Jueves, 03 Octubre 2019 06:07

El traje de Bretton Woods se queda viejo

El traje de Bretton Woods se queda viejo

El desmoronamiento del orden mundial establecido en 1944 acelera la batalla entre China y Estados Unidos por controlar las reglas del juego geopolítico y geoeconómico

Durante los últimos dos años hemos visto cómo la guerra comercial entre China y Estados Unidos ocupa el centro de las relaciones internacionales, aumentando su intensidad con el paso de los meses. Más allá de los sucesos y de las medidas concretas que se han ido ejecutando por parte de ambos países, es preciso analizar la situación tomando perspectiva, evitando explicaciones personalistas o de coyuntura, como las que aluden al temperamento del presidente estadounidense o a la necesidad de reducir su déficit comercial. En efecto, al analizar las tendencias y los aspectos estructurales, comprobamos que el traje de Bretton Woods le está apretando demasiado a ambas potencias. De hecho, la propia guerra comercial es un precedente que marca el fin de una etapa histórica: la del orden mundial de posguerra construido en dicha conferencia en 1944.

Así pues, después de la II Guerra Mundial, Estados Unidos se convirtió en el motor principal de la acumulación de capital a nivel mundial, así como el director de las reglas de dicho proceso, liderando el ámbito económico, tecnológico, comercial, financiero, militar y cultural. Esta configuración colapsa con la crisis de 2008, en la que el orden establecido empieza a descomponerse ante los límites de la globalización financiera. Como contrapartida, ante el deterioro del imperio estadounidense, se acelera la batalla por controlar las reglas del juego geopolítico y geoeconómico. Así, China y Rusia se establecen como actores políticos de primer orden, empujando el orden unipolar hacia la multipolaridad. La llegada de Trump es la respuesta a la decadencia del hegemón: pérdida de hegemonía mundial y la ruptura del sistema político en Estados Unidos.Durante los últimos dos años hemos visto cómo la guerra comercial entre China y Estados Unidos ocupa el centro de las relaciones internacionales, aumentando su intensidad con el paso de los meses. Más allá de los sucesos y de las medidas concretas que se han ido ejecutando por parte de ambos países, es preciso analizar la situación tomando perspectiva, evitando explicaciones personalistas o de coyuntura, como las que aluden al temperamento del presidente estadounidense o a la necesidad de reducir su déficit comercial. En efecto, al analizar las tendencias y los aspectos estructurales, comprobamos que el traje de Bretton Woods le está apretando demasiado a ambas potencias. De hecho, la propia guerra comercial es un precedente que marca el fin de una etapa histórica: la del orden mundial de posguerra construido en dicha conferencia en 1944.

En este sentido, es posible afirmar que la guerra comercial es parte de la lucha por la construcción de las nuevas reglas del juego en el tablero mundial: es difícil imaginar que el final de la presidencia de Trump signifique el cese de hostilidades. Para comprobar esto, vamos a mostrar algunos indicadores que nos ayudarán a darle dimensión y contexto a este conflicto histórico entre China y EE.UU.

La batalla por la hegemonía

En el primer gráfico podemos observar cómo la proyección de China y su peso relativo en el mundo avanzan a un ritmo vertiginoso. Concretamente, en un lustro, India y China superarán en PIB (medido en Paridad de Poder Adquisitivo) al conjunto de EE.UU. y la UE. Si nos alejamos más en el tiempo, con la prudencia que se debe tener con este tipo de estimaciones, según las predicciones de Goldman Sachs, para el año 2050 el PIB de China será casi el doble del de EE.UU. y el de India tendrá un tamaño similar al del país norteamericano. De esta forma, existe un claro desplazamiento del centro de gravedad del capitalismo mundial hacia Asia, esto es, el fin de occidente como centro productivo del mundo.

Además, si atendemos a los datos del comercio mundial, en un contexto en el que la globalización está perdiendo fuerza, (el PIB mundial crece ahora por encima del comercio mundial) China lidera las exportaciones con un 12,8% del total, mientras que las estadounidenses suponen el 8,5%. En cuanto a las importaciones, la potencia norteamericana lidera el indicador con un 13,2%, y China es la segunda importadora mundial en 2018 con el 10,8%. Además, si observamos más detenidamente las exportaciones de cada país, podemos ver el cambio del modelo chino, ya que, en 1992 el porcentaje de exportaciones de alta tecnología suponía el 6,4% y, en la actualidad, un 23,8%. De forma contraria, EE.UU. ha pasado del 32,6% a un 13,8. De esta forma, China se está convirtiendo en una exportadora de bienes de alta tecnología, alejándose del papel de fábrica del mundo de bajo valor añadido.

EXISTE UN DESPLAZAMIENTO DEL CENTRO DE GRAVEDAD DEL CAPITALISMO HACIA ASIA, ESTO ES, EL FIN DE OCCIDENTE COMO CENTRO PRODUCTIVO DEL MUNDO

En esta línea, es conveniente detenerse en el área tecnológica, ya que, precisamente, este es uno de los puntos más candentes en la actualidad. Así, el plan Made in China 2025 tiene como objetivo reducir la dependencia de la tecnología extranjera y convertir al país asiático en una potencia mundial en las industrias de alta tecnología. En efecto, si observamos el gráfico que muestra el número de patentes registradas, en la actualidad China, que superó a Estados Unidos en 2015, es el líder indiscutible. Más concretamente, China también lidera el ranking de patentes en desarrollo de tecnologías de inteligencia artificial, con 473 de un total de 608, mientras que Estados Unidos registra 65.

Ante este escenario, la Administración Trump está mostrando sus garras al Made in China 2025 : gran parte de su ofensiva comercial es, en realidad, un ataque al plan chino, que se ha materializado, por ejemplo, en el conflicto con Huawei y las redes de 5G. De este modo, podemos comprobar que la guerra comercial no tiene tanto que ver con el déficit comercial de Estados Unidos como con la intención de Washington de frenar el desarrollo tecnológico de China.

Otro de los puntos más candentes en la actualidad es la llamada guerra monetaria. Si atendemos a los datos del BIS –Bank for International Settlements/Banco de Pagos Internacionales– el dólar supone el 87% de las transacciones mundiales y el yuan el 4% (sobre un 200% porque cada transacción implica dos monedas). Con respecto a los datos de reservas mundiales de divisas, el dólar representa el 62,9% frente al 1% del yuan. Sin duda, el papel del dólar como centro del sistema monetario internacional es uno de los pilares de la hegemonía de Estados Unidos y, más todavía, desde la ruptura del patrón oro-dólar en la década de los setenta, que situó a EE.UU. como centro de la globalización financiera.

Como contrapartida, la potencia asiática ha comenzado un progresivo proceso de potenciación del yuan con el objetivo de disminuir la dependencia del dólar y aumentar su capacidad de soft power –no impliquen el uso directo de la fuerza (militar o económica)–. En esta línea, China ha promovido el comercio bilateral en yuanes con países como Rusia, Irán, Venezuela o Angola, ha conseguido que su divisa forme parte de la canasta de monedas de Derechos Especiales de Giro del FMI y, más recientemente, ha creado un mercado de futuros de petróleo en yuanes. Aunque todavía estamos lejos de una alternativa al dólar como centro del sistema monetario internacional, las medidas proteccionistas pueden suponer la desdolarización del comercio mundial.

Por último, en relación a la esfera militar, según el indicador Global Fire Power, Estados Unidos sigue teniendo el ejército más poderoso del mundo. En efecto, siguiendo dicho indicador (siendo el valor óptimo 0), Estados Unidos lidera el ranking con un índice de 0,0615, seguido por Rusia con 0,0639 y China 0,673. Además, en relación al gasto militar por países, Estados Unidos encabeza la lista con 609.757 millones de dólares de inversión anual, seguido por la Unión Europea y China, con 258.701 y 228.230 millones respectivamente y, con casi una décima parte menos, Arabia Saudí y Rusia, con 69.413 y 66.334 millones de dólares.

