Los elementos de la tabla periódica sólo son 5% de lo que compone el universo

La historia de la galaxia es compleja; aunque se conoce a grandes rasgos, faltan muchos detalles. Por ello, se requiere hacer mejores observaciones y desarrollar la física necesaria para entender lo que las estrellas pueden contarnos, afirmó ayer Silvia Torres Castilleja, investigadora emérita del Instituto de Astronomía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

En la conferencia Evolución química de la galaxia, celebrada en la Facultad de Química, la astrónoma explicó que los elementos químicos identificados en la tabla periódica son sólo 5 por ciento de lo que compone el universo. El resto, es materia y energía oscura que "aún no sabemos qué es, si yo se los pudiera explicar, me darían un Premio Nobel", aseguró la ex presidenta de la Unión Astronómica Internacional.

Agregó que para entender cómo se han modificado los gases y elementos en la Vía Láctea, nuestra galaxia, cuál es la historia de formación de las estrellas y cómo se han ido modificando, los astrónomos en el mundo buscan determinar con precisión cuál es la abundancia de los distintos elementos químicos presentes en las nebulosas planetarias.

La importancia del estudio de los gases de las nebulosas radica en que estos guardan información de los que dieron origen y formación a la estrella primaria.

Para explicarlo con un objeto más conocido y cercano al hombre, la especialista habló del proceso de vida del Sol, que transforma su hidrógeno en helio en el centro desde hace 4 mil 600 millones de años. Se estima que esta fase durará otros 5 mil millones de años, luego tardará otros 2 mil millones de años para quemar todo ese elemento químico y convertirlo en carbón, después perderá las capas externas y la parte central se convertirá en una enana blanca, una estrella muy concentrada. El gas que haya perdido se alejará, nunca regresará y se irá al espacio. A este conjunto de estrella caliente y gas que la rodea se le denomina nebulosa planetaria.

Cantidad y diferencia de los gases

Aunque los astrónomos ya comprenden cómo funciona una nebulosa y que estos gases dan origen al nacimiento de nuevas estrellas, aún desconocen los detalles, como la cantidad de esos compuestos y la diferencia de los que expulsan.

Silvia Torres sostuvo que cada uno de los elementos químicos en sus determinados estados de ionización tienen una firma única, algo parecido a una huella digital, que ayuda a determinar su composición y aporta información sobre el futuro que les espera a las estrellas.

En los primeros millones de años del universo sólo se formaron dos elementos químicos, el hidrógeno (H) y el helio (He), además de mínimas cantidades de litio (Li), berilio (Be) y boro (B), mientras los demás elementos se fueron formando en el interior de las estrellas. En las nebulosas planetarias se forman constantemente nuevas cantidades de helio, carbón (C) y nitrógeno (N).

Indicó que la vida media de una nebulosa es muy breve en términos astronómicos, entre 10 y 30 mil años, una ínfima fracción de los más de 10 mil millones de años que puede tener de vida un astro como el Sol.

La imagen muestra el escudo térmico en forma de cúpula del módulo de aterrizaje InSight que cubre un sismómetro.Foto Ap

París y California. Un sismógrafo desplegado en Marte, parte de la misión estadunidense InSight, registró el 6 de abril el primer temblor en el planeta rojo, anunció este martes la agencia espacial francesa CNES.

"Es formidable tener finalmente una señal de que todavía hay una actividad sísmica en Marte", afirmó en un comunicado Philippe Lognonné, investigador del Instituto de Física de la Tierra de París.

"Estuvimos meses en espera del primer sismo marciano", añadió el llamado "padre" de este sismógrafo francés SEIS (Seismic Experiment for Interior Structure), depositado el 19 de diciembre pasado en suelo marciano gracias a un brazo automático de la sonda InSight, que llegó al planeta rojo el 26 de noviembre.

Su objetivo es, mediante el registro de sismos, arrojar luz sobre la historia de la formación de planeta acontecida hace miles de millones de años.

Pero si bien el primer temblor "marca el nacimiento oficial de una nueva disciplina: la sismología marciana", este fue demasiado débil para proveer datos útiles sobre el interior del planeta, según Bruce Banerdt, responsable científico de la misión en el seno de la NASA.

Según los científicos todavía hay que confirmar que el sismo se registró en el interior del planeta y que no fue efecto del viento o de otras fuentes de ruido.

Otras tres señales, pero todavía más débiles que la del 6 de abril, fueron detectadas en los dos meses pasados.

Por su parte, el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL, por su sigla en inglés) de la NASA informó que fue un martemoto.

InSight es la primera nave espacial diseñada para estudiar específicamente el interior profundo de un planeta distante, y en la superficie de Marte comenzó su misión de dos años.

Débil estruendo

Los científicos del JPL describieron el sismo como un débil estruendo registrado en el día marciano 128 de la sonda.

"Hemos recolectado ruido de fondo hasta ahora, pero este primer evento inicia oficialmente un nuevo campo de estudio: la sismología de Marte", aseguró Bruce Banerdt en un comunicado.

El temblor fue tan débil que un sismo de la misma magnitud en el sur de California se perdería virtualmente entre las decenas de diminutos crepitantes sismológicos que ocurren todos los días, dijo JPL.

