Foto: Vandana Shiva © Romain Guédé

Entrevista a la ecologista india Vandana Shiva, figura de la lucha contra los Organismos Genéticamente Modificados (OGM) y muy crítica con el “filantrocapitalismo” que encarnan sobre todo Bill Gates y su Fundación.

En su última obra publicada el pasado otoño 1 %, reprendre le pouvoir face à la toute-puissance des riches [1 %, retomar el poder frente a omnipotencia de los ricos] (editado por Rue de l’échiquier, 2019) Vandana Shiva define de la siguiente manera el “filantrocapitalismo”: “El filantrocapitalismo […] tiene poco que ver con la caridad o con hacer donaciones, más bien tiene que ver con el beneficio, el control y el acaparamiento. Se trata de un modelo económico de inversión y de un modelo político de control que asfixian la diversidad, la democracia y las soluciones alternativas, y que atribuyendo ayudas financieras ejercen una dominación y proporcionan nuevos mercados y monopolios a los multimillonarios”. Bill Gates, la segunda fortuna mundial, simboliza este “filantrocapitalismo”. Su Fundación Bill y Melinda Gates, su principal instrumento para las donaciones, está muy activa en India. Su visibilidad mediática frente a la crisis actual y los millones que ha invertido en la investigación de una vacuna la convierten en un objetivo privilegiado de las teorías de la conspiración. No obstante, conviene preguntarse (y criticarlo) por este nuevo poder que ha adquirido el fundador de Microsoft junto a otros multimillonarios como Jeff Bezos (Amazon, primero fortuna mundial), Mark Zuckerberg (Facebook, séptima fortuna mundial) o, en Francia, Bernard Arnault (LVMH, tercera fortuna mundial). Un nuevo poder que está lejos de ser muestra de una generosidad desinteresada.

Esta entrevista, que se realizó antes de que apareciera esta pandemia, se ha actualizado con dos preguntas al principio a las que Vandana Shiva respondió por correo electrónico el 7 de mayo.

Basta ! : ¿Cómo analiza la crisis del COVID-19? ¿Se puede hablar de crisis ecológica?

Vandana Shiva : No estamos ante una sola crisis, hay tres que intervienen simultáneamente: la del COVID-19, la de los medios de subsistencia y, de rebote, la del hambre. Son las consecuencias de un modelo económico neoliberal basado en el beneficio, la avidez y una globalización que llevan a cabo las multinacionales. Esta situación tiene un fundamento ecológico: por ejemplo, la destrucción de los bosques y de sus ecosistemas favorece la aparición de nuevas enfermedades. Estas tres crisis llevan a la creación de una nueva clase, la de las personas a las que denomino “las dejadas a su suerte”, explotadas por el neoliberalismo y la emergencia de dictaduras digitales. Hay que tomar conciencia de que la economía dominada por el 1 % no está al servicio del pueblo y de la naturaleza.

¿Puede la crisis del coronavirus reforzar, precisamente, el poder de este “1 %” y de los “filantrocapitalistas” como Bill Gates, figura central de su libro?

Esta crisis confirma mi tesis. Bill Gates lleva a cabo sus planes de salud, agricultura, educación e incluso de vigilancia. Durante 25 años de neoliberalismo el Estado se ha transformado en Estado-empresa y ahora se observa una transformación en un Estado de vigilancia apoyado por el filatrocapitalism. Este 1 % considerá inútiles al 99 %: su futuro es una agricultura digital sin campesinos, unas fábricas completamente automatizadas sin trabajadores. En estos tiempos de crisis del coronavirus tenemos que oponernos, e imaginar nuevas economías y democracias basadas en la protección de la tierra y de la humanidad.

Usted equipara este control con una nueva forma de colonización e incluso califica a Bill Gates de “Cristóbal Colón de los tiempos modernos”, ¿a qué se debe esa comparación?

A que Bill Gates no hace otra cosa que conquistar nuevos territorios. No es simplemente filantropía, en el sentido de un don a la colectividad, como siempre ha existido en la historia. En realidad son inversiones que le permiten crear unos mercados en los que Gates adquiere unas posiciones dominantes. En el capitalismo hay unos interlocutores que hacen beneficios, pero con la filantropía Bill Gates dona algunos millones ¡pero acaba por tomar el control de instituciones o sectores que valen varios miles de millones! Esto se ve claramente en la sanidad o la educación, que él contribuye a privatizar y a transformar en verdaderas empresas.

También es el caso de la agricultura en la que Bill Gates utiliza las tecnologías digitales como nuevo medio para hacer entrar las patentes. La primera generación de OGM, que se suponía iba a controlar los parásitos y las malas hierbas, no ha cumplido sus promesas, pero Bill Gates continúa poniendo dinero para financiar la edición del genoma, como si la vida no fuera más que un copiar y pegar, como en Word. Impulsa esta técnica e incluso ha creado una empresa especialmente para ello, Editas. Bill Gates quiere jugar a ser el amo del universo imponiendo una sola y única forma de hacer las cosas: una sola agricultura, una sola ciencia, un solo monocultivo, un solo monopolio. Es también lo que trata de hacer ala abordar el problema del cambio climático.

¿Cómo?

Promueve su solución: la geoingeniería, que es la modificación a propósito de las condiciones meteorológicas y del clima. Es una idea estúpida, no es ecológica y es completamente irresponsable porque ataca la luz solar para hacer mecánicamente un “enfriamiento planetario”. El problema no es el sol, que nos es indispensable, sino los combustibles fósiles y nuestro sistema industrial y agrícola. Habla a todos los jefes de Estado de la geoingeniería. Recuerdo sobre todo la COP 21 (Conferencia sobre el Cambio Climático) en París en 2015, en la que estaba por todas partes. Era increíble, estaba en el escenario con los jefes de Estado, se comportaba como si fuera el cabeza de cada gobierno. Nunca había visto algo parecido en 40 años de carrera en las instituciones de la ONU, es una auténtica transformación.

¿Diría usted que ahora es más poderoso que algunos Estados o instituciones internacionales como el FMI o el Banco Mundial?

Es mucho más poderoso. Cuando el Banco Mundial quiso financiar la presa de Sardar Sarovar en India a finales de la década de 1980 hubo protestas y el BM acabó por recular [Narendra Modi inauguró la presa en 2017 gracias a otros circuitos de financiación y se convirtió en la segunda presa más grande del mundo, ndlr]. La impunidad del Banco Mundial tiene sus límites, no se puede librar de sus responsabilidades, mientras que Bill Gates, por su parte, sigue evitando los obstáculos, siempre. Aunque fracase en un lugar, tratará de desregularizar en otro.

Me he dado cuenta de que lo que logramos detener en India Bill Gates lo financió para implantarlo en otro lugares, como los OGM: por ejemplo, en 2010 Monsanto trató de introducir una berenjena OGM. India ha sido un terreno de experimentación para desarrollar nuevas tecnologías destructoras. El ministro de Medioambiente organizó audiciones públicas para saber qué opinaban de ello los campesinos, los consumidores y los científicos. Siempre digo que es la primera vez que una verdura era objeto de un debate democrático profundo…

La berenjena OGM se prohibió a raíz de estas consultas, pero Bill Gates encontró después un medio de financiarla y promoverla en Bangladesh. Ahora bien, si se aprueba en Bangladesh, inunda obligatoriamente India puesto que se trata de una frontera no controlada. Ahora Bill Gates la emprende con África, donde mete miles de millones de dolares para promover una nueva revolución verde, con productos químicos y OGM, y obligando a los países africanos a cambiar sus leyes para autorizar estas semillas.

¿Cómo explica semejante poder hoy en día?

