La experiencia del Yo en la primera infancia

En este artículo se reconoce la importancia de la idea de ciclo y estadio en la psicología genética y en la exploración de la experiencia del Yo. La elaboración de esa idea por la comunidad magisterial es un proceso en desarrollo no exento de dificultades derivadas de las políticas públicas para la educación. Se presentan testimonios de la exploración de la experiencia del Yo en la primera juventud y de la función de las agencias sociales en la modulación de esa experiencia. Por último se aborda críticamente la función social del examen del Icfes.

 

En la exploración de la experiencia del Yo la idea de ciclo y estadio es fundamental. El cierre de un ciclo y la apertura de un estadio nuevo de la experiencia personal está marcado por acontecimientos umbrales, permitiéndonos reconocer clausuras y aperturas en el proceso dramático de la historia propia. En esos momentos, la persona se enfrenta a la tensión entre lo socio-cultural y lo íntimo, entre el juicio autovalorativo y el juicio valorativo de los otros.

 

Así sucede en la primera juventud cuando decimos adiós a la infancia. En las sociedades arcaicas, ese acontecimiento está marcado por ritos muy precisos que se activan cuando los adultos perciben los cambios anatómicos y fisiológicos que la sociedad reconoce como propios del ingreso a la primera juventud y del abandono de la infancia. Esas prácticas rituales modulan las elaboraciones íntimas de la persona y le dan un significado histórico cultural. En las actuales sociedades de mercado tales ritos no existen. La experiencia de tránsito a la primera juventud se elabora en soledad, se comparte en conversaciones espontaneas con los amigos en el colegio o la vecindad o se consulta con las comunidades profesionales de la psicología, de la pedagogía o de la medicina.

 

La conceptualización de esa experiencia en la psicología está vinculada con la exploración y la investigación de la idea de ciclo y estadio. Uno de los acontecimientos académicos relevantes en la consolidación de la idea de ciclo y estadio, fue el encuentro organizado en la Universidad de Ginebra por La Asociación de Psicología científica de Lengua Francesa en abril de 1955 para discutir sobre “El problema de los estadios en psicología genética.”

 

En una breve introducción a la publicación que recoge las ponencias y la discusión, Piaget caracterizó de anárquica la práctica y la investigación del tema. Dijo Piaget que en ese campo: “[…[ se halla que, por una especie de anarquía juvenil que demuestra hasta qué punto nuestra ciencia permanece aun joven, existen tantos sistemas de estadios como autores; parecería que los psicólogos no leyeran mutuamente sus obras o no sintieran las necesidad de coordinar sus esfuerzos”1.

 

Aquí es necesario preguntar por la comunidad magisterial y su participación en el desarrollo de la idea de ciclo y estadio, idea fundamental para enriquecer la práctica pedagógica y la enseñanza. El mismo Piaget nos puede orientar en esta pregunta. En 1965 elaboró a pedido de la Unesco un informe sobre el presente y el futuro de la educación en el planeta.

 

En el informe establece una comparación entre las expectativas que tres décadas atrás (1935) existían respecto a la renovación de las prácticas pedagógica y de la enseñanza y la situación que constataba en 1965. El resultado era desalentador.


En 1935 en un escrito que títuló “Los nuevos métodos educativos y sus bases psicológicas”, Piaget reconocía que se estaba desarrollando un modo distinto de comprender la infancia y en correspondencia con ello, vislumbraba una transformación radical en el abordaje de los vínculos entre lo que llamó la sociedad adulta y las nuevas generaciones. Esta apreciación tenía como punto de referencia lejano “El Emilio” de Rousseau (1762) y sus intuiciones sobre la infancia como un estadio específico de la experiencia humana, pero valoraba especialmente los desarrollos prácticos de Pestalozzi (1746-1827) y posteriormente de Froebel (1782-1852).

 

En el informe de 1935 resaltaba como significativa la influencia que a fines del siglo XIX y principios del siglo XX, volvía a tener Rousseau. Montessori, Decroly, Dewey eran pedagogos ilustres que reconociendo la tradición innovaban en lo relativo a la institución escolar, la enseñanza y la concepción de la infancia como estadio específico de la experiencia humana. En América ese proceso de renovación contaba con experiencias significativas adelantadas por Anibal Ponce en Argentina, Agustín Nieto Caballero en Colombia, en Chile la reforma educativa del año 28 liderada por la Asociación gremial de profesores, José Carlos Mariátegui en Perú.

 

Sobre ese proceso de renovación Piaget planteaba: “Si el pensamiento del niño es cualitativamente diferente del nuestro, el fin principal de la educación es formar la razón intelectual y moral; como no se puede modelar desde fuera, el problema es encontrar el medio y los métodos más convenientes para ayudar al niño a construirla por sí mismo, es decir, alcanzar en el plano intelectual la coherencia y la objetividad y en el plano moral la reciprocidad”2.

 

Esas premisas conceptuales estaban renovando las prácticas y las concepciones de la comunidad magisterial y en esa medida la formación de las nuevas generaciones se podían orientar de un modo creativo sin antecedentes en la historia de la sociedad. Piaget era optimista y afirmaba: “[…] en la medida en que se considera al niño dotado de una verdadera actividad y en que el desarrollo del espíritu se comprende en su dinamismo, la relación entre los sujetos a educar y la sociedad se hace recíproca: el niño tiende a acercarse al estado del hombre no ya por la mera recepción de la razón y las reglas de acción buena tal como se le preparan, sino conquistándolas mediante su esfuerzo y sus experiencias personales; a su vez, la sociedad espera de las nuevas generaciones algo más que una imitación: un enriquecimiento”3.

 

En el informe a la Unesco, treinta años después, Piaget sostiene francamente que las expectativas de renovación han fracasado. El párrafo inicial del informe comienza en estos términos: “Al abordar una tarea tan temeraria como la de querer resumir y, con mayor razón, intentar juzgar el desarrollo de la educación y la instrucción durante estos últimos treinta años, se llena uno de verdadero espanto ante la desproporción que subsiste hoy, tanto como en 1935, entre la inmensidad de los esfuerzos realizados y la ausencia de una renovación fundamental de los métodos y los programas, de la situación misma de los problemas y, en suma, de la pedagogía en su conjunto como disciplina directriz”4.

 

El desencanto por la no correspondencia entre las expectativas y lo logrado ponía a la comunidad magisterial en el centro de la atención. ¿Qué sucedía con los maestros como comunidad académica y científica? A este respecto Piaget afirmaba: “La verdad es que en nuestras sociedades las profesión del educador no han alcanzado un status normal al que tiene derecho en la escala de valores intelectuales”. Y agregaba: “La causa general de esto es que el maestro de escuela, no es considerado por los demás ni, lo que es peor, por él mismo, como un especialista desde el doble punto de vista de las técnicas y de la creación científica, sino como el simple transmisor de un saber al alcance de todo el mundo”5.

 

La situación reclamaba un viraje radical en el abordaje global del funcionamiento de los colegios, en las prácticas de la comunidad magisterial, en las actividades de los estudiantes, en las políticas públicas orientadoras de la educación como realidad compleja en donde las revoluciones tecnocientíficas comenzaban a establecer las condiciones de la reproducción de la sociedad global. En esas nuevas condiciones, Piaget proponía replantear lo hecho hasta el momento en lo relativo a lo que llamó el oficio del maestro. Propuso: “[…] es en y por la investigación como el oficio del maestro deja de ser un simple oficio y supera incluso el nivel de una vocación efectiva para adquirir la dignidad de toda profesión que constituye a la vez arte y ciencia, pues las ciencias del niño y de su formación son más que nunca terrenos inagotables”6.

 

El despropósito vs. creación social

 

El desencanto que a Piaget le producía la situación en ese momento, sería el sentimiento adecuado para calibrar lo que ocurriría en las siguientes décadas con nuestras políticas públicas para la educación. Las políticas públicas en nuestros países se orientaron durante las décadas del 70 y 80 del siglo XX, en una dirección absurda sintetizada en la tesis del maestro como administrador del currículo. En la década del 90 en la tesis del maestro como un estorbo para el uso eficiente de los estándares. En las primeras décadas del siglo XXI se está planteando la tesis de un maestro que no enseña sino que coordina los aprendizajes del estudiante.

 

En paralelo con esas políticas, se han adelantado movimientos pedagógicos y experiencias alternativas que asumen la idea de formación de las nuevas generaciones por ciclos y estadios tratando de establecer un diálogo fecundo entre el magisterio y la profesión de la psicología. Esas experiencias son las que orientan la idea de explorar las transformaciones del Yo y específicamente la experiencia del Yo en la primera juventud.

