Hacia un Nuevo Orden Mundial de la Cultura y la Comunicación

 

Toda organización política (y, por lo tanto, toda organización) debe tener en su “agenda” la problemática histórica actual en materia de Cultura y Comunicación. No es mucho pedir y no hay escapatorias. Ya tuvimos tiempo de sobra para aprender que, entre todas las batallas que la humanidad libra hacia su emancipación, los “territorios” de la Cultura y la Comunicación han sido especialmente colonizados y mayormente plagados con derrotas muy severas.

Pero no se trata de priorizar a la Cultura y a la Comunicación en una “agenda” donde se las entienda exclusivamente como “espectáculo”, “entretenimiento” o “curiosidad”… como suele hacer cierto sector de las oligarquías y sus burocracias. No se trata de fingir, con discursos, que nos ocupa o preocupa la “diversidad” expresiva de los pueblos. No se trata de repetir la mueca clientelista que reparte becas, o subsidios, a los amigos y a los amigos de los amigos. No se trata de convencernos con sesudas disquisiciones academicistas ni convenciones internacionales plagadas con naderías en la práctica. De lo que sí se trata es de habilitar, profundizar y ensanchar el ejercicio de derechos humanos inalienables como son el Derecho a la Cultura y el Derecho a la Comunicación, no sólo en igualdad de “oportunidades” sino, principalmente, en igualdad de condiciones.

Una “agenda” de Cultura y Comunicación para nuestro tiempo, debe interesarse por la democratización de las herramientas de producción, distribución e interlocución del “sentido”. Debe interesarse por el ascenso de una corriente semántica renovada por el fragor de las luchas sociales que en todos los ámbitos (ciencias, artes, filosofías, tecnologías…) viene librando la especie humana para garantizarse un lugar digno en su propio desarrollo y no un lugar de “espectador” sometido por un sector social acaparador e históricamente opresor de las mayorías. Tal “agenda” debe interesarse, (inter, multi y transdisciplinariamente) por erradicar los medios y los modos con que los pueblos han sido infiltrados con “valores” o “antivalores” que sólo convienen el statu quo y que han inoculado núcleos de “falsa conciencia” redituables a la ignorancia funcional, al mundo de la mentira como verdad, al sometimiento de consciencias y al mercantilismo desaforado infectado de individualismo y consumismo.

De las fuerzas políticas actuales (que dicen ser emanación de la voluntad popular o de las clases trabajadoras) no podemos espera menos que un modelo comprensivo y dinámico que, en materia de Cultura y Comunicación, se disponga a corregir las asimetrías en el campo de la disputa por el sentido. Que sepa desarrollar un arsenal de herramientas para la crítica (en todos los “sentidos”) ante la hegemonía de la “Iniciativa Privada”; contra el burocratismo clientelista y contra el silenciamiento de las comunidades semánticas más variadas que, además de diversas, son mayoría abrumadora. Que, además de las herramientas para la crítica ponga al alcance de todos los cuerpos legales, las fuentes metodológicas, los espacios de formación, las herramientas de producción, las infraestructuras de transmisión, los modelos de evaluación y la dinámica de la retroalimentación. Abiertas, participativas, auto gestionadas, autónomas y de revocabilidad consensuada desde las bases. Para empezar.

No es posible aceptar políticas de Cultura y Comunicación sin consultas desde las bases y desde la historia. No es aceptable abandonarse a los caprichos del mecenazgo, no es recomendable aspirar al mundo feliz de las “industrias culturales” reproductoras de la lógica de la mercancía en el campo de las ideas y las emociones sociales. Cultura y Comunicación no son mercancías, son Derechos Humanos Fundamentales y al Estado compete su desarrollo, ensanchamiento y profundización. O será nada.

Una organización política que en su “agenda” no contenga, como prioridad de corto plazo, el desarrollo de una Política de Cultura y Comunicación, descolonizadora y transformadora, debe revisarse a fondo contrastándose con los hechos duros y crudos que han venido amenazando a las democracias en las décadas recientes, tal como lo advirtió el Informe MacBride de 1980. No es que falten casos ejemplo, autores denunciantes ni amarguras realmente existentes en el escenario actual donde la Cultura y la Comunicación han sido secuestradas por los poderes monopólicos trasnacionales. Lo que sí está faltando es la decisión política de fuerzas organizadas, con mandato de la clase trabajadora, para desplegar una experiencia nueva y renovadora atenta a las exigencias de los tiempos actuales y del futro inmediato.

“Se requieren nuevos discursos y enfoques que sirvan de referencia a las políticas culturales” ya reclamaba Irina Bokova de la UNESCO. En su reclamo, desde luego están las exigencias cualitativas y cuantitativas, están las consideraciones administrativas y de gestión gubernamental, además de estar a expectativa geopolítica acentuada en una visión Sur-Sur. Y lo que está faltando es la ordenación de las acciones que garanticen un cambio de paradigmas, a fondo, por cuanto compete a la comprensión teórica y práctica de la Cultura y la Comunicación no sólo como expresiones “reflejo”, “espejo” del pensar y el “sentir” social sino como instrumentos para la acción transformadora directa. Hay que romper con resabios y taras de las “culturas” desarrolladas por los colonialismos para contar con pueblos mansos y tributarios de la riqueza para los “amos”.

Hace falta sepultar a la andanada mercantilistas creadora de las “culturas” de la adicción (como el alcoholismo, la farmacodependencia y todas las adicciones autodestructivas). Hay que romper con todo lo que oprime y deprime a los pueblos, obligándolos a resignarse a una cultura de esclavo, a una moral de súbditos y a una estética colonizada que derivan siempre en beneficios comerciales para las clases opresoras. Eso le falta a las Políticas de Cultura y Comunicación que han de nacer en esta etapa y en el seno de las organizaciones políticas que quieran ser respetadas por su respeto histórico a las luchas de sus pueblos. Cultura y Comunicación para la emancipación. Nuevo orden.

 

Fuente: Rebelión/Instituto de Cultura y Comunicación UNLa

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“La ecología debiera ser le medicina que trate la gran enfermedad de la tierra: la destrucción ecológica”: Enrique Dussel

Enrique Dussel se define a sí mismo como “Filósofo”, además de ser historiador y crítico teológico. Nació el 24 de diciembre de 1934 en La Paz, un pequeño pueblo de la provincia de Mendoza en la Argentina. Cosmopolita y de espíritu inquieto, luego de graduarse de Filósofo en la Universidad Nacional de Cuyo (UNC) vivió en varios países de Europa con la finalidad de continuar sus estudios (España, Francia y Alemania, entre otros) y en Israel. Volvió años después habiéndose doctorado en Filosofía, en Historia y con estudios en Ciencias de la Religión, para establecerse otra vez en su país. El 2 de octubre del año 1973 -por sus vínculos ideológicos con los movimientos revolucionarios argentinos- un grupo de tareas atentó contra su vida al colocar una bomba en su propia casa. Desde entonces vive en México, donde se nacionalizó y ha producido la mayor parte de su obra. La misma cuenta hoy con más de 50 libros y más de 400 artículos traducidos a varias lenguas, lo que ha generado una gran cantidad de disertaciones sobre un pensamiento ético-crítico y transformador en todo el planeta.

El afamado Filósofo, reconocido como uno de los creadores de la Filosofía de la Liberación e inspirador de miles de militantes y pensadores en todo el mundo, fue recientemente nombrado miembro de la Academia de Ciencias y Artes en los Estados Unidos y ha recibido reconocimientos similares en todos los rincones del mundo. Nos recibió en su casa en la Ciudad de México, para conversar sobre diversos temas: la vida y la muerte, la salud y la enfermedad, el cambio climático y los posibles destinos no sólo de América Latina sino del mundo y la humanidad en general. Presentamos a continuación la excepcional charla.

 

P: En su Ética de la liberación del 1998 cita usted a Humberto Maturana. El afamado biólogo chileno suele comentar que “no es que exista algo así como “la vida” en sentido abstracto, o a manera de entelequia, sino que existen seres vivos autopoiéticos”. ¿Qué piensa usted de tal afirmación?

ED: Bueno realmente lo que propone Maturana tiene mucho que ver con la ética como yo la concibo. La vida es autopoiética. Las plantas y los animales van reproduciendo la vida y en un proceso como anti entrópico porque van sacando lo más de lo menos. EL mundo físico, astronómico, va gastando energía y se va degradando. En cambio la vida es como un proceso anti entrópico porque van creando cosas nuevas, etapas cualitativas superiores. Alrededor de lo humano la vida ha logrado su mayor complejidad y un desarrollo todavía indefinido hacia el futuro. Esto si es que cambiamos los usos de la civilización, que ha empezado en cambio ya un proceso entrópico geométricamente desarrollado que va a llevar a la extinción de la especie humana. Ya 5 veces la vida mató más del noventa por ciento de los vivientes y la última fue la etapa de los dinosaurios. Estamos en la quinta etapa pero el antropoceno -la etapa del ser humano- parece que está terminando si seguimos el camino que hemos emprendido. Vamos a destruir la vida humana y también gran parte de la vida que es parasitaria de nuestra vida. Por lo tanto empezamos quizás a augurar una sexta etapa de la vida, que no será el fin de la vida ya que de las cucarachas y los ratones y otros tipos de insectos y animales pequeños es posible que salga la próxima etapa de la vida donde el Homo Sapiens habrá desaparecido porque se produjo un proceso suicida. Estamos en el tema vida muerte.

Y respecto al tema de la vida, central en la Filosofía de la Liberación, ¿podría usted ofrecernos alguna definición de la “vida humana” en particular?

La muerte y la vida de la que hablamos no es el concepto de vida, ni la buena vida, sino fácticamente el hecho de vivir y esto no necesita definición. Un niño sabe muy bien si uno le muestra figuritas: una piedra, una casa, un árbol y una flor a un niño de 4 años y le dice: a ver dime de estas figuritas cuáles son de seres vivos. No se le escapa una, sabe lo que es un ser viviente. La vida es el punto de partida de todo lo humano. La política tiene que ver con la afirmación de la vida. La economía tiene que ver con la afirmación de la vida. Podemos decir que la vida es la condición absoluta y universal de todo lo que hace el ser humano. Si matamos las condiciones que permiten reproducirse y crecer la vida entonces es un acto malo, y es un acto bueno sí permite la reproducción y crecimiento de la vida. Pero claro, a veces unos explotan a otros y viven también de los otros. Esa sería la injusticia económica por ejemplo pero sigue siendo un tema de la afirmación o negación de la vida. Lo malo sería necrófilo, el que ama la muerte. Y biófilo sería el que ama la vida.

La concepción médica occidental piensa “la vida” del ser humano en sentido dualista, el cuerpo (soma) por un lado y la mente (psique) por otro, cada cual de forma separada con sus respectivos “síntomas” y “padecimientos”. Además lo aísla de su contexto histórico, social, cultural, político y filosófico. ¿Piensa usted que la medicina moderna debiera modificar tal antropología de raíz griega-cartesiana y pensar al ser humano desde otra perspectiva?

La medicina igual que todas las ciencias toca directamente el tema de la vida. Es el arte de curar, es decir evitar la enfermedad para prolongar la vida. Esta debiera ser la esencia de la medicina. Pero como el ejercicio de la afirmación de la vida se da en estructuras ideológicas, políticas, económicas y demás, tenemos que ver que la propia medicina primero responde a un concepto de la vida. Entre los griegos el cuerpo era la vida. El alma daba la vida al cuerpo pero la medicina un poco sanaba al cuerpo. Claro que decía: una mente sana en cuerpo sano. Pero la mente no era objeto propio de la medicina sino más bien el cuerpo. Y muchas veces la medicina actual por el modo de intervención también sigue pensando que el tema fundamental es la corporalidad sufriente-como enfermedad- que supone una vida no cumplida. Y entonces a la medicina yo la podría definir como una ciencia, una institución e instrumentos que afirma la vida y lucha contra la enfermedad. Pero a su vez, la enfermedad también va definiéndose de otra manera en la historia. En la Edad Media se pensaba que un enfermo podía ser sujeto de una acción demoníaca. Entonces se hacía un exorcismo del demonio para sanar a alguien porque el mal era habitado por un espíritu maligno. Nosotros más bien vamos hacia una visión más material. No digo corporal porque eso es distinto.

