Físicos consiguen revertir el tiempo durante una fracción de segundo con un ordenador cuántico

El equipo de investigadores decidieron verificar si el tiempo podía revertirse espontáneamente al menos para una partícula individual y una pequeña fracción de segundo.

En un experimento de laboratorio, físicos han conseguido retroceder el estado de un ordenador cuántico una fracción de segundo hacia atrás en el tiempo. En el estudio, publicado en Scientific Reports, también calcularon la probabilidad de que un electrón en el espacio interestelar vacío regrese espontáneamente a su pasado reciente.


"Este es uno de una serie de artículos sobre la posibilidad de violar la segunda ley de la termodinámica. Esa ley está estrechamente relacionada con la noción de la flecha del tiempo que postula la dirección del tiempo en sentido único desde el pasado al futuro", ha explicado el autor principal del estudio, Gordey Lesovik, que dirige el Laboratorio de Física de la Tecnología de la Información Cuántica en MIPT (Moscow Institute of Physics and Technology).


"Comenzamos describiendo una llamada máquina de movimiento perpetuo local. Más tarde, en diciembre, publicamos un documento que analiza la violación de la segunda ley a través de un dispositivo llamado demonio de Maxwell", expresa Lesovik. "El artículo más reciente aborda el mismo problema desde un tercer ángulo: hemos creado artificialmente un estado que evoluciona en una dirección opuesta a la de la flecha termodinámica del tiempo". La mayoría de las leyes de la física no hacen distinción entre el futuro y el pasado.


Los físicos cuánticos de MIPT decidieron verificar si el tiempo podía revertirse espontáneamente al menos para una partícula individual y una pequeña fracción de segundo. Por ello, examinaron un electrón solitario en el espacio interestelar vacío.


Los investigadores intentaron revertir el tiempo en un experimento de cuatro etapas. En lugar de un electrón, observaron el estado de un ordenador cuántico formada por dos y más tarde tres elementos básicos llamados qubits superconductores.


Curiosamente, el algoritmo de inversión de tiempo en sí mismo podría resultar útil para hacer que los ordenadores cuánticos sean más precisos. "Nuestro algoritmo podría actualizarse y usarse para probar programas escritos para ordenadores cuánticos y eliminar el ruido y los errores", explicó Lebedev.


13/03/2019 16:13 Actualizado: 13/03/2019 16:13
europa press

En Titán, satélite de Saturno, hay indicios de "vida alienígena basada en metano": Nasa

Es un mundo oceánico; posee un mar en el subsuelo e hidrocarburos líquidos en la superficie



La Nasa considera que el satélite Titán, de Saturno, que posee mares y precipitación de hidrocarburos, podría albergar una "extraña vida alienígena basada en metano".

Amanda Hendrix, colíder del nuevo Programa de Exploración de Mundos Océanicos de la Nasa (Roadmaps to Oceans World Group), subraya que objetos como Titán “pueden representar la mejor posibilidad, en nuestro sistema solar, de encontrar vida.

"Necesitamos entender si estos océanos son habitables y, de ser así, si realmente albergan vida", declaró Hendrix al rotativo británico The Express.

Titán es un mundo oceánico muy singular, porque tiene un mar en el subsuelo y también lagos de hidrocarburos líquidos en la superficie. "Por tanto, podría haber alguna forma loca de vida basada en metano allí mismo", afirmó.

Sin embargo, cualquier vida que se encuentre en esos océanos sería ciertamente simple, agregó. "No habría alienígenas con cabezas verdes nadando por allí. Creo que es posible que haya algunas formas de vida simples en algunos de estos mundos oceánicos en nuestro sistema solar exterior".

Cambio estratégico

El Programa de Exploración de los Mundos Oceánicos de la Nasa representa un cambio estratégico significativo en sus intentos por encontrar vida extraterrestre, explicó Hendrix.

"Solíamos pensar que Marte era nuestra mejor oportunidad de buscar vida, y ahora sabemos que Marte no es habitable actualmente. Marte ahora parece ser nuestra mejor oportunidad de buscar evidencias pasadas de la vida".

Titán está lejos de estar sólo como un cuerpo potencialmente habitable en el sistema estelar, con Encélado y Europa también en lo alto de la lista de lugares para explorar.

Encélado es el sexto satélite más grande de Saturno, mientras Europa es el más pequeño de los cuatro galileanos que orbitan Júpiter.

"Resulta que Europa es un entorno muy desafiante, porque el ambiente de radiación de Júpiter es muy intenso, lo que hace que sea muy difícil y costoso operar una misión allí", precisó.

"Encélado, por otro lado, arroja su material marino directamente al espacio, por lo que presenta una oportunidad mucho más fácil de estudiar ese material."

Hendrix sotuvo que Titán ya ha sido explorado una vez. La sonda Huygens que formaba parte de la misión Cassini-Huygens, aterrizó en la superficie de Titán. "La sonda no fue diseñada para investigar la habitabilidad de la superficie o para buscar vida, pero se posó en la superficie", comentó.

