La NASA descubre un 'cuasi-satélite' de la Tierra

Un pequeño asteroide ha sido descubierto en una órbita alrededor del Sol que lo mantiene como un constante compañero de la Tierra, y lo seguirá siendo por los siglos venideros.


Un pequeño asteroide ha sido descubierto en una órbita alrededor del Sol que lo mantiene como un constante compañero de la Tierra, y lo seguirá siendo por los siglos venideros.


A medida que orbita alrededor del Sol, este nuevo asteroide, denominado 2016 HO3, parece circular alrededor de la Tierra también. Está demasiado lejos para ser considerado un verdadero satélite de nuestro planeta, pero es el mejor y más estable ejemplo constante hasta la fecha de un compañero cercano a la Tierra, o "cuasi-satélite".

"Como 2016 HO3 realiza bucles alrededor de nuestro planeta, pero nunca se aventura muy lejos ya que ambos giran alrededor del Sol, nos referimos a él como un cuasi-satélite de la Tierra", dijo Paul Chodas, gerente del Centro de la NASA para objetos cercanos a la Tierra (NEO) en el Laboratorio de Propulsión a Chorro en Pasadena, California.

"Otro asteroide -2003 YN107-, siguió un patrón orbital similar durante más de 10 años, pero después se alejó de nuestra vecindad Este nuevo asteroide está mucho más bloqueado, y nuestros cálculos indican que 2016 HO3 ha sido un cuasi-satélite de la Tierra desde hace casi un siglo, y continuará siguiendo este patrón como compañero de la Tierra durante los próximos siglos".


En su viaje anual alrededor del Sol, el asteroide 2016 HO3 pasa alrededor de la mitad del tiempo más cerca del Sol que la Tierra al pasar por delante de nuestro planeta, y la otra mitad más lejos, al pasar por detrás. Su órbita se está inclinado un poco, haciendo que pase una vez cada año a través del plano orbital de la Tierra. En efecto, este pequeño asteroide se ve atrapado en un juego de 'salto de rana' con la Tierra que va a durar cientos de años.

La órbita del asteroide sufre un giro lento hacia atrás y hacia adelante a lo largo de varias décadas. "Los bucles del asteroide alrededor de la Tierra cambian la deriva un poco hacia delante o hacia atrás de año en año, pero cuando esa deriva es demasiado fuerte, la gravedad de la Tierra es lo suficientemente fuerte como para revertir la tendencia y saferrar al asteroide, de modo que nunca se distrae más lejos de unas 100 veces la distancia de la luna", dijo Chodas.

"El mismo efecto hace que nunca se acerque a menos de 38 veces la distancia de la luna. En efecto, este pequeño asteroide se ve atrapado en un pequeño baile con la Tierra".

El asteroide 2016 HO3 fue visto por primera vez el 27 de abril de 2016 por el telescopio Pan-STARRS 1 en Haleakala, Hawaii, operado por la Universidad de Hawaii y financiado por la Oficina de Coordinación de la Defensa Planetaria de la NASA. El tamaño de este objeto no ha sido aún firmemente establecido, pero es probable que oscile entre 40 y 100 metros de diámetro.

Ecomedicina: del cuerpo humano al cuerpo del planeta

Nada fácil resulta resistirse a la tentación de hacer la analogía entre el cuerpo humano y el cuerpo del planeta. Más aún cuando vivimos la crisis planetaria, la etapa en que la humanidad se ha convertido en una nueva fuerza geológica, capaz de afectar los enormes equilibrios globales de la Tierra. Ya Leonardo da Vinci había afirmado que el cuerpo humano es el microcosmos de la Tierra y el planeta el macrocosmos del ser humano. Esta alegoría que vemos hoy desde las miradas de la ciencia, en realidad ha sido por milenios una idea prevaleciente en las cosmovisiones de los pueblos originarios y en las filosofías de oriente. Para los mayas, por ejemplo, la idea del mundo, que es un rectángulo con cuatro esquinas, cada una representando los puntos cardinales y un centro, todos ellos simbolizados por un color, se encuentra presente desde el cuerpo humano (donde el ombligo es el centro), el altar, la casa, el huerto doméstico, la milpa y todo el universo.

