El feminismo, las críticas al #MeToo y los argumentos del ‘anti #MeToo’

Pasan dos años desde que la actriz demócrata de Hollywood Alyssa Milano lanzara la campaña “#Yotambién” para denunciar la violencia sexual que había sufrido en su trabajo e invitara a otras mujeres romper su silencio; y lo consiguió: miles de mujeres de todo el mundo y en decenas de idiomas se animaran a revelar y compartir sus secretos más dolorosos y humillantes haciendo historia: romper en pedazo al maldito concepto de honor, uno de los pilares de la familia patriarcal.

Pasó desaparecido que la frase ya había sido formulada en 2006 por otra víctima de violencia sexual, la activista afroamericana Tarana Burke quien después de conocer el drama de unas menores sometidas a abusos, fundó Me too Movement con el fin de generar conciencia sobre la dimensión de la agresión y la explotación sexual en la sociedad, promoviendo el «empoderamiento a través de empatía» entre mujeres.

El éxito universal de la campaña de Milano, que pone su énfasis en la conducta sexual grosero ejercido desde el poder, se debió quizás a que fue utilizada por los medios de comunicación demócratas contra un Donald Trump que había sido acusado por varias mujeres de perversión y abusos sexuales. Unas 50 diputadas de un Partido Demócrata sin ideas e incapaz de reclutar a diferentes sectores sociales (mujeres, trabajadores, inmigrantes, las minorías “raciales” y religiosas, los ecologistas, etc.), perjudicados por las políticas de un inepto presidente que se le regalaba decenas de motivos en bandeja, pidieron su dimisión o una investigación al respecto para someterle a una moción (impeachment). Y cuando se dieron cuenta de su error, empezaron a cometer otro: esta vez con el llamado Rusiagate, mientras 45 millones de mujeres, hombres, negros, blancos, nativos y emigrantes viven en la absoluta pobreza.

El mundo debería haberse estremecido al conocer parte de la magnitud de tanto horror sufrido en silencioso, pero ¿lo hizo?

Los dos sectores anti #MeToo

  1. Desde la derecha la campaña fue atacada con los siguientes argumentos:
  • Las mujeres son cómplices de los abusos: utilizan sus encantos para escalar en su trabajo. Aunque en los ínfimos casos fuese así, ¿por qué los hombres no necesitan hacer lo mismo?
  • El deseo sexual masculino es imposible de controlar por estar incrustado en sus genes que no en una mente que considera a la mujer un ser creado para satisfacer las necesidades de los hijos varones de Adán. ¡Falso biologismo! ¡No hay registro histórico de la violación colectiva de mujeres en biquini o bañador en ninguna playa por los hombres bañistas, pero los hay y millones sobre el acoso y los abusos de los jefes a sus empleadas en los 195 países del planeta! La diferencia es que en un lugar carecen del poder para hacerlo y en el otro sí. En el trabajo, ellas aguantan la agresión sexual porque dependen de la voluntad del hombre para ser contratadas, ocupan puestos de menor categoría en la jerarquía de poder y son las primeras en ser despedidos.
  • Si no resisten, significa que les gusta, sino “se irían”: pero no “se van” porque la mayoría tiene todas las puertas bloqueadas y no pueden permitirse el lujo de perder su trabajo mientras tienen bocas que alimentar, y aunque se vayan, en el segundo, el tercero y el último trabajo encontrarían el mismo problema.
  • El tipo de ropa que llevan es una autorización a ser tocadas, asaltadas:  Es lo que pensó un tribunal de Irlanda, al absolver en 2018 a un violador después de que su abogado mostrase el tanga que había llevado su víctima de 17 años. El hashtag #ThisIsNotConsent con las fotos de tangas invadieron las redes sociales. ¿Por qué, entonces, a ninguna mujer se le ocurre manosear ni mucho menos violar a los hombres que andan sin camisa y con los pechos expuestos en la Rambla de Barcelona?

Millones de mujeres musulmanas que obligadas (por Dios, el Estado o la familia) se cubre con el velo también sufren tocamientos e incluso violaciones en los espacios públicos. Una encuesta a las mujeres egipcias, (que hoy al contrario de lo que pasaba en los años setenta ninguna se atreve a ponerse minifalda), casi todas con el velo, realizada por la ONU en 2013, mostró que el 99,4% había experimentado acoso y abusos sexuales.

El asalto a las mujeres en las calles de Afganistán es tal que ni se salvan las que llevan el burka (prenda que justamente lo único que resalta es el sexo de la persona). Este fue el tema del performance de la artista afgana Kubra Khademi, que  hizo de gladiatoria de bragas de acero para mostrar por qué hay padres que no dejan que sus hijas vayan al colegio. El hastag #MosqueMeToo (“Mezquita yo también”) denuncia que ni en los lugares sagrados como la Meca, las mujeres aun ultratapadas están a salvo.

  1. Desde la extrema izquierda se alega que #MeToo:
  • Es una campaña de mujeres burguesas. ¡Vale, porque ellas tienen medios para expresarse y su voz llega. Pero, esta lacra, y otras incluidas en la violencia contra la mujer, la sufren todas (en diferentes grados y formas), independientemente de su clase, raza o religión. Las temporeras marroquíes de Huelva también denunciaron en 2018 el acoso, los abusos sexuales (tocamientos en pechos y genitales) y coacción del empresario, pero el juez instructor lo archivó. La presión social hizo que la justicia ordenase reabrir el caso. Luego están, las amordazadas, como millones de madres en los campos de refugiados de Kenia, Somalia, Sudan, Siria, Jordania, Turquía, y otros que cada vez que tiene que pedir una barra de pan para sus hijos son manoseadas, incluso violadas por los vigilantes o proveedores de alimentos.
  • Se centra en el dolor de una misma que no la discriminación integral de la mujer como colectivo. “Yo también”, es una pieza más de una causa común, y tiene el potencial de construir una solidaridad en base del sufrimiento compartido, y no hay que pedirle más.
  • Su objetivo no es desmantelar el neoliberalismo patriarcal. ¡Cierto! Pero esto no debe impedir hacerle un “apoyo crítico”. Reclamar la libertad personal de expresión de mujeres que incluso hoy están forzadas a callarse significa romper los tabús creados durante milenios que hacen de mordaza. La campaña cuestiona la normalidad del abuso del poder, y ha planteado la necesidad de expresar el consentimiento en una relación sexual.

Los males de MeToo

  • Al carecer de un enfoque ideológico para analizar el problema, cuestiona la “actitud poco moral” de algunos hombres, que no la estructura del poder, el monopolio de los hombres sobre los recursos y medios económicos, y una milenaria cultura misógina legitimada por muchas religiones. La superioridad es el concepto que el sexismo comparte con el racismo y también con el especismo.
  • Carece de respuestas incluso para suavizar la opresión multidimensional a la que están sometidas todas las mujeres que trabajan.
  • Comparte la visión con quienes abogan que el empoderamiento individual conduce a la liberación colectiva, pidiendo más puestos para las mujeres “valiosas” en el poder, que no es otro que participar en la gestión de la explotación, legitimando y reproduciendo el sistema, y liberarse ellas que no las mujeres. El modelo individualista del feminismo, que achaca la disfunción de una sociedad fundada en la explotación y la lamentable situación de mujeres a la falta de ambición de ellas, les propone atiborrarse de libros de “autoayuda”, ser “agresivas”  y “emprendedoras”. Si aun así, y matándose en el esfuerzo, no consiguen triunfar será porque no se lo merecen.

Si el «feminismo de Twitter» no acaba con una complejo y milenario sistema de explotación de unos sobre otras, la “lucha armada” tampoco lo consigue: Phoolan Devi, la Reina Bandida, una mujer india que había sido violada en varias ocasiones por una manada de hombres, creó un grupo armado de mujeres que mató a una veintena de depredadores sexuales, todos de castas superiores. Después de pasar 11 años en prisión –sin ser juzgada–, la heroína de los pobres fue elegida diputada. En 2001 fue asesinada a balazos por defensores de la supremacía masculina.

La necesidad de acciones colectivas

El 16 de agosto, varios miles de mujeres ocuparon la Zona Rosa de la Ciudad de México, -en un país donde cada día al menos 10 mujeres son asesinadas-, en protesta por la violación de una joven por cuatro policías y la indiferencia de las autoridades. Días antes, un grupo de mujeres asaltó con espray una jefatura de la honorable policía, pintándola de rosa. Para un poder que se aterroriza viendo un pueblo movilizado, la “violación” del espacio policial era más grave que la violación y el asesinato de mujeres por estos individuos. El movimiento feminista universal, como movimiento político, necesita acciones contundentes que visibilicen su profundo malestar por los recortes de derechos logrados durante siglos de lucha, y no sólo para así ser escuchado, sino también para atraer a las jóvenes al activismo en las calles, universidades y fábricas, traspasando el “me gusta” del ordenador.

Por Nazanín Armanian

25 agosto 2019

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El viernes Alexander Acosta renunció a su cargo de secretario del Trabajo de EU.Foto Ap

La enorme presión de la opinión pública en EU, a 16 meses de las elecciones sobre el abuso sexual de menores por el recidivista Jeffrey Epstein "Pedofilia Cupular del Multimillonario: Casa Blanca/VirginIslands/Israel"; (https://bit.ly/2XIePOB), orilló a Alexander Acosta, único latino en el gabinete, a presentar su renuncia como secretario del Trabajo.

