Jueves, 19 Septiembre 2019 05:55

Así te vigila (y te controla) tu móvil

Así te vigila (y te controla) tu móvil

Sacamos el móvil del bolsillo unas 150 veces al día, aunque creemos que lo usamos en la mitad de ocasiones. Lo cierto es que nuestro smartphone genera un volumen brutal de datos que nos localizan, nos vigilan y nos transforman. Puro petróleo para las grandes empresas tecnológicas.

Lo más importante son los metadatos. No el mensaje que mandas, sino a quién se lo mandas, desde dónde y con quién. Sobre todo, desde dónde. Aquel que sabe dónde estás en todo momento te conoce mejor que tú mismo. Aquel que sabe dónde has estado durante los últimos tres meses puede predecir dónde estarás de ahora en adelante con una precisión del 93%. Y tú se lo dices a mucha gente. Tu móvil tiene una cámara por delante, otra por detrás, un micrófono, una media de 14 sensores y al menos 3 sistemas independientes de geoposicionamiento. Tu tarjeta SIM manda señales a las antenas más cercanas para recibir cobertura. Tu receptor de GPS se comunica con satélites para calcular su propia posición. Tu wifi busca constantemente redes a las que conectarse, gritando el nombre de todas a las que se ha conectado antes. Tu ­bluetooth busca objetos con los que hacer una red. Y tus aplicaciones registran cada uno de tus movimientos, incluso cuando has apagado esa función.

No necesitas sacar el móvil, pero lo haces unas 150 veces al día. Si te parecen muchas es porque la mayoría de las personas que tienen un smartphone piensan que lo utilizan menos de la mitad de tiempo que lo usan en realidad. Probablemente lo desbloqueas para ver si te ha llegado un mensaje por Messenger o Whats­App, si ha pasado algo en Twitter, si a alguien le ha gustado tu foto de Instagram o en Facebook, o si has recibido un correo importante. Una vez dentro, es difícil soltarse. Las aplicaciones más populares del mundo están diseñadas para que, cada vez que las usas, recibas una microdosis de dopamina, en un circuito llamado cámara de condicionamiento operante o, más popularmente, caja de Skinner, por el psicólogo que la creó. Por eso desbloqueas el móvil tantas veces sin darte cuenta. Las mejores mentes de tu generación trabajan para las grandes empresas tecnológicas, buscando maneras de que estés el máximo tiempo posible tocando el móvil de manera inconsciente. Cuanto más tiempo pasas, más datos generas. Y esas empresas viven de convertir tus datos en alimento para sus algoritmos predictivos de inteligencia artificial.

Los algoritmos necesitan una gran cantidad de datos para mejorar sus predicciones. Google los saca del correo, los mapas, el buscador, YouTube y el sistema operativo Android, entre otros. Amazon, de la tienda, el Kindle, los altavoces inteligentes y AWS. Facebook, de la red social, Instagram, WhatsApp y ­Oculus. Netflix, de las series. Uber, de los coches. Spotify, de las listas. ­Airbnb, de las vacaciones. Tinder, del sexo. Match, del amor.

Pero también necesitan una dieta variada, por eso trabajan con los data brokers, empresas que rastrean el resto de los datos que hay desperdigados y los ponen en un solo lugar. Manejan otras fuentes: tarjetas de puntos, seguros, marketing directo, hackers, inmobiliarias, bibliotecas, operadoras, laboratorios de análisis, bancos, farmacias, Administraciones. Las plataformas digitales saben lo que haces cuando estás conectado. Los data brokers eran los únicos que sabían lo que haces cuando no lo estás. Ahora hay cámaras ­conectadas a sistemas de identificación facial que te siguen sin que lo sepas, lectores ­automáticos de matrícula, satélites capaces de leer tu marca de reloj. Los algoritmos predictivos digieren los datos para saber anticiparse a tus deseos, pero no siempre para satisfacerlos. También para cambiarlos.

Cuando tus datos vuelven a ti, han transformado el mundo. Han elegido los anuncios que ves y el precio que pagas por los billetes de avión, por alquilar un coche, por el seguro dental. Han cambiado tus posibilidades de conseguir un crédito, de acceder a un puesto de trabajo, de recibir un pulmón. También eligen las noticias que aparecen en tu timeline, los Pokémon que aparecen en tu mapa, los cinco mejores restaurantes, la mejor manera de llegar de A a B. Porque te has convertido en el microobjetivo de cientos de campañas. No todas son comerciales.

La campaña pro-Brexit convenció a millones de británicos de que los turcos estaban a punto de invadir Europa. La campaña pro-Trump convenció a millones de americanos de que había bandas de centroamericanos “infestando” EE UU. La agencia de desinformación rusa convenció a medio millón de activistas afroamericanos de que no votaran, porque votar a Clinton era peor que votar a Trump. Cuando vuelven a ti, tus datos ya no son datos, son una visión del mundo. Y no sabes quién  la financia, ni con qué fin.

Por Marta Peirano

14 SEP 2019 - 17:00 COT

El inversionista George Soros intenta boicotear un acuerdo de Trump con China.Foto Afp

George Soros, a sus 89 años de edad, intenta torpedear el inminente acuerdo de Trump con China, que ha sido facilitado por la defenestración del ex asesor de Seguridad (sic) Nacional, John Bolton, quien deseaba librar siete guerras en el mundo contra Rusia (sic), China, Norcorea, Irán, Siria, Afganistán y Venezuela (https://bit.ly/2kb1QCh).

Con el fin de apanicar a los inversionistas de Wall Street, Soros pregunta en forma móbida si Trump venderá a EU (¡mega sic!) por Huawei (https://on.wsj.com/2lOgNum).

Empieza alabando a Trump, antes de golpearlo sin misericordia: “El mayor –y quizá el único (sic)– logro de política exterior de Trump ha sido desarrollar una política coherente (sic) y genuinamente bipartidista frente a la China de Xi Jinping” por declarar a Pekín como rival estratégico y colocar a Huawei como amenaza a la seguridad nacional, lo cual previene a las empresas de EU de hacer negocios con Huawei.

Soros, vulgar agente de la CIA y espantapájaros de los esclavistas banqueros Rothschild –como varios investigadores del más alto nivel han evidenciado–, maneja el muy aburrido ¡Ahí viene el lobo! contra China y que usó durante una generación contra la URSS/Rusia:

China es un rival peligroso (sic) en Inteligencia Artificial y en las máquinas de aprendizaje, pero todavía depende de casi 30 empresas de EU que abastecen a Huawei con los principales componentes que necesita para competir en el mercado del 5G.

Mientras Huawei permanezca en la lista negra de EU, carecerá de la tecnología crucial y será seriamente debilitada. Pero el misántropo mega especulador con máscara de travesti filántropo, teme que Trump pueda pronto socavar su propia política frente a China y ceder su ventaja a Pekín.

Basa su prejuicio en que Trump removerá las restricciones a Huawei: desea arreglar una reunión con el presidente Xi Jinping conforme se acerca la elección de 2020 y realizar un trato comercial con él y desea que el estatuto de Huawei se encuentre en la mesa de negociaciones como una de sus piezas de regateo.

Soros fustiga que no es la primera vez que Trump opera una mal concebida concesión a China cuando levantó las restricciones a ZTE, otra empresa china de telecomunicaciones de menor calibre que Huawei: Trump “parece desesperado (sic) para un arreglo con el presidente Xi con el fin de impulsar el mercado de valores y la economía y así mejorar su oportunidad de relegirse –colocando sus intereses electorales antes que los intereses de EU”.

Más bien parece que lo que no desea el grupo globalista de Soros es que Trump se relija.

