Los grandes gremios de Europa repudian las políticas restrictivas de la UE y el FMI
París, 29 de febrero. De Bruselas a Atenas, pasando por París y Lisboa, los trabajadores europeos se manifestaron este miércoles contra las políticas de austeridad, convocados por la Confederación Europea de Sindicatos (CES), que con la consigna "¡Basta ya!" llamó a un día de movilización en todo el continente.
 
La jornada de protesta colectiva se realizó en vísperas de la cumbre de la Unión Europea (UE), que se realizará el jueves y el viernes en Bruselas para firmar el nuevo tratado europeo de disciplina presupuestaria.
 
En Bruselas, unos 200 representantes de sindicatos belgas, franceses, alemanes, austríacos y griegos se agruparon ante la sede del Consejo Europeo, donde se realizará la cumbre. "No queremos esa austeridad que nos imponen, ya que es económicamente absurda: en Grecia, con cada plan de austeridad las cosas empeoran", declaró Claude Rolin, dirigente de la Confederación de Sindicatos Cristianos (CSC) de Bélgica.
 
En Grecia, el país europeo más azotado por la crisis, los principales gremios del país, la Confederación de los Sindicatos de Empleados Públicos (Adedy) y del sector privado, Confederación Nacional de los Sindicatos de Grecia (GSEE), llamaron a una huelga nacional de tres horas por la mañana, antes de una manifestación en el centro de Atenas.
 
En la misma capital griega hubo manifestaciones simbólicas frente a las oficinas de la Comisión Europea y junto a la Acrópolis. Mil manifestantes se congregaron en la plaza Syntagma, frente al Parlamento, para asistir a un concierto al aire libre contra la austeridad.
 
Los sindicatos de esta nación se unen de nuevo a los europeos "contra las políticas neoliberales y reclaman una Europa más justa", declaró la GSEE en un comunicado.
 
Paralelamente, una delegación de ambos gremios y de dirigentes de asociaciones profesionales llevó una moción a la representación de la Comisión Europea en Grecia en la que denuncian "las políticas antisociales" que "la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional imponen al país".
 
En Francia, miles de personas se manifestaron en París y en otras ciudades, mientras movimientos de huelga limitados provocaron perturbaciones en el transporte aéreo. En Marsella (sureste), entre 2 mil 700 manifestantes –según la policía– y 10 mil, según los sindicatos, salieron a las calles del puerto; en la capital París 15 mil personas acudieron al llamado, según el sindicato CGT, mientras la policía reportó que marcharon 8 mil 700.
 
Durante la manifestación se observó una bandera con el lema: "En toda Europa, basta ya; existen alternativas para el empleo y la justicia social". Abrían la marcha los dirigentes de las centrales sindicales Confederación General de Trabajadores (CGT), Bernard Thibault, y de la Federación Sindical Unitaria (FSU), Bernadette Groison.
 
La movilización en Francia estuvo marcada por la división gremial, ya que la Confederación Francesa Democrática de los Trabajadores (CFDT) y Fuerza de Trabajo (FO) reprocharon a la CGT una acción "política" dirigida contra el presidente Nicolas Sarkozy en plena campaña electoral, y rehusaron participar en la manifestación. Pese a las divisiones, los dirigentes coinciden en su rechazo a las políticas adoptadas por la Unión Europea.
 
En Lieja, Bélgica, decenas de manifestantes lanzaron al río imágenes del presidente francés Nicolas Sarkozy y de la canciller alemana Angela Merkel.
 
En Portugal, cientos de personas –según la prensa local– desfilaron en las calles de Oporto (al norte del país), en respuesta al llamado de la Confederación General de Trabajadores Portugueses (CGTP, la principal confederación sindical del país), que convocó también otra manifestación en el centro de Lisboa por la tarde.
 
"La situación es muy difícil, incluso para la gente que tiene un empleo, a causa de las medidas de destrucción que el gobierno ha adoptado y prevé adoptar", declaró un manifestante en Oporto a la televisión Sic Noticias.
 
El secretario general de la CGTP, Armenio Carlos, convocó a los trabajadores portugueses a participar masivamente en la huelga general convocada para el 22 de marzo, en rechazo a las medidas de austeridad impulsadas por el gobierno. El dirigente gremial argumentó que la protesta es "de todos los trabajadores, porque todos están sometidos a medidas de austeridad y retirada de derechos".
 
Por su parte, el presidente de Portugal, Aníbal Cavaco Silva, dijo a la radio portuguesa TSF que es "imposible imponer más austeridad al conjunto de la población más vulnerables, a los que ahora se conoce como nuevos pobres".
 
Portugal fue el tercer país de la eurozona en requerir un paquete de rescate de la Unión Europea y el FMI, después de Grecia e Irlanda. El mandatario sostuvo que las medidas impuestas por los acreedores internacionales a cambio de la ayuda "no tienen en cuenta las especificaciones de los grupos sociales que afectan".
 
En Italia este miércoles no se hubo manifestaciones, aunque está prevista un huelga de transportes públicos para el jueves.

Afp y Xinhua
 
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El escenario de la defensa de la educación pública
1. Si hay que reseñar los grandes rasgos que determinan de manera muy poderosa el panorama político, económico y social en la Unión Europea de estas horas, los cinco que se antojan provisionalmente más relevantes son los que siguen.
 
- El despliegue de agresiones cada vez más ostensibles contra la clase media. Esta última, la joya de la corona de los Estados del bienestar,  se está viendo sometida a los envites más duros desde la segunda guerra mundial. De resultas, una parte significativa de sus integrantes está experimentando un activo proceso de desclasamiento. La manifestación más relevante de su reacción la configuran, hoy, los movimientos llamados de los indignados, que a menudo exhiben discursos sorprendentemente radicales en su contestación del orden existente.
 
- El silencio con que la mayoría de los trabajadores asalariados está respondiendo a las agresiones que instituciones financieras y gobiernos protagonizan. La palabra que mejor retrata ese silencio, o la que mejor lo explica, es “miedo”. Los trabajadores asalariados temen perder sus puestos de trabajo, concebidos, pese a los recortes, como genuinos privilegios. La ausencia de reacción en este mundo tiene su mejor reflejo en la actitud timorata y huidiza que muestran las grandes fuerzas sindicales, a menudo conniventes con las instituciones financieras y los gobiernos.   
 
- Lo que antaño supuso la socialdemocracia -un proyecto de gestión aparentemente civilizada del capitalismo- se ha diluido en la nada. Si, por un lado, las fuerzas políticas que otrora se autocalificaban de socialdemócratas han acatado sin hendiduras la propuesta neoliberal y han realizado a menudo el trabajo sucio que la derecha tradicional no se atrevía a desplegar, por el otro las políticas keynesianas tradicionales se topan hoy con un problema severo: la principal diferencia, en este terreno, entre la crisis de 1929 y la del momento presente la aporta el hecho de que en estas horas el problema de los límites medioambientales y de recursos del planeta tiene una condición imperiosa de la que obviamente carecía ochenta años atrás.
 
- El capitalismo parece haberse adentrado en una etapa de corrosión terminal. Siendo como es -ha sido- un sistema que históricamente ha demostrado una formidable capacidad de adaptación a los retos más dispares, la gran disputa hoy es la relativa a si no está perdiendo dramáticamente los mecanismos de freno que en el pasado le permitieron salvar la cara. Si llevado, por decirlo de otra manera, de un impulso, al parecer incontenible, encaminado a acumular espectaculares beneficios en un período muy breve no está cavando su propia tumba, con el agravante, claro, de que dentro de esta última puede estar la especie humana como un todo. La propia condición de sistema eficiente -injusto y explotador, sí, pero eficiente- que ha caracterizado desde mucho tiempo atrás al capitalismo se halla hoy en entredicho en un escenario en el que los defensores del proyecto neoliberal no dudan hoy en reclamar, para sus empresas, golosas ayudas públicas.
 
- También han entrado en crisis las descripciones cíclicas de los hechos económicos, que sugieren que después de una etapa de recesión por fuerza habrá de llegar otra de bonanza a la que seguirá antes o después una nueva recesión, y más adelante una renovada bonanza… Hora es ésta de preguntarnos si no nos estamos enfrentando a un escenario de crisis y recesión sin fin, tanto más cuanto que la mayoría de los gobiernos, para hacer frente a la primera, están desplegando orgullosamente las mismas recetas que nos han conducido a un auténtico callejón sin salida. Ante semejante panorama hay que tomar en serio la perspectiva de que, acaso por primera vez de manera sustanciosa, se asienten poderosos movimientos críticos en un escenario de manifiesta recesión. No está de más subrayar, por cierto, que el propio concepto de crisis tiene una inequívoca vinculación con el imaginario de los países del Norte. Como quiera que en los del Sur la crisis es una realidad permanente e insoslayable, el perfil del concepto, por lógica, se desvanece.   
 