“Pero hay un concepto de misión, actualmente bajo investigación en la Nasa, la llamada Dragonfly, que arribará a la superficie de Titán y volaría en su atmósfera, utilizando un diseño tipo rotocóptero.

"Esto nos diría mucho sobre la habitabilidad de la superficie de Titán", subrayó.

Spherex: un telescopio para encontrar vida extraterrestre

El telescopio estudiará cientos de millones de galaxias, algunas tan lejanas que su luz ha tardado 10 mil millones de años en llegar a la Tierra.

 


Encontrar vida más allá de la Vía Láctea es el gran objetivo de Spherex, el nuevo telescopio de la NASA que analizará en torno a 300 millones de estrellas en otras galaxias.
El proyecto está pensado para 2023, y su objetivo es el de lanzarse en busca de conocimiento sobre la evolución del universo así como las partículas que forman otros sistemas planetarios

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"Estoy muy emocionado por esta nueva misión", aseguraba el administrador de la NASA y miembro del partido republicano Jim Bridenstine.


El investigador principal de la misión es James Bock, del Instituto de Tecnología de California en Pasadena, California. Caltech trabajará con el Jet Propulsion Laboratory (JPL) de la NASA para desarrollar la carga útil de la misión.


"Esta increíble misión será un tesoro de datos únicos para los astrónomos", dijo Thomas Zurbuchen, administrador asociado de la Dirección de Misiones Científicas de la NASA. "Proporcionará un mapa galáctico sin precedentes que contendrá desde los primeros momentos en la historia del universo. Tendremos nuevas pistas sobre uno de los mayores misterios de la ciencia: ¿Qué hizo que el universo se expandiera tan rápidamente en menos de un nanosegundo después del Big Bang?".


El telescopio estudiará cientos de millones de galaxias, algunas tan lejanas que su luz ha tardado 10 mil millones de años en llegar a la Tierra. En la Vía Láctea, la misión buscará agua y moléculas orgánicas, elementos esenciales para la vida, tal como la conocemos, en viveros estelares, regiones donde nacen las estrellas del gas y el polvo, y discos alrededor de las estrellas donde podrían formarse nuevos planetas.


El programa Explorer de la NASA, administrado por el Centro Goddard de Vuelo Espacial de la agencia en Greenbelt, Maryland, es el programa continuo más antiguo de la agencia, diseñado para proporcionar acceso frecuente y de bajo costo al espacio utilizando las principales investigaciones científicas del espaciodirigidas por investigadores relevantes para los programas de Astrofísica y Heliofísica en la Dirección de Misiones Científicas de la NASA.


16/02/2019 09:53 Actualizado: 16/02/2019 09:53

Los pocos elementos existentes unos 100 millones de años después del origen del Universo procedían del propio Big Bang (azul), la fisión de rayos cósmicos (rosa) y la explosión de estrellas masivas (verde). Otros procesos estelares crearon después la mayor parte del resto. / OS

Las afinidades e incompatibilidades químicas de los componentes de la materia definen la civilización moderna.

La herramienta más importante para la sociedad moderna no es una máquina de hacer túneles ni un avión, ni siquiera el ordenador, es una tabla que clasifica todos los elementos existentes en el Universo por su estructura y comportamiento. Las propiedades químicas que indican sus afinidades e incompatibilidades mutuas fijan lo que se puede o no hacer con los metales, los no metales y los metaloides en que se dividen los 94 elementos naturales y los 24 creados artificialmente. Sin ese conocimiento no se podría, por ejemplo, construir ningún aparato electrónico ni existiría la medicina nuclear.

Fruto de la acumulación de investigaciones que modernamente se remontan a hace 230 años, la tabla periódica de los elementos nació hace 150 años y sigue sin estar terminada, aunque a efectos prácticos es como si lo estuviera. Su importancia ha merecido que la sociedad, en este caso a través de la Unesco, le dedique 2019 con motivo del aniversario. Dice la Unesco que este año celebra que la tabla periódica permite encontrar soluciones para el desarrollo sostenible en campos tan diversos como la salud, la seguridad alimentaria y la energía, al facultar a los científicos predecir la apariencia y las propiedades de la materia. Sin embargo, también es una oportunidad de recordar que casi todos los elementos, incluidos aquellos de los que estamos hechos, proceden del ciclo de vida y muerte de las estrellas, que los produjeron a lo largo de la historia del Universo.

Al principio, tras la Gran Explosión hace unos 13.700 millones de años, había muy pocos elementos y muy ligeros, no se habría podido hacer una tabla periódica. “Durante 100 millones de años tras el Big Bang solo existían el hidrógeno, el helio y el litio”, recuerda la astrónoma Jennifer Johnson. “Después llegaron el carbón, el oxígeno y otros elementos muy importantes”. Se calcula que hasta ahora solo el 2% del hidrógeno y el helio de nuestra galaxia se han transformado en otros componentes por varios procesos.