Gates ha creado e invertido 12 millones de dólares en la Cornell Alliance for Science, que se presenta como una institución científica, pero que no es sino un órgano de comunicación. Cada vez que hay un debate, trae a esta “institución” que elabora una propaganda engañosa a favor de la biotecnología. Como es Bill Gates, el New York Times y CNN hablarán de ello y le dedicarán la portada… Para él la filantropía es solo un pretexto, a través de ella favorece sus propios intereses e influye en las políticas gubernamentales. Es una forma muy inteligente de entrar en el juego sin plegarse a sus normas, porque si una empresa dijera a un gobierno “aquí está mi dinero, haz esto”, no funcionaría, con toda seguridad se echaría a la empresa. Bill Gates, en cambio, juega con su imagen. La gente todavía lo ve a través de Microsoft, como un genio y un gigante de la informática. Sin embargo, hay ingenieros brillantes que lo han hecho mucho mejor y han luchado para mantener softwares de libre acceso y un Internet abierto, al contrario que él. Bill Gates no es un inventor, ha introducido las patentes y así es como ha levantado su imperio.

En su libro insiste también en la utilización de la tecnología y de los algoritmos…

Se ha elevado la tecnología al rango de religión. Se ha convertido en la religión del 1 %, del mismo modo que en Estados Unidos la cristiandad dio legitimidad al 1 % de la época para exterminar al 99 % de las personas amerindias en nombre de la “misión civilizadora”. Actualmente hay millones de personas a las que se quiere “civilizar” con estas nuevas herramientas de comunicación o de pago. Por otra parte, la tecnología es algo más que una herramienta. Es un instrumento de poder muy poderoso para reunir información que después se puede manipular para diferentes propósitos. Estas tecnologías se utilizan a diario, pero son sobre todo otra forma más de controlar.

También detrás de esta revolución digital encontramos a Bill Gates. Por ejemplo, ¡desempeñó un papel fundamental en la desmonetización de India! Obviamente, hacer desaparecer el dinero en efectivo para desarrollar las transacciones digitales es una forma de acelerar la revolución digital de la que él se beneficia. Ahora bien, de la misma manera que las patentes de las semillas son un intento deshonesto cuyo objetivo es poner a los agricultores “fuera de la ley” al declarar ilegal el guardar las semillas, la “desmonetización” perturba directamente las prácticas económicas de la mayoría, que representa el 80 % de la economía real de India. Es una forma de dictadura tecnológica. En ninguno de los dos casos el resultado de ello es una elección soberana del pueblo indio.

Y al mismo tiempo la gente acaba votando en las urnas a los representantes de esta política del 1 %, como, por ejemplo, en India donde Narendra Modi fue reelegido por un amplio margen el año pasado. ¿Es como si hubiera una nueva forma de “servidumbre voluntaria”?

¡Ya no estamos realmente en una democracia electoral honesta, donde la gente vota con pleno conocimiento y conciencia de lo que está en juego! Hoy en día los algoritmos conforman en gran medida al sistema electoral. En las últimas elecciones en India se autorizó a las empresas y a los particulares a hacer donaciones anónimas a los partidos políticos, lo que significa que las mayores empresas del mundo pudieron financiar las elecciones, algo que hasta entonces era ilegal. El resultado de ello es que la gran mayoría de estas donaciones llegaron a las arcas de un solo partido [el BJP, la derecha nacionalista, actualmente en el poder, ndlr]. Las elecciones indias costaron más caras que las estadounidenses, a pesar de que India está lejos de ser un país rico. Por consiguiente, podemos preguntarnos de dónde viene ese dinero… Es imposible tener una democracia honesta y funcional si el pueblo ya no vota de forma soberana. Todo el reto político para el 1 % es esta pérdida de autonomía, en todos los ámbitos.

La elección del término “1 %” puede parecer un tanto simplista, ¿por qué le parece un término apropiado hoy en día?

El 1 % es en sí un valor aproximativo, yo hablo sobre todo de unos pocos multimillonarios que controlan la mitad de los recursos del planeta. Estos miles de millones van directamente a unos fondos de inversión. Antes las entidades más grandes eran algunas empresas: Monsanto, Coca-Cola… Hoy son enanas. Son propiedad de los mismos fondos de inversión: BlackRock, Vanguard, etc. En realidad hay una sola economía, la del 1 %. Ellos son quienes destruyen, los demás, el 99 %, está excluido. Son los parados de hoy y de mañana, los campesinos desarraigados, las mujeres a las que se deja de lado, los pueblos indígenas a los que se asesina. Las personas que conforman el 99 % no son las responsables, son las víctimas. El 1 % es el responsable de los daños. Y nombrar a este “1 %” es formar un “nosotros” que, juntos, puede pedirles cuentas. Tenemos el derecho, el deber y el poder de hacerlo. Es una invitación a la solidaridad y a la acción. Es necesario que el 99 % se alce.

Por Barnabé Binctin y Guillaume Vénétitay | 13/06/2020 |

Traducido del francés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos

Fuente: https://www.bastamag.net/Vandana-Shiva-fondation-Bill-Gates-philanthropie-capitalisme-neo-colonialisme-covid-Inde

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Un sistema de reconocimiento facial Sheila Scarborough / Flickr

El sesgo racial de estos algoritmos de identificación de personas se convierte en el detonante de que empresas como Amazon o IBM den de lado una tecnología señalada por sus abundantes controversias éticas

 

El sesgo racial no es la única controversia que rodea a la tecnología de reconocimiento facial. Diversos estudios han detectado que estos algoritmos de identificación no solo funcionan peor con caras de personas negras, sino con cualquier rostro racializado. También se equivocan más con las mujeres que con los hombres. Además, su uso por la policía en entornos abiertos es cuestionado por organizaciones de defensa de los derechos digitales, que denuncian que "es como ponernos a todos en una rueda de reconocimiento constante". Las dudas se acumulaban desde hace años, pero cuando IBM argumentó el lunes que abandonaba toda relación con esta tecnología por "justicia y equidad racial" en pleno auge del movimiento Black Lives Matter, muchos lo vieron como el primer dedo que señala a un emperador desnudo.

"IBM empieza, muchos más deben seguirla", adelantó Joy Buolamwini, investigadora del MIT y autora de uno de esos estudios que han destapado las vergüenzas de este tipo de inteligencia artificial. "Supone un reconocimiento de que la tecnología de reconocimiento facial, especialmente la implementada por la policía, se ha utilizado para socavar los derechos humanos y dañar específicamente a las personas negras, así como a las personas indígenas y otras personas de color", recalcó Buolamwini, fundadora de la Liga de la Justicia Algorítmica.

"No hay justicia sin justicia algorítmica" es el mantra de esta organización, que denuncia cómo la inteligencia artificial puede profundizar sistemas discriminatorios sexistas o racistas. Para IBM era más fácil sumarse a este discurso que para su competencia. Aunque estaba en la carrera, su tecnología de reconocimiento facial no tenía una gran cuota de mercado. Otras como Microsoft, Facebook, Google o Amazon la han desarrollado y vendido más intensamente. Pero su potencial era ser el primero de una serie de movimientos en cadena que empujara a las demás.

Así se ha demostrado cuando Amazon, uno de los principales proveedores de estas tecnologías a policías y agencias de seguridad en todo el mundo, ha decretado un año de moratoria para usar su servicio en estos ámbitos. "Abogamos por que los gobiernos establezcan regulaciones más estrictas para regular el uso ético de la tecnología de reconocimiento facial" durante ese período, ha pedido la multinacional en un escueto comunicado dos días después de que IBM diera el primer paso.

El movimiento Black Lives Matter ha desencadenado "la tormenta perfecta" contra los algoritmos de reconocimiento facial, expone Gemma Galdón, consultora tecnológica y fundadora de la Fundación Éticas. "Lo que está pasando ahora es solo la puntilla. Hay problemas de mucho más calado que el sesgo racial con el reconocimiento facial, porque es una tecnología fallida en algunos ámbitos. Puede funcionar con 'niveles aceptables' en entornos cerrados (y con 'niveles aceptables' quiero decir con tasas de error del 30%) pero en entornos abiertos estábamos viendo tasas superiores al 90%, por lo cual básicamente es una tecnología inútil", concluye.

