El gobierno de Macron, en la encerrona amarilla

Los meses pasan y el presidente francés Emmanuel Macron no termina de salir de la pesadilla política e institucional que surgió en noviembre de 2018 cuando estallaron las primeras manifestaciones de los chalecos amarillos. Sábado tras sábado, con mayor o menor éxito, la ola amarilla no se disuelve. El Ejecutivo empezó a respirar con alivio durante las últimas semanas cuando se notó claramente que la movilización amarilla perdía su fuerza. Pero este fin de semana la convergencia en la Avenida de los Campos Elíseos entre los chalecos amarillos y los llamados “black bloc” derivó en un nuevo episodio de escenas de violencia y destrozos espectaculares cuyos objetivos fueron los símbolos de la riqueza ostentativa: los grupos de violentos aprovecharon la manifestación de los chalecos para saquear y destruir uno de los emblemas mundiales de la opulencia y el signo distintivo de los Campos Elíseos, el restaurant Le Fouquet’s. También arremetieron contra el local central de Hugo Boss, un banco, Lacoste, Nespresso, Foot Locker, Longchamp o Zara. La gran Avenida donde se concentran los comercios más caros del planeta atraviesa uno de los barrios más acomodados de la capital francesa. Desde el principio de las manifestaciones, los chalecos amarillos hicieron de esa exquisita zona urbana su plato de resistencia. El 24 de noviembre y el primero de diciembre de 2018 hasta el Arco de Triunfo y su Tumba del Soldado desconocido fueron saqueados. El impacto de las últimas imágenes ha sido enorme y el gobierno tuvo que salir a apagar el incendio político que se le venía encima por su incapacidad de mantener el orden público. El Primer Ministro francés, Édouard Philippe, anunció que, en adelante, las manifestaciones en el barrio y en la misma Avenida de los Campos Elíseos estaban prohibidas. Luego del anuncio cayó la primera cabeza: Philippe adelantó la destitución del Prefecto de París, Michel Delpuech. 

El Jefe del gobierno le reprochó a los responsables policiales que la “estrategia” que se había elaborado en la contención de los manifestantes esta vez no se aplicó “en condiciones satisfactorias”. El problema radica en que esas “condiciones satisfactorias” implican el uso reiterado de un arma represiva, el BLD, la cual, en estos cuatro meses de protestas, dejó decenas de personas mutiladas con ojos, pies y manos arrancadas por los proyectiles BLD. El poder traslada así su gestión aproximativa de esta crisis hacia la actuación de la policía. No queda alternativa: si reprime demasiado son unos salvajes, y si no lo hace no cumple con su deber. El uso desmedido de la fuerza por parte de las unidades policiales motivó incluso una advertencia de las Naciones Unidas. El pasado seis de marzo, La Comisaria de la ONU encargada de los Derechos Humanos, la ex presidenta de Chile Michelle Bachelet, interpeló a las autoridades francesas para que se llevara a cabo una “investigación profunda sobre el uso excesivo de la fuerza”.


Toda la construcción política diseñada por la presidencia para salir de la crisis amarilla se vino abajo. El poder inventó un “debate nacional” entre los franceses durante el cual se debía discutir sobre los grandes problemas del país, entre ellos los planteados por los chalecos amarillos. Macron participó en persona y hasta la indigestión en esos debates transmitidos por la televisión. La receta pareció dar sus resultados. El “Presidente de los ricos” descendió a las arenas del pueblo al tiempo que, entre divisiones internas, cierto cansancio, infiltraciones radicales y violencia, los chalecos amarillos perdían su movimiento ascendente. Emmanuel Macron reencarnó en Francia el perfil de nuestro Domingo Faustino Sarmiento: “la espada, la pluma y la palabra”. Con la espada reprimió, con la pluma se dirigió a Francia para convocarla al debate y con la palabra instauró un diálogo con la sociedad. La invariable lógica que se instituyó en esta confrontación no varió y el gobierno vuelve a estar en la encerrona amarilla. Las manifestaciones nunca fueron extraordinariamente masivas pero si muy extendidas y violentas. El último fin de semana de vandalismos en los Campos Elíseos los Black Bloc se infiltraron entre los chalecos amarillos y repitieron las escenas que habían protagonizado el primer de mayo de 2018 en el distrito 5 de París cuando destruyeron un McDonald’s. Los Black Bloc están compuestos por activistas de la ultraizquierda y otras corrientes oriundas de horizontes políticos diversos. Aunque la gran mayoría de los chalecos amarillos no son ultra violentos, estos episodios tienen una doble consecuencia: al mismo tiempo que apuntan a la inoperancia del gobierno también empañan la imagen de los chalecos y los arrincona en el espacio público.


El poder no encuentra la salida, tanto más cuanto que, en lo esencial, no ha expuesto sus respuestas a la triple crisis que lo acecha: política, social e institucional. Ese es el diagnóstico que hacen todos los comentaristas, desde la derecha hasta la izquierda. En su último editorial, el vespertino liberal Le Monde escribió: “es la eficacia del Estado y de su jefe así como la de los poderes públicos la que está en tela de juicio”. Le Monde sugiere que, a partir de los chalecos amarillos, es “el mandato de Macron lo que está en suspenso”. Esa es la sensación que subsiste: la de una leve pero persistente sombra amarilla que perturba el sueño del gobernante, lo mantiene en “suspenso” sin que este acierte con la ventana que lo extraiga de la pesadilla.


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¿Son comunistas los militares del ejército estadounidense?

En la barra, una joven con acento mexicano se quejó de un nuevo recorte a la educación pública, propuesta por el presidente Donald Trump. Seguir sacándole dinero a los servicios sociales para dárselos al ejército, dijo, se parecía mucho a los recortes de impuestos que beneficiaban a los super ricos y dejaban limosnas a los trabajadores, aparte de una deuda impagable. 

A su lado, con gorra de béisbol, un joven delgado con acento caribeño le preguntó, como si viese al mismo diablo: “¿Eres comunista?” Esa debió ser la única palabra que entendió un señor, tipo Homero Simpson pero con pelos y bigotes, que reflexionaba sobre un enorme vaso de cerveza, porque se giró para mirar a los jóvenes que, a partir de ahí, comenzaron una acalorada discusión.


“Te están lavando la cabeza”, confirmó el muchacho, “es por eso que nuestro presidente les va a recortar fondos”.


Cuando pasaron al tema Venezuela, como si se tratase de un algoritmo inevitable, me di cuenta de que aquella incipiente amistad no iba a cicatrizar fácilmente. Las sofisticaciones argumentales de la Guerra fría dejaron una marca indeleble en muchos patriotas, sobre todo en América Latina.
La mañana siguiente, mientras esperaba que se disipara un atasco en la autopista debido a un conductor apurado que le arrancó el farol trasero a otro, escuché en la radio pública una entrevista al almirante retirado James Stavridis sobre el mismo presupuesto que la joven mexicana había comentado la noche anterior.


El presupuesto que el presidente Donald Trump envió al Congreso para el 2019/2020 incluyó recortes multi millonarios para todo tipo de servicios sociales, desde la salud hasta el cuidado de preescolares (diversos estudios cuantitativos ya han probado que los millonarios no sienten lo mismo que el resto cuando ven a un ser humano caminando por la calle).


Los recortes han sido masivos, con una sola excepción: el nuevo presupuesto incluye un notable aumento en el gasto militar de treinta mil millones de dólares, el cual irá a aumentar un déficit récord alimentado por los recortes de impuestos del año pasado, como forma tradicional de burlarse de las promesas electorales que llevaron al presidente de turno al poder. Who cares, right? 