Hoy esta visión resulta harto interesante porque apuntala lo que hemos llamado la conciencia de especie (La Jornada, 29/3/16), y porque se puede constituir en un baluarte ideológico no sólo de una manera diferente y más realista de ejercer la medicina, sino de poner en práctica una acción emancipadora de carácter ecopolítico. Si la medicina es el arte y la ciencia de comprender la relación entre salud y enfermedad, entre equilibrio y desequilibrio, entonces hoy debemos agregar a los médicos dedicados a curar los males humanos, a los científicos volcados a entender la salud y enfermedad del planeta entero. Esto fue posible desde que por vez primera en la historia los miembros de la especie humana tuvimos la oportunidad de mirar limpia y nítidamente nuestro hábitat, la casa que habitamos, en la imagen de satélite que captó por entero nuestro hogar. Haber interiorizado esa imagen de una esfera azul y blanca flotando en la inmensidad del espacio, nuestro territorio visto de manera completa, facilitó que la mente humana captara la idea de un cuerpo global que, al igual que el nuestro, está sujeto a equilibrios y cambios, a balances y patologías. Esta idea coincide misteriosamente con el hecho de que los dos científicos que lograron esbozar una primera teoría sobre la salud y enfermedad del planeta, hayan sido respectivamente un médico convertido en geofísico, el inglés James Lovelock, y una microbióloga, la estadunidnese Lynn Margulis. Ambos crearon, sintetizando un número inimaginable de datos e hipótesis provenientes de cientos de especialistas, la llamada Teoría de Gaia (en honor a la diosa griega de la Tierra).


Toda la discusión, controversias y debates que por dos décadas han dominado el tema del calentamiento global y el cambio climático tienen como modelo científicamente fundamentado a la Teoría de Gaia. Si Hipócrates formuló la hipótesis de que la enfermedad surge del desbalance de cuatro sustancias o humores (tierra, agua, aire y fuego), Lovelock establece que el desequilibrio planetario surge de un desajuste entre la litósfera (la porción geológica o dura), la hidrósfera (mares, ríos, lagos y lagunas), la atmósfera (gases) y la biósfera (el conjunto de seres vivos que pueblan la Tierra). Por ello, Lovelock se atrevió a asegurar que la Tierra está viva, y que es un superorganismo que se autorregula desde hace al menos 4 mil millones de años, y que ha pasado cinco veces por periodos difíciles de rompimiento de ese balance total, que se ha expresado por severas extinciones de especies. El científico inglés habla entonces de una medicina planetaria y de una geofisiología, y como el lector se está ya imaginando, identifica la crisis climática actual como resultante de una patología provocada por el aumento poblacional de un microbio letal llamado Homo sapiens. Esta afirmación, atrevida y brutal, ha sido respaldada por el trabajo escrupuloso y paciente de miles de científicos, técnicos e ingenieros de 150 países, agrupados en el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático creado en 1989 por Naciones Unidas, y que es un ejemplo soberbio de una ciencia interdisciplinaria e internacional dirigida a ofrecer diagnósticos bianuales sobre la salud de nuestra casa común. Un consorcio de médicos del cuerpo planetario.


Pero he aquí que, justamente, los mayores causantes de la enfermedad del planeta son los principales agentes de las enfermedades de los seres humanos. Se van por igual contra la casa y sus millones de habitantes. Ejemplos sobran. La lista incluye las emanaciones tóxicas de la industria, los autos, las reses, los escusados, la sustancias peligrosas, los agroquímicos o venenos agrícolas, la energía nuclear, los organismos genéticamente modificados (vea la explicación). Ya David E. Duncan, el famoso periodista y comunicador de California, analizó su propio cuerpo y encontró que de 209 sustancias peligrosas, 97 estaban dentro de él, incluyendo plaguicidas, dioxinas, ftalatos, metales, PBDE y disfenoles (ver su libro Experimental Man y otras publicaciones). Todo con un efecto extra. El planeta enfermo, con fiebre como el humano, genera cambios turbulentos y de gran escala como masivos incendios forestales (1997-98), huracanes (2000 a la fecha), aumentos extremos de temperatura (Europa en 2003), sequías extraordinarias (Estados Unidos y México en 2012-13), derretimiento de los cascos polares, derretimiento del hielo de las montañas, e incremento del nivel del mar. Por lo hasta aquí planteado, la pregunta que surge es si los médicos de lo humano no deberían de tomar en cuenta a los médicos del planeta y viceversa. Si no debería de haber una sola (eco)medicina. Entonces los modernícolas desarrollados, tecnologizados y científicos retornarían a lo que los chamanes, curanderos y brujos han venido realizando desde hace decenas de miles de años: una medicina integradora del hombre y del cosmos. Una lección para reflexionarse.


*Síntesis de la conferencia ofrecida en la Escuela de Medicina Integral y Salud Comunitaria de Tlalpan (1/6/16).

