Jueves, 13 Mayo 2021 06:02

No es un conflicto, es colonialismo

No es un conflicto, es colonialismo

Mientras asistimos a una nueva escalada de violencia en Medio Oriente, es imposible no tener en mente que el próximo sábado se cumplen 73 años de la creación del Estado de Israel y de la Nakba o “catástrofe” palestina. Este acontecimiento, celebrado por algunos y lamentado por otros hasta hoy, es el germen del estado de cosas en la región y por ello el necesario punto de partida para comprender la situación actual.

Ya unos años antes de ese 15 de mayo de 1948, se promovió la inmigración a Palestina con la intención de constituir allí un Estado con mayoría judía. En busca de legitimar tal proyecto colonial, desde un primer momento se procuró “indigenizar” a los primeros inmigrantes, marginando a la población nativa histórica. Utilizando la geografía para reforzar el etno-nacionalismo, a las nuevas generaciones se les enseñó a verse como los dueños legítimos de la tierra, sus recursos y pobladores, así como a aumentar la dominación judía y su expansión.

Para concretar este plan, desde el comienzo la expulsión de la población originaria fue central y años antes de que se desatara la primera guerra entre árabes y judíos, 300.000 nativos fueron desterrados con la complicidad del entonces poder colonial británico. Luego de la guerra, 450.000 más fueron expulsados a los países vecinos donde aún viven como refugiados, otros fueron desplazados internos y unos pocos lograron quedarse en el ahora Estado de Israel, convirtiéndose en una minoría de la que siempre se desconfía y a la que se margina. Conocidos como los palestinos del 48, son el 20 por ciento de la población israelí y viven en ciudades “mixtas” como Haifa, Nazaret o Yafa. El resto de la población palestina quedó del otro lado de la denominada línea verde, bajo administración de Jordania y Egipto que gobernaron Cisjordania-Jerusalén Oriental y Gaza respectivamente. En junio de 1967, tras el triunfo israelí en la Guerra de los Seis Días, este Estado ocupó militarmente los tres territorios mencionados, extendiendo su proyecto colonial a base de expulsiones, detenciones arbitrarias, matanzas e instalación de colonias ilegales: la colonización nunca se detuvo.

Israel buscó no sólo sostener su supremacía militar en la región sino también, como todo proyecto colonial, presentarse como una población superior y más civilizada. La identificación de los palestinos como una plebe primitiva y violenta contrapuesta a la sofisticada, culta y europea sociedad israelí abona este sentimiento de superioridad, a la vez que refuerza el lazo inequívoco con su origen europeo y el aval estadounidense. A fin de cuentas, son estos Estados los que financian la política militar israelí. De ahí la inmanencia del discurso de seguridad, que habilita a su vez las prácticas de opresión, discriminación y asesinato transformándolas en prácticas de defensa y venganza.

En diciembre de 1987 los ojos del mundo se posaron por primera vez en la realidad palestina y la desigual correlación de fuerzas. Ante la simpatía internacional que despertaban los niños que tiraban piedras a los tanques, la sustitución del movimiento social de base por una dirigencia servil fue un paso necesario para la despolitización de la población palestina y la continuidad de la ocupación. Así, la Intifada, un levantamiento popular y transversal contra la ocupación, luego de unos años decantó en los Acuerdos de Oslo entre la Organización para la Liberación de Palestina y el Estado de Israel. La flamante Autoridad Palestina se ocupó desde entonces de administrar la ocupación israelí del otro lado de la “línea verde” asfixiando a las nuevas generaciones y manteniendo el statu quo.

En este contexto, la expulsión de los habitantes de Sheij Jarrah es tan sólo un microcosmos de un estado de cosas instalado hace poco más de 70 años, de la Nakba continua que aún busca fragmentar, dispersar y oprimir a la población palestina para borrar todo rastro de su identidad a través de expulsiones, desplazamientos forzados, matanzas y la imposición de un sistema de apartheid. Todos estos esfuerzos han tenido un costo muy alto para colonizadores y colonizados y no hicieron más que reforzar la desigualdad intrínseca que divide a opresores de oprimidos.

Al tiempo que escribo estas líneas los enfrentamientos y ataques en todo el territorio de la Palestina histórica se intensifican (foto, Ciudad de Gaza) y seguramente en los próximos días la violencia continuará escalando, pero no habrá guerra. Para que haya guerra se necesitan dos partes iguales; para que haya paz, también. 

Por Carolina Bracco

13 de mayo de 2021

Politóloga y Doctora en Culturas Árabe y Hebrea. Profesora en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires.

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El gesto de palestinos enmascarados cuando la Cúpula de la Roca se ve en el fondo luego de los enfrentamientos con la policía israelí en el complejo que alberga la Mezquita de al-Aqsa, conocida por los musulmanes como el Noble Santuario y por los judíos como el Monte del Templo, en la Ciudad Vieja de Jerusalén. — Ammar Awad / Reuters

En la última guerra entre Israel y Hamás se está jugando el futuro de una Jerusalén que sufre un persistente proceso de judaización. La connivencia de las potencias occidentales con la ocupación israelí aviva el fuego periódicamente y nada indica que Washington, París y Berlín tengan interés en llevar la justicia a la región.

 

El futuro de Jerusalén está detrás de la guerra que estalló el lunes entre Israel, Hamás y las demás facciones palestinas de la Franja de Gaza, un conflicto que se ha extendido al interior del estado hebreo, en algunas de cuyas localidades árabes el martes se produjeron graves incidentes que han sacudido falsos pilares del estado judío. 

Los antecedentes directos del sarpullido hay que buscarlos en la imposición de la brutal ocupación sobre la anexionada parte de la ciudad santa, algo que suscitó protestas espontáneas de jóvenes palestinos de Jerusalén que en seguida se vieron apoyados por cientos de árabes de la Galilea que acudieron a defender la mezquita Al Aqsa y el barrio de Sheij Yarrah. 

Hamás ha capitalizado unas protestas que vuelven a poner a Jerusalén en el punto de mira, dejando una vez más en evidencia al gobierno títere de Ramala. Cuando el martes por la noche el líder de Hamás Ismail Hanniya emitió un comunicado, Jerusalén ocupó el centro de sus palabras en todo momento. 

Con multitud de cohetes, la organización islamista que gobierna Gaza desde 2007 ha recordado a los israelíes, y a una comunidad internacional colaboradora, que los palestinos sufren una ocupación que permanentemente pisotea sus derechos más básicos y que sistemáticamente los desposee de sus tierras, en especial de Jerusalén. 

Se mire como se mire es obvio que Israel no quiere la paz. Todas sus acciones muestran la necesidad que tiene de avivar conflicto a cualquier precio mientras consolida sus planes, ante la pasividad de mandatarios como Emmanuel Macron, Angela Merkel o Joe Biden, a quienes la justicia, incluso en sus parámetros más mínimos, no les importa nada. 

