Jueves, 22 Noviembre 2007 19:00

Repudian familiares de secuestrados el fin de la mediación de Chávez para un canje

Escrito por LA JORNADA
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Los familiares de los secuestrados reaccionaron con indignación y tristeza al anuncio formulado la noche del miércoles por el gobierno, en el que también se dio por terminado el apoyo que la senadora opositora Piedad Córdoba brindaba en este proceso, al considerar que Chávez era la persona más indicada para conseguir el canje debido a la simpatía y respeto que el grupo armado siente por él.

En medio del llanto y la indignación, cientos de personas se congregaron en la Plaza Bolívar donde se exhibieron decenas de fotos y posters de sus familiares secuestrados, así como de los tres contratistas estadunidenses en poder de la mayor insurgencia del país.

Ahí estaban padres, hermanos, hijos y otros familiares de soldados, policías, legisladores, funcionarios y ex funcionarios locales, departamentales o del gobierno central, a quienes no han visto desde hace dos, cinco o hasta 10 años. También había familiares de personas que perdieron la vida en cautiverio.

“Que por favor (Uribe) no tome esa decisión tan radical, que recapacite un poco y deje que el presidente Chávez y Piedad Córdoba” sigan trabajando por un acuerdo humanitario, pidió llorando Magdalena Rivas, madre de un teniente de la policía Elkin Hernández, de 31 años, secuestrado desde el 14 de octubre de 1998. “Nosotros estamos muriendo en vida”, dijo.

Gustavo Moncayo, padre de un militar secuestrado hace diez años y que en agosto cumplió una caminata desde el sur de Colombia hasta Bogotá para apoyar el canje, dijo en medio de una nueva travesía que emprendió hacia Caracas, que Uribe debe “humanizarse” y seguir buscando la liberación de los rehenes. Moncayo inició esta semana una caminata hacia Caracas para continuar la presión para que se logre el ansiado acuerdo humanitario.

Las FARC dicen estar dispuestas a liberar a un grupo de unos 45 rehenes –entre ellos Ingrid Betancourt, tres estadunidenses y varios políticos, militares y policías– a cambio de unos 500 guerrilleros presos, incluidos dos que fueron extraditados a Estados Unidos.

El mandatario, que calificó a los líderes guerrilleros de “delincuentes” y terroristas” y de quienes dijo que no permitiría que “abusen” de “los buenos oficios” de Chávez, subrayó que hay que hacer todos los esfuerzos por la paz, por el acuerdo humanitario, sin poner en riesgo su política de “seguridad democrática”, porque es la que traerá la paz y acabará con el secuestro.

También destacó que durante su gobierno, que empezó en 2002, alrededor de 46 mil ex integrantes de grupos armados ilegales se han desarmado, en su gran mayoría pertenecientes a las organizaciones paramilitares con las que negoció su desarme a cambio de beneficios carcelarios o inmunidad. Resaltó que en los 90 se desmovilizaron cuatro mil guerrilleros y contra diez mil en su gobierno.

Uribe, que el año pasado se religió, dio por terminada la tarea de los mediadores, en respuesta a una llamada telefónica que hicieron Chávez y Córdoba al comandante del ejército colombiano, general Mario Montoya, a quien preguntaron cuántos militares y policías estaban como rehenes de las FARC. Aclaró que en la reciente Cumbre Iberoamericana, celebrada en Chile, le pidió expresamente que no tuviera contacto con los militares.

“Nosotros tenemos una contradicción profunda con el terrorismo, que lo vamos a derrotar, pero tenemos respeto y gratitud por la gestión humanitaria del presidente Chávez. Y eso hay que repetirlo hoy y mañana, en Colombia y en el extranjero, en privado y en público”, declaró Uribe, que esta semana ya había limitado la gestión del venezolano al 31 de diciembre.

“Preferimos la discreción, el trabajo interno y persistente porque la liberación de todos los secuestrados y el logro de una solución humanitaria y definitiva es un objetivo central del gobierno”, señaló por su parte el alto comisionado para la paz, Luis Carlos Restrepo.

La senadora Piedad Córdoba calificó de “rutinaria” y “casual” la llamada del presidente Chávez al jefe del ejército colombiano; declaró que, efectivamente, ella misma le había hecho varias llamadas antes al alto mando, y que esto formaba parte de los contactos con funcionarios y personalidades de Colombia para ponerlos al tanto de lo ocurrido entre el venezolano y su par francés, Nicolas Sarkozy.

Desde Caracas, dijo que la cancelación de las gestiones fue un “balde de agua fría”, pero que lo tomaba con tranquilidad y no se arrepentía de haber trabajado en la búsqueda de un acuerdo y que agradecía a Uribe y a Chávez por esta oportunidad.

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