Resuelto el enigma de los polígonos que cubren la superficie de Plutón

Las formas poligonales que aparecen en la superficie de Plutón, como las que se observan en la llanura Sputnik Planum, probablemente se han formado por procesos de convección bajo su gruesa capa de nitrógeno helado.

 

En la vasta cuenca Sputnik Planum de Plutón han aparecido a lo largo de decenas de kilómetros unas misteriosas e irregulares figuras poligonales. Ahora, en dos artículos publicados en Nature se revela que en el interior de la gruesa capa de nitrógeno sólido que cubre el planeta enano se producen procesos de convección que están detrás de estas formaciones geométricas.

Este mecanismo de propagación del calor (provocado por diferencias de densidad entre los materiales) origina una contracción del terreno en la superficie, dejando las distintivas figuras poligonales. Tienen entre 10 y 40 kilómetros de diámetro, y muchas de ellas presentan los lados elevados.
“Estas investigaciones demuestran que la Sputnik Planum es una de las superfcies más jóvenes del sistema solar”, aseguran Andrew J. Dombard y Sean O’Hara en una revisión de los trabajos publicados. “Es una planeta enano y helado, pero geológicamente dinámico”.

Para resolver el misterio sobre estas formaciones, un equipo liderado por el profesor del Centro de Ciencias del Espacio de Washington (EEUU) William McKinnon usó las mediciones que hizo la nave espacial New Horizons para mostrar que las capas de hielo, de más de un kilómetro de espesor, presentaban flujos de calor en su interior. Estos autores consideran que las convecciones podrían explicar la gran anchura lateral de los polígonos.

Por su parte, otra investigación liderada por Alexander Trowbridge, profesor en Universidad Purdue de Indiana (también en EE UU) analiza la existencia de los polígonos usando otra técnica. En su trabajo, aplicaron modelos numéricos al nitrógeno sólido y también comprobaron que este hielo está sometido a mecanismos de convección en su interior.


¿Más polígonos en el sistema solar?


Los autores piensan que este tipo de mecanismos, con los que se renuevan las capas de hielo continuamente, pueden estar produciéndose en otros planetas enanos del cinturón de Kuiper, un conjunto de objetos que va más allá de la órbita de Neptuno y del que se sabe muy poco. El nuevo avance sobre la formación de polígonos sobre la superficie de planetas helados permite aventurar situaciones similares en otros lugares del espacio.

"Plutón nos muestra que los procesos planetarios funcionan de manera similar con independencia del lugar del sistema solar donde ocurran”, valoran los profesores Paul Schenk del Instituto Planetario y Lunar de Texas (EE UU) y Francis Nimmo de la Universidad de Santa Cruz en otro artículo publicado también en Nature Geoscience.

Físicos, a la caza de partícula aún más grande que el bosón de Higgs

Después de revolucionar el conocimiento de la física con el descubrimiento del bosón de Higgs, hace cuatro años, el Gran Colisionador de Hadrones (LHC, por sus siglas en inglés) se usa ahora para responder preguntas aún más complejas acerca de la formación del universo.


Luego de una pausa invernal, la máquina productora de choques de átomos de la Organización Europea de Investigación Nuclear (CERN) será echada a andar con una potencia aún mayor, y los científicos esperan que sea capaz de hallar partículas cuya existencia apenas se ha insinuado.


En diciembre se recogieron débiles signos de una nueva partícula, y desde entonces los científicos han emprendido una febril teorización. El Modelo Estándar de física, que explica cómo está estructurado el universo, tiene algunas lagunas importantes –referentes a la materia oscura y a otras dimensiones potenciales– que el nuevo descubrimiento podría llenar.


Hallazgos inevitables


Los detectores de partículas del LHC, llamados Atlas y Solenoide Compacto de Muones, presentaron lecturas preliminares que sugirieron que a 750 gigaelectronvoltios de energía podría existir una partícula no registrada por el modelo estándar. Esta partícula misteriosa tendría una masa cuatro veces más grande que el quark mayor, que es la partícula de mayor masa en el modelo, y seis veces mayor que el bosón de Higgs, señalaron funcionarios del CERN.


Se requieren más datos para evaluar estas posibilidades, y aun entonces los resultados de diciembre podrían ser sólo una anomalía pasajera. Pero, con tanto por explicar, los físicos señalan que probablemente los descubrimientos de nuevas partículas –sea este año o más tarde– sean inevitables conforme los colisionadores se vuelvan más y más poderosos.


Es el aviso de un posible descubrimiento, señaló el físico teórico Csaba Csaki. Si es verdad, posiblemente sería lo más emocionante que he visto en física de partículas en toda mi carrera; más emocionante que el descubrimiento del bosón de Higgs.