2. Así las cosas, ¿cuál es el entorno de muchos de los debates que rodean a la educación? En un momento como el presente hay que mencionar el respecto media docena de discusiones importantes.
 
La primera se refiere a la naturaleza del proyecto general que hay que oponer a las estrategias de mercantilización y privatización que pretenden desplegar quienes toman la mayoría de las decisiones relativas a la educación. Ese proyecto puede ser meramente antineoliberal o exhibir, por el contrario, un carácter francamente anticapitalista. En el primer caso probablemente estaremos condenados a contestar en exclusiva la epidermis del sistema sin ir al fondo de los problemas. No está de más recordar que se puede ser antineoliberal sin ser, al tiempo, anticapitalista: se puede repudiar el neoliberalismo por entender que es una versión extrema e indeseable del capitalismo sin rechazar, en cambio, la lógica propia de este último.
 
La segunda se enfrenta a la eterna disyuntiva entre lo público y lo privado. Naturalmente que hay que defender la pervivencia de una enseñanza y de una sanidad públicas. Pero conviene saber que esa defensa, sin más, no es suficiente. Hay que etiquetarla agregando adjetivos que permitan precisar su sentido concreto. Y al respecto los dos que mejor le vienen a cualquier propuesta que desea incorporar un carácter transformador y alternativo son los que hablan de una enseñanza pública ‘socializada’ y ‘autogestionaria’. Al respecto no debe olvidarse que la enseñanza pública, per se, no es garantía de nada: nunca se subrayará de manera suficiente que una enseñanza pública que no tenga un carácter socializado y autogestionario bien puede ser un mecanismo más de reproducción de la lógica del capital.  
 
La tercera nos recuerda que, desgraciadamente, no faltan las fuerzas sindicales que han experimentado -ya lo hemos apuntado- una lamentable integración en las lógicas de los sistemas que padecemos. Son tres las preguntas que hay que hacer a esos sindicatos. La primera se refiere a cómo trabajamos. Las palabras ‘alienación’ y ‘explotación’ han desaparecido a menudo del lenguaje de los sindicatos, y eso que guardan una relación estrechísima con la naturaleza de nuestra vida cotidiana, dentro y fuera de los centros de trabajo. La segunda nos interroga por el para quién trabajamos. Son muchos los sindicatos que, a diferencia de lo que ocurría antaño, no parecen apreciar otro horizonte que el que aporta el capitalismo. La tercera, y última, plantea, en suma, qué es lo que hacemos, qué es lo que producimos, no vaya a ser que nuestra actividad de hoy ponga en peligro los derechos de las generaciones venideras y, con ellos, y también, los de las demás especies que nos acompañan en el planeta Tierra.
 
La cuarta subraya la importancia de transcender los proyectos que, por unas u otras razones, lo son estrictamente de corto plazo. Si se trata de enunciar de otra manera lo anterior, bueno sería que en todas las iniciativas se recogiesen tres grandes tareas que a menudo, y en el Norte opulento, quedan en el olvido. La primera de esas tareas subraya la necesidad de incorporar en todo momento a nuestras propuestas la dimensión de género; nunca recalcaremos de manera suficiente que el 70% de los pobres presentes en el planeta son mujeres, víctimas de atávicas marginaciones materiales y simbólicas. El segundo imperativo señala que los derechos de esas generaciones venideras que acabamos de mencionar deben ocupar siempre un primer plano; si vivimos en un planeta con recursos limitados, no parece que tenga sentido que aspiremos a seguir creciendo ilimitadamente, tanto más cuanto que sobran las razones para recelar de la fraudulenta identificación, que se nos impone, entre consumo y bienestar. La tercera demanda que debe revelarse en todo momento se vincula con los derechos de los habitantes de los países del Sur, no vaya a ser que en el Norte procedamos a reconstruir nuestros maltrechos Estados del bienestar a costa de ratificar viejas, y muy conocidas, relaciones de exclusión y explotación.
 
En quinto término es obligado subrayar que todos los movimientos sociales tienen que encarar, en su definición, dos posibles horizontes. El primero pasa por la perspectiva de articular propuestas que cabe esperar sean atendidas por los interlocutores políticos. El segundo, en cambio, reivindica el establecimiento de espacios autónomos en los cuales procedamos a aplicar reglas del juego diferentes de las hoy imperantes. Si la primera de las dimensiones es muy respetable, parece que el concurso de la segunda resulta literalmente insorteable. La voluntad de empezar a construir desde ya, sin aguardar permisos ni componendas, sin esperar a eventuales tomas de poder, un mundo nuevo es una tarea inexcusable -entre otras razones por su dimensión pedagógica- para cualquier movimiento que aspira a transformar la realidad.
 
Una sexta cuestión, muy vinculada con la primera de las ya mencionadas, nos habla de nuestras posibilidades de acción y reacción frente al colapso general del capitalismo que tantos intuyen muy próximo. De nuevo se aprecian dos percepciones distintas en los circuitos de pensamiento crítico. La primera, crudamente realista, señala que la única posibilidad de que la mayoría de las personas despierten y se percaten de la hondura de los problemas es que se produzca, sin más, el colapso en cuestión. Téngase presente, claro es, que semejante horizonte, el del colapso, se traducirá por fuerza en una espectacular multiplicación de los problemas que hará extremadamente dificultosa la resolución de estos últimos. La  segunda percepción, de cariz visiblemente voluntarista, sugiere, a tono con algunas de las observaciones que hemos realizado, que se hace necesario apostar por un urgente abandono del capitalismo, de la mano, ante todo, de la generación de esos espacios de autonomía a los que antes nos hemos referido.   
 
3. Un llamativo reflejo del escenario educativo de la Unión Europea en el inicio del siglo XXI lo proporciona la aplicación del llamado Plan Bolonia en las universidades públicas de los Estados miembros. Recordemos, antes que nada, que a tono con todas las políticas en curso, el plan en cuestión acarrea una franca apuesta en provecho de la privatización y la mercantilización de la vida en las universidades.
 
Importa subrayar, sin embargo, que el plan que nos ocupa fue aprobado en un momento de relativa holgura presupuestaria pero está siendo aplicado en otro de visibles estrecheces, con lo cual es fácil apreciar su resultado principal: un incremento sustancial del caos que ha hecho que el despliegue de lo acordado en Bolonia a duras penas sea funcional para la lógica y los intereses del capitalismo. Ni las empresas están penetrando en las universidades ni se están formando los licenciados tecnocratizados y sumisos que se esperaba lanzar al mercado. Si el capitalismo exhibiese la misma capacidad de reacción que mostró en el pasado, habría puesto freno a la aplicación de un plan que, conforme a las reglas actuales, más bien parece que se vuelve en su contra.
 
En estrecha relación, una vez más, con el escenario general, lo suyo es añadir que, lejos de aprender de la experiencia correspondiente, los dirigentes políticos europeos prefieren huir hacia delante. Eso es lo que parece suponer la llamada Estrategia Universidad 2015, que emplaza el negocio muy por encima del rigor académico al tiempo que contempla con descaro la posibilidad de que la dirección de las universidades públicas quede en manos de gestores privados.     
 
Por Carlos Taibo, profesor de Ciencia Política en la Universidad Autónoma de Madrid, España
 
* Este texto es parte de la revista América Latina en movimiento, No 472, correspondiente a febrero del presente año y que trata sobre "Educación, justicia social y ambiental" (http://alainet.org/publica/472.phtml)
 
Publicado en América Latina en Movimiento, No. 472: http://alainet.org/publica/472.phtml
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La revuelta ciudadana en Islandia logra que la banca les perdone hipotecas

La manera de afrontar la crisis financiera de Islandia, además de exitosa como demuestra la última subida de rating, es cada vez más distinta de la del resto de Europa (y Occidente). Los islandeses, que llegaron a apedrear el Parlamento en 2009, están recogiendo los frutos de su furia en forma de condonaciones de deuda por parte de la banca doméstica.
 

Según recoge la agencia estadounidense Bloomberg citando a la Icelandic Financial Services Association (asociación bancaria del país), desde finales de 2008, los bancos islandeses han perdonado créditos por un valor equivalente al 13% del PIB, reduciendendo la deuda de más de una cuarta parte de la población.
 