Sobre la decisión de IBM y Amazon, la experta afirma que "es evidente que el motivo principal no es ético, pero han leído bien el momento actual para cambiar el paso". Por un lado, "IBM tiene una tecnología que ahora mismo no es competitiva, por lo que corta una línea de inversión que tampoco estaba muy claro que funcionara apuntándose un tanto en temas éticos y de privacidad", expone. Amazon, por su parte, se adelanta a un movimiento que las autoridades podrían obligarla a realizar igualmente, ya que el reconocimiento facial se encuentra "en un vacío legal" que podría resolverse con la prohibición de uso policial.

El Congreso estadounidense está analizando esta cuestión. No solo está empujado por la denuncia de la sociedad civil y el discurso corporativo de las empresas que se han sumado a ella. También está respaldado por expertos técnicos. "El uso policial de tecnología de reconocimiento facial debería ser prohibido en este momento", ha expuesto Timnit Gebru, científica de datos y colíder del equipo de inteligencia artificial ética de Google, en una entrevista con el New York Times.

Los motivos van más allá de que esta tecnología funcione peor en unas personas que en otras. "Hay otro llamado sesgo de automatización. Si la intuición le dice a una persona que el sistema no ha reconocido bien a un sujeto, pero el ordenador le dice que es él con un 99% de precisión, es más probable que crea en el ordenador que en su propia impresión", explica. "También hay un desequilibrio de poder. El reconocimiento facial puede ser completamente preciso, pero aún así puede usarse de una manera que sea perjudicial para ciertos grupos de personas si se implementa sin transparencia".

España es uno de los dos únicos países de Europa, junto a Bélgica, donde no está autorizado el uso de reconocimiento facial por parte de la policía o en investigaciones judiciales, según un análisis de la organización Algorithm Watch de diciembre de 2019. No obstante, en Marbella se prueba una tecnología denominada "reconocimiento corporal": "Estos sistemas utilizan el estilo de caminar o la ropa de las personas para rastrearlos. Podrían reconocer caras, pero la función está deshabilitada por ahora, a la espera de una autorización legal para activarla", explicó la organización.

Por Carlos del Castillo

11/06/2020 - 22:15h

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“El imperio estadounidense está implosionando”

Entrevista al profesor y activista afroamericano Cornel West

 

Cornel West, filósofo y activista por los derechos humanos y miembro de Socialistas Democráticos de América, dice: «…me gustaría establecer la conexión entre lo local y lo global, porque cuando se siembran las semillas de la avaricia: en la arena doméstica, desigualdad y, en la arena internacional, los tentáculos imperiales, con 800 unidades militares en el exterior, la violencia y AFRICOM en África, cuando se apoyan diversos regímenes, algunos dictatoriales en Asia, y todo lo demás. Hay una relación entre las semillas de la violencia que siembras fuera y también dentro».

Mientras miles de personas, de costa a costa, se han lanzado a las calles estos últimos días para protestar por el asesinato, sancionado por el Estado, de personas negras, el país se enfrenta a la mayor crisis de salud pública en generaciones y la tasa de desempleo es la más alta desde la Gran Depresión, el profesor Cornel West califica a Estados Unidos de “civilización capitalista depredadora obsesionada con el dinero, el dinero, el dinero”. West también establece conexiones entre la violencia estadounidense en el extranjero y dentro del país: “Hay una conexión entre las semillas que siembras de violencia externa e internamente”. Cornel West (Tulsa, 1953) es filósofo y activista por los derechos humanos y miembro de Socialistas Democráticos de América. Ha enseñado en la Universidad de Harvard y de Princeton. Su obra se centra en el estudio del papel de la raza, género y clase en la sociedad estadounidense. 

NERMEEN SHAIKH: Dr. Cornel West, ¿podría responder a lo que ha dicho la profesora Yamahtta Taylor? Estará lógicamente de acuerdo en que el asesinato de George Floyd ha sido un linchamiento. Usted también ha expresado que este asesinato y las manifestaciones que se han producido después demuestran que EE.UU. es un experimento social fallido. ¿Podría responder a eso y también a la manera en que el Estado y las fuerzas policiales han respondido a las manifestaciones, tras el asesinato de George Floyd, que ha sido llamar a la Guardia Nacional en tantas ciudades y estados del país?

CORNEL WEST: No cabe ninguna duda de que esta es la hora de la verdad para Estados Unidos. Pero lo que me gustaría es establecer la conexión entre lo local y lo global, porque cuando se siembran las semillas de la avaricia: en la arena doméstica, desigualdad y, en la arena internacional, los tentáculos imperiales, con 800 unidades militares en el exterior, la violencia y AFRICOM en África, cuando se apoyan diversos regímenes, algunos dictatoriales en Asia, y todo lo demás. Hay una relación entre las semillas de la violencia que siembras fuera y también dentro. Lo mismo puede decirse de las semillas del odio, del supremacismo blanco que odia a las personas negras, del odio antinegros, que tiene su propia dinámica en el contexto de una civilización capitalista depredadora que está obsesionada con el dinero, dinero, dinero, la dominación de los trabajadores, la marginalización de los que no encajan (hermanos gais, hermanas lesbianas, transexuales y demás). Esa es precisamente la relación de la que habla mi querida hermana profesora Taylor, de cómo el imperio estadounidense está implosionando, de cómo se están tambaleando sus cimientos, a raíz de las sublevaciones desde abajo.

El catalizador ha sido, sin duda, el linchamiento público del hermano George Floyd, pero los fallos que tiene la economía capitalista depredadora para satisfacer las necesidades básicas de comida, asistencia sanitaria y educación de calidad, de trabajos con un salario digno y, por otra parte, la desintegración de la clase política, la desintegración de la clase profesional. Su legitimidad ha sido puesta en tela de juicio de forma radical desde una perspectiva multirracial. Pero esa es la dimensión neofascista de Trump; esa es la dimensión neoliberal de Biden, de Obama, de los Clinton y de todos los demás. Y eso también incluye a una gran parte de los medios de comunicación; incluye a muchos de los profesores de universidad. Los jóvenes están diciendo: “Sois todos unos hipócritas. No os preocupa nuestro sufrimiento, nuestra miseria. Y ya no creemos en vuestra legitimidad”. Y eso desemboca en una explosión violenta.

Y ya está aquí. No quiero extenderme, pero me refiero a que ya ha llegado, que en mi opinión Ella Baker y Fannie Lou Hamer y Rabbi Heschel y Edward Said, y sobre todo los hermanos Martin y Malcolm, sus legados, en mi opinión, se han vuelto fundamentales, porque proporcionan el tipo de testimonio de la verdad; porque aportan la relación entre justicia y compasión con su ejemplo, con la forma de organizarse. Y eso es lo que hace falta ahora mismo. Una rebelión no es para nada lo mismo que una revolución. Y lo que necesitamos es un proyecto revolucionario no violento a gran escala que promueva una democracia de compartir: el poder, la riqueza, los recursos, el respeto, la organización, y que promueva una transformación fundamental del imperio estadounidense.

AMY GOODMAN: ¿Y qué piensa, profesor West, del gobernador de Minnesota, que ha dicho que están investigando la relación de los supremacistas blancos con el saqueo y la quema de la ciudad, y luego del presidente Trump, que ha tuiteado que va a intentar incluir a Antifa, los activistas antifascistas, en la lista de terroristas (algo que no puede hacer) y William Barr [Fiscal general de EE.UU.] haciendo hincapié en lo mismo, que va a ir detrás de la extrema izquierda para investigarlos?