El ruido del 6 de abril destacó porque la superficie de Marte es extremadamente silenciosa en comparación con la Tierra.

El tamaño y la duración del “martemoto también se ajustan al perfil de algunos de los miles de terremotos detectados en la superficie lunar entre 1969 y 1977 por sismómetros instalados allí por las misiones Apolo de la NASA, dijo Lori Glaze, director de la división de ciencia planetaria en la sede de la NASA en Washington.

No se dio de inmediato una magnitud equivalente en la Tierra para el aparente martemoto.

InSight detectó otras tres señales aparentemente sísmicas el 14 de marzo, el 10 de abril y el 11 de abril, pero fueron aún más pequeñas y de origen más ambiguo, lo que dejó a los científicos menos seguros de que fueran martemotos

Un telescopio volante detecta la primera molécula del Universo


La confirmación de que el hidrohelio puede existir en el espacio interestelar apuntala el modelo de la Gran Explosión.

Tras la Gran Explosión de la que surgió el Universo, pasó un tiempo hasta que empezaron a bajar las elevadísimas temperaturas ambientales y se inició la recombinación de los elementos químicos creados en los primeros tres minutos, que ahora son los más ligeros de la tabla periódica, el hidrógeno y el helio.


Entonces, según la teoría, se formó la primera molécula de todos los tiempos, el hidrohelio o HeH+. El problema para los astrofísicos era que, hasta ahora, no se había podido detectar en el Universo este tipo de moléculas, no se había podido confirmar este pequeño pero importante paso en el modelo más comúnmente aceptado para reconstruir su evolución. Este problema ya está solucionado, porque se ha conseguido detectar hidrohelio (o ión hidruro de helio) en una nebulosa relativamente cercana.


Para este descubrimiento que se añadirá sin duda a los libros de texto no han hecho falta grandes telescopios ni naves espaciales, pero sí el empeño de un equipo internacional que perfecciona continuamente los instrumentos que integran el observatorio SOFIA de la NASA, un telescopio que vuela a bordo de un avión Boeing 747 adaptado. El renovado espectrómetro Great, que detecta radiación en el infrarrojo lejano, es el que ha registrado la presencia de hidrohelio en la Nebulosa NGC 7027, a unos 3.000 años luz de la Tierra en la constelación del Cisne, comunica la revista Nature.


Estamos hablando del nacimiento de la química en el Universo primitivo, en condiciones de altísimas presión y temperatura. Los investigadores, liderados por el alemán Rolf Güsten, del Instituto Max Planck de Radioastronomía, creen que esta molécula se empezó a formar unos 100.000 años después del Big Bang, a una temperatura de unos 3.700 grados centígrados.
"Este descubrimiento es una llamativa y preciosa demostración de la tendencia de la naturaleza a formar moléculas”, dice el estadounidense David Neufeld, coautor del trabajo. “A pesar de los ingredientes no prometedores disponibles, una mezcla de hidrógeno con el gas noble helio, no reactivo, y un ambiente muy duro a miles de grados centígrados, se forma una molécula frágil. Es destacable que este fenómeno no solo lo pueden observar los astrónomos sino que también se puede comprender con los modelos teóricos que hemos desarrollado”.
El hidrohelio, que es la combinación de un ión de hidrógeno (un protón) con un átomo de helio en fase gaseosa, no se conoció en la Tierra hasta 1925, cuando se consiguió sintetizar. Desde hace décadas se ha estado buscando en el espacio, recuerda el investigador alemán. “La química del Universo empezó con el HeH+. La falta de una prueba definitiva de su existencia en el espacio interestelar ha constituido un problema para la astronomía durante mucho tiempo”, dice Güsten.


Los modelos teóricos predijeron ya en los años setenta del pasado siglo la existencia y posible detección de la molécula en las nebulosas planetarias, los restos de estrellas similares al Sol, así como la longitud de onda a la que emitiría. Esta radiación no llega a la Tierra por la presencia de la atmósfera, así que las observaciones se tenían que hacer desde el cielo, pero los astrofísicos han tenido que esperar a avances técnicos que les permiten observar con alta resolución en este rango de frecuencias. Por casos como éste se dice que la astronomía está siempre en la vanguardia de la tecnología.


En 2013 se detectó la primera molécula de gas noble en el espacio, el argón en forma de iones de hidruro de argón, en la nebulosa del Cangrejo, lo que fue otro hito en el avance de la astrofísica. Y muy recientemente, se ha comunicado el hallazgo de litio en una estrella primitiva y muy rara de nuestra galaxia. Estas observaciones se han realizado con el telescopio VLT en el Observatorio de Paranal, de ESO, en Chile por parte de investigadores del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) y la Universidad de Cambridge. La estrella es un cuerpo celeste originado en los primeros 300 millones de años del Universo, explica el IAC, y este descubrimiento podría aportar información crucial sobre el proceso de creación de núcleos atómicos (nucleosíntesis) que se produjo tras la Gran Explosión. “Esta estrella primitiva nos sorprende de nuevo con su alto contenido en litio y su posible relación con el litio primordial del Big Bang”, señala el investigador David Aguado, que ha publicado, junto con sus colegas, el trabajo en The Astrophysical Journal Letters.