La configuración del nuevo orden mundial

En cierto modo, un orden mundial es una determinada correlación de fuerzas congelada en un conjunto de instituciones, un paradigma cultural y una forma de ver el mundo que impera y dirige a la sociedad en una dirección determinada, todo ello bajo la batuta de una potencia que actúa como hegemón. Como hemos señalado, el edificio levantado después de la II Guerra Mundial, apuntalado a lo largo de las décadas posteriores, es un marco institucional en el que ya no encaja la nueva correlación de fuerzas mundial: Bretton Woods era un estructura claramente adaptada a un centro de gravedad occidental y en el siglo XXI asistimos al desmoronamiento acelerado de esas instituciones.

LA LUCHA COMERCIAL NO EMPIEZA CON TRUMP, SINO CON OBAMA: EL TTP Y EL TTIP SUPONEN UNA OFENSIVA COMERCIAL CONTRA CHINA

Como observamos en los datos, la tendencia es vertiginosa en cuanto al peso de China (y Asia) en el mundo. El punto de inflexión que hizo que comenzase el deshielo fue la crisis del 2008. De hecho, podemos ver que la lucha comercial no empieza con Trump, sino con Obama: el TTP y el TTIP suponen una ofensiva comercial contra China, que intenta perpetuar las reglas de la globalización financiera liderada por EE.UU. desde los años ochenta. Sin embargo, la estrategia no funcionó y de ahí deriva el giro de Trump, que asume que el traje de Bretton Woods ya no le sirve. De esta forma, el auge del proteccionismo y el bilateralismo supone la ruptura con la concepción de las reglas internacionales multilaterales que defendía EE.UU., más allá de las contradicciones que haya asumido este discurso a lo largo de las décadas.

De forma opuesta, uno de los mejores ejemplos de fin de época es que, en paralelo a la descomposición, existe una edificación de nuevas instituciones internacionales: un traje a medida de China. En efecto, el país asiático ha iniciado la creación de la Nueva Ruta de la Seda, ha creado el Banco de los BRICS y el Banco Asiático de Inversión e Infraestructuras, entidades alternativas al FMI y el Banco Mundial. Así, la creciente soberanía de China, choca frontalmente con la de EE.UU. y seguirá haciéndolo de manera inevitable en el futuro.

Resulta evidente que, cuando Trump abandone la Casa Blanca, el centro de gravedad seguirá desplazándose hacia Asia. El contexto actual va más allá de la estrategia de un determinado gobierno, pues Trump es un ejemplo de la doble crisis de hegemonía interna y externa que vive EE.UU.: la crisis de gobernabilidad y la crisis de hegemonía mundial. En consecuencia, cualquier candidato que llegue a la presidencia estadounidense tiene que asumir los mandos de una potencia en decadencia, que ya no dirige como antaño las riendas del orden mundial.

Este hecho es el que determina que vivamos una crisis de sistema internacional: el desplazamiento del centro de gravedad hacia Asia y el ascenso de China implican que el orden mundial de posguerra asume en su seno una correlación de fuerzas que ya no existe, de tal manera que hasta la propia potencia creadora y directora de las mismas precisa romper con ellas. En este camino no hay vuelta atrás, el futuro del mundo irá ligado a la construcción de esas nuevas reglas.

En definitiva, los próximos años nos enfrentaremos a una mayor profundización del desorden mundial, las distintas potencias se moverán a la búsqueda de alianzas y de nuevos marcos para la construcción de una nueva estructura mundial que permita fijar la nueva correlación de fuerzas. Este proceso se verá acelerado con la próxima crisis económica global. En consecuencia, uno de los puntos más delicados es el de crear un nuevo encaje a nivel internacional en el que el reparto de poder pueda llevarse a cabo sin una guerra (militar) entre China y EE.UU., sea esta directa o proxy. En definitiva, lo que queda por ver es si es posible evitar la trampa de Tucídides. 

Por Juan Vázquez Rojo*

CTXT

*Juan Vázquez Rojo es economista, investigador y editor de la Revista Torpedo.

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Comunismo a los 70, colapso ruso y ascenso chino

La República Popular China celebra el 1º de Octubre su septuagésimo aniversario con la mosca detrás de la oreja. En el imaginario cultural oriental tal efeméride no tiene una significación sustancial, de la importancia del sexagésimo, por ejemplo, que si cierra un círculo; no obstante, su relevancia puntual deviene de hallarse a menos de un lustro de superar la longevidad de la Unión Soviética, en tiempos su más directo rival en el liderazgo comunista. ¿Al igual que la URSS, China ha alcanzado su fecha de vencimiento de 70 años?

Es sabido que los dirigentes chinos comparten cierta inquietud por llegar a enfrentar un destino similar al de la extinta URSS aun siendo tantas las diferencias que, a priori, distancian a una y otra realidad.

Los setenta años de la URSS y de la China Popular presentan similitudes y contradicciones evidentes. En 1987, Mijaíl Gorbachov, al mando de la perestroika y la glasnost, reconocía las enormes dificultades encontradas para implementar su proyecto regenerador tanto en el plano interno como externo. Fue aquel un año marcado por la evaluación histórica, de Stalin a Brezhnev, pero también de los primeros resultados efectivos en materia de derechos humanos, de libertad de expresión, de toma de conciencia del deterioro ambiental y, sobre todo, de las primeras muestras de tensiones políticas profundas que, a la postre, resultarían determinantes para el final precipitado de la URSS: el irredentismo nacionalista y la fractura en el PCUS de la mano del enfrentamiento entre Gorbachov y el primer secretario de Moscú, Boris Eltsin.

El estado general que presenta China a la misma edad política tiene poco que ver con aquel estado de cosas. Para empezar, la experiencia oriental de la reforma no es un hecho extraordinario sino que representa un estado permanente desde hace décadas. Además, aun reconociendo las dificultades, Beijing ofrece un balance de los cambios que globalmente pueden considerarse mucho más exitosos. El colapso que amenazaba el proyecto gorbachoviano y la propia URSS no es equiparable al estado general de la China actual. Por último, mientras Moscú se abonaba al adjetivo radical para impulsar los cambios, en Beijing se sigue apostando por una transformación progresiva y sin aspavientos.

Una economía desigual

La decrepitud y el caos de la economía soviética tampoco guardan parangón con la economía china, la segunda a nivel mundial. La reforma en Moscú se centraba entonces en el fomento de las empresas mixtas, una etapa largamente superada ya en China. El gran acierto de las autoridades orientales fue incorporar el mercado de manera progresiva y aceptar la diversificación controlada de las formas de propiedad. Y apuestan por la innovación. Este año, China avanzó tres plazas en el ranking de países más innovadores del mundo, situándose en la posición 14 de un total de 129 economías estudiadas. Nada que ver, pues, con el panorama decepcionante que nos ofrecía la economía soviética entonces. Aun así, en ambos casos, los cambios en el modelo de desarrollo excluyen los cambios sistémicos. A Gorbachov se le fue de las manos el proceso. Xi Jinping tiene esto muy presente cuando promueve campañas ideológicas como la de “permanecer fiel a la misión fundacional”.

El talón de Aquiles territorial

Los nacionalismos periféricos desempeñaron un papel muy relevante en la crisis soviética. Desde algunas minorías (como los tártaros de Crimea) a los pueblos bálticos o la guerra armenio-azerí por el control de Nagorni-Karabaj daban cuenta de las complejas entrañas del “pueblo soviético”. En China, las tensiones que detectamos en Tíbet, en Xinjiang o, en otro marco, en Hong Kong o, más allá, en relación a Taiwán, nos indican una similar intensidad del problema nacional-territorial que como en la URSS es periférico y a la vez central. Una diferencia sustancial, no obstante, es que la crisis nacionalista soviética pilló a la URSS con un nacionalismo ruso decaído, que debió ser en buena medida reconstruido tras la disolución soviética. Por el contrario, el nacionalismo Han, apoyándose en una demografía abrumadora, desempeña una función catalizadora esencial. Pero sin duda la trayectoria de la URSS representa una advertencia que en China se toman muy en serio, especialmente a la vista de que su modelo autonómico fue importado de dicho país.