En este contexto, lo que Hamás e Israel se juegan es su capacidad de disuasión. Los manifestantes de Jerusalén, impulsados por Hamás, han logrado aplazar la expulsión de decenas de familias de Sheij Yarrah y han conseguido reabrir las gradas de la puerta de Damasco cerradas autoritariamente por la policía israelí durante las noches de ramadán. 

La disuasión que busca Hamás es detener el proceso de judaización de los territorios ocupados, algo que debería incumbir a Occidente pero no le incumbe, mientras que Israel trata de dar una lección a Hamás para que los islamistas no interfieran en ese proceso de judaización

En términos locales, se trata de una capacidad de disuasión que unos y otros necesitan para tranquilizar a su población. Suele suceder, sin embargo, que cuando ocurre algo de esta naturaleza Israel no deja pasar mucho tiempo sin adoptar medidas punitivas que incrementan la opresión de los palestinos. La cuestión es saber si esta vez pasará lo mismo. 

Hamás se ha propuesto impedirlo, pero es sabido que la fuerza militar de Israel es muy superior a la de las milicias palestinas. El pulso que se mantiene desde el lunes es justamente una contienda con la que cada una de ellas está midiendo su fuerza con la otra. 

Israel es un país que se consolidó hace ya muchos años, pero sigue rechazando la paz. Su objetivo estratégico contempla la anexión de los territorios palestinos, incluida Jerusalén y el resto de Cisjordania. Con ese fin sigue ampliando a diario la ocupación y enviando a los territorios palestinos a miles de colonos que en su mayor parte son extremistas nacionalistas y religiosos. 

La administración de Washington ha dicho que Israel tiene derecho a defenderse pero ha añadido que los palestinos tienen derecho a vivir en seguridad. Esto último ha molestado a los israelíes, cuyo primer ministro, Benjamín Netanyahu, se pregunta hasta qué punto su país ha perdido con el cambio de administración en Estados Unidos, algo que solo sabremos más adelante. 

Aunque lo que ocurre estos días recuerda que la evacuación israelí de los territorios ocupados, el 22 por ciento de la Palestina histórica, es más urgente que nunca, en Israel nadie habla de la ocupación, la causa de casi todos los problemas de la región. Además, los israelíes han forzado a Occidente a olvidarse de la ocupación. Ellos mismos la han olvidado, como lo demuestra que ningún medio hebreo, ni por supuesto ningún político, la mencionen estos días.

No es una sorpresa que la derecha nacionalista y religionista se sienta reivindicada, aunque no debe olvidarse que han sido esas políticas las que han conducido a esta situación. Si EEUU y Europa no intervienen con energía para resolver la crisis, y el conflicto vuelve a cerrarse en falso, el problema resurgirá aunque durante algún tiempo parezca que no existe.

Desde el martes por la noche los canales israelíes no paran de transmitir los incidentes que tienen lugar en numerosas poblaciones árabes y mixtas del interior de Israel, donde un número significativo de palestinos lanzan piedras contra los coches, incendian vehículos en los barrios judíos e incluso han atacado varias sinagogas. 

"Es una situación sin precedentes; es la guerra civil, ha dicho el alcalde de la ciudad mixta de Lod, Yair Revivo, al Canal 12, antes de pedir la intervención del ejército. "La policía sola no puede contener a los manifestantes". Jóvenes judíos también salieron a la calle a arrojar piedras contra los vehículos árabes e incendiaron el cementerio musulmán de Lod, al lado del aeropuerto de Tel Aviv. 

El origen de todos estos incidentes hay que buscarlo en el destino de Jerusalén, cuyo proceso de judaización continúa imparable sin que nadie le ponga coto. Y puede decirse que esta movilización violenta sin precedentes de una parte de los jóvenes árabes, una minoría, hay que atribuirla a Hamás, como muestran las frecuentes consignas a favor de los islamistas. 

Otra cuestión es la incidencia que los hechos puedan tener en la política interna israelí. Algunos opositores señalan a Benjamín Netanyahu y no cabe duda de que esta situación tiene un gran potencial para desbaratar los intentos de la oposición de establecer una coalición. Cuanto más dure el caos, más posibilidades tendrá Netanyahu de diezmar a la oposición y más posibilidades habrá de que pronto se celebren las quintas elecciones consecutivas.


Aumentan a 67 los palestinos muertos, entre ellos 17 niños, por los bombardeos de Israel contra Gaza

Hay 388 palestinos heridos, entre ellos 115 menores. Desde este lunes, los grupos islamistas Hamás y Yihad Islámica lanzaron en torno a 1.600 cohetes hacia Israel.

 

13/05/2021 08:44 Actualizado: 13/05/2021 09:22

Agencias

Los palestinos muertos en Gaza en la actual escalada de violencia con Israel ascendieron hoy a 67, entre ellos 17 niños y seis mujeres, según ha informado el Ministerio de Sanidad del enclave.

Además, 388 civiles palestinos resultaron también heridos, entre ellos 115 menores, concretó la misma fuente. Desde este lunes, los grupos islamistas Hamás y Yihad Islámica lanzaron en torno a 1.600 cohetes hacia Israel -400 de ellos fallidos que cayeron en la misma franja-.

Por otro lado, un niño ha muerto y al menos 30 personas han resultado heridas este miércoles en el sur de Israel, por un lanzamiento de cohetes desde la Franja de Gaza.

Hamás ha anunciado el lanzamiento de otros 130 cohetes sobre Israel, que ha provocado que suenen de nuevo las sirenas de advertencia en Tel Aviv y las zonas cercanas a la Franja de Gaza , información confirmada por el Ejército en su perfil de Twitter, en el que ha indicado que los "israelíes están corriendo a refugios antibombas" en el sur, centro y norte del país. Entre los lugares donde se escuchan las alertas también está el aeropuerto Ben Gurión, Modiin o otras zonas más al norte como Nazaret.

Este lanzamiento de cohetes se ha producido después de que el Ejército de Israel bombardease la torre Al Shourouk, en el oeste de la ciudad de Gaza, que alberga las sedes de medios de comunicación, tiendas y residencias, según recoge WAFA. Se trata del tercer edificio bombardeado por Israel.

Desde este lunes, se han lanzado unos 1.600 cohetes desde la Franja de Gaza y el Ejército de Israel ha interceptado entre el 85 y el 90% de estos, según recoge la televisión israelí Channel 12.

Por su parte, el gabinete de seguridad de Israel ha previsto intensificar sus operaciones militares contra la Franja de Gaza y el ejército apunta a los símbolos de Hamás en el territorio.