En cuanto al más reciente descubrimiento, el del hidruro de helio, “la molécula estaba ahí, pero necesitábamos los instrumentos adecuados que observaran en la posición adecuada, y eso SOFIA lo hizo perfectamente”, dice Harold Yorke, director científico del observatorio, que se muestra satisfecho de que se hayan confirmado las predicciones de los modelos. Un final feliz y sin sorpresas, por ahora.

Por MALEN RUIZ DE ELVIRA

23/04/2019 07:38 Actualizado: 23/04/2019 07:38

Martes, 16 Abril 2019 06:29

Hacer lo visible

Hacer lo visible

La primera fotografía de la sombra de un agujero negro es uno de los logros más impactantes de la ciencia en lo que va del siglo XXI. Es la materialización de un sueño largamente acariciado por numerosas personas y grupos científicos en el mundo. Muestra la fuerza de la razón humana al lograr evidenciar lo imaginado, hacer visible lo invisible.

México tuvo una participación muy relevante en el proyecto que hizo posible integrar una imagen a partir de señales obtenidas en la franja milimétrica del espectro electromagnético (muy alejada del espectro visible y dentro de las ondas de radio) provenientes del centro de una galaxia conocida como M87, localizada a 55 millones de años luz de distancia de la Tierra dentro del cúmulo de galaxias de Virgo.


La participación de la ciencia mexicana en esta hazaña no fue marginal. Empleando el Gran Telescopio Milimétrico Alfonso Serrano (GTM), ubicado en la Sierra Negra de Puebla, a más de 4 mil 600 metros sobre el nivel del mar, una docena de investigadores de diferentes instituciones nacionales, entre ellas el Instituto Nacional de Astrofísica Óptica y Electrónica y la Universidad Nacional Autónoma de México, contribuyeron con la obtención de datos y su análisis, la construcción de la imagen, su verificación independiente y la coordinación de los manuscritos publicados el miércoles pasado en la revista Astrophysical Journal Letters.


El GTM es uno de los ocho radiotelescopios del proyecto multinacional Telescopio del Horizonte de Eventos, que reunió a más de 200 científicos del planeta. Se trata de un gran logro de la ciencia mundial, a la vez de un gran triunfo de la ciencia mexicana que hay que celebrar.


Seguí la transmisión de la conferencia de prensa realizada ese día en México desde el auditorio Eugenio Méndez Docurro del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, y luego las realizadas en Estados Unidos por la National Science Foundation, en España por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, al igual que la realizada por los científicos del radiotelescopio ALMA, en Chile. Y aunque la primera fue para mí por muchas razones la más significativa, todas ellas me provocaron una emoción muy difícil de describir al ser partícipe de un acontecimiento histórico y ver proyectada en las respectivas pantallas la primera fotografía de un hoyo negro. Además de la emoción por este suceso hay tres reflexiones que me interesa compartir.


En primer lugar, que la imagen obtenida es una muestra del poder de la razón científica, pues confirma la predicción hecha por Albert Einstein en 1915 en su teoría de la relatividad general que explica el desplazamiento de cuerpos en el universo en un entramado formado por el espacio y el tiempo, el cual se deforma por la presencia de objetos masivos. Las ecuaciones de esta teoría fueron resueltas en 1916 por el físico alemán Karl Schwarzschild, quien sugirió además la existencia de una singularidad: cuerpos relativamente pequeños con una gran masa, a los que luego se conocería como agujeros negros, cuya atracción gravitacional es tan grande que nada puede escapar a ellos, ni siquiera la luz. Estas predicciones se confirmaron o están por confirmarse plenamente con la imagen presentada al mundo el pasado 10 de abril.
Un aspecto inquietante para mí es la reconstrucción de la imagen. Se trata de señales recogidas por ocho radiotelescopios. Los datos recabados se reúnen y se sincronizan mediante relojes atómicos. Luego mediante procedimientos matemáticos y el empleo de algoritmos, millones de datos son transformados en una imagen que cobra sentido para el ojo humano. Se podría pensar que una fotografía construida de este modo es algo sumamente indirecto, que no nos dice realmente cómo es el objeto al que nos estamos refiriendo. Pero de algún modo tranquiliza pensar que así es como funciona la visión en los humanos, pues señales electromagnéticas en la franja del espectro visible son transformadas en señales eléctricas y químicas que llegan al cerebro, donde se integra lo que conocemos como percepción visual, lo que vemos.
Finalmente, quiero referirme a la pregunta que reiteradamente aparece sobre cuál es la utilidad de contar con un fotografía de un agujero negro. No me voy a detener en los innegables beneficios que se derivarán de la tecnología creada en la realización de este proyecto. Pero creo que hay pocas cosas comparables con la emoción que provoca en los investigadores un descubrimiento científico, me atrevo a afirmar que es una adicción mayor a la que produce cualquier droga. Un disfrute incomparable que en este caso se comparte al mundo. Los agujeros negros permiten entender la evolución de las galaxias, pero, además, cada nuevo avance en el conocimiento del universo nos ayuda a responder algunas de las preguntas más relevantes para nuestra especie sobre qué somos y cuáles son nuestros orígenes y destino.

