Trasnacionales deforestarán vasta zona de Brasil

Brasilia. Seis grandes comerciantes de materias primas, incluidos Cargill Inc y Bunge Ltd, acordaron un mecanismo común para monitorizar las cadenas de suministro de soya en busca de deforestación en la vasta sabana de El Cerrado, según un comunicado publicado ayer.

El Cerrado cubre aproximadamente un cuarto del territorio de Brasil, el segundo bioma más grande del país después de la selva amazónica. Sus plantas hunden profundas raíces en el suelo, por lo que hace que se compare la zona con un bosque al revés, formando un importante sumidero de carbono, cuya preservación es vital para la lucha contra el calentamiento global.

Las compañías que pertenecen a la red Soft Commodities Forum, que firmaron el acuerdo para controlar sus cadenas de suministro de soya en El Cerrado, incluyen a Archer Daniels Midland, Cofco International, la unidad de agricultura Glencore y Louis Dreyfus Company.

Las empresas acordaron detallar la cantidad de soya que proviene de El Cerrado y las compras realizadas en los municipios con mayor riesgo de deforestación.

Los primeros hallazgos serán presentados en junio. La declaración no dice que las compañías hayan acordado poner fin a la deforestación en El Cerrado.

"Estamos tratando de enfrentar el desafío de alimentar a la creciente población del mundo de manera sostenible", aseveró el presidente ejecutivo de Louis Dreyfus, Ian McIntosh, según el comunicado.

"Esto significa ser conscientes de la preservación del medio ambiente, incluidas las áreas de importancia para su biodiversidad. El bioma El Cerrado es una de esas áreas, donde se debe hacer todo lo posible para garantizar que cualquier expansión agrícola ocurra de la mano con la preservación de la vegetación nativa."

Aproximadamente la mitad del bosque nativo del bioma y otra vegetación han sido destruidos en los pasados 50 años, con tierras recién despejadas que alimentan el auge de la soya en Brasil. El país es el mayor exportador global de la oleaginosa.

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Quema de soya transgénica en rechazo al ingreso de estos cultivos al Ecuador

En una sentencia muy significativa, el 15 de enero 2019 un Juez Constitucional de lo Civil en Ecuador, aceptó una acción de protección contra la siembra de cultivos transgénicos, a favor de los campesinos y campesinas de la provincia de Los Ríos. Esto en respuesta a dos organizaciones campesinas que levantaron una demanda luego de comprobar la presencia de soya transgénica plantada ilegalmente en su región. Esta victoria campesina y ecologista, fruto de un trabajo colectivo de varios años, es relevante para todo el país, porque según la Constitución, Ecuador debe ser un país libre de semillas y cultivos transgénicos.


La sentencia fue emitida por el Juez Constitucional de lo Civil en el cantón de Quevedo, provincia de Los Ríos. Los demandantes fueron laFederación de Organizaciones Campesinas del Litoral (FECAOL), del Movimiento Nacional Campesino y la Federación del Centro Agrícola Cantonal de Quevedo, con el apoyo de Acción Ecológica y auspiciadas por la Defensoría de Pueblo.


Según reportó la Red por una América Libre de Transgénicos, Richard Intriago de FECAOL, quien ha participado en el proceso desde el comienzo, consideró que es “un fallo histórico, pues desde que el Ecuador se declaró libre de transgénicos, se han hecho todos los esfuerzos para violar la Constitución. La decisión del juez fortalece nuestra lucha”.


Debido a las denuncias recibidas sobre la posible presencia de soya transgénica en el Ecuador, Acción Ecológica, junto a organizaciones campesinas, ha realizado desde el año 2015 varias rondas de monitoreo de los cultivos de soya en Ecuador, con resultados alarmantes. En 2015 el 67 por ciento de las muestras resultaron positivas y en 2018, el porcentaje aumentó al 76 por ciento. Esto significa 7 de cada 10 plantaciones utilizaron soya transgénica resistente a glifosato en 2018, pese a que ésta no está permitida.


Tomando nota de la denuncia de las organizaciones, la Defensoría del Pueblo del Ecuador llevó a cabo un proceso de monitoreo similar, para evaluar la presencia de soya transgénica en varios puntos de la Provincia de Los Ríos. Éste confirmó lo mencionado en los informes de la sociedad civil, a partir de lo cual, la Defensoría auspició la demanda presentada al juez en Quevedo por las organizaciones campesinas y ecologistas.


El juez en Quevedo ordenó en primera instancia que se realizara un nuevo monitoreo por parte del Ministerio de Agricultura y la agencia gubernamental fitosanitaria Agrocalidad, con participación de los demandantes. Este confirmó nuevamente la presencia de soya transgénica sembrada ilegalmente.


Pese a que en Ecuador los transgénicos están prohibidos por la Constitución, la siembra ilegal de soya transgénica se ha expandido en forma muy preocupante, favorecida por las empresas de agronegocios, un proceso que tiene similitud con lo sucedido en otros países. El cultivo de soya transgénica comenzó en el continente en Argentina, y antes de que se legalizara en ningún otro país, Monsanto favoreció las siembras ilegales en Brasil, Paraguay y Bolivia, como forma de crear situaciones de hecho y así presionar por su legalización.

En este contexto, la demanda planteada por las organizaciones ecuatorianas solicitó tomar medidas punitivas contra los responsables del ingreso y comercialización de soya transgénica, así como establecer un monitoreo permanente.


La sentencia tomó en cuenta la gravedad de la situación, por lo que el Juez ordenó al Ministerio de Agricultura:


-Decomisar, eliminar y quemar todos los cultivos transgénicos encontrados en el monitoreo.


-Decomisar, eliminar y quemar todos los lotes de semilla transgénica que se encuentren en período de siembra, para evitar nuevas siembras.