¿De cuando acá les ha interesado a los globalistas los intereses de EU, donde 99 por ciento de la población ha sido excluida de su modelo plutocrático?

Soros apela, otra vez con el petate del muerto, al Congreso para prevenir las tentativas de Trump y alucina que Trump sacará de apuros al gigante de las telecomunicaciones manejado por el Partido Comunista chino (Huawei).

Soros concluye con una frase apta para oligofrénicos: mi interés (sic) en derrotar a la China de Xi Jinping va más allá de los intereses nacionales de EU. ¿Por fin?

¿Y a poco un no-arreglo de Trump y Xi no afectan al mundo?

Soros se equivoca de apuesta bursátil y expone el verdadero motivo visible de su eterna aversión a China: el sistema crediticio social (¡mega sic!) que está construyendo Pekín, si se permite (sic) su expansión, sonará la señal de muerte para las sociedades abiertas (sic) en China y el mundo (sic) ya que los “déspotas estarán ansiosos en comprar el know-how de las empresas chinas, siendo política y financieramente (sic) dependientes de China y así expandir los sistemas de control político (sic) de China en el mundo”.

El portal Sputnik juzga que Soros promueve la guerra comercial entre EU y China (https://bit.ly/2miI9t3= y, en su versión en inglés, comenta que Soros ha gastado una fortuna para apoyar a los opositores de Trump, además de haber financiado el mendaz documento Steele para descarrilar la relación de EU con Rusia (https://bit.ly/2kiCrXv).

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Drones de guerra: aviones no tripulados para matar sin riesgo por control remoto

Las milicias hutíes de Yemen se han atribuido el ataque con drones de este fin de semana a dos instalaciones petrolíferas de Arabia Saudí

Cada vez más ejércitos en todo el mundo cuentan con el potencial para fabricar aviones de guerra no tripulados y para equiparlos con armas

Los Vehículos No Tripulados de Combate Aéreo son capaces de volar distancias largas, llevar y lanzar misiles. Se manejan por personal militar desde la base.

 

Las milicias hutíes de Yemen, cercanas a Irán, se han atribuido este fin de semana el ataque a dos instalaciones petrolíferas en Arabia Saudí pertenecientes a la empresa estatal Aramco. El destrozo no ha sido solo material sino que ha tenido repercusiones en la economía global, con el precio del barril de Brent disparado a cifras récord. Arabia Saudí ha tenido que recortar su producción de crudo en 5,6 millones de barriles diarios, un 5% de la producción mundial, y ya han avisado de que tardarán semanas en volver a los niveles previos al ataque.

Poco se sabe sobre los dispositivos utilizados para llevar a cabo la ofensiva contra las plantas de Abqaiq (la primera en producción del mundo) y Khurais. Tan solo que han sido 10 drones de combate, según los hutíes, y que en el ataque no se descarta la utilización de misiles de crucero. Como los drones civiles, los militares se clasifican en base a su rango y a la resistencia. Están los de alcance cercano (50 km y seis horas de autonomía), corto alcance (150 km y autonomía de 8 a 12 horas), rango medio (velocidades superiores a 150 km/h y rango de hasta 650 km) y los que pueden operar en altitudes superiores a los 30.000 pies (9,1 km). También pueden ser diferenciados por clases: la I (drones pequeños), la II (drones tácticos) y la III (drones estratégicos).

Lo que popularmente se conoce como drones militares o de combate en realidad son UCAV (Unmanned Combat Air Vehicle, que en castellano significa Vehículos No Tripulados de Combate Aéreo). No hay que confundirlos con los UAV (Unmanned Air Vehicles, Vehículos Aéreos No Tripulados), ya que aunque estos también pueden servir a ejércitos, no tienen capacidad para llevar armas y su tarea se centra más en la vigilancia que en la destrucción de objetivos.

Ambos dispositivos son manejados desde tierra por el personal militar designado para ello. En ocasiones puede haber más de un piloto a los mandos; uno manejando el dron a través de las cámaras que llevan incorporadas y el otro disparando las armas. Al ser más baratos que los aviones y al no entrañar riesgo para la vida del atacante, los UCAV se llevan usando por algunos ejércitos del mundo durante los últimos años, ya sea como apoyo en operaciones especiales o para bombardear objetivos concretos, como en el caso de las instalaciones petrolíferas saudíes o en el de algunos terroristas de Al Qaeda por parte de EEUU. Tan solo un dato: un helicóptero volando durante una hora cuesta unos 2.000 euros; un dron, 20.

¿Quién tiene drones de combate?

En el mundo hay más de 60 países que cuentan con drones de combate listos para su uso. Sin embargo, solo nueve países reconocen equiparlos con armamento. España no es uno de ellos, pero en el verano del año pasado el Ejército ya contaba con 13 modelos distintos entre los que se encuentran los IAI Searcher, los ScanEagle, los RQ-11 Raven y los INTA SIVA. A excepción de estos últimos, de fabricación nacional, el resto están construidos por empresas israelíes o estadounidenses, líderes en este sector y que los distribuyen al resto del mundo. De hecho, el Ejército compró en 2018 cuatro UCAV Predator a EEUU por 158 millones de euros.

Las grandes potencias como China, EEUU, Rusia o Israel ya han exhibido sus flotas de drones de combate en operaciones militares o en demostraciones aéreas. Los últimos han sido los rusos, que a finales de agosto presentaron los nuevos modelos S-70 Okhotnik y Altius-U. Son los dos elegidos que pretenden plantar cara a sus equivalentes norteamericanos, el XB-47 y el RQ-4 Global Hawk, respectivamente. Para hacernos una idea de la capacidad del primero, puede volar en régimen subsónico hasta los 1.000 km/h y tiene una autonomía de 3.500 km. Además, alberga espacio para equipar hasta dos toneladas de armas y es indetectable para los radares. El Altius es más pequeño, puede estar hasta 24 horas volando sin descanso y cargar hasta una tonelada de armas. También es invisible para el radar.

China es otro de los países que recientemente exhibió su potencial en una exhibición coordinada por la empresa gigante estatal de electrónica china CETC y la Universidad Nacional de Tecnología de Defensa del ejército chino. Consiguieron juntar 119 drones de ala fija volando como un solo cuerpo, sobrepasando el récord anterior fijado por el ejército de EEUU en 103 drones. Los chinos cuentan con un nivel de desarrollo superior a los estadounidenses y una fábrica, DJI, que produce el 70% de drones no militares que se venden en el mundo. Pero si hablamos de gasto en Defensa, EEUU gana con creces: destinan tres veces más dinero que China y tienen cerca de 7.000 drones teledirigidos por humanos, muy lejos de los casi 1.500 de los chinos.

Miles de muertos por ataques de drones

El poderoso arsenal de los ejércitos se da de bruces con las cifras. El Buró de Periodismo de Investigación de los EEUU estima que entre 8.459 y 12.105 personas han muerto por culpa de los ataques con drones. Si hablamos de bajas civiles, el número baja bastante (entre 769 y 1.725), y se reduce aún más en el caso de los niños (entre 253 y 397). A pesar de que los aparatos sean más precisos que los aviones y estén dotados de la última tecnología, parece que esos "daños colaterales" de los que una vez habló EEUU en plena guerra de Vietnam no se han conseguido remediar con la aparición de los UCAVs.

Informes como el de Amnistía Internacional acerca de estos dispositivos han conseguido poner de manifiesto su capacidad para matar sin riesgo, deshumanizando la guerra. Una de sus frases más duras es la siguiente: "Lo que sí sabemos es que su uso ha creado una situación en la que el mundo entero puede considerarse un campo de batalla, y prácticamente cualquier persona puede considerarse un daño colateral". Por eso instan a la comunidad internacional a crear unos protocolos que protejan a los civiles y a regular su uso ajustándose al derecho internacional.