Según el almirante retirado James Stavridis y otros catorce comandantes de operaciones alrededor del mundo, el nuevo presupuesto de Trump no tiene sentido, y lo han puesto claro en una reciente carta abierta y en entrevistas: no necesitamos todo ese dinero. “Sabemos que nadie puede mantener la seguridad de un país sólo con la fuerza militar”. Pero el presidente Trump ha recortado fondos para el desarrollo y los ha transferido al ejército.


En la entrevista a la radio pública, NPR, Stavridis insistió que en lugar de seguir inyectando millones de dólares en las fuerzas armadas se debería invertir más en el cuerpo diplomático. Invertir en fuerza militar, dijo, es como realizar una cirugía: es doloroso y altamente riesgoso. Siempre es mejor llevar las cosas por el camino diplomático y, mejor aún, invertir en cooperación y desarrollo como forma de prevenir problemas mayores. Como ejemplo concreto, mencionó el hecho que todos saben: Estados Unidos tiene más gente en uno solo de los 12 portaviones que navegan por el mundo que en todo su cuerpo diplomático. Hasta el ministro de Defensa, Robert Gates, lo ha reconocido. Incluso el anterior ministro, Jim Mattis, reconoció lo obvio: “Podemos gastar fortunas en operaciones militares, pero si no invertimos en desarrollo y diplomacia vamos a tener que comprar cada vez más municiones”. Hasta los halcones tienen un momento de racionalidad o de simples lapsus.


Más allá de las naturales suspicacias basadas en hechos históricos sobre la labor de los diplomáticos de las grandes potencias, no deja de ser un progreso que los mismos altos militares de la superpotencia se atrevan a reconocer los trágicos errores de las decisiones políticas en el abuso de la fuerza bruta.


Stavridis concluyó: “Sin duda alguna, los navíos más importantes que dirigí fueron aquellos que llevaron ayuda hospitalaria al Caribe y a otras partes de América Latina. Estos barcos participaron en miles de tratamientos y puedo decirle que el impacto sobre la seguridad de Estados Unidos, a largo plazo, ha sido muy superior al resto de operaciones militares. […] Apostando a la fuerza, lo único que logras es perjudicarte a ti mismo”, reconoció.


Desde hace décadas, diversos ex agentes de la CIA, como el marine y paramilitar John Stockwell, luego de una experiencia de treinta años en América Central, África y Asia, reconoció que la arrogancia de querer imponer “nuestros intereses” en otros pueblos no produjo ningún progreso sino que les llevó muerte y miseria y “no nos creó ningún amigo, se los puedo asegurar”. Más o menos el mismo caso de otros marines, ex agentes de la CIA que participaron en engañar al pueblo centroamericano con historia fabricadas sobre el comunismo para mantener la antigua presencia económica y militar estadounidense, como Philip Roettinger, quien terminó retirándose en México para dedicarse a su familia y a la pintura.


No por casualidad, diversos generales latinoamericanos planearon asesinatos al estilo Orlando Letelier en Estados Unidos cuando la administración Carter comenzó a recortar la tradicional “ayuda militar” a las dictaduras amigas del sur. No solo el gigantesco, peligroso y criminal lobby de la industria armamentística mundial (en el cual las empresas estadounidenses han sido accionistas mayores) tenía intereses en “la seguridad” de esos países sino también sus servidores, que nunca lo reconocieron y, de hecho, hasta hoy se golpean el pecho llenos de orgullo por sus crímenes, sus excusas infantiles y un honor que no vale el cobre de las medallas que se cuelgan ellos mismos.


Después de diversos conflictos nacionales, Costa Rica abolió su ejército en 1948. Desde entonces nunca tuvo una dictadura militar como sus vecinos. Tal vez por eso las grandes potencias mundiales no aterrizaron en ese pequeño país como lo hicieron en casi todos los otros países de la región donde contaban con un aparato represivo local. Tal vez por eso hoy no existe una crisis de migrantes costarricenses a Estados Unidos, como es el caso de los demás países de la región que sufrieron continuas intervenciones militares y “dictaduras amigas”.


Tal vez por eso ni los militares estadounidenses se creen el discurso que en el pasado exportaron sus políticos y estrategas. Tal vez por eso ni ellos mismos confían en la fuerza bruta de sus propios super ejércitos como forma de asegurar la paz en su propio país.

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Lunes, 18 Marzo 2019 06:29

Reporte desde el manicomio

Reporte desde el manicomio

Los corresponsales y muchos periodistas en Estados Unidos asignados a cubrir al régimen de Trump tenemos la tarea de reportar las noticias desde dentro de un manicomio, con internos que hablan y operan como si todo fuera normal, y la respuesta de casi todos los gobiernos y cúpulas alrededor del mundo también pretenden que no hay nada raro aquí (aunque se sabe que en privado dicen lo obvio). Para muchos de nosotros, como periodistas, el dilema es si reportar todo como lo hacíamos antes de la llegada del bufón peligroso, y con ello otorgar credibilidad y "normalidad" al rey del manicomio y sus cómplices, sólo porque representan el poder político de esta última superpotencia, o si ya nombrar las cosas como son.

Me escapé un ratito del siquiátrico para ofrecer sólo algunos ejemplos de lo que sucede aquí adentro:

Este fin de semana Trump atacó, una vez mas, a Saturday Night Live, el añejo programa de comedia y sátira, y pareció amenazar con una acción federal en su contra, indicando que las agencias electorales y de comunicaciones debería de investigar el show. Peor aún, el episodio era una repetición del originalmente transmitido en vivo en diciembre.

youtu.be/AdQl7SxOHek. No es la primera vez que este presidente decide que los comediantes son sus enemigos.

Trump, en una entrevista con el sitio ultraderechista Breitbart News, pareció advertir de represión violenta contra opositores al comentar que tiene el apoyo de la policía, los militares y los Bikers for Trump (los clubes de motociclistas) y que podría ser "muy malo" si tienen que entrar en acción.

Tambien decidió renovar ataques contra el venerado senador republicano John McCain, quien falleció en agosto del año pasado, por entregar a la FBI materiales relacionados a la influencia rusa en las elecciones, y acusando que “él tenía ‘manchas’ mucho más graves” en su historial y que era último en calificaciones de su generación en la Academia Naval.

El mes pasado, Robert Kraft, dueño de los Patriotas de Nueva Inglaterra, campeones del Supertazón –amigo del presidente–, fue arrestado junto con varios ejecutivos en una investigación federal de prostitución y tráfico de mujeres, después de que fue captado usando los servicios de un spa en Florida. La fundadora de la cadena de estos lugares es la empresaria china Cindy Yang. Aunque aparentemente ya no era la dueña y no ha sido acusada en este asunto, se reveló una serie de otros negocios que posee en los que ofrecía "acceso" al mundo de Trump. De hecho, circula una foto de ella con el presidente viendo el Supertazón.

El régimen de Trump anunció el pasado viernes que prohibirá la entrada a Estados Unidos al personal la Corte Penal Internacional si intentan investigar a Estados Unidos por abusos de derechos humanos en las guerras de Afganistán y otras. La Unión Estadunidense de Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés) denunció este intento "sin precedente" de evitar la "rendición de cuentas" por crímenes de guerra y que "apesta a las prácticas totalitarias que caracterizan a los peores abusadores de derechos humanos".

Cuando Trump fue a Alabama hace una semana para visitar a las comunidades devastadas por torbellinos, asistió a una iglesia donde se le ocurrió firmar Biblias, como si fuera el autor.