El mundo exterior

Es igualmente asimétrica la realidad china y soviética. La apertura exterior de China se encuentra a años luz del limitado marco de interdependencia establecido con el exterior e incluso con los demás países socialistas. Es más, Beijing se apunta a liderar la globalización cuando su rival estratégico principal, Estados Unidos, se adhiere al proteccionismo. A la inversa, en lo político, los compromisos internacionales de China y su papel en la gobernanza global le confieren una dimensión notablemente inferior a la desempeñada por la URSS, aun entonces referente inexcusable de la bipolaridad mundial.

La defensa y la seguridad

Gorbachov vivía como una pesadilla la situación de confrontación con los países occidentales. La firma del Tratado INF (fuerzas nucleares de alcance intermedio) en 1987 supuso para Moscú un respiro de alivio como el propio líder soviético llegó a confesar en sus memorias. La importancia del complejo militar-industrial en la URSS y China tampoco admiten comparación a pesar de que hoy día, China ya supera a Rusia en gasto militar. Aunque la defensa constituye un ámbito de atención preferente, Beijing descarta interés alguno en involucrarse en una carrera de armamentos que, a la postre, dilapidó ingentes recursos de la economía soviética hasta determinar en parte su ruina.

Y el Partido

¿Puede entrar China en una espiral de deterioro similar a la vivida en la URSS a partir de 1987? Hay factores de crisis en China nada desdeñables, desde los problemas económicos a los territoriales, pero por el momento no revisten la gravedad sistémica que presentaban en la URSS de 1987, a sus 70 años.

La clave final del desenlace reside en la salud política del Partido. Se comprende por ello la insistencia china en preservar la unidad de ese “país interno” que constituyen sus más de 90 millones de militantes, revistiéndose obsesivamente de lealtad y disciplina.

Gorbachov quería salvar el socialismo y la URSS y fracasó en ambos empeños. Xi Jinping quiere perennizar el mandato del PCCh y proyectar a China como la potencia central del sistema internacional en el siglo XXI sin abdicar de su peculiar socialismo. La vía asiática tiene, no obstante, más envergadura como proyecto nacional, a diferencia de la ambición global que proyectaba la URSS.

En este aniversario en ámbar persiste, no obstante, el reto que el líder chino Zhao Ziyang y Gorbachov debatieron en un encuentro en el Jardín de la Alegría General de Zhonanghai: ¿es posible desarrollar la democracia en un sistema unipartidista? Una cuestión central que entonces unía las preocupaciones de los dirigentes soviéticos y chinos y que hoy, desaparecida ya la URSS, también se esfumó de la agenda china.

Xulio Ríos es director del Observatorio de la Política China

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Nuevo paquete económico en Ecuador: eliminación de subsidios y reforma laboral

El Gobierno ecuatoriano eliminará el subsidio a los combustibles, reducirá el impuesto de salida de divisas para materias primas, suspenderá los aranceles para maquinaria y llevará adelante reformas laborales como una manera de incentivar la economía, anunció el presidente Lenín Moreno.

El mandatario dijo que sus reformas incluyen la suspensión del subsidio de 1.300 millones de dólares a los precios del diésel y la gasolina, eliminar o reducir los aranceles para maquinaria, equipos y materia prima tanto agrícola como industrial, quitar los gravámenes a las importaciones de tecnología así como el anticipo del impuesto a la renta; además se mantendrá en 12% el Impuesto al Valor Agregado (IVA).

Las medidas buscan darle "una gran mano a nuestros productores, para que sean más competitivos, para que puedan exportar más", dijo Moreno, que agregó que también bajará a la mitad el impuesto de salida de divisas para materias primas, insumos y bienes de capital, así como para los automóviles de menos de 32.000 dólares.

Agregó que "le vamos a pedir que hagan un esfuerzo adicional a los que más tienen" anunciando que las empresas que perciban ingresos de más de 10 millones de dólares al año pagarán por 3 años una contribución especial; esos fondos se destinarán a la seguridad, la educación y la salud.

El Gobierno también impulsará reformas laborales que facilitarán contrataciones y el trabajo a distancia, entre otros, pero los empleadores aumentarán su aporte en un 2% mensual para las jubilaciones, explicó el presidente.

En cuanto al empleo público, Moreno dijo que los contratos ocasionales serán renovados pero con un 20% menos de remuneración, que los trabajadores aportarán mensualmente un día de su salario y se les recortarán las vacaciones a 15 días por año, desde los 30 que tenían hasta el momento.

Ecuador enfrenta problemas fiscales y de endeudamiento externo, por lo que ha buscado la ayuda del Fondo Monetario Internacional (FMI) firmando un préstamo por 4.200 millones de dólares este año, que incluye reformas y ajustes de gasto.

Este acuerdo es parte de un esfuerzo más amplio, que incluye un apoyo financiero de más de 6.000 millones de dólares en los próximos tres años de parte de un conjunto de organismos financieros internacionales, entre los que se destacan el Banco de Desarrollo de América Latina, el Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco Mundial.

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Con un imponente desfile militar China celebra su 70 aniversario

Cientos de miles de personas participaron del imponente desfile militar celebrado en Beijing, China, en conmemoración a los 70 años de la fundación de la República Popular, y aprovechado como excusa para que el gigante asiático destaque su influencia estratégica a nivel mundial. Tras la exhibición militar, el Ejército Popular de Liberación (EPL) marchó por la avenida Changan hasta llegar a la plaza de Tiananmen, para rendir honores al presidente Xi Jinping. Mientras el presidente chino daba su discurso ante una multitud, en Hong Kong las protestas prodemocráticas escalaban en su nivel de violencia, registrando al primer manifestante herido de bala desde el inicio de las movilizaciones.

"Ninguna fuerza puede impedir que el pueblo y la nación chinos avancen", dijo el presidente Xi Jinping ante una multitud, en un discurso trasmitido por la televisión nacional, desde la plaza de Tiananmen. “Durante los últimos 70 años, los chinos de todos los grupos étnicos han trabajado arduamente con un sólo corazón y un mismo espíritu para obtener numerosos logros notables que ganaron la alta estima del mundo”, agregó.

El megadesfile militar incluyó camiones que transportaban misiles nucleares, aviones no tripulados de ataque supersónico y decenas de otras armas desarrolladas por el país durante los últimos 20 años. El ambicioso desfile y las palabras de Xi dejaron en claro que China está dispuesta a potenciar su influencia estratégica mundial. Beijing busca desplazar a Estados Unidos como el poder dominante en la región del Pacífico, e intentará hacer valer su poderío en cuestiones tales como el Mar del Sur de China, Taiwán y Hong Kong.

Sobre el territorio de la ex colonia británica, Hong Kong, se produjeron nuevas manifestaciones que dejaron como saldo al primer herido de bala desde el inicio de las protestas hace ya seis meses, en rechazo a un proyecto de ley de extradición a China que luego fue retirado, pero que para los opositores al gobierno puso en evidencia la erosión de sus derechos desde que la antigua colonia fue devuelta a Beijing. La vocera policial, Yolanda Yu, dijo que el oficial disparó en el pecho de un joven de 18 años al sentir temor por su vida cuando un grupo de "alborotadores" se dirigió hacia él.

El adolescente es una de las dos personas que se encuentran en estado crítico después de las violentas protestas que dejaron un saldo de 51 heridos, según la autoridad de Salud de Hong Kong. Hasta la fecha, la policía sólo había utilizado armas de fuego para dispersar a los manifestantes con disparos al aire. Un video que se viralizó de forma inmediata en las redes muestra a un oficial que luego de separarse de su grupo dispara a quemarropa contra un manifestante que se acercaba con un palo. 

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 Martín Vizcarra, presidente de Perú, durante el anuncio de la disolución del Congreso, el lunes pasado, desde el Palacio de Gobierno, en Lima.Foto Ap/Oficina de prensa de la presidencia peruana

Lima. El presidente peruano, Martín Vizcarra, se afianzó ayer en el poder tras disolver el Congreso, medida apoyada por la cúpula militar, gobernadores y alcaldes, y rechazada por el propio Legislativo, de mayoría opositora, que en respuesta tomó protesta a la vicepresidenta Mercedes Araoz como gobernante interina.