Primera imagen de un agujero negro, captada por el Telescopio Horizonte de Sucesos. En vídeo, el periodista de EL PAÍS Bruno Martín explica cómo un equipo internacional de científicos ha logrado conseguir esta primera foto. EPV

Hasta ahora, la existencia de estos objetos extremadamente densos se conocía solo por métodos indirectos

 La primera imagen de un agujero negro ha sido publicada este miércoles por un equipo internacional de más de 200 científicos. El cuerpo en cuestión está en el centro de la galaxia Messier 87 (M87), a una distancia de 55 millones de años luz. Hasta ahora, la existencia de estos objetos extremadamente densos se conocía solo por métodos indirectos, pero nunca se había observado uno.

Los agujeros negros son cuerpos astronómicos tan masivos que generan un campo gravitatorio del cual no escapa ninguna partícula, ni siquiera la luz. Los investigadores han creado la imagen histórica unificando datos registrados por una red de ocho radiotelescopios repartidos por todo el mundo. Juntos actúan como una sola antena parabólica del tamaño de la Tierra, llamada Telescopio Horizonte de Sucesos (EHT, por sus siglas en inglés).

El consorcio EHT ha presentado sus resultados pioneros hoy en varias ruedas de prensa simultáneas por todo el mundo. En España el evento ha sido coordinado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) desde Madrid. El comisario europeo de Investigación, Ciencia e Innovación, Carlos Moedas, ha dicho desde Bruselas que “la historia de la ciencia quedará dividida entre el tiempo antes de la imagen y el tiempo después de la imagen”, y ha subrayado que la colaboración internacional de los científicos “da una lección a los políticos”.


Hace un siglo, Albert Einstein calculó que la fuerza de gravedad podía distorsionar el espacio-tiempo. Sus ecuaciones predecían que un cuerpo de altísima densidad podría esconderse detrás de un horizonte de sucesos, el límite a partir del cual la atracción del agujero negro es ineludible. Este horizonte es lo que se aprecia en la imagen recién publicada. El hito aparece en una serie de seis artículos científicos publicados hoy en una edición especial de la revistaAstrophysical Journal Letters.

Aunque el agujero negro, por definición, no se puede ver, el gas que cae hacia él se calienta a millones de grados y brilla. Frente a esa iluminación de fondo se observa una silueta oscura que es la sombra del agujero negro. Todo ello aparece bastante borroso porque el tamaño de la imagen supera la resolución máxima del EHT.


El anillo luminoso que rodea al horizonte de sucesos es asimétrico porque el agujero negro está en rotación. En la región inferior, la luz se desplaza hacia el observador y aparece más brillante, mientras que en la parte superior, la luz se aleja y aparece más tenue. Esto ha permitido determinar que el agujero negro gira en sentido horario.


Las ecuaciones de la relatividad general formuladas por Einstein también predijeron que un horizonte de sucesos debería tener forma circular y tamaño proporcional a la masa del agujero negro, con lo cual esta imagen pone a prueba la célebre teoría de nuevo. La relatividad general explica el comportamiento del universo a gran escala, pero es incompatible con la mecánica cuántica, que gobierna el mundo de las partículas subatómicas.


Con esta imagen, los científicos han constatado que las ecuaciones de la gravedad se sostienen incluso bajo las condiciones extremas en torno al agujero negro y Einstein ha vuelto a salir indemne. “Hemos medido que [el horizonte de sucesos] es extremadamente circular. Concuerda muy bien con las predicciones de la relatividad de Einstein”, ha dicho en la rueda de prensa José Luis Gómez, investigador del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA).


Un telescopio del tamaño de la Tierra


El agujero negro en el corazón de M87 está en el cercano cúmulo de galaxias Virgo y es 6.500 millones de veces más masivo que el Sol. Observarlo desde la Tierra es comparable a divisar desde la Luna una pelota de tenis en la superficie de nuestro planeta, según ha dicho Iván Martí-Vidal, investigador del Instituto Geográfico Nacional. Debido a un fenómeno físico llamado difracción, existe un límite al tamaño de los objetos distantes que se pueden ver: cuanto más pequeños o lejanos sean, mayor es el telescopio necesario.


En este caso, los científicos escogieron detectar la luz que rodea al horizonte de sucesos en la longitud de onda de aproximadamente un milímetro. En esta banda del espectro electromagnético —entre infrarrojo y microondas— la luz puede sortear los obstáculos de gas y polvo desde el centro de la galaxia M87 hasta el Sistema Solar en la Vía Láctea.


Pero para observar el agujero negro en esa longitud de onda, sería necesario un radiotelescopio del tamaño de la Tierra. Por eso se creó la red de telescopios del EHT, que unifica los datos provenientes de antenas en EE UU, México, Chile, España y la Antártida, mediante un proceso llamado interferometría. Cuantos más observatorios se añaden, y más distanciados están, mejor resolución del agujero negro se puede obtener al sincronizar sus observaciones.


Dos años para revelar la ‘fotografía’


El EHT recogió en abril de 2017 los datos que han permitido construir la nueva imagen. Durante cinco días completos, los ocho radiotelescopios de la red, que incluyen el Telescopio de 30 metros de Pico Veleta en Sierra Nevada (Granada), se sincronizaron con relojes atómicos para observar el centro de la galaxia.


