EEUU y China desatan la guerra fría del 5G por controlar el Internet del futuro

Estados Unidos intenta frenar la expansión mundial de la gigante tecnológica china Huawei como principal arquitecta del 5G, el Internet del futuro


Washington ha publicado un decreto que puede suspender la actividad de Huawei, a quien acusa de ser un actor de espionaje para China y teme que se haga con una gran cantidad de información sensible si se consolida como el gran proveedor de 5G


"La carrera por el 5G es una carrera que EEUU tiene que ganar", ha señalado Trump. Sin embargo, actualmente en EEUU solo un teléfono de Motorola ofrecido por la empresa de telecomunicación Verizon es compatible con esta tecnología

Un nuevo Internet está naciendo. Las poderosas compañías de telecomunicaciones están desarrollando la arquitectura de la red de quinta generación (5G), que ofrecerá una conexión mucho más rápida y poderosa y que gestionará una cantidad ingente de información. Mientras tanto, las dos principales potencias mundiales, Estados Unidos y China, luchan en una batalla al más puro estilo de la Guerra Fría por el control del Internet del futuro. Esta semana, Trump ha lanzado su ofensiva más dura hasta el momento declarando una emergencia nacional y limitando considerablemente las actividades de la tecnológica china Huawei en EEUU.


El presidente de EEUU anunció este miércoles una orden ejecutiva que puede vetar a Huawei de las redes de comunicación del país. Poco después, la Casa Blanca añadió a la empresa china a la llamada Lista de Entidades, lo que prohíbe que el gigante tecnológico compre partes y componentes de empresas estadounidenses sin la aprobación previa del Gobierno.


Washington acusa a Huawei, uno de los principales desarrolladores del Internet del futuro, de ser un agente de espionaje del gobierno chino. EEUU teme que las autoridades chinas puedan acceder en cualquier momento a la información gestionada por la empresa. "Si EEUU restringe a Huawei, eso no mejorará la seguridad del país y no lo hará más fuerte. Solo obligará a EEUU a utilizar equipos alternativos peores y más caros", ha respondido la empresa, que se considera "líder indiscutible en 5G".


"La carrera por el 5G es una carrera que EEUU tiene que ganar", señaló el presidente Trump hace un mes. EEUU concibe este tema como un asunto de seguridad nacional y por eso ha levantado barreras y concedido facilidades a las empresas nacionales para que ganen esta batalla en nombre de Estados Unidos y tengan el control sobre la arquitectura de la red global.


Sin embargo, la posición de EEUU en la carrera por el 5G no es especialmente fuerte. Actualmente solo un teléfono de Motorola, ofrecido con la empresa de telecomunicaciones Verizon, es compatible con la tecnología 5G en Estados Unidos. A principios de abril, Verizon activó su nueva red 5G en Chicago y Minneapolis, pero las primeras pruebas no han sido muy exitosas. Mientras tanto, Huawei aprovecha su posición y se ofrece a vender a iPhone el chip de 5G que ha desarrollado la empresa.


China está haciendo un gran esfuerzo por extender su tecnología 5G por países de todo el mundo. Estados Unidos acusa a Pekín de ofrecer precios subvencionados y préstamos a bajo interés para superar a sus competidores occidentales, principalmente Nokia y Ericsson, ambas europeas.


"Estados Unidos tendrá que conectar con estos países [con tecnología china] y se debe preparar para el día en el que el Gobierno de EEUU y las empresas tengan que vivir en 'redes sucias", señaló al diario The New York Times Sue Gordon, directora adjunta de inteligencia nacional de EEUU. En este sentido se ha expresado Mike Pompeo, secretario de Estado de EEUU, que ha llegado a sugerir a sus aliados europeos que si utilizan la tecnología china, ello podría suponer el final del intercambio de información de inteligencia.


"Esta es una discusión que va mucho más allá de la tecnología y el comercio", señaló Pompeo en una visita a Londres el pasado 9 de mayo. "Una seguridad insuficiente impedirá a EEUU compartir determinada información en redes de confianza. Esto es lo que quiere China: dividir las alianzas occidentales por medio de bits y bytes, no balas y bombas. Sabemos que el 5G es una decisión soberana, pero se debe tomar con el contexto estratégico más amplio en mente", añadió. Pompeo aseguró que la legislación china obliga a Huawei a cooperar con el Gobierno y entregarles la información que deseen. El CEO de la empresa. Ren Zhengfei, responde: "En los últimos 30 años no hemos hecho eso [dar información al Gobierno] y en los próximos 30 años, tampoco lo haremos. Nunca lo haremos".


Mientras EEUU acusa a Huawei de ser un agente de espionaje del gobierno chino, Washington ha utilizado grandes empresas tecnológicas estadounidenses –entre ellas Apple, Google y Yahoo– durante años para acceder a sus sistemas y poner en marcha programas de espionaje, tal y como salió a la luz tras las filtraciones de Edward Snowden, exanalista en la Agencia de Seguridad Nacional de EEUU (NSA). Además, según reveló Wikileaks, hackers de la CIA encontraron y/o crearon agujeros de seguridad en muchas de estas poderosas empresas tecnológicas y los explotaron durante años sin advertírselo a las corporaciones afectadas, a pesar de que la ley les obliga a ello.


Estados Unidos también se encuentra en una batalla judicial contra Apple, a la que ha solicitado en al menos 12 ocasiones ante los tribunales acceso a información protegida de los dispositivos de algunos de sus clientes. El caso más famoso se dio en 2016, en el que el FBI solicitó a Apple desarrollar un software para desbloquear el iPhone de uno de los terroristas del atentado de San Bernardino en el que 14 personas fueron asesinadas. Apple se negó y la audiencia se fechó para el 22 de marzo. Un día antes, el FBI aseguró que había encontrado a una tercera parte que ayudaría a desbloquear el teléfono y retiró la solicitud. Apple ha rechazado entregar o desarrollar software nuevo para acceder a los teléfonos de sus clientes.


La nueva guerra fría se desarrolla entre denuncias –Huawei está acusado en EEUU de 23 cargos, entre ellos blanqueo de capitales, fraude y robo de secretos comerciales– y vetos comerciales. Washington sabe muy bien lo que se puede hacer con la información que gestionan las grandes empresas tecnológicas y quiere impedir que China domine el mercado en un mundo en el que las empresas se pueden convertir –voluntaria o involuntariamente– en los mejores espías del mundo.