 

Hace 12 años Alexander Acosta, entonces fiscal de Miami, operó la "subasta" de la "justicia" mediante un "pacto secreto" con el consuetudinario criminal sexual de menores Epstein, consagrado a la especulación en Wall Street (https://hrld.us/2SBRGq3).

 

En diciembre de 2018, legisladores de EU exigieron investigar la añeja venalidad de Alexander Acosta, quien redujo en forma atroz la condena de Epstein (https://bit.ly/2Y3jmu8) con una mínima detención de 13 meses que le permitía en forma insólita salir cada mañana de su confinamiento de lujo en Miami para ir a "trabajar" 12 horas (sic) a su oficina y regresar frescamente a dormir (https://bit.ly/2YUowWA). ¡Sólo faltó que Alexander Acosta hubiera condenado a las huérfanas indefensas! (https://bit.ly/2LjBGcA).

 

Considerando la totalidad de perjuicios y las personalidades implicadas, a mi juicio, el grupo vinculado a George Soros –cuyo sobrino Peter Soros resplandece en la fétida "lista negra"– (https://bit.ly/2XLghLg) sale más dañado que Trump, quien de inmediato pasó al control de daños orillando a su secretario del Trabajo a dimitir.

 

Tan es así que el saliente primer israelí Bibi Netanyahu y al mismo tiempo ministro de Defensa dimisionario –gran aliado de Trump/Jared Kushner/SheldonAdelson– emprendió una feroz campaña para demoler la imagen del ex primer y también ex ministro de Defensa Ehud Barak, gran aliado de Soros, quien compite en las próximas elecciones de Israel.

 

Barak, ahora gran empresario de una trasnacional distribuidora de marihuana Intercure (https://bit.ly/2GbJLf7), recibió extraños donativos por 2.3 millones de dólares de Epstein para una inversión en un startup clandestino (https://bit.ly/2XMyGHs), que huele más bien a un andamiaje supraestatal de espionaje sexual y de inherente chantaje político.

 

Con tanto escándalo sexual a cuestas, ya se encuentran inmunizados Bill Clinton –(v.gr. el caso de Mónica Lewinsky)– viajero frecuente en el jet privado Lolita Express del depravado multimillonario –y Trump– a quien Epstein introdujo con su hoy esposa la ex modelo Melania (https://bit.ly/32p2j4Z): como sucedió con MitrídatesVI, "Rey del Veneno" (https://amzn.to/30xcuD2), quien de tanto ingerir pociones pequeñas de ponzoña se volvió inmune a dosis mayores.

 

El problema es para el restante de la "pequeña (sic) lista negra" de 92 páginas develada por el blog neoyorquino Gawker (https://bit.ly/2BDPqJh).

 

Lo más triste es que, a cambio de su silencio, las testigos potenciales aceptaron 350 mil dólares de Epstein (https://nyti.ms/2JyjfyI).

 

Sputnik fustiga el "sistema criminal de justicia de EU que ignora crímenes como los de Epstein, mientras castiga a los vulnerables" (https://bit.ly/2xJirjM).

 

Los caminos de los recientes escándalos de abuso sexual y pedofilia en EU/Gran Bretaña/Israel y el globalista paraíso fiscal US Virgin Islands llevan a los mismos titiriteros en forma circular: desde el degenerado cineasta hollywoodense Harvey Weinstein, socio de Barak (http://bit.ly/2A6ZfhM), hasta México: con el fétido albergue de Mamá Rosa de 500 menores flagelados sexualmente” (https://bbc.in/2LQavWn) –premiada por Felipe Calderón y "defendida" por un miembro del Consejo de Administración de Televisa (https://bit.ly/2JEyUez), donde están embrollados Vicente Fox (presunto asociado de Soros) y un segmento del Partido Acción Nacional–, así como la secta de esclavitud sexual NXIVM, que implica a hijos/hijas de tres ex presidentes (Salinas/De la Madrid/Fox), a la que pertenecía Clare W. Bronfman, hija del omnipotente dueño de Seagram, Edgar Bronfman, ex presidente del Jewish World Congress (https://bit.ly/2LS7Kna).

 

El albergue Mamá Rosa fue incendiado para no dejar rastros, como fue incinerada la "justicia de EU" por Alexander Acosta.

 

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Jueves, 10 Enero 2019 06:18

Todos contra Una

Todos contra Una

A partir de los casos de violaciones en grupo ocurridos en Año Nuevo, el autor pone en consideración los mecanismos sociales, discursivos y subjetivos que hacen posibles estos hechos. La característica masculina del grupo y las actitudes, pautas consumistas, divertimentos y gestos institucionales que alientan este modelo tribal.

Si la violación de una púber en la ciudad de Miramar por parte de un grupo de varones mayores de edad nos había sumido en la indignación y el horror, la repetición del mismo ultraje sobre otras dos niñas adolescentes perpetradas en Salta y en Villa Elisa desafían nuestra capacidad de espanto. Vale intentar alguna consideración sobre los mecanismos sociales, discursivos y subjetivos que hacen posible semejante barbarie.


De la mano de la manada


Por lo pronto, la necesidad de andar en grupos es muy propia del campo masculino. Ya desde la adolescencia: “un hombre se hace El Hombre por situarse como Uno-entre-otros, por incluirse entre sus semejantes” (1), observa Lacan, quien además refiere que los muchachos “se tienen todos de la mano, más aún cuando, si no se tuvieran de la mano, cada uno debería enfrentarse solo con la chica y es no les gusta” (...) porque encontrarse solo, cada cual frente a su cada cuala (...) “conlleva demasiados riesgos” (2). Y agrega: “Para las chicas es diferente (...) se agrupan de a dos, hacen migas con un amiga hasta que logran arrancar a un chico de su banda”. Ahora bien, el riesgo que experimenta el varón al enfrentar al Otro sexo explica, entre otras muchas cuestiones, la desinhibición que presta la descomunal ingesta de alcohol en el ámbito de la Fiesta y el tiempo libre, llámese rave, previa, after, etc. Por si fuera necesario aclararlo, el riesgo es la impotencia, ese fantasma que en mayor o menor medida persigue a todos los descendientes de Adán y que explica la puntual necesidad de los jovencitos varones por incluirse en la manada antes de ensayar su primeras pasos en las complejas lides del amor. Hasta aquí se trata de un momento en el crecimiento del sujeto masculino. La cuestión se complica cuando, en virtud de los mandatos de meritocracia y éxito individualista que la época impone, el erotismo que sostiene tanto la atracción como la rivalidad entre los varones se convierte en violencia hacia una mujer, tal como ocurre en los muy tristes hechos que convocan estas líneas. Indaguemos los factores subjetivos presentes en los mismos.


La sociedad de los varones


Un maravilloso estudio de Freud nos permite inferir las nefastas consecuencias que sobrevienen cuando –en virtud de ciertas coordenadas sociales– el agrupamiento entre varones con fines defensivos se instala en hábitos, códigos y comportamientos. En su estudio sobre el mecanismo paranoico3, Freud establece las distintas las formas de paranoia a partir de las frases que cada sujeto adopta para contradecir el siguiente axioma o postulado: “Yo (un varón) lo amo (a un varón)”. Así, ubica el delirio de persecución en la siguiente formulación: “Yo no lo amo, –pues yo lo odio– porque EL ME PERSIGUE”. De la misma forma, para el caso de la erotomanía, afirma: “Yo no lo amo –yo la amo– porque ELLA ME AMA”. Y por fin, cuando aborda el delirio de celos, para el caso del alcohólico señala: “El papel del alcohol en esta afección se nos ha vuelto inteligible en todos sus aspectos. Sabemos que este medio de goce cancela inhibiciones y deshace sublimaciones. No es raro que el varón sea empujado al alcohol por el desengaño con la mujer, pero esto, por regla general, equivale a decir que ingresa en la taberna y en la sociedad de los varones, donde halla la satisfacción del sentimiento que echa de menos en su hogar con la mujer. Y si estos varones devienen objeto de una investidura (Besetzung) libidinosa más intensa en su inconsciente, se defiende de ella mediante la tercera variedad de la contradicción: ‘No yo amo al varón –es ella quien lo ama’ y sospecha de la mujer con todos los hombres a quienes él está tentado de amar”. Trascartón, Freud se confiesa sorprendido, dice que a una frase de tres eslabones como “Yo lo amo”, le correspondería tan solo tres formas de contradicción: el delirio de celos que contradice al sujeto (Yo), el delirio de persecución que hace lo propio con el verbo (amo) y, por fin, la erotomanía con el objeto (lo). Con sorpresa, Freud encuentra sin embargo una cuarta forma de contradicción, a saber: “Yo no amo en absoluto y no amo a nadie”, frase que resulta equivalente a decir: “Yo me amo sólo a mí”. Desde ya una conclusión muy afín al nefasto individualismo que caracteriza la época que nos toca vivir y que propicia la comisión de hechos aberrantes sin la necesaria concurrencia de sujetos paranoicos en los mismos. Es que por más doloroso que nos resulte, si bien no cualquiera puede cometer estos actos de barbarie, tampoco los mismos corren siempre por cuenta de monstruos perversos exilados de lo humano, antes bien son productos del discurso cuya colosal capilaridad hace que los comentarios en una casa, en el bar, la escuela, el trabajo, se traduzcan –dadas ciertas circunstancias– en hechos criminales.