¿Cuáles piensa que son los factores e intereses que determinan las nociones de Enfermedad y Salud en la actualidad?

Hay como una gran influencia de la farmacología. Se dan fármacos que son producidos por una industria que sana la enfermedad con una intervención a veces violenta del médico. Ahora lo que no pensamos muchas veces es que esos fármacos forman un sistema de transnacionales- por ejemplo Bayer- que producen no solo granos de semillas transgénicas sino también fármacos. Pero al ser una transnacional capitalista su finalidad de fondo es sacar ganancias. Entonces yo podría decir que la farmacología es algo así como la técnica por la que el capital logra ganancia a través de la explotación de la enfermedad. Es así que los pobres no pueden comprar las medicinas más exquisitas para poder sanar las enfermedades nuevas que se producen. Quiere decir entonces que también hay un problema económico que determina el uso de la medicina y el médico en cierta manera es un instrumento de un gran sistema de explotación de la enfermedad.

Habría que empezar a ver cómo funciona eso. Hoy un médico normalmente cobra una visita lo que cueste o trabaja para una clínica. Laín Entralgo que fue un médico español tiene una historia de la medicina. ¿Desde cuándo cobra privadamente un médico a un cliente enfermo? ¿Desde cuándo y por qué lo hace? ¿Acontecía eso en todas las culturas? ¿Acontecía eso más allá de la Edad Media? ¿Desde cuándo se cuantifica económicamente el servicio de un Médico?

Usted fue Rector de la UACM y es Profesor Universitario. ¿Cuál es el rol de la formación Universitaria y de la producción de conocimiento en estos temas?

El servicio del médico funciona para evitar la enfermedad. Y por lo tanto el médico se transforma en instrumento de un sistema. En la Facultad de Medicina se estudia la anatomía, la fisiología y una cantidad de partes de la ciencia médica para luchar contra la enfermedad. Pero no se estudia todo el sistema de la explotación de la enfermedad. Eso ya sería metafísica, o ética, y parece que no corresponde a la Medicina. Pero es justo el tema. El médico es un instrumento del capital, y por eso hay una medicina para las clases altas que pueden pagar y una “medicina masiva” para los que no pueden pagar, que por supuesto se mueren antes aunque la vida haya crecido en cuanto a su duración cuantitativa.

Lo cual crea a su vez otro problema, de pronto la tierra se hace pequeña para una expansión de la especie Homo. Ya no fue hecha la Tierra para esa cantidad de personas, empezamos a ser demasiados. Claro, la manera en que hoy se soluciona el tema es que los pobres mueran. En realidad lo racional sería no concebir tantos nuevos natos para que bajáramos la demografía y la tierra volviera a crecer. Hay situaciones políticas y económicas que determinan la Medicina y ésta a veces no capta toda esa complejidad. Por eso el tema ético en la medicina y de la formación de profesionales de la salud es volver al origen. Afirmar la vida del ser humano y no tanto explotar la enfermedad que puede parecer lo mismo pero no es lo mismo porque la explotación de la enfermedad se hace cada vez más cara para los que enfrentan los últimos días de la vida. Pero al mismo tiempo el sistema económico produce pobres que mueren antes de tiempo porque no pueden realmente pagar ese tipo de Medicina. Claro, hay que de alguna manera socializar la Medicina. Quiere decir que hay un problema de injusticia en cuanto a las lucha contra la enfermedad.

¿Cómo podría descolonizarse el discurso occidental-moderno en el campo de la Salud- condicionado como ya mencionó por fuertes intereses económicos- desde una mirada propia de las mayorías populares y desde la perspectiva de la Filosofía de la Liberación?

Para la Filosofía de la Liberación, el primer principio ético válido para todas las acciones humanas y también para la medicina sería ocuparse de afirmar la vida y efectivamente prolongarla en el tiempo de una manera feliz. Eso es el principio material de la ética. El segundo principio es cómo afirmaremos la vida y ahí viene ya el consenso, la organización política que se formula en un principio democrático. No es asunto que el dictador diga cómo se afirma la vida sino que el pueblo pueda definir cómo va a distribuir esa vida. Y después el tercer principio es el de factibilidad, es decir que sea posible eso que se ha decidido de cómo hay que afirmar la vida. Esos tres principios en la Medicina funcionan muy bien, pero como dijimos hay injusticia. Ahí tenemos una cantidad de problemas que guían una reflexión sobre la transformación del sistema de la salud: que es afirmación de la vida y lucha contra la enfermedad pero dentro de una distribución justa de los medios para llegar a esos fines.

Eso supone también un estado que se ocupe de la salud como un derecho humano y que cree los instrumentos para que realmente llegue a la gente una medicina como debiera ser. El tema es que hay que cambiar las estructuras no sólo de la medicina sino de la economía, donde ya la finalidad no sería el aumento de la tasa de ganancia sino el aumento de la cualidad de la vida. Hay un dilema entre el aumento de la ganancia y el aumento de la calidad de vida, la felicidad. En Argentina hay un dicho que dice que un ladrón se acerca y le dice a alguien: la bolsa o la vida. La bolsa sería el dinero y la vida pues, le pego un tiro. Pero si la tomamos en serio a la propuesta, sería o la bolsa de Wall Street o la vida humana. El sistema mundial nos pone a todos un en la cabeza. Entonces de pronto la medicina se liga a la economía pero a su vez la economía se liga a la política porque cambiar hoy el sistema económico conlleva medidas políticas muy fuertes.

Esta realidad supone una nueva teoría y también claro se puede decir una ética pero no es una ética de los valores o una ética de una honestidad individual para decir que yo soy bueno. No, no. Tiene que ser una ética realmente pensada desde las estructuras reales. ¿Quién va a invertir un peso si no saca más porcentaje anual que si lo invirtiera en otra cosa? La racionalidad es el aumento de la tasa de ganancia, eso es real. Y el que no hace eso se funde, y si se funde pues la empresa que tenía cierra y los que trabajaban en esa empresa quedan sin trabajo. Entonces la cuestión es grave y es de conjunto, pero estamos llegando a límites y justamente la vida vuelve a estar en el Horizonte próximo porque ecológicamente estamos destruyendo las condiciones que posibilitan la reproducción de la vida. El aumento de la temperatura, el hueco de ozono, los plásticos que invaden los océanos. Ya ahora hasta el más rico súper millonario de Wall Street también va a respirar aire contaminado, va a tomar plástico y se va a morir como el último pobre. Claro, no tan rápido. Primero van a morir los pobres, pero los demás también. Y además cuando se mueran los pobres, ¿Qué van a hacer los otros? Estamos ante un tiempo apocalíptico, en el fin de los tiempos en un sentido medio mítico. Porque no hay mucho futuro para la humanidad si sigue cómo está y en eso ya entonces la medicina pasa a la ecología. La ecología se transforma como la medicina que ahora trata la enfermedad de la tierra que es la destrucción ecológica. Esa es la gran enfermedad. Y cómo lograr entonces que la vida continúe para las próximas generaciones. Por eso conmueve éticamente pero racionalmente la niñita de dieciséis años sueca que el otro día se dirigió a una asamblea de científicos. Eran como mil y la niñita en un inglés muy bueno dice nosotros las futuras generaciones le estamos pidiendo que cambien el orden o vamos a morir. Y cuando dijo eso a la niñita se le salió la lágrima. Entonces dijeron: esto es nuevo. Nunca había habido en la historia una rebelión de los niños. Pero no con chistecitos, sino al fondo del tema: nos van a destruir la Tierra y nosotros vamos a ser las víctimas. Eso supone una ética fuerte y una redefinición también de la Medicina.

¿Cómo evalúa la realidad de América Latina a la luz de estos debates? ¿Qué impacto podrá tener la irrupción del gobierno de AMLO en México y qué cosas se juegan en la elección presidencial de Argentina de fin de año?

México hoy está en medio de una batalla política y económica. Porque si toma cierta medida el capital se le retira, baja la moneda, entra en crisis el país y es una hecatombe. La política tiene que ver cómo maneja el tema económico. No es nada fácil hoy decir vamos a hacer lo que hizo Lenin, un estado donde los productores sean propietarios de la empresa y define el socialismo del siglo XX. Eso no es tan fácil, hoy el capital está muy organizado y ya conoce la experiencia y sabe cómo luchar contra ellos.

Al comienzo de este siglo hubo lo que llamamos una primavera política. Yo escribí mi librito “20 tesis de Política” diciendo que después de 500 años estamos viviendo una primavera política con las Madres de Plaza de Mayo, los piqueteros, los sin tierra, los cocaleros. También con los gobiernos de Ecuador con Correa, Bolivia con Evo Morales, Guatemala, el Foro Mundial de Porto Alegre. Néstor Kirchner en Argentina, Tabaré Vázquez en Uruguay, Lula en Brasil. Bueno, parecía que estábamos en una nueva etapa. Y en poquitos años, Raff! Yo creo que hubo dos pasos adelante y uno atrás. Pero no es solamente nosotros, EEUU estaba distraído con el Medio Oriente queriendo chuparse todo el petróleo y cumpliendo las órdenes del Sionismo. No de Israel, pero sí del Sionismo haciendo añicos todo lo que podía ser un peligro para Israel. Y entonces se metió en Medio Oriente, ¡y salió derrotado! Porque no gano ninguna batalla y ahora sale y saca sus soldados de Irak y no ha ganado la batalla. En Siria tampoco. Ha destruido Libia, pero no la ha conquistado. Entonces dijo bueno ya hicimos bastante lío, volvamos a lo nuestro. Y por desgracia vuelve a América Latina y tenemos en frente al de siempre, al Imperio. Nos ha hecho retroceder, y siempre con nuevos métodos. Antes eran las dictaduras militares, ahora se las ha arreglado para corromper al sistema judicial. Y ahora los golpes de Estado son judiciales, ¿¡Quien lo hubiera dicho!? A Lula lo meten preso, a Cristina Kirchner la quieren meter presa también. Bueno, tendremos que ver cómo depuramos el sistema jurídico. Ha habido un paso atrás, pero ha sido desastroso también para el Neoliberalismo. Macri es un desastre, ¡Bolsonaro que hablar! Otro Trump. Y esto no tiene solución, porque se entregan a EEUU. Y EEUU no tiene ninguna corresponsabilidad y ya que se entregan los explota mejor. No tienen una doctrina a mediano plazo. Pero ahora se viene la inmigración de Centroamérica. ¡Que la produjo EEUU! Han hecho una dictadura en El Salvador. La piña de Costa Rica tiene un precio pésimo. Pagan muy bajo el valor del plátano en Guatemala. Entonces la pobreza se viene como inmigración.

Habíamos tenido un pequeño triunfo, pero ahora la derecha está apoyada por los EEUU sobre todo golpeando a Venezuela haciendo creer que Venezuela no ha solucionado nada. Pero a Venezuela los mismos EEUU le cortaron hasta el papel higiénico. Qué decir las medicinas. Y se lo atribuyen al Chavismo pero la verdadera causa es el bloqueo del Imperio ante un país chiquito que no puede defenderse.

Entonces tenemos un EEUU que se está reposicionando y un Trump que está cada vez más absurdo pero que muchos lo siguen porque hay una derechización del sentido común. Pero también ha perdido hegemonía en manos de China. Entonces estamos en medio de una grave crisis política y habrá que actuar con mucha inteligencia. No es posible una revolución rusa ni cubana. Es cómo llevamos adelante en este tapa dura de Estados Unidos una nueva posibilidad y es por eso que en México se está jugando algo muy importante que es la posibilidad de resistir sin ortodoxia porque aquí no funciona ya la ortodoxia socialista. No hay aquí Socialismo del Siglo XXI, ¡¿Qué va a haber?! Sería más bien un Neoliberalismo débil, lo cuál sería ya muy bueno. La factibilidad se hace fundamental y la defensa de lo propio es fruto de una gran inteligencia política. Pues eso es lo que está mostrando hoy López Obrador. Pero tiene muchísimos problemas internos: la criminalidad, la droga que tiene el mercado norteamericano, la matanza por las armas que exporta EEUU. O sea que la causa de los problemas de México son los EEUU, y ni siquiera se les puede recordar esto porque se vuelven histéricos. Pero el señor Trump no piensa que el problema es que están drogados todos los norteamericanos, son el mayor mercado de consumo de droga. Y es porque son un pueblo insatisfecho.