En abril del año pasado, más de 3.000 trabajadores de Google firmaron una carta de protesta por el acuerdo entre la multinacional y el Pentágono para desarrollar un programa de reconocimiento de imágenes que mejoraría la puntería de los aparatos. El Proyecto Maven, que venció el pasado marzo, hizo que muchos empleados se fuesen de la compañía. Laura Nolan es una de ellos. Aunque empezó a trabajar en el proyecto, al poco tiempo se dio cuenta de que "cada vez estaba más preocupada éticamente", así que dimitió. Ahora cuenta su experiencia en The Guardian, donde asegura que estas máquinas solo traerán "atrocidades y asesinatos ilegales incluso bajo las leyes de la guerra, especialmente si se despliegan cientos o miles".

Por David Sarabia

16/09/2019 - 22:06h

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Fabricantes de armas, el actor oculto en la militarización fronteriza en EEUU

Una investigación establece que "han desempeñado un papel fundamental en la promoción de la militarización fronteriza de la que se han beneficiado con miles de millones de dólares en contratos". "Estos vínculos lucrativos se ocultan al público", explica uno de los autores.

 

Los grandes fabricantes de armas son el actor oculto en la militarización de la frontera entre Estados Unidos y México y en los últimos años han jugado un papel más relevante que la propia Casa Blanca en el endurecimiento de la lucha contra la migración ilegal, según un estudio publicado este lunes.

"Un pequeño número de corporaciones, principalmente firmas de armas y también de información tecnológica, han desempeñado un papel fundamental en la promoción de la militarización fronteriza de la que se han beneficiado con miles de millones de dólares en contratos", declaró a Efe Nick Buxton, coeditor del reporte.

El informe, elaborado por el grupo de investigación internacional Instituto Transnacional (TNI), argumenta que firmas de seguridad y fabricantes de armas como General Dynamics, Northrop Grumman, Lockheed Martin, Raytheon y Boeing, entre otras, han diseñado la política fronteriza en las últimas tres décadas y son las responsables de la actual coyuntura. "El debate sobre (el presidente Donald) Trump y la frontera ha distorsionado la realidad, porque ignora que ya hay un muro altamente militarizado apoyado por los republicanos y los demócratas durante tres décadas", dijo.

La investigación apunta a que en los últimos 15 años el presupuesto destinado a la seguridad fronteriza y control migratorio en EEUU pasó de 9.100 millones de dólares en 2003 a 23.700 millones en 2018. Ello, resaltó Buxton, genera "enormes ganancias a estas corporaciones mientras crean un ambiente cada vez más mortal para los inmigrantes que cruzan las fronteras". El aumento es mucho mayor si se compara con el presupuesto de 1990, cuando la inversión fue de 1.200 millones de dólares, lo que equivale a un "increíble aumento del 1.875 %", apunta el informe.

"Estos vínculos lucrativos se ocultan al público"

Más de una docena de grandes compañías del negocio de seguridad fueron identificadas como los beneficiarios, pero "con demasiada frecuencia, estos vínculos muy lucrativos se ocultan a la vista del público y, por lo tanto, se borran de la conversación pública" apuntó Todd Miller, autor del informe. "Debe suceder exactamente lo contrario: el hecho de que las corporaciones gigantes se beneficien y conduzcan a la militarización fronteriza debe ser el centro de una de las discusiones más importantes que tienen lugar en Estados Unidos en este momento", agregó el investigador.

En este sentido, el estudio apunta hacia los presupuestos y el debate sobre la Patrulla Fronteriza (CBP), que entre 2006 y 2018 firmó contratos por un valor de 26.100 millones de dólares, un valor que excede la suma de los presupuestos acumulados del Servicio de Inmigración y Naturalización (INS) de 1975 a 1998.

Buxton recalca que, aunque Trump "ha traído su propia influencia tóxica al debate, demonizando a los emigrantes e inspirando ataques racistas, la evidencia muestra que la mayor parte de la militarización de la frontera de EEUU ocurrió mucho antes de la llegada" del mandatario neoyorquino. 

El reporte resalta las grandes contribuciones que realizan estas corporaciones a las campañas de congresistas, tanto republicanos como demócratas. Como ejemplo, halló que beneficiarios de contratos con CBP, como Boeing, Lockheed Martin, General Atomics, General Dynamics y Raytheon, también son grandes contribuyentes de campaña de los miembros del comité de Asignaciones del Congreso y del comité de Seguridad Nacional, responsables de los presupuestos y la política fronteriza.

16/09/2019 22:58 Actualizado: 16/09/2019 22:58

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La doctrina militar gana terreno en América latina

El catálogo de argumentos con el que Estados Unidos busca intervenir en las políticas de los países latinoamericanos se actualiza constantemente. Como si fuera uno más de los tantos guiones hollywoodenses que se estrenan año a año, ahora algunas de sus agencias gubernamentales, como el Comando Sur de las Fuerzas Armadas (FFAA) y sus lobistas en la región, elaboraron y difundieron la doctrina de las “nuevas amenazas”. Ante la ausencia de conflictos bélicos en la región, la amenaza a los Estados proviene ahora del crimen organizado transnacional, en particular actividades ligadas al tráfico de drogas y a fenómenos como “la pobreza”, “las migraciones”, y “el populismo”, sostiene un informe del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), titulado “La guerra interna”

En los últimos años, Estados Unidos insisten en sumar al terrorismo a este grupo. De esta manera se vuelve borroso el límite entre “defensa nacional”, que concierne a las FF.AA., y “seguridad interna”, a cargo de las fuerzas de policía locales, para llegar a una militarización de la seguridad. Esto no sólo implica la intervención directa de las FFAA, sino también la formación militar de los organismos encargados de la seguridad interior, como las fuerzas de policía, mediante cursos y otras modalidades de entrenamientos, brindados por especialistas norteamericanos.

 “Ninguno de los problemas que constituyen el paradigma de las “nuevas amenazas” deben ser abordados de manera militar”, dijo en diálogo con PáginaI12, Manuel Trufó, Coordinador del equipo Seguridad democrática y violencia institucional del CELS. ¿Pero por qué? “Son muchas las razones, pero principalmente porque cuando las policías comienzan a actuar supeditadas a fuerzas militares aumentan su letalidad. Es decir, no solamente hay más muertos porque hay militares interviniendo directamente, sino que los propios policías matan más cuando están bajo la órbita del funcionamiento de los militares”, explica Trufó. La realidad de Río de Janeiro es escalofriante sobre este aspecto. En febrero de 2018 la ciudad entregó la gestión de la seguridad a los militares, que tomaron el control operativo de las policías y desplegaron tropas en las favelas. En seis meses de actuación (hasta junio del 2018) se produjeron 895 muertes por acción de las fuerzas estatales, cuando en el mismo período de 2013 (año en el que empieza a contabilizarse un ascenso de las muertes) la policía había matado a 236 personas. Esto representa un aumento de la letalidad policial del 278 por ciento en sólo cinco años.

Las autoridades comúnmente se apoyan en datos sobre altos niveles de violencia para justificar la intromisión militar. “Pero esa intervención está muy lejos de disminuir la violencia. Al revés, la retroalimenta. Lo que se presenta como la supuesta solución pasa a ser una parte central de un problema mucho más grande”, dice el especialista del CELS. Eso está ocurriendo en estos momentos en Uruguay. “Hasta ahora era un país donde se venía marcando la diferencia entre seguridad y defensa de manera bastante clara. Pero en el último año hubo una suba en al tasa homicidios que generó una especie de “pánico moral” en algunos sectores de la población. Eso llevó al absurdo de que algunos grupos de presión hayan juntado una cantidad de firmas suficientes como para que se llame a un referéndum para consultar si las FFAA tienen que participar o no en seguridad interior”, explica Trufó. La iniciativa, impulsada por el senador del opositor Partido Nacional, Jorge Larrañaga, logró reunir 407.000 firmas, y en la elección presidencial de octubre también se decidirá si 2000 militares intervienen en seguridad pública.