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Un palestino sostiene a una niña herida que espera atención médica en el Hospital Al-Shifa, tras un ataque aéreo israelí en la ciudad de Gaza, ayer. Foto Afp

La enésima guerra de Netanyahu contra los palestinos de Gaza –máximo "campo de concentración" del planeta (papa Francisco dixit)– es un simple eslabón en la larga cadena operativa de 104 ( sic) años que implementa el proyecto del “ Gran Israel” del río Éufrates al río Nilo (las 2 franjas azules de su bandera): desde su planeación con el canciller británico Arthur Balfour en 1917, pasando por su creación en 1948 con la bendición de los banqueros Rothschild, hasta su hoy irredentismo consolidado militarmente con más de 200 bombas nucleares clandestinas.

Con su nueva guerra en Gaza, Netanyahu pretende ganar una quinta elección cuando, después de cuatro elecciones consecutivas, Israel no cuenta con un nuevo gobierno y se encuentra muy fracturado.

En mi perspectiva cronogeopolítica, desde Balfour, pasando por los banqueros Rothschild, hasta Netanyahu, el objetivo final es erradicar gradualmente la homogeneidad, cohesión e identidad del pueblo palestino –mediante el invento artificial de cuatro "subtipos" de palestinos bajo dominio israelí– y despojarlos/enajenarlos de sus territorios (reconocidos por las pletóricas resoluciones de la ONU) y sus propiedades catastrales –sobre todo en la parte oriental de Jerusalén para su “ judaización” al precio de "limpiezas étnicas" ocultadas por sus multimedia que controlan globalmente–, lo que en su conjunto desembocó de facto en “ cuatro Palestinas” deliberadamente atomizadas e inconexas entre sí (https://bit.ly/3bmv5t8).

El confeso supremacismo israelí de Netanyahu, avalado por el talmúdico Jared Kushner, yerno de Trump, alcanzó su paroxismo cuando sentenció en Dallas, Texas, que “los palestinos son para los israelíes lo que los mexicanos ( sic) son para los blancos de EU (https://amzn.to/2R3E6kc)”.

El grave problema y la suprema contradicción de la tríada sagrada de Derechos Humanos/Libertad/Democracia, que enarbola y pregona EU contra sus "autocracias" rivales, es que cesa de practicarla y aplicarla flagrantemente cuando se trata del estado apartheid/racista/paria de Israel (https://bit.ly/3o4Sgxq).

La "amenaza demográfica", cuando los palestinos ya son mayoría (https://bit.ly/3eDleBt), obligó a los minoritarios israelíes a inventar a su antojo cuatro "subtipos" de palestinos que hoy discrimina Israel, según la CIA (https://bit.ly/3y66TF6) y que expuse en mi reciente ponencia sobre Al-Quds (https://bit.ly/3xXGuJF):

  1. “CisJordania está ocupada por Israel con el estatuto actual sujeto al acuerdo interino israelí-palestino: el estatuto permanente será determinado en futuras negociaciones”.
  1. “El estatuto de la Franja de Gaza todavía tiene que ser resuelto con negociaciones”.
  1. EU con Trump/Kushner “reconoció a Jerusalén como capital de Israel en 2017 sin tomar una posición específica sobre los límites específicos ( sic)” de la seudosoberanía de Israel, y
  1. "Los asentamientos judíos se encuentran en todas partes, particularmente en el noreste, centro-norte y alrededor de Jerusalén".

Quienes menos saben del contencioso palestino-israelí –los “ Goyim”: calificados con desprecio de "bestias" por el Talmud– son arrojados al ruedo propagandista a "defender lo indefendible" y hoy contrastan ridículamente con la postura de los judíos progresistas de EU como el admirable "judío antisionista" Bernie Sanders (https://bit.ly/3eD9ajD).

La postura de los israelíes en EU y la de los "israelíes judíos" del Estado hebreo no es homogénea, como la distorsionan sus propagandistas Goyim.

Ron Dermer, anterior embajador de Israel en Washington, formula que “Israel debe invertir la mayor parte de su energía para alcanzar a los “apasionados ( sic)” evangélicos de EU, que a los judíos ( sic) quienes se encuentran en forma desproporcionada ( sic) entre nuestros críticos”: "25% de estadunidenses son evangélicos", mientras “menos de 2% son judíos (https://bit.ly/3o6kKqo)”.

La "amenaza demográfica" de los cuatro "subtipos" de palestinos ahora ha alcanzado a la mayoría de los "judíos" en EU.

Próximamente abordaré las “ cuatro Palestinas” que ha engendrado Israel de forma maligna.

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Los ataques aéreos del Ejército de Israel contra la Franja de Gaza. | Fuente: AFP

Alrededor de 130 cohetes han sido disparados este martes contra el área metropolitana de Tel Aviv desde Gaza tras el bombardeo de la aviación israelí en represalia por el lanzamiento de cohetes con dirección a Jerusalén este lunes.

 

Las autoridades de la Franja de Gaza, controlada por el Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás), han elevado este martes a 26 los palestinos muertos en los bombardeos ejecutados por Israel desde la tarde del lunes contra el enclave palestino, en el marco de un nuevo recrudecimiento de la violencia en la zona.

El Ministerio de Sanidad gazací ha indicado que entre las víctimas mortales hay al menos una decena de niños, al tiempo que ha cifrado en 122 el total de heridos. Asimismo, el Ministerio de Educación gazací ha pedido a la comunidad internacional que "condenen, denuncien y detengan los crímenes de la ocupación", según ha informado la agencia palestina de noticias Maan.

El movimiento islamista Hamás disparó este martes 130 cohetes contra el área de Tel Aviv, uno de las principales núcleos urbanos de Israel, y el centro del país, que hicieron sonar las sirenas antiaéreas.

Hamás había amenazado previamente con disparar a esta zona de Israel si atacaba el conocido edificio Hanide de 14 plantas, en la Ciudad de Gaza, que esta tarde fue bombardeado por aviones de combate en un fuerte ataque.

El propio brazo militar de la formación palestina indicó que tres de sus miembros habrían muerto a causa de los bombardeos israelíes contra la Franja de Gaza, si bien otros ocho habrían resultado heridos.

Hamás, por su parte, ha advertido de que los ataques continuarán hasta que Israel "cambie su política" y ha confirmado que varios miembros de las Brigadas de Ezeldín al Qassam, su brazo armado, también habrían fallecido en los ataques israelíes contra un túnel.

El ataque contra el área de Tel Aviv –a 60 kilómetros de Gaza– se produce después de que Hamás ya lanzara el día anterior siete cohetes contra Jerusalén, a raíz de las protestas y disturbios entre palestinos y fuerzas israelíes que fueron el detonante de esta escalada, la más agresiva de los últimos años. Hasta ahora se ha saldado con la muerte de 28 palestinos del enclave y dos mujeres en Israel.

Israel autoriza el despliegue de 5.000 reservistas

Por su parte, el ministro de Defensa israelí, Benny Gantz, ha autorizado el despliegue de 5.000 reservistas en el marco de los bombardeos. Si bien estos no serán llamados de forma inmediata, las autoridades han solicitado que estén atentos para ser movilizados cuando sea necesario.