-Establecer un programa de vigilancia permanente para evitar que se siembre en el Ecuador cultivos transgénicos.


-Capacitar sobre los riesgos de los transgénicos a sus funcionarios y a los campesinos de la región


-Que como medida de reparación, el Ministerio de Agricultura incluya en su página electrónica la inscripción “Ecuador Libre de Transgénicos”.


-Remitir el fallo a la Fiscalía de todos los cantones de la provincia de Los Ríos en donde se encontró cultivos transgénicos, para que identifique a los responsables, por acción u omisión, del ingreso de soya transgénica.


El presidente de la Federación del Centro Agrícola de Quevedo, uno de los demandantes señaló que la sentencia es importante, pero “esto es sólo el inicio de todo, porque ahora tenemos que vigilar que la resolución del juez se cumpla”.


Ciertamente, así será, como sucede con la gran mayoría de los procesos legales y en como ha sucedido también en México. Es solamente la organización colectiva y la lucha desde abajo lo que puede garantizar que se cumplan.


Las organizaciones regionales de Ecuador seguirán el trabajo de defensa y protección de sus territorios, el fallo además es un precedente importante para todo el país.

25 enero 2019 

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Sábado, 01 Septiembre 2018 15:02

Otra sentencia contra Monsanto

Otra sentencia contra Monsanto

El 10 de agosto de 2018 Monsanto perdió un juicio histórico en el que fue sentenciada a pagar 289 millones de dólares por haber causado cáncer con glifosato a Dewayne Johnson, un jardinero de 46 años que vive en San Francisco. Cinco días después, la Suprema Corte de California negó una apelación de Monsanto que pretendía evitar que el glifosato integre la lista de sustancias cancerígenas del Estado. Monsanto, ahora propiedad de Bayer, anunció que apelará la sentencia en favor de Johnson, pero las acciones de Bayer se han desplomado, perdiendo más de 10 por ciento de su valor. Las demandas contra Monsanto por daños del glifosato suman más de 8 mil y es sólo el comienzo.

Bayer se perfiló mundialmente por una conocida tableta para el dolor de cabeza, pero tiene mucha cola que le pisen como fabricante de venenos y químicos tóxicos, incluyendo el fluido que se usó en las cámaras de gas del nazismo. Parece un pequeño acto de justicia histórica que la mayor compra realizada por la empresa alemana en toda su historia, la está arrastrando al fondo, junto con las sentencias contra los crímenes de Monsanto.

El fin de Monsanto parece llegar también con el principio del fin del glifosato, el agrotóxico más usado en la historia de la agricultura. Presentado como herbicida "moderadamente tóxico" desde que la empresa lo introdujo al mercado en 1974, se agolpan los testimonios sobre su nocividad, desde provocar malformaciones fetales y abortos espontáneos, a ser cancerígeno, como declaró la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 2015.

En base a ese informe de la OMS, el estado de California decidió agregar el glifosato a su lista oficial de sustancias cancerígenas, lo cual significa una serie de restricciones importantes. Debe etiquetar este riesgo en sus productos, así como tomar medidas para evitar que llegue a fuentes agua, especialmente aquellas que se usan para potabilizar para consumo de la población. Esto podría ser una tarea imposible.

Varios estudios científicos, entre ellos los de Damián Marino y otros investigadores del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) de Argentina, han mostrado que debido a su extendido uso, especialmente en soya y maíz transgénicos, se han encontrado altos residuos del herbicida cangerígeno en ríos que proveen de agua a poblaciones, como el río Paraná en Argentina, así como también su presencia en lluvia. Esto se agrega a otros estudios, como el de Wanderlei Pignati, que comprobó residuos de glifosato en los bebederos de agua en escuelas de Mato Grosso, Brasil, así como otros que hallaron residuos en sangre, orina y hasta leche materna en personas de Brasil, Argentina y Estados Unidos.

La Unión Europea consideró prohibir el glifosato el año pasado, pero ganó la presión de las trasnacionales de agronegocios como Bayer y Monsanto, por lo que se aplazó la consideración cinco años. No obstante, Francia anunció que en tres años lo prohibirá en su territorio y Alemania también discute esa posibilidad.

En días pasados, un estudio del conocido Environmental Working Group de EU, llamó la atención por haber encontrado residuos de glifosato en cereales para desayuno que se venden en ese país y muchos otros, incluyendo a México. (https://tinyurl.com/yaaqtbyk) Coincide con los resultados del estudio más amplio, publicado en 2017 en la revista Agroecology and Sustainable Food Systems, realizado por los investigadores de la UNAM y la UAM Elena Álvarez-Buylla, Emmanuel Ortega, Alma Piñeyro y otros, que mostró que 90 por ciento de las tortillas industriales del valle de México contiene trazas de transgénicos, en muchas también de glifosato, además de que es ubicua la presencia del agrotóxico en cereales, botanas, harinas y otros productos industrializados de maíz. (https://tinyurl.com/y8ohkexo )

No deberían tardar las demandas contra Bayer-Monsanto también en México, además de exigir a la Cofepris que revierta su absurda decisión de permitir que estos productos lleguen al consumo.

Al mismo tiempo, está en ciernes otra tormenta contra Bayer-Monsanto en Estados Unidos por sus nuevas variedades transgénicas que requieren el uso de otro herbicida aún más tóxico: dicamba. Es tan tóxico que además de hierbas, está matando los cultivos y árboles frutales de los vecinos. Ya iniciaron varias acciones colectivas contra Bayer-Monsanto, que enfrenta demandas de cientos de agricultores.