Las cantidades ingentes de datos recogidas por cada observatorio fueron enviadas en discos duros a una central en EE UU. Sumaban cuatro millones de gigabytes en total. Un superordenador combinó todas las observaciones, espaciando la reproducción de los distintos telescopios para tener en cuenta la diferencia horaria entre la llegada de las ondas electromagnéticas a cada uno. Luego, astrónomos e ingenieros informáticos analizaron los datos durante dos años.


Dado que los telescopios están distribuidos por todo el planeta pero no cubren la superficie entera de la Tierra —como haría realmente un telescopio gigante—, tres programas independientes de inteligencia artificial han extrapolado los datos que faltaban para generar la imagen más probable de ser fiel a la realidad. No es una auténtica fotografía, pero es lo que más se aproxima.
Gómez destaca, además, que el EHT tomó en realidad cuatro imágenes consecutivas, los días 5, 6, 10 y 11 de abril de 2017, todas “analizadas con independencia y con la misma rigurosidad”. Las cuatro imágenes coinciden, con lo cual no cabe duda de que el agujero negro en M87 tiene la forma que muestran.


Se esperaba que en la rueda de prensa se anunciase la imagen de otro agujero negro: Sagitario A*, el cuerpo masivo en el centro de nuestra propia galaxia, la Vía Láctea. Sagitario A* está a 26.000 años luz de distancia de la Tierra y, aunque tiene la masa de cuatro millones de soles, se estima que solo mide 24 millones de kilómetros de diámetro, 17 veces más que el Sol.


Antxon Alberdi, el director del Instituto de Astrofísica de Andalucía, ha aclarado que esta imagen no está lista por dificultades técnicas, pero “se tendrá”. “La sensibilidad de EHT va a mejorar cuando llenemos la superficie del telescopio equivalente. Eso va a ocurrir con la adición de nuevos telescopios”, dice Alberdi.

Por BRUNO MARTÍN
Madrid 10 ABR 2019 - 16:53 COT

El mundo, en busca de la primera imagen de un hoyo negro

¿Vamos a poder ver por fin un agujero negro? Una colaboración internacional de radiotelescopios y observatorios, el Telescopio del Horizonte de Sucesos (EHT, por sus sigls en inglés), que busca captar la primera imagen de uno de estos "monstruos" del espacio, anuncia "un resultado inédito" para el próximo miércoles.

El misterio es total sobre lo que se revelará, pero la movilización es excepcional: "Seis grandes ruedas de prensa se celebrarán simultáneamente en el mundo: en Bélgica (Bruselas), Chile (Santiago), China (Shanghái), Japón (Tokio), Taipéi (Taiwán) y Estados Unidos (Washington)", precisa el Observatorio Europeo Austral (ESO, por sus siglas en inglés).

En abril de 2017, ocho telescopios en distintos puntos del planeta apuntaron simultáneamente a dos agujeros negros: Sagitario A* en el centro de la Vía Láctea y su congénere en el centro de la galaxia M87. El objetivo: tratar de obtener una imagen.

Porque aunque se habla de agujeros negros desde el siglo XVIII, ningún telescopio ha permitido todavía "ver" uno.

"Pensamos realmente que lo que llamamos agujero negro existe en el universo aunque todavía no hayamos visto nunca uno", explica Paul McNamara, responsable científico en la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés) de LISA Pathfinder, un futuro observatorio espacial.

Los agujeros negros son cuerpos celestes que poseen una masa sumamente importante en un volumen muy pequeño. Como si el Sol ya sólo tuviera 6 kilómetros de diámetro o la Tierra se comprimiera al tamaño de un dedal. Son tan masivos que nada se escapa de ellos, ni la materia ni la luz, independientemente de su longitud de onda. La otra cara de la moneda es que son invisibles.

Pero la ciencia progresa. "Los principales avances recientes se situaban en el frente de la observación", recordaba el mes pasado el astrofísico británico Martin Rees, ex compañero de Stephen Hawking en la Universidad de Cambridge.

Telescopio virtual gigante

El EHT, al lograr crear un telescopio virtual del tamaño de la Tierra, de unos 10 mil kilómetros de diámetro, ilustra bien los avances en materia de radioastronomía. Con un interés innegable porque cuanto más grande es un telescopio, más detalles permite ver.

"En lugar de construir un telescopio gigantesco (que correría el riesgo de hundirse por su propio peso), se combinan varios observatorios como si fueran pequeños fragmentos de un espejo gigante", explicó en 2017 Michael Bremer, astrónomo del Instituto de Radioastronomía Milimétrica (IRAM) y responsable de las observaciones EHT en los telescopios de Europa.

Con el telescopio del IRAM en Sierra Nevada (España), el poderoso radiotelescopio ALMA en Chile y estructuras en Hawái (Estados Unidos) y en la Antártida, el EHT cubre gran parte del planeta.

Con estas observaciones múltiples, los astrónomos buscan identificar el entorno inmediato de un agujero negro.

Según la teoría, cuando la materia es absorbida por el monstruo emite una luz. El proyecto EHT, capaz de captar las ondas milimétricas emitidas por el entorno del agujero negro, tenía el objetivo de definir el contorno del cuerpo celeste, el llamado horizonte de sucesos.

