Lunes, 01 Junio 2020 06:25

El capitalismo de la vigilancia

El capitalismo de la vigilancia

Mientras en medio de la emergencia sanitaria del Covid-19 millones de personas en el orbe, presas de la desinformación y la manipulación e inoculadas por el miedo, viven en un traumático confinamiento cuasi total –sometidas a profilácticas medidas disciplinarias equivalentes al estado de sitio, la ley marcial o el toque de queda−, se estaría desarrollando un proceso totalitario de reingeniería social, cuyo objetivo fundamental sería desencadenar una restructuración económica, social y política global, que según algunas hipótesis será regida por un nuevo "gobierno mundial" (o "soberanía supranacional"), controlada por una élite de poderosos especuladores financieros y banqueros de Wall Street; las grandes firmas farmacéuticas y petroleras, incluidas sus fundaciones "filantrópicas" y sus laboratorios de pensamiento ( think tanks); el complejo militar industrial; las grandes compañías tecnológicas digitales y los medios de comunicación corporativos.

Es la tesis de Michel Chossudovsky, director de Global Research, para quien la desconexión de los recursos humanos y materiales de los procesos de producción, desencadenado por el confinamiento y paralizó a la economía real, fue un "acto de guerra"; una "operación planificada cuidadosamente", donde no hay nada espontáneo o accidental, y forma parte de un plan militar y de inteligencia de Estados Unidos y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), cuya intención es debilitar a China, Rusia e Irán, y desestabilizar el tejido económico de la Unión Europea.

Profesor emérito de Economía de la Universidad de Ottawa, Chossudovsky se basa en las declaraciones del secretario de Estado estadunidense, Mike Pompeo, quien en un aparente lapsus deslizó el 20 de marzo, en CNN, que el Covid-19 era un "ejercicio (militar) en vivo", una "operación". Dijo: “No se trata de represalias… Este caso está avanzando: estamos en un ejercicio en vivo para hacer esto bien”. A lo que el presidente Donald Trump, que estaba a su lado, en palabras que pasarán a la historia, respondió: "Nos lo deberías haber dicho".

Estuviéramos o no ante una fake pandemic inducida y con independencia de que el Covid-19 sea un arma de destrucción masiva derivada de un virus que estudios científicos descartan sea un arma biológica, la disputa por las narrativas con fines geopolíticos y de control de zonas de influencia entre las potencias, en particular, EU y China, ha tenido, en la emergencia, ganadores y perdedores.

Entre los ganadores se encuentra Larry Fink, presidente de BlackRock, el fondo de inversión más grande del planeta, a quien recurrió la Reserva Federal (Fed) de EU para gestionar miles de millones de dólares de bonos y compras de activos respaldados por hipotecas, como una medida para estabilizar los mercados y amortiguar el impacto financiero de la crisis del coronavirus.

Según el analista Pepe Escobar, Black­Rock posee 5 por ciento de Apple; 5 por ciento de Exxon Mobil; 6 por ciento de Google; es el segundo mayor accionista de AT&T (Turner, HBO, CNN, Warner Brothers), y el principal inversor en Goldman Sachs. BlackRock es más grande que GoldmanSachs, JP Morgan y Deutsche Bank juntos. A su vez, Fink, su presidente, ha estado asesorando al presidente Trump sobre cómo navegar con los efectos de la pandemia, y para todos los propósitos prácticos, será el "sistema operativo" de la Fed y el Departamento del Tesoro. En otras palabras, será el administrador del fondo para los sobornos.

Otros ganadores fueron el gerente de Amazon, Jeff Bezos, quien en sólo tres semanas de la pandemia incrementó su riqueza en 25 mil millones de dólares; el gerente de Tesla y SpaceX, ElonMusk –quien declaró que el confinamiento social fue una "infracción fascista" a su derecho de hacer ganancias−, aumentó su riqueza en 5 mil millones de dólares; Eric Yuan, gerente de Zoom, que acumuló 2.58 mil millones de dólares, y el cofundador de Microsoft, Steve Ballmer, quien ganó 2.2 mil millones.

Amazon, Google (hoy Alphabet), Microsoft, Apple, Zoom, junto con Facebook, de Mark Zuckerberg (dueño de Instagram y WattsApp), y otras corporaciones del Silicon Valley de California −ligadas al aparato de seguridad nacional de EU− forman parte de lo que la economista Shoshana ­Zuboff, de Harvard, ha denominado "capitalismo de la vigilancia", modelo que trasciende a esas firmas de tecnología digital en redes y se propagó a la economía "normal".

El modelo lo fraguó Google en la coyuntura del 11/S de 2001 –y luego lo propagó Facebook−, y su lucrativa fórmula permite predecir (y modificar) el comportamiento de los internautas a través de un algoritmo de "caja negra" (una suerte de maquinaria invisible). Los motores de búsqueda de esas plataformas retienen la información, lo que permite a esas compañías, según Zuboff, predecir las acciones de los consumidores en el mundo real (en casa y trabajo, en su vida diaria) con el único propósito de beneficiar a las empresas. Así, más allá de los "me gusta" y los clics virtuales −y sin que lo sepan− las "experiencias" de los usuarios se convierten en "materias primas" que permiten crear "datos" personales (nuestras caras, voces, personalidades, emociones, creencias políticas y religiosas) y elaborar "perfiles" para adelantarse a "comportamientos futuros" y manipular así a millones de personas; como ocurre en la coyuntura del Covid-19 y la "nueva normalidad", en detrimento de nuestra autonomía humana y soberanía individual.

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La pandemia acelera la lucha por el poder mundial

Mientras una generalidad de países se esfuerza en combatir como puede la pandemia del covid-19, otros, además de combatir la pandemia, no cesan de prepararse para combatir en otros escenarios que nada tienen que ver con el indeseado virus. Para decirlo de otra manera, los centros del poder mundial saben que la pandemia (pese a toda la carga de gravedad y dramatismo que lleva) no deja de ser un incidente en las anchas e inciertas vías de la historia. Que la vacuna, sea china, yanqui, rusa o española, o todas a la vez, estará disponible en unos meses y que se volverá a una nueva y modificada normalidad, pero normalidad a fin de cuentas. La geopolítica del poder mundial seguirá, no obstante, siendo la misma, como continuarán siendo iguales los retos y desafíos que plantea su reparto. Puede que el único efecto de la pandemia en la política mundial sea agudizar las contradicciones y acelerar los escenarios de conflicto, sobre todo entre EEUU y China.

Así parecen entenderlo en China, país foco de la pandemia y primero que la ha superado, como se desprende del discurso del presidente Xi Jinping, el pasado 26 de mayo, ante la Comisión Militar Central (la versión china del Pentágono, para hacernos mejor idea, ya que tenemos nuestro imaginario saturado de virus de simbología yanqui). Después de elogiar el papel de las fuerzas armadas en el combate contra la pandemia, Xi afirmó que "la epidemia ha generado un profundo impacto en el panorama global y también en la seguridad y el desarrollo de China". Xi "ordenó a las fuerzas armadas pensar en el peor de los escenarios, intensificar el entrenamiento y la preparación para la batalla, abordar rápida y eficazmente todo tipo de situaciones complejas y salvaguardar decididamente la soberanía nacional, la seguridad y los intereses de desarrollo". Imposible ser más claro. "Pensar en el peor de los escenarios" es referirse, sin decirlo, a una guerra abierta con EEUU, para lo que EEUU se prepara también, debe apuntarse.

El pasado 16 de mayo, el diario británico The Times publicó un artículo titulado US ‘would lose any war’ fought in the Pacific with China (EEUU perdería cualquiera guerra en el Pacífico contra China), artículo en el que daba cuenta de que EEUU había realizado simulaciones de juegos de guerra con China. Según recoge la información, "Fuentes de defensa estadounidenses le dijeron al Times que los conflictos simulados realizados por Estados Unidos concluyeron que sus fuerzas se verían abrumadas. Un juego de guerra fue situado en el año 2030, cuando la marina china tendrá operativos nuevos submarinos de ataque, portaaviones y destructores". El análisis concluyó "que la acumulación de misiles balísticos de mediano alcance de Beijing ha logrado desde ya que todas las bases estadounidenses y cualquier grupo de batalla de portaaviones estadounidense que opere en la región del Comando Indo-Pacífico sean vulnerables a ataques masivos". Esta situación también afectaba a la isla de Guam, con diferencia la principal base de bombarderos estratégicos estadounidenses, como el B-2. Nos llama la atención el año de los juegos de guerra, pues en el libro Réquiem polifónico por Occidente, señalábamos ese año como crucial en el choque de trenes que se avecina entre EEUU, Rusia y China. Los datos manejados no andaban mal encaminados.