En las estrellas masivas, se fusionan el hidrógeno y el helio para formar carbono, la base de la vida en la Tierra, y el carbono se transforma en elementos que tanto conocemos y usamos como el magnesio y el sodio. Al morir en una explosión de supernova, estas estrellas diseminan elementos pesados por el espacio, desde oxígeno a silicio y selenio, comenta Johnson, en un número especial conmemorativo de la revista Science. Sin embargo, el proceso es distinto en estrellas como el Sol, de poca masa, que terminan como enanas blancas, o en la fusión de estrellas de neutrones. Ahí se crean elementos como el calcio, el hierro, el rodio o el xenón. Al ser un proceso en marcha, la composición del Universo cambia con el tiempo, algo que pasa inadvertido.

De hecho, el Universo está en continua evolución desde que nació y continuará cambiando a medida que los elementos se combinan y se reducen en elementos nuevos en las estrellas capaces de nucleosíntesis. “Lo que más me gusta de esto es que existen diferentes procesos por los cuales las estrellas fabrican elementos y estos procesos están distribuidos por toda la tabla periódica. Es interesante recordar cuántas vidas de estrellas diferentes se invirtieron y se invierten en producir los elementos que utilizamos”, dice la astrónoma de la Universidad de Ohio. Sin embargo, da que pensar que dentro de mucho tiempo, unos 10 billones de años tras el Big Bang, ya no quedarán estrellas y no se producirán más componentes.

¿Hay elementos en el Universo que no están en la Tierra? Alguno, como el tecnecio, que es radiactivo y en la Tierra ya no existe naturalmente, pero se puede hacer artificialmente. También alguno, como el helio, se detectó antes en el Sol (de ahí su nombre) que en la Tierra pero nuestro planeta encarna una concentración de todos componentes universales, con la posible salvedad, claro, de la misteriosa materia oscura que nadie sabe de qué está compuesta.

Aparte del interés histórico de los elementos, la investigación más avanzada busca exprimir sus aplicaciones, como explican varios especialistas. Un área activa es la utilización de los metales de transición más comunes, como el cobre y el cinc, para crear nuevos tipos de células solares. Y también se está avanzando en la extracción y purificación de las tierras raras con métodos menos complicados y costosos que los actuales. Quince de esta clase de 17 elementos (como el disprosio, el erbio, el europio y el lantano) figuran en la lista de 2017 de materias primas fundamentales para la UE, ya que se utilizan en muchas industrias y no tienen sustitutos, aunque su producción está ahora casi por completo en manos de China.

Volviendo a la historia, esta vez más reciente, se puede recordar que el científico ruso Dimitri Mendeleiev presentó a principios de 1869 la ordenación de todos los elementos químicos conocidos entonces (63) en una tabla en la que había huecos, que investigaciones posteriores rellenaron al encontrar los nuevos elementos predichos, como el galio y el germanio. Por eso se le considera el padre de la tabla periódica, que ha ido ampliándose y modificándose hasta 2016, en que se publicó la última versión, por ahora, con 118 elementos. Sin embargo, Mendeleiev no obtuvo el premio Nobel durante su vida (murió en 1907).

El presidente ruso Vladimir Putin y el primer ministro japonés, Shinzo Abe, se dirigen a su reunión en el Kremlin, en Moscú.Foto Afp

Estados Unidos se rezagó tanto frente al avance militar de Rusia y su panoplia supersónica de ensueño –donde destaca Avangard que le daría un avance de 20 años (http://bit.ly/2AwEb4b)– como al prodigioso alunizaje de China en la parte oscura de la luna (http://bit.ly/2SR6CB8).

Como ex casinero y jugador de póker, Trump ha operado un revire con su “Revisión Misilística de Defensa 2019 (MDR, por sus siglas en inglés; http://bit.ly/2Tcsmrq)”.

Trump abogó en el Pentágono –a cargo de su secretario interino, Patrick Shanahan, un civil vinculado a los intereses logísticos de Boeing y cabildero de Lockheed Martin– por una nueva rama militar: una "fuerza espacial" que "constituirá una gran parte de la defensa y ofensiva de EU".

Patrick Shanahan comentó en el Pentágono que por primera vez EU reconoce la amenaza de "nuevos y sofisticados misiles", en referencia a los avances de Rusia y China que, a su juicio, han desarrollado una panoplia de misiles hipersónicos como herramientas de intimidación política con el fin de disuadir a los militares de EU de intervenir en futuros conflictos militares donde sean desplegadas estas nuevas armas.

A juicio de Tom Karako, del think tank CSIS, el MDR avala un programa para edificar una nueva red de alarma temprana y de rastreo de satélites con su "Capa de Sensores en el Espacio (Space Sensor Layer)".