Tal y como ha explicado la oficina de Gantz, con esta medida se pretende continuar con las misiones que se enmarcan en la operación Guardián de los Muros para "defender el fuerte principal". Pocas horas antes, el propio ministro dio luz verde a las FDI para seguir adelante con las operaciones contra "objetivos terroristas".

Desde este lunes, las alarmas no han dejado de sonar en las comunidades israelíes colindantes con la franja, en máxima alerta. A su vez, el primer ministro israelí en funciones, Benjamín Netanyahu, advirtió de que el Ejército aumentará "la intensidad y cantidad" de bombardeos de represalia contra Gaza.

Guterres pide un cese inmediato de la escalada de violencia

El secretario general de la ONU, António Guterres, exigió este martes un "cese inmediato" de la escalada violenta entre israelíes y palestinos, que ya ha dejado víctimas mortales en ambos bandos.

Según su portavoz, Guterres está "profundamente triste por conocer el creciente número de víctimas, incluidos niños, por los ataques aéreos israelíes en Gaza y las muertes israelíes por cohetes" lanzados desde la franja.

"Las fuerzas de seguridad israelíes tienen que ejercer máxima contención y calibrar su uso de la fuerza", señaló el portavoz, Stéphane Dujarric, quien añadió que el "lanzamiento indiscriminado de cohetes y morteros hacia centros de población israelíes es inaceptable", en referencia a los ataques llevados a cabo desde Gaza

11/05/2021 21:25 Actualizado: 11/05/2021 21:32

Agencias

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¿Una nueva intifada? Israel y los palestinos están al borde de una 'guerra sagrada'

Por Denis Lukyanov

 

Las últimas semanas han estado marcadas por una escalada de la violencia entre Israel y los manifestantes palestinos. Bombardeos, víctimas civiles y enfrentamientos sangrientos en las calles han capturado la atención de la comunidad internacional. Hay quienes temen que esta escalada desencadene una nueva intifada contra el Estado judío.

Las relaciones entre los israelíes y los palestinos siguen siendo muy tensas. Recientemente Tel Aviv echó más leña al fuego cuando un tribunal israelí ordenó el desalojo de 28 familias palestinas de Sheij Jarrah, un pequeño distrito de Jerusalén Este. Estas familias han vivido en esa localidad desde hace décadas.

Las familias palestinas recibieron alojamiento en este distrito en 1956, tras huir de Jerusalén Oeste. Jordania, que en aquel entonces ejercía el control sobre Cisjordania, alojó a los refugiados palestinos en la zona, pero no les dio documentos que confirmaran su derecho a las viviendas. Como consecuencia, décadas después Israel, que ahora controla grandes territorios de Cisjordania, usa este pretexto para expulsar a los palestinos de sus casas.

El 9 de mayo, Jordania entregó a Israel una nota de protesta por el "desalojo forzado" de los palestinos en Jerusalén. La ONU, por su parte, llamó a Israel a detener esta acción y cumplir con el derecho internacional humanitario. Sin embargo, Israel no detiene sus planes, mientras que el fallo del tribunal israelí sigue vigente.

La Corte Suprema de Israel tenía previsto realizar el 10 de mayo una audiencia sobre el caso de las viviendas palestinas, pero esta fue suspendida a causa del brote de violencia entre las fuerzas de seguridad israelíes y los palestinos.

En los enfrentamientos en Jerusalén Este los judíos usaron cañones de agua, granadas paralizantes y otras medidas especiales. Los violentos choques hicieron que la mezquita de Al Aqsa, que se encuentra en la Explanada de las Mezquitas, un lugar considerado sagrado tanto por los judíos como por musulmanes, prohibiera la entrada de los hebreos.

El 11 de mayo los medios locales informaron que más de 600 palestinos resultaron heridos tras los choques. Mientras tanto, el movimiento islamista Hamás, que ejerce el control sobre la Franja de Gaza, lanzó misiles contra el territorio israelí. Israel, a su vez, bombardeó la franja y mató a al menos 20 personas.

¿Viene una nueva guerra sin cuartel?

Israel no descarta realizar una operación terrestre en Gaza para tratar de detener el lanzamiento de misiles contra su territorio por parte de Hamás. Tel Aviv ya llamó a la comunidad internacional a condenar las acciones de la organización islamista. La escalada de tensiones entre los dos bandos podría tener consecuencias muy amargas para ambos.

Estas son las lecciones de la historia que los palestinos e Israel deberían haber aprendido, pero en realidad cometen los mismos errores una y otra vez. Algunas de las anteriores escaladas en las últimas décadas resultaron en operaciones militares contra los palestinos. En particular, se trata de las incursiones del Ejército israelí en la Franja de Gaza.

Los palestinos, por su parte, proclamaron su primera intifada contra Israel en 1987. Esta duró hasta 1993. A esta le siguió una época de relativa paz entre ambas partes que duró hasta el año 2000 cuando los palestinos lanzaron la segunda intifada que concluyó en 2005. Desde hace años los palestinos tanto en la Franja de Gaza como en Cisjordania hablan de la tercera intifada, pero todavía no ha habido un catalizador para una nueva rebelión.

Israel todavía no ha pasado un punto de no retorno en su nuevo conflicto con los palestinos. No obstante, si osa lanzar una ofensiva militar contra la Franja de Gaza, apenas se podrá evitar una guerra a gran escala. Esta, sin duda, provocaría numerosas víctimas en ambos bandos. No solo militares, sino también civiles.

La pregunta aquí es si los israelíes y los palestinos están dispuestos a pagar este precio por una posibilidad fantasmagórica de triunfar en un conflicto armado sin cuartel.

Para Israel la cuestión territorial siempre ha sido una de las piedras angulares de su existencia como Estado. Precisamente por eso persigue una política de expansión agresiva. El reciente caso de las familias palestinas en Jerusalén Este agrava una situación que ya era demasiado tensa.

Los palestinos no quieren ceder ni un ápice más de tierra, mientras que Israel no tiene previsto detenerse y busca nuevos asentamientos para sus colonos.

El estado actual de las cosas se ve agravado también por el hecho de que los enfrentamientos tienen lugar durante el Ramadán, el mes sagrado para los musulmanes. Los israelíes cometieron dos errores muy graves en su relación con los palestinos.

En particular, con la llegada del Ramadán la Policía israelí prohibió a los palestinos congregarse cerca de la Puerta de Damasco de la Ciudad Vieja de Jerusalén. Este sitio ha sido uno de los principales lugares de congregación de los palestinos durante el mes sagrado.

El 10 de mayo las fuerzas de seguridad del Estado judío se introdujeron en la mezquita Al Aqsa y empezaron a dispersar a los creyentes. Estos hechos enfurecieron a los árabes y resultaron en enfrentamientos muy duros.

Por ahora no queda claro si habrá una tercera intifada, pero la situación actual es muy poco prometedora. La guerra puede estallar en cualquier momento.

