Tras un experimento de la sonda Chang’e-4, una semilla de algodón fue la primera en brotar en la Luna

En un contenedor enviamos diversas especies, huevos de la mosca de la fruta y levaduras para formar una minibiosfera simple, explicó científico



Chongqing. Una semilla de algodón, llevada a la Luna por la sonda china Chang’e-4, es la primera en brotar en el satélite natural de la Tierra, de acuerdo con científicos que realizaron un experimento de minibiosfera.


Después de llevar a cabo un descenso suave en la cara oculta de la Luna, la misión Chang’e-4 concretó el primer experimento de minibiosfera sobre su superficie.


La sonda llevó, en un contenedor instalado en el módulo de aterrizaje, semillas de algodón, colza, papa y arabidopsis, así como huevos de la mosca de la fruta y algunas levaduras, para formar una minibiosfera simple, según Xie Gengxin, director de diseño del experimento, que depende de la Universidad de Chong-qing, en el suroeste de China.


Las imágenes enviadas por la sonda mostraron que un brote de algodón ha evolucionado bien, aunque no revelaron el crecimiento de otras plantas.


El contenedor tiene forma cilíndrica y mide 198 milímetros de alto, 173 de diámetro y tiene una masa de 2.6 kilos. Está hecho de una aleación de aluminio. Contiene agua, tierra, aire, dos pequeñas cámaras y un sistema de control térmico, detalló Xie.


Las cámaras sacaron más de 170 fotografías y las enviaron a la Tierra, señaló el equipo.


A la pregunta de por qué se eligieron estas especies, Xie respondió que las patatas pueden ser un muy importante alimento para los viajeros espaciales del futuro. El periodo de crecimiento de la arabidopsis, una pequeña planta floral de la familia del repollo y la mostaza, es corto y fácil de observar. Las levaduras podrían permitir regular el dióxido de carbono y el oxígeno de la minibiosfera, y la mosca de la fruta, como consumidor, aportaría al proceso de fotosíntesis.


Los investigadores usaron técnicas biológicas para mantener en estado latente las semillas y los huevos durante los dos meses durante los que la sonda pasó por las revisiones finales en el centro de lanzamiento y los 20 días de viaje por el espacio.


Tras el aterrizaje, el 3 de enero, el centro de control de Tierra ordenó a la sonda que regara las plantas para empezar el proceso de cultivo. Un tubo dirige la luz natural de la superficie de la Luna al contenedor para permitir el crecimiento.


Modo de reposo


La sonda entró en “modo de reposo” el domingo con la llegada de la noche lunar, durante la cual la temperatura puede caer hasta 170 grados bajo cero. La vida en el contenedor no sobreviviría a la noche lunar, explicó Xie.


El experimento ya ha finalizado. Los organismos se descompondrán de forma gradual en el contenedor, perfectamente aislado, y no afectarán al entorno lunar, indicó la Administración Nacional del Espacio de China (CNSA, por sus siglas en inglés).


Aunque los astronautas de la Estación Espacial Internacional ya habían cultivado plantas y en el laboratorio espacial Tiangong-2 se plantó arroz y arabidopsis, esos experimentos se realizaron en órbitas terrestres bajas, a una altitud de unos 400 kilómetros. El entorno lunar, a 380 mil kilómetros de la Tierra, es más complejo.


“No teníamos experiencias similares y no podíamos simular elementos del entorno lunar como la microgravedad y la radiación cósmica”, apuntó Xie.


Los investigadores confían en que el experimento les aporte conocimientos para construir una base lunar y una residencia en la Luna en el largo plazo.


Xie dijo que el experimento quiso inspirar el entusiasmo de los jóvenes por la exploración espacial y popularizar conocimientos científicos, como el de la fotosíntesis.


El público, en especial la juventud, ha sido animado a participar en la misión Chang’e-4. La CNSA, el Ministerio de Educación, la Academia de Ciencias de China, la Asociación para la Ciencia y la Tecnología de China y otras agrupaciones organizaron un concurso entre estudiantes de toda China en 2015, en el que pidieron ideas sobre qué introducir en el contenedor. La minibiosfera lunar fue el experimento elegido entre los más de 250 propuestos.

El alunizaje de Chang’e-4, el 3 de enero, fue captado en el Centro de Control Aeroespacial de Pekín.

El robot Conejo de Jade despertó ayer tras cinco días de hibernación; deberá tomar una foto a la nave



Pekín. La sonda lunar Chang’e-4 realiza tareas de investigación científica para varios países y organizaciones desde que aterrizó en el lado oscuro de la Luna, el pasado 3 de enero, reveló este jueves la Administración Nacional del Espacio de China (CNSA).