De la manada a la patota


Pareciera entonces que algo intolerable –antes velado por las prohibiciones, la inhibición o las pautas culturales– hoy emerge a cielo abierto. Me refiero a la impotencia masculina. En efecto: cuando varios tipos acometen contra una mujer, sea para abusar de ella, esclavizarla, violarla o matarla, lo que cuenta no es tanto la dama en cuestión, sino la relación de coalescencia –de unión o fusión, ergo: erotismo– entre los propios varones. Es que, sea conduciendo un auto de alta gama, mirando pornografía, consumiendo prostitución o profiriendo una grosería –tal como en su momento reivindicó quien hoy ocupa el cargo de presidente de la Nación–, el macho va con el grupo de pares en su cabeza: la banda es la esencia de su sexualidad. No en vano, para Lacan, hombre es aquel que, por amor a una mujer, renuncia a su impostura masculina (4). Esto es: estar en condiciones de registrar la mujer que está a su lado más que el fetiche que habita en su cabeza. De hecho el hombre enamorado se feminiza (y por ej.: cuando falta al fulbito para estar con ella, los amigos le dicen: ¡Andá, puto, pollerudo!) El arte da cuenta de este rasgo de la sexualidad masculina: una popular canción de Los Auténticos Decadentes dice así: “Yo la quería encarar / ay pero solo no me animaba / fui hasta el café / busqué a mis amigos y... [en el colmo de la cobardía, la letra concluye] la encaramos en barra”.


Lo femenino en cada sujeto


Pero Raquel es una síncopa que desacomoda el ritmo de cualquier banda. Tal como más arriba señala Lacan para el caso de las chicas, una mujer siempre constituye una amenaza para el contubernio corporativo machista. Por su sola presencia, el semblante femenino hace notar la distancia que separa a un varón del Ideal que su impostura masculina le exige. (Para más datos, prestar atención a la rígida prestancia en la parada del macho, sea en el boliche, la milonga o la disco.) Es que en la fantasía del macho asustado, la mujer funciona como superyó, léase censura, castigo o reproche. Por algo una psicoanalista mujer –Colette Soler– dice que los hombres no escuchan a las mujeres porque les creen (5). Y de hecho, nada más alarmante para los fantasmas del varón que escuchar la frase: “tenemos que hablar”, en lo propiamente femenino se refugia la alteridad radical de todo ser hablante. No en vano, en oportunidad de su alocución en las Naciones Unidas el psicoanalista catalán Miquel Bassols (6) formulaba: “Esta impotencia es correlativa de la imposibilidad de escuchar la palabra del sujeto femenino, pero también de escuchar lo femenino que hay en cada sujeto”. Desde este punto de vista, la singularidad es lo que nos hace diferentes de nosotros mismos, aquello destinado a quebrar la unidad narcisista del cuerpo. Eso mismo que el filósofo Paul/Beatriz Preciado pone a cuenta de “las mujeres, las minorías sexuales, los cuerpos no-blancos, los transexuales, intersexuales y transgénero, los cuerpos deformes o discapacitados” (7). Es decir: todo aquello que el sentido común rechaza.


Los discursos machistas


Convendría entonces revisar qué actitudes, modelos de consumo, divertimentos, gestos institucionales alientan este modelo tribal tras el cual se parapetan los más arcaicos fantasmas masculinos. Iglesia y ejército solían ser los enclaves predilectos de esta defensa narcisista. Hoy que los ideales se encuentran desagregados, el macho se resguarda tras los imperativos de goce que rigen en la fiesta o el tiempo libre: ya sea que se trate de una rave, un after, a la salida de un boliche o en la carpa de un camping. Desde ya, como para demostrar que toda violencia tiene una raíz simbólica, sobran los ejemplos de los soportes discursivos que estimulan, encubren o desestiman el horror de estos crímenes. Además del exabrupto –más arriba citado– de quien hoy conduce esta nación, vaya como ejemplo el nombramiento como personalidad de la cultura que la legislatura de la Ciudad de Buenos Aires otorgó hace tan solo un par de años a un animador de televisión, en cuya larga trayectoria las bromas pesadas (eso que hoy se llama bullying) y la cosificación de las personas han ocupado un triste sitial de privilegio. Para no hablar, claro está, de la reciente nota que un importante matutino subió a su página web (luego corregida) en la que se responsabiliza de la mencionada violación en Miramar a la víctima y a sus padres. O sea: el macho y su banda en el discurso.


A manera de resumen y conclusión: Todos contra Una


Desde la adolescencia, los varones se re- unen para defenderse del riesgo que les supone el encuentro con el Otro sexo, en tanto diferencia que alberga lo más íntimo y temido de cada sujeto. Las frustraciones, la mutua sospecha, los celos, pueden derivar en distintas formas de violencia que las coordenadas sociales de cada época morigeran o incentivan según los casos. El actual individualismo que la empresa neoliberal impone se traduce en una pauperización del lazo social, cuya incidencia en la subjetividad transforma la sincera y honesta amistad entre varones en amontonamientos proveedores de cierta pertenencia al servicio de una defensa corporativa que rechaza lo diferente, en este caso una mujer.


Sergio Zabalza: Psicoanalista. Licenciado en Psicología (UBA). Magister en Clínica Psicoanalítica (Unsam) y actual doctorando en la Universidad de Buenos Aires.


1 Jacques Lacan, “Prefacio a El Despertar de la Primavera”, en Otros Escritos, Buenos Aires, Paidós, 2012, p. 588.
2 Jacques Lacan, “Hablo a las paredes”, Buenos Aires, Paidós, 2012, pp. 92 y 93.
3 Sigmund Freud, “Puntualizaciones psicoanalíticas sobre un caso de paranoia descrito autobiográficamente”, en Obras Completas, A. E. Tomo XII, pp. 58 a 60.
4 Ver Jacques Lacan, El Seminario: Libro 19: “…ou pire”, Buenos Aires, Paidós, 2012, p. 118.
5 Colette Soler, La Maldición del Sexo, Buenos Aires, Manantial, 2005.
6 Contribución de la AMP en la 15° Sesión de la Comisión sobre la Condición de la Mujer de las Naciones Unidas.
7 Parole de Queer, Entrevista con Beatriz Preciado, 2014.

Un joven observa cómo se quema un vehículo en el distrito parisiense de Bobigny, el pasado sábado. En la pared aparece pintada la frase "La policía mata".

 

Los choques con los agentes entre coches en llamas se repiten desde la violación de un joven por la policía

 

En plena campaña electoral y en estado de emergencia desde hace 15 meses, Francia se enfrenta al riesgo de otra grave crisis. La violación de un joven negro con una porra mientras era detenido por tres policías al norte de París ha desembocado en violentos incidentes y protestas nocturnas desde hace diez días. Las escenas de guerrilla urbana se extienden por las barriadas y el contagio ha llegado ya a media docena de ciudades.

“La policía mata inocentes, “Todo el mundo odia a la policía”, “Justicia para Théo”. Son gritos y pancartas que estas pasadas noches se leen y escuchan en barriadas del gran París como Seine-Saint-Denis y especialmente en la Cité 3.000, en Aulnay-sous-Bois, una conflictiva zona del extrarradio habitada por un elevado porcentaje de emigrantes o hijos de emigrantes procedentes sobre todo del norte de África.

Es ahí donde vive Théo L, el joven de 22 años al que tres policías detuvieron el pasado día 2. Los tres están imputados. Uno de ellos por violación una vez que los médicos certificaron que sufría graves heridas en el ano producidas por la introducción de la porra del agente. Desde entonces, cientos de jóvenes airados participan todas las noches en las protestas.

De nada han servido las llamadas a la calma del propio Théo o la visita que le hizo en el hospital, donde aún continúa tras ser operado, el presidente François Hollande. Son ya decenas los coches incendiados, establecimientos destrozados, mobiliario urbano destruido... Más de un centenar de jóvenes han sido detenidos o interrogados. Algunos, ya condenados a medio año de prisión.

Algunos de los incidentes más graves se han registrado este fin de semana en Bobigny, Argenteuil o Drancy. Entre granadas lacrimógenas y un masivo despliegue policial, las manifestaciones de apoyo a Théo han derivado en quemas de coches, uno de ellos una furgoneta de la cadena RTL, lanzamientos de piedras y tornillos a la policía y destrozos de tiendas.

Iniciativas de la policía han agravado el problema. Un informe preliminar interno concluyó que la violación había sido "accidental”. El abogado de Théo ha dicho que, si esa estupidez de aplica a los casos de violación, todos los acusados quedarían libres. “Les bastaría decir que no hubo intencionalidad sexual”.

El sábado, y durante las violentas protestas en Bobigny, al noroeste de París, la prefectura de policía informó de que un agente había salvado a una niña de 5 años de las llamas al sacarla de un coche ardiendo del que había logrado salir su madre con otro niño de dos años. Era mentira. Había sido un joven manifestante de 16 años quien salvó a la niña. “Saqué a la pequeña. No soy un héroe. Solo quiero restablecer la verdad”, ha dicho a un blog que se realiza en la zona.

Los antecedentes del alcalde de Aulnay-sous-Bois, el conservador Bruno Beschizza, tampoco le convierten en el hombre más adecuado a la hora de pedir calma. Fue policía, dirigente de un sindicato policial, responsable de estudios de seguridad para el expresidente Nicolas Sarkozy. En noviembre ordenó retirar por motivos morales unos carteles de una campaña antisida en la que se veía dos hombres abrazados. Y antes había propuesto que en los trenes de cercanías hubiera un vagón solo para mujeres.