 

En los trabajos exploratorios que hemos adelantado, encontramos que el acontecimiento umbral más relevante que marca el adiós a la infancia y plantea los dilemas personales propios de la primera juventud, es la menstruación en las mujeres y la eyaculación nocturna en los hombres7. Veamos dos casos:

 

Primero: “Un día Carlos va a visitar a sus tíos preferidos y duerme con su prima predilecta, a quien considera su mejor amiga. Carlos le habla a su prima de aquella niña de su colegio que le despierta sentimientos desconocidos para él. Cuando llega la hora de dormir, Carlos sueña con su compañera toda la noche. A la mañana siguiente, el niño se levanta junto a su prima pero nota algo extraño: la cama esta mojada. Su prima les avisa de inmediato a sus padres: “Carlos se orinó en la cama”. El niño, avergonzado, les dice a sus tíos que él no se orinó. Entonces los tíos le explican a Carlos y su prima que lo sucedido tiene relación con el desarrollo natural de la personas y que Carlos no se orinó en la cama, como ellos creían, sino que se trata de una polución nocturna que, es el abandono de la infancia…”.

 

Segundo: “Siempre participaba de los juegos con mi hermano y mis primos, pero poco a poco me fui alejando de ellos; ya no compartía sus juegos, que me parecían infantiles, y me daba pena que la gente me viera jugando con niños. En ese momento no entendía por qué el cambio de mi actitud y mucho menos con mis primos. Todo pasaba sin que me diera cuenta. Así empecé a preocuparme más por mi apariencia física y asimismo a compartir con niñas mayores que Yo. Mi cuerpo ya mostraba cambios: se me notaban los senos, las caderas se anchaban, en fin, fue algo horrible para mí, pero considerado normal por las mujeres. Según mi mamá, me había desarrollado (la bendita menstruación), había dejado de ser una niña y me convertía en toda una mujer”.

 

Estas experiencias, inevitablemente, obligan a pensar en una posible paternidad y maternidad, en la experiencia de la maternidad y paternidad que le ha proporcionado su familia, en la que reconoce en las familias de sus amistades y compañeros del colegio. La elaboración íntima de esas tensiones implica imaginar el futuro, anticipar escenarios posibles, propios de una actividad adulta. En nuestra sociedad el joven y la joven que todavía no ha dicho adiós a la infancia pero ya ha vivido la experiencia que lo obligarán en un futuro próximo a decir esa frase, puede ser estudiante de séptimo, octavo o noveno grado.

 

La ausencia

 

Es inevitable preguntarnos: ¿Qué tipo de abordaje tienen los colegios en esos años para interpelar las emergentes elaboraciones íntimas de estas experiencias? ¿Cómo se organizan las actividades académicas, lúdicas, institucionales en la familia, el colegio y la sociedad para darle significado histórico cultural a la valoración íntima que la juventud hace del padre y la madre, más allá de los roles familiares, en su condición de personas adultas que trabajan como taxistas, tenderos, médicos, abogados, arquitectos, periodistas, actores, carpinteros, matemáticos, maestras o maestros, sindicalistas etcétera?

 

Esas constataciones sostienen las perplejidades, demandas y aspiraciones que definen la experiencia del Yo en el tránsito de la infancia a la primera juventud y que en la sociedad nuestra corresponde a la actividad estudiantil durante los grados séptimo, octavo y noveno. La idea de clausura del estadio de la infancia y de apertura a la primera juventud resulta clave para una exploración de esas perplejidades, demandas y aspiraciones del Yo. La ausencia de una preocupación conceptualmente orientada de esa experiencia personal, está en la base de las deserciones que aumentan dramáticamente en esos grados de la formación básica.

 

En la sociedad colombiana, el estudiantado al terminar la formación básica (noveno grado) en lugar de comenzar un proceso de consolidación y ampliación de los conocimientos y competencias alcanzados en esa larga experiencia de formación y de iniciar una exploración densa de sus expectativas de formación en artes, ciencias, oficios y profesiones, se ve obligado a realizar simulacros del examen del Icfes, cursos preparatorios, entrenamientos etcétera. Alcanzar un alto puntaje en ese examen se ha convertido en el proyecto de futuro que la mayoría de colegios, familias, y el Estado imponen a los y las estudiantes. A ese objetivo está dedicada toda una institucionalidad mercantil que mueve recursos significativos.

 

Existen, sin embargo, algunos colegios públicos y privados donde el grado décimo y once es asumido como un momento de exploración de las potencialidades ganadas en la larga experiencia de la actividad estudiantil que culmina en el grado noveno. Pero lo dominante en nuestra sociedad es la existencia de una institucionalidad pública que malogra esos esfuerzos.

 

El siguiente testimonio muestra el sinsentido de esa realidad social.

 

“Durante meses nos prepararon en el colegio para el examen del icfes. Los profesores hablaban de él y nos daban algunos consejos claves para cuando llegara el momento de presentarlo. Además, ya nos habían hecho dos simulacros. A pesar de todo, todos nos sentíamos cada vez más ansiosos por la presión del colegio y la familia.

 

Llegaron las citaciones al colegio, esperadas por todos. Los profesores nos reunieron para entregárnosla. A muchos nos correspondía en lugares diferentes, en colegios, institutos, universidades. A una compañera y a mí nos correspondió el Externado. En la noche anterior al examen, recibí consejos de mi familia para tranquilizarme un poco. Mi papá me decía que debía leer muy bien para comprender las preguntas, pues de ello dependía todo. No quería que llegara el otro día, no sé si por la ansiedad o el deseo, pero la mañana llegó más rápido de lo normal para mí.

 

Llegué al sitio: grandes salones para una gran cantidad de estudiantes. En el lugar había tres personas, una que daba las instrucciones sobre la forma de responder el examen y el manejo que se le debía dar al cuadernillo; también nos indicaba el número de sesiones y el tiempo que teníamos para responder el examen. Los otros nos vigilaban para que no copiáramos. En mi caso no pensaba hacerlo, pues partía de la idea de que muchos no sabían qué responder e iban a hacerlo por descarte, como Yo lo hice en muchas ocasiones.

 

Cuando nos informaron que habían llegado los resultados no podía creerlo. No sé si lo que sentía en el estómago eran mariposas o un fuerte dolor de barriga por causa de la ansiedad tan grande que tenía de conocer los resultados. Llegó el momento. Eran las 9 de la mañana y nos citaron al aula máxima del colegio. No sabíamos qué hacer. Las manos nos sudaban esperando a la rectora y los directores de grupo. Todos en el aula nos preguntábamos: ¿Ahora con qué nos irán a salir donde nos haya ido mal? Yo era consciente de no ser de las mejores estudiantes, pero aspiraba a no ser de las peores, pues en muchas de las preguntas como todo el mundo, le atiné. Pero ahora sólo quería que entregaran eso y pasara el discurso de regaños o felicitaciones.

 

Por fin llegan los resultados y empieza el blablabla de la rectora. Queríamos que nos entregaran eso y salir de una. Empezaron a mencionar uno por uno para que abriéramos el sobre de los resultados. Cuando me nombraron, las rodillas se me doblaron, pues la angustia era demasiada. Con el puntaje obtenido, quedé en un buen promedio. Me sentía tranquila y a la vez con risa nerviosa. Por fin tenía en mis manos ese resultado, del cual nos hablaron desde grado noveno. No podía creerlo”.

 

Esta pauta narrativa, con sus variantes singulares, la encontramos en todos los jóvenes con quienes trabajamos en lo que hemos llamado explorar las transformaciones del Yo en la primera juventud. La prueba no enriquece las elaboraciones íntimas de la juventud. Es un examen que tiene sentido institucional para los funcionarios del Ministerio y del Icfes. Institucionalmente se trata de evaluar para diferenciar a quienes tienen altos puntajes de quienes tienen bajos puntajes. Este ejercicio es estéril.

 

Una salida a esa situación, consistiría en institucionalizar un examen en el noveno grado que tenga carácter sintético y se convierta en experiencia recreativa de la formación básica recibida durante esa prolongada actividad estudiantil. Los resultados del examen serían una guía para que los grados décimo y once se orientaran a fortalecer las potencialidades detectadas y a superar las debilidades en una perspectiva que busque garantizarle a los y las jóvenes estudiantes el ingreso a la Universidad, o a una institución tecnológica para formarse en una ciencia, un arte, un oficio o una profesión. Un examen así concebido tiene en cuenta lo específico de ese momento de tránsito de la infancia a la primera juventud y permite darle a las perplejidades y aspiraciones del Yo en la primera juventud, un significado histórico cultural que le permita a la juventud un diálogo fructífero con las personas adultas y sus experiencias.