"Puedes decir tranquilamente que Islandia tiene el récord mundial de reducción de deuda doméstica", aseguró Lars Christensen, economista jefe de mercados emergentes de Danske Bank. "Islandia siguió el libro de texto de lo que se requiere en una crisis. Cualquier economista estaría de acuerdo con eso".
 

Los pasos para la resurrección de Islandia desde que su banca hiciera default en 2008 por un total de 85.000 millones de dólares están demostrando ser efectivos: el país crecerá más que la Eurozona y que la media de la OCDE y sus CDS (seguro contra el impago de deuda) están a nivel de los de Bélgica. La fuerte tendencia de opinión a favor de la entrada en el euro se ha revertido.
 

¿Y cómo han conseguido que la banca les condonara la deuda? Los hogares islandeses se han beneficiado del acuerdo entre el gobierno y la banca, que todavía está parcialmente contraloda por el Estado, para perdonar unas deudas que superaran el 110% del valor de sus viviendas.
 

Además, el tribunal Supremo del país sentenció en junio de 2010 que los créditos indexados a monedas extranjeras eran ilegales, lo que implicó que las familias no tuvieran que cubrir más las pérdidas de su moneda, devaluada como consecuencia de su crisis financiera.
 

"La lección que debe ser aprendida de la crisis islandesa es que si otros país piensan que es necesario reducir el valor de sus deudas, deberían fijarse en cuán exitoso ha sido el acuerdo del 110% aquí", explicó Thorolfur Matthiasson, profesor de Economía en la University of Iceland. Sin esta quita de la deuda de los hogares, los dueños de vivienda se habrían visto enterrados bajo el peso de sus créditos después de que el ratio deuda/ingresos alcanzara el 240% en 2008, añade el profesor.
 

La economía de Islandia, con un valor de unos 13.000 millones de dólares y que se contrajo un 6,7% en 2009, creció un 2,9% el año pasado y lo hará este año un 2,4%, según las últimas previsiones de la OCDE. La vivienda, además, no se ha desplomado: su precio está tan solo un 3% por debajo de sus valores de septiembre de 2008, justo antes de que comenzara el colapso financiero del país. Una respuesta distinta, pero exitosa
 

La agencia Fitch, que elevó a grado de inversión la deuda del país con perspectiva estable, reconoció que la "heterodoxa" respuesta de Islandia a la crisis había triunfado. Esta heterodoxia se ha concretado en que el Gobierno siempre ha puesto las necesidades de su población por delante de las de los mercados, según razona la agencia estadounidense.
 

Una vez que quedó claro en 2008 que su banca era imposible de rescatar, el gobierno dio un pasó al frente, protegió las cuentas corrientes de los ciudadanos y dejó a los acreedores internacionales en la estacada. El banco central impuso controles de capital para evitar el hundimiento de la corona y se crearon nuevos bancos controlados por el Estado con lo que quedaba de los antiguos.
 

Sin embargo, algunos activistas del pequeño país creen que estas condonaciones de deuda no son suficientes y ponen en duda las cifras que ha dado la banca. Andrea J. Olafsdottir, presidenta de la asociación Icelandic Homes Coalition, cree que los numeros son fiables, y asegura que "hay indicios de que algunas instituciones financieras no han perdido un penique con las medidas".
 

Sin embargo, desde los bancos se mantiene que incluso el nivel de la condonación de la deuda que estima la Financial Services Association es mayor, ya que la cifra publicada solo incluye los casos en los que ha habido intervención judicial
 

Los ciudadanos islandeses fueron los precursores de los movimientos sociales que luego se han extendido por el mundo Occidental. Tras el colapso de finales de 2008, las protestan se incrementaron y los disturbios obligaron a la policía a utilizar gases lacrimógenos para disolver a los manifestantes que lanzaban piedras al Parlamento y las oficinas del entonces primer ministro, Geir Haarde.
 

Precisamente, el Parlamento todavía tiene que decidir sobre el proceso judicial contra Haarde por su papel en la crisis financiera del país. El nuevo gobierno que llegó al poder a comienzos de 2009 sigue investigando a la mayoría de protagonistas de la crisis, incluidos los grandes banqueros que sobredimensionaron el sistema financiero.
 

Como concluye Christensen, el economista de Danske Bank, "el resultado es que si los hogares son insolventes, entonces los bancos simplemente tienen que aceptarlo, independientemente de sus intereses".


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Viernes, 24 Febrero 2012 07:07

Dos continentes contra el neoliberalismo

Dos continentes contra el neoliberalismo

Desde América Latina observamos con preocupación los derroteros que va tomando la crisis económica y política europea, y estamos esperanzados en las respuestas que van dando, y seguramente darán, los diversos pueblos con la convicción de que el futuro de los de abajo de ambos continentes tendrá mucho en común.
 

En diferentes periodos históricos (durante la década de 1990 en América del Sur, luego de 2008 en Europa), el capital financiero lanzó brutales y miserables ofensivas para arrebatar a los de abajo conquistas históricas, empujando a los sectores populares a situaciones de sobrevivencia en condiciones de dominación. Es necesario considerar que esto no es un desvío ni un error del sistema, sino el modo cada vez más habitual en que el capital se comporta en esta etapa de decadencia, que será prolongada, porque busca arrastrarnos a todos a la ruina para alargar su agonía.
 

Los pueblos sudamericanos hemos conseguido plantarle cara al modelo neoliberal. Aunque no conseguimos derrotarlo completamente, fue posible por lo menos deslegitimar sus aristas privatizadoras y crear una nueva relación de fuerzas que nos permite mirar el futuro con mayor esperanza. Lo que sigue son apenas apuntes y reflexiones sobre cómo fue posible dar aquellos pasos, sin la menor pretensión de indicar o sugerir lo que los demás deben hacer.
 

El tiempo es la primera dimensión a tener en cuenta. La resistencia contra el modelo demandó un largo periodo para poder comprender lo que estaba sucediendo y, sobre todo, para adecuar las fuerzas sociales a la nueva realidad. Muchas de las viejas formas de lucha se revelaron inadecuadas o insuficientes a la hora de enfrentar los nuevos desafíos. Pero esa dimensión temporal requiere no sólo miradas hacia delante, que nos permitan imaginar cómo avanzar, sino también mirar hacia atrás para recuperar las mejores tradiciones que, naturalmente, no pueden ser reproducidas sin más.
 

La segunda cuestión es que el capital es insaciable e incontenible. Nunca se da por satisfecho y siempre quiere más. No se conformará con ese brutal 30 por ciento que arrancó a los salarios de los funcionarios griegos. La rapiña es su modo de ser y no entiende otro lenguaje. No tiene freno y sólo entiende el lenguaje de la fuerza: tanto la que utiliza para imponer sus deseos como la que es capaz de hacerlo retroceder.
 

En la experiencia sudamericana, fue la irrupción de la gente en los espacios públicos lo que forzó un cambio, ya que deslegitimó a las autoridades que defendían el modelo. Pero hay algo más. No sólo se consiguió la caída sucesiva de gobiernos, sino el derrumbe del viejo sistema político. En Ecuador, en Bolivia, en Venezuela y en Perú las fuerzas políticas que alcanzaron el gobierno no existían dos décadas atrás. En otros países de la región fuerzas que nunca habían gobernado ocuparon los palacios presidenciales.
 

En lo relativo a la revuelta, que de eso se trata, conviene hacer algunas matizaciones. No se trató sólo de hechos puntuales, por importantes que fueran, sino de procesos. El caracazo de 1989, respuesta a un paquete de ajuste estructural, fue la primera gran revuelta anti neoliberal. Luego hubo decenas de sucesos similares hasta la segunda guerra del gas en Bolivia, en 2005. Pero esos grandes hechos se inscribieron en ciclos de luchas relativamente prolongados que consiguieron introducir un palo en la rueda de la gobernabilidad neoliberal, anclada en el autoritarismo y la represión.
 

Como hacía notar un jornalero días atrás en Écija (Sevilla), no habrá cambios sin que la gente se lance a la calle, ya que sólo en el espacio público es posible descarrilar el modelo. No se trata de un capricho de revoltosos, sino de algo mucho más profundo: la gobernabilidad neoliberal exige orden para lubricar la acumulación que fue bloqueada impidiendo la circulación de mercancías. No es un orden para el Estado, como el de las dictaduras, sino un orden para el capital, que es lo que caracteriza a las democracias electorales.
 