Según MDR, el mayor número de sensores en el espacio "puede incrementar la probabilidad total de interceptar exitosamente los misiles ofensivos".

Sputnik cita al Ministerio del Exterior de China que fustiga severamente la "carrera armamentista en el espacio por EU", susceptible de "alterar el equilibrio estratégico en el mundo".

El Ministerio chino asevera que el MDR “abunda en conceptos obsoletos de la guerra fría (…) exagera la confrontación geopolítica y la rivalidad de los grandes países y habla infundadamente de la amenaza china” (http://bit.ly/2T8BAVg).

El mismo Sputnik (d)enuncia(ba) en 2017 que "EU se prepara(ba) para guerras en el espacio" cuando "El mando estratégico de EU USSTRATCOM considera iniciar la preparación de los militares del país para el combate en el espacio abierto" (http://bit.ly/2Tar7c4).

El Kremlin ha promovido la "desmilitarización del espacio", pero EU, con o sin Trump, obstruye una resolución al respecto en la Asamblea General de la ONU.

La postura china ha sido de rechazo vigoroso a la militarización del espacio por EU, con o sin Trump.

Un editorial del Global Times titula que "El Plan Misilístico de Defensa de EU Revela una Ilusión Disfrazada de Red de Seguridad" y coloca en relieve una frase ominosa de Trump de que su país hará lo necesario "para asegurar que podemos detectar y destruir cualquier misil lanzado contra EU en cualquier tiempo y cualquier lugar" (http://bit.ly/2T8wM2v).

Global Times alude que "hoy, los sistemas misilísticos de defensa de EU tienen una mayor presencia en varios países y regiones" desde donde "los objetivos chinos y rusos se encuentran a su alcance": uno de sus "componentes vitales es el sistema Terminal de Área de Defensa de Gran Altitud (THAAD, por sus siglas en inglés)" construido por la contratista militar Lockheed Martin y que "se encuentra en países vecinos (sic)" a Rusia y China cuando el sistema de defensa misilístico balístico AEGIS esta conectado al THAAD, lo cual lo hace más eficiente.

Según The Economic Times, de India, el THAAD representa "el temor de China y la angustia de Rusia" (http://bit.ly/2TdB5tr).

John Rood, subsecretario del Pentágono, calificó al MDR como "el inicio de una nueva era, la próxima era en defensa misilística" que antes estaba diseñada contra los misiles de Norcorea e Irán.

¿A poco los misiles de Norcorea e Irán alcanzan Europa, ya no se diga a EU, cuando ahora el viejo continente ni la OTAN le importan tanto a Trump?

Quedan en el aire financiamiento y tiempo de concreción del MDR. Grave problema: la militarización del espacio con la nueva versión de "guerra de las galaxias” de Trump no cuenta con la aprobación de un reticente Congreso (http://bit.ly/2T7WnZn).

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Hallan vida en un lago subglacial a más de mil metros de profundidad en la Antártida

Científicos estadounidenses han perforado una gran capa de hielo para extraer agua del lago Mercer, donde hay ausencia total de luz solar, una presión alta y medio grado bajo cero de temperatura. Han encontrado 10.000 células de bacterias por cada mililitro de agua. Afirman que es un paso importante para pensar en hallar formas de vida fuera de la Tierra.

 

Un grupo de científicos investigadores estadounidenses del programa Subglacial Antarctic Lakes Scientific Access (SALSA) han encontrado vida en las aguas de uno de los lagos más aislados de la Antártida. El descubrimiento es el resultado de un proyecto que ha durado años y ha exigido la perforación de una capa de hielo de más de mil metros hasta llegar a la superficie del lago Mercer, el más profundo de los cientos de lagos subglaciales del Polo Sur, donde la elevada presión y la ausencia total de luz solar dificultan sobremanera el desarrollo de formas de vida.

El equipo informó de que había logrado acceder a las aguas del lago el pasado 27 de diciembre. Para ello, tuvo que derretir casi 30 toneladas de hielo con un chorro a presión de agua caliente esterilizada. "No ha sido nada fácil", aseguró John Priscu, director de la expedición de SALSA y profesor de ecología polar en la Universidad de Montana.

Cuando la prospección llegó al aislado lago, el más profundo explorado hasta ahora en la Antártida, extrajo 60 litros de agua además de varios metros de sedimentos depositados en el fondo del lago, de unos 15 metros de profundidad. A pesar de estar a medio grado bajo cero, la alta presión a más de un kilómetro de profundidad evita que el agua se congele y fluya por el lecho, generando un entorno propicio para el desarrollo de formas de vida microscópicas.

El hallazgo ha sido considerable: alrededor de 10.000 células de bacterias por cada mililitro de agua. Una cantidad de formas de vida que ha sorprendido a los científicos de la expedición por las duras condiciones en el lago Mercer, de casi 160 kilómetros cuadrados y cuyas masas de agua están en movimiento, conectadas a las corriente subglaciales de otros lagos.