Por Javier Biosca Azcoiti
16/05/2019 - 21:04h

La ex soldado estadunidense Chelsea Manning, ayer al llegar a una corte de Alexandria, en Virginia, donde un juez ordenó su regreso a la cárcel debido a su negativa a declarar, "por cuestión de principios", ante el gran jurado en el caso contra Julian Assange por la filtración de documentos clasificados a Wikileaks.Foto Afp

Ingresa la policía a la embajada de Venezuela en Washington y expulsa a activistas partidarios de Maduro

Nueva York. El gobierno de Donald Trump desata guerras fuera y dentro de Estados Unidos al nutrir las tinieblas de acciones bélicas para promover cambio el de regímenes en Irán y Venezuela (y con ello en Cuba), así como intensificar el conflicto comercial con China, mientras dentro del país promovió guerras contra inmigrantes, mujeres, el Congreso y la prensa.

Aquí se intensifican los temores de que el gobierno de Trump provoque una guerra contra Irán, tras la orden del miércoles de desalojar al personal "no esencial" de su embajada en Irak, argumentando supuestas amenazas y acciones iraníes poco precisas y citando imágenes de inteligencia de presuntos misiles colocados en pequeñas embarcaciones en el golfo Pérsico.

Durante las últimas dos semanas Estados Unidos ha incrementado la tensión, alertando sobre potenciales ataques de Irán, enviando equipo militar y naves a la región, filtrando que el Pentágono está contemplando enviar una fuerza hasta de 120 mil soldados a esa zona y amenazando con una respuesta feroz ante cualquier "provocación" de Teherán.

Por ahora Washington no está convenciendo a sus aliados. Esta semana un general británico que es subcomandante de la coalición que combate a ISIS en Irak y Siria enfureció a los estadunidenses al comentar que no existe evidencia de una "creciente amenaza" de Irán. Diplomáticos europeos rehusan, por ahora, sumarse al coro bélico dirigido por el secretario de Estado, Mike Pompeo, y el asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca John Bolton.

De hecho, ayer se divulgó que ni el propio Trump está convencido de lo que impulsan sus subordinados; el New York Times reportó que el comandante en jefe comentó a su secretario de Defensa, Patrick Shanahan, que no desea un conflicto armado con Irán como resultado de su llamada estrategia de "presión máxima".

Mientras, el gobierno de Trump continuó sus esfuerzos para cambiar el régimen venezolano. El miércoles pasado el Departamento de Seguridad Interna determinó que las "condiciones en Venezuela amenazan la seguridad de pasajeros, aeronaves y tripulación viajando hacia o desde ese país" y con ello el Departamento de Transporte emitió una orden para suspender de inmediato todos los vuelos directos de pasajeros y de carga entre Estados Unidos y Venezuela.

En Washington, la batalla por la embajada de Venezuela culminó ayer con el ingreso de la policía a esa sede para expulsar a activistas antiguerra que habían residido ahí durante más de un mes con la autorización del gobierno de Nicolás Maduro para evitar que los simpatizantes del líder opositor Juan Guaidó tomaran control del edificio. Los antichavistas que han sitiado el inmueble sede corearon "USA, USA", al aplaudir la acción.

Por otro lado, Trump continuó intensificando su guerra comercial contra China, a pesar del repudio y las críticas de inversionistas y granjeros estadunidenses, y el pasado miércoles emitió una orden ejecutiva para prohibir que empresas de telecomunicaciones estadunidenses instalen equipo fabricado en el extranjero (China, sin decirlo) que podrían representar "un riesgo para la seguridad nacional".

En tanto, Trump presentó su nuevo plan para una reforma migratoria –elaborado en parte por el yerno del presidente Jared Kushner– disfrazada para que el presidente pueda proclamase "pro inmigrante", pero que busca sustituir la preferencia para la reunificación de familias, que ha imperado durante décadas, con una para migrantes "capacitados" y "brillantes", y busca limitar aún más el proceso de asilo e incluye más medidas de seguridad (y por supuesto el muro), o sea, de persecución y castigo de los más vulnerables.

El plan –que no aborda qué hacer con los indocumentados en el país, incluidos los dreamers– se interpreta más como un documento diseñado para efectos electorales, ya que tiene casi nula posibilidad de ser aprobado por el Congreso.

Por otro lado, desde la llegada de Trump, la derecha ha librado una renovada ofensiva contra los derechos de la mujer con varios estados promoviendo leyes contra el aborto. El objetivo real de los impulsores de esta ofensiva legislativa a escala estatal –con decenas de iniciativas– es provocar una disputa judicial que llegue a la Suprema Corte, donde esperan, con la mayoría conservadora instalada por Trump, lograr el sueño ultraconservador de revertir un fallo de hace cuatro décadas conocido como Roe v Wade que reconoce el derecho al aborto.

La extraordinaria guerra de Trump contra sus opositores en el Poder Llegislativo continuó escalando a niveles posiblemente sin precedente. El abogado de la Casa Blanca, Pat Cipollone, informó el miércoles al Comité Judicial de la cámara baja que no sólo no cumplirán con las solicitudes de documentos y testimonio, sino que cuestionó la autoridad del Congreso para investigar a Trump, sobre todo en torno a una posible obstrucción de la justicia.

Jerrold Nadler, presidente del Comité Judicial, declaró que “la Casa Blanca está recurriendo al argumento desmesurado de que el presidente no puede ser obligado a rendir cuentas… al pueblo estadunidense. Eso es rídiculo”. Otros legisladores indicaron ayer que el presidente, con estas afirmaciones, está cometiendo aún más actos de obstrucción de justicia.

Por último, en un caso relacionado con la guerra contra los medios en este país, ayer un juez ordenó el retorno de Chelsea Manning a prisión después de que, una vez más, ésta declaró que no cooperará con ningún gran jurado y que no claudicará sus principios. En marzo, la ex analista de inteligencia militar, quien fue la fuente de documentos clasificados que revelaron crímenes de guerra y manipulaciones diplomáticas de Estados Unidos a Wikileaks en 2010, y quien cumplió siete años de prisión por eso, fue encarcelada dos meses por negarse a testificar sobre sus interacciones con Julian Assange, ahora perseguido por la "justicia" estadunidense.

"¿Habra algún tipo de guerra que Trump no esté por impulsar?", preguntó el cómico y conductor de The Late Show, Stephen Colbert.

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Ciencia y docencia en la trinchera: reflexiones en torno al 15 de mayo

En la época anterior al desarrollo de tecnologías tales como los teléfonos celulares y las tablets, la dinámica dentro de las aulas escolares poseía un ambiente de secrecía; una sesión de clase podría ser brillante o sombría y únicamente la memoria de docentes y estudiantes podía dar fe de lo acontecido.

Actualmente, el acontecer en el aula puede ser visto en cuestión de segundos de un lado a otro del planeta, pudiendo generar consecuencias prácticamente incontrolables. Este entorno también ha facilitado la fiscalización de las actividades dentro de las aulas y ha limitado la creatividad en los procesos de enseñanza y de aprendizaje.