En un comunicado, la dependencia destacó que entre otros análisis, la sonda china comenzó experimentos para Alemania, Suecia, Países Bajos y Arabia Saudita, además de intercambiar información con expertos de Rusia, Estados Unidos y la Agencia Espacial Europea (ESA).


Según la CNSA, un detector de radiación de neutrones a bordo del módulo de aterrizaje, desarrollado por Alemania, y un detector de átomos neutros en el vehículo explorador, desarrollado por Suecia, ya han sido encendidos para sus operaciones de prueba.


“Sus datos serán transmitidos a la Tierra por medio del satélite de renvío Queqiao (Magpie Bridge), lanzado en mayo pasado para entablar comunicación entre la Tierra y el otro lado de la Luna, y fue estudiado conjuntamente por científicos chinos y extranjeros”, indicó.


La misión de la Chang’e-4,incluida la sonda Queqiao, y un microsatélite en órbita alrededor de la Luna, está equipada con cuatro cargas útiles desarrolladas por medio de la cooperación internacional, lo que brinda más oportunidades a los científicos para combinar la experiencia humana en exploración espacial.


Instrumento radioastronómico


La agencia china señaló que la Queqiao lleva un instrumento radioastronómico de baja frecuencia desarrollado por los Países Bajos, y la fuente de calor del radioisótopo, producto de un trabajo de colaboración entre científicos chinos y rusos, según la agencia de noticias Xinhua.


La Queqiao, agregó la declaración de la CNSA, apoyará la sonda durante la noche lunar, la cual es equivalente a unos 14 días en la Tierra, cuando la temperatura pueda descender a menos 180 grados centígrados.


Además, la estación terrestre que China construyó en Argentina ha desempeñado un papel importante en la vigilancia y control de la misión, y las estaciones terrestres administradas por la ESA también ofrecerán apoyo.


“Una cámara de microimágenes de Arabia Saudita a bordo del microsatélite, que se lanzó junto con la Queqiao, orbita la Luna y envió una foto en junio pasado, en la que capta a la Tierra y la Luna juntas”, agregó.


La Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA) de Estados Unidos también ha discutido la cooperación en exploraciones del espacio lunar y en el espacio profundo con CNSA. “Las dos partes han colaborado en el estudio del aterrizaje de la sonda”, precisó.


“La NASA ha ofrecido los datos orbitales de su Sonda de Reconocimiento Lunar y la parte china ha proporcionado datos del momento y la ubicación del aterrizaje”, concluyó.


“La siesta de la tarde terminó”


Por otra parte, el robot chino Yutu-2(Conejo de Jade) reanudó su actividad este jueves en la cara oculta Luna, tras despertarse de una hibernación de cinco días, anunció su web oficial en las redes sociales.


“La siesta de la tarde terminó, desperté y me puse en movimiento”, publicó el Conejo de Jade-2 en la red Weibo, la Twitter china.


El sábado, el todoterreno entró en modo standby para protegerse de las bajas temperaturas, que llegan a -200 grados centígrados, señaló el programa de exploración lunar chino de la agencia nacional CNSA.


El vehículo robot teleguiado, de unos 140 kilogramos de peso, reanudó sus actividades, lo que incluirá tomar una fotografía del frente del módulo de descenso Chang’e-4 (llamado así por la diosa de la Luna en la mitología china; Conejo de Jade era su mascota preferida).


Luego del alunizaje del Chang’e-4, Conejo de Jade se puso en marcha y se alejó. La nave está equipada con varios instrumentos, algunos alemanes y suecos. En particular realizará prospecciones del suelo lunar y estudiará las radiaciones cósmicas, así como la interacción entre el viento solar y la superficie del satélite, según Xinhua.


Pekín está invirtiendo sumas millonarias en su programa espacial dirigido por el ejército, con la esperanza de contar con una estación tripulada para 2022 y, eventualmente, enviar luego seres humanos a la Luna.


Ésta es la segunda sonda china que aterriza en la Luna, tras el Yutu-1 en 2013, que estuvo activo durante 31 meses.

 

El enigma de las señales cósmicas que llegan cada 131 segundos

Dos estudios aclaran el comportamiento de los agujeros negros, los objetos más violentos del universo

 

Durante 500 días, unas potentes señales de rayos X llegaron a la Tierra desde una remota galaxia. Lo más sorprendente es que eran periódicas. Se repetían exactamente cada 131 segundos. Para alcanzar esa galaxia y conocer el origen de esas señales habría que viajar durante casi tres siglos a 300.000 kilómetros por segundo —la velocidad de la luz— algo totalmente imposible con la tecnología actual. Ahora, gracias a varios telescopios espaciales, un equipo de astrónomos ha conseguido explicar el fenómeno y, de paso, aclarar cómo se alimentan los agujeros negros.