Sagitario A*, el primero de los dos blancos del proyecto, está situado a 26 mil años luz de la Tierra. Su masa es equivalente a 4 millones de veces la del Sol.

Su congénere de la galaxia M87 es "uno de los agujeros negros conocidos más masivo, 6 mil millones de veces más que nuestro Sol y mil 500 veces más que Sgr A*", precisa el EHT. Está situado a 50 millones de años luz de la Tierra, "a proximidad en la escala cósmica, pero 2 mil veces más lejos que Sgr A*", agrega.

NASA: regreso a la Luna en 2024 preludiará la llegada del primer hombre a Marte en 2033

Washington. El regreso de astronautas estadunidenses a la Luna, anunciado recientemente para 2024, estará destinado a preparar la llegada del primer humano a Marte en 2033, informó este martes Jim Bridenstine, administrador de la NASA.

"Queremos arribar a Marte en 2033", declaró en una audiencia en el Congreso estadunidense.

"Podemos avanzar en el aterrizaje en Marte avanzando en el de la Luna, es el banco de pruebas", afirmó el ex parlamentario republicano nombrado por Donald Trump.

La NASA está con prisas desde que la semana pasada el presidente estadunidense, a través del vicepresidente, Mike Pence, adelantó cuatro años el calendario de regreso a la Luna, de 2028 a 2024, último año de un eventual segundo mandato de Trump.

Muchos expertos y legisladores del Congreso dudan de las capacidades de la NASA para cumplir esta nueva fecha límite por los retrasos en el desarrollo del cohete de las misiones lunares, el Space Launch System o (SLS), construido por Boeing.

Una misión para Marte durará al menos dos años a causa de la distancia, ya que solamente el trayecto de ida dura seis meses, frente a los tres días que hacen falta para ir a la Luna.

La ida y vuelta a Marte sólo se puede hacer cuando el planeta rojo está situado en el mismo lado del Sol que la Tierra, aproximadamente cada 26 meses.

En 2017, una ley de financiación de la NASA dispuso 2033 como fecha de lanzamiento de la primera misión habitada a Marte, pero la agencia espacial hablaba en general de "los años 2030" en sus comunicaciones de los meses pasados.

La agencia quiere aprender a extraer y explotar las toneladas de hielo que hay en el polo sur de la Luna. "Representa aire para respirar, agua para beber, carburante", aseguró Bridenstine.

Probar que podemos vivir en otro mundo, el objetivo

"El objetivo no es solamente llevar humanos a la superficie lunar, sino probar que podemos vivir y trabajar en otro mundo", agregó.

"De acuerdo, ¿y cuánto dinero necesitaremos?", preguntó Eddie Bernice Johnson, presidenta de la comisión de Ciencias de la Cámara de Representantes.

El jefe de la NASA prometió actualizar su solicitud presupuestaria antes del 15 de abril.

Por otro lado, la agencia espacial advirtió que la prueba realizada por India en el espacio dejó más de 400 piezas de desechos, lo que pone en riesgo a la Estación Espacial Internacional (EEI) y la seguridad de los astronautas que ahí viven.

"Es inaceptable y la NASA debe ser muy clara sobre cual es su impacto en nosotros", afirmó Bridenstine.

El misil lanzado el pasado 27 de marzo por India fue una prueba para eliminar un satélite antiguo, acción que dejó flotando más de 400 piezas de diferentes tamaños, recordó.

Del total, más de 60 piezas tienen un tamaño mayor a los de 15 centímetros, además unos 24 fragmentos quedaron sobre la EEI, lo que representa un peligro para la central.

El primer ministro de India, Narendra Modi, refirió que la Mision Shatki fue un éxito, que sumó al país asiático a la lista de países que han realizado esta prueba, entre ellos Estados Unidos, Rusia y China.

India se volvió una "potencia espacial de élite" al utilizar con éxito el sistema antisatélite. "Hará que la nación sea más fuerte, incluso más segura y promoverá la paz y la armonía", destacó Modi.

De acuerdo con reportes de prensa, los expertos de la India estudiaron antes la prueba para que la explosión no afectara a los otros instrumentos que están en órbita y evitar que los escombros cayeran a la Tierra.

Según la NASA, el riesgo para la EEI aumentó 44 por ciento desde que se realizó la prueba, por lo que Bridestine apuntó que la vida de los astronautas estará resguardada por ellos y que si es necesario la central podría moverse un poco para evitar los escombros.

Una explosión 10 veces mayor que la de Hiroshima sobre el mar de Bering

Un sistema de detección de infrasonidos desplegado durante la Guerra Fría para vigilar ensayos nucleares descubre el estallido de un meteoro que había pasado inadvertido

Todos los días, entre 1.000 y 10.000 toneladas de material llegan a la Tierra desde el espacio. La cantidad es grande, pero cae muy repartida y la Tierra está prácticamente deshabitada. Solo el 1% del planeta está poblado, así que es normal que no percibamos que están lloviendo piedras. En nuestra experiencia, de toda esta materia solo quedan los destellos que producen cuando se desintegran contra la atmósfera en forma de estrellas fugaces.