Cuando esté en plena operación, a finales de mayo, el LHC hará estrellar entre sí grandes paquetes de partículas, con la esperanza de producir suficientes datos para explicar las nuevas partículas. No se esperan respuestas firmes en las próximas semanas, si no es que hasta la conferencia de físicos conocida como ICHEP, en agosto próximo, en Chicago.


Dave Charlton, quien encabeza el equipo del Atlas, señaló: Esta partícula, si es real, sería algo totalmente inesperado, que nos dice que nos estamos perdiendo de algo interesante.


Ocurra lo que ocurra, los físicos experimentales y teóricos coinciden en que 2016 promete ser emocionante por la sola cantidad de datos producida por las colisiones de alta intensidad a una energía sin precedente de 13 teraelectronvoltios (TeV), nivel que se alcanzó por primera vez, en una escala menor, el año pasado.


En energía, el LHC llegará casi a su máximo de 14 TeV, y más de 2 mil 700 paquetes de partículas estarán en haces que colisionen a la velocidad de la luz, que es casi el máximo, informó Arnaud Marsollier, vocero del CERN. Añadió que la meta es producir seis veces más colisiones este año que en 2015.


Traducción: Jorge Anaya

Stephen Hawking anuncia un viaje a Alfa Centauri a bordo de un chip

Yuri Milner y Mark Zuckerberg apadrinan un programa para alcanzar la estrella más cercana a la Tierra y observar sus planetas habitables

 

¿Se puede llegar a la estrella más próxima en 20 años? Stephen Hawking, el científico más famoso del mundo, cree que sí y ha presentado hoy una iniciativa millonaria para conseguirlo. Se trata del proyecto Breakthrough Starshot, que pretende enviar una miríada de naves espaciales a Alfa Centauri, la estrella más cercana a nuestro planeta.


“La Tierra es un lugar maravilloso, pero puede que no dure para siempre”, ha dicho Hawking. “Tarde o temprano debemos mirar a las estrellas” y este proyecto “es un primer paso muy estimulante”, ha añadido.


Junto a Hawking, apoya la iniciativa el magnate ruso Yuri Milner, famoso por haber creado alguno de los premios para científicos mejor pagados del mundo. El proyecto pretende desarrollar una tecnología basada en chips de unos pocos gramos, similares a los que hay en los teléfonos móviles. Estas nanonaves se moverían con luz láser y serían capaces de llegar al astro en unos 20 años, según la web del proyecto. Uno de los objetivos es estudiar los posibles planetas habitables similares a la Tierra que hay en este sistema solar vecino.


Antes de eso es posible que se tarde otros 20 años en desarrollar toda la tecnología necesaria. La iniciativa está financiada con 100 millones de dólares y se ha presentado hoy en una rueda de prensa en Nueva York. Además de Hawking y Milner, Mark Zuckerberg, fundador de Facebook, forma parte de la junta directiva. No es casual que la presentación se haya hecho hoy, cuando se cumplen 55 años del primer viaje el espacio, protagonizado por el cosmonauta soviético Yuri Gagarin.


El director de la iniciativa será Peter Worden, ex director del centro Ames de la NASA, asesorado por científicos e ingenieros de primer nivel. A la presentación de hoy también han asistido otros grandes nombres de la ciencia y la divulgación como Ann Druyan, coguionista de la serie Cosmos y que fue mujer de Carl Sagan, o Freeman Dyson.


Con la tecnología actual se tardaría en llegar a Alfa Centauri 30.000 años, dice el comunicado emitido hoy. El proyecto trazado para alcanzarlo debe conseguir que los nuevos dispositivos necesarios alcancen la madurez para que cada nave no sea más cara que un iPhone. Solo entonces se podría enviar muchos de estos vehículos, compuestos por chips capaces de tomar imágenes que viajarían sobre velas solares propulsadas por luz y que lograrían moverse unas mil veces más rápido que los vehículos espaciales actuales.


“Nuestra inspiración viene de Vostok, Apolo, y otros programas espaciales”, ha dicho Worden. “Es tiempo de abrir la era de los viajes interestelares aunque necesitamos mantener los pies en el suelo para conseguirlo”, ha añadido.

Confirman la existencia de las ondas gravitacionales

Después de varios meses de discusiones, este jueves los científicos del LIGO dan finalmente a conocer su veredicto sobre la existencia de las ondas gravitacionales, que estiran y comprimen el espacio-tiempo.


Se cumple la predicción más increíble de Einstein: las ondas gravitacionales existen. El propio Einstein dudaba sobre su existencia e incluso pensó en desmentir la idea en 1936.