Deben, en EEUU, tomarse muy en serio el tema, pues, el 16 de abril de este 2020, según informara Defense News, el presidente del Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes, el republicano Mac Thornberry, propuso una Iniciativa de disuasión del Indo-Pacífico (IPDI) dotada con 6.000 millones de dólares para 2021."El Indo-Pacífico ha sido llamado nuestro teatro de mayor prioridad y creo que es cierto. Es hora de poner nuestro dinero donde está nuestra boca", dijo Thornberry a Defense News. "Este esfuerzo consolida y financia las políticas, la infraestructura y las plataformas necesarias para tranquilizar a nuestros aliados y socios mientras disuadimos a China".

Paralelamente, la Marina de EEUU está proponiendo readecuar su estrategia militar, haciendo algo hasta hace escaso tiempo absolutamente impensable: reducir el número de portaaviones y buques de guerra para adaptar la potencia naval de EEUU a las nuevas realidades armamentísticas. Los portaaviones pasarían de 11 a 9; reducirían el número de grandes buques de superficie a un máximo de 90; aumentarían las naves pequeñas a 70 unidades y, la gran novedad, construirían no menos de 65 buques no tripulados o con tripulación mínima, o sea, gigantescos drones marinos. La explicación a este nada sorprendente cambio es obvia: el desarrollo de misiles hipersónicos por Rusia y China y los nuevos modelos de submarinos, convierten a los portaaviones en algo no sólo inútil, sino suicida (remitimos al capítulo Hermes misilístico versus Vulcano armatoste de nuestro libro Réquiem polifónico). Lo dijo con sus palabras el actual secretario de Defensa de EEUU, Mark Esper, quien afirmó que el Pentágono quiere deshacerse de sus portaaviones como pieza principal de proyección de poder, para enfocarse en la producción de buques no tripulados que puedan ser sacrificados en caso de conflicto. Vaya, guerra sí, pero sin bajas humanas. Una utopía donde las haya (a ese paso, el siguiente proyecto estratégico de EEUU podría ser contratar a Darth Vader).

¿Y Rusia? Poca cosa. El gobierno ha anunciado que, para 2023, serán incorporados más de 60 buques a la Armada; que están en marcha las primeras pruebas de lanzamiento desde submarinos del misil hipersónico Tsirkón, capaz de portar ojivas nucleares y, ojo, lo más relevante. Que en unos meses pondrán a prueba el dron submarino Poseidón, llamado también el "arma del apocalipsis", por su devastadora capacidad de destruir lo que pueda haber de infraestructuras costeras en la zona geográfica atacada. El Poseidón podría cargar hasta 400 megatones (la bomba de Hiroshima tenía un máximo de 20 kilotones; un megatón equivale a mil kilotones). Para 2027, la Flota del Norte  y la Flota del Pacífico de la Armada rusa recibirán 32 drones nucleares Poseidón, suficientes para dejar desinfectadas de virus y humanos las principales zonas costeras estadounidenses. EEUU no posee un arma similar. Como expresó un analista militar estadounidense, "los rusos tienen la ambición de usar el dron submarino de propulsión y armas nucleares como medio de represalia si su capacidad de lanzamiento de armas nucleares se neutraliza durante la guerra".

Hay más. El cazabombardero ruso de quinta generación Su-57, ha pasado casi todas las pruebas y se prevé que 76 de estas aeronaves sean entregadas a las fuerzas aeroespaciales rusas. El Su-57 está considerado el mejor del mundo en su especie. El presidente Vladimir Putin, no obstante, ha querido calmar al personal: "Rusia no se está preparando para una guerra, pero se están creando las condiciones precisas para que a nadie se le ocurra la idea de la guerra". Si vis pacem, para bellum, dijo Flavio Vegecio, quien escribió su máxima para seres razonables y quienes provocan las guerras suelen ser todo, menos eso, razonables (vean, si no, a Libia, Afganistán, Iraq o Siria).

Algo es algo, pero en EEUU andan por otros derroteros. Trump ha retirado al país de casi todos los tratados de control de armamentos y, sorpresa, anuncia la posibilidad de realizar nuevas pruebas de armas nucleares, lo que está prohibido en el Tratado de Prohibición Completa de Ensayos Nucleares, lo que podría ser anticipo de que EEUU  se retirará del mismo. China y Rusia han respondido llamando al cumplimiento del tratado y avisando que, si EEUU vuelve a las andadas, ellos también. Por ese camino nos quiere llevar la mayor democracia occidental. Explicaremos por qué.

EEUU pudo ser lo que fue gracias a dos factores: su lejanía geográfica, que le evitó los estragos de las guerras mundiales, y poseer una supremacía naval indiscutible. Hoy, los nuevos armamentos han convertido la antigua ventaja en una desventaja insuperable (excluimos la guerra nuclear, pues esa sería el fin de todos los problemas). Los nuevos sistemas de misiles convierten el aislamiento geográfico en aislamiento militar y, por tanto, político y económico. Ya no tiene EEUU supremacía marítima irrebatible, ni su territorio escaparía a un ataque nuclear masivo. Ya no hay manera de transportar por mar a centenares de miles de soldados, ni forma alguna de proveer a sus aliados de material militar que, forzosamente, debe hacerse por barco. Los 560 o 580 buques que componen la flota de EEUU serían hundidos en semanas o, si se quiere, en meses.

Construir un portaaviones lleva, como poco, cinco años. Un buque de guerra al menos dos. No habría posibilidad ninguna de sustitución o reemplazo porque, en ese mismo periodo, se pueden fabricar decenas de miles de misiles. No hay que ser egresado de West Point para entenderlo. Esa razón explica por qué las simulaciones de guerra con China, hechas por el Pentágono, terminan todas en derrota de EEUU. Por ese mismo motivo, Rusia dedica su principal esfuerzo militar a misiles hipersónicos, drones pavorosos y sistemas de misiles antimisiles. Un mundo nuevo entierra al viejo, como las formaciones de ágiles flecheros sepultaron a los caballeros de relucientes armaduras, lentos y pesados y, por tanto, blanco fácil de los arqueros. Ocurrió en Crécy, en 1346.

En suma, la pandemia llevará a cambios internos en los países (más en unos que en otros), para prevenir nuevas pandemias y estar preparados para enfrentarla o dotarse de niveles mínimos de soberanía médico-sanitaria. Nos lavaremos más las manos, habrá pantallas separadoras en sitios públicos y, quizás, reciclemos más los desechos hogareños. Será peccata minuta en relación a lo que ocurrirá entre los grandes poderes. ¿Y la Unión Europea? Tiene ahora mejores condiciones que nunca para hacerse con su propio espacio internacional, atendiendo a los intereses de sus pueblos. ¿Lo hará? Piense mal y acertará. Lo más seguro es que siga de perrito faldero de EEUU y ponga en riesgo su futuro por asociarse a un país ‘que tiene su boca’ en el Pacífico. Algo así como el reflejo condicionado de Pavlov aplicado a la política. Una pena.

Por Augusto Zamora R.

Autor de 'Política y geopolítica para rebeldes, irreverentes y escépticos' (Akal, 3ª edición 2018), 'Réquiem polifónico por Occidente' (Akal, 2018) y 'Malditos libertadores' (Siglo XXI, 2020).

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Protestas en Nueva York contra el racismo. Foto: The New York Times

Una treintena de ciudades del país, desde Los Ángeles a Chicago, pasando por Cleveland, Washington DC y Nueva York, están siendo escenario de protestas por la muerte de George Floyd, un hombre negro, que murió a manos de la policía el pasado lunes en Mineápolis.

En esa localidad, centenares de personas se congregaron minutos antes de que empezara el toque de queda nocturno decretado por las autoridades a partir de las 20:00 hora local, en la zona del Quinto Distrito, donde el viernes una sucursal bancaria y una comisaría fueron incendiados.

Las escenas de coches policiales incendiados, carreteras bloqueadas, ventanas rotas y el lanzamiento de cócteles molotov se repitieron en distintos puntos de EEUU, donde la policía empleó gases lacrimógenos y balas de goma contra los manifestantes.

En Filadelfia, los participantes en las concentraciones destruyeron un vehículo de la policía e hicieron pintadas e intentaron arrancar la estatua del exalcalde Frank Rizzo en el centro de la ciudad. Rizzo, fallecido en 1991, fue comisionado policial.

Entretanto, en lugares como Chicago y Los Ángeles, los manifestantes se enfrentaron a la policía, que disparó balas de goma contra ellos. El Departamento de Seguridad Pública de Pittsburgh, en el estado de Pensilvania, señaló en Twitter que varios oficiales de policía había resultado heridos durante los disturbios en esta localidad, mientras que tres periodistas habían sufrido lesiones o habían sido atacados por los participantes en las protestas.

