Sábado, 10 Septiembre 2005 19:00

El poder indígena. Norte del Cauca, Colombia, septiembre 10

Escrito por Equipo desde abajo
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El acto se llevó a cabo una vez garantizara la policía el fin de los ataques que por más de 12 horas sostenía sobre los indígenas que ocupan la Hacienda El Guayabal. En el mismo evento se destacó el respeto que los indígenas tienen por los prisioneros: no violentados pese a su indefensión física, lo que contrasta con lo sucedido a todos los indígenas detenidos. La Asamblea, precedida de la lectura de una Resolución del Cric, incineró todos los elementos de guerra decomisados durante los enfrentamientos por la guardia indígena a la policía: escudos, cascos, garrotes y un uniforme del oficial de los Esmad. Luego de este acto, se llevó a cabo una reunión en Santander de Quilichao con la presencia del Comandante General de la policía, donde se garantizó una nueva tregua y la libertad para los indígenas detenidos, entre ellos el Gobernador del Cabildo Huellas, herido gravemente en su cráneo. Entre tanto, en las haciendas La Emperatriz y el Guayabal, pese a los numerosos heridos a bala, gases y garrote que tienen entre sus compañeros, los cientos de indígenas alzados en defensa de la Madre Tierra, prosiguen su acción en estado de alerta. Que el Comandante General de la policía responda: ¿Quién dio la orden de disparar? Los hechos hablan por si solos. Al llegar la noche del 9 de septiembre, tras dos días de tregua, la policía vuelve y arremete contra los indígenas concentrados en la hacienda La Emperatriz. Lo hace con toda la fuerza y premeditación: desde su sitio de concentración (la casa de la hacienda) se desprenden escuadrones de policías Esmad. Con ellos van dos carros antimotines y decenas de agentes vestidos de paisanos, que trataran de confundir a los indígenas. Entre unos y otros, va personal armado con armas de fuego, no sólo corta sino también fusiles. En un primer momento tratan de rodear a la guardia indígena, pero ésta maniobra, abriéndose por una explanada. Allí empieza la acción más agresiva de la policía: un indígena es alcanzado y golpeado brutalmente, sin considerar su estado de indefensión. La trifulca, que cada hora tomaba un mayor ribete de combate cuerpo a cuerpo, aumentaba en intensidad. Los gritos se escuchan por todas partes: aquí cae Maximiliano Conda –Gobernador del Cabildo Huellas, que pese a estar en el suelo es intensamente garroteado-, allí un niño es alcanzado en un ojo; los tiros empiezan a escucharse, y en eso cae herido en el tórax Julio Ul. Más tarde se sabrá que Juan Pablo Camayo también ha sido violentamente golpeado en su cráneo. Los tiros se continúan escuchando. Los heridos siguen saliendo del “campo de batalla” por decenas, los de bala se multiplican, ahora llevan a Rafael Conda con un tiro de fusil en el tórax. Crece la confusión pero en ningún momento decae el ánimo ni la decisión de los indígenas de permanecer en el territorio recuperado. Su convicción procede de sus mayores, también atacados, asesinados, perseguidos, en otra toma, cuando se impusieron para conseguir lo que hoy es el resguardo Huellas y otros. Van cuatro horas de lucha cuerpo a cuerpo, y la policía comienza a aflojar. Varios de ellos han sido despojados de sus escudos, haciéndolos retroceder. De un momento a otro se retiran del todo. La noticia corre por la hacienda como el fuego que días atrás quiso prenderle la misma policía: el Capitán Sandro Garzón está detenido por la guardia indígena. La retirada de la policía sirve para buscar los heridos, para apoyar a los que tienen dificultades, para reorganizar la defensa, para llamar a los hospitales. Poco a poco aparece la magnitud del combate: 35 indígenas heridos con politraumatismo e intoxicación de gases (atendidos por la misión médica en el mismo sitio de los hechos), 100 personas atendidas en el Nilo por la misión médica, sin remisión, 3 heridos a bala, dos heridos con trauma craneoencefálico, un menor con perdida de uno de sus ojos, 5 remetidos al hospital de Cali, 2 en el hospital de Caloto, 2 al hospital de Santander de Quilichao, 8 policías heridos. Total de indígenas detenidos: 21. Policías: Después de estos hechos vale la pena preguntar: ¿Quién dio la orden de disparar?, ¿cuál es la función de la policía?, ¿quién responde por los heridos? Por periódico desde abajo
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