También descubrieron que el agua extraída contiene una gran cantidad de una gas aún por identificar y numerosas burbujas, y que los sedimentos rescatados contienen microfósiles que prueban esos restos fueron bañados por el océano hace más de un millón de años, según ha explicado Priscu.


Tres años después del inicio de esta expedición, la investigación aún está en una fase temprana y Priscu confía en encontrar incluso animales u organismos superiores. "Será para dentro de unos dos meses", ha declarado el científico a LiveScience, donde ha dejado patente la posibilidad de encontrar formas de vida como los tardígrados, animales microscópicos y únicos, muy resistentes a condiciones extremas, presiones desproporcionadas y capaces de sobrevivir incluso en en el vacío del espacio.

Condiciones similares en Marte o la lunas de Saturno


Este descubrimiento, ha explicado Priscu, no sólo revela una parte prácticamente desconocida de las formas de vida en le Polo Sur de la Tierra, un terreno ignoto hasta ahora. También supone un avance importante para las exploración y estudio de ecosistemas similares a éste en otros planetas y satélites del Sistema Solar.
Según los científicos, las masas de agua subglaciales de la Antártida, compuesta por unos 400 lagos soterrados por cientos de metros de hielo, son muy similares a las descubiertas en Marte o a los grandes océanos subglaciales descubiertos en las expediciones de las lunas de Saturno y Júpiter o en Plutón, donde existen las más altas probabilidades hasta ahora de encontrar vida fuera de la Tierra.

 

Tras un experimento de la sonda Chang’e-4, una semilla de algodón fue la primera en brotar en la Luna

En un contenedor enviamos diversas especies, huevos de la mosca de la fruta y levaduras para formar una minibiosfera simple, explicó científico



Chongqing. Una semilla de algodón, llevada a la Luna por la sonda china Chang’e-4, es la primera en brotar en el satélite natural de la Tierra, de acuerdo con científicos que realizaron un experimento de minibiosfera.


Después de llevar a cabo un descenso suave en la cara oculta de la Luna, la misión Chang’e-4 concretó el primer experimento de minibiosfera sobre su superficie.


La sonda llevó, en un contenedor instalado en el módulo de aterrizaje, semillas de algodón, colza, papa y arabidopsis, así como huevos de la mosca de la fruta y algunas levaduras, para formar una minibiosfera simple, según Xie Gengxin, director de diseño del experimento, que depende de la Universidad de Chong-qing, en el suroeste de China.


Las imágenes enviadas por la sonda mostraron que un brote de algodón ha evolucionado bien, aunque no revelaron el crecimiento de otras plantas.


El contenedor tiene forma cilíndrica y mide 198 milímetros de alto, 173 de diámetro y tiene una masa de 2.6 kilos. Está hecho de una aleación de aluminio. Contiene agua, tierra, aire, dos pequeñas cámaras y un sistema de control térmico, detalló Xie.


Las cámaras sacaron más de 170 fotografías y las enviaron a la Tierra, señaló el equipo.


A la pregunta de por qué se eligieron estas especies, Xie respondió que las patatas pueden ser un muy importante alimento para los viajeros espaciales del futuro. El periodo de crecimiento de la arabidopsis, una pequeña planta floral de la familia del repollo y la mostaza, es corto y fácil de observar. Las levaduras podrían permitir regular el dióxido de carbono y el oxígeno de la minibiosfera, y la mosca de la fruta, como consumidor, aportaría al proceso de fotosíntesis.


Los investigadores usaron técnicas biológicas para mantener en estado latente las semillas y los huevos durante los dos meses durante los que la sonda pasó por las revisiones finales en el centro de lanzamiento y los 20 días de viaje por el espacio.


Tras el aterrizaje, el 3 de enero, el centro de control de Tierra ordenó a la sonda que regara las plantas para empezar el proceso de cultivo. Un tubo dirige la luz natural de la superficie de la Luna al contenedor para permitir el crecimiento.


Modo de reposo


La sonda entró en “modo de reposo” el domingo con la llegada de la noche lunar, durante la cual la temperatura puede caer hasta 170 grados bajo cero. La vida en el contenedor no sobreviviría a la noche lunar, explicó Xie.


El experimento ya ha finalizado. Los organismos se descompondrán de forma gradual en el contenedor, perfectamente aislado, y no afectarán al entorno lunar, indicó la Administración Nacional del Espacio de China (CNSA, por sus siglas en inglés).


Aunque los astronautas de la Estación Espacial Internacional ya habían cultivado plantas y en el laboratorio espacial Tiangong-2 se plantó arroz y arabidopsis, esos experimentos se realizaron en órbitas terrestres bajas, a una altitud de unos 400 kilómetros. El entorno lunar, a 380 mil kilómetros de la Tierra, es más complejo.


“No teníamos experiencias similares y no podíamos simular elementos del entorno lunar como la microgravedad y la radiación cósmica”, apuntó Xie.


