Argentina y Brasil: fractura social, sin gobernabilidad a la vista

Mauricio Macri comenzó con buen pie, en 2015. Jair Bolsonaro empezó su gestión tropezando, en 2019. Luego de dos años tranquilos y hasta exitosos, Macri perdió la estabilidad y se despeñó.

 

Bolsonaro sigue cuesta abajo, con una popularidad del 33% a seis meses de empezar su mandato, los peores índices que se recuerdan en tres décadas. En ambos casos, hay oscilaciones, y las habrá cada vez más en los próximos años.

El aspecto común en los dos principales países de la región, es la fluctuación, la imprevisibilidad, los bruscos cambios de humor en sociedades que —más allá de puntuales entusiasmos— muestran hartazgo con la clase política, con sus promesas siempre incumplidas y una soberbia rayana en el desprecio por los demás.

Lo cierto es que estamos ante sociedades profundamente divididas. Este es el otro aspecto que comparten Argentina y Brasil, situación que se va volviendo habitual en la región. "La grieta" es como denominan los argentinos a esta profunda división política que no parece remitir y que reproduce hondas diferencias que se arrastran desde el primer tercio del sigo pasado, cuando se conjugaron el gobierno militar de José Uriburu y la irrupción del peronismo, para congelar una escisión social que es también cultural y de modos de vida.

En Brasil, una reciente encuesta de Datafolha muestra que el 58% desconfían de los partidos políticos y la institución en la que más confían son las fuerzas armadas, por la cual sienten simpatía el 42% de los entrevistados en tanto el 19% siente rechazo por los uniformados.

Incluso en Uruguay, probablemente la sociedad más democrática por el modo como resuelve sus contradicciones, se constata la aparición de fuerzas que parecían haberse evaporado del escenario político. Me refiero al partido de carácter militar Cabildo Abierto, encabezado por un general que se enfrentó al presidente Tabaré Vázquez, y al Partido de la Gente que reclama mano dura contra la delincuencia.  

Me parece necesario destacar que el profundo fraccionamiento de nuestras sociedades es de carácter estructural, no coyuntural, y que ha sido reforzado en los últimos años por diversos factores. Estructural porque los dos principales segmentos enfrentados, tienen historias precisas que se arrastran desde el siglo XIX y se han profundizado en las dos últimas décadas.

El primer aspecto es que estamos ante sociedades herederas del colonialismo, donde la casta que detentaba el poder devino en oligarquía de la tierra, generando una cultura política caudillista y el clientelar. Aunque aquella clase fue derrotada en casi todos los países (menos en Colombia y Centroamérica) por diversas insurgencias obreras, campesinas y gobiernos militares que realizaron reformas agrarias, la cultura oligárquica se reveló mucho más resistente y perdura hasta nuestros días, encarnada tanto entre partidos conservadores como progresistas.

La segunda cuestión es que el modelo extractivo vigente, anclado en los monocultivos, la extracción de hidrocarburos, la minería a cielo abierto, las grandes obras de infraestructura y la especulación inmobiliaria urbana, actualiza las relaciones coloniales con una ocupación vertical del territorio y marginando a la mitad de las poblaciones.

Esta economía especulativa, no productiva, que va de la mano de la hegemonía del capital financiero, divide las sociedades en mitades: quienes tienen empleo fijo y los precarios; los que pueden pagar salud y educación de calidad y los que solo acceden a servicios de pésima calidad; los que tienen viviendas dignas y los que están sumergidos en viviendas precarias; y así en todos los aspectos.

La mitad de la población que vive en la precariedad es objeto de políticas sociales, perciben menos de cien dólares mensuales de beneficios, y es vigilada de cerca por policías y guardias armados en sociedades cada vez más militarizadas. Un seguimiento de los casos de "gatillo fácil" en Argentina (la muerte de personas desarmadas por la policía) y de muertes violentas en Brasil, muestra una constante progresión desde comienzos de la década de 1990, justo cuando se implementaron las políticas neoliberales de las cuales el extractivismo es su última fase.

Es evidente que para gobernar una sociedad donde la mitad de la población no tiene derechos y naufraga en la pobreza, hay que emplear la fuerza. Estamos ante un aspecto estructural del modelo, que atraviesa a los gobiernos progresistas y a los conservadores, aunque éstos han profundizado los aspectos más regresivos como el despojo de las mayorías.

El tercer aspecto a tener en cuenta es que la fractura social y cultural vigente también es profundizada por las iglesias evangélicas y pentecostales que han arraigado, con diversos grados de profundidad, en toda la región. Estas iglesias no se limitan a trabajar dentro de sus locales sino que desbordan su influencia en toda la sociedad, con medios de comunicación masivos y con fuerte impacto en el sistema político, sobre todo en Brasil y Colombia, con bancadas parlamentarias propias y con partidos que les son afines.

En general, estas iglesias profundizan las grietas preexistentes al enfrentarse con los movimientos feministas, con las sexualidades no hegemónicas y muy en particular con gais y lesbianas, con los pueblos negros e indígenas. Por momentos, en convergencia con sectores de la iglesia católica, parecen desear un retorno al pasado a través del rechazo al aborto y a los derechos colectivos de los pueblos.

El cuarto aspecto es que sociedades tan divididas y enfrentadas no pueden promover un crecimiento que incluya a la mayoría de la población y están destinadas a naufragar en conflictos que tienden a desmembrarlas. Mientras algunos analistas creen que una sociedad se cohesiona gracias al desarrollo económico, postulo que la realidad es la inversa: el crecimiento llega a sociedades que alcanzan un mínimo de cohesión, de objetivos comunes e imaginarios compartidos.

Las sociedades agrietadas que tenemos en este período en América Latina, muestran que esa división amenaza las libertades democráticas, la estabilidad económica y política y la existencia misma de algo que pueda denominarse como sociedad. O sea, de personas que se sientan parte de un mismo colectivo humano, con valores compartidos y acuerdos mínimos para la convivencia. Esta grieta no la puede resolver ningún político, ningún gobierno, si las personas que integran la sociedad no están dispuestas a aceptar convivir con las diferencias y los diferentes.

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La figura de El Chapo todavía gravita en Sinaloa.   Imagen: AFP

"Puede comprar uno o dos dobles... El verdadero Joaquín Guzmán debe andar paseando ahorita por aquí", dice sonriente un campesino sobre el jefe narco. 