Miles de personas protestaron por tercer día consecutivo en Nueva York, al tiempo que las autoridades anunciaron la detención de dos hermanas acusadas de lanzar el viernes un cóctel molotov a la policía. En Washington DC, cientos de personas se congregaron en las inmediaciones de la Casa Blanca, y hubo escaramuzas con el Servicio Secreto, encargado de la seguridad en la mansión presidencial, después de que derribaran una valla.

En la costa oeste, el Departamento de Policía de Seattle informó en un comunicado de que "tras horas de protestas pacíficas, la multitud se volvió violenta y agresiva, y comenzó a tirar botellas contra los oficiales". Como resultado de esos altercados varios manifestantes y agentes han resultado heridos, indicó la policía. El centro de Miami (Florida) fue testigo de una protesta de dos millares de personas, como parte de una convocatoria de organizaciones sociales.

Seis estados -Georgia, Kentucky, Wisconsin, Colorado, Ohio y Utah- se unieron este sábado a Minesota para ordenar la movilización de la Guardia Nacional, un cuerpo de reserva, para hacer frente a los disturbios. Varias ciudades han decretado el toque de queda, como Atlanta, donde el viernes las protestas fueron especialmente violentas.

Medidas similares se han adoptado en Cleveland (Ohio), Pittsburgh (Pensilvania), Los Angeles (Colorado), Louisville (Kentucky), Denver (Colorado) y Milwaukee (Wisconsin).

 

Miles protestan en Nueva York, llegando a los 5 distritos y la Torre Trump

 

Miles de manifestantes que protestaban por la muerte de George Floyd salieron a las calles de la ciudad de Nueva York por tercer día el sábado, bloquearon el tráfico, prendieron fuego a los vehículos de la policía y se pelearon con oficiales en marchas simultáneas que arrasaron los cinco condados y se detuvieron brevemente fuera de Trump Torre en el centro de Manhattan.

Durante gran parte de la tarde, hasta bien entrada la noche, multitudes de manifestantes con carteles y cánticos se abrieron paso a través de Harlem, East Village, Times Square, Columbus Circle, Jackson Heights en Queens, la sección Flatbush de Brooklyn y partes del Bronx y Staten Island, que a veces parece moverse de forma independiente, pero en otros momentos parece que se separa, se une y vuelve a astillarse de una manera que pone a prueba la capacidad de la policía para mantener el control.

La mayoría de las acciones fueron pacíficas, con manifestantes saludando a la policía con salvia en llamas o gritando el nombre del Sr. Floyd para llorar su muerte el lunes pasado a manos de un oficial de policía de Minneapolis. "No estoy aquí para pelear con alguien", dijo Eldon Gillet, de 40 años, que estaba en las calles de Brooklyn. "Estoy aquí para luchar contra un sistema".

Pero las protestas se volvieron violentas a intervalos cuando la gente volcó los botes de basura, rompió los escaparates de las tiendas, prendió fuego a los autos de la policía y arrojó botellas y otros escombros a la multitud de oficiales.

Al anochecer, hubo docenas de arrestos, incluidos al menos siete fuera de la Torre Trump, donde varios manifestantes rechazaron las órdenes oficiales de salir de la Quinta Avenida y dirigirse a las aceras. "¡No hay aceras!" los manifestantes gritaron allí. “Esta es una protesta. Pertenecemos a las calles ".

Uno de los momentos más tensos del día, capturado en un video que rápidamente se volvió viral, llegó en Flatbush Avenue en Park Slope, Brooklyn, donde los policías en un SUV fueron bloqueados por una multitud de manifestantes que llevaban una barricada de metal amarillo.

Cuando otros manifestantes arrojaron el vehículo, y un segundo SUV de la policía, con objetos de la calle, los autos repentinamente se lanzaron hacia la multitud. No estaba claro de inmediato si alguien resultó herido, y un portavoz de la policía dijo el sábado por la noche que el departamento no tenía comentarios sobre el video.

El alcalde Bill de Blasio, en una conferencia de prensa el sábado por la noche, dijo que no iba a culpar a los oficiales "que estaban tratando de lidiar con una situación absolutamente imposible".

"La gente que estaba convergiendo en ese auto policial hizo lo incorrecto para empezar y crearon una situación insostenible", dijo el alcalde. “Desearía que los oficiales encontraran un enfoque diferente, pero comencemos por el principio. Los manifestantes en ese video hicieron lo incorrecto para rodear el auto de la policía, punto ".

Las protestas de Nueva York fueron parte de una creciente ola de manifestaciones, marchas y enfrentamientos con la policía de costa a costa, con la Guardia Nacional desplegada en varios estados y toques de queda impuestos en ciudades como Minneapolis, Chicago, Los Ángeles y Atlanta. Pero el Sr. de Blasio dijo que no emitiría un toque de queda, citando la efectividad del departamento de policía y lo que calificó como un pequeño número de protestas por una ciudad de 8 millones de personas.

Durante la mayor parte de la noche, Brooklyn fue el centro de la violencia. En Bedford Avenue en Flatbush alrededor de las 5:30 p.m., un gran grupo de manifestantes se enfrentó a la policía en una serie de melees callejeros que empujaban y tiraban. Los oficiales respondieron con billy clubs y gas pimienta. Un helicóptero policial voló bajo sobre la multitud, golpeando a las personas con ráfagas de viento.

 

Trump amenaza a los manifestantes de la Casa Blanca con 'perros viciosos' y 'armas siniestras'

 

Un día después de afirmar que no tenía la intención de sugerir que los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley deberían disparar a las personas que formaron parte de los disturbios en Minnesota, el presidente Trump dijo el sábado que el Servicio Secreto había estado preparado para atrapar a los "perros más viciosos" en los manifestantes afuera Las puertas de la Casa Blanca el viernes por la noche.

Esos comentarios fueron los primeros de varios de los que hizo Trump a lo largo del día que se desviaron violentamente en tono y contenido, desde amenazas de violencia contra los manifestantes fuera de la Casa Blanca en la mañana hasta sonar notas de simpatía por el dolor causado por el "horror" de brutalidad policial por la tarde a una serie de mensajes vespertinos en Twitter, incluido uno que defiende a la policía en la ciudad de Nueva York.

Y llegaron cuando el presidente enfrentaba tres crisis simultáneas: el creciente número de muertos por la pandemia de coronavirus, las consecuencias económicas de las medidas tomadas para controlarlo y la violencia y los disturbios que se desarrollan en varias ciudades de los Estados Unidos.

"Gran trabajo anoche en la Casa Blanca por parte de los Estados Unidos @SecretService ", tuiteó Trump en una serie de cuatro publicaciones el sábado por la mañana. “No solo eran totalmente profesionales, sino muy geniales. Estaba dentro, observaba cada movimiento, y no podría haberme sentido más seguro ”.

Continuó que el Servicio Secreto había permitido a los manifestantes "gritar y despotricar tanto como quisieran" y solo actuó cuando "alguien se puso demasiado juguetón o fuera de lugar".

"La línea del frente fue reemplazada por agentes nuevos, como la magia", agregó. “Gran multitud, organizada profesionalmente, pero nadie estuvo cerca de romper la valla. Si lo hubieran hecho, habrían sido recibidos con los perros más viciosos y las armas más siniestras que he visto. Fue entonces cuando la gente habría sido muy lastimada, al menos ".

Trump afirmó que los agentes del Servicio Secreto le habían dicho que estaban clamando por involucrarse con los manifestantes. "Ponemos a los jóvenes en primera línea, señor, les encanta y buenas prácticas", dijo que le habían dicho.

También pareció invitar a sus propios partidarios a reunirse afuera de la Casa Blanca el sábado para contrarrestar a los manifestantes, a pesar de la prohibición de las reuniones de más de 10 personas en Washington en medio de la pandemia de coronavirus.

"Esta noche, entiendo, ¿es NOCHE MAGA EN LA CASA BLANCA?" tuiteó, usando el acrónimo de su primer eslogan de campaña, "Make America Great Again". E intentó describir a los manifestantes como agitadores reclutados en lugar de personas que se reunían orgánicamente para hacer una declaración.

Afuera de la Casa Blanca el sábado por la noche, los manifestantes pasaron horas en enfrentamientos con la policía, arrancando barricadas y lanzando proyectiles y recibiendo gases lacrimógenos y balas de goma. Algunos edificios cercanos fueron destruidos y los vehículos fueron incendiados. No había señales de que los partidarios de Trump hubieran resultado en cantidades significativas.