Los investigadores confían en que el experimento les aporte conocimientos para construir una base lunar y una residencia en la Luna en el largo plazo.


Xie dijo que el experimento quiso inspirar el entusiasmo de los jóvenes por la exploración espacial y popularizar conocimientos científicos, como el de la fotosíntesis.


El público, en especial la juventud, ha sido animado a participar en la misión Chang’e-4. La CNSA, el Ministerio de Educación, la Academia de Ciencias de China, la Asociación para la Ciencia y la Tecnología de China y otras agrupaciones organizaron un concurso entre estudiantes de toda China en 2015, en el que pidieron ideas sobre qué introducir en el contenedor. La minibiosfera lunar fue el experimento elegido entre los más de 250 propuestos.

El alunizaje de Chang’e-4, el 3 de enero, fue captado en el Centro de Control Aeroespacial de Pekín.

El robot Conejo de Jade despertó ayer tras cinco días de hibernación; deberá tomar una foto a la nave



Pekín. La sonda lunar Chang’e-4 realiza tareas de investigación científica para varios países y organizaciones desde que aterrizó en el lado oscuro de la Luna, el pasado 3 de enero, reveló este jueves la Administración Nacional del Espacio de China (CNSA).


En un comunicado, la dependencia destacó que entre otros análisis, la sonda china comenzó experimentos para Alemania, Suecia, Países Bajos y Arabia Saudita, además de intercambiar información con expertos de Rusia, Estados Unidos y la Agencia Espacial Europea (ESA).


Según la CNSA, un detector de radiación de neutrones a bordo del módulo de aterrizaje, desarrollado por Alemania, y un detector de átomos neutros en el vehículo explorador, desarrollado por Suecia, ya han sido encendidos para sus operaciones de prueba.


“Sus datos serán transmitidos a la Tierra por medio del satélite de renvío Queqiao (Magpie Bridge), lanzado en mayo pasado para entablar comunicación entre la Tierra y el otro lado de la Luna, y fue estudiado conjuntamente por científicos chinos y extranjeros”, indicó.


La misión de la Chang’e-4,incluida la sonda Queqiao, y un microsatélite en órbita alrededor de la Luna, está equipada con cuatro cargas útiles desarrolladas por medio de la cooperación internacional, lo que brinda más oportunidades a los científicos para combinar la experiencia humana en exploración espacial.


Instrumento radioastronómico


La agencia china señaló que la Queqiao lleva un instrumento radioastronómico de baja frecuencia desarrollado por los Países Bajos, y la fuente de calor del radioisótopo, producto de un trabajo de colaboración entre científicos chinos y rusos, según la agencia de noticias Xinhua.


La Queqiao, agregó la declaración de la CNSA, apoyará la sonda durante la noche lunar, la cual es equivalente a unos 14 días en la Tierra, cuando la temperatura pueda descender a menos 180 grados centígrados.


Además, la estación terrestre que China construyó en Argentina ha desempeñado un papel importante en la vigilancia y control de la misión, y las estaciones terrestres administradas por la ESA también ofrecerán apoyo.


“Una cámara de microimágenes de Arabia Saudita a bordo del microsatélite, que se lanzó junto con la Queqiao, orbita la Luna y envió una foto en junio pasado, en la que capta a la Tierra y la Luna juntas”, agregó.


La Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA) de Estados Unidos también ha discutido la cooperación en exploraciones del espacio lunar y en el espacio profundo con CNSA. “Las dos partes han colaborado en el estudio del aterrizaje de la sonda”, precisó.


“La NASA ha ofrecido los datos orbitales de su Sonda de Reconocimiento Lunar y la parte china ha proporcionado datos del momento y la ubicación del aterrizaje”, concluyó.


“La siesta de la tarde terminó”


Por otra parte, el robot chino Yutu-2(Conejo de Jade) reanudó su actividad este jueves en la cara oculta Luna, tras despertarse de una hibernación de cinco días, anunció su web oficial en las redes sociales.


“La siesta de la tarde terminó, desperté y me puse en movimiento”, publicó el Conejo de Jade-2 en la red Weibo, la Twitter china.


El sábado, el todoterreno entró en modo standby para protegerse de las bajas temperaturas, que llegan a -200 grados centígrados, señaló el programa de exploración lunar chino de la agencia nacional CNSA.


El vehículo robot teleguiado, de unos 140 kilogramos de peso, reanudó sus actividades, lo que incluirá tomar una fotografía del frente del módulo de descenso Chang’e-4 (llamado así por la diosa de la Luna en la mitología china; Conejo de Jade era su mascota preferida).


Luego del alunizaje del Chang’e-4, Conejo de Jade se puso en marcha y se alejó. La nave está equipada con varios instrumentos, algunos alemanes y suecos. En particular realizará prospecciones del suelo lunar y estudiará las radiaciones cósmicas, así como la interacción entre el viento solar y la superficie del satélite, según Xinhua.