Por eso cada vez que se sienten con el agua al cuello, como los patéticos gobernantes griegos, tan parecidos a los Menem y los Fujimori, sólo atinan a llamar a elecciones para renovar su imposible legitimidad. En el caso sudamericano sucedieron dos hechos: en algunas consultas electorales se registró una avalancha de votos blancos y nulos, sobre todo allí donde quienes podían ganar representaban más de lo mismo. En otros casos, cuando la gobernabilidad quedaba hecha trizas y los defensores del modelo se batían en retirada, aparecieron nuevas configuraciones políticas para sustituir a las viejas dirigencias.
 

Este es uno de los aspectos más controvertidos. Es evidente que no alcanza con llevar a palacio a políticos diferentes, aunque hayan nacido abajo. Pero no debemos dar por sentado que los partidos y fuerzas políticas históricas (socialistas y comunistas, pero también anarquistas) serán quienes resolverán esta crisis luego de que las derechas sean barridas del poder. No es esa, por lo menos, la configuracióón política posneoliberal en Sudamérica.
 

El punto nodal está en otra parte. Si los de abajo, organizados en movimientos, han sido capaces de construir espacios e imaginarios suficientemente potentes, el ciclo de luchas no se termina con el recambio gubernamental, incluso cuando ocupan los sillones personas que provienen de esos movimientos. Como los cambios no dependen de personas, sino de relaciones de fuerza, el papel de los movimientos es decisivo tanto en la dispersión del modelo como en la recomposición de algo diferente.
 

En todo caso, la vida nos seguirá dando sorpresas. Esto recién empieza y el 15M aún no cumplió su primer año. No sería nada extraño, observando la rapidez de los hechos, que los de abajo nos sorprendan una vez más, como sucedió en 1936 en España, cuando se lanzaron a las calles para frenar el golpe de Estado de Franco, escribiendo una de las más bellas páginas de la historia popular. La historia nunca se repite, pero deja enseñanzas que no deberíamos desestimar.
 

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Miércoles, 15 Febrero 2012 15:52

Desalojados los manifestantes de El Quimbo

 Desalojados los manifestantes de El Quimbo
El martes 14 de febrero, tras múltiples dilaciones y artimañas oficiales para ganar tiempo a favor de las empresas contratistas, la comunidad huilense opuesta al proyecto del embalse El Quimbo, que implica el desvío del río Magdalena, fue desalojada violentamente por el Esmad. La arremetida policial se llevó a cabo en la playa del río Magdalena (vereda Domingo Arías) entre los municipios de Paicol y Gigante, a cinco minutos de Puente Paso el Colegio (Vía a la Plata).
 
El desalojo, que dejó tres heridos, uno de ellos el obrero de construcción Luis Carlos Trujillo Obregón, quien según reporte del Hospital Universitarios de Neiva perdió su ojo derecho, se lleva a cabo tras mes y medio de protesta de la comunidad huilense afectada de manera directa por el proyecto El Quimbo, y tras una frustrada acta de acuerdos y compromisos firmada el pasado 17 enero, dilatada de manera perversa por parte del Ministerio del Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible. 
 
Guardando ciertas formalidades, el acto para el desalojo fue precedido por la lectura de un documento a cargo de la personera del municipio de Paicol, quien llegó al lugar gracias a una lancha facilitada por la empresa Endesa Emgesa, responsables de la obra. El sitio autorizado para el acto policial, al cual se hacia referencia en el documento, no correspondía al lugar donde se encontraban ubicados los manifestantes. Pese a ello, con gases lacrimógenos y bombas de ruido fueron expulsados del lugar, sin recato ni miramientos con niños y mujeres embarazadas, cerca de 400 personas, muchas de las cuales son grupos familiares que viven de la pesca. Las personas fueron sacadas del lugar y metidas en chivas contratadas y facilitadas por la empresa contratista de la obra. La orden era llevarlos y no parar en sitios cercanos.
 
Mientras sucedía el desalojo, se encontraba afuera de la misma concentración de protesta otro grupo de manifestantes, integrado por cerca de 250 personas, las cuales no habían podido ingresar porque desde la noche anterior el ejercito impedia la circulación y concentración de manifestantes, excepto para la empresa Endesa Emgesa, quien sí tenía libre movilidad para sus empleados y sus vehículos. La inconformidad de los manifestantes, entre ellos los representantes de Asoquimbo, los medios de comunicación que empezaron a transmitir desde allí y las gestiones del Observatorio Internacional de Paz que acompaña a la comunidad, hizo que aceptaran la entrada de algunos medios de comunciación, excepto los independientes.
 

¿Amparo para quién?
 

Puntual y formalmente, la orden de desalojo correspondía a un amparo policial presentado por la empresa bajo el argumento que los manifestantes ubicados a la orilla del río invadian su territorio, ante lo cual los manifestantes apoyados en la legislación nacional –que indica que treinta metros de ronda del río son zona de interés público y libres para el desarrollo de la pesca-, instauraron otro amparo policivo que no tuvo la misma suerte del primero.
Según el investigador y miembro de Asoquimbo, Miller Dussan: “desde el Ministerio del Interior se llevó a cabo una estrategia política y militar entre el Estado y la empresa, denunciamos esta estrategia que se evidenció en este desalojo violento, en el cual utilizaron como títere al alcalde de Paicol”. 
 
Recordemos que en los primeros días de la protesta el gobierno guardó silencio, posteriormente, el 17 de enero se dio un diálogo que terminó con unos acuerdos y compromisos (hacer audiencia ambiental, instalar mesas sectoriales, protección de derechos y parar la desviación del río Magdalena), los cuales fueron abandonados una semana después por el Ministerio del Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible. El silencio posterior fue interrumpido por el Ministerio del Interior, que en su papel de “garante”, convocó a los líderes a Bogotá para hacer un preacuerdo con el viceministro y presentárselo al Ministerio del Medio Ambiente, la firma de este preacuerdo fue evadida por el Ministerio del Interior, argumentando que parecía que para el lunes 13 de febrero el ministerio del Medio Ambiente se iba a pronunciar sobre la audiencia ambiental, cuando en realidad éste ya había emitido una carta de negativa a la realización de dicha audiencia. Finalmente el gobierno ganó tiempo mientras llegaba la fecha del desalojo.
 

El hermano del Ministro del Interior es el presidente de CODENSA
 

José Antonio Vargas Lleras, es el actual presidente de la empresa de energía CODENSA, que también presta servicios en Bogotá. Esta empresa, y Emgesa, son las encargadas de la comercialización y distribución de energía, a su vez estas empresas tienen como una de sus principales capitalizadoras a la empresa Endesa Enel, propietarias del proyecto El Quimbo. Hay que aclarar que Emgesa es la filial de la empresa española Endesa y que Enel es una empresa de capital italiano. Como ministro del Interior funge Germán Vargas Lleras, quien se declaró “impotente” ante los reclamos que hicieron los afectados en su integridad física, derechos políticos y humanos, al reclamar sus derechos ante la obra de El Quimbo.
 
Para el profesor Miller Dussan, llama la atención esta casualidad con la declaración como “impotente” que tomó el Ministro del Interior ante decisiones y actuaciones de otras instancias oficiales que afectaban la comunidad. Pasividad que se permitió el desenlace parcial que el 14 de febrero ha tenido este conflicto.
 

La comunidad se prepara
 

Durante el desalojo, los manifestantes que permanecían afuera del sitio, acordaron realizar asambleas para el 17 y 18 de frebero, para evaluar y proyectas las nuevas acciones de protesta. Este acuerdo fue alimentado en la tarde del día 14 con la llegada al sitio de protesta del Arzobispo de La Plata, quien se comprometió a trabajar para que la gente apoye esta protesta. Por el momento, Asoquimbo anuncia la realización de una marcha regional contra el criminal desalojo del Estado y Emgesa y por la defensa del territorio, el río Magdalena y la dignidad de los agredidos.
 
Pese a esto, queda la preocupación con respecto a la desviación del río, pues la misma no se ha ejecutado por la presencia masiva de la comunidad. Luego de haber logrado dos aplazamiento del desvío del río, ahora la empresa lo ha progrado para el próximo lunes 20 de febrero. La víspera es ceracana pero la comundiad se afana para recuperar su espacio e impdir el crimen ecológioco.
 