El choque de trenes ocurrió luego de que tras disolver el Congreso, controlado por la oposición fujimorista del partido Fuerza Popular, Vizcarra, de la formación Peruanos por el Kambio, indicó que convocaría a elecciones el 26 de enero de 2020, apegándose al plazo que establece la Constitución.

Diputados de la oposición acusaron al gobernante de dar un autogolpe de Estado y la noche del lunes el Congreso declaró la vacancia temporal del Ejecutivo nombrando como presidenta interina a la vicemandataria Araoz, quien renunció anoche.

Fuerza Popular es el partido de Keiko Fujimori, hija del encarcelado ex presidente Alberto Fujimori y quien actualmente está en prisión preventiva por acusaciones de lavado de dinero.

Vizcarra, quien asumió el 23 de marzo de 2018, fue vicepresidente del ex mandatario Pedro Pablo Kuczynski, quien dimitió tras 20 meses en el poder por su involucramiento en el caso de corrupción de la constructora brasileña Odebrecht.

El clima de tensión se centró la jornada de ayer en el Palacio de Gobierno y el Congreso, que ayer estaban fuertemente custodiados por la policía.

La moneda peruana cerró ayer en su menor nivel en un mes y el índice selectivo de la bolsa limeña sufrió su mayor baja en 22 meses como consecuencia de la inestabilidad que reina en el país que, al parecer, tiene dos jefes de Estado.

La organización de empresarios privados, Confederación Nacional de Instituciones Empresariales Privadas expresó su enérgico rechazo a la violación de la Constitución y al sistema democrático perpetrado por el presidente, que ha sumergido al país en una grave incertidumbre.

A través de la Conferencia Episcopal, la Iglesia llamó al diálogo y la calma, así como a actuar de acuerdo al orden constitucional y democrático.

El lunes, tras conocerse la disolución del Congreso, varias manifestaciones coloridas y bulliciosas se celebraron en todo el país en respaldo a Vizcarra. Nadie salió a las calles a apoyar al Congreso, cuya postura es rechazada por casi 90 por ciento de la ciudadanía, según sondeos.

Vizcarra lanzó el domingo un ultimátum al Congreso al advertir que lo disolvería si le negaba el lunes un voto de confianza para reformar el método de designación de los magistrados del Tribunal Constitucional, con lo que buscaba impedir que el proceso estuviera dominado por la oposición.

El Congreso hizo caso omiso de la petición del mandatario y tras el decreto de disolución respondió aprobando la suspensión temporal de Vizcarra de la presidencia, por motivo de incapacidad temporal como un primer paso para destituirlo, y designó en su lugar a Araoz, quien se distanció del mandatario.

Fue la tercera vez en menos de un año que el Congreso negó al Ejecutivo ejercer un voto de confianza. Vizcarra argumentó que el proceso de elección de jueces era poco transparente. La Constitución peruana prevé que el presidente está facultado para disolver el Congreso si se le niega en tres ocasiones ejercer un voto de confianza.

Los jefes de las Fuerzas Armadas y la Policía expresaron su lealtad a Vizcarra, quien también recibió el apoyo de numerosos gobernadores regionales, así como de la Asociación de Alcaldes.

Vizcarra ganó popularidad al impulsar una cruzada contra la corrupción en un país donde los cuatro presidentes anteriores quedaron bajo la lupa de la fiscalía acusados de recibir fondos ilícitos de la constructora brasileña Odebrecht.

Estos mandatarios, acusados de recibir sobornos y apoyos de campaña ilícitos de dicha empresa son, además de Kuczynski: Ollanta Humala, quien gobernó de 2011 a 2016, Alejandro Toledo, mandatario de 2001 a 2006, y Alan García, quien tuvo dos mandatos: de 1985 a 1990 y de 2006 a 2011. Este último se suicidó el 17 de abril de un disparo en la cabeza cuando estaba a punto de ser arrestado en su domicilio y dejó una carta en la que proclamaba su inocencia.

En un mensaje a la nación Vizcarra sustentó su decisión diciendo que el cierre del Congreso busca dar una solución democrática y participativa a un problema que el país viene arrastrando desde hace más de tres años.

Sostuvo que su iniciativa busca dar paso a una nueva elección parlamentaria, y que sea finalmente el pueblo el que decida a quién da la razón, si a la mayoría parlamentaria que hoy he disuelto, o si le da la razón al Ejecutivo, eligiendo una nueva mayoría.

Una disolución del Congreso no ocurría en Perú desde abril de 1992, cuando el entonces presidente Alberto Fujimori encabezó lo que fue calificado de autogolpe y asumió plenos poderes con apoyo de los militares. Vizcarra, en cambio, invocó la Constitución para dar este paso.

La Secretaría General de la Organización de los Estados Americanos (OEA), encabezada por el uruguayo Luis Almagro, apremió al Tribunal Constitucional de Perú a pronunciarse sobre la legalidad y legitimidad de las decisiones institucionales adoptadas, y aconsejó que la polarización política sea resuelta por el pueblo en las urnas.

Hasta los nuevos comicios funcionará la Comisión Permanente del Congreso, de 27 miembros, 18 de ellos fujimoristas. Ellos son ahora los únicos autorizados por la policía para ingresar al edificio legislativo, de acuerdo con la ley.

Los legisladores cesados no pueden postularse a la relección y, de hecho, ya perdieron sus privilegios. El congresista Roberto Vieira no pudo abordar un vuelo a Estados Unidos en el aeropuerto de Lima cuando presentó su pasaporte oficial, pues ahora debe tramitar uno ordinario.

Araoz, economista y ex ministra del difunto Alan García rindió protesta la noche del lunes por el jefe del Congreso, Pedro Olaechea, pero anoche se informó de su dimisión.

Ayer, la política dijo que ha tenido conversaciones informales con algunos organismos internacionales como la OEA, para ver el camino más adecuado para salir de la incertidumbre, pero no dio detalles.

Indicó que le encantaría poder hablar con Vizcarra, pero que no ha podido pues el mandatario dio la instrucción de que no se le permita el ingreso al Palacio de Gobierno.

De realizarse las elecciones en enero, el mandato de los nuevos legisladores culminará en julio de 2021, igual que el de Vizcarra.

La crisis política en Perú se gestó hace tres años, cuando el banquero Pedro Pablo Kuczynski (2016-2018) venció ajustadamente a la populista Keiko Fujimori en las elecciones.

Aunque perdió la presidencia, el partido de Keiko Fujimori ganó una abrumadora mayoría en el Congreso con la que mantuvo contra las cuerdas a Kuczynski hasta forzarlo a dimitir en marzo de 2018 por acusaciones de corrupción.

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Miércoles, 02 Octubre 2019 06:19

Los descubrimientos son siempre políticos

Los descubrimientos son siempre políticos

Para destacar el 150 aniversario de Nature, David Kaiser rastrea los orígenes del apoyo gubernamental a la ciencia en el primero de una serie de ensayos sobre cómo los últimos 150 años han moldeado el sistema de investigación.

A finales de agosto de 1609, el astrónomo italiano Galileo Galilei escribió entusiasmado a su cuñado relatándole los rápidos acontecimientos de ese verano. Unas semanas antes, Galileo había escuchado rumores de que se había inventado un catalejo en Flandes (ahora parte de Bélgica). Rápidamente construyó una versión mejorada, lo que desencadenó una nueva ola de rumores. Al poco tiempo, el Senado veneciano le llamó para probar su dispositivo. Galileo se jactó ante su familia de los “numerosos caballeros y senadores” que habían “subido las escaleras de los campanarios más altos de Venecia para observar en el mar velas y embarcaciones tan lejanas que... se necesitaron dos horas o más antes de poderlas ver sin mi catalejo”. El Senado votó de inmediato que se le otorgara a Galileo un puesto de por vida en la Universidad de Padua en Italia, con un salario anual de 1.000 florines, cuando 1.000 florines significaban realmente algo [1] .