Existe una idea arraigada de que los problemas de la educación actual pueden resolverse por medio de formulación de nuevos planes y mayores controles de exigencia elaborados por diversas autoridades escolares. Desafortunadamente, muchas de estas iniciativas resultan ajenas a la realidad cotidiana de las escuelas y eventualmente resultan inaplicables.
En la práctica las experiencias exitosas de transformación educativa surgen ‘sin guión rígido’ y a partir de actividades asociadas con el conocimiento científico sustentadas y catalizadas con base al entusiasmo de docentes y estudiantes1.


La vida cotidiana se caracteriza por la presencia de sucesos de alto impacto tales como los desastres naturales relacionados con el cambio climático, la inseguridad, la pobreza y la inequidad. Cada una de estas situaciones puede enfocarse desde una perspectiva formal utilizando el razonamiento matemático y los métodos formales que permiten llegar a conclusiones objetivas de interés para los estudiantes.


En este mismo contexto, los avances recientes de la ciencia (como la detección de un agujero negro) pueden motivar actividades prácticas en los salones y laboratorios para poner al alcance de la juventud conceptos que aparentemente estarían reservados para mentes privilegiadas.


Ninguna planeación burocrática puede anticipar el desarrollo de acontecimientos de alto impacto científico y/o tecnológico que deba ser abordado coyunturalmente en un ámbito escolar. Las revoluciones educativas se gestan en las trincheras académicas, a partir de las competencias que posee el profesorado y de la existencia de ambientes libres2.


En este tenor, el uso de las nuevas tecnologías resulta un aliado ambivalente. Dado que nos encontramos en la llamada ‘era de las redes sociales’ nos hemos acostumbrado a asociar el concepto de éxito con el reconocimiento de terceros; a pesar de ello, las experiencias educativas exitosas acontecidas en varios países del mundo poseen un carácter fundamentalmente anónimo. En éstas se reflejan avances colectivos que se traducen en el dominio de competencias de razonamiento matemático, metodología científica práctica y escenarios laborales decorosos que favorecen la equidad e inhiben la delincuencia.


Este paradigma es perfectamente reproducible en nuestro país, aunque los resultados sean palpables dentro de varios años. Las condiciones para que prospere este tipo de movimiento educativo están presentes en México y en todo el planeta.


Referencias:


1R.P. Feynman “Cargo cult Science” Engineering and Science Vol 37, pp 7 (1974).http://calteches.library.caltech.edu/51/2/CargoCult.pdf
2A. Sandoval Villalbazo “Catástrofes naturales sugieren nuevos escenarios de enseñanza en primarias”, Prensa Ibero 3 Oct 2017https://ibero.mx/prensa/analisis-catastrofes-sugieren-nuevos-escenarios-de-ensenanza-en-primarias
*Dr. Alfredo Sandoval Villalbazo, académico del Departamento de Física y Matemáticas de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México e Investigador Nacional Nivel II (SNI). Twitter: @Fred_FisMat

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 El director ejecutivo de Facebook, Mark Zuckerberg, sale del Palacio del Elíseo después de reunirse con el presidente francés, Emmanuel Macron.Foto Xinhua

Después de la diatriba de Chris Hughes contra su ex socio Mark Zuckerberg, mandamás de la tríada Facebook/Whatsapp/Instagram y el hombre más poderoso del mundo por encima de gobiernos y trasnacionales debido a su "dominio" global (https://bit.ly/2LCGzOU), que controla la intimidad de 2 mil 375 millones de usuarios (sólo Facebook), ahora The Financial Times ( FT, 13/5/19) –controlado con The Economist por el Grupo Pearson, asociado al eje Banca Rothschild/George Soros– destapa otro megaescándalo desde su corresponsalía en Tel Aviv sobre la inyección de un código maligno (spyware) israelí en los celulares con llamadas de voz vía WhatsApp: “La aplicación de mensajes descubre la vulnerabilidad que ha permitido a los atacantes (sic) inyectar el spyware comercial de Israel en los celulares”.

WhatsApp, con mil 500 millones de usuarios (https://bit.ly/2Bz9eNc) y que se encuentra en la picota por incidir en las elecciones de Brasil hasta India (https://bit.ly/2vXbwm1), “descubrió la instalación de un software de espionaje en los celulares iPhone y Android” con el simple hecho de "usar la función de llamadas de voz de su aplicación".

Mientras la Corte Suprema de Estados Unidos asestaba un golpe al monopolio Apple (https://bit.ly/2EaKMmC), WhatsApp reveló una perturbadora violación a su ciberseguridad “que permitió la instalación de un spyware selectivo en los celulares mediante las llamadas”, que afecta la vulnerabilidad de la seguridad de los dispositivos iPhone y Android con el código maligno del grupo NSO de Israel y que "es transmitido cuando el usuario contesta la llamada infectada". ¡Simplemente diabólico!

En un artículo paralelo, FT (13/5/19) desnuda el "negocio del espionaje en los iPhone por el grupo NSO de Israel", ya que el “software que ha hackeado a WhatsApp también ha sido acusado de ayudar a los gobiernos a espiar a los disidentes”.

Pegasus constituye la pieza de software que “puede penetrar los secretos más oscuros (sic) de cualquier iPhone”, como "sus mensajes privados y su localización". Asimismo, representa una tecnología mejorada de hace una década que “es tan poderosa que el Ministerio de Defensa (¡megasic!) de Israel regula su venta”.

Pregunta tonta: ¿Para quién trabaja el Ministerio de Defensa de Israel, hoy bajo la férula del premier Benjamín Netanyahu, aliado del eje Trump/Jared Kushner/Sheldon Adelson?

¿Por qué el eje Banca Rothschild/Soros expone hasta hoy la "malignidad" del spyware controlado por el Ministerio de Defensa de Israel?

FT comenta que la venta del spyware Pegasus concede a "Israel una importante carta de visita diplomática" con la que ha adquirido mayor presencia en los cuartos de guerra (war rooms) profundamente clasificados que incluye a las petromonarquías.

El Grupo NSO alega que Pegasus “ha sido usado por 45 (sic) países, entre ellos México, para prevenir ataques terroristas (sic) e infiltrar a los cárteles de la droga”. ¿Por qué, entonces, se han incrementado el terrorismo y el tráfico global de toda índole?

Tres cuartas partes de los ingresos del Grupo NSO de Israel, con valor de mil millones de dólares, provienen de la venta del spyware Pegasus, que fue "adquirido" por el gobierno mexicano de la dupla Videgaray/Peña, consagrada a espiar a los ciudadanos en forma inimputable.

El ex teniente general Michael Flynn, ex asesor de Seguridad Nacional de Trump, formaba parte de la nómina del Grupo NSO (https://bit.ly/2YuUIiu).

El grupo NSO de Israel desarrolló el código maligno "que puede ser transmitido aun si los usuarios no contestan sus teléfonos".

