Lilian es ahora una figura internacional. Su foto en un mitin opositor al lado del ex candidato presidencial Henrique Capriles Radonski, con una camiseta con la leyenda El que se cansa pierde, dio la vuelta al mundo. Apenas un par de días atrás se había quejado: estoy esperando más apoyo de Henrique Capriles... Lo mínimo que pido es que muestre solidaridad como la mostramos nosotros con él cuando estaba en su momento.
Las quejas de la presentadora no son sólo la expresión desesperada de una esposa que duerme cada noche sin su marido, sino muestra de la profunda división que atraviesa la oposición venezolana agrupada en la Mesa de Unidad Democrática (MUD). Dos facciones se disputan su conducción. Mientras Capriles apuesta a ganar el poder transitando por la ruta electoral y sumando adeptos entre chavistas descontentos con la crisis económica y la inseguridad pública, el dirigente del partido de ultraderecha Voluntad Popular Leopoldo López, la diputada María Corina Machado y el alcalde metropolitano de Caracas Antonio Ledesma han echado a caminar un golpe de Estado.


López y Machado anunciaron el inicio de su campaña de desestabilización política, a la que bautizaron como La Salida, el pasado 23 de enero. No hace falta mucha imaginación para comprender el objetivo del plan: destituir a Nicolás Maduro de la Presidencia de la República y acabar con lo que ellos llaman la dictadura castro-comunista. El 2 de febrero efectuaron la primera movilización de protesta, que terminó convergiendo con el descontento de estudiantes, hijos de familias de clase media y acomodada.


Diez días después –cuenta Manuel Sutherland–, los opositores pusieron las cartas sobre la mesa: tomaron las calles de Caracas con la consigna Saquemos a Maduro, Pongámosle fin a la dictadura de una vez. En la concentración corearon consignas como: Vamos a alzarnos contra este gobierno, Este gobierno va a caer y Maduro es un maldito colombiano.


Cuando la concentración había terminado, un grupo de 600 personas encapuchadas, con bombas molotov, coordinada por medio de radios de onda corta, levantaron barricadas, quemaron vehículos policiales y dispararon armas de fuego.


A partir de ese momento, la ultraderecha aumentó la violencia. Cobijada por una campaña de desinformación internacional en los medios, en la que difundió imágenes dramáticas de hechos represivos acontecidos en otros países como si estuvieran sucediendo en Venezuela, se presentó como víctima de un gobierno autoritario. Para dar un rostro civil a sus planes golpistas, presentó a los estudiantes de instituciones privadas como jóvenes idealistas y justicieros que luchan contra un Estado represivo.


En el camino, trató de ocultar –con poca fortuna– el apoyo financiero y logístico de Estados Unidos a la intentona desestabilizadora, el entrenamiento de organismos que, en nombre de los derechos humanos, se especializan en incubar revoluciones de terciopelo, y la participación de paramilitares colombianos en la asonada.


La salida golpista fue cuidadosamente construida con acciones previas de sabotaje económico, fuga de capitales y desabasto de productos básicos, para propiciar malestar y desaliento.


Pero el plan de la ultraderecha tiene un grave problema: carece de simpatía organizada dentro de las Fuerzas Armadas Bolivarianas. Aunque militares como el general retirado Ángel Vivas han participado en el entrenamiento de grupos de choque opositores, un golpe de Estado como el que intentaron dar en 2012 es inviable. Por eso, la derecha radical busca crear una situación de ingobernabilidad y confrontación social que empuje a un sector del Ejército a deponer a Maduro e imponer el orden. La pretensión de hacer asesinar a Leopoldo López por sus aliados era parte de este proyecto.


¿Por qué un sector de la oposición venezolana optó por buscar un atajo insurreccional para remover a Nicolás Maduro? De entrada, porque ha fracasado por la vía electoral. Esperaban que la muerte de Hugo Chávez fuera el fin del chavismo. Se equivocaron. Maduro triunfó en las elecciones presidenciales, y el llamado del candidato perdedor Capriles a desconocer los resultados naufragó. Lo mismo sucedió en los comicios posteriores: el oficialismo ganó en 240 de las 337 alcaldías. Poco antes, en diciembre de 2012, aún con Chávez vivo, había obtenido 20 de las 23 gobernaciones.