Pero de vez en cuando llega una roca mayor con potencial catastrófico. En 2013, un meteoro explotó sobre la región rusa de Cheliabinsk liberando 30 veces más energía que la bomba atómica de Hiroshima. Aquel fue el mayor impacto registrado del siglo y dejó cristales rotos y algunos heridos leves. Hace unos días, según informaba Newscientist, Peter Brown, de la Universidad de Ontario Occidental (Canadá), anunció que el pasado mes de diciembre otro gran impacto, provocado por un objeto de 10 metros de diámetro, sacudió la Tierra, pero lo hizo en una región tan remota que nadie lo vio.


El estallido del meteoro en la atmósfera se produjo sobre el mar de Bering, cerca de la península de Kamchatka, y liberó 10 veces más energía que la bomba de Hiroshima. El descubrimiento de aquel estallido ha sido posible meses después gracias a un sistema de monitorización global de infrasonidos, indetectables para el oído humano, desplegado por todo el mundo durante la Guerra Fría para vigilar pruebas nucleares secretas.


El descubrimiento de este gran impacto vuelve a llamar la atención sobre la dificultad para detectar objetos de pocos metros de diámetro que, si caen o estallan sobre una población, pueden tener consecuencias catastróficas. La NASA tiene un mandato del Congreso para identificar el 90% de los asteroides con órbitas cercanas a la Tierra de 140 metros de diámetro o más. Hace 15 años se estimaba que sería posible tener listo ese catálogo para 2020, pero con la tecnología actual es probable que sean necesarias tres décadas más.


Josep María Trigo, investigador del Instituto de Ciencias del Espacio (CSIC) y del Institut d'Estudis Espacials de Catalunya (IEEC), explica que pese a que la mayoría de objetos de ese tamaño son todavía desconocidos, para esas dimensiones de 10 metros ya existen diversos proyectos de seguimiento que pueden localizarlos con unos pocos días de antelación”. El telescopio Joan Oró del Observatori Astronòmic del Montsec, que contribuye a diversos programas internacionales de monitorización de asteroides, colabora en este tipo de búsquedas internacionales. Trigo recuerda cómo en 2008 “el asteroide 2008TC3 fue, con 4 metros de diámetro, el primer asteroide de ese tamaño en ruta de colisión directa con la Tierra detectado con una margen de unas veinte horas”.


Salvador Sánchez, director del Observatorio Astronómico de Mallorca y miembro de uno de los equipos que más objetos con órbitas cercanas a la Tierra ha descubierto en el mundo, plantea que este tipo de impactos son relativamente frecuentes. “Son metralla ligera que la Tierra recibe cada mes. En EE UU registran gran cantidad de estos objetos en el momento, pero no dicen nada porque caen en el mar o en los polos y los rusos, aunque igual no con tanta precisión, también los detectan, pero no dicen nada”, señala. “La Tierra es un planeta hostil y los asteroides que llegan se desintegran al entrar en la atmósfera o rebotan”, continúa. Después de muchos años detectando objetos de mayor tamaño, Sánchez explica que ahora cuentan con un sistema de telescopios que observa de forma continua un sector del cielo 24 horas al día (sistema ojo de dios) para captar la llegada de objetos de menor tamaño y poder calcular sus órbitas en el momento.


Además de este tipo de proyectos terrestres, en EE UU ya se está analizando la posibilidad de construir un telescopio bautizado como NeoCam que sería lanzado al espacio para completar con precisión el catálogo de los asteroides de más de 140 metros. Entre los más pequeños ya ha sido posible detectar con solo ocho horas de margen el impacto de un asteroide de poco más de tres metros de diámetro. La proeza fue posible gracias al observatorio Catalina Sky Survey situado en Arizona el 7 de octubre de 2008. Poco después, el centro para el estudio de NEO (objetos cercanos a la Tierra, de sus siglas en inglés) del Jet Propulsion Laboratory de la NASA calculó su órbita y el lugar probable donde caería. Con esos datos, fue posible encontrar fragmentos del objeto en Botsuana, justo donde los científicos habían predicho.


Infrasonidos para cazar asteroides


D. M.


Nadie presenció el estallido del último gran meteoro en el extremo oriental ruso, pero meses después ha sido posible reconstruir cómo ocurrió gracias a una red de vigilancia instalada por la Organización del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (CTBTO, por sus siglas en inglés) para hacer cumplir los acuerdos de no proliferación nuclear durante la Guerra Fría. Se trata de 45 estaciones distribuidas por el mundo capaces de detectar ondas sonoras demasiado débiles para que el oído humano las capte y que viajan mucho más lejos y mucho más rápido que las frecuencias habituales.


En ocasiones, estas ondas pueden dar varias vueltas al mundo y eso hace que sean tan interesantes para saber si se ha producido un suceso de gran intensidad energética en algún lugar del mundo por escondido que esté. A partir de los sonidos registrados, los científicos son capaces de saber si es una explosión en un lugar fijo, como un test nuclear, o una en movimiento, como la que produce un meteoro. También se puede calcular la energía liberada, el tamaño del asteroide o su velocidad.

Por Daniel Mediavilla
19 MAR 2019 - 04:08 COT

Físicos consiguen revertir el tiempo durante una fracción de segundo con un ordenador cuántico

El equipo de investigadores decidieron verificar si el tiempo podía revertirse espontáneamente al menos para una partícula individual y una pequeña fracción de segundo.