 

Actualmente el examen del Icfes está al servicio del programa “Generación E”. Este cambio le da un sentido a las diferencias que el puntaje del Icfes constata. Un alto puntaje equivale a una beca: un premio. Esta variante agrava el sinsentido que el examen ya tiene. Primer problema, el premio para los pilos deja a los otros en el campo de los excluidos. Segundo problema, en una sociedad donde magistrados de la Corte Constitucional actúan por la paga, ser pilo por la paga resulta problemático.

 

Una propuesta como la que aquí sumariamente se presenta tiene un sentido personal para todos los pilos y puede ser un acicate para quienes no lo han sido.

1 Piaget J., Wallon H y otros. Los Estadios en la psicología del niño. Ed. Nueva Visión, Buenos Aires, 1977, p. 10.
2 Piaget J. Psicología y Educación. Ed. Ariel, Barcelona, 1969 p. 184.
3 Ibíd., p. 159.
4 Ibíd., p. 9.
5 Ibíd., p. 18.
6 Ibíd., p. 150.
7 Arcila G., Explorando las transformaciones en jóvenes en el colegio y la universidad. Ed. Desde Abajo, Bogotá, 2012.

Publicado enEdición Nº254
Es el momento de terminar la revolución que habíamos empezado

En 2016, nuestra campaña inició la revolución política que vivimos. Ahora, es el momento de acabar con Donald Trump, culminar esa revolución e implementar la visión por la que tanto hemos luchado.

Hace una semana, cuando lanzamos nuestra candidatura a las presidenciales, les pedí a todas las personas del país que se uniesen a formar parte de esta campaña de acción popular sin precedentes. La respuesta del pueblo estadounidense ha sido histórica. En seis días, más de un millón de personas han respondido al llamado.


Estadounidenses de absolutamente cada distrito en el país se han apuntado para colaborar en el liderazgo hacia un movimiento que no solo busca derrotar a Donald Trump, el presidente más peligroso de la historia moderna de América. También se trata de constituir un Gobierno basado en unos principios de justicia económica, social, racial y medioambiental.
Esta tarea no va a ser fácil. Hoy en día, la desigualdad en las rentas y la riqueza alcanza la cifra más alta desde la década de 1920: las tres personas más pudientes del país acumulan más capital que la mitad de nuestro país. Pese a una tasa de desempleo relativamente baja, millones de personas se ven obligadas a pluriemplearse porque sus salarios no les sacan de la hambruna. 34 millones de americanos no cuentan con seguro médico y somos el país que más paga por medicamentos prescritos en el mundo.


Mientras gastamos casi el doble per cápita en asistencia sanitaria que cualquier otro estado, nuestros resultados médicos son peores y la esperanza de vida está en declive. Ya es tiempo de que nos unamos al resto de potencias y garanticemos la atención sanitaria que se merecen y que tienen por derecho, porque no es un privilegio, a través de un programa de sanidad pública (Medicare For All).


Vergonzosamente, tratamos a la gente más vulnerable con desdén. De entre las naciones más desarrolladas, tenemos el índice de pobreza infantil más alto y un sistema de cuidado de menores que no solo no funciona, sino que la mayoría no se puede permitir. La mitad de la población anciana no tiene jubilación y, mientras, hay muchos republicanos que quieren recortar la Seguridad Social.


Entre tanta desgracia, tenemos un presidente que miente patológicamente, que es un fraude, que es racista, xenófobo y machista. Un fanático religioso que está llevando al país hacia el autoritarismmo.


Vamos a tener que enfrentarnos a los intereses concretos y basados en el poder que dominan nuestra esfera económica y política: enfrentarnos a Wall Street, a las compañías de seguros médicos, la industria farmacéutica y la de los combustibles fósiles, a las infraestructuras industriales militares, la industria privada de las prisiones y a las corporaciones multinacionales. Es la única manera de vencer, de establecer un Gobierno y una economía que funcione para la mayoría. Estos intereses especiales gozan de un poder extraordinario y estarán dispuestos a gastarse indecentes cantidades de dinero para sostener sus status quo y su riqueza.


La única manera de vencerlos a ellos y a Donald Trump, quien se nutre de este sistema, es a través de los movimientos populares. Movimientos que no se han visto jamás en la historia de Estados Unidos. Hombres, mujeres, negros, blancos, latinos, indios americanos y asiático-americanos, gays y heterosexuales, jóvenes y mayores, nativos y migrantes debemos permanecer juntos y afrontar los desafíos que nos atañen como nació


En un momento en el que nuestra infraestructura se desmorona y atravesamos una crisis de vivienda, podemos crear millones de puestos de trabajo bien pagados si reconstruimos nuestro país. Juntos, podemos incrementar el salario mínimo a un sueldo digno de 15 dólares la hora, asegurar la igualdad salarial entre hombres y mujeres y garantizar a los trabajadores licencias médicas para ellos y sus familias.


No podemos permitirnos esperar más para hacer frente de una vez por todas al la amenaza existencial del cambio climático. Debemos alejar nuestro sistema energético de los combustibles fósiles y derivarlos hacia las renovables y el rendimiento energético.


Por increíble que parezca, hay mucha gente joven que no puede permitirse ir a la universidad: la deuda de préstamos estudiantiles ha alcanzado la cifra de 1,5 billones de dólares. Está en nuestra mano reducir esta cantidad tan atroz y fomentar las universidades públicas.


EEUU tiene la tasa de encarcelación más elevada del mundo y los afroamericanos son encerrados hasta cinco veces más de promedio que la gente blanca. Nuestro deber es acabar con la destructiva "guerra contra las drogas", abolir las cárceles privadas y las fianzas en metálico y reformar al completo los departamentos policiales.


En vez de demonizar a las personas indocumentadas como hace nuestro presidente, lo que deberíamos hacer es luchar por implantar una reforma migratoria asentada, que facilite la vía para tramitar la ciudadanía y otorgue de forma inmediata el estatus legal para los menores que quedan adscritos al programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia. También para proteger en términos humanitarios a aquellos que solicitan asilo en la frontera.


Tenemos que defender a las mujeres y su derecho a decidir sobre su propio cuerpo, especialmente en un momento en el que no solo este sino muchos otros están siendo atacados a nivel local, federal y estatal.


Para hacer frente a la epidemia de violencia por armas, necesitamos acabar con la Asociación Nacional del Rifle, ampliar las investigaciones por antecedentes, poner fin a las lagunas legales y prohibir la venta y distribución de armas de asalto.


Y, finalmente, debemos eliminar el apoyo que ha fundado Trump hacia los líderes autoritarios. Estamos necesitados de una política exterior que se enfoque en la democracia, los derechos humanos, la paz mundial, la igualdad global en riqueza, el cambio climático y la evasión fiscal a gran escala.


En 2016, nuestra campaña comenzó la revolución política. Las ideas por las que luchábamos, que entonces se tacharon de "radicales" y "extremas", ahora son avaladas por la sociedad estadounidense. Por lo tanto, es ahora el momento para derrotar a Donald Trump, culminar esa revolución e implementar la visión por la que tanto hemos luchado.

 

Por Bernie Sanders
The Guardian / El diario
Traducido por Naiara Bellio

 

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Cuba aprueba su nueva Constitución tras la celebración de un referéndum

El 86,8 % de los votantes (73,3 % de todos los electores cubanos) votó 'Sí' a la reforma de la carta magna surgida del debate popular realizado entre agosto y noviembre de 2018.

Este domingo 24 de febrero los cubanos y cubanas votaron en un referéndum a favor de reformar la Constitución vigente desde 1976. Con una participación del 84,40 % (el voto no es obligatorio), el 86,85 % de los votantes respondió 'Sí' a la pregunta: "¿Ratifica usted la nueva Constitución de la República?".


Esto corresponde a un apoyo de 6.816.169 ciudadanos (el 73,31 % del padrón electoral), mientras que 706.400 personas (el 7,59 % del padrón y el 9,39 % de los votos válidos) marcaron el 'No' en la consulta popular. La Comisión Electoral Nacional cubana anuló 127.100 boletas, y las restantes 198.674 quedaron en blanco.


El jefe de Estado, Miguel Díaz-Canel, declaró a los medios, luego de asistir al centro de votación, que se trata de una carta magna "moderna" que "formula un Estado socialista de derecho". "Nos va a permitir destrabar procesos y avanzar de una manera más decidida en la construcción del modelo económico-social", añadió.


A su vez, recordó que "el 24 de febrero de 1976, Cuba aprobó la primera Constitución socialista, ya en Revolución", lo que implicó un "momento de crecimiento, de avance institucional, jurídico y constitucional".