Todo esto pone en seria cuestión tanto al glifosato y el dicamba, como a los transgénicos, por ser la tecnología que permitió aumentar exponencialmente el uso de agrotóxicos y aceleró la resistencia en malezas. Más aún, se impone cuestionar la propia agricultura basada en el uso de agroquímicos, que ha sido devastadora para la salud y el ambiente, y ni siquiera cumplió su supuesto cometido: la mitad de la población mundial sufre hambre o deficiencias nutricionales. ¿Habrá que esperar a más muertes por glufosinato, 2-4 d y otros venenos de Bayer, Basf y compañía para terminar con esta absurda idea de colocar tóxicos en los alimentos? ¿Por qué aceptar que la carga de la prueba siga en los campesinos, trabajadores y consumidores, que tenemos en juego la salud y hasta la vida, mientras las grandes empresas de agronegocios siguen devorando ganancias?

*investigadora del Grupo ETC

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Sábado, 04 Agosto 2018 07:29

Nuevos transgénicos: cáncer y toxicidad

Nuevos transgénicos: cáncer y toxicidad

Crispr-Cas9 es un nuevo método de ingeniería genética al que se atribuye ser más preciso que los transgénicos anteriores. Varios estudios científicos recientes muestran lo contrario: dos señalaron que puede provocar cáncer y otro más mostró efectos no deseados, entre ellos la eliminación o reordenamiento accidental de largas secuencias de ADN y el silenciamiento o activación de genes que no se pretendía modificar, todo ello con potencial patógeno.

El artículo más reciente, del equipo de Allan Bradley en el Wellcome Sanger Institute de Reino Unido, fue publicado en la revista científica Nature Biotechnology el 16 de julio de 2018 (https://tinyurl.com/ycdqhara).
Crispr-Cas9 es un constructo enzimático artificial que actúa como “tijeras moleculares con GPS”: encuentra el lugar donde se quiere manipular el ADN y corta las dos hebras de la hélice, inhibiendo la expresión del gen intervenido y/o insertando nuevo material genético, creando un organismo transgénico.


El estudio de Bradley y otros, realizado con células humanas y de ratones, mostró que Crispr-Cas9 frecuentemente produce efectos adicionales no deseados, como eliminar largas secuencias de ADN (de cientos a miles de bases) o su reordenamiento, pero lejos del sitio de corte. Concluyen que estos cambios pueden generar alguna enfermedad.


Bradley expresó que este tipo de efectos secundarios han sido subestimados en estudios anteriores, aunque había indicaciones sobre ellos probablemente porque no aparecían en los análisis, ya que en general se revisan secuencias de ADN cercanas al lugar de intervención con Crispr-Cas9, pero los cambios se muestran en secuencias distantes. En cuanto a la eliminación o el reordenamiento, dado que no se busca este fenómeno, puede pasar inadvertido en el laboratorio, pero tiene efectos potenciales dañinos en seres humanos y otros organismos.


Aunque los estudios se refieren sobre todo al uso de Crispr-Cas9 en medicina, el problema se manifiesta también en la manipulación de cultivos: los mismos efectos se producen en plantas, lo que lleva a impactos imprevistos en los plantíos y también en su consumo, porque la activación o desactivación de genes y la eliminación o reacomodo de secuencias puede causar alergias y otras formas de toxicidad.


El estudio del equipo de Bradley aumentó la alarma que crearon dos artículos anteriores: uno del reconocido Instituto Karolinska de Suecia, el cual señaló que Crispr-Cas9 incrementa el riesgo de cáncer en pacientes a quienes se insertan células modificadas con este método (https://tinyurl.com/y9jpyh84). Esto se debe a que la acción de Crispr-Cas9 no es eficaz ante la reacción del gen p53, que es una especie de “botiquín de primeros auxilios” de las células, asociado a la prevención de muchas formas de cáncer. Este gen trata de reparar el corte que produce Crispr-Cas9, y si no consigue hacerlo, instruye a la célula a morir para no reproducir la anomalía. Cuando el p53 no actúa, Crispr-Cas9 es mucho más efectivo, por lo que los científicos seleccionan las células en las que no actúa este gen, pero podrían estar insertando en los organismos células que serán cancerosas, como una bomba de tiempo.


Consultado por la organización GMWatch, el doctor Michael Antoniu, del King’s College de Londres, explicó que la reacción de los organismos de reparación ante el “corte” de Crispr-Cas9 es un mecanismo natural de defensa y, por tanto, no se trata de “ajustar” las nuevas biotecnologías, ya que el mecanismo seguirá actuando. Seleccionar las células donde éste no actúa implica efectos secundarios graves, como cáncer o, en el caso de plantas, problemas serios de inocuidad alimentaria. Antoniu plantea además que otras nuevas biotecnologías, como Talen o mutagénesis de un solo nucleótido, posiblemente generen los mismos efectos y por tanto deberían hacerse estudios sobre éstas también. Cuestiona que otros métodos de mutagénesis, como la radiación, podrían estar causando toxicidad que no se ha asociado a ellas, con impactos en la inocuidad y seguridad de los alimentos (https://tinyurl.com/y8rowl3w).


Oportunamente, a días de la publicación de los estudios referidos, el tribunal de justicia de la Unión Europea dictaminó –luego de un proceso iniciado por una demanda legal de La Vía Campesina, Amigos de la Tierra y otras organizaciones de Francia– que los productos de las nuevas biotecnologías (que incluyen mutagénesis y Crispr) son organismos genéticamente modificados, es decir, transgénicos, y deben pasar por los análisis de riesgos de las leyes de bioseguridad y su consideración debe basarse en el principio de precaución. Esto fue una victoria de las organizaciones campesinas, ambientalistas y de consumidores frente a la insistencia malintencionada de la industria biotecnológica de que las nuevas biotecnologías no necesitan pasar por evaluación de bioseguridad (https://tinyurl.com/y7vgznrp).


Esta misma absurda posición de la industria es la que defiende Víctor Villalobos, anunciado secretario de agricultura de Andrés Manuel López Obrador, para quien las organizaciones campesinas piden “destitución anticipada”(https://tinyurl.com/y7jwbnsr). Los nuevos estudios desmienten contundentemente que estos nuevos transgénicos no tengan riesgos.