La teoría de la relatividad de Einstein predice la existencia de estos cuerpos, cadáveres de grandes estrellas cuya enorme masa se concentra en una superficie esférica reducida de forma que nada que cruce su umbral puede escapar a la fuerza de gravedad, ni siquiera la luz. Son invisibles a los telescopios, pero gracias a la observación de su entorno puede conocerse mejor las diferentes clases de agujeros y su comportamiento.


En noviembre de 2014, varios telescopios captaron un estallido de rayos X llegado desde un agujero negro con una masa un millón de veces superior a la del Sol que está en el centro de la galaxia en cuestión. Es un cuerpo similar al que hay en el centro de nuestra propia galaxia, la Vía Láctea. El destello se produjo cuando el agujero engulló una estrella que cruzó el horizonte de sucesos, el límite más allá del cual nada puede escapar a su atracción.


“Un evento como este sucede solo una vez cada 50.000 años en una galaxia”, resalta Dheeraj Pasham, físico del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), en EE UU. Su equipo ha analizado las observaciones de este agujero negro hechas por los telescopios espaciales XMM Newton de la Agencia Espacial Europea y Chandra y Swift de la NASA. Todos captaron la misma señal pautada de rayos X que llegaba justo desde el horizonte de sucesos.


Gracias a estas señales el equipo ha podido estimar por primera vez la velocidad de rotación de un agujero negro: 150.000 kilómetros por segundo, es decir, la mitad de la velocidad de la luz, según explican en un estudio publicado hoy en Science y presentado en el congreso de la Sociedad Astronómica de EE UU, que se celebra en Seattle.


La hipótesis del equipo es que parte de la estrella no fue devorada, sino que se desintegró en una nube de gas y polvo que quedó orbitando justo en el horizonte del agujero. Los pulsos periódicos se deben a que hay otra estrella en la misma órbita, una enana blanca, que arrastró consigo la nube de polvo y produce las emisiones periódicas de rayos X. Se trata de un fenómeno extremadamente raro que durará solo unos cientos de años antes de que el agujero se trague a este otro astro, explican los responsables del estudio.


El trabajo de Pasham permitirá explorar regiones del cosmos imposibles de visitar y aclarar la evolución de este tipo de agujeros negros, fundamentales para la evolución de las galaxias que se forman a su alrededor. “Usando estos mismos principios”, explica Pasham, se podría inferir la rotación de otros agujeros negros supermasivos e incluso crear “una función de distribución para explicar cómo han evolucionado los agujeros negros supermasivos desde el principio del tiempo hasta ahora”, explica. Sobre los pulsos periódicos, tal vez no se vuelva a saber más. “La señal estuvo activa durante 500 días. Después el brillo disminuyó radicalmente y ya no es detectable con ningún telescopio”, explica el astrofísico. Solo se conoce otro caso de este tipo de señales, añade.


El año pasado se captó otro potente estallido de rayos X llegado de un lugar a apenas 10.000 años luz de la Tierra. Era un agujero negro de 10 masas solares que acababa de engullir una gran cantidad de polvo y gas que provenían de una estrella cercana. Un equipo de astrónomos de EE UU y Europa recurrieron al experimento Nicer, que comenzó a funcionar el año pasado a bordo de la Estación Espacial Internacional, para cartografiar el agujero negro en base a sus emanaciones de luz. Alrededor de estos cuerpos se forma un disco de gas y polvo a cientos de miles de grados sometido a la gran velocidad de rotación, lo que acaba descomponiendo los átomos. Los protones y los neutrones quedan en este disco de acreción mientras que los electrones forman una nube justo encima del agujero que recibe el nombre de corona. El estudio, publicado en la portada de la revista Nature, ha captado cómo esta corona se contrae decenas de kilómetros cuando el agujero se pega un atracón de materia estelar y escupe los potentes estallidos de rayos X.


Es la primera vez que se observa algo así en un agujero negro cercano y de pequeño tamaño, los más violentos. Los científicos creen que pueden utilizar estos cuerpos como análogos de los agujeros supermasivos para estudiar sus efectos en la evolución de galaxias distantes. El equipo ha captado ya otros cuatro eventos similares con el instrumento a bordo de la ISS, según Phil Uttley, coautor del estudio. “Estamos a punto de conseguir descubrimientos rompedores”, asegura.



¿QUÉ HAY DENTRO DE UN AGUJERO NEGRO?