CORNEL WEST:  Eso es ridículo. Ya sabe, se acordará, hermana Amy (con todo mi amor y respeto), que Antifa me salvó la vida en Charlottesville. No cabe ninguna duda al respecto, que garantizaron la seguridad, ¿sabe? Así que la simple idea de que puedan ser candidatos para ser considerados una organización terrorista, mientras que la gente que estaba intentando acabar con nuestras vidas: los nazis, el Ku Klux Klan, que esos no sean candidatos para obtener el estatus de organización terrorista… pero eso es lo que va a pasar. Lo que va a pasar es que se va a producir una reacción neofascista dirigida por Trump y una restricción sobre lo que está pasando. Eso tiene que quedar muy claro. El neofascismo tiene esa clase de obsesión con la imposición militar para enfrentarse a cualquier tipo de desorden. Y por eso tenemos que fortalecernos frente a eso.

Pero hay algo más importante. Creo que tenemos que asegurarnos de que conservamos nuestro propio enfoque moral, espiritual, cualitativo, esencial, en cuanto a la verdad y la justicia, y no perder de vista ese saqueo legalizado que es la avaricia de Wall Street; los asesinatos legalizados de la policía; los asesinatos legalizados en el exterior: en Yemen, en Pakistán, en África con AFRICOM y así sucesivamente. Eso es en lo que tenemos que concentrarnos, porque toda esta energía de rebelión tiene que canalizarse a través de organizaciones que tengan sus raíces en la búsqueda de la verdad y la justicia.

Cornel West es profesor de Práctica de la Filosofía Pública en la Universidad Harvard.

Por Amy Goodman, Nermeen Shaikh | 12/06/2020

Esta conversación se difundió en Democracy Now en inglés.

Traducción de Álvaro San José para CTXT: https://ctxt.es/es/20200601/Politica/32455/cornel-roland-west-filosofo-democracy-now-USA-George-Floyd-racismo.htm

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Foto: Nicaragua Investiga

Fue comandante guerrillera de la revolución popular sandinista y ministra en el gobierno en la década de 1980. Luego diputada e integrante de la dirección nacional del FSLN. Sin retórica, explica las razones por la que rompió con el actual presidente: “En el 98 me distancié de Daniel Ortega a partir del pacto de prebendas con el presidente Arnoldo Alemán y actualmente trabajo en la Articulación de Movimientos Sociales. Hemos sido víctimas de represión y durante un tiempo pasamos a la clandestinidad, seguimos en la lucha porque Nicaragua está sufriendo una dictadura”.

– ¿Cómo están viviendo la pandemia?

– El gobierno decidió ignorarla. Llegaron a afirmar que era una enfermedad de los ricos y del imperialismo y no le dieron ninguna importancia. El 18 de marzo se produjo el primer caso y se empezaron a exigir políticas sanitarias para enfrentarla. El gobierno decidió asumir una lógica de contaminación de rebaño que supuestamente adoptaron en Suecia, en unas condiciones claramente diferentes. El gobierno impulsó las actividades masivas, mantuvo las clases, los carnavales, las fiestas y manifestaciones y promovió actividades que concentraran a la población, política que continúa hasta hoy.

Como resultado estamos viviendo una situación muy grave que según los datos del Observatorio Ciudadano tenemos una cifra muertos superior a todos los países centroamericanos sumados. Es la propia ciudadanía la que está tomando medidas de protección, siguiendo los consejos de grupos de médicos independientes.

– El biólogo molecular Jorge Huete asegura en un reciente artículo de Envío que la política del gobierno consistió en no hacer nada, no se cerraron fronteras, no se hizo nada. Las cifras oficiales son de 35 muertos y 760 contagiados sin cifras de tests.

– No sólo eso, hay una política de fomentar los contactos directos y de secretismo con los datos que no se corresponde con los estándares de la OMS y la OPS, De modo que con participación ciudadana se han construido estadísticas propias entre médicos, científicos y organizaciones de la sociedad civil. Una carta de 700 médicos más cinco ministros de Salud de diversas administraciones mostraron a la OPS su preocupación sobre el modo como se está tratando la pandemia, pero el gobierno ha mantenido un silencio absoluto. Este secretismo se corresponde con la lógica con la que Ortega ha tratado las estadísticas y la información en los 12 años de su gobierno .

– ¿Qué cifras de muertos y contagiados manejan?

– Son 3.500 contagiados y 805 muertos al 27 de mayo. En toda la región centroamericana se manejaban 600 muertos. Debemos decir que esos muertos son personas que fallecieron con síntomas de coronavirus porque la gente llega al hospital y no le hacen el test. Dicen que aplicaron 5.000 test pero nunca dieron los resultados pese a que la Organización Panamericana de la Salud (OPS) les envío 26.000 pruebas. No se sabe dónde están los focos de contagio y los epidemiólogos dicen que ahora ya no tiene sentido porque la enfermedad está absolutamente regada en todo el país con una elevada circulación comunitaria. La demanda de cuidados intensivos y de respiradores es muy alta y todo el sistema de salud está rebasado. Los privados cobran entre mil y tres mil dólares diarios, que en este país es una barbaridad. La situación es gravísima, empeorada por la crisis económica que se produjo a raíz del estallido popular de abril de 2018.

– Según el gobierno de Ortega Nicaragua cuenta con el “mejor sistema de salud de las Américas” y un exitoso sistema de salud comunitaria.

– Es mentira que el sistema de salud sea bueno. Nicaragua es el segundo país más pobre de América Latina después de Haití y nuestro principal producto es la exportación de mano de obra y las remesas son la forma como los sectores populares sobreviven. Es evidente que el país no está preparado para la pandemia y menos para hacerlo como Suecia.

Los médicos dicen que el sistema de salud puede funcionar para algún otro tipo de enfermedades como el dengue y para campañas de vacunas, pero tratándose del Covid, en la medida que se recomiendo distancia, cuarentena y equipamiento, esto no funciona. El gobierno dice que han realizado más de 4 millones de visitas a los hogares, algo que nadie les cree. Y las que se realizaron se hicieron sin ningún tipo de protección, para explicarle a las familias las medidas de protección pero sin tapabocas, sin distancia en una estrategia totalmente equivocada.

– La vicepresidenta Rosario Murillo dice que el objetivo de las visitas es “orar y pedir a Dios” y verificar prácticas de protección. Parece una visión poco científica para abordar la pandemia.

– Llegó a decir que la pandemia no iba a afectar a Nicaragua porque está bendita por la virgen y sobre esa lógica impulsaron las procesiones religiosas durante semana santa. Cuando la iglesia católica las suspendió, el gobierno las impulsó a través de los gobiernos locales. Tienen una forma de pensar fanática y religiosa que la trasladan a la militancia. En todo caso, lo más terrible es que en medio de la pandemia se sigue reprimiendo, se sigue encarcelando y realizando juicios falsos contra personas que se oponen al gobierno. Han liberado 2.800 presos comunes pero ningún preso político. Ellos usan un discurso a la vez religioso y alguna retórica antimperialista con el que disimulan su falta de acción ante la pandemia.

-En abril la Universidad Nacional Autónoma despidió a toda la dirección del Centro de Investigaciones de Estudios de la Salud, incluyendo al director, porque habían dado entrevistas denunciando el mal manejo de la pandemia y recientemente a uno de los principales epidemiólogos, el doctor Quant, por ese mismo motivo.