En un experimento de laboratorio, físicos han conseguido retroceder el estado de un ordenador cuántico una fracción de segundo hacia atrás en el tiempo. En el estudio, publicado en Scientific Reports, también calcularon la probabilidad de que un electrón en el espacio interestelar vacío regrese espontáneamente a su pasado reciente.


"Este es uno de una serie de artículos sobre la posibilidad de violar la segunda ley de la termodinámica. Esa ley está estrechamente relacionada con la noción de la flecha del tiempo que postula la dirección del tiempo en sentido único desde el pasado al futuro", ha explicado el autor principal del estudio, Gordey Lesovik, que dirige el Laboratorio de Física de la Tecnología de la Información Cuántica en MIPT (Moscow Institute of Physics and Technology).


"Comenzamos describiendo una llamada máquina de movimiento perpetuo local. Más tarde, en diciembre, publicamos un documento que analiza la violación de la segunda ley a través de un dispositivo llamado demonio de Maxwell", expresa Lesovik. "El artículo más reciente aborda el mismo problema desde un tercer ángulo: hemos creado artificialmente un estado que evoluciona en una dirección opuesta a la de la flecha termodinámica del tiempo". La mayoría de las leyes de la física no hacen distinción entre el futuro y el pasado.


Los físicos cuánticos de MIPT decidieron verificar si el tiempo podía revertirse espontáneamente al menos para una partícula individual y una pequeña fracción de segundo. Por ello, examinaron un electrón solitario en el espacio interestelar vacío.


Los investigadores intentaron revertir el tiempo en un experimento de cuatro etapas. En lugar de un electrón, observaron el estado de un ordenador cuántico formada por dos y más tarde tres elementos básicos llamados qubits superconductores.


Curiosamente, el algoritmo de inversión de tiempo en sí mismo podría resultar útil para hacer que los ordenadores cuánticos sean más precisos. "Nuestro algoritmo podría actualizarse y usarse para probar programas escritos para ordenadores cuánticos y eliminar el ruido y los errores", explicó Lebedev.


13/03/2019 16:13 Actualizado: 13/03/2019 16:13
europa press

En Titán, satélite de Saturno, hay indicios de "vida alienígena basada en metano": Nasa

Es un mundo oceánico; posee un mar en el subsuelo e hidrocarburos líquidos en la superficie



La Nasa considera que el satélite Titán, de Saturno, que posee mares y precipitación de hidrocarburos, podría albergar una "extraña vida alienígena basada en metano".

Amanda Hendrix, colíder del nuevo Programa de Exploración de Mundos Océanicos de la Nasa (Roadmaps to Oceans World Group), subraya que objetos como Titán “pueden representar la mejor posibilidad, en nuestro sistema solar, de encontrar vida.

"Necesitamos entender si estos océanos son habitables y, de ser así, si realmente albergan vida", declaró Hendrix al rotativo británico The Express.

Titán es un mundo oceánico muy singular, porque tiene un mar en el subsuelo y también lagos de hidrocarburos líquidos en la superficie. "Por tanto, podría haber alguna forma loca de vida basada en metano allí mismo", afirmó.

Sin embargo, cualquier vida que se encuentre en esos océanos sería ciertamente simple, agregó. "No habría alienígenas con cabezas verdes nadando por allí. Creo que es posible que haya algunas formas de vida simples en algunos de estos mundos oceánicos en nuestro sistema solar exterior".

Cambio estratégico

El Programa de Exploración de los Mundos Oceánicos de la Nasa representa un cambio estratégico significativo en sus intentos por encontrar vida extraterrestre, explicó Hendrix.

"Solíamos pensar que Marte era nuestra mejor oportunidad de buscar vida, y ahora sabemos que Marte no es habitable actualmente. Marte ahora parece ser nuestra mejor oportunidad de buscar evidencias pasadas de la vida".

Titán está lejos de estar sólo como un cuerpo potencialmente habitable en el sistema estelar, con Encélado y Europa también en lo alto de la lista de lugares para explorar.

Encélado es el sexto satélite más grande de Saturno, mientras Europa es el más pequeño de los cuatro galileanos que orbitan Júpiter.

"Resulta que Europa es un entorno muy desafiante, porque el ambiente de radiación de Júpiter es muy intenso, lo que hace que sea muy difícil y costoso operar una misión allí", precisó.

"Encélado, por otro lado, arroja su material marino directamente al espacio, por lo que presenta una oportunidad mucho más fácil de estudiar ese material."

Hendrix sotuvo que Titán ya ha sido explorado una vez. La sonda Huygens que formaba parte de la misión Cassini-Huygens, aterrizó en la superficie de Titán. "La sonda no fue diseñada para investigar la habitabilidad de la superficie o para buscar vida, pero se posó en la superficie", comentó.

“Pero hay un concepto de misión, actualmente bajo investigación en la Nasa, la llamada Dragonfly, que arribará a la superficie de Titán y volaría en su atmósfera, utilizando un diseño tipo rotocóptero.

"Esto nos diría mucho sobre la habitabilidad de la superficie de Titán", subrayó.

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