El uso de servicios de inteligencia es otro de los elementos que compone el cuadro. “Con la excusa de que hay “nuevas amenazas” se potencia una lógica del secreto y el funcionamiento sin control o ilegal de los servicios inteligencia”, explicó Trufó. En Chile esto quedó expuesto con lo que se llamó la Operación Huracán, una investigación iniciada por Carabineros bajo el amparo de la Ley de Inteligencia, que en septiembre de 2017 condujo a la detención de ocho comuneros mapuches. Se los acusó de estar supuestamente involucrados en una asociación ilícita terrorista en el sur de Chile. En enero de 2018 el Ministerio Público Fiscal determinó que la unidad de carabineros encargada de investigar el caso alteró las pruebas que incriminaban a los mapuches, manipulando mensajes de sus teléfonos celulares. “También en Chile los Carabineros se están militarizando. La creación del Comando Jungla da cuenta de esto”, informó el miembro del CELS. Miembros de ese Grupo Táctico de Carabineros asesinaron en 2018 al referente mapuche Camilo Catrillanca con un tiro por la espalda.

La semana pasada, una comitiva policial que trasladaba a un líder narco fue atacada a balazos cerca de Asunción, Paraguay. Supuestos miembros del Comando Vermelho de Brasil efectuaron el golpe para rescatar a Jorge Samudio González, alias Samura, miembro del grupo. El hecho le sirvió al presidente paraguayo, Miguel Abdo Benítez, para enviar al congreso una modificación de una enmienda constitucional que permitiría a las FFAA participar en la lucha contra grupos criminales y mafias organizadas. “Esta lucha genera adversarios, que cuentan con más armamentos y mejor logística que las fuerzas policiales”, dijo Abdo Benítez y también se refirió a una “batalla desigual”. “El punitivismo como solución a los problemas de la violencia es la receta que se viene aplicando desde hace décadas y no da resultados. Sin embargo, tiene cierta eficacia en no hacerse responsable de su propio fracaso. Se sigue presentando como si no se hubiera aplicado nunca y en realidad es lo que se viene usando desde siempre. Lo que pasa es que la militarización, que es el punto extremo del punitivismo, tiene cierto rédito político también. Estados Unidos plantea esta estrategia, pero también hay actores locales que encuentran en ella un capital político para capitalizar internamente”, explica el especialista del CELS.

Eso nos pone ante un tema espinoso. ¿Cuánto hay de imposición y cuánto de iniciativa propia en los países latinoamericanos para aplicar las recetas del militarismo estadounidense? “Hay un juego de los dos lados. Estados Unidos opera sobre las FFAA y de seguridad locales a lo largo de los años. Va cultivando, digamos, gente de confianza en ellas, y esas personas son las que después promueven que algunos de sus funcionarios y efectivos vayan a entrenarse y formarse allá, y así se va realimentando ese circuito”, sostiene Trufó. “El problema es que América Latina está completamente desunida. Si había algún tipo de unidad de criterio naciente hace unos años, eso hoy ya no existe. Obviamente la negociación bilateral país por país siempre favorece Estados Unidos. No está negociando con un bloque, y así, siempre lleva las de ganar”, concluye Trufó. Lo paradójico de la política estadounidense de militarización social es que no la aplican en su propio país. Allá la demarcación entre seguridad y defensa es bien clara. “Haz lo que te digo, pero no lo que yo hago”, toda una declaración de principios.

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 Imagen de satélite de la refinería de Abqaiq tras el ataque. En vídeo, imágenes del incendio. Planet Labs (AP) / atlas

Trump advirte de una respuesta militar contra Irán si se verifica la autoría del ataque sobre Arabia Saudí, mientras Teherán rechaza las acusaciones

Irán se ha apresurado a negar este domingo las acusaciones de EE UU sobre su responsabilidad en el ataque con drones del sábado contra instalaciones petroleras saudíes que se atribuyeron los rebeldes Huthi de Yemen. El riesgo de que se agrave el pulso entre Washington y Teherán constituye una nueva amenaza al abastecimiento mundial de energía, ya afectado por el significativo recorte en la producción saudí de crudo que ha provocado la agresión y que puede durar días. Riad afirmó que tiene margen para cubrir las exportaciones con sus reservas.

El presidente Donald Trump advirtió el domingo por la noche de que Estados Unidos está "cargado y listo" para responder, si bien se expresó con menos contundencia que el secretario de Estado, Mike Pompeo, sobre la autoría. "Hay motivos para creer que conocemos el culpable, estamos cargados y listos", escribió en su cuenta de Twitter, pero admitió que se hallaban pendientes de verificación y que aguardaba a hablar con Riad "para saber quiénes creen ellos que causó el ataque y en qué términos proceder".

“Las acusaciones parecen fruto de un compló organizado por algunos servicios secretos para desprestigiar la imagen de un país y preparar el camino para acciones futuras”, denunció el portavoz de Exteriores iraní, Abbas Musavi, que afirmó que son “mentiras sin sentido”. Pompeo acusó el sábado a Irán de estar detrás del bombardeo con drones a dos instalaciones clave de la petrolera saudí Aramco, que está en proceso de salir a Bolsa.

El impacto de los incendios que provocaron en la refinería de Abqaiq, la mayor del mundo, y en las infraestructuras de Khurais, su segundo campo de crudo, obligaron a la empresa a interrumpir la producción de 5,7 millones de barriles diarios, algo más de la mitad de su volumen y equivalente a casi el 6% del consumo mundial. Según diferentes fuentes saudíes consultadas por la prensa económica, el daño en las infraestructuras fue “grande”, aunque Riad prevé recuperar hoy un tercio de la producción interrumpida.

Arabia Saudí dispone de 188 millones de barriles almacenados que servirían de colchón durante semanas en el caso de necesitarlos. Una fuente del sector citada por Reuters afirmó que las exportaciones estarían garantizadas en las próximas semanas gracias precisamente al stock —repartido entre el propio territorio saudí y depósitos en Japón, Holanda y Egipto—. Estados Unidos ha ofrecido, no obstante, sus reservas para garantizar el suministro mundial.

Según ha informado este domingo el Financial Times, Riad está en contacto además con varios miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) por si fuera necesario que aumenten temporalmente su producción hasta que el reino restablezca la suya, aunque sin especificar quiénes podrían hacerlo. Entre los países OPEP, Arabia Saudí es el primer productor, seguido de Irak, Irán —sometido a las sanciones de EE UU por su programa nuclear—, Emiratos y Kuwait.

En cualquier caso, existe margen porque desde finales de 2016, bajo impulso saudí, los miembros de esta organización de productores han estado limitando el volumen de crudo que sale al mercado para sostener el precio.

Trump, anunció el domingo por la noche que había autorizado el uso de las reservas petrolíferas estratégicas, en caso de necesidad, “en una cantidad suficiente por determinar para mantener los mercados bien provistos”, un mensaje que no sirvió para evitar alzas en el precio de los futuros del crudo Brent, referencia en Europa, y el West Texas Intermediate. El presidente también aprovechó para pedir a las agencias correspondiente que aceleren las aprobaciones de los oleoductos ahora en proceso de autorizaciones en Texas y otros Estados.