 

Un aire de sarcasmo recorre Sinaloa, cuna del capo mexicano Joaquín "El Chapo" Guzmán, ante la sentencia de cadena perpetua que recibió en Estados Unidos. En esta árida región aseguran con sonrisa de resignación que ni la violencia ni el tráfico de drogas disminuirán.

En el imaginario popular de Sinaloa, un cártel que surgió en la década de 1980 y que lleva el nombre de ese estado del noroeste mexicano, todavía gravita la figura de "El Chapo" y su exsocio Ismael "El Mayo" Zambada, aún prófugo.

Pese a los escalofriantes testimonios expuestos durante el histórico juicio y la sentencia de por vida más 30 años adicionales impuesta este miércoles por un juez en Nueva York, algunos en Sinaloa siguen creyendo que "El Chapo" hizo construir escuelas, iglesias, caminos y que en suma fue un benefactor. Incluso le restan responsabilidad en asesinatos y secuestros.

"Yo pienso que no (fue justo). También fue una buena persona, que ayudó a personas necesitadas", dijo Lupita Ramos, un ama de casa de 46 años, tras conocer la noticia. La mujer habla frente al altar del mítico Jesús Malverde, conocido coloquialmente como "El Santo de los Narcos", un lugar saturado de fotografías y notas de agradecimientos, en el centro de la capital estatal, Culiacán.

Al lado de un busto de Malverde, quien según la leyenda era un bandido que robaba a los ricos para dar a los pobres al estilo de Robin Hood, una mujer limpiaba una estatuilla de yeso de Guzmán: la cara en alto, un rifle AK47 en rieste, vestido con camisa rosa y pantalones azules.

Para el ferrocarrilero Juan Antonio Orozco, de 39 años, el tráfico de drogas no va a terminar con el perpetuo encarcelamiento de Guzmán. "Veo difícil que se termine... cae uno y sale otro, son cosas de nunca acabar", dice mientras aguarda afuera de la capilla.

"Se veía”, que esa sería la sentencia, “por todo el tráfico que ha habido, y las muertes y todo eso y era de esperarse que Estados Unidos” quería ese fallo, dice cabizbajo, pero luego levanta un poco la voz para decir que en Culiacán “lo respetan porque ayuda a la gente".

 Tumbas con aire acondicionado 

Pero a pesar de las supuestas obras públicas en Sinaloa impulsadas por el capo, quien según la justicia estadounidense debería tener por lo menos unos 12.000 millones de dólares en sus arcas, la brecha de desigualdad es impactante.

Cerca de caseríos hechos con tablas de madera, se encuentra el cementerio Jardines de Humaya donde muchos narcotraficantes están enterrados. Es famoso por sus mausoleos extravagantes que llegan a tener hasta tres pisos, aire acondicionado y hasta puertas de vidrio blindado.

Ahí una fachada de piedra beige decora el sepulcro de Ernesto Guzmán, uno de los hermanos de "El Chapo", cuyo interior está repleto de globos y flores. Dos pequeños autos de piedra adornan las esquinas de las cornisas.

Según Miguel Ángel Vega, periodista del diario semanal local Ríodoce, con la captura y extradición del narcotraficante que protagonizó dos espectaculares fugas de cárceles mexicanas, la violencia y el tráfico de drogas "no se acabó" y su muy probable sentencia de cadena perpetua no cambiará eso.

Dos cadáveres con el tiro de gracia aparecieron este miércoles al lado del Río Culiacán, muy cerca de una avenida rápida de esta ciudad de cerca de 700.000 habitantes.

 Hay "20 Chapos" 

"El cartel de Sinaloa no es 'El Chapo', el cartel de Sinaloa no es 'El Mayo', el cartel de Sinaloa es un grupo de por lo menos 20 líderes", asesta Vega, experto en narcotráfico.

"En Culiacán existen 20 Chapos, y hay uno que está allá [preso en Estados Unidos], pero es como la cereza en el pastel, como el que está allá es el que se infló o el que se dijo en los medios de comunicación que es el responsable de todo esto, que es el responsable de que los jóvenes en Estados Unidos consuman drogas", su proceso ha sido el más explotado mediáticamente, dice.

Joaquín "El Chapo" Guzmán se forjó una leyenda alimentada por "narcocorridos" que relatan sus hazañas, y riquezas reseñadas en la revista Forbes, que en 2011 lo incluyó en su lista de las mayores fortunas del mundo, con más de 11.000 millones de dólares.

Dos años después, la Comisión Anticrimen de Chicago lo nombró enemigo público número uno de la ciudad y lo comparó con Al Capone, mientras que se convirtió en el narcotraficante más buscado por la DEA.

Y el mito sigue creciendo. En la víspera de la audiencia de sentencia, al lado de la catedral, un hombre que calzaba unos huaraches (sandalias) con pies callosos y quemados por el sol, aseguró que el hombre que fue extraditado en enero de 2017 a Estados Unidos no es "El Chapo".

"Tiene mucho dinero, puede hacer lo que sea, incluso puede comprar uno o dos dobles... El que tienen allá no es, el verdadero Joaquín Guzmán debe andar paseando ahorita por aquí", dice sonriente el campesino antes de alejarse sin dar su nombre.

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China y la guerra comercial: una perspectiva amplia

La guerra comercial que ha desatado Donald Trump en contra de China no es un episodio pasajero que terminará en breve para ser rápidamente olvidado.

 

Esta es la segunda vez en la historia que Estados Unidos utiliza su poderío económico para frenar el auge de una potencia rival en Asia. Desde la restauración Meiji, que puso fin al shogunato de los Tokugawa en 1868, Japón desarrolló una exitosa política económica y tecnológica dirigida a alcanzar un desarrollo industrial comparable al de Inglaterra o Alemania. En los años 1930 presionó a sus vecinos en Asia para construir la "Gran esfera de coprosperidad", que le permitiría garantizar mercados para sus exportaciones y una fuente estable de recursos naturales. Estados Unidos, Inglaterra y Francia no vieron con buenos ojos el surgimiento del nuevo rival asiático. Sus esfuerzos por bloquear el ascenso de la nueva potencia rival fueron un factor importante, aunque no el único, en el surgimiento del militarismo japonés. También sirvieron para detonar la Segunda Guerra Mundial en el Pacífico.