En el universo hay dos grandes clases de agujeros negros. “Los de masa estelar tienen el tamaño de una ciudad y masas de hasta 10 soles y nacen de explosiones de estrellas enormes”, escribe Daryl Haggard, del Instituto del Espacio de la Universidad McGill, en Canadá, en un comentario publicado por Nature. “Los agujeros supermasivos tienen el tamaño del sistema solar, concentran millones o miles de millones de veces la masa del Sol y residen en el centro de las galaxias”. Lo que aún es imposible de saber es qué sucede con lo que cae en un agujero. “Según la teoría de la relatividad de Einstein ninguna información puede escapar del interior de un agujero negro, porque para ello tendría que viajar más rápido que la luz [y la relatividad deja claro que nada puede ser más rápido que la luz]”, explica Teo Muñoz Darias, del Instituto de Astrofísica de Canarias. Solo gracias a nuevas teorías aún por demostrar como la gravedad cuántica se podría comenzar a responder esta pregunta.

Por NUÑO DOMÍNGUEZ
10 ENE 2019 - 03:11 COT

Voyager 2, sonda lanzada hace 41 años, llegó al espacio interestelar

La nave lleva consigo "cápsulas temporales que un día podrían ser los últimos restos de civilización humana", señala la NASA en un comunicado



Tras 41 años de viaje por el sistema solar, la sonda Voyager 2 llegó a una zona del espacio donde ya no sopla el viento del sol, a 18 mil millones de kilómetros de la Tierra, informó ayer la NASA.

A esta distancia extraordinaria, cada mensaje de Voyager 2 tarda 16 horas y media en llegar a la Tierra mientras, por ejemplo, el tiempo de comunicación a la velocidad de la luz con Marte es de ocho minutos solamente.

La gran noticia es la confirmación de que Voyager 2 salió de la heliosfera, la burbuja protectora de partículas y de campos magnéticos creados por el Sol, y que ya ha atravesado la heliopausa, el límite mas allá del cual ya no llega el viento solar.

Técnicamente, sin embargo, la sonda sigue estando en el sistema solar, cuya frontera está establecida en los confines de la nube de Oort, bastante más allá de Plutón, y que la NASA compara con una "gran burbuja alrededor del sistema solar".

Esta nube, compuesta probablemente por miles de millones de cuerpos helados, se mantiene bajo la influencia de la gravedad del Sol y Voyager 2 necesitaría todavía otros 30 mil años para atravesarla.

Se trata de la misión más larga en activo de la agencia espacial estadunidense, y sus instrumentos siguen enviando observaciones al día de hoy.

Lanzada cuando Jimmy Carter (1977-1981) era presidente de Estados Unidos, sobrevoló Júpiter en 1979, y luego Saturno, Urano y Neptuno en 1989.

Como seguía funcionando después de sobrevolar Neptuno, la NASA continuó con la misión, pero los ingenieros apagaron sus cámaras para ahorrar energía. En 2012 se convirtió en la misión más larga y más mítica de la agencia espacial.

Su sonda gemela, Voyager 1, que abandonó la Tierra 16 días después, llegó al espacio interestelar en 2012 y también siguió funcionando, pero uno de sus instrumentos cruciales para medir el viento solar bautizado Plasma Science Experiment, se estropeó en 1980.

"Ahora es todavía mejor", señaló Nicky Fox, director de la división de heliofísica de la NASA. “Las informaciones enviadas por las Voyager sobre los límites de la influencia del Sol aportan una visión inédita de un territorio verdaderamente virgen.”

Las dos sondas van "muy bien", dijo Suzanne Dodd, directora del departamento que se ocupa de las comunicaciones interplanetarias de la agencia.

Según Dodd, todavía podrían durar cinco o seis años más, ya que su único límite es la pérdida progresiva de capacidad de su generador de radioisótopos, que proporciona la energía necesaria para la desintegración de materiales radiactivos.

Cada una de ellas lleva grabaciones de sonidos e imágenes de la Tierra en unas placas de oro y de cobre, y aunque estuvieran apagadas los aparatos seguirían viajando potencialmente durante miles de millones de años con sus discos, "cápsulas temporales que un día podrían ser los últimos restos de civilización humana", señala la NASA en su comunicado.

China lanza la histórica primera misión a la cara oculta de la Luna

La sonda espacial Chang'e 4 ha despegado este viernes. Está previsto que aterrice a principios de enero en una región de la superficie lunar que permanece básicamente inexplorada hasta ahora.


La sonda espacial china Chang'e 4 despegó de la Tierra este 7 de diciembre con el objetivo de realizar el primer aterrizaje de la historia en la cara oculta de la Luna, previsto a principios de enero.