El Defensor de Derechos, Jacques Toubon, ha declarado a varios medios sentirse muy preocupado por lo ocurrido y por cómo lo están gestionando las autoridades. Recuerda Toubon un reciente estudio realizado entre 5.000 jóvenes: la policía había registrado o identificado al 80% de quienes eran negros o árabes, y solo al 16% de los blancos y católicos.

El recuerdo de los graves incidentes de 2005 sigue muy vivo en Francia y buena parte del mundo. Dos jóvenes llamados Zyed y Bouna murieron electrocutados en un transformador cuando eran perseguidos por la policía. Durante las tres semanas siguientes de protestas, 300 edificios resultaron dañados, 10.000 coches quemados y 130 policías heridos.

En julio pasado, el joven de 24 años Adama Traoré murió mientras era interrogado por la policía en otra localidad al norte de París. Ahora, en las protestas se exhiben fotos junto con pancartas con este texto: “Théo y Adama nos recuerdan por qué Zyed y Bouna corrían”.

Mientras promete dureza y justicia, el Gobierno no logra calmar los ánimos. El primer ministro, Bernard Cazeneuve, ha recibido este lunes a representantes de asociaciones contra el racismo. Comprende, dice, la emoción ciudadana, pero no la "inaceptable violencia". Su sucesor al frente de Interior, Bruno Le Roux, repite el anuncio de que miles de policías de patrulla -2.600 en breve- llevarán permanentemente cámaras de vídeo activadas. Le Roux pide respeto para los policías proque no todos son como los que agredieron a Théo.

Los dirigentes políticos en campaña han tenido que pronunciarse. La mayoría para pedir esa calma que no llega. Pero también para echar en cara “la responsabilidad” del Gobierno en esta explosiva situación, como ha hecho el conservador François Fillon.

Marine Le Pen, del ultraderechista Frente Nacional, es la más contundente y la única para la que los sospechosos son siempre los habitantes de esas zonas problemáticas, los manifestantes “extremadamente radicales”, no los policías.

 

 

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Miércoles, 07 Diciembre 2016 17:19

Ciudadanía reclama justicia por Yuliana

Ciudadanía reclama justicia por Yuliana

El domingo 4 de diciembre, a las 9 de la mañana, en el barrio Bosque Calderón de la localidad de Chapinero, Yuliana Andrea Samboní Muñoz, de apenas 7 años, fue raptada por un hombre que conducía una camioneta Nissan de color gris. Ese mismo día, en horas de la noche, fue encontrada por la Sijín, sin vida, con señales de abuso sexual y de haber padecido violencia corporal. La ciudadanía indignada exige un castigo ejemplar para Rafael Uribe Noguera, arquitecto, integrante de una familia adinerada de Bogotá.

 

El día apenas despuntaba y las noticias ya indicaban que no sería uno bueno, ni un buen inicio de semana. No porque el clima fuera a dificultar la movilidad, ni porque los trancones estuvieran en Bogotá por fuera de lo normal. No. Los hechos eran en realidad gravísimos. Ni el día ni la semana serían buenos por algo que en realidad superaba toda aquella violencia e irrespeto de los derechos humanos que día tras días afecta a las niñas y niños de nuestro país: ¡una niña había sido secuestraba, violada y asesinada!

Aunque en nuestro país la violencia contra las mujeres, el feminicidio, es pan de cada día, violencia facilitada por la estructura patriarcal en que está sustentada la sociedad colombiana, y la impunidad en que muchas de las denuncias interpuestas por violencia sexual, violencia física, opresión, sometimiento, terminan sepultadas, la noticia con que despertó el lunes 5 de diciembre rompía todas las razones: una niña de escasos 7 años de edad que había salido con su familia del Cauca, desplazados, en procura de un mejor presente y futuro, había terminado sus días, de manera pronta, bajo el despropósito sexual de un pedofilo que encubierto en su poder económico se creía en posición de poder hacer y deshacer, como si su ascendencia familiar así lo permitiera, como si aún estuvieramos en la Colonia: ¿un reflejo de la extrema división clasista que padece nuestro país?

Trágico domingo

Temprano en la mañana del domingo, Yuliana jugaba con su primo en frente de su casa, ambos desprevenidos, felices e inocentes de la tragedia que aguardaba. Jugaban, compartían, cuando una caminoneta gris se detuvo a un lado de la calle, su conductor habló con los pequeños, con engaños hizo que se acercaran al vehículo y sin titubear apresó del brazo a la pequeña, empujó al niño y subió a Yuliana a la camioneta. De inmediato emprendió la huida.

Mientras el carro salía del barrio Bosque Calderón, el primito de niña raptada, seguía allí, asustado, sin entender lo que ocurría; de su casa de habitación sale Nelly, la madre de Yuliana, con un balde en busca de agua, quien le pregunta por la hija que no ve; el pequeño sólo atinó a decir que se la habían llevado en una camioneta blanca. El shock en que entró doña Nelly fue inmediato, pese al cual avisó a su esposo y a su cuñado, para de inmediato empezar a buscar el vehículo en los alrededores, al no dar con el cual se dirigieron a dar aviso de lo sucedido a la policía.

En respuesta al llamado, el Gaula inició la búsqueda de la niña. Gracias a los testimonios de algunos vecinos que atisbaron la camioneta, revisan las cámaras de seguridad existentes en algunos locales, las que les brindan pistas. El rastreo da resultados, y a las 7:30 de la noche unidades del Gaula llegan al lugar de residencia de quien conducía el vehículo, donde encuentran el cadáver de Yuliana escondido en la pieza de máquinas de un gran yacuzzi. Los rastros de lo padecido por la niña son inocultables, así lo hubieran lavado.

El sindicado no se encontraba en el lugar de los hechos, ya había emprendido su huida para darle forma a la que sería su coartada, no para esconder el crimen, sino para evadir su culpa. El agresor fue llevado la clínica Monserrat, un reclusorio médico para enfermos mentales donde fue rechazado, por lo cual es trasladado e internado en la Clínica Vascular Navarra. El dictamen dice que estaba afectado por una sobredosis de cocaína y aguardiente que le provocaron espasmos en el tórax y le dificultaban la respiración.

Según el director de Medicina Legal y Ciencias Forenses, Yuliana fue estrangulada y sofocada por su agresor hasta perder la vida. Cuando su familia fue notitifada del trágico descenlace el impacto fue tal que su madre tuvo que ser hospitalizada y puesta bajo observación médica.

El sindicado por estos crímenes fue capturado el día lunes 5 de diciembre mientras estaba internado en la clínica, el martes 6 fue trasladado a los calabozos de la Sijín y el día 7 terminó en la penitenciaria La Picota

El victimario y la víctima

Las horas pasaban, el día dejaba atrás la lluvia del fin de semana, y sin embargo la salida del sol no animaba el lunes ni el inicio de semana. No era para menos, con el paso de las horas era mucho más claro que estabamos ante “la tapa” de los femenicidios, así apenas unos días atrás Dora Lilia Gálvez hubiera muerto producto de los actos violentos que tuvo que padecer, violada, empalada, torturada. Violencia sexual, machista, criminal, que no logra ocultar ese otro tipo de violencia, negadora de todo tipo de derechos humanos –el hambre, la exclusión– por el cual cientos de niños y niñas mueren en la Guajira, en el Chocó, en la amozonía, pero también en ciudades capitales del llamado “centro” del país. Violencia contra miles de familias empobrecidas y negadas por quienes tienen más, beneficiarios, cercanos o dentro del circulo del poder que ha determinado la Colombia que tenemos y padecemos, familias que siguen acumulando, excluyendo, bajo la creencia de que todo lo pueden.

Así, con la memoria fresca por el horror que debió vivir Dora Lilia, o el dolor que padeció Rosa Elvira Cely quien corrió con la misma suerte. Con la memoria fresca de estos sucesos que también habían “conmocionado al país”, así y todo estabamos ante un suceso que parece superar todo terror y toda posibilidad. Y así lo permitía concluir el paso de las horas, las características del violador, abusador, homicida, y la violada, abusada-asesinada, “vecinos de barrios”, aunque de clases totalmente opuestas.

Él, agresor, y posible homicida, habitaba en la carrera primera con calle 68, barrio Chapinero de Bogotá; ella, la víctima, violada y asesinada, habitaba en el barrio Bosque Calderón. Él, adulto, y según las informaciones que lo inculpan, pedofilo y violador; ella, niña, violada y violentada de diferentes maneras, hasta perder su existencia. Él, hombre adulto, habitante de un barrio rico de la capital del país; ella, niña-mujer, deplazada del departamento del Cauca, habitante de un barrio popular. Él, crecido en familia con todos los derechos; ella, apenas viviendo sus primeros años, luchando con su familia por el respeto a poder gozar de sus derechos.

La noche del lunes llega, la semana trascurre, la luz no brilla; por Colombia, sobre ella, se extiende una densa nube, gris, oscura, que impide gozar de las mieles de la vida. Tal vez, como un leve murmullo, las voces de protesta, la solidaridad espontánea suscitada por estos hechos, alcanzan a entrever una esperanza... ¿Irá esta solidaridad más allá de un hecho puntual? Si así fuera, el sol se sobrepondría.


Recuadro 1

Yuliana: niña indígena del Cauca.

Los padres de la niña son Juvencio Samboní y Nelly Muñoz, provenientes de Bolívar, un pequeño municipio al sur del departamento del Cauca. Llegaron a Bogotá hace cuatro años, los dos solos, pues dejaron a Yuliana mientras conseguían trabajo y se organizaban. Dos años después nació la hermanita, y ahora Nelly tiene cinco meses de embarazo.