Se trata de un grave espionaje a escala global carente de inmunidad para la intimidad y privacidad de los usuarios, por lo que es axiológicamente imperativo que cada país, de acuerdo con sus propias leyes, regule todo este caos perturbador de las plataformas del Gafat (Google/Apple/Facebook/Amazon/ Twitter), así como el hierático megaterrorismo cibernético al que se ha consagrado Israel en forma deliberada para controlar la conducta de miles de millones de usuarios, no se diga de sus adversarios, que son legión en todo el planeta.

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Assange y Snowden frente a la arquitectura de la opresión y el espionaje

Poco tiempo ha pasado desde que el presidente ecuatoriano Moreno entregó a Julián Assange a las autoridades británicas, en sintonía con los intereses de Estados Unidos, que no perdonan que el fundador de Wikileaks haya revelado documentos con las prácticas de tortura empleadas en Guantánamo, las violaciones a los derechos humanos y asesinato de civiles cometidas en Irak y Afganistán, entre otros documentos secretos. Snowden, quien reveló el espionaje global que hace la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) sigue exiliado en la Federación Rusa, imposibilitado de regresar a su país.

El fenómeno del espionaje global, el papel de los servicios de inteligencia y la vigilancia masiva en el marco de lo que se comienza a denominar como un "complejo securitario digital", está abriendo nuevos escenarios para el "campo de la guerra" como para el "campo de la política". El epicentro de este dispositivo que se despliega y consolida a nivel mundial es EU. Aquí se sostiene que no reemplaza, sino que convive –y construye poder– junto al "complejo militar industrial", término utilizado por Eisenhower en su discurso de despedida como presidente en 1961, en el que advertía el peligro de la "influencia injustificada" de este sector para el futuro de EU y sus "posibles efectos desastrosos" [1].

Ramonet sostiene que el ciberespacio se constituye como un "quinto elemento", dando lugar a nuevas formas de concebir la defensa y las estrategias de seguridad de un país/región y que, en efecto, ha nacido un nuevo complejo securitario digital que adquiere cada vez mayor relevancia, el cual consiste en una alianza entre las mayores empresas privadas globales de Internet y la principal potencia militar: EU.

El espionaje, incluso masivo, no es nuevo. Luego de la segunda guerra mundial Gran Bretaña, EU, Australia, Nueva Zelanda y Canadá habían diseñado un programa de intercepción de comunicaciones a nivel global (UKUSA). Lo que resulta destacable es el perfeccionamiento constante, la sofisticación y el alcance de estos sistemas de vigilancia y de obtención de información tanto para la persecución/acción política como para los réditos de las empresas que utilizando la información vertida, conocen mejor los gustos e inclinaciones de sus posibles consumidores. El español sostiene que "en la era de Internet, la vigilancia se ha vuelto omnipresente y totalmente inmaterial, imperceptible, indetectable, invisible. Además, ya es, técnicamente, de una excesiva sencillez" [2].

Un hecho no menor es que la más conocida de las 12 agencias de inteligencia de EU (la CIA) haya sido vulnerada con la revelación de miles de documentos secretos. O’Donnell resume que "se trata de una serie de instructivos, escritos en clave informática, con programas de virus y troyanos para pinchar con la última tecnología todo tipo de teléfono, computadora y televisor inteligente, incluyendo comunicaciones justo antes y después de ser encriptadas en smartphones de iPhone y Android por personas que pensaban que sus comunicaciones eran seguras precisamente porque eran encriptadas". [3]

Por otro lado, merece una breve caracterización otra de las agencias más importantes de EU, que gracias a las revelaciones de Snowden, hoy podemos conocer mayores elementos de su capacidad de despliegue. La Agencia de Seguridad Nacional (NSA) "emplea directamente a unos 30 mil agentes, y dispone de 60 mil personas más, reclutadas por empresas privadas. De todos los presupuestos destinados a los servicios secretos estadunidenses, el más importante es el de la NSA". [4] Además, realizó acuerdos con decenas de empresas telefónicas, de ingeniería informática y electrónica y con servicios de inteligencia de otros países para obtener mayor y mejor cantidad de información.

Como señala Snowden, estamos ante una minuciosa y peligrosa "arquitectura de la opresión". Esta es la esencia del complejo securitario digital que, todo indica, tendrá cada vez más incidencia en el siglo XXI. El rumbo de la mundialización está en disputa y como contrarrestar estas tendencias desde una lógica solidaria y humanista que no contribuya a la cultura del descarte [5], al decir de Francisco, constituye un gran desafío para este siglo, en el cual los pueblos, respetando y aceptando la pluralidad de identidades e historias, debemos ser los protagonistas.

Por Nicolás Canosa, sociólogo argentino

 

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Cómo ganar las elecciones con Whatsapp desde Brasil hasta la India

El omnipotente conglomerado GAFAT (Google/Apple/Facebook/Amazon/Twitter), asociado al Pentágono en su segmento Defence Innovation Board, desató una intensa polémica con Trump, quien critica el monopolio cibernético de Silicon Valley (https://wapo.st/2J3H1nj), y con Europa, donde se exige su regulación y atomización (https://econ.st/2Y3JTE6).

Hoy Twitter México/Latinoamérica se encuentra en la picota por sus usuarios debido a la flagrante parcialidad de su director Pepe López Ayala: proto-fascista aliado del Partido Popular español quien no oculta su intrusión en las elecciones (https://bit.ly/2vaEVZJ) y quien ha sido expuesto por su proclividad neofranquista/neoliberal/neopinochetista (https://bit.ly/2vmxf6V).

El común denominador de las críticas altisonantes versa sobre el manejo cautivo de los bots y su “granja de trolls” con el fin de modular a la opinión publica y redireccionar el voto manipulado de los electores.

Cambridge Analytica, hoy extinguida, redireccionó el voto a favor del Brexit y la elección de Trump (https://bit.ly/2TPXEUO).

Ahora la aplicación Whatsapp ha sido colocada en la picota, a lo que se ha sumado en forma sorprendente The Financial Times (04/05/19) vinculado por medio del grupo Pearson, junto con The Economist, a la Banca Rothschild y a su instrumento George Soros: señalado de ser "socio" del mandamás de Facebook (https://bit.ly/2R2Lhnl).

Whatsapp fue adquirida en 2014 por Facebook en 22 mil millones de dólares y cuenta con 500 millones de usuarios, siendo la aplicación más popular en India (300 millones: la mayor del mundo) y Brasil, además de Gran Bretaña, España y Francia.

En India, Financial Times alerta que se puede escenificar una "elección Whatsapp", la cual "podría también configurar su futuro político".

El partido gobernante Bharatiya Janata, del "nacionalismo hindú", utiliza Whatsapp "para librar una de las más sofisticadas campañas políticas digitálicas en el mundo".