La situación es complicadísima y exige una filosofía política de gran realismo crítico. Con una ética muy fuerte por un lado, y por el otro de una inteligencia grande para poder jaquear al monstruo norteamericano. Ahora es un factor muy importante en América Latina porque México había jugado siempre en favor de los EEUU. Es fundamental por la relevancia de México y por sus dimensiones en el continente, y yo creo que en Argentina va a caer Macri y a Bolsonaro cuando le toque también va a caer. No subirá un gobierno revolucionario, subirá un gobierno que cambiará los huecos gigantescos que ha dejado Macri. La gente va tomando conciencia de que la situación es difícil y que hay que comprometerse. Estamos en la lucha por la Segunda Emancipación. La primera fue en 1810, y ahora estamos en la segunda. Lo decía José Martí, y también José Carlos Mariategui. ¿Y cómo luchar sino abriéndose militarmente a Rusia y económicamente a China? Al menos para jugar al tercer lugar, ni uno ni otro. La situación es muy difícil pero la historia continúa y los pueblos seguirán luchando.

Yo digo: no soy optimista, pero no pierdo la Esperanza. Cuando todo el mundo dijo esto es una catástrofe terminó la etapa progresista de América Latina yo dije que era una etapa en la que el progresismo recibió un golpe merecido porque también no hizo cuidado en la corrupción y otras cosas. Tampoco se desarrolló una teoría, como señala Frei Betto. Y bueno, ahora hay que hacer la autocrítica, pertrecharse y avanzar lentamente. El pueblo aprende por el sufrimiento, no hay otro. No es por clases. Los teóricos podemos formular para aclarar las causas de ese sufrimiento y darle un camino pero el que sufre tiene la inteligencia más abierta para entender quién es quién. Siempre y cuando los medios de comunicación no les tergiversen todas las categorías de interpretación y le hacen interpretar la realidad al revés. Pero en eso las redes mismas de los celulares van creando una mediocracia paralela que empieza a funcionar ya más fuerte. La gente no se traga todo tan fácil, pero todavía sigue siendo muy fuerte. Sería de esperar que si cae Macri, termine Clarín para siempre y los metan presos a todos de una vez por todas. Pero si los siguen queriendo mantener, los van a tener que seguir sufriendo.

Es el largo camino de la Historia. Solo que ahora ya estamos viendo el proceso, ya no nos enseñan los norteamericanos o los europeos. Tenemos una visión propia y hasta les podemos enseñar cómo se lucha contra el imperio. Los mismos Europeos están despistados. Vivían a la sombra de EEUU y se les movió el árbol y ahora quedaron al Sol y tienen que empezar ellos a hacer las cosas y se dan cuenta que están mal preparados. Y en eso tenemos más aliados. Yo tengo Esperanza, no soy optimista.

 

Manuel Fonseca*, Omar García Corona** y Facundo Tineo***

 

*Médico. Consejero Directo Facultad de Ciencias Médicas de La Plata. Director de la Cátedra Libre de Salud “Ramón Carrillo” de la UNLP.

**Doctor en Filosofía por la Universidad Nacional Autónoma de México. Miembro de la Asociación de Filosofía y Liberación (AFyL México).

***Médico. Docente de la Universidad Nacional de Mar del Plata.

3 julio 2019 

 

Publicado enMedio Ambiente
Conversación entre Alexandria Ocasio-Cortez y Greta Thunberg: "La esperanza es contagiosa"

Ocasio-Cortez pregunta a Greta Thunberg qué le mueve a seguir haciendo activismo climático. "No estamos destruyendo la biosfera por ser egoístas, simplemente porque no sabemos que lo estamos haciendo. Creo que eso es muy esperanzador", responde

"Aprendí que la esperanza no es algo que tengas. La esperanza es algo que creas con tus acciones. Una vez que una persona tiene esperanza, la puede contagiar", señala la congresista

"El arma más eficaz que tienen es hacerte creer que tu contribución no importa", sostiene Ocasio-Cortez 

 

Alexandria Ocasio-Cortez llega un poco tarde a la sala de juntas que hay en las oficinas de su distrito electoral del barrio neoyorquino de Queens. Uno de sus asesores se pregunta si el retraso habrá sido por uno de los muchos votantes que siempre hay acechándola por los pasillos ("hay mucho entusiasmo por conocerla personalmente"). Greta Thunberg está en casa, en Suecia. Está esperando detrás de su padre a que termine de probar la tecnología para la videoconferencia.

Ocasio-Cortez y Thunberg no se han encontrado ni se han hablado antes pero, como dos de las activistas contra el cambio climático más famosas del mundo, son perfectamente conscientes la una de la otra. Thunberg, que hoy tiene 16 años, saltó a la fama en 2018 por faltar a la escuela todos los viernes para protestar frente al Parlamento sueco por la falta de acción política ante la crisis climática. Su activismo desencadenó el movimiento de huelgas escolares Juventud por el Clima que millones de niños y niñas han seguido por todo el mundo.

Ocasio-Cortez tiene 29 años y es la congresista más joven en la historia de Estados Unidos. Su nombramiento en 2018 para el distrito electoral 14 de Nueva York representó un quiebre en las leyes tradicionales de la política: le ganó a un candidato que ya estaba en el cargo y que contaba con un amplio respaldo financiero. Aunque parezca mucho más tiempo por la cobertura generada, Ocasio-Cortez lleva menos de un año como congresista. En febrero presentó en la Cámara de Representantes un Green New Deal que, entre otras cosas, propone llegar en 10 años a la huella de carbono cero, "una transición completa para abandonar los combustibles fósiles", y la rehabilitación de todos los edificios de Estados Unidos para cumplir con las nuevas normas de eficiencia energética.

Apoyado por los candidatos demócratas a la presidencia Elizabeth Warren, Kamala Harris y Amy Klobuchar, su Green New Deal fue derrotado por los republicanos en el Senado y desdeñado por la presidenta de la Cámara, la demócrata Nancy Pelosi. "El sueño verde o como quiera que lo llamen", dijo sobre él. Pero a Ocasio-Cortez, como a Thunberg, las críticas le dan ese tipo de energía que le han permitido generar 4,41 millones de seguidores en Twitter y de poner muy nerviosos a los políticos del establishment que se cruza en su camino.

Ocasio-Cortez y Thunberg conversan sobre sus experiencias como personas desacreditadas por su edad, de lo preocupados que deberíamos estar por el futuro y de las mejores tácticas para el activismo. La demócrata habla con su ingenio y brillantez habitual que, en comparación con los rodeos clásicos del discurso político, resulta sorprendentemente directo. Al otro lado, Thunberg demuestra una seguridad en sí misma y una elocuencia fenomenales. Está bien informada y emplea un inglés reflexivo y deliberado para conversar con una representante electa que prácticamente la dobla en edad.

Como activistas no podrían ser más diferentes. A un lado, una política que trabaja dentro del sistema y del lenguaje de Washington. Al otro, una adolescente en calcetines y malla que desde su dormitorio se dirige al resto del mundo. Hay algo muy emocionante en la conversación entre estas dos jóvenes mujeres y es el efecto de una generación en ascenso. Como sabemos desde el Renacimiento en adelante, es una fuerza capaz de desatar movimientos que cambian la historia.

Alexandria Ocasio-Cortez: ¡Todo un honor conocerte!

Greta Thunberg: ¡Igualmente!

AOC: Gracias. Estoy tan emocionada por tener esta conversación. Recuerdo la primera vez que escuché tu discurso hace unos meses. Estaba con una amiga en Harlem. "¿Has escuchado a esta joven?", me dijo. Te escuché y me emocioné porque aquí en Estados Unidos, incluso cuando era candidata, la gente decía que no había que transmitir esa urgencia [por el clima], que era radical, innecesario... Escucharte expresar las ideas que yo también he tenido fue muy emocionante y reconfortante. Así que quería agradecerte por tu trabajo y por tu activismo.

GT: Muchas gracias por dar la cara y ofrecer esperanza a tanta gente, incluso aquí en Suecia.

AOC: Una de las cosas que quiero hablar contigo es sobre eso que dice tanto la gente, "no politicen a los jóvenes". Es casi un tabú. Tener a una persona tan joven como tú defendiendo posturas políticas es visto como una manipulación, algo que está mal. Yo creo que eso es muy condescendiente. Como si no pudieras formar tus propias opiniones y hablar por ti misma, especialmente con el acceso a la información que tenemos en esta época. Si es verdad que la gente te lo dice, me gustaría saber cómo lo encaras.

GT: Pasa todo el tiempo. Es prácticamente lo único que escucho. La crítica más común es que me están manipulando, que a los niños no se los puede usar con fines políticos porque es un abuso, que no tengo capacidad para pensar por mí misma, y así una y otra vez ¡Es tan molesto! Yo también tengo derecho a opinar, ¿por qué no estaría capacitada para formar mi propio criterio y tratar de cambiar lo que piensa la gente? Pero estoy segura de que tú también escuchas la misma crítica, que eres demasiado joven y no tienes experiencia. Cuando veo toda la inquina que hay contra ti por eso, la verdad, me cuesta entender cómo te las arreglas para mantenerte tan fuerte.

AOC: Creo que a veces de lo que la gente no se da cuenta es que aquí en los Estados Unidos, debido a la brecha que hay entre ricos y pobres… La gente realmente identifica a Wall Street como una fuerza política muy poderosa. Nuestras reglas permiten que los políticos acepten contribuciones de campaña a niveles probablemente muy superiores de lo que sucede en otras partes del mundo, pero lo que la gente no reconoce es el poder que tiene el lobby de los combustibles fósiles. En Estados Unidos, los hermanos Koch han comprado básicamente a todo el Partido Republicano, pero la gente se olvida de que hicieron su dinero con el gas y el petróleo. De ahí viene su fortuna. Y creo que eso es lo que estamos enfrentando. Así que la dureza de la reacción es una medida del poder que estamos desafiando.

Es algo que se puede contemplar con desesperación o con esperanza y una medida de nuestra fuerza. Somos tan fuertes que estamos enfrentándolo de forma creíble y construyendo un movimiento en contra.

GT: Sí, el lobby petrolero es enorme en EEUU. También tenemos ese tipo de lobby en Suecia. No tan poderoso, pero...

AOC: ¿Cuál es la táctica más eficaz para atraer la atención hacia el movimiento ambientalista? ¿Qué has hecho o cuáles han sido las prácticas que han provocado más movilización?

GT: Creo que todo este movimiento de sentarme enfrente del edificio del Parlamento, sola, tuvo un gran impacto, porque la gente lo vio y se conmovió. Se convirtió en algo emocional. Millones de niños en todo el mundo haciendo huelga y diciendo ‘¡"¿para qué estudiar pensando en un futuro que tal vez no exista?". No soy solo yo, sino todos los que forman parte del movimiento.

AOC: Otra pregunta que tengo para ti es que mucha gente habla de Suecia y de otros países nórdicos como una inspiración. La gente dice que [tener un pensamiento avanzado sobre la crisis climática] es algo que nunca podría ocurrir en Estados Unidos porque esta es una democracia multirracial, que la mayor homogeneidad de Suecia y de otros países permite que puedan llevarse mejor entre ellos, que debido a la diversidad racial de aquí, a los problemas con la inmigración y demás, no hay manera de unirnos para luchar en este frente. Me gustaría saber qué piensas sobre eso.

GT: Muchas personas, especialmente en EEUU, ven a Suecia, Noruega o Finlandia como países a seguir porque tenemos un gran sector de energías renovables y todo eso... Tal vez eso sea cierto, pero no somos ningún modelo. Según el Fondo Mundial para la Naturaleza, Suecia está entre los diez peores países del mundo por su huella ecológica. Si se tiene en cuenta el índice de consumo, estamos entre los peores per cápita. En Suecia, el argumento más común para no actuar es que somos un país pequeño, con sólo 10 millones de habitantes y que deberíamos concentrarnos en ayudar a otros países. Es una idea increíblemente frustrante, ¿por qué deberíamos discutir sobre quién o qué necesita cambiar primero? ¿Por qué no liderar el cambio?