– El drama es que en vez de hacer un manejo responsable de la pandemia, dicen que las críticas son parte de un plan golpista que se inició, según ellos, en abril de 2018 con las manifestaciones contra el régimen de Ortega. Todos los cuestionamientos los llevan al terreno de la desestabilización con un lenguaje seudo izquierdista y con ese argumento llegaron a sancionar a médicos y enfermeras por usar tapabocas, porque dicen que infunden miedo. Recién ahora están permitiendo el uso de tapabocas porque el virus está afectando a su propia base social. Estos días murió el alcalde Masaya, y han muerto incluso diputados oficialistas y ahí tuvieron que ceder y ahora llaman a usar tapabocas cuando hasta hace 15 días había sanciones incluso a personal de salud que se los ponía para atender sus pacientes.

Hay que decir que 38 asociaciones de médicos hicieron un llamado a una cuarentena voluntaria, respaldada por muchas organizaciones sociales, y ahora llamamos a que no vayan a los colegios ni a las universidades ni a los partidos de fútbol y de beisbol, porque todo eso sigue funcionando de forma muy irresponsable.

– Llama la atención ese triunfalismo porque Nicaragua ha fracasado a la hora de combatir la epidemia de dengue, ya que todos los años hay casi 200 mil casos desde hace ya muchos años. O sea que la salud de la población ya viene en un situación de creciente debilidad.

– En mayo comenzó el período de lluvias, hasta noviembre, cuando proliferan el dengue, la malaria y otras enfermedades endémicas que se juntan con enfermedades respiratorias agudas. Las perspectivas son muy negativas. Desde 2007 no se difunden datos fiables ni en el terreno de la salud ni en la economía, se manipulan los datos sobre muertes a raíz de aborto o mujeres afectadas por violencia, rechazan el concepto de femicidio y siempre enfatizan que tienen el mejor sistema para todos los problemas.

– Tú conoces bien a Daniel Ortega, a Rosario Murillo, y al Frente Sandinista. ¿Qué los lleva a impulsar esta actitud que no sólo es irresponsable sino que a mediano plazo parece una política suicida, ya que se les puede volver en contra?

– Cuando estalló la pandemia el régimen estaba en una carrera desaforada para tratar de impedir el adelanto de las elecciones y reformas profundas para garantizar elecciones libres, que era resultante de la rebelión de 2018. Ahí apostamos a una salida del régimen a través de la movilización y la lucha callejera, pero al tomar el camino de la represión aplastando la rebelión, ese camino se cerró por ahora.

Pero luego vino la presión internacional y el mantenimiento de la resistencia ciudadana, impidieron que el régimen impusiera su plan.

No pudieron recomponerse plenamente porque el impacto de la crisis económica es tremendo y vieron en el Covid la posibilidad de recomponer el régimen o desviar la atención. Ahora están asustados por el nivel de incremento de la pandemia y aún no encontraron el modo de enfrentarlo, porque sólo puede hacerse con una política radical de aislamiento y medidas de apoyo a la población con políticas paliativas. La situación nuestra es tan brutal que si organizaciones independientes quieren repartir kits de protección (tapabocas y alcohol) a la población, te capturan como si fueras delincuente porque te consideran parte de un plan de desestabilización. Lo único que puede cambiar esto es una acción concertada de toda la población, porque el régimen tiene una lógica de aplastamiento que lleva a considerar a todos los demás como enemigos.

– ¿Qué nivel de apoyo popular tiene el régimen?

– Alrededor de un 20% según las últimas encuestas, por lo menos es lo que se mantiene desde la rebelión de 2018, la mitad de lo que tenía el sandinismo cuando perdimos las elecciones en 1990. Es probable que con la pandemia disminuya aún más, sobre todo porque está afectando a su base social.

– Buena parte de la izquierda latinoamericana sigue apoyando al régimen. ¿Cómo lo explicas?

– Es la izquierda institucional vinculada a los gobiernos progresistas de América del sur o que están en los parlamentos+. De todos modos algunos en privado reconocen que este régimen es una dictadura que no tiene nada que ver con los principios de la izquierda.

También es cierto que el gobierno de Estados Unidos está presionando al de Nicaragua, aunque tuvieron muy buenas relaciones hasta 2018. Eso explica que haya un sector que responde a una lógica elemental que todo lo que se opone a Estados Unidos debe ser apoyado. Que se reprima y asesine en nombre de la izquierda genera confusión y sentimientos reaccionarios. Te digo que las políticas de Ortega son muy parecidas a las de Somoza, por lo que va a ser muy difícil poner en pie una izquierda verdadera. Yo creo que lo urgente es salir de la dictadura, pero eso no me lleva a pensar que lo que venga sea extraordinariamente mejor. Después de Ortega vendrá otro régimen de derecha, pero si conseguimos abrir espacios democráticos podremos luchar mejor contra un nuevo régimen neoliberal y extractivista. Las banderas de la izquierda sandinista serán siempre aquí de actualidad.

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Brasil: las hinchadas de fútbol en primera línea defienden la democracia

Una de las mayores sorpresas de este año la ofrecen las hinchadas de fútbol brasileñas que dejaron de lado su rivalidad para manifestarse contra el Gobierno de Jair Bolsonaro y en defensa de la democracia. Los hechos han venido sucediendo en las últimas semanas en las principales ciudades del país y marcan un hito en la historia político-deportiva.

 

Este domingo 7 de junio se repitieron las manifestaciones a favor y en contra de Bolsonaro. Los opositores llevaban pancartas de "Fuera, Bolsonaro fascista" y de "antirracismo". Destacaban los hinchas de Corinthians y trabajadores de la salud. Entre los bolsonaristas las pancartas decían "libertad", "familia" e "intervención cívico militar"

El presidente acusó a los manifestantes de "terroristas", mientras el vicepresidente Hamilton Mourao exigió reprimir a quienes se manifiestan por la democracia y, en claro contraste, declaró que los bolsonaristas que piden golpe militar para cerrar el Congreso y el Supremo Tribunal de Justicia ejercen su "libertad de expresión".

Lo cierto es que gracias a las hinchadas de fútbol, a las que ahora se sumaron grupos de izquierda y movimientos sociales, la ultraderecha ya no tiene el monopolio de la calle. Este hecho insólito merece una explicación, ya que no es en absoluto común que los fanáticos del deporte jueguen un papel político destacado en defensa de las libertades. En Europa, por ejemplo, buena parte de las barras militan en la ultraderecha racista y xenófoba.

En Brasil cada club de fútbol cuenta con varias hinchadas, que se identifican con nombres, símbolos y con los colores del club. Resistencia Alvinegra, por ejemplo, la barra de izquierda de Cruzeiro, movilizó cerca de 200 hinchas en Belo Horizonte durante dos fines de semana consecutivos.

En Río de Janeiro y en Sao Paulo las hinchadas de Santos, Sao Paulo y Palmeiras hicieron otro tanto frente a las sedes de los Gobiernos de sus Estados. Gavioes da Fiel, la barra del Corinthians, no solo es una de las mayores hinchadas organizadas de Brasil, sino también una escuela de samba que sale en carnaval. Fue creada en 1969, cuenta con 120.000 asociados y tiene una estructura interna administrativa regida por estatutos.

"Nuestra protesta nació de una organización autónoma de hinchas miembros de Gavioes", relata Danilo Passaro, de 27 años. Debe decirse que en Corinthians jugaba Sócrates, ídolo nacional bajo el régimen militar en la década de 1980. Contribuyó a formar el grupo Democracia Corinthiana, "un movimiento revolucionario en el fútbol brasileño, en el que los jugadores no solo participaban en las decisiones del club, sino que se manifestaban públicamente por la redemocratización en plena dictadura".

Ese espíritu democrático que anida en muchos hinchas de fútbol y en numerosos jugadores, que estos días firmaron manifiestos a favor de la democracia, confluyó bajo los gobiernos de Lula (2003-2011) en la creación de la Associaçao Nacional de Torcidas Organizadas (ANATORG) en 2014, en el marco de la celebración Copa del Mundo, ese mismo año, y de las Olimpíadas en 2016.