Uno de cada cuatro votantes creen que Dios quiso que Trump ganara la elección en 2016, según una reciente encuesta de Fox News.

Estas son sólo algunas de noticias desde el manicomio; no hay desabasto. La simple tarea de navegar entre las mentiras y engaños es agotadora. En 773 días en la Casa Blanca, Trump ha hecho 9 mil 14 afirmaciones falsas o engañosas, reporta el Washington Post.

Es como esa broma: dos internos están en un manicomio y uno le dice al otro "yo soy el rey", y el otro pregunta "¿Quién dijo?" El otro responde: "Dios". Desde otro cuarto se escucha otra voz: "Nunca dije eso".

Bueno, ya están cerrando las rejas del manicomio y dicen que me tengo que regresar o que me quedaré afuera. ¿Cuál es la decisión correcta para los que nos toca reportar todo esto?

 

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Todo preparado para la gran rebelión estudiantil por el clima

Los estudiantes de educación secundaria y superior están llamados a un paro este viernes 15 de marzo en la primera gran huelga internacional contra el cambio climático y la falta de políticas para atajarlo.

 

La juventud se planta por su futuro. Es un lema válido para prácticamente cualquier reivindicación estudiantil pero en este caso se refiere, literalmente, a la posibilidad que ese futuro exista para esos jóvenes. “La ONU ya ha dictado que en 2030 tenemos que tener ya una serie de medidas drásticas o no habrá planeta que recuperar”, señala Irene Rubiera, portavoz de Fridays for Future Madrid. “No sé cuántos años van a tener Pablo Casado, Pedro Sánchez y toda esta gente en ese momento, pero sé que serán muy mayores y les importará todo mucho menos”. A ella le va la vida en ello: tiene 19 años.


La lista de eventos globales para la gran huelga estudiantil internacional programada para este viernes 15 de marzo, que tiene el fin de exigir a los gobiernos implementar medidas inmediatas y realistas para frenar el cambio climático y dejar el aumento de temperatura global medio a un máximo de 1,5ºC respecto a los niveles preindustriales, ya supera las 1.300 convocatorias en más de cien países. A nivel estatal, son medio centenar las ciudades donde se han programado concentraciones y manifestaciones, según ha recopilado la plataforma Juventud por el Clima - Fridays for Future.


Es el colofón de un movimiento, Fridays for Future —los ‘viernes por el futuro’—, que tiene una impulsora y cara bien visible en Greta Thunberg, una adolescente sueca de 16 años que comenzó todo esto cuando decidió dejar de asistir a clase para que el gobierno sueco redujera sus emisiones, y una herramienta clara: la huelga. “Como dice Thunberg, nosotros estamos ahora en clase estudiando para un futuro que no vamos a tener, así que es una manera de simbolizar que no vamos a estudiar para un futuro que no tenemos”, explica Rubiera.
Sin precedentes en Europa


En países como Alemania, Australia, Bélgica, Francia o Suiza, los paros y protestas de los viernes están siendo masivos desde hace un mes y han cosechado un éxito sin precedentes en algunos de ellos, más si cabe resaltando que las movizaciones son impulsadas y llevadas a cabo por jóvenes de secundaria que, de esta forma, están elevando la voz contra un problema que los adultos no parece que acaben de tomar demasiado en serio.


En España la iniciativa ha tardado algo más en arrancar, “quizá porque aquí tenemos menos tradición de asociacionismo juvenil”, opina Rubiera. Aunque hace dos meses un grupo de estudiantes se plantó ante la sede de la Generalitat de Girona, el pasado 1 de marzo se producía el primer Friday for Future convocado a nivel estatal, que conseguía tímidas protestas frente al Congreso —unas 500 personas en Madrid—, y en la plaza de Sant Jaume, en Barcelona, además de en otras ciudades como Girona, Málaga o Valencia.


Quince días después, organizado en apenas tres semanas y de forma telemática —”tenemos un grupo grande de coordinación nacional, otros de gente que trabaja en los institutos y otro de diseñadores de carteles”, cuenta la activista del nodo madrileño de la organización—, el movimiento pretende llegar mucho más lejos y multiplicar las protestas tanto en número de asistentes como de ciudades. Aquí, además, las universidades se han apuntado para unir fuerzas para defender el planeta, lo que supone un potente aliado del movimiento.
Escuchen a los científicos


Quien busque un decálogo de reivindicaciones, más allá del cumplimiento de temas básicos que la comunidad internacional apoya de palabra pero no de acción —como es el caso del malogrado Acuerdo de París o no sobrepasar, como dicta el Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC), los 1,5 ºC— no lo encontrará. “Solo pedimos una cosa, que escuchen a los científicos. Yo tengo 19 años y no sé cuáles son las medidas concretas para abordar el problema, pero sé que hay gente que ya las tiene y nosotros pedimos que se les escuche”, indica Rubiera.


La juventud llama a hacer caso a los científicos y estos devuelven el cumplido. Más de 12.000 de Alemania, Australia y Suiza presentaron este martes en Berlín un manifiesto por el que secundan la huelga juvenil. La lista con todos los nombres se entregará este viernes a los activistas alemanes, un país que cuenta con más de 180 protestas programadas para ese día.
Políticos, sin interés


Desde el movimiento ven con preocupación la falta de interés de los dirigentes españoles. “Nos preocupa que estando en campaña electoral no hablen mucho de esto”, indica la activista, “lo ven muy lejos, no ven que es un problema muy serio que hay que abordar de manera inmediata, y eso es un problema”.


Desde el ecologismo nos les faltan apoyos, también logísticos, aunque en Fridays for Future dejan claro desde el principio que es un movimiento apartidista y que no ha surgido de ninguna organización. La Alianza por el Clima, una federación internacional formada por 400 organizaciones, que ha expresado su agradecimiento y apoyo al movimiento, recuerda que “la evidencia científica señala al cambio climático como la principal amenaza para el planeta tierra y nuestros medios de vida, y que disponemos de un plazo tan limitado para frenarlo que todas las acciones cuentan”.


En España, Ecologistas en Acción, a través de un comunicado, remarca que “el compromiso de perseguir una ruta segura de descenso de las emisiones, capaz de limitar el incremento de la temperatura global por debajo en 1,5 ºC, es la única respuesta posible a las demandas de la activista climática Greta Thunberg”. Para la confederación, la ola de movilizaciones iniciada por la adolescente sueca “denuncia con claridad cómo los actores políticos tradicionales no han estado ni están a la altura del reto que supone cambio climático”. Asimismo, reclama a los partidos políticos, sindicatos, empresas y organizaciones que han mostrado su apoyo a la huelga “que canalicen su acuerdo con las movilizaciones juveniles planteando los cambios necesarios en sus propias entidades y asuman el cumplimiento de objetivos coherentes con las indicaciones del IPCC”.


También Greenpeace se ha volcado con los jóvenes, llamando a la movilización “la revolución de las tizas de colores” y animando a toda la sociedad “a sumarse y empujar por un nuevo comienzo, una nueva oportunidad de ponernos manos a la obra para buscar soluciones. El tiempo es escaso y hay mucho trabajo que hacer”.


Desde Unidos Podemos también se apoyan la movilización, tal como aseguró su secretario de Organización, Pablo Echenique este miércoles. Equo, el partido verde enmarcado en la coalición, ha llamado a secundar la huelga y ha asegurado que apoyará “cualquier acción relacionada con la lucha contra el calentamiento global”.