A pesar de que los Huthi se responsabilizaron del ataque, el tercer de este tipo que se han atribuido desde mayo, Pompeo dijo en Twitter que no hay pruebas de que los drones salieran de Yemen. Tampoco ofreció ningún respaldo a sus alegaciones más allá de denunciar que el presidente iraní, Hasan Rohani, y su ministro de Exteriores, Mohammad Javad Zarif, “pretenden que hacen diplomacia”. 

Zarif, un astuto usuario de las redes sociales (a pesar de que la mayoría de ellas están bloqueadas en Irán), no tardó en responderle. “Tras el fracaso de la máxima presión, el secretario Pompeo da un giro hacia la de máximo engaño”, ha tuiteado Pompeo este domingo. El jefe de la diplomacia iraní ha dicho que “EE UU y sus acólitos están atascados en Yemen” y aseguró que “culpar a Irán no va a poner fin al desastre”.

Mientras tanto, un general de la Guardia Revolucionaria recordaba a Estados Unidos que “sus bases y sus portaviones en un radio de 2.000 kilómetros se encuentran al alcance de los misiles iraníes”. No está claro si las palabras del responsable de la Fuerza Aérea de ese Ejército revolucionario son una mera bravuconada para consumo interno o denotan nerviosismo ante el temor a que Washington esté buscando un pretexto para atacarles.

Trump, ya reconoció haber dado la orden de hacerlo (y haberla retirado en el último momento) el pasado junio después de que la Guardia Revolucionaria echara abajo un dron estadounidense. Las tensiones que se han ido acumulando desde que EE UU abandonó el acuerdo nuclear el año pasado parecieron remitir en las semanas posteriores, pero Washington ha seguido incrementando sus sanciones y Teherán desafiando esa presión con una progresiva retirada de sus compromisos bajo aquel pacto.

Diálogo con Teherán

Es incierto el efecto que los ataques a las instalaciones petroleras saudíes van a tener en la política estadounidense hacia Irán, si mantienen su acusación contra el régimen. Tan solo tres días antes, el miércoles, Trump dejó abierta la puerta a una suavización de las sanciones económicas que ha impuesto a ese país para obligarle a renegociar un acuerdo nuclear que sustituya al de 2015. “Creo que les gustaría llegar a un acuerdo”, dijo el mandatario a la prensa, recordando que Irán “atraviesa dificultades financieras tremendas y las sanciones son cada vez más duras”. Cuando le preguntaron directamente por la posibilidad de rebajarlas, respondió: “Veremos qué pasa”, muy a su estilo.

A raíz de la mediación francesa durante el último G7, a finales de agosto, Trump expresó su disposición a reunirse con el presidente iraní, Hasan Rohani, durante la Asamblea General de las Naciones Unidas que se inicia el próximo martes. Sin embargo, Rohani ha descartado cualquier cita mientras no se levanten las sanciones. Además, no está claro que cuente para ello con el respaldo del líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei, que tiene la última palabra en todos los asuntos de seguridad nacional y política exterior.

Algunos analistas estadounidenses han especulado con que los ataques buscaran cerrar cualquier posibilidad al respecto. “No ayuda”, ha respondido este domingo Kellyanne Conway, asesora de la Casa Blanca, a la cadena Fox. Pero Conway no ha dado por muerta la eventualidad de una cumbre.

Estados Unidos y Arabia Saudí ya acusaron a Irán de estar detrás de los sabotajes contra buques cisterna en el estrecho de Ormuz e infraestructuras petroleras saudíes de los meses pasados, algo que Teherán negó. También responsabilizan a la República islámica de armar a los rebeldes yemeníes (lo que rechazan ambos). Pompeo ha ido esta vez más lejos al decir que el bombardeo de Abqaiq y Khurais no se había originado en Yemen sino en Irán.

Tanto Abqaiq como Khurai, los objetivos alcanzados por los rebeldes yemeníes, están mucho más allá de los 150 kilómetros de alcance de los drones en poder de los Huthi, los llamados Qatef-1. Sin embargo, investigadores de la ONU han revelado que los rebeldes cuentan con un nuevo modelo, los UAV-X, que pueden llegar hasta 1.500 kilómetros.

Según el diario económico The Wall Street Journal, los expertos están investigando si los ataques se originaron en el norte, bien por parte de Irán o de milicias chiíes aliadas en Irak, utilizando misiles de crucero en lugar de drones (aunque en ese caso sorprende que no fueran detectados). El primer ministro iraquí, Adel Abdul-Mahdi, ha negado que su territorio haya sido utilizado para atacar Arabia Saudí.

Aramco, un gigante de la industria

Rentabilidad. La petrolera estatal saudí, Aramco, está considerada como la compañía más rentable del mundo y es responsable de la producción del 10% del crudo de todo el mundo. Arabia Saudí es, además, el mayor exportador de petróleo.

Valor. Las autoridades saudíes estiman el valor de la compañía en dos billones de dólares, el doble de lo que vale el gigante informático Apple.

Empleo. Aramco da trabajo a unas 65.000 personas.

Mercado. La compañía tiene previsto salir a Bolsa en 2020.

Producción. La planta de Abqaiq está considerada como la refinería más grande del mundo y produce unos siete millones de barriles diarios.

 

Por Ángeles Espinosa / Amanda Mars

Dubái / Washington 16 SEP 2019 - 02:04 COT

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Domingo, 15 Septiembre 2019 06:04

Un complot made in USA para voltear a Francisco

Los ricos ultraconservadores de EE.UU. se unieron para dañar al Papa. Imagen: AFP

Un círculo preciso que mueve los hilos y el dinero: los sectores ultraconservadores híper ricos de Estados Unidos. Y una víctima asediada: el Papa. 

“Para mi es un honor que los norteamericanos me ataquen”, dijo el Papa Francisco cuando el periodista francés Nicolas Senèze, corresponsal del diario católico La Croix en Roma, le entregó, en el avión que los llevaba a Mozambique, su investigación sobre el complot de los norteamericanos contra su papado: “Cómo América quiere cambiar de Papa” (Comment l’Amérique veut changer de pape, Bayard, 276 páginas). Los detalles de este complot, los nombres de los protagonistas y de los grupos a los que obedecen están ampliamente expuestos en estas páginas que detallan, desde el inicio, la mecánica de la hostilidad. El operativo tiene un nombre: The Red Hat Report: un lugar de origen: Estados Unidos. Un círculo preciso que mueve los hilos y el dinero: los sectores ultraconservadores híper ricos de Estados Unidos. Y una víctima asediada: el papa Francisco. Las piezas de este juego de calumnias y poder encajan en los intercisos del rompecabezas que los adversarios del sumo pontífice han ido armando en los últimos años. El golpe empezó a fomentarse en Washington, en el año 2018. El grupo de ultraconservadores se reunió en la capital norteamericana para fijar dos metas: dañar lo más posible la figura de Francisco y adelantarse a su sucesión eligiendo entre los posibles cardenales el más idóneo a sus intereses conservadores. The Red Hat Report es el nombre del informe que encargaron a ex policías y miembros del FBI, abogados, gabinetes especializados, periodistas y universitarios para estudiar la vida y las ideas de cada cardenal con el fin de destruir su carrera o, al contrario, beneficiarla para cuando llegue el momento oportuno. Y mientras llega ese momento, el grupo puso manos a la obra con la meta de llevar a cabo lo que Senèze llama “un golpe de Estado” contra el Papa Francisco.