Finalmente, sostuvo que la votación fue "también por América Latina, por Venezuela y la dignidad de la región". "Estamos viviendo un momento de amenaza imperial, existe la intención de imponer una plataforma de restauración capitalista en América Latina", agregó en relación a la crisis que se vive en Venezuela y las amenazas de intervención militar por parte de EE.UU


"Los pueblos latinoamericanos tenemos que aprender a defender nuestra identidad. Esta guerra que se nos hace es económica, ideológica y cultural", completó.
¿Qué plantea la nueva Constitución.


El texto aprobado en el referéndum de este domingo supone una serie de modificaciones de distinta índole y mantiene derechos consagrados por el modelo cubano. Entre los artículos más importantes se destacan:


• Título II: actualización del modelo económico y reconocimiento del mercado, la propiedad privada y la inversión extranjera para hacer frente al bloqueo de EE.UU.
• Artículo 4: se ratifica que el país no volverá al capitalismo y se destaca el carácter "irrevocable" del sistema socialista.
• Artículo 82: se considera al matrimonio como una forma de organización familiar que "se funda en el libre consentimiento y en la igualdad de derechos, obligaciones y capacidad legal de los cónyuges". De esta manera, se modifica la descripción que planteaba que era la unión de un varón y una mujer, abriendo la puerta para que el matrimonio igualitario sea legalizado en el futuro.
• Artículos 126 y 127: se crea el cargo de presidente del país que tendrá un mandato de cinco años con opción a una sola reelección por un período de tiempo similar. Además, la edad mínima requerida para aspirar a este cargo serán 35 años y la máxima 60 a la hora de presentarse por primera vez.
• Artículo 15: se explicita el carácter laico del Estado y se mantiene la libertad de credo y el respeto igualitario a todos ellos.
• Artículo 55: se declara que "los medios fundamentales de comunicación social", en cualquiera de sus formas y soportes, son de propiedad socialista y "no pueden ser objeto de otro tipo de propiedad".

• Artículo 42: todas las personas recibirán "igual salario por igual trabajo, sin discriminación alguna".

• Artículos 72 y 73: tanto la Salud como la Educación serán garantizadas por el Estado de forma gratuita.

• Artículo 86: se reconoce a los niños, niñas y adolescentes como sujetos de pleno derecho para garantizar "su desarrollo armónico e integral" teniendo en cuenta "su interés superior en las decisiones y actos que les conciernan".


Un proceso de debate inédito en el mundo


El primer borrador de la nueva Constitución fue presentado a mediados de 2018 en la Asamblea Nacional y sometido a un debate popular de varios meses, que comenzó el 13 de agosto y finalizó el 15 de noviembre.


Según informó Prensa Latina, casi 9 millones de cubanos –sobre 11.500.000 habitantes– participaron de 133.000 reuniones de discusión que se llevaron a cabo en barrios, centros de trabajo y estudio. De allí surgieron alrededor de 783.000 propuestas de modificación, adición o eliminación de artículos.

Publicado: 25 feb 2019 20:22 GMT | Última actualización: 26 feb 2019 09:31 GMT

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"No me puedo creer que una película sobre la menstruación haya ganado un Oscar"

Rayka Zehtabchi y Melissa Berton ganan el Oscar a Mejor Corto documental con una película contra el estigma de la menstruación en una comunidad de mujeres de la India

"No lloro por la regla, ¿eh?. ¡Es que no me creo que una película sobre la menstruación acaba de llevarse un Oscar!", ha exclamado la realizadora Rayka Zehtabchi tras recoger el premio a Mejor Cortometraje Documental en la 91 Edición de los Premios Oscars.


"Gracias a Netflix por darnos una plataforma en la que poder exhibir este corto. Gracias a mi madre y a mi hermana: estáis empoderando a mujeres de todo el mundo para que luchen por la igualdad", ha defendido la realizadora en uno de los discursos más comprometidos de la gala.


"Gracias a todas las mujeres que quisieron marcar la diferencia, sin ellas no estaríamos aquí", ha dicho la productora del film, Melissa Berton. "El período debería ser un punto importante, pero no un punto final en la educación de ninguna mujer".


Period. End of Sentence. nos traslada a un pueblo rural de Delhi -India-, en el que las mujeres han comenzado una revolución pacífica. Luchan contra el estigma de la menstruación. Durante generaciones, las mujeres no han tenido acceso a productos sanitarios de primera necesidad, viéndose obligadas en muchos casos a abandonar sus funciones o incluso los colegios en los que estaban estudiando. Sin embargo, un día una compañía instala en el pueblo una máquina dispensadora de compresas que les permite crear sus propios productos.

 

eldiarioes cultura
25/02/2019 - 04:05h

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La Constitución y el pollo congelado. Cubanos a las urnas

Este domingo, los cubanos decidirán si aceptan la reforma constitucional que vienen discutiendo, en una jornada que, por fin, ofrece algunas incertidumbres. El contenido y el nivel de las polémicas y la difícil coyuntura económica en que se dieron son los ejes de esta nota.

 

A comienzos de este mes, el pollo “regresó”a Cuba. La expresión podría parecer un burdo ejercicio de sensacionalismo, pero no lo es. En realidad, a finales de noviembre del año pasado, los paquetes de pollo congelado comenzaron a desaparecer de los anaqueles de las tiendas en todo el país; durante diciembre y enero su ausencia fue total.


Todo sucedió en el peor momento posible. Por los mismos días habían sufrido roturas los tres molinos de harina de trigo existentes en la isla, lo que puso en crisis diversas producciones alimentarias. La del pan fue la más afectada, al punto de que en muchas regiones se decidió suspender su elaboración, debido a la pésima calidad de la materia prima disponible. El panorama se completó con la aguda escasez de carne de cerdo, que venía arrastrándose desde el año precedente, que impidió a numerosas familias celebrar las tradicionales cenas de Nochebuena y Fin de Año.


En días tan difíciles, la revolución conmemoró su aniversario número 60. Santiago de Cuba, la ciudad escogida para el acto central, semejaba un oasis de “fervor revolucionario” en medio del malestar reinante en buena parte de la geografía nacional. La inquietud se hacía más profunda ante las perspectivas del futuro inmediato, que el presidente Miguel Díaz-Canel definió como “de sacrificios y mucho trabajo”. Confirmando sus palabras, en el presupuesto aprobado por la Asamblea Nacional a finales de diciembre se preveía una reducción de más de 400 millones de dólares en las importaciones para el primer semestre de 2019 (una reducción de alrededor de 10 por ciento respecto de las ya magras partidas de 2018). Como nota al pie, vale apuntar que el gobierno cubano dedica una cuarta parte de sus divisas a la adquisición de alimentos; el mismo objetivo, dentro del presupuesto de una familia promedio, puede llegar a demandar hasta la totalidad de los ingresos mensuales… por insólito que parezca.


¿QUÉ SE VOTA ESTE DOMINGO?


Más de ocho millones y medio de cubanos están convocados a las urnas este 24 de febrero, en el primer referendo constitucional organizado en el país desde 1976. Aunque a todas luces resultará virtualmente imposible igualar el masivo respaldo que por aquella época mereció la actual carta magna (97,7 por ciento de aprobación, con 98 por ciento de asistencia), en la isla son pocos quienes dudan de que el proyecto conseguirá el respaldo necesario para salir adelante.


A estas alturas del proceso, las únicas preguntas válidas parecen ser las relativas a la magnitud que alcanzará el porcentaje de votos en contra, anulados o en blanco, y si la activa campaña oficial será capaz de revertir –o, al menos, contener– la tendencia decreciente en la asistencia a los colegios. Durante los últimos procesos electorales, el primero de esos segmentos ha ido ganando seguidores, hasta englobar un pequeño pero en modo alguno despreciable 5,6 por ciento de los sufragios. En paralelo, la participación cayó a 85,6 por ciento en los comicios generales de marzo del año pasado, que a su vez marcaron un descenso de 5 por ciento respecto de la más reciente consulta de ese tipo, organizada en enero 2013.


“Doy por hecho que el proyecto tal cual está –por muchas razones; una de ellas, que no se ha podido hacer una campaña contrapuesta al voto Sí– será aprobado”, anticipó días atrás el jurista y bloguero Eloy Viera Cañive, al participar en un panel desarrollado en el centro cultural Padre Félix Varela, adscripto al arzobispado católico de La Habana. En su opinión, la atención debe centrarse, antes que en el texto en sí, en las numerosas normas que habrán de complementarlo. El proyecto “dice en más de ochenta ocasiones que la ley posterior regulará algo que debió haber dejado por lo menos claro, llano y diáfanamente enunciado. Lo que le queda a la ciudadanía activa por delante es un proceso de veeduría de las formulaciones, porque en esas se van a materializar más control o menos control, más defensa o menos defensa de la ciudadanía”.