John Gapper (FT 16/04/19) había advertido que "Whatsapp es una versión sombría de la democracia" y que la elección general en India, donde votarán del 11 de abril al 19 de mayo 900 millones, "demuestra los riesgos de las plataformas de las redes sociales".
Ahora los clásicos "mensajeros del odio (palabra de moda)" son quienes acusan a sus adversarios de imitarlos, como si el "odio" fuera monopolio exclusivo de un tipo dado de supremacismo racista.

Financial Times admite que Bolsonaro ganó la elección "ayudado en parte por una ola de rumores tóxicos y desinformación, la mayoría propalados por Whatsapp". Ahora se requiere de mercadólogos creativos de las mentiras tóxicas para ganar una elección, como sucede en México con el uso vicioso y antidemocrático del grupo panista de los ex presidentes Fox y Calderón y sus conspicuos aliados propaladores de la "trama rusa" y la Operación Berlín (https://bit.ly/2UrdBVm), con el fin de desestabilizar al gobierno y pretender obtener por vías subversivas lo que perdieron en las urnas electorales.

En Brasil, con 120 millones de usuarios de Whatsapp, se manejó que la manipulación con fake news ayudaron a la elección a la presidencia del ex capitán Jair Bolsonaro. The Conversation denunció que la “postura sesgada de Whatsapp “en la elección de Brasil, demuestra el "peligro a la democracia de las redes sociales debido a la desinformación" (https://bit.ly/2J56o8m).

Los gobiernos masoquistas y los ciudadanos afectados por la obscena toma de partido del GAFAT, al unísono de su extraterritorialidad jurídica y su atentado a la soberanía cibernética de los países, no han tomado medidas precautorias y regulatorias ante el totalitarismo orwelliano de las plataformas monopólicas que controlan las redes sociales.

La tecnología en si es neutral y depende del uso que se le da. Lo grave radica en el monopolio de las plataformas.

El combate a los monopolios y la democratización de las plataformas –donde Latinoamérica, África, Europa y gran parte de Asia se encuentran ausentes– sería el antídoto para la deliberada propagación selectiva de fake news.

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Meng Wanzhou, la princesa de Huawei en el ojo del huracán

La directora financiera del gigante tecnológico chino aguarda que se decida su proceso de extradición a EE UU

Había una vez dos emperadores, el del Este y el del Oeste, que rivalizaban por una princesa. Uno de ellos mandó hacerla prisionera en un castillo en un reino aliado; el otro enfureció y amenazó con graves males si no la liberaban. ¿Suena a cuento infantil? Sí. Pero muy real. China y Estados Unidos mantienen una dura pelea por la supremacía tecnológica, encarnada en su disputa sobre Huawei. Y Meng Wanzhou, la directora financiera y heredera aparente del gigante tecnológico chino, es la princesa por la que porfían y cuya detención en Canadá ha hecho montar en cólera a Pekín.


Aunque sobre el papel un régimen comunista, China no deja de tener su propia realeza, los “principitos”, los familiares de los líderes más altos y de los superejecutivos de las empresas de bandera. Y —con la posible salvedad de Alibaba, el gigante del comercio electrónico— en China no hay mayor empresa de bandera que Huawei: opera en 170 países, emplea a 180.000 personas, ingresa más de 41.000 millones de euros anuales y es punta de lanza de la innovación mundial. Si hay una familia intocable en el sector privado chino, esa es la de Ren Zhengfei, el exmilitar fundador de esta compañía de nombre traducible como “logro de China”. Y Meng es su hija mayor. “De ninguna manera China va a aceptar que se retenga a Meng Wanzhou”, advierten, en público y en privado, altos funcionarios chinos.


Cuando el 1 de diciembre la directora financiera fue detenida mientras hacía escala en Vancouver, China se encendió de ira. Ottawa explicó que había, simplemente, acatado una solicitud de EE UU, que considera a Meng sospechosa en un caso de fraude para violar sus sanciones contra Irán. Pero Pekín inmediatamente lo catalogó de caso político. Las aparentes represalias no tardaron en llegar: dos ciudadanos canadienses fueron detenidos en China a los pocos días; este febrero se ha confirmado que son sospechosos de espionaje. De repente, el nombre de Meng, de 47 años, estaba en boca de todos. Un nombre que, hasta entonces, pocos conocían fuera de China: quienes la han tratado la describen como “profesional” y “discreta”. Su primera aparición pública en representación de Huawei llegó en 2011, cuando ya llevaba casi 20 años trabajando para la empresa.


Lo que se sabe de ella con seguridad, como ocurre con el resto de su familia, es relativamente poco. Huawei no cotiza en Bolsa y no necesita publicar detalles de su organización o los ingresos de sus directivos. El propio Ren, hasta que comenzó la detención de su hija, solo había concedido tres entrevistas a medios extranjeros en toda su vida. No se conoce con exactitud a cuánto pueda ascender la riqueza de Meng; tampoco cuántos pasaportes tiene.


Nacida en 1972 en Chengdu —su madre, Mena Jun, de quien toma el apellido, era hija de un alto funcionario del Partido Comunista en la zona—, se mudó en los años ochenta con su familia a Shenzhen, entonces un pueblo de pescadores recién designado como zona económica especial. Su padre fundó allí Huawei en 1988, tras ser licenciado del Ejército.
Ella empezó en la compañía en 1993 como recepcionista. Su ascenso en serio llegó tras completar un máster en contabilidad. Desde 2003 ha ocupado puestos como la dirección financiera de la subsidiaria de Hong Kong o la dirección de contabilidad internacional. En 2011 pasó a ser directora financiera. En marzo pasado, en un posible paso hacia la sucesión, fue nombrada vicepresidenta.


Está casada con Liu Xiaozong, empresario, y tiene cuatro hijos, entre los 20 y los 10 años. Hasta 2009 mantuvo permiso de residencia en Canadá. Aún hoy conserva dos lujosas propiedades en Vancouver, una valorada en 10,6 millones de euros y otra en 3,7. Una está siendo reformada; la otra le sirve de hogar mientras espera, en régimen de libertad condicional y con una pulsera electrónica en el tobillo, a que se resuelva su solicitud de extradición.


No se sabe exactamente cuándo entró en el consejo de administración de Skycom Tech, descrita por los fiscales canadienses como “una subsidiaria no oficial” de Huawei. EE UU le acusa de haber engañado a los bancos negando los vínculos de Huawei con esa compañía —disuelta el año pasado— para que la matriz se saltara las sanciones contra Irán.


Ahora Huawei ha decidido pasar a la acción contra lo que considera un abuso estadounidense. La empresa ha interpuesto una demanda contra la ley que prohíbe a los organismos oficiales de EE UU comprarle equipos y productos. Meng Wanzhou ha apelado también contra su detención. “Hay cuestiones de carácter político, motivaciones políticas, comentarios del presidente de EE UU”, ha dicho uno de sus abogados, Richard Peck. Donald Trump ha insinuado alguna vez que estaría dispuesto a devolver a la ejecutiva a China si ello le reportara un acuerdo en su guerra comercial con Pekín.