Pero, además, la ultraderecha vio con verdadera preocupación la iniciativa presidencial de normalizar la vida política y tender puentes hacia la oposición y hacia los más importantes empresarios del país, para enfrentar conjuntamente problemas como la inseguridad pública. El camino de la reconciliación fue visto como un peligro para la ultraderecha más rabiosa, que ha hecho de la polarización su apuesta permanente.
El intento de golpe de Estado en marcha ha fracturado a la MUD. Hay quien no está de acuerdo con el atajo insurreccional. Según el opositor Jaime Eduardo Merrick ( El Universal, 22/02/14): No podemos sentirnos orgullosos de ir a la calle y quemar cauchos, causar daños a locales y recibir bombas lacrimógenas. E incluso, si de protesta pacífica se trata, no puede causarnos alegría que nuestras marchas sean típicamente clase media y con consignas dispersas que en ocasiones rayan en lo banal y fatuo.


Pero la apuesta desestabilizadora continúa en pie, como se mantiene viva la disputa por conducir a la oposición. Por eso, Lilian Tintori, casada simultáneamente con Venezuela y con Leopoldo López, advirtió que en estos días la patria despertó y su marido es el líder y guía que su país necesita. Probablemente por eso también el pasado 23 de febrero, en la concentración antichavista de la avenida Francisco de Miranda, Kevin Sosa escribió sobre un papel bond: Los burgueses de El Guaratao también marchamos.


Twitter: @lhan55

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Martes, 25 Febrero 2014 06:14

Rusia y Europa se enfrentan por Ucrania

Rusia y Europa se enfrentan por Ucrania

La crisis interna de Ucrania que, después de un baño de sangre, desembocó en la estrepitosa fuga del presidente Victor Yanukovich, reavivó al extremo las tensiones entre Rusia y la Unión Europea. Rusos y europeos pelean desde hace años por acrecentar su influencia en esa zona. Moscú salió al paso de los festejos democráticos del Oeste para poner en tela de juicio no sólo el movimiento revolucionario que derrocó al presidente Yanukovich, sino también la postura de los dirigentes del Viejo Continente que se apuraron en celebrar la victoria de los "pro europeos "de Ucrania y, de inmediato, reconocer a las nuevas autoridades. El primer ministro ruso, Dmitri Medvedev, abrió fuego primero cuando dijo que, "si se considera que la gente que se pasea por Kiev (capital de Ucrania) con máscaras negras y fusiles Kalashnikov son el gobierno, entonces nos será difícil trabajar con semejante gobierno. Parece que es una aberración considerar como legítimo lo que es en realidad el resultado de una revuelta". Luego intervino el ministro ruso de Relaciones Exteriores, Serguei Lavrov, quien denunció tendencias "dictatoriales" y "métodos terroristas" por parte de las nuevas autoridades. En este juego sucio de influencias, a Moscú le preocupa la situación de los responsables políticos de Crimea, del este y del sur de Ucrania, que son en su mayoría ruso hablantes.


Las críticas emitidas por Rusia son detalladas y acusan directamente a los occidentales de traición: Moscú cuestiona el papel que desempeñó la Unión Europea en la revuelta. Los dirigentes rusos sostienen que el acuerdo firmado el viernes pasado entre el depuesto Yanukovich y la oposición a través de una mediación de la Unión Europea sirvió en realidad de "pretexto" para esconder "hechos consumados". Rusia le incrimina a Occidente el hecho de haberse dejado llevar por "cálculos geopolíticos" destinados únicamente a asentar su influencia. Los dos bloques ya se habían enfrentado hace unos meses en torno del apoyo que la UE le daba al sector "pro europeo" de la oposición y a sus intentos por amarrar a Ucrania en los puertos de Occidente. La primera vuelta de esta batalla la ganó el presidente ruso; la segunda, ahora, los europeos. En noviembre pasado, la Unión Europea fracasó en su intento de incluir a Ucrania en una Asociación Oriental con el bloque junto a otros Estados de Europa oriental, Ucrania, Moldavia, Bielorrusia, Armenia, Azerbaiján y Georgia. De esas seis repúblicas que recuperaron su autonomía con el desmembramiento de la Unión Soviética únicamente dos, Moldavia y Georgia, pactaron con la UE su integración en la Asociación Oriental. Desde la desaparición del Muro de Berlín en 1989, Europa occidental no ha cesado en sus intentos por alejar de la influencia de Moscú a los países que antes formaban parte del Pacto de Varsovia. Lo logró con Polonia, República Checa –antes Checoslovaquia–, Eslovaquia, Estonia, Hungría, Letonia, Lituania, Eslovenia, Bulgaria, Rumania y Croacia. Ahora está a un paso de ganarse también a Ucrania.