Lograrlo no será fácil, consideró en la ocasión otro de los asistentes, el doctor en ciencias jurídicas Julio Antonio Fernández Estrada, al recordar los estrechos márgenes en que se movió el debate constitucional dentro del Parlamento. “Es muy extraño que no haya habido en el voto nominal ni un No. Eso liquida la posibilidad de que la Asamblea Nacional represente a todos los sectores de la población, como se ha dicho hasta ahora. Para eso tendría que haber al menos un voto negativo. Todos los que voten No el 24F estarán sin representante en el órgano legislativo”.


Casi desde el comienzo de la discusión, a mediados de 2018, la nueva carta magna perdió su condición de texto jurídico para convertirse en una suerte de bandera plebiscitaria acerca de “la continuidad del socialismo”. A lo largo de sus distintas etapas (que arrancaron con el anteproyecto redactado por una comisión presidida por el propio Raúl Castro), el proceso ha sido aprovechado para que Díaz-Canel acumule respaldo popular sobre la base de una retórica inclusiva, dominada por mensajes como el de “aceptar todos los criterios”, y constantes recorridos por el interior del país, un ejercicio que Fidel y Raúl Castro postergaron en los epílogos de sus respectivos mandatos.


Más de seis meses después, lo acontecido genera visiones contrapuestas. En tanto la disidencia interna asegura por medio de Internet que grandes colectivos sociales se oponen al proyecto, las autoridades estatales dan por descontado “el éxito del referendo” o, en otras palabras, el triunfo arrollador del Sí.


De cara al 24 de febrero, la autotitulada oposición resulta poco menos que intrascendente, por su número y los continuos años de peleas entre grupos rivales, más preocupados por las asignaciones del exterior que por presentar un proyecto alternativo de país. Desde hace tiempo, su agenda se centra en amplificar cuanto hecho delictivo se produce en la isla y promover mediáticas marchas de protesta, en las que los agentes de la seguridad del Estado y los curiosos superan con creces al número de sus manifestantes.


Partiendo de esa “ausencia de rivales”, analistas progubernamentales, como el escritor y periodista Iroel Sánchez, han proyectado un escenario en el que el éxito de la propuesta se perfila como inevitable, tras la masiva asistencia a las asambleas de consulta del texto. “Entre agosto y noviembre de 2018 emanaron más de 700 mil propuestas que modificaron el 60 por ciento del proyecto. O sea que el pueblo participó directa, libre y ampliamente en un proceso iné-dito en muchas otras naciones”, resaltó Sánchez en una entrevista aparecida días atrás en medios españoles y replicada en su blog, La Pupila Insomne.


DE LA CALLE A LA LEY.


A comienzos de semana, una “guía” difundida por el sitio digital alternativo El Toque ofreció a sus lectores 11 aspectos positivos e igual número de negativos a tener en cuenta en el momento de acudir a las urnas. Entre sus motivos para ratificar la propuesta, sobresale el reconocimiento al “sistema de derechos humanos como base de regulación” (algo inédito en la legislación local) o la reasunción de la autonomía municipal, abriendo la posibilidad a una participación más amplia y efectiva de la población en el gobierno. Desde una óptica negativa, son asumidos el monopolio político ratificado para el Partido Comunista, que lo coloca por “encima de los órganos estatales”, y la distinción hecha entre la inversión extranjera (que se promueve) y la nacional (obviada en todas las versiones del texto), lo que avala “la discriminación de lo cubano con respecto a lo extranjero”.


En diciembre, a poco de haber sido llevada a la Asamblea Nacional la versión que ahora se somete a escrutinio, el sitio digital oficialista Cubadebate publicó un amplio resumen de los planteamientos de la ciudadanía. Significativamente, sólo tres artículos (de entre 224) habían motivado 45 por ciento de las intervenciones. El primero de ellos era el que abría la puerta al matrimonio igualitario, en definitiva “diluido” en el compromiso de convocar un referendo sobre el nuevo Código de Familia dentro de dos años. Los otros dos artículos se centraban en los protocolos establecidos para la elección de un cargo hasta ahora inexistente (el de presidente de la República), y no fueron modificados.


Tampoco encontraron cabida en el documento final las más de 50 mil opiniones que demandaban establecer la obligatoriedad del trabajo, pues esa idea, resaltaron desde la comisión constituyente, “no se ajusta a los convenios internacionales firmados por nuestro gobierno”, y una larga lista de propuestas (49,9 por ciento del total) quedó fuera por haber sido consideradas “improcedentes desde el punto de vista jurídico”.


A pesar de las urgencias cotidianas, el “tema de la Constitución” se ha mantenido por meses en el espectro de intereses del cubano promedio, mas tal grado de prioridad no puede conservarse de forma indefinida. Sobre todo cuando asuntos tan vitales como la adquisición de alimentos demanda todo el tiempo y los recursos disponibles. Y menos cuando buena parte del camino por venir ya tiene trazada su hoja de ruta, cualesquiera sean las estadísticas que nos deje el domingo.

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El pasado12 de febrero, en el Champ de Mars de Puerto Príncipe, un manifestante haitiano llevaba una bandera venezolana en solidaridad con la revolución bolivariana. La actual insurrección en Haití es consecuencia del hambre y la ira reinantes, pero también de la traición de Jovenel Moïse a Nicolás Maduro. Daniel Tercier, Haïti Liberté

Desde hace siete días* en Haití reina el caos. Los haitianos continúan sublevados en todo el país contra el presidente Jovenel Moïse para derrocarlo por su corrupción, su arroganciasus promesas incumplidas y sus descaradas mentiras. Pero la crisis no se solucionará con la renuncia de Moïse, que según parece es inminente.


La revolución de hoy día muestra claras señales de ser tan profunda e imparable como la que hace 33 años acabó con el régimen del dictador y playboy Jean-Claude “Baby Doc” Duvalier, cuya huída de Haití a bordo de un avión de carga C-130 de la Fuerza Aérea de Estados Unidos el 7 de febrero de 1986 –después de dos meses de rebelión– en búsqueda de un exilio dorado en Francia fue el inicio de cinco años de revueltas populares.


A pesar de una feroz represión, las matanzas, unas falsas elecciones y tres golpes de Estado, esa rebelión culminó en la importante revolución política del 16 de diciembre de 1990, cuando el teólogo de la liberación y antiimperialista Jean-Bertrand Aristide fue elegido presidente abrumadoramente y después asumió el cargo el 7 de febrero de 1991, cuando declaró la “segunda independencia” de su país.


En un tiempo en que los sandinistas de Nicaragua y la Unión Soviética acababan de ser derrotados, el pueblo haitiano venció a la ingeniería electoral de Washington por primera vez en América latina después de la victoria de Salvador Allende en Chile, dos década antes. El ejemplo de Haití inspiró a un joven oficial del ejército de Venezuela, Hugo Chávez, quien adoptó el mismo guión y de ese modo dio inicio a una “marea izquierdista” de revoluciones políticas mediante triunfos electorales en Latinoamérica.


Así como Washington había alentado un golpe contra Aristide el 30 de septiembre de 1991, organizó otro similar contra Chávez el 11 de abril de 2002. Pero, en este caso, la jugada fue frustrada en dos días por el pueblo y por los soldados rasos el ejército regular de Venezuela.


A pesar de la victoria obtenida, Chávez comprendió que la revolución política de 1998 en Venezuela, que lo había llevado al poder, no podría sobrevivir sola, que la utilización por parte de Washington de su vasta maquinaria subversiva y económica desgastaría su proyecto de fundar un “socialismo del siglo XXI” en Venezuela y que para ello su revolución tendría que construir puentes que mostraran un ejemplo a sus vecinos latinoamericanos también dominados por el Tío Sam.


De este modo, utilizando la enorme riqueza del petróleo, Chávez empezó un experimento que no tenía precedentes: la Alianza PetroCaribe –lanzada en 2005– que acabó abarcando a 17 países de América Central e insulares del mar Caribe. Esta alianza aseguró derivados del petróleo a bajos precios a sus habitantes y fabulosas condiciones crediticias a los países miembros, lo que para ellos significó una importante ayuda económica en unos momentos en que el crudo se estaba vendiendo a 100 dólares el barril. En 2006, Washington castigó al pueblo haitiano por haber dado dos veces (en 1990 y 2000) su voto a Aristide con sendos golpes de Estado (en 1991 y 2004) y otras tantas ocupaciones militares con la aquiescencia de Naciones Unidas. El pueblo haitiano se las arregló para conseguir algo parecido a un empate eligiendo a René Préval (un antiguo aliado de Aristide) como presidente.