La nave despegó en lo alto de un cohete Larga Marcha 3B desde el centro de lanzamiento de satélites de Xichang a las 18.23 GMT. Está compuesta por un orbitador y un aterrizador, que desarrollará diferentes experimentos en una región de la superficie lunar que permanece básicamente inexplorada hasta ahora.


La Luna está bloqueada marealmente por la Tierra, de forma que tarda en girar sobre su eje el mismo tiempo que le lleva orbitar nuestro planeta. De esa forma, desde la Tierra siempre se ve la misma cara de nuestro satélite, informa Space.com.


El lado opuesto siempre mira en dirección contraria a la Tierra, lo que dificulta el establecimiento de comunicaciones. Para resolver el problema, China lanzó en mayo el satélite Quequiao, que permanece en un punto de atracción gravitatoria estable más allá de la Luna y permitirá ahora la comunicación con Chang' e 4.


El sitio de aterrizaje previsto es el lecho del cráter Von Karman, de 186 kilómetros, situado en la cuenca Polo Sur-Altken, uno de los mayores cráteres de impacto conocido en el Sistema Solar, que mide 2.600 kilómetros de diámetro. Chang'e 4 va equipado con ocho instrumentos, incluida cámara y espectrómetro.


Se pretende que obtenga detalles sobre la composición de la superficie y también de capas en el subsuelo, con el objetivo de explicar la diferente apariencia de la cara oculta de la Luna frente al lado que vemos desde la Tierra, mucho menos accidentado. También se realizarán observaciones radioastronómicas.

 

Martes, 04 Diciembre 2018 05:55

La NASA privatiza su regreso a la Luna

La NASA privatiza su regreso a la Luna

Aumentan los planes para explorar y explotar comercialmente el satélite, que China, Japón y Europa también mantienen en su punto de mira.


Tienen nombres como Moon Express y Astrobotic Technology y son las nueve empresas que ha seleccionado la NASA para que lleven a la Luna los instrumentos y aparatos encargados de realizar la nueva racha de experimentos lunares de Estados Unidos, cuando se van a cumplir 50 años de la llegada del hombre al satélite. “Este anuncio supone un nuevo paso concreto en el regreso de Estados Unidos a la Luna para quedarse”, dice el director general de la agencia espacial, Jim Bridenstine. En este regreso no se incluyen, por ahora, astronautas.


El escenario previsto es que estas empresas compitan entre sí para llevar cargas a la superficie de la Luna y operarlas allí y la NASA sería solo uno de sus clientes, dispuesta a gastarse 2.600 millones de dólares en los próximos 10 años. Las empresas son en su mayoría de pequeño tamaño y algunas no tienen todavía ni siquiera el cohete necesario para despegar, pero la NASA cree que las primeras misiones pueden realizarse ya en el año que viene, lo que parece demasiado optimista. Este escenario incluiría la instalación de telescopios en la cara oculta y la explotación comercial de minerales lunares, un objetivo antiguo que siempre parece lejano pero que ahora lo parece un poco menos. Esto es en parte por la presión de China, que está a punto de lanzar un nuevo explorador de la superficie de la cara oculta lunar tras convertirse en 2013 en el primer país que alunizó un módulo robótico desde 1976.


En un alarde de malabarismo e improvisación y mientras debate qué hacer con la Estación Espacial Internacional (ISS), la NASA está concretando su nebulosa e irreal hoja de ruta De la Luna a Marte en una vuelta a la Luna y sus alrededores con misiones robóticas. La agencia espacial ha pedido a la comunidad científica ideas sobre nuevos instrumentos y tecnologías para estudiar la Luna y añade que todo esto servirá para que en un futuro (sin concretar fechas) puedan volver personas al satélite e incluso partan hacia Marte. Por ahora, los científicos buscan a toda prisa cosas que llevar y que hacer en la Luna, y están especialmente interesados en obtener más rocas y polvo lunares para despejar incógnitas que persisten sobre la formación de la Luna.


Mientras tanto, se prepara el primer vuelo de prueba del gigantesco nuevo cohete de Estados Unidos, el SLS, y su capsula Orion destinada a transportar astronautas y en la que existe participación europea. El objetivo por ahora es establecer una base en órbita lunar para 2024 pero en este vuelo el cohete impulsará la cápsula (sin tripulación), que durante tres semanas recorrerá más de dos millones de kilómetros y entrará en órbita lunar hasta los 70.000 kilómetros de altura antes de volver a la Tierra. La fecha más probable para esta misión, si no hay nuevos retrasos, es junio de 2020.