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Viernes, 10 Febrero 2012 07:11

La tierra, el agua y la resistencia

La tierra, el agua y la resistencia
Lo que está sucediendo en América Latina en relación con los bienes comunes (agua, tierra, biodiversidad) es algo más que una sucesión de conflictos locales. Por momentos la intensidad de los enfrentamientos da la impresión de que marchamos hacia una conflagración general, que por ahora tiene expresiones locales y regionales, pero que se repiten en casi todos los países.


La Gran marcha nacional del agua, que comenzó el primero de febrero en Cajamarca, es la respuesta de los movimientos populares a la represión y al estado de excepción en tres provincias por parte del gobierno de Ollanta Humala, ante la huelga de 11 días en Cajamarca contra el proyecto minero Conga. La caravana llegará este viernes a Lima para frenar el uso de productos contaminantes como el mercurio y declarar el agua como derecho humano.


Conga es un proyecto de la Minera Yanacocha, la primera en extracción de oro en América del Sur, que prevé invertir casi 5 mil millones de dólares y drenar cuatro lagunas, dos para extraer oro y otras dos para almacenar desechos. Las actividades en Conga están paralizadas desde la huelga de noviembre. Lo más importante es que el movimiento ha conseguido trascender lo local para convertirse en la confluencia de las más importantes organizaciones sociales para una gran acción de carácter nacional.


En el norte de Argentina se reactivó la resistencia a la minería. En enero se produjeron masivas movilizaciones impulsadas por las asambleas ciudadanas, en La Rioja, Catamarca y Tucumán, contra los proyectos mineros Famatina y Bajo La Alumbrera. En La Rioja la movilización popular forzó al jefe comunal de la capital provincial a pronunciarse contra la megaminería, aunque está alineado con el gobierno nacional.


En Catamarca el bloqueo a los camiones que se dirigen a Bajo La Alumbrera llevó a la empresa a licenciar al personal y detener la explotación por la falta de insumos y provisiones en la mina. Hace más de tres semanas que los militantes de la Asamblea de Ciudadanos en Defensa de la Vida y el Agua bloquean el tránsito de camiones que pertenecen a la empresa minera y que circulan por Tinogasta, Belén y Santa María.


Uno de los conflictos menos visibles pero con gran potencial desestabilizador es el que se está registrando en Paraguay entre campesinos y colonos de origen brasileño, conocidos popularmente como brasiguayos. Se estima que hay 8 millones de hectáreas, 20 por ciento de la superficie del país, adjudicadas ilegalmente, sobre todo bajo la dictadura de Alfredo Stroessner (1954-1989). Una parte importante fueron entregadas a colonos provenientes de Brasil, en hasta un dólar la hectárea en la zona fronteriza.


Ahora son grandes productores de soya que sacan su producción por Brasil sin pagar siquiera impuestos. Tranquilo Favero, el rey de la soya, posee 45 mil hectáreas de tierras de alta calidad en las que cosecha hasta 130 mil toneladas cada año, que le rinden unos 50 millones de dólares, en la zona de Ñacunday, Alto Paraná. Esta es la región más caliente del conflicto actual, en la que se enfrentan sin tierra y terratenientes, pero en la que están también involucrados los gobiernos de Fernando Lugo y Dilma Rousseff.


Si la producción de soya, con su secuela de contaminación y expulsión de campesinos, es grave, la cuestión fronteriza también lo es. De los 400 mil brasileños que viven en Paraguay, unos 250 mil ocupan la faja fronteriza con Brasil. En 2007 el gobierno paraguayo aprobó la Ley de Frontera por la cual los extranjeros no pueden tener tierras a menos de 50 kilómetros de la frontera, como forma de afirmar la soberanía nacional. Brasil tiene una legislación similar aunque más estricta.


En 2011 se conformó la Coordinadora Nacional de Lucha por la Recuperación de Tierras Malhabidas –en la que participan más de 20 organizaciones campesinas, sociales y partidos de izquierda–, que realizó su primera marcha el 25 de octubre pasado. Los dirigentes sostienen que la recuperación de esas tierras podrían favorecer a 400 mil campesinos.


La cuestión de la tierra es uno de los temas más delicados en Paraguay, por la larga historia de corrupción, abusos y represión que forzaron el despojo de los campesinos. Lugo llegó al gobierno en gran medida por su estrecha relación con la lucha por la reforma agraria cuando era obispo. Bajo su gobierno no se avanzó en la reforma agraria, pero en los últimos meses los campesinos agrupados en la Liga Nacional de Carperos (porque acampan en carpas) están ocupando tierras de brasiguayos.


La liga nació dos años atrás ante la inacción del movimiento campesino en la lucha por la tierra, pero la coordinadora en un reciente comunicado estima que sus acciones forman parte de una "estrategia desestabilizadora" contra el gobierno de Lugo y que en su interior está "primando la influencia de provocadores que objetivamente perjudican la histórica lucha por la tierra y la reforma agraria".


En el complejo panorama de los movimientos paraguayos, no conviene simplificar. La lucha de los "carperos" es legítima pero todo indica que junto a una nueva camada de dirigentes populares se puede percibir la influencia de políticos tradicionales de la derecha, ya sea colorados o liberales, éstos aliados de Lugo, y oportunistas que nunca faltan. Sin embargo, también es cierto que los movimientos históricos, que integran la coordinadora, priorizan las negociaciones en vez de la presión desde abajo por la reforma agraria, y se muestran muy preocupados por la sucesión presidencial en las elecciones de 2013.


La lucha por los bienes comunes está en el primer lugar de la agenda en toda la región. Es posible, como señala un dirigente sindical de Chilecito, que las multinacionales mineras estén sufriendo una "una derrota catastrófica" en el norte de Argentina. Grupos pequeños como las asambleas ciudadanas, en lugares remotos de la cordillera, han logrado frenar gigantescas empresas que gozaron de todo el apoyo estatal. Es mucho. Es el producto del tesón, que en algún momento rinde frutos.
Viernes, 10 Febrero 2012 06:21

El frente antiminas

El frente antiminas

La compacta columna de manifestantes ingresó a Lima coreando “agua sí, oro no”. La consigna los había acompañado durante los nueve días que duró su marcha desde Cajamarca, unos 850 kilómetros al norte de la capital. La movilización –llamada Marcha por el Agua– organizada para protestar contra la explotación minera que agota el agua y contamina la que no consume, estaba formada mayoritariamente por campesinos, pero también había trabajadores de las ciudades, sindicalistas, jóvenes, representantes de organizaciones sociales y ambientalistas. La caravana se había iniciado a 4 mil metros de altura, en las lagunas andinas de Cajamarca, que el proyecto minero Conga, de la empresa Yanacocha, de capitales norteamericanos y peruanos, pretende secar para explotar oro.
 

El rechazo al proyecto Conga originó una huelga en Cajamarca entre noviembre y diciembre de 2011 y ha sido el detonante de la Marcha por el Agua. Las organizaciones campesinas y sociales y el gobierno regional de Cajamarca se oponen a la mina Conga por sus efectos en el abastecimiento de agua de la zona al secar cuatro lagunas y las consecuencias ambientales negativas que tendría por tratarse de una mina a cielo abierto en una zona ecológicamente sensible, una cabecera de cuenca en la que nacen varios ríos. El gobierno, por su parte, defiende la continuidad del cuestionado proyecto minero, que implica una inversión de 4800 millones de dólares, la mayor inversión privada en el país, señalando que necesita los ingresos que dejará la mina en impuestos para financiar los programas sociales ofrecidos por el presidente Humala y aduciendo que el proyecto Conga ya ha sido aprobado por el Estado peruano –lo que ocurrió en los últimos meses de la gestión de Alan García– y que anularlo espantaría otras inversiones.
 

“He heredado una criatura de seis meses de vida y no puedo producir un aborto”, ha dicho el presidente Humala, tratando de graficar su cambio de postura frente a la mina Conga. Durante la campaña electoral, Humala había expresado su oposición a este proyecto minero y ofrecido a los campesinos estar de su lado en su lucha contra la minera. Ahora, esas bases campesinas le exigen que cumpla esa promesa.
 