 

Por Silvia Ribeiro, investigadora del Grupo ETC

La farsa del “arroz dorado” transgénico

La FDA (Administración de Medicamentos y Alimentos) de Estados Unidos, acaba de declarar que el “arroz dorado” transgénico, del cual sus promotores alegan que solucionaría la falta de vitamina A de los más pobres, “no presenta cualidades nutricionales que se puedan etiquetar como beneficios a la salud”.

Los defensores de los transgénicos, como Bolívar Zapata y otros científicos amigos de las trasnacionales, enarbolan el llamado arroz dorado como el arquetipo del transgénico bueno. Esto pese a que este arroz manipulado para contener provitamina A, después de dos décadas, varias versiones y cientos de millones de dólares en investigación no existe en la realidad agrícola: sólo hay versiones de laboratorio que no logran llegar a un nivel mínimo de aporte de provitamina A, además de varias otras dificultades, como bajo rendimiento y que produce plantas atrofiadas. (https://tinyurl.com/y7rzxgvg)

En un reciente artículo, Allison Wilson y Jonathan Latham, de Independent Science News, explican que la idea central del arroz dorado es que aporte betacaroteno (precursor de la vitamina A), por tanto la afirmación de la FDA es una grave fractura en este proyecto que todo el tiempo revela nuevas fallas. (https://tinyurl.com/yd55yyo2)

La afirmación de la FDA se dio en respuesta a una solicitud del Instituto Internacional de Investigación del Arroz (IRRI) en Filipinas, que considerara el evento GR2E para su importación a Estados Unidos. IRRI trabaja actualmente en la investigación de la segunda generación de arroz dorado (GR2), evento que comenzó Syngenta y que ahora es financiado por la Fundación Bill y Melinda Gates.

IRRI aclaró que no tiene intención de sembrar este arroz en Estados Unidos, pero como en años anteriores han habido varios casos de ingresos de eventos transgénicos no aprobados en Estados Unidos que entraron con arroz importado contaminado, querían asegurarse que estuviera aprobado. En 2006-2008 este tipo de contaminación de arroz transgénico no autorizado causó enormes costos para retirarlo del mercado.

La FDA publicó su respuesta sobre el evento de arroz dorado GR2E, el 24 de mayo de 2018. Aprueba de hecho la importación –aunque no con fines de consumo animal ni humano–, pero en la misma nota destaca que el contenido de betacaroteno del GR2E es muy bajo para presentarlo como si tuviera este beneficio para la salud.

El GR2E es el único evento de arroz dorado que se ha sometido a algún tipo de análisis regulatorio, y ha sido aprobado recientemente para importación (en condiciones similares a las de FDA) por Australia, Nueva Zelanda y Canadá.

Wilson y Latham detallan que en un anexo de la FDA a la carta, el contenido de betacaroteno del del arroz dorado GR2E es de apenas 0.50 a 2.35 µg/g (microgramos por gramo). Es muy bajo y además variable. Por comparación, los niveles medidos en 2017 por varios autores en alimentos no transgénicos son enormemente mayores, por ejemplo en zanahoria 13.8 – 49.3 µg/g , en vegetales verdes asiáticos 19.74 – 66.04 µg/g y en espinaca 111 µg/g. (https://tinyurl.com/yd55yyo2)

La FDA agrega que el valor promedio de betacaroteno en el arroz GR2E, es de 1.26 µg/g. Esto es aún menor que la primer versión del arroz dorado (GR1), que según sus desarrolladores era de 1.60 µg/g, por lo que tuvieron que considerarlo inviable. En ese entonces, Greenpeace calculó que a niveles tan bajos, una persona necesitaría comer 3.75 kilos de arroz por día para recibir una cantidad adecuada de betacaroteno y en consecuencia de vitamina A. (https://tinyurl.com/y7yssll9)

En el mismo anexo, la FDA afirma que según información del IRRI, el contenido de betacaroteno disminuye con el tiempo y en almacenamiento. Un artículo científico publicado en 2017 por Patrick Shchaub et. al., mostró que el contenido de betacaroteno en el arroz dorado al momento de la cosecha es de corta vida. El estudio encontró que después de 3 semanas sólo tenía 60 por ciento del valor inicial y después de 10 semanas apenas 13 por ciento.

La inestabilidad se debe a la degradación al entrar en contacto con oxígeno. En las condiciones reales de campesinos pobres en Asia, esta degradación sería mayor y más rápida, dejando un contenido casi nulo de la provitamina.

Parece evidente que la idea de solicitar permiso de importación de arroz dorado en algunos países (donde las autoridades son protransgénicas) es una movida solamente propagandística, porque el arroz dorado está muy lejos de ser viable, ni en campo ni en alimentación. Es destacable que en el mismo acto de pedir el permiso, acepten que necesariamente habrá contaminación, algo que afectará muy negativamente a variedades buenas y probadas de arroz en Asia, su centro de origen. Hay muchas alternativas sanas, sin riesgo y accesibles para aportar vitamina A en la alimentación de los más pobres. Si tuvieran algo de honestidad, quienes defienden este adefesio transgénico deberían reconocer que definitivamente el arroz dorado no es una de ellas.

Por Silvia Ribeiro, Investigadora del Grupo ETC

Las semillas transgénicas son perjudiciales para la salud y la vida*

San Lorenzo, departamento de Nariño, es una fuente de agua para sí mismo y para otros municipios; su economía depende, en lo fundamental, del café y de la agricultura de subsistencia.