AOC: Aquí se escucha exactamente el mismo argumento, ¡y estamos en Estados Unidos! "Bueno, deberíamos esperar a que China haga algo", dicen. Por un lado está toda esta política de America First y de decir que EEUU es la mejor nación del mundo, pero a la vez están diciendo que si China no lo hace, ¿por qué tendríamos que hacerlo nosotros? En mi opinión, estamos frente al mismo argumento, ¿preferimos liderar o sentarnos de brazos cruzados? Es como si se enorgullecieran de liderar en el fracking, en ser los primeros en el petróleo, en el consumo, en los plásticos de un solo uso, pero no parecen querer enorgullecerse de liderar en medio ambiente y en el futuro de nuestros hijos.

GT: Sí. Países como Suecia o Estados Unidos, que somos países ricos, necesitamos ser los primeros. Porque la gente de los países pobres tiene que poder elevar su nivel de vida. Nosotros tenemos el deber de liderar porque ya tenemos, básicamente, de todo.

AOC: Sí. La gente ve al liderazgo como un atributo de poder y de glamour, el líder es el que llega primero y define los temas importantes… Pero de lo que no se dan cuenta es de que el liderazgo también es enormemente difícil. El liderazgo es una responsabilidad. El liderazgo no es divertido. El liderazgo consiste en hacer cosas que nadie más está haciendo aún. El liderazgo consiste en asumir riesgos. El liderazgo consiste en tomar decisiones sin certeza de cuál va a ser el resultado.

El liderazgo es increíblemente fácil de seguir, lo más fácil del mundo. Hay factores disuasorios, sí, como saber que no eres el primero; no controlar tu destino; o sea, no tener el control; y depender de lo que decida algún otro. Pero a la vez es enormemente fácil porque no eres tú quien tiene que determinar el futuro. Realmente creo que la única decisión posible va a ser si lideraremos o no.

Me gustaría saber qué te anima y te hace seguir adelante. Hay toda una escuela de pensamiento, con la que no estoy de acuerdo, que advierte del riesgo de educar demasiado [sobre el clima] porque podría provocar que la gente sienta que ya es demasiado tarde y se desespere sin hacer nada. Tengo curiosidad, dado lo desalentador que es todo este tema, ¿por qué no estás tan desesperada como para quedarte en tu sofá todos los días esperando al apocalipsis? [Risas]

GT: Yo era así antes de empezar la huelga escolar. Estaba muy deprimida y, básicamente, no quería hacer nada. Pero me parecen alentadoras todas las personas que hay luchando en diferentes bandos y de maneras distintas para crear un futuro mejor que nos permita evitar el catastrófico colapso del clima.

Para mí es muy esperanzador ver a los niños que hacen huelga en los colegios. También saber que la gente no ha terminado de entender la crisis climática. La gente no sigue así, sin hacer nada, porque sea malvada o porque no quiera hacerlo. No estamos destruyendo la biosfera por ser egoístas. Lo estamos haciendo simplemente porque no sabemos que lo estamos haciendo. Creo que eso es muy esperanzador porque, una vez que sepamos, una vez que nos demos cuenta, cambiaremos y actuaremos.

AOC: Yo tuve un punto de inflexión similar, aunque el mío estuvo más relacionado con la desigualdad de ingresos. Mucha gente sabe que hace varios años yo trabajaba en un restaurante, que había ido a la universidad, que había trabajado en muchas cosas, que mi familia había caído en desgracia con la enfermedad de mi padre y todo eso... Yo estaba trabajando en un restaurante, un día tras otro, y estaba muy deprimida. Me sentía tan impotente, como si verdaderamente no hubiera nada que pudiera hacer para luchar eficazmente contra la gigantesca armadura de estructuras sociales que en EEUU mantienen pobres a los trabajadores y enriquecen a los ricos.

Durante un tiempo me hundí en mi propia desesperación: ¿qué hacer? ¿Va a ser esto mi vida? Ir al restaurante, trabajar... ¿por qué las cosas son tan difíciles?… Volver a casa y hacerlo de nuevo al día siguiente. Creo que participar en mi primer activismo fue profundamente liberador. Fui a Standing Rock, en Las Dakotas, para combatir la instalación de un oleoducto de la industria del fracking. Parecía imposible entonces… Gente normal que nos presentábamos en el lugar para simplemente estar allí y evitar que pasara el oleoducto. Fue algo que me hizo sentir extremadamente poderosa. A pesar de no tener nada, en lo material, nos enfrentamos a algunas de las corporaciones más poderosas del mundo.

Ahí aprendí que la esperanza no es algo que tengas. La esperanza es algo que creas con tus acciones. La esperanza es algo que tienes que proyectar en el mundo. Una vez que una persona tiene esperanza, la puede contagiar. Otras personas empiezan a actuar de una manera más esperanzada.

GT: Sí. Conozco a muchas personas que se sienten desesperadas y me preguntan "¿qué debo hacer?". Yo respondo "actúa, haz algo" porque es la mejor medicina contra la tristeza y la depresión. Recuerdo que el primer día que estuve en huelga fuera del Parlamento sueco me sentí muy sola. Todo el mundo pasaba de largo y nadie me miraba. Pero al mismo tiempo tenía esperanza.

AOC: Es cierto que la gente no sabe en qué momento las pequeñas acciones pueden provocar algo. Lo he visto incluso con el escepticismo al que me enfrento como representante electa. ¿De qué puede servir que yo aparezca en algún lugar? Creo que es por nuestra obsesión con medirlo todo, ¿de qué sirve que me ponga fuera del parlamento con un letrero? No es algo que vaya a reducir inmediatamente las emisiones de carbono y tampoco va a cambiar ninguna ley directamente, pero hace que las personas poderosas sientan que algo está pasando, y la gente subestima el poder que tiene eso. A los representantes electos les cuesta cada vez más mirar a la gente a los ojos.

Esta misma mañana me enviaron la foto de un señor mayor del Medio Oeste, donde acaban de ocurrir unas inundaciones catastróficas. Estamos empezando a ver inundaciones donde nunca antes las había habido en Estados Unidos. En el Medio Oeste hay una propuesta de ley para ayuda en situaciones de desastre que no ha sido aprobada y ahí estaba el señor con un letrero que decía "¿Te importo?" Se quedó de pie, fuera del edificio del Congreso, sabiendo que los representantes iban a tener que pasar a su lado. Yo creo que está muy inspirado por tu activismo.

El arma más eficaz que tienen es hacerte creer que tu contribución no importa. Hacerte creer que "no cambia nada". Si puedes convencer a todo el mundo de que no va a tener efecto, entonces nadie hará nada y todos podrán seguir como si tal cosa. Ya no podemos evitar que [la catástrofe climática] suceda, pero podemos minimizar los daños. Y creo que con la llegada de estas inundaciones y tormentas, cada vez más gente va a estar dispuesta a hacerse oír.

GT: Tengo una pregunta. He oído hablar de lo grave que es el negacionismo del cambio climático en EEUU, pero me resulta muy difícil de creer. Aquí, en Suecia, es un tema preocupante, pero he leído informes sobre lo poco que los medios estadounidenses tocan el tema de la crisis climática y sobre el enfoque que le dan, ¿cuán grave es?

AOC: Diría que históricamente ha sido muy, muy grave. Pero lo cierto es que está mejorando mucho. En la década de los setenta, ExxonMobil tenía informes científicos que no sólo demostraban sin lugar a dudas la realidad del cambio climático, sino que la propia compañía petrolera había invertido en la proyección de escenarios de futuro para estimar cuán grave sería. Algunos de sus modelos eran tan sofisticados que, en los años 70, ya predecían patrones meteorológicos de hasta 2012. Muchos de ellos acertaron. Sabían exactamente lo que estaba pasando.

Así que lo que hicieron, más o menos desde el año en que yo nací, 1989, fue financiar muchos medios y campañas de lobby. Eran conscientes de que no podían respaldar campañas que negaran abiertamente el cambio climático, pero podían financiar campañas que sembraran confusión. Así que para diseminar las dudas empezaron con las campañas en las que se hablaba de la necesidad de profundizar en los estudios científicos. Durante mucho tiempo eso funcionó y fue verdaderamente nocivo. En 1989 estuvimos a punto de hacer algo sobre el clima pero el lobby fue tan poderoso que lo impidió: casi un 40% de los votantes republicanos no creía que el cambio climático fuera un hecho contrastado.

Pero creo que gracias a nuestro movimiento y a nuestra labor de difusión, esas cifras han ido disminuyendo a toda velocidad en los últimos años. Especialmente en el último año, con nuestra propuesta de un Green New Deal que relaciona todo lo que está sucediendo con el cambio climático. Las personas que hablaban de huracanes cada vez peores como si solo fueran accidentes o cosas que pasan… Ahora, cada vez que viene una tormenta, hablamos de cambio climático.

La otra parte es ir más allá de reconocer que es real y darle también la prioridad que tiene como tema principal. Ayer recibimos cifras muy alentadoras: hace uno o dos años, sólo el 20% de los votantes demócratas, los más progresistas del país, consideraban el cambio climático como uno de los problemas principales. Ese porcentaje ha aumentado con nuestras propuestas y con la forma en que los jóvenes se están organizando ahora. En los estados donde se vota primero, hemos registrado algo así como un 70% de los votantes demócratas considerando el Green New Deal como tema prioritario y diciendo que apoyarían a los candidatos que lo defiendan. Para muchos votantes, si un candidato no apoya el Green New Deal es una línea roja. Creo que estamos avanzando, pero hace falta este tipo de acciones radicales para avanzar.

Históricamente, la cobertura de la crisis climática no ha sido suficiente. Creo que no se entiende que no hablar del tema es tan nefasto como negarlo. El problema es que gran parte de nuestros medios son empresas con fines de lucro y si el tema no genera audiencias, no lo tocan tanto. Pero es que no tenemos elección. Tenemos que hacerlo.

GT: Vi cifras muy recientes, creo que ayer, en las que se habla de aproximadamente un 2% de la población sueca que no cree en la crisis climática. Aquí no es tan común lo de no creer. Todo el mundo acepta que es un hecho pero aún así no hablamos del tema y no es prioritario. Lo tratamos como cualquier otra tema.

AOC: ¿Por qué crees que justo con este tema el movimiento de los jóvenes ha sido tan convincente y poderoso?

GT: Por muchas razones, pero la principal, creo, es que es nuestro futuro el que está en riesgo. La mayoría de nosotros sabemos que esto nos va a afectar en nuestras vidas. No es sólo algo que podría suceder en el futuro. Es algo que ya está aquí y que va a empeorar y muchos de nosotros entendemos que esto va a empeorar mucho nuestras vidas. También sabemos que, como jóvenes, no estamos tan acostumbrados al sistema y no decimos "siempre ha sido así, no podemos cambiar nada".

AOC: Siempre he dicho que la juventud es una forma de pensar. Los jóvenes tendemos a prácticamente dar por sentada esa forma de pensar porque, como has dicho, no hemos visto el mundo antes, estamos recorriendo nuestros primeros caminos y, por eso, tenemos la tendencia a cuestionar todas las cosas absurdas que siguen ocurriendo en obediencia a una lógica obsoleta. Mis sobrinos y sobrinas de tres y cuatro años siempre están preguntando "¿por qué, por qué, por qué, por qué, por qué?". Para mucha gente puede ser irritante. Pero creo que a veces es irritante porque no hay respuestas.

Se puede ser mucho más mayor y seguir formando parte de un movimiento juvenil si uno se resiste a hacer las cosas sólo porque así es como siempre se hicieron. Creo que los jóvenes tienen una capacidad espontánea para hacerse una composición del mundo muy pura. Siempre he creído que los movimientos sociales, y los movimientos de los jóvenes en particular, deben seguir siendo la brújula moral que nos guíe.

GT: Sí, siempre me acuerdo del cuento de la ropa nueva del emperador… Todos creen en una mentira que sólo un niño se atreve a cuestionar.