Galileo no había hecho más que empezar. Girando su nuevo telescopio hacia los cielos, descubrió (entre otras cosas) cuatro lunas orbitando alrededor de Júpiter. Astutamente, las nombró las Estrellas Mediceas en honor a Cosimo II de Medici, el Gran Duque de la Toscana. La táctica funcionó: al año de ese premio por su éxito veneciano, Galileo había conseguido un salario aún mayor (y se había despojado de sus deberes de enseñanza) como filósofo natural oficial de la corte de los Medici en Florencia [2] .

Galileo tenía una habilidad especial a la hora de convencer a los funcionarios del gobierno y mecenas de la corte para que apoyaran sus investigaciones. Si rastreamos sus proezas, mientras pasaba de un benefactor al siguiente, podríamos reconocer los destellos de los científicos emprendedores de hoy. Sin embargo, unos 250 años después de la época de Galileo, ha empezado a afianzarse una relación bastante diferente entre el gobierno y la ciencia.

Justo cuando el astrónomo Norman Lockyer estaba fundando Nature en 1869, se estaban produciendo cambios importantes en el nexo entre el gobierno y la ciencia en muchas partes del mundo.

Construyendo imperio

Durante las décadas intermedias del siglo XIX, el Imperio británico creció hasta incluir aproximadamente una cuarta parte de la Tierra y mantener el dominio sobre casi un cuarto de su población. En ese momento, varios políticos británicos prominentes, incluidos antiguos y futuros primeros ministros, trataron de apoyar la situación de la ciencia y la tecnología. En la década de 1840, Robert Peel, Benjamin Disraeli, William Gladstone y otros donaron fondos de sus propias arcas para ayudar a fundar el Royal College of Chemistry, convencidos de que la investigación centrada en este campo beneficiaría a la nación y sus ambiciones imperiales. En la década de 1860, muchos investigadores trabajaron duro para formalizar tales planes, empezándose a crear la estructura en una serie de laboratorios de las universidades de todo el Reino Unido, basando cada elemento en la promesa de que las mediciones de precisión de las cantidades físicas podrían hacer avanzar la comprensión científica fundamental y estimular el desarrollo industrial.

La electrificación, la telegrafía, la expansión de los ferrocarriles y la producción de acero a gran escala fueron los desarrollos característicos de lo que a menudo se llamó la segunda revolución industrial, que comenzó alrededor de 1870. Cada una exigía unidades y medidas estándar. Surgieron nuevas sinergias cuando los principales investigadores, incluidos James Clerk Maxwell y William Thomson (más tarde Lord Kelvin), como miembros de las comisiones gubernamentales de alto nivel, utilizaron su comprensión del electromagnetismo y la termodinámica con el objetivo de abordar los desafíos de las comunicaciones transatlánticas, los estándares eléctricos, la navegación oceánica y las máquinas de vapor [3] .

De alguna manera, los británicos estaban tratando de ponerse al día. Desde mediados del siglo XIX, las universidades locales en todos los Estados de habla alemana habían estado reclutando talentos académicos en concursos en base al prestigio: instituciones financiadas por el gobierno se dedicaron a incorporar a los Galileos del momento. El modelo se intensificó rápidamente después de la derrota prusiana de Francia y el establecimiento de una Alemania unificada a principios de 1871. Bajo un Ministerio de Educación centralizado, y con ambiciones aún mayores para una rápida industrialización, el gobierno alemán invirtió fuertemente en la investigación académica de las ciencias naturales [4] .

Sin embargo, incluso con todos esos apoyos, industriales prominentes como Werner von Siemens temían que Alemania estuviera perdiendo su supremacía. El cabildeo concertado condujo al establecimiento de una nueva institución financiada por el gobierno en 1887: el Physikalisch-Technische Reichsanstalt en Berlín. Dirigido por el físico Hermann von Helmholtz, su mandato consistía en acelerar el trabajo en la intersección de la ciencia básica, la investigación aplicada y el desarrollo industrial. En pocos años, los esfuerzos pioneros que allí se hicieron para evaluar propuestas competitivas para el alumbrado público a gran escala -que requerían mediciones cuidadosas de la producción de radiación en varios de los dispositivos- arrojaron grabaciones tan precisas del espectro de radiación de los cuerpos negros que las teorías físicas dominantes ya no podían ajustar los datos. Inspirado, el físico Max Planck rompió a regañadientes con la teoría electromagnética de Maxwell y dio sus primeros pasos tentativos hacia la teoría cuántica [5] .

Mientras tanto, una guerra diferente con Prusia provocó cambios significativos en el gobierno y la ciencia en el este, cuando el imperio austrohúngaro se formó en 1867. Muy rápidamente, las autoridades imperiales lanzaron esfuerzos épicos en meteorología y climatología. El objetivo era crear redes institucionales amplias que pudieran fomentar un sentido común nuevo de propósitos a través del batiburrillo de las tradiciones legales, religiosas y lingüísticas locales. Las universidades, los museos y otras instituciones respaldadas por el gobierno comenzaron a recopilar y estandarizar registros meteorológicos con el objetivo de comprender cómo los patrones locales se relacionan con fenómenos a mayor escala. El imperativo de unificar el extenso imperio favoreció la investigación de vanguardia sobre conceptos modernos, como son las interacciones e interdependencias regionales a través de escalas que van desde los microclimas a los continentes [6] .

En esa época, el zar Alejandro II en Rusia estaba inmerso en la búsqueda de un proyecto de modernización propio. A partir de 1861, emitió una serie de proclamas que se conocieron como las Grandes Reformas. La emancipación de los siervos fue seguida rápidamente por la reforma de las universidades estatales, así como por cambios en los gobiernos regionales y el sistema judicial. La inmensa burocracia que se creó significó nuevas oportunidades para los intelectuales ambiciosos, incluido el químico Dmitrii Mendeleev. Después de dos años de estudio en Heidelberg, Alemania, Mendeleev regresó a su San Petersburgo natal en 1861 para enseñar química en la universidad local, publicando su versión ahora famosa de la tabla periódica de los elementos en 1869, el mismo año en que se lanzó Nature.

Los pasos siguientes en la notable carrera de Mendeleev son emblemáticos de los roles ampliados de la ciencia y la tecnología en esa era. En poco tiempo, el Ministerio de Finanzas y la Armada rusa estaban consultándole, y finalmente ocupó el puesto de director de la Oficina de Pesos y Medidas del país, lo que ayudó a introducir el sistema métrico en Rusia. Al igual que Otto von Bismarck y otros constructores de naciones en Alemania, el zar Alejandro II estaba ansioso por impulsar el desarrollo industrial en todo su país. Un aspecto fundamental de esos esfuerzos fue el de invertir considerablemente en la metrología de precisión; el zar supo encontrar naturalistas entusiastas y hábiles como Mendeleev para conseguir tal objetivo [7] .

En la misma década, Japón experimentó también cambios enormes. La Restauración Meiji de 1868 marcó un período de apertura para un país anteriormente aislado. El juramento de la Carta del Emperador proclamó que: “Se buscará el conocimiento en todo el mundo y, con ello, se fortalecerán los logros del gobierno imperial”. El gobierno comenzó a invertir en las manufacturas y otras reformas industriales. Instituyó nuevas escuelas públicas y financió becas para enviar estudiantes al extranjero a estudiar los avances científicos. El gobierno central llevó a Japón científicos de alto nivel de otros países, como Gran Bretaña y Estados Unidos, para desarrollar la capacitación en instalaciones financiadas por el Estado. Sus líderes comenzaron también allí a priorizar las instituciones de investigación patrocinadas por el gobierno como parte del esfuerzo moderno de construcción del Estado [8] .

Irrupción de Estados Unidos

Estados Unidos seguía siendo un obstinado caso aparte. El momento estaba lejos de resultar prometedor para nuevas inversiones. El conflicto más sangriento en la historia de Estados Unidos no terminó hasta 1865, marcado por el asesinato del presidente Abraham Lincoln. (Murieron más soldados estadounidenses durante la guerra civil de 1861-1865 que durante la Primera y Segunda Guerra Mundial y las guerras en Corea, Vietnam, Afganistán e Iraq juntas.) El apoyo a la investigación científica y a las instituciones a nivel federal fue escaso hasta finales del siglo XIX. De hecho, varios políticos importantes se escandalizaron por la carencia comparada de preparación científica y técnica de la nación durante la Primera Guerra Mundial.