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Miércoles, 13 Marzo 2019 06:27

Buscan reponerse del apagón

Buscan reponerse del apagón

El país no ha volado por los aires. Podría haberlo hecho si se toma en cuenta la profundidad del impacto generado por el apagón nacional que comenzó el jueves a las 17 horas y aún no ha terminado de restablecerse el suministro por completo. Las noticias de este martes son que en algunos puntos recién volvió la luz, como en la ciudad de Maracaibo, o en la Comuna El Maizal, en el estado Lara. 

Las consecuencias del apagón fueron múltiples, las formas de enfrentarlas también. Tanto por parte del gobierno como de iniciativas espontáneas. Las políticas, por ejemplo, fueron de abastecer con camiones cisternas los principales puntos, como cerros y hospitales, y garantizar distribución de alimentos a través de diferentes mecanismos. Se trata de normalizar un país que ya estaba en un cuadro de dificultades prolongado, luego de un golpe de una magnitud aún difícil de calcular.


La respuesta no logró dar abasto ante la magnitud de la demanda, por ejemplo, de agua, ya que el sistema de bombeo se vio afectado por el apagón, lo que se tradujo en iniciativas colectivas, como abrir un caño en El Valle o San Agustín, zonas populares de Caracas, para llenar botellas y botellones. Son muchas las imágenes de personas haciendo colas para abastecerse de agua en todo sitio donde se pueda conseguir, comercios, llenaderos, cisternas, manantiales.


Ante una situación de esas características se podría haber esperado una multiplicación masiva de focos de protesta espontáneos, violencia, movilizaciones, por fuera de lo que la oposición intente convocar. Se dieron hechos como saqueos, por ejemplo, en el centro comercial Sambil, en Maracaibo, donde según informó el gerente general, se trató de un grupo de trescientas personas que lograron derribar portón, fachada y puerta hasta ingresar al interior. Fueron varios casos, aunque no se puede hablar de un cuadro que desbordó y masificó en un escenario inestable, peligroso, por los hechos en sí y los llamados de la oposición. El Fiscal General informó que se iniciará una investigación contra Guaidó por su presunta participación en el sabotaje al sistema eléctrico nacional.


El clima en las calles caraqueñas durante el día ha sido de preocupación, resolución, cotidianeidad, restablecimiento de comercios, sistemas electrónicos de pagos, de transporte, aunque el sistema de metro aún no esté activo. Quien llegue a la ciudad no se encuentra con un cuadro de devastación sino con un escenario de dificultades acumuladas y nuevas, una idiosincrasia venezolana que permite enfrentar adversidades de manera sorprendente para una mirada ajena, un chavismo activado en su dimensión de gobierno y organización popular, una tranquilidad en regreso marcada por la conciencia de que nada ha terminado, sino que se está en el centro de un conflicto nacional e internacional.


Esta última dimensión ha estado sobre la mesa de manera central en la mañana de ayer con la decisión del gobierno de Venezuela, anunciada por el canciller Jorge Arreaza, de dar por terminadas las conversaciones con Estados Unidos para el establecimiento de oficinas de interés, y la orden al personal diplomático norteamericano de abandonar Venezuela en las próximas 72 horas.


Por otro lado, la administración de Donald Trump incluyó en el pedido de presupuesto para el año 2020, la suma de 500 millones de dólares para “la transición en Venezuela”, ratificando la política y la probable prolongación del conflicto.


A su vez desde anteayer se encuentra la misión técnica de trabajo de la Oficina de la Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas (ONU), quien fue recibida el lunes por el canciller y ayer mantuvo una reunión en la Asamblea Nacional. En los próximos días, según indicó el canciller, la misión de la ONU se reunirá con instituciones del gobierno bolivariano y los poderes públicos.


En ese contexto elaborarán un informe de la situación dentro de un contexto muy complejo, donde existen datos antagónicos, muchas veces sin confirmación. El caso más claro es el de los muertos que habría provocado el apagón: según voceros de la oposición primero fueron 17, luego un periodista afirmó que fueron 296, entre los cuales 80 neonatos, cifra que luego fue desmentida por la presidenta del Colegio de Médicos del estado Zulia y no fue retomada. El ministro de Salud, por su parte, afirmó que no ha habido muertos en hospitales públicos debido al apagón.


Ayer se dieron protestas convocadas por la oposición, aunque solo reunieron unos pocos cientos de manifestantes. Pero los acontecimientos se mueven con mucha velocidad, se superponen los días con las noches, y la confirmación de los hechos requiere siempre la verificación por diferentes fuentes. La verdad, se sabe, es una de las principales víctimas en estos contextos.

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“El liderazgo es una suerte de trampa para las mujeres”

“Si una mujer muestra atributos considerados femeninos, se la ve como una líder débil. Pero si presenta atributos ‘a lo Angela Merkel’, que son vistos como masculinos, se la tilda de desagradable o poco femenina”, define esta especialista en opinión pública, que repasa los obstáculos estructurales que las mujeres afrontan en la vida política.


El #8M vuelve a visibilizar la desigualdad de género, en particular, los techos de cristal que afrontan las mujeres en la vida cotidiana como en el ámbito político. Evidencia, sobre todo, la necesidad imperiosa de promover una agenda de género con un enfoque de derechos que no solo atienda de manera urgente la afectación que supone forzar a una niña violada a continuar con un embarazo en contra de su voluntad, sino además las desigualdades estructurales que arrastran las sociedades producto de una cultura patriarcal tan arraigada como imperceptible e invisibilizada. Después de años de asesorar a políticas mujeres en países de América Latina y de Europa, la consultora e investigadora del Conicet, Virginia García Beaudoux, pintó ante PáginaI12 la situación de las políticas mujeres en la región: los techos que impiden su desarrollo en términos de liderazgo, la falta de una paridad sustantiva en materia de participación política y la obligación social de procurar una igualdad real como principio constitucional.

–¿Cuáles son los obstáculos estructurales que las mujeres afrontan en la vida cotidiana y en la vida política?

–No había tomado conciencia de la magnitud que tiene la desigualdad de género hasta que empecé a trabajar con mujeres en la política, en consultoría con PNUD en Honduras, en El Salvador, en Guatemala. En mi recorrido por América Latina, entendí que la dimensión de la desigualdad es enorme y que, sin importar el país, todas las mujeres me hablaban de los mismos obstáculos dentro de los partidos y, sobre todo, en lo que hace a la confianza y el financiamiento de sus campañas electorales. Encontré un denominador común que iba más allá de la política. Me encontré con un estereotipo muy marcado: la creencia extendida, construida culturalmente, de que el liderazgo es masculino. Si preguntamos a una persona tres características de lo que consideramos masculino, dirá “fortaleza, asertividad, capacidad para tomar decisiones”. Entre esas respuestas, encontraremos una superposición casi perfecta entre la descripción de lo masculino y la de liderazgo. En cambio, casi nunca coincide lo que hemos establecido que es lo femenino y el liderazgo. Esto ha sido un gran obstáculo para las mujeres en todos los ámbitos de desarrollo. En la universidad de Oxford tomó 800 años nombrar a una rectora mujer. La Universidad de Buenos Aires no ha tenido una rectora mujer en toda su existencia, cuando la mayoría de las profesoras universitarias son mujeres...

–Pero no lo son la mayoría de los titulares de cátedras universitarias.

–Exactamente. Estos techos supuestamente invisibles –los llamamos techos de cristal– son tremendamente resistentes, por eso es muy difícil romperlos y atravesarlos. Solo el 5 por ciento de Premios Nobel se otorgó a mujeres. El Foro Económico de Davos de 2018 fue considerado un éxito rotundo porque el 21 por ciento de los asistentes fueron mujeres. Entonces, la idea de que los buenos líderes son hombres continúa siendo uno de los estereotipos que más complica el desarrollo de las mujeres.

