Jueves, 10 Enero 2008 19:00

“Ojalá el gobierno de Colombia pueda oír nuestras propuestas”

Escrito por PAGINA 12
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La sentencia fue unánime en Venezuela: Hugo Chávez se reivindicó. La oposición, los medios y los analistas no pudieron ayer evitar felicitar al mandatario por su mediación en la mayor liberación de rehenes de las FARC desde 2001. En el gobierno, en tanto, no alcanzaban las palabras para celebrar. “Si es posible que nosotros conversando logremos libertades, vida y la paz. Ahí está demostrado,” dijo un Chávez que volvió a sonreír después de un difícil fin de año. Su delegado en la misión humanitaria, el ministro del Interior y Justicia, Ramón Rodríguez Chacín, fue aún más directo y prometió nuevas entregas. “Vendrán otras liberaciones que son canjes, y canje quiere decir intercambio”, auguró el hombre que habría sido el verdadero artífice del éxito de ayer.

Los venezolanos siguieron ayer la operación de rescate con tanta o más atención que en Bogotá. El nombre de Clara Rojas y de la ex congresista Consuelo González se repetía en las conversaciones de los cafés, los colectivos y en casi cada esquina del centro de Caracas. “Sorprendió un poco que el presidente Chávez no apareciera tanto esta vez, que no hiciera tanto show”, señaló el politólogo de la Universidad de Los Andes, Alfredo Ramos. El analista no fue el único en notarlo. Tanto el entorno del líder opositor Manuel Rosales como la prensa venezolana destacaron que Chávez no estuvo ni en el aeropuerto de Santo Domingo, donde primero tocaron tierra los helicópteros humanitarios, ni en Maiquetía.

Sus representantes fueron el ministro del Interior Chacín, el canciller Nicolás Maduro y la presidenta de la Asamblea Nacional, Cilia Flores. El mandatario recién recibió a las dos mujeres liberadas entrada la tarde en el Palacio de Miraflores. Muy cariñoso, les dio la bienvenida con todos los honores y entonó el himno nacional de Colombia, primero, y después el venezolano. La reunión que esperaban todos los medios fue, sin embargo, a puertas cerradas y duró apenas media hora. Sin flashes ni grandes discursos de por medio, Clara y Consuelo dejaron el palacio presidencial y se refugiaron en el hotel caraqueño, donde sus seres queridos las habían esperado estas últimas dos semanas.

Recién a la noche, Chávez dio un discurso, que también sorprendió por lo corto. “Ojalá el gobierno de Colombia pueda oír nuestras propuestas. Desde aquí, lo saludo, presidente Uribe”, fue el corazón de su mensaje. Mientras el presidente buscó mantener un perfil discreto y no confrontar con Bogotá, el ministro del Interior Chacín buscó compartir el rédito político con las FARC. “A las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia también hay que darle su reconocimiento porque ha dado esta muestra de buena voluntad y esta muestra de desagravio para nuestro presidente Hugo Chávez”, sostuvo el ministro.

Muchos en Caracas sospechan que fueron los antiguos contactos de Chacín con las FARC los que hicieron posible la liberación de las rehenes. Durante el primer gobierno de Chávez, el ahora ministro había sido designado para negociar un alto el fuego y un repliegue en el lado venezolano de la frontera. El éxito le valió la confianza del mandatario y, muchos dicen, de la guerrilla. En un comunicado difundido ayer, el secretariado de las FARC reiteró su compromiso para seguir negociando con el gobierno venezolano un intercambio humanitario que incluya a otros 45 secuestrados políticos. Según el grupo armado, la liberación unilateral de Clara y Consuelo es una prueba de que no son ellos los que obstaculizan un acuerdo más amplio.

Mientras chavistas y antichavistas coincidían en que Chávez había limpiado su imagen de cara a la región y al mundo, nadie estaba muy seguro de si su victoria tendría el mismo efecto puertas adentro. “Esperamos que el presidente pueda continuar, aunque nos gustaría que se ocupe también de los secuestrados venezolanos en manos de las FARC”, señaló el asesor de Manuel Rosales, César Morillo. La carta de los rehenes venezolanos es uno de los principales argumentos que utiliza el antichavismo para intentar criticar la mediación del presidente. Pero ayer la preocupación en el entorno de Rosales era otra. Hoy Chávez debe presentar su evaluación política del año que pasó ante la Asamblea Nacional. Hasta ayer, el fracaso de la reforma constitucional estaba todavía presente. Hoy, después de recibir los elogios de todo el mundo, la historia podría ser otra.

 

Por María Laura Carpineta

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