 

Hoy todo ha cambiado, pero en Asia surgió un nuevo rival. China se convirtió en pocas décadas en una potencia que Estados Unidos considera ya una amenaza. Después de años de guerra y ocupaciones extranjeras, el triunfo del Partido Comunista chino, en 1949, condujo a la creación de la República Popular China. En 1978, Deng Xiaoping introdujo una primera serie de reformas en la conducción de la economía. Entre 1979 y 2013, la economía china mantuvo una tasa promedio de crecimiento anual cercana a 10 por ciento. Al mismo tiempo, Pekín mantuvo la conducción estatal de la estrategia económica y una política industrial y tecnológica que llevó a profundas transformaciones estructurales. China, hoy, aspira a que su moneda sea reconocida como medio de pago y reserva de valor a escala internacional. Su iniciativa de la Nueva Ruta de la Seda es un proyecto de infraestructura y transporte que busca dar una proyección global al poderío económico chino.

 

Hoy, China se encuentra enfrascada en una guerra comercial con Estados Unidos. En el último año Washington y Pekín han impuesto aranceles hasta de 25 por ciento sobre flujos comerciales por más de 900 mil millones de dólares. Pero esta guerra comercial es, en realidad, otro teatro de batalla en una guerra de largo aliento.

 

La guerra la inició Washington, pero no busca corregir un simple problema de desequilibrio comercial en algunos productos, como la soya, el aluminio o el complejo automotriz. Ni siquiera se trata de una guerra sobre el saldo de la balanza comercial, como ha dicho Trump. Se trata de una guerra cuyo fin es forzar a China a adoptar una política distinta sobre controles de capital, política industrial y propiedad intelectual. En el G20, en junio pasado, Xi Jinping y Trump acordaron un armisticio para volver a comenzar negociaciones comerciales. Pero este proceso va a durar mucho tiempo, porque la confrontación es casi a nivel existencial.

 

La tasa de crecimiento del PIB para el segundo trimestre del año (6.2 por ciento) es la más débil desde que comenzó a medirse esta variable, en 1992. Según Trump, este resultado muestra que la guerra comercial está afectando más a la economía china. La realidad es que China viene experimentando menores tasas de expansión desde hace ya varios años. Para empezar, la economía china no salió sin heridas de la crisis global de 2008: la caída de la demanda internacional en sus principales mercados contribuyó a un descalabro muy importante (la tasa de crecimiento del PIB alcanzó 6.6 por ciento en 2009). La autoridades económicas en Pekín respondieron rápidamente con un estímulo fiscal y una política monetaria laxa, lo que condujo a una recuperación en 2010-2011, pero desde entonces se ha mantenido una clara tendencia a menores tasas de crecimiento.

 

No es evidente el sendero que seguirá la economía china en los meses que vienen. Algunos analistas consideran que lo peor ya pasó y que en mercados internos importantes, por ejemplo la venta de automóviles, los números muestran estabilidad. Sin embargo, la mayoría de los indicadores clave (ventas al menudeo, demanda de energía, industria de la construcción) muestran que la economía china seguirá manteniendo una trayectoria de menor expansión económica. Además, como resultado de su política monetaria, hoy la economía entera se encuentra todavía tratando de reducir los efectos del sobrendeudamiento y esa es, quizás, la causa más importante de la caída en el ritmo de crecimiento.

 

Regresamos al punto de partida. Estados Unidos puede hacer mucho daño a la economía china, pero sin una guerra militar no podrá impedir su ascensión. En su intento por frenar el nuevo poderío chino, Estados Unidos pagará un costo muy elevado al convertirse en una sociedad cada vez más represiva. Los reflejos imperiales de Washington afianzarán en lo interno las tendencias dictatoriales y conducirán a la desaparición de lo que queda de la república.

 

Twitter: @anadaloficial

 

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Miércoles, 17 Julio 2019 08:03

Podemos y la socialdemocracia

Podemos y la socialdemocracia

Después del 15M, a medida que se iban produciendo sus distintas lecturas, el evento fue interpretado como una crisis de representación y en particular del bipartidismo español. Por esta pendiente fue surgiendo una izquierda decidida a traducir políticamente el 15M. El carácter instituyente de aquel acontecimiento exigía el riesgo inevitable de la prueba institucional y sus inercias. Es sabido que lo institucional está construido de tal modo, que en muchas ocasiones está al servicio de borrar o difuminar el acto instituyente que lo hizo posible. Podemos se hizo cargo de esa aventura. Las premisas teóricas que comenzaron a acompañar a Podemos en su andadura se fueron, sin ningún plan premeditado, vinculando a posiciones gramscianas y al posmarxismo laclausiano. La hipótesis "Populista" fue discutida en todos sus aspectos y revisada en sus distintas construcciones. Pero las contingencias de la realidad política española y el modo en que Podemos la afrontó produjeron un colapso de la hipótesis populista, especialmente en su dimensión "movimientista" que brilló por su ausencia.

Lo que sí tuvo lugar fue la "astucia de la razón", Podemos inconscientemente impidió que el PSOE naufragara tal como sucedió con los demás partidos socialdemócratas europeos. Podemos ofendió al PSOE, lo pinchó con el asunto de la " casta " y provocó que los socialistas españoles asumieran cierta apariencia de "izquierda". La astucia de la razón hizo que Podemos fuera la palanca que condujo al PSOE al gobierno. Pero esto no fue lo más importante. Lo verdaderamente relevante y esto no es una crítica, es que Podemos, incluyendo su escisión errejonista se ha vuelto la estructura política que representa a la verdadera y auténtica socialdemocracia. Tanto en Iglesias como en Errejón, más allá de sus diferentes tácticas políticas, se ha vuelto patente que se toman a sí mismos como los verdaderos socialdemócratas. Esto no es una mera cuestión de pragmatismo o realismo político por parte de los políticos del tronco Podemos, parece más bien un límite estructural de la izquierda actual dentro del marco simbólico de la Unión Europea. Iglesias y Errejón supervisan y monitorean al PSOE desde una posición socialdemócrata, en todo caso depurada de las marcas neoliberales, pero con el típico acento del progresismo de la socialdemocracia histórica. ¿Podrían haber asumido otra posición? ¿Hubieran podido insistir en España en una izquierda nacional y popular de corte gramsciano sin salir de la Unión Europea? ¿Se hubiera podido construir una izquierda popular y patriótica sin su deriva xenófoba? Allí está ese nuevo marxismo reaccionario en Italia, próximo al Cinco estrellas, defensor de la soberanía popular y anticapitalista, pero ambivalente con la inmigración. Con el pretexto de que la inmigración funcionaría como el nuevo "ejercito de reserva" que desea la "burguesía cosmopolita" obtienen permiso para la xenofobia.