AOC: Exacto. Cuando me presenté por primera vez [a un cargo político], había gente que se reía de mí por considerarme una niña. Soy mucho mayor que tú pero aún así era muy joven para postularme en un cargo de tanto poder. Me decían, "¿pero no te das cuenta de que así es como se ha hecho siempre? Tu rival tiene mucho dinero y poder, no tiene sentido que te enfrentes a alguien de tu propio partido, lo que tenemos que hacer es enfrentarnos a los de los otros partidos", y así sucesivamente. Eran todas maneras veladas de decir que yo era demasiado inexperta, demasiado ingenua, demasiado joven y sin el poder suficiente. Creo que negarse a aceptar eso tiene el potencial de cambiar nuestro mundo. Exactamente lo que has hecho tú.

GT: Creo que las dos lo hemos hecho.

Thunberg le dice que planea viajar en agosto a Estados Unidos para asistir a la cumbre de Acción Climática de la ONU el 23 de septiembre.

GT: No estoy volando por razones climáticas, así que aún no es 100% seguro, pero estamos buscando una forma. Es muy difícil, pero creo que debería ser posible.

AOC: Eso es increíble. Me entusiasma la posibilidad de seguir pendiente del tema. Dinos por favor cómo podemos ayudar desde aquí. Una de las cosas que necesitamos empezar a comunicar es que esta es una lucha global. No se trata de lo que haga Suecia o lo que haga Estados Unidos. Se trata de lo que hagamos todos nosotros como un solo movimiento. Creo que el poder de eso es muy tangible. Te deseo lo mejor. Sé de muchos miembros del Congreso que estarían encantados de conocerte.

GT: Muchas gracias.

AOC: Muchas gracias, Greta. Avísanos cuando tengas fecha de llegada. Si aterrizas en Nueva York, te daremos la bienvenida de una reina [juego de palabras intraducible por Queens, el distrito neoyorquino al que representa Ocasio-Cortez].

Por Emma Brockes

Traducido por Francisco de Zárate

01/07/2019 - 21:20h

 

Publicado enMedio Ambiente
Aaron Bastani, el 'socialista millennial' que defiende un 'comunismo de lujo' gracias a la tecnología

El intelectual británico explica a eldiario.es las claves para entender su manifiesto sobre el "comunismo de lujo totalmente automatizado" que propone una sociedad utópica post-trabajo gracias a la tecnología

 

 

La Enciclopedia Británica reconoce hasta media docena de comunismos. Distingue, por ejemplo, entre el comunismo marxista y el comunismo posterior a Karl Marx -autor de El Capital y el Manifiesto Comunista además de gran inspirador de esta doctrina política y económica-. Por otro lado quedan, entre otros, el comunismo no marxista, con el que se identifica el anarco-comunismo.

Dentro de unos años tal vez figure entre las muchas versiones del comunismo que recoge la mítica enciclopedia británica uno nuevo, el de Aaron Bastani. Este intelectual de 35 años, conocido mayormente por su labor de comentarista en grandes periódicos como el británico The Guardian o el estadounidense The New York Times, ha acuñado una nueva variante.

'Comunismo de lujo' podría ser el nombre abreviado de la renovación defendida por Bastani. Sin embargo, este joven británico prefiere la expresión completa: "comunismo de lujo totalmente automatizado". De hecho, así se titula su libro, publicado hace unos días en el mercado anglosajón: Fully Automated Luxury Communism: a manifesto (Ed. Verso, 2019).

"Tiene tres partes y la última es la que realmente se identifica con lo que sería un manifiesto", explica Bastani a eldiario.es. "Trata sobre cómo podemos subordinar las tecnologías para resolver las crisis a las que nos enfrentamos, ir más allá y crear un mundo mejor que nunca", abunda. Esa es su respuesta cuando se le pregunta si su libro es una renovación de El manifiesto comunista que escribiera Marx junto a Friedrich Engels en 1848.

Han pasado 171 años desde que aquel escrito saliera a la luz con el título original Manifest der Kommunistichen Partei o Manifiesto del Partido Comunista. Para Bastani, todo ese tiempo parece haber terminado dándole la razón a Marx, no tanto al Karl Marx de El Capital sino al de Grundrisse der Kritik der Politische Ökonomie o Elementos fundamentales para la crítica económica política, escritos entre 1857 y 1858. Se considera que ese volumen sirve de "borrador" para El Capital.

En ese borrador, según Bastani, está en el origen de su "comunismo de lujo". "Los términos 'comunismo de lujo totalmente automatizado' surgieron en Alemania a principios de los años 2000 en círculos de activistas y artistas. En estos círculos se hablaba del Grundnissse, un volumen de Marx dedicado a la tecnología de su época. Para él, grosso modo, al capitalismo le era inherente una alternativa. Todo era cuestión de llegar a un contexto material concreto", expone Bastani. Esa alternativa es el comunismo.

Según Bastani, puede que ese "contexto material" esté a la vuelta de la esquina. Las nuevas tecnologías, de aquí a pocos años, podrían "hacer llegar el cambio definitivo de la clase obrera", según sus términos. Avances como la robotización, la revolución alimentaria que supone, por ejemplo, la carne fabricada en laboratorio, el mayor desarrollo de las energías limpias o la también imaginable minería espacial esconden buenas noticias para los trabajadores si se usan en su favor, según el autor.

Para Bastani, el desarrollo de las tecnologías relacionadas con la inteligencia artificial, la robótica, las energías renovables y un futuro de la salud mejorada a través de avances en campos como la genética permiten pensar, no tan a largo plazo, en la obsolescencia del capitalismo. Esos avances bien pueden haber ocurrido en sociedades capitalistas. Sin embargo, implican, según Bastani, grandes desafíos para el propio capitalismo.

"En los próximos 20 ó 25 años, la llegada al mercado laboral de potentes inteligencias artificiales es algo que va a trastocar tanto el mercado de trabajo que hará que las políticas económicas clásicas no serán válidas para contrarrestar esos efectos", sostiene Bastani. "Esto no significa que todos estaremos desempleados, pero sí podría significar que el mercado de trabajo se reduzca masivamente y que haya una descomunal desigualdad entre la gente cuyo trabajo seguirá siendo útil, esa gente que disfrutará de grandes salarios, y la que no, con salarios en caída libre", abunda.

Estas desigualdades son, a su modo de ver, ejemplo de las "contradicciones internas irresolubles" que está creando el capitalismo. El "comunismo de lujo", sin embargo, sería el resultado de la resolución de esas contradicciones.

Hacia el "comunismo de lujo", en tres pasos

 

Esa resolución pasaría por la puesta en marcha de una serie de medidas que implicarían romper definitivamente con el capitalismo gracias a la tecnología que trabaja no con ánimo de lucro, sino para el beneficio de la gente.

A saber, primero, "necesitamos servicios básicos universales, educación, vivienda, salud pública, transporte e información", según Bastani.

Segundo, la implantación de un "socialismo municipalista", que implica, entre otras cosas, que "si las instituciones públicas necesitan contratar a empresas externas, lo hagan pero siendo esas empresas iniciativas locales", abunda el intelectual británico. Es decir, que si en una ciudad existe por ejemplo una red de coches autónomos, sin conductor, que estos sean municipales en lugar de pertenecer a una empresa privada con ánimo de lucro.

Y tercero, el abandono progresivo del uso de combustibles fósiles. Para las economías desarrolladas, Bastani plantea un calendario que tiene 2030 como fecha límite para ese abandono. A las economías no desarrolladas, Bastani les da hasta 2040. De esta forma, el problema de la escasez de recursos sería cosa del pasado.

"Hay que cambiar el sistema social para que las nuevas tecnologías generen abundancia. Pero esto no ocurrirá automáticamente”, justifica Bastani su hoja de ruta. Amenazan la "utopía realizable" que defiende el autor del manifiesto del "comunismo de lujo" la triple crisis a las que se enfrenta el planeta, una crisis que es a su vez climática, demográfica y económica.

"Alemania, por ejemplo, está sufriendo un fuerte envejecimiento. Y esto es una crisis de la reproducción social. Puede ser que en el futuro no haya suficiente gente joven para ocuparse de los mayores en 20 ó 30 años. Esa es una de las crisis. El futuro del capitalismo implica en este sentido el acabose para los sistemas sociales debido al envejecimiento de la población, y a esto hay que sumarle la automatización y demás", sostiene Bastani, aludiendo al país de la canciller Angela Merkel, para muchos una ejemplar de historia exitosa del capitalismo contemporáneo.

La amenaza de la extrema derecha y su proyecto reaccionario

Tanto o más grave es la crisis generada por el calentamiento global. Ésta también constituye una oportunidad para el "proyecto reaccionario" que representan las ultraderechas. Según alerta Bastani, "la crisis climática significa varios millones de refugiados climáticos y, ahora mismo, la ultraderecha nativista tiene una más eficaz caja de herramientas políticas para 'resolver' el problema que la izquierda", dice Bastani. "La extrema derecha dice: 'refugiados climáticos, ok, cerremos las fronteras, no viajemos, desglobalicemos la producción, vivamos solo para los blancos y pongamos las mujeres a resolver la crisis demográfica'", añade. "Se puede acabar muy rápido en un proyecto reaccionario", advierte Bastani.

Su proyecto, "el del comunismo de lujo", está haciéndose un hueco en el debate público anglosajón. "Necesitamos un comunismo de lujo" era el titular de una reciente columna de opinión que el The New York Times concedía a Bastani para explicar su particular renovación de El manifiesto comunista. "Hace diez años, este tipo de cuestiones eran cosas de la retaguardia en la izquierda, especialmente en el mundo anglosajón", concede Bastani. Ahora, sin embargo, él y otros etiquetados como "socialistas millennials" por la revista británica The Economist, se están ocupando de satisfacer una "curiosidad anglosajona nueva" por ideas izquierdistas.

Libros como el Manifiesto del comunismo de lujo son ahora material de inspiración para esa generación de políticos que son Alexandria Ocasio-Cortez, Bernie Sanders o Jeremy Corbyn. Su desembarco en Europa parece ser solo cuestión de tiempo.

Por Aldo Mas

29/06/2019 - 21:55h

Publicado enSociedad
La profesora de la Universidad de Harvard, Stefanie Stantcheva. Belinda Soncini/ZUMA Wire

La profesora de Economía de la Universidad de Harvard, Stefanie Stantcheva, reclama que se "escuche" a la gente "y sus circunstancias" antes de aprobar impuestos

"Está bien gravar los combustibles, pero si no hay alternativa al transporte privado, afectará a las personas pero no reducirá la contaminación", explica Stantcheva

 

Stefanie Stantcheva es economista. Búlgara de nacimiento, francesa de nacionalidad y estadounidense de vida, en cuanto a que vive y trabaja como profesora en Harvard. En mayo pasado, esta profesora de 41 años recibió el premio de la mejor economista joven concedido por Le Monde y Le Cercle des Économistes de París. Estos días ha estado en Bruselas hablando de impuestos dentro del Brussels Economic Forum.

¿Hay una preocupación sobre cómo poner impuestos?

Es un asunto muy común. Hay muchas preocupaciones sobre ello, sobre la equidad. Estamos dándole vueltas, tanto en la UE como en EEUU y en el mundo en general.  Por eso creo que hay tanto interés en estos momentos en los que, además, estamos afrontando nuevos desafíos en todo el mundo. Es muy diferente cómo quieres poner impuestos en una economía cerrada o en una economía globalizada. Hay muchos desafíos y los habrá todo el tiempo, por lo que los sistemas impositivos no pueden ser estáticos, tienen que adaptarse y evolucionar.

¿Qué opina del debate europeo sobre la armonización fiscal?

Déjame abordar la pregunta desde el punto de vista de un economista, hay pros y contras en la uniformidad de la política fiscal. Los pros es que evitas que la gente y las empresas se muden por razones de impuestos, eso es una ganancia. Por otro lado, la política fiscal es mejor si se hace de forma local, está mejor afinada y diseñada si atiende a las consideraciones locales.

Ahora, eso no significa que no haya que tener políticas coordinadas. Es posible tener una jurisdicción a escala comunitaria con una política fiscal coordinada que te permita hacer políticas diferentes en lo local, pero como está coordinada evita que esas políticas acaben empobreciendo al vecino con carreras para bajar los impuestos. Por tanto, los economistas recomendarían una política coordinada, en la que puedas dejar un margen para ajustes locales, reducciones por circunstancias económicas...