En cuanto Yanukovich se volvió un fugitivo, su remplazante, el presidente interino, Alexander Turchynov, se apuró en adelantar que pensaba acercarse mucho más a la Unión Europea. La cuestión de la influencia es vital para los rusos. En cuanto a las nuevas autoridades amagaron con un estrechamiento de los lazos con el Oeste, Rusia anunció que, de ser así, subiría los aranceles de las importaciones provenientes de Ucrania. Esta antigua república de la Unión Soviética se encuentra en una situación financiera crítica. Depende mayoritariamente de Rusia para el suministro de energía y una cuarta parte de su comercio exterior lo realiza con su vecino ruso. Según el ministro de Finanzas interino de Ucrania, Yuri Kolobov, Kiev necesita una ayuda equivalente a "35 mil millones de dólares para el período 2014-2015 ".


Ucrania puede soñar tranquila. Por ahora, ni el Fondo Monetario Internacional ni la UE van a pagar la cuenta. Habrá que esperar hasta la elección presidencial anticipada del próximo 25 de mayo y la posterior formación de un gobierno legítimo para ver hasta dónde la UE llega con su ayuda, siempre, desde luego, con la intervención de ese destructor de naciones que es el FMI. No obstante, es incontestable que el presidente ruso, Vladimir Putin, perdió una partida importante. El año pasado había ganado una a último momento cuando impidió que Occidente interviniera en Siria. Ahora le tocó el otro lado de la medalla. La caída de Yanukovich y de su régimen, fuertemente apoyados por Moscú, es una severa derrota para Putin, tanto más cuanto que el nuevo poder es una emanación de la voluntad popular de Ucrania de acercarse a Occidente e integrar el espacio de la Unión Europea. El presidente ruso vio esfumarse en un par de días toda una estrategia cuyo eje central estaba constituido por Ucrania y el poder que le era favorable: impulsar la creación de un espacio económico y de una suerte de núcleo de influencia en fusión de la era postsoviética. Moscú y Kiev eran los cimientos de ese proyecto. Uno de ellos cambió de rumbo para situarse allí donde Putin no quería: la Unión Europea.

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Revés electoral en Ecuador al partido de Correa

Alianza País (AP), el partido del presidente ecuatoriano, Rafael Correa, sufrió hoy su mayor revés desde que asumió el poder, en enero de 2007, al perder las elecciones en las tres principales ciudades del país: Quito, su bastión electoral; el puerto de Guayaquil, que ha sido una tradicional base de la oposición, y la localidad andina de Cuenca, de acuerdo con encuestas a boca a urna.


Según las proyecciones difundidas tras el cierre de las casillas, los candidatos de AP en esas tres ciudades quedaron distantes de los aspirantes de la oposición.


Al cierre de esta edición, los resultados oficiales del conteo rápido a cargo del Consejo Nacional Electoral (CNE) no arrojaban datos representativos debido a un retraso en la transmisión de la información.


Paúl Salazar, vicepresidente del organismo, aseguró que al no existir un orden predeterminado de recepción de las actas, tenemos que esperar a que se estabilicen las tendencias.


Los ecuatorianos eligieron este domingo 221 alcaldes, 23 prefectos (gobernadores provinciales), mil 35 concejales municipales y cuatro mil 79 vocales de juntas rurales para un periodo que se extenderá hasta el 14 de mayo de 2019. Un total de 11.6 millones se registraron para votar en estos comicios.


Minutos después de la difusión de los resultados extraoficiales, Correa se presentó en una conferencia de prensa con el candidato de AP a la alcaldía de Quito, Augusto Barrera, para reconocer el doloroso revés de su partido y la victoria del opositor y centroderechista Mauricio Rodas, abogado de 38 años, que se impuso con amplio margen de 56.5 por ciento de votos contra 40.4 del candidato aliancista, Augusto Barrera, según datos de la firma Opinión Pública Ecuador.