Una mañana de 2017, Roma amaneció cubierta con afiches contra el Papa. Fue el primer acto de la ofensiva: el segundo y, sin dudas, el más espectacular, intervino en agosto de 2018 cuando, por primera vez en la historia del Vaticano, un cardenal hizo pública una carta exigiendo la renuncia del Papa. Se trata de Monseñor Carlo Maria Vigamo, ex nuncio del Vaticano en Estados Unidos. El corresponsal de La Croix en el Vaticano detalla la odisea maligna de este grupo de poder en su empeño por sacar del medio a un Papa cuyas posiciones contra el liberalismo, la pena de muerte, a favor de los inmigrados y su inédita defensa del medio ambiente a través de la encíclica Laudato engloba una corriente contraria a la de estos empresarios. Los complotistas poco tienen de santos: son adeptos a la teología de la prosperidad, poseen empresas ligadas a los seguros y hasta la explotación del Amazonas. Francisco es un clavo bajo sus pies y una cruz sobre sus ambiciones. Según Senèze, organizaciones caritativas como Los Caballeros de Colón (pesan 100 mil millones de dólares gracias a las compañías de seguro que administran), el banquero Frank Hanna, la red de medios Eternal World Television Network (EWTN), cuyo promotor y abogado, Timothy Busch, creó el Napa Institut con la intención de difundir “una visión conservadora y libre de la economía”, están entre los miembros más activos. Pero hay otros como Lagatus, o George Weigel y su ya fomoso think tank Ethics and Public Policy Center. En dialogo con Página/12,  Senèze desenvuelve la trama de un complot que, pese al poder de sus actores, no logró quebrar al Papa.

--Historia de novela, pero historia real: el Papa Francisco fue y es objeto de una de las campañas más densas que hayan existido contra un sumo pontífice.

---El Papa Francisco no sirve los intereses de este grupo de empresarios ultraconservadores y por ello decidieron, de alguna manera, licenciarlo. Actuaron igual que lo hubiese hecho el consejo de administración de una empresa cuando despide al director porque este no alcanzó los objetivos deseados. Esta gente cuenta con enormes recursos financieros pero, pese a ello, durante el mandato de Francisco no lograron influenciar su línea. Por ello se fueron acercando a las personas que, dentro de la Iglesia, estaban contra Francisco. Algunos, como Monseñor Vigamo, llegaron incluso hasta exigir públicamente su renuncia. Creo, de todas formas, que este grupo de ultraconservadores sobrevaluaron sus fuerzas. Monseñor Carlo Maria Vigamo, por ejemplo, sobrevaluó su influencia y no calculó la lealtad de las personas que, dentro del Vaticano, no estaban dispuestas a traicionar al Papa, incluso si muchas eran criticas con Francisco.

--El operativo The Red Hat Report tenía dos objetivos, uno ahora y otro más tarde.

--Efectivamente. Como no lograron derrocar al Papa, ahora preparan una nueva etapa. Francisco tiene 84 años y podemos pensar que estamos cerca del fin de su pontificado. Lo que están haciendo es preparar el próximo conclave. Para ello han invertido mucho dinero, han contratado a ex miembros del FBI para preparar dossiers sobre los cardenales que participarán en el cónclave para descartar aquellos que tienen la intención de continuar con las reformas que aplicó el Papa Francisco. El problema de esta geste es que, al menos por ahora, no cuenta con ningún candidato verosímil. No les será fácil. Sin embargo, lo que sí pueden hacer es dañar la credibilidad de los candidatos más reformistas y obtener de esa manera la elección de un candidato débil y manipulable para desmontar las reformas de Francisco. Cuentan para ello con un gran presupuesto. Creo profundamente que la mayoría de los católicos norteamericanos respaldan al Papa Francisco. Pero en Estados Unidos la cantidad no basta. A la cantidad hay que agregar el factor dólar.

--Estos grupos ya existían antes pero nunca habían actuado con tantas evidencias.

--Son empresarios con enormes medios a su disposición. Cada uno de ellos fue creando su grupo de reflexión dentro de la Iglesia, su escuela de teología, su universidad católica, su gabinete de abogados para defender la libertad religiosa. Es una nebulosa que funciona mediante una red de instituciones privadas y que ha llegado a dominar el catolicismo norteamericano. Son por ejemplo ellos quienes donaron mucho dinero a las diócesis norteamericanas que tuvieron que pagar enormes indemnizaciones luego de los casos de abuso sexual. Por eso pueden imponerles una dirección a las diócesis. Por ejemplo, Tim Busch está presente en todas las etapas de este montaje. Para proteger poderosos intereses económicos en el Amazonas, estos grupos pesan con toda su fuerza para desviar la atención y evitar así que se hable demasiado de ecología. Siempre tratan de distraer la atención en los debates fundamentales, por ejemplo, en los sínodos, e imponer sus puntos de vista, o sea, sus intereses.

--¿ Y cómo un grupo tan poderoso pudo dejar que Francisco fuese electo Papa ?

--No se dieron cuenta porque la elección de Francisco se llevó a cabo según otras necesidades: este Papa fue electo debido a la crisis en el seno de la curia y gracias a la voluntad de los obispos del mundo entero de sacar a la iglesia del debilitamiento creado por las malas combinaciones de la curia italiana. Bergoglio se impuso así para reformar la Iglesia. Pero su ideología choca con la visión que los católicos ultraconservadores de Estados Unidos tienen de la Iglesia. Hay, además, otro ingrediente propio al catolicismo norteamericano: un desprecio innato de los católicos blancos norteamericanos por los latinos. El sector WASC (White, Anglo-Saxon Catholic) menosprecia a los hispanos porque estos son pobres, no tuvieron éxito. Los WASC están muy influenciados por la teología de la prosperidad difundida por los evangelistas.

--¿Donald Trump juega en este patio?

--No creo que Trump tenga muchas convicciones propias. Es seguro que los escucha, pero quien tiene una cercanía con ellos es el vicepresidente, Mike Pence. Las confrontaciones son numerosas entre Washington y el Vaticano. El tema de la pena de muerte, la impugnación del Papa Francisco de un liberalismo fuera de control, etc, etc. El Papa, finalmente, ataca los fundamentos del poder económico de Estados Unidos.

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 El presidente estadunidense, Donald Trump, su esposa Melania y colaboradores guardan un minuto de silencio, el miércoles pasado en la Casa Blanca, en honor de las víctimas de los atentados del 11 de septiembre de 2001.Foto Ap

Politico lanzó una bomba, basado en la FBI, sobre “el probable espionaje de Israel descubierto durante la presidencia de Trump, según altos funcionarios de EU (https://politi.co/2kIzn70)”.

Daniel Lippman enuncia que "el gobierno (sic) de EU concluyó que en los pasados dos (sic) años Israel se encuentra probablemente detrás de la colocación de instrumentos de vigilancia de los celulares que fueron hallados cerca de la Casa Blanca y en otros sitios sensitivos (sic) alrededor de Washington, según tres anteriores altos funcionarios de EU". Peor: "La administración de Trump no increpó al gobierno de Israel y no existieron consecuencias para la conducta de Israel".

Los instrumentos de vigilancia en miniatura, los “StingRays –que pueden capturar el contenido de las llamadas y el uso de datos–, mimetizan las regulares torres celulares para engañar a los teléfonos celulares al proporcionarles locaciones e información de identidad”. Trump fue espiado con sus principales ayudantes y más cercanos asociados como Steve Wynn, Sean Hannity y Rudy Giuliani.

Según Lippman, "funcionarios del Departamento de Seguridad del Hogar (DHS, por sus siglas en inglés) descubrieron los instrumentos de vigilancia en Washington". La FBI y otras agencias de espionaje de EU se basaron en un "análisis forense detallado" y concluyeron que los "agentes israelíes colocaron los instrumentos" cuando "varios de los agentes trabajaron al más alto nivel del espionaje y en puestos de seguridad nacional" de Israel. Para la FBI, la NSA y a veces la CIA, al unísono del DHS y el Servicio Secreto, fue "bastante claro que los israelíes eran responsables".