 

Decenas de miles en las calles de Estados Unidos la noche del sábado

 

Decenas de miles de personas estaban en las calles de los Estados Unidos el sábado por la noche, mientras las manifestaciones se extendían de costa a costa en un paroxismo nacional de ira que vio incendiar edificios, saquearon negocios y una respuesta agresiva de las autoridades.

Las protestas han tenido lugar en al menos 48 ciudades y han llegado a las puertas de la Casa Blanca en los días posteriores a la muerte del Sr. Floyd en Minneapolis. La imposición de toques de queda por los alcaldes parecía estar más extendida el sábado que en cualquier otro momento desde el asesinato de Martin Luther King Jr. en 1968.

En Indianápolis, una persona murió y otras tres resultaron heridas cuando un hombre armado disparó contra una protesta, dijo la policía .

En Chicago, los manifestantes se pelearon con la policía el sábado por la tarde, quemaron al menos una bandera y marcharon hacia el Trump International Hotel and Tower antes de dispersarse. Alrededor de 3.000 personas participaron en las protestas, según informes de noticias locales. Algunos vehículos policiales destrozados y dejaron edificios pintados con spray a su paso.

En Los Ángeles, el alcalde Eric M. Garcetti emitió un toque de queda, un día después de que la policía hizo más de 500 arrestos. La policía utilizó porras y balas de goma para dispersar a las multitudes y el gobernador Gavin Newsom activó la Guardia Nacional.

En San Francisco, el alcalde London Breed implementó un toque de queda cuando los manifestantes llegaron a su casa para protestar.

En el condado de Miami-Dade, Florida, el alcalde Carlos Giménez ordenó un toque de queda en todo el condado a partir de las 11 de la noche después de que al menos un automóvil de la policía se incendió cerca de la sede del Departamento de Policía de Miami. El gas lacrimógeno también se utilizó para dispersar a las multitudes el sábado por la noche en Jacksonville y Orlando.

En Washington, la Guardia Nacional se desplegó frente a la Casa Blanca, donde las multitudes que cantaban se enfrentaron con el Servicio Secreto y atacaron a un reportero de Fox New. Se iniciaron incendios en el parque Lafayette, a pocos pasos de la Casa Blanca.

En Filadelfia, al menos 13 policías resultaron heridos cuando los manifestantes comenzaron a incendiar y se volvieron violentos.

En la ciudad de Nueva York , miles de manifestantes salieron a las calles por tercer día, reuniéndose en marchas en Harlem, Brooklyn, Queens y fuera de la Torre Trump en el centro de Manhattan. Al final de la tarde, los manifestantes en la sección Flatbush de Brooklyn se enfrentaron a la policía en una serie de melees callejeros, arrojando botellas vacías y escombros a los agentes que respondieron con garrotes y gas pimienta. Un video mostraba un auto de la policía chocando contra una multitud.

En Richmond, Virginia, dos agentes de policía en el Capitolio del Estado fueron hospitalizados con heridas en las piernas después de ser golpeados por un bate de béisbol y una botella de cerveza, informó The Richmond Times-Dispatch . Anteriormente, la policía disparó gases lacrimógenos contra los manifestantes, algunos de los cuales lanzaron fuegos artificiales y rompieron ventanas.

30 mayo 2020

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Twitter sufrió fuertes pérdidas por la Orden Ejecutiva de Donald Trump, luego de que el mandatario acusara a la red social de padecer un sesgo izquierdista .Foto Ap

Suena paradójico que Trump, con 80 millones de seguidores en Twitter, se enfrasque en una feroz batalla contra la polémica red social que cuenta con 330 millones de suscriptores al mes en el mundo.

A diferencia de los discriminados multimedia, la "sección 230" de la Enmienda de Decencia (sic) en Comunicaciones –que depende de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC)– otorga inmunidad a los gigantes de Internet frente a cualquier reclamo de libelo y/o difamación en la fase desinformativa de la Postverdad(https://bit.ly/36Iwkzk).

Una insólita censura a los tuits de Trump y la cuenta oficial (sic) de la Casa Blanca–que el presidente juzgó como un atentado a su inalienable libertad de expresión (https://bit.ly/36KAoz1)– orilló a que Trump utilizara una "Orden Ejecutiva" para intentar controlar a Twitter, en particular, y a las redes sociales,en general. Trump acusa a Twitter Inc. de EU de estar en contra de los conservadores y padecer sesgo izquierdista.

Hay que tener mucho cuidado con la doble cara de Twitter, que en EU es más proclive a la agenda anti-Trump, mientras que su impugnada directiva en Latinoamérica estuvo controlada por el madrileño Pepe López de Ayala, aliado del fascista Partido Popular Español que opera(ba) en México con los golpistas Felipe Calderón y su socio Enrique Krauze Kleinbort (https://bit.ly/3gx7E1r).

Entre los 10 primeros ( top ten) tenedores de acciones de Twitter Inc. se hallan en los tres primeros los megabancos de Wall Street: The Vanguard Group Inc., con 10.10 por ciento; Morgan Stanley Investment Management –del que es socio el itamita Jesús Reyes Heroles GG, quizás en premio por su entrega del petróleo mexicano–, con 5.7por ciento, y el ubicuo BlackRock, con 4.81 por ciento (https://cnn.it/36IsWo6).

Hoy la capitalización de mercado de Twitter Inc. es de 25 mil millones de dólares, que sufrió fuertes pérdidas con la prohibitiva Orden Ejecutiva de Trump, y que representan 4 por ciento (sic) de la capitalización de mercado de Facebook, con 2 mil 600 millones de suscriptores activos al mes.

No hay comparación en finanzas ni en suscriptores entre Twitter y Facebook que elabora su divisa digitálica: la Libra(https://bit.ly/2Xjdj3v).

En el top ten de Twitter Inc. figuran la japonesa Nomura –aliada de la banca Rothschild–, y Credit Suisse , vinculada a George Soros en la caja española FCC.

Resalta que los cuatro gigabancos BlackRock, Vanguard, State Street y Fidelity controlan la mitad de Wall Street (https://bit.ly/2XeKUeW).

Sin contar el control del Pentágono de la joyas estratégicas de Silicon Valley mediante el DIB (https://bit.ly/3doPa1e), ¿Existe realmente la disociación entre los cuatro gigabancos de Wall Street que controlan financieramente las redes sociales (Twitter/Facebook/Google/Amazon) y su directiva administrativa muy maleable ideológicamente hablando?

Mark Zuckerberg, mandamás de Facebook se desmarcó de la política de Twitter y comentó que "no piensa que las redes sociales deban realizar verificación de hechos sobre lo que postean los políticos" cuando “el discurso político es una de las partes más sensibles en una democracia, y la gente debe ser capaz de ver lo que dicen los políticos (https://cnb.cx/2TS2vaz)”.

En mi investigación forense descubrí que Twitter en EU opera a favor de la agenda globalista de Soros. Luego que éste vendió su participación en Facebook y Google, porque ya no las podía controlar, descubrí el acercamiento de Mark Zuckerberg con la agenda anglosajona del "nacionalismo económico" en Gran Bretaña –en su colusión con Cambridge Analytica para impulsar al Brexit– como en EU, donde Facebook se ha mostrado menos hostil a Trump (https://bit.ly/3eyLJoz).

El grave problema deriva de la ausencia de una legislación moderna que defina los derechos y obligaciones de las redes sociales que no pueden ser al mismo tiempo una plataforma lucrativa y erigirse en un tribunal inquisitorial Supra y Metaconstitutional, al estilo Torquemada que redireccione e induzca el control mental de los ciudadanos acorde con sus intereses financieros y electorales.

http://alfredojalife.com

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El conflicto libio que arrancó con las llamadas primaveras árabes de 2011 atraviesa por uno de los momentos más críticos. / Europa Press

El conflicto libio que arrancó con las llamadas primaveras árabes de 2011 atraviesa por uno de los momentos más críticos. La injerencia extranjera se ha multiplicado durante los últimos años y países como los Emiratos Árabes Unidos y Turquía, que se encuentran en bandos contrarios, están esforzándose para conseguir una victoria que se les escurre de las manos.

 

El lío que se inició en Libia con la desaparición de Muammar al Gadafi en 2011 y el brote de las llamadas primaveras árabes ha adquirido proporciones grandiosas, con las potencias regionales y mundiales jugando sus bazas y sin saber muy bien qué hacer con un conflicto que hace tiempo se les fue de las manos.

Esta semana se ha calentado la situación con un cruce de acusaciones y desmentidos entre Washington y Moscú. La jefatura de Africom del ejército americano denunció el martes que personal ruso ha conducido aviones MiG 29 y Su-24 a una base libia escoltados por otros cazas rusos.