Pekín está invirtiendo sumas millonarias en su programa espacial dirigido por el ejército, con la esperanza de contar con una estación tripulada para 2022 y, eventualmente, enviar luego seres humanos a la Luna.


Ésta es la segunda sonda china que aterriza en la Luna, tras el Yutu-1 en 2013, que estuvo activo durante 31 meses.

 

El enigma de las señales cósmicas que llegan cada 131 segundos

Dos estudios aclaran el comportamiento de los agujeros negros, los objetos más violentos del universo

 

Durante 500 días, unas potentes señales de rayos X llegaron a la Tierra desde una remota galaxia. Lo más sorprendente es que eran periódicas. Se repetían exactamente cada 131 segundos. Para alcanzar esa galaxia y conocer el origen de esas señales habría que viajar durante casi tres siglos a 300.000 kilómetros por segundo —la velocidad de la luz— algo totalmente imposible con la tecnología actual. Ahora, gracias a varios telescopios espaciales, un equipo de astrónomos ha conseguido explicar el fenómeno y, de paso, aclarar cómo se alimentan los agujeros negros.


La teoría de la relatividad de Einstein predice la existencia de estos cuerpos, cadáveres de grandes estrellas cuya enorme masa se concentra en una superficie esférica reducida de forma que nada que cruce su umbral puede escapar a la fuerza de gravedad, ni siquiera la luz. Son invisibles a los telescopios, pero gracias a la observación de su entorno puede conocerse mejor las diferentes clases de agujeros y su comportamiento.


En noviembre de 2014, varios telescopios captaron un estallido de rayos X llegado desde un agujero negro con una masa un millón de veces superior a la del Sol que está en el centro de la galaxia en cuestión. Es un cuerpo similar al que hay en el centro de nuestra propia galaxia, la Vía Láctea. El destello se produjo cuando el agujero engulló una estrella que cruzó el horizonte de sucesos, el límite más allá del cual nada puede escapar a su atracción.


“Un evento como este sucede solo una vez cada 50.000 años en una galaxia”, resalta Dheeraj Pasham, físico del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), en EE UU. Su equipo ha analizado las observaciones de este agujero negro hechas por los telescopios espaciales XMM Newton de la Agencia Espacial Europea y Chandra y Swift de la NASA. Todos captaron la misma señal pautada de rayos X que llegaba justo desde el horizonte de sucesos.


Gracias a estas señales el equipo ha podido estimar por primera vez la velocidad de rotación de un agujero negro: 150.000 kilómetros por segundo, es decir, la mitad de la velocidad de la luz, según explican en un estudio publicado hoy en Science y presentado en el congreso de la Sociedad Astronómica de EE UU, que se celebra en Seattle.


La hipótesis del equipo es que parte de la estrella no fue devorada, sino que se desintegró en una nube de gas y polvo que quedó orbitando justo en el horizonte del agujero. Los pulsos periódicos se deben a que hay otra estrella en la misma órbita, una enana blanca, que arrastró consigo la nube de polvo y produce las emisiones periódicas de rayos X. Se trata de un fenómeno extremadamente raro que durará solo unos cientos de años antes de que el agujero se trague a este otro astro, explican los responsables del estudio.


El trabajo de Pasham permitirá explorar regiones del cosmos imposibles de visitar y aclarar la evolución de este tipo de agujeros negros, fundamentales para la evolución de las galaxias que se forman a su alrededor. “Usando estos mismos principios”, explica Pasham, se podría inferir la rotación de otros agujeros negros supermasivos e incluso crear “una función de distribución para explicar cómo han evolucionado los agujeros negros supermasivos desde el principio del tiempo hasta ahora”, explica. Sobre los pulsos periódicos, tal vez no se vuelva a saber más. “La señal estuvo activa durante 500 días. Después el brillo disminuyó radicalmente y ya no es detectable con ningún telescopio”, explica el astrofísico. Solo se conoce otro caso de este tipo de señales, añade.


El año pasado se captó otro potente estallido de rayos X llegado de un lugar a apenas 10.000 años luz de la Tierra. Era un agujero negro de 10 masas solares que acababa de engullir una gran cantidad de polvo y gas que provenían de una estrella cercana. Un equipo de astrónomos de EE UU y Europa recurrieron al experimento Nicer, que comenzó a funcionar el año pasado a bordo de la Estación Espacial Internacional, para cartografiar el agujero negro en base a sus emanaciones de luz. Alrededor de estos cuerpos se forma un disco de gas y polvo a cientos de miles de grados sometido a la gran velocidad de rotación, lo que acaba descomponiendo los átomos. Los protones y los neutrones quedan en este disco de acreción mientras que los electrones forman una nube justo encima del agujero que recibe el nombre de corona. El estudio, publicado en la portada de la revista Nature, ha captado cómo esta corona se contrae decenas de kilómetros cuando el agujero se pega un atracón de materia estelar y escupe los potentes estallidos de rayos X.