En la ceremonia de toma de posesión, el 14 de mayo de 2006, Préval ratificó el tratado del PetroCaribe lo que irritó sobremanera a Washington, como señaló Haïti Liberté en su informe de 2011 basado en cables diplomáticos secretos obtenidos por medio de WikiLeaks. Préval, después de dos años de intentos, finalmente consiguió que Venezuela le suministrara petróleo y le concediera crédito, pero Washington le advirtió de que también sería castigado. Tras el terremoto en Haití del 12 de enero de 2010, el Pentágono, el departamento de Estado y el por entonces jefe de la Comisión Provisional de Recuperación de Haití (IHRC, por sus siglas en inglés), Bill Clinton, junto con algunos lacayos de la elite haitiana,prácticamente se hicieron con el gobierno del país y en el proceso electoral –desde noviembre de 2010 a marzo de 2011– desplazaron al candidato presidencial de Préval, Jude Célestin, y colocaron a uno propio: Michel Martelly.


Entre 2011 y 2016, el grupo a las órdenes de Martelly procedió a malversar, malgastar y perder la mayor parte de los fondos del PetroCaribe, que fundamentalmente habían mantenido a flote a Haití desde su creación en 2008.


Además, Martelly usó ese dinero para ayudar a que su protegido Jovenel Moïse se hiciera con el poder en 7 de febrero de 2017. Desgraciadamente para Moïse (que llegó al poder al mismo tiempo que lo hacía Donald Trump), estaba a punto de convertirse en un daño colateral en la escalada bélica contra Venezuela.


Trump, rodeado de una pandilla de neocons anticomunistas, se apresuró a hostilizar a la república bolivariana imponiendo sanciones económicas de largo alcance al gobierno de Nicolás Maduro. Haití ya se había atrasado en los pagos que debía hacer a Venezuela, pero las sanciones de EEUU ha convertido la factura del petróleo de PetroCaribe en algo impagable (o al menos intentar una excusa aceptable); así, de hecho, la Alianza PetroCaribe acabó en octubre de 2017.


La vida en Haití, que ya era extremadamente difícil, ahora es prácticamente imposible. Cerrado el grifo del petróleo venezolano, el Fondo Monetario Internacional (FMI) le dijo a Jovenel que debía aumentar el precio del gas, y este intentó hacerlo el 6 de julio de 2018. El resultado fue un estallido popular que duró tres días; este fue el precursor de la revuelta actual.
Más o menos en ese mismo momento, un movimiento de masas empezó a preguntar qué había pasado con los 4.300 millones de dólares provenientes del petróleo venezolano que Haití había recibido en la década anterior: “Kot kòb PetroCaribe a?”, en la lengua criolla hablada en ese país (¿Dónde está el dinero del PetroCaribe?), era el grito de cada vez más miles de manifestantes. Se suponía que los fondos del PertoCaribe debían financiar la salud, la educación, la construcción y mantenimiento de las carreteras y otros proyectos sociales, pero la gente no veía que se hubiese cumplido nada de eso. Dos investigaciones del Senado realizadas en 2017 confirmaron que el dinero (el segundo informe hablaba de 1.700 millones de dólares) había sido desviado a los bolsillos de algunas personas.


Entonces, ¿cuál fue la gota que colmó el vaso? Fue la traición de Jovenel Moïse a los venezolanos después de su ejemplar solidaridad. El 10 de enero de 2019, en una votación realizada en la Organización de Estados Americanos (OEA), Haití votó a favor de una moción presentada por Washington que declara la “ilegitimidad” de Nicolás Maduro después de que él ganara en las elecciones de mayo de 2018 con más de dos tercios de los votos.


Los haitianos ya estaban enfadados por la corrupción desenfrenada, por la inflación y el desempleo disparados y frustrados después de años de promesas incumplidas y de humillación y violencia por parte de fuerzas armadas extranjeras. Pero esta espectacularmente cínica traición de Jovenel y sus compinches en un intento de ganarse el auxilio de Washington para que los rescatara de las hogueras que ardían detrás de ellos fue la gota que faltaba.


Sorprendido y paralizado por la falta de opciones –y sus propias disputas internas–, Washington está mirando con horror el previsible derrumbe de la corrompida construcción política y económica que había erigido en Haití en los últimos 28 años desde el primer golpe de Estado contra Aristide en 1991 hasta el reciente “golpe de Estado electoral que llevó a Jovenel al sillón presidencial en 2017.


Con toda seguridad, la embajada de EEUU está tratando febrilmente de improvisar una solución de emergencia con la ayuda de Naciones Unidas, la OEA, Brasil, Colombia y la elite haitiana. Pero es probable que los resultados no sean más perdurables que los conseguidos en los ochenta del siglo pasado.


Irónicamente, fue la solidaridad de Venezuela lo que aplazó durante una década el huracán político que hoy abisma a Haití.


Es adecuado destacar que la agresión estadounidense contra la revolución bolivariana de Venezuela ha dado origen a una cascada de consecuencias y reacciones no buscadas alimentadas por el profundo sentido de gratitud y reconocimiento de los haitianos por el socorro venezolano recibido; como Hugo Chávez y Nicolás Maduro han dicho a menudo, PetroCaribe fue la forma de “cancelar la deuda histórica que Venezuela tiene con el pueblo de Haití”

Por Kim Ives
Haïti Liberté

Traducción del inglés para Rebelión de Carlos Riba García

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* El original en inglés de esta nota fue publicado el 13 de febrero de 2019. (N. del T.)
Fuente: https://haitiliberte.com/haitis-unfolding-revolution-is-directly-linked-to-venezuelas/

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Jueves, 21 Febrero 2019 06:14

Cuatro manos contra el horror

Cuatro manos contra el horror

Quienes hablamos y actuamos en contra de la guerra somos parte de una notable tradición histórica. No es notable por sus protagonistas, sino por la posición que ocupamos y defendemos. No queremos que se siga dañando a la humanidad, y que el terror en el que fue sumergido medio oriente inunde las calles de Nuestra América.
Quienes hablamos y actuamos en contra de la guerra somos parte de una tradición que probablemente no sea experta en cosas pequeñas, pero sí en una gran cosa, en la defensa irrestricta de la humanidad.

2. Soy una mujer que escribe. Si Colombia no hubiese estado en guerra cuando los padres de mi padre eran jóvenes, quizá yo sería colombiana. Si hubiesen huido más hacia abajo, tal vez sería ecuatoriana, boliviana, chilena o argentina. Pero huyeron hacia la izquierda y nací en Venezuela, como mi padre, tías, hermanos y primos. Mi árbol genealógico no existe, lo achicharró la pobreza secular de mis abuelos y abuelas.

3. ¿De quién es el asunto cuando se trata de una posible guerra en Venezuela? ¿De los militares ansiosos por empuñar el fusil? ¿De los ciudadanos que naufragan entre los lamentos del conflicto, el sostenimiento de un Gobierno al que eligieron o el apresuramiento de una intervención extranjera? ¿O el asunto es de los juristas que navegan en leyes internacionales y se pierden en riñas televisivas? ¿Es de los políticos, de los apolíticos (como si existieran)? ¿De quién es?
Cuando se trata de guerra no hay expertos. Sí existen los expertos en pequeñas cosas, ¿pero los hay en cosas tan grandes como lo que hoy sucede en Venezuela?

4. Venezuela es un país con guacamayas y tepuyes, con la cabellera derramada en el mar Caribe. Gran parte de su gente es solidaria, como gran parte de la gente en todas partes de este mundo llagado. Aquí los más pobres y desposeídos dan cuerda a los relojes que mantienen activa la máquina de los días. Aquí los dueños del capital siguen enriqueciéndose mientras la pobrecía aumenta. Fíjese, no hay diferencia entre nosotros y el resto del continente. Pero mi suelo tiene petróleo para hacer girar otro planeta a toda mecha. ¿Qué imperio perdona eso? Estados Unidos no aguanta más. Su tufo ya está sobre nosotros.

5. Casi cinco mil kilómetros nos alejan de Caracas. Desde la pedagogía de la crueldad, conocemos con exactitud aquello que una palabra autorizada nos invita a creer: que allí hay una dictadura, que el dictador se apellida Maduro pero que antes había uno peor, Chávez, que los derechos elementales no se cumplen. La palabra que dice ser autorizada –de los grandes medios, de las embajadas norteamericanas y de miles de empresas que sueñan con extraer fortunas suntuosas en esas tierras– dialoga con el terror y la mercancía, no con quienes quieren paz.