Los esfuerzos de los reformadores en Estados Unidos para apuntalar el apoyo a la investigación por parte del gobierno se vieron obstaculizados por la larga tradición estadounidense de que la educación debía permanecer en manos de las autoridades estatales y locales en lugar del gobierno federal. Por todo Estados Unidos y a nivel individual, los colegios y universidades pusieron gradualmente mayor énfasis en la investigación original y en la construcción de infraestructura para los laboratorios. Pero, en el mejor de los casos, el impacto siguió siendo desigual. Ya en 1927, cuando el joven físico Isidor Rabi viajó a Alemania para estudiar la teoría cuántica, descubrió que las bibliotecas universitarias tendían a pedir la revista Physical Review de año en año. Parecía no haber razón para recibir copias con mayor frecuencia teniendo en cuenta su mediocre contenido [9] . La ciencia fue incluso ignorada en gran medida durante la Gran Depresión de la década de 1930, cuando el gobierno federal centralizó tantas otras cosas bajo el New Deal del presidente Franklin D. Roosevelt.

Solo a principios de la década de 1940, en medio de una movilización de emergencia en tiempos de guerra, el gobierno federal estadounidense asumió el apoyo a la investigación y desarrollo a gran escala. El radar, las armas nucleares, el fusible de proximidad y docenas de otros proyectos militares requirieron miles de millones de dólares y una estrecha coordinación entre los estudios abstractos y el desarrollo práctico.

La efectividad de los planes en tiempos de guerra impresionó a políticos, planificadores militares y administradores universitarios por igual. Cuando llegó la paz, se apresuraron a construir una nueva infraestructura que pudiera mantener las relaciones forjadas por la guerra. Los presupuestos para las ciencias físicas y la ingeniería continuaron aumentando a partir de entonces, provenientes casi en su totalidad del gobierno federal. En 1949, el 96% de todos los fondos en Estados Unidos para la investigación básica en ciencias físicas provenían de agencias federales relacionadas con la defensa. En 1954 -cuatro años después de la creación de la Fundación Nacional civil de Ciencias de EE. UU.-, esa proporción había aumentado al 98% [10] .

A partir de entonces, los políticos estadounidenses encontraron nuevas razones para apoyar la investigación: ayudaba a cumplir los objetivos nacionales para el desarrollo industrial y la defensa militar, y era un elemento clave en las relaciones internacionales. La inversión federal en instituciones científicas en toda la Europa devastada por la guerra, podía evitar, según se pensaba, los flirteos de los científicos con el comunismo en países como Francia, Italia y Grecia. Las reformas importantes del sistema universitario japonés bajo la ocupación estadounidense después de la Segunda Guerra Mundial también ayudaron a difundir el modelo estadounidense. Gastar en ciencia se convirtió en una inversión en los corazones y en las mentes [11] , [12] .

En Estados Unidos, la constante inversión federal ha impulsado un crecimiento sin precedentes en la investigación e infraestructura científicas. Durante los 25 años posteriores al final de la Segunda Guerra Mundial, se capacitó a más jóvenes en ciencias naturales que en toda la historia humana anterior. El gobierno estadounidense desarrolló un sistema de laboratorios nacionales y apoyó un amplio espectro de investigación en las universidades, la mayoría de ellas con poca conexión directa con proyectos militares. Los gastos se justificaban a menudo en términos de una “preparación” más amplia: crear un gran grupo de personal capacitado que estuviera disponible para trabajar en determinados proyectos militares en caso de que la guerra fría se volviera caliente [13] .

Mientras tanto, los científicos emprendedores aprovecharon las oportunidades que surgían de los estrechos lazos con patrocinadores militares. Las preocupaciones de la Marina de los EE. UU. sobre la guerra submarina impulsaron una intensa exploración del fondo del océano. Los geocientíficos, aprovechando los nuevos datos e instrumentos, encontraron evidencias convincentes de la tectónica de las placas [14] . Del mismo modo, las consultas a los físicos sobre proyectos clasificados de defensa antimisiles estimularon el desarrollo de nuevas áreas de estudio, como la óptica no lineal [15] .

Diversificación de carteras

Esa “nueva normalidad” se mantuvo aproximadamente a lo largo de un cuarto de siglo. Justo cuando Nature celebró su centésimo aniversario en 1969, los auditores militares estadounidenses publicaron un extenso análisis, denominado Project Hindsight. En él se sostenía que las agencias federales de defensa habían recibido escasos rendimientos de su inversión en ciencia abierta. Ese año, el senador demócrata Michael Mansfield (Montana) -quien pronto se convertiría en el líder de la mayoría del Senado con mayor antigüedad en la historia de Estados Unidos- introdujo una enmienda de último minuto a la Ley Federal de Autorización Militar de 1970. Estipulaba que no podría utilizarse ningún fondo del Departamento de Defensa “para llevar a cabo cualquier proyecto o estudio de investigación” que no tuviera “una relación directa y evidente con una función militar específica”.

En los campus universitarios de todo el país, el debate sobre el papel del gobierno en el apoyo a la investigación científica se hizo aún más bronco. En medio de la escalada de la guerra de Vietnam, científicos y estudiantes lidiaron respecto al peso adecuado que debían tener los gastos de defensa en la educación superior. En la Universidad de Columbia, en la ciudad de Nueva York, y en la Universidad de Wisconsin-Madison, grupos de radicales atacaron con explosivos los laboratorios de investigación financiados por el ejército. En muchos otros campus, la policía recurrió a gases lacrimógenos y porras para dispersar a los enojados manifestantes [16] .

Durante los años setenta y ochenta, los científicos forjaron asociaciones con industrias privadas, así como con filantropías. Estas relaciones se aceleraron por los fuertes recortes en el gasto federal en defensa y educación en Estados Unidos y en muchas otras partes del mundo. La biotecnología y la nanotecnología surgieron en esos años impulsadas por sistemas de apoyo que eran diferentes del gasto gubernamental que había financiado la investigación en física nuclear después de la Segunda Guerra Mundial [17] .

En estos últimos tiempos, los modelos híbridos de apoyo todavía dependen en gran medida de la financiación del gobierno central; solo tienen que considerar cuán de cerca siguen los científicos el ciclo de asignaciones de cada año en el Congreso de los EE. UU. y en otras instituciones. Pero el apoyo a la investigación rara vez se sustenta hoy en día en el modelo de saturación que parecía tan natural al principio de la era nuclear. Actualmente, menos de 20 países invierten más del 2% de su producto interno bruto en investigación y desarrollo, según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico y el Banco Mundial. Mientras tanto, en varios de esos países, la naturaleza del apoyo del gobierno ha cambiado, priorizando a menudo proyectos con objetivos a corto plazo y aplicaciones prácticas en lugar de investigaciones a escalas mayores.

Cuando Lockyer estaba enviando el primer número de Nature a la prensa, muchos elementos de la empresa científica moderna se estaban forjando en Gran Bretaña, el continente europeo y partes de Asia. Pero para captar por completo el alcance de las relaciones monetarias en que los científicos se mueven ahora -rastreando los equivalentes actuales del Senado veneciano en busca de fondos, al mismo tiempo que se corteja a los donantes privados en los Institutos Kavli y en los centros de la Fundación Simons que no son menos brillantes que un palacio Medici-, haríamos bien en tener presente a Galileo.

Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández

Notas:

[1] Drake, S. Isis 50 , 245–254 (1959).

[2] Biagioli, M. Galileo, Courtier: The Practice of Science in the Culture of Absolutism Ch. 2 (Univ. Chicago Press, 1992).

[3] Morus, I. R. When Physics Became King (Univ. Chicago Press, 2005).

[4] Clark, W. Academic Charisma and the Origins of the Research University (Univ. Chicago Press, 2006).

[5] Cahan, D. An Institute for an Empire: The Physikalisch-Technische Reichsanstalt, 1871–1918 (Cambridge Univ. Press, 1989).

[6] Coen, D. R. Climate in Motion: Science, Empire, and the Problem of Scale (Univ. Chicago Press, 2018).