ANATORG reunió inicialmente unas 103 hinchadas de clubes de todo el país, pero actualmente pueden llegar a 200 grupos. La antropóloga Rosana da Cámara Teixeira de la Universidad Federal Fluminense, publicó en 2017 en la revista Antípoda, los resultados de una investigación del proceso que llevó a las hinchadas a agruparse en una asociación nacional.

La antropóloga destaca que en los años anteriores las hinchadas habían sido duramente criminalizadas por los medios y perseguidas por la policía. En ese marco comprendieron que debían cambiar o tendrían un futuro incierto.

Destaca tres razones que explican el nacimiento de ANATORG: la mercantilización del fútbol siguiendo el modelo europeo, con reducción de los estadios para que estén todos los espectadores sentados, entradas muy caras y estrecha vigilancia, lo que tendía a impedir las prácticas habituales de las hinchadas.

En segundo lugar, los cambios en la arquitectura de los estadios tornaron imposibles las "fiestas catárticas" de las barras en las gradas, disciplinando a sus actores, en general varones de 14 a 25 años. Finalmente, la actuación del Ministerio de Deportes jugó un papel decisivo, ya que en los foros que convocó para debatir la violencia en el deporte, se conocieron las hinchadas que decidieron formar la asociación.

La política del Gobierno de Lula buscaba reducir una violencia desbordada. "Entre 1999 y 2008 Brasil fue el campeón mundial con 42 hinchas muertos", escribe Teixeira. Solo en 2012, hubo 23 hinchas asesinados en el marco de los conflictos entre barras, y en 2014 hubo 18. Con este panorama, era imperioso hacer algo ante la celebración de megaeventos como el Mundial y los Juegos Olímpicos.

Las hinchadas también necesitaban unirse para no ser barridas por la represión y la criminalización. En 2010 el Gobierno Federal aprobó una ley que endureció el Estatuto del Hincha, responsabilizando jurídicamente a las hinchadas organizadas de los daños causados por sus integrantes dentro y fuera de los estadios.

Esta fue una de las demandas centrales de ANATORG. "Nuestra lucha es por el cambio del estatuto del hincha donde se castiga a la hinchada por el delito provocado por un único individuo", señala uno de sus primeros comunicados.

De este modo, escribe Teixeira, las hinchadas organizadas se politizaron al punto que "se perciben como movimiento social, cuyo papel no solo es organizar la fiesta en las gradas, sino también representar al colectivo de hinchas".

La politización de las hinchadas durante el Gobierno de Luis Inacio Lula da Silva, producto de la historia de algunas hinchadas y por la mencionada mercantilización del deporte, las llevó a establecer puentes entre ellas (un proceso plagado de dificultades) y acentuar sus definiciones políticas democráticas.

Se trata de un "movimiento" que incluye, de modo informal y laxo, a dos millones de jóvenes en todo Brasil. La caída de la presidenta Dilma Rousseff en 2016 por un impeachment en el Congreso y el autoritarismo de Bolsonaro y de los militares, acentuaron el activismo de las barras.

Pero no debe olvidarse que el protagonismo de las barras de los clubes de fútbol se debe a la crisis de las izquierdas en Brasil. Solo pequeños grupos organizados como Pueblo Sin Miedo, vinculado al Movimiento Sin Techo, se manifestaron el primer domingo de junio junto a las barras y los jóvenes antirracistas.

21:17 GMT 08.06.2020(actualizada a las 21:29 GMT 08.06.2020) URL corto

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Un manifestante de 75 años cae al suelo después de ser empujado por la policía de Buffalo, imagen cortesía de la estación de televisión National Public Radio y tomadas por Mike Desmond.Foto Afp

Nueva York., Las vidas negras valen y sin justicia no habrá paz fueron las consignas que retumbaron en la boca de cientos de miles de manifestantes de costa a costa este sábado al continuar un levantamiento civil que a lo largo de 12 días ha estado presente en 50 estados y más de 600 localidades y que ha obligado a Donald Trump a instalar un nuevo muro alrededor de su casa.

En Nueva York hubo más de una docena de marchas, una de ellas fue encabezada por maestros que caminaron desde el sur de Manhattan a Washington Square, para ahí fusionarse con otras –una se nombró La marcha por los sueños robados y las vidas saqueadas– para proceder en un flujo incesante por toda la ciudad.

En Filadelfia, decenas de miles se congregaron alrededor del Museo de Arte (las escalinatas hechas famosas en la película Rocky) y otras partes del centro de la ciudad llamada cuna de la democracia estadunidense.

En Seattle, una marcha encabezada por trabajadores de la salud llevaban pancartas en las que se leía: El racismo es una emergencia de salud pública. Este sector se ha solidarizado con la protesta en varias ciudades del país en días recientes. En Brooklyn, el viernes en la noche, una trabajadora de emergencia en una ambulancia tomó el micrófono del vehículo para trasmitir su mensaje de apoyo a los manifestantes que pasaban por esas calles: “salgan todos los días, estamos haciendo el cambio… mantengámonos unidos –lo tenemos que hacer ¡chingá!– las vidas negras valen” [https://twitter.com/scottheins/ status/1268701444607270917].

La clase política, desde legisladores federales y locales hasta alcaldes se sumaron. La alcaldesa de Washington, Muriel Bowser, marchó con los manifestantes y declaró en referencia a Donald Trump: Hoy decimos que no, en noviembre decimos el que sigue.

En Filadelfia se repitió algo cada vez más frecuente en varias ciudades: el alcalde Jim Kenny y la jefa de la policía Danielle Outlaw se hincaron (el gesto de solidaridad con el movimiento contra la brutalidad policiaca y la violencia racial).

Sin embargo, en días recientes, en Filadelfia y en decenas de ciudades –incluyendo Nueva York y Los Ángeles– supuestamente en manos de gobiernos municipales liberales, se registraron múltiples incidentes de violencia policiaca contra manifestantes e incluso periodistas. Aunque algunos uniformados han sido suspendidos y otros cesados, la gran mayoría sigue impune.

En Buffalo se hizo viral el video de dos policías tumbando a un activista de 75 años, quien sangraba sobre el pavimento mientras pasaban otros oficiales y fue llevado a un hospital; fueron suspendidos dos agentes, pero 57 de sus colegas renunciaron en protesta a la unidad antimotines a la que todos pertenecían.

Sin embargo, la violenta represión contra los manifestantes sirve para demostrar qué tan enraizado está el problema, y nutre una nueva demanda por todo el país: reducir de manera dramática el gasto en la policía y por el fin a la impunidad oficial.

Los protagonistas en esta ola de protestas no son los políticos ni tampoco viejos líderes sociales –veteranos de la lucha por los derechos civiles–, sino una nueva generación de activistas, algunos marchando por primera vez, y sus aliados provenientes de diversos movimientos, desde ambientalistas hasta sindicalistas progresistas (el gremio de enfermeras, por ejemplo), entre otros.

Las marchas de ayer fueron más grandes que nunca en varias ciudades y estuvieron marcadas por la ira colectiva contra la violencia racista como por la celebración del surgimiento de este movimiento. Algunos bailaban al avanzar, otros ponían música en bocinas portátiles, sirviendo de DJ’s para la multitud. Se escuchó rap, soul, rock y a veces los coros eran masivos. También hubo viejos himnos de las luchas de derechos civiles, como el icónico We shall overcome.

A lo largo del día se compartieron reportes de manifestaciones, algunas fueron las más grandes en tiempos recientes, de diferentes puntos del país, de Jersey City a Atlanta, de Denver a Chicago, pero aún más notables son las protestas en ciudades más pequeñas y hasta pueblos alrededor del país, incluso en algunos donde no hay minorías, reportan algunos medios.