El hallazgo confirma también la existencia de agujeros negros en el espacio.


Según los científicos del LIGO, se ha detectado por primera vez en la historia ondas en el espacio-tiempo producidas por la colisión de dos agujeros negros, uno 36 veces, y el otro 29 veces más grandes que el Sol, a una distancia de más de mil millones de años luz de la Tierra.


Antes del ‘choque’ los agujeros daban vueltas uno alrededor del otro a razón de 250 veces por segundo a una velocidad dos veces inferior a la de la luz. Su colisión se tradujo en ondas gravitacionales que crearon una enorme ‘tormenta’ en la que el flujo de tiempo se desaceleraba y luego se aceleraba para ralentizarse de nuevo después.


Esto fue ‘escuchado’ por el LIGO, explicó a ‘The New York Times’ el doctor Kip Thorne, del Instituto de Tecnología de California (Caltech).


Las ondas fueron detectadas por primera vez el 14 de septiembre de 2015 y desde entonces los investigadores estudian el hallazgo. “Las noticias que les estamos contando son fantásticas“, ha afirmado la portavoz del LIGO, Gabriela González.
El estudio científico al respecto será publicado por la revista ‘Physical Review Letters‘.


Es que las ondas gravitacionales se crearon a raíz del Big Bang, hace alrededor de 13.800 millones de años. Al parecer, todavía las sentimos, aunque son mínimas.


Los primeros rumores de que los científicos del Observatorio de Interferometría Láser de Ondas gravitacionales (LIGO por sus siglas en inglés) pudieron haber detectado ondas gravitacionales, por primera vez después de que estas fueran predichas por Albert Einstein, surgieron en septiembre de 2015. Esta misma semana el LIGO anunciaba que se pronunciaría este 11 de febrero a las 15:30 GMT.


Los físicos del Instituto de Tecnología de California (Caltech), del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), de la Colaboración Científica de LIGO (LSC) y otros se han reunido este jueves en la Fundación Nacional para la Ciencia para informar a los medios sobre el hallazgo.


100 años de búsqueda


En 1916 Albert Einstein hizo pública su Teoría General de la Relatividad, en la que predijo la ondulación que comprime y estira el espacio-tiempo, generada por eventos tan extremos como explosiones de estrellas o choques de agujeros negros.
Desde entonces los científicos se devanaron los sesos buscándolas. Su ansiedad se manifestó en varias ocasiones, la última en marzo de 2014, cuando varios especialistas habían anunciado su detección, pero se trató de falsas alarmas.
¿Qué genera estas ondas?


Las ondas gravitacionales se asemejan al efecto que se produce en una cama elástica cuando algo cae sobre ella. Cuanto más grande es el objeto, más ondulación producen. Por ejemplo, en nuestro sistema solar las ondas gravitacionales más fuertes son aquellas que se deben a los movimientos del Sol y Jupíter.


En teoría la perturbación gravitacional es producida por materia que se mueve con aceleración variable. Las ondas más fuertes deben ser producidas o por colisión de dos objetos gigantes con aceleraciones pequeñas, como dos galaxias, o por dos objetos de menor masa pero con aceleración enorme, como la fusión de estrellas de neutrones.


Las ondas más fuertes son producidas o por la colisión de dos objetos gigantes con aceleraciones pequeñas (como en el caso de dos galaxias) o por dos objetos de menor masa pero con una enorme aceleración, como cuando se produce la fusión de estrellas de neutrones.


Por ejemplo, desde un punto de vista teórico, la colisión de dos agujeros negros causaría una onda masiva, lo que justamente fue detectado por el LIGO.


Pero no hay que engañarse: como la gravitación de por sí es la fuerza más débil (en comparación con otras tres interacciones fundamentales como la interacción nuclear fuerte, la interacción nuclear débil y la interacción electromagnética), las ondas gravitacionales lo son tanto que al alcanzar la Tierra pueden tener el tamaño de una milmillonésima del diámetro de un átomo.


¿Qué es LIGO?


Una de las formas de ‘cazar’ las ondas es midiendo los estiramientos en el espacio-tiempo. Para lograrlo, los científicos estadounidenses utilizan un enorme sistema, el Observatorio de Interferometría Láser de Ondas Gravitacionales (LIGO), cuyo objetivo es detectar pequeñas vibraciones causadas por el paso de las ondas gravitacionales.


Después de haber trabajado varios años en vano, el LIGO reanudó sus estudios en septiembre del año pasado equipado con tecnologías de punta. Ahora el LIGO alcanza un máximo de 225 millones de años luz de distancia y es tan sensible que atrapa desplazamientos 10.000 veces menores que el diámetro de un protón.