Hemos tenido un importante revés en la capital que habrá que revisar. La capital es importante en cuestiones de gobernabilidad, admitió Correa en la sede del gobernante AP.


Este remezón es peligroso, advierte el presidente


Qué bueno que hayamos tenido este remezón, es muy doloroso lo que ha pasado en Quito y peligroso. Ojalá me equivoque, declaró el mandatario.


En Guayaquil, el alcalde opositor Jaime Nebot fue relecto con 60.3 por ciento de votos frente a 37.8 por ciento obtenido por la candidata de AP, Viviana Bonilla, vaticinaron las encuestas a boca de urna.


Correa también reconoció la derrota en Guayaquil, pero se mostró confiado en que AP haya ganado en la mayoría de las localidades menores del país, donde hubo un total de mil 651 puestos de elección popular en juego este domingo, incluidos prefectos, alcaldes, concejales y miembros de juntas parroquiales.


El mandatario rehusó hablar de una derrota de AP y dijo que, de acuerdo con datos preliminares, su partido habría ganado al menos nueve de las 24 prefecturas provinciales.


Hablar de una derrota del oficialismo porque se perdieron ciudades tan queridas es menospreciar al resto del país, sostuvo.


Correa participó activamente en la campaña para apoyar a los candidatos de AP. Pero las apariciones de Correa junto a Barrera, uno de los cofundadores del partido gobernante, no fueron suficientes para convencer a los quiteños de que lo religieran y, según algunos analistas locales, fueron contraproducentes para su correligionario.


Durante la campaña, Correa afirmó que una derrota en la capital podría llevar a un periodo serio de ingobernabilidad en el país y que podría imitarse la táctica que según el mandatario se usa en Venezuela, donde los opositores se han enquistado en las administraciones locales para desestabilizar a los gobiernos progresistas de la región.


Las declaraciones de Correa fueron una alusión a que Quito fue el epicentro de grandes manifestaciones que propiciaron el derrocamiento de varios mandatarios a finales de la década de los 90 y al inicio del siglo XXI.


Rodas, quien participó en las elecciones presidenciales de 2013 con pobres resultados, prometió el viernes pasado trabajar por la capital y no convertirse en una oposición radical ni buscar la ingobernabilidad.


Nebot, quien de confirmarse los datos de las encuestas ejercería su segundo mandato consecutivo en la alcaldía de Guayaquil, aseguró: jamás voy a interferir en las funciones presidenciales porque soy demócrata.


Con el triunfo de Nebot, Guayaquil tendrá por sexta ocasión consecutiva a un gobernante conservador, una lista que incluye a León Febres Cordero, quien también llegó a ser presidente de Ecuador de 1984 a 1988.


Los resultados que ha entregado el CNE corresponden a jurisdicciones donde se aplicó el voto electrónico y donde el mecanismo permitió contabilizar 100 por ciento de los sufragios.


Estos determinaron que, en Cuenca, Marcelo Cabrera ganó la alcaldía con 44.59 por ciento de sufragios, sobrepasando al actual alcalde y candidato por el gobierno Paúl Granda, que obtuvo 36.79 por ciento.


En Santo Domingo de los Tsáchilas, donde también se utilizó el voto electrónico, el triunfo fue para Víctor Quirola, del partido Suma, con 44 por ciento, mientras la actual alcaldesa Verónica Zurita obtuvo 37 por ciento.

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Lunes, 24 Febrero 2014 06:08

Asume en Ucrania un socio de Timoshenko

Asume en Ucrania un socio de Timoshenko

Luego de la destitución de Viktor Yanukovich, el Parlamento ucraniano decidió nombrar ayer al presidente de la Cámara alta, el opositor Alexander Turchinov, como nuevo jefe de Estado de transición del país. El flamante mandatario ya anunció un acercamiento a Europa, pero también reafirmó la importancia de mantener relaciones con Rusia. "Para nosotros la prioridad ahora es volver a acercarnos a Europa. Tenemos que volver al círculo de los países europeos", enfatizó Turchinov, un estrecho aliado de la ex primera ministra Julia Timoshenko, en un discurso brindado a la nación. Al mismo tiempo afirmó que Ucrania está lista para una nueva relación de igualdad y de buena vecindad con Moscú.