¿Por qué los impuestos son de izquierdas y no de derechas?

¿Cuál es el nivel apropiado de impuestos? Los economistas te dirán que hay una fórmula fiscal, en la que en un lado están los costes de los impuestos en cuanto a la actividad económica, y cómo afecta a la mano de obra y la innovación. Y, en el otro lado, tenemos los beneficios de los impuestos: la recaudación y la redistribución. Y la gente puede, con mejores datos y estudios, estar de acuerdo con los costes de los impuestos. Es una cuestión empírica, tenemos que estudiarlo.

Pero en el lado de los beneficios de los impuestos, en realidad depende de tus preocupaciones en justicia social y en tus estándares de justicia. Cuánta desigualdad eres capaz de tolerar o no. Y esto es algo que los economistas no pueden decirte. Es algo que realmente depende de tu sentido de la justicia y la equidad. Y ahí es donde la gente difiere mucho, y en diferentes países la polarización es profunda entre gente que piensa que es justo o no tener más o menos desigualdad.

Los impuestos no son la única herramienta para redistribuir. En algunos lugares se piensa que esta redistribución se hace mejor a través de la caridad privada o empresarial, y que el Gobierno no debe intervenir mucho. Pero sí, al final todo reside en la diferencia sobre los conceptos de justicia.

¿Y de cuánta desigualdad se puede soportar?

Sí, de cuanta desigualdad puedes tolerar. Pero déjame también decir algo interesante desde el punto de vista de los negocios y la economía, la gente no sólo difiere en los puntos de vista de la justicia en tanto que no tenemos la respuesta de cómo afectan los impuestos.

Hice un estudio para comprender lo que la gente de derechas y la gente de izquierdas piensan de las consecuencias de los impuestos. Y puedes ver que la gente de derechas piensa que tienen más costes, más incidencias en el empleo, en las pérdidas de puestos de trabajo, que la gente tendrá que cambiar de país... 

Y esto es algo que deberíamos resolver, con mejores datos y mejores estudios, es la pregunta que debemos responder. No sobre opiniones, tiene que ser con hechos y datos, pero aún no estamos ahí porque necesitamos más investigaciones.

En la última campaña en España, hubo un debate en torno a Amancio Ortega, y su caridad, en torno a los impuestos que pagaba como empresa y a las donaciones voluntarias.

Es un asunto muy interesante. Y los países tienen diferentes actitudes hacia ello. Realmente la cuestión es si prefieres un dólar o un euro en manos de un rico filántropo o si queremos que ese dólar o euro esté sujeto a impuestos y en manos del Estado. 

Y tienes que confiar en el Estado.

Lo que la gente puede decir es que el beneficio de dárselo al Gobierno es que el Gobierno representa la voluntad democrática y la canalizará a causas que le importan a la gente, y lo cierto es que en EEUU ha habido estudios sobre a qué se dedica la caridad privada y suele ir a destinos diferentes de a donde invierte el Gobierno. El dinero privado va mucho más a arte, por ejemplo, y menos a la gente con rentas bajas. Claramente no se destina a lo mismo, aunque pueda haber excepciones.

El otro asunto es cuál es más costoso. El Gobierno puede tener grandes costes administrativos, pero puede ser eficiente al tener ya una estructura. Una entidad privada, sin embargo, quizá pueda dominar un área, pero también puede caer en duplicidades. 

Por tanto, estas son las cosas que hay que sopesar y los países tienen diferentes ideas al respecto. En EEUU la caridad privada está muy incentivada por deducciones fiscales muy fuertes. En Europa no lo es tanto, así que entiendo que en Europa se tiende a preferir el dinero en las manos de los gobiernos en lugar de donarlo. Y en EEUU tendemos a querer el dinero en manos de filántropos privados.

Usted suele repetir que los políticos y los gobiernos deberían escuchar a los ciudadanos y a los investigadores.

Los investigadores y los políticos tienen que escuchar a la gente, y por gente me refiero a la ciudadanía y los votantes. Y no me refiero a hacer políticas aprobadas en referendos, no estoy diciendo eso. Lo que quiero decir es que necesitamos comprender las percepciones de la gente, sus ideas sobre justicia y sus propias circunstancias económicas. 

La herramienta que propongo eran los estudios y las investigaciones, que pueden hacerse online y llegar a mucha gente. Gracias a la psicología sabemos cómo diseñarlos de un modo cuidadoso para que sean intuitivos, claros e interactivos, bien enfocados  y calibrados para que podamos conocer las percepciones de la gente.

He hablado de percepciones del sistema económico y las políticas económicas, qué idea tienen de justicia y aspectos sobre sus circunstancias personales que pueden ser difíciles de ver con otros datos. Pongo por ejemplo el impuesto sobre el carbono o los seguros sanitarios.

En el caso del impuesto sobre el carbono puede haber gente a favor hasta que, como en Francia, afecta al bolsillo de gente de la calle y se movilizan los chalecos amarillos por lo que supone llenar el depósito de la furgoneta.

El impuesto sobre el carbono es un ejemplo de porqué necesitamos realmente comprender y preguntar a la gente directamente acerca de sus circunstancias económicas, porque los datos del transporte u otros datos que podamos consultar nos dan respuestas incompletas o que generan confusión.

Por tanto, sin necesidad de centrarnos en los chalecos amarillos, es un asunto fundamental. 

Déjame hablar sobre los impuestos al combustible: la teoría económica nos dice que los impuestos pueden funcionar para reducir el consumo de combustibles... Pero sólo si la gente puede dejar de utilizar combustible. Por ejemplo, pueden dejar de usar el coche e ir en autobús, pero ha de ser posible ese cambio. Si no es posible, si estás atrapado con el medio de transporte, entonces no es un impuesto correctivo, es un fracaso que daña a la gente sin reducir la polución: van a reducir otros gastos, pero no se reducirá la contaminación.

Puedes ver los datos de transporte y que hay una gran red de autobús que puede usar la gente. Pero luego empiezas a preguntar y te das cuenta de que tienen que llevar los niños al cole, que los doctores están muy lejos, que tienen turnos de noche... Hay que comprender estos impedimentos para aplicar bien los impuestos. Hay que tener en cuenta todo paisaje. Por eso defiendo que hay que comprender las circunstancias de la gente y para eso lo mejor es preguntar directamente.

Además, estos impuestos son indirectos, afectan por igual a todos los bolsillos. No son progresivos. 

En general, los impuestos indirectos sobre bienes, tabacos... son regresivos, porque la gente con menos ingresos dedican un porcentaje mayor de su salario a pagarlos. Así, en teoría económica uno de los primeros resultados es que no debería jugarse con productos, precios, etc... Deberías hacer la redistribución con impuestos progresivos y, después, dejar actuar al mercado.

Pero hay excepciones a esta regla, y a veces hay buenas razones para gravar ciertos productos de manera diferente, y uno de ellos es un impuesto correctivo por la contaminación, el medio ambiente, lo cual está bien justificado. Pero, de nuevo, sólo puede funcionar si la gente puede cambiar de medio transporte.

Usted ha trabajado también sobre la percepción de la migración, y ha constatado que suelen exagerarse sus efectos.

Cuando la gente decide qué políticas apoyar, incluidas las políticas redistributivas como los impuestos progresivos, tienen consideraciones complejas. Y una es que la generosidad no viaja bien a través de las fronteras.

La gente es más favorable a redistribuir más entre gente parecida y menos entre gente diferente. Y los inmigrantes aparecen en las cabezas de las personas cuando se piensa en redistribución, el problema es que las percepciones de la gente sobre los inmigrantes suelen ser equivocadas. 

Hicimos un gran estudio en seis países donde preguntábamos a la gente su opinión sobre el número de migrantes, sis circunstancias económicas, sus orígenes, etcétera, y lo que vimos es que en todos los países sistemáticamente la gente piensa que hay más inmigrantes de los que hay, que hay más migrantes musulmanes de los que hay y que son más débiles económicamente y con menos estudios y ocupaciones laborales de lo que son y, por tanto, más dependientes de las políticas públicas de lo que realmente son. Por tanto, sí, todo el mundo está equivocado. Algunos grupos están más equivocados que otros, pero todos están bastante equivocados, y quien tiene una percepción menos acertada es la que tiene menos nivel educativo, la gente que trabaja en sectores con más proporción de migrantes en trabajos menos formados, y los que se sitúan más a la derecha del espectro ideológico también tiene una visión más equivocada sobre los inmigrantes.

Es muy importante porque si haces que la gente piense sólo en inmigrantes, que puede estar ocurriendo en una parte del debate político, tenderán a ser menos defensores de la redistribución, querrán menos impuestos progresivos, etcétera. Por tanto, es una preocupación grande de la gente.

Porque piensan que los impuestos van directamente a ellos.  

No estoy segura de que exista ese canal directo. Pero claramente hay un vínculo entre cuántos migrantes crees que hay, lo económicamente fuertes que crees que son y lo partidario que seas en la redistribución, según los resultados de nuestro estudio, que sostienen que simplemente hacer pensar a la gente en inmigrantes reduce su apoyo a la redistribución.

Pero, al margen de los impuestos, ¿qué otra manera efectiva hay para corregir desigualdades? 

Hay herramientas diferentes para los Gobiernos. Están los impuestos directos, que son ingresos automáticos. También están las regulaciones para intervenir en el mercado de una manera u otra; la otra es la iniciativa privada a través de la caridad o donaciones, lo que para algunos es buena idea; y están los impuestos indirectos progresivos que son una gran herramienta, con efectos poderosos en toda la economía.

Y es importante acertar. Si te pasas, puedes afectar en la actividad económica y en la innovación; y si te quedas corto puedes tener una sociedad en la que los grandes ingresos crezcan y los bajos se queden bajos. Hay que buscar el equilibrio. 

Hablábamos antes de los impuestos sobre los combustibles. Pero, ¿cómo puede ayudar la política fiscal a abordar la emergencia climática?

Es extremadamente urgente actuar contra el cambio climático. Los economistas tienen muchas sugerencias, como una acción sobre el carbono mundial, o sobre el comercio local, regulación sobre empresas, impuestos a los hogares... Estoy a favor de buscar todo tipo de intervenciones posibles. Pero lo único que quiero es alertar contra la aplicación de impuestos sin escuchar a la gente y cómo puede responder, y que tienen que ver con las redes de transporte público, por ejemplo, para que los impuestos no queden sin efecto.

En España también ha habido debate en las últimas campañas electorales con los impuestos de sucesiones. ¿Qué opina de su eliminación?

Sí, el debate está en todas partes. Depende del enfoque interno. Lo importante es saber qué es para ti justo y tolerable y según se plantee la pregunta: ¿Se debe gravar el trabajo de toda una vida que se lega a los hijos? ¿Es justo ser desigual desde el día de nacimiento, desde la cuna? Es un asunto complicado porque vincula dos generaciones, dos miradas desde una hacia la otra.

 

Por Andrés Gil- Corresponsal en Bruselas

29/06/2019 - 22:02h

Publicado enEconomía
Alumnos sensibles, murales cuestionadores

La escuela secundaria George Washington de la muy progresista ciudad de San Francisco acaba de votar gastar una pequeña fortuna, 600.000 dólares, para destruir una de las grandes obras de arte público de Estados Unidos. Es una serie de trece murales que cubren 150 metros cuadrados en las áreas de circulación y cuentan la historia del padre de la patria desde una perspectiva poco común. Es que el autor de los murales, Victor Arnautoff, era un comunista ruso que había emigrado a Estados Unidos y que en los años treinta pintó mucho arte público para la Administración de Trabajos del gobierno, un inolvidable invento de Franklin Roosevelt para darle trabajo a artistas desempleados por la Gran Depresión. En los murales de Arnautoff, Washington le da órdenes a sus esclavos, los exploradores matan indios y el prócer aparece rodeado de sirvientes.