–¿Cómo se traducen estos estereotipos en el plano cotidiano?

–Los estereotipos no solo describen, también prescriben. Si un estereotipo describe que las mujeres somos más sensibles que los hombres, la prescripción es que, frente a la enfermedad de un niño o un adulto mayor, es la mujer la que debe hacerse cargo porque es la sensible y la empática. Esas tareas de cuidado asignadas como naturales a las mujeres terminan dificultando su inserción en la cadena productiva en igualdad de condiciones. Entre las personas sin instrucción formal, al no poder tercerizarlas tareas de cuidado, deben aceptar trabajos de tiempo parcial con remuneraciones mucho más bajas, al punto de que la brecha salarial de género en ese sector llega al 35 por ciento.

–Es decir que las consecuencias del estereotipo de género no son homogéneas sino que afectan más a los sectores más pobres.

–Sí, claro. Pero al mismo tiempo nos afecta a todas y a todos. Me tocó entrevistar a un hombre en Holanda, donde el 70 por ciento de las mujeres trabajan tiempo parcial, trabajan cuatro días a la semana y uno de esos días lo dedican a sus hijos o a lo que ellas quieran. Los hombres pueden hacer lo mismo pero casi ningún hombre opta por trabajar tiempo parcial. Cuando este señor dijo en su lugar de trabajo que quería empezar a trabajar part time, la primera pregunta que le hicieron fue: “¿tu esposa está bien?” Y la segunda: “¿por qué querés trabajar part time, si no te divorciaste ni tu esposa tiene un problema de salud? Como este señor quería ser papá más allá de los fines de semana, interpretaron que no le gustaba tanto su profesión. Es decir que este estereotipo también perjudica a los hombres. Lo que ocurre es que estas consecuencias son mucho más marcadas entre las mujeres, en términos de desigualdad política y económica.

–¿Qué elementos de esta desigualdad de género observa en su trabajo con mujeres políticas en América latina?

–Cuanto más tradicionalista es un país, más difícil resulta atravesar los estereotipos. Y los países donde la religión tiene mucho peso, esto se vuelve más complicado. Está claro que tenemos diferencias sexuales, las mujeres podemos gestar y los hombres suelen tener más fuerza física. Pero una cosa es el sexo y otra cosa es el género como construcción cultural. En algunos países, donde las construcciones de género son mucho más binarias y donde hay una valoración de esa diferencia, vale más ser hombre que ser mujer. Pero también en países considerados paraísos de la igualdad, como Suecia o como Holanda, encontramos estas características estereotípicas en la distribución de roles. Hay algunas cuestiones interesantes para señalar en este sentido. En América Latina, el 52 por ciento de la militancia de los partidos políticos son mujeres, en cambio menos del 15 por ciento de los secretarios generales y los presidentes de los partidos políticos son mujeres. Ese es un claro techo de cristal en la política; no es natural que frente a un 52 por ciento de mujeres militantes las cúpulas no reflejen esas proporciones. En Guatemala pregunté: “¿cuántos partidos políticos tienen?” La respuesta fue: “35”. “¿Y cuántos liderados por mujeres?”, agregué. “Cuatro”, respondieron. Lo mismo en Suecia. “¿Cuántos partidos políticos liderados por mujeres hay?” “Ninguno”, dijeron. Y se corrigieron: “Sí, hay uno: el Partido Feminista”.

–¿Cuáles son los otros aspectos que mencionó como interesantes para analizar estas diferencias?

–La primera cuestión es tener cuidado en asimilar la igualdad numérica con la igualdad sustantiva. Hemos avanzado en lo relativo a la igualdad numérica, porque las leyes de paridad garantizan que las listas estén conformadas un 50 por ciento por hombres y un 50 por ciento por mujeres. Pero además de esta igualdad numérica, que es importante, se trata de construir posiciones de poder y de influencia política. La conformación de las comisiones parlamentarias es un espacio donde se reproducen estos estereotipos. Las mujeres están al frente de la comisión de Salud, la de Educación, la de Niñez, la de Mujer o Discapacidad, mientras que los hombres están en Presupuesto, Obra Pública, Trabajo. Entonces, hay que trabajar sobre las dimensiones del liderazgo para tender a una paridad sustantiva.

–¿Qué características encuentra entre las mandatarias mujeres? ¿Qué las distingue?

–Hay mucha diversidad en los estilos de liderazgo, el liderazgo es una suerte de trampa para las mujeres.

–¿En qué sentido?

–Si una mujer muestra atributos considerados femeninos, se la ve como una líder débil. Pero si presenta atributos “a lo Ángela Merkel”, que son vistos como masculinos, se la tilda de desagradable o poco femenina. Como el liderazgo está pensado desde categorías definidas como masculinas, es difícil para una mujer no ser criticada por su estilo de liderazgo. El año pasado había solamente 15 Jefas de Estado en el mundo, hay muy pocas mujeres al frente de los Ejecutivos.

–Siguiendo con este razonamiento, ¿cómo suelen ser representadas las mujeres en la política, en general, yen los medios, en particular?

–Hay un doble estándar. Todo el tiempo vemos que las mujeres aparecen en su calidad de madres. Los medios suelen hacer hincapié en el vínculo que tienen con sus hijos o el tiempo que les ocupa la maternidad. Cuando Hillary Clinton fue abuela, diversos medios de comunicación en Estados Unidos preguntaron si, por haberse convertido en abuela, estaría en condiciones de ser presidenta. La revista Times publicó un artículo sobre los pros y los contras de una abuela presidenta. Entonces se me ocurrió mirar qué se había escrito de los hombres que eran abuelos y se habían presentado a la Presidencia de Estados Unidos. No se escribió una sola línea. Mitt Romney presentó 18 nietos en campaña, se sacó fotos con 18 nietos y nadie preguntó: “¿puede un abuelo ser presidente de los Estados Unidos?” Sabemos que es normal que tanto hombres como mujeres lleguen apadrinados a la política. Sin embargo, en el caso de las mujeres, el cuestionamiento mediático es mayor: “es la ahijada política de”, “es la esposa de o es la hija de”... Cuando una mujer asume una presidencia o una gobernación es más frecuente que se pregunte si estará realmente preparada para ese desafío. No ocurre lo mismo con un hombre. A eso se suman comentarios acerca de su vestuario, apariencia física, peinado, maquillaje. Como consecuencia, los votantes, en sus evaluaciones, empiezan a verlas como menos creíbles, menos confiables, menos fuertes, y disminuye la intención de voto hacia las mujeres. Este tipo de coberturas mediáticas las empujan más hacia lo doméstico que hacia lo político.

–En su experiencia con mujeres políticas en países de América Latina, ¿nota diferencias entre los países en el estilo patriarcal de hacer política? ¿Qué factores inciden en esas diferencias, si las hay?

–En los países con una población aborigen significativa o donde las mujeres viven una situación económica de mayor vulnerabilidad –lo que técnicamente llamamos “la doble minoría”–, por supuesto que el desafío es todavía mucho más grande que si se trata de una mujer blanca de clase medida. Efectivamente, las condiciones de etnia y la situación socioeconómica dentro del entramado social influyen en el grado de dificultad, de visibilidad y de consideración que le tienen a una mujer dentro de un partido político a la hora de sumarla a una lista electoral.

–En esos lugares con una doble minoría, ¿observa logros a partir del trabajo que se está llevando a cabo?