Como municipio integra el proceso del Territorio Campesino Agroalimentario del Macizo (Tecam), de la Red Social de Familias Lorenceñas Las Gaviotas, que confluyen en el Comité de Integración del Macizo Colombiano –Cima– y por supuesto del Coordinador Nacional Agrario de Colombia –CNA–. En este territorio se desarrolla una agricultura sostenible, el rescate de las semillas propias, nativas y tradicionales bajo la propuesta de la agroecología.


Esta lucha por defender la vida, el territorio, el agua y la comida, llevó a su concejo municipal a declarar este municipio, el pasado 4 de abril, como territorio libre de transgénicos. Por eso, la Red social Las Gaviotas, junto a otros actores como Pastoral Social, los guardianes de semillas y el campesinado Lorenceño celebran esta importante decisión, porque es otro esfuerzo para proteger al municipio y al departamento de las amenazas mineras y del capital privado que busca robarse los bienes comunes y destruir la naturaleza (en San Lorenzo hay cuatro titulaciones mineras en la parte alta, donde nacen fuentes hídricas).


El afán por lograr este acuerdo municipal no surgió de la nada, por el contrario, fue el producto de hechos concreto: 1. encontrar semillas tradicionales contaminadas por transgénicos en el municipio de Arboleda, 2. Identificar conejos con tumores cancerígenos, y 3. Conocer las urgencias vividas por decenas de campesinos afectados en su economía por la “competencia desleal” que significa la entrada al país de productos agrícolas, contra los cuales poco pueden hacer en precio el pequeño y mediano agricultor.


Para adelantar el proceso social aquí resumido, se buscó información y asesoramiento, al tiempo que se adelantaron consultas para emprender acciones como la recolección de firmas, el proceso de concientización en los habitantes del municipio y la conformación de un comité que llevara a cabo este proceso.


Pero, ¿cuáles son los efectos de estas semillas artificiales?


Erosionan la biodiversidad del suelo, contaminan las semillas propias y la misma naturaleza producto de los agrotóxicos que deben usarse en procura de que tales cultivos rindan su producción. Ni las gallinas de las fincas se comen estas semillas importadas que venden en las tiendas, se conocen casos donde han producido cáncer en conejos. Tanto es el daño generado por este producto, que la legislación europea lo ha prohibido en algunos de sus países. Queda en cuestión, además, que la alimentación humana global es un negocio privado de las multinacionales.


En ese sentido, el reto para los campesinos de San Lorenzo es proseguir con la denuncia de esta realidad, animando a quienes habitan territorios aledaños para que renuncien, a la vez que también denuncien, las semillas transgénicas, exigiendo al Estado, al mismo tiempo, que no importe este tipo de productos, como el maíz, la soya y el algodón. Animar, de igual manera, para que el consumo de alimentos, fruto del sembrado de semillas tradicionales o nativas, gane más demanda, así como fortalecer los centros encargados de proteger y guardar las semillas nativas, de intercambiarlas en todos los espacios donde se participe y crear conciencia en pos de consolidar la agrodiversidad.


El reto no es sencillo pero sí motivante. El logro de esta alternativa implica que todas las organizaciones campesinas tengan entre sus actividades la siembra de semillas y la multiplicación de especies nativas. En cada organización debe existir un comité de semillas que impulse redes de guardianes, centros de semillas y hacerlas valer en todo momento. No hay que olvidar establecer acuerdos con las alcaldías, concejos municipales y entidades departamentales para que se difundan estos productos tradicionales. Desde la finca, la vereda, en la movilización, son válidas las acciones encaminadas para defender este patrimonio de las comunidades.


Después de la declaración en San Lorenzo, los campesinos y campesinas buscarán la vía para que esto se convierta en política pública municipal, para lograr incidir en el Plan de Ordenamiento Territorial, planes de desarrollo y demás proyectos colectivos. El diálogo con la institucionalidad no para allí, se le hará seguimiento a la administración local en materia de control de los productos que llegan a las tiendas del municipio. Desde los procesos del Cima en este territorio, seguirán transitando hacía la agroecología, por medio de la reconstrucción de la escuela agroambiental, garantizando el acompañamiento técnico de campesino a campesino.

 

*Este artículo fue realizado gracias al diálogo con Rober Elio, miembro del Comité de Integración del Macizo Colombiano –Cima– Nariño.

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Monsanto-Bayer y la "ciencia" transgénica

La adquisición de la megaempresa transgénica Monsanto por la vieja fabricante de venenos y farmacéuticos Bayer fue aprobada en marzo de este año por la Dirección General de Competencia de la Unión Europea y la semana pasada por el Departamento de Justicia de Estados Unidos.

Aunque falta la aprobación de otros países, estas decisiones marcan la consolidación de la última de las megafusiones de las industria de semillas y agrotóxicos que comenzó en 2015. Las otras fueron la de las trasnacionales estadunidenses Dow y DuPont, que formaron una nueva división agrícola para sus negocios de semillas y agrotóxicos llamada Corteva Agrisciences y la de la trasnacional de origen suizo Syngenta con la empresa nacional de ChemChina, que planea fusionarse además con Sinochem, otra estatal china.

Las oficinas de competencia consideraron que las tres fusiones eran problemáticas, pero especialmente la de Monsanto-Bayer. Para aprobar las fusiones, plantearon a todas que debían deshacerse de parte de sus negocios "para evitar el dominio del mercado", una expresión a todas luces retórica y sin sentido real.

En efecto, quien ha cosechado las actividades de las que se han ido desprendiendo las otras empresas ha sido BASF, otra rancia trasnacional alemana fabricante de venenos químicos.

Bayer accedió a vender a BASF su negocio de semillas y una parte del negocio de agrotóxicos, especialmente glufosinato, ya que varias de sus semillas transgénicas son tolerantes a este herbicida. Pero de ninguna manera abandona el terreno: seguirá con el negocio de semillas transgénicas y nuevas biotecnologías –como CRISPR-Cas9– que tiene Monsanto, y agroquímicos aún más tóxicos como Dicamba, también de Monsanto.