Los americanos están preocupados porque consideran que la introducción de esos aparatos podría decantar el desarrollo del conflicto de una manera definitiva. El Ejército Nacional Libio (ENL) de Khalifa Haftar, basado en el este de Libia y que cuenta con apoyo ruso, sería el gran beneficiario, en detrimento del Gobierno del Acuerdo Nacional (GAN), que controla Trípoli y otras zonas, un gobierno reconocido por la ONU que cuenta con el apoyo principal de Turquía.

Si algo no falta en Libia son armas. El país está sometido a un embargo de la ONU, pero absolutamente nadie lo respeta. Se han detectado hasta drones israelíes en los dos bandos, para que no falte de nada en ningún bando, según han publicado medios de la región. El Daily Telegraph informó el jueves de la presencia de mercenarios británicos junto a Haftar, y esta misma semana Berlín ha abierto una investigación para averiguar cómo han llegado al país armas alemanas.

 

Las armas alemanas llegaron a través de los Emiratos Árabes

 

La respuesta es bastante sencilla: las armas alemanas llegaron a Libia a través de los Emiratos Árabes Unidos (EAU), un país que dirige el príncipe Mohammad bin Zayed y que lleva a cabo una cruzada, alentada por Occidente, en cualquier país de la región donde se huela un poco a islamismo. Por otra parte, la desastrosa política europea en Oriente Medio incluye la venta masiva de armas a países, como los EAU, que están enfrascados en cruentas guerras civiles en la zona, incluida la de Libia.

El envío de los aviones rusos denunciado ha sido negado por Moscú y por Trípoli. Los americanos, sin embargo, insisten en que es un hecho y dicen que también han detectado la llegada a Libia de más de una decena de buques rusos procedentes de Siria. Un parlamentario ruso insiste en que la denuncia responde a una campaña de "rumores y mentiras" puesto que su país no ha enviado "personal" a Libia ni tiene intención de hacerlo.

En este contexto, durante esta semana ha trascendido que lo mandatarios rusos no se ponen de acuerdo entre sí con lo que deben hacer en Libia. Mientras el ministerio de Defensa presiona para intervenir, el de Exteriores, más sensato, considera que es una equivocación que a medio plazo redundará en perjuicio de Moscú. De momento es el ministerio de Defensa el que lleva la voz cantante.

 

Moscú pretende expandir el área de influencia

 

Dejando a un lado que es un craso error de Moscú intervenir en el conflicto libio, algunos medios han informado de que con esa acción Moscú pretende expandir el área de influencia en el sector oriental y central del Mediterráneo por motivos oscuros, mientras que otros medios indican que Moscú quiere tener una carta en la mano para negociar desde una posición ventajosa en lo relativo a Siria y, en especial, a la presencia americana en el este de Siria.

El martes, el Pentágono dijo que Rusia envió sus cazas a Libia haciendo escala en Siria, y que el objetivo del envío es apoyar a los mercenarios rusos del llamado Grupo Wagner, dirigido por un amigo y confidente del presidente Vladimir Putin, que combate al lado de las tropas de Haftar, unas tropas trufadas de mercenarios de distintos países, principalmente de Sudán, que aparentemente cobran su salario de los Emiratos Árabes Unidos.

 

Los aviones se encuentran en territorio libio

 

Según el Pentágono, los aviones fueron repintados durante una escala en Siria con el fin de borrar cualquier indicación de que son rusos. Los americanos incluso difundieron imágenes de satélite que demostrarían que los aviones se encuentran en territorio libio. Y añadieron que en total 14 cazas rusos repintados han llegado a Jufra, una localidad situada en la región central de Libia.

Las tropas de Haftar han sufrido una larga serie de reveses en las últimas semanas

Las tropas de Haftar han sufrido una larga serie de reveses en las últimas semanas y su ofensiva para capturar la capital Trípoli ha fracasado por el momento. Las tropas de Haftar contaban con el apoyo de los mercenarios del Grupo Wagner ruso que, el pasado sábado, tuvieron que abandonar el terreno donde se encontraban para buscar refugio más al sur.

No deja ser curioso que el ministro de Exteriores francés, Jean-Yves le Drian, dijera el miércoles, en mitad de todo el lío, que la situación en Libia es muy preocupante, e incluso advirtiera de que se estárepitiendo el escenario de Siria, donde la intervención militar occidental ha contribuido a establecer una vibrante democracia liberal similar a las de Afganistán, Irak y Egipto.

De momento, el país que mejor está conduciendo su presencia en Libia es Turquía, que apoya militarmente al gobierno de Trípoli. El presidente Recep Tayyip Erdogan está jugando fuerte en toda la región, cometiendo errores de bulto en Siria. No obstante, la guerra en Libia podría dar un vuelco, en función de hasta dónde lleguen las potencias regionales y mundiales, lo que podría meter a Ankara en serios problemas.

JERUSALÉN

29/05/2020 07:24

Por EUGENIO GARCÍA GASCÓN

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China aprobó una Ley de Seguridad para Hong Kong

Tras días de protestas en la ciudad semiautónoma

La norma modificará la Ley Básica de este territorio para exigirle que cumpla las medidas decididas por la Asamblea Nacional Popular de China. 

 

La Asamblea Nacional Popular (APN) de China aprobó una nueva Ley de Seguridad para Hong Kong ignorando las protestas en la ciudad semiautónoma. La norma modificará la Ley Básica de este territorio para exigirle que cumpla las medidas decididas por el comité permanente de la APN. Los críticos a la normativa consideran que viola el principio de “un país, dos sistemas”, pactado entre China y el Reino Unido en 1997. Además sostienen que le otorga el gobierno chino mayor control sobre Hong Kong tras 11 meses de protestas.

La norma fue aprobada en China por 2.878 votos a favor, uno en contra y seis abstenciones. La APN es el máximo órgano legislativo de la República Popular China, controlado por el partido gobernante. Este maneja la mayor parte del trabajo legislativo. El primer ministro chino Li Keqiang, número dos del país, defendió la ley y dijo que es consistente con las promesas de Beijing. “La ley está diseñada para la implementación constante de 'un país, dos sistemas' y la prosperidad a largo plazo de Hong Kong", sostuvo Li.

Los activistas hongkoneses advierten que la norma socavará la autonomía prometida a la ex colonia británica cuando fue devuelta a China. Además señalan que podría utilizarse para suprimir la actividad política. El miércoles miles de manifestantes que protestaban contra la norma fueron reprimidos por la policía. La jornada dejó un saldo de 300 detenidos. Las movilizaciones en la ciudad semiautónoma se remontan a 2014 cuando dio inició la denominada "Revolución de los paraguas". En ese momento el gobierno chino había permitido que allí se elija el líder de la ciudad entre candidatos impuestos por Beijing.

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Hong Kong, algo más que una ficha en la disputa de China por la hegemonía global

Los medios occidentales amplifican las protestas en Hong Kong, un “problema interno” de China que confluye con los temores del establishment a que las sociedades europeas simpaticen más con el país dirigido por Xi Jinping.

 

La Unión Europea ha hablado de emitir una respuesta “contundente” ante lo que considera los derechos y libertades amenazados por el despliegue de miles de policías chinos en Hong Kong destinado a sofocar un movimiento de protestas que ha resurgido en los últimos días. La movilización en la isla, provocada inicialmente por una reglamentación que prohíbe “reírse” del himno chino, se enmarca en el contexto más amplio de una ley de Seguridad Nacional que se superpondrá a las leyes específicas de la isla y que está planteada para perseguir el secesionismo, el terrorismo y la subversión. 

Pero el mensaje de la UE, emitido por su comisario de política exterior, Josep Borrell, se produce también en mitad de un desencuentro global con China. La potencia ha mostrado los dientes a distintos países durante la crisis del covid-19. Sea por un movimiento defensivo ante las críticas de los medios occidentales sobre su responsabilidad en la difusión del virus o por una nueva estrategia global, la escalada de la tensión en Hong Kong está siendo utilizada por Estados Unidos y sus aliados para atacar a China.

Se sabe, porque lo ha dicho la policía china, que ya hay cientos de detenidos por “asamblea ilegal” y que se han disparado gases pimienta para sofocar las protestas. También que los principales medios occidentales están haciendo un seguimiento importante del conflicto, en cuanto la crisis gravita también sobre la guerra comercial —y en la disputa sobre la hegemonía mundial— que enfrenta a la administración de Donald Trump y al régimen chino de Xi Jinping. Una guerra exacerbada a raíz del covid-19 en la que los aranceles son solo un instrumento ya que, como explican Rubén Martínez e Isidro López en Ctxt, se trata de un conflicto entre distintos modelos de proteccionismo ante la crisis de los mercados financieros abierta desde 2008.