6. Hace menos de un año hubo elecciones en mi país. Los partidos políticos de oposición más fuerte a Nicolás Maduro decidieron no participar, aunque el pueblo quería decidir. Entonces dos candidatos asumieron la vía política y se midieron contra el candidato chavista. Millones ejercimos nuestro derecho a elegir. Por más que los líderes radicales de oposición llamaron desde sus exilios a no votar, hubo elecciones y Maduro resultó electo. Hoy Estados Unidos reconoce como presidente de Venezuela a un hombre que se autoproclamó hace una semana desde una tarima.

7. De acuerdo al ente electoral venezolano y al reconocimiento de la oposición, Nicolás Maduro ganó con 6.190.612 votos (67,8%). En segundo lugar figuró el candidato opositor Henri Falcón, con 1.917.036 votos (21%). El tercer candidato y pastor evangélico Javier Bertucci obtuvo 988.761 votos. A menos de un año de las elecciones celebradas, parte de la oposición y el Gobierno estadounidense, con sus aliados internacionales, prepara una intervención, que según los especialistas en política internacional podría desembocar en una guerra civil.

8. Soy venezolana, de eso tengo certeza, y escribo desde la capital de un país amenazado por Estados Unidos, todos lo saben. No sé qué haré si llega el momento de las bombas y las balas. En ese caso quiero que mi hermana huya con su hijo a otra tierra. Una manera de florecer es ramificar en dirección contraria a la sombra. Yo solamente quiero escribir porque escribir es otro modo de florecer.

9. Otra voz lícita es la de los migrantes, quienes forzados por la crisis económica y social buscan horizontes de mayor dignidad para sus familias.
La angustia del éxodo, la desazón por la pérdida de estabilidad en las tierras que dan origen, constituyen una prueba de solidaridad para todos los pueblos hermanos. En eso estamos, en la empatía del abrazo a todos los que quieran habitar y trabajar esta tierra. Aunque también despejamos la hipocresía. Sabemos que en Argentina los migrantes no son reconocidos de la misma manera y que operan prejuicios de todos los tamaños, debido a su origen y aspecto.
La palabra del migrante explica, en parte, algunos de los problemas, pero no su totalidad. La historia de extracción, intervencionismo, tortura, muerte y desamparo que cargan las grandes potencias sobre los pueblos soberanos explica la mayor parte de lo que hoy sucede en Venezuela.

10. ¿Cuántas veces hemos visto caer hermanos como piezas inánimes sin siquiera gritar? ¿Cuántos hermanos veremos caer? ¿Cuándo caerán los hermanos que faltan?

 

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Lunes, 18 Febrero 2019 05:53

La segunda implosión de Centroamérica

La segunda implosión de Centroamérica

Décadas después de las guerras de revolución y contrainsurgencia en Centroamerica, la región otra vez está al borde de una implosión. El istmo ha estado sumido en una reanudación de las luchas de masas y la represión estatal, el desmoronamiento de los sistemas políticos, la corrupción, el narcotráfico y el despojo y migración forzada de millones de trabajadores. Detrás de esta segunda implosión –reflejo de la crisis galopante del capitalismo global– está el agotamiento del desarrollo capitalista tras las convulsiones de los años 80 al ritmo de la globalización.

Los movimientos revolucionarios de masas entre 1970 y 1980 lograron desalojar del poder a las dictaduras y abrir los sistemas políticos a la competencia electoral. Pero no alcanzaron la justicia social sustancial ni democratizar el orden socioeconómico. La globalización desplazó a millones, agravando pobreza, desigualdad y exclusión social, y dañó el ambiente, ocasionando una oleada de emigraciones y más movilizaciones de masas entre quienes se quedaron. Las raíces del conflicto regional han persistido: la concentración de la riqueza y del poder político en manos de élites al lado de la pauperización y la impotencia de una mayoría desposeída.


Con el golpe de Estado en Honduras (2009), la masacre de manifestantes en Nicaragua (2018) y el regreso de los escuadrones de la muerte en Guatemala la ilusión de paz y democracia, tan pregonada por la élite trasnacional, ha sido destrozada. Los regímenes centroamericanos ahora enfrentan crisis de legitimidad, estancamiento económico y colapso del tejido social.


El modelo de acumulación implementado hacia finales del siglo XX y en adelante abarcó la introducción de actividades que integraron la región a las cadenas trasnacionales de producción y servicios, parte de la globalización capitalista que ha involucrado una expansión de la minería, la agroindustria, el turismo, la extracción energética y los megaproyectos de infraestructura a lo largo de América Latina, alimentando una economía global voraz y desbordando las arcas de las trasnacionales.


La evolución de la economía política centroamericana refleja la de la economía global. La mundial pasó por un periodo de prosperidad entre los 50 y 60, seguido por crisis, el estancamiento y la transición en las décadas de 1970 y 1980, para luego pasar al auge de la globalización en los 1990 y principios del siglo XXI. El istmo experimentó una tasa de crecimiento anual promedio de 5.7 por ciento (1960-70), tasa que cayó a 3.9 entre 1970-80, y luego desplomó a apenas 0.8 en la década de 1980-1990. Pero luego, en sincronía con la economía global, el crecimiento se recuperó a un promedio anual de 4 porciento durante la globalización entre 1990-2008, según la Cepal. Tras la crisis de 2008, la tasa de crecimiento descendió a 3.7 en 2012, a 3.5 en 2017, y a un estimado 2.6 en 2018.


El orden social de la globalización sólo podía ser sostenido mientras expandía la economía y los despojados podían emigrar. La reanudación del crecimiento desde los 90 ha dependido de: fuerte incremento del flujo de la inversión corporativa trasnacional, aumento constante de la deuda externa y las remesas de los migrantes.


La inversión extranjera directa bajó a partir de 2016, mientras la deuda externa pasó de 33 mil millones de dólares en 2005 a 79 mil millones en 2018. Pero sobre todo los 20 mil millones que envían los migrantes se han convertido en un salvavidas para la economía regional, mientras la emigración contiene las explosiones políticas.


Las remesas aportan 18-19 por ciento del PIB en El Salvador y Honduras; es 10 por ciento para Guatemala y Nicaragua. Las remesas representaron la mitad del crecimiento del PIB en esos países en 2017. La economía regional colapsaría sin ese dinero.


La población centroamericana creció de 25 millones (1990) a 40 millones (2017), según la Cepal, pero el mercado laboral no absorbe a la mayoría de los entrantes, lo que explica el repunte de la emigración: casi se duplicó de 2000 a 2017: 4.3 millones.


El capitalismo global enfrenta una crisis estructural de la polarización social y la sobreacumulación. La continua expansión de la economía global en años recientes ha sido alimentada en el consumo basado en el endeudamiento, la especulación en el casino global que ha inflado una burbuja tras otra, y la militarización impulsada por los estados en tanto el mundo entra a una economía global de guerra. Hoy la economía global está al borde de otra recesión. El sistema enfrenta una crisis política de la hegemonía y una escalada de tensiones globales. Esta crisis subyace a la segunda implosión de Centroamérica.


Se desarrolla en el istmo otra ronda de protesta popular de masas; los regímenes locales pierden legitimidad, se vuelven más corruptos y amenazan la constitucionalidad, como ha sucedido en Honduras y Nicaragua y podría ocurrir en Guatemala.


Las comunidades más vulnerables han sido identificadas como chivos expiatorios para la crisis, sobre todo los refugiados y los migrantes. Esto ayuda a entender la respuesta hasta fascista de Trump hacia los refugiados centroamericanos.


El futuro de Centroamérica dependerá de la capacidad de las fuerzas populares en Centro y Norteamérica de movilizarse para preservar el estado de derecho e impulsar la agenda de la justicia social que pudiera paliar la crisis. De lo contrario, una recesión económica podría tumbar el castillo centroamericano de naipes.

Por William I. Robinson, profesor de sociología, Universidad de California en Santa Bárbara

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Viernes, 15 Febrero 2019 06:54

Lecciones no aprendidas

Lecciones no aprendidas

Tras solventar muchos impedimentos, los 11 miembros de una misión del Parlamento Europeo pudieron cumplir por fin su visita a Nicaragua propuesta desde noviembre del año pasado.

El presidente de la misión, el eurodiputado Ramón Jáuregui, presentó antes de partir unas conclusiones terminantes sobre la urgente necesidad del cese de la represión, la libertad de los presos políticos, la restitución de la libertad de información, y el restablecimiento de la democracia por medio de elecciones confiables.