El 14 de septiembre a las 10.51 GMT. en el LIGO se produjo la primera detección de las ondas gravitacionales de la historia.


¿Y ahora?


El descubrimiento puede abrir una nueva etapa en el estudio del universo, ya que, a diferencia de la luz, las ondas gravitacionales pueden penetrar en objetos gigantes y misteriosos como los agujeros negros. Es decir, el hallazgo de esta ondas puede abrir el camino a otros aún más sorprendentes e incluso podría darnos la respuesta sobre los orígenes del universo.


Este descubrimiento constituirá a partir de ahora una ayuda en la investigación del universo merced a la asistencia de este nuevo instrumento, ha afirmado este jueves uno de los participantes de este proyecto, Mijaíl Gorodetski, jefe del departamento de Coherencia Microóptica y Radiofotónica del Centro ruso de Cuántica, recoge la agencia TASS.
“Estamos ante una nueva era, la era de las ondas gravitacionales en la astronomía, algo equiparable a la llegada de los telescopios y la radioastronomía“, aseguró Gorodetski.


“Es un descubrimiento que por primera vez confirma y ahonda en la Teoría de la Relatividad General de Einstein, al abrir nuevos horizontes para la creación de nuevas teorías sobre la realidad cuántica y, posiblemente, nuevas sobre la gran unificación, que describe todos los tipos de interacción física en términos y ecuaciones únicas”, ha explicado el investigador ruso.

Científicos europeos lanzan un prototipo de vivienda espacial

Es una especie de cápsula plegable, con dos camas, aseos y un sistema de reciclado de aire y agua. Los científicos europeos presentaron esta semana un prototipo de vivienda espacial, como las que podrían instalarse en el futuro en Marte o en la Luna.
El SHEE, acrónimo en inglés de hábitat autodesplegable para entornos extremos, es como una casa prefabricada de 5.5 toneladas, capaz de viajar en una lanzadera espacial para desplegarse en unos minutos nada más tocar suelo en otro planeta.
Puede albergar, en 17 a 18 metros cuadrados y 50 metros cúbicos a dos astronautas completamente autónomos durante dos semanas, explicaron sus diseñadores, que viajaron a Estrasburgo (este de Francia) para presentar su creación.


Este proyecto costó 2.1 millones de dólares, que fueron financiados en 75 por ciento por la Unión Europea (UE).
El prototipo no está pensado para instalarlo en Marte: ni sus paredes de fibra de vidrio y resina ni su impermeabilidad se ajustan a las normas de un viaje interplanetario. Tampoco está equipado con una esclusa de entrada y salida para las escafandras, algo indispensable para Marte, explica Jérémi Gancet, experto en robótica, quien trabajó en este proyecto para la compañía belga Space Applications Services.


Como consecuencia, por ahora se aspira a probar el SHEE en la Tierra, en entornos aislados y hostiles, afirma Virginie Taillebot, ingeniera de Comex, empresa francesa especializada en tecnología submarina. Su trabajo consistió en contribuir en la regulación del agua, de la temperatura y de la atmósfera.


A prueba en España


La cápsula puede resultar útil, según Taillebot, en, por ejemplo, zonas golpeadas por desastres naturales, hasta las que puede transportarse por helicóptero.


Pero por encima de todo, lo que los diseñadores tienen en mente es el espacio.


En pocos meses el prototipo se instalará varias semanas en la zona de río Tinto, en Huelva, en el sur de España, para simular una experiencia en Marte.


Los creadores del SHEE confían además en que la Agencia Espacial Europea lo use para misiones de entrenamiento de sus astronautas.


Por su lado, la NASA investiga sobre módulos habitables, con la perspectiva de misiones a la Luna o a Marte, programadas para 2030. Proyectos complementarios, más que rivales, según Gancet, ingeniero belga que esboza las eventuales condiciones para una aplicación espacial.


Habría que instalar –explica– varios módulos SHEE, conectados, para formar una especie de aldea en el planeta rojo, en el que los astronautas pasarían por lo menos unos meses. Habría que reflexionar sobre cómo colocar, a su lado, depósitos de agua y de comida, así como de energía suficientes para cubrir sus necesidades.

Las diez mayores sorpresas (hasta ahora) de Plutón

Mientras la nave no tripulada New Horizons se aleja de Plutón en busca de su próximo objetivo, un objeto celeste del cinturón de Kuiper situado casi 1.600 millones de kilómetros más lejos del Sol que el planeta enano, sigue mandando los datos que acumuló cuando lo "rozó" en julio pasado. Esto explica que Alan Stern, director científico de esta misión de la NASA, se guarde las espaldas cuando enumera las diez cosas más sorprendentes que se han descubierto hasta ahora en Plutón, ya que la nave continuará suministrando datos e imágenes durante 10 meses más y puede haber muchas sorpresas todavía.