Figuras del mundo de las artes y cultura, junto con los del deporte profesional se han sumado a las marchas y/o expresado su apoyo. Gregg Popovich, el técnico del equipo de basquetbol los Spurs de San Antonio –al que ha llevado a cinco campeonatos– declaró que lo que todos vieron en el caso de George Floyd, un afroestadunidense muerto por policías blancos en Minneapolis hace 12 días, fue un linchamiento y estoy avergonzado como persona blanca de saber que eso puede ocurrir, y llamó a la lucha antirracista para rescatar a este país.

Mientras tanto, la campaña electoral de Trump envió hoy un correo electrónico a sus bases solicitando firmar una petición: “Nuestra bella bandera estadunidense debería ser respetada y cualquiera que piense otra cosa es sencillamente antiestadunidense. El presidente Trump desea enviar un mensaje a la izquierda de que protestar contra la bandera estadunidense es absolutamente inaceptable….”

La Guardia Nacional informó que más de 43 mil integrantes en 34 estados y en la capital están apoyando a fuerzas de seguridad pública en lo que llama disturbios civiles (civil unrest) actuales.

Ese disturbio o agitación o revuelta civil expresado durante los últimos 12 días son tal vez las protestas más amplias en la historia de Estados Unidos, según algunos cálculos iniciales, con acciones registradas en más de 600 ciudades en los 50 estados y la capital del país, reportó el Washington Post.

Por David Brooks

 


Pese al Covid-19, marchan en ciudades de todo el mundo contra el racismo

Afp, Ap, Sputnik y Notimex

París. En ciudades de todo el mundo cientos de miles de manifestantes exigieron ayer, nuevamente, poner fin al racismo y justicia para el afroestadunidense George Floyd. Más de 23 mil 300 personas marcharon ayer en la capital francesa contra la violencia policial.

La mayor manifestación se celebró en París, donde salieron a las calles unas 5 mil 500 personas, mientras la concentración en Lyon contó con más de 5 mil participantes. Otra protesta masiva, de unas 2 mil personas, tuvo lugar en Lillle. Hubo concentraciones menores en las ciudades de Metz, Rennes, Poitiers y Nancy.

En Australia decenas de miles de personas se manifestaron, desafiando el llamado del gobierno a quedarse en casa por la crisis sanitaria en el país. Sin embargo, grupos de indígenas australianos sostienen que han hecho suya la indignación por el asesinato de Floyd, pues más de 400 miembros de sus comunidades han muerto a manos de la policía en los pasados 30 años.

En frente a la catedral de Christchurch, en la capital de Nueva Zelanda, miles de personas se reunieron para presenciar una masiva puesta en escena de la danza tradicional maorí haka, hecha en honor a Floyd. La danza tradicionalmente se usaba en el campo de batalla, pero con el tiempo se ha vuelto una muestra feroz del orgullo y la unidad del pueblo neozelandés.

En el Reino Unido se registró una manifestación ante el Parlamento. Luego de varias horas de manifestación pacífica, incidentes se presentaron al final de la jornada alrededor de Downing Street, en el centro de Londres. Botellas fueron lanzadas contra la policía, que trató de dispersar a los manifestantes.

El Reino Unido no es inocente, exclamaron los manifestantes. Como en la capital británica, fueron muchos los manifestantes en Mánchester que salieron a la calle para terminar con el racismo, que es una pandemia. Debido a las medidas de confinamiento por el Covid-19, el ministro de Sanidad, Matt Hancock, había pedido el viernes no manifestarse.

En Alemania unas 10 mil personas se reunieron en silencio en la famosa Alexanderplatz, la mayoría de ellas vestidas de negro y con máscaras. El silencio blanco es violencia, coreaban.

Los jugadores del Bayern Múnich, el líder del campeonato de Alemania, realizaron este sábado el calentamiento con una camiseta con la inscripción Tarjeta roja al racismo - BlackLiveMatters, antes del partido en campo del Bayer Leverkusen.

En Lieja, este de Bélgica, 700 personas hicieron caso omiso a la prohibición y participaron en una marcha contra el racismo, según la policía.

En Varsovia participaron mil personas, muchos de ellos jóvenes vestidos de negro, y el candidato de la izquierda a la presidencial, Robert Biedron, usando mascarilla se unió a ellos.

 

Corresponsal

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Sábado, 06 Junio 2020 06:38

La maldición del teflón

La maldición del teflón

El renombrado cineasta Todd Haynes se ha salido un poco de sus intereses habituales, para describir en El precio de la verdad, una preocupación marcada del cine hollywoodense: la lucha del individuo contra un sistema corrupto . Con un guion escrito por otros, basado en un artículo del New York Times, Haynes se apega a los hechos para realizar otra versión del mito de David vs. Goliat.

Parecida en cierta manera a Erin Brockovich: una mujer audaz (Steven Soderbergh, 2000), El precio de la verdad narra el largo proceso por el cual el abogado citadino Rob Billot (Mark Ruffalo) atiende la petición del furioso granjero Wilbur Tennant (Bill Camp), cuyo ganado sufre de trastornos debido al agua contaminada del río cercano en West Virginia. Tras una exhaustiva investigación, Billot descubre que, en efecto, la poderosa compañía DuPont ha envenenado a incontables seres humanos y animales con los desechos tóxicos resultantes de la fabricación de algo tan aparentemente inocuo como el teflón.

Entonces el abogado entablará una demanda colectiva contra DuPont –que, oh ironía, es uno de los clientes de la firma legal a la que pertenece. El camino será arduo y fatigoso, porque la compañía se valdrá de todo tipo de tretas para ocultar su culpabilidad y, sobre todo, negarse a pagar la millonaria indemnización. Habrán transcurrido 17 años entre la visita del granjero y la final resolución.

Digo que El precio de la verdad se aleja de lo habitual en Haynes porque el director nos había acostumbrado a un cine más íntimo y propio, que igual había cuestionado y deconstruido el melodrama de los años 50 ( Lejos del cielo, 2002, y Carol, 2015) o la biografía ficticia de diversas figuras del rock ( Velvet Goldmine, 1998, y Mi historia sin mí, 2007). Podría pensarse que su nueva realización es meramente una chamba; sin embargo, es evidente que Haynes se ha puesto al servicio de su historia con un indudable compromiso personal.

Con las referencias acostumbradas del director al cine del pasado, El precio de la verdad evoca también a esos paranoicos thrillers de los años 70 sobre conspiraciones siniestras de diferentes formas de poder. La atmósfera de la película es oscura y ominosa, aun cuando la vida del protagonista nunca es puesta en peligro.

Es mérito de Haynes y su fotógrafo Edward Lachman el comunicarnos una especie de pesimismo subyacente en dicha atmósfera. Si bien Billot resulta triunfal, hay en todo el proceso de la película una sensación de que los grandes corporativos se saldrán casi siempre con la suya en cuanto se refiere a crímenes contra el medio ambiente.

Una gran virtud de la película es la forma interesante como Haynes ha resuelto las farragosas partes expositivas de la investigación de Billot. Un ejemplo de ello es la secuencia en la que el protagonista le explica a su sufrida esposa (Anne Hathaway), conversando sobre la mesa del comedor, cómo DuPont ha contaminado al pueblo estadunidense desde los años 50 con una sustancia llamada PFOA (o C8), fundamental en la fabricación del teflón. A ello contribuye la urgente actuación de Ruffalo, quien expresa su cansancio con el caso, al mismo tiempo que su tenacidad para nunca darse por vencido.

El precio de la verdad (un título por demás olvidable) iba a estrenarse en cartelera justo cuando sobrevino la pandemia. Por ello, se ha decidido estrenarla en servicios de streaming. La película está, pues, a la renta en Apple TV y en Cinépolis Klic.

