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Lunes, 12 Septiembre 2005 19:00

Un Acuerdo con sabor a triunfo. Caloto, Cauca.

Escrito por Equipo desde abajo
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Aunque llenos de desconfianza por los repetidos incumplimientos de los múltiples acuerdos firmados en años anteriores, en esta ocasión las comunidades aceptaron la nueva firma y desalojar los terrenos recuperados, por la seguridad que les brinda la comisión de acompañantes incluidos en el Acuerdo, conformada, entre otros por el juez español Baltazar Garzón, un delegado de Naciones Unidas, el Procurador General de la Nación y Monseñor Darío Echeverri. El Acuerdo Algunos apartes de éste, incluyen: -Cumplimiento de los acuerdos del Nilo (1991), y de lo establecido en el Decreto 982/98 (emergencia social para los indígenas, con inversiones especiales en salud, educación y otras áreas sociales). -Avanzar, desde ahora y hasta diciembre, en estudios socio-económicos de tierras, en los municipios de Miranda, Santander de Quilichao, Corinto, Caloto, Jambaló, para la consecución de los predios determinados en los Acuerdos hasta ahora incumplidos. -Designación de un rubro en el presupuesto nacional 2006 por 10 mil millones de pesos, e igual cantidad para el presupuesto de la vigencia 2007, para la adquisición de las tierras. Caminando la Palabra Para este 14 de septiembre los indígenas convocaron una reunión de sus Gobernadores, en la cual se evaluará lo sucedido y se precisarán medidas para garantizar el cumplimiento de lo firmado. De igual manera, en la última semana del mes, se realizará un Encuentro interétnico, como continuación del Mandato del Congreso itinerante: tierra, modelo económico, territorialidad y autonomía, serán parte de la agenda. Se destacó durante la firma del Acuerdo, la presencia de una delegación de los obreros del ingenio Cabaña, ocupado por sus obreros. Hay que recordar que el día de ayer -12 de septiembre- estos fueron atacados por la fuerza pública, con un saldo de 8 heridos. Entre sus declaraciones, se conoció que los compromisos firmados por la patronal en junio, para poner fin a un paro, no se han cumplido, pero además entre ese mes y el presente han despedido 1100 de sus compañeros. Es claro para los indígenas que han propinado una derrota al Gobierno de Uribe, quien desde el viernes 2 de septiembre había declarado una y otra vez que no negociaba bajo presión. Por su parte, para el director de la policía a cargo de los Esmad, a pesar de haber movilizado sus mejores tropas desde Medellín, Cali, Bogotá y Pasto, estos días significaron la primera derrota de sus “afamados” escuadrones. Al terminar el evento y tras 11 días de constante lucha, era inocultable el buen ánimo de los indígenas. Su organización y convicción se habían impuesto. Liberar la madre tierra, desalambrar, es una consigna que vuelve y gana espacio en Colombia, un país donde el problema agrario en general está por resolverse, donde indígenas, campesinos y afrodescendientes siguen desconocidos, donde reencontrar campo y ciudad es una urgencia inaplazable en el camino de una nueva Colombia. Hay que mirar al Norte del Cauca, para encontrar la ruta del movimiento social. Por periódico desde abajo
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