Dos puntos a considerar, y no es que haga la apología del atribulado Netanyahu ni de Israel ni de sus fétidos métodos de espionaje: 1) el escandaloso reporte de la FBI puede pertenecer al continuo golpeteo de esa agencia en su etapa aciaga de Mueller/Comey/McCabe, pero la convergencia de otras agencias superiores de espionaje –NSA y DHS, además de un sector de la CIA y del Servicio Secreto– concede un alto grado de probabilidad; y 2) ¿para qué desea Netanyahu instalar un riesgoso sistema de espionaje, si tiene de supremo aliado a Jared Kushner, el yerno talmúdico de Trump y pupilo de Kissinger? Ya en 2014, un documento de la NSA –filtrado por Edward Snowden– "acusó a Israel de espiar a EU": los "israelíes son extraordinariamente buenos socios de nosotros" mediante las Señales de Inteligencia (Sigint), pero, por otra parte, "nos espían para conocer nuestras posturas en los problemas de Medio Oriente". Documentos del NSA expusieron en 2013 la estimación de espionaje nacional sobre las amenazas cibernéticas y colocaron a Israel como “el tercer servicio de espionaje más agresivo (megasic) contra EU, solamente detrás de China y Rusia (https://bit.ly/2lMWJZE)”. ¡Qué fuerte!

El atribulado premier israelí se defiende como gato bocarriba y lo niega rotundamente: "el reporte es una fabricación total". El problema con el mendaz Netanyahu es que se la pasa fabricando la inexistente bomba nuclear de Irán (https://bit.ly/2lNvw9a). Trump salió en defensa relativa (sic) de su supuesto aliado y comentó que el reporte era inverosímil, ya que "su relación con Israel ha sido estupenda", pero agregó que “todo es posible (https://bit.ly/2kgBgI5)”. La frase "todo es posible" forma parte del léxico de vida de Trump, quien es congénitamente desconfiado.

Como Bajo la Lupa no cree en Santa Claus, llama poderosamente la atención que el reporte haya sido difundido en sincronía con la humillante defenestración del piromaníaco ex asesor de Seguridad (sic) Nacional de Trump a quien le estaba poniendo en riesgo su relección, como señalé seis días antes a su sonora expulsión (https://bit.ly/2m11hM9). Netanyahu cometió tres graves errores: ligar su suerte a la de Bolton, pasarse de listo y traicionar a Trump quien le toleró todas sus supremacistas anexiones irredentistas: Jerusalén del Este, las Alturas del Golán de Siria y el Valle del Jordán.

¿Arrastra(rá) el cadáver de Bolton a Netanyahu?

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Una investigación de las fuerzas de seguridad de Estados Unidos apunta a que Israel está detrás de la colocación de dispositivos de espionaje en teléfonos celulares en el área de la Casa Blanca, reportó Politico, citando a "tres ex altos funcionarios de Estados Unidos con conocimiento de la materia". El premier israelí, Benjamin Netanyahu (en la imagen con John Bolton), negó las acusaciones.Foto Afp

El comentario más cuerdo salido esta semana con respecto al más reciente fandango en el asilo de lunáticos de Washington provino de Irán.

Al solicitarle una respuesta oficial al asesinato político de John Bolton –estas matanzas estilo Ricardo III, en las que los personajes son asfixiados o acuchillados a tuitazos, son, después de todo, rutinarios hasta el punto del absurdo–, el ministro iraní del exterior respondió pausadamente que no "interfiere en los asuntos internos de Estados Unidos". Fue una maravillosa respuesta dada con cara de póker al teatro trumpiano, cada vez más escandalosamente cómico.

Cierto, los diversos líderes supremos y menos supremos de Teherán ejecutaron una pequeña danza de júbilo por la despedida de Bolton, el "belicista", pero por lo menos la descripción dio en el blanco.

Sin embargo, los normalmente cuerdos corresponsales de Occidente llevaron a cabo su propia rutina: aunque todos han admitido (bastante tarde, pero muchas veces) que Trump está deschavetado, recurrieron a su usual circo blando de informes de "tensiones" en el manicomio Trump, como si en verdad hubiese una "política" de Bolton o de Trump en Medio Oriente. Este es el nuevo tipo de periodismo, en el que se ha abandonado la tinta y los reporteros tienen que llenar sus plumas con mercurio… y escribir.

Una vez más empezamos (en este caso, una gran agencia occidental) a dar la vuelta a la perinola de clichés sobre la "política exterior" trumpiana. Según esto, Trump enfrentaba “una cascada de… retos globales” a la vez que experimenta “un momento tirante… en la escena mundial”, y Bolton se oponía al deseo de su presidente de hablar con "algunos de los actores más desagradables del mundo".

Después del gran líder norcoreano, en nombre del cielo, y del segundo líder supremo iraní y el heroico talibán, ¿con quién querría Trump charlar ahora? ¿El gran líder sirio, quizá?

Dejaré a los lectores saborear el adjetivo "desagradable" –que los expertos occidentales jamás usarían en referencia a los señores Al Sissi (con sus 60 mil presos políticos egipcios) o Mohammad bin Salman (con fama de cirujano) o varios otros demócratas en Brasil y otras partes. Pero los clichés de "etapas" y "actores" revelaban de manera inocente de qué se trataba todo. La política exterior ya no existe en muchas capitales del mundo. Solo quedan las ruinas fantasmales del teatro.

Pensemos en ese infame buque petrolero iraní que nuestros bravos muchachos capturaron en la costa de Gibraltar. Liberado después que los iraníes se robaron un buque tanque de bandera británica de la costa de Hormuz, el misteriosamente rebautizado Adrian Darya 1 zarpó hacia el ocaso, supuestamente hacia Grecia, pero inevitablemente hacia Siria, donde Bolton –en uno de sus últimos actos– afirmó que iba a descargar su petróleo en Tartús, donde Rusia tiene una base naval. No estuvo mal, pero nadie fumaba un puro.

En realidad, según un contacto sirio de mi entera confianza (le doy a mi fuente una precisión de 90 por ciento), el buque ya había despachado la mitad de su carga hacia el puerto sirio de Banias (no tan romántico como Tartús, pero igual de eficiente) para cuando Bolton hizo esa declaración.

Y ahora, ya a nadie le interesa el buque. Trump difícilmente podría bombardearlo –de todos modos, ya está vacío– ahora que su belicista en jefe se ha hundido bajo las aguas del Potomac. Y, dada la comedia shakespereana que se representa en el propio manicomio de Downing Street, podemos estar tranquilos de que la Marina Real de su majestad imperial tampoco intervendrá.

Y ese es el verdadero problema. Irán sabe todo acerca de líderes dementes y está muy complacido de que el mundo –o "la escena mundial"– sepa que ha entregado el petróleo a su leal aliado árabe en Damasco. Y Assad estará más que contento de que sus enemigos sepan que Irán mantiene su palabra cuando los sirios hacen filas de kilómetros y días en las gasolineras. Así que esperemos a que el próximo buque tanque pase echando humo por La Roca, sin el menor "impedimento u obstáculo" por parte de nuestros muchachos.

Volviendo por un momento al reino de los lugares comunes, la sumersión de Bolton fue atribuida naturalmente por mi agencia noticiosa favorita a los planes de Trump, inevitablemente eliminados, de platicar con los chicos del talibán, quienes iban a ser importados a Estados Unidos para gozar de un poco de hospitalidad. Para Bolton, eso fue, se dijo –escuchen esto–, "extender el puente un poco demasiado lejos". Quién sabe por qué se habrá metido en esto el magnífico libro de Corneliuis Ryan sobre Arnhem (y el igualmente brillante filme épico de la misma batalla de la Segunda Guerra Mundial), pero el "puente demasiado lejos" no estaba ahora en Campo David, sino en Jerusalén.