Hacía pocas semanas se habían vuelto a reunir. La familia Samboní Muñoz vive con el hermano de Juvencio y su hijo, que tiene la misma edad de Yuliana. Los cuatro dormían en una sola cama, al lado el tío y su hijo, todos en un cuarto, en una pequeña casa por la que pagan 300 mil pesos. Habitaban en el barrio Bosque Calderón, un barrio improvisado, de calles angostas, muchas sin pavimentar e incrustado en la loma, en la zona marginal de uno de los sectores más exclusivos de Bogotá.


Recuadro 2

Los delitos imputados a Uribe Noguera

En la orden de captura leída a Rafael Uribe Noguera, la noche del 5 de diciembre, le fue comunicado que los delitos por los cuales había sido capturado eran: feminicidio agravado, secuestro simple, acceso carnal violento y tortura. Cuatro delitos por los que será llevado a los estrados para ser imputado y procesado en otro juicio hecho mediático por la gravedad de los hechos cometidos, la capacidad de los familiares del presunto victimario de manipular a la justicia y la atención que despierta el trámite judicial en la ciudadanía.

El primero de los delitos imputados a Uribe Noguera es el de feminicidio agravado* . El Artículo 104A del Código Penal colombiano establece que:

“Quien causare la muerte a una mujer, por su condición de ser mujer o por motivos de su identidad de género o en donde haya concurrido o antecedido cualquiera de las siguientes circunstancias, incurrirá en prisión de doscientos cincuenta (250) meses a quinientos (500) meses”.

A su vez el artículo 104B establece que:

“La pena será de quinientos (500) meses a seiscientos (600) meses de prisión, si el feminicidio se cometiere: [...] b) Cuando la conducta punible se cometiere en mujer menor de dieciocho (18) años o mayor de sesenta (60) o mujer en estado de embarazo”.

Para hacerlo acreedor de la pena estipulada por feminicidio la Fiscalía tendrá que probar que Uribe Noguera vulneró a la víctima con cualquiera de las siguientes circunstancias: 1. ejerció sobre el cuerpo o la vida actos de instrumentalización de género o sexual o acciones de opresión y dominio sobre sus decisiones vitales y su sexualidad; 2. cometió el delito en aprovechamiento de las relaciones de poder ejercidas sobre la mujer, expresado en la jerarquización personal, económica, sexual, militar, política o sociocultural; 3. Que la víctima haya sido incomunicada o privada de su libertad de locomoción, cualquiera que sea el tiempo previo a la muerte de aquella. Conociendo los hechos, no será muy difícil para el organismo probar este delito que otorgaría una condena máxima de 50 años al imputado.

El segundo delito imputado a Noguera es el de secuestro simple, que en el artículo 168 del Código Penal aparece tipificado como:

“El que con propósitos distintos a los previstos en el artículo siguiente, arrebate, sustraiga, retenga u oculte a una persona, incurrirá en prisión de ciento noventa y dos (192) a trescientos sesenta (360) meses y multa de ochocientos (800) a mil quinientos (1500) salarios mínimos legales mensuales vigentes”.

El tercer delito es el acceso carnal violento, tipificado en el artículo 205 del Código Penal como: “El que realice acceso carnal con otra persona mediante violencia, incurrirá en prisión de doce (12) a veinte (20) años”, además Uribe Noguera pudo haber incurrido en el agravante especificado en el numeral 7 del artículo 211 del código penal porque cometió al acceso carnal violento con una persona en situación de vulnerabilidad por su edad.

El último de los delitos que será imputado al victimario es el de tortura, tipificado en el artículo 178 del Código Penal como:

“El que inflija a una persona dolores o sufrimientos graves, físicos o psíquicos, con el fin de obtener de ella o de un tercero información o confesión, de castigarla por un acto por ella cometido o que se sospeche que ha cometido o de intimidarla o coaccionarla por cualquier razón que comporte algún tipo de discriminación incurrirá en prisión de ciento veintiocho (128) a doscientos setenta (270) meses, multa de mil sesenta y seis punto sesenta y seis (1066.66) a tres mil (3000) salarios mínimos legales vigentes, e inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones públicas por el mismo término de la pena privativa de la libertad. En la misma pena incurrirá el que cometa la conducta con fines distintos a los descritos en el inciso anterior”.

*El feminicio fue adicionado al Cógido Penal colombiano por el artículo 2 de la Ley 1761 del 6 de julio del 2015, Ley Rosa Elvira Cely


Recuadro 3

Las reacciones frente al crímen y femenicidio

Estupor e indignación causó entre la ciudadanía este caso, al que en los últimos días le han dedicado enormes cantidades de tiempo al aire en medios audiovisuales y espacios virtuales asociados. El malestar se ha expandido generando manifestaciones de repudio en todo el país, ha permeado múltiples lugares siendo las redes sociales uno de los más destacados en cuanto a debate y opinión sobre el tema. Y es que este caso trae a la memoria otros crímenes repudiables en contra de mujeres.

Las discusiones versan sobre la pena que Rafael Uribe Noguera debe o debiera recibir por haber cometido el crimen. Proporcional a la indignación de cada persona son las propuestas de castigo a este individuo, capaz de canalizar todo el descontento y la frustración de una sociedad que desconfía abiertamente de la justicia, en un país en que la impunidad supera el 80 por ciento. Los colombianos no creen en la justicia y en la capacidad de ésta para vengar a las víctimas cuando las condiciones frente al victimario son tan asimétricas como en este caso, en que en palabras de Víctor de Currea Lugo la víctima: “Era niña, indígena, desplazada y pobre. Y el acusado es varón, rico y poderoso. [...]”.

Temerarios y violentos los “tratamientos” sugeridos por miles de ciudadanos en la redes sociales para Uribe Noguera. Desde su encierro a perpetuidad, hasta las más sádicas formas de tortura, contienen las propuestas de miles de colombianos que una vez más permiten asomarse a la luz los imaginarios de justicia y de castigo propios de estos redentores que en nombre del “bien” y “la razón”, pretenden igualar lo abyecto del victimario para vengar a la pequeña Yuliana. Se asoma por la esquina una vez más esa parte del YO que en tantos años en Colombia ha sido forjada entre plomo, violencia e infamias, esa porción de espíritu que nos ha permitido justificar grandes crímenes, llegar a regocijarnos con la barbarie cuando hemos creído que se encuentra justificada.

Por la pena de muerte claman muchos. ¿En realidad están interesados en darle la capacidad al Estado colombiano para que quite legítimamente la vida a ciudadanos? –de manera ilegitma lo han hecho a lo largo de muchas décadas–. Por la cárcel a perpetuidad imploran otros, pero ¿cuántos estamos dispuestos a tributar para que miles de ciudadanos encerrados sean alimentados, vestidos, vigilados, etcétera. por largos años? Ninguna de estas dos soluciones llevan consigo un gramo de reparación física o espiritual a las familias, ni a ésta ni a otra víctima martirizada. Un ser humano muerto, o encadenado eternamente, no constituye ninguna restauración ni honra ninguna memoria. Por otro lado, vale la pena preguntar: En las sociedades donde estas penas han sido usadas para castigar delitos, ¿tales delitos han dejado de presentarse?

Impedir que se den estos asesinatos, establecer sistemas de tratamiento médico y seguimiento a individuos potencialmente peligrosos debería ser el objetivo, pero esto se encuentra por fuera de toda discusión, hoy seguimos prefiriendo castigar que prevenir, volcar todas las propuestas al incremento de penas y ampliación de los delitos en una lógica típica al populismo punitivo, antes que presionar a los actores del sistema educativo y de salud para estructurar un sistema que hubiera permitido identificar tempranamente a sujetos como Uribe Noguera, y evitar que cometan este tipo de agresiones y asesinatos. Pero no, hoy los barrotes para “corregir” continúan como la alternativa exclusiva con la cuál el imaginario mismo de la sociedad indica que debe ponerse punto final a la más amplia gama de delitos que parecen multiplicarse ante las medidas coactivas orientadas a disuadir a los potenciales disruptores.

En la audiencia de imputación de cargos celebrada el día 6 de diciembre, Rafael Uribe Noguera se declaró inocente por los cuatro delitos que le fueron imputados. Ante lo contundente de la evidencia, se vislumbra que la estrategia de la defensa puede orientarse a argumentar la inimputabilidad del sindicado por enfermedad mental, y de esta manera lograr que la pena sea de menor cuantía o purgado en algún tipo de establecimiento de salud mental. A esto debe enfrentarse la Fiscalía. Mientras tanto la ciudadanía aguardará en ascuas a que opere la justicia, mientras otros esperaremos que el victimario sea obligado a restaurar de manera ejemplar a la familia de la víctima, y a la sociedad, y que este nuevo incidente llame la atención sobre la necesidad de prevenir, antes que lamentar y castigar.


Recuadro 4

Las cifras de la infamia

 

* Durante el año 2015 sufrieron abuso sexual en Colombia 7.648 niñas con edades comprendidas entre los 10 y 14 años, cifra de la que puede sacarse una frecuencia de 21 abusos por día.

* Los hombres también son víctimas de este flagelo, con 3.065 casos contabilizados durante igual año.

* Cada día se registran 18 partos en Colombia de niñas entre 10 y 14 años. Los padres superan a estas niñas en un promedio de 7 años.