En cada poblado y ciudad por los que pasó la caravana de la Marcha por el Agua hubo muestras de respaldo, mitines, que en algunos casos llegaron a reunir unas cinco mil personas, foros públicos y diálogos ciudadanos sobre los efectos de la minería en el abastecimiento y la calidad del agua. Alcaldes de varios distritos por los que pasó la caravana se unieron a la protesta. A su ingreso a Lima, la marcha en defensa del agua reunía más de mil personas. Fue recibida en la céntrica Plaza 2 de Mayo por la dirigencia de la Central General de Trabajadores del Perú (CGTP), el principal gremio sindical del país. Luego marcharon por las calles del centro de la capital. Para ese momento, con la gente que se les había unido en Lima, ya eran algo más de cinco mil personas. La protesta contra la contaminación minera se cerrará hoy con un Tribunal Hídrico, en el que se juzgarán simbólicamente los casos más emblemáticos de contaminación y agotamiento del agua por actividades extractivas, y con un mitin en la Plaza San Martín, en la zona céntrica de Lima.
 

Las demandas centrales de la Marcha por el Agua se centran en exigir la anulación del proyecto minero Conga; prohibir toda minería en cabeceras de cuenca y glaciales, así como el uso de cianuro y mercurio en sus actividades; demandar la puesta en vigencia de la ley de consulta a las comunidades indígenas antes de darle luz verde a un proyecto extractivo en sus tierras, la que ha sido promulgada por este gobierno, pero que todavía no entra en vigencia por falta de un reglamento; una moratoria de nuevas concesiones mineras, y revisión de las ya otorgadas; y que se reconozca en la Constitución al agua como un derecho fundamental.
 

El sacerdote Marco Arana, ambientalista con una larga trayectoria denunciando la contaminación y abusos de las mineras, es uno de los principales dirigentes de la Marcha por el Agua. A su ingreso a Lima al frente de la marcha, dialogó con Página/12. Lucía cansado, pero satisfecho. “Hemos cumplido ampliamente nuestro objetivo de sensibilizar a la población e informarla sobre nuestras razones para oponernos al proyecto Conga. El nivel de respaldo que hemos tenido en cada pueblo por el que hemos pasado ha sido impresionante. La marcha se ha dado en un ambiente de fiesta, de celebración, pero también de mucha energía en nuestra protesta”, le dijo Arana a este diario. Arana aclaró que la marcha no era una protesta contra el gobierno de Humala, pero le exigió que cambie su postura de apoyo a la mina Conga. “Humala todavía puede reencontrarse con sus electores, que exigen justicia social y respeto a sus derechos. Para eso debe cumplir con sus promesas electorales y declarar la inviabilidad del proyecto Conga. Pero si eso no ocurre, seguirán las movilizaciones”, apuntó Marco Arana.
 

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Viernes, 10 Febrero 2012 06:14

Los políticos griegos acordaron recortar

Los políticos griegos acordaron recortar

Grecia anunció ayer un acuerdo político sobre los recortes del presupuesto, que debería liberar un paquete de ayuda de 130 mil millones de euros y permitir que Atenas evite un potencial default el mes que viene. Después de tres semanas de tirantes negociaciones entre los tres partidos que componen el gobierno de coalición gobernante, la oficina del primer ministro, Lucas Papademos, confirmó ayer que el nuevo acuerdo para recortar gastos se había logrado.
 

Los que apoyan financieramente a Grecia en la Unión Europea habían dicho que no darían la ayuda que Atenas necesita para rescatar los 14.400 millones de euros de sus bonos el mes que viene si el gobierno no se comprometía a nuevas y duras medidas de austeridad. El paquete de recortes, equivalente a cerca del 1,5 por ciento del Producto Bruto Interno de Grecia, impondrá profundos recortes en los salarios más bajos y resultará en que miles del sector público pierdan sus empleos. El anuncio produjo una furiosa respuesta de los sindicatos griegos, que prometieron huelgas de protesta hoy y durante el fin de semana.
 

También hubo una renuncia ministerial en respuesta al acuerdo de los recortes. El ministro de Trabajo, Yannis Doutsoudos, un miembro del partido socialista Pasok, se fue del gobierno acusando a los acreedores extranjeros de Grecia de someter al país a “chantaje”.
 

Los mercados financieros reaccionaron con alivio a la noticia del acuerdo de ayer a la tarde, haciendo subir los valores de la Bolsa y del euro. Pero hay que pasar aún más obstáculos políticos antes de que Atenas se asegure su nueva financiación. Los ministros de Finanzas de la Eurozona necesitan aprobar el paquete del presupuesto griego antes que firmar el rescate por 130 mil millones de euros. Este debía tener lugar originalmente en la reunión del Eurogrupo en Bruselas anoche, pero los ministros de Alemania y Holanda dijeron que no tenían detalles suficientes como para tomar una decisión. “Hemos llegado muy lejos, pero todavía no estamos lo suficientemente lejos”, dijo el ministro alemán de Finanzas, Wolfgana Schaüble.
 

El nuevo acuerdo de ayuda también necesita el visto bueno del Parlamento alemán, donde algunos delegados de la línea dura del Bundestag indicaron que votarán en contra de un nuevo rescate para Atenas. La canciller alemana, Angela Merkel, se reunirá con los líderes de su partido parlamentario hoy, en un intento de conseguir apoyo para el acuerdo. Se espera que el Bundestag tenga un voto sobre el tema la semana que viene.
 

El convenio de ayer debería allanar el camino para que se cierre el acuerdo entre Atenas y los tenedores de bonos. Este acuerdo por separado, por el cual el sector privado de los tenedores de bonos de Grecia tendrá una reducción del 70 por ciento en el valor a largo plazo de sus bonos, le dará a Atenas alrededor de 100 mil millones de euros en asistencia de la deuda, llevando la deuda del país al 120 por ciento del Producto Bruto Interno para fines de la década.
 

Hubo una fuerte insinuación por parte de Mario Draghi ayer de que el Banco Central Europeo (BCE) se está preparando para jugar su parte en reducir la deuda soberana de Grecia. El BCE acumuló un estimado de 55 mil millones de euros en bonos griegos a un gran descuento en 2010 y 2011 cuanto estaba intentando estabilizar los mercados de bonos de la Eurozona. Si llegan a su madurez, esos bonos podrían rendirle al BCE una ganancia de alrededor de 15 mil millones de euros.
 

En su conferencia de prensa mensual en Frankfurt ayer, Draghi negó que esto representara una violación a la Constitución del BCE, que proscribe prestar directamente a los Estados miembros (o “financiar monetariamente”) por parte del banco central a los gobiernos. “Si el BCE les da dinero a los gobiernos, eso es financiar monetariamente. Si el BCE distribuye parte de sus ganancias a países miembro, eso no es financiar monetariamente”, les dijo Draghi a los periodistas.
 

Por Ben Chu, de The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.

Traducción: Celita Doyhambéhère.
 

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Viernes, 27 Enero 2012 07:24

Izquierda social e izquierda política

Izquierda social e izquierda política
La profundización de las diversas crisis y la emergencia de nuevos movimientos están promoviendo un debate sobre el papel de la izquierda en los cambios posibles y deseables. Muchos apuestan a una profunda renovación o a la unidad como forma de encontrar un norte que permita quebrar la hegemonía del sector financiero.

En general, los debates apuntan al papel de la izquierda política, o sea los partidos que se proclaman de izquierda. Superar las divisiones históricas, supuestamente alimentadas por diferencias ideológicas, sería un paso decisivo para ir más allá de la situación actual. La unidad entre las tres grandes corrientes, socialistas o socialdemócratas, comunistas y anarquistas o radicales, sería un paso imprescindible para que este sector esté en condiciones de jugar un papel decisivo en la superación de la crisis actual.

La experiencia histórica dice, sin embargo, otra cosa. La primera es que los partidos de izquierda no se unen si no existe un poderoso movimiento desde abajo que les imponga una agenda común. Quiero decir que los partidos de izquierda dependen del estado de ánimo y la disposición, para resistir o para acomodarse al sistema, de los trabajadores. Para la gente común los debates ideológicos son cosa de poca importancia.

Las experiencias del Frente Popular en la España republicana, de la Unidad Popular en el Chile de Salvador Allende y del Frente Amplio en Uruguay, indican que es el empuje de los diversos abajos lo que termina por derribar los sectarismos e impone, como mínimo, la unidad de acción. Fue la potencia del movimiento obrero la que decidió a los anarquistas a apoyar en las urnas a los candidatos del Frente Popular, venciendo sus resistencias a lo electoral.

La segunda es que ese 99 por ciento que se supone que somos, frente al uno por ciento que detenta el poder y la riqueza, tiene intereses diversos y, en esta etapa del capitalismo, contradictorios. A grandes rasgos, hay dos abajos, como dicen los zapatistas. Los de más abajo, o los del sótano –indios, afros, inmigrantes, clandestinos e informales–, componen el sector más oprimido y explotado del amplio mundo del trabajo. Ese mundo está integrado básicamente por mujeres y jóvenes pobres, en general de piel oscura, que viven en áreas rurales y en periferias urbanas. Son los más interesados en cambiar el mundo, porque son los que no tienen nada que perder.