–En todos los países se ven muchos cambios y muy favorables, por todo el trabajo que se está haciendo. Aunque son más lentos de lo que desearíamos, porque tomará tiempo hacerlo. Claramente las mujeres están teniendo más voz, más acceso, están tomando conciencia de su rol y del espacio que tienen que reclamar por principio constitucional, pero acá hay espacios que habrá que pelear y la pelea no será fácil. En Honduras, una señora me contaba que cuando faltaban medicamentos en el dispensario era ella quien los conseguía, que cuando había problemas con el agua potable era ella quien lograba que llegara el camión cisterna, que cuando había que trasladar a alguien era ella quien sabía dónde buscar la ambulancia, pero que cada cuatro años venía un político varón y le pedía que le consiguiera votos de esa gente a la que ella asistía. Hasta que un día se preguntó por qué no podía ser ella la persona votada por esa población. Todos estos cambios van generando una mayor conciencia del valor político que esas mujeres tienen para sus comunidades.

–¿Esa conciencia es suficiente?

–No. Tampoco evita que luego de tomar conciencia te enfrentes a una sociedad que es patriarcal y a un sistema político machista.

–¿Cómo experimentan las mujeres políticas el financiamiento de sus campañas? ¿También en ese aspecto sus derechos se ven vulnerados?

–Normalmente las mujeres políticas llevan las de perder en materia de financiamiento: son enviadas a los distritos donde tienen más probabilidades de perder y, por ende, cuentan con menos financiamiento para sus campañas electorales. El dinero con el que se cuenta define una posición de poder, de allí que el reparto de los recursos simbólicos y económicos tenga un impacto significativo.


–¿Qué pasos concretos se están llevando a cabo?


–Por empezar se está trabajando mucho en el nivel de formación y de entrenamiento de habilidades para las mujeres del mundo público. Las mujeres venimos con demora en cuanto a la cantidad de redes que hemos construido en la política. A mí no me gusta hablar de “capacitaciones” porque creo que las mujeres estamos tremendamente capacitadas, lo que hacemos en realidad es entrenar habilidades que ya tenemos y que nunca hemos entrenado por no haber tenido la oportunidad de usarlas en la política. Habilidades de liderazgo, de negociación, de comunicación, de organización de una campaña electoral, de organización de un equipo de voluntarios para una campaña, de uso de las redes sociales. Distintos organismos, como Naciones Unidas o la OEA, están invirtiendo esfuerzos en toda América Latina para que las mujeres puedan poner a punto estas habilidades para las campañas electorales. Otra línea apunta a plantear que los partidos financien actividades para las mujeres y que ellas participen en el armado de las listas electorales, entrenar también a sus cuadros masculinos en temas de género porque si no las únicas que avanzan en temas de salud sexual y reproductiva, de cuidados o lo que fuere, son las mujeres.

–¿Y en relación con los estereotipos mediático?


–Se está trabajando con los medios de comunicación para que dejen de ser un obstáculo. Se realizan talleres con periodistas, editores y responsables de medios, donde se trabaja sobre los rasgos de la cobertura y, dentro de esta, los sesgos hacia las mujeres políticas. Y donde se piensa qué se puede hacer para mejorar esos tratamientos mediáticos. Ellos mismos comenzaron a generar ciertas pautas: no tomarle a una mujer una foto que no le tomarían a un hombre, no ponerle un micrófono cuando está a la salida de la escuela de sus hijos, establecer límites para que no existan diferencias entre unos y otras.


–¿A qué llaman transversalizar el enfoque de género?


–Apunta a cambiar el enfoque en materia de políticas públicas. Por ejemplo, en lo relativo a las licencias por maternidad se trata de pensar también un cambio en las licencias por paternidad para que las mujeres no sean las únicas que se hagan cargo de sus hijos. En el campo económico, requiere buscar la forma de que las mujeres se vean más favorecidas. Transversalizar el enfoque de género exige pensar que el escenario actual no es igual para hombres y mujeres y debemos pensar en cómo nivelarlo. Los sistemas de mentoreo son muy buenos. Se trata de que las mujeres que ya tienen experiencia en la política puedan orientar y ayudar a las que tienen menos experiencia.

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Domingo, 10 Marzo 2019 06:19

La disputa norteamericana

La disputa norteamericana

Un día cualquiera, todos los días, Fox News, el canal de noticias más visto en Estados Unidos, celebra el “patriotismo” del presidente Donald Trump. Enaltecen a los veteranos de guerra, machacan con los “crímenes de extranjeros ilegales” y difaman a las figuras más influyentes del partido Demócrata, especialmente a las mujeres que osan ejercer poder. Una investigación de la revista New Yorker sostiene que la cadena televisiva, que siempre fue partidaria, se ha convertido directamente en el brazo de propaganda de la Casa Blanca. Los autores sostienen que Fox News es tanto “el escudo como la espada” mediática de Trump. 

A unos diales de distancia, el segundo lugar en televidentes lo ocupa el ascendente MSNBC, seguido por CNN, ambos canales atacados regularmente por Trump: “¡[MSNBC] podría incluso ser peor que las noticias falsas de la CNN, si eso es posible!” dijo hace poco en un tweet. Es fácil entender el origen de la furia. El pasado 27 de febrero, por ejemplo, ambas señales cubrieron casi en continuado las siete horas de dramática comparecencia ante el Congreso de Estados Unidos del ex abogado personal de Trump, Michael Cohen, quien bajo juramento arremetió contra el presidente, lo calificó de “racista”, “estafador” y “tramposo” y ofreció detalles y documentos que podrían complicar las investigaciones penales y civiles en curso. Ese mismo día, en Fox News, se sucedían generosas imágenes del Presidente Trump en Vietnam en la “histórica” cumbre con el norcoreano Kim Jong-un, que luego resultó un fiasco.

En este incesante fuego cruzado, una posición de consenso sorprendió recientemente a propios y ajenos: el 65 por ciento de los estadounidenses coincide en aumentar los impuestos para los más ricos (aquellas familias que ganan más de 1 millón de dólares al año). Enhorabuena. Generó también indignación generalizada la noticia de que Amazon pagará 0 dólares en impuestos federales sobre sus ganancias de 11,2 mil millones de dólares en 2018. Es que Estados Unidos es el país desarrollado más desigual del planeta: el 0,1 por ciento de más ingresos posee casi tanta riqueza como el 90 por ciento de menos; y el salario promedio de los 500 CEO principales es 361 veces el salario promedio de un trabajador. Como bien señala Bernie Sanders, nuevamente lanzado a la carrera presidencial: “la economía está en pleno auge para los multimillonarios y las corporaciones, pero no está tan bien para la clase trabajadora”. El hogar promedio tiene menos riqueza hoy que hace 35 años y la expectativa de vida se redujo por segundo año consecutivo. En la superpotencia hay también 41 millones de personas (13 por ciento de la población) con ingresos bajo la línea de pobreza.


La paradoja perversa es que, en 2016, fue justamente un multimillonario, Donald Trump, quien logró capitalizar electoralmente la frustración, el miedo y el enojo incubados en el pueblo estadounidense. El magnate cultivó con eficacia la anti política, y ofreció respuestas (falsas) a problemáticas legítimas que el establishment del partido demócrata no supo ver. Pero desde aquella histórica primera marcha de las mujeres en Washington, el 21 de enero de 2017, algo empezó a cambiar. Se vive un auge de movilización de trabajadorxs, maestrxs, jóvenes, colectivo Lgbti. Los demócratas salieron fortalecidos de las elecciones de medio término: revitalizaron su plataforma y sus candidatxs, marcaron la agenda con temas clave para la población (sistema de salud, impuestos, deuda estudiantil, discriminación), y lograron recuperar el control de la estratégica Cámara de Representantes (Diputados). Desde este año, el Congreso estadounidense tiene un nuevo récord de mujeres (127), aunque son solamente 24 por ciento de lxs miembros, lejos de la paridad.