Y apenas si provocó un párrafo de emoción en nuestros expertos en Medio Oriente –excepto el viejo asno de la ONU, desde luego– cuando Benjamin Netanyahu anunció que anexaría virtualmente toda la Cisjordania palestina ocupada a la soberanía israelí si ganara las elecciones de la semana próxima.

Esto significaría que nunca habría un Estado palestino… jamás. Por supuesto, todos estamos acostumbrados a líderes nacionales que amenazan con anexarse los países de otros pueblos para una expansión nacionalista, pero eso estaría en la escala de un despojo colonial inimaginable hace apenas 10 años.

Pero no más. "Es una oportunidad histórica", afirmó Netanyahu. Trump, cuyo malhadado "plan de paz" supuestamente va a provocar una derrama de dinero (árabe) sobre los palestinos después de la eliminación de sus esperanzas de tener un Estado, no dijo nada. Tampoco nuestro orate equivalente en Londres, que estaba demasiado ocupado con sus propias tonterías constitucionales para preocuparse por la aniquilación de las esperanzas de un pueblo, ya no digamos de su constitución.

Esto es lo que ocurre cuando los desequilibrados toman el poder en países democráticos; los orates andan sueltos y millones pagan el precio.

Fue de algún modo apropiado que un periódico turco intentara relanzar una "exclusiva" sobre el asesinato del periodista saudita Jamal Khashoggi, incluyendo sus "últimas palabras", aunque ya habían sido reveladas en público en un excelente documento de Naciones Unidas hace varios meses. Es de suponer que se trató de un intento del gobierno turco por recordar a la "escena mundial" que el mes próximo marca el aniversario del destripamiento del consulado saudita en Estambul. Olvidamos que ya habíamos leído todo eso antes.

En otras palabras, el sultán Erdogan solo deseaba volver a aterrar a sus adversarios sauditas. Fue un gesto en verdad otomano.

Y, de manera extraña, el Enfermo de Europa –como los rusos y luego los británicos llamaban a Turquía por su gradual impotencia ante las demenciales decisiones políticas y militares tomadas durante la Primera Guerra Mundial y después de ella– ha sido remplazado por otro Enfermo de Europa y otro Enfermo de Estados Unidos.

Así es como se disuelven los imperios: cuando los sátrapas siguen tomando en serio a sus falsos califas, hacen caso omiso de sus incurables trastornos mentales y no prestan atención a la escandalosa conducta de los funcionarios que los asisten. Adiós a los pobres y a las masas acurrucadas. Después de eso, los chicos malos llegarán y se burlarán de todos.

Por Robert Fisk, The Independent

Traducción: Jorge Anaya

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Viernes, 13 Septiembre 2019 05:45

Entre la guerra y las elecciones

Entre la guerra y las elecciones

Combinar el tiempo largo con la mirada desde abajo, parece un buen modo de acercarse a los procesos populares. Por el contrario, una mirada anclada en las coyunturas (o tiempo de eventos) es apenas "polvo", como decía Fernand Braudel. La mirada desde arriba, en tanto, recae en lo institucional, en ese tipo de análisis que practican las clases dominantes, directamente o por medio de sus testaferros ideológicos.

Han pasado ya casi tres décadas desde la firma de los Acuerdos de Paz en El Salvador, concretados en 1992. Un tiempo suficiente como para trazar balances. Aunque la situación de la izquierda y de los movimientos es dramática, no se ha escuchado a las dirigencias remitir la debacle en curso (el FMLN perdió un millón de votos en las recientes elecciones, pasando de 50 a 14 por ciento de los sufragios), al proceso de paz.

Sin embargo, eso es lo que piensan buena parte de las bases campesinas y populares salvadoreñas. El intercambio con campesinos del poblado San Francisco Echeverría, en el departamento de Cabañas, me abrió los ojos a otras dimensiones de los procesos de paz. Se trata de un pueblo de poco más de mil habitantes, repoblado en la fase inicial de las negociaciones de paz, por familias de militantes de las Fuerzas Populares de Liberación.

Lo más impactante es cómo la firma de los Acuerdos de Paz abrió el grifo del individualismo, según reconocen los propios ex combatientes. Reciben una compensación mensual de 50 dólares y en esa región se han beneficiado con cinco manzanas (más de tres hectáreas) y algunos con una vivienda.

Lo primero que sorprende es la mercantilización del compromiso de vida que asumieron al ingresar a la guerrilla. Ciertamente la compensación mensual es ridícula y se podría incluso valorar como positivo que en varias regiones desaparecieran los hacendados y sus tierras fueran divididas. Sin embargo, hacerlo de ese modo, no puede interpretarse sino como una rendición.

La segunda cuestión es que las izquierdas hemos pasado de la lucha armada a la lucha electoral y a la inserción en las instituciones, como si fueran las únicas opciones posibles. En ambos casos se registra una obsesión por la toma del palacio de gobierno. Seguimos el camino trillado de una historia de dos siglos, desde la toma de la Bastilla en París al asalto del Palacio de Invierno en San Petersburgo, pasando por la ocupación del Hotel de Ville durante la Comuna de París.

Esta fijación por ocupar o asaltar el centro físico y simbólico del poder de arriba, ha sido tan potente como para esculpir nuestros sueños y deseos con un cincel que reproduce las jerarquías capitalistas y patriarcales. De ese modo, nuestra cultura política no ha conseguido desgajarse de la cultura hegemónica y cuando conseguimos hacernos con el poder, nos limitamos a reproducir lo existente, o apenas administrarlo.

En El Salvador esto se expresa en las opciones de varios destacados dirigentes del FMLN, algunos de los cuales se hicieron empresarios exitosos, uno colabora con los servicios de inteligencia y otros se limitan a insertarse en los escalones más altos del poder para beneficio personal. Se puede decir que esto no es patrimonio exclusivo de la izquierda salvadoreño, lo que es tristemente cierto.

La tercera cuestión que pude apreciar es la fuerte separación entre dirigentes y bases. La militancia campesina les reprocha el abandono, que ahora ya no acuden a las zonas rurales ni están en contacto permanente con ellos. Creo que esta separación empezó mucho antes del proceso de paz, cuando los cuadros militares actuaban como vanguardia que dirigía a las bases, o "masas", como nos referimos en la izquierda a la gente común, unificando y anulando las diferencias.

Sin una nueva cultura política, tejida con las mejores hebras de las culturas originarias, negras y populares, no hay cambios posibles. Eso supone, como escribió el maestro Immanuel Wallerstein en su última nota en La Jornada (5 de agosto), "luchar consigo mismos" para transformar y no reproducir. Esa "lucha" transcurre por otros carriles de la que codicia la ocupación del Estado.

Por eso damos tanta importancia a los pueblos que se organizan en torno a caracoles, palenques y comunidades, poderes de abajo que no reproducen la lógica de los poderes de arriba. Funcionan con base en la rotación y a los siete principios zapatistas, sin la menor pretensión hegemónica. La hegemonía está calcada de la dominación y es apenas una forma suave de nombrarla.

Las organizaciones de abajo, en esta nueva cultura política, no son escalones para llegar arriba, sino algo completamente diferente. Este mundo puede expandirse o contraerse, pero es mediante la propagación y la multiplicación como puede llegar a desplazar al capitalismo. No son medios para alcanzar fines.

La nueva cultura política no nace ni en las academias ni en las bibliotecas, sino en torno a los trabajos colectivos, capaces de crear los bienes materiales y simbólicos para poder arrinconar el capitalismo.

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