El precio de la verdad

( Dark Waters)

D: Todd Haynes/ G: Mario Correa, Matthew Michael Carnahan, basado en el artículo publicado en el New York Times, “ The lawyer who became DuPont’s worst nightmare”, de Nathaniel Rich/ F. en C: Edward Lachman/ M: Marcelo Zarvos/ Ed: Affonso Goncalves/ Con: Mark Ruffalo, Anne Hathaway, Tim Robbins, Bill Pullman, Bill Camp/ P: Willi Hill, Killer Content, Amblin Partners. EU, 2019.

Twitter: //twitter.com/@walyder">@walyder

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Palestinos escapan del gas lacrimógeno disparado por soldados israelíes en la aldea cisjordana de Qusin durante una protesta contra la iniciativa de Trump sobre Oriente Medio y el plan de Israel de anexar partes de Cisjordania. Foto Ap

Tulkarem. Grupos de palestinos se manifestaron ayer en varias ciudades de Cisjordania ocupada para protestar contra el proyecto israelí de anexión de zonas de ese territorio. Decenas de personas se congregaron en Tulkarem, en el norte de Cisjordania, con banderas palestinas, gritando lemas contra la colonización israelí y el proyecto de anexión.

El ejército israelí disparó granadas ensordecedoras y gases lacrimógenos para impedirles acercarse hasta uno de los pasos fronterizos bajo vigilancia militar.

"Esta marcha muestra nuestro rechazo ante cualquier proyecto de anexión. Esta es nuestra tierra y la defenderemos con todos los poderes y la energía a nuestro alcance", afirmó Iyad Jarada, secretario general del partido Fatah en Tulkarem.

Cerca de Tubas, también en el norte de Cisjordania, un manifestante resultó herido en la cabeza por una bala de goma del ejército israelí, según la Media Luna Roja.

También se produjeron concentraciones en Naplusa y Qalqilyah, en Ramalá y Jericó, en el valle del Jordán, que Israel quiere anexar. En Hebrón, los centenares que se manifestaron lanzaron gritos contra Israel y Estados Unidos.

El nuevo gobierno de unión israelí presentará a partir del 1° de julio una estrategia para aplicar el plan del gobierno estadunidense para Oriente Medio, que allana el camino para la anexión por parte de Israel del valle del Jordán y las colonias en Cisjordania ocupada.

Más de 450 mil israelíes viven en colonias consideradas ilegales según el derecho internacional en Cisjordania, donde viven 2.7 millones de palestinos.

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Internacional Progresista: "ser testigo no es suficiente"

La necesidad de organizarse ante las protestas por George Floyd

 

"En todo el mundo, los movimientos de protesta se están levantando y extendiendo. En las calles de Santiago, lxs jóvenes chilenxs se manifestaron contra las condiciones generalizadas de pobreza, precariedad y violencia policial. En toda la India, millones de activistas se enfrentaron al racismo y a la violencia antimusulmana del gobierno de Modi. Y en el Líbano, lxs manifestantes han desafiado el encierro para exigir sus derechos básicos a la alimentación, el agua, la atención sanitaria y la educación. Estas son las condiciones planetarias en las que han estallado las protestas a través de los Estados Unidos", señalaron un grupo de personalidades de distintos países integrantes de la Internacional Progresista.  

Luego de las protestas por el asesinato de George Floyd en Estados Unidos, los integrantes de la Internacional Progresista aseguraron que "un nuevo movimiento de solidaridad está surgiendo. De Los Ángeles a Sao Paulo, de Minneapolis a Londres, Las Vidas Negras Importan (Black Lives Matter) es un grito y una demanda que se escucha en todo el mundo". 

"Las marchas en ciudades como Auckland y Ámsterdam han enviado una importante señal al gobierno de Estados Unidos de que el mundo está mirando --señalaron. Pero ser testigo no es suficiente desafío, ahora y como siempre, es organizarnos: convertir estas expresiones espontáneas de solidaridad en un movimiento internacional duradero para desmantelar las instituciones de violencia estatal racista e investigar los abusos de los derechos humanos por parte de los departamentos de policía de los Estados Unidos, su sistema penitenciario y, en particular, su ejército", señalaron en un documento Noam Chomsky, Hilda Heine, Ece Temelkuran, Gael García Bernal, Áurea Carolina,Celso Amorim, Renata Avila, Srecko Horvat, Scott Ludam, Carola Rackete, Yanis Varoufakis, John McDonnell, Andres Arauz, Alicia Castro, David Adler, Aruna Roy, Nikhil Dey, Ertuğrul Kürkçü, Nick Estes, Paola Vega y Elizabeth Gómez Alcorta. 

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Incidentes en París en una marcha contra la violencia policial

La protesta fue reprimida con gases y balas de goma

Los manifestantes marcharon para pedir justicia por Adama Traoré, un joven negro de 24 años que fue asesinado en 2016 en una comisaría, dos horas después de ser detenido.

 

Una movilización en París contra la violencia policial y el racismo derivó en la noche del martes en incidentes entre los manifestantes y la policía, que reprimió la protesta con gases lacrimógenos y balas de goma. Alrededor de 20 mil franceses coparon las calles de la capital para pedir justicia por Adama Traoré, un joven negro de 24 años as esinado en 2016 en una comisaría, dos horas después de ser detenido. La prefectura había prohibido la manifestación debido a la emergencia sanitaria por el coronavirus, que no permite las concentraciones de más de diez personas, y también por el riesgo de "altercados". El llamado a la manifestación en París coincidió con la ola de protestas en Estados Unidos tras la muerte de George Floyd, el joven de 46 años asfixiado por un policía en Minneapolis. A diferencia de lo que pasó en Francia, en ciudades como

La manifestación, que empezó al final de la tarde en la explanada delante del tribunal del nordeste de París, se vio perturbada por el uso de gases lacrimógenos por parte de la policía. Los manifestantes se dispersaron por las calles aledañas y en el bulevar que rodea a la capital francesa, donde cientos de ellos bloquearon parcialmente el paso de vehículos. En ese sector se produjeron varios enfrentamientos, en los que la policía recurrió a disparos de balas de goma mientras los manifestantes intentaban defenderse lanzando proyectiles. En las calles se levantaron barricadas y algunas bicicletas fueron incendiadas. 

Al comienzo de la protesta, Assa Traeoré, hermana mayor de Adama, expresó: "Hoy no se trata solo del combate de la familia Traoré, se trata del combate de todos ustedes. Hoy, cuando peleamos por George Floyd, peleamos por Adama Traoré". Frente a la joven, vocera del Colectivo Adama, los manifestantes gritaban "Revolución" o "Justicia para Adama".

En otro tramo de su discurso improvisado, Assa manifestó: "Mi hermano murió en su cumpleaños. Se puso su camisa, tomó su bicicleta y salió a dar un paseo. Pero en Francia, un hombre negro no puede salir a dar un paseo en bicicleta", antes de acusar a la Justicia francesa de "encubrir a los agentes que mataron a mi hermano". 

El caso de Adama Traoré se convirtió en un símbolo de la violencia policial en Francia. El 19 de julio de 2016, el joven de 24 años falleció en una comisaría de las afueras de París, dos horas después de haber sido arrestado. El arresto se produjo tras una persecución por parte de gendarmes que fueron exonerados la semana pasada por la justicia francesa. Los agentes que lo atraparon lo redujeron en el suelo con una técnica policial que, según la familia, le causó la muerte horas después, al contrario de lo que afirman los peritajes realizados por la justicia. 

Esta tarde, los abogados de la familia Traoré presentaron las conclusiones de un nuevo informe médico, que fue realizado al margen del procedimiento judicial. Yassine Bouzrou, uno de los letrados, aseguró en declaraciones al canal BFMTV que "los gendarmes que lo detuvieron lo mataron" y que el juez de instrucción "hace todo lo posible para proteger a los gendarmes". 

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