Por más que no se hayan salido del tono frío y burocrático habitual, las protestas de Borrell sobre las “reglas del orden internacional” contrastan con el silencio de la UE ante lo que pasa en otros países como Filipinas, donde el presidente Rodrigo Duterte ha instado a las fuerzas armadas y la policía a “disparar a matar” a quienes no cumplan con la cuarentena estricta impuesta desde el 17 de marzo. Tampoco se espera que la Unión Europea emita ninguna respuesta sobre la garantía de derechos y libertades en Estados Unidos, un país que en los últimos cuatro años ha emitido hasta 116 leyes “antiprotestas”, según un informe de PEN America.

En cualquier caso, las protestas son, por el momento, el principal reto del Partido Comunista de China (PCCh) en cuanto a su política “interna”. Una herida abierta desde 2014, con la llamada “revolución de los paraguas” que se transformó, cinco años después en propuestas masivas contra el proyecto de ley de extradición que habría permitido entregar a presuntos delincuentes a las autoridades de la China continental. 

Los meses de julio y agosto de 2019 fueron los del auge de un movimiento que mostraba el descontento de una generación ante la escalada de los precios de la vivienda y las condiciones de precariedad, inéditas hasta hace poco en un país-isla que se constituyó como un nodo de los intercambios financieros entre China y el resto del mundo. Un enclave que, por encima de otras consideraciones, tenía un nivel adquisitivo muy superior al de la China continental. Un peso específico que como señalaba el pasado verano el periodista Carl Zha, ha declinado significativamente: el PIB de Hong Kong, que en 1993 era el 23% de toda China hoy sólo representa el 2,9%.

Ese descontento de los hijos de la etapa más próspera de la historia de Hong Kong, sumado al interés por parte de las contrapartes en el mapa global (Estados Unidos y Reino Unido) genera en el régimen chino una problemática relativamente nueva: no puede extralimitarse en sus métodos de control —represión— de la insurgencia porque está en el foco de la opinión pública internacional.

Pero la potencia considera que la independencia de Hong Kong —un cántico  en las manifestaciones que no tiene encarnación en un movimiento político de masas, al menos por el momento— es innegociable y que el acuerdo que supuso la reintegración de Hong Kong —basado en la máxima “un país, dos sistemas” y una carta constitucional llamada Ley Básica— ha quedado desfasado a medida que China ha dado su otro salto adelante del siglo XXI.

Una evolución que ha hecho crecer los salarios en el gigante asiático (se han triplicado en once años), el alcance del sistema sanitario, que de 2008 a 2014 ha significado que ha pasado del 30 al 95% el porcentaje de población cubierto por el sistema público de salud, y ha aprovechado su papel como “fábrica del mundo”, para obtener una transferencia tecnológica que le permite comenzar a competir en los sectores en los que sigue siendo dependiente, como la alta tecnología o la industria aeronáutica.

Con la aprobación de la ley de Seguridad Nacional que será refrendada hoy jueves por Pekin y cuya aprobación definitiva en Hong Kong debe tener lugar este verano, China quiere terminar con la fase intermedia e integrar completamente a la isla en su programa político.

Pero las cargas contra las personas que protestan en Hong Kong no son las únicas muestras de la mano dura del Gobierno de Pekín. Esta semana, un artículo de The New York Times volvía a incidir en la rápida mejora que están experimentando los sistemas de vigilancia a raíz de las App de salud para rastrear el paso del coronavirus sobre la población china mediante un sistema de asignación por colores. Una mejora que ha abierto entre parte de la intelectualidad dudas el debate sobre el potencial uso de big data para la discriminación de población, en este caso, por motivos de salud. Una aplicación que coincide en el tiempo de la implantación del sistema de crédito social en todo el territorio, una medida de control social mediante el reparto de premios al buen comportamiento y castigo a quienes se muestren asociales.

 

Disputar la hegemonía

 

En el plano internacional, la tensión en Hong Kong es también un pretexto para que Donald Trump, presidente de Estados Unidos, haya amenazado con presentar en las próximas horas nuevas sanciones contra China. Aunque el presidente solo dijo que serían sanciones “interesantes” se ha especulado que estas consistan en controlar las transacciones y congelar los activos de los funcionarios y las empresas chinas en Estados Unidos. Una amenaza que se produce un año y medio después de la detención de Meng Wanzhou, vicepresidenta de Huawei, en una prisión canadiense desde entonces.

A pesar de que en enero de 2020 se produjo una pequeña tregua en la guerra comercial entre Estados Unidos y China, con la firma de un acuerdo que ponía fin a dos años de batalla arancelaria —acuerdo que tiene una dimensión de “ahorro” en aranceles de 140.000 millones de euros—, el objetivo de Trump sigue siendo cerrar en la medida de lo posible la expansión de China, muy especialmente de sus infraestructuras tecnológicas de quinta generación (5G).

A raíz de las protestas en Hong Kong, Estados Unidos ha requerido el apoyo de la Unión Europea, reacia a imponer sanciones a la que ya es la primera potencia económica mundial. Pero la puesta en marcha de las redes 5G —que Huawei tiene mucho más adelantada que las compañías estadounidenses— es la principal preocupación de Trump. En enero, Reino Unido abrió la puerta a Huawei, aunque su presidente Boris Johnson ha reculado en las últimas semanas. Los ataques por parte de EE UU se extienden a los dos partidos: demócratas y republicanos alertan de la “amenaza” por igual.

El tabloide Global Times —versión clickbait del Diario del Pueblo, medio oficial del Partido Comunista de China— explicaba esta semana en un editorial que la rivalidad a “largo plazo” entre China y Estados Unidos “es inevitable”.

El editorial muestra las distintas amenazas que el Gobierno chino teme: desde el enfrentamiento militar, al que el editorialista responde con un “China sabría defenderse”, a la intervención mediante ataques financieros, algo que “dañará la integridad del sistema financiero que lidera”, vaticina este editorial: “Si una guerra financiera se sale de control, son los Estados Unidos los que más sufrirán. Con la reducción de su economía real, la economía de Estados Unidos depende en gran medida del sector financiero, lo que significa que lanzar una guerra financiera equivale a hacerse daño a sí mismos”. La amenaza, poco sutil, remite al papel de China como el principal comprador de deuda pública estadounidense, una posición desde la que puede ejercer presión sobre el dólar, a día de hoy principal baza de Estados Unidos —junto con su potencia militar— para sostener la hegemonía mundial. También a la situación del dólar, moneda hegemónica en el globalizado sector de las finanzas pero en crisis en un interior de Estados Unidos inmerso en una depresión que ha aflorado a raíz del coronavirus.

 

Relaciones con la UE

 

Bajo el prisma de una disputa por la hegemonía que ha acelerado el covid-19 —inclinando la balanza a favor de China—, el papel de la Unión Europea es de interés para las dos potencias. Desde el final de la II Guerra Mundial, y bajo el programa del anticomunismo impulsado desde la administración Truman, Estados Unidos ha intervenido en la política de la Europa occidental con poca oposición (solo la de Francia, que estuvo fuera “simbólicamente” de la OTAN durante 43 años). Los tiempos, no obstante, están cambiando.

La Iniciativa de la Franja y la Ruta —también llamada “nueva ruta de la seda”— o un conjunto de infraestructuras marítimas y ferroviarias para conectar China y Europa es un plan lanzado en 2013 por el Gobierno de Xi Jinping que amenaza con perturbar ocho décadas de armonioso entendimiento entre EE UU y los poderes europeos y europeístas. Al menos así lo han interpretado Washington y Bruselas. Hace ahora un año, Italia llegaba a un acuerdo para integrar esa iniciativa a cambio de una importante inversión por parte de China. El acuerdo dejaba en suspenso la entrada de Huawei en el país alpino, pero el mensaje caló hondo en Bruselas y Washington.

El fondo de reuperación puesto en marcha a iniciativa de Alemania y Francia y presentado ayer, 27 de mayo, por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, incluye una cláusula específica para prohibir inversiones de “terceros países” en sectores estratégicos, como medio de evitar que se reproduzca una nueva ronda de compra de activos y ampliación de mercados como la que tuvo lugar desde 2008, que ha situado a China en posición de poder en 40 puertos internacionales, entre ellos los de Valencia, Algeciras, Barcelona y Cartagena.