El límite estructural emergente en Podemos al modo de un síntoma, ya que nunca dio cuenta del proceso que lo condujo a la socialdemocracia, debería abrir un nuevo debate sobre la relación de la izquierda con la Unión Europea. En otros términos, ¿como coexiste la izquierda con el capitalismo en tanto orden histórico irrebasable?

Jorge Alemán es psicoanalista y Escritor

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Los Medios de 'descomunicación' en América Latina

Los medios de comunicación tradicionales desarrollarán una beligerancia extrema ante los gobiernos de izquierda que emergen desde los primeros años del siglo XXI. Se reconvierten y asumen el rol de oposición política en un claro desbordamiento de sus funciones comunicativas e informativas.

 

Los medios de comunicación masiva en América Latina comparten con los del llamado mundo occidental las dos principales características que hoy les definen. De una parte, su alta concentración en cada vez menos manos, conformando auténticos oligopolios mediáticos; de otra, la homogeneidad ideológica para la defensa del sistema neoliberal.

Sin embargo, esos mismos medios latinoamericanos comparten entre ellos y de forma especial durante las últimas dos décadas, una característica más, específica del continente: Los medios de comunicación tradicionales desarrollarán una beligerancia extrema ante los nuevos escenarios de gobiernos de izquierda que se operan desde los primeros años del siglo XXI. Se reconvierten y asumen el rol de oposición política en un claro desbordamiento de sus funciones comunicativas e informativas, sustituyendo en gran medida a las fuerzas hegemónicas hasta entonces del sistema, ahora desubicadas, descolocadas ante los profundos cambios que se producen en ese escenario continental.

 

Hay que recordar, una vez más, que la práctica totalidad de estos nuevos gobiernos provienen de situaciones de agudas crisis sociales y económicas que se tradujeron de un lado, en fuertes protestas de la población por su empobrecimiento continuo y el aumento escandaloso de la brecha de desigualdades; por otro lado, en criminalizaciones y represiones constantes del sistema como mecanismos para frenar la protesta social. Sin embargo, la llegada a los gobiernos de las nuevas fuerzas sociales y políticas no es consecuencia de estallidos más o menos revolucionarios, sino de victorias electorales en absoluto respeto a la legalidad democrática en los diferentes países. Es importante remarcar esta realidad pues será, posteriormente, una constante la acusación a estos gobiernos de ser tiranías o dictaduras.

 

La articulación e implantación de medidas que cierran en alto grado el ciclo del neoliberalismo suponen programas de profundas reformas institucionales y sociales (asambleas constituyentes, autonomías indígenas, recuperación pública de sectores productivos estratégicos, extensión de derechos) que hacen tambalearse al propio sistema dominante durante las últimas décadas. Son momentos de emergencia de nuevos movimientos sociales (indígenas, campesinos, barriales, feministas) y de novedosos liderazgos políticos (Hugo Chávez, Rafael Correa, Lula da Silva, Nestor Kichner y Cristina Fernández, Evo Morales, Fernando Lugo, Manuel Zelaya, José Múgica), que alterarán totalmente la escena geopolítica de América Latina. Por otro lado, aquellos sectores que fueron dominantes durante las décadas precedentes, las élites económicas oligárquicas y la llamada clase política tradicional asimilada y defensora del sistema neoliberal y capitalista, entran en una fase de desarticulación, de rencillas, de desorientación, resultado del fracaso de sus postulados neoliberales que no han provocado sino un empobrecimiento brutal de las grandes mayorías.

 

Se puede afirmar también que junto a esas tradicionales oligarquías y partidos latinoamericanos los gobiernos occidentales (EE.UU y Europa) igualmente entran en una momentánea fase de desubicación sobre lo que realmente acontece en el continente latinoamericano. Y serán precisamente los medios de comunicación masiva los que van a ir llenando ese vacío político y social hasta el punto de asumir la dirección en gran medida de la que se constituirá como oposición a los gobiernos de izquierda en todo el continente o como refuerzo de aquellos otros que permanecen en el marco neoliberal.

 

A partir de aquí, es fácil entender el clima de polarización, de enfrentamiento que se irá articulando desde estos medios hacia todas las medidas transformadoras que se vayan implantando y hacia la globalidad de estos nuevos gobiernos, y todo ello desde una evidente defensa de clase y de sus intereses económicos e ideológicos. De esta forma, a la par que se empiezan a operativizar todo tipo de acciones contra estos gobiernos (sabotajes a la economía, boicot diplomático, los llamados golpes de Estado blandos…), serán los medios de comunicación los que jueguen un papel determinante en el intento de generar ambientes de convulsión social, de desgaste, de difamación, de manipulación de la opinión pública e incluso dirigiendo las orientaciones precisas para articular esas acciones antes señaladas y reconstruir las opciones derechistas y/o socialdemócratas, neoliberales ambas, a fin de recuperar el status quo anterior.

 

La agresión informativa y comunicacional entra así en una fase importante, jugando un papel esencial en la lucha política y parapolítica contra los gobiernos progresistas y los movimientos sociales que ahora ocupan un lugar protagonista en la escena de los diferentes países. Veamos algunas de sus líneas de acción en este objetivo.

 

Serán estos medios, entre otras acciones, los que junto a europeos (españoles especialmente) y norteamericanos inician procesos de diferenciación entre “gobiernos buenos”, los más afines al modelo como México, Colombia, Perú; y los “gobiernos malos”, aquellos que mayor cuestionamiento hacen al sistema neoliberal hasta entonces dominante, como Venezuela, Bolivia, Ecuador, Argentina. Y afinarán desde los primeros momentos el intento de división también al interior de este segundo hipotético bloque al separar a blandos (Brasil, Chile, Uruguay) de radicales, según el nivel de profundización de las transformaciones que propongan unos y otros. Todo es válido para generar división e impedir la constitución de una largamente buscada integración latinoamericana.

 

Una acción más, perfectamente coordinada, será la focalización de los ataques. Se coloca con preferencia en el punto de mira no a los gobiernos, parlamentos o movimientos en su totalidad, sino a los diferentes liderazgos. De esta forma, resulta más fácil manipular el imaginario colectivo, mediante la proliferación de artículos y editoriales, que señalan al líder como tirano, loco, ignorante o deshonesto y corrupto aún sin pruebas objetivas que sostengan estas acusaciones. De esta forma, el proceso que éste dirija quedará igualmente contaminado y descalificado.