Es la primera vez que se observa algo así en un agujero negro cercano y de pequeño tamaño, los más violentos. Los científicos creen que pueden utilizar estos cuerpos como análogos de los agujeros supermasivos para estudiar sus efectos en la evolución de galaxias distantes. El equipo ha captado ya otros cuatro eventos similares con el instrumento a bordo de la ISS, según Phil Uttley, coautor del estudio. “Estamos a punto de conseguir descubrimientos rompedores”, asegura.



¿QUÉ HAY DENTRO DE UN AGUJERO NEGRO?


En el universo hay dos grandes clases de agujeros negros. “Los de masa estelar tienen el tamaño de una ciudad y masas de hasta 10 soles y nacen de explosiones de estrellas enormes”, escribe Daryl Haggard, del Instituto del Espacio de la Universidad McGill, en Canadá, en un comentario publicado por Nature. “Los agujeros supermasivos tienen el tamaño del sistema solar, concentran millones o miles de millones de veces la masa del Sol y residen en el centro de las galaxias”. Lo que aún es imposible de saber es qué sucede con lo que cae en un agujero. “Según la teoría de la relatividad de Einstein ninguna información puede escapar del interior de un agujero negro, porque para ello tendría que viajar más rápido que la luz [y la relatividad deja claro que nada puede ser más rápido que la luz]”, explica Teo Muñoz Darias, del Instituto de Astrofísica de Canarias. Solo gracias a nuevas teorías aún por demostrar como la gravedad cuántica se podría comenzar a responder esta pregunta.

Por NUÑO DOMÍNGUEZ
10 ENE 2019 - 03:11 COT

Voyager 2, sonda lanzada hace 41 años, llegó al espacio interestelar

La nave lleva consigo "cápsulas temporales que un día podrían ser los últimos restos de civilización humana", señala la NASA en un comunicado



Tras 41 años de viaje por el sistema solar, la sonda Voyager 2 llegó a una zona del espacio donde ya no sopla el viento del sol, a 18 mil millones de kilómetros de la Tierra, informó ayer la NASA.

A esta distancia extraordinaria, cada mensaje de Voyager 2 tarda 16 horas y media en llegar a la Tierra mientras, por ejemplo, el tiempo de comunicación a la velocidad de la luz con Marte es de ocho minutos solamente.

La gran noticia es la confirmación de que Voyager 2 salió de la heliosfera, la burbuja protectora de partículas y de campos magnéticos creados por el Sol, y que ya ha atravesado la heliopausa, el límite mas allá del cual ya no llega el viento solar.

Técnicamente, sin embargo, la sonda sigue estando en el sistema solar, cuya frontera está establecida en los confines de la nube de Oort, bastante más allá de Plutón, y que la NASA compara con una "gran burbuja alrededor del sistema solar".

Esta nube, compuesta probablemente por miles de millones de cuerpos helados, se mantiene bajo la influencia de la gravedad del Sol y Voyager 2 necesitaría todavía otros 30 mil años para atravesarla.

Se trata de la misión más larga en activo de la agencia espacial estadunidense, y sus instrumentos siguen enviando observaciones al día de hoy.

Lanzada cuando Jimmy Carter (1977-1981) era presidente de Estados Unidos, sobrevoló Júpiter en 1979, y luego Saturno, Urano y Neptuno en 1989.

Como seguía funcionando después de sobrevolar Neptuno, la NASA continuó con la misión, pero los ingenieros apagaron sus cámaras para ahorrar energía. En 2012 se convirtió en la misión más larga y más mítica de la agencia espacial.

Su sonda gemela, Voyager 1, que abandonó la Tierra 16 días después, llegó al espacio interestelar en 2012 y también siguió funcionando, pero uno de sus instrumentos cruciales para medir el viento solar bautizado Plasma Science Experiment, se estropeó en 1980.

"Ahora es todavía mejor", señaló Nicky Fox, director de la división de heliofísica de la NASA. “Las informaciones enviadas por las Voyager sobre los límites de la influencia del Sol aportan una visión inédita de un territorio verdaderamente virgen.”

Las dos sondas van "muy bien", dijo Suzanne Dodd, directora del departamento que se ocupa de las comunicaciones interplanetarias de la agencia.

Según Dodd, todavía podrían durar cinco o seis años más, ya que su único límite es la pérdida progresiva de capacidad de su generador de radioisótopos, que proporciona la energía necesaria para la desintegración de materiales radiactivos.

Cada una de ellas lleva grabaciones de sonidos e imágenes de la Tierra en unas placas de oro y de cobre, y aunque estuvieran apagadas los aparatos seguirían viajando potencialmente durante miles de millones de años con sus discos, "cápsulas temporales que un día podrían ser los últimos restos de civilización humana", señala la NASA en su comunicado.