Quedan así solamente cuatro megaempresas que tendrán entre ellas más de 60 por ciento del mercado global de semillas comerciales, 100 por ciento del de semillas transgénicas y más de 70 por ciento del mercado global de agrotóxicos. Las supuestas "condiciones" de las oficinas de competencia parecen más bien una broma, ya que en realidad engordaron a BASF, la única empresa de agrotóxicos y transgénicos que quedaba fuera de la ronda de fusiones que inició en 2015.

Otro motor de las fusiones ha sido acaparar el manejo de datos masivos (big data) agrícolas y climáticos. Por esta razón, Estados Unidos le planteó a Bayer que debía vender parte de sus activos en agricultura digital, cosa que finalmente Bayer accedió, pero manteniendo la licencia de uso de éstos. Básicamente, todas los probables movimientos que anunció el Grupo ETC desde 2015 sobre las fusiones se han cumplido. Sigue ahora la próxima ronda de fusiones, en la cual las empresas de maquinaria –como John Deere, AGCO y CNH– probablemente se tragarán a las cuatro anteriores, para pasar a tener control de todos los primeros eslabones de la cadena agrícola: semillas, agrotóxicos, maquinaria, datos agrícolas y climáticos, y seguros. (https://tinyurl.com/y9dnpano)

Este es el contexto real de las semillas transgénicas: cuatro empresas gigantes y sin escrúpulos, cuya fuente principal de lucro ha sido fabricar venenos, y todas con con un historial negro de crímenes contra el ambiente y la salud, incluyendo catástrofes como el derrame químico en Bhopal, India, que mató a miles de personas y envenenó a casi medio millón.

Es un contexto que no se puede olvidar, no sólo porque son las mismas empresas y el mismo afán de lucro a cualquier costo, también porque significan una garra de acero cada vez más apretada sobre los mercados agrícolas en todo el planeta.

Cualquiera que defienda las semillas transgénicas sin referirse a este contexto está ocultando la realidad. No existen semillas transgénicas en el mercado que no sean propiedad de esas cuatro megaempresas. Es tan claro que su interés es la venta de agrotóxicos, que por ello la aplicación de éstos, sobre todo glifosato, ha crecido exponencialmente, más de mil por ciento en los pasados 20 años en los países donde se producen más transgénicos, como Estados Unidos, Argentina y Brasil.

Es por ello falaz y cínica la charla de Francisco Bolívar Zapata en el reciente seminario Los alimentos transgénicos a debate (UNAM, 11-13 abril, https://tinyurl.com/y9hq2y84), en la que afirma que el uso de transgénicos disminuye el uso de agrotóxicos. Se refiere en forma notablemente anticientífica a datos parciales para falsear conclusiones: asegura que el maíz transgénico Bt, usa menos herbicida que el convencional. Oculta decir que la cifra total de agrotóxicos (herbicidas, funguicidas, etcétera) en maíz de Estados Unidos aumentó con el uso de transgénicos y que las empresas de transgénicos ahora venden maíz Bt con tolerancia a herbicidas, con lo que el aumento de uso de agrotóxicos está asegurado.

En el mismo debate, Rosaura Ruiz, quien moderó la mesa, afirmó que disentir en ciencia es sano y que cada uno seguirá luchando por su posición. Por supuesto, la duda y el debate honesto es la base de la ciencia. Pero para que eso sea válido la premisa debe ser que no se libere ningún transgénico al ambiente ni al consumo hasta que exista consenso sobre sus riesgos. De lo contrario, no es un debate científico, sencillamente se está usando a la población, la biodiversidad y la naturaleza como conejillos de Indias de cuatro megaempresas trasnacionales y unos cuantos científicos que se alquilan para ellas.

Por Silvia Ribeiro, investigadora del Grupo ETC

 

La Unión Europea aprueba fusión de Bayer y Monsanto: ¿Cómo impactará en América Latina?

La Unión Europea (UE) aprobó la semana pasada la fusión entre las empresas Bayer AG de Alemania y la controvertida Monsanto de EE.UU., con lo que se abre la posibilidad para que Washington haga lo propio, dice un informe del ETC Group.

Para esta organización, el visto bueno de EE.UU. consolidaría la última de las tres megafusiones de la industria de semillas y pesticidas, que se gestan desde el año 2015.
Control total


El ETC Group, autor del informe, es una organización no gubernamental internacional que trabaja para “vigilar el poder, monitorear la tecnología y fortalecer la diversidad”, explica su sitio web.


Esta organización ha estudiado, desde 1977, la concentración de los negocios agrícolas y considera que las actuales megafusiones son una prueba de que los gobiernos no han sabido manejar el tema en función del interés público.


Al concretarse la unión entre Bayer y Monsanto, dos terceras partes del mercado global de semillas y más del 70% del de pesticidas quedará en poder de solo cuatro compañías:


• Bayer-Monsanto (como empresa dominante).

• Corteva Agriscience (derivada de la fusión entre Dow y DuPont),
• La empresa formada por Syngenta (Suiza) y ChemChina.
• BASF, otro gigante alemán.


En la actualidad, Bayer y Monsanto extienden su dominio al ámbito de los “insumos agrícolas biológicos”, explica Verónica Villa, responsable de programas del ETC Group en México.


“Eso significa, por un lado, que se extiende la propiedad privada monopólica sobre más ámbitos comunes (microorganismos, reproducción de los suelos, etc) y, por otra parte, que los cuatro gigantes de la agroindustria se apoderan de componentes cruciales para la seguridad alimentaria global”, añade Villa.
Lejos de la ley


Desde la década del 2000, apunta la investigadora, se volvió “factible y cada vez más barato poder alterar el ADN” de una gran cantidad de especies y cambiarles múltiples características.