La escuela quiere borrar los murales no porque defienda la idea de un prócer impoluto sino porque “la presentación de minorías sólo como víctimas es una agresión a parte de nuestro alumnado”. Los administradores del colegio votaron unánimemente destruir las pinturas para poder darle a sus alumnos “un ambiente seguro”. Y hasta se negaron a taparlos con, por ejemplo, cortinados, ya que eso permitiría “que en el futuro se volvieran a exhibir”. Hasta votaron gastar buena parte de los escasos fondos de la escuela para arrasar las pinturas con lija y pintura blanca.

La idea fue atacada desde varios ángulos, por artistas y por muchos padres que observan que este caso de censura parte de una idea exagerada de cómo y hasta dónde hay que proteger a los chicos. Y los alumnos tampoco están de acuerdo: apenas un uno por ciento dijo estar de acuerdo con destruir los magníficos murales que hace más de ochenta años cubren su escuela.

Publicado enCultura
Sábado, 29 Junio 2019 06:20

El viejo cuento de la corrupción

El viejo cuento de la corrupción

La narrativa política que justifica cualquier opción como forma de acabar con la corrupción es tan antigua como la política y como la narrativa. En América Latina es un género clásico y sólo gracias a la poca memoria de los pueblos es posible repetirla, generación tras generación, como si se tratase de una novedad.

 Pero esta narrativa, que sólo sirve a la consolidación o a la restauración de una determinada clase en el poder, se centra exclusivamente en la corrupción menor: un político, un senador, un presidente recibe diez mil o medio millón de dólares para favorecer a una gran empresa. Rara vez un pobre ofrece medio millón de dólares a un político para que le otorgue una pensión de quinientos dólares mensuales.

 Es corrupto quien le paga un millón de dólares a un político para ampliar los beneficios de sus empresas y es corrupto el pobre diablo que vota por un candidato que le ha comprado las chapas para el techo de su casita en la villa miseria.

 Pero es aún más corrupto aquel que no distingue entre la corrupción de la ambición y la corrupción de quien busca, desesperadamente, sobrevivir. Como decía la mexicana Sor Juana Inés de la Cruz a finales del siglo XVII, antes que el poder del momento la aplastara por insumisa:

 ¿O cuál es más de culpar,

 aunque cualquiera mal haga:

 la que peca por la paga

 o el que paga por pecar?

 Rara vez las acusaciones de corrupción se refieren a la corrupción legal. Ni importa si, gracias a una democracia orgullosa de respetar las reglas de juego, diez millones de votantes aportan cien millones de dólares a la campaña de un político y dos millonarios aportan sólo diez millones, una propina, al mismo candidato. Cuando ese político gane las elecciones cenará con uno de los dos grupos, y no es necesario ser un genio para adivinar cuál.

 No importa si luego esos señores logran que el congreso de sus países apruebe leyes que benefician sus negocios (recortes de impuestos, desregulación de los salarios y de las inversiones, etc.), porque ellos no necesitarán violar ninguna ley, la ley que ellos mismos escribieron, como un maldito ladrón que no le roba a diez millones de honestos e inocentes ciudadanos sino a dos o tres pobres trabajadores que sólo sentirán la ira, la rabia y la humillación por el despojo que ven y no por el que no ven.

 Pese a todo, aún podemos observar una corrupción aún mayor, mayor a la corrupción ilegal y mayor a la corrupción legal. Es esa corrupción que vive en el inconsciente del pueblo y que no procede de otro origen sino de la persistente corrupción del poder social que, como una gota, cava la roca a lo largo de los años, de los siglos.

 Es la corrupción que vive en el mismo pueblo que la sufre, en ese hombre cansando, de manos curtidas o de títulos universitarios, en esa mujer sufrida, con ojeras, o en esa otra de naricita levantada. Es esa corrupción que se va a la cama y se levanta con cada uno de ellos, cada día, para reproducirse en el resto de su familia, de sus amigos, como la gripe, como el ébola.

 No es simplemente la corrupción de unos pocos individuos que aceptan dinero fácil por los misteriosos atajos de la ley.

 No, no es la corrupción de quienes están en el poder, sino esa corrupción invisible que vive como un virus de la frustración de quienes buscan acabar con la corrupción con viejos métodos probadamente corruptos.

Porque corrupción no es solo cuando alguien da o recibe dinero ilícito, sino también cuando alguien odia a los pobres porque reciben una limosna del Estado.

 Porque la corrupción no es sólo cuando un político le da una canasta de comida a un pobre a cambio de su voto, sino cuando quienes no pasan hambre acusan a esos pobres de corruptos y holgazanes, como si no existieran los holgazanes en las clases privilegiadas.

 Porque la corrupción no es sólo cuando un pobre holgazán logra que un político o el Estado le den una limosna para dedicarse a sus miserables vicios (vino barato en lugar de Jameson Irish whiskey), sino también cuando quienes están en el poder se convencen y convencen a los demás que sus privilegios lo ganaron ellos solos y en la más pura, destilada, justa ley, mientras que los pobres (esos que lavan sus baños y compran sus espejitos) viven del intolerable sacrificio de los ricos, algo que sólo un general o un Hombre de Negocios con mano dura puede poner fin.

 Porque corrupción es cuando un pobre diablo apoya a un candidato que promete castigar a otros pobres diablos, que son los únicos diablos que el pobre diablo resentido conoce, porque se ha cruzado con ellos en la calle, en los bares, en el trabajo.

 Porque corrupción es cuando un mulato como Domingo Sarmiento o Antonio Hamilton Martins Mourão siente vergüenza de los negros de su familia y odio infinito por los negros ajenos.

 Porque corrupción es cuando un elegido de Dios, alguien que confunde la interpretación fanática de su pastor con los múltiples textos de una Biblia, alguien que va todos los domingos a la iglesia a rezarle al Dios del Amor y al salir tira unas monedas a los pobres y al día siguiente marcha contra el derecho a los mismos derechos de gente diferente, como los gays, las lesbianas, los trans, y lo hace en nombre de la moral y del hijo de Dios, Jesús, sí, ese mismo que tuvo mil oportunidades de condenar a esa misma gente diferente, inmoral, y nunca lo hizo, sino lo todo contrario.

 Porque corrupción es apoyar a candidatos que prometen la violencia como forma de eliminar la violencia.  

Porque corrupción es creer y repetir con fanatismo que las dictaduras militares que asolaron América Latina desde el siglo XIX, esas que practicaron todas las variaciones posibles de corrupción, pueden alguna vez ser capaces de terminar con la corrupción.

Porque corrupción es odiar y, al mismo tiempo, acusar al resto de sufrir de odio.

Porque la corrupción está en la cultura y hasta en el corazón de los individuos más honestos de una sociedad.

Porque la peor de las corrupciones no se lleva un millón de dólares, sino aquella otra que no deja ver ni escucha los alaridos de la historia, ni se escucha ni deja que se vea hasta que es demasiado tarde.

Por Jorge Majfud, profesor uruguayo-estadounidense. 

Tequila y El mismo fuego son sus dos últimas novelas. 

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Miércoles, 26 Junio 2019 06:54

Un Uruguay de calles desiertas

Un Uruguay de calles desiertas

Contundente paro general por los despidos de Petrobras

El conflicto comenzó hace semanas cuando la empresa brasileña echó a ocho trabajadores diciendo que “necesitaba ajustarse”.

Las calles de Montevideo estuvieron vacías. Ayer, millones de uruguayos adhirieron al paro general convocado por la central obrera PIT-CNT. Los sindicalistas tomaron la decisión como medida de protesta por el retiro de la brasileña Petrobras y en “defensa del empleo”. 

Para el presidente del PIT-CNT, Fernando Pereira, el paro de ayer es la foto de una gesta de lucha que lleva ya más de 20 días. Según explicó el sindicalista al diario El País Uruguay, el conflicto comenzó hace semanas cuando la empresa brasileña despidió al menos a ocho trabajadores argumentando que la compañía “necesitaba ajustarse”. Pereira también afirmó que Petrobras se negó a firmar la última propuesta del PIT-CNT para solucionar la crisis. Así también lo hizo con el pedido del presidente Tabaré Vázquez de suspender los despidos para poder negociar con mayor tranquilidad. Y a ello se suma una demanda de la patronal, que acogió la Organización Internacional del Trabajo (OIT), y que exige la revisión de la ley de negociación colectiva. Un pedido que apunta a desandar las conquistas de la clase trabajadora. 

 “Es una medida escalonada y ojalá esto lo ayude a destrabar, nadie puede decir que el paro general resuelve todos los problemas. Lo que sí podemos decir con total tranquilidad es que antes de la medida hicimos todo lo posible para no hacerla, para tratar de resolverlo por la vía de la negociación”, opinó el sindicalista al matutino uruguayo. Por su parte, Alejandro Acosta, dirigente del sindicato Uaoegas, dijo al periódico uruguayo La diaria que Petrobras busca la salida del país “armando todo este lío”. “No es un problema de insuficiencia desde el punto de vista económico, es un problema de posición política”, declaró. La propuesta del sindicato consistía en bajar los costos de 26 puestos de trabajo por un período de ocho meses. Acosta dijo que, además de la situación de Uaoegas que ayer cumplió 15 días de huelga, el paro general fue convocado por la posición general de las cámaras empresariales que afirmó que tienen la intencionalidad política de incidir en el clima de elecciones. Y lo dijo porque este domingo son las internas uruguayas para elegir los candidatos presidenciales que se enfrentarán el próximo 27 de octubre. 

La estatal brasileña anunció su salida de Uruguay y el desprendimiento tanto de su red de gasolineras en el país como del servicio de distribución de gas por cañería. La empresa despidió a empleados de su sector gasífero en medio de una huelga de hambre de trabajadores que reclaman que se quite a la firma la concesión del servicio de distribución de gas natural, que tiene desde 2004. Mientras la empresa alega que su actividad de distribución de gas en Uruguay es deficitaria, los trabajadores denuncian que los recortes de empleos ponen en riesgo el abastecimiento. La firma asegura que acumula 116 millones de dólares en pérdidas en 15 años de operativa en Uruguay.

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Lunes, 24 Junio 2019 06:41

Cuba: Los conceptos y los hechos

Cuba: Los conceptos y los hechos

 

“Los hechos no pueden ser destruidos por los conceptos”, afirmaba Boileau, poeta y crítico literario francés que vivió entre los siglos XVII y XVIII. Le asistía toda la razón; sin embargo, su comentario puede ser glosado con esta observación: los conceptos sí pueden encubrir, al menos por un tiempo, a los hechos.

El caso del profesor René Fidel González García es una demostración evidente de ocultación, tras el flamante concepto de Estado Socialista de Derecho acabado de aprobar a inicios de año en la nueva Constitución, de una cadena de violaciones conscientes y sistemáticas no solo de la legislación cubana, sino también de convenios sindicales internacionales.

Si se hubiera declarado en huelga de hambre, o se hubiera instalado frente al Consejo de Estado u otra instancia con un cartel que denunciara los atropellos cometidos contra su persona, ya sería tendencia en las redes sociales y quizás se hubieran dignado a atenderlo. Pero este doctor en Ciencias del Derecho, comunista por convicción, ha tenido la paciencia de recurrir a los “canales correspondientes”. Aún espera.

Sus demandas de justicia han llegado al Ministerio de Educación Superior, a la Fiscalía General de la República y a la oficina del Presidente Miguel Díaz- Canel. No obstante, todos los plazos que la Constitución establece para que reciba respuesta se han extinguido.

Quien piense que esto se trata de un asunto relativo al ámbito del derecho laboral es muy ingenuo. La sanción aplicada a René Fidel González García, profesor titular hasta hace tres años de la Universidad de Oriente, le impide trabajar en cualquier otro centro de enseñanza superior de su país, de ese modo lo imposibilitan para ejercer influencia directa sobre la educación de los jóvenes que se forman como futuros juristas en Cuba. ¿Qué delito cometió para recibir tan enorme castigo?

La explicación es sencilla. Decía un profesor latinoamericano de antes de la reforma universitaria: “Nuestra misión no consiste en ayudar a los estudiantes a pensar por sí mismos… Nuestro deber es hacer de modo que piensen como nosotros, o a lo menos como nosotros creemos útil decir que pensamos”. Pues bien, la terrible transgresión cometida por René Fidel González García fue desmarcarse totalmente de una postura como esa e intentar preparar a sus estudiantes con un pensamiento crítico, con un sentido de responsabilidad como ciudadanos y como profesionales del Derecho.