El próximo episodio de este cuento real llegará el 8 de mayo, cuando Meng regresará a los tribunales para una vista sobre su extradición. Pero todo el proceso legal puede tardar hasta dos años en agotarse. Mientras, la princesa seguirá esperando en su mansión. ¿Y los dos emperadores? Estos, probablemente, encontrarán nuevos motivos para seguir porfiando.

Por Macarena Vidal Liy
7 MAY 2019 - 02:32 COT

Emerge el rostro de una dictadura tecnológica

Datos y algoritmos conforman un binomio de control que la técnica impone sobre la humanidad, sostiene José María Lassalle en su último libro. Caminamos hacia la administración matematizada del mundo


Una figura destaca sobre el horizonte de incertidumbres, malestares y miedos que acompaña el comienzo del siglo XXI. Se trata por ahora de una silueta por definir. Una imagen que todavía no refleja con exactitud sus contornos pero que proyecta una inquietud en el ambiente que nos previene frente a ella. Su aparición delata un movimiento de alzada vigorosa, que lo eleva sobre la superficie de los acontecimientos que nos acompañan a lo largo del tránsito del nuevo milenio.


Envuelta por un aliento de energía sin límites, su forma va adquiriendo volúmenes titánicos en los que se presiente la desnudez granítica de una nueva expresión de poder. Con sus gestos se anuncia el reinado político de un mundo desprovisto de ciudadanía, sin derechos ni libertad. Una época que asistirá a la extinción de la democracia liberal. Que instaurará una era mítica a la manera de las que imaginó Hesíodo, hecha de vigilancia y silicio, habitada por una raza de humanos sometidos al orden y a la seguridad. Un mundo de fibra óptica y tecnología 5G, dominado por una visión poshumana, que desbordará y marginará el concepto que hemos tenido del hombre desde la Grecia clásica hasta nuestros días.


El mundo evoluciona a lomos de la revolución digital hacia una nueva experiencia del hombre y del poder. Una evolución que parte de una resignificación del papel del ser humano debido a la introducción de un vector que lo transforma radicalmente. La causa está en la interiorización de la técnica como una parte sustancial de la idea de hombre. Esta circunstancia se desenvuelve dentro de un marco posmoderno que da por superadas las claves que definió la Ilustración filosófica del siglo XVII bajo el rótulo histórico de la Modernidad. Jean-François Lyotard explicó a finales de la década de los años setenta del siglo pasado que la condición posmoderna era el final de las grandes narrativas que habían interpretado el mundo dentro de un relato coherente de progreso y racionalidad. Para este autor la estructura intelectual de la Ilustración era insostenible debido, precisamente, a los avances técnicos y los cambios posindustriales que propiciaban las telecomunicaciones de la sociedad de la información. Estas circunstancias hacían que el humanismo, y la centralidad que atribuía este al hombre, hubiera sido desplazado como eje de interpretación del mundo por una visión científica que lo subordinaba a la técnica y a su voluntad de poder.


La revolución digital en la que estamos inmersos en la actualidad hace cada día más palpable la condición posmoderna. Y, sobre todo, contribuye a una reconfiguración del poder que está gestando una experiencia del mismo a partir de una voz de mando que es capaz de gestionar tecnológicamente la complejidad de un mundo pixelado por un aluvión infinito de datos. Hoy, los datos que genera Internet y los algoritmos matemáticos que los discriminan y organizan para nuestro consumo son un binomio de control y dominio que la técnica impone a la humanidad. Hasta el punto de que los hombres van adquiriendo la fisonomía de seres asistidos digitalmente debido, entre otras cosas, a su incapacidad para decidir por sí mismos.
Esta circunstancia hace que la humanidad viva atrapada dentro de un proceso de mutación identitaria. Un cambio que promueve una nueva utopía que transforma su naturaleza al desapoderar a los hombres de sus cuerpos y sus limitaciones físicas para convertirles en poshumanos programables algorítmicamente, esto es, seres trascendentalmente tecnológicos y potencialmente inmortales al suprimir sus anclajes orgánicos. Un cambio que adopta un proceso previo de socialización que hace de los hombres una especie de enjambre masivo sin capacidad crítica y entregado al consumo de aplicaciones tecnológicas dentro de un flujo asfixiante de información que crece exponencialmente.


La experiencia de la posmodernidad va descubriendo de este modo no solo la naturaleza fallida de la Ilustración que describió tempranamente Lyotard, sino el fracaso de los relatos que la fundaban en toda su extensión. Destacando de entre todos ellos el político, pues, como veremos, la institucionalidad de los Gobiernos democráticos y la legitimidad de las sociedades abiertas de todo Occidente se encuentran en una profunda crisis de identidad. Se ven cuestionadas en sus fundamentos por la sustitución de la ciudadanía como presupuesto de la política democrática por multitudes digitales que allanan el camino hacia lo que Paul Virilio describió como “la política de lo peor”.


Todos estos factores son los que están contribuyendo a que emerja esa figura titánica que describíamos más arriba y que adopta el rostro de una dictadura tecnológica. Una especie de concentración soberana del poder material que descansa en la gestión de la revolución digital. Gestión que ofrece orden dentro del caos y seguridad en medio de la época de catástrofes que acompaña la mutación que estamos viviendo a velocidad de vértigo. El protagonista político del siglo XXI ya está con nosotros. Todavía no ejerce su autoridad de manera plena pero va haciéndose poco a poco irresistible. Acumula poder y crece en fuerza. Se insinúa bajo modelos distintos —China y Estados Unidos son los paradigmas—, que convergen alrededor de los vectores que impulsan su desarrollo: la inteligencia artificial (IA), los algoritmos, la robótica y los datos.


Avanzamos hacia una concentración del poder inédita en la historia. Una acumulación de energía decisoria que no necesita la violencia y la fuerza para imponerse, ni tampoco un relato de legitimidad para justificar su uso. Estamos ante un monopolio indiscutible de poder basado en una estructura de sistemas algorítmicos que instaura una administración matematizada del mundo. Hablamos de un fenómeno potencialmente totalitario que es la consecuencia del colapso de nuestra civilización democrática y liberal, así como del desbordamiento de nuestra subjetividad corpórea. Se basa esencialmente en una mutación antropológica que está alterando la identidad cognitiva y existencial de los seres humanos. La digitalización masiva de la experiencia humana, tanto a escala individual como colectiva, comienza a revestir el aspecto de una catástrofe “progresiva, evolutiva, que alcanza la Tierra entera”. (…)

El siglo XXI continúa su andadura bajo el presentimiento de que es inevitable la aparición de un Ciberleviatán. Sobre sus espaldas se entrevé cómo se ordenará la complejidad planetaria que sacude nuestras vidas y que libera oleadas de malestar e incertidumbres que amenazan las estructuras clásicas de un statu quo que se volatiliza por todas partes. Lo más probable es que el Ciberleviatán se instaure por aclamación, a la manera de la dictadura pensada por Carl Schmitt. Mediando un pacto fundacional sin debate ni conflicto, como el producto de una necesidad inevitable y querida si se quiere preservar la vida bajo la membrana de una civilización tecnológica de la que ya nadie puede desprenderse para vivir.