A la fecha, señala Villa, esas técnicas que son “tanto digitales como biológicas”, y que implican “organismos genéticamente alterados de nueva generación”, se escabullen de las regulaciones existentes, porque esas “técnicas de edición genética y sus resultados no tienen precedentes”; en otras palabras, “no existe forma de normarlos“.
Refirió el caso de la empresa de maquinaria agrícola John Deere, que en 2013 incorporó tecnología satelital “para acumular información sobre condiciones climáticas, de los suelos y de los cultivos”, así como sistemas de geo-posicionamiento muy detallados.


Entonces, las empresas agrícolas, con menos poder económico que las de maquinarias, comenzaron a fusionarse para no dejarse aplastar en el terreno del control del negocio agroindustrial.


Cultivos y maquinaria


En opinión de la experta mexicana, las corporaciones de los cultivos y las de maquinarias alcanzaron “un punto de convergencia muy importante: la cibernética”, así como el manejo de datos masivos.


“Estamos en una situación en la que un bando de las corporaciones tiene la herramienta, la máquina, el aplicador; y el otro tiene lo que se va a aplicar: las semillas, los transgénicos, los insumos químicos para que crezcan los cultivos”, precisó Villa.


La mayor preocupación para organizaciones como el ETC Group, dice la investigadora, radica en que “no existen reglas” para frenar la actividad de los nuevos monopolios agroindustriales, y tampoco “formas de medir y evitar sus impactos” en las economías, el ambiente, los sistemas alimentarios locales o la salud humana.
Impacto regional


Los países latinoamericanos que practican agricultura industrial y que mantienen acuerdos con esas empresas o con algunas de sus subsidiarias, quedarán sujetas a las reglas que imponga el nuevo oligopolio.

Recordó Verónica Villa que en la región “hay una enorme dependencia” hacia Monsanto en el caso de la agroindustria de Brasil, Argentina, Paraguay y México. Así, según la experta, “mientras más dominante sea esa corporación en un país, más vulnerables quedan las industrias nacionales, privadas o públicas”.


También podrían verse impactadas negativamente las pequeñas empresas nacionales de semillas y agroquímicos, “si se permite la actuación de la nueva mega corporación” en los países de América Latina.


Finalmente, aseguró la investigadora, los impactos de la fusión Bayer-Mosanto en la región pueden ser tan profundos “como el asalto a la investigación pública”, tal y como sucede en México, “donde Monsanto patrocina programas en la Universidad Nacional”.

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Ejército de EU, Gates y Monsanto detrás de transgénicos para extinguir especies


Mediante pedidos de acceso a información pública, un grupo de organizaciones de la sociedad civil, entre ellas la Red del Tercer Mundo y el Grupo ETC, obtuvo más de 1200 correos electrónicos de investigadores de universidades públicas de Estados Unidos que revelan que el Ejército de ese país es actualmente el principal financiador global de la controvertida tecnología de impulsores genéticos –gene drives en inglés (https://tinyurl.com/ybusbtxq). Se trata de una forma de ingeniería genética para engañar las leyes de la herencia, de forma que un rasgo transgénico se trasmita por fuerza a toda la descendencia de plantas, insectos o animales. Se propone para extinguir especies enteras consideradas plagas, como mosquitos, ratones y malezas. Entre los consultores del ejército sobre esta tecnología aparece un alto ejecutivo de Monsanto. ( http://genedrivefiles.synbiowatch.org/ )

 

La tecnología entraña enormes riesgos para la naturaleza y las personas, ya que eliminar totalmente una especie tendría impactos sobre muchos otros elementos del ecosistema. Es la primera vez que se desarrollan organismos manipulados con ingeniería genética (en este caso con la tecnología CRISPR-Cas9) para manipular la vida silvestre. A diferencia de los transgénicos cultivados –que aunque contaminan otras plantas, hay que sembrarlos y encuentran algunas barreras evolutivas naturales– los organismos con impulsores genéticos están intencionalmente diseñados para reproducirse y diseminarse agresivamente en la naturaleza, trasmitiendo a toda su progenie el rasgo transgénico (no en 50 por ciento como sería normal). Con pocos individuos manipulados se podría afectar toda una población o hasta una especie entera. Si eso fuera posible ¿quién puede definir qué especies son dañinas y deben ser eliminadas? Para Monsanto, por ejemplo, todo lo que no sean sus propias semillas en el campo, son plagas. Para los campesinos y la agroecología nada sobra y todo es parte de una totalidad funcional que debe estar equilibrada para que no se convierta en plaga.

 

Pensar que esta tecnología tan riesgosa está en manos de una trasnacional que sólo piensa en el lucro es muy preocupante. Saber que esta tecnología se desarrolla a partir de intereses militares de Estados Unidos es aterrador y debería motivar su inmediata prohibición. Por estas preocupaciones, 160 organizaciones de todo el mundo plantearon en el Convenio de Diversidad Biológica en 2016, durante su reunión en Cancún, México, que se debía establecer urgentemente una moratoria. ( https://tinyurl.com/yakgwsbz )

 

Los correos obtenidos muestran también que la Fundación Bill y Melinda Gates, el más importante financiador privado de esta nociva tecnología, pagó 1.6 millones de dólares a una organización de cabildeo –Emerging Ag– para descarrilar la aprobación de la moratoria sobre impulsores genéticos en el Convenio de Diversidad Biológica (CBD) en su 13ª. reunión en Cancún, y para promover que 65 científicos y funcionarios favorables a la tecnología, actuaran como asesores independientes en los foros y otros trabajos actuales del CBD en este tema. ( https://tinyurl.com/ycnadxqj ) Algunos de estos investigadores fueron aceptados en el Grupo de expertos del CBD sobre biología sintética (AHTEG), sin declarar que están pagados para desarrollar la tecnología, incluso por agencias militares estadunidenses. La Fundación Gates y los institutos de Salud de Estados Unidos han invertido 75 millones de dólares en el proyecto Target Malaria, que propone extinguir el mosquito que trasmite la malaria con esta tecnología.