 

Ligado a todo ello, en ese mismo intento machacón por focalizar los liderazgos, está la calificación de populistas. Aunque difícilmente habría una definición mayoritariamente aceptada de este término, se teje un halo de negatividad sobre quienes se dice que lo practican. Se habla así de los líderes de izquierda como populistas y como políticos irresponsables, demagogos, sin contenidos ideológicos claros, con actuaciones y discursos que apelan solo a la pasión y emoción de “las masas” y no a las ideas y a la razón.

 

De esta forma, los medios de comunicación tradicionales consiguen dirigir sus ataques contra las características personales de estos liderazgos y evitar entrar en análisis rigurosos y en la disputa narrativa sobre la validez o no de las políticas sociales o económicas que estos gobiernos tratarán de instaurar. La dialéctica política no interesa pues se saben perdedores, por lo que es mejor pasar el debate a términos populistas en el intento de la descalificación fácil y sin más explicaciones y/o consideraciones políticas. Este ambiente crea y recrea también las condiciones para los procesos de judicialización que se convierten ahora en una herramienta estratégica para destituir (golpes de estado blandos), desgastar o cerrar el paso a posibles nuevas victorias electorales imposibilitando su reelección o directamente encarcelando a esos liderazgos.

 

Estos son, en gran medida, algunos de los nuevos roles asumidos por los medios de comunicación masiva en América Latina en los últimos tiempos; además del ataque sistemático contra las medidas políticas y económicas que estos procesos irán definiendo y que suponen un cuestionamiento profundo del anterior régimen neoliberal. Teniendo esto muy en cuenta se puede entender mejor algunas de las circunstancias y coyunturas de los diferentes procesos que el sistema hoy teje y entreteje, con la complicidad de los medios de comunicación tradicionales, para recuperar el papel dominante perdido en las sociedades latinoamericanas.

Por Byron MaherSancho Ruiz Somalo / Jesús González Pazos

Miembro de Mugarik Gabe
publicado

2019-07-16 10:20:00

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Miércoles, 17 Julio 2019 07:49

Arrestan a Toledo en Estados Unidos

Arrestan a Toledo en Estados Unidos

El ex presidente peruano Alejandro Toledo fue arrestado este martes en Estados Unidos. Su detención se encuadra dentro del pedido de extradición requerido para poder cumplir con su procesamiento por presuntos actos de corrupción vinculados con la empresa Odebrecht, según informó el Ministerio Público peruano.

"El ex mandatario se encuentra en su primera comparecencia ante las autoridades judiciales norteamericanas, como parte del proceso orientado a lograr su retorno al país", señaló la Fiscalía en un mensaje vía Twitter.

La fuente oficial señaló que la información fue recibida a través de la Unidad de Cooperación Judicial Internacional que indicó que Toledo "fue arrestado esta mañana por mandato de extradición, en Estados Unidos".

Presidente de Perú entre 2001 y 2006, su detención está relacionada con el proceso de extradición que se sigue en su contra desde mayo de 2018, luego de que testigos de la empresa Odebrecht confesaran haber pagado 20 millones de dólares al ex mandatario para obtener licitaciones en obras públicas.

En febrero pasado, la Fiscalía de Perú anunció un acuerdo de colaboración eficaz (un equivalente a la figura del arrepentido) con el empresario peruano-israelí Josef Maiman, quien reconoció haber ayudado a Toledo a recibir esos pagos y blanquear el dinero en paraísos fiscales. Maiman sostuvo el pasado 27 de junio ante fiscales peruanos que Odebrecht depositó en sus cuentas casi 35 millones de dólares en sobornos destinados al ex presidente Toledo.

Toledo es investigado desde que el ex directivo de Odebrecht en Perú Jorge Barata declarara que le fueron entregados sobornos para obtener la licitación de la construcción de dos tramos de la carretera Interoceánica Sur durante su gestión.

Barata, ingeniero brasileño, afirmó frente a los fiscales peruanos que el dinero fue entregado por partes entre 2004 y 2010, en cuentas de Maiman, quien en sus declaraciones a la Fiscalía peruana también señaló que los fondos procedentes de Odebrecht eran derivados a Ecoteva, una empresa creada junto a la suegra del ex presidente Toledo, Eva Fernenbug.

Ecoteva fue fundada en Costa Rica por la suegra de Alejandro Toledo, Eva Fernenbug. El Poder Judicial inició un proceso penal contra él y otras cinco personas por presunto lavado de activos. Sobre su esposa, Eliane Karp, también pesa una orden de arresto por el mismo caso. Ambos se han encargado sistemáticamente de negar vínculos con la corrupción y se han esforzado en definirse como víctimas de una persecución política.

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Martes, 16 Julio 2019 07:29

La dictadura digital

La dictadura digital

La digitalización de nuestras vidas avanza a ritmo acelerado y “ataca” desde tantos ángulos que es difícil verla en toda su complejidad y más aún analizar críticamente la mega-infra-superestructura que conforma.

En 2018, la cantidad de suscripciones a teléfonos móviles superó la cantidad de habitantes en el planeta. Hay mucho más aparatos telefónicos que personas en el planeta. A nivel global, un 53% de la población mundial usa internet. Pero mientras que en Estados Unidos y Europa más del 95% de la población tiene acceso a internet y lo usa diariamente (en países escandinavos y Emiratos Árabes Unidos más del 99%), en los países de África Central es menos del 10 % de la población y entre los 47 países llamados menos desarrollados, sólo el 19 % de la población tiene acceso a internet.

Pero la era digital no se trata sólo de computadoras, teléfonos móviles e internet que están omnipresentes en casi todo el planeta, aunque el acceso a ellos mantiene desigualdades históricas. Se trata además de la acumulación masiva de datos sobre las personas y sus interacciones económicas, sociales, políticas por parte de unas cuantas empresas trasnacionales. Se trata del mapeo y digitalización de la información sobre toda la naturaleza y recursos materiales explotables o no. Se trata de los graves impactos ambientales y en la salud que conlleva tanto la producción de aparatos y la basura que generan, como la inmensa infraestructura para conexión y la capilaridad de sus radiaciones electromagnéticas. Se trata de cambios profundos en las formas de producir en todos los rubros industriales –sean urbanos o rurales–, se trata de rupturas en las formas de vender y comprar, tanto a nivel micro como en el comercio nacional e internacional. No cambia las relaciones de explotación y dominación que sostienen el capitalismo, pero sí muchas de sus manifestaciones.