Y lo peor, trató de ser ejemplo de lo que preconizaba. Por ello también publicó artículos en sitios de la blogosfera como este propio blog de La Joven Cuba, sus trabajos defendían una opción marxista de gobierno para Cuba, pero resultaban incómodos para la burocracia política.

La pérdida de prestigio que le atribuyen como pretexto para retirarle su categoría docente y aislarlo de la enseñanza superior es un torpe recurso, negado por las declaraciones de sus antiguos alumnos que han reclamado el regreso del maestro y amigo a la docencia. ¿Ante quién perdió prestigio realmente René Fidel González García? Responder esa pregunta es crucial para entender que aquí de lo que se trata es de un ejemplo clarísimo de discriminación laboral por las ideas políticas del sancionado.

Cuando se debatía el proyecto de constitución publiqué el post Disonancia, en el que manifestaba mi preocupación porque, aun cuando el artículo 1 del proyecto reconocía: “Cuba es un Estado socialista de derecho, democrático, independiente y soberano, organizado con todos y para el bien de todos, como república unitaria e indivisible, fundada en el trabajo, la dignidad y la ética de sus ciudadanos, que tiene como objetivos esenciales el disfrute de la libertad política, la equidad, la justicia e igualdad social, la solidaridad, el humanismo, el bienestar y la prosperidad individual y colectiva”; se apreciaba que en el artículo 40, entre los derechos, libertades y oportunidades que recibían la protección de las autoridades y que no podían ser objeto de discriminación se habían omitido las creencias políticas.

Allí advertía: “Esta incongruencia no puede ser justificada por ningún argumento. Todas las ideologías deben tener igual protección ante la ley, más si el propio artículo 1 reconoce su disfrute como uno de los objetivos de la República”. El modo en que nuestra burocracia resolvió la susodicha incoherencia puede pasar al libro de Récords Guinness de la desvergüenza. Simplemente omitieron una palabrita, una simple palabrita del artículo 1. Donde antes se decía libertad política, quedó escrito así en el documento definitivo de la Constitución: “para el disfrute de la libertad, la equidad, la igualdad, la solidaridad, el bienestar y la prosperidad individual y colectiva”.

Saber qué entiende la burocracia por libertad a secas es más de lo que puedo discernir. Lo cierto es que el cambio de redacción parece haberle dado ínfulas para ejercer la discriminación sin ningún tipo de límites. Una de las muchas definiciones de discriminación la considera como: “toda aquella acción u omisión realizada por personas, grupos o instituciones, que produce y reproduce desigualdades en el acceso a recursos y oportunidades —como la salud, la alimentación, la educación o el empleo— en favor o en contra de un grupo social y sus miembros, con base en la pertenencia a una determinada categoría social en lugar de las cualidades o méritos individuales”.

En filosofía moral se define la discriminación como un trato o consideración »desventajosa”. Una persona no tiene que ser dañada para ser discriminada. Simplemente tiene que ser tratada peor que otros por razones arbitrarias. Y arbitrariedad discriminatoria es algo que abunda en el tratamiento que se le ha dado a René Fidel González García.

Estas arbitrariedades desconocen el Convenio relativo a la discriminación en materia de empleo y ocupación, o convenio n.º 111, uno de los ocho acuerdos fundamentales de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Los Estados partes del convenio se comprometen a promover una legislación que prohíba todo tipo de discriminación y exclusión en cualquier forma, incluyendo “cualquier distinción, exclusión o preferencia basada en motivos de raza, color, sexo, religión, opinión política, ascendencia nacional u origen social que tenga por efecto anular o alterar la igualdad de oportunidades o de trato en el empleo y la ocupación”.

Cuba es miembro de la Federación Sindical Mundial (FSM), que a su vez es fundadora de la OIT. La oficina regional de la FSM para América Latina se encuentra precisamente en La Habana. Debieran tomar nota los directivos de esa organización acerca del modo en que en este país se discrimina a las personas y se les separa de sus empleos por sus opiniones políticas, incluso cuando estas opiniones sean ideológicamente marxistas y comunistas.

Es posible que muchos de los altos dirigentes que no se han molestado en responder las peticiones de justicia de René Fidel González García piensen que con su actitud están prestando un servicio a la defensa de la Patria. Al parecer siguen a Maquiavelo, que retomaba el concepto planteado por Tito Livio en sus discursos, cuando señalaba: “la patria se debe defender siempre con ignominia o con gloria, y de cualquier manera estará defendida”.

Yo les aseguro que no es así, si la Patria se defiende con ignominia se la ofende. Todos los que no responden a René Fidel González García están ofendiendo a Cuba. Y son muchos los que esperamos respuesta junto a él. Los conceptos ya no pueden encubrir los hechos

 

Por Alina Bárbara López Hernández

(Matanzas, 1965). Doctora en Ciencias Filosóficas. Profesora, ensayista y editora. Trabaja actualmente en Ediciones Matanzas. Es autora de textos sobre el pensamiento político y cultural republicano. Sus artículos y ensayos han sido publicados en revistas especializadas, como Temas, Islas, Matanzas, Calibán, Perfiles de la Cultura y Debates Americanos, entre otras. Ganó el concurso de ensayos de la revista Temas en el año 2007 en la modalidad de ciencias sociales con “Crónica de un fracaso anunciado. Los intelectuales de la República y el socialismo soviético”, y el Concurso Nacional de Ensayos Juan Marinello in Memoriam, 2008. Obtuvo mención del concurso de ensayos de Temas en 2012 por: “Con cristales de larga duración: una mirada a la política cultural comunista anterior a 1959”

Fuente:

https://jovencuba.com/2019/06/14/conceptos-y-hechos

16/06/2019

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Viernes, 21 Junio 2019 06:36

Honduras en llamas

Honduras en llamas

Tomas de calles y carreteras y algunos conatos de quemas de negocios, es el escenario que se vive esta noche en Honduras, en una nueva jornada de protestas por parte de la ciudadanía que ha salido masivamente a las calles a exigir la salida del poder del gobernante, Juan Hernández.

El clima de insurrección resurgió en los hondureños la tarde de este miércoles. El pueblo se ha autoconvocado nuevamente a las calles para exigir la salida del gobernante Juan Hernández, quien ha ordenado al Ejército atrincherar Casa Presidencial.

Hasta ayer, la lucha social estaba enfocada por la defensa de la Salud y Educación pública; sin embargo, luego que las Fuerzas Especiales de la Policía declararan “brazos caídos” denunciando violaciones a sus derechos y abusos por parte de sus autoridades, el pueblo hondureño decidio salir a tomar las calles.

«Le reiteramos al Gobierno que nuestra postura es firme, y que no vamos a reprimir más al pueblo hondureño. Que busquen una solución mediante el diálogo», comunicaron desde la facción en paro de la DNFE, pidiendo a los demás colegas sumarse al paro y a los manifestantes abstenerse de realizar actos violentos y vandálicos.

Los policías manifestaron, mediante un comunicado, que no reprimirán a la población que se manifieste en las calles porque las protestas son justificadas.

Según cita Reuters, Orlin Cerrato, Comisionado de la Policía hondureña, declaró que estos agentes de brazos caídos corresponden a un 10 % de las fuerzas policiales de la DNFE, que suma cerca de 3.000 miembros alrededor del territorio nacional.

En las últimas seis semanas, la lucha social era comandada por la Plataforma para la Defensa de la Salud y Educación, coalición que se formó contra la privatización de ambos derechos sociales; sin embargo, luego de conocer la postura de las Fuerzas Especiales de la Policía Nacional, más la crisis de desabastecimiento de combustibles por el paro de transporte de carga, ha motivado al pueblo a exigir la renuncia del jefe de Estado, los hondureños han vuelto a las calles de forma masiva.

En Tegucigalpa, ya se reporta tomas de avenidas en el bulevar Centroamérica, barrio El Guancaste, Hato de Enmedio, Prados Universitarios y la Colonia Kennedy. No obstante, las acciones se reportan en todo el país. A raíz de los incidentes entre los uniformados, la población reaccionó de manera espontánea y comenzó a tomarse puentes, calles y carreteras en los cuatro puntos cardinales. Momentáneamente la población está siendo reprimida por los elementos de la Policía Nacional Preventiva y de la Policía Militar del Orden Público.

Cabe destacar que más temprano este miércoles, en una radio hondureña, el expresidente de la República, derrocado en el golpe de Estado de 2009, Manuel Zelaya, informó que las bases de Libertad y Refundación (Libre), estaban obligadas a luchar con la Plataforma sin condiciones.

Además, dijo que Honduras está atravesando “brotes de insurrección popular en todo el país”. Zelaya también mencionó que hoy la salida de las elecciones “no representa nada para nosotros. La única opción que tenemos es la rebelión, amparada en la Constitución”.

El expresidente, advirtió a la población que durante las próximas horas debe estar “en vanguardia y alerta popular sin distintivos políticos”. Lo anterior porque desde anoche se vive un ambiente que según estimaciones de dirigentes políticos, podría significar el fin del régimen de Hernández.

En tanto, el candidato presidencial de la Alianza de Oposición Contra la Dictadura, Salvador Nasralla, se dijo listo para tomar lo que considera que por derecho ganó en las elecciones de 2017.

Luego de la entrevista de Zelaya, por redes sociales giró un afiche que convocaba al pueblo a las calles inmediatamente, ante esta alerta, poco a poco las estaciones de servicio empezaron a tener mucha más afluencia de vehículos que en la mañana, atendiendo hasta quedarse sin reservas de combustibles.

De igual manera, varios supermercados en toda la capital, poco a poco van llenándose de ciudadanos preocupados por un posible golpe al poder político del país. Esto luego del paro de transporte pesado que ha imposibilitado el abastecimiento de insumos.

Corrupción

Juan Hernández ha sido salpicado por la corrupción. En junio de 2015, cuando se descubrió el descomunal saqueo en el Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS), confesó que su campaña política de 2013 recibió al mensos 150 mil dólares de empresas que participaron en el desfalco.

Según publicaciones de medios locales, Hernández y su entorno familiar habrían drenado al menos 4.500 millones de lempiras de instituciones del Estado mediante la utilización de organizaciones no gubernamentales.

Honduras viene enfrentando una crisis de ingobernabilidad que se acentuó con las elecciones de noviembre de 2017, por un fraude electoral y por la violación de la Constitución de la República, que prohíbe la reelección presidencial.

Hernández, sigue a merced de una crisis de legitimidad y en medio de dos diálogos: uno gestado por él mismo con sectores afines y otro liderado por la Plataforma por la Defensa de la Salud y la Educación, integrado por los docentes, médicos y personal de la salud, con el respaldo de la mayoría de los hondureños, que exige un sistema sanitario y educativo gratuito y de calidad. La exigencia comenzó para hacerle frente a un proceso privatizador de la salud y la educación, iniciado en los últimos nueve años.

En medio de la lucha por la salud y educación, que inicio desde abril, los ciudadanos han seguido exigiendo, mediante protestas, la salida de Hernández.

La crisis social en Honduras se ha comenzado a sentir en las últimas horas con el desabastecimiento de combustibles en las principales ciudades del país, debido a un paro de labores por parte del sector de carga pesada que lleva tres días consecutivos en tomas de carreteras.

Esta noche se reportaban cierres en las carreteras que dan acceso a las fronteras con El Salvador, Guatemala y Nicaragua. Mientras las empresas de transporte interurbano anunciaban el cierre de operaciones para mañana.

Esta noche los hondureños se siguen auto convocado a las calles y han programado un cacerolazo a partir de las 8:00 de la noche.

Mientras la crisis se acentúa con el paso de las horas, el gobierno de Hernández no ha reaccionado al respecto. Lo único que se ha observado es el gran despliegue de militares en la Casa Presidencial.

El pueblo está a nueve días de conmemorar el décimo aniversario del golpe de Estado, que para analistas de la vida social y política, ha significado el génesis de todos los males que sufren los hondureños: violencia, miseria, caravanas migrantes y violaciones a los derechos humanos.

Fuentes: Criterio, RT, El Libertador

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