* Se estima que en Colombia uno de cada 20 hombres ha tenido fantasías con niños y niñas, el 1 por ciento de la población sufre del trastorno de la pedofilia, por lo que en el país hay alrededor de 480.000 pedófilos que nadie sabe dónde están.

* Las cifras del Instituto Nacional de Salud documentan sesgadamente otro de los abusos en contra de los niños: aquellos a los que les han negado el derecho a alimentarse, y con esto el derecho a vivir. Para el Instituto solo han sido registradas 52 muertes por desnutrición infantil hasta la semana 47 del presente año, cifra ignominiosa pero bastante subvalorada si se tiene en cuenta el posible maquillaje de cifras de la institución (Consultar: “Muertes infantiles por desnutrición: Ocultar las cifras para tapar la infamia” en: https://www.desdeabajo.info/colombia/item/29763-muertes-infantiles-por-desnutricion-ocultar-las-cifras-para-tapar-la-infamia.html)

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Protesta contra la violación a una adolescente por al menos treinta hombres en Rio de Janeiro y la violencia contra las mujeres,
La adolescente violada por al menos treinta hombres en Rio de Janeiro sacó a la luz un problema estructural de la sociedad brasileña que diversos antropólogos denominan “naturalización de la violación”. Políticos amenazan con violar a ministras, músicas y telenovelas que normalizan este crimen, y una Policía que pone trabas para investigarlo.

 

 


RÍO DE JANEIRO.- Parece difícil creer que las imágenes de un vídeo en la que una menor aparece inconsciente, desnuda, con sus genitales ensangrentados y con un hombre afirmando que por ese “túnel pasaron treinta”o “treinta la hemos embarazado” no sean suficientemente contundentes para entender que esa joven ha sido violada. Tampoco lo es que la propia víctima reconozca que la forzaron sexualmente y que cuando se despertó se vio rodeada por al menos treinta hombres con fusiles en mano.

 

Ni la palabra de la víctima, ni las imágenes que están en manos de la policía suponen según el comisario Alessandro Thiers, encargado de la Comisaría de Represión de Delitos Informáticos (DRCI) pruebas suficientes para solicitar un mandato de prisión: “La policía solo va a pedir algún tipo de prisión si se demuestra la existencia del delito y si hay necesidad", dijo Thiers el pasado viernes al diario Folha de São Paulo.

 

Las palabras del comisario y la forma que llevó a cabo los interrogatorios provocaron que la abogada de la víctima de Rio de Janeiro, Eloisa Samy, solicitara que Thiers abandonara el caso “por conducta inapropiada”. Según la abogada y también activista de Derechos Humanos, en el caso de una violación bastaría con la palabra de la víctima: “Si hubiera sido el robo de un teléfono o de un reloj esto no sucedería”, decía a El País Brasil. Samy se refiere a la habitual política policial basada en la detención de sospechosos sin pruebas, especialmente cuando se trata de jóvenes negros de origen humilde. La periodista Verónica Goyzueta decía en su cuenta de Facebook: “La policía de Rio que dispara al sospechoso en cuanto pone su mano en el bolsillo, que mata a niños en las puertas de sus casas porque los confunde con traficantes, que ametralla a jóvenes en su coche cuando vuelven de una fiesta, ahora duda de una violación vista y compartida por todo el mundo. Debo ser muy burra pero no lo entiendo”. El periodista Luis Nassiff ironizaba: “Quiénes son estos policías que no pegan un tiro antes de preguntar. Parece que en este caso la Policía brasileña se preocupa por cumplir la ley”, refiriéndose a las palabras del Jefe de Policía Civil de Rio de Janeiro, Fernando Veloso, que insiste que sólo se podrá saber si fue una violación si se examina el cuerpo del delito.

 

Las diferencias en el trato policial ante un robo o ante una violación forman parte de lo que la antropóloga Heloisa Buarque de Almeida describe como “la naturalización de la cultura de la violación”, donde se da por hecho la desigualdad entre hombres y mujeres y se crea un relato “en el que el hombre no se puede contener”, explicaba la antropóloga en una entrevista en el diario Folha de São Paulo. Según Buarque de Almeida tanto los anuncios de publicidad, como las telenovelas o algunas músicas populares forman parte de la producción cultural del país en el que se naturaliza la violación y donde su víctima siempre es cuestionada. Según datos del Instituto de Pesquisa Económica Aplicada al menos el 58% de los brasileños considera que si “las mujeres se supieran comportar se podrían evitar muchas violaciones”.

 

Dicha naturalización llega a las comisarías cuando los propios delegados preguntan a las víctimas sobre la ropa que llevaban, si habían bebido, si era de noche, en qué región se encontraban y por último si realmente estaban seguras de que no habían querido tener sexo: “Las delegaciones de policía tienen la tradición horrorosa de imputar la culpa sobre las víctimas de la violación”, asegura el periodista Luis Nassif. Esta práctica se extiende hasta el poder judicial que deja libre al 99% de los acusados por violación. “Si la víctima conoce al criminal las posibilidades de que su proceso judicial continúe caen drásticamente”, explicaba Ana Paula Meirelles Lewin, coordinadora del Núcleo de Defensa de los Derechos de la Mujer de la Defensoría Pública de São Paulo. Esta situación suele ser la más habitual ya que el 70% de las víctimas son menores de edad, conocen a sus violadores, y la violación se produce en sus propias casas o en las de sus familiares, aseguran datos del ministerio de Sanidad.

 

Dentro de este contexto la gran mayoría de las mujeres decide no denunciar su caso ante la Policía. Según el Anuario del Forum Brasileño de Seguridad Pública al menos 50.000 mujeres son violadas al año en el país, lo que supone una violación cada 11 minutos. Pero este organismo también reconoce que en este tipo de crimen se suelen notificar apenas el 10% de los casos, lo que llevaría a pensar que la cifra podría alcanzar medio millón de mujeres al año.

 


La violación como arma política

 

El mismo día que se dio a conocer la violación en masa sufrida por la joven carioca, el nuevo ministro de Educación del gabinete interino de Michel Temer, el minisro Mendonça Filho, recibía en su despacho a la estrella del porno Alexandre Frota, conocida también por haber narrado en un programa en directo cómo habría violado a una mujer a la que había dejado inconsciente. Ese narración tuvo lugar hace dos años y fue aplaudida por el público y recibida con indignación por buena parte de la población, pero en ningún momento la Policía investigó los hechos descritos por el actor, que nunca fue acusado de nada. La imagen de Frota en el ministerio, donde acudió para ofrecer propuestas que ayudasen a“revolucionar” la Educación “y evitar que los comunistas sigan adoctrinando a los niños”, dejó perpleja a la mayoría de la sociedad. “La visita de Frota no es para hacer bromas, debería servir para denunciar la cultura de la violación que hay en el país. Estos lapsus y olvidos sobre la figura de este tipo legitiman una cultura en la que treinta hombres creen divertido violar a una chica”, decía la antropóloga brasileña Rosana Pinheiro-Machado.

 

Diversos colectivos feministas recordaban que la aparición de Frota se produce dentro de un nuevo gabinete en el que por primera vez desde la dictadura de Brasil ni una sola mujer ocupa un cargo ministerial, y en el que el nuevo presidente, Michel Temer, ha decidido acabar con la Secretaría de la Mujer dentro de su paquete de recortes. A su vez la misma semana en que se producia la brutal violación, la Cámara de los Diputados aprobaba un proyeco para criminalizar el aborto también en casos de violación, una de las pocas excepciones que había hasta ahora.

 

El crimen de la semana pasada también puso sobre la mesa como la violencia contra la mujer y la “cultura de la violación” abarca todas las esferas políticas. De este modo políticos como Jair Bolsonaro, el diputado más votado en Rio de Janeiro en 2014, le dijo hace dos años a la ministra Maria do Rosário que no la violaba “porque no lo merecía”; y el alcalde de Rio de Janeiro, Eduardo Paes, apoya como su sustituto para las elecciones del próximo mes de septiembre a Pedro Paulo Carvalho, político acusado de maltratar a su ex mujer.

 

La violación también ha servido como instrumento de oposición y protesta. Lo usaron contra la presidenta Dilma Rousseff hace un año cuando se eleboraron una serie de adhesivos para colocar en el coche, alrededor de la tapa del depósito de gasolina, en los que a través de un montaje aparecía Rousseff con las piernas abiertas, de modo que al cargar el coche pareciera que penetraban a la presidenta.

 


Criminalización de la pobreza

 

Además de culpabilizar a la víctima, el caso de la joven de Rio de Janeiro ha servido para sacar a la luz todo tipo de clichés acerca de las de violaciones. Los rumores y diferentes versiones del crimen sucedido el pasado 21 de mayo, señalan que la víctima estaba relacionada con el tráfico de drogas, que iba a muchas fiestas funk (música popular en las favelas) que bebía y que se acostaba con muchos hombres. Los grandes medios fueron algunos de los primeros en hacer esa asociación lo que ha generado una oleada de relatos en las redes sociales donde mujeres de clase media y alta han contado como fueron violadas por blancos y ricos, a veces por varios hombres al mismo tiempo: “Cuando fui violada por tres hombres a los 13 años, no había bailes funk, no vivía en una favela, ni usaba pantalón corto. Si la culpa de las violaciones tuviesen que ver con el funk no sucederían también en las facultades de Medicina de las universidades nobles del país. (...)El problemas es enorme, estrucutural y cultural, independientemente de clase social o poder adquisitivo, está en todos los lugares”, relataba en su cuenta de Facebook, Clara Averbuck.