España, no obstante, es uno de los países con menor dependencia en este momento de las inversiones chinas. Muy por debajo del Reino Unido, Alemania y la propia Italia. El Real Instituto Elcano, think tank en el que confluyen las políticas internacionales de Gobiernos del PP y del PSOE, publicó un informe a finales de abril en el que reseñaba que en los últimos dos años la percepción de China como una amenaza ha aumentado entre la población española. Al mismo tiempo, un 34% considera a este país como el aliado preferido fuera de la UE por detrás, eso sí, de Estados Unidos, que es el aliado perfecto para el 54% y por delante de América Latina (22%).

Los autores del artículo destacan tres factores que pueden suponer una tensión en las relaciones: la dependencia de suministros y tecnologías (en salud y redes 5g), la evolución de la política interna, con un Vox subsidiario de la política de ultraderecha estadounidense y polarizado hacia el racismo (sus líderes han hablado de “los malditos virus chinos” o “la peste china” para referirse al covid-19) y, en último lugar, las dudas que puede generar en el Gobierno acercar posiciones con China respecto a las relaciones de España “con sus aliados tradicionales”.

 

Cambio de actitud

 

El editorialista de Financial Times Wolfgang Münchau recordaba esta semana que el euroescepticismo crece en Alemania e Italia al mismo tiempo que aumenta el porcentaje de población que considera a China un socio más fiable que Estados Unidos: “La represión de Beijing en Hong Kong y el papel del gobierno chino en la supresión del flujo libre de información sobre covid-19 parece haber tenido poco efecto en la opinión pública en Europa”, se lamentaba.

En otra línea completamente distinta, el portal Politico especulaba recientemente con las razones de la ofensiva diplomática que China está siguiendo en el continente, que ha estado salpicada de críticas hacia la gestión de la pandemia por parte de los países europeos y de intentos de controlar los mensajes que acusan al país de provocar la expansión del virus.

Distintos medios han publicado de que los aranceles impuestos a la cebada y la carne australiana fueran una represalia por las palabras del premier australiano, el negacionista climático Scott Morrison, pidiendo una “investigación independiente” sobre el origen del virus. Esos aranceles —con un coste anual estimado de 500 millones de dólares— serían un aviso a navegantes a los socios europeos de China para que no extralimitasen sus comentarios sobre el papel de China en la pandemia.

Otra controversia ha tenido lugar en una declaración que paradójicamente quería celebrar la relación comercial entre China y la UE: el “partido” envió una versión sin referencia alguna al coronavirus y países como Francia optaron por publicar la versión “censurada” por el Gobierno asiático. Comparados con los ataques de Trump, que ha declarado que hay que abolir la Organización Mundial de la Salud por ser una marioneta de China, las advertencias y sospechas de la UE parecen caricias, pero los medios europeos están sorprendidos ante el cambio de posición de los dirigentes del PCCh, que ha pasado de la conciliación a posiciones más hostiles.

Uno de los posibles motivos que apunta Politico es el puro pánico a que el conflicto social provocado por el covid-19 pueda expandirse por la China continental, algo potencialmente más peligroso que las protestas en Hong Kong. La segunda conjetura es que los “ataques” a los países europeos sean simplemente una forma de hostigar a los aliados de Estados Unidos. La tercera de esas interpretaciones se basa en el hecho de que Europa necesita más a China que China a Europa y que tensar la cuerda con asuntos como la represión en Hong Kong o las distintas acusaciones sobre la expansión del virus no son más que fruto de un cálculo político.

Sea por miedo, ira o estrategia, el Gobierno chino ha acelerado en los últimos meses su agenda internacional ante los problemas serios que enfrentan los gobiernos occidentales en forma de desempleo y crisis social. Terminar con la adhesión de Hong Kong es solo un paso más en un programa de vigilancia y recorte de libertades, pero también de políticas keynesianas de estímulo de la demanda, que comenzó tras la crisis anterior y que, hasta ahora, está funcionando como un reloj.

Pablo Elorduy

@pelorduy

28 may 2020 06:51

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 Voluntarios toman la temperatura corporal de un residente en la provincia de Jilin, al noreste de China.Foto Afp

Las "Dos Sesiones (Lianghui)", la mayor reunión política del año en China –que se celebra estos días por los dos principales cuerpos políticos el Congreso Nacional del Pueblo y el Comité Nacional de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino–, tendrán como tarea principal reorganizar su esquema doméstico con fuerte apoyo a sus empresas estatales (sic) que han descollado en la I&D.

Frank Tang, del portal SCMP –con sede en Hong Kong y propiedad de Alibaba–, cita a analistas que consideran que el "giro económico estratégico de China" demuestra que el mandarín Xi se prepara al "caso del peor escenario" (https://bit.ly/2TI8WNb).

Xi proclamó que China prosigue un "nuevo plan de desarrollo" con enfoque en su mercado doméstico, en lugar de su modelo de crecimiento basado en sus exportaciones, debido a que la economía de China, según Frank Tang, se encuentra bajo fuerte presión por el C-19, conforme escalan la guerra comercial y las tensiones tecnológicas con EU.

Este "giro" no es tan novedoso. Hace 15 años Stephen Roach, a cargo de Morgan Stanley en Asia, vislumbraba la interiorización de la economía china basada en sus miríficos ahorros, los más altos del mundo, entre 44.5 y 50 por ciento de su PIB (https://bit.ly/36xtahI), que hoy facilitarían su permutación: ¡2.57 veces más que EU! (https://bit.ly/2ZDuZs8).

El 80 Por ciento del PIB de EU se sostiene por su frenético consumismo, envuelto en su vulgar esquema Ponzi, sin contar que la mitad de su PIB proviene del "bono hegemónico" de su dolarcentrismo (https://bit.ly/2ZDVei1). ¡Ahorros de China vs consumismo de EU!

El abordaje de Xi es "integral, dialéctico (sic) y de largo plazo" (https://bit.ly/2ZAS5jf): "debemos tratar la demanda doméstica y su punto de apoyo conforme aceleramos la edificación de un sistema completo (¡mega-sic!) de consumo doméstico, que promueva mayormente la innovación en ciencia, tecnología y otras áreas".

Tang comenta que China abandona la estrategia de "gran circulación internacional" adoptada en la década de los noventa que "ayudó a alimentar su crecimiento para convertirse en la segunda mayor economía mundial".

Frank Tang cita a Hu Xingdou, economista "independiente (sic)" en Pekín, quien deduce y aduce que se trata de "prepararse al caso del peor escenario, que incluye el desacoplamiento con EU, e incluso, con el entero (sic) mundo occidental".

Habría que definir el significado y qué queda(rá) de "Occidente", que incorpora con pasmosa laxitud a países asiáticos como Japón, Sudcorea e India, ya no se diga cuando la Unión Europea propende a la balcanización y ahonda su fractura con Trump.

Para Hu Xingdou, en forma fatalista, China no tiene otra opción sino enfrentar la adversidad: "China debería hacer un mayor esfuerzo para convencer al resto del mundo que no tiene intención de construir un modelo económico diferente del presente sistema global".

¿Cuál "sistema global" cuando feneció la globalización financierista anglosajona y el mundo fracturado se encamina a una desglobalización con mayor enfoque en el Estado? (https://bit.ly/2zyT7Bt).

Pekín buscaba ya su anhelada autarquía bajo el eslogan Made in China 2025 (https://bit.ly/2Xw2JoF), más una aspiración soberanista/independentista que una realidad, debido a la interdependencia segmentada de los actores planetarios, en particular, paradójicamente, entre China y EU.

Según Xi, China enfrenta vientos desfavorables en el mundo externo: una profunda recesión de la economía global –cuya recuperación tomará dos o tres años–, una disrupción internacional del comercio y las inversiones, "desenfrenados proteccionismo y unilateralismo" y riesgos geopolíticos.

Xi alertó que "debemos ahora buscar el desarrollo en un mundo más inestable e incierto", mientras China intenta ser más autosuficiente en tecnología y centros de mercado, en particular en la economía digital, la manufactura inteligente, en la salud y la biología para operar su "transformación económica".

El "cisne negro" del C-19 desnudó la miseria manufacturera de EU (https://bit.ly/2XBnaR0), rubro en que China le lleva amplia ventaja.

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Lunes, 25 Mayo 2020 06:46

¿Pasarán?

Partidarios del presidente estadunidense, Donald Trump, asistieron ayer al desfile de barcos Make America Great Again, en el lujoso e histórico barrio de la batería, en el centro de Charleston, Carolina del Sur. Por increíble que parezca, algunos consideran que pese al mal manejo de la pandemia del coronavirus, el magnate tiene grandes posibilidades de relegirse en noviembre.Foto Afp

En una plática entre amigos alguien pregunta: ¿ganará Trump a pesar de casi 100 mil muertos y cerca de 40 millones de desempleados por su manejo de la pandemia?, y por ahora nadie duda que increíblemente es posible, pero aún más increíble es que no se puede descartar que interrumpa y hasta anule el supuestamente sagrado proceso electoral estadunidense.