El otro abajo es diferente. En 1929 sólo uno por ciento de los estadunidenses tenía acciones que cotizaban en la bolsa de Wall Street. En 1965 ya eran 10 por ciento, y en 1980, 14 por ciento. Pero en 2010 50 por ciento de los estadunidenses eran propietarios de acciones. Con la privatización del sistema de jubilaciones y la creación de los fondos de pensiones, todo un sector de la clase trabajadora quedó engrapado al capital. General Motors y Chrysler fueron salvadas de la quiebra en 2009 por los aportes de los fondos controlados por los sindicatos.

La segunda minera del mundo, la brasileña Vale, rechazada por ambientalistas y sin tierra, es controlada por Previ, fondo de pensiones de los empleados del Banco de Brasil, que tiene junto al BNDES una sólida mayoría en el consejo de administración de la multinacional. Los fondos de pensiones de Brasil tienen inversiones que representan casi 20 por ciento del PIB del país emergente y controlan enormes empresas y grupos económicos. Los fondos son el núcleo de la acumulación de capital y son gestionados por sindicatos, empresas y Estado.

Se trata apenas de dos ejemplos bien distantes para ilustrar el hecho de que la izquierda social, o los movimientos, supuestamente antisistémicos, tienen intereses contradictorios.

La tercera cuestión es que si reconocemos esta diversidad de intereses es para construir estrategias de cambio que estén enraizadas en la realidad y no en declaraciones o ideologías. ¿Cómo unir obreros manuales que ganan una miseria con empleados de cuello blanco que se sienten más cerca del patrón que de sus "hermanos de clase"?

Los obreros que construyen la gigantesca hidroeléctrica de Belo Monte en Brasil, que será la tercera del mundo, se lanzaron a la huelga en diciembre porque ganan 500 dólares mensuales por 12 horas diarias de trabajo y la comida que les sirven está podrida. Los representantes sindicales fueron hasta la obra para convencer a los obreros de que volvieran al trabajo. Los fondos de pensiones de tres empresas estatales tienen 25 por ciento de las acciones del consorcio que construye Belo Monte.

Los trabajadores de Petrobras, de la Caja Económica Federal y del Banco do Brasil están interesados en el éxito de Belo Monte ya que sus fondos de pensiones, controlados en gran medida por delegados sindicales, repartirán más dinero a costa de la explotación de los obreros, de la naturaleza y de los indígenas que desplaza la hidroeléctrica.

La cuarta es que toda estrategia para cambiar el sistema debe instalarse sólidamente entre aquellos que más sufren este sistema, los del sótano. Pensar en la unidad orgánica de los de abajo es colocar en el timón de mando a los que hablan y negocian mejor, a los que tienen más medios para estar allí donde se toman las decisiones, o sea, el arriba del abajo. Son los que mejor se mueven en las organizaciones formales, las que cuentan con locales amplios y cómodos, funcionarios y medios de comunicación y de transporte.

Los del sótano se reúnen donde pueden. A menudo en la calle, el espacio más democrático, como los Occupy Wall Street, los indignados de Grecia y España, y los rebeldes de El Cairo. No lo hacen en torno a un programa sino a un plan de acción. Y, claro, son desordenados, hablan a la vez y a borbotones.

Las estrategias para cambiar el mundo deben partir, a mi modo de ver, de la creación de espacios para que los diferentes abajos, o izquierdas, se conozcan, encuentren formas de comunicarse y de hacer, y establezcan lazos de confianza. Puede parecer poco, pero el primer paso es comprender que ambos sectores, o trayectorias, nos necesitamos, ya que el enemigo concentra más poder que nunca.
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Miércoles, 25 Enero 2012 06:52

La fruta que no cayó

La fruta que no cayó

Cuba se vio forzada a luchar por su existencia frente a una potencia expansionista, ubicada a pocas millas de sus costas, que proclamaba la anexión de nuestra isla, cuyo único destino era caer en su seno como fruta madura. Estábamos condenados a no existir como nación.

 
En la gloriosa legión de patriotas que durante la segunda mitad del siglo XIX luchó contra el aborrecible coloniaje impuesto por España a lo largo de 300 años, José Martí fue quien con más claridad percibió tan dramático destino. Así lo hizo constar en las últimas líneas que escribió cuando, víspera del rudo combate previsto contra una aguerrida y bien pertrechada columna española, declaró que el objetivo fundamental de sus luchas era: “… impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América. Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso.”

 
Sin comprender esta profunda verdad, hoy no se podría ser ni patriota, ni revolucionario.

 
Los medios de información masiva, el monopolio de muchos recursos técnicos, y los cuantiosos fondos destinados a engañar y embrutecer a las masas, constituyen sin duda obstáculos considerables, pero no invencibles.

 
Cuba demostró que -a partir de su condición de factoría colonial yanki, unida al analfabetismo y la pobreza generalizada de su pueblo-, era posible enfrentar al país que amenazaba con la absorción definitiva de la nación cubana. Nadie puede siquiera afirmar que existía una burguesía nacional opuesta al imperio, tan cercana a  este se desarrolló que incluso poco después del triunfo envió catorce mil niños sin protección alguna a Estados Unidos, aunque tal acción estuvo asociada a la pérfida mentira de que sería suprimida la Patria Potestad, que la historia registró como operación Peter Pan y fue calificada como la mayor maniobra de manipulación de niños con fines políticos que se recuerde en el hemisferio occidental.
 

El territorio nacional fue invadido, apenas dos años después del triunfo revolucionario, por fuerzas mercenarias, -integradas por antiguos soldados batistianos e hijos de terratenientes y burgueses- armadas y escoltadas por Estados Unidos con buques de su flota naval, incluidos portaaviones con equipos listos para entrar en acción, que acompañaron a los invasores hasta nuestra isla. La derrota y la captura de casi la totalidad de los mercenarios en menos de 72 horas y la destrucción de sus aviones que operaban desde bases en Nicaragua y sus medios de transporte naval, constituyó una derrota humillante para el imperio y sus aliados latinoamericanos que subestimaron la capacidad de lucha del pueblo cubano.
 

La URSS frente a la interrupción del suministro de petróleo por parte de Estados Unidos, la ulterior suspensión total de la cuota histórica de azúcar en el mercado de ese país, y la prohibición del comercio creado a lo largo de más de cien años, respondió a cada una de esas medidas abasteciendo combustible, adquiriendo nuestra azúcar, comerciando con nuestro país y finalmente suministrando las armas que Cuba no podía adquirir en otros mercados.
 

La idea de una campaña sistemática de ataques piratas organizados por la CIA, los sabotajes y las acciones militares de bandas creadas y armadas por ellos, antes y después del ataque mercenario, que culminarían en una invasión militar de Estados Unidos en Cuba, dieron origen a los acontecimientos que pusieron al mundo al borde de una guerra nuclear total, de la que ninguna de sus partes y ni la propia humanidad habría podido sobrevivir.

 
Aquellos acontecimientos sin dudas costaron el cargo a Nikita Jruschov, que subestimó al adversario, desoyó criterios que les fueron informados y no consultó su decisión final con los que estábamos en la primera línea. Lo que pudo ser una importante victoria moral se convirtió así en un costoso revés político para la URSS. Durante muchos años las peores fechorías continuaron realizándose contra Cuba y no pocas, como su criminal bloqueo, se cometen todavía.

 
Jruschov tuvo gestos extraordinarios con nuestro país. En aquella ocasión critiqué sin vacilación el acuerdo inconsulto con Estados Unidos, pero sería ingrato e injusto dejar de reconocer su extraordinaria solidaridad en momentos difíciles y decisivos para nuestro pueblo en su histórica batalla por la independencia y la revolución frente al poderoso imperio de Estados Unidos. Comprendo que la situación era sumamente tensa y él no deseaba perder un minuto cuando tomó la decisión de retirar los proyectiles y los yankis se comprometieron, muy secretamente, a renunciar a la invasión.

 
A pesar de las décadas transcurridas que suman ya medio siglo, la fruta cubana no ha caído en manos yankis.
 