Por José María Lasalle
7 MAY 2019 - 11:00 COT


José María Lassalle es ensayista y fue secretario de Estado de Cultura y Agenda Digital. Este texto es un extracto de su libro ‘Ciberleviatán, el fracaso de la democracia liberal frente a la revolución digital’, que publica Arpa el 8 de mayo.

“El chico recibe un teléfono móvil muy pronto, es una barbaridad”

Joseph Knobel Freud es un prestigioso psicólogo clínico y psicoanalista especializado en el tratamiento de niños y adolescentes. Hijo de padre y madre argentinos y psicoanalistas, es nieto de Samuel Freud, quien fue primo hermano del padre del psicoanálisis. Es decir que Sigmund Freud fue su tío abuelo. Samuel y Sigmund Freud vivieron de pequeñitos juntos en la casa familiar de la actual República Checa. Luego de la Primera Guerra Mundial, Samuel Freud escapó de las hambrunas de Europa y viajó a la Argentina, que era por entonces un país rico. Había dejado en Europa catorce hermanos. El gobierno argentino de aquella época dejaba traer a un pariente por año. El abuelo de Joseph logró que vinieran poco a poco cuatro de sus catorce hermanos. Los otros diez hermanos del abuelo murieron en los campos de concentración nazis, al igual que las cinco hermanas de Sigmund Freud. Joseph Knobel Freud es estadounidense por casualidad: nació en Kansas City, mientras su padre, Mauricio Knobel (uno de los pioneros del psicoanálisis en Argentina), estaba haciendo la residencia en Psiquiatría en aquella ciudad norteamericana. Joseph vivió alrededor de veinte años en la Argentina. Cuando la dictadura militar expulsó a toda la familia, él fue a estudiar Psicoanálisis a Inglaterra y España. Desde 1978 reside en Barcelona y es un prestigioso psicoanalista, miembro fundador y profesor de la Escuela de Clínica Psicoanalítica con Niños y Adolescentes de Barcelona; también autor de diversos libros, entre ellos El reto de ser padres, que tiene destino de clásico. Reconoce que el apellido “es un halago pero es un apellido más”. Sucede que en España, como en muchos lugares de Europa, se utilizan los dos apellidos. “Por lo tanto, el parentesco con Freud viene por el lado de mi madre, siempre se usa como segundo apellido el materno y para mí, claro, es un halago y un orgullo”, comenta en la entrevista telefónica con PáginaI12, antes de viajar a Buenos Aires, donde lo espera una abultada agenda de conferencias que comienzan el lunes en la Facultad de Psicología de la UBA y seguirán en otras instituciones (ver aparte).

“No creo que haya cambiado mucho cómo se piensa actualmente la infancia”, comenta Joseph Knobel Freud cuando se le consulta cómo la piensa el psicoanálisis actual. Pero agrega: “Se la tiene bastante más en cuenta que en la época de Freud porque Freud no trató ningún niño. Y realmente el psicoanálisis de niños avanzó mucho en los últimos años. Justamente se piensa que ocuparse de los niños es ocuparse de una historia que los envuelve. Y el psicoanálisis los puede ayudar a ser dueños de sí mismos sin depender ni establecer lazos demasiado patológicos con las personas de las que dependen fundamentalmente (los padres, la familia, la sociedad) y que puedan ser más ellos mismos”.

–¿Por qué considera que el niño está superexcitado sexualmente en la sociedad actual?

–Porque permanentemente recibe información. Los niños actuales ven Gran Hermano, que es un programa para adolescentes, donde la gracia está en quién se acuesta con quién. No es algo muy infantil. Hay todo un discurso social: en la televisión ven sexo, en España se venden coches con Claudia Schiffer en bikini, que no tiene nada que ver con el coche. Hay una hipersexualización permanente. Se ve como muy progresista y muy piola el ir desnudos por casa, sin tener en cuenta que eso excita al niño y lo confunde.


–¿Cómo influye la vida moderna con ese ritmo vertiginoso en la crianza de los niños?


–Horriblemente. Yo llamé esto en una de mis conferencias “Ser niños en la sociedad de la inmediatez”. Primero, los padres están hiperocupados y se ocupan muy poco de los chicos. Los niños están demasiado solos en la sociedad actual. Papá y mamá, además, están ocupados teniendo que llegar a fin de mes en esta sociedad capitalista y tienen muy poco tiempo para ellos. Los chicos son depositados en el cole y allí se fomenta la competencia en lugar del trabajo en equipo, se fomenta la rivalidad en lugar del compañerismo y la amistad. Hay influencias bastante negativas. Después, a la hora del aprendizaje hay lo que yo llamo “la caducidad del saber”: ahora el saber lo tenemos en los teléfonos inteligentes. El chico de diez años, para colmo, va a recibir un teléfono móvil muy pronto y es una barbaridad. Va a buscar una información en Google que antes le preguntaba al papá o a la mamá.


–¿Se ven niños con agenda de ocupaciones como si fueran adultos en el tratamiento psicoanalítico?


–Totalmente. A veces, es hasta difícil quedar en una hora con ellos. Los padres empiezan a contar: “Ah, no, los lunes no puede porque tiene karate, los martes y jueves tiene inglés, después tiene teatro...”. Resulta que tener una hora para venir al psicólogo para jugar, para hablar de las cosas que le angustian es muy difícil cuando los chicos tienen agendas de hiperejecutivos.


–¿Cómo nota el juego en los niños actuales? ¿Cómo influye el hecho de que prácticamente no tienen juegos físicos?


–Eso es parte de nuestra lucha cotidiana como psicoterapeutas infantiles porque todavía jugamos con cubos de madera, con muñequitos, con plastilina, pero evidentemente el acceso a las tablets y a los teléfonos inteligentes es, a veces, hasta demasiado temprano. Yo he llegado a ver a chicos de dos o tres años que el papá les deja la tablet. Incluso hay aplicaciones especiales que se supone que son para esa edad. Yo creo que los chicos tienen que estar lejos de una pantalla, y a los dos años ni verla. En realidad, mejor que no durante toda la infancia. Ahora, realmente cuando salgo un domingo al mediodía, que es cuando salen las familias a comer afuera en los restaurantes de la playa en Barcelona, en todas las mesas se espera la comida con la aplicación que el papá bajó en el teléfono inteligente del niño para que espere la paella.


–¿Qué efectos provoca la manera compulsiva en que los niños juegan con las pantallas?