Con su decisión de privatizar sus misiones a la Luna, la NASA repite el modelo comercial que ha adoptado para la Estación Espacial, encargando a empresas estadounidenses sistemas para vuelos tripulados que acaben con el actual monopolio ruso de acceso con el sistema Soyuz, que tanto molesta a los políticos de EE UU. Dentro de muy poco, el 7 de enero, se lanzará por primera vez uno de estos sistemas, formado por el cohete Falcon 9 y la versión tripulada de la cápsula Dragon de la empresa Space X de Elon Musk, el controvertido fundador de Tesla. En este vuelo de prueba no habrá astronautas a bordo, pero marcará un hito en el acceso a órbita baja (la Estación Espacial está a solo 400 kilómetros de altura), aunque la verdadera prueba será el primer vuelo tripulado, previsto para junio de 2019.


Europa y Japón también sitúan la Luna entre sus próximos objetivos. La Agencia Espacial Europea (ESA) ha pedido igual que la NASA ideas para llevar a cabo durante una posible campaña de misiones a la Luna que tendrá que ser aprobada dentro de un año y que será mucho más modesta seguramente que la de la EE UU. En este caso se prevé igualmente que las cargas europeas puedan ir en vehículos comerciales o de otros países socios, además de en misiones propias de la ESA. Está claro que algo que mueve en el satélite terrestre, aunque una de las razones sea mantener la actividad espacial a falta de objetivos más ambiciosos.

madrid
04/12/2018 08:49 Actualizado: 04/12/2018 08:49
MALEN RUIZ DE ELVIRA

 

Elige la Nasa antiguo delta para el arribo de Mars 2020 al planeta rojo

La Nasa eligió un antiguo delta como el lugar de aterrizaje de su robot Mars 2020, vehículo no tripulado de exploración espacial, para buscar evidencias de vida en el planeta rojo, informaron funcionarios.

Aunque en la actualidad Marte es frío y seco, el sitio de llegada escogido, el cráter Jezero, fue la cuenca de un lago de 500 metros de profundidad que se abría a una red de ríos hace entre 3 mil 500 y 3 mil 900 millones de años.


El delta es un buen lugar para que se haya depositado la evidencia de vida y se haya preservado durante los miles de millones de años transcurridos desde que este lago estuvo presente, señaló a los reporteros Ken Farley, científico del proyecto Mars 2020 del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la Nasa, durante una conferencia telefónica.


Expertos creen que la cuenca de 45 kilómetros de ancho podría haber recolectado y preservado antiguas moléculas orgánicas y otros signos potenciales de vida microbiana.


Al menos cinco tipos diferentes de rocas, entre ellas arcillas y carbonatos, que tienen un alto potencial para preservar las huellas de vidas pasadas, se encuentran en el cráter, ubicado justo al norte del ecuador marciano, explicó la agencia espacial.


Los científicos debatieron dónde aterrizar el robot durante los pasado cuatro años y llegaron a su decisión tras evaluar más de 60 sitios posibles.
Lanzamiento previsto para dentro de año y medio


El vehículo explorador Mars 2020, proyecto conjunto de la Agencia Espacial Europea y la Nasa con un costo de 2 mil 500 millones de dólares, será lanzado en julio de 2020 y tocará la superficie de Marte en febrero de 2021.


El robot está diseñado para aterrizar dentro del cráter y recolectar muestras que finalmente serán traídas a la Tierra para un análisis más profundo, tal vez para finales de la década de 2020.


Pero, primero, el vehículo tiene que posarse en la superficie intacto y de pie, sorteando un campo de rocas, trampas de arena y las orillas del delta.


Mars 2020 utilizará el mismo tipo de aterrizaje que posó con éxito al vehículo no tripulado Curiosity, también de la Nasa, en el cráter Gale del planeta rojo en 2012.


El cráter Gale, con sus muchas capas de sedimento, fue elegido para hurgar en la historia de cómo Marte hizo la transición de un planeta cálido y húmedo al helado y polvoriento que es en la actualidad.


El sitio de aterrizaje del cráter Jezero es diferente debido a sus abundantes rocas carbonatadas y lo que se espera que éstas puedan revelar sobre la antigua habitabilidad en Marte, dijo la agencia espacial.


En lugar de poseer un laboratorio analítico a bordo, como tiene el Curiosity, Mars 2020 está diseñado para mirar las rocas en una escala más fina, viendo qué biofirmas conservan.
Luego las recolectará en un compartimento y una misión separada, aún por definir, traería las rocas a la Tierra para su estudio.


Impacto en la seguridad


Por otro lado, la Nasa confirmó que hurgará sobre el uso de drogas y la seguridad en sus proveedores SpaceX y Boeing, luego de que Elon Musk, propietario de la primera, se fumó un porro durante una entrevista en directo en septiembre.