Las noticias que en la actualidad llegan de España, Francia, Iraq, Afganistán, Pakistán, Irán, Siria, Inglaterra, las Malvinas y otros numerosos puntos del planeta, son serias, y todas auguran un desastre político y económico por la insensatez de Estados Unidos y sus aliados.
 

Me limitaré a unos pocos temas. Debo señalar según cuentan todos, que la selección de un candidato republicano para aspirar a la presidencia de ese globalizado y abarcador imperio, es a su vez, -lo digo en serio- la mayor competencia de idioteces e ignorancia que se ha escuchado nunca. Como tengo cosas que hacer, no puedo dedicarle tiempo al asunto. De sobra sabía que sería así.

 
Ilustran más algunos despachos cablegráficos que deseo analizar, porque muestran el increíble cinismo que genera la decadencia de Occidente. Uno de ellos, con pasmosa tranquilidad, habla de un preso político cubano que, según se afirma, murió tras huelga de hambre que duró 50 días. Un periodista de Granma, Juventud Rebelde, noticiero radial, o cualquier otro órgano revolucionario, se puede equivocar en cualquier apreciación sobre cualquier tema, pero jamás fabrica una noticia o inventa una mentira.

 
En la nota de Granma se afirma que no hubo tal huelga de hambre; era un recluido por delito común, sancionado a 4 años por agresión que provocó lesiones en el rostro a su esposa; que la propia suegra solicitó la intervención de las autoridades; los familiares más allegados estuvieron al tanto de todos los procedimientos que se emplearon en su atención médica y estaban agradecidos por el esfuerzo de los especialistas médicos que lo atendieron. Fue asistido, afirma la nota, en el mejor hospital de la región oriental como se hace con todos los ciudadanos. Había muerto a causa de fallo multi-orgánico secundario asociado a un proceso respiratorio séptico severo.

 
El paciente había recibido todas las atenciones que se aplican en un país que posee uno de los mejores servicios médicos del mundo, los cuales se brindan gratuitamente, a pesar del bloqueo impuesto por el imperialismo a nuestra Patria. Es sencillamente un deber que se cumple en un país donde la Revolución tiene el orgullo de haber respetado siempre, durante más de 50 años, los principios que le dieron su invencible fuerza.
 

Más valdría realmente que el Gobierno español, dadas sus excelentes relaciones con Washington, viaje a Estados Unidos y se informe de lo que ocurre en las cárceles yankis, la conducta despiadada que aplica a los millones de presos, la política que se practica con la silla eléctrica y  los horrores que se cometen con los detenidos en las cárceles y los que protestan en las calles.

 
Ayer lunes 23 de enero, un duro editorial de Granma titulado “Las verdades de Cuba” en una página completa de ese órgano explicó detalladamente la insólita desvergüenza de la campaña mentirosa desatada contra nuestra Revolución por algunos gobiernos “tradicionalmente comprometidos con la subversión contra Cuba”.

 
Nuestro pueblo conoce bien las normas que han regido la conducta intachable de nuestra Revolución desde el primer combate y jamás mancillada a lo largo de más de medio siglo. Sabe también que no podrá ser jamás presionado ni chantajeado por los enemigos. Nuestras leyes y normas se cumplirán indefectiblemente.

 
Es bueno señalarlo con toda claridad y franqueza. El Gobierno español y la destartalada Unión Europea, sumida en una profunda crisis económica, deben saber a qué atenerse. Produce lástima leer en agencias de noticias las declaraciones de ambas cuando utilizan sus descaradas mentiras para atacar a Cuba. Ocúpense primero de salvar el euro si pueden, resuelvan el desempleo crónico que en número creciente padecen los jóvenes, y respondan a los indignados sobre los cuales la policía arremete y golpea constantemente.
 

No ignoramos que ahora en España gobiernan los admiradores de Franco, quien envió a miembros de la División Azul junto a las SS y las SA nazis para matar soviéticos. Casi 50 mil de ellos participaron en la cruenta agresión. En la operación más cruel y dolorosa de aquella guerra: el cerco de Leningrado, donde murieron un millón de ciudadanos rusos, la División Azul formó parte de las fuerzas que trataron de estrangular a la heroica ciudad. El pueblo ruso no perdonará nunca aquel horrendo crimen.

 
La derecha fascista de Aznar, Rajoy y otros servidores del imperio, debe conocer algo de las 16 mil bajas que tuvieron sus antecesores de la División Azul y las Cruces de Hierro con las que Hitler premió a los oficiales y soldados de esa división. Nada tiene de extraño lo que hace hoy la policía gestapo con los hombres y mujeres que demandan el derecho al trabajo y al pan en el país con más desempleo de Europa.

 
¿Por qué mienten tan descaradamente los medios de información masiva del imperio?

 
Los que manejan esos medios, se empeñan en engañar y embrutecer al mundo con sus groseras mentiras, pensando quizás que constituye el recurso principal para mantener el sistema global de dominación y saqueo impuesto, y de modo particular a las víctimas cercanas a la sede de la metrópolis, los casi seiscientos millones de latinoamericanos y caribeños que viven en este hemisferio.

 
La república hermana de Venezuela se ha convertido en el objetivo fundamental de esa política. La razón es obvia. Sin Venezuela, el imperio habría impuesto el Tratado de Libre Comercio a todos los pueblos del continente que lo habitan desde el Sur de Estados Unidos, donde se encuentran las mayores reservas de tierra, agua dulce y minerales del planeta, así como grandes recursos energéticos que, administrados con espíritu solidario hacia los demás pueblos del mundo, constituyen recursos que no pueden ni deben caer en manos de las transnacionales que le imponen un sistema suicida e infame.

 
Basta, por ejemplo, mirar el mapa para comprender el criminal despojo que significó para Argentina arrebatarle un pedazo de su territorio en el extremo sur del continente. Allí emplearon los británicos su decadente aparato militar para asesinar bisoños reclutas argentinos vestidos con ropas de verano cuando ya estaban en pleno invierno. Estados Unidos y su aliado Augusto Pinochet le dieron a Inglaterra un desvergonzado apoyo. Ahora, en víspera de las Olimpiadas de Londres, su Primer Ministro David Cameron también proclama, como ya lo hizo Margaret Thatcher, su derecho a usar los submarinos nucleares para matar argentinos. El gobierno de ese país desconoce que el mundo está cambiando, y el desprecio de nuestro hemisferio y de la mayoría de los pueblos hacia los opresores se incrementa cada día.

 
El caso de las Malvinas no es único. ¿Conoce acaso alguien cómo terminará el conflicto en Afganistán? Hace muy pocos días soldados norteamericanos ultrajaban los cadáveres de combatientes afganos, asesinados por los bombarderos sin pilotos de la OTAN.

 
Hace tres días una agencia europea publicó que “el presidente afgano Hamid Karzai, dio su aval a un negociado de paz con los talibanes, subrayando que esta cuestión debe ser resuelta por los ciudadanos de su país”, luego añadió: “…el proceso de paz y reconciliación pertenece a la nación afgana y ningún país u organización extranjera puede sacarles a los afganos este derecho.”

 
Por su parte, un despacho publicado por nuestra prensa comunicaba desde Paris que “Francia suspendió hoy todas sus operaciones de formación y ayuda al combate en Afganistán y amenazó con anticipar el retiro de sus tropas, luego de que un soldado afgano ultimara a cuatro militares franceses en el valle Taghab, de la provincia de Kapisa [...] Sarkozy dio instrucciones al Ministro de Defensa Gérard Longuet para trasladarse inmediatamente a Kabul, y avizoró la posibilidad de un retiro anticipado del contingente.”

 
Desaparecida la URSS y el Campo Socialista, el Gobierno de Estados Unidos concebía que Cuba no podía sostenerse. George W. Bush tenía ya preparado un gobierno contrarrevolucionario para presidir nuestro país. El mismo día que Bush inició su criminal guerra contra Iraq, solicité a las autoridades de nuestro país el cese de la tolerancia que se aplicaba a los cabecillas contrarrevolucionarios que en esos días demandaban histéricamente la invasión a Cuba. En realidad, su actitud constituía un acto de traición a la Patria.

 
Bush y sus estupideces imperaron durante 8 años y la Revolución Cubana ha perdurado ya más de medio siglo. La fruta madura no ha caído en el seno del imperio. Cuba no será una fuerza más con la que el imperio se extienda sobre los pueblos de América. La sangre de Martí no se habrá derramado en vano.

 
Mañana publicaré otra Reflexión que complementa esta.
 


Fidel Castro Ruz
 
Enero 24 de 2012
 
7 y 12 p.m.
 

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