 

En la noche del sábado al menos 70 policías subieron al Morro de Burão para entrar en la casa donde se había cometido el crimen. Una gran operación policial calificada por las asociaciones de derechos humanos como “exclusivamente mediática” que acabó con tiros, sin heridos y ningún detenido. A lo largo del fin de semana la policía interrogó a tres sospechsoos que reconocieron haber estado ese día con la chica, dos de ellos negaron haberla violado y un tercero aseguró que mantuvieron relaciones consentidas. Este último, Rai de Souza, de 20 años, salió de la comisaría con los brazos en alto a modo de celebración y una sonrisa de victoria.

 

En Piauí, al norte del país, donde la semana pasada otra menor fue violada por cinco hombres, el Juez Eliomar Rios Ferreira decidió soltar el viernes a cuatro de ellos (menores de edad) bajo la justificación de “tener buenos antecedentes y no suponer ningún riesgo para la población”. Mientras, en Rio de Janeiro, los colectivos feministas celebran que el policía Alessandro Thiers acaba de ser apartado del caso de la joven carioca, tal y como había pedido la abogada de la víctima, y reavivan la esperanza de que realmente se busque a los culpables, a sabiendas de que la lucha “contra la cultura de la violación” será un arduo trabajo al que enfrentarse.

 

 

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Sábado, 28 Septiembre 2013 08:34

Crímenes de lesa humanidad en Ecuador

Crímenes de lesa humanidad en Ecuador

Entre 2007 y 2010 el Estado ecuatoriano investigó graves violaciones a los derechos humanos cometidas a partir de la década del '80, para lo cual conformó la Comisión de la Verdad. La fiscalía presentará el caso el martes.

 

 

La Fiscalía de Ecuador llevará por primera vez ante la Justicia un caso de crímenes de lesa humanidad en el que se acusará a diez altos mandos policiales y militares por delitos de tortura, violencia sexual y desaparición forzada cometidos en la década del '80. El director de la Comisión de la Verdad y Derechos Humanos de la Fiscalía, Fidel Jaramillo, precisó que el procedimiento se presentará el martes ante la Corte Nacional de Justicia, y se trata del "caso de Luis Vaca, Susana Cajas y Javier Jarrín". "Los crímenes de lesa humanidad jamás han sido judicializados en Ecuador, no porque no existan, sino que nunca hubo ni la decisión política ni judicial de abarcar estos crímenes", explicó. El caso por estos delitos lo presentará el fiscal del Estado, Galo Chiriboga, ante la Corte de Justicia.

 

Luis Vaca, Susana Cajas (quien fue candidata a asambleísta en las elecciones de febrero de 2013 por el oficialista Alianza País) y Javier Jarrín fueron detenidos por vinculación con el grupo guerrillero Alfaro Vive Carajo (AVC) durante el gobierno del presidente León Febres Cordero (1984-1988). Entre 2007 y 2010 el Estado ecuatoriano investigó graves violaciones a los derechos humanos cometidas a partir de la década del '80, para lo cual conformó la Comisión de la Verdad, uno de cuyos casos es el que se presentará a la Corte el martes. La noticia fue bien recibida por los organismos de derechos humanos, que hace tiempo han emprendido una batalla por esclarecer los hechos ocurridos en el pasado, en especial con los integrantes de AVC.

 

Vaca, Cajas y Jarrín, que ahora bordean los 50 años, fueron detenidos en 1985 de forma arbitraria, torturados y sometidos a violencia sexual. "Además, comenzó la desaparición forzada, porque se los detiene y las autoridades comienzan a negar que, en efecto, los tienen en cautiverio", contó Jaramillo. Después de dos semanas de tortura y violencia sexual, a Susana Cajas y Javier Jarrín se los deja con las manos atadas en un potrero e instantes más tarde un grupo de policías los detuvo. Cajas contó su testimonio de la tortura recibida: "Me aplicaron electricidad, me desgonzaron los brazos hacia atrás. Pero lo fuerte fue lo sexual. Las torturas eran desnuda siempre, fue una agresión terrible, hubiera preferido que me peguen".

 

A Vaca lo mantuvieron detenido y desaparecido por casi tres años e inclusive, con el paso del tiempo, borraron sus archivos del Registro Civil, dificultando aún más la búsqueda por parte de sus familiares o el seguimiento del caso por parte de instancias internacionales. Jaramillo comentó que Vaca tenía un hermano que era militar y casi por casualidad descubrió dónde estaba su pariente. Al poco tiempo, el hermano de Luis Vaca estaba muerto. "La esposa de Vaca también fue detenida arbitrariamente estando embarazada y dio a luz en la cárcel", añadió el director de la comisión. Asimismo, la hermana de Cajas también fue detenida arbitrariamente y torturada.

 

A la audiencia asistirán representantes de la fiscalías de Venezuela, Perú, Argentina y Panamá, y en ella se pedirán medidas cautelares que podrían ser la retirada del pasaporte, prisión preventiva o arresto domiciliario en caso de tercera edad. "Ecuador tiene un muy claro afán de no permitir la impunidad y de que, antes de que sea demasiado tarde, las víctimas accedan a su derecho a la verdad y la justicia", dijo Jaramillo al expresar su esperanza de que el caso tenga una sentencia en un año o menos si el Estado actúa diligentemente. Unas dos semanas después de la presentación por parte de la Fiscalía en la Corte, los afectados también presentarán acusaciones particulares, indicó Jaramillo.

 

La Comisión de la Verdad presentó 118 casos ante la Fiscalía, presidida por Elsie Monge, para su investigación. Según el artículo número 7 del Estatuto de la Corte Penal Internacional, se entiende por crimen de lesa humanidad a cualquier acto de asesinato, exterminio, esclavitud, deportación y persecución cuando se cometa como parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil y con conocimiento de dicho ataque.

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Ninguna persona ha sido condenada penalmente por las graves violaciones de los derechos humanos que se cometieron después del golpe de Estado del 28 de junio en Honduras, según un informe difundido por la organización de derechos humanos Human Rights Watch (HRW).

"La Fiscalía Especial de Derechos Humanos del Ministerio Público a cargo de la investigación de denuncias sobre violaciones de derechos humanos presuntamente cometidas por policías o militares ha presentado acusaciones en 20 casos de presuntas violaciones ocurridas durante el Gobierno de facto. En ocho casos, las acusaciones fueron sobreseídas. Los demás casos se encuentran pendientes ante los tribunales, algunos de los cuales están paralizados debido a que los acusados se encuentran prófugos", señala el informe.

"Hasta que las autoridades hondureñas no adopten medidas concretas para reducir la impunidad y poner freno a los ataques, difícilmente podrá restablecerse la confianza en el sistema democrático del país", afirmó José Miguel Vivanco, director para las Américas de Human Rights Watch.

Motivaciones políticas

El informe documenta 47 casos de ataques y amenazas desde que Porfirio Lobo asumió el poder tras las elecciones de noviembre de 2009, entre ellos 18 asesinatos de periodistas, defensores de derechos humanos y activistas políticos. Muchos de ellos, indica la organización "se produjeron en circunstancias que sugieren que estos crímenes respondían a motivaciones políticas".

"Las autoridades han logrado avances sumamente limitados o nulos en la investigación de estos casos", insiste la organización.

Human Rights Watch comprobó que las fuerzas de seguridad obstruyeron la investigación de abusos cometidos después del golpe. Se negaron a entregar armas para efectuar pruebas de balística y no respondieron a solicitudes de información que tenían por objeto identificar a policías acusados de cometer abusos. Además, el Gobierno no ha asignado fondos al Programa de Protecciónde Testigos.

Los ataques a las libertades políticas y de expresión, unidas a la impunidad que rodea a las agresiones han fomentado "un clima de terror". Una activista política, por ejemplo, fue atacada junto con sus hijas y recibió un disparo en la pierna. A consecuencia del ataque, la activista decidió abandonar sus actividades políticas.

Por I. COELLO MADRID 21/12/2010 00:15
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¡Qué bárbaros!, exclamé cuando leí hasta la última línea de las revelaciones del famoso periodista Seymour Hersh, publicadas en Democracy Now y recogidas como una de las 25 noticias más censuradas en Estados Unidos.

El material se titula Los crímenes de guerra del general de Estados Unidos Stanley McChrystal y fue incluido en el Proyecto Censurado, elaborado por una universidad de California, que incluye los párrafos esenciales de aquellas revelaciones.

“El teniente general Stanley McChrystal, nombrado comandante responsable de la guerra en Afganistán por Obama en mayo de 2009, fue antes jefe del Comando Conjunto de Operaciones Especiales (JSOC, por su sigla en inglés), dependiente de Dick Cheney [el vicepresidente de George W. Bush]. La mayor parte de la carrera militar de 33 años del general McChrystal se mantiene clasificada [o sea, secreta], incluyendo sus servicios entre 2003 y 2008 como comandante del JSOC, unidad de élite tan clandestina, que por años el Pentágono rehusó reconocer su existencia. El JSOC es una unidad especial de ‘operaciones negras’ [asesinatos] de la Navy Seals (Fuerzas Especiales de la Marina de Guerra) y Delta Force [Fuerza Delta, soldados secretos del ejército para operaciones especiales, que formalmente se llama ‘Destacamento-Delta Operacional de Fuerzas Especiales (SFOD-D), mientras el Pentágono la nombra como Grupo de Aplicaciones de Combate, CAG].