Según Benjamin H. Bratton, estamos ante la mayor infraestructura accidental jamás creada, ya que nunca se planeó crear una mega estructura como la que actualmente existe para sostener la era digital. Que además, lejos de ser etérea, es altamente material: son enormes las demandas de materiales para dispositivos y almacenamiento, y abrumadora la cantidad de energía que requiere.

Internet funciona como la línea roja que une estas trasformaciones y está centralizada y controlada desde Estados Unidos, a través de ICANN, (Corporación de internet para la asignación de nombres y números), que asigna los dominios de internet en todo el mundo. Esta centralización del control de la administración de internet se debate y cuestiona tanto desde otras potencias mundiales como Europa y China, como desde los movimientos de activistas digitales críticos, que han llamado a esta realidad un nuevo “Colonialismo 2.0

Sobre ella se montan y crecen inmensas plataformas digitales, que no pagan impuestos ni son controladas por ninguna regulación ni supervisión, como Google, Amazon, Facebook, Apple, Microsoft, Airbnb, Uber, Alibaba, Baidu, Twitter, Whatsapp, Telegram y otras, cuya influencia en la vida, relaciones y opciones de la mayoría de la población mundial, tampoco tiene precedentes. Una gran parte de esa población les entrega sus datos de manera voluntaria, como ubicación, rutinas, gustos, opiniones, preferencias, relaciones. La digitalización de las funciones y servicios públicos y privados que usamos, sea por registros laborales o de estudio, asistencia a centros de salud, uso de tarjetas bancarias, tarjetas de fidelidad a comercios y servicios, hace que los datos de cada uno de nosotros sean conocidos, manejados, vendidos, sin que en nosotros realmente tengamos opción a opinar sobre ello. Aunque paulatinamente se han empezado a hacer tímidas e insuficientes regulaciones sobre el manejo de los datos personales, el alud de servicios digitales que los requieren hacen casi imposible tener control sobre ellos.

Facebook es uno de los ejemplos más evidentes. La semana pasada (julio 2019), la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos, sentenció a Facebook a pagar una multa de 5,000 millones de dólares por mal manejo de los datos que tiene sobre sus usuarios. El detonante fue haber cedido los datos de más de 80 millones de usuarios a la empresa Cambridge Analytica, que manipuló al electorado selectivamente en el caso de Brexit en Reino Unido, la elección de Trump, la de Macri en Argentina y otras. En mayo 2018, luego del escándalo al conocer sus métodos, Cambridge Analytica cerró, pero renació poco después como Emerdata Ltd. Steve Bannon, fundador de Cambridge Analytica y asesor de Trump, colaboró también directamente con Jair Bolsonaro para ganar la elección en Brasil.

Paradójicamente, junto al anuncio de la multa, las acciones de Facebook subieron, por lo que su fundador, Mark Zuckerberg, que es uno de los 8 hombres más ricos del mundo, se volvió un poco más rico. Se supone que este efecto fue debido a que los inversores consideraron que la sentencia fue manejable,ya que Facebook podrá recuperar la suma con sus ganancias de apenas 50 días.

Otro aspecto altamente preocupante es la proliferación de cámaras de vigilancia “inteligentes”. China es el líder mundial en este tipo de vigilancia, y ha desarrollado sistemas que integran reconocimiento facial en multitudes, además de cámaras portables de este tipo que llevan agentes policiales. Aunque el nivel de errores de estos sistemas es muy alto, se están extendiendo por todo el mundo. Empresas chinas están ajustando la tecnología para que sea sensible a las diferencias de rasgos raciales, con la intención de introducirlas en África y otros países del Sur. En América Latina, Ecuador fue quien primero contrató este tipo de tecnología, y actualmente lo están adoptando en varios otros países, entre ellos Argentina y Uruguay. En México, el estado de Cohauila, se vanagloria de ser el primero en instalarlo este año, que en un acuerdo con la empresa china Dahua, instalará 2000 cámaras con reconocimienton facial en 11 ciudades de la entidad. Le sigue los pasos la Ciudad de México, que las instalará en el Metro.

Esto son sólo algunos de los aspectos críticos de la era digital y en todos los casos, se basan en el aumento de la capacidad y extensión de la conexión de redes electrónica, cuyo puntal será la aplicación global de las redes 5G lo cual – a costa de convertir el planeta en un gigantesco horno de microondas– les permitiría dar acceso en lugares que actualmente parecen inaccesibles, como la Amazonía o África Central, además de regiones remotas otros países. Para ello, las empresas pretenden que los estados financien con dinero público estos empredimientos, lo cual es presentado en todas partes como “un derecho al acceso a internet” , en favor de la democracia.

Si bien hay aspectos positivos de la conectividad de la era digital, necesitamos un debate crítico del rol que está jugando para favorecer el aumento y/o la entrada del capitalismo en todos los rincones del planeta, basado en una red de vigilancia que deja al Gran Hermano de Orwell como una mera fantasía literaria.

Lunes, 15 Julio 2019 08:43

La Bastilla

Las legisladoras federales demócratas Alexandra Ocasio-Cortez, de ascendencia puertorriqueña, e Ilhan Omar, de Minnesota nacida en Somalia, fueron señaladas por Donald Trump, quien les dijo que deberían regresar a sus países y ayudar a reparar esos lugares, cuando en realidad ellas son estadunidenses y electas por estadunidenses.Foto Afp

En este Día de la Bastilla, con un líder con tintes fascistas que gusta burlarse de libertades civiles y otros supuestos componentes de una democracia en la Casa Blanca poniendo en riesgo a todo el mundo (por la mala suerte de que Estados Unidos sigue como la última superpotencia mundial), algunos ven con una nostalgia triste el aniversario que marcó el inicio de una revolución por la igualdad, libertad y fraternidad.

 

Emitiendo ordenes para realizar redadas de familias migrantes indocumentadas alrededor del país, provocando con gran gusto terror entre los más vulnerables de este país, mientras se fue a jugar golf, quien juega con ser presidente vitalicio está dejando de usar máscaras o disfraces para aparentar que respeta los principios de la democracia.

 

Este domingo Trump se atrevió a comentar en referencia a cuatro legisladoras federales demócratas que han sido críticas feroces de su gobierno y todas, como dicen aquí, "de color", que “es interesante ver a representantes demócratas ‘progresistas’, quienes originalmente vienen de países cuyos gobiernos son una catástrofe completa y total, los peores, más corruptos e ineptos en cualquier parte del mundo (si es que tienen gobiernos funcionales de algún tipo), ahora ruidosa y viciosamente decirle al pueblo de Estados Unidos, la nación más grandiosa y poderosa sobre la tierra, cómo debería gobernarse”.