Fuente: Sputnik

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Palestinos en un hospital del norte de Gaza tras el bombardeo de Israel. — Mohammed Abed / AFP

Tras las protestas de las últimas semanas contra la brutal ocupación militar israelí, el Ejército confirmó bombardeos de represalia en la Franja y varios ataques selectivos contra milicianos y objetivos del movimiento islamista Hamás. 

Al menos veinte palestinos, entre ellos nueve niños, murieron este lunes en la Franja de Gaza en plena escalada de violencia con Israel, en un bombardeo de la aviación israelí en represalia por el lanzamiento de cohetes con dirección a Jerusalén. Los bombardeos israelíes continuaron durante la madrugada de este martes.

El Ejército israelí ha confirmado los bombardeos a modo de respuesta en la Franja y varios ataques selectivos contra milicianos y objetivos de Hamás, aunque no pudo asegurar que todos los fallecidos fueran por estos ataques. 

Las protestas palestinas en Jerusalén han ido creciendo en las últimas semanas hasta alcanzar este lunes su máximo punto de ebullición. El epicentro es la Explanada de las Mezquitas, en la ciudad vieja ocupada por Israel en la guerra de 1967, y que dejaron este lunes por la mañana 300 palestinos lesionados y heridos en Jerusalén.

Es difícil establecer un origen específico a las últimas revueltas puesto que hay varios vectores que confluyen, como la desposesión de sus casas de decenas de refugiados palestinos en el barrio de Sheij Yarrah, en el sector ocupado, o la prohibición de socializar en las gradas de la puerta de Damasco en las noches de ramadán, también en el sector ocupado.

A todo esto se añade la proverbial pasividad del presidente palestino Mahmud Abás, quien se limita a obedecer las instrucciones que recibe de Israel y permite, con tímidas y esporádicas protestas, que la fisonomía de los territorios ocupados vaya cambiando día a día y hora a hora a favor de los colonos judíos, que han creado una situación prácticamente irreversible.

La guinda del pastel hay que buscarla en Occidente, en Estados Unidos y Europa, que llevan décadas colaborando estrechamente con Israel de manera directa e indirecta. Los mandatarios europeos, con Emmanuel Macron y Angela Merkel a a la cabeza, permiten sistemáticamente todos los excesos que cometen el ejército y los colonos judíos siguiendo instrucciones de su gobierno.

Causa estupor que ahora Washington y Bruselas pidan "contención" y sentido común cuando son quienes tienen más responsabilidad en lo que está ocurriendo en Jerusalén, precisamente por no aplicar sentido común. Su inacción permanente permite que se deteriore el conflicto mientras ellos no mueven un dedo para terminar con la brutal ocupación y la desposesión de millones de personas.

Decenas de miles de palestinos han participado en las protestas de las últimas semanas, no solo en Jerusalén, Cisjordania y Gaza, sino también del interior de Israel. Aunque la policía israelí ha bloqueado en las autopistas la circulación de autobuses cargados de palestinos procedentes de la Galilea, cientos de ellos han conseguido eludir los controles y llegar a Jerusalén.

En las protestas se han escuchado consignas a favor de Hamás, la organización islamista que gobierna la Franja de Gaza desde 2007, y que ocasionalmente lanza cohetes contra Israel. Los manifestantes piden a Hamás que bombardee Tel Aviv y denuncian la quietud del presidente Abás, "que solo se preocupa de su dinero", según decía uno de ellos.

Los mismos mandatarios occidentales que sin ningún remordimiento califican a Hamás de "organización terrorista" por combatir la brutal ocupación, no quieren hacer nada ante el confinamiento de los palestinos a reductos cada vez más pequeños mientras en torno a sus ciudades y pueblos crecen los asentamientos de judíos de un radicalismo extremo.

Para complicar las cosas, los judíos celebran este lunes el Día de Jerusalén con marchas vibrantes que recorren la ciudad para confluir en el recinto amurallado y en el Muro de las Lamentaciones, junto a la Explanada de las Mezquitas, donde en la antigüedad estuvo el Templo judío, un espectáculo de enorme agresividad que pone la piel de gallina a cualquier observador, y mucho más a los palestinos, algo que a Macron o Merkel les trae sin cuidado.

La mayor parte de los judíos que inundan Jerusalén en esta jornada son jóvenes o niños cuidadosamente enardecidos por las autoridades desde la más tierna infancia con una educación nacionalista y religionista, que ignoran los principios morales básicos y los derechos más elementales de los demás y que tienen a todos los palestinos por enemigos y terroristas.

En la mañana del lunes Israel canceló estas marchas lo que los manifestantes palestinos interpretaron como un triunfo propio, pero a primera la tarde las autoridades, a la vista del peligro que correrían los jóvenes pasando por la puerta de Damasco y el barrio musulmán, decidieron cambiar el itinerario sin renunciar a la concentración final en el Muro de las Lamentaciones.

Los palestinos también consideraron un triunfo que el Tribunal Supremo de Israel haya aplazado durante un mes una vista sobre las viviendas palestinas de Sheij Yarrah que se tienen que desalojar para que se establezcan en ellas colonos judíos.

Al cinismo de los mandatarios occidentales, algunos de los cuales incluso han osado pedir a Israel moderación en los pasos que está dando, el primer ministro Benjamín Netanyahu ha respondido afirmando por todo lo alto que su intención es seguir construyendo para los colonos en el sector ocupado de Jerusalén.
Varios diputados de Sionismo Religioso, un partido racista aliado de Netanyahu, celebraron un encuentro en el barrio de Sheij Yarrah, excitando más los ánimos. Hamás y las demás facciones de Gaza, por su parte, lanzaron un ultimátum exigiendo a Netanyahu que evacúe a las fuerzas israelíes de la Explanada de las Mezquitas y de Sheij Yarrah.

El ultimátum expiró a las 6 de la tarde. Un minuto después, una hora menos en Madrid, la radio hebrea anunció que las milicias de Gaza estaban disparando cohetes contra Jerusalén y otras localidades.

Así están las cosas a día de hoy y lo que queda por ver es si estas protestas continúan después del fin de ramadán y la fiesta de Aid al Fitr que se celebra esta semana. Son protestas espontáneas, que no han sido organizadas por nadie, ni mucho menos por el presidente Abás, quien se cuidaría mucho de molestar a Israel en lo más mínimo.

La naturaleza de las protestas ha sorprendido a todos. En primer lugar a los propios palestinos, puesto que hacía años que no ocurría algo similar. También a los israelíes, que llevan décadas expandiendo su presencia en los territorios ocupados sin ninguna oposición desde la segunda intifada que se inició en septiembre de 2000. Y por su puesto a los occidentales, que solo buscan calma y no quieren oír hablar de justicia.