A los que piensan que es exagerado pensar que Trump podría tratar de cuestionar y hasta intentar sabotear el proceso electoral, sólo tiene que recordar que lo ha hecho desde que ganó; ha insistido, sin ninguna prueba, en que un fraude masivo fue lo que lo privó de una mayoría en el voto popular en 2016. Más recientemente ha amenazado a dos gobiernos estatales encabezados por demócratas por el gran delito de enviar solicitudes para votar por boleta vía correo en las elecciones generales de noviembre, como parte de preparativos de un voto durante una pandemia, pero que él acusó de ser "ilegal" y parte de un "escenario de fraude electoral". Esto es parte de una gama de esfuerzos no tan secreto para suprimir el voto, algo que favorece a los republicanos.

A finales de la semana pasada, al visitar una fábrica automotriz de Ford, Trump hizo un comentario raro, y por lo tanto, difícil de hacer sin un propósito consciente: “la empresa fundada por un hombre llamado Henry Ford… buenas líneas sanguíneas, buenas líneas sanguíneas. Si uno cree en esas cosas, uno consigue buena sangre”. Una organización judía progresista denunció las declaraciones: “Ford fue un simpatizante nazi, escribió El judío internacional, el problema principal del mundo… Y Hitler dijo que Ford era una ‘inspiración’ y le otorgó la condecoración nazi más alta para extranjeros”, y acusó que las palabras de Trump fueron un mensaje bien recibido por antisemitas y nacionalistas blancos en este país. No es la primera vez.

Vale recordar que hace un par de semanas Trump elogió y hasta incitó a grupos ultraderechistas, algunos armados, a manifestarse en los capitolios de un par de estados con gobernadores demócratas contra las medidas de mitigación de la pandemia, las cuales denunciaban como atropellos del gobierno de sus "libertades". Trump los califico de "gente buena", a pesar de que algunos llevaban símbolos racistas y hasta fascistas, incluyendo esvásticas.

A la vez, algunos legisladores están preocupados y han solicitado mayor información sobre poderes de emergencia secretos (existen unos 60) que pueden ser empleados por el Ejecutivo después de declarar una emergencia nacional; lo cual hizo el presidente a mediados de marzo. Trump, en algunos comentarios, ha nutrido esa preocupación: "Tengo el derecho de hacer muchas cosas que la gente ni sabe", comentó en marzo, y más recientemente proclamó, erróneamente, que como presidente tenía "autoridad total" sobre gobernadores respecto de las órdenes para reabrir la economía. Tampoco son las primeras veces que ha hecho ese tipo de comentarios en sus más de tres años en la Casa Blanca.

Por otro lado, el yerno de Trump, Jared Kushner, comentó en días recientes a la revista Time que no podría descartar la posibilidad de que se postergue la elección federal.

A la vez, se continúa intensificando la retórica oficial antichina, ampliando el abanico de discriminación y odio racial más allá de los latinos ahora a los asiáticos, y a la vez las medidas antimigrantes impulsadas bajo la falsa justificación de salud pública –incluyendo anular el derecho al asilo y protecciones para menores de edad– se están extendiendo, todo alentando la xenofobia que ha caracterizado este régimen.

Aunque algunos argumentan que la especulación sobre una ruptura fundamental con las reglas del juego democrático están teñidas con demasiada paranoia, la historia está repleta de lecciones parecidas. Pensar que no podría pasar aquí es tal vez lo más peligroso.

Y si eso o algo parecido ocurre, la siguiente pregunta es: ¿pasarán? Esa consigna de la guerra civil española otra vez está en el aire, pero ahora en inglés estadunidense.

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 Foto ▲ "En el país más rico del mundo, los ciudadanos originarios aún son marginados", denunció Jonathan Nez, presidente de la nación navajo (en imagen de hace unos días), una de las regiones más afectadas por la pandemia del coronavirus, ya que no cuenta con instalaciones médicas para cuidados intensivos.Foto Afp

Nueva York. Los multimillonarios estadunidenses incrementaron sus fortunas por 434 mil millones de dólares durante la cuarentena parcial nacional entre mediados de marzo y mediados de mayo, según un nuevo informe. Al mismo tiempo, 38.6 millones de trabajadores perdieron su empleo, el nivel de insuficiencia alimentaria se incrementó y Doctores sin Fronteras desplegó, por primera vez en su historia, un equipo de emergencia al país más rico del mundo.

Según el nuevo informe del Institute for Policy Studies y Americans for Tax Fairness, el valor neto de los poco más de 600 multimillonarios estadunidenses se incrementó en 15 por ciento en ese plazo, llegando a un total de 3.382 billones de dólares, con los cinco multimillonarios más ricos: Jeff Bezos, de Amazon; Bill Gates, de Microsoft; Mark Zuckerberg, de Facebook; Warren Buffett y Larry Ellison con los mayores incrementos ( https://ips-dc.org/us-billionaire-wealth-surges-434-billion-as-unemployment-filers-top-38-million/ ).

Aunque el virus no discrimina entre clases y fronteras, sus efectos tanto de salud como económicos se padecen de manera muy diferente entre los ricos y todos los demás.

El desempleo como resultado del manejo político de la pandemia ha devastado a todos los sectores de la economía, pero los más afectados son los que están en las situaciones más precarias, entre ellos jornaleros, trabajadores de restaurantes, hoteles y otros servicios; sectores donde se concentra la mano de obra inmigrante. En los sitios de trabajo, algunos propiedad de los multimillonarios, trabajadores denuncian falta de equipo de protección y medidas sanitarias, y son amenazados si protestan, y más si se atreven a buscar la sindicalización.

En Nueva Orleans, donde trabajadores de recolección de basura están en su tercera semana de huelga en demanda de equipo de protección personal y pago extra por trabajo peligroso, la empresa que provee ese servicio a la ciudad contrató a reos como esquiroles, a quienes se les paga menos del salario mínimo.

A la vez, aun en medio de una crisis de salud pública, la llamada "industria de salud" no ha sido inmune a la crisis económica: más de 1.4 millones han perdido su empleo en ese sector.

Al mismo tiempo, Médicos sin Fronteras, por primera vez en la historia de la organización, está enviando equipos de emergencia al país más rico del mundo. Un equipo está en Immokalee, Florida, centro de la industria agraria y donde la Coalicion de Trabajadores de Immokalee busca proteger a los jornaleros en uno de los focos rurales más graves de la pandemia. Otro equipo de doctores se dirige a la nación navajo, de más de 170 mil habitantes, en el suroeste de Estados Unidos, donde el nivel de contagio per cápita es tal vez ahora el mayor del país.

La reservación, que ocupa partes de Arizona, Nuevo México y Utah, sólo cuenta con unos pocos doctores y no tiene instalaciones para casos que requieren de cuidado intensivo. “Aquí mismo, en medio del país más poderoso… los ciudadanos originarios siguen siendo marginados”, comentó Jonathan Nez, presidente de la Nación Navajo, en entrevista para CNN.

"La verdad horrorosa es que los americanos nativos, latinos y afroestadunidenses se están muriendo a tasas muchos más altas que los blancos", señala el analista académico y ex secretario de Trabajo Robert Reich. Explicó que eso tiene que ver con una larga historia de discriminación y desigualdad económica que incluye negar el acceso a servicios de salud y empleos con salarios dignos, incluyendo ahora a los llamados trabajadores "esenciales" que arriesgan sus vidas por ir a trabajar, gran parte de los cuales son de minorías raciales. "Todos estamos enfrentando la misma tormenta, pero no todos estamos en el mismo barco. La desigualdad económica en Estados Unidos ha producido dos pandemias muy diferentes: en una, los multimillonarios se están aislando en sus yates en el Caribe, y las familias ricas pueden pasar la cuarentena en mansiones multimillonarias. En el otro barco está la gente que arriesga su vida por su empleo y personas sin ingresos que están pasando hambre", escribió.

El senador Bernie Sanders comentó que "una nación no es sostenible cuando tan pocos tienen tanto mientras tantos tienen tan poco".

Partidarios del presidente estadunidense, Donald Trump, asistieron ayer al desfile de barcos Make America Great Again, en el lujoso e histórico barrio de la batería, en el centro de Charleston, Carolina del Sur. Por increíble que parezca, algunos consideran que pese al mal manejo de la pandemia del coronavirus, el magnate tiene grandes posibilidades de relegirse en noviembre.Foto Afp

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