 

Agregó: "¿Por qué no regresan y ayudan a reparar los lugares totalmente rotos e infestados de crimen de donde vienen? Después que regresen y nos enseñen cómo se hace. Esos lugares necesitan su ayuda y mucho, no se pueden ir demasiado pronto".

 

El presidente, en esta ocasión, tiene toda la razón. Esas legisladores son de un país con un gobierno "catastrófico", "corrupto" e "inepto". Se llama Estados Unidos. Todas, las cuatro, son ciudadanas, legisladores federales (o sea, fueron electas por ciudadanos estadunidenses para representarlos en Washington) y tres de las cuatro nacieron en este país.

 

La corrupción, el manejo inepto, y las catástrofes de este gobierno son tema de las casi 30 investigaciones en curso sobre diversos aspectos y comportamiento del presidente, su familia y su circulo. También queda claro en las expulsiones y éxodos de personal de su gobierno que ha alcanzado niveles sin precedente. La Institución Brookings registra una tasa de cambio de 74 por ciento entre los principales integrantes del ejecutivo (excluyendo secretarios de gabinete); nueve de los ocupantes de los 21 puestos principales de gabinete y Casa Blanca han cambiado. Las razones por este cambio constante de personal tiene que ver con casos de corrupción, mentiras y actos posiblemente ilegales, muchos de los cuales están bajo investigación.

 

Al mismo tiempo, el ataque contra todo crítico, incluso con todo reportero ("enemigos del pueblo") sigue siendo efectivo, sobre todo usando técnicas macartistas al calificarlos de "antiestadunidenses", o sea, "otros". Con ello, el enemigo de la patria son los opositores del comandante en jefe.

 

Una de las cuatro representante –las cuales incluyen a Alexandra Ocasio-Cortez, de ascendencia puertorriqueña; Ilhan Omar, de Minnesota nacida en Somalia; la afroestadunidense Ayanna Pressley, y Rashida Tlaib, de Michigan, hija de inmigrantes palestinos nacida aquí–, respondió a Trump este domingo alertando, una vez más, que "él es la crisis, su ideología peligrosa es la crisis. Necesita ser destituido".

 

No tranquiliza cuando él comenta, como hizo el jueves, que no entendía cómo alguien podría votar por un demócrata ante "lo que tienen ahora, tan guapo, tan inteligente, un verdadero genio estable". Poco después habló de cómo las redes sociales son claves para evadir al filtro de los medios y difundir sus propias noticias con sólo tocar un botón y con ello crear "una explosión".

 

Nada de esto sorprende ya. Y eso, en sí, es tal vez el problema más grave de todos. Pero aún se pueden escuchar gritos y susurros, en diferentes barrios y barricadas (y hasta a veces en francés), expresando la urgente necesidad de retomar la bastilla estadunidense a nombre de la libertad, igualdad y fraternidad.

 

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Francia sueña con soldados voladores para su ejército

El campeón del mundo de jet-ski francés Franky Zapata fue el encargado de dar este domingo un impresionante espectáculo con motivo del desfile del 14 de julio al sobrevolar, en su plataforma volante y con un fusil en la mano, los Campos Elíseos de París.

 

Este artefacto, llamado Flyboard e inventado por el propio Zapata, está propulsado por cinco turboreactores de aire que permiten despegar y avanzar a hasta 190 km/h, con una autonomía de unos diez minutos. El Ejército francés se interesó en este diseño y está financiando su desarrollo para darle un uso militar.

Este aparato «permitirá probar diferentes usos, como por ejemplo, una plataforma logística volante o bien una plataforma de asalto» para los militares, había comentado poco antes la ministra del Ejército Florence Parly en la radio France Inter.

Zapata recibió financiamiento del gobierno de Francia por 1,3 millones de euros (casi 1,5 millones de dólares) para invertir y mejorar su invención ante la perspectiva de un posible uso militar.

El próximo 25 de julio, planea reescribir la hazaña de Louis Blériot, 110 años después, cruzando el Canal de la Mancha. Para este intento será necesario, por primera vez, repostar en vuelo.

Flyboard fue la apuesta militar francesa para celebrar la Fiesta Nacional, en la que no solo se incluyó la plataforma voladora sino también drones y robots, que mostraron las últimas tecnologías disponibles para las tropas.

Al igual que en otras ocasiones, la oportunidad fue la ideal para mostrar el poderío militar francés y parte de su armamento más novedoso.

En la Fiesta Nacional de Francia se recuerda el 14 de julio de 1789, cuando revolucionarios asaltaron y tomaron la fortaleza de la Bastilla, prisión y símbolo del poder real en el país, en un evento clave de lo que fue llamado la Revolución Francesa.

Este domingo, 230 años después de aquellos hechos que llevarían a la creación de la República Francesa, en las calles parisinas pudo observarse a diferentes sistemas de armas tradicionales y vanguardistas.

Los soldados franceses se mostraron con fusiles anti-drones DroneGun Tactical de la empresa australiana DroneShield, un arma con la capacidad de forzar el aterrizaje de vehículos no tripulados a un alcance máximo de dos kilómetros, al anular a su operador el control del aparato.

Kyriakos Mitsotakis, ex banquero graduado en Harvard.

El “voto bronca” contra Syriza que el 39,9 % de la población griega depositó en las urnas el domingo 7 de julio devolvió al poder al partido conservador que, junto a la otra gran fuerza tradicional, Pasok, llevó al país a la severa crisis económica que ya se extiende por más de diez años. Las promesas incumplidas del centro-izquierda Alexis Tsipras en cuanto a las políticas de austeridad que estaba encomendado a eliminar o, al menos, suavizar se tradujeron en una diferencia de más de 8 puntos con el líder de Nueva Democracia (ND), Kyriakos Mitsotakis, en los recientes comicios generales. Este giro de 180 grados en el parlamento heleno- los conservadores tienen ahora la mayoría absoluta con 158 escaños de 300- no solo significa la reorientación del país hacia un rumbo netamente neoliberal sino también la recuperación del mando por parte de una de las dinastías griegas más influyentes. El nuevo primer ministro es hijo del ex mandatario Kostas Mitsotakis, hermano de la ex ministra y alcaldesa de Atenas, y tío del recién electo intendente de la capital, Kostas Bakoyannis. Oriunda de la isla de Creta, esta familia se reparte el poder con otros dos clanes: los Karamanlis, de donde proviene el fundador de ND, y los Papandreu, familia de cuyo origen son tres ex primeros ministros del partido socialista Pasok. Después de que en 2015 una formación independiente como Syriza irrumpiera por primera vez en esta dinámica “hereditaria” del gobierno, el peso de la tradición y quizás el miedo a nuevos “experimentos” volvieron a ubicar al Ejecutivo heleno dentro de su marco archiconocido.