Por Eugenio García Gascón

10/05/2021 17:38 Actualizado: 11/05/2021 08:43

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Políticas abusivas de Israel constituyen crímenes de apartheid y persecución: HRW

En su reporte de 213 páginas “Un umbral que fue cruzado: las autoridades de Israel y sus crímenes de apartheid y persecución” (https://bit.ly/3vTbk4b), Human Rights Watch (HRW) expone la “dominante política de Israel (para) mantener el dominio de los israelíes judíos ( sic) sobre los palestinos y los graves abusos contra los palestinos que viven en los territorios ocupados ( sic), incluyendo la parte oriental de Jerusalén”.

Según HRW, en Israel y sus "territorios ocupados las autoridades israelíes han buscado maximizar el territorio asequible a las comunidades judías para concentrar la mayor parte de los palestinos en densos centros poblados", con el fin de "mitigar" lo que “han abiertamente descrito como amenaza ( sic) demográfica” de los palestinos, que ocurre en forma flagrante para "el plan del gobierno en el municipio de Jerusalén" donde, en su parte occidental como en la ocupada oriental, tiene el objetivo de “mantener una sólida ( sic) mayoría judía en la ciudad” de racistas proporciones demográficas que desea conservar. ¡Ni más ni menos que mi ponencia sobre Al Quds, sinónimo de Jerusalén, que significa "sagrado" (https://bit.ly/3xXGuJF)!

HRW y un servidor tenemos similar opinión sobre la dinámica demográfica tanto en Israel como en los territorios palestinos ocupados.

En forma atroz, Israel segrega a cuatro ( sic) subtipos del total de 6.8 millones de palestinos (https://bit.ly/3ev1uzX), de acuerdo con sus intereses supremacistas, y según su racista Constitución, únicamente puede ser presidente un "judío israelí".

HRW afirma que las "autoridades de Israel discriminan sistemáticamente a los palestinos con el fin de mantener su dominio" y desglosa la interminable lista de "abusos" en su contra, primordialmente en los "territorios ocupados".

Kenneth Roth, director ejecutivo de HRW, remarca la ocupación de “medio siglo ( sic)” de Israel y deja abierto el trilema insoluble para una "paz de israelíes y palestinos" mediante la “solución de un solo Estado, de dos estados o una Confederación (https://bit.ly/3bchNPT)”. ¿Por fin?

La “solución ( sic) de un solo Estado, dos estados o una Confederación” en el esquema pérfido de HRW la abordaré ulteriormente.

La hoy impactante postura de HRW sobre el archisabido apartheid de Israel, en sincronía con los más de cien días de Biden, es una vulgar perogrullada que he expuesto desde décadas atrás.

Tanto las posturas como los financiamientos de HRW – v.gr las fétidas lubricaciones del "filántropo" globalista George Soros– dejan mucho que desear y han sido motivo de severas críticas, debido a sus flagrantes unilateralismo, asimetría, desviaciones y sesgos (https://bit.ly/3toO78p).

Su muy atrasado reporte parece diseñado para apaciguar al ala "izquierda" del Partido Demócrata, constituido por el squad que encabeza la millennial Alexandria Ocasio-Cortez (https://bit.ly/3uws7d4), además del ala progresista de Warren y del admirable "judío antisionista" Bernie Sanders (https://bit.ly/3vOT8J6) que, por el momento, dominan la conciencia de la administración Biden que ha reanudado en forma triangulada sus negociaciones sobre el contencioso nuclear iraní en Viena –que van por buen camino.

HRW no adoptó pero tampoco criticó la postura apartheid/irredentista/paria de Israel en la fase del hoy alicaído Netanyahu y su aliado indefectible: el talmúdico Jared Kushner, yerno de Trump.

Una crítica recurrente contra HRW es que representa la "puerta giratoria" del gobierno de Estados Unidos, al que oculta sus obscenos pisoteos a los genuinos "derechos humanos".

Justamente, HRW había sido criticado por cerrar sus ojos ante las atrocidades de Israel, nación a la que cubría su espalda (https://bit.ly/3epzmhw).

The Nation calificó el reporte de "académico" (https://bit.ly/3o5tDAM) y, como era de esperarse, desató la cólera del American Jewish Committee, que calificó sus argumentos “sin base y algunas veces al borde del antisemitismo ( sic)”.

¿No son acaso verdaderos "semitas" los palestinos? Lo son mucho más que la hoy mayoría jázara no-semita de Israel (https://amzn.to/3eWr4Na).

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Sahara Occidental: derecho a la independencia

En su agónico final como presidente, Trump decidió "reconocer" la "soberanía" de Marruecos sobre "todo" el Sahara Occidental, actualmente dividido en una zona ocupada por Marruecos, otra controlada por la República Saharaui (20 por ciento del total) y otra pequeña, pero estratégica, controlada por Mauritania. Esta decisión contraria al derecho internacional daña la paz en el norte de África. Para enjuiciarla evitando presentaciones manipuladas procede recordar la historia y el derecho internacional aplicable de la Organización de Naciones Unidas (ONU).

España firmó en 1884 un acuerdo de "protectorado" con las tribus independientes del Sahara Occidental, casi 30 años antes de que, junto con Francia, en 1912 sometieran a protectorado a Marruecos. Al independizarse este último, en 1956, su política exterior agresiva para construir el "Gran Marruecos" buscó anexionarse el Sahara Occidental, Mauritania, el noroeste de Mali, el oeste de Argelia y los territorios españoles del norte de África.

Marruecos protestó cuando, en 1960, Mauritania ingresó a la ONU, aduciendo que este país era parte de su "integridad territorial" (S/4568). Fracasado este intento, encaminó su expansionismo contra Argelia, intentando arrebatarle sus territorios occidentales en 1963 (Guerra de las Arenas). Tras fracasar, concentró todas sus energías en apoderarse del Sahara Occidental alegando, también, que era parte de su "integridad territorial" y que la descolonización del territorio entonces administrado por España no debía hacerse mediante un referéndum de autodeterminación, sino "devolviéndolo" a Marruecos para que lo "recuperara".

Para disipar dudas, la ONU solicitó a la Corte Internacional de Justicia una opinión consultiva, que fue emitida el 16 de octubre de 1975 y en la que se afirmó que Marruecos nunca tuvo soberanía sobre el Sahara Occidental, y que a lo sumo el sultán marroquí sólo tuvo vínculos personales con ciertas tribus minoritarias del norte del territorio (los tekna), mientras las tribus saharauis mayoritarias (como erguibat) siempre fueron independientes y no tuvieron ni siquiera vínculos personales con el sultán. La Corte concluyó que la descolonización del Sahara Occidental debía hacerse "mediante la aplicación del principio de autodeterminación gracias a la expresión libre y auténtica de la voluntad de las poblaciones del territorio" (párrafos 102 y 162).