 

El ejército de Estados Unidos, por medio de su Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada para la Defensa (DARPA, por sus siglas en inglés) creó el programa Safe Genes, que está enfocado a la edición genómica, principalmente en impulsores genéticos, tanto para desarrollar usos benéficos, como para atender potenciales preocupaciones de salud y seguridad por su mal uso intencional o accidental. Según revelan los correos obtenidos, la agencia estaría financiando proyectos y varios investigadores por hasta 100 millones de dólares. Anteriormente ya se conocía que financiaba siete proyectos por 65 millones de dólares. ( https://tinyurl.com/yc5s7oed ). El dato nuevo no es solamente la mayor cantidad de dinero, sino que DARPA está financiando proyectos y/o investigadores en todas las instituciones que trabajan con impulsores genéticos, no sólo en Estados Unidos, también en Australia y Reino Unido, algunas de las cuales planean hacer ensayos de campo en países africanos. Estos ensayos serían a su vez parte del programa Target Malaria financiado por la Fundación Gates. El involucramiento militar coloca el experimento –ya señalado como de alto riesgo– bajo una óptica geopolítica nueva y muy preocupante. DARPA financia también a los dos laboratorios que tienen las patentes mundiales sobre CRISPR-Cas9 (en UC Berkeley y Harvard/MIT), además de ser el financiador del proyecto GBIRD (Biocontrol genético de roedores), coordinado por una ONG conservacionista, que trabaja en crear ratones que no puedan procrear hembras, para extinguir la especie.

 

Hasta ahora, el argumento de sus proponentes es que la tecnología se desarrolla para fines de conservación o salud, pero ha eludido la discusión de que la misma tiene además usos hostiles y militares. Aunque DARPA asegura que su proyectos son para defensa, la línea entre uso hostil o defensivo es virtualmente inexistente: es la misma tecnología. Lo cual la convierte en una amenaza inaceptable y reaviva la necesidad de medidas urgentes y enérgicas de parte de Naciones Unidas para prohibir su uso, lo cual quizá no pueda controlar su desarrollo militar que podría seguir en secreto, pero sí impedirá que se siga desarrollando por agentes públicos y privados.

 

*Investigadora del Grupo ETC

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California incluye el glifosato en su lista oficial de productos cancerígenos

A partir del 7 de julio, el producto aparecerá entre los químicos que presentan riesgos para la salud a través del agua, como obliga la ley de ese estado
Monsanto, la empresa inventora del herbicida, trató de detener la medida en los tribunales pero ha perdido en primera instancia. Ha asegurado que recurrirá
El Glifosato centra una polémica sobre su seguridad desde que la OMS lo calificó como probable cancerígeno. La Agencia Europea de Químicos no lo cree peligroso

 


Más leña a la polémica en torno al herbicida glifosato. El estado de California lo va incluir en la lista oficial de productos cancerígenos a partir del 7 de julio. Lo hará bajo una ley conocida como Proposición 65 de protección del agua potable.


La Oficina de Evaluación de Peligros Ambientales para la Salud (OEHHA) del Gobierno californanio decidió en marzo pasado que el glifosato, componente del herbicida multiventas de la empresa Monsanto Roundup, debía entrar en la lista de productos que el Estado reconoce como causante de cáncer.


La Proposición 65 obliga a las empresas a informar sobre las exposiciones a químicos "que provoquen cáncer, malformaciones en recién nacidos o daños reproductivos" mediante el agua. Los productos de la lista son sobre los que tienen que advertir.


Monsanto trató de impedir esta medida y recurrió a los tribunales lo que provocó un retraso en la fecha de entrada en vigor de la decisión de la OEHHA. Pero los tribunales han fallado en contra de la multinacional por lo que el proceso sigue adelante, según se ha conocido este martes. La empresa ha anunciado que continuará litigando mediante un recurso porque, asegura, la decisión no se basa "ni en la ciencia ni en la ley".


Esta ley californiana, nacida de una iniciativa legislativa popular, fue aprobada en 1986 para "proteger los recursos hídricos". El Estado de California, cuya población supera los 39 millones de personas y maneja un PIB que ronda los dos billones de euros –dentro de las siete economía más grandes del mundo–, está obligado a mantener y actualizar la lista.


Relación con los transgénicos


El glifosato está en el centro de una polémica especialmente por su vinculación con los cultivos transgénicos de soja o maíz resistentes a este herbicida. La empresa Monsanto (ahora en trámites para ser adquirida por Bayer por 66.000 millones de euros) tiene patentadas diferentes semillas que aguantan este tóxico de manera que pueden ser rociados con él para liberar los campos de cultivo de otras hierbas no deseadas. Aunque el principio activo ya puede ser aplicado por otras compañías, el glifosato de Monsanto, llamado Roundup, es el más vendido del mundo.


En 2015, la Organización Mundial de la Salud calificó al glifosato como un producto "probablemente cancerígeno". Desde ese momento, se avivaron las peticiones para prohibir su uso. Sin embargo, un año después, la FAO, la división alimentaria de la ONU, concluyó que "no era probable" que este químico termine causando un cáncer en humanos a través de la comida.


En la Unión Europea se inició una ardua discusión entre estados para renovar la licencia del producto. Cuando expiraba el plazo, lo que hubiera dejado al glifosato sin permiso de facto, se aprobó una prolongación provisional de 18 meses para aguardar a que la Agencia Europea de Químicos diera su veredicto. El informe de la ESCHA llegó a mitad de marzo de 2017 y contradijo a la OMS aunque constató la toxicidad del producto y su daño al medio acuático.

 

Por Raúl Rejón
27/06/2017 - 17:06h

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