Sábado, 16 Febrero 2013 07:01

Los desafíos del cine colombiano

Escrito por Página12
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Los desafíos del cine colombiano

El panorama del cine colombiano a comienzos de la década pasada era peligrosamente similar al argentino en los primeros años de los ’90, con una industria lánguida generadora de un puñadito de films anuales carentes de ambición artística o curiosidad por la exploración de nuevos lenguajes. El público, a su vez, se empalagaba con producciones norteamericanas. Y al igual que ocurrió aquí, la solución llegó de la mano de una Ley de Cine que, en 2003, creó un Fondo para el Desarrollo Cinematográfico, alimentado por aportes de exhibidores, productores y distribuidores sobre la taquilla, además de diversos estímulos tributarios para incentivar la producción. Así, la cinematografía comenzó un proceso de crecimiento constante: de los cuatro estrenos nacionales por año durante los ’90 a los 16 y 23 en 2011 y 2012, respectivamente. “Fue un trabajo de todos los sectores que nos permitió trabajar de forma muy armónica y equilibrada”, afirma ante Página/12 la directora de Cinematografía del Ministerio de Cultura de aquel país, Adelfa Martínez Bonilla, quien pasó por la Argentina para presentar, junto al escritor y director de cine, teatro y televisión Sandro Romero Rey, diversas producciones audiovisuales en el ciclo cultural Colombia en Buenos Aires, que culminará hoy.

 

Aquella batería de medidas se complementó con una nueva normativa reglamentada hace algunas semanas, en las que se estableció una serie de beneficios económicos a los productores de películas que filmen en Colombia, como por ejemplo la devolución de una parte de las inversiones en servicios nacionales de preproducción producción y posproducción y de los gastos logísticos. “En el Fondo creado en 2003, el dinero era una suma proveniente del aporte de las distintas áreas de la industria para que luego el Estado reinvierta en el mismo sector. La segunda, en cambio, se basa en los recursos del presupuesto nacional que cada año el gobierno defina. Este segundo fondo será administrado por el Ministerio de Comercio y dirigido a través de un comité conformado por representantes de esa área junto con algunos de Cultura, del sector cinematográfico y de la entidad colombiana encargada de la promoción del país en el exterior”, explica la Ejecutiva.

 

–¿El dinero del Fondo para el Desarrollo Cinematográfico se reinvierte sólo en producción?

 

Adelfa Martínez Bonilla: –La ley establece que el 70 por ciento debe ir a la producción. El Consejo de Cine encargado de administrarlo decidió orientar el resto a la promoción, al fortalecimiento del patrimonio fílmico y a las regulaciones para los derechos de autor, además de contribuir en la capacitación del sector. Los estímulos tributarios sí son específicamente para fortalecer proyectos en producción.

 

–¿Se financia algún tipo de cine en particular?

 

Sandro Romero Rey: –Ese es el desafío de este tipo de leyes: ¿qué tipo de cine incentivar? Hay mucha polémica en ese sentido porque muchos dicen que, al ser un país “subdesarrollado”, en Colombia no existe una cinematografía internacionalmente competitiva y no tiene sentido financiar cine si finalmente se harán películas menores y sin ningún tipo de trascendencia. Entonces el reto que tienen tanto quienes promulgan las leyes como quienes realizan películas es ver de qué manera se revierte o complementa artísticamente este tipo de incentivos. Además, si se crean esas ayudas es porque existe la necesidad de un lenguaje audiovisual propio y coherente. El cine no tiene que ser una herramienta para divulgar una imagen positiva, no es una oficina de turismo, sino que tiene que mostrar todas las complejidades de nuestra sociedad.

 

A. M. B.: –La idea es promover una creación libre y absolutamente independiente. No restringimos temáticas, tratamientos o contenidos. Nuestra idea es que los autores puedan crear libremente sin que nosotros ejerzamos ningún tipo de control de esa libertad.

 

–En ese sentido, Romero Rey remarcó en varias entrevistas que hoy lo difícil no es hacer películas, sino que el público las vea. ¿Qué ocurre con los espectadores?

 

A. M. B.: –Creo que es un reto no sólo de la industria cinematográfica colombiana, sino de las de todos los países. Nosotros tenemos un mercado muy orientado al consumo del cine norteamericano. Eso es una realidad en todo el mundo, incluso en Francia, que tiene políticas muy poderosas para la promoción y distribución de su cine. Uno de los retos más importantes es formar esos públicos para que estén dispuestos a conocer otras posibilidades, que aprendan a valorar nuestro cine. En Colombia tenemos una situación muy favorable porque el público creció en los últimos años. En 2012 tuvimos un total de 43 millones de espectadores, en 2011 habían sido 40 y el anterior, 37. Y en ese marco también creció la asistencia a nuestras películas. Pero también es cierto que tenemos que tener muy claro cuál es el tipo de cine orientado a los grandes públicos y cuál a otro más minoritario.

 

–La situación colombiana es bastante similar a la que vivió la Argentina en los ’90. Hoy, sin embargo, aquí se hacen más de cien películas anuales, cifra que ni el mercado ni el público está preparado para absorber. ¿Tienen alguna meta a nivel producción?

 

A. M. B.: –Cuando estábamos trabajando en el diseño de la ley, contratamos un estudio que proyectó que para que en Colombia exista una producción sostenible con un impacto económico positivo tendrían que hacerse un mínimo de catorce películas al año que lleven tres millones de espectadores. Eso logramos superarlo en 2011, así que estamos en un punto en el que podemos decir que hay productoras que están viviendo de hacer cine. Ahora es importante sostenerlo, pero es cierto que si esa cifra llegara a aumentar, seguramente la situación sería muy difícil de manejar.

Información adicional

  • Autor:Ezequiel Boetti
  • País:Colombia
  • Región:Sur América
  • Fuente:Página12
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