Para llevar a cabo el referéndum, España elaboró en 1974 un censo de la población originaria. Pero la enfermedad terminal del general Franco (entonces en el poder), justo después del pronunciamiento de la Corte, fue aprovechada por el rey marroquí y sus aliados internacionales (Kissinger, fundamentalmente) que organizaron una invasión del Sahara Occidental mediante la llamada "marcha verde" (deplorada por el Consejo de Seguridad de la ONU en su Resolución S/RES/380 del 6 de noviembre de 1975). Luego se presionó a España y a Mauritania para firmar el llamado Acuerdo Tripartito de Madrid del 14 de noviembre de 1975, a fin de, supuestamente, "descolonizar" el territorio sin un referéndum de autodeterminación.

La Asamblea General no reconoció la validez del acuerdo y exigió el referéndum de autodeterminación (resolución A/RES/3458, del 10 de diciembre de 1975). Invocando el ilegal Acuerdo de Madrid, Marruecos y Mauritania invadieron el Sahara Occidental, a los que se opuso el Frente Polisario. Tras el abandono de España el 26 de febrero de 1976, esta organización proclamó la República Árabe Saharaui Democrática, reconocida por un gran número de estados.

Mauritania renunció a anexionarse territorio, pero no Marruecos, que continuó hasta 1991 la guerra contra el Frente Polisario (representante del pueblo saharaui, según la resolución de la Asamblea General A/RES/34/37, de 1979). Las dos partes del conflicto, Marruecos y el Frente Polisario, firmaron en 1988 unas Propuestas de arreglo que, complementadas con el Plan de Aplicación del secretario general de la ONU conforman el Plan de Arreglo (S/21360), aprobado por el Consejo de Seguridad en 1990 (S/RES/658). Acordaron celebrar un referéndum de autodeterminación dirigido por la ONU, con la cooperación de la Organización para la Unidad Africana, en el que votarían los incluidos en el censo español de 1974 (párrafos 23 y 24 del Plan de Arreglo) para que los saharauis eligieran entre la integración a Marruecos o la independencia (párrafo 31 del Plan de Arreglo). Posteriormente, el secretario general decidió que deberían añadirse al censo quienes se acreditaran como saharauis mediante una serie de criterios (documento de la ONU S/23299, de 1991). Tras múltiples obstáculos, la Misión de Naciones Unidas para el Referéndum del Sahara Occidental (Minurso), concluyó en diciembre de 1999 la confección del censo (S/2000/131).

El padrón estaba hecho. ¿Por qué no se ha celebrado el referéndum? Porque en 2004 Marruecos (anexo del documento de la ONU S/2004/325) deshonró su compromiso contenido en el Plan de Arreglo. El 13 de noviembre de 2020, también incumplió sus compromisos relativos al cese el fuego, provocando el retorno a la guerra tras casi 30 años de tensión.

El "reconocimiento" de una "soberanía" que la Corte Internacional de Justicia declaró que nunca existió sólo significa apoyar una política expansionista y de violación del derecho internacional y del derecho de autodeterminación reconocido al Sahara Occidental por el Tribunal Internacional de Justicia, la Asamblea General y el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Sólo el respeto al derecho ajeno traerá la paz al territorio saharahui.

Por Carlos Ruiz Miguel*

* Director del Centro de Estudios sobre el Sahara Occidental de la Universidad de Santiago de Compostela, España

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El presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky (centro), habla con militares ayer en los puestos de avanzada del ejército de ese país en Kherson, en la frontera con Crimea.Foto Afp

Quizá para que lo leyeran atentamente los multimillonarios de la revista Forbes, Nikolai Patrushev (NP) –secretario del Consejo de Seguridad de Rusia, íntimo del zar Vlady Putin y miembro prominente del clan de San Petersburgo– concedió una impactante entrevista el 8 de abril al rotativo neoliberal de negocios Kommersant (https://bit.ly/3tMcH4d).

El papel de Patrushev ha sido determinante para que no empeoren las relaciones de EU y Rusia como fue notorio su diálogo con su homólogo Jake Sullivan, asesor de Seguridad Nacional de Biden, dos días antes del anunciado "cambio de época" de Putin (https://bit.ly/3gCY8MB). Explaya que jerárquicamente el primer tema para un diálogo con EU se centra en "la esfera de la estabilidad estratégica y el control de armas". Ya he abordado la trascendencia de la "estabilidad estratégica" hoy tripolar entre EU/Rusia/China (https://bit.ly/3rx6xnf).

Se congratula de que Biden y Putin hayan extendido por cinco años el New START: Tratado de Reducción de Armas Nucleares Estratégicas (https://bbc.in/2QYKety). Revela que los contactos continúan por teléfono con Sullivan a "iniciativa estadunidense (sic)" en "forma tranquila y en una atmósfera ejecutiva". Sobre Ucrania comentó que es "consecuencia de serios problemas internos, cuya atención intentan desviar sus autoridades" y exhibe en forma irónica que, amén de la cuantiosa fuga de capitales, Kiev desmantela su industria que vende a los extranjeros a "precios democráticos (sic)": su "famosa tierra negra (sic) y sus bosques son transportados afuera por trenes".

Sobre el dicterio desproporcionado de Biden contra su homólogo Putin, a quien insultó antidiplomáticamente de "asesino", juzgó que no se puede descartar que el "presidente de EU fue deliberadamente provocado" por los "círculos interesados en la tensión creciente en las relaciones bilaterales". Esa siempre fue mi hipótesis (https://bit.ly/3tQIwZP), ya que el ex empleado de Bill Clinton George Stephanopoulos, hoy conductor en ABC News, en su entrevista indujo en forma perversa a tal invectiva (https://abcn.ws/3noj77o).

Juzga que "ya es tiempo de que el establishment de EU admita que las relaciones" con Rusia "no son decisivas (sic)" cuando "ven exclusivamente a Rusia a través del prisma de su lucha política interna". Dada hoy la "difícil naturaleza sin precedente en EU los vaticinios para un mayor desarrollo de las relaciones no son nada alentadores".

No espera ninguna disculpa por el dicterio de Biden y refiere que Daddy Bush "anunció públicamente que EU nunca se disculparía con nadie", ya que para la "élite de EU es más fácil para cualquier error aportar una teoría sofisticada que explique por qué fue necesario hacerlo" que Patrushev cataloga como "síndrome Hiroshima" cuando "era completamente innecesario que EU arrojase bombas atómicas sobre Japón" y que luego Obama dio a entender que era un castigo divino –"La muerte Cayó del cielo"–, omitiendo que fueron lanzadas por un "avión estadunidense por órdenes de un presidente estadunidense".

Hoy la propaganda negra ha llegado a tales grados que no faltan que "algunos piensen que fue la URSS", cuando los "niños japoneses tienen una muy pobre idea de qué país destruyó Hiroshima y Nagasaki".

Lamenta el engaño de los incidentes químicos en Siria por los falsificadores cascos blancos, controlados por EU, y que eran tan eficientes que “muchas veces publicaban sus reportes aun antes de que ocurrieran los incidentes (https://bit.ly/3vjVX4F)”.