El discurso de un dirigente como Mitsotakis- formado en Harvard, con larga carrera política y experiencia en la banca- al apostar por la estabilidad económica, la atracción de inversiones extranjeras y una drástica reducción de impuestos logró convencer al casi el 40 % de los votantes, que esta vez no creyeron en las promesas de Tsipras ni en sus últimas medidas a contrarreloj para revertir los efectos devastadores de la austeridad pactada con Europa. Si bien durante el mandato de Syriza la economía registró el primer repunte en diez años de profunda y continuada recesión- el PIB creció un promedio anual del 2% y el desempleo pasó del 27,5% en 2013 al 18,5 % según datos de la Oficina Europea de Estadística (Eurostat)- Grecia sigue estando a la cola de Europa en condiciones laborales y salarios. En un país con una deuda del 180% del PIB y tres rescates de la “Troika”- Comisión Europea, Banco Central Europeo y FMI- por la suma total de 290 mil millones de euros a sus espaldas, los pocos beneficios que a nivel macroeconómico pueden vislumbrarse no llegan todavía a la vida cotidiana de la gente. “Se ha creado un mercado negro de trabajadores en el cual la gente cobra 300 o 400 euros por mes por un empleo a jornada completa sin ningún tipo de contrato. Estamos hablando de esclavitud”, exclama el economista Leonidas Vatikiotis, uno de los fundadores de la Comisión por la Auditoría de la Deuda Griega y asesor del reconocido documental Debtocracy (Deudocracia).

“Grecia está bajo control hasta el 2060, no saben cómo admiramos lo que hicieron en Argentina al echar al FMI y cancelar la deuda”, afirma, por su parte, Dionisios Eleutheratos, politólogo, periodista y co-autor de un libro dedicado al análisis de la era “post memorándum”. Los objetivos económicos pactados con Europa por el gobierno de Syriza- un superávit primario del 3,5% hasta 2022 y del 2% hasta 2060- son considerados por derecha e izquierda como algo asumible solo a costa de nuevos recortes en el, ya de por sí exiguo, gasto público. Kyriakos Mitsotakis insistió durante la campaña en que, gracias a su programa económico, reconquistaría la confianza de los mercados y podría renegociar esas duras condiciones con los acreedores. “El lunes hubo reunión del Eurogrupo y su primera reacción ante el cambio de gobierno en Grecia fue recordarle que las cifras de superávit son y seguirán siendo las pautadas. Veo muy difícil que Alemania o Francia aflojen. Habrá que esperar, de todos modos, qué pasa también en el marco internacional porque Europa está ahora en guerra económica con Trump y eso puede derivar en nuevas líneas de acción”, reflexiona Eleutheratos.

Según el politólogo, la senda propuesta por ND se parecerá mucho a la del presidente argentino Mauricio Macri. “Mitsotakis habla de un nuevo programa de privatizaciones, incluso más de las que ya hubo a lo largo de todos estos años debido a los acuerdos con el FMI y otros acreedores internacionales. Anuncia además la reducción de impuestos para las empresas, pero ¿de dónde saldrá ese dinero que ya no va a entrar en el Estado? Muchos tememos que de la salud y la educación pública, como se hizo durante toda esta década de austeridad”, advierte Eleutheratos.

El neoliberalismo no es el único pilar del nuevo Ejecutivo heleno, también lo son el nacionalismo y la religión. En su toma de posesión el lunes 8 de julio, Kyriakos Mitsotakis juró sobre la biblia- y no sobre la Constitución como lo hizo en 2015 Alexis Tsipras- en una ceremonia presidida por las máximas autoridades de la Iglesia ortodoxa griega y a la que los 51 ministros- de los cuales solo 5 son mujeres- asistieron rodeados de sus familias. “Grecia es uno de los pocos países de Europa donde la religión y el Estado no están separados. La Iglesia participa en la política exterior, en la educación, en todo… Y ahora con el nuevo gabinete puede estar tranquila”, asegura el politólogo Eleutheratos, remarcando que tampoco Syriza se atrevió a limitar el dominio eclesiástico.

El fervor patriótico está presente en cada palabra de Mitsotakis, sobre todo, desde que en junio del 2018 Tsipras y el primer ministro de Macedonia del Norte, Zoran Zaev, firmaran el acuerdo que puso fin a una disputa entre los dos estados durante más de 30 años por el nombre de Macedonia. A la cabeza de multitudinarias manifestaciones en Atenas y Salónica- capital de la región griega Macedonia que protagoniza el conflicto por el topónimo- Mitsotakis aseguró que, al llegar al poder, procuraría vetar el acceso de Macedonia del Norte a la Unión Europea “si los intereses nacionales [de Grecia] no se garantizan”. En la misma línea se pronunció el flamante mandatario con respecto a las tensiones con Turquía por sus recientes incursiones en las aguas territoriales de Chipre a causa de posibles yacimientos de hidrocarburos. “Bruselas deberá sancionar a Turquía por su violación de la soberanía chipriota y el pueblo griego, a su vez, tendrá que demostrar unidad nacional y determinación para hacer frente a la amenaza”, proclamó Mitsotakis en su último acto de campaña.

La derecha radical ocupa también un lugar destacado dentro del nuevo gabinete que asumió el martes 9 de julio. El jefe de Gobierno nombró como ministro de Desarrollo a Adonis Georgiadis y ministro de Agricultura a Makis Voridis, dos representantes del partido nacionalista de extrema derecha LAOS que en 2012 se quedó fuera del parlamento y luego fue parcialmente absorbido por la formación de Mitsotakis. Uno de ellos, Georgiadis, está acusado de comentarios antisemitas y propuso en 2013, como ministro de Sanidad del anterior gobierno de ND, someter obligatoriamente a la prueba del sida a prostitutas, indigentes y personas sin papeles. “La extrema derecha siempre estuvo dentro de ND. En 1977 había en Grecia un partido nostálgico de la dictadura- recuerda Dionisios Eleutheratos- que tenía un porcentaje muy parecido al de los neonazis de Aurora Dorada y después desapareció ¿por qué? Porque sus integrantes se fueron a Nueva Democracia”.

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