Turchinov, de 49 años, fue elegido en una sesión que fue retransmitida por la televisión local. De inmediato, dio tiempo a los parlamentarios hasta mañana para que formen una coalición que permita crear un gabinete de unidad nacional que gobierne el país hasta las próximas elecciones, previstas para mayo. Asimismo, disparó un mensaje en dirección a los partidarios de Yanukovich: "¡No conviertan su caída personal (en referencia al ex presidente) en un drama sangriento como una derrota! El los ha engañado, sobre todo a ustedes que han creído en él", dijo. Al mismo tiempo, prometió que serán protegidos también los intereses de los votantes del derrocado presidente. "Nuestra primera tarea es detener la confrontación", recalcó Turchinov. El futuro gobierno también debe detener la caída económica del país, que se encuentra casi en bancarrota, advirtió. El presidente de transición calificó de héroes a las decenas de víctimas que murieron durante las protestas. "Ucrania vivió los días más gloriosos y más trágicos de su historia moderna. Con nuestra poderosa protesta pacífica para proteger nuestros derechos y libertades, y nuestra elección europea hemos impresionado a todo el mundo. Esta lucha nos unió como nación política moderna y hemos ganado fuerza. Pero para vencer a la dictadura hemos pagado un precio muy alto", dijo.


El nuevo presidente en funciones es el cofundador del partido Patria junto a Timoshenko, quien el sábado fue liberada luego de pasar dos años y medio encarcelada tras una controvertida condena por abuso de poder. En tanto, la elección de un primer ministro de transición fue pospuesta para hoy. El principal candidato al puesto es el jefe del grupo parlamentario de Patria, Arseni Yazeiuk, mientras que Timoshenko se reserva para las elecciones presidenciales, que según lo aprobado por el Parlamento anteayer, deberían llevarse a cabo el próximo 25 de mayo.


Después de ser puesta en libertad, la líder opositora se dirigió la noche del sábado directamente a la plaza de Maidan (Independencia), en Kiev, donde pronunció un emocionado discurso ante más de 100.000 manifestantes desde la silla de ruedas en la que la tienen postrada sus dolores de espalda. Entretanto, Yanukovich sigue con paradero desconocido y sin presentar formalmente su dimisión. El sábado por la noche la guardia de frontera ucraniana evitó que de la ciudad de Donezk despegase el avión en el que se encontraba Yanukovich, que tuvo que bajarse y salir del lugar en una limusina acorazada.


En un comunicado, el partido de Yanukovich culpó al hasta ahora mandatario y a sus más estrechos colaboradores de la situación en la que se encuentra el país. Moscú, que hasta el sábado apoyaba al gobierno de Yanukovich, confía ahora en que la situación se estabilice en Ucrania con la vuelta a la escena política de Timoshenko. Rusia quiere mantener el diálogo con Ucrania aun cuando sea complicado tras el cambio en el poder, afirmó el parlamentario ruso Leonid Sluzki, integrante de un importante comité de la Duma.


Sobre la situación en Ucrania hablaron ayer por teléfono el presidente ruso, Vladimir Putin, y la canciller alemana, Angela Merkel. Ambos coincidieron en que Ucrania debe tener rápidamente un gobierno con capacidad de actuación y que debe ser preservada la integridad territorial del país", señaló el portavoz de Merkel, Steffen Seibert.


La mandataria alemana también mantuvo otra conversación telefónica con Timoshenko, a quien felicitó por su liberación y le ofreció que sea tratada en Alemania de su enfermedad. Según el partido de Timoshenko, ambas acordaron reunirse a la brevedad. A Kiev llegará hoy la representante de política exterior de la Unión Europea (UE), Catherine Ashton, que se reunirá con los principales actores políticos ucranianos para abordar con ellos soluciones a la crisis política, así como para tratar la maltrecha situación económica que atraviesa esa nación.
"Por supuesto que estaremos preparados si las autoridades ucranianas se dirigen al FMI, sea para pedir consejo o para discutir sobre ayudas financieras vinculadas con reformas económicas", afirmó la directora gerente de la entidad financiera internacional, Christine Lagarde, durante una reunión de ministros de Finanzas del G-20 en Sydney.


Las protestas que forzaron la destitución de Yanukovich comenzaron hace meses, cuando el presidente decidió no firmar un acuerdo de asociación con la UE, supuestamente por presiones de Rusia. En los enfrentamientos entre la policía y los manifestantes perdieron la vida al menos 82 personas desde el martes.

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