Mientras el partido republicano, con sus propias grietas, se abroquela detrás de Trump, una nueva generación más progresista -con más mujeres, jóvenes y minorías- está disputando el poder al interior del partido demócrata. Congresistas potentes como Alexandra Ocasio-Cortez, Elizabeth Warren y el propio Sanders lideran la batalla por un Estados Unidos en donde la redistribución del ingreso cambie de signo en favor de la mayoría. Un eje ha sido evidenciar que el supuesto “gran logro” de Trump y sus acólitos (la reforma impositiva) fue en realidad una estafa: el 83 por ciento de los beneficios por la rebaja de impuestos se lo apropiará el 1 por ciento más acaudalado del país. En contraposición a esta reforma, y haciéndose eco de aquel 65 por ciento que acuerda con cobrar más impuestos a los ricos, los demócratas manejan un menú de alternativas ambiciosas para generar una estructura impositiva verdaderamente progresiva y poder financiar el desarrollo de su país. Es uno de los terrenos de disputa de una batalla a fondo que, con matices, también atraviesa nuestro país: si el ingreso y la riqueza se redistribuyen hacia las elites, como viene haciendo el gobierno de Macri o si, en cambio, la riqueza social se empieza a canalizar nuevamente en favor del presente y el futuro de la mayoría de los argentinos.


Por Cecilia Nahon, profesora de la American University. Ex embajadora argentina en Estados Unidos

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Domingo, 10 Marzo 2019 06:05

Cómo luchar una lucha de clases

Cómo luchar una lucha de clases

Las luchas de clases son eternas, pero la manera en que las luchamos depende del actual estado del sistema-mundo en que estamos localizados.

Los sistema-mundos tienen tres temporalidades. Vienen a existir y esto necesita ser explicado. Segundo, son estructuras estabilizadas y operan de acuerdo con las reglas con que fueron fundadas. Y tercero, las reglas por las que mantienen su relativa estabilidad cesan de funcionar efectivamente y entran en una crisis estructural.


Hemos estado viviendo en el moderno sistema-mundo, que es el sistema-mundo capitalista. Actualmente estamos en la tercera etapa de su existencia, aquella de la crisis estructural.
Durante la fase previa, esa de las estructuras estabilizadas o normalidad, hubo un gran debate dentro de la izquierda acerca de cómo podía uno conseguir el objetivo de destruir el capitalismo como sistema. El debate ocurría dentro de los movimientos creados por la clase trabajadora o proletariado (como los sindicatos o los partidos social-demócratas) y dentro de los partidos nacionalistas o los movimientos de liberación nacional.


Cada lado de este gran debate creía que su estrategia y sólo ella podría vencer. De hecho, mientras cada lado creaba zonas en que parecía tener triunfos, ninguno tuvo tales logros. Los ejemplos más dramáticos de relatos de un supuesto logro que resultaron incapaces de evitar ser jalados de regreso a la normalidad son la Unión Soviética, por un lado, y el colapso de la revolución cultural maoísta, por el otro.


El punto de inflexión fue la revolución mundial de 1968, que estuvo marcada por tres rasgos: fue una revolución mundial en la que eventos análogos ocurrieron por todo el sistema-mundo. Todos rechazaban la estrategia orientada al Estado y la estrategia transformadora cultural. Era un asunto, decían, en que no podían decir si ésta o la otra, sino ambas.


A fin de cuentas, la revolución mundial de 1968 fracasó también. Trajo, sin embargo, un fin a la hegemonía del liberalismo centrista y a su poder de domesticar tanto a la izquierda como a la derecha, que fueron liberadas para retornar a la lucha como actores independientes.


Al principio, la derecha resurrecta pareció prevalecer. Instituyó el Consenso de Washington y lanzó la consigna de TINA ( there is no alternative, no hay alternativa). Pero la desigualdad se tornó tan extrema que la izquierda contraatacó y constriñó la capacidad de Estados Unidos de mantener o restaurar su dominación.


El retorno de la izquierda a un papel predominante también llegó a un final cambiante. Y así comenzó un proceso de salvajes vaivenes, un rasgo definitorio de una crisis estructural. En una crisis estructural, la izquierda necesita proseguir una política de establecer, en el muy corto plazo, tanto el poder del Estado para minimizar las penurias del 99 más bajo de la población, y además, a mediano plazo, buscar una transformación cultural para todo mundo.


Estos objetivos en apariencia contradictorios son muy desconcertantes. No obstante, son el único modo de emprender la lucha de clases en los años restantes de la crisis estructural. Si logramos hacerlo, podremos ganar. Si no lo logramos, perderemos.


Traducción: Ramón Vera-Herrera

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El fantasma de Saadi Kadafi ronda tras la cabeza de Justin Trudeau en Canadá // El premier está implicado en un escándalo

Otro mandatario socio de México en el antiguo TLCAN es implicado en un grave escándalo por obstrucción de la justicia que puede costar su puesto al premier canadiense, Justin Trudeau.

Sin contar su pleito montado contra la telefónica china Huawei (https://bit.ly/2EePRtn), el otrora carismático líder de 47 años había empezado a perder la brújula con viajes estrafalarios a la isla privada del dignatario Aga Khan y a India, donde apoyó a los legendarios sijs, y su santa alianza con el atribulado presidente francés Macron contra Trump en la pasada cumbre del G-7.

Ahora, un megaescándalo, que ha sacudido las entrañas judiciales y políticas de la apacible Canadá, pone en tela de juicio su relección en los próximos comicios de otoño, en donde ya figura como perdedor con su Partido Liberal, frente al Partido Conservador que tampoco luce muy bien pero que se aprovecha de los graves errores de juicio de Trudeau.

La constructora SNC-Lavalin, con sede en Montreal (Quebec), cuenta con más de 50 mil empleados en más de 50 países y operaciones en más de 160 naciones, con ingresos de 6 mil 932 millones de dólares estadunidenses (en 2017).

Sucede que la pestilente constructora/minera/metalúrgica/ energética/hidráulica, debido a sus presuntas lubricaciones al Partido Liberal, gozó de la laxitud legal del gabinete de Trudeau, según explosivas acusaciones de la ex procuradora Jody Wilson-Raybould, quien acusó al premier y a otros 11 funcionarios de recibir "amenazas veladas" para obligarla a recusarse de la investigación (https://tgam.ca/2VH4AEv).

Las acusaciones versan sobre la conducta inapropiada de la constructora quebequense que sobornó a funcionarios de Libia, durante el mandato del luego sodomizado (literal) Muammar Kadafi, además de haber contratado hetairas al servicio de Saadi, hijo del mandatario libio, para complacerlo durante una visita a Canadá en 2008 (https://bit.ly/2IWSiqn). Ahora sí que los negocios de la constructora eran redondos e integrales.

La comparecencia de la ex procuradora –degradada a un puesto menor por desobediencia– ante el Comité de Justicia del Parlamento desencadenó una serie de renuncias que empezó con Gerald Butts, principal asesor político y amigo de adolescencia del premier.