Deplora que EU no desee discutir los temas de ciberseguridad y, al contrario, se ha consagrado a acusar a Rusia sin ninguna evidencia del hackeo de Solar Winds (https://bit.ly/2Qp9nOa).

Fustiga que la "estrategia geopolítica" de EU y sus aliados "arruinan al mundo entero y defienden su propia hegemonía como la única versión aceptable del orden mundial".

Sobre los múltiples bio-labs, laboratorios de armas biológicas, que ha instalado EU en las fronteras de Rusia y China –en 25 países: ¡solamente 16 en Ucrania (https://bit.ly/3aDR3Yd)!–, prefiero escribir en otra ocasión más propicia.

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Venezuela rechaza el "infame" reporte de HRW sobre abusos de fuerzas de seguridad

Caracas. El canciller de Venezuela, Jorge Arreaza, rechazó ayer el "infame" reporte de la organización Human Right Watch (HRW), que denuncia "abusos aberrantes" de las fuerzas de seguridad del país contra la población durante los operativos en la frontera, donde persisten combates con grupos irregulares colombianos.

Arreaza tuiteó que las acusaciones tienen lugar "ante la imposibilidad de derrocar al gobierno bolivariano" y denunció que ahora "los agresores coordinan sus acciones mediáticas", al asegurar que “artículos del New York Times y otros medios, así como el infame reporte de HRW buscan nuevamente aumentar la presión intervencionista”.

La situación en la frontera entre Venezuela y Colombia ha empeorado desde marzo con combates y escaramuzas casi diarias que han dejado cerca de una veintena de muertos y miles de desplazados.

De acuerdo con HRW, el operativo de las fuerzas de seguridad venezolanas del pasado 21 de marzo en el estado de Apure, fronterizo con el departamento colombiano de Arauca, derivó en "la ejecución" de al menos cuatro campesinos, así como en detenciones arbitrarias, torturas y procedimientos judiciales contra civiles en tribunales militares por su su

La Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) informó ayer que continúan los operativos en la zona, después de los "cruentos combates" del fin de semana que dejaron un "importante número de bajas" entre los “narcos colombianos”.

"Desde Apure continuamos ejecutando operaciones para expulsar a grupos irregulares, narcotraficantes y terroristas colombianos a los que hemos dado fuertes golpes", tuiteó Remigio Ceballos, jefe del Comando Estratégico Operacional de la FANB.

Añadió que en enfrentamientos de las últimas 72 horas murieron militares venezolanos y miembros de los grupos armados, sin dar cifras.

Venezuela ha denunciado que los grupos irregulares colombianos han colocado minas antipersona en la zona fronteriza, luego de que dos vehículos militares y un auto de trabajadores de electricidad fueron víctimas de estos explosivos y pidió el apoyo de Naciones Unidas para desactivarlas.

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En imagen de marzo pasado, venezolanos desembarcan en el río Arauca, frontera natural entre Venezuela y Colombia, en su huida a Arauquita en busca de refugio ante los enfrentamientos entre el ejército de su país y un grupo armado colombiano.Foto Ap

Habla de bajas en ambos bandos

Ministro de Defensa denuncia que los terroristas están ligados al narco y buscan desestabilizar

 

Caracas. Varios militares venezolanos fallecieron en enfrentamientos con grupos irregulares armados colombianos que sufrieron importantes bajas, indicaron ayer autoridades venezolanas, aunque no dieron cifras.

En las últimas 72 horas "se han reportado cruentos combates con grupos irregulares armados colombianos, sobre todo en sectores despoblados al oeste de La Victoria, municipio Páez, en el estado Apure", limítrofe con Colombia, indicó en un comunicado el ministro venezolano de Defensa, Vladimir Padrino López.

Los enfrentamientos han dejado "un importante número de bajas" en los grupos irregulares colombianos y fueron "capturados varios individuos que están aportando valiosa información respecto de próximas acciones", destacó el escrito. "Lamentablemente, también fallecieron algunos de nuestros efectivos cuyos cuerpos están siendo identificados", y otros resultaron heridos. Estos últimos reciben atención médica en la red sanitaria militar y civil, agregó el jefe castrense, sin dar más detalles.

Se desconoce si los incidentes son parte de una operación militar o si los uniformados fueron emboscados en las inmediaciones del poblado fronterizo de La Victoria, unos 770 kilómetros al suroeste de Caracas.

Desde el 21 de marzo, como parte de la Operación Escudo Bolivariano, las fuerzas armadas venezolanas ejecutan acciones contra "grupos irregulares armados colombianos". Hasta el 5 de abril se había reportado el fallecimiento de ocho militares, algunos de ellos tras la explosión de una mina terrestre, además de nueve "terroristas".

Human Rights Watch aseguró que el grupo combatiente es el Frente 10, surgido de las disidencias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia.

De acuerdo con el gobierno venezolano, durante los operativos también se desmantelaron al menos media docena de campamentos, donde se incautaron armas, granadas, explosivos, prendas de vestir militares, vehículos, drogas y equipo tecnológico.

Padrino sostuvo que los grupos irregulares estarían "conectados con el narcotráfico" y que supuestamente sería parte de una estrategia de los gobiernos de Washington y Bogotá para actuar contra Venezuela.

“Estas organizaciones criminales y terroristas actúan con el apoyo de la poderosa estructura de financiamiento con que cuenta la oligarquía colombiana, que tiene el infame propósito de exportar su modelo narcoparamilitar a nuestro país” con el supuesto propósito de "crear un territorio difuso que les sirva como base para desestabilizar", concluyó.

Miles huyen de la violencia

Miles de personas huyeron de sus casas en Venezuela por los enfrentamientos; muchos de ellos denunciaron maltratos. El gobierno del presidente Nicolás Maduro rechazó las acusaciones y afirmó que la mayoría de los pobladores emprendieron el regreso a casa poco después.

Estaba previsto que altos funcionarios estadunidenses, incluida la subsecretaria de Estado, Wendy Sherman, se reunieran ayer como parte de su revisión continua de la política hacia Venezuela, según dos personas familiarizadas con los planes, pero al cierre de esta edición aún no había información acerca de este encuentro.

Se esperaba que la reunión interinstitucional se centrara en si Estados Unidos debe adoptar medidas para apoyar un intento de diálogo entre el gobierno de Maduro y sus oponentes.

"Todos estos movimientos recientes apuntan a que Maduro está tratando de llamar la atención de Washington", sostuvo Geoffrey Ramsey, observador de Venezuela en la organización Washington Office on Latin America.

"La pregunta es si la Casa Blanca está dispuesta a comprometerse con una estrategia de negociaciones o si seguirá jugando a lo seguro y mantendrá la política en un segundo plano", añadió.

El canciller venezolano, Jorge Arreaza, y Jorge Rodríguez, jefe de la Asamblea Nacional, la cual apoya a Maduro, no hicieron comentarios cuando se les preguntó sobre los recientes movimientos de Maduro.

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