El jefe de la agencia espacial estadunidense, William Gerstenmaier, señaló a The Washington Post que la investigación se centrará en todo lo que pueda tener un impacto en la seguridad.


En un comunicado, la agencia confirmó que en los próximos meses (...) llevará a cabo un estudio de evaluación de la cultura (de usos y costumbres) en coordinación con nuestros socios privados, para asegurarnos de que las empresas cumplen con los criterios de la Nasa de seguridad en el trabajo, incluido el respeto por un entorno libre de drogas.


SpaceX y Boeing son las dos compañías seleccionadas por la Nasa para transportar astronautas al espacio a partir de 2019.


La agencia estadunidense no ha confirmado oficialmente que esas investigaciones tengan relación con el caso del cigarrillo de mariguana de Musk, pero el hecho de que se refiera a las drogas en su declaración parece indicarlo, y tres fuentes lo confirmaron a The Washington Post.

Cygnus llevó a la EEI impresora 3D para reciclar basura, entre otros equipos

La nave espacial privada Cygnus llegó este lunes a la Estación Espacial Internacional (EEI) con 3 mil 500 kilogramos de suministros que incluyen una impresora 3D para reciclar la basura.


El actual comandante de la EEI, el alemán Alexander Gerst, y la astronauta estadunidense Serena Auñón-Chancellor acoplaron la nave no tripulada con ayuda de un brazo robótico, informó la Nasa.


Cygnus partió el sábado de una plataforma de lanzamiento en Virginia, Estados Unidos, a bordo de un cohete Antares. El lanzamiento tuvo que ser retrasado en varias ocasiones debido al mal tiempo. La impresora 3D conocida como Refabricator puede reciclar basura y se espera que permita fabricar en la EEI herramientas y repuestos.


Experimentos


Con lo anterior, la Nasa quiere reducir la cantidad de costosos vuelos espaciales desde la Tierra para llevar suministros a la EEI.


Cygnus también transportó equipo para analizar proteínas que influyen en la enfermedad de Parkinson. Otro experimento, diseñado por estudiantes de la Universidad de Fráncfort, simulará las condiciones que tenía el universo cuando se formaron los primeros sistemas solares. Para ello disparará partículas de polvo con rayos en una cámara de cristal, explicó el Centro Aeroespacial Alemán. Los investigadores confían en realizar descubrimientos sobre la creación de planetas y lunas.


Este martes de cumplen 20 años del inicio de la construcción de la EEI, un aniversario que se celebra en medio de los recientes sobresaltos vividos en la estación espacial: el lanzamiento fallido de un cohete tripulado y la fuga en una cápsula.

Publicado enInternacional
Vista simulada de un descenso en Marte del módulo de aterrizaje robótico InSight , que el 5 de mayo partió de la Tierra hacia el planeta rojo, a cuya superficie llegará el 26 de noviembre.

Radiación mortal del cosmos, posible pérdida de la visión y huesos atrofiados son sólo algunos de los desafíos que los científicos deben superar antes de que un astronauta pueda pisar Marte, expusieron ayer expertos y funcionarios de la Nasa.

La agencia espacial de Estados Unidos cree que en los próximos 25 años puede poner un hombre en el planeta rojo, pero los retos tecnológicos y médicos que se interponen para que eso se concrete son enormes.

"Con los presupuestos actuales, o algo más altos, llevará unos 25 años resolver esos desafíos", dijo en conferencia de prensa en Washington el astronauta retirado de la Nasa Tom Jones, quien viajó al espacio en distintas misiones.

"Tenemos que empezar ahora con ciertas tecnologías clave."

A una distancia de unos 225 millones de kilómetros, Marte representa un reto mayor que las misiones de los Apolo a la Luna.

Con la tecnología disponible en la actualidad, un astronauta tardaría hasta nueve meses en llegar a Marte, y el costo físico de flotar tanto tiempo en gravedad cero sería enorme.

Por ejemplo, los científicos creen que eso podría causarles cambios irreversibles en los vasos sanguíneos de la retina, lo que llevaría a una degradación de la vista.

Descomposición de huesos

Además, después de un tiempo en gravedad cero, el esqueleto empezaría a perder calcio y tejido óseo.

Con una gravedad de sólo un tercio en relación a la de la Tierra, los expertos desconocen todavía los efectos de una misión de un año a la superficie de Marte.

Una forma de reducir los daños sobre el cuerpo humano es bajar significativamente el tiempo de viaje al planeta.

Jones cree que sistemas de propulsión nuclear tendrían el beneficio adicional de producir energía en los vuelos.

"Si comenzamos ahora, en 25 años podríamos tener tecnologías disponibles para ayudar a protegernos de estos tiempos de viaje tan largos", expuso.