Una de las cosas que más le sorprenden a Stern es que no se hayan descubierto más lunas de Plutón que las ya conocidas, lo que, por otra parte, deja en muy buen lugar a los que encontraron cuatro pequeñas nuevas lunas mediante el telescopio espacial Hubble antes del paso de New Horizons. Estas se añadieron a la luna Caronte, mucho mayor y ya conocida.


Otra cosa sorprendente, explica Stern en la revista Sky&Telescope, es que Plutón haya resultado tener un diámetro mayor que Eris, el otro planeta enano, aunque por muy poco. Plutón mide 2.374 kilómetros, con un error de 6 kilómetros, mientras que Eris, aunque es mucho más masivo que Plutón, mide 2.326 kilómetros, con un error de 12 kilómetros. El descubrimiento de Eris en 2005 fue la razón principal de que Plutón dejase de ser planeta en 2006, y no se pudo medir con exactitud hasta 2010, cuando pasó por delante de una estrella. "Plutón es el claro rey del cinturón de Kuiper", comenta Stern.

La orografía de Plutón ha brindado otras dos sorpresas. Por un lado, la gran cantidad y altitud de las montañas encontradas, de hasta 4 kilómetros de altura, y por otro, los indicios de que existen dunas en la superficie, algo inesperado porque la atmósfera de Plutón es muy poco densa en la actualidad, aunque pudo serlo mucho más en el pasado.

La atmósfera es el escenario de otro de los grandes descubrimientos. Existen neblinas atmosféricas producidas por partículas similares al hollín que son capaces de producir un cielo azul al salir y al ponerse el Sol, debido al mismo proceso que tiene lugar en la Tierra y que los propios científicos de New Horizons habían descartado para Plutón.

La gran variedad y complejidad del planeta enano en su conjunto ha sorprendido también a los científicos, que ya sabían que se producen cambios, pero no creían que fueran tantos. Para Stern, en vez de ver otro Tritón (el satélite de Neptuno que observó en 1989 la Voyager 2) está emergiendo otro Marte. En cuanto a la actividad, por un lado no se han encontrado géiseres, que sí se dan en Tritón, pero se ha fotografiado una planicie de hielo de 1.000 kilómetros de anchura en la que no se ven cráteres de impacto, lo que indica que se formó hace poco tiempo en la escala geológica y, por tanto, que Plutón sigue teniendo actividad geológica. Finalmente, están los inesperados glaciares, el flujo de hielo de nitrógeno desde un terreno escarpado a una planicie que se ve en algunas áreas en las imágenes.


Una sorpresa muy bienvenida fue la enorme formación geológica en forma de corazón que se pudo discernir cuando la nave estaba todavía a más de 100 millones de kilómetros de distancia. La imagen se convirtió en la mejor embajadora de la misión y la hizo mucho más popular de lo que nadie esperaba.

En cuanto a Caronte, la luna de Plutón que es casi tan grande como este, se ha descubierto en ella una gran e inesperada variedad de rasgos geológicos que indican una compleja historia. Algunos de estos rasgos, como la gran mancha de color marrón en el polo norte, no tienen todavía explicación.

Cuando efectuó el 29 de octubre la última maniobra, hasta ahora, para dirigirse hacia el nuevo objetivo New Horizons navegaba a más de 51.000 kilómetros por hora, estaba a 127 millones de kilómetros de Plutón y a 5.100 millones de kilómetros de la Tierra. Le quedaban 1.450 millones de kilómetros que recorrer hasta alcanzar en 2016 el objeto MU69, que fue descubierto hace solo un año, y todo funcionaba perfectamente. Quizás este perfecto funcionamiento de una nave fabricada en la Tierra y que lleva casi 10 años surcando el espacio en condiciones tan duras pueda considerarse la mayor sorpresa de todas, y se debe a los ingenieros y técnicos que la diseñaron y construyeron.

Jueves, 29 Octubre 2015 05:32

Hallan oxígeno molecular en cometa 67P

Hallan oxígeno molecular en cometa 67P

La sonda espacial Rosetta descubrió la existencia de oxígeno molecular (O2) entre los gases que rodean al cometa 67P, hallazgo importante para comprender el origen del sistema solar, según un estudio que publicó este miércoles la revista Nature.


Se trata de la primera observación de oxígeno en la coma (cabellera) de un cometa, compuesta principalmente de vapor de agua, monóxido y dióxido de carbono.