El líder de la oposición del Partido Conservador, Andrew Scheer, conminó al premier a presentar su renuncia, quien reviró que serán las elecciones de otoño las que definan si debe continuar en su cargo.
El alegato de Trudeau para defender a la macabra constructora se centraba en la defensa de empleos y en la probable transferencia de la empresa de Montreal a otro lugar (https://bit.ly/2BSJ5cj).

Moon of Alabama diagnostica que “Trudeau está acabado (https://bit.ly/2HkXIZD)”: La matriz de la empresa y 3 mil 400 de sus empleados se encuentran en Quebec, donde el Partido Liberal "necesita colectar votos" en la elección federal de otoño "para conservar su mayoría". Un juicio contra la pestilente empresa la hubiera anatemizado de todos los contratos públicos en Canadá durante 10 años, lo cual "hubiera costado empleos y votos".

Curioso mundo neoliberal: el primer escándalo de Trudeau y está apunto de ser eyectado del poder, mientras que la putrefacta SNC-Lavalin destila desde 1995 (antes de que apareciera en el radar Trudeau) una espesa estela de azufre con una serie de escándalos: desde la presa hidroeléctrica de Kerala (India), pasando por la "reparación" del puente Jacques Cartier en Montreal (¡No perdonan ni a sus conciudadanos!), hasta su tsunami corruptógeno en Libia (por pitazo del gobierno suizo).

No podía faltar su eslabón del “México neoliberal itamita”, en la etapa aciaga de Calderón, cuya filial participó en "la trama para trasladar a México a Saadi Kadafi" mediante las tratativas bajo la mesa de los canadienses Stéphane Roy y Cynthia Vanier con la "mexicana" falsificadora de documentos Gabriela Dávila Huerta de Cueto (https://bit.ly/2SVIaxu).

El premier de Canadá niega rotundamente su injerencia legal y atribuye las renuncias a una "erosión de la comunicación" en su gabinete (https://bit.ly/2H8ZUnA). A ver qué dicen los electores.

www.alfredojalife.com

Twitter: @AlfredoJalifeR_

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Los hallazgos de Petén reescriben la historia de la Guatemala precolombina

Los descubrimientos arqueológicos de Tikal sepultan el supuesto pacifismo maya e iluminan la desaparición de una cultura milenaria


La Fundación Pacunam (Patrimonio Cultural y Natural Maya), un consorcio internacional de arqueólogos e investigadores, ha revelado al mundo una noticia que ha conmovido a los estudiosos y que promete reescribir la historia precolombina de Guatemala: el descubrimiento, en un área de 2.144 kilómetros cuadrados de Tikal —en el departamento de Petén, al norte del país—, de más de 60.000 estructuras, edificios monumentales, 105 kilómetros de calzadas, un complejo sistema de canales para distribución de agua y hasta 59 kilómetros de murallas defensivas.


El hallazgo es fruto de años de trabajo de equipos de arqueólogos, en su mayoría estadounidenses y guatemaltecos, y abre la puerta a investigaciones en zonas inéditas en grupos de estructuras de vigilancia y una ciudadela fortificada que cambian la percepción de los expertos sobre la manera en que los mayas practicaban la guerra. La historiografía oficial concebía tradicionalmente la cultura maya como una civilización pacífica, dedicada fundamentalmente a la astronomía y las matemáticas, de lo que sería ejemplo el calendario maya (lunar y tan preciso como el gregoriano que nos rige) o el descubrimiento del concepto matemático del cero.


Pero los últimos descubrimientos obligan a reinterpretar esta visión, como comenta a EL PAÍS el doctor en Historia José Cal, profesor de la Universidad de San Carlos de Guatemala. Para empezar, señala, hay que considerar una nueva densidad poblacional y una complejidad social mucho mayor. “Esto cambia completamente el análisis sobre los asentamientos humanos en toda la zona, su vida social, económica, política y religiosa”, puntualiza, al tiempo que subraya que la existencia de murallas defensivas termina de sepultar la visión idílica de los mayas como un pueblo esencialmente pacífico. “Eran pueblos que combatían entre ellos y donde se daban relaciones de poder, con luchas intestinas”.


Uno de los expertos de Pacuman, el arqueólogo Edwin Román, recuerda que la teoría tradicional apunta a que las guerras de los mayas tenían un carácter ritual: la captura de prisioneros para ser sacrificados a los dioses. “Los nuevos descubrimientos señalan que la guerra fue bastante más frecuente”, afirma, y añade que esta habría sido una de las causas para el abandono de las grandes ciudades, pero no la única. "Sabemos que se abandonaron por una conjugación de factores, como sequías prolongadas, determinantes en una sociedad agrícola en un ambiente hostil".


En esta apreciación coincide el arqueólogo Bernard Hermes, que en una conversación telefónica desde Petén señala que el mayor impacto de estos descubrimientos es la nueva visión de la Guatemala precolombina. “Cambia las perspectivas de cómo se desarrolló la cultura maya. Obligará a la reinterpretación de ciertos aspectos de la historia, como la demografía, y permite el conocimiento de nuevos sitios arqueológicos. Es un trabajo gigantesco que seguramente sobrepasará las capacidades del Gobierno”, subraya.


“Este mapeo, obtenido gracias a la tecnología avanzada de la NASA, nos permitirá entender en su justa dimensión la importancia de la civilización maya, particularmente en aspectos como el manejo del ambiente y sus interacciones, incluyendo la guerra” comenta la presidenta de la Fundación Pacunam, Marianne Hernández. “Ha generado un interés extremo a escala mundial para entender la civilización maya. Ahora podemos ver, en toda su complejidad, una civilización que hasta ahora estaba en desventaja frente a otras culturas”, concluye. La historia tradicional siempre colocó a Tikal como el epicentro de la cultura maya. La nueva perspectiva que surge de estos nuevos hallazgos lo coloca como “un centro ceremonial de primer orden, con una función muy importante como observatorio astronómico, pero no el único”, en palabras de Cal, que subraya que esta nueva realidad será determinante para reescribir la historia nacional.


El periodista Carlos Tárano, con estudios de arqueología en la Escuela Nacional de Antropología e Historia de México, califica como “fundamental” el papel de Tikal en la historia de los mayas. “Fue, con Calakmul, en el actual Campeche (México), y con Caracol (ahora Belice), una de las tres grandes ciudades mayas del periodo clásico”. Cada una de ellas ejerció, por largos periodos, un dominio absoluto sobre el territorio de Petén, por lo que rivalizaban, con Tikal como enemigo a vencer. “Tikal”, añade, “es clave primero por su antigüedad (unos 500 años antes de Cristo) y porque recoge los monumentos más representativos de la época clásica maya y porque siempre fue una de las ciudades de mayor extensión que, con los nuevos descubrimientos, cobra una dimensión enorme, de más de 100.000 habitantes”.


“Tikal representa la culminación de un largo proceso de desarrollo económico, político, social y religioso. Su construcción abarcó siglos, entre los años 600 y 900 de nuestra era y cuenta con gran cantidad de monumentos, estelas, que se dedican a contar la historia de los gobernantes o a conmemorar hechos históricos importantes”, dice a EL PAÍS el arqueólogo Edgar Carpio. Geográficamente, agrega, Tikal fue un punto estratégico por el que pasaban los caminos de comercio hacia las tierras altas de Guatemala y hacia el actual México: "No fue una ciudad aislada ni era única".


Esta serie de recientes descubrimientos pone a Guatemala ante el desafío de estudiar a fondo una nueva realidad y proteger este tesoro cultural frente a los expoliadores de tesoros precolombinos, a los que está muy expuesto el país centroamericano.

Ciudad de Guatemala 8 MAR 2019 - 13:49 COT