–En realidad, primero y principal, los niños están imitando a los padres. Si te quedas mirando una mesa de familia, mamá y papá son los que están viendo los WhatsApp que reciben de sus amigos, de sus parientes. Y los niños no hacen más que imitar. Entonces, el efecto es no tener creatividad. Este tipo de aplicaciones para niños, en donde el teléfono o la tablet le dan todo hecho y el niño sólo tiene que elegir dónde poner un color no les permite inventar juegos creativos. Yo creo que hay que volver a jugar al Veo-Veo, a inventarse juegos de palabras, a recordar palabras que empiezan por tal letra, a volver a los juegos entre adultos y niños, donde no se necesite ninguna pantalla ni ninguna idea desde afuera. Estos efectos, el hecho de no ser creativos, provocan que el niño si no tiene la pantalla se aburra, o si no, monta un capricho para que le den una pantalla. La pantalla funciona casi como el chupete que le tapa la boca al niño.


–¿Cómo analiza la distracción que hay en algunos niños? Usted suele no ser amante del diagnóstico del déficit de atención...


–No me gusta como diagnóstico ninguna etiqueta que vaya a dejar etiquetado a un niño como si su déficit de atención se debiera, primero, a un deterioro cerebral (que no lo hay) y luego a determinadas circunstancias que no tengan que ver con la relación de sí mismo con su familia, etcétera. No me gusta ninguna etiqueta y mucho menos esta porque, en realidad, esta, además de favorecer que haya casi una epidemia de TDA, lo que favorece es la venta de un medicamento en concreto que hace que todos los chicos sean consumidores de ese medicamento. Además, aquí, en algunos colegios lo llegan a llamar “la pastillita de portarse bien”. A veces, cuando vienen padres y me dicen “ahora le damos la pastillita de portarse bien”, veo que hay algo ético e ideológico detrás de esa postura. Y digo: “Usted, entonces, no se queje cuando su hijo a los 17 años, le diga que se mete un polvito en la nariz para bailar toda la noche”. El concepto es el mismo: “Tomo algo externo para provocar una conducta. Tomo una pastilla para portarme bien y prestar atención, pues de adolescente o de adulto voy a poder tomar cocaína para bailar, o alcohol para sacarme la inhibición”. Volviendo al trastorno del déficit de atención, son varios los factores. Podemos jugar con estas palabras: ¿Los niños no están atendidos por los padres y, entonces, tienen déficit de atención? ¿No habrá ahí un déficit de atención real pero que lo que les falta a los niños es que los padres los atiendan más? Entonces, a lo mejor los padres no están atentos a ellos porque están muy en su rollo, o la mamá está muy deprimida, o los papás se pelean mucho entre sí. Estas cosas pasan. Para lo cual, el chico organiza un síntoma que lo defiende frente a eso que vive como un ataque. Entonces, deja de prestar atención a las cosas que de por sí debería prestar atención. Yo creo que también hay un déficit de atención a los niños en la escuela porque no saben cómo manejarlos y ahora se inventaron esta nueva enfermedad o trastorno.

–Usted es crítico de medicamentar a los niños. ¿Cree que con la palabra alcanza para la cura o el mejoramiento de un niño?


–Soy contrario a la medicación, excepto en el caso de que los chicos deliren o estén psicotizados, para lo cual recomiendo trabajar con psiquiatría infantil como para que los chicos tengan que tomar un antipsicótico. Lo digo en el caso de que haya delirio. Para toda otra patología cuyas raíces sean psicológicas, la cura por la palabra y el juego y el dibujo –que es parte del juego–, la cura psicoanalítica no requiere la ingesta de ningún medicamento. Ni de ninguna otra droga porque el medicamento es una droga.


–¿Cómo impacta el bullying escolar en la conformación psíquica del niño?


–Muchísimo. Este sí que es un trastorno social que está repercutiendo en la vida de los niños. Digo que es un trastorno social porque la violencia de la sociedad termina haciendo síntoma en los chicos. Los valores que estamos poniendo en los chicos, como la competitividad, la agresión, el ser mejor que el otro, finalmente como dice el filósofo alemán Byung-Chul Han (de apellido coreano) en La expulsión de lo distinto, implica que estamos jugando en una sociedad donde cada vez más al diferente o al distinto se lo expulsa o no se lo tiene en cuenta. O se lo acosa. Justamente yo creo que el psicoanálisis o las escuelas a las que podemos orientar los psicoanalistas tenemos que trabajar mucho más para aceptar lo distinto que hay en nuestro medio: aceptar al extranjero, al incapaz o al que no entra dentro de la norma. Y aceptar lo diferente sería la respuesta frente a un bullying que está representando una sociedad hostil. Es una sociedad hipercapitalista en donde pisar al otro es hasta aplaudido. Los maestros se transforman en una especie de observadores de una escena en la que no pueden hacer nada más que observar y poco hacen para calmar la situación. Los padres se vuelven cómplices de la misma. Hay algo bastante complejo de la situación del bullying. Yo creo que es un reflejo de esta sociedad hipersexualizada, hipercompetitiva, en la que los niños tienen que ser hiperconsumidores. Frente a ese gran consumo todo eso se refleja en que si eres distinto serás atacado por el grupo en el cole.

China prueba con éxito el primer bote anfibio teledirigido del mundo

Con un rango de operación máximo de 1.200 km, el Marine Lizard puede ser controlado de forma remota a través de satélites, aseguran funcionarios chinos.

 

China ha probado con éxito el primer bote de ataque anfibio no tripulado, que según analistas militares de ese país, podría ser utilizado en operaciones de desembarco y ataques a tierra, y es capaz de formar una tríada de combate con aviones y barcos no tripulados, informó este lunes el portal chino Global Times.


Con un rango de operación máximo de 1.200 km, el Marine Lizard puede ser controlado de forma remota a través de satélites, afirmó un funcionario anónimo chino citado por el portal.
El Marine Lizard, de 12 metros de eslora y construido según las tecnologías de sigilo, es propulsado gracias al sistema hidrojet ―propulsión mediante un chorro de agua― y puede alcanzar una velocidad máxima de 50 nudos.


Al acercarse a tierra, el bote anfibio puede lanzar cuatro unidades de rastreo continuo ocultas debajo de su casco y viajar a 20 km por hora en tierra, según el informe.
La carga útil del Marine Lizard incluye un sistema electro-óptico y un radar. Su compartimiento de armas está equipado con dos ametralladoras y un sistema de lanzamiento vertical para misiles antiaéreos.


La embarcación es capaz de navegar de forma autónoma, evitar obstáculos y planificar rutas.
El experto anónimo también señaló que el Marine Lizard puede formar un sistema de combate integrado mar-tierra no tripulado con aviones teledirigidos y otros buques con similares características.


El mismo es guiado por el sistema de navegación por satélite BeiDou, de producción china.

Publicado: 15 abr 2019 17:35 GMT

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