En las condiciones de hoy, un solo tramo del viaje a Marte demoraría tanto que un astronauta recibiría la misma cantidad de radiación que se considera segura a lo largo de toda su carrera.

"Aún no tenemos la solución en términos de seguridad, en términos de protección contra rayos cósmicos y llamaradas solares a las que (el astronauta) se expone durante este tiempo de tránsito", señaló Jones.

Especialistas han identificado varias tecnologías que necesitan desarrollarse rápidamente, incluyendo una nave que pueda resistir el duro ingreso a Marte y aterrizar suavemente, y la capacidad de devolver a los pasajeros a la Tierra.

La Nasa cuenta con un nuevo módulo de aterrizaje robótico llamado InSight que se dirige hacia Marte, donde aterrizará el 26 de noviembre después de despegar de California el 5 de mayo.

El proyecto de 993 millones de dólares apunta a expandir el conocimiento de las condiciones en Marte con el fin de enviar exploradores y revelar de qué manera los planetas rocosos como la Tierra se formaron hace miles de millones de años.

Jim Garvin, científico jefe del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la Nasa, cree que InSight completará las "incógnitas críticas" y ayudará a tener una comprensión clara sobre Marte.

En 2020, otra misión de la Nasa enviará un vehículo a ese planeta para determinar la habitabilidad del entorno marciano, buscar signos de vida antigua y evaluar los recursos naturales y los peligros para futuros exploradores humanos.

Además, empresas privadas como SpaceX y otras naciones están desarrollando tecnologías que podrían usarse en próximas misiones.

Ahora sabemos cuántos neutrinos tiene el Sol (y son más de los que se pensaba)

El equipo internacional de científicos del proyecto italiano Borexino ha logrado calcular, por primera vez, el número de distintos tipos de neutrinos que surge de las entrañas del Sol durante las reacciones de fusión que tienen lugar sobre su superficie. Los resultados de esta investigación se han publicado en la revista Nature.


"Los neutrinos que nacen de las diferentes reacciones en el Sol poseen diferentes cargas de energía. Como consecuencia, su estudio (…) nos permite buscar sus efectos más allá del modelo estándar de la física de partículas como, por ejemplo, las interacciones no estándar de neutrinos y de neutrinos estériles", explica Alexandr Chepurnov, docente del Instituto de Investigaciones Científicas de la Universidad Estatal de Moscú.


Los neutrinos son las partículas elementales más pequeñas sobre la superficie solar y se comunican con la materia que los rodea gracias a la gravedad y a las conocidas como 'interacciones débiles', solo presentes entre distancias bastante más pequeñas que el tamaño del núcleo de un átomo.


En 1960, los científicos descubrieron que los neutrinos de un tipo eran capaces de transformarse en otro tipo y que no poseían masa nula, sino una muy pequeña. Desde entonces, la comunidad científica ha observado detenidamente estas pequeñas partículas para tratar de calcular la masa basándose en la facilidad con la que los distintos tipos de neutrinos se convierten en otros tipos.


El proyecto Borexino, que empezó en 2007, pretende desvelar todos estos enigmas.


Como explica Chepurnov, dependiendo del tipo de reacción de fusión que se dé en el subsuelo solar, se genera uno u otro tipo de neutrinos. Si se conoce la proporción y el número de estas partículas, se puede determinar lo que está sucediendo dentro del astro rey y, además, si coincide con lo que ya predicen el modelo estándar y las teorías que intentan explicar cómo se forman las estrellas.


Durante los últimos 10 años, el equipo ha ido elaborando un 'censo' de estas partículas basándose en la cantidad de neutrinos de diferente carga de energía que genera el Sol y que observa el detector Borexino, que contiene 300 toneladas métricas de un fluido que emite destellos de luz en respuesta a los neutrinos.


Cada centímetro cuadrado del Sol produce unos 6.000 millones de estas partículas cada segundo. De la desintegración de berilio se generan otros 5.000 millones. A su vez, el nacimiento de elementos pesados genera unos 800 millones más. Los científicos del proyecto creen que el margen de error puede ser del 10%.


De acuerdo con Chepurnov, las tres cifras, resultados del 'censo', son más precisas que las de las predicciones del modelo estándar de la física de partículas.


Los científicos planean medir en el futuro el número exacto de neutrinos que surgen en la formación de núcleos de carbono, de nitrógeno y de oxígeno. Los resultados serán esenciales para evaluar la cantidad de metales —de elementos más pesados que el hidrógeno y que el helio— que hay bajo la corteza del Sol y para explorar los misterios del ciclo de vida de las estrellas más grandes del universo.

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