Y en sus declaraciones Jáuregui dijo algo que parecería obvio pero en Nicaragua resulta esencial: "la democracia tiene una regla que es aceptar la posibilidad de la derrota".

Es lo que hizo el Frente Sandinista tras las elecciones de 1990, cuando los votantes decidieron confiar la presidencia a doña Violeta de Chamorro: aceptó la derrota, y eso le dio entonces el inmenso prestigio de haber entregado por los votos el poder ganado por las armas una década atrás.

Hasta entonces la filosofía dominante había sido la del poder popular confiado a la vanguardia por una especie de voluntad divina. Las revoluciones eran, además, invencibles. ¿Dónde se había visto que el pueblo mismo fuera a derrotar a una revolución popular forjada con sangre? Pero ocurrió.

En enero de 1988, Carlos Fuentes hizo una visita a Nicaragua. Lo acompañaba el periodista Stephen Talbot, que escribía un reportaje sobre el escritor mexicano para la revista Mother Jones.

En una de las conversaciones que sostuvo Fuentes con los dirigentes sandinistas se habló de las posibilidades que tenía la contra de ganar la guerra, recuerda Talbot, y el comandante Tomás Borge “dijo decididamente que algo así era imposible, porque los contras van a contrapelo de la historia”.

Fuentes interrumpió para preguntar: "¿Y cuál fue la experiencia de Guatemala en 1954 y de Chile en 1973? ¿No se demostró que la izquierda puede ser derrotada?”. "No", respondió Borge, cortante. "Ellos no armaron al pueblo, por eso perdieron".

Después se discutió sobre el tema de las elecciones y los partidos de oposición. “Borge dijo que su opinión personal era que ningún partido de oposición podía llegar a ganar a los sandinistas en las urnas. ‘Ahora no’, asintió Fuentes, ‘pero en el futuro, ¿por qué no?’ ‘Sólo si son antimperialistas y revolucionarios’, proclamó Borge, ‘si un partido reaccionario ganara, yo dejaría de creer en las leyes del desarrollo político’. ‘Yo no estaría tan seguro de esas leyes’, advirtió Fuentes”.

Tras aceptar la derrota de 1990, el Frente Sandinista perdió la oportunidad de recuperar los espacios electorales, luchando bajo las reglas democráticas para conquistar de nuevo la mayoría de los votantes. El criterio obsoleto de la vanguardia dueña de la verdad, que representa al pueblo aunque tenga en contra la mayoría, volvió a imponerse.

Y cuando Daniel Ortega, tras tres derrotas logró por fin ganar en 2006, no lo hizo porque tuviera de nuevo esa mayoría, sino porque selló un pacto con Arnoldo Alemán, entonces caudillo del Partido Liberal, por medio del cual se reformó la Constitución para que pudiera ganar en primera vuelta con 35 por ciento de los votos, la cifra máxima que el eterno e insustituible candidato había logrado sacar.

Por lo que ha sucedido a partir de entonces, estoy convencido de que Ortega se hizo la promesa de no volver a perder nunca, con lo que, a lo largo de estos años, en su esquema de preservación del poder a toda costa, ha estado ausente la voluntad de aceptar que la derrota es una regla esencial de la democracia.

Y hay otra cosa que en su comparecencia Jáuregui agregó a las reglas del juego democrático: el poder no es un fin en sí mismo, sino un medio para realizar un programa de gobierno. Asegurarse la permanencia en el poder a cualquier precio, sólo es capaz de acarrear crisis tan profundas como las que hoy vive Nicaragua.

El poder no puede ponerse en juego, la derrota no es una opción. Por eso es que los reclamos por un diálogo nacional no son escuchados; porque un diálogo lleva necesariamente a hablar de elecciones limpias, justas, con jueces imparciales y honestos, vigiladas internacionalmente. Ese es el atolladero del que hay que salir.

Hay que buscar cómo Ortega escuche a todos quienes le dicen, igual que el eurodiputado Jáuregui, que la democracia tiene una primera regla, que es aceptar la posibilidad de la derrota. Porque unas elecciones de una sola cara, con el mismo ganador, ya no son posibles en la nueva realidad que vive Nicaragua. Sólo harán más profundo el abismo.

La creencia de que el poder es un fin, y no un medio, es a estas alturas catastrófica. Y el reclamo para que el país empiece lo más pronto posible a vivir bajo un régimen de democracia abierta, de libre opinión, y elecciones transparentes, es lo que la inmensa mayoría de los ciudadanos quiere.

No hay que desmayar en esa insistencia, porque el diálogo, y las elecciones justas, son la única salida posible.

 

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Viernes, 15 Febrero 2019 06:43

Paralizaron Puerto Príncipe

Paralizaron Puerto Príncipe

La capital permanece con las escuelas y los bancos cerrados, así como los negocios y las estaciones de combustibles, que temen más saqueos como los que se han producido en las protestas, en las que al menos nueve personas han muerto.

 

Haití entró ayer en su octavo día consecutivo de paralización y protestas en reclamo de la renuncia del presidente del país, Jovenel Moise, situación que está provocando pérdidas millonarias en diferentes sectores.


La capital del empobrecido país, Puerto Príncipe, sigue paralizada, con las escuelas y los bancos cerrados, así como los negocios y las estaciones de combustibles, que temen más saqueos como los que se han producido en estos días de protestas, en las que al menos nueve personas han muerto en los violentos disturbios.


En la exclusiva zona de Petionville, al sureste de la capital, algunos negocios se animaron este jueves a abrir sus puertas, pero el transporte público, al igual que en el resto de la capital, es prácticamente nulo, mientras la situación sigue deteriorándose.


Los 78 detenidos de la prisión de la ciudad de Aquin, una pequeña ciudad costera del sur de Haití, escaparon este martes, confirmó el portavoz de la policía nacional. Una investigación se inició para determinar las circunstancias precisas de la fuga. Según testigos, una manifestación contra el presidente Jovenel Moise se estaba realizando frente a la comisaría vecina al penal de Aquin, una ciudad de unos 100.000 habitantes.

Los promotores de las protestas anunciaron más movilizaciones para ayer, al tiempo que volvieron a rechazar cualquier tipo de conversaciones con el presidente Moise, quien permanece en silencio desde el sábado cuando hizo un llamado al diálogo. Las protestas, convocadas por el Sector Democrático y Popular, integrado por líderes de partidos de oposición y por grupos populares, se iniciaron el 7 de febrero, coincidiendo con el segundo aniversario de la llegada a la Presidencia de Moise, un empresario del sector banano que llegó al poder sin experiencia en la política.


Las manifestaciones, que han aumentado la inseguridad en esta nación caribeña y provocado un clima de caos e incertidumbre, se producen en medio de una severa crisis económica, que se agravó este año por una fuerte depreciación del gourde, la moneda oficial, y por la crisis de electricidad derivada de la escasez de gasolina.


La economía de Haití, donde más de la mitad de los 10 millones de habitantes sobrevive con menos de 2 dólares diarios, creció apenas 1,4 por ciento en 2018, una de las más bajas de la región y muy por debajo del 2,2 por ciento que se pronosticó a principios del pasado año y que después fue reducido al 1,8 por ciento. Los manifestantes también exigen justicia en las supuestas irregularidades en el programa Petrocaribe, a través del cual Venezuela suministra petróleo a este país a precios blandos.


Una auditoría presentada la semana pasada por el Tribunal de Cuentas reveló irregularidades entre 2008 y 2016 en este programa y señaló a 15 exministros y actuales funcionarios que están involucrados en este caso, así como una empresa que dirigía Moise antes de llegar a la Presidencia.


Por su parte el gobierno canadiense decidió ayer cerrar temporalmente su embajada en Puerto Príncipe frente a las protestas antigubernamentales que están sacudiendo las principales ciudades de Haití, en momentos en que un centenar de turistas de Quebec no pueden salir del país caribeño.


“Debido a la incertidumbre actual, la Embajada de Puerto Príncipe está cerrada hoy. Continuaremos evaluando la situación en los próximos días para garantizar que nuestros diplomáticos y sus familias estén a salvo”, sostuvo el Ministerio de Relaciones Exteriores de Canadá en un comunicado. Los nuevos enfrentamientos entre la policía y manifestantes opositores dejaron al menos un muerto el miércoles en Puerto Príncipe. Al menos siete personas perdieron la vida desde que comenzaron las protestas hace una. En medio de las protestas se registraron situaciones de violencia con armas de fuego y el bloqueo de varias carreteras por parte de manifestantes que instalaron barricadas.

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