[7] Gordin, M. D. A Well-Ordered Thing: Dmitrii Mendeleev and the Shadow of the Periodic Table (Basic, 2004).

[8] Kikuchi, Y. Anglo-American Connections in Japanese Chemistry: The Lab as Contact Zone (Palgrave Macmillan, 2013).

[9] Rigden, J. S. Rabi: Scientist and Citizen 4 (Basic, 1987).

[10] Forman, P. Hist.Stud. Phys. Biol. Sci. 18 , 149–229 (1987).

[11] Krige, J. American Hegemony and the Postwar Reconstruction of Science in Europe (MIT Press, 2006).

[12] Kaiser, D. Drawing Theories Apart: The Dispersion of Feynman Diagrams in Postwar Physics Ch. 4 (Univ. Chicago Press, 2005).

[13] Kaiser, D. Hist. Stud. Phys. Biol. Sci.33, 131–159 (2002).

[14] Oreskes, N. Nature501, 27–29 (2013).

[15] Wilson, B. Hist. Stud. Nat. Sci.45, 758–804 (2015).

[16] Moore, K. Disrupting Science: Social Movements, American Scientists, and the Politics of the Military, 1945–1975 (Princeton Univ. Press, 2008).

[17] Mirowski, P. Science-Mart: Privatizing American Science (Harvard Univ. Press, 2011).

David Kaiser es profesor de Historia de la Ciencia y profesor de Física en el Massachusetts Institute of Technology, Cambridge, Massachusetts, USA.

 Fuente: https://www.nature.com/articles/d41586-019-02848-2   

Una multitudinaria manifestación recorrió ayer las calles de Barcelona para exigir "justicia y respeto al derecho de autodeterminación" ante el inminente fallo del Tribunal Supremo contra los independentistas catalanes procesados por la declaración unilateral fallida de octubre de 2017. Pedro Sánchez, jefe de Gobierno español, amenazó con aplicar el artículo 155 constitucional, el cual volvería a dejar en suspenso las instituciones autonómicas. Foto Ap.

Madrid. Una multitudinaria manifestación recorrió ayer las calles de Barcelona para exigir "justicia" y el "respeto al derecho de autodeterminación", en una protesta en la cual se llamó a la "desobediencia civil" ante el inminente fallo del Tribunal Supremo contra los funcionarios independentistas procesados por las acciones de octubre de 2017.

El Ejecutivo español, encabezado por el socialista Pedro Sánchez, amenazó con aplicar el artículo 155 de la Constitución, que volvería a dejar en suspenso las instituciones autonómicas.

El segundo aniversario del referendo independentista sirvió para volver a poner de manifiesto el encono y el distanciamiento que impera en Cataluña entre los dos bloques enfrentados desde hace más de siete años: los que pugnan por la independencia, que representan 47 por ciento de la población, y los que están en contra, ya que sea porque quieren mantener el actual régimen o porque son más partidarios de reformar el estatuto en aras de un gobierno más federalista.

El aniversario del referendo sacó a las calles a 180 mil personas, según la policía municipal de Barcelona, y medio millón, según los organizadores de la protesta.

Se volvieron a escuchar las reivindicaciones a favor de la liberación o la amnistía de "los presos políticos".

Las banderas separatistas y el color amarillo –convertidos en símbolo de la movilización– inundaron las calles de la capital catalana, en las que también estuvieron muy presentes las reivindicaciones para que sean liebarados los miembros de los Comités de Defensa de la República, detenidos la semana pasada y que enfrentan cargos de terrorismo, tenencia ilícita de armas y sabotaje.

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Un choque de poderes causa la mayor crisis política de este siglo en Perú

El presidente Martín Vizcarra ha anunciado la disolución del Congreso para poner fin a la crisis que lo enfrenta con la oposición, dominada por el fujimorismo

Una facción del Congreso ha hecho oídos sordos a la disolución: ha tomado juramento a la vicepresidenta Mercedes Aráoz y ha suspendido a Vizcarra

El país celebrará elecciones legislativas el 26 de enero de 2020

Una crisis política sin precedentes en las últimas décadas ha estallado este lunes en Perú, después de que el presidente Martín Vizcarra disolviera constitucionalmente el Congreso y una facción de este en rebeldía votara la "suspensión" del mandatario y jurara a la vicepresidenta Mercedes Aráoz.

La larga, tensa y convulsa jornada que ha vivido el país ha dejado muchas heridas políticas abiertas por resolver, una gran incertidumbre sobre qué va a pasar en el futuro inmediato y pocas certezas sobre la situación legal y las consecuencias políticas de muchas de las decisiones que se tomaron.

Elecciones en 2020

El gobierno del país ha anunciado este lunes, mediante un decreto supremo publicado en una edición extraordinaria del diario oficial El Peruano, la convocatoria a elecciones legislativas para el 26 de enero de 2020, tras la disolución del Parlamento.

El decreto supremo cita el artículo 134 de la Constitución, que establece que el presidente está facultado a disolver el Congreso si éste ha censurado o negado su confianza a dos Consejos de Ministros, y que debe convocar elecciones legislativas a celebrarse en los cuatro meses siguientes a la disolución.

El actual Congreso fue elegido en los comicios del 2016 para un periodo que terminaba en 2021, quinquenio que debía cumplir el exmandatario Pedro Pablo Kuczynski, quien renunció el año pasado por presuntos vínculos con la empresa brasileña Odebrecht.

Crisis política

El decreto fue firmado por el presidente Martín Vizcarra y el primer ministro Vicente Zeballos, quien ha jurado este lunes en reemplazo del saliente Salvador del Solar. Vizcarra ha anunciado la disolución "constitucional" del Congreso peruano con el objetivo de poner fin a la crisis política que lo enfrentaba con la oposición dominada por el fujimorismo.

Vizcarra ha anunciado la disolución del Congreso, tras recibir una tercera negativa de confianza del Parlamento, en el punto más álgido del enfrentamiento político que mantuvo el Legislativo con el Gobierno, desde la elección del actual Ejecutivo en 2016.

Nombramiento de Aráoz

No obstante, una facción del Congreso ha hecho oídos sordos a la disolución y ha tomado juramento a la vicepresidenta Mercedes Aráoz, como "presidenta en funciones" del país, después de que ese grupo votara la suspensión del gobernante Martín Vizcarra por un periodo de 12 meses. La mayoría opositora en el Parlamento ha acusado al presidente de golpista.

Los máximos jefes de las fuerzas armadas de Perú han acudido al Palacio de Gobierno para dar su respaldo a Vizcarra tras el anuncio de la disolución del Congreso. El jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas y los comandantes generales del Ejército, la Marina de Guerra, la Fuerza Aérea y de la Policía Nacional "reafirman en Palacio de Gobierno su pleno respaldo al orden constitucional y al presidente", según informa la Presidencia de la República.

Manifestaciones ciudadanas

Miles de peruanos celebraron este lunes en los exteriores del Palacio Legislativo la disolución del Congreso y la convocatoria a elecciones legislativas con gritos como "sí, se pudo" o "Perú, te quiero, por eso te defiendo". Con carteles y banderas rojiblancas en mano, miles de jóvenes, adultos, integrantes y simpatizantes de sindicatos y colectivos civiles llegaron hasta la céntrica avenida Abancay "emocionados" por celebrar lo que para ellos "es lo mejor que le ha podido suceder al Perú".

Así lo señaló a Efe el ciudadano Miguel Márquez, de 60 años, que llegó "emocionado por los cambios que va a haber" tras la medida constitucional. "Ojalá que sea el comienzo del inicio de un Gobierno más decente para el país", señaló abrigado con una bandera peruana en la espalda y sobre una motocicleta con la que se adentró hasta las avenidas del centro histórico de Lima, custodiadas por agentes de la Policía Nacional del Perú (PNP).

Por EFE

01/10/2019 - 07:49h

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Martes, 01 Octubre 2019 05:55

Y Lula dice no a la trampa

Y Lula dice no a la trampa

No hubo sorpresa, y se abrió un ventanal de expectativas a partir del anuncio de Lula, divulgado en la tarde de hoy a través de una carta manuscrita, de que no acepta pasar al régimen semiabierto, como lo solicitaron los fiscales de la ‘Operación Lava Jato’.