“El ganador del premio Pulitzer de periodismo Seymour Hersh reveló que la administración Bush operó un anillo ejecutivo de asesinatos que dependía directamente del vicepresidente Dick Cheney y que el Congreso nunca sintió ninguna inquietud por indagar. Equipos del JSOC viajaban a diferentes países, sin siquiera hablar con el Embajador ni el Jefe de la Estación CIA, con una lista de gente que buscaban, encontraban, mataban y se iban. Había una lista vigente de gente marcada como blanco, elaborada por la oficina del vicepresidente Cheney. [...] Hubo asesinatos en docenas de países del Oriente Medio y en América Latina, afirmó Hersh. ‘Existe un decreto ejecutivo, firmado por el presidente Ford en los años 70, prohibiendo tales acciones. Esto no sólo contraría: es ilegal, es inmoral, es contraproducente’, añadió.

“El JSOC también estuvo implicado en crímenes de guerra, incluyendo tortura de presos en sitios secretos ‘fantasmas’ (ghost) de detención. El Campo Nama en Iraq, operado por el JSOC bajo McChrystal, fue una de tales instalaciones ‘fantasmas’, ocultada al Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) y acusada de algunos de los peores actos de tortura.”

Oficialmente instalaron al Mayor General en Fort Braga, Carolina del Norte, pero era un visitante frecuente del Campo Nama y de otras bases de las fuerzas especiales en Iraq y Afganistán, donde tuvieron asiento las fuerzas bajo su comando.

A continuación se aborda un punto de especial interés, cuando tales hechos entran en conflicto con funcionarios que, en el cumplimiento de sus funciones, eran obligados a cometer hechos que los enfrentaban abiertamente con las leyes e implicaban graves delitos.

Un interrogador del Campo Nama describió que encerraban a los presos en contenedores de barcos por 24 horas en tiempo de calor extremo, luego los exponían al frío extremo mojándolos periódicamente con agua helada, los bombardeaban con luces brillantes y música ruidosa, los privaban del sueño y les daban severas golpizas.

De inmediato, se abordan las flagrantes violaciones de principios internacionales y convenios suscritos por Estados Unidos. Los lectores cubanos recordarán la historia narrada en los dos textos en que relato nuestras relaciones con la Cruz Roja Internacional, a la que devolvimos el alto número de prisioneros del ejército enemigo que cayeron en nuestras manos, durante la defensa de la Sierra Maestra y la contraofensiva estratégica posterior contra el ejército de Cuba, entrenado y abastecido por Estados Unidos. Jamás un prisionero fue maltratado, y ninguno de los heridos dejó de ser atendido de inmediato. Esa misma institución, radicada en Suiza, podría dar fe de aquellos hechos.

El Comité Internacional de la Cruz Roja es el cuerpo encargado, por el Derecho Internacional, de supervisar el cumplimiento de los Convenios de Ginebra y, por lo tanto, tiene derecho a examinar todas las instalaciones donde se mantengan los prisioneros de cualquier país en guerra o bajo ocupación militar.

“En la explicación de por qué ningún otro medio de prensa había cubierto esta historia, Hersh expresó: ‘Mis colegas en la prensa acreditada a menudo no la siguen, no porque no quieran, sino porque no saben a quién llamar. Si estoy escribiendo algo sobre el Comando Conjunto de Operaciones Especiales, que aparentemente es una unidad clasificada, ¿cómo la van a descubrir? El gobierno les dirá que todo lo que escribo es incorrecto o que eso no pueden comentarlo. Es fácil quedar desempleado por esas historias. Pienso que la relación con el JSOC está cambiando bajo Obama. Ahora hay más control’.”

“…la decisión de la administración Obama de designar al general McChrystal como nuevo comandante responsable de la guerra en Afganistán y la prolongación de la jurisdicción militar para los detenidos de EEUU en su guerra al terrorismo, encerrados en la prisión de Bahía de Guantánamo, desafortunadamente son ejemplos de cómo la administración Obama continúa siguiendo los pasos de Bush.”

“Rock Creek Free Press divulgó en junio 2010 que Seymour Hersh, interviniendo en la Conferencia de Periodismo de Investigación Global en Ginebra, criticó en abril de 2010 al presidente Barack Obama y denunció que las fuerzas de EEUU están realizando ‘ejecuciones en el campo de batalla’.”

“‘Aquellos que capturamos en Afganistán se están ejecutando en el campo de batalla’, afirmó Hersh.”

Al llegar a este punto, la narración entra en contacto con una realidad sumamente actual: la continuidad de una política por el Presidente que sucedió al delirante W. Bush, inventor de la guerra desatada para apoderarse de los recursos gasíferos y petroleros más importantes del mundo en una región habitada por más de 2 500 millones de habitantes, en virtud de actos cometidos contra el pueblo de Estados Unidos por una organización de hombres que fueron reclutados y armados por la CIA para luchar en Afganistán contra los soldados soviéticos, y que continúa disfrutando del apoyo de los más estrechos aliados de Estados Unidos.

La compleja e impredecible zona cuyos recursos se disputan, va desde Iraq y el Oriente Medio hasta los remotos límites de la región China de Xinjiang, pasando por Iraq, Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos, Irán, y las antiguas repúblicas soviéticas de Turkmenistán, Uzbekistán, Kazajstán, Kirguistán y Tayikistán, capaces de abastecer de gas y petróleo a la creciente economía de la República Popular China y la industrializada Europa. La población de Afganistán, así como una parte de Pakistán, país de 170 millones de habitantes y poseedor de armas nucleares, es víctima de los ataques de aviones sin piloto yankis que masacran a la población civil.

Entre las 25 noticias más censuradas por los grandes medios, seleccionadas por la Universidad Sonoma State de California -tal como lo viene haciendo hace 34 años-, una de ellas, correspondiente al período 2009 2010, fue Crímenes de guerra del general Stanley McChrystal; y otras dos se relacionan con nuestra isla: Medios ignoraron ayuda médica de Cuba en terremoto de Haití y Todavía brutalizan a los presos en Guantánamo. Una cuarta afirma: Obama reduce el gasto social y aumenta el militar.

Nuestro Ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez, fue responsable político de la Misión Médica Cubana enviada a Pakistán cuando un destructor terremoto golpeó fuertemente la ruda naturaleza del nordeste de ese país, donde extensas áreas habitadas por la misma etnia, con igual cultura y tradiciones, fueron arbitrariamente divididas por el colonialismo inglés en países que después cayeron bajo la égida yanki.

En su discurso de ayer 26 de octubre, en el seno de la ONU, demostró cuán excelentemente bien informado está de la situación internacional en nuestro complejo mundo.

Su brillante alegato de ayer y la Resolución aprobada por esa institución, por su trascendencia, requiere una Reflexión que me propongo elaborar.

Fidel Castro Ruz
Octubre 27 de 2010

9 y 16 p.m.
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Un informe de la comisión sobre denuncias de abusos sexuales por parte de religiosos en Bélgica, cuyas conclusiones han sido presentadas hoy, revela que 13 de las víctimas terminaron suicidándose. En el mismo, la comisión revela que recibió al menos 475 denuncias de pederastia. Dos tercios de las víctimas son hombres, la mayoría en torno a los 15 años, aunque también hay 100 mujeres que sufrieron abusos. De las 199 páginas que componen el documento, un centenar corresponden solo a testimonios de las víctimas.
 
En el texto, presentado por el psiquiatra infantil Peter Adriaenssens, queda recogido que la comisión, que ha investigado los abusos cometidos en Bélgica desde la década de los sesenta hasta mediados de los ochenta, recibió al menos 475 denuncias por casos de pederastia. En la presentación del informe, Adriaenssens denunció las "presiones" y la ley del silencio que ha imperado durante décadas en el seno de la Iglesia belga sobre los abusos. En abril, el obispo de Brujas, Roger Vangheluwe, admitió haber tenido relaciones sexuales con un menor antes y después de ser obispo.
 
A lo largo de 200 páginas se recogen los testimonios de varios centenares de antiguos alumnos de instituciones educativas de la iglesia que en los años sesenta y setenta, principalmente, sufrieron abusos de religiosos. Uno de los apartados más escalofriantes es el de los suicidios de las víctimas de los abusos, ya que se han confirmado 13 casos y se han contabilizado otras seis tentativas.
 
Víctimas traumatizadas
 
Según ha explicado en rueda de prensa el ex presidente de la comisión, "en cuanto a los suicidios, la realidad es aún peor de lo que pensábamos". Adriaenssens, que ha dicho que el trabajo de la comisión se ha realizado bajo los principios de "verdad" y "reconciliación", ha señalado que la mayoría de esos niños, hoy adultos que rondan los 40 años, han quedado traumatizados por los episodios.
 
Los testimonios de las víctimas, a quienes se ha respetado su anonimato en el informe, hablan de violaciones por vía anal y oral, así como de masturbaciones. Las edades de los niños durante los abusos iban en la mayoría de casos entre los 12 y los 15 años. La comisión se creó por parte de la Conferencia Episcopal en el año 2000.
 
Operativo "deproporcionado"
 
El informe se publica un día después de que un tribunal belga declarara ilegal las redadas realizadas en iglesias belgas por la policía durante la investigación por los presuntos abusos sexuales a menores. La decisión tiene como consecuencia que los archivos confiscados durante los registros de junio no podrán ser utilizados en la investigación. Esta resolución pone en cuestión la larga investigación iniciada por las autoridades belgas.
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