Fue muy sorprendente, afirmó André Bieler, investigador de la Universidad de Michigan y autor del estudio. No esperábamos para nada hallar oxígeno. A pesar de que ya había sido detectado en otros cuerpos celestes que contienen hielo –como por ejemplo las lunas de Júpiter y Saturno–, hasta el momento se desconocía la presencia de oxígeno en un cometa, aunque ahora se presume que puede ser algo común.


Espectrómetro de masa


Fue detectada por el espectrómetro de masa de la sonda europea Rosetta, que acompaña al cometa 67P/ Churiumov-Guerasimenko en su periplo alrededor del sol.


Las medidas efectuadas revelan una cantidad de O2 de 3.8 por ciento en relación con la cantidad de agua (H2O) presente. El análisis de esa proporción pone de manifiesto que el oxígeno y el agua presentes en el cometa tienen el mismo origen.
Ello sugiere que el O2, presente en la nube molecular de donde proviene el sistema solar, se habría incorporado al núcleo del cometa durante la formación del cuerpo celeste.


Pensamos que se trata de oxígeno primordial, es decir, proveniente de aquella nube molecular original, indicó Bieler.


Según el astrónomo, eso parece indicar que mucha de la materia procedente de la nube molecular ha sobrevivido sin cambios a la posterior formación del sistema solar hace 5 mil millones de años.

Propone la Agencia Espacial Europea construir una aldea lunar

La Agencia Espacial Europea (ESA) propuso construir una audaz aldea lunar internacional, que podría ser edificada por robots y permitiría el regreso del hombre al satélite tras décadas de ausencia.


El nuevo director general de la ESA, Johann-Dietrich Woerner, defendió su idea de Moon Village (aldea lunar) ante la comunidad espacial reunida en el 66 Congreso Internacional de Astronáutica, organizado en Jerusalén la semana pasada. El proyecto ya había sido mencionado por Woerner en una entrevista con la BBC, poco después de asumir funciones, en julio.
La idea está sobre la mesa, declaró Franco Bonacina, portavoz del director general de la ESA. Pero todavía no existe un documento que describa el programa.


La expresión aldea lunar no quiere decir que se vaya a construir en la Luna un pueblo con escuelas, iglesias y casas, aclaró. Es un concepto que prevé una participación internacional para realizar misiones diversas y variadas en la Luna, tal vez en el lado oscuro. Las instalaciones no tienen por qué estar concentradas en un solo lugar.


Woerner, ex jefe de la Agencia Espacial Alemana, parte de que la aventura de la Estación Espacial Internacional (EEI), lanzada en 1988, debería normalmente concluir hacia 2024.


Hay que pensar en lo que queremos hacer después. De allí la idea de incitar a la comunidad internacional a realizar algo juntos sobre la Luna, explicó Bonacina. Se trata de reunir y federar ideas en torno al satélite de la Tierra, que todavía tiene mucho que enseñarnos.


El director general de la ESA, para quien el espacio carece de fronteras, quiere que todos participen en esta aldea lunar, señaló Bonacina. China, que no participa en la Estación Espacial Internacional pero conduce un ambicioso programa lunar, podría ser bienvenida.


El programa estadunidense Apolo permitió al hombre dar su primer paso en la Luna el 21 de julio de 1969. Sin embargo, desde diciembre de 1972 ningún ser humano volvió a pisar el satélite.


Por el contrario, desde los años 90, varias sondas fueron enviadas alrededor de la Luna, entre ellas la europea SMART1 en 2003.


Bernard Foing, investigador principal de la misión SMART1 y director del grupo internacional para la exploración lunar, describe lo que podría ser la aldea.


Habrá una etapa de aldea robótica. Luego una de estación habitada. Y ello también nos permitirá preparar expediciones aún más lejanas, explicó.


Es un plan progresivo que comienza con misiones orbitales. Un jalón importante será la misión estadunidense Orión, en la que colabora la ESA, agregó.


Para el horizonte 2021/2023, la cápsula transportará a cuatro astronautas en órbita alrededor de la Luna.
Con Orión, la NASA aspira sobre todo a una misión habitada a Marte.


La ESA colabora además con la misión rusa Luna 27, prevista para 2020. La misma prevé el envío de un alunizador que exploraría las regiones polares del satélite, donde hay depósitos de hielo.


En el polo sur hemos localizado lugares que contienen hielo en el subsuelo cercano, que están bastante bien iluminados y ofrecen una buena posibilidad de comunicación, precisó Foing. Todos elementos necesarios para instalar una base habitada.