Para Lula, lo único aceptable es que sea declarado inocente. Nada más le interesa.

Reiterando lo que dice desde que fue condenado en un juicio claramente manipulado, Lula escribió que no cambia su dignidad por su libertad.

 ‘Lo que los fiscales realmente deberían hacer es pedir disculpas al pueblo brasileño, a los millones de desempleados y a mi familia, por lo mal que hicieron a la democracia, a la Justicia y al país’, disparó, para luego reivindicar que ‘frente a las arbitrariedades cometidas por los Fiscales y por Sergio Moro, le toca ahora a la Corte Suprema corregir lo que está mal, para que haya Justicia independiente e imparcial’.

Con lo que Lula anticipó ayer, sin esperar la decisión de la jueza encargada de su caso, Carolina Lebbos, el esfuerzo llevado a cabo por los fiscales encabezados por Deltan Dallagnol cae por tierra. La idea era cambiar el régimen de prisión de Lula antes de que la Corte Suprema adopte alguna decisión, digamos, más radical.

Al mismo tiempo, Lula abrió espacio para una discusión jurídica con poquísimos precedentes: ¿puede un preso rehusarse al cambio de régimen de prisión previsto en la ley?

Hay divergencias sobre si se trata de una determinación o una concesión legal. Son poquísimos antecedentes de presos que se rehusaron a la mejora de las condiciones de prisión y cuando ocurrieron han sido siempre bajo el argumento de temer por su vida en caso saliesen de la cárcel.

Juristas recuerdan que lo que el preso puede es negarse a aceptar condiciones impuestas por el magistrado responsable, como la obligación del uso de una tobillera electrónica.

La decisión de Lula presiona a todos los involucrados: si le impone el uso de la tobillera, Carolina Lebbos concede la posibilidad de que él se niegue a acatarla. Con eso se justificaría su permanencia en prisión y, a la vez, se aseguraría espacio para que siguiese exigiendo la anulación del juicio que lo condenó.

Pero si no hay imposición alguna y se lo fuerza a pasar al régimen semiabierto o, en caso extremo, a prisión domiciliaria, Lula dirá que se vio obligado a aceptarla por respeto a la ley, mientras seguirá luchando hasta que se haga justicia y él logre probar su inocencia.

A la vez, Lula impuso nueva presión sobre el Supremo Tribunal Federal, cuya omisión lo transformó en cómplice de todas las irregularidades cometidas por el entonces juez Sergio Moro y los fiscales por él teleguiados.

La defensa de Lula reivindica que se declare sospechosa la conducción del juicio a Lula, con énfasis en las conductas de Sergio Moro y Deltan Dallagnol. También ingresó con un pedido de hábeas corpus favorable al ex presidente declarando la parcialidad de Moro, pidiendo la anulación del juicio y la inmediata liberación de Lula.

La suma de todos esos movimientos indica que la jugada de Lula no es exactamente arriesgada, ya que él no tiene mucho que perder.

Al contrario, ha sido una jugada magistral. Al negar un beneficio insistiendo que no acepta otra cosa que ser declarado inocente, refuerza su discurso de siempre. Si le imponen el beneficio, dirá que él sí, respeta la ley, al contrario de sus verdugos.

Con eso, aumenta y mucho la presión sobre los integrantes de la hasta ahora muy omisa Corte Suprema brasileña.

Ahora, a ver cómo se portan los integrantes de la instancia más elevada de la Justicia en Brasil, si con o sin dignidad.

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 Jared Kushner, asesor principal de la Casa Blanca.Foto Ap

Dos analistas británicos quienes más conocen los dédalos del Medio Oriente, Alastair Crook y Patrick Cockburn, juzgan que se gestó una nueva correlación militar de fuerzas a raíz de los ataques con drones de los hutíes del Yemen (https://bit.ly/2mowJUt).

Bajo la Lupa se atrevió a emitir una "hipótesis perversa y aviesa" de la inexplicable "ineficiencia" de Estados Unidos en Arabia Saudita debido al próximo lanzamiento de la "Oferta Pública Inicial (IPO)" por 2 millones de millones de dólares que codician Trump y su yerno talmúdico Jared Kushner.

Alastair Crook, director de Conflicts Forum, con sede en Beirut, sentencia que se trata de un "exitoso golpe mortal" que trastoca el "paradigma dominante" (EU como "guardián del Golfo y garante del flujo del petróleo") y cita a Anthony Cordesman, del think tank CSIS, quien comenta "las implicaciones estratégicas de los golpes a Arabia Saudita" (https://bit.ly/2mfiDoo): una "clara advertencia estratégica que la era de la supremacía aérea de EU en el Golfo, y del casi monopolio estadunidense de su capacidad de ataque de precisión, se detuvo rápidamente".

Según Alastair Crook, se trata de “un mensaje de un frente común (Irán, Siria, Hezbolá, Hutíes y Hash’da-Shaibi. Nota: la milicia chiíta del sur de Irak)”.

Sea el culpable que fuere, inventado o real, emerge una nueva realidad en el Medio Oriente: Irán es la "nueva superpotencia de los drones" (https://bit.ly/2LyYeGi).

Según Alastair Crook, los eventos en el corazón petrolero de Arabia Saudita forman parte de un “inmenso switch” (https://bit.ly/2nrSFPb) –un "reajuste civilizatorio" en medio del "golpe de precisión en la credibilidad de EU" (https://bit.ly/2ntZJuM)– con el resquebrajamiento del paradigma estadunidense cuando "los aviones robots y los drones cambiaron las coordenadas fundamentales de la guerra".

Por su parte, Patrick Cockburn juzga que "los ataques drones en Arabia Saudita cambiaron la guerra global" (https://bit.ly/2lmwObq), además de "transformar el equilibrio del poder militar en Medio Oriente" cuando “18 drones y 7 misiles crucero –muy baratos y sin sofisticación, comparados a la moderna panoplia militar, que afectaron la mitad de la producción de crudo de Arabia Saudita”, pese a que Riad gastó 67 mil 600 millones de dólares en su presupuesto de defensa el año pasado, en su mayoría para sistemas de defensa aéreo que "fracasaron en frenar notablemente el ataque".

Patrick Cockburn comenta que el presupuesto de defensa de EU es de 750 mil millones de dólares –nota: la parte visible, ya que, según SIPRI, existe otro tanto en las entrañas de la "investigación" en las universidades de EU– y su presupuesto de espionaje es de 85 mil millones de dólares que no supieron que ocurrió en el Golfo "hasta que habían concluido los ataques".

Las "justificaciones" de EU suenan "patéticas" y Patrick Cockburn juzga que "EU y Arabia Saudita dudan en perpetrar represalias contra Irán" porque saben que un contrataque no será un paseo dominguero.

Patrick Cockburn concluye que tales ataques con drones constituyen un punto de inflexión histórico cuando "casi cualquier país puede producir drones y misiles en suficientes grandes cantidades para superar cualquier defensa".

Lo real es que el 14 de septiembre de los drones, EU/Israel/Gran Bretaña perdieron su supremacía aérea en el golfo Pérsico. Agregaría "hasta cierto punto" debido a que en Medio Oriente nadie posee bombas nucleares como Israel que goza de canonjías celestiales que van entre 200 o 400 bombas clandestinas –dependiendo quien haga su tramposo conteo– y que se da el lujo de no firmar el Tratado de No-Proliferación de Armas Nucleares (NPT) ni de aceptar la inspección de la Agencia Internacional de Energía Atómica: procedimientos universales a los que se sometió Irán que no posee ninguna bomba nuclear –aunque si el know how del enriquecimiento de uranio hasta 20 por ciento cuando se requiere más de 90 por ciento para la fabricación de una bomba atómica.

Aunque Israel esté perdiendo gradualmente su supremacía aérea, todavía cuenta con su última arma: la Opción Sansón (https://amzn.to/2o8dMX2) –libro del galardonado israelí-estadunidense Seymour Hersh–, es decir, el lanzamiento de las bombas atómicas de Israel que pueden aniquilar a